"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - CAPÍTULO 4 - PARTE III
CAPÍTULO 4
El sobrino de Santiago
PARTE 3
Cuando piense en aquellos días y en los
sueños que dejamos atrás…
Tendré una parte de ti conmigo.
Y donde quiera que yo esté
Tú estarás allí por mí…
There
you ill be
Faith
hill
Tomó tiempo a Gaby separarse de él. Lo abrazó con tanta fuerza al mismo
tiempo que su mente se cubría de interrogantes a los que era imposible darles
respuestas.
Se aunaron de palabras y caricias. Se aferraron al silencio, porque
las palabras dichas sobran cuando las miradas lo dicen todo.
_ Mirate lo lindo que estás, te cambiaste de look_ bromeaba Gaby
entre lágrimas.
_ Y vos te vas a casar _ le dijo él, acariciando su mejilla
Beto trató disimuladamente alejarse de los dos. No podía soportar
escuchar de labios de la mujer que amaba los planes, la fiesta que llegaba
siempre después de la boda.
Todas esas cosas que
a él nunca le parecieron interesantes, ni siquiera se le había pasado por su
cabeza en algún momento estando de novio con Paola. Pero se trataba de Gaby, la
mujer que había cambiado toda su forma de pensar, por la que había enfrentado
todos los peligros existentes y con valentía arremetió con los hombres más
bestiales que se encontraban a su paso. Arriesgó su vida y libertad por ella y
estaba dispuesto a volver hacerlo aunque se le fuera la vida entera en ello.
_Beto, ¿a dónde vas? _ Pedro lo detuvo. No había caído en la cuenta que para su amigo
significaba un infierno saberla perdida. _ Lo siento, con tantas cosas me
olvidé que estabas vos.
_ Beto ya sabe que me voy a casar _ contestó con firmeza y rapidez
Gaby.
Pedro había percibido un ahogo en su voz, y la mirada gacha al pronunciar aquellas
palabras, le advirtió que el amor en ellos continuaba intacto, que nada había
cambiado.
_ Esta todo bien Pedro.
_ Es que entre ustedes pasaron cosas.
_ Eso es ya pasado - contesto Gaby, tajante. - Lo importante que ahora
vos estas acá, vivo, aunque cueste creerlo. Vos estas acá y eso es importante y
nada más.
_ Gaby tiene tiene razón amigo.
Le hubiera dicho, pero sintió que era mejor callar. Conocía muy bien a
Gaby para saber que abogaría en favor de José por más que estuviera frente a su
amigo.
Ella era demasiado contradictoria y medía la felicidad por lo que podía
ser correcto, pero sin ningún razonamiento concreto o que significara
arriesgarse hacia el ser que se ama.
_ ¿Y ahora que vas a hacer? - Preguntó Soria más compuesta de su
impresión de verlo.
_ Nada Gaby, mucho no puedo
hacer. En realidad, recién ayer pude hablar con Santiago Malvarez.
Gaby y Beto se sorprendieron. No esperaban oír el nombre de uno de los
socios del estudio.
_ Espera. ¿Santiago decís?
_ Si - afirmó- Hasta donde sé, trabaja con ustedes. Es el mismo
que defendió a Camila en el juicio.
_ ¿Pero qué tiene que ver él y como supiste eso?
_ Primero, Beto me comentó todo lo que sucedió en el tiempo que yo no
estuve. Fue Octavio quien le pidió que hablara conmigo._
Pedro fue paso por
paso contando con detalle el encuentro.
De a poco iba
acomodándose a vivir solo. La cocina era ahora su rutina diaria. En el
momento que colocaba el caldo sobre el puré, sintió que tocaban la puerta. Era Santiago.
Otro en su lugar
hubiera entrado en pánico y había salido de alli, olvidándose hasta de su
sombra al tener frente a sus ojos a alguien que desde hace un año creían
muerto.
Pedro abrió la
puerta, encontrándose con un colega por demás impaciente. Malvarez no estaba
convencido de la respuesta que había dado a Octavio, pero no podía echarse
atrás, ya estaba ahí, ante un joven abogado extrañado de verlo.
_ ¿Quién es usted?
-pregunto Pedro, serio
_ Vos sos el famoso
Pedro Beggio.
_ Primero dígame quién es usted y yo después voy a darle la respuesta.
