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domingo, 27 de diciembre de 2015

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - Cap. 12 - (By Madame Butterfly)

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - CAPÍTULO 12 - EL FINAL






Ya han pasado varias semanas desde que volvió del faro. La rutina del día a día lo fue devorando. Para no pensar en él ha tomado guardias de más en el hospital. Varios conocidos le han preguntado por su cambio y no era por chusmas, sino por preocupación, ya no es ese médico sonriente con ese brillo en la mirada, ahora parece más serio más sufrido. 
Y ni hablar de su vida social que ahora se podía calificar menos uno, siempre argumenta un compromiso inexistente para zafar de reuniones. Lo único que le interesa en este momento es su profesión, Toto, su perro… Ah…Y algo mas, estar lo más cerca posible del mar...

-¿Te vas Pedro? Era hora ya. ¿Cuántas horas hace que estás acá dentro?
-Salgo un rato pero vuelvo, y hace doce horas o más que estoy de guardia 
- Pedro, sentate. Tomemos un café
- Cuando vuelva te busco y hablamos, te lo prometo.

Lo dejó solo, necesitaba respirar urgentemente el aire del mar. Corrió por los pasillos, tomó su auto y se alejó en la fría noche hacia la costanera.
Aunque no fuera el ancho mar que él conocía bien, algo de consuelo le traía escuchar el agua mecerse hacia la costa, podía sentir como sus pulmones se llenaban de ese aire.
En un momento creyó sentir sus brazos alrededor de su cuerpo, su boca besar su cuello y el susurro de sus labios en su oído pronunciando un te amo.
El ruido de las bocinas de un auto al pasar lo trajeron de nuevo a la realidad y al lugar en que verdaderamente estaba. Varias lágrimas surcaron su rostro. 
-¿Por qué no me buscaste, Guillermo? ¿Por qué no te puedo sacar de mi cabeza? Mi amor, mi único y verdadero amor.
Con rabia prendió un cigarrillo y se alejó del lugar...

Varias horas después, en la fría madrugada del hospital, al pasar por sala de descanso lo volvió a encontrar sentado perdido en sus pensamientos y fumando de nuevo. Si quería ayudar a su amigo, este era el momento.
- Bueno Pedro, ahora no te vas a escapar, la guardia está tranquila.  Hablá, contame todo. Te escucho.
- No se si lo vas a entender y te juro, la verdad, en este momento es lo que menos me importa. Me enamoré....
- ¡Pero eso es buenísimo! ¿Dónde la conociste? ¿Cómo...?
- Es la persona que me rescató, se llama Guillermo.

Le contó todo, no se guardó nada, sacó de su alma el inmenso peso que llevaba encima desde hacía varios días...
Lo escuchó sin interrumpir en ningún momento...
- No has dicho nada desde que empecé a hablar. ¿Te doy asco? ¿Me vas a juzgar?
-¡No Pedro! ¡Por Dios! ¿Quién soy yo para opinar de los demás? Al contrario, tenés mi apoyo incondicional, pero responderme algo. Si estas tan mal, ¿por qué no lo buscás y lo tratan de arreglar?
-¿Qué hago? Me presento en prefectura y digo: Mire señor, estoy buscando a la persona que me salvó la vida hace unas semanas atrás. 
- ¡Y si Pedro! Así de sencillo, decí que querés saber si hay posibilidad de comunicarte con él y de qué forma.
- ¿Te parece?
- Jugatela Pedro. Si lo querés, jugatela.
- ¡Gracias! No sabés que bien me hacen tus palabras... amigo. 

Una llamada de emergencia los volvió a la rutina y a sus responsabilidades.... Cuando llegada media mañana preguntó por él, una enfermera al pasar le avisó que el doctor Pedro Beggio había dejado la guardia y no dijo cuándo volvería...
En sus pensamientos le deseó mucha suerte para lo que  iba a enfrentar.

El edificio de prefectura tomaba casi toda la manzana, varios oficiales pasaron por al lado suyo con sus uniformes, ninguno prestó atención al civil que empezó a subir la larga escalera hacia el edificio central. Al llegar a la imponente doble puerta, respiró hondamente y entró.
Adentro se encontró con un mundo desconocido para él. El lugar era toda pulcritud y rectitud, cada cosa estaba en su lugar y cada persona en su debido puesto. Un oficial se acercó hacia él.
- Buenos días señor. ¿En qué lo podemos ayudar?
- Buenos días, necesitaría hablar con el superior a cargo 
- ¿Tiene alguna citación señor? 
- No. 
- Espere acá señor, voy averiguar quién lo puede atender.

Pasaron varios minutos que para Pedro fueron eternos, el oficial no volvía y sus nervios no ayudaban para que se calmara, sentía las manos pegajosas, la garganta que no dejaba pasar la saliva. Si no fuera medico y conociera los síntomas, podría asegurar que estaría por sufrir un paro cardíaco, pero no era así. Tan metido en sus pensamientos no escuchó los pasos y esa voz.
- Señor… ¿Me podría acompañar por aquí señor? 
- Si claro, lo sigo...

