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miércoles, 28 de febrero de 2018

"AMOR OSCURO" - Cap. 5 - (By Verónica Lorena)








CAPÍTULO 5

Luego de ir a su casa, ducharse y cambiarse de ropa, llegó al estudio más contento que nunca. Había pasado una noche casi perfecta y un amanecer inolvidable. Despertarse con los besos de Guillermo era lo que había anhelado para su vida.
Encontrándose todos reunidos en el estudio, Pedro los saludó cálidamente, viendo como José y Gabriela se iban juntos para hablar con la madre de la impostora.  Acercándose a su hombre, le regaló un dulce beso en los labios ante la mirada de todos los presentes.
-  Buen día Marcos – saludó Pedro
-  Buen día Pedro…  _ saludó Marcos
- Buenos días Guille… ¿Cómo estás?  –  quiso saber Pedro besándolo en los labios
-  Ahora que te veo mejor…  _ respondió Guillermo acariciándole la cara
-  Bueno tortolitos… vamos a trabajar – contestó Marcos a modo de gracia
-  Marcos… no te desubiques – contestó Guillermo molesto
-  Bueno, perdón jefe… mis disculpas – respondió Marcos apenado
-  No te disculpes, lo que pasa es que Guillermo está un poco susceptible esta mañana – respondió Pedro mirándolo sonriente
- Vos tampoco te pases chiquito… soy un hombre mayor… _ respondió Guillermo colorado por el comentario de Marcos
- Bueno… mejor vamos Pedro que tenemos que revisar un montón de papeles del caso, antes que la liguemos de nuevo – respondió Marcos retirándose
-  Vamos – contestó Pedro guiñándole un ojo a su hermoso caballero.
Pedro tenía razón. Estaba susceptible desde que lo había conocido. Ese joven abogado… Desde que lo besara en penumbras lo había trastornado al punto de desearlo sin siquiera saber quién era. 
Desde que lo conoció y formaron una relación laboral y personal,  Guillermo entendió que Pedro era la pieza que le faltaba a su vida para ser feliz. Aquel joven moreno había hecho que rompiera todas las reglas que se había impuesto: no enamorarse, no creer en el amor.
Por Pedro era capaz de volver a casarse, pensar en  tener hijos juntos, en armar un hogar. Nunca en su vida creyó que podría lograrlo con un hombre, siempre escondido, relaciones a oscuras…. Pero con aquel joven todo había cambiado… Lo había besado delante de Marcos, entendiendo que a Pedro no le importó reconocer que estaban juntos, que pasaba algo entre ellos. Eso le gustaba, lo hacía sentir vivo, joven, con ganas de volver a amar.
Por otra parte, Gabriela y José llegaron a la casa de la madre de Mara Eugenia García Suarez, esposa del cliente millonario, tocaron a la puerta siendo atendidos por una agradable señora.
-  Buenos días señora Suarez, somos el fiscal  José  Miller y la Dra. Gabriela Soria, estamos interviniendo en el divorcio de su yerno el Sr. Ordoñez –saludó José
-  Encantada, ¿pero qué puedo hacer yo por ustedes? – quiso saber la señora
- Queremos  hablar sobre sus hijas, Mara Eugenia y Paola, es un caso delicado – respondió el flamante fiscal
- Están equivocados, Mara Eugenia falleció al nacer… no lo entiendo –respondió la señora angustiada
- ¿Podemos pasar y conversar tranquilos señora?... No queremos importunarla pero es importante – respondió Gabriela
-  Si, pasen… pónganse cómodos por favor – respondió la señora
- ¿Qué nos puede decir de su yerno, de la relación con su hija?  –  quiso saber José
- Sergio es un hombre muy bueno. Conoció a mi hija Paola, era un hombre emprendedor, se casaron y él creó un imperio con su trabajo y una herencia familiar. Luego de eso, todo cambió… no vi mas a mi hija y Sergio no volvió a llamarme, hasta hace unos meses para informarme de su divorcio – contestó la señora
-  ¿Y de su otra hija? ¿Qué nos puede decir? – quiso saber Gabriela
-  Que nos dijeron que nació muerta, por lo que mi esposo y yo la enterramos a cajón cerrado. No pudimos ver su cuerpito  –  respondió la señora
- Se que esto es duro, pero creemos que su hija no está muerta y que secuestró o mató a su hermana Paola para tomar su lugar. Encontramos en la comisaría un prontuario relacionado con el narco con el nombre de Mara Eugenia García Suarez _ respondió el fiscal
-  No puede ser… ¿De verdad es todo esto…? ¿Me está diciendo que alguien me la arrebató al nacer, que se juntó con los narcotraficantes y que mató a su hermana por celos y poder? – quiso saber la señora
-  En base a lo que tenemos o conocemos, sí… eso mismo – respondió José
-  Quiero verla – respondió la señora
-  Es un poco complicado. Si comprobamos todo esto va a estar detenida y va a ser acusada por falsificación de identidad, secuestro o asesinato. Todavía no conocemos el paradero de su hija Paola… estamos investigando –respondió el fiscal
-  No importa, donde sea que esté quiero verla… necesito verla… si hizo todo lo que dicen, tiene que pagar de alguna manera  – respondió al mujer
- Muy bien… la mantendré al tanto. Gracias por todo – saludó José despidiéndose
-  Gracias a ustedes por ocuparse de mi hija. Espero que encuentren a Paola. Es una buena chica – respondió la señora
-  Estamos en eso. Gracias – la saludó Gabriela despidiéndose.
En el auto, José llamó a Juan para comentarle la charla con la señora Suarez, debiendo informar los acontecimientos al estudio de Guillermo, quienes esperaban noticias.
- Hola amor… recién salimos de la casa de la Sra. Suarez. Paola está desaparecida. Nunca supo de la existencia de Mara Eugenia, le dijeron que había nacido muerta – respondió José
-  Hay que solicitar una orden de captura enseguida para la impostora y una orden de búsqueda para la Sra. Suarez… O está secuestrada o muerta, pero hay que encontrarla – respondió Juan
- Lo sé… vamos con Gabriela al estudio de Guillermo. Me encargo de contarle los detalles – respondió el fiscal
- Bueno… entonces manteneme al tanto de todo.  ¿A la noche nos vemos hermoso? – quiso saber Juan
- Claro amor… nos vemos a la noche. Besos – saludó José cortando la llamada
- ¿Amor?... eso sí que es nuevo.  ¿Cuando se amigaron ustedes? _ quiso saber Gabriela
-  Tuvimos una charla y bueno, me invitó a cenar, al teatro y sin rodeos me dijo que le gustaba. ¿Qué te parece Gaby? – quiso saber José
- Que es muy dulce… de verdad los felicito. El estudio de Guillermo es un lugar para enamorarse – respondió Gabriela
-  ¿Por qué lo  decís? Que… ¿Guillermo y Pedro…?  ¿Pasa algo?  –  quiso saber
José
-  Claro que pasa… que se aman. Guillermo es otro. Desde que conoció a Pedro cambió para bien… espero que se animen ambos –  respondió Gabriela
-  Espero que sí… era hora de que Guillermo sentara cabeza. – respondió José contento por su amigo