_ Soy Santiago Malvarez, tu amigo me pidió que viniera, Octavio Cáceres.
_ Ah! _ expresó aliviado_ Es usted. Pensé que era alguien de la
justicia.
_ ¿Puedo pasar?
Pedro le dio lugar y
lo guió hacia el interior de su departamento
_ Disculpame,
¿estabas cocinando?
_Ay si, se me olvidó por completo - dijo subiendo la mano a su frente. Se
volvió hacia a la cocina y sacó la carne recién hecha de la sartén antes que se
quemara.
_ Perdóneme usted a mí, es que soy nuevo en esto - le decía, mientras
buscaba un plato en la alacena. _ Tome asiento.
_ Me imagino. Supongo la que se ocupaba antes de vos era Camila._
Pedro solo lo miró con un gesto de molestia al sentarse
_ Preferiría que evitara nombrármela
_ Disculpame, lo dije como algo que suponía.
_ Y no se equivoca. Ella se encargaba de todo. Pero ahora me valgo por
mi solo. No soy ningún hombre inútil – Sentenció.
El tono de su voz
fuerte y su actitud reacia y de suma desconfianza, le describía a un Pedro muy
diferente del que había escuchado en el estudio de boca de Marcos y de Cuca.
_ A que vino, lo
escucho - frunciendo el ceño mientras cruzaba las piernas.
_ Voy a ser breve,
Octavio me comentó, por obvias razones, que vos nos podés estar en la
sociedad y lo que necesitás es una identidad.
_ Sea más especifico.
_ A mí se me ocurrió,
no sé si te parece, que te presentes en nuestro círculo como mi sobrino.
_ Me parece bien.
Necesito recuperar mi vida y no va ser acá encerrado mientras esos dos… Déjelo así_
se contuvo
_ Te referís a Camila y al hermano de Guillermo.
_ Si esos dos. _ contestó rápidamente. _Supongo que usted me va a dar su
apellido o…
_ Si, tengo una hermana, es soltera, pero eso es un detalle. _El gesto sereno
de Malvarez se había cubierto de pronto de una sombra de suma tristeza._ Yo voy
a contarte algo que nunca le dije a nadie.
Era joven, tenía unos treinta años. Una edad adecuada para casarme.
De hecho, me había casado con una chica que amé mucho. Con el tiempo,
tuvimos la fortuna de esperar a nuestro primer hijo, pero lamentablemente él
murió poco antes de nacer a la fecha exacta. Él hubiera tenido tu edad y se
llamaría Julián. Por eso quiero ayudarte, pese a que no estoy convencido que
resulte, y darte el nombre de mi hijo.
Pedro estremeció.
_Yo también perdí a la persona que mas amé en mi vida
_ Pero vos podés recuperarlo a Guillermo. Yo a mi hijo no. Poder
ayudarte a vos será para mí como si lo hubiera hecho por él.
_ Bien. Julián Malvarez, así voy a llamarme.
Una
semana antes
_ Gabriela _ la llamó Malvarez
_ Si_ pronunció ella al darse vuelta
_ ¿Cómo era tu amigo? _preguntó y cruzó las piernas en un estado de suma
incertidumbre.
_ ¿Hablás de Pedro? _ preguntó al levantar un papel que se había
caído delante de sus pies
_ Si tu socio.
_ Me sorprende tu pregunta. Pensé que Camila te había mostrado una foto
de él. ¿Porqué supongo que te referís a eso? como era él físicamente – agregó.
_ En realidad Camila me comentó lo que yo necesitaba para
defenderla, nada más. La parte psicológica. Por las dudas te pregunto, si no
tenés una foto de él…
¿Por qué de repente Santiago se sentía interesado en saber de Pedro?, se
cuestionó ella ¿Qué lógica cabía en su mente para interrogar sobre su amigo? O
quizás lo había. Si Camila estaba al tanto de la apelación contra su causa. En
ningún momento Malvarez había abandonado su situación y al igual que Ana, él
también la visitaba y había dejado claro que continuaría abogando por ella, ni
bien se abriera el caso nuevamente, pese a los reclamos que Gaby había puesto
sobre la mesa a Guille, a lo que su socio respondía con indiferencia,
como si no le importara aunque en su interior no era así.
Ahora todo el caso había quedado en manos de Octavio. Santiago por su
parte solo contaba con el apoyo de Marcos, defendiendo su lema de siempre: mientras
entre guita al estudio...
A Labrapoulos no le importaba traicionar a su socio y amigo de toda la
vida con tal de ganar un juicio.
_ ¿Vos creés que yo soy tonta?_ le dijo, increpándolo, sin moverse del
extremo donde estaba. _A mi no me interesa que Marcos te esté dando todo
el apoyo y que te promocione todo el juicio, si es lo que quiere, pero no voy a
permitir, lo que sea que Camila esté planeando, que lastime a Guille.
_ Por favor, eso es
absurdo Gabriela_ contestó haciendo ademán de lo dicho._ ¿Qué puede hacer
Camila estando encerrada? Y una fotografía ¿Desde cuándo con una fotografía se
hace daño? ¿Vos pensás que voy hacer una brujería a un muerto y eso le va
a afectar a Guillermo? Por favor somos grandes...
_ Mirá, estoy cansada
y conozco a esa hija de puta perfectamente para saber que es capaz de cualquier
cosa y tiene a todo tribunales protegiéndola, porque su papito era juez, pero
de mierda, un corrupto de mierda. Ya hizo demasiado daño. Con esa excusa
estúpida de la foto detrás, puedo esperar todo de ella.
_ Terminó acá esta
conversación Gabriela. Quería saber solamente cómo era tu amigo. Me resultó
extraño defender a Camila y ahora que voy a abogar de nuevo por ella, no saber
cómo era el rostro de su marido es como si estuviera defendiendo a alguien que
mató a la nada.
_ Guardate el bolazo
que me acabás de decir y conformate con lo que te haya dicho Camila de Pedro y
no muy bien, imagino, te habrá hablado de él.
_ Mira, Camila lo
único que me dijo es que se sentía en paz en una parte de ella, porque ya no se
tenía que preocupar si él se iba con Guillermo y no recuerdo qué más me dijo_
confesó con ese tono de fluidez que caracterizaba su voz. _Me resultó bastante
interesante para defenderla en ese momento y un perfil psicológico muy
complejo, pero no dejaba de interesarme_frunció el ceño en una actitud por
demás reflexiva.
_ A vos _ contestó ella con firmeza_ porque yo la llegaba a escuchar y
le arrancaba todo esos pelos que tiene.
_ Por favor Gabriela, es normal que reaccionara así, era el marido… El
perfil típico de una mujer que está herida.
_ Herida. Lastimados estamos todos nosotros y Guille que fue el
que más sufrió con todo esto.
Hubo un momento de silencio, Gaby suspiró y luego continuó. _Por suerte me alivia saber que ahora va recomponer su
vida con José.
_ Bueno_ suspiró él. Cada uno sabe lo que hace con su vida
_ ¿Perdón? ¿Acaso te molestó lo que te acabo de decir? Porque no
te creía tan homofóbico
_ En primer lugar _ le advirtió, tocándose apenas la corbata _ no
soy un hombre que tenga alguna opinión sobre la identidad sexual de las
personas, Gabriela. Y segundo, porque me tendría que importar, es un hombre
grande y sabe lo que hace, pero si ese chico estuviera vivo...
Las palabras estaban a punto de traicionarlo. Santiago no podía decirle
a Gaby, en ese momento, sobre la confesión que Octavio le había hecho, que
Pedro estaba vivo. Por más extraño que le hubiera parecido al oírlo y el pedido
que Octavio hizo por su mejor amigo. Ese pedido era la estrategia que Pedro
necesitaba. Pues si Santiago estaba decidido a defender a Camila una vez más,
ya no sería posible para que las piezas pudieran moverse a favor de quien
ella menos imaginaba.
_ Pedro no está, por más que nos pese a todos_ lo interrumpió mientras
acomodaba los papeles del escritorio de su amigo. _Ni siquiera lo conociste.
_ ¿Y por qué vos acomodás siempre ese escritorio como si él estuviera? Y
fue solamente una deducción de parte mía y… No se, pero Guillermo no se ve muy
entusiasmado que digamos, por lo que dijo Marcos el otro día cuando hablo con él.
_ A mi lo que piense Marcos no me interesa. Yo estoy muy feliz con la
decisión que Guille tomó.
_ A esperar.
_ ¿Qué?
_ Nada Gabriela, pensaba en Camila
12
de noviembre de 2014
Subió su mano, deslizando la tela de la pollera hacia arriba. Continuó, enredando
sus dedos al desprender su camisa. Marcos no podía dudar del atractivo que había
en esa mujer. La desnudaba con la mirada. Era el momento perfecto, la tenía
ahí, bajo el elixir de lo prohibido, era suya. Dejó caer la camisa al piso al
recorrer sus labios por debajo de su cuello. Sintió un ruido en la puerta
pero no le dio importancia. Se dejó llevar, cuando los dedos de su amante
se deslizaban en su pantalón, desprendiéndolo, la puerta se abrió, viendo como la
figura de Gaby entraba.
_ ¡Marcos! _ exclamó al sorprenderlos
_ Pero... ¿qué mierda haces vos acá?_ Le gritó enérgico, mientras
la mujer tomaba la camisa, tratando rápidamente de cubrir su bretel. El
rostro de ella se ruborizó ante la presencia de la socia de su amante.
_ Disculpe_ se excusó la misteriosa mujer
_ Guille llegó y
quería hablar con vos por lo de Diego Sambrano.
_ Y tenías que venir
a interrumpirme. Guillermo estaba escribiendo un libro y ahora se siente
preocupado por los casos. Se suponía que me había dejado a mi todo a la cabeza.
_ Agradecé que te
encontré yo y no Isabel y Guille sigue siendo abogado. Fue algo que le
recomendó el psiquiatra por lo de Pedro y alístate que está afuera esperando.
_ Disculpame. _ la
detuvo la mujer
_ ¿Qué pasa?_ preguntó Gaby al detener sus pasos.
_ Ustedes estaban hablando de su socio no? Guillermo Graziani – inquirió.
_Tuve la oportunidad de asistir a sus juicios. En una oportunidad defendió a
una de mis amistades_ comentó en sumo éxtasis
_ Amistades humm, me alegro. No sabía que Guille defendía a mujeres como...
usted.
Gaby ya sentía que le hervía la sangre de los celos. Claro que no eran
de mujer, pero no podía evitarlo. Ella era su única chica en
el estudio. Imaginar que podía ser una abogada, una nueva en la sociedad que
fuera capaz de quitarle su lugar, no podía digerirlo.
_ Dije a alguien de mi círculo de amistades no a mí querida. Aunque
hubiera sido un placer ser defendida por tu socio_ terminando de cerrar su
camisa. _¡Que desperdicio de hombre!_ agregó, tironeando la corbata de Marcos
entre dientes, con lascivia. _Pero Marcos hizo muy bien su trabajo, ahora voy a
ver qué hago con el dinero que voy a obtener por el juicio ganado _ dijo,
arreglando su pelo.
_ Ah. Vos sos la artista plástica. La del fraude del cuadro
_ Si la misma, Marina Saez, mucho gusto_ se presentó estrechando su mano,
sonriendo muy expresiva.
_ Disculpe, pero tengo las manos manchadas de tinta. Se me reventó una
lapicera. Estuve trabajando no perdiendo el tiempo en el baño.
_ Decile a Guillermo que ya voy _ le pidió Marcos groseramente _Acompañala
a Marina.
_ Como usted mande _ ironizó. _Coqueta_ masculló a la vez que la
mujer seguía sus pasos.
_ Disculpame de nuevo ¿dijiste algo?
_ No
Guille estaba allí parado junto al escritorio, observando la foto
que Gaby había dejado de Pedro.
_ Guille _ dijo Gaby al momento que él dejó el portarretrato hacia un
costado
_ Hasta que por fin ¿y
Marcos?
_ Ya viene
_ ¿Y la señora? _preguntó
intrigado.
_ No tuvimos el agrado de conocernos. Soy Marina Sáez artista plástica _
se presentó posicionando de una manera su mano como si esperara que él posara
sus labios sobre la de ella.
_ El arte no es lo mío_ le contestó seco, estrechando su mano en una
actitud de indiferencia
_ A Guillermo no le gustan las mujeres y menos como usted _ le
dijo Gaby al oído. _ Con permiso _ se excusó Soria, los celos ya la habían
consumido
_ Que simpática la chica _ Ironizó Saez.
_ Es un plomazo no se para que sigue acá _ agregó Marcos acomodándose el
cinturón al hacer su acto de presencia. _Si fuera por mí ya la echaba Guillermo
_ No vine a perder el tiempo con vos y tus discusiones con Gabriela _le
dijo cruzándose de brazos. Guille le hizo gesto de que se acercara.
_ Decime
_ ¿Me podés explicar que hace esa mujer acá? ¿Te la cogiste?
_ ¡Ojalá! pero llegó tu primor e interrumpió todo.
_ Primero y principal esto no es un hotel y segundo te recuerdo que está
tu hija acá.
_ Vamos Guillermo si vos no te hubieras aguantado las ganas te lo
hubieras llevado a Pedro al baño con tu hijo y todo. Porque te recuerdo que vos
también trajiste a Fabián acá.
_ Callate la boca. Tu amiguita no tiene por qué estar escuchando sobre
mi vida privada. Ahora disimulá
_ ¿Y cómo te va con el libro? _ Subiendo el tono de su voz
_ Muy bien ya se está volviendo Best seller.
_¡Que boludez mas me vas a preguntar! ahora decime que sabés de ese
chico, Gabriela ya me estuvo comentando algo.
_ No es nada al parecer, el pibe se drogaba y los padres quieren
denunciar a la clínica por mala praxis, aparte de que el cadáver del chico
nunca apareció. Yo te digo algo Guillermo si le tiramos con todo a la clínica
nos vamos a llenar de guita que nos va a sobrar cuando paguemos las deudas. A
mi ya me hacen falta unas vacaciones, eso sí, que no incluyan a Isabel que ya
me tiene podrido
_ ¿Acabaste? ¡¡
¿A vos te parece hablar así, de vacaciones, cuando me estás hablando de un
chico que ni siquiera tuvo un entierro digno? !!
_ Yo solamente decía,
o te enojaste por lo que te dije de Pedro...
_ No digas mas nada _lo acalló _ Este caso va a quedar en manos de
Gabriela, que se ocupe ella con Malvarez.
_ ¿Y vos que vas hacer? Ahora que estás con este tema del arte..
_ ¿Qué voy hacer? Me voy a poner hacer las invitaciones del casamiento
¿Qué voy hacer? Nada.
_ Disculpen _ dijo Saez, acercándose _ Había invitado a Marcos a
una exposición de arte que voy a presentar dentro de dos días y me gustaría
mucho que usted viniera, claro, con amigos si quiere.
_ Ya le dije que el arte no es lo mío.
_ Dale Guillermo, no seas aburrido, te va hacer bien salir o que, ¿José
ya te amarró a los pies de la cama antes de casarte? - riendo
La mujer soltó una carcajada.
_ Marcos siempre tan gracioso
_ No acepto un no como respuesta Graziani.
Gaby no pudo evitar escuchar detalle a detalle lo que la amante de Marcos
decía. Era esa la única oportunidad que tenían con Beto para llevar a cabo su
plan de hacerlos reencontrarse a los dos aún con el riesgo que significaba
volver a verse, sabiendo que Guille lo creía muerto y la decisión que Pedro
desconocía que él había tomado.
Gaby continuaba pensando que lo mejor era que cada uno de siguiera con
sus vidas, pero Beto no, estaba firme a dar marcha el plan con o sin
ella.
_ Yo no salgo…
De repente recordó que José estaría pronto de regreso de Mendoza, de
un viaje por demás misterioso. Si quería buscar cualquier cosa para no ir a
recibirlo o estar un día entero con él, Marina había arrojado la excusa
perfecta en sus manos para poder evitarlo una vez más.
Lo haría, se presentaría allí por aburrido que fuera, esas
conversaciones de pintura, que él nada entendía y no le encontraba sentido.
Una cuestión que a los dos días rondaba en su mente, parado frente a un
cuadro. Esas onduladas mezclas que lo confundían más que las preguntas que
se hacía así mismo
_ ¿Qué carajo quiere decir esto?
_ El expresionismo.
_ ¿Disculpe? _se volvió hacia la voz que reconoció. _ Ah ¿Era usted? _
dijo al encontrarse con la escultural figura de Marina Saenz_ ¿Siempre se
aparece así asustando a la gente?
_ ¿Y usted siempre fue así tan atractivo?
_ ¿Usted está
coqueteando conmigo?
_ Es una broma
Graziani. ¿No lo vio a Marcos?
_ No, no lo vi.
_ ¿Le gusta el cuadro? Si quiere puede llevárselo para cuando se case y
decorar su hogar de recién casado.
_ Ni siquiera me puse a pensar a donde voy a vivir con… Ahh, déjelo
así. Tengo más ganas de salir corriendo que poner mi firma en un acta.
_ Con gusto lo raptó, si quiere, ese día.
_ Me gustaría que me lo dijera otra persona eso que usted me acaba de
decir _ le afirmó, sin poder dejar de observar cada línea del cuadro. Estaba
empeñado en saber de qué hablaba
_ ¿Puedo saber de quién se trata? _ inquirió, colocándose al costado de
la pared.
_ Fue alguien muy importante para mi.
_ Un gran amor imagino - en un dejo de dolor
_ Él está muerto.
_ Lo siento mucho. Lo entiendo más
de lo que se imagina.
_ Mas que yo con esta pintura.
_ El expresionismo surgió en Alemania en el siglo xx. No tiene mucho que
entender, al contrario, porque este movimiento artístico rompe con
todo acto de razonamiento. Ese cúmulo de colores que ve, son sentimientos
oponiéndose al impresionismo que reflejaba claramente los sentidos, lo que
vemos, escuchamos. Como el romanticismo que supuso una ruptura interna en el
movimiento modernista.
_ Me está confundiendo más.
_ Perdone.
_ No, me doy cuenta que hay mundo muy grande afuera. Como si todas las
personas tuvieran algo para decir.
_ Soledad, amargura, tristeza, significa ese cuadro. Fue un momento que
debía canalizar todo lo que estaba afrontando.
_ Entonces, Marcos es algo pasajero
_ Cómo ese hombre para usted.
_ ¿Qué hombre?
_ Su prometido.
_ Ah, José. José se
llama.
_ Las decisiones que
tomamos pueden traernos la dicha más grande o el peor infierno. Piénselo _
agregó palmeando a su hombro
_ Espere _ la detuvo
_ Si digame
_ Yo le agradezco mucho que me haya invitado.
_ Lo admiro
mucho y deseaba que conociera mi trabajo. Además no pude ser mejor defendida
por Marcos. Fui muy bien recibida en su estudio cuando presenté mi caso.
_ No es eso, es otra
cosa. Yo sentí hoy que tenía que venir, tenía que estar acá. Como si alguien me
esperara.
Ella solo sonrió y se
fue.
Guille pensó, pensó que si Juan, la única persona que lograba hacer escapar
sus palabras estuviera allí le hubiera dicho lo que ahora estaba sintiendo.
Uno vuelve siempre donde todas las historias se acaban y solo queda una.
Como si un barco hubiera llegado, como si lo esperara, pronto a
encontrarse.
Era habitual durante esas temporadas que la Galería de arte Dalí como
la había bautizado Marina, en honor de su pintor favorito, se llenará de
turistas. En cuatro años había logrado cosechar su propio éxito y ya era
considerada una artista de renombre. Un contraste muy diferente era ahora el
que observaba asomándose apenas detrás la columna. Las calles de Cerrito se
atestan de silencios, solo uno que tantos que pasan y sus voces se hacen
eco hasta perderse en una esquina.
La luz de sol se extendía hacia toda la entrada sombreando abstractas
figuras sobre las columnas. Alcanzó a ver la figura de dos amigos. Uno reía a
las bromas del otro.
Marina sonreía como si fuera parte de esa felicidad compartida y
un cosquilleo en su alma la devolvió, la trajo de vuelta a la vida. Darse
cuenta que valía la pena estarlo y que la amistad era el regalo más preciado.
De pronto Febo se escondía entre las nubes, tiñendo el cielo de grises
colores, y las primeras gotas caían y una vez más los veía agilizando sus pasos
ante la tormenta que se avecinaba, cubriendo sus cabezas mientras reían
cómplices. Pensó que era el momento de entrar a recibirlos.
_ Espera _ le dijo Beto al caminar por un largo pasillo _ ahí está
Gaby.
_ Bueno vamos.
_ No, vos mejor anda, paseate por las galerías por las dudas, si te
gusta la pintura, vistes. Yo de eso no entiendo un bocho
Pedro solo se echo reír.
_ Vos no cambias más, pero dale vení conmigo.
_ No andá vos, yo
después te alcanzo.
_ ¿Porque me insistís
tanto a que vaya?
_ Porque te va hacer
bien
_ ¿Mirar un cuadro?
_ Dale _ lo golpeó en la espalda_ ya te estás pareciendo a Guille que no
le gusta nada.
_ Ahí voy papá. _ironizando
Pedro se fue pasando por detrás de Gaby sin que ella se percatara de su
presencia. Estaba absorta en sus pensamientos cuando el roce suave de sus dedos
en su espalda, de él, el hombre que amaba, la estremeció.
_ ¿Vos? _ preguntó retóricamente clavando su mirada a sus ojos.
_ Si yo, lo traje a Pedro por lo del plan, vistes, para que se encuentre
con Guille.
_ Pero no creo que sea buena idea. José llega hoy de Mendoza _le dijo al
volverse a la vista.
_ ¿Y eso qué? _ le cuestionó subiendo sus hombros.
_ ¿Cómo qué? ellos tienen una relación y se van a casar _ siguió al
darse vuelta _A Guille no le gusta estos eventos seguramente se fue a buscarlo.
_ Gaby ...
_ No, no fue buena
idea y no tenías que dejarlo solo.
_ Si se encuentran
que explote todo. Las cosas tienen que estar como debe ser.
_ Están como deben
estar y ahora andate, que Antonio nos puede ver.
_ Ahora te lo llevás a todos lados.
_ Vos no tenés ningún derecho a reclamarme nada.
_ Mira Gaby, si para vos está bien casarte, hacelo, pero yo estoy con
Pedro, vistes. Es corta la bocha.
_ Yo lo único que no quiero es que alguien salga lastimado y José está
muy ilusionado con la decisión que Guille tomó de rehacer su vida con él.
_ Guille hizo eso por impulso. Vos y yo lo conocemos bien. A Guille no
le gustan nada de esas cosas del casorio y menos con alguien que no está
enganchado.
_ Se acabó, voy a buscarlo a Pedro porque si voy a esperar de vos...
Era tarde, él ya estaba muy cerca de donde se encontraba Guille, unas
galerías más adelante. Observaba uno de los cuadros, cuando distraído, se chocó
con la figura de Santiago.
_ Ah eras vos ¿qué
haces acá? _ preguntó a Malvarez
_ Nada, vine. Bueno
vine…
_ ¿Viniste con
alguien?
_ Con unos colegas _ disimulando y mirando hacia todos lados.
_ A mí me trajo Beto, pero no se qué mierda hago acá, él me insistió a
que viniera y vine. Me dejó solo acá.
_ Mira allá está la artista_ le dijo, señalando hacia donde estaba Saenz.
Se conocían de mucho tiempo atrás. Ella al reconocerlo, se acercó.
_ ¡Santiago Malvarez!, pero donde te habías metido, hace años que no nos
veíamos_ le dijo, estrechando sus brazos para abrazarlo. Lo soltó y luego
preguntó:
_ ¿Y este jovencito tan guapo quién es? No me digas que tenías hijos y
no me dijiste nada.
_ No él es...
_ Soy su sobrino.
_ Si, es el hijo de mi hermana, Julián.
_ Encantada _ estrechando su mano a la de él.
_ Pero yo ya te vi,
estaban con un muchacho alto, rubio, en la entrada, hace un momento _haciendo
ademán de lo que decía.
_ Si es un amigo. Me
gustan mucho sus cuadros.
_ De verdad, gracias.
Podés seguir viendo allá por el pasillo siguiente y el que le sigue que están
una de mis últimas colecciones.
_ Hecho, me gustaría
y de paso veo donde se metió Beto.
_ Y decime _ le dijo Santiago a Marina. _ Como te fue con lo del juicio?
_ Un dolor de cabeza _le comentaba, mientras tomaba de la bandeja que
ofrecía un mozo, una copa de champagne para los dos.
Todo parecía extraño ese día y la vida me volvía al pasado como si el
destino hubiera conspirado de reunirnos allí en el lugar menos pensado.
Allí estaban…
Sonia se paseaba con Antonio abrazados, donde él estaba.
Ella parecía hablarle de tonterías que a él poco le interesaban. Pensaba
en Gaby, en el futuro juntos y en lo que faltaba para la fiesta después de la
boda. Querían que fuera todo en grande y sorprenderla en la luna de miel, sin
saber qué Eros le tenía guardado en secreto, una sorpresa.
_ ¡Ay dale, no seas aburrido Antonio! te guardás todo,
quiero saber sobre la luna de miel.
_ Salí _ la aparta _ estás apestada a alcohol. ¿Querés que te meta en la
cama con los dos y te haces el Kamasutra entero? que ese te sabes bien de
memoria.
_ Sos un ordinario.
_ Anda joderlo a Marcos. Me voy a buscar a Gaby mejor, esto un bodrio
peor que escucharla a mi vieja.
_ Antonio vení para acá , no me dejes con la palabra en la boca.
Pedro solo sonríe al verlos discutir.
El solo escucharlos, me hacía darme cuenta, cuanto los extrañaba
Siguió su camino y dejó que el destino, sin saberlo, lo llevara
hasta donde él estaba.
Los dos en el mismo lugar sin percatarse de la presencia del otro.
Guille estaba ahí escuchando del otro lado de su celular la voz de
Octavio.
_ A mí no me importa que sean diez, veinte, que sea cadena perpetua,
pero que pague por lo que hizo.
_ Pero Guillermo, no es tan fácil como me decís.
_ ¿No fuiste su mejor amigo?
_ Lo soy, eso no
cambia nada. Dame tiempo.
_ Quiero que ejecuten
esa sentencia ya, antes que Miguel sea nombrado procurador.
_ Por favor _ le suplicó._ Las cosas se modificaron aca en
tribunales, van a nombrar a otra persona. Confía en mi.
_ No me importa…
Pedro se estremeció al reconocer su voz, sin saber que era él, lo
buscaba tímido y sus ojos se encontraron.
Guille se volvió hacia donde él estaba y fue ahí en ese momento, cuando
el hilo de sus palabras se desvaneció y el celular se deslizó de sus dedos.
Todo se detuvo a su alrededor.
No podía ser que Pedro estuviera ahí, solo a unos pasos.
No dejaba de interrogarse
¿Cómo acercarse a él, como explicar lo que sus ojos veían, lo que su
mente no podía concebir? ¿Acaso Beto le había mentido ese día? ¿Qué
significaba todo esto?
¿Solo había jugado con sus sentimientos y había decidido huir para
pronto encontrarse con Camila?
Cosas así no sucedían en la vida real.
Era y al mismo tiempo no lo era. Se veía distinto.
_ Hasta que te encuentro querido, Alberto estaba... _ la voz de
Santiago rompió el silencio que había en los dos
_Guillermo, estabas acá_ dijo en un manojo de nervios.
_ Si …
Apenas podía respirar y sus palabras se ahogaban. Tenía la mente tan en
blanco que ni siquiera recordaba que segundos antes había hablado con Octavio.
_ Podés... explicarme, porque no entiendo nada.
_ He si, discúlpame, el es mi sobrino Julián _señalando
_ Tu sobrino, no puede ser, es muy…
_ Si pero no te confunda. Es que nunca lo mencioné. El es hijo de mi
hermana, ella es madre soltera. Disculpame ya nos íbamos. Después nos vemos
Guillermo.
Sin omitir más palabras tomó del brazo a Pedro tratando sacarlo de ese
tramo.
Guille lo miraba irse.
Se volvió de nuevo hacia donde estaba su celular, y su cuerpo temblaba al
levantarlo.
_ Guillermo …
_ Si acá estoy
_ ¿Te pasa algo?
_ No lo se
_ Escuchame. Yo voy hacer lo posible para que se revoque la sentencia de
Camila.
_ No, después hablamos, ahora necesito volver a mi casa, estoy descompuesto.
Luego hablamos Octavio.
Hubiera querido retenerlo y sentía que el odio se apoderaba de él
¿Por qué Santiago lo había llevado? Lo odiaba.
No era una criatura su sobrino para sacarlo de allí como si él hubiera
sido un monstruo ¿y por que su presencia lo había intimidado a aquel joven, si
era la primera vez que se habían visto? O quizás sabía quién era él, tal
vez lo había visto en algún juicio.
No dejaba de preguntarse quién era, no se conformaba con la respuesta de
su colega ¿cómo podía haber dos personas idénticas en este mundo? La misma
mirada, el mismo reflejo de tristeza en sus ojos.
Sabía que no había llegado a su vida por nada, justo ahora, que había tomado
una decisión crucial, su corazón se lo decía.
El destino no podía jugar cruelmente con él, tendría que haber otra
oportunidad de encontrarlo de nuevo. Si no la había, él buscaría la forma que así
lo fuera.
CONTINUARÁ