La oficina a la que fue llevado contaba con una mesa oval, varios sillones, cuadros en las paredes, el escudo de Prefectura, varias computadoras y una ventana que él creyó que daba a la calle. Se sentó en un sillón hasta que escuchó unos pasos al abrir una puerta y se levantó. 

- Buen día señor. ¿En qué podemos ayudarlo? Soy el oficial a cargo, Alfredo Linares
- Buen día, soy el doctor Pedro Daniel Beggio. Hace semanas atrás fui, gracias a Dios, rescatado por unos de sus oficiales. Guillermo Graziani es su nombre, yo estuve con él refugiado en el faro por la tormenta que azotó las costas, quisiera saber si hay alguna manera de comunicarme con él y agradecerle lo hecho por mí, o en todo caso si usted me da las coordenadas para llegar allá, yo se lo agradecería mucho. 
El hombre pensó varias veces las palabras que iba a usar...
-Señor Beggio, nuestro personal, como yo, nos sentimos agradecidos por sus palabras y trataremos que ellas le sean llegadas al alférez Graziani y con respecto a lo de las coordenadas del faro, me es imposible dársela a los civiles señor. Discúlpeme, la base del faro pertenece a prefectura, usted me entenderá.
- Le pido que reconsidere esa situación señor.
- Señor, nuestro deber es salvar vidas antes que nada y ya con eso nos sentimos agradecidos.  Sin nada más que hablar, lo acompaño para que se retire. Buenos días doctor.

Pedro se levantó de la silla con mucha bronca. Su mente, en un segundo, recordó a otro hombre en una misma palabra: el deber...
- Muchas gracias por su tiempo señor, pero le prometo que nos vamos a volver a ver. 

Salió de la oficina muy desanimado y no se dio cuenta que tomó otro camino, cuando ya era tarde se encontró a lo largo de un pasillo lleno de diferentes vitrinas. Una de ellas le llamó la atención, ahí frente a sus ojos, había una foto de Guillermo y atrás de él, el imponente faro. Abajo, un diploma que reconocía el valor del alférez al obtener su rescate número cien en alta mar. Él había sido ese rescate, las fechas eran las mismas y una frase del homenajeado.
" NO TE OLVIDES QUE TAL VEZ ERES EL FARO EN LA TEMPESTAD DE ALGUIEN" .

Lo sabía. Ese hombre lo sabía todo. De bronca, con el puño rompió el cristal y con su mano ensangrentada tomó la foto de su amor. En el momento fue rodeado por varios oficiales y llevado ante el oficial de turno. 

- ¡Pero muchacho! ¡Qué hizo! A ver Cabo, primero traiga el botiquín que el doctor se va curar y ustedes retírese.
- Usted lo sabía. Sabe lo nuestro. 
- Si lo sé. Hace una semana atrás estuve en el faro...

Pedro ante el dolor de su mano le preguntó 
- ¿Como está? 
- Como está un naufrago en su propio mar, le ofrecí volver pero no aceptó 
- Siempre su orgullo primero. Ese tipo, el que fue su gran amor y claro, su maldito faro
- Pedro, usted todavía no lo entendió, escúcheme. Cuando se dio a conocer en voz baja la condición de Guillermo mas la muerte de su compañero, fue una época de ignorancia para muchos. No podíamos aceptar ni imaginar el amor de dos hombres y menos entre oficiales, es difícil Pedro ser señalado por sus propios compañeros y Guillermo la pasó muy mal
- Pero hoy en día eso es diferente, hasta hay matrimonio igualitario
- Pedro, en su mundo, no en el nuestro. Nosotros tenemos reglas, obtusas pero reglas, y en ellas ustedes no tienen cabida a menos que…

Una luz de esperanza.

- ¿A menos que? ¡Hable...!
- Que usted, como médico, se una a prefectura. Yo siempre creí que el faro necesitaba un médico y un puesto sanitario. Aunque usted no lo sepa, al faro lo rodean varias islas con habitantes y siempre se necesita un médico, lo lamentable es que nosotros colaboramos llevando gente de la Cruz Roja pero no es lo mismo. Van cada tres meses y ahí haría falta todos los días un médico. ¿Y? ¿Qué me dice?
- Y si acepto, ¿qué pasaría con lo mío con Graziani?
- Mire Pedro, yo no juzgo. Aprendí hace tiempo atrás que en el amor como en la vida nadie tiene la última palabra, y lo que es del faro queda en el faro, y él lo ama de verdad Pedro
- Señor… ¿Cuando me voy...?

No le costó mucho a la inmobiliaria alquilar su departamento y embalar sus muebles que se quedarían guardados en el sótano de la portería hasta nuevo aviso, pero si le costó dejar el hospital, saludar a todos sus compañeros y enfermos. Su amigo lo esperaba a la salida del lugar.
- Te vas y te deseo lo mejor. Nunca imaginé verte vestido así. 
- Si, la verdad que el trajecito es un horror, pero es un paso que me acerca más hacia el amor. 
- Chau Pedro, tratá de escribirme.
- Claro que si y gracias por todo.

.....................................................................
En el horizonte se podía ver la caída del sol de otro día más... Otro día hundido sin él. ¿Habrá cumplido su amenaza de buscar otros brazos? Tanta rabia le dio que de solo recordar, su corazón se consumía ante el dolor...  La radio lo sacó de sus pensamientos

- Base faro. Cambio. Base faro
- Aquí base faro. Cambio.
- Señor le va a hablar su superior. Cambio. 
- Si, escucho. Cambio. 
- Alférez Graziani. Por orden de la plana mayor paso a comunicarle el arribo al faro de su nuevo personal. Cambio
- Por favor, repita órdenes. Cambio 
- Señor, el arribo de nuevo personal. Cambio 
“¡Lo que me faltaba! ¡Gente nueva y desconocida en el faro! ¡La puta madre que los parió!”

Ya hacía varias horas que la embarcación navegaba por las aguas hacia su destino, ya podía sentir ese aire a mar tan especial, cada tramo surcado más lo acercaba a él...
Desde lo alto del faro pudo distinguir la embarcación que se acercaba, como no le quedaba otra se había vestido acorde al reglamento y sin muchas ganas bajo hacia al muelle. Al llegar allí, la embarcación estaba siendo amarrada. Un oficial se acerco a él y lo saludó con el rigor que debía a su embestidura
- Buenos días señor. Acá le entrego las cartas de presentación y pedimos permiso para bajar las cajas 
- Buenos días. Permiso concedido. ¿Usted y cuántos son los que se van a quedar en la base? 
- No señor, solo uno, y no soy yo. 
A todo esto, desde la embarcación salió corriendo un perro y detrás de él un hombre, que al verlo, se acerco a él....
- Buenos días señor. Soy su nuevo compañero en el faro, el doctor Pedro Beggio. Ah… y él es mi perro, Toto.
No lo podía creer, estaba ahí, ante sus ojos, vestido con su uniforme. Camisa, pantalón corto, zapatillas, corbata y la gorra en su cabeza. Un ladrido lo sacó de su sueño
- Buenos días doctor. 
Tomó los papeles y leyó cuidadosamente. Ahí se le informaba que el faro tenía médico y muchas cosas más que no prestó atención al leer.
- Bienvenido doctor, creo que va tener que enseñarle a su perro donde termina el suelo no me imagino rescatando perros.
- No se preocupe, ya lo adiestraré señor...

Varias horas después que guardaron las cajas en el refugio y cuando la embarcación volvió a surcar las aguas del mar, los dos sentados frente a frente se miraban sin hablar.
Pedro fue el primero.
- ¡Uy…! Perdóneme señor, pero no aguanto la corbata, y menos, la gorra puesta.-  Y empezó a desvestirse sin tapujos
- Pedro, ¿estás seguro de lo que hiciste? Vos sos muy joven para enterrarte en este lugar. 
Se acercó a él muy despacio - Claro que estoy seguro. Lo hice por amor y eso de estar aislado lo vamos a ver señor… 
- ¿Qué tramaron vos y Alfredo, se puede saber? 
- Ya te vas a enterar, mi amor… ¡Uy…! Perdón, señor…
- De reglas y jerarquías vos nada de nada, no? 
- Solo hay una regla que quiero ahora señor, y es a usted encima mío señor... 
Se besaron con la necesidad y las ganas de haber estado separados por mucho tiempo...  Se encontró besando cada milímetro de su cuerpo, sacando cada unas de sus ropas y entregándose en cuerpo y alma a esta pasión. No le alcanzaba con besar y ser besado, lo quería todo. Ansioso de mucho mas, mil veces más se perdieron en sus cuerpos, sus lenguas jugaron ansiosas el juego de la seducción y hambrientos de mas se mordieron mutuamente para marcar el territorio en el cuerpo del otro. Al borde de perderse en una locura, lo arrastró al sillón que tanto sabía de sus amores y volvió a embestirlo. Ansioso de estar adentro suyo lo cabalgó sin límites, cada gemido de placer, cada “te quiero” salido de sus bocas, no podían compararse a nada de lo ya vivido.... Varias veces más a lo largo de la noche y la madrugada reclamó su cuerpo....
- Graziani, ¿te dije que sos insaciable?
- Le recuerdo que yo tengo el rango superior acá.
No había nada que perdonar ni que hablar, ya todo estaba dicho... O no...

Epílogo....

Han pasado ya seis meses y el faro no es el mismo, ha cambiado para su bien y el de sus integrantes. Hay nuevas instalaciones, en él se construyó un puesto sanitario que cuenta con todo lo necesario en un caso de emergencia. Las distintas islas saben de la presencia de un médico y Pedro junto a Guillermo han recorrido cada una de ellas organizando todo.  Los primeros tres meses fueron agotadores, pero ahora ya todo estaba encaminado. Todo menos Graziani que estaba con un humor…
- ¿Se puede saber qué te pasa ahora? 
- ¿Y que me puede pasar Pedro? Dos minutos te dejo solo y te mandas a mudar. 
- Guillermo, me llamaron de unas de las islas, era una urgencia, por eso tomé la lancha 
- Ese es el problema, ¿no te dije que sin mí no salís? 
- ¡Jajaja! Te recuerdo que a vos te llamaron a un rescate. ¿Qué esperabas que hiciera?
- ¿Y si te pasaba algo mientras yo no estaba?
- Señor, recuerde que se nadar muy bien.
- ¿Gracias a quien? 
- A usted y sus clases - se acercó para besarlo...
- ¡Parame ahí Pedro! ¿Y cómo es eso que le van a pintar la cara al faro? Vos y Alfredo cada vez se ponen más de acuerdo a mis espaldas...
Lo abrazó y empezó a besarlo despacito, como a él le gusta...
El faro no es el mismo, se respira amor en el aire y porque no también muchos berrinches...
Observa desde lo alto del faro lo concurrido que está el lugar, es la semana más movida ya que hay calendario de vacunación y se ha montado un operativo oficial, y en esas vueltas anda su amor que no se ha dejado ver por ahí en todo el día. Miró a Toto que se encontraba jugando con su pelotita. 
- Bien tirados nos dejó tu dueño, a vos con una pelotita y a mí ni te cuento.
Se acercó a la cocina y al cortar una porción de torta casi se corta un dedo... - ¡Uy! Necesito un médico urgente. ¿A vos que te parece?

Una de las enfermeras se acercó para avisarle de una emergencia, al entrar al consultorio su sorpresa fue grande al ver a Guillermo con la mano ensangrentada.
- ¡Amor! ¿Qué te pasó? 
- Me corté con el cuchillo.
- ¡Ay Graziani! ¡Me querés matar de un disgusto! Es un corte chiquito… ¿Por qué no usaste una curita?
- ¿Y donde hay? 
- ¡Mi amor! En el baño, en una caja cuadrada que tiene una cruz roja. 
- ¡Ah! No sabía para que estaba puesta ahí…
- Te conozco Graziani, ¿qué pasa? 
- Pasa que me dejaste tirado a las seis de la mañana solo y son las dieciocho de la tarde y sigo solo. 
- ¡Uy…! Celos… Si no te acordás, que hasta que me levanté hicimos el amor como locos. 
- No, la verdad que no recuerdo… Che, nunca te pregunté que te paso en la mano. 
- Y vos nunca me dijiste que fui tu rescate número cien.

Y se besaron… Y el faro no fue el mismo… Y ellos tampoco...

FIN


Gracias a todas... (Madame Butterfly) 

sábado, 26 de diciembre de 2015

"EPÍLOGO DE SUEÑOS" - (By Mirta Ardemagni)

"EPÍLOGO DE SUEÑOS"







P._ Guille, ¿me puedo recostar a tu lado?
G._Yo no tengo problema cielito, pero estamos en un hospital!           
P._ ¡Guilleeee! No seas así… ¿Te da vergüenza  estar conmigo?
G._ ¡Nooo! ¡Cómo me va a dar vergüenza! Un poco de pudor no te lo niego, pero vergüenza no…
P._ Bueno, está bien, me quedo cerquita tuyo, sentado en una silla. ¡Quiero besarte Guiie!
G._Pedro, ¿sabés que cuando creí que habías muerto, mi alma no quería vivir sin la tuya? Sentí un dolor muy profundo, mi corazón parecía que se salía de mi cuerpo para estar con vos y yo quería morir para eso, para sentirme a tu lado… Te amo Pedro. Nunca le dije esto a nadie, nunca.
P._ ¿En serio? ¿Nunca amaste a nadie? Yo creí que amaba a Camila, pero ahora sé lo que es amar. ¿A vos te pasó lo mismo?
G._ Yo prometo que te voy a contar todo de mi vida pasada y de mis amores, no te voy a ocultar nada, pero ahora quiero que me des un beso….                                                                                                
P._ Uno nada más? Muchos, muchos._ Y se besan dulcemente primero, con fuego después.  Se separan desesperados. La pasión que sienten es arrolladora. ._ ¡Ay Guille nunca me sentí así… Te amo con toda mi alma.
                                                                                                            
Guillermo siente la dulzura de Pedro y sabe, porque lo ve en sus ojos hermosos y marrones que lo que dice es cierto. Y le dice con verdadera emoción._ Decilo de nuevo chiquitín, por favor decilo de nuevo!                                                                                                                   P._ Te amo Guiie, te amo. _Y lo besa con el alma titilando, con la fuerza de un huracán, con la destreza que le da el amor que siente, con la locura que le despierta ese hombre, su Guiie, su Leopoldo… Y al recordarlo sonríe..
G._¿De que te reís vos? Mirá cielito, no te burles de mí que estoy enfermito.                                                                                                             Entra la enfermera y con mirada cómplice les dice, por lo bajo y muy cerquita: _ La puerta se cierra por dentro, ya todos duermen, eso si a eso de las siete arriba que vienen a limpiar._Y sonriendo se va.                                   
G._ ¡Pero a vos te parece! ¡Qué impertinente!_ Dice mientras se corre hacia el costado dejando lugar para su  amor. Pedro corre, cierra con llave y se acuesta al lado de Guille…. Se acurruca en el hombro, con su nariz pegada al cuello de Guille.
P._ Mmmm que rico tu aroma. Me parece que llegué a mi lugar en el mundo, creo que dormiré como un angelito.
G._ Mmmm yo también, total para eso que soñábamos hay tiempo.      
P._ Si mi vida hay tiempo… Me das un beso?
G._ Pero si te doy un beso los sueños se harán realidad ahora. Pregunto: ¿Vos como estás para hacer realidad los sueños?...
P._ Yo de diez…. Y vos?
G._ Yo de veinte chiquito…jajaja… De veinte.
Se perdieron en el abrazo infinito, en el beso. Los dientes mordían, buscaban, saqueaban; la lengua recorría. La piel de uno se mezclaba con la piel del otro, hasta dejar marcas. Las almas ya desbordadas ocuparon su lugar en  el  otro para ser una sola, y los corazones fueron uno y gozaron esa unión. Y llegó la hora de los gemidos, de los suspiros, de los sonidos del amor, llegó la hora del placer. Porque ellos han nacido para amarse, para llamarse, para ser  puro amor, bendito y humano.
La piel de Pedro grita GUILLERMO y la piel de Guillermo grita PEDRO, y los dos pensaron en los sueños. En voz baja se los contaron y los hicieron realidad. Y no podían creer tanta felicidad, tanta pasión, tanto deseo y se amaron tanto uno al otro, que dejaron marcas indelebles que jamás se borrarán.
G._Hace tanto que te esperaba Pedro!!
P._Desde el mismo momento que tomé el taxi supe que algo me pasaba. No sabía qué, pero debía seguir viéndote. Por eso te pedía que me fueras a buscar. Guiie te puedo preguntar algo?
G._ Si mi cielo, qué?
P._ ¿Se te cumplieron los sueños?  A mí me superó la realidad amor.  
G._ Siii, la realidad fue superior a los sueños!!! _Y placenteramente se durmieron abrazados como dormirán siempre a partir de ahora.

G._ Buen día, hermoso! ¿Cómo dormiste?
P._ Yo como un angelito y vos?
G._ Seguí soñando con vos. Jaja! Dale levántate, abrí la puerta y acóstate  en tu cama.
P._ Mmm… ¡Qué fría que está…!  ¡Aaahhh malo! Quiero estar con vos. Jajaja!   
Vienen los médicos, comprueban lo bien que están los enfermos y hacen levantar a Guillermo. Sus pies están  perfectos, así que solo le resta caminar.  Con sumo cuidado, ayudado por Pedro, da unos pasos.  
_ Suficiente. _Dice el médico. _ Ya se pueden ir y vuelven la semana que viene a control. Pedro a cuidarse, estás operado, nada de esfuerzos. _ Y se ríe. _Bueno, si se puede hacer el amor con algunos cuidados. Guillermo, todos los días y de a ratos a caminar, usá un bastón. Coman bien y sano. Seguí con la medicación y la crema en manos y pies debe ser colocada todos los días, dos veces. Los espero la semana que viene. Se pueden quedar acá hasta que los vengan a buscar.                                                                                                                                  
Guillermo llama a Beto y avisa a Faby.  Pedro a su departamento. Guille a su casa. Los dos muy serios y tristes.
P._ Me llamás Guiie?
G._ Si, Pedrito te llamo…

F._ ¡Bienvenido viejo! Gaby está cocinando… ¿Y Pedro? _ Beto levanta los hombros como diciendo “yo no se nada”
Gaby  loca de alegría saluda y abraza a Guille. Lo abraza, lo asfixia. G._ Gaby, ya se chiquita que me querés, pero me apretujás. Yo también te quiero mucho.
F._ Pa, pa… Te pregunté por Pedro, yo creí que venía con Uds.
G._Yo no le dije nada porque no sabía si vos querías.
F._¡Paaaa! ¿Desde cuando te importa lo que yo piense?
G._ Desde que te vi convertirte en un hombre hecho y derecho.
F._ Llámalo ya papá… Debe estar desesperado como lo estás vos.
G._ ¿Tanto se me nota? Y bueno disculpen mi cara de culo pero extraño a Pedro. Quiero que viva con nosotros. ¿Puede ser Fabián?
F._ ¡Pero si viejo! Llámalo que venga a comer ya, que se traiga algo de ropa y luego lo conversan ustedes.
 Pedro sentado en el sillón de su departamento con los ojos llenos de lágrimas, siente el celular y el pecho le da un vuelco cuando ve que es Guille.       
P._ Si Guiie?
G._ Pedrito, ¿querés venir a comer con nosotros, te traes algo de ropa, te quedás a dormir en casa, y charlamos sobre nuestro futuro?_            
La alegría lo invade, el aire entra otra vez a sus pulmones y dice: _Si Guiie, ya voy, ya voy.
Fabián abre la puerta y da un beso a Pedro. Lo hace pasar, en el living está Guillermo conversando animadamente con un hombre que lo mira atentamente cuando él se acerca y como marcando territorio le da un beso a Guille en la boca y dice: _¡Hola mi amor!....
G._ Pedro te presento a Juan Arizmendi, mi mejor amigo y colega… Juan él es Pedro, mi amigo, mi socio si quiere, mi compañero, mi novio, o mi esposo si él lo acepta…_ Y sonríe pues se dio cuenta de que Pedro está celoso.
Pedro no puede contenerse y se le echa encima. Lo abraza, lo besa. Se ríe y llora, lo apretuja… Hasta que Guille dice. _ ¡Ay, Pedro me haces mal…! ¡Jajaja!

Todos ríen,  todos están felices de que Guille haya al fin encontrado su equilibrio y sea capaz de hablar sin vergüenza de ello. Juan  saluda efusivamente  a Pedro, feliz de ver al Gran Graziani enredado en los brazos de su amado.
Juan se queda a comer. Pedro está encantado con él, a pesar de que Guille le dijo en el oído antes de sentarse a la mesa._ Cielito te dije que te iba a decir siempre la verdad sobre mi pasado. Juan fue mi primer amante hombre y luego se convirtió en mi mejor amigo._ Pedro lo mira azorado,  pero afloja tensiones y recuerda que Guille lo presentó como su futuro esposo…. Eso le basta.
Todos se van luego de la sobremesa. Guille y Pedro suben al dormitorio. A Guille le cuesta pero su amor lo ayuda y lo hace despacito y con sumo cuidado. Se sienta en la cama y Pedro lo ayuda a desvestirse. Lo acuesta muy dulcemente y se desviste él. Guillermo lo mira asombrado. _ ¡¡Qué bello sos chiquitín!! ¿Como puede ser que te hayas fijado en mí?  Yo nunca creí demasiado en Dios pero sé que ahora existe, pues solo Dios me puede hacer un regalo semejante.                                                       
P._Guille que decís? Si sos un hombre hermoso y yo te amo…. Aunque fueras feo te amaría igual…. Jajaja!
G._ Ya soy mayor Pedrito, pero si me dejás te voy a dar lo mejor de mi sin  ocultarte nada, podrás leer en mi piel, en mis pensamientos, en mi alma, que solo te amo a vos y que sos el primer amor de mi vida. Sos joven Pedro, pero estoy dispuesto a vivir junto a vos, tanto como vos quieras vivir junto a mí….  A darte todo… y que madurez amándome y amándote y quiero que seas mi amigo, mi confidente, mi socio, mi amante, mi novio, mi esposo. ¿Sabes chiquito? Vos subías al taxi y se detenía el tiempo, no existía nada más, como ahora, me das energía, me das vida Pedro. Si me dejás me muero, literalmente me muero.
P._ Guiie….Ssshhh…  Yo quiero despertar siempre  a tu lado, desayunar juntos, trabajar juntos, llevar casos juntos. Guiie te puedo besar? Me hace falta oxígeno, te necesito para respirar… Ahora tengo luz, estaba sin brillo, había niebla en mi interior, ahora tengo alegría, tengo ganas de reír, tengo vida Guiie.
 G._ El contacto de tu piel, tu cabeza apoyada en mi hombro, me hace sentir vivo, que respiro aire puro, sos un dulce placer chiquitín.
 Hicieron el amor  tantas  veces!! Ellos piel con piel son solo uno…y  la caricia se convierte en cielo y el cielo en temblor, en temblor que los lleva hasta un final esperado, juntos, de a dos.
Uno más uno es igual a amor sublime, orgasmo sublime y desbastador… La vida se queda quieta por un instante, solo un instante y se recuperan de a poco, ahogando suspiros y gemidos.
G._ Hace tanto que te esperaba Pedro. Te amo…
P._ Soy muy feliz, inmensamente feliz, como nunca lo fui en mi vida. Te amo Guiie.
Y todo se reanuda. La lujuria callada grita, los sueños secretos vuelven a hacerse realidad, se funden uno en uno. Ya nunca se volverán a separar.    

FIN…                                        


martes, 22 de diciembre de 2015

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - Cap. 11 - (By Madame Butterfly)

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - CAPÍTULO 11







Sus cuerpos seguían unidos por lazos inexplicables, o mejor dicho, por un hilo invisible. El del amor...
No podía creer que en ese sillón cabían los dos. Si en ese momento se hubiese movido, seguro que ese hombre hubiese caído al piso. Que bueno era tenerlo tan cerca, que bueno era amarlo y que él lo amara... Porque de algo estaba seguro, él lo escuchó, no fue un sueño. En la entrega total él le aseguró que lo amaba...
¿O no era así?...

- Guille déjame dormir 
- No hasta que no me respondas una pregunta - y seguía besándolo, mordiendo sus labios...
- ¡Jajaja! ¡Insaciable…! Te contesto si me prometes que después me dejas dormir… ¿A todo eso qué hora es?
- No me interesa la hora... Ahora me vas a contestar. ¿Si o no?
- Si, pregúntame lo que quieras

Sus labios temblaban y las palabras no salían de su boca... Hasta respirar le costaba 
-¿Vos dijiste que me amabas de verdad? ¿O fue solo por el momento vivido? 
Lo que menos imaginaba era que ese hombre le haría semejante pregunta. Una pregunta de la que en verdad, él tampoco tenía respuesta. Él mismo se preguntaba cuando uno se da cuenta que empieza a amar a una persona verdaderamente.
No respondía. Se lo quedó mirando como un pelotudo, ya no sabía bien si pasaron segundos, minutos, horas y si todo fue pura atracción ¡La puta madre que los parió! De bronca lo soltó y empezó a levantarse del sillón...
-Pará… ¿Adónde vas...? No te contesté 
-No hace falta, tu silencio lo dice todo.
Lo tomó de su cintura y lo atrajo de nuevo hacia él. -Te amo Guillermo... No sé cómo pasó, pero te amo con la fuerza de la tormenta que nos unió. Con tu locura, tristezas y alegrías te amo. 
Sus palabras llegaron a sus oídos para calmar la tempestad que nacía de su alma
- Te amo mi naufrago, y ya llegaste a puerto seguro mi amor....

Se besaron con desesperación  y sus cuerpos se entregaron a la pasión otra vez, pero ahora fue una entrega mutua de caricias suaves, de risas compartidas, de gemidos compartidos...

- ¿Adónde vas? No te levantes. 
- Voy al baño y tengo hambre 
- ¡Ufa! ¿Qué hora es? 
- ¡Dale con la hora vos…! ¿A donde tenés que ir? ¿Tenés una cita? 
- Si, con vos. Vení para acá. - Amagó para abrazarlo de nuevo. 
- No no… Se acabó por un rato chiquito, voy a preparar algo de comer. 
- ¡Ufa! ¡Yo no me voy a levantar! Vos no me querés nada.- Y puso cara de enojado
Al verlo así, tan niño y caprichoso, solo deseó volver a sus brazos y besarlo. Y lo hizo.
- Vos siempre me podés, malcriado! Hagamos un trato…
- ¿Cuál? ¡Ojo! Mirá que no me vas a convencer tan fácil. 
- Nos levantamos, nos bañamos, cocinamos, comemos y volvemos a la cama. 
Lo miró con cara pícara.
- Me interesa la última parte de tu plan, aunque si nos bañamos juntos, puede ser que acepte. ¡Jajajaja!
- Bueno, pero bañarnos… Nada más. ¿Prometido? 
- Lo prometo.

Pero no cumplió. Debajo del agua que cubría su cuerpo usó todos sus encantos para seducirlo y lo logró...
Como dos chicos jugaron a cocinar y en cada roce se volvían a besar apasionadamente, tanto se perdían en ellos mismos, que por muy poco la comida no se quemó.
- Quédate quieto Pedro, así no se puede poner la mesa 
- ¿Y yo que hice ahora? Ya puse la mesa. 
- Querido, hay un solo plato y un solo vaso… Que, ¿come solo uno hoy? Porque te aclaro que yo tengo hambre- señalando la mesa.
- Yo también tengo hambre, y vamos a compartir el plato, el vaso y el sillón señor...
- ¡Mirá que bien…! Cuidando el ecosistema?
- Claro… Menos detergente usemos, mejor. ¡Jajaja!
- Ecosistema te voy a dar a vos 

Comían plácidamente. Pedro acercaba el tenedor a la boca de Guillermo a cambio de un beso. 
- Che, ¿te puedo hacer pregunta? 
- Claro que si mi amor 
-¿Y ahora que vamos hacer con esto? Yo pienso que podés pedir un traspaso a tierra firme. Ojo, no quiero que dejes tu profesión, pero me gustaría que viviéramos en mi departamento, no es muy grande pero para vos, Toto y yo, es suficiente- y se sonrió

Guillermo se levantó de al lado de él y se acercó al ventanal, afuera la lluvia persistía en continuar y  una lucha interna se precipitaba hacia él. La lealtad al faro o a ese amor que comenzaba a echar raíces

- Guillermo… ¿Qué te pasa? ¿Por qué no me contestás?
- Mirá Pedro, no te puedo obligar a que te quedes aquí, pero tampoco puedo volver a tu mundo. 
-Pará. ¿De qué hablás? Mi mundo es tu mundo. Está bien que cuando lo abandonaste tenías tus fuertes razones, pero ahora es diferente, me tenés a mí de tu lado. 
- Pedro, chiquito...
- Guillermo, yo tengo una profesión y no la voy a dejar para anclarme en este confín del mundo 
- Yo nunca te pediría eso, pero vos me pedís demasiado 
- ¿Yo pido demasiado? Te dije que te amo, me entregué a vos para aplacar tus temores. Ahora yo te pregunto Graziani, ¿fui solo un pasatiempo para vos? 
- No Pedro, yo te amo de verdad, pero yo no puedo hacer lo que me pedís y tampoco te pediría que renuncies a tus sueños. Sos joven Pedro, allá afuera está ese mundo que ya no es el mío y te recuerdo esto. Nunca fuiste algo pasajero. Para mi sos y serás mi gran amor. 

La bronca y los celos aparecieron en ese momento en la cabeza de Pedro, quería herirlo como él lo estaba hiriendo en ese momento.
- ¡Te aplaudo Graziani! Maravilloso concepto tenés del amor, metés la cabeza debajo de la tierra como el ñandú y acá no pasó nada. ¿Es por él? ¿Por ese tipo que se ahogó? Como no te pudiste jugar por él porque te faltaron huevos, tampoco lo hacés por mí. 
- Pedro, ¿qué decís? ¿Vos te escuchás? 
- ¡Claro que me escucho! ¡Te quedás acá, en este pozo, para no hacerte cargo de nada y que todos sientan lástima por vos! ¡Pobre Graziani! Sufre por su amor que se ahogó, en ese faro solitario. 
- Sos un pelotudo Pedro, y te pido, no hables así de los muertos. 
- ¡Ay perdón señor! Si señor, no señor…  
- ¡Pedro cálmate! ¡Estás hablando al pedo! Tenés que escucharme. 
- ¡La mierda te voy a escuchar…! Llamá a quien mierda sea, pero me quiero ir lo antes posible. 
- Si no te diste cuenta, sigue la tormenta. 
- No me interesa. Hubiese preferido ahogarme antes de estar un minuto más en este lugar…

Se calzó, tomó una campera para ir al refugio, pero antes de irse lo miró a los ojos 
- Si dejás que baje por las escaleras y salga del faro, nunca más me busques cobarde. ¡Quédate en este maldito lugar pudriéndote en vida! Yo volveré a mi vida y buscaré el amor en otros brazos para tu propio infierno

Quedó helado. Sintió en la mirada de Pedro un gran odio y una tremenda desilusión. No podía moverse de tanto dolor, de solo pensarlo en brazos de otro tipo, una rabia tremenda martillaba su corazón. Al cabo de un rato, el corazón perdía una batalla tremenda contra la razón

- Aquí base faro, cambio. ¿Me escuchan? 
- Aquí base central. Cambio. Con buenas noticias. Cambio. Aminora el temporal. Cambio. Prevemos llegar al faro en menos de nueve horas. Cambio. 
El destino vuelve a escribir en hojas en blanco y sin renglón...
- Aquí base faro. Cambio. Muy buena noticias, los esperamos. Cambio.

Llegó al refugio desecho de dolor. ¿Cómo podía ese hombre no darse cuenta que su lugar estaba al lado de él y no en ese faro? ¿Por qué lo complicaba todo? Y todavía tenía la vergüenza de asegurar que lo amaba… Mentiras, solo mentiras. ¿Cómo pudo destruir en un segundo algo tan hermoso?
Se acercó a la ventana...  El faro se levantaba imponente ante él como ese mismo hombre y su orgullo....
Cuando se despertó ya había amanecido hacía varias horas y al mirar por la ventana, la tormenta había dado paso a un inmenso sol.
Las nubes, todas de color blanco con un fondo celeste, prometían un día maravilloso, hasta el propio faro lucía diferente ante el sol. 
Aunque el día era toda luz, en su interior era todo oscuridad.  Salió y quedó impresionado ante el paisaje. Aunque ya lo había visto desde el faro, ahora con la luz del sol el paisaje era fabuloso. El agua cubría todo el alrededor que podían alcanzar a ver sus ojos. Las olas golpeaban constantemente en su vaivén contra las rocas, era como el ritual de dos amantes el tocarse y volverse a alejar.  Estaba tan absorto en sus pensamientos que tarde se dio cuenta de la llegada de la embarcación.

Se acercó al muelle con miedo y tristeza. Él había decidido que ya no lo quería ahí. Había decidido por los dos....

- Señor, ¿se encuentra bien? Prepárese, ya volvemos a tierra firme. 
- Gracias. ¿Y Graziani dónde está? ¿No baja?
- No creo señor, pero nuestro capitán fue hablar con él.

Cuando  el capitán regresó volvía solo....
- Señor Pedro Beggio, el señor Graziani le desea buen viaje. 
- Gracias. ¿No va bajar a buscar las cajas?  
- No se, pero nosotros ya volvemos a tierra firme. ¿Le parece? 
- Claro

Desde lo alto del faro pudo ver como la embarcación iba dejando el muelle y en ella ese hombre se estaba llevando su corazón... Cuanto más se alejaba de la costa, menos podía ver ya la silueta de ese hombre a quien le había dejado su corazón.

“Perdóname por no cumplir con las promesas
                                                                                                   admito que fue mi torpeza el intentarlo otra vez
                                                                                                      perdóname, yo no pretendo hacerte daño, no se vivir con este engaño
                                                                                                      aunque me odies tal vez, perdóname.......

                                                                                                                                                                        “Perdóname” -  Ricky Martin

Continuará....