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viernes, 30 de enero de 2015

"EL AMIGO DE MI PADRE" - Cap. 18 - (By Mónica Hernandez)

EL AMIGO DE MI PADRE -  CAPÍTULO 18



-Venid, venid aquí…dejad que te abrace, chiquito. Ves?...
-Que tengo que ver, Guille?-lo miró a los ojos para volver al cristal.
-La luz, de un nuevo día juntos, mi amorcito…no lo sientes…una nueva vida nos saluda..
Y Pedro sonrió mientras sentía el aliento de Guille pegado a su cuello y sus enormes manos que lo apretaban más y más hacia él. Ambos con todo a flor de piel, ansiaban lo que era inevitable…Guille le suspiraba en el oído a Pedro, que agitado, sentía que al rozar cuerpo con cuerpo poco iba a durar la ropa…Las manos intentaron despojar a Guille de su camisa y este lo miro a los ojos, agarró sus manos y…
-Guille, Guille…suéltame! Suéltame!...
Aquella mañana, asustado, bajé al salón al escuchar a Ana con unos tremendos gritos...Mientras lo hacía pensaba en lo peor porque no entendía nada…
-Ana, lpm, que haces, querida? Soltadme de una vez!-mientras se desperezaba y la apartaba de él-que carajo hacías quitándome las mantas? Te he dicho mil veces que no te acerques, que me dejes cuando bajes en la mañana…
-Estabas soñando? Con quien soñabas? Guillermo, contadme!
Parado en mitad del salón y la cocina miraba como Ana perseguía a mi papá sin darle tregua. Se estaba buscando solita que la puteara por enésima vez en la semana. Y me encontré con sus enormes ojos negros, que me sonrieron como todas las mañanas y no hicieron falta las palabras…Me abracé a él y su cara cambio de matiz…
-Estas bien, pa?
-Fabián, hijito habla bien…papá-me acarició la cara-sí, estoy…un poco extraño, he dormido un poco incómodo pero…bien.
-Ahí viene otra vez, no le des bola…voy a salir con Gaby y Beto.
-A dónde van?-extrañado.
-No sé, viejo…me dijeron en la noche que desayunábamos y que me fuera con ellos…
-Ah, sí?...Me parece bien.
-Que me miras así?.
-No…que me extraña mucho que no me haya dicho nada Beto.
-Ya te dirá o no es importante…Yo creo que vamos a comprar cositas para la bebe...
Ya me iba cuando volví sobre mis pasos…
-Una cosa-asintió-que soñabas?
Y su cara resplandeció como no lo había hecho en meses, se dio la vuelta, me sonrió y en un ademán de manos…
-Nada, nada…hijito, vete tranquilo!
-Fabi, ándate que en breve salimos..-poniendo la cafetera nueva.
-Ya! Beto… En dos segundos estoy…
-Colorada, café?
-Con leche….
-Ni buenos días, ni nada…muy bien.
-Perdón, Guille…es que se nos hizo un poco tarde y…-lo besa-y esos gritos de Ana?
-Cosas sin importancia…-no los deja de observar- a ver, chicos, me podéis decir que pasa? Que tanta prisa?
-Quedamos con el de los muebles y…-le hace señas a Beto…
-Sí…y ya sabes Guille como son estos…y que vas a hacer con Ana?
-Nos vamos?...
-Tengan cuidado, mi amor…
-Ana…no me voy a la guerra. Papá, nos vemos luego…
-Vayan! Vayan!...Váyanse todos a la…vaaaaaaaaaaa!
-Guille, no te pongas así…Déjalos así vos y yo…
-Querida, vos y yo nada porque…-entonces reguló y recordó lo que meses atrás le dijo el médico y las consecuencias-me tengo que ir al estudio…
-Hoy es sábado, mi amor…
-Es que el caso Selustiani se las trae…-y se escapó de ella.
En el coche de Beto, Gaby y él se miraban cómplices…a mí no me cabían dudas, planeaban algo que tenía que ver con mi papá. Lo mejor era no preguntar y esperar los resultados.
Durante el camino solo una idea en mi cabeza…Pedro Beggio. Hacía meses que papá lo esperaba, hacía meses que Ana lo acosaba, hacía meses que dormía en el salón, hacía meses que tenía esas pesadillas que él creía que nadie sabía…Era mi papá y le conocía…la sola idea de no poder estar con Pedro lo tenía en estado de alerta todo el día. Aparte de  que casi vivía en el estudio, no se separaba del móvil esperando que su amado diera alguna señal de vuelta… Yo sentía que papá tenía dudas, que necesitaba hechos que lo hicieran volver a sentirse bien pero era normal su estado de desconfianza, ya que Pedro no llamaba desde hacía dos semanas…
Además, lo último que nos había contado, hacia dos meses, a Beto, Gaby y a mí, era que estaba intentando solucionar algunos problemas en Londres y que las cosas se habían complicado, tanto que tenían que esperar…pero esa mañana sentí que las cosas iban a cambiar al ingresar en el aparcamiento del aeropuerto.
Sentados en unas incomodas sillas esperábamos mirando, yo no sé a dónde, pero ellos dos estaban como flanes…hasta que Beto…
-Sabes porque estamos acá o no?
-Imagino…-sonreí y mire a ambos, los abracé con toda el alma-va a venir, verdad?
-Esperemos que sí…-dijo Gaby-te hemos traído porque vos lo conoces y así se siente más en confianza…
-Bien…papá cuando lo vea se infarta…
-Nos dio una pena, Guille pero llevamos dos semanas preparándolo todo…Beto y yo queremos que se encuentren como se merecen los dos.
-Y habéis pensado en Ana? Porque ya sabéis lo que el medico nos viene diciendo y el miedo que ambos nos aguantamos..
-Fabi, sabes que yo por tu viejo haga el pino puente. No te preocupes por nada, ni Ana, ni Marcos, ni el estudio…
Al llegar al estudio, entra en su despacho, se coloca las gafas, coge unos papeles, se sienta en su sillón y se permite estirarse, de tal forma, que coloca los pies sobre la mesa…ensimismado en el tema no se da cuenta, que hace rato, apoyado en el marco de  la puerta, alguien lo observa…
-No bajas la guardia, Graziani?-con su elegancia conquistadora- Hasta los sábados tienes que trabajar?
-No te había visto, Matías!-le sonríe por cortesía-que haces acá vos?
-No tenía nada  que hacer y pensé en pasar para terminar unas cosas para el lunes…-lo mira buscando en sus ojos un resquicio de amor-adelantar trabajo…
-Ah!-le sonríe porque se siente invadido y a la misma vez le sorprende que le intenten seducir a pesar de su edad aunque ame a Pedro a full…
Matías es un seductor nato, de esos que quedan pocos. Entro a la empresa por medio de Marcos, trabaja y factura en un mes como jamás vieron. Se lo rifan pero lo tenemos nosotros….eso dice Marcos, cada vez que se quejan por alguna cosa sobre Matías…
-Voy a mi mesa…si me necesitas, ya sabes…
-Vale!-y sigue leyendo sus papeles.
-Gaby…es ese, el de la sudadera de colores…ese, ese…
-Vale, tranquilo…yo me acerco, Gaby.
-Albert, espera que coja las maletas…
Pedro esperaba impaciente las maletas y pensaba en lo tortuoso que había sido el camino, en las conversaciones con Benjamín, con la empresa, con…
-Si te vas que voy a hacer sin ti?
-Que hablas?...nunca ha habido un conmigo, Benjamín. Éramos o somos amigos. De vos depende que esto se acabe acá o continúe…
-Pedro, tu vida está conmigo, en este país…él no te merece como…
-Te explique una vez que vos no lo conocías y que te tenías que lavar la boca con jabón para poder hablar de él…Me das pena porque he venido hoy con la esperanza de poder dejar acá a un amigo y despedirme  y me sigo encontrando con un muro…
-Un muro que montaste tú, Pedro…
-No, Benjamín…ese muro del que vos hablas lo levantaste tu solo al montarte una película en la que yo no estaba…y nunca he estado y creo que no estaré…y ya…me voy que se me hace tarde. Si alguna vez pasas por Argentina, ya sabes…
-Señor, sus maletas…
-Perdón, perdón…-mirando a todos los que se arremolinaron buscando…al final, las cogió y sus ojos encontraron los míos aunque Beto ya lo llamaba…
-Fabián! Fabián!-soltó todo al suelo, Beto las recogía…
-Pedro, no sabes la alegría que…-empezamos a llorar…-esta es Gaby y este Alberto…
-Gracias, gracias por ayudarme la verdad….no tengo palabras…
-Qué lindo que sois! Como no se iba a enamorar Guille de vos?
-Gracias pero el afortunado soy yo…
-Gaby, vamos…sabes que nos queda mucho por hacer…
Yo pensaba que iríamos derechos a casa pero no…paramos dos cuadras más allá, en la casa nueva de Gaby y Beto, que supuestamente seguía en reformas…al bajar sentí algo en mi estómago, los nervios en pensar en mi viejo…
-Qué bonita, Gaby! Cuando mi papá la vea…
-Nos mata directo pero como no vamos a estar…jajaja…