Luego de dedicarse cada uno a sus labores, llegó el cliente millonario para la entrevista con los miembros del estudio.
- Sr. Ordoñez, hemos estado investigando su caso y a su mujer y encontramos algunas cosas que quisiéramos que nos aclare – respondió Guillermo
-  No sé qué decirle…  Paola, cuando nos casamos, era una mujer increíble… pero con el tiempo cambió y se convirtió en una materialista. No sé qué le pasó – respondió el hombre
-  Creemos que su mujer tenía una gemela.  ¿Sabe algo usted? _ Quiso saber Guillermo
- ¿Una hermana gemela?... No, no creo, nunca me lo dijo – respondió el hombre
-  Su madre nos acaba de confirmar que tuvo una gemela a la que dieron por muerta al nacer. Creemos que su hermana Mara Eugenia García Suarez tomó su identidad para hacerse pasar por su esposa y quedarse con su fortuna. Tiene un prontuario relacionado con el narcotráfico tremendo. ¿Sabe algo de esto? – quiso saber Guillermo
- Para nada… pero, entonces… ¿Paola dónde está…? ¿Dónde está mi esposa? Quiero verla.  – quiso saber el cliente
-  No lo sabemos con certeza… Abrimos una causa para iniciar su búsqueda. ¿Usted sospecha dónde pudo haberla secuestrado o enterrado…? Sé que es duro y cruel lo que digo pero no puedo ser menos directo – respondió Guillermo
-  No lo sé… ella se iba mucho de viaje. No sé donde – respondió el hombre
- Entonces podemos solicitar los detalles de los vuelos o embarcaciones… Destinos. Voy a hablar con el fiscal Miller – respondió Pedro atento a la charla
- Muy bien Pedro… encargate de eso…  _  respondió Guillermo mirándolo enamorado
- ¿Y yo que puedo hacer para ayudar? Tengo dinero. El que necesite para comenzar la investigación – se ofreció el Sr. Ordoñez
- Lo tendremos en cuenta… por el momento esto es todo. Gracias – respondió Guillermo despidiéndolo cordialmente.
El caso se había complicado demasiado. Divorcio millonario, secuestro, posibles asesinatos, red de narcóticos. Eran demasiadas cosas para imputarle a una sola mujer… pero esta no era una mujer cualquiera… era una impostora, la cara del mal… La posible hermana gemela de Pablo Escobar.

Luego de una jornada laboral agotadora, Guillermo se duchó, se cambió de ropa y fue rumbo a la casa de su joven amado, quien lo esperaba para compartir una velada inolvidable.
Pedro estaba entusiasmado con la cena. Había comprado todo, se había duchado y puesto un pantalón negro a medida con una camisa celeste que le quedaba estupenda. Con una copa de vino sobre la mesada de la cocina, había comenzado a cortar la carne y pelar las papas cuando sonó el timbre.
-  Hola cielito… estás hermoso –  saludó Guillermo dándole un cálido beso en los labios
-  Vos estás hermoso mi amor… pasá – lo saludó Pedro devolviéndole el beso
-  Ya empezaste sin mí… dejá que cocine yo… quiero agasajarte esta noche – respondió Guillermo dirigiéndose a la cocina
-  Recién había empezado… dejame por lo menos que te ayude…  ¿Querés una copa de vino? – quiso saber Pedro
-  Me encantaría – respondió Guillermo
-  Pongo un poco de música… ahora vengo – respondió Pedro
- Aquí te espero precioso… _ respondió Guillermo comenzando los preparativos de la cena.
Luego de que en el ambiente comenzara a sonar una melodía dulce, clásica, balada para los enamorados, ambos hombres se dispusieron a ultimar los preparativos de la cena.
Viendo como su hombre maduro y sensual cocinaba para él, Pedro se encargó de adornar la mesa, colocar la vajilla y un candelabro antiguo para alumbrar el ambiente a la luz de las velas.
Una vez servidos los platos, el joven abogado apagó las luces alumbrando solo el comedor con la suave luz emitida por las velas del candelabro colocado entre ellos.
-  Nunca tuve una cena tan romántica y especial… reconozco que la compañía lo amerita  _ respondió Guillermo mirándolo casi en penumbras
- Se que es un poco cursi, pero quería que fuera una noche especial… la música, las velas… todo para nosotros  –  respondió Pedro probando la cena
-  Con solo tu presencia ya es especial para mí… sos único cielito  –  contestó Guillermo
-  Y vos para mi… Esta cena está riquísima…  _ respondió Pedro sonriente
-  Gracias…
Luego de compartir una grata charla y a punto de culminar la cena, Guillermo tomó la mano de Pedro mirándolo seductoramente.
-  Vamos a bailar – dijo Guillermo tomándolo de la mano
-  Pero falta el postre – contestó el joven confundido
- Dejémoslo  para después…  ¿Ahora me concedés este baile?  –  quiso saber Guillermo
- Por supuesto… Encantado señor – respondió Pedro levantándose de su silla.
Ambos hombres se abrazaron tiernamente. Pedro colocó sus brazos alrededor del cuello de su apuesto caballero, mientras que este lo tomaba suavemente de la cintura. En las sombras de la noche, alumbrados solo por la luz irradiada por las velas y al compás de la dulce melodía “Soy lo prohibido”, los dos no podían estar más felices.
Moviéndose acompasados, Pedro lo tomó suavemente de la nunca colocando un dulce beso en los labios carnosos y tibios de Guillermo, quien respondiendo al beso, lo aprisionó hacia su cuerpo para sentirlo más cerca, más suyo.
Al terminar la canción y ardiendo del deseo que lo consumía por ser su hombre, Pedro tomó a Guillermo de la mano, apagó las velas y lo condujo a ciegas hasta su habitación. Allí prendió la tenue luz de una lámpara para poder contemplar la calidez de su hombre. Tomándolo de la cintura lo besó apasionadamente, deslizando sus dulces manos por el pecho velludo de su maduro caballero, quitándole la camisa.
Contemplando su torso y en medio de suaves besos, lo colocó sobre la cama sentándose sobre sus piernas. Guillermo lo tomó de las caderas al tiempo que Pedro se quitaba la camisa dejando al descubierto su torso blanco, perfecto, con suaves abdominales marcados.
Guillermo estaba viviendo un sueño. Al ver el pecho desnudo de su joven amado no pudo contenerse. Comenzó a deslizar sus manos sobre ese cuerpo sensual atrayéndolo hacia él, robándole apasionados besos.
Pedro comenzó a recorrer con su boca el pecho ancho y velludo de su hombre, posando su lengua en la pancita seductora y sensual que tanto lo atraía. Siguió el recorrido con suaves besos hacia la zona prohibida de Guillermo, a quien había dejado completamente desnudo entre caricias y besos llenos de seducción.
Guillermo estaba completamente entregado al deseo de aquel joven, quien con su boca, manos y lengua lo recorría completo, hasta llegar a su zona prohibida estimulándola con sus caricias.
Pedro, a medida que recorría su cuerpo con su boca sensual, lo colocó de espaldas comenzando a recorrer cada parte de ella, hasta posar sus cálidas manos en los muslos de Guillermo, quien al sentir el contacto con la cálida piel de sus dedos se erizó a su contacto.
Sabiendo que era el punto débil de su hombre, tomó las nalgas con sus manos, comenzando a recorrer con sus besos las piernas velludas del cuerpo perfecto que reposaba debajo de él.
Guillermo no pudo contener un gemido de placer al sentir que su cuerpo no le pertenecía. Pedro estaba haciendo estragos con su boca en sus nalgas y piernas, hasta que lo sintió dentro suyo deseoso de su cuerpo.
Cada embestida de aquel joven le producía espasmos de placer, un éxtasis exquisito que ambos estaban experimentando juntos. Pedro lo reclamaba una y otra vez acompañando cada embestida con un gemido lleno de pasión y deseo.
Una vez embriagado del olor al cuerpo de su hombre, dulcemente se colocó debajo de Guillermo para entrelazarlo con sus piernas. Este comenzó a besarlo en cada rincón de su blanco torso, hasta llegar a su zona prohibida, donde con suaves caricias de esas manos recias y fuertes lo estimulaba, lo excitaba.
Abrazándolo con fuerza y ante cada caricia, besos y estímulos sensuales que le estaba regalando su hombre, le susurró al oído que lo hiciera suyo, que lo amara por primera vez.
Guillermo lo colocó de espaldas y entrelazando sus manos a las de su joven moreno le cumplió su deseo una y otra vez. Cada embestida estaba llena de una pasión desbordada, de un deseo incontrolable, de una sensualidad reprimida y que, por ese joven, había encontrado dentro de su ser. Por primera vez, estaba haciendo el amor con el hombre al que amaría por el resto de su vida.
Una vez saciados de tanta pasión y amor desmedido, ambos hombres de recostaron en la cama, abrazados.
Pedro en silencio acariciaba la cabeza de Guillermo, la que reposaba tranquilamente sobre ese pecho blanco y sensual que lo había embrujado por completo, abrazándolo suavemente.
-  Esta noche es perfecta… nunca en mi vida pensé amar a un hombre de esta manera – contestó Pedro acariciándole el cabello
- Es mágica… sos perfecto Pedro… nunca voy  a dejar de desearte – respondió Guillermo aferrado a su cintura
- Cuando sea viejo y canoso no vas a decir lo mismo – contestó Pedro seductor
-  Vos no vas a decir lo mismo de mi… en un par de años voy a estar viejo y arrugado y me vas a dejar por otro más joven – contestó Guillermo
-  Eso jamás va a pasar… vos estás hecho para mí… solo para mí… no voy a dejarte nunca Graziani…  _ contestó Pedro mirándolo enamorado
-  Eso espero, porque yo no pienso dejarte escapar  –  contestó Guillermo besándolo en los labios
-  Comamos el postre… dale – respondió Pedro
- Ahora, no... Quedate conmigo – contestó Guillermo aferrándose a su cuerpo
- Esperá que ahora vengo, tengo una sorpresa – contestó Pedro levantándose de la cama, cubriéndose solo su cuerpo con el bóxer negro.
Guillermo lo contemplaba a medida que se levantaba de su lado. Casi desnudo fue corriendo a la cocina trayendo una fuente con frutillas con crema.
- Mirá, frutillas… no hay una fruta más sensual y exquisita que esta _ respondió Pedro metiéndose a la cama
-  No, así no… te quiero desnudo – contestó Guillermo mirándolo
-  Como quieras…  _ respondió Pedro quitándose el bóxer. - Tomá, comé una – dijo Pedro colocándose en la boca una frutilla con un poco de crema
-  Riquísima… pero  tenés  crema ahí  –  contestó Guillermo indicándole la comisura de los labios
-  Sácamela vos – respondió Pedro sensual
-  Como quieras – contestó Guillermo pasándole la lengua por la comisura del labio, lamiendo la crema
-  Por Dios… esto me encanta – contestó Pedro excitado como una pantera
Guillermo retiró la fuente de frutillas, colocándose sobre el cuerpo de Pedro, quien estaba deseoso de tenerlo nuevamente dentro suyo.  Sin pensarlo, lo reclamó como propio una y otra vez, poseyendo ese cuerpo varonil, joven y sensual que lo quemaba por dentro.
Pedro no podía pensar. Dentro de él nacía un amor incondicional para aquel hombre que lo estaba amando, deseando, haciendo nuevamente parte de él.
Luego de ser él quien sintiera esa sensación de lujuria dentro suyo, volvió a reclamar el cuerpo sensual de Guillermo, quien se entregó en cuerpo y alma a ese joven apasionado. 
Iluminados por el reflejo de la luna llena, con sus cuerpos entrelazados y al ritmo de una cálida y suave noche, ambos hombres durmieron felices, sabiendo que desde ese día, sus vidas cambiarían por siempre.

A la mañana siguiente fueron despertados por el sonar del teléfono. Pedro atendió casi dormido, viendo como su hombre recién despierto lo miraba lleno de ternura.
-  Hola, ¿quién es? – quiso saber Pedro
-  Buen día Pedro… soy José… ¿Cómo estás? – quiso saber su amigo
-  Todavía dormido, me acabás de despertar… Si me llamás tan temprano es porque debe ser importante – respondió Pedro mirando a Guillermo a su lado
-  Es por un caso de violencia familiar que entró en la  fiscalía. Ambos padres golpeadores perdieron la tenencia de sus hijos, están presos y los niños en el instituto de menores del estado… ese lugar es lamentable – respondió el joven fiscal
-  Lo sé… ¿pero qué puedo hacer yo José?...  – quiso saber Pedro
- Se que te dedicás a familia… sos muy bueno, diría que el mejor en tu campo. Quiero que veas el caso y vayas a verlos, para ver que todo esté bien…  _ respondió José
- Muy bien… paso por tu despacho y veo el expediente. Pero tengo que consultarlo en el estudio. El caso del millonario y su esposa nos tiene hasta las manos… vos lo sabés de sobra – respondió Pedro
-  Lo sé… ya pedimos la exhumación del cuerpo de Paola y la prisión para la impostora. Guillermo tendrá que interrogarla. Por ahora no tiene abogado – respondió José
-  Entiendo… bueno, le comento… ¿O querés hablarlo con él?... Está conmigo – respondió Pedro sonriente
-  ¿Con vos?... creo que eso no lo esperaba… pero me alegra por los dos… no quiero molestarlos – respondió el fiscal
- Te paso, quiere hablar con vos… Nos  vemos José  –  saludó Pedro pasándole el teléfono a su hombre
-  Hola José… no quiero entrar en detalles pero creo que nos debemos una charla vos y yo… como amigos – respondió Guillermo
-  No hace falta Guillermo… no era para vos, pero sin rencores, me alegra que  estés con Pedro… es un muy buen hombre… y Juan es todo un caballero –respondió el joven fiscal
-  ¿Se animó nomás…? Qué bueno, me alegro de verdad por los dos, se merecen ser felices – respondió Guillermo a su amigo
-  Gracias…. Creo que es muy apresurado, pero anoche me pidió compromiso. No lo puedo creer todavía – contestó José
-  Ese es mi amigo… los felicito, de corazón – respondió Guillermo sincero
-  Lo sé, lo sé… Pedro te contará los detalles de la charla. Nos vemos a la tarde – contestó el joven fiscal
-  Nos vemos – saludó Guillermo
Luego de colgar, ambos hombres se sentaron abrazados contemplándose mutuamente. 
-  Estás precioso cielito… esa melena despeinada me vuelve loco  – respondió  Guillermo tocándole la cabeza
-  Y vos recién levantado estás hermoso Guille…. Pero tenemos que trabajar. José quiere que investigue un caso de violencia familiar donde están involucrados dos menores. Quiero ocuparme de eso – respondió Pedro besándolo en los labios
- Está  bien… en el estudio nos ocupamos del caso Ordoñez.  Si querés a la tarde puedo acompañarte al instituto. Sé que vas a querer ver a los niños… Lo escuché mientras hablaban – respondió Guillermo
-  Me encantaría… Entonces vamos, a levantarse amor – respondió Pedro
-  Un ratito más… ya que nos levantaron temprano, podemos hacer algo útil –contestó saber Guillermo sensual
-  Como que cosa por ejemplo… ¿Qué tenés en mente? – quiso saber Pedro
- Te doy una pista – respondió Guillermo besándolo suavemente por el cuello
-  Que bien se siente, pero necesito otra pista  –  respondió Pedro dejándose llevar por los besos
-  Bueno… que te parece esta… ¿te gusta? – quiso saber Guillermo posando su mano sobre la entrepierna de Pedro, estimulándola.
-  Esto se pone bueno… _ respondió Pedro recostando a Guillermo debajo de su cuerpo.
Entre besos y suaves caricias, ambos abogados sellaron su amor nuevamente, siendo el amanecer el único testigo del fuego ardiente que emanaba de aquellos cuerpos entrelazados, enamorados.

CONTINUARÁ

domingo, 11 de febrero de 2018

"AMOR OSCURO" - Cap.4 - (By Verónica Lorena)








CAPITULO 4

“Es que desde que te conocí supe que podría volver a creer en el amor, en sentir esa sensación de cosquillas en la panza, de latir con fuerza el corazón y todas esas cosas de película…  No sé que siento de verdad Pedro, pero te contestaría que ahora, en este estado, podría llevar una alianza de compromiso sin importarme nada de nada de lo que piensen de mí.” Había respondido Guillermo

-  Bueno… que fuerte… Pero no creo que solo yo haya dado vuelta tu vida en esa forma. Debiste haber conocido a  alguien antes que a mí – quiso saber Pedro
- Juan y José fueron unos compañeros fabulosos. Ambos mis parejas y actualmente mis amigos. No culpo a José que todavía esté enojado conmigo… él es como vos, dulce,  romántico, lindo… pero en esa etapa de mi vida yo era otro, no creía en nada… no sabía cómo amar ni dejar que me quisieran – contestó Guillermo mirándolo a los ojos
-  ¿Por qué me contás todo esto…? No nos conocemos… no sabemos cómo somos… no somos amigos – respondió Pedro mirándolo serio
-  Porque confío en vos, creo en vos…  Creo en esto que tenemos, en esta especie de amistad rara pero hermosa… Sé que suena raro, sé que sabés que me gustás, pero no querés admitirlo  –  respondió Guillermo tomando un sorbo de vino
-  Se que te gusto, no soy tonto… pero no quiero pensar en eso. No quiero ilusionarme con una utopía y luego ver que todo era una mentira. Vos, ahora,  ¿qué me contestarías si te propusiera casamiento, aceptarías?  – quiso saber Pedro
-  Si… por vos lo haría. Pero sé que no va a pasar… _  contestó Guillermo dejándolo sin palabras
-  Ganaste… Esta comida está riquísima… y la música hermosa. ¿De verdad era buena tu abuela? – preguntó Pedro
-  Lo era… ¿Querés postre? – quiso saber Guillermo
-  Dejalo para más tarde. Ahora  quiero que le pongas música a mi poema… ya te dije, me gusta lo romántico – contestó Pedro acercándose al piano
-  Bueno… ¿que te parece este estilo?  –  quiso saber Guillermo tocando unas notas rápidas
-  No… nada que ver… las palabras son hermosas, inspiran puro amor. Me lo imagino con algo dulce, suave, unas notas de música clásica con mezcla de balada… Es un disparate, estoy loco  –  respondió Pedro saliendo de su trance 
- ¿Así…? Esto es lo que siento, lo que mi inspiran – contestó Guillermo tocando unas suaves notas al piano que calzaban perfectamente con las frases que Pedro leía en voz alta.
-  Es perfecta… gracias – contestó Pedro dándole un cálido beso en la mejilla
-  De nada…  _ respondió Guillermo acariciándole el rostro con una sonrisa.

Luego de comer el postre y compartir una copa de  coñac como sobremesa, Pedro no quería que la noche se terminara. Era perfecta.
Guillermo se sentía perdidamente enamorado de aquel joven. En cualquier ocasión ya se habría lanzado como un animal rabioso sobre aquel cuerpo que tanto le gustaba… Pero con Pedro era distinto… No quería forzar nada. La noche, así como estaba, era perfecta.
Sentados en el sillón mirando unas fotos viejas de su hijo, a las que Pedro contemplaba como si fuera propio, apareció de improviso Fabián, quien al verlos riendo juntos se quedó helado.
-  Hola hijo, ¿qué hacés en casa? – quiso saber Guillermo
-  Hola viejo, es que los chicos fueron a una fiesta y la verdad no tenía ganas de ir… pero si molesto me voy – respondió Fabián mirando a Pedro
-  Para nada… Pedro, él es mi hijo Fabián… Hijito, él es Pedro Beggio, abogado y socio del estudio…  _ los presentó Guillermo
-  Encantado de conocerte… estamos mirando fotos tuyas… con todo lo que tu padre me habló de vos siento que te conozco de antes  – respondió Pedro
-  Mi papá siempre habla maravillas de mi… soy su hijo.  ¿Vos sos el que ayudó a papá en el juicio con mamá?  –  quiso saber Fabián sentándose a su lado
- Sí… Bueno, no lo ayudé, me pidió un consejo y se lo di… No quiero meterme en la vida de nadie, menos en la de tu mamá y en la tuya  – respondió Pedro asustado
-  No es un reproche Pedro… te lo agradezco. Mamá es impulsiva pero el tío Miguel de verdad es una lacra viviente… Mi viejo me habló de vos… bien por cierto – respondió el joven con una sonrisa
-  Que bueno…  _ contestó Pedro
- ¿Esa es tu abuela papá? ¿Pusiste un disco de la nana?  –  quiso saber su hijo
-  Sí… me gusta recordarla a veces… ¿La saco? – quiso saber Guillermo
- ¡Para nada…! Hacía mucho que no lo escuchaba… ¡Me encanta como tocaba! Me recuerda a cuando vos lo hacías…  ¿Eso quiere decir que volviste a tocar el piano? – quiso saber el joven
-  Sí… Pedro volvió a inspirarme en la música. De verdad hacía mucho que no tocaba – contestó Guillermo mirando a Pedro enamorado
- Gracias Pedro… nadie pudo hacerlo volver a sus raíces. No sé como lo hiciste pero gracias… Ahora quiero escucharte yo… ­_  respondió su hijo impaciente
-  No se… estoy algo oxidado…  _ respondió Guillermo
- Dale Guille… tocá algo para tu hijo… yo preparo café para los tres. ¿Les parece? – quiso saber Pedro
-  Dale viejo… vamos al piano – contestó su hijo
-  Bueno hijito… vamos –  respondió Guillermo colocándose junto a su hijo en el hermoso instrumento.
Mientras que Pedro en la cocina preparaba café, podía escuchar la música que emanaba de ese hermoso piano. Música que salía de esas manos recias y fuertes que tanto le gustaban y que cada vez que lo tocaban le producían una ola de pasión nunca experimentada.
Guillermo junto a su hijo estaba tocando algo de música clásica, baladas, alguna que otra canción que le pedía Fabián y que este cantaba a la par de las notas…. Estaban disfrutando el momento. Padre e hijo en esa noche reafirmaron su relación… Era para los tres, una noche perfecta.
Luego de música y charla, se hicieron las cuatro de la mañana y todos estaban cansados. Fabián saludó a su padre y a Pedro, invitándolo a quedarse a dormir ya que era demasiado tarde para conducir.
-  Buenas noches viejo… Pedro, quedate. Es tarde – Dijo el joven
- Te agradezco la invitación pero no quiero incomodarlos… de verdad pasé una noche perfecta. Gracias a los dos  – respondió Pedro abrazando al joven
-  No agradezcas… nosotros pasamos una noche perfecta. Sin vos mi papá no hubiera vuelto a tocar el piano…. Es una de las cosas que extrañaba en esta casa. Gracias – contestó el joven
-  Bueno… a dormir hijo. Pedro… quedate. Hay lugar de sobra  –  respondió Guillermo
-  No muerde Pedro…  _ respondió Fabián con una sonrisa pícara
-  No seas insolente hijito… mejor andate a  dormir vos  –  contestó Guillermo enfadado
-  No te enojes con él… Está bien, me quedo – respondió Pedro
-  Buenas noches – saludó el joven.
-  Buenas noches – respondieron ambos abogados.

Guillermo estaba nervioso. Nunca antes había pasado por una situación así. Que su hijo conociera una de sus parejas y que lo aceptara así de fácil era toda una sorpresa… Y eso lo asustaba demasiado. 
Pedro no sabía qué hacer ni que decir. Sabía que se había metido en la boca del lobo pero no quería irse. Se sentía demasiado bien como para terminar esa noche solo en su casa.
-  Se que esto no es fácil Pedro… y de verdad no se qué hacer  –  respondió Guillermo sincero
-  Solo dame una manta y un pijama que duermo en el sillón… la noche fue perfecta para mí – respondió Pedro mirándolo
-  Para mí también… y lo es todavía. Sos increíble…  _ contestó Guillermo
- Se que hubieras querido que pasara otra cosa Guille, no soy tonto, pero dame tiempo…. Sos encantador, me gustás, pero no sé cómo seguir –respondió Pedro sincero
- No hace falta que me pidas nada… creo que yo también necesito ese tiempo… los dos… Ahí  tenés  el baño. Hacé lo que quieras, ahora te traigo las cosas – contestó Guillermo acariciándole la mejilla
-  Gracias – respondió Pedro dirigiéndose hacia el baño.

Luego de lavarse la cara y pensar en todo lo que su corazón quería y su mente deseaba, salió del cuarto de baño encontrándose a Guillermo parado junto al sofá con una almohada, las mantas y ropa de cama de su hijo.
-  Acá tenés todo… almohada, mantas, sábanas… Te ayudo a armar la cama – respondió Guillermo levantando los almohadones
-  Gracias… no tenés que hacerlo – contestó Pedro ayudándolo
-  No me cuesta nada… Ahí está, todo listo. Ahora, que tengas buenas noches precioso – respondió Guillermo entregándole el pijama
-  Buenas noches Guille…  _  contestó Pedro tomando la ropa y rozándole las manos
En ese momento de silencio y calidez, ambos hombres se quedaron mirando.
No sabían cómo seguir y ninguno de los dos quería apartarse del lado del otro.
Sin pensarlo, Pedro se acercó suavemente hacia su hombre, pegándose casi a su cuerpo sin tocarlo. Encontrándose ambos frente a frente, casi pudo sentir el palpitar del corazón de Guillermo y el aliento a menta que emanaba de esa tentadora boca.
Guillermo se quedó quieto viendo como aquel joven se le acercaba de manera sensual. Su cabeza estaba dándole vueltas y por primera vez se encontró paralizado frente a un hombre… Sintió en esa cercanía el palpitar de su corazón latir de manera agitada, ese perfume jovial de fragancia dulce pero varonil que tanto lo atraía y esa boca carnosa de la cual emanaba ese sabor a menta del dentífrico que lo invitaba a morderla.
Sin poder contenerse, ambos hombres de manera temerosa pero decidida, se tomaron de la cintura dándose un apasionado y esperado beso en los labios.
En el momento en que sus bocas se cruzaron, ambos volvieron a recordar aquella noche a oscuras donde se besaron por primera vez, donde se amaron ciegamente y donde se separaron para nunca olvidarse. 
Guillermo comenzó a saborear esos labios carnosos y dulces, regalándole unos besos tiernos pero apasionados. Al recorrer la espalda de aquel joven pudo volver a sentir ese calor, esos latidos, ese cuerpo torneado debajo de la ropa que jamás podría quitarse de su mente.
Pedro, con cada beso de aquella boca suave y a la vez apasionada, sentía que era él aquel hombre misterioso. Cerró los ojos y colocó sus manos sobre la cabellera de Guillermo, comenzando a recorrerla suavemente, sintiendo las mismas entradas, la misma finura de aquellos cabellos danzando entre sus dedos… Era perfecto, era su hombre… Era suyo y lo amaba con locura.
- Sos vos precioso… sos vos  –  respondió Guillermo mirándolo con los ojos llorosos
- No puede ser, ¿aquella noche eras vos…? En ese bar a oscuras… siempre fuiste vos Guille – respondió Pedro llorando de emoción
-  No sabés las veces que te soñé… que te busqué… que recorrí cada espacio de ese lugar en mi mente para hacerme una imagen de vos… hasta que te conocí y sentí que te había encontrado… Aunque no estaba seguro _ respondió Guillermo secándole las lágrimas con las yemas de sus dedos
- Tu perfume… ese olor a madera y pino que me quedó grabado en la memoria, nunca pude olvidarlo… Cuanto te conocí lo volví a sentir… quise creer que eras vos… pero no lo sabía con seguridad – respondió Pedro aferrándose a sus brazos
-  Definitivamente es una noche perfecta… nos conocimos, nos besamos en penumbras, nos volvimos a encontrar, nos volvimos a elegir… Es maravilloso esto – respondió Guillermo besándolo en la frente
-  Eso fue tan dulce, tan romántico Guille… sos perfecto.  –  respondió Pedro besándolo en los labios
- No sé si soy perfecto… pero vos sos la parte de mí que faltaba… nos complementamos… Te quiero Pedro – contestó Guillermo besándolo suavemente.
-  Te quiero Guille… y agradezco que seas mío – respondió Pedro abrazándolo con fuerza
-  Lo soy… y de nadie más… Lo juro  –  contestó Guillermo apartándose suavemente. - Buenas noches cielito… que duermas bien – saludó Guillermo despidiéndose con un beso apasionado.
-  Buenas noches amor… dormí bien  –  contestó Pedro respondiéndole el beso.
Esa noche ambos hombres, a pesar de estar separados, durmieron como dos angelitos. Sabiendo que se habían encontrado, ya nada iba a ser igual que antes. Estaban enamorados… y ambos lo sabían. 

A la mañana siguiente Guillermo se despertó temprano. Se duchó y bajó a la cocina para preparar el desayuno. Ya bajando las escaleras, pudo ver a Pedro durmiendo plácidamente. Se acercó al sillón y se agachó a su lado, notando como respiraba pausado y la cabellera completamente alborotada.
-  Buen día cielito – saludó Guillermo despertándolo con un beso en la mejilla
-  Buen  día  amor… es el amanecer más hermoso de mi vida – contestó Pedro dándole un cálido beso en los labios
-  No quiero ser aguafiestas… pero el día que amanezcamos juntos… los dos abrazados en la cama, ese sí va a ser el mejor amanecer de mi vida _ respondió Guillermo ayudándolo a levantarse
-  Ese también… pero por ahora me conformo con este. Tus besos son el elixir de la vida Guille. Un secreto…? ¡Me vuelven loco! – contestó Pedro provocador
-  Arrancamos con todo por lo visto… No me provoques cielito… que así como me ves, no conocés al Guillermo ardiente y  apasionado – contestó Guillermo seductor
-  Bueno… sé que no es momento ni el lugar, pero un adelanto podrías darme – respondió Pedro provocador
- Como quieras – respondió Guillermo agarrándolo con firmeza entre su cuerpo y dándole un apasionado beso en los labios.
Entre cada beso y caricia, Guillermo le regalaba suaves besos alrededor del cuello que provocaban en su joven perdición una ola de deseo inexplicable. Sin poder controlarlo, Pedro aferrado al cuello de su hombre emitió un suave gemido en el oído de Guillermo, lo que provocó en este una pasión desmedida.
- ¡Guau…! Eso fue bueno…. muy bueno – respondió Pedro saliendo del trance que le provocaron esos besos
- Si que fue bueno… hermoso… sos riquísimo cielito – contestó Guillermo volviéndolo a besar
- Bueno… tranquilo Casanova… guardemos algo. Vamos a preparar el desayuno – respondió Pedro apartándolo suavemente
- Hacele caso viejo…. No vaya a ser que lo muerdas y lo conviertas en vampiro – contestó su hijo saliendo de su cuarto en pijama
-  Bueno días primero… y no seas…  _  respondió Guillermo siendo callado por los suaves dedos de Pedro sobre su boca
- Dejalo… tiene razón… controlémonos. Perdón Fabián… no debiste ver lo que viste – se disculpó Pedro
-  No me molesta Pedro… Siendo sincero… me gusta ver a mi  viejo tan bien con alguien. Hacía mucho que no estaba tan contento. Eso se debe a que estás acá, con él… eso es bueno  –  respondió Fabián sentándose en la barra de la cocina
- No sé qué decirte… gracias. Me hace bien esto… sé que no somos una familia ni mucho menos… pero estar acá con ustedes me hace bien… Tu papá me llena de paz…. Sé que puedo contar con él y me gusta eso  – contestó Pedro sentándose a su lado
- Estoy acá… no hablen de mi como si fuera un fantasma… _ contestó Guillermo besando a su hijo en la cabeza
- Dale viejo, que esto te encanta… Mirá como se pone… se le infla el pecho de tantos halagos _  contestó su hijo mirándolo sonriente
-  Bueno… un poquito me gusta. Me gusta esto, estar así… con ustedes. ¿Está mal? – quiso saber Guillermo
- Para nada… al contrario. No te enojes viejo, sabés que te quiero y que quiero lo mejor para vos – respondió su hijo mirándolo.
-  Lo sé hijito… no me enojo. No podría enojarme en este momento cuando estoy con las dos personas que más quiero – contestó Guillermo sincero
- Bueno… esto es fuerte… necesito un poco de cafeína, pura por favor _ respondió Pedro evadiendo la charla
-  Enseguida – contestó Guillermo sirviendo el desayuno.

Luego de desayunar los tres hombres tranquilos, entre risas y una charla casi familiar, Fabián le recordó a su padre que dentro de una semana se mudaría con su novia Valeria, donde alquilarían un departamento a fin de probar la convivencia.
Una vez dicho esto, el joven saludó a su padre y partió rumbo a la facultad, dejando a los dos abogados solos y disfrutando del desayuno.
Luego de terminar de charlar de temas relacionados con el estudio, principalmente con el caso relacionado con el divorcio millonario, Pedro se levantó dirigiéndose al sillón en busca de su ropa.
- Te podés bañar acá cielito… después vamos juntos al estudio – dijo Guillermo con ojos tiernos
-  Lo sé, pero prefiero ir a casa y cambiarme de ropa… De verdad disfruté mucho anoche y este riquísimo desayuno – respondió Pedro sonriente
-  Después de anoche no sé si pueda dejarte ir, de verdad me tenés preso chiquito – contestó Guillermo comenzando a besarlo lentamente por el cuello
- No hagas eso Graziani… sabés que me encanta – contestó Pedro extasiado por los besos
-  Lo sé, por eso lo hago… _ respondió Guillermo tomándolo fuertemente de la cintura y siguiendo con los dulces besos
- Ya sabés mi punto débil ¿Cuál es el tuyo Guille? – quiso saber Pedro abrazándolo por la espalda
-  No se… buscalo vos – contestó Guillermo besándolo apasionadamente. A medida que ambos hombres recorrían sus bocas al compás de dulces y apasionados besos, Guillermo comenzó a trazar suaves caricias en la espalda de aquel joven, pasando sus manos debajo de la remera que tapaba ese cuerpo perfecto. A medida que lo acariciaba, comenzó a recorrer el cuello de Pedro con apasionados besos, a lo que el joven abogado no pudo evitar emitir un suave gemido de placer.
A medida que recorrían sus cuerpos, Guillermo lo acostó sobre el sillón recostándose sobre Pedro, quien seguía acariciando la espalda de su maduro caballero extasiado por el deseo que sentía. Sin pensarlo, pasó sus manos por debajo del pantalón de Guillermo, acariciándole los muslos delicadamente, aprisionándolos contra su cuerpo para sentirlo más cerca de su piel.
A medida que posaba sus delicados dedos sobre las nalgas de Guillermo, este emitió un gemido de placer, provocando en Pedro una ola de excitación casi incontrolable.
Habiendo encontrado el punto débil del cuerpo de su hombre, recorrió con sus manos las piernas de Guillermo debajo de los pantalones, sintiendo como se le erizaban los vellos de las piernas.
Entre los besos dulces en el cuello del joven y las caricias que este le estaba regalando sobre sus nalgas y piernas, Guillermo comenzó a moverse suavemente sobre el cuerpo joven que reposaba debajo de él, sintiendo como este se excitaba a su contacto.
- ¡Ah… Pedro…! No puedo más, de verdad sos exquisito – respondió Guillermo entre caricias y suaves gemidos
- No sé si pueda dejarte Guille… no puedo pensar… te deseo demasiado –respondió Pedro acariciándolo con ternura
-  No quiero que me dejes, soy tu prisionero… tus besos me hacen más joven, me dan ganas  de vivir. Tus caricias son el elixir de mi alma… de verdad te amo Pedro – respondió Guillermo besándolo suavemente
-  Te amo mi vida… te amo – contestó Pedro respondiendo a sus besos
Luego de recorrerse cada parte de sus cuerpos, Guillermo se acomodó en el sillón abrazándolo con fuerza. Pedro se colocó a su costado, de espaldas a él, recibiendo ese abrazo que tanto necesitaba. Juntos y en silencio, se quedaron recostados.
-  Se que no es el momento ni el lugar Pedro… pero de verdad te deseo… No sé cómo puedo contenerme, no me reconozco – le dijo besándolo en la cabeza
-  Lo hacés por mi Guille, lo sé… yo también te deseo y mucho… pero ahora no puedo… cenemos a la noche, en casa… cocinamos juntos,  ¿te parece? – quiso saber Pedro
-  Me parece… ¿qué vamos a cocinar? – quiso saber Guillermo
-  Carne al horno con papas… me encanta. Yo me encargo de todo, hasta del postre – respondió Pedro girándose para besarlo en los labios
- Tus besos son mi postre… pero trato hecho, dejo todo en tus manos –respondió Guillermo aferrándolo contra su cuerpo
- Cuando querés son romántico Graziani… A cuantos les habrás dicho lo mismo – quiso saber Pedro sonriente
-  A nadie… solo a vos… quiero que nuestra primera vez sea como vos te lo merecés… Romántica, inolvidable  _ contestó Guillermo mirándolo a los ojos
- ¿Tu primera vez…? