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viernes, 31 de julio de 2015

"OVNIs" - Cap. 18 - (By Fiore M. Taylor)

"OVNIs" - CAPÍTULO 18





En el Centro de Emergencias del Hospital, Guillermo, acompañado por Beto, trata de localizar a Pedro. La enfermera de triage llama al médico a cargo.
-Familiares de Pedro Beggio?
-Sí
El médico lo mira a Guillermo
-Usted qué es del paciente?
Beto salta antes de que responda
-Es el marido.
A Guillermo siempre le cuesta decir esa palabra ante desconocidos. Pero sabe que es ese estado el que le permite tomar las riendas en situaciones como esta y hacerse cargo como corresponde. Faltaría que todavía llamaran a los energúmenos de los padres de Pedro. A veces se sorprende que de semejantes personas malas haya nacido un ser tan maravilloso, dulce y tierno como su cielito. Bendito matrimonio igualitario.
-Ajá – dice el médico – Bueno, tengo que informarle que el paciente se escapó.
-CÓMO?!! Cómo que se escapó? - los nervios de Guillermo están a punto de colapsar.
-Llegaron heridos de un grave accidente automovilístico y en un momento de confusión de médicos y enfermeros, el señor Beggio se marchó sin el alta médica.
-Pero, qué es lo que le pasó? Por qué llegó acá?
-Lo encontraron inconsciente en la vía pública. Lo estábamos estudiando, hicimos análisis de laboratorio, pero no pudimos completar los estudios. Acá tengo los resultados.
-Cómo dieron?
-Tiene una anemia pronunciada. Esto puede deberse a diversas causas o no. Es imprescindible que se estudie completamente cuanto antes, porque puede ser algo grave y que requiera tratamiento inmediato...
-Algo grave? Cómo qué?
-Y... hay muchas enfermedades que pueden producirla, como el cáncer, el lupus, la enfermedad de Crohn y tantas otras... Hay que estudiarlo. Por el momento, le voy a dejar un tratamiento paliativo, a base de vitaminas del complejo B, ácido fólico y hierro. Pero, insisto – mirándolo fijo a los ojos – tiene que ponerse en manos de su médico clínico para que determine la causa. Aquí le dejo las recetas y las indicaciones.
Cuando el médico se retiró, Guillermo se desplomó sobre uno de los sillones de la sala de espera, tomándose el pecho.
-Beto, me duele mucho el pecho y el brazo.
-Uhhh, Guiye, mejor que te vean, aunque ahora estes curado, vos tenes antecedentes.

El mismo médico que atendió a Pedro se puso a cargo de Guillermo. Lo miraba con compasión. Le tomó la presión arterial y le dio valores elevados. Como primera medida le suministró un Trapax sublingual para calmar la ansiedad y el pánico. Luego llamó a la técnica de cardiología para que le hiciera un electrocardiograma.
-El electro está normal, pero para quedarnos más tranquilos, vamos a hacerle unos análisis de sangre, de unas enzimas cardíacas. Si están normales se puede ir a casa, sólo con la medicación para la presión.

Mientras esperaban los resultados
-Beto, buscalo a Pedro. Estas son las llaves de casa. Fijate si está ahí. Si no está, remové cielo y tierra, pero encontrámelo. Ah, y cuando lo encuentres, no le digas nada de lo que me pasó.
-Pero Guiye, no te puedo dejar solo acá...
-Llamalo a Fabian que venga... Movete! Rápido!

Mientras Beto se dedicaba a buscar a Pedro y Fabian se hacía presente en el hospital, llegaron los resultados de los análisis.
-Señor Graziani, las enzimas están elevadas.
-Y eso qué significa?
-Que va a tener que quedar en observación y con tratamiento porque esas enzimas indican que en las próximas horas usted puede sufrir un infarto. Pero tranquilo, que lo estamos controlando a tiempo.

_____________________________________

Beto llega a Nordelta, revisa la casa y encuentra a Pedro durmiendo en su habitación. Respira aliviado que al menos no se fugó quién sabe adónde.
Baja y llama a Guillermo para que se quede tranquilo que no lo perdieron.
-Guiye, está acá en la casa. Está dormido.
Guillermo siente que se sacó un peso de encima de su pecho.
-Vos cómo estás?
-Beto, tengo que quedar en observación, los resultados no están del todo bien. Pero vos quedate ahí, por nada del mundo te muevas de su lado. Pegatele como una garrapata, que yo, en cuanto pueda, voy para allá.
-Pero el pibe me va a preguntar por qué lo estoy custodiando y vos no venís... Guiye, es mejor que le diga lo que te pasó...
-NO!!! De ninguna manera! Pedro no está bien, no quiero que sume preocupaciones.
-Vos tampoco estás bien.
-Yo me las voy a arreglar. Hacé lo que te digo. Ah! Comunicate con la farmacia y que te lleven las vitaminas y hacé que las tome... Tenés las recetas, no?
-Sí, me las diste.
-Y que coma.
-Yo no sé cocinar como vos, se va a morir del asco.
-Llamá al delivery, pero nada de pizzas, empanadas, sanguchitos y esas porquerías de comida chatarra. Pedí algo nutritivo.

Beto recibe los medicamentos y vuelve a subir al dormitorio. Pedro sigue en los brazos de Morfeo. Decide dejarlo descansar un poco más antes de pedir la comida y se instala en el sillón que hay en el cuarto. Así al menos estira el tiempo hasta que le pregunte por Guille. Se calza los auriculares conectados al celular y finalmente se queda dormido.
Al rato, Pedro se despierta y, aún con la visión no bien enfocada, divisa una extraña figura que lo acompaña. Pega un grito. Beto salta en el sillón al escucharlo.
-Pedro! La puta madre! Qué susto me diste!
-Vos me asustaste a mí! Qué carajo haces acá?
-Digamos que te estoy cuidando... Te escapaste del hospital! Tas loco?
-Ah, veo que ya se anoticiaron. Y a Guillermo le importo tan poco que no quiso tomarse la molestia de venir a ver como estaba. Y te mandó a vos para lavarse la conciencia... Podes irte. Y decile a “él” que no necesito que me ponga una niñera. Sé cuidarme solo.
-Pará Pedro. No te hagas el bocho. No es como vos pensas.
-Y cómo es? Yo no lo veo acá. Es claro que me abandonó – y se le quebró la voz al borde de las lágrimas.
-Estás diciendo cualquiera. Guiye ya va a venir.
-Dónde está?
Beto no sabe bien que contestarle y putea mentalmente a Guillermo por prohibirle decir la verdad
-Se quedó en el hospital interiorizándose de tu estado de salud, boludo. Está re preocupado. Y me pidió que tomaras las medicinas que te recetó el doctor. Más vale que le hagas caso.
-Qué medicinas?
-Estas. Son vitaminas. Estás anémico.
-Bueno, si son vitaminas las tomo. Pero otra cosa no.
-Y también me encargó que te diera de comer. Así que ahora que te despertaste voy a llamar al delivery. Qué querés?
-Pizza
-No, me lo prohibió.
-Qué? Pero qué mierda se cree? No soy una criatura a la que papá le maneja la vida y decide por él.
-Pedro, Pedro! No te cabrees, Guiye todo lo que hace, lo hace porque te ama y quiere lo mejor para vos. Corta la bocha! Me pidió que comieras algo nutritivo y no comida chatarra. No te parece que tiene razón? No estás bien de salud, vistes.
Pedro reflexiona y se da cuenta que Beto está en lo cierto
-Bueno, pedime salmón grillado con vegetales salteados... y un kilo de helado de dulce de leche granizado.
-Eh? - Beto lo mira dudando, sin saber si el postre solicitado por Pedro sería o no aprobado por Guillermo.
-Por favor – con ojos suplicantes – Tengo un anto... - se frena – Por favor.
-Está bien. No creo que Guiye se oponga.

__________________________________

Fabian estaciona frente a la casa de su padre
-Viejo, yo no voy a bajar. No voy a entrar. Porque si lo veo a Pedro, le voy a decir la verdad de lo que te pasó. No voy a ser tu cómplice en esta mentira. Con la salud no se juega. Yo ya sufrí mucho por tu enfermedad... Además, quién te entiende? Ayer venis totalmente sacado a instalarte en casa, que hasta Sofi se asustó de ver al abuelo así, diciendo que con Pedro no va más... Yo entiendo que vos lo amas y lo queres cuidar, pero para eso tenes que estar bien vos – negando con la cabeza en señal de desaprobación.
-Fabian, yo ya tomé la decisión de no decirselo. Después de todo, los médicos actuaron a tiempo y mi corazón sigue sano, no? Me tengo que ocupar de Pedro.
-Está bien. No te voy a discutir más porque ya sé que cuando a vos se te mete algo en la cabeza, no hay quien te haga cambiar idea. Pero cuidate. Cualquier cosa que necesites, llamá. A cualquier hora.
-Gracias hijito.
Se dieron un abrazo y Guillermo bajó.

-Guiye, llegaste! Cómo estás?
-Bien, Beto – le palmea el brazo – Pedro?
-Arriba, descansando.
-Tomó los medicamentos? Cenó?
-Sí, hicimos todo tal cual lo ordenaste. Pero...
-Qué?
-Vos sabes que yo como mucho, Guiye. Pero esta vez el pibe me ganó. De todo, comió el doble que yo... Un kilo de helado se bajó...
Guillermo abre grande los ojos
-Bueno! Parece que recuperó el apetito! Mejor así... Necesito que vayas a buscar mis cosas a lo de Fabian, puede ser?
-Claro – y se tentó de risa.
-Qué te pasa?
-El abandono del hogar no te duró ni 24 horas.
-Ah! Qué gracioso! A vos te parece que yo estoy para bromas?
-No te enojes, Guiye... Pero los dos tienen que reconocer que no pueden vivir el uno sin el otro... Dejense de joder! A propósito... A lo mejor ahora Pedro se hace el duro, pero está esperándote desesperado. No sé cómo pudiste imaginarte cosas tan horribles si lo tenes muerto de amor al chico. Ojalá la Gaby me quisiera la mitad de lo que te quiere Pedro a vos.
-Ya está bien, Beto – lo para con un gesto de las manos – Ahora no quiero pensar en mis suposiciones, sólo quiero que Pedro se ponga bien. Andá a buscar la valija. Llevate la llave.
Guillermo sube a la habitación. Pedro está dormido. Lo mira y muy suavemente para no despertarlo le empieza a acariciar el rostro. Recuerda la charla con el médico, las cosas horribles que le dijo. No quiere ni pensar en la posibilidad de que su chiquitín tenga algo realmente grave. Pero aunque se niegue a pensarlo, la posibilidad sigue ahí, latente. Y eso le produce un dolor que lo ahoga. Una lágrima comienza a rodar por su mejilla, a pesar de toda la fuerza que hace por contenerla.
Pedro se despierta y lo mira con sus ojazos aún somnolientos
-Guille... Estás llorando.
Guillermo se limpia los ojos y disimula
-No Pedro. Es una basurita que se me metió en el ojo. Me queres decir por qué carajo te escapaste del hospital? Qué es esa actitud de nene malcriado? No te das cuenta la preocupación que me creaste?
Pedro se incorpora en la cama
-Ahhhh! No era mi intención preocupar al “señor”... Si viniste por lástima, andate. Me las puedo arreglar solo.
-Yo no vine por lástima.
-Y a qué viniste?
-A cuidarte.
-No quiero un enfermero, no lo necesito.
-Basta Pedro! No te pongas caprichoso. No te das cuenta que no estás bien? Con la salud no se juega. El médico me dijo que estás anémico, es por eso que vivís cansado y te la pasas durmiendo. Pero hay que estudiarte, hay que determinar la causa que la provoca. Mañana mismo voy a llamar al doctor Gnocchi que es amigo mío y es una eminencia para que te estudie exhaustivamente.
-No quiero.
-No queres qué?
-No quiero que te quedes.
-Me estás echando?
-Me haces mal.
-Qué decís?
-Porque estás acá porque crees que estoy enfermo y es tu deber cuidarme. Y cuando esa situación ya no esté, vas a tomar de nuevo tu valijita, te vas a ir y yo me voy a morir.
-No seas pelotudo Pedro. Yo no estoy acá porque esto sea mi deber. Estoy acá porque te amo, y lo sabes.
Pedro estalla en un llanto irrefrenable y se aferra con fuerza a Guillermo
-No me dejes solo – llora en forma convulsiva, tan fuerte que lo hace sacudir a Guillermo, éste estrecha el abrazo y le besa la cabeza, la frente, los ojos, las mejillas. Se bebe sus lágrimas.
-Yo siempre voy a estar que me necesites. Siempre. Grabatelo mi amorcito.
Casi sin darse cuenta comienzan a besarse, muy suavemente, con mucha delicadeza, como si se reconocieran por primera vez.
En eso llega Beto
-Permisooooo, sigan con lo que estaban haciendo... No se inhiban. Guiye, acá te dejo tus cosas.
-Gracias Beto.
-Para lo que necesiten, ya saben – y hace el gestito del tubo telefónico – 24 hs disponible.
-Gracias por todo, de verdad.
Beto se queda mirándolos
-Qué pasa?
-Nada. Son tan lindos cuando están juntos... Me voy, antes de que Guiye me tire con un zapato. Hasta mañana!

-Guille, no pongas esa cara. Es Beto.
-Sí, ya sé que es Beto. Pero igual no me siento del todo cómodo.
-Tampoco nos encontró garchando, relajate.
-Pedro! Mirá lo que decis! Pasa eso y me tiro por el balcón.
Pedro se ríe con ganas imaginando la situación y Guillermo por enésima vez se da cuenta de cuánto le gusta y lo bien que le hace verlo reír.
-Cielito, es mejor que ya nos pongamos a dormir. Mañana será otro día y lo vamos a enfrentar juntos para que vos te pongas bien.
-Sólo me voy a poder dormir si te quedas abrazado a mí.
-Vení, vení que te canto el arrorró.

CONTINUARÁ.


jueves, 30 de julio de 2015

"ESTOCOLMO" - Cap. 8 - (By Juliana Millán)

"ESTOCOLMO" - CAPÍTULO 8






Guillermo va esparciendo miles de caricias y besos en el cuerpo de Pedro, va descubriendo sus reacciones a medida que sus manos lo invaden, lo rozan, lo incineran. Con su boca va delineando el contorno de sus muslos, marcando con la lengua impiadosa su territorio, imprimiéndose en cada recoveco de su piel, se encarga de cuidar cada centímetro de su ser. Durante toda la noche Guillermo le hace el amor con desmedida ternura, la posesión de la primera vez no se repite, tiene todo el tiempo para hacerlo gozar y mostrarle los senderos de la pasión. Pedro se entrega al placer, ya no es dueño de su voluntad, en su mente solo existe Guillermo y entre gemidos y susurros repite su nombre casi como una plegaria, no existe margen para el dolor, solo para su propio deleite. Los pensamientos que lo persiguieron junto con sus propios prejuicios son borrados gracias a Guillermo que logra imponerse con delicadeza, y a su vez Guillermo va descubriendo que al amar a Pedro una versión mejorada de él mismo va saliendo a la luz. Enredados de piernas y brazos no se dan respiro, se buscan, se provocan y el fuego no se aplaca, ¡tienen tanto por descubrir uno del otro que no les bastaría una vida para lograrlo! Pedro aún débil incita a Guillermo a no detenerse, y Guillermo ávido de complacerlo sigue devorándolo. Exhaustos se duermen abrazados, el amanecer va colándose por la ventana y los arrulla con los primeros rayos del sol. Guillermo despierta y siente la calidez de ese cuerpo terso, esa piel blanquecina mezclada con su propia piel, ¿cuántas veces ha conquistado el mar embravecido de sus deseos...? no puede aún cuantificarlo pero por sus poros las fragancias de sus aromas se confunden inevitablemente. Mira embelesado ese rostro tan hermoso, contemplarlo se ha vuelto uno de sus pasatiempos favoritos, ese semblante sereno lo tranquiliza pero al mismo tiempo le revela que pertenecen a mundos diferentes, que retenerlo a su lado sería lo mismo que condenarlo. La dicha que sentía hasta ese momento comienza a desvanecerse, decide levantarse y tomar una ducha para despejarse, es imperativo ordenar su cabeza y luego conversar con Pedro, ya no puede seguir allí. Mientras el agua corre no puede dejar de recordar el atraco al banco ni cuando sus ojos se cruzaron con esa mirada triste y abatida, la huída, tomarlo como rehén y luchar con él para que despierte luego del golpe en la cabeza.... finalmente tenerlo entre sus brazos para adorar cada rincón de ese cuerpo, intenta en vano detener el fuego que crece en su interior pero el solo recordar a Pedro lo hace sentir avasallado. Se viste y se dirige a la cocina sin siquiera mirarlo, necesita urgente un café.
Pedro despierta al sentir el frío en la piel, busca adormecido el calor que le falta pero no está allí, acerca la almohada y siente el aroma impregnado en ella, sonríe y destellos de esa noche vuelven haciéndole revivir cada momento. La confusión se dibuja en la mirada, nunca había sentido algo semejante por otro hombre, ¿qué significa eso? tal vez está tan desesperado por compañía que no le importa de quien se trate, pero no quiere pensar está harto de hacerlo. Se levanta, una ducha podrá despejarle las dudas y los miedos. Abre la cortina, al parecer él estuvo minutos antes, el agua se desliza y no puede dejar de imaginar que son esas manos grandes, lo erotiza fantasear con esa idea pero el recuerdo de su esposa vuelve para acosarlo ¿será posible amar a dos personas de maneras tan diferentes? su respiración agitada y el latir apresurado de su corazón le confirman la respuesta. Sale de la ducha con una toalla alrededor de la cintura, busca en los cajones de la cómoda y en el placar ropa para vestirse, encuentra impecablemente planchada y limpia la camisa que traía y luego el pantalón, decide ponérselos. Utiliza un perfume que encuentra, definitivamente pertenece a Guillermo, se acomoda el cabello y mira en el espejo como luce... se sorprende al descubrir que ese hombre ya no se ve apesadumbrado ni taciturno, algo en su expresión ha cambiado, cierta chispa en su mirada lo hace desconcertarse de sí mismo. Se dirige a la puerta, inhala profundamente y la abre, del otro lado Guillermo sentado a la mesa sostiene una taza, se miran y la electricidad invade la habitación instalándose en sus cuerpos, el deseo a flor de piel
- Hola, ¿estás bien? - le dice Guillermo besándolo con la mirada
- Hola, sí, tome una ducha para despejarme - devolviéndole la gentileza con la mirada
Verlo con la ropa que usaba en el banco y el cabello mojado lo dejan casi sin respiración - Preparé café ¿te sirvo una taza? - Pedro asiente - ¿cómo lo tomas?¿solo, con leche, azúcar? -
- Leche y azúcar por favor.... a vos ¿cómo te gusta el café? -
- Negro y amargo -
Pedro pone cara de asco - ¿amargo? -
Le sirve la taza, un pequeño roce de dedos y vuelve a sentarse, es inevitable hacer contacto visual, uno cae en el embrujo del otro, no pueden dejar de besarse con la mirada
- Pedro.... yo quería.... - un golpe en la puerta los abstrae del encantamiento. Guillermo se levanta - ¿quién es? - pregunta con voz firme
- Tomiozzo - responden del otro lado de la puerta
Guillermo abre y le tiende la mano - Pasa hombre -
Tomiozzo le sonríe y al ver a Pedro se sorprende - ¡Pedro! ¿cómo estás? Vine a ver cómo seguís, me preocupó mucho ese episodio que tuviste ¿cómo te sentís? -
- Bien, estoy bien - mirada cómplice con Guillermo
- ¿Te sirvo un café? - le ofrece Guillermo al médico - estábamos desayunando -
- Sí por favor, salí apurado de casa. Pedro me alegra verte bien, pero me gustaría hablar un poco con vos, no conozco tu historial clínico y me preocupa que se repita ese ataque de pánico, además necesito revisarte.... por lo que veo la herida de la frente va cicatrizando muy bien -
- Sí, lentamente va cicatrizando - y mira a Guillermo nuevamente, muchas heridas han empezado a sanarse en su interior
Guillermo siente pudor, intenta no sentirse incómodo pero es imposible, tanta intimidad con Pedro lo está afectando al punto de perder el foco en lo verdaderamente importante, debe convencerlo de seguir con su vida y él debe escapar antes de que sea muy tarde - Bueno, los dejo solos, tengo que bajar al sótano a arreglar un par cosas - les miente a ambos buscando escaparse y va escaleras abajo, al llegar al sótano se queda al costado de la escalera para escuchar
- Bien, no quiero que esto suene como un interrogatorio pero tengo que hacerte unas cuantas preguntas -
Pedro sonríe - intentaré responder a todas - cada tanto lanza una mirada a las escaleras, tiene el presentimiento de que Guillermo está escuchándolos
- Veo un buen color en tu rostro, ¿estás alimentándote bien? porque esta instancia es importante, mantenerte sano, hacer un poco de reposo, nada de ejercicios físicos ni que impliquen un agotamiento excesivo para vos - busca el tensiómetro en su maletín
Pedro se sonríe nerviosamente evitando que Tomiozzo lo note, no es precisamente lo que ha hecho, todo lo contrario y Guillermo desde el sótano se siente como un boludo, se reprocha a sí mismo por esa noche, Pedro aún está débil y él no contempló su situación, ¿y si tiene una recaída? No puede descuidarse de ese modo otra vez
- Bueno, subite la manga de la camisa por favor que vamos a tomar la presión, traje unos cuantos blister de vitaminas que te van a ayudar, es un buen complemento y los necesitas - toma la presión - por lo que veo está perfecto, bien quiero que me cuentes de los ataques de pánico, ¿éste no fue el primero no? -
- No, por un tiempo sufrí unos cuantos episodios, llegué a tener tres por día hasta que me derivaron con un psiquiatra y con la medicación fueron menguando -
- ¿El disparador fue el accidente de tu esposa e hijos? -
Pedro siente un leve temblor recorrerle el cuerpo, recordar el accidente siempre lo conmociona - Sí, después de eso ya nada fue igual - mira sus manos y la aprieta en un intento de detener el estremecimiento que lo embarga
- Lamento mucho tu pérdida Pedro..... ¿durante cuánto tiempo estuviste medicado? -
- Seis meses, luego solo continué con la psicóloga pero sin medicación -
- Entonces desde aquel momento no habías tenido otro episodio.... el hecho de haber perdido tu memoria produjo una desconexión y luego al recuperarla de golpe se generó un mecanismo de defensa en tu cuerpo, generalmente el cuerpo trata de compensar el exceso de dolor pero en tu caso significó revivir todo lo cual derivó en ese ataque de pánico, creo que se trata de un incidente aislado pero aún así vamos a controlar que no se repita -
Guillermo escucha a Pedro y el razonamiento médico de Tomiozzo, cuánto dolor se refleja en su voz, esas heridas no suelen sanar nunca y vuelve a sentir culpa por retenerlo, por haberlo presionado, por haberse burlado.... se ha comportado vilmente con él, más allá de la noche que han pasado juntos siente que lo está arrastrando a su propio infierno, que lo está confundiendo porque esos ojos ya no lo miran con desprecio, esos ojos grandes lo miran con amor y eso le genera temor porque no tiene nada para ofrecerle a Pedro.
- Voy a revisar la herida - continúa Tomiozzo - ya casi ha cicatrizado, eso es bueno, ¿has tenido dolor de cabeza? ¿mareos? ¿estados de confusión? -
- No, nada, solo cansancio -
- Perfecto, cuanto antes te repongas mejor, más rápido vas a poder abandonar este lugar para continuar con tu vida -
Pedro no quiere hablar de eso y desvía la conversación hacia otro tema - ¿Hace cuanto que conoce a Guillermo? -
- Hace bastante tiempo ya, uno de mis hijos pasó por una época difícil, una adolescente indomable..... cometió un robo en una despensa del barrio y al estar armado la pena que le dieron fue importante, ya había cumplido los 18 años y fue a parar a prisión.... creí que lo iban a matar ahí dentro pero Guillermo lo acobijo bajo su custodia y nadie lo tocó. Estoy muy agradecido con él por cuidarlo, y no solo eso, una vez estábamos visitando a mi hijo era domingo y fuimos toda la familia, de repente varios presos se amotinaron y decidieron atacar a todos los que estaban allí, Guillermo apareció y logró frenar a varios, nos defendió y ninguno fue herido. Desde ese momento tengo una deuda con él, por cuidar a mi hijo y a mi familia -
Pedro escucha fascinado la historia, jamás hubiese imaginado que Guillermo pudiera tener esas actitudes pero la verdad es que con él ha sido como una montaña rusa de sensaciones, desde comportarse como verdadero imbécil hasta cuidarlo e inclusive amarlo como lo hizo la noche anterior
- Guillermo no es una mala persona, es un hombre que ha vivido momentos críticos en su vida y que por diversas situaciones no ha tomado las mejores decisiones -  Tomiozzo medita sobre esas palabras - aunque me insista en que todo está saldado entre nosotros, yo le debo mi vida y la de mi hijo -
Pedro lo mira extrañado, no logra comprender el sentido de esas palabras - ¿a qué se refiere con que diga que está todo saldado? -
- Me llamó cuando te accidentaste en la escalera, y me dijo que si despertabas estaba todo saldado conmigo, ¿entendés ahora porque es indispensable que te mejores? Tenés una nueva oportunidad en la vida, no la desaproveches Pedro -
Pedro reflexiona acerca de lo que acaba de decirle el médico y sin darse cuenta piensa en voz alta - ¿y si esa oportunidad no está precisamente allí afuera? -
Tomiozzo lo mira pero no interviene, ahora logra entender que a Pedro le sucede algo más que sus tragedias pasadas y esta circunstancia de encontrarse rehén de Guillermo, lamenta que este muchachito esté tan confundido y que no pueda vislumbrar otro escenario. Guillermo permanece en el sótano escuchando cada palabra, agradece infinitamente a Tomiozzo por cuidar a Pedro pero decide intervenir antes de que la conversación se transforme en una confesión
- ¿Todo bien por acá? -
- Sí, Pedro va mejorando lentamente.... le dejo unas vitaminas para que tome y vuelvo mañana para otro control..... Guillermo ¿me acompañas afuera por favor? -
- Sí , por supuesto -
- Pedro me alegro verte bien - le estrecha la mano - seguí mis indicaciones y nos vemos -
Ambos salen y Guillermo antes de cerrar la puerta le regala un guiño a Pedro quien le responde con una sonrisa, y esos hoyuelos lo descolocan, una vez alejados de la casa, Tomiozzo lo mira con inquietud y sin vueltas lo encara
- ¿Qué pasa con Pedro? - alzando las cejas
- ¡¿Qué?! ¿a qué te referís con esa pregunta? - intentado esquivarlo
- Guillermo por favor, ambos nos conocemos hace bastante así que no me mires con esa cara de "yo no fui", realmente me preocupa ese muchacho -
- Mira no tengo idea de que estás hablando, ¿porque no sos directo y me decís realmente lo que estás pensando? - serio
Tomiozzo no pretende atacarlo, trata de ser cauteloso - Yo veo que este pibe está muy confundido, he visto la forma en que te mira, como se dirige a vos.... no sé pero tanto tiempo en cautiverio solo me lleva a pensar en una cosa - Guillermo lo mira impávido - claramente está sufriendo del Síndrome de Estocolmo -
Guillermo se siente perplejo ante tal afirmación - ¡¿Síndrome de Estocolmo?! -
- Sí, por supuesto, se nota -
- ¿En qué se supone que se nota? - demostrando disgusto
- Hay ciertas actitudes en él que ponen en evidencia esta situación como por ejemplo cada vez que le comento que debe cuidarse para poder volver a su vida, la mirada se le apaga y es esquivo. Cada vez que estás cerca está pendiente de tus observaciones, de tu reacción.... cuando bajaste al sótano no dejaba de mirar de reojo hacia la escalera, pensó que no lo notaría pero su cuerpo entero lo delata, se está aferrando a vos porque piensa que si lo liberas su vida acaba -
Guillermo siente una punzada en el corazón, se dejó embaucar por esos ojos grandes creyendo que quizá ese muchachito precioso pudiera sentir algo por él pero la realidad lo traía de vuelta de una bofetada, Pedro estaba sobreviviendo y que mejor forma que sentir empatía por él, involucrarse y dejarlo hacer, nunca se le habría cruzado por la cabeza el planteo de Tomiozzo pero por algo él es médico y puede distinguir muy bien las cosas. No puede culpar a Pedro por aferrarse, no le dio otra opción, ya es hora de seguir con el plan demasiado tiempo ha perdido y la policía puede presentarse en cualquier momento
- Escuchame Tomiozzo, ¿todavía tenes ese contacto en la federal? -
- Sí, siempre charlo con él, ¿qué necesitas? -
- Bien, ubicalo y trata de averiguar cómo va el caso, necesito saber que movidas van a realizar -
- No te preocupes en cuanto sepa algo, te aviso... pero no dilates más ese tema con Pedro - se despiden y Guillermo queda perdido en sus pensamientos, es hora de actuar
Pedro siente curiosidad, algo no anda bien puede presentirlo, mientras Guillermo y Tomiozzo charlaban, él los espió prudentemente por la cortina y pudo notar como la postura de Guillermo se ponía rígida, su rostro se endurecía, la incomodidad lo envolvía. Al verlo volver, corrió hasta la silla y se sentó, esperando que entre a la casa
La cara de Guillermo mostraba contrariedad y Pedro lo percibió - ¿estás bien? -
Guillermo lo escruta con ojos fríos - Sí, necesito ordenarme un poco.... estoy desordenado - suspira buscando las palabras justas - Pedro ya no puedo retenerte en este lugar, tengo que pensar un plan para que cuando te encuentre la policía descarte la posibilidad de considerarte cómplice, no van a creer fácilmente la historia de tu secuestro si nunca se pidió rescate -
Pedro siente una alarma de alerta en su interior, ese no es el mismo Guillermo de la mañana - pero tenemos tiempo  -
- ¿Tiempo? no chiquito, el tiempo se me está escurriendo entre las manos y tenerte acá sólo aumenta los años de condena que me van a dar si me localizan -
- ¿Qué te dijo Tomiozzo? -
Guillermo lo mira sorprendido - ¿Que tiene que ver Tomiozzo? -
- No sé, por eso te pregunto, estás raro... distante -
- ¿Raro? ¿distante? pero ¿quién te pensás que sos? vos a mi no me conoces, no me trates como si me conocieras, no tenes idea de las cosas que hice, no sabes con quien estás..... ¡si yo quiero te meto en una fosa en el fondo el patio y no te encuentra nadie! -
Pedro palidece - ¿Por qué me hablás así? -
- Te hablo como se me canta.... ¿vos te das cuenta lo que está en peligro acá? la policía hace una redada y si nos ven charlando como si nada.... te van a meter en cana por cómplice.... ¿lográs comprender la gravedad del asunto? ¿O tengo que dibujártelo? - exasperado
- Lo entiendo... pero no tenés porque hablarme así... y si estoy acá es porque vos me trajiste -
-¡Tengo muy en claro lo que hice, no necesito que me lo refriegues en la cara, no te pases de vivo! -
Pedro está cada vez mas confundido - yo no tengo esa intención.... ¿qué te pasa? ¿por que reaccionas de esa forma? -
- No me trates como si fuéramos amigos o lo que tu cabeza se inventó, sos mi rehén y hago lo que quiero con vos ¿escuchaste? -
- Tengo en claro que hacés lo que quieras conmigo, lo demostraste muy bien anoche - se miran sintiendo rencor y desprecio por el otro
 - No querido, a mi con el papel de minita despechada no -
Pedro siente que lo corroe una rabia por el todo el cuerpo que se torna difícil de frenar, la actitud de Guillermo lo hiere y al mismo tiempo le genera coraje. No entiende porque ese afán de maltratarlo si todo ese tiempo se dedicó a cuidarlo, pero tampoco entiende porque se siente así, porque la bronca, porque el dolor, ¿qué siente por él? ¿qué siente por ese hombre que se empecina en herirlo? no cree que pueda encontrar una respuesta fácil pero algo los une. Decide no responderle, se da media vuelta dirigiéndose a las escaleras que llevan al sótano
Guillermo observa ese rostro contrariado y luego lo ve alejarse - ¿adónde vas? - le exige pero Pedro no le contesta, baja y se mete en esa habitación que lo cobijó desde el momento que se convirtió en rehén. Guillermo lo sigue y se queda parado en el umbral - ¿me podés explicar que estás haciendo? -
- ¡¿No soy tu rehén?! ¡¿no es este mi lugar?! - sarcástico - recuerdo todo Guillermo, todo empezó a volver como ráfagas en mi cabeza.... recuerdo estar atado de manos, el dolor en las muñecas por la presión del precinto, con mi boca y ojos vendados sintiendo que me asfixiaba.... recuerdo tu cinismo, tu risa socarrona..... también recuerdo la pelea, ¡qué imbécil fui! creí que podía vencerte.... si querías destruirme, quebrarme, lo lograste..... -
Guillermo puede notar que esos ojos ya no lo miran igual,  hay mucha decepción en ellos... si realmente quería lastimarlo lo logró pero no deseaba que fuera así, Pedro le transmitió tanto amor con ese simple gesto de posar sus ojos en él que creyó que nada de lo que pudiera pasar luego podría borrar ese momento pero no puede permitir que permanezca a su lado, ese desprecio que ahora siente puede usarlo a su favor y salvarlo
- Si querés victimizarte, estás en todo tu derecho - su tono es provocador
- ¿Victimizarme? ¡Por supuesto que soy una víctima! - Pedro mueve su cabeza de un lado a otro, no puede creer la actitud de Guillermo - estoy en este lugar de mierda por tu culpa - alzando la voz
- Bueno basta, me cansaste, ¿te querés quedar acá? ¿querés darte ese gusto? ¡Hacelo chiquito! -
Pedro lo mira con indignación y sus ojos llenos de lágrimas, siente que se le revuelve el estómago - pensé.... que había algo entre nosotros -
Guillermo suelta una carcajada - ¡No me jodas Pedro! ¿algo entre nosotros?¿hasta cuándo pretendes seguir con ese papel eh? -
- ¿Qué papel? ¡No sé de qué me estás hablando! -
- No puedo seguir perdiendo el tiempo con estupideces - se da media vuelta y da un portazo al salir
Pedro no puede salir de su estado de estupefacción, pero algo es cierto, no lo conoce, no sabe quién es y lo peor que pudo hacer fue bajar las defensas frente a él.... no puede pasar otra vez por lo mismo ya no tiene la fortaleza para algo así. No puede evitar temblar de pies a cabeza, un sudor frio le recorre la espalda, ¿por qué la vida se empeña en ponerlo a prueba?, el corazón se le dispara, vuelven la palpitaciones y comienza a hiperventilar, se sostiene de la pared tratando de luchar contra el pánico que amenaza con envolverlo. Guillermo sube los escalones pero se detiene a la mitad, ¡qué está haciendo! no tiene sentido actuar de esa forma, ¿por qué le molesta tanto lo que le dijo Tomiozzo? no puede esperar que ese muchachito realmente sienta algo por él, está delirando si cree que puede tener un oportunidad pero no puede dejar de anhelarla, de perseguirla y se pregunta ¿quien realmente está sufriendo ese Síndrome? ¿no será él mismo que se empecina en retenerlo contra su voluntad?, medita sobre esas palabras y decide bajar para disculparse, cuando abre la puerta encuentra a Pedro apoyado contra la pared, bañado en sudor, completamente pálido.... corre hacia él
- ¡Pedro! ¿qué te pasa? - quiere sostenerlo pero Pedro lo aleja
-¡No me toques! - con voz agitada - ¡No quiero que vuelvas a tocarme... andate! -
- ¡Pero mira cómo estás! Estás por colapsar, dejame llevarte hasta la cama -
- ¡Te dije que no! ¡¿Para qué querés llevarme hasta la cama... para cogerme?! ¿No tuviste suficiente con lo de anoche? -
Guillermo se crispa y sin pensarlo lo toma por el rostro con ambas manos - ¡Deja de hablar pelotudeces, pero qué te pensas que soy! - busca sus ojos y el reflejo que le devuelven esas pupilas le advierten que Pedro está dejándose vencer, el brillo que los caracteriza se ha opacado y si ese fuera su final, no lucharía, tan solo se entregaría pero no puede permitírselo, lleva los labios a su frente y la besa tratando de borrar todos sus miedos. Pedro cierra los ojos, está a punto de desvanecerse pero Guillermo lo sostiene con su cuerpo, lo arrastra hasta la cama y trata de acomodarlo sobre su regazo.
- Pedro, escuchame... tenés que calmarte - le lleva la cabeza a su pecho - sentí mi respiración, escucha los latidos de mi corazón e intenta bajar esas pulsaciones -
Le lleva un buen tiempo hasta que logra acompasar su respiración a la de Guillermo, está agotado física y emocionalmente, el calor que emana ese cuerpo lo adormece y puede descansar relajado. Guillermo observa ese rostro, lo acaricia sutilmente... es inevitable, ha quedado totalmente prendado de Pedro, en su afán de liberarlo solo consigue lastimarlo, apoya su cabeza en el respaldo de la cama y la mirada se le pierde traspasando las paredes. Pedro despierta, abre sus ojos y mira alrededor, luego levanta la mirada y ve ese perfil marcado de Guillermo, no se ha dado cuenta aún que lo observa y aprovecha para estudiar sus rasgos, e inevitablemente cae rendido ante esos finos labios, un deseo inesperado crece en su interior. Se acomoda entre esos brazos y Guillermo sale de su ensoñación para mirarlo, Pedro no lo duda y se acerca para besarlo pero Guillermo lo detiene
- Pedro no, no lo hagas - le ruega
Pero Pedro no lo escucha y su boca se ciñe sobre esos labios, Guillermo intenta no responder pero el fuego que nace en sus entrañas va arrasando la razón, quiere oponerse pero el cuerpo no le responde porque toda su voluntad le pertenece a Pedro, ya no puede negarse a sus instintos, y se entrega al placer.      

CONTINUARA



martes, 28 de julio de 2015

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - Cap. 4 - Parte III - (By Daniela Maurice)

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS"  - CAPÍTULO 4 - PARTE III





CAPÍTULO 4
                  El sobrino de Santiago
                    
                       PARTE 3

Cuando piense en aquellos días y en los
sueños que dejamos atrás…
Tendré una parte de ti conmigo.
Y donde quiera que yo esté
Tú estarás allí por mí…

                      There you ill be
                           Faith hill

Tomó tiempo a Gaby separarse de él. Lo abrazó con tanta fuerza al mismo tiempo que su mente se cubría de interrogantes a los que era imposible  darles respuestas.
Se aunaron de palabras y caricias. Se aferraron al silencio, porque
las palabras dichas sobran cuando las miradas lo dicen todo.
_ Mirate lo lindo que estás, te cambiaste de look_ bromeaba Gaby entre lágrimas.
_ Y vos te vas a casar _ le dijo él, acariciando su mejilla
Beto trató disimuladamente alejarse de los dos. No podía soportar escuchar de labios de la mujer que amaba los planes, la fiesta que llegaba siempre después de la boda.
Todas esas cosas que a él nunca le parecieron interesantes, ni siquiera se le había pasado por su cabeza en algún momento estando de novio con Paola. Pero se trataba de Gaby, la mujer que había cambiado toda su forma de pensar, por la que había enfrentado todos los peligros existentes y con valentía arremetió con los hombres más bestiales que se encontraban a su paso. Arriesgó su vida y libertad por ella y estaba dispuesto a volver hacerlo aunque se le fuera la vida entera en ello.
 _Beto, ¿a dónde vas? _ Pedro lo detuvo.  No había caído en la cuenta que para su amigo significaba un infierno saberla perdida. _ Lo siento, con tantas cosas me olvidé que estabas vos.
_ Beto ya sabe que me voy a casar _ contestó  con firmeza y rapidez Gaby.
Pedro había percibido un ahogo en su voz,  y la mirada gacha al pronunciar aquellas palabras, le advirtió que el amor en ellos continuaba intacto, que nada había cambiado.
_ Esta todo bien Pedro.
_ Es que entre ustedes pasaron cosas.
_ Eso es ya pasado - contesto Gaby, tajante. - Lo importante que ahora vos estas acá, vivo, aunque cueste creerlo. Vos estas acá y eso es importante y nada más.
_ Gaby tiene tiene razón amigo.
Le hubiera dicho, pero sintió que era mejor callar. Conocía muy bien a Gaby para saber que abogaría en favor de José por más que estuviera frente a su amigo.
Ella era demasiado contradictoria y medía la felicidad por lo que podía ser correcto, pero sin ningún razonamiento concreto o que significara arriesgarse hacia el ser que se ama.
_ ¿Y ahora que vas a hacer? - Preguntó Soria más compuesta de su impresión  de verlo.
_ Nada Gaby,  mucho no puedo hacer. En realidad, recién ayer pude hablar con Santiago Malvarez.
Gaby y Beto se sorprendieron. No esperaban oír el nombre de uno de los socios del estudio.
_ Espera.  ¿Santiago decís?
_ Si - afirmó-  Hasta donde sé, trabaja con ustedes. Es el mismo que defendió a Camila en el juicio.
_ ¿Pero qué tiene que ver él y como supiste eso?
_ Primero, Beto me comentó todo lo que sucedió en el tiempo que yo no estuve. Fue Octavio quien le pidió que hablara conmigo._
Pedro fue paso por paso contando con detalle el encuentro.
De a poco iba acomodándose a vivir solo. La cocina era ahora  su rutina diaria. En el momento que colocaba el caldo sobre el puré, sintió que tocaban la puerta. Era Santiago.
Otro en su lugar  hubiera entrado en pánico y había salido de alli, olvidándose hasta de su sombra al tener frente a sus ojos a alguien que desde hace un año creían muerto.
Pedro abrió la puerta, encontrándose con un colega por demás impaciente. Malvarez no estaba convencido de la respuesta que había dado a Octavio, pero no podía echarse atrás, ya estaba ahí, ante un joven abogado extrañado de verlo.
_ ¿Quién es usted? -pregunto Pedro, serio
_ Vos sos el famoso Pedro Beggio.

_ Primero dígame quién es usted y yo después voy a darle la respuesta.
_ Soy Santiago Malvarez,  tu amigo me pidió que viniera, Octavio Cáceres.
_ Ah! _ expresó aliviado_ Es usted. Pensé que era alguien de la justicia.
_ ¿Puedo pasar?
Pedro le dio lugar y lo guió hacia el interior de su departamento
_ Disculpame, ¿estabas cocinando?
_Ay si, se me olvidó por completo - dijo subiendo la mano a su frente. Se volvió hacia a la cocina y sacó la carne recién hecha de la sartén antes que se quemara.
_ Perdóneme usted a mí, es que soy nuevo en esto - le decía, mientras buscaba un plato en la alacena. _ Tome asiento.
_ Me imagino. Supongo la que se ocupaba antes de vos era Camila._
Pedro solo lo miró con un gesto de molestia al sentarse
_ Preferiría que evitara nombrármela
_ Disculpame, lo dije como algo que suponía.
_ Y no se equivoca. Ella se encargaba de todo. Pero ahora me valgo por mi solo. No soy ningún hombre inútil – Sentenció.
El tono de su voz fuerte y su actitud reacia y de suma desconfianza, le describía a un Pedro muy diferente del que había escuchado en el estudio de boca de Marcos y de Cuca.
_ A que vino, lo escucho - frunciendo el ceño mientras cruzaba las piernas.
_ Voy a ser breve, Octavio me comentó, por obvias razones, que vos nos podés estar en la sociedad y lo que necesitás es una identidad.
_ Sea más especifico.
_ A mí se me ocurrió, no sé si te parece, que te presentes en nuestro círculo como mi sobrino.
_ Me parece bien. Necesito recuperar mi vida y no va ser acá encerrado mientras esos dos… Déjelo así_ se contuvo
_ Te referís a Camila y al hermano de Guillermo.
_ Si esos dos. _ contestó rápidamente. _Supongo que usted me va a dar su apellido o…
_ Si, tengo una hermana, es soltera, pero eso es un detalle. _El gesto sereno de Malvarez se había cubierto de pronto de una sombra de suma tristeza._ Yo voy a contarte algo que nunca le dije a nadie.
Era  joven, tenía unos treinta años. Una edad adecuada para casarme.
De hecho, me había casado con una chica que amé mucho. Con el tiempo, tuvimos la fortuna de esperar a nuestro primer hijo, pero lamentablemente él murió poco antes de nacer a la fecha exacta. Él hubiera tenido tu edad y se llamaría Julián. Por eso quiero ayudarte, pese a que no estoy convencido que resulte, y darte el nombre de mi hijo.
Pedro estremeció.
_Yo también perdí a la persona que mas amé en mi vida
_ Pero vos podés recuperarlo a Guillermo. Yo a mi hijo no. Poder ayudarte a vos será para mí como si lo hubiera hecho por él.
_ Bien. Julián Malvarez, así voy a llamarme.


                                 Una semana antes

_ Gabriela _ la llamó Malvarez
_ Si_ pronunció ella al darse vuelta
_ ¿Cómo era tu amigo? _preguntó y cruzó las piernas en un estado de suma incertidumbre.
_ ¿Hablás de Pedro? _ preguntó al levantar un papel que se había caído delante de sus pies
_ Si tu socio.
_ Me sorprende tu pregunta. Pensé que Camila te había mostrado una foto de él. ¿Porqué supongo que te referís a eso? como era él físicamente – agregó.
_  En realidad Camila me comentó lo que yo necesitaba para defenderla, nada más. La parte psicológica. Por las dudas te pregunto, si no tenés una foto de él…

¿Por qué de repente Santiago se sentía interesado en saber de Pedro?, se cuestionó ella ¿Qué lógica cabía en su mente para interrogar sobre su amigo? O quizás lo había. Si Camila estaba al tanto de la apelación contra su causa. En ningún momento Malvarez había abandonado su situación y al igual que Ana, él también la visitaba y había dejado claro que continuaría abogando por ella, ni bien se abriera el caso nuevamente, pese a los reclamos que Gaby había puesto sobre la mesa a Guille, a lo que su socio respondía con indiferencia,  como si no le importara aunque en su interior no era así.
Ahora todo el caso había quedado en manos de Octavio. Santiago por su parte solo contaba con el apoyo de Marcos, defendiendo su lema de siempre:  mientras entre guita al estudio...
A Labrapoulos no le importaba traicionar a su socio y amigo de toda la vida con tal de ganar un juicio.
_ ¿Vos creés que yo soy tonta?_ le dijo, increpándolo, sin moverse del  extremo donde estaba. _A mi no me interesa que Marcos te esté dando todo el apoyo y que te promocione todo el juicio, si es lo que quiere, pero no voy a permitir, lo que sea que Camila esté planeando, que lastime a Guille.
_ Por favor, eso es absurdo Gabriela_ contestó haciendo ademán de lo dicho._ ¿Qué puede hacer Camila estando encerrada? Y una fotografía ¿Desde cuándo con una fotografía se hace daño? ¿Vos pensás que voy  hacer una brujería a un muerto y eso le va a afectar a Guillermo? Por favor somos grandes...
_ Mirá, estoy cansada y conozco a esa hija de puta perfectamente para saber que es capaz de cualquier cosa y tiene a todo tribunales protegiéndola, porque su papito era juez, pero de mierda, un corrupto de mierda. Ya hizo demasiado daño. Con esa excusa estúpida de la foto detrás, puedo esperar todo de ella.
_ Terminó acá esta conversación Gabriela. Quería saber solamente cómo era tu amigo. Me resultó extraño defender a Camila y ahora que voy a abogar de nuevo por ella, no saber cómo era el rostro de su marido es como si estuviera defendiendo a alguien que mató a la nada.
_ Guardate el bolazo que me acabás de decir y conformate con lo que te haya dicho Camila de Pedro y no muy bien, imagino, te habrá hablado de él.
_ Mira, Camila lo único que me dijo es que se sentía en paz en una parte de ella, porque ya no se tenía que preocupar si él se iba con Guillermo y no recuerdo qué más me dijo_ confesó con ese tono de fluidez que caracterizaba su voz. _Me resultó bastante interesante para defenderla en ese momento y un perfil psicológico muy complejo, pero no dejaba de interesarme_frunció el ceño en una actitud por demás reflexiva.
_ A vos _ contestó ella con firmeza_ porque yo la llegaba a escuchar y le arrancaba todo esos pelos que tiene.
_ Por favor Gabriela, es normal que reaccionara así, era el marido… El perfil típico de una mujer que está herida.
_ Herida. Lastimados estamos todos nosotros y Guille que fue el que más sufrió con todo esto.
Hubo un momento de silencio, Gaby suspiró y luego continuó. _Por suerte  me alivia saber que ahora va recomponer su vida con José.
_ Bueno_ suspiró él. Cada uno sabe lo que hace con su vida
_ ¿Perdón?  ¿Acaso te molestó lo que te acabo de decir? Porque no te creía tan homofóbico
_  En primer lugar _ le advirtió, tocándose apenas la corbata _ no soy un hombre que tenga alguna opinión sobre la identidad sexual de las personas, Gabriela. Y segundo, porque me tendría que importar, es un hombre grande y sabe lo que hace, pero si ese chico estuviera vivo...
Las palabras estaban a punto de traicionarlo. Santiago no podía decirle a Gaby, en ese momento, sobre la confesión que Octavio le había hecho, que Pedro estaba vivo. Por más extraño que le hubiera parecido al oírlo y el pedido que Octavio hizo por su mejor amigo. Ese pedido era la estrategia que Pedro necesitaba. Pues si Santiago estaba decidido a defender a Camila una vez más, ya no sería posible para  que las piezas pudieran moverse a favor de quien ella menos imaginaba.
_ Pedro no está, por más que nos pese a todos_ lo interrumpió mientras acomodaba los papeles del escritorio de su amigo. _Ni siquiera lo conociste.
_ ¿Y por qué vos acomodás siempre ese escritorio como si él estuviera? Y fue solamente una deducción de parte mía y… No se, pero Guillermo no se ve muy entusiasmado que digamos, por lo que dijo Marcos el otro día cuando hablo con él.
_ A mi lo que piense Marcos no me interesa. Yo estoy muy feliz con la decisión que Guille tomó.
_ A esperar.
_ ¿Qué?
_ Nada Gabriela, pensaba en Camila


                                12 de noviembre  de 2014

Subió su mano, deslizando la tela de la pollera hacia arriba. Continuó, enredando sus dedos al desprender su camisa. Marcos no podía dudar del atractivo que había en esa mujer. La desnudaba con la mirada. Era el momento perfecto, la tenía ahí, bajo el elixir de lo prohibido, era suya. Dejó caer la camisa al piso al recorrer sus labios por debajo de su cuello. Sintió un ruido en la puerta  pero no le dio importancia. Se dejó llevar, cuando los dedos de su amante se deslizaban en su pantalón, desprendiéndolo, la puerta se abrió, viendo como la figura de Gaby entraba.
_ ¡Marcos! _ exclamó al sorprenderlos
_ Pero... ¿qué mierda haces vos acá?_  Le gritó enérgico, mientras la mujer tomaba la camisa, tratando rápidamente de cubrir  su bretel. El rostro de ella se ruborizó ante la presencia de la socia de su amante.
_ Disculpe_ se excusó la misteriosa mujer
_ Guille llegó y quería hablar con vos por lo de Diego Sambrano.
_ Y tenías que venir a interrumpirme. Guillermo estaba escribiendo un libro y ahora se siente preocupado por los casos. Se suponía que me había dejado a mi todo a la cabeza.
_ Agradecé que te encontré yo y no Isabel y Guille sigue siendo abogado. Fue algo que le recomendó el psiquiatra por lo de Pedro y alístate que está afuera esperando.
_ Disculpame. _ la detuvo la mujer
_ ¿Qué pasa?_ preguntó Gaby al detener sus pasos.
_ Ustedes estaban hablando de su socio no? Guillermo Graziani – inquirió. _Tuve la oportunidad de asistir a sus juicios. En una oportunidad defendió a una de mis amistades_ comentó en sumo éxtasis
_ Amistades humm, me alegro. No sabía que Guille defendía a mujeres como... usted.
Gaby ya sentía que le hervía la sangre de los celos. Claro que no eran de mujer, pero no podía evitarlo. Ella era su única chica en el estudio. Imaginar que podía ser una abogada, una nueva en la sociedad que fuera capaz de quitarle su lugar, no podía digerirlo.

_ Dije a alguien de mi círculo de amistades no a mí  querida. Aunque hubiera sido un placer ser defendida por tu socio­_ terminando de cerrar su camisa. _¡Que desperdicio de hombre!_ agregó, tironeando la corbata de Marcos entre dientes, con lascivia. _Pero Marcos hizo muy bien su trabajo, ahora voy a ver qué hago con el dinero  que voy a obtener por el juicio ganado _ dijo, arreglando su pelo.
_ Ah. Vos sos la artista plástica. La del fraude del cuadro
_ Si la misma, Marina Saez, mucho gusto_ se presentó estrechando su mano, sonriendo muy expresiva.

_ Disculpe, pero tengo las manos manchadas de tinta. Se me reventó una lapicera. Estuve trabajando no perdiendo el tiempo en el baño.

_ Decile a Guillermo que ya voy _ le pidió Marcos groseramente _Acompañala a Marina.

_ Como usted mande _ ironizó. _Coqueta_ masculló a la vez que la mujer seguía sus pasos.

_ Disculpame de nuevo ¿dijiste algo?

_ No

Guille estaba allí  parado junto al escritorio, observando la foto que Gaby había dejado de Pedro.
_ Guille _ dijo Gaby al momento que él dejó el portarretrato hacia un costado
_ Hasta que por fin ¿y Marcos?
_ Ya viene
_ ¿Y la señora? _preguntó intrigado.
_ No tuvimos el agrado de conocernos. Soy Marina Sáez artista plástica _ se presentó posicionando de una manera su mano como si esperara que él posara sus labios sobre la de ella.
_ El arte no es lo mío_ le contestó seco, estrechando su mano en una actitud de indiferencia
_ A Guillermo no le gustan las mujeres y menos como  usted _ le dijo Gaby al oído. _ Con permiso _ se excusó Soria, los celos ya la habían consumido
_ Que simpática la chica _ Ironizó Saez.
_ Es un plomazo no se para que sigue acá _ agregó Marcos acomodándose el cinturón al hacer su acto de presencia. _Si fuera por mí ya la echaba Guillermo
_ No vine a perder el tiempo con vos y tus discusiones con Gabriela _le dijo cruzándose de brazos. Guille le hizo gesto de que se acercara.
_ Decime
_ ¿Me podés explicar que hace esa mujer acá? ¿Te la cogiste?
_ ¡Ojalá! pero llegó tu primor e interrumpió todo.
_ Primero y principal esto no es un hotel y segundo te recuerdo que está tu hija  acá.
_ Vamos Guillermo si vos no te hubieras aguantado las ganas te lo hubieras llevado a Pedro al baño con tu hijo y todo. Porque te recuerdo que vos también trajiste a  Fabián acá.
_ Callate la boca. Tu amiguita no tiene por qué estar escuchando sobre mi vida privada. Ahora disimulá
_ ¿Y cómo te va con el libro? _ Subiendo el tono de su voz  
_  Muy bien ya se está volviendo Best seller.

_¡Que boludez mas me vas a preguntar! ahora decime que sabés de ese chico, Gabriela ya me estuvo comentando algo.
_ No es nada al parecer, el pibe se drogaba y los padres quieren denunciar a la clínica por mala praxis, aparte de que el cadáver del chico nunca apareció. Yo te digo algo Guillermo si le tiramos con todo a la clínica nos vamos a llenar de guita que nos va a sobrar cuando paguemos las deudas. A mi ya me hacen falta unas vacaciones, eso sí, que no incluyan a Isabel que ya me tiene podrido
_ ¿Acabaste?  ¡¡ ¿A vos te parece hablar así, de vacaciones, cuando me estás hablando de un chico que ni siquiera tuvo un entierro digno? !!
_ Yo solamente decía, o te enojaste por lo que te dije de Pedro...
_ No digas mas nada _lo acalló _ Este caso va a quedar en manos de Gabriela, que se ocupe ella con Malvarez.

_ ¿Y vos que vas hacer? Ahora que estás con este tema del arte..

_ ¿Qué voy hacer? Me voy a poner hacer las invitaciones del casamiento ¿Qué voy hacer? Nada.

_ Disculpen _ dijo Saez,  acercándose _ Había invitado a Marcos a una exposición de arte que voy a presentar dentro de dos días y me gustaría mucho que usted viniera, claro, con amigos si quiere.

_ Ya le dije que el arte no es lo mío.

_ Dale Guillermo, no seas aburrido, te va hacer bien salir o que, ¿José ya te amarró a los pies de la cama antes de casarte? - riendo
La mujer soltó una carcajada.
_ Marcos siempre tan gracioso  
_ No acepto un no como respuesta Graziani.

Gaby no pudo evitar escuchar detalle a detalle lo que la amante de Marcos decía. Era esa la única oportunidad que tenían con Beto para llevar a cabo su plan de hacerlos reencontrarse a los dos aún con el riesgo que significaba volver a verse, sabiendo que Guille lo creía muerto y la decisión que Pedro desconocía que él había tomado.
Gaby continuaba pensando que lo mejor era que cada uno de siguiera con sus vidas,  pero Beto no, estaba firme a dar marcha el plan con o sin ella.
_ Yo no salgo…
De repente recordó que José estaría pronto  de regreso de Mendoza, de un viaje por demás misterioso. Si quería buscar cualquier cosa para no ir a recibirlo o estar un día entero con él, Marina había arrojado la excusa perfecta en sus manos para poder evitarlo una vez más.
Lo haría, se presentaría allí por aburrido que fuera, esas conversaciones de pintura, que él nada entendía y no le encontraba sentido.
Una cuestión que a los dos días rondaba en su mente, parado frente a un cuadro.  Esas onduladas mezclas que lo confundían más que las preguntas que se hacía así mismo
_ ¿Qué carajo quiere decir esto?
_ El expresionismo.
_ ¿Disculpe? _se volvió hacia la voz que reconoció. _ Ah ¿Era usted? _ dijo al encontrarse con la escultural figura de Marina Saenz_ ¿Siempre se aparece así asustando a la gente?
_ ¿Y usted siempre fue así tan atractivo?
_ ¿Usted está coqueteando conmigo?
_ Es una broma Graziani. ¿No lo vio a Marcos?
_ No, no lo vi.
_ ¿Le gusta el cuadro? Si quiere puede llevárselo para cuando se case y decorar su hogar de recién casado.
_ Ni siquiera me puse a pensar a donde voy a vivir con…  Ahh, déjelo así. Tengo más ganas de salir corriendo que poner mi firma en un acta.
_ Con gusto lo raptó, si quiere, ese día.
_ Me gustaría que me lo dijera otra persona eso que usted me acaba de decir _ le afirmó, sin poder dejar de observar cada línea del cuadro. Estaba empeñado en saber de qué hablaba
_ ¿Puedo saber de quién se trata? _ inquirió, colocándose al costado de la pared.
_ Fue alguien muy importante para mi.
_ Un gran amor imagino - en un dejo de dolor
_ Él está muerto.
_ Lo siento mucho.  Lo entiendo más de lo que se imagina.
_ Mas que yo con esta pintura.
_ El expresionismo surgió en Alemania en el siglo xx. No tiene mucho que entender, al contrario,  porque  este movimiento artístico rompe con todo acto de razonamiento. Ese cúmulo de colores que ve, son sentimientos oponiéndose al impresionismo que reflejaba claramente los sentidos, lo que vemos, escuchamos. Como el romanticismo que supuso una ruptura interna en el movimiento modernista.
_ Me está confundiendo más.
_ Perdone.
_ No, me doy cuenta que hay mundo muy grande afuera. Como si todas las personas tuvieran algo para decir.
_ Soledad, amargura, tristeza, significa ese cuadro. Fue un momento que debía canalizar todo lo que estaba afrontando.
_  Entonces, Marcos es algo pasajero
_ Cómo ese hombre para usted.
_ ¿Qué hombre?
_ Su prometido.
_ Ah, José. José se llama.
_ Las decisiones que tomamos pueden traernos la dicha más grande o el peor infierno. Piénselo _ agregó palmeando a su hombro
_ Espere _ la detuvo
_ Si digame
_ Yo le agradezco mucho que me haya invitado.
_ Lo  admiro mucho y deseaba que conociera mi trabajo. Además no pude ser mejor defendida por Marcos. Fui muy bien recibida en su estudio cuando presenté mi caso.
_ No es eso, es otra cosa. Yo sentí hoy que tenía que venir, tenía que estar acá. Como si alguien me esperara.
Ella solo sonrió y se fue.
Guille pensó, pensó que si Juan, la única persona que lograba hacer escapar sus palabras estuviera allí le hubiera dicho lo que ahora estaba sintiendo.
Uno vuelve siempre donde todas las historias se acaban y solo queda una.
Como si un barco hubiera llegado, como si lo esperara, pronto a encontrarse.

Era habitual durante esas temporadas que la Galería de arte Dalí como la había bautizado Marina, en honor de su pintor favorito, se llenará de turistas. En cuatro años había logrado cosechar su propio éxito y ya era considerada una artista de renombre. Un contraste muy diferente era ahora el que observaba asomándose apenas detrás la columna. Las calles de Cerrito se atestan de silencios, solo uno que tantos  que pasan y sus voces se hacen eco hasta perderse en una esquina.
La luz de sol se extendía hacia toda la entrada sombreando abstractas figuras sobre las columnas. Alcanzó a ver la figura de dos amigos. Uno reía a las bromas del otro.
Marina sonreía como si fuera parte de esa felicidad compartida  y un cosquilleo en su alma la devolvió, la trajo de vuelta a la vida. Darse cuenta que valía la pena estarlo y que la amistad era el regalo más preciado.
De pronto Febo se escondía entre las nubes, tiñendo el cielo de grises colores, y las primeras gotas caían y una vez más los veía agilizando sus pasos ante la tormenta que se avecinaba, cubriendo sus cabezas mientras reían cómplices. Pensó que era el momento de entrar a recibirlos.
_ Espera _ le dijo Beto al caminar por un largo pasillo _  ahí está Gaby.
_ Bueno vamos.
_ No, vos mejor anda, paseate por las galerías por las dudas, si te gusta la pintura, vistes. Yo de eso no entiendo un bocho
Pedro solo se echo reír.
_ Vos no cambias más, pero dale vení conmigo.
_ No andá vos, yo después te alcanzo.
_ ¿Porque me insistís tanto a que vaya?
_ Porque te va hacer bien
_ ¿Mirar un cuadro?
_ Dale _ lo golpeó en la espalda_ ya te estás pareciendo a Guille que no le gusta nada.
_ Ahí voy papá. _ironizando

Pedro se fue pasando por detrás de Gaby sin que ella se percatara de su presencia. Estaba absorta en sus pensamientos cuando el roce suave de sus dedos en su espalda, de él, el hombre que amaba, la estremeció.

_ ¿Vos? _ preguntó retóricamente clavando su mirada a sus ojos.
_ Si yo, lo traje a Pedro por lo del plan, vistes, para que se encuentre con Guille.
_ Pero no creo que sea buena idea. José llega hoy de Mendoza _le dijo al volverse a la vista.
_ ¿Y eso qué? _ le cuestionó subiendo sus hombros.
_ ¿Cómo qué? ellos tienen una relación y se van a casar _ siguió al darse vuelta _A Guille no le gusta estos eventos seguramente se fue a buscarlo.
_ Gaby ...
_ No, no fue buena idea y no tenías que dejarlo solo.
_ Si se encuentran que explote todo. Las cosas tienen que estar como debe ser.
_ Están como deben estar y ahora andate, que Antonio nos puede ver.
_ Ahora te lo llevás a todos lados.

_ Vos no tenés ningún derecho a reclamarme nada.

_ Mira Gaby, si para vos está bien casarte, hacelo, pero yo estoy con Pedro, vistes. Es corta la bocha.
_ Yo lo único que no quiero es que alguien salga lastimado y José está muy ilusionado con la decisión que Guille tomó  de rehacer su vida con él.
_ Guille hizo eso por impulso. Vos y yo lo conocemos bien. A Guille no le gustan nada de esas cosas del casorio y menos con alguien que no está enganchado.
_ Se acabó, voy a buscarlo a Pedro porque si voy a esperar de vos...

Era tarde, él ya estaba muy cerca de donde se encontraba Guille, unas galerías más adelante. Observaba uno de los cuadros, cuando distraído, se chocó con la figura de Santiago.
_ Ah eras vos ¿qué haces acá? _ preguntó a Malvarez
_ Nada, vine. Bueno vine…
_ ¿Viniste con alguien?
_  Con unos colegas _ disimulando y mirando hacia todos lados.
_ A mí me trajo Beto, pero no se qué mierda hago acá, él me insistió a que viniera y vine. Me dejó solo acá.
_ Mira allá está la artista_ le dijo, señalando hacia donde estaba Saenz. Se conocían de mucho tiempo atrás. Ella al reconocerlo, se acercó.
_ ¡Santiago Malvarez!, pero donde te habías metido, hace años que no nos veíamos_ le dijo, estrechando sus brazos para abrazarlo. Lo soltó y luego preguntó:
_ ¿Y este jovencito tan guapo quién es? No me digas que tenías hijos y no me dijiste nada.
_ No él es...
_ Soy su sobrino.
_ Si, es el hijo de mi hermana, Julián.
_ Encantada _ estrechando su mano a la de él.
_ Pero yo ya te vi, estaban con un muchacho alto, rubio, en la entrada, hace un momento _haciendo ademán de lo que decía.
_ Si es un amigo. Me gustan mucho sus cuadros.
_ De verdad, gracias. Podés seguir viendo allá por el pasillo siguiente y el que le sigue que están una de mis últimas colecciones.
_ Hecho, me gustaría y de paso veo donde se metió Beto.
_ Y decime _ le dijo Santiago a Marina. _ Como te fue con lo del juicio?
_ Un dolor de cabeza _le comentaba, mientras tomaba de la bandeja que ofrecía un mozo, una copa de champagne para los dos.

Todo parecía extraño ese día y la vida me volvía al pasado como si el destino hubiera conspirado de reunirnos allí en el lugar menos pensado.
Allí estaban…
Sonia se paseaba con Antonio abrazados, donde él estaba.
Ella parecía hablarle de tonterías que a él poco le interesaban. Pensaba en Gaby, en el futuro juntos y en lo que faltaba para la fiesta después de la boda. Querían que fuera todo en grande y sorprenderla en la luna de miel, sin saber qué Eros le tenía guardado en secreto, una sorpresa.

 ¡Ay dale, no seas aburrido Antonio! te guardás todo, quiero saber sobre la luna de miel.
_ Salí _ la aparta _ estás apestada a alcohol. ¿Querés que te meta en la cama con los dos y te haces el Kamasutra entero? que ese te sabes bien de memoria.
_ Sos un ordinario.
_ Anda joderlo a Marcos. Me voy a buscar a Gaby mejor, esto un bodrio peor que escucharla a mi vieja.
_ Antonio vení para acá , no me dejes con la palabra en la boca.
Pedro solo sonríe al verlos discutir.

El solo escucharlos, me hacía darme cuenta, cuanto los extrañaba

Siguió su camino y dejó que el destino, sin saberlo, lo llevara  hasta donde él estaba.
Los dos en el mismo lugar sin percatarse de la presencia del otro.
Guille estaba ahí escuchando del otro lado de su celular la voz de Octavio.
_ A mí no me importa que sean diez, veinte, que sea cadena perpetua, pero que pague por lo que hizo.
_ Pero Guillermo, no es tan fácil como me decís.
_ ¿No fuiste su mejor amigo?
_ Lo soy, eso no cambia nada. Dame tiempo.
_ Quiero que ejecuten esa sentencia ya, antes que Miguel sea nombrado procurador.
 _ Por favor _ le suplicó._ Las cosas se modificaron aca en tribunales, van a nombrar a otra persona. Confía en mi.

_ No me importa…

Pedro se estremeció al  reconocer su voz, sin saber que era él, lo buscaba tímido y sus ojos se encontraron.
Guille se volvió hacia donde él estaba y fue ahí en ese momento, cuando el hilo de sus palabras se desvaneció y el celular se deslizó de sus dedos.
Todo se detuvo a su alrededor.
No podía ser que Pedro estuviera ahí, solo a unos pasos.
No dejaba de interrogarse
¿Cómo acercarse a él, como explicar lo que sus ojos veían, lo que su mente no podía concebir?  ¿Acaso Beto le había mentido ese día? ¿Qué significaba todo esto?
¿Solo había jugado con sus sentimientos y había decidido huir para pronto encontrarse con Camila?
Cosas así no sucedían en la vida real.
Era y al mismo tiempo no lo era. Se veía distinto.
_ Hasta que te encuentro querido, Alberto estaba... _  la voz de Santiago rompió el silencio que había en los dos

 _Guillermo, estabas acá_ dijo en un manojo de nervios.

_ Si …

Apenas podía respirar y sus palabras se ahogaban. Tenía la mente tan en blanco que ni siquiera recordaba que segundos antes había hablado con Octavio.
_ Podés... explicarme, porque no entiendo nada.

_ He si, discúlpame, el es mi sobrino Julián _señalando

_ Tu sobrino, no puede ser, es muy…

_ Si pero no te confunda. Es que nunca lo mencioné. El es hijo de mi hermana, ella es madre soltera. Disculpame ya nos íbamos. Después nos vemos Guillermo.

Sin omitir más palabras tomó del brazo a Pedro tratando sacarlo de ese tramo.

Guille lo miraba irse.

Se volvió de nuevo hacia donde estaba su celular, y su cuerpo temblaba al levantarlo.
_ Guillermo …
_ Si acá estoy
_ ¿Te pasa algo?
_ No lo se  
_ Escuchame. Yo voy hacer lo posible para que se revoque la sentencia de Camila.
_ No, después hablamos, ahora necesito volver a mi casa, estoy descompuesto. Luego hablamos Octavio.

Hubiera querido retenerlo y sentía que el odio se apoderaba  de él
¿Por qué Santiago lo había llevado? Lo odiaba.
No era una criatura su sobrino para sacarlo de allí como si él hubiera sido un monstruo ¿y por que su presencia lo había intimidado a aquel joven, si era la primera vez que se habían visto?  O quizás sabía quién era él, tal vez lo había visto en algún juicio.

No dejaba de preguntarse quién era, no se conformaba con la respuesta de su colega ¿cómo podía haber dos personas idénticas en este mundo? La misma mirada, el mismo reflejo de tristeza en sus ojos.

Sabía que no había llegado a su vida por nada, justo ahora, que había tomado una decisión crucial, su corazón se lo decía.
El destino no podía jugar cruelmente con él, tendría que haber otra oportunidad de encontrarlo de nuevo. Si no la había, él buscaría la forma que así lo fuera.

CONTINUARÁ