-Ven, Pedro…subid! Esto es el regalo de Beto y mío para ustedes…
-Colorada..-lo miramos todos-voy a por el paquete, viste? Ya sabes…
-Sí, estate tranquilo, Albert…-nos miró a los dos-te dejo con Fabi, solo decirte que estás en tu casa. Yo voy a dar los últimos detalles y rapidito, porque vos y yo nos vamos, en media hora…
Pedro asombrado no paraba de suspirar mientras colocaba las cosas…Yo alucinaba con verlo…Cuantas veces soñé o pensé que él y papá…
-Está contento, Pedro?
-Sí, Fabi…tengo tanto que hablar con Guille, tantas cosas que…-me miró, se sentó en la cama-fui un  estúpido y por eso hemos sufrido tanto y…
-Ya pero lo importante es que estas acá, por fin…Tendréis mucho de qué hablar pero hay tiempo, Pedro…Hoy sean felices, papá se lo merece después de tanta mierda con Ana y… prométemelo…
-Te lo prometo, Fabi, no lo dudes…-lo bese y baje a ver a Gaby-Nos vamos ya?
-Coloco esto así y listo….te gusta?
-Mi papá va a pensar que le habéis preparado una luna de miel…
-De eso se trata…Pedro, Pedro!-se asomó a la escalera-nos vamos, cuida mucho a Guille y pásenla bien….
Pedro ya solo, terminó de colocar lo poco que le quedaba, se ducho y se vistió lindo…se tiró en la cama pensando en cómo lo recibiría mi papá.
Gaby yo fuimos hacia casa, al entrar como siempre Ana con su historia…
-Menos mal que llegan, ya pensé que almorzaba sola…y yo haciendo tanta comida…
-Voy a mi cuarto, ahora salgo…
-Ana!.. y Guille y Albert?
-Querida, le dije a tu marido que Guille salió para el estudio en la mañana y que no iba a venir hasta la noche, y se fue a buscarlo para no sé qué cosa importantísima, como siempre…
-Ah! Mejor…es que-se sienta en la mesa, yo me acoplo-porque así te digo que Guille tiene que estar una semana en Salta…ehhhh, por eso lo estaba buscando Albert-me miró  con una sonrisa que sabía que entendía-llamó un cliente de los mejores del estudio y no se puede negar…
-Ah! Bueno, menos mal que están acá…al final voy a tener que agradecer.
Beto llego enseguida al estudio. En su cara había una mezcla de desesperación y alegría. Entró raudo y a voces…
-Guille! Guille!
-Estamos acá fuera, Beto…
Beto registro al instante todo porque conocía a papá y se conocía a él mismo y porque tenía al Matías entre ceja y ceja desde el primer minuto…se relajó y se centró en la noticia…
-Hola! Matías…Guille no te quiero molestar...
-No, no me molestas…Matías vino a trabajar coincidimos y empezábamos a almorzar…no pasa nada, decidme!
-Podéis salir? Tengo que decirte y…
-Vuelvo en un minuto, Matías…
-Guille…que haces con este pibe? Y Pedro?
-No me jodas, Beto…estoy almorzando, me divierto con la compañía…no hay nada, yo a pedro sabes que lo amo a pesar de la distancia y de todo lo que…lpm, deja de joder, con lo bien que me iba el día y vos vienes...
Contadme!
-Tengo que llevarte a ver a un cliente…es importante.
-Y tiene que ser ahora? No puede esperar?
-No…porque lleva semanas intentando contactar con vos pero las circunstancias no le han permitido y…
-Y que, Beto?
-Y tiene que ser ahora…yo ya te tengo preparada la maleta porque tienes que estar una semana fuera.
-Y me lo decís así? Pero cuando fue esto?
-Ni idea…Gaby fue la que cogió el llamado y…toma estos papeles y vámonos…
Mi papá suspiro sin sospechar nada…leyendo…
-Pasa algo, Guillermo?
-No, Matías…tengo que ausentarme por una semana del estudio. Decidle a Marcos!
- Quieres que te acompañe?
Beto vio el peligro y saltó…
-No hace falta, Matías…el cliente solo quiere a Guille-le da la chaqueta a mi papá-vamos que se nos hace tarde.
-A dónde vamos con tanta prisa?-entrando en el coche.
-Confías en mí?
-Sí, claro que sí…
-Pues no hagas trampas y ponte ese pañuelo…tapate bien los ojos, te controlo por el retrovisor…Aprieta eso, Guille…
-Ya! No veo nada…
Alberto condujo hasta la casa. Saco a  mi papá y lo llevo hasta la puerta. Abrió, lo dejo en la entrada, de pie…Pedro al sentir el ruido salto de  la cama y bajo por la escalera, se colocó cerca de él…Beto le pidió silencio con los dedos…
-Bueno, Guille, ahora me voy a ir. Quiero que sepas que lo que va a pasar depende de vos porque lo demás corre a cargo de Gaby y de mí…alguna pregunta?
-Solo una cosita? Este olor…me resulta familiar, reconozco ese perfume…vos llevas…
-Guille…cuando cierre la puerta, te quitas la venda y sabrás…
Mientras Beto se iba, papá puteaba por lo bajo y Pedro admiraba a su amor después de tanto tiempo…y al escuchar el cierre, dejo caer la venda….
-Pedro! Pedro!
-Guille!
No lo podía creer, ninguno de los dos lo podía creer…sus corazones empezaron a latir a mil por hora, los deseos estaban a flor de piel, sus cuerpos se enlazaban más y más en cada abrazo, ansiosos por volver a estar juntos hasta que se pararon y sus miradas ávidas buscaron los labios para verter en ellos el majar del deseo…
No sé cuánto duro ese primer beso, el del encuentro, pero el tiempo se paró y no existía nada de nada para ambos…Cuando recobraron la cordura, un poco más tranquilos, se dirigieron a la habitación con las cosas de papá, no podían evitar mirarse…
-Qué?
-Como que, qué, querido? Estoy admirando al amor de mi vida, a mi vida y?
-Nada. Asombrado por todo esto…por vos, por tu hijito, por Gaby y Beto…estoy acá, Guille…no me lo puedo creer…
-Pues créetelo, mi amor…-colocando todo-ya está listo. Y ahora?
-Tenemos que hablar, Guille. Nos debemos una conversación.
-No me provoques, Pedro…Seguro que quieres una conversación en la cama?-lo mira sugerente-de verdad, quieres hablar? No prefieres que dejemos para mañana esa conversación?-comienza a ponerse meloso con él.
-Guille…es que...suelta-suspira deseoso-Guille, no tengo…no…Guillermo!
-Qué? No quieres? Qué te pasa, querido?
-Sí pero…-le señala la mano-no tengo mi alianza y me siento desnudo…siento que no somos nada y…
-Ah!!!! Es solo eso, me asustaste, Pedro…
-Es solo eso? Para mí es muy importante, es la mayor prueba de amor que me han dado porque no debí tirártela a la cara y la perdí-Guille ya se había levantado-por pelotudo, por no pensar y dejarme llevar y…
-Tranquilo, mi amor…-le tomo la mano y…-Pedro Beggio, quieres de nuevo, después de que pase la tormenta de la que tenemos que hablar, ser mi futuro esposo?
No hizo falta responder…papá había derribado cualquier resquicio de lo que fuera que tuviera Pedro en su cabeza y sus bocas danzaron juntas hasta que decidieron que empezaban a sobrar cosas entre ellos…la ropa acabó en el suelo y parte de las sabanas también…Sus cuerpos era un ir y venir de movimientos acompasados, parecía que nunca se habían separado, que habían estado siempre juntos…y pasaron toda la tarde saciando su sed, vaciándose y llenándose al unísono, de amor, deseo, placer…llegando una y otra vez al clímax, intentando construir de nuevo su Paraíso. Pedro en Guille y Guille en Pedro… Sus cuerpos pidieron descanso, exhaustos por la entrega cayeron uno al lado del otro…
-Estas bien, lindo?
-Fantástico-con cara de satisfacción-y vos, mi amor?
-Chiquito, no doy más! Uffff!!! Necesito un descanso, reponer fuerzas y…
-Venid!-lo abraza fuerte, mira sus labios-vos y yo nos damos todas las fuerzas del mundo así…-lo besa con toda el alma-ves?
-Ya lo sé, amorcito pero…nunca imagine que podría estar haciéndolo toda una tarde y…jajajaja-rien juntos-almorzamos?
-Jajaja…Guille son las seis de la tarde…-se levanta luciendo cuerpazo que deslumbra a mi papá-me ducho y preparo algo ligero que nos llene hasta la noche…-se muerde el labio pícaro…
-Vale, lindo…te acompaño?
-Estás perdiendo facultades, Graziani?…me enseñaste que las cosas no se piden, se hacen…
Papá no pidió nada y hundió su boca en la de Pedro buscando con ansiedad más de lo mismo…
-Guille…te quejas y después mira lo que provocas!
-Chiquito, cállate, no me sermonees con mis propias palabras y acabemos lo que vos has empezado al levantarte desnudito de la cama…-se besan de nuevo apasionadamente.
-Guille, te amo…lo sabes, verdad? Necesito decírtelo, necesito hablar y…
-Pedro…lo sé, yo también te amo-lo acaricia-mañana hablamos, hoy seamos felices…lo que sea, puede esperar.

CONTINUARA…










miércoles, 28 de enero de 2015

"SOLO PROMESAS" - Cap. 10 - (By Luz)

SOLO PROMESAS - CAPÍTULO 10




Se había preparado muy bien,  parecía una abogada con años de trayectoria en su profesión. Tenía todos los frentes cubiertos, contestaría todos los porque, e impugnaría cualquier respuesta si era necesario.
Pero nada fue necesario, hasta ella misma se sorprendió… Ninguno de los dos atinó a decir nada, solo recibió como respuesta un sí de los dos lados, aunque al principio uno de ellos la miró con una cara como para comérsela cruda, ahora parecía que cada uno por su lado afrontaban sus propios temores.
- Bueno entonces confirmo que graban a las 18:00, les parece? 
- Por mi parte todo bien ( y lo miró ) ¿Vos qué opinas ? 
- Está bien. ¿Algo más? me esperan....
- No. Les deseo a los dos mucha suerte.
- Gracias,hasta luego
- Perdoná, vos sabés lo que le pasa? Esperaba de él una escena de gritos y reproches, la verdad no lo reconozco. 
- No, la verdad que no sé lo que le pasa (“pero me lo imagino”, pensó) Me voy, chau
- Chau, hasta luego.
La escena fue conmovedora hasta el mismo director aplaudió emocionado y Marina quedó sorprendida. Fue tan real, llena de amor, algo que era imposible describir. No había una sola palabra para definir, ya los hechos estaban a la vista.
-¡Felicitaciones! ¡No sé como lo lograron, pero es tan creíble que les aseguro va ser un golazo! Vamos a dar que hablar.
Las imágenes que mostraba la pantalla hablaban por sí solas, esas sí que eran reales, palpables, eran sentimientos demostrados a flor de piel y solo dos personas de las tantas que había en el set lo sabían. Lo qué para los demás era pura actuación, para ellos era una temible realidad.
Dejó el estudio y se refugió en su camarín, había soportado más de lo que podía. Aceptó saludos, felicitaciones, opiniones diversas y a todas las preguntas respondió con cortesía, pero al ver esos ojos que lo fulminaba desde lejos, toda su fortaleza se vino a pique. Ahora sentado y ya más tranquilo se sintió seguro y se dejó llevar por sus pensamientos. Hasta que unos golpes en la puerta lo sacaron de ellos...
-Pase.  Ahhh,…  Sos vos, ¿qué nesecitás?
-Creo que ahora tendríamos que hablar, ¿no te parece?
- ¿Es necesario? Si sabes lo que me pasa, ya no me lo voy a negar, ni te voy a mentir, ni me voy a mentir a mi mismo diciendo que el personaje me comió la cabeza o alguna boludez de esas. La pantalla no miente, lo que siento por vos es real y el temor que vos no sientas lo mismo también es real.
Se acercó a él y lo abrazo. 
-Shhh… No hables, no es necesario ya, en este momento lo que más anhelo es besarte.
Lo beso o se besaron, fue un momento sublime, se reconocieron de nuevo. Sus bocas ya conocían el camino pero necesitaban explorarse, reconocerse
-Paremos un poco porque ESTO va acabar mal, me debés una explicación ya. ¿Quién es esa boluda con quien te besás en la revista? ¿Es la misma que estaba desnuda en tu casa?
- Uhhh celos… ¿Te parece? ¿No es demasiado?
-¡Las pelotas, nene! y contestame porque ESTO ni comenzó y ya se termina. Yo no te voy a compartir. ¿Y de que te reís ahora?
- Me sonrio porque me gusta verte celoso, y la mujer de la foto es Lourdes ( mi hermana ) un ser maravilloso que ya vas a conocer, y si, es la misma de casa
- Tu hermana…  ¿Y a los hermanos se los besa en la boca? ¡Dejame de joder!... Vamos afuera y a la primera boluda que pase, la beso y le digo hermana.
- No te enojes, comamos esta noche con ella y lo vas a entender.
-Mmm..  yo creí que esta noche iba ser nuestra, tenemos que hablar en serio, de lo nuestro, de ESTO.
-Tonto, cenamos, de paso la conoces, se te pasan esos celos y hablamos.
- Bueno, me convenciste, pero no creas que siempre va hacer así. 
- Callate de una vez y besame, que me voy y ya te extraño.
Todavía podía sentir en sus labios el sabor de sus besos pero no podía diferenciar a que sabía, lo que si tenía claro era que no habían pasado ni veinte minutos y ya los anhelaba de nuevo, como una droga que había llegado a su vida para quedarse y volverlo loco.....
Eran varios sabores unidos en un mismo gusto. Uno era inconfundible, a menta… seguro que era el dentífrico, y los otros no eran fáciles de reconocer pero ya tendría bastante tiempo para reconocer esa boca, para descubrir ese cuerpo para... Para perderse en esa sonrisa con hoyuelos
La tarde llegaba a su fin y la noche fría y traviesa ya tomaba posesión del cielo.
- ¡Qué carita!  ¡Qué contento! Nunca vi una persona tan alegre cuando vuelve de trabajar, me supongo que es por él...
-Si, tenés mucha razón. Lo vi pero no te voy a contar nada todavía, cambiate que vamos a comer afuera. ¡Y con un invitado!
-¡Ahh no querido! Yo no voy, no sirvo para ser la tercera, ¿qué voy a hacer ahí en el medio? No quiero que me apoden miércoles, siempre en el medio… 
-¡Jajaja! ¡Tonta! Vas porque necesito que se despejen sus dudas y no crea algo que no es, y para que lo conozcas.
- ¿Qué dudas? ¿Y para que lo quiero conocer yo? ya demasiado con que lo conozcas vos…
- Se buenita, está celoso de vos. Por las fotos… Hacelo por mí.
- ¡Jajaja!  Celos de mi… ¡si soy una santa! Bueno, si no queda otra. 
-Te vas a portar bien, prometelo y mostrame las manos 
- ¡Ay, como me conoces!...   Si, te lo prometo!!!
Llegaron al restaurante puntualmente, él ya los estaba esperando sentado, bastante nervioso para su gusto. Los saludó a los dos pero su mirada se perdió en esa sonrisa, a ella solo la miró un momento, ya tendría tiempo de observarla mejor mientras cenaban.
- Bueno, ¿qué vamos a comer? ¿Ya pensaron en algo o nos vamos a quedar mirándonos las caras toda la noche? No tengan vergüenza, expresen sus sentimientos, todo bien conmigo, yo soy una persona abierta de mente.
- Querida, ¿vos siempre sos así de directa? parece que no tenés modales ni límites.
- Yo soy lo que ves, no te voy a pintar algo que no soy,  me tomás o me dejás, no hay vuelta atrás.
Se había puesto bastante nervioso, ninguno de los dos se la iba a hacer fácil, por eso decidió intervenir, parecían dos titanes a punto de un enfrentamiento.
-Bueno, estamos acá reunidos para cenar rico, charlar y principalmente para que se conozcan ya que son las personas más importante en mi vida.
- Todo lindo, pero aclaro que yo tengo más antigüedad en tu vida que él- 
Y lo miro fijo a los ojos, él tampoco le bajó la mirada.
- Eso no quepa ninguna duda, que algo muy fuerte nos une por antigüedad.....
La cena transcurrió tranquila, aunque Lourdes dijo varias barbaridades que no se pueden reproducir se portó medianamente bien. Él tampoco se quedaba atrás, preguntó sin filtro todo lo que quiso.
-Bueno si me permiten voy al baño, espero que el interrogatorio lo haya dejado satisfecho, le aclaro que no doy explicaciones de mi vida a nadie, pero por ser quien es respondí a sus preguntas 
- Te lo agradezco ( y la vio alejarse)
-Que carácter la chiquita… solo hice preguntas banales, sin  nada de maldad
-¿Era necesario que te comportaras así? ....
-¿Y a vos que te parece? Te quiero para mí, no te comparto. Ya te lo dije.
- ¡Uy que posesivo!  Pero no me dijiste lo que quiero escuchar…
- Zonzo no te voy a besar acá porque mañana seriamos tapa de todos los diarios, pero ya vamos hablar a solas vos y yo.
- ¿Y usted cree que esa charla va ser productiva? ¡Que ansioso señor!
- Mirá cielito, voy a pedir la cuenta porque si hago lo que pienso vamos presos… Ahh,… y claro que va ser productiva. 
-Tonto, ¿venís a casa?
-¿Te parece? Sé que tenemos que hablar, pero ha sido un día agotador y mañana hay que madrugar… mmm
- Dale, un ratito chiquito… ( y lo miro con dulzura)
- Bueno, está bien, ya veo que a vos se me va ser difícil decirte que no en todo
- Eso espero mi amor
Que bonito que sonaban esas palabras en su boca y más si eran dirigidas a él ....
Ya en la casa.
- Bueno los dejo, me voy a dormir, para mi suficiente por una noche... Que la pasen lindo y  ¡pórtense mal! Tienen mi permiso.
Los dos la miraron y se miraron mutuamente, sus caras reflejaban vergüenza mutua. 
- Lourdes por lo que más quieras ....
- Bueno bueno, no se puede decir nada hoy, ¡que susceptibles! ¡Jaja! ( y se alejó)
- Fatal tu hermanita adoptiva 
- Perdonala, vení sentate. ¿Querés tomar algo?
Se acercó, lo tomó en sus brazos y lo besó. Sus manos empezaron a recorrer ese cuerpo tan deseado y a la vez tan cálido, le era imposible dejar de besarlo.
- Te dije si querías tomar algo 
- Si, a vos te quería tomar. Todo el día deseé tenerte así, creí que esto nunca iba a pasar, te deseo, te necesito 
- ¿No crees que vamos muy rápido? Necesito tiempo… 
-  Y lo tenés. Escuchá, te voy a esperar, lo vamos hacer con tus tiempos aunque me muera de ganas.
- No quiero que te mueras tonto, necesito tiempo… ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Cielito, preguntá lo que quieras, vení vamos a sentarnos cerca del ventanal
- ¿Vos me deseás a mi? ¿O que sentís por mi?
- Que pregunta… Si es verdad, yo te deseo, pero eso se debe a que estoy perdidamente enamorado de vos.  ¿Y a vos que te pasa conmigo?
- Yo tengo un remolino en la cabeza, no puedo creer que me haya enamorado de vos…
- Que…  ¿Te parezco muy viejo para vos? ( y lo miro asustado)
- ¡No, por favor ! No es eso, el tema es que sos hombre… ¿o te olvidaste?
- Ahhh ese detalle te asusta. No estás preparado para afrontar lo que sea por mí, no me mires así, hablémoslo ahora.
- Mis sensaciones son diversas en este momento, pero lo único que tengo claro es que no podría vivir sin tenerte en mi vida.
- Mirá corazón, yo creo que cuando el amor llega no pregunta de qué religión sos, de que nacionalidad, edad o de que sexo sos, solo llega. No pide permiso, no te deja pensar, se hace dueño del cuerpo, de los sentimientos, no deja que el cerebro razone, vivís en un estado de plenitud total, todo lo ves lindo, todo es perfecto.  Las 24 horas te la pasás pensando en esa persona. Respirás, comés y hasta tu corazón late gracias al amor a esa persona
- ¡Uyyy!   ¿No me vas a decir que gracias a mi estás en ese estado?
- ¡Noooooo!...  yo estoy peor .....



Continuará.....

martes, 27 de enero de 2015

"ES UN ACTO DE FE EL AMOR" - Cap. 5 - (By Sil Barby & Marian Ce)

ES UN ACTO DE FE EL AMOR - CAPÍTULO 5




Cómo en otras épocas, sigilosamente, recostado en el marco de la puerta del despacho, se queda por largo rato observando lo que es, para él, la escena más tierna y emocionante que haya visto por mucho tiempo. Guillermo dormitaba agotado, con la camisa desabrochada y la corbata floja, abrazando contra su pecho a Renzo, quién descansaba plácidamente tomando con una de sus manitos el pulgar de Guille y con la otra se tocaba el lóbulo de la oreja, como era su costumbre cada vez que el sueño y el cansancio le ganaban la batalla.
Pedro no podía más que sonreír conmovido y desarmado de  amor por tener frente a él, juntas, a las dos personas que más amaba en la vida.
Cómo presintiendo la mirada, Guille despertó sobresaltado. Luego de mirar al niño que seguía rendido al sueño, levantó la vista y se encontró con el par de ojos pardos que, desbordados por las lágrimas, lo miraban turbados.
Refregando sus ojos-¡Pedro!, disculpáme, es que jugamos tanto y anoche descansé tan poco que me venció el agotamiento. ¿Cómo te fue en la audiencia?
Con la voz temblorosa, casi sin poder hablar- Bien, por suerte todo se desarrolló con rapidez y quedé libre, al menos por un par de días- acercándose para tomar al niño.
Al agacharse para recibirlo en brazos, quedó peligrosamente cerca de la cara de Guillermo, bajó la vista chocando con los ojos negros que incontrolables descendieron a su boca. La cercanía y el perfume amaderado lo mareó al punto de faltarle el aire. Un nudo en la boca del estómago y una alerta en su mente le decían que debía huir, pero la atracción era tan fuerte que no podía alejarse.
Guille, conmovido también por su presencia, retiró la vista rápido y dirigiéndola a los expedientes que tenía sobre el escritorio trató de recuperar la cordura que lo había abandonado por esos breves instantes.
Tratando de disimular, sin lograrlo realmente le dijo-te agradezco,  de corazón tu ayuda, Renzo no podría haber estado mejor cuidado.
-¡Por favor, hombre! Nada que agradecer, por otro lado, fue Gaby realmente quién te ayudo, yo solo disfruté de la compañía de éste caballero, que por cierto, tiene mucha energía.- Sonriéndole dulcemente.
-Igual, Guille, no sé qué hubiese hecho sin ustedes hoy. Es más, creo que la mejor manera de agradecerte es invitándote a almorzar, como en los viejos tiempos, solo que ahora seremos tres.
-Pedro, por favor, no es necesario, de verdad, fue un placer.
-¡Dale! Graziani, ¡no te hagas rogar! Invito yo-guiñandole un ojo, seguro que su propuesta sería aceptada.
-¿Con cabernet?
-mmmm....bueno, solo por ésta vez.
-Bien, dame unos momentos, organizo algunos pendientes y vamos- pensando en lo imposible que le resultaba rechazar la invitación de semejantes hoyuelos.
-¡Dale! te esperamos.
Y, regalándole una de sus mejores sonrisas, se encamina con su hijo en brazos hacia la cocina. La sola posibilidad de compartir un almuerzo con Guille conmueve hasta las fibras más íntimas de su ser, lo perturba, igual que antes, cuando inventaban excusas para pasar tiempo juntos, cuando las horas se alargaban y se perdían en la compañía del otro.
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Mientras acomoda un poco el desorden de su escritorio, Guillermo no culmina de comprender éste regalo que significa la presencia de Pedro nuevamente en sus días, y esa gratísima maravilla que es su pequeño Renzo, si posee sus ojos, sus labios y esos hoyuelos que se asoman ante cada mueca en su cara. Haberlo tenido entre sus brazos, adormilado, lo infundó de una inmensa ternura. Se le escapa un lamento, sopesando la idea que esté siendo criado sin la presencia de su mamá. Y Pedro, tan valiente y fuerte, haciéndose responsable de lo que la vida puso en su camino y haciéndolo muy bien... el pequeño era un niño inmensamente feliz, se notaba en su sonrisa, en sus juegos y en el amor con que miraba a su papá.
Tan perdido en sus pensamientos no oye la puerta que se abre, y de buenas a primeras se halla con la figura de José en frente suyo, quién lo examina de punta a punta, con deseo contenido, con lascivia, se le acerca lento y roza su mano, acariciándolo.
-José, ¿pero qué haces acá, quién te dejo entrar?-retira su mano con rapidez, no podía ser más ingrata su visita, por nada del mundo desea que Pedro lo vea allí, ese era un tema pendiente, que ya habría tiempo de charlar.
-Guille, no te pongas así, Marcos me abrió la puerta, yo sólo pasaba por aquí cerca, y no quería perder ocasión de venir a verte, de invitarte a almorzar, ¿ podés?
-No, no puedo, estoy atascado de trabajo, no voy a salir hoy-mientras acomodaba los expedientes con nerviosismo creciente, espiando de a ratos hacia la puerta.
- Pero, ¿qué te pasa ? te noto extraño, ¿algún problema?-insistía José buscando su mirada.
-¡Nada, no me pasa nada!, ¿cuántas veces te dije que no insistas , que no vengas a buscarme?, ¿ no te das cuenta que me incomodás? -Tomando aire-De verdad, no quiero herirte pero esto se va de las manos, tenés que comprender.
Entre tanto Pedro, charlaba animadamente con Cuca, contándole en parte sus vivencias en los últimos años, cuando una percepción lo embargó de repente, algo extraño, una punzada en el pecho que lo obliga a dejarse llevar por ese impulso y se acerca al despacho de Guillermo, dejando a Renzo en compañía de la mujer. Oye una voz desconocida para él, ¿un cliente, un amigo quizás? Algo le huele mal, se aproxima más aún.
-¿Qué querés que comprenda, Guillermo? Que me tengo que resignar, que debo bajar los brazos y no luchar por vos, por mi, ¿por lo nuestro?
- José, ese “ lo nuestro no existe “, jamás existió, por favor, ¡andáte!
-No me digas eso, no puedo aceptarlo, yo estoy acá siempre, a tu lado, desde hace un año, no te voy a dejar…
Fue como si un malón lo atropellara de pronto, un mareo intenso lo invade y se le aflojan las piernas, apenas se sostiene, no quiere creer lo que oye, Guillermo tiene una persona a su lado, un hombre que ocupó su lugar, que llenó sus días, que ganó su corazón ,¿cómo pudo ser tan idiota? se reprocha , con el último resquicio de dignidad, buscó a su hijo atropelladamente y sin explicaciones salió del estudio , nada tenía que hacer ya en ese lugar.
Mientras tanto…  Guillermo termina de despedir a José, ya habiendo perdido la poca paciencia que le quedaba.
- Ya no se cómo hacerte entender las cosas. No me interesas de esa manera, te exijo que respetes mi decisión, nunca voy a sentir por vos lo que pretendes, nunca! Ahora te vuelvo a pedir ¡Por favor! no insistas más.
Casi a los empujones Guille acompaña a José hacia la puerta del despacho.
Tratando de recuperar la compostura ante la inquietud que le generó la visita del fiscal, inmediatamente se dirige hacia la cocina donde encuentra a Cuca.
-Cuquita ¿dónde está Pedro?
-No se corazón, parece que tuvo una emergencia porque tomó al niño y casi sin saludar salió  corriendo.
-¡La puta madre! ¿Estás segura? ¿Vos viste si se asomó antes a mi despacho?
-No sé Guille estábamos charlando lo más bien de repente desapareció por unos momentos y cuando regresó, estaba que se lo llevaba el diablo, le pregunté pero no me dijo nada…
Ya me imagino cuál fue tu urgencia, pensó. Tomó el teléfono y comenzó a marcar el número insistentemente. Pero la voz de la computadora le informa que se encuentra apagado. Se sonríe, su chiquitín seguía siendo el mismo, pasional, celoso, hasta le causaba emoción intuir que aún pudiera despertar esos sentimientos en él, pero no quería que las cosas quedaran así. Insistió varias veces, el resultado el mismo, nada.
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Mientras regresaba en taxi Pedro miraba a través de la ventanilla sin pensar en otra cosa que las palabras pronunciadas por esa persona, sin rostro, que le declaraba amor a Su Guille, hablaba de un año juntos, no podía ser cierto, hubiese jurado que Guille sentía algo por él, ¿¡cómo pudo equivocarse tanto!? Si pudo sentir ese calor en la cercanía de sus cuerpos, creyó hallarse en sus ojos nuevamente, pudo percibir la comunión de sus almas, definitivamente era un iluso, había transcurrido demasiado tiempo, el amor no sobrevive a eso... lo podía jurar en ese instante.
Al llegar a su departamento se encontró con Marta que se deshacía en excusas y explicaciones de por qué no había llegado a tiempo. Palabras que ni siquiera podía escuchar, absorto en los últimos acontecimientos.
-Señor Pedro ¿está usted bien?, vuelvo a pedirle disculpas, si está enojado se encuentra en todo su derecho pero es que realmente me fue imposible avisarle y llegar a tiempo.
-Tranquila Marta tuve un mal día, pero no es con usted. Le pido si puede hacer algo de comer al niño yo me voy a recostar, no me siento bien.
-Como no señor, como usted diga.¡ Vamos Renzo dejemos descansar a papi!
Ya en su alcoba Pedro repasa una a una las palabras oídas, le duele el pecho y el aire parece no querer entrar, ese hombre ocupó su espacio, el lugar que dejó libre tiempo atrás, habían pasado tres años, ¿que podía reclamarle? Él se había ido con su esposa, que estaba embarazada, no podía ser tan ingenuo de creer que Guillermo lo iba a esperar sin haber dejado la más mínima promesa de volver. Ni siquiera podía estar enojado con él, pero le resultaba imposible, su rabia crecía al imaginarlo en otros brazos, besando otros labios, ¿no era que nunca se había enamorado? era evidente que de él no lo había hecho, cuando le costó nada comenzar una nueva relación después de su partida. Tampoco era que a él le hubieran faltado oportunidades, al contrario, había tenido más de una propuesta, tanto de hombres como de mujeres, sin embargo él no pudo, no quiso, ni estando Camila internada se le hubiese ocurrido tener la más mínima aventura, no amándolo y recordándolo de la manera que lo había hecho. Las lágrimas surcaban su rostro y embotado por las mismas se quedó dormido.
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Guillermo continuó insistiendo un par de veces más y resignado se propuso adelantar trabajo.
Una y otra vez volvía al mismo pensamiento ¿Cómo era posible que no le hubiese preguntado a Pedro su dirección?, una larga noche charlando y ni siquiera conocía para que empresa trabajaba. Otra vez desconectados no, no podría soportar su ausencia de nuevo, la angustia ganaba espacio en su cuerpo, dominándolo, exponiéndolo ante el dolor.
Pedro despertó ya iniciada la noche, Marta y su hijo ya habían cenado.
El niño dormía plácidamente, así que con sumo cuidado apenas rozó sus mejillas en un cálido beso como acostumbraba hacerlo todas las noches- Te amo hijito, sos lo más importante para mí-se oye en un susurro.
-Marta, ¡buenas noches!
-Buenas noches, Señor, ¿se siente mejor? ¿quiere que le prepare algo para cenar? No ha comido nada en todo el día. Tal vez así se recupere más rápido.
-Realmente no, le agradezco pero no deseo comer nada, no se preocupe saldré a tomar un poco de aire, y si luego me siento mejor cenaré algo por ahí. Puede retirarse a descansar, solo le pido que esté atenta a Renzo por favor.
-Si, por supuesto Señor.-Marta observaba a su jefe y no podía entender lo que ocurría, jamás en los años que llevaba trabajando con él lo había visto en ese estado, devastado, aturdido, sin rumbo… ni siquiera aquel terrible día en que se llevaron a la Señora Camila a la clínica.
Salió caminando abstraído en sus cavilaciones, tratando de convencer  a su corazón que suelte de una vez esa angustia que lo acapara, que lo inmoviliza y lo abstrae de su realidad.  Siendo más razonable, ¿que podía ofrecerle él a Guillermo?, tenía la vida más complicada que hace unos años atrás, con una mujer de la que debía hacerse cargo, un niño de apenas dos años, un trabajo en Montevideo que no podía abandonar, ¿en qué estaba pensando? si antes era imposible, ahora lo de ellos era nada más que una utopía, un sueño que jamás se concretaría.
Entró en un kiosko, de esos de 24 hs, compró algunas latas de cerveza y comenzó a andar sin rumbo fijo. Sin darse cuenta llegó a aquel lugar al que concurría en su etapa de estudiante, aquella pequeña colina desde donde se observaban de fondo las luces de la ciudad y que, incluso estando con Camila solía visitar cuando necesitaba abstraerse de todo y de todos. Su refugio, solía llamarlo. La noche se tornó fría, de pronto. Se recostó en el césped, observando el azul del cielo, impregnándose de las estrellas, tan lejanas como Guillermo y bebió hasta anestesiar su dolor... hasta perder la noción del tiempo.

Cuando intentó levantarse todo giró a su alrededor, nunca pensó haber tomado tanto, pero la bebida con el estómago vacío estaban pasándole factura y le costaba ponerse en pié. En ese momento su celular sonó. Deduciendo que podía haberle ocurrido algo a su hijo respondió inmediatamente sin siquiera ver el identificador.
-Holaaa, siiii ¿quién es?- su voz sonaba ronca y arrastraba las palabras.
-¿Pedro?, ¿sos vos?-Guillermo extrañado ante la lentitud de sus palabras, acerca más el teléfono a su oído.
-Ah..... pero miren quién llama, ¡el Señor Graziani!, mmm.... disculpame pero ahora estoy muy muy ocupado, nooo,  te puedo ... atender-escapándosele una risita burlona.
-Pedro, ¡estás totalmente alcoholizado! ¿Dónde estás? ¿Estás solo?-al otro lado del teléfono solo se escuchaba el silencio- Por favor, no me hagas esto, decime¿ dónde estás ? así te voy a buscar.
Un nudo en la garganta y la confusión que invadía su cabeza le impedían contestar, y las lágrimas comenzaban a caer, sin pausa y sin razón.
-Pedro!!! decime YA dónde estás!!!!
-Por favor! no me grites, me duele la cabeza. Y...tengo mucho frío.
Bajando el tono de su voz-Está bien, cielito, discúlpame no te grito más pero decime ¿dónde te paso a buscar? No podés estar en ese estado en la calle sólo.
Pedro miró desconcertado a su alrededor- está bien, Guille, pero es que no sé la dirección ¿ te acordás de aquel lugar que te conté? Ese refugio en la ciudad que solía ir?
-¡Que difícil me la hacés! No recuerdo bien... pero no te muevas, ya salgo para ahí.
Un minuto tardó en cruzar la calle y hallar un taxi, luego de dar varias vueltas por la ciudad al fin encontró el lugar y a Pedro en un estado deplorable. Totalmente bebido, sudando frío, descompuesto.
- Peero!!!!  ¡Mirá cómo estás, que atorrante!
Pedro levantó la cabeza, y lo miró con tristeza.
- Te acompaño a tu casa, dale ,¡vamos, indicame por donde voy!- tomándolo por los hombros.
-No, por favor, a casa no, no quiero que Renzo me vea así- Acurrucándose en el hueco de su cuello, venciendo sus propias barreras, mostrándose vulnerable y frágil ante el hombre de su vida.
-Bueno dale!, vamos a la mía que estamos cerca, litros de café voy a tener que preparar para que te reestablezcas.
Al llegar al dúplex, lo recostó en el sillón, con suma delicadeza, le quitó los zapatos, lo cubrió con una manta y se dirigió a la cocina.
Mientras, Pedro intentaba recuperarse, el aire de la caminata había despejado un poco su mente y la rabia de lo ocurrido volvió a surgir con más énfasis.
-Acá estamos, ahora te vas a tomar ésto- acércandole una generosa taza de café doble azucarado como a él le gusta-y vas a ir al baño, te lavas la cara y después vas a regresar a tu casa.
Mientras tomaba de a sorbos la infusión lo miraba amenazante y sin poder contenerse el reproche salió de su boca afirmando-...así que estás en pareja.
-¿Qué? ¿En pareja?, no sé de qué me hablás-tratando en vano de huir del tema, Pedro no estaba en condiciones de abordar esa situación tan compleja que fue su vínculo con José.
-Vamos Guille no me mientas no es necesario, hoy lo escuché, mientras te esperaba en el estudio.
Pedro no toleraba la mentira, cómo podía ser capaz de negárselo en su propia cara.
-Cielito...
-¡Basta Guille! ¡Basta de decirme así! ¡No quiero escucharte! Ojalá nunca nos hubiésemos encontrado- Con los ojos llenos de lágrimas y una mirada de reproche, dejó sobre la mesa la taza y se levantó cuidadosamente tratando de mantener el equilibrio. Era demasiado doloroso compartir su espacio, saldría de ahí cómo fuera..
-Pará Pedro, hablemos, dejáme que te cuente, no es lo que vos sospechas, nada ha sido sencillo en tu ausencia, dame la chance de dialogar, de explicarte.
-No...¡Basta! no te preocupes, no tengo ningún derecho a reprocharte nada, yo no soy nadie para pedir explicaciones ni reclamar nada de vos- y dirigiéndose a la puerta - Adiós.
Guillermo, ante la desesperación de volver a perder a su chiquitín, sin pensar en su reacción corrió tras él, lo agarró del brazo y sin darle tiempo a nada lo tomó del rostro y se perdió en esos labios anhelados por tanto tiempo. En sus delirios los hacía suyos una y otra vez, y ahora se deleita en ellos, los saborea como siempre soñó, como jamás debió dejar de ser.
 Y separándose apenas, turbado, con los labios ardiendo y la voz temblorosa - Vos, amorcito, tenés todos los derechos sobre mí, porque yo… yo te amo. Y volviendo a su boca la tomó nuevamente con dulzura primero para luego de derretirse en ella, abordándola con fuerza y pasión.

-------------continuará-----------------------------------------------------------------------




lunes, 26 de enero de 2015

"TEATRO" - Cap. 28 - ( By Guillermina Pedris)

"TEATRO" . CAPÍTULO 28



Se despertó de mal humor, esos sueños lo dejaban agotado física y mentalmente. En verdad lo estaban cansando. Fingió todo lo que pudo para no arruinarle el desayuno a Benjamín pero estaba que lo volaba el viento.
Todo le molestaba esa mañana, separarse de él, volver al estudio y sobre todo, Pedro. Si, Pedro. A pesar de estar obnubilado con Benjamín y querer con él el resto de su vida, le comenzaba a molesta la idea de volver a ver a Pedro. Empezaba a sospechar que contratarlo había sido un error. El tiempo diría si estaba en lo cierto o no.
Llegó temprano y casi sin saludar se encerró en su despacho, con todas las emociones que ese sueño había dejado en él.  Cuando escuchó su voz, su estomago se anudó y su cuerpo quiso hablar.  Lo miró como se mira algo que se ha dado por perdido y una parte de su ser recordó algunos extractos de sus sueños.
En la noche del domingo los dioses habían vuelto a tirar  los dados y esta vez, ambos habían salido sorteados.  Ese extraño sueño los visitó a los dos en plena madrugada.

Cuando volvió a abrir los ojos lo vio revisando sus manos raspadas y ampolladas.
­_No se preocupe, para cuando toquemos tierra estarán sanas. Willy le traerá medicinas y lo que le haga falta.
_Perdón, su nombre era…
_John Ferrier. Ya se lo he dicho, pero es probable que no recuerde algunas cosas. No sé cómo está vivo.
Dan Larrimore recordaba mucho más de lo que él pensaba. Lo había visto muchas veces sentado junto a su cama observándolo dormir y lo había obligado a beber durante el tiempo que había estado semi inconsciente. Recordaba sus manos fuertes sosteniéndolo, cuidándolo, salvándolo. ­ _ Perdone mi pregunta y mi insistencia, ¿vamos en camino a Zanzíbar?
Lo observó extrañado de la tranquilidad con la que expresaba su anhelo. _ Lamento decirle que no, pasaran con suerte dos semanas sino tres hasta que lleguemos a Zanzíbar. ¿Quién lo espera allá?
_Lo que queda de mi familia, mis tíos y mis primos.
_Jessi y Clayton…
_ ¿Cómo sabe  eso?
_Usted habla en sueños joven Larrimore. Si, ya sé lo que está pensando, el Queen llegará antes que nosotros y su familia recibirá la atroz noticia de su muerte. Para cuando arribemos, seguro ya habrán hecho su funeral y tendrá una lápida en algún lugar sagrado de esa extraña  isla, pero por otro lado, imagine la alegría que sentirán al verlo con vida. Nada es definitivamente malo, ni definitivamente bueno. Todo depende de cómo se lo mire.
No podía dejar de mirar sus ojos mientras él curaba las heridas de sus manos. Alguna vez había escuchado que no se debe confiar en los ojos extremadamente claros, ¿acaso eso significaba que debía confiar en esos ojos endemoniadamente oscuros, a pesar de la historia que se entretejía sobre su dueño?  _ ¿Cuantos días tardaremos en llegar?
_Entre quince y veinte, según el viento. ¿Lo pone mal eso?
_No, es lo que me toca vivir una vez más, se esperar.
Asintió con el gesto y la mirada en señal de aprobación. _ Es usted muy valiente para ser tan joven. Sus padres deben estar orgullosos de usted.
_Mis padres están muertos. Lo único que me queda es lo que está en Zanzíbar…  ¿Qué dije en sueños?
_Nada por lo que deba preocuparse, ahora descanse. Willy se ocupará de usted. Solo él y yo hablamos su idioma, el resto de la tripulación es africana y no comprenden una sola palabra de inglés.
Dan dejó deslizar una sonrisa que casi cambia el curso del Revenge. John Ferrier había conocido muchas sonrisas en ese mundo de capitanear un barco y sentirse el amo y señor de las aguas que unían a África con otros continentes, pero jamás en todos sus años de vivir como un lobo de mar, había visto una sonrisa semejante. _Es un joven muy valiente. Descanse ahora. _ Le apagó la lámpara y lo dejó a oscuras. Cerró la puerta del camarote especulando inconscientemente el momento de volver a entrar.
Se durmió sin poder evitarlo, sentía el cuerpo todavía entumecido por los golpes y la mente de a ratos confundida.  Esperaba no haber hablado demasiado en sueños, iba a Zanzíbar con un objetivo que nadie debía saber. Sus primos le habían escrito infinidades de cartas contándole acerca del Sultán y del maltrato de los esclavos en esa isla de África. Jessi y Clayton, junto con las hermanas del otro heredero, también hermano del Sultán, estaban tramando la destitución del primero para lograr el mando de su hermano menor.
Lo que Dan no sabía era que el capitán Ferrier era amigo personal del Sultán y que lo había escuchado murmurar en sueños algo que le hizo sospechar sobre estas intenciones. Pero John Ferrier confiaba en ese joven y sabía que contaba con al menos dos semanas para hacerle ver lo equivocados que eran sus ideales. Zanzíbar estaba lejos, y él disponía de tiempo y de argumentos para hacerle ver el error. Pero lo haría cuando estuviera repuesto.

Pedro se despertó con un peso en el pecho que no le permitía hablar. Julio se dio cuenta que algo pasaba y mientras desayunaban le preguntó. _ ¿Dormiste bien?
_ No.
_Se te nota. ¿Qué está pasando?  Hace días que dormís mal. Te despertás de noche, dormís inquieto. ¿Qué pasa?
_No sé, tengo un sueño recurrente. Algo que me viene atormentando apenas cierro los ojos.
Busca el contacto físico, se acerca a él. _ ¿Por qué no  me contaste antes?
_Pensé que era producto de las presiones de un nuevo trabajo, no sé, no le di demasiada importancia, pero ahora se ha vuelto una pesadilla de la que no puedo huir.
_Bueno,  a ver. _ Lo abraza contra su cuerpo. _ ¿Me querés contar ahora?
_Sí, claro que quiero. Te llevo y te voy contando algo por el camino.

Sin poder encontrarle explicación, había invertido horas mirándolo dormir. Algo en él lo atraía como un imán. Pensaba en él mientras dirigía el barco, pensaba en él mientras intentaba dormir en un camarote que no era el suyo, pensaba en él tanto como cuando las estrellas tomaban posesión del firmamento, como cuando los rayos de luz apartaban las tinieblas anunciando un nuevo día. Pensaba en él en todo momento y siempre encontraba una excusa para ir a verlo.  Sin darse cuenta contó las horas que llevaba durmiendo esperando verlo despertar, hasta que un atardecer Dan abrió los ojos y se sintió despejado. El sueño del abatimiento había terminado. Le pidió a Willy que le trajera un poco de agua y se higienizó como pudo. Se vistió con la ropa limpia y seca que la mano derecha del capitán le había dejado sobre la única silla que había en la habitación y salió del camarote caminando sobre sus pies.
A pesar de lo que había oído, estaba seguro que el Revenge no se dedicaba al tráfico de esclavos. Ese olor indisimulable de gente hacinada no se percibía a bordo, estaba seguro que se trataba de otro tipo de mercancía.  Todo tenía el olor característico de un barco en altamar, alquitrán y agua salada.
Apenas pudo salir del camarote se dirigió directamente a donde podía encontrar al  capitán. La respiración de John Ferrier había cambiado al verlo. _ Buenas tardes. Veo que despertó. ¿Cómo se siente?
­_Mejor, mucho mejor. Gracias. _ Aun se movía con algo de dificultad. Más que a los golpes de la caída se lo debía a los días sin moverse.
Una mirada lacónica se fugó de sus ojos hacia un horizonte sin tierra a la vista.
_ ¿En que está pensando?
_En mi familia. No quería provocarles este dolor.
 _ Ya le dije, no piense en eso sino en la alegría que les va a ocasionar su regreso. No todos los muertos regresan con vida. Piense en eso.
Sacudió su cabeza intentando asimilar las palabras del capitán. Él tenía razón. No había más para hacer que esperar.
_Quiero darle las gracias por la deferencia con la que me han tratado.
_No tiene nada que agradecer, hicimos lo que debíamos hacer.
No le resultó agradable su respuesta, pero disimuló como lo que era, un aristócrata americano.      _ Perdone mi confusión, debe ser por los golpes, pensé que mi salvación y mi cuidado se adjudicaban a un gesto altruista y no a un deber.
Lo miraba cuando estaba seguro que sus ojos estaban posados en otro punto y no dejaba de maravillarse de lo perfecto que era. Por querer disimular lo que él le provocaba estaba siendo descortés. _ No quise decir eso.
No entendió porque le dolía no ser espacial para él. Ahora, con la mente despejada, recordaba a la perfección las muchas veces que entreabrió los ojos y lo vio sentado junto a él, observándolo. Aunque sus sentidos no pudieran reaccionar, hundido en su sopor llegó a pensar que era importante para él, pero este despertar le dejaba una  extraña impresión que lo desilusionaba. Ese hombre de ojos profundamente oscuros que amanecía junto a su litera había sido el efecto de su letargo. Era obvio que no existía.  Se sintió decepcionado. Sus pensamientos cambiaron de curso y no los quiso disimular _ ¿A que se dedican usted y sus hombres? _ Le preguntó de forma directa y ya sin un resto de galantería.
_Al comercio._ Le respondió sin quitar la vista del horizonte.
_ ¿Qué clase de comercio?
_ Lo que sea que de un buen provecho.
_ ¿Trafica esclavos?
Le dirigió una mirada torcida y se rió entre dientes. _ Si, a veces sí. Pero no en este momento, huelen mal y dejan muchas suciedades.
­_ ¡Capitán, le estoy hablando en serio!
Lo miró con esa mirada fulminante que partía la Tierra en pedazos. Lo miró iracundo y evidentemente irritado. _ Por supuesto que no trafico esclavos.
No era esta la conversación que había esperado tener con él, y se sentía en parte responsable del mal momento que se estaba generando. No ser especial para él no le daba derecho a increparlo de esa manera. _Perdón, no quise ser grosero. Y menos con quien salvó mi vida.
_No se preocupe, en verdad nadie arriesgó nada para salvarlo. _ Se dio cuenta al instante de la tosquedad de sus palabra y quiso disculparse, pero era tarde, Dan Larrimore había abandonado el lugar y lo había dejado hablando solo.
Le dio indicaciones al timonel para que tomara el mando del Revenge y fue tras él. Lo encontró al borde de la barandilla, sobre la cubierta principal de la popa, mirando los movimientos de la hélice y el clamor del océano. ­_No ha elegido un buen lugar para observar el paisaje. Un  movimiento y volvería a caer sobre la aguas, y esta vez no sé si sobreviviría.
_Ya me tiene  sin cuidado ese detalle.
_Si me lo hubiese dicho antes no le hubiese obsequiado mi camarote y mi litera. Pensé que le importaba su vida.
Se volvió hacia él enardecido, envuelto en ese amor propio que lo caracterizaba. _ ¡Yo también pensé que le importaba mi vida!
_¿Por qué reacciona así conmigo? ¿Qué me reprocha?
_Usted lo sabe.
El capitán del Revenge reflexiona y encuentra sin dificultad el punto donde el diálogo se quebró. _No quise ser descortés, sino todo lo contrario. Nosotros no le salvamos la vida, se la salvó usted solo atrapando una soga caída por azar. Discúlpeme si no me expresé correctamente, solo dije la verdad, nadie arriesgó su vida para salvarlo, se salvó porque no era su día destinado a morir,  y usted tuvo mucho que ver son eso, no se asustó, no se atemorizó. Esperó la circunstancia calmado y por eso logró encontrar la soga, tomarse de ella y sobrevivir. Eso quise decir.  Nosotros no lo salvamos, su coraje lo salvó.
Volvió su mirada hacia él y esta vez lo miró diferente. _ No me crea tan valiente capitán. No pude pensar, reaccioné por instinto. Hice lo que pude.
Esta vez le respondió con una sonrisa y la mirada serena. _ ¡Y pudo mucho! Tiene demasiado temple para ser tan joven.  ¿Me permite ahora saludarlo como corresponde? _ Le ofreció su mano. _ Bienvenido a bordo Dan Larrimore. Espero que su estadía en mi barco sea grata a pesar de que las circunstancias no sean las mejores. _ Dan estrechó esa mano que se extendía pero al reencontrarse con la fuerza varonil del capitán Ferrier un escalofrío le recorrió la espalda. Lo miró a los ojos y el capitán Ferrier dio media vuelta y se fue.  Algo le dijo que era mejor así. Sintió su cuerpo temblar cuando le estrechó la mano y algunos deseos extraños.
Lo dejó confundido al marcharse en silencio, pero John también había entrado en una vorágine de emociones encontradas. Era amigo personal del Sultán y había escuchado a Dan hablar en sueños. Tenía motivos para sospechar que viajaba para ayudar a sus primos en la causa que derrocaría al actual Sultán y convertir a su hermano en el único con derecho al trono.  Por otro lado, había sentido una atracción particular por ese joven americano. Nunca había visto tan de cerca un hombre como él.  Sus modales refinados y su cortesía lo tenían cautivo, no solo era por demás de bonito, sino también culto y educado. Cuando había curado sus heridas lo sintió más suave que las piezas de algodón que había trasportado, más apacible que la brisa cálida que se levanta sobre el mar en noches de primavera y más cálido que el sol que en tiempos de otoño asoma para derretir las temperaturas congeladas de océano.
Algo de él lo atraía y lejos de buscarle explicación, se estaba dejando llevar por eso tan parecido al deseo.
Se refugió en ese camarote silencioso que había tomado como suyo y se abrazó a una almohada vieja apenas recubierta de una tela limpia que Willy había preparado para él. Se enrolló sobre su cuerpo y quiso apartar lo que sentía.
No entendía lo que le pasaba, solo se daba cuenta que quería estar con él, cerca de él. Le despertaba admiración su carácter de noble mezclado a su valor.  Su fortaleza para aceptar lo que no tenía otra solución más que esperar. Esa mezcla extraña lo había capturado.
Muy a su pesar, tuvo que admitírselo a sí mismo. Ninguna mujer le había provocado tanto deseo. Volvió a pensar en el, lo recordó dormido en su litera y quiso descansar junto a su cuerpo. Se levantó en un solo movimiento y fue a buscarlo. Lo encontró donde lo había dejado, seguía sobre la popa observando el movimiento de las aguas.
_ Sigue aquí.
Lo sorprendió su voz, nunca imagino que regresaría. _ Si, acá estoy.
-¿No le resulta confortable mi litera?
_Por supuesto que sí, pero he pasado ahí demasiado tiempo.
_¿Está desvelado?
_ Si me recuesto sobre algo seguro me quedo dormido, pero no deseo dormir.
_¿Quiere que charlemos?
_Me encantaría.
Fue por un par de cervezas y al regresar le entregó una. _Beba con cuidado, todavía está débil. Y mejor aléjese de ese lugar. Aunque no le importe demasiado su vida,  brindemos por ella, es maravilloso estar vivos. Además a mi si me importa y no quiero verlo caer por la barandilla.
_ Por supuesto que me importa la vida capitán, estaba enojado cuando le contesté eso.
Cada minuto junto a él le gustaba más. Cada minuto junto a él atizaba el deseo.
_¿A qué va a Zanzíbar? _Le preguntó mirándolo a los ojos, provocando un choque eléctrico sobre la piel del joven americano.
Le devolvió la mirada atrevido, y también le devolvió la pregunta. _ ¿Qué lleva en su bodega?
John Ferrier se apoyó  de espaldas contra la barandilla acostumbrado al riesgo, el aire del mar despeinaba sus cabellos y el brillo de la luna se reflejaba en sus ojos. Lo miró sereno, como quien entrega armas. _ Arribaré a Zanzíbar con una carga que no perjudicará a nadie. ¿Puede usted decir lo mismo?
Dan se dio cuenta que había hablado demasiado en sueños. _ Seamos claros, veo que conoce mis propósitos. Es obvio que hablé de más mientras dormía.
_Señor Larrimore, soy un hombre de honor y su secreto está  a salvo. Pero debo decirle que no lo apruebo. El Sultán es una buena persona y su hermano un inescrupuloso. Usted se ha hecho carne de una causa que no conoce, le suplico que al menos me otorgue el beneficio de la duda y se asegure de lo que piensa hacer antes de tomar cartas en ese tema. No lo traicionaré. Usted habló en sueños, pero prométame que al menos revisará su causa antes de actuar.
Le pareció justo. Extendió su mano en son de paz y le dejó una promesa. _ Le prometo hacerlo.
Cuando estrechó su mano firmando el cuerdo, el Revenge tembló bajo sus pies. _Gracias. No esperaba menos de un caballero.
_Quisiera devolverle su camarote. Puedo dormir donde sea.
_De ninguna manera, usted es mi invitado y ocupará mi camarote hasta que lleguemos a Zanzíbar.
_No me siento cómodo con eso.
_Y yo no me sentiría cómodo si no fuera así. Relájese. Tengo miles de noches por delante para volver a dormir en mi litera. _ “Miles de noches donde el fantasma de haberlo visto dormir en mi cama no me dejaran en paz” No sabía que le atraía tanto de de él, pero era consciente que lo atraía.
Una duda lo carcomía por dentro. _ ¿Cómo es que está tan seguro de lo que me dice? Mis primos aseguran que el Sultán es un desalmado y conozco a mis primos.
_Y yo conozco al Sultán. Es una buena persona, es piadoso y tiene generosidad. Su hermano era el heredero forzoso, pero su padre conociéndolos a ambos, antes de morir declinó su reinado sobre el otro hijo, consciente que su corazón humano y generoso haría feliz al pueblo. Hace lo que puede, ya lo verá cuando llegue, Zanzíbar no es un lugar fácil de gobernar. Además Dan, piense en su familia. No se inmiscuya en problemas de estado,  e intente disuadir a sus primos de lo que están planeando, si algo sale mal, si el Sultán actual se entera de que un grupo de extranjeros blancos intenta derrocarlo, será un baño de sangre. Le aseguro que sus tíos, sus primos y usted mismo no llegarían a abandonar África. Los matarían a todos. Por ese motivo me voy a callar y por el mismo motivo le ruego que desista y que convenza a sus primos de lo mismo. Van a ocasionar un daño irreparable. Usted me parece un hombre criterioso, piense en lo que le digo antes de llegar y sobre todo, antes de actuar.
Asintió gentilmente. _ Le doy mi palabra de honor que usaremos estos días para que usted me de su perspectiva de lo que se vive en Zanzíbar y que tomaré en cuenta sus palabras. Lejos de mi desear una guerra y derramamiento de sangre. Seguiremos hablando.
La noche comenzaba a cerrarse sobre el cielo. _No tengo sueño. _Dijo en lugar de decir lo que pensaba.
_Yo tampoco. _ Esa mirada empezaba a no pasar indiferente para él.
_¿Quiere cenar conmigo?
El viento giró su curso y le dejó llegar su aroma. Lo eclipsó. Olía a mar y a libertad. _ ¿Cuánto hace que vive de esta manera?
Lo descolocó su pregunta y trató de demorar el tiempo a su favor. _ No respondió a mi pregunta. ¿Quiere cenar conmigo?
_ Si quiero, pero respóndame.
_ ¿A qué se refiere exactamente? _ Volvió a recorrer su complexión con su mirada. Era extremadamente hermoso. Un hombre diferente. Valiente y seguro, pero su esencia estaba pincelada por virtudes que no había visto jamás en otros hombre y eso lo confundía.
_ ¿Cuánto hace que vive así? Navegando, haciendo un uso extremo de su libertad, sin anclas, sin cuerdas que lo sujeten, sin mapas que le marquen el camino.
Se sonrió de solo imaginar la cara que pondría cuando escuchara la respuesta. _Desde que sorprendí a Willy queriendo robar la casa de mi tío.
Fue imposible fingir la sorpresa. _ ¿Qué ha dicho?
_ Mis padres habían muerto en una tormenta en el mar.  Huían, se habían pasado la vida huyendo, mi madre era la única hija de una familia de ingleses que viajaban a bordo del barco de mi padre camino a América donde mi madre contraería nupcias con un prometido al que ni siquiera conocía. Se enamoraron, pero como sabían que nunca les permitirían estar juntos, lo planearon bien. Cuando llegaron a puerto, mientras sus padres estaban distraídos por el arribo a un nuevo continente y los sirvientes bajaban el equipaje, ella se encerró en su camarote. Con todo ese movimiento nadie se dio cuenta hasta que mi padre levó anclas y abandonó el puerto, mientras desde el muelle le lanzaban amenazas e improperios. Pensaron que la estaba secuestrando, pero apenas dejaron la orilla y se sintieron a salvo, ella subió a cubierta y lo abrazó ante los ojos de todos. Mientras lo abrazaba, les gritó un adiós para hacerle saber que se iba bajo su consentimiento.  Nunca dejaron de perseguirlos. Yo nací en ese barco, en el medio del océano. Estos murmullos de las olas los escuché desde el vientre de mi madre. Vivimos tiempos de gloria hasta que un día, todo terminó. Todo termina alguna vez. _ La mirada del capitán había perdido su tono seguro y a veces burlón. Su mirada expresaba gráficamente la tristeza que lo envolvía. _  Ellos murieron, yo sobreviví. Alguien me encontró y con el tiempo encontraron mi familia. Yo era muy joven y fui a vivir con mis tíos. Mi tío era hermano de mi padre. Me dieron asilo pero no dejaban de hacerme saber que no era bienvenido. La vergüenza los había perseguido por años. Una noche de las tantas en que no podía dormir sentí un ruido. Me levanté para ver qué pasaba y me encontré con Willy tratando de abrir la caja fuerte de mi tío. Al principio sentí miedo, pero no tenía muchos años más que yo. Lo pensé un minuto y me acerque a él. Primero me amenazó con una pieza se metal duro que llevaba consigo, pero cuando le dije que si lográbamos abrir la caja nos íbamos juntos, no dudó. Lo hicimos, nos largamos con el dinero de mi tío y gracias a Dios nunca más los volví a ver. Compramos el primer barco y nos dedicamos a esto, negociamos, trasportamos mercancías y somos libres.  Desde ese día nunca nos separamos. El es lo único que tengo en la vida.
No podía emitir siquiera un ruido. Algo que dijera que seguía ahí. Estaba mudo, atónito.
_Puede expresarse con libertad Dan, eso no cambiaría lo que ya pasó. Debe estar pensando que soy una mala persona. 
_La verdad, lejos de juzgarlo, me despierta usted admiración.
Lo volvió a mirar sin creer lo que estaba escuchando. _ Usted también.
_¿Cuántos años tenía en ese momento?
_ Dieciséis.
Lo miraba extasiado. _ ¡Cuánta lucidez para ser tan chico! Eso lo heredó de sus padres sin duda, una familia de nobles.
_Nobles sin papeles que lo demuestren, que en estos tiempos es lo mismo que nada. Para el mundo soy un paria. Un excluido. No importa el dinero que tenga ni la vida que lleve, mi origen me condena. Por eso vivo en este barco.
Se quedó mirándolo detenidamente, era un hombre apuesto y varonil que le provocaba sensaciones extrañas. _ ¿Debería irme a dormir capitán?
Le devolvió la mirada con una sonrisa que le provocó estallidos en la piel. _ Eso depende de lo que desee escribir en su bitácora Dan. A veces el verdadero sabor de la vida se descubre al correr riesgos.
Lo captó al vuelo. Supo que algo especial pasaba entre ellos y que de un sí o un no dependía su destino. _Capitán, usted…?
_Yo tengo una hija, una niña de seis años. Su madre se llama Zorah y es una mujer bellísima. No somos un matrimonio, ella es la madre de mi hija y velo por las dos. La respuesta a esa pregunta que no se anima a hacer, es no. Pero usted es alguien especial y yo soy alguien especial, no le tengo miedo al miedo, lo considero perjudicial. El miedo es cómplice. Mis padres fueron felices venciendo al miedo y ese es mi legado. _ No quiso acosarlo ni que se sintiera presionado a responder en ese instante. El también sabía esperar. _ Descanse cuando pueda, ha llegado la noche. Hasta mañana.
Se marchó dejándolo solo e inmerso en un océano de preguntas. Era osado y eso lo diferenciaba del resto de la gente, no se iba a quedar con esa duda. Lo siguió, lo persiguió por los pasadizos estrechos del Revenge y cuando dobló a la derecha por última vez, lo encontró de pie frente a él. Erguido y esperándolo. La sangre se le aglutinó en la venas y el pecho se le inundó de un aire desconocido hasta entonces. _ ¿Se le perdió algo joven Dan?
Con las pulsaciones a punto de hacer estallar sus arterias contestó como pudo._ Tal vez se me haya escapado algo con lo que soñé por años. Además me quedé con ganas de cenar.
La mirada, la sonrisa y los ojos del capitán Ferrier lo dejaron inerte. No fue dueño de sus actos. Se entregó al momento como se entregan las almas en una ruleta rusa. A cara o cruz. Cuando lo sintió rozar su rostro cerró los ojos y se encomendó a Dios. Cuando sintió sus labios rozar suavemente los suyos, no sintió temor ni aprehensión, su naturaleza viajó por mares no recorridos.
Le dejó un beso ligero sobre los labios y después lo miró a los ojos para ver que encontraba en ellos. _ Lo espero para cenar. _ Le dijo mientras volvía a besarlo con la mirada. _ No tarde.
Se detuvo a observarlo por un largo rato entes de responder. _ Ahí estaré. _ No le molestaba que ese hombre lo hubiera besado, sino todo lo contrario. Ahora si se sentía especial y con una sonrisa radiante se refugió en su camarote.  Mejor dicho, en el de él.
_Pasá Pedro, pasá. No me des mucha pelota hoy porque estoy insoportable.
_ ¿Por qué? ¿Acaso un mal fin de semana? _ Su voz tampoco se escucha de lo mejor.
_No dada de eso, si te cuento te me cagarías de risa.
_Probá. Con probar no se pierde nada.
_ Eso contáselo a mis sueños, que me dicen  que por probar se pude perder el rumbo.
Lo mira extrañado. _ ¿Sueños?
_Olvidate. Olvidate de esa frase. Lo dije sin pensar.
_ Nada se dice sin pensar. ¿Qué te pasa?
_Nada, ya te dije, nada. Empecemos a trabajar.
El timbre de su voz le resulta más familiar que nunca, tiene ganas de patear el tablero lejos muy lejos y quedarse abrazado a Benjamín por el resto de sus días.
Pedro siente que algo extraño le carcome las entrañas, busca su rostro y lo encuentra, piensa en Julio y  ya lo extraña.
Guillermo revuelve papeles y expedientes. Está nervioso. Ni el café de Cuca logra calmarlo, sin saber porque en un lapsus le pregunta. _ ¿Alguna vez hiciste un viaje en barco? Pero en todo barco te pregunto, de esos que atraviesan los océanos.
Cruza sus manos y las apoya sobre su mentón. Está pálido, se muerde lo dedos._ No estoy seguro, pero creo que sí.
La mirada de Guillermo lo atraviesa. Los sueños no siempre solo sueños son y esta vez se están delatando.  Tal vez algo pasó entre ellos muchos años atrás y van a tener que ser muy valientes para poder recordarlo.
_¿Cómo que creés que si? Esa no es una respuesta. ¿Lo hiciste o no lo hiciste?
_Que pueda recordarlo, no.  Pero hace noches que sueño con eso, un viaje en barco, un destino a una Isla de África.  Caer de un barco y ser rescatado por otro… _ Deja de hablar en el acto. Esos ojos, esa voz, esas manos… 
Guillermo no emite un solo sonido. _Pedro, por favor, cerrá la puerta. _Se quedan mirándose en silencio. Pedro tarda unos minutos en reaccionar. Se levanta de la silla como puede, cierra la puerta del despacho, pone la traba y gira para mirarlo aun de pie.
_Vení, sentate. Creo que tenemos que hablar.   

John Ferrier se dirigió a su camarote prestado pensando en ese beso que había dejado sobre los labios de un hombre por primera vez, y ese hombre que había sido besado, aun seguía de pie apoyado contra la puerta del camarote sin intenciones de ponerse a discutir con su consciencia. Le había gustado y con eso le bastaba.
Se arregló lo mejor que pudo y subió a cenar. Por primera vez en días, estaba muerto de hambre.


CONTINUARÁ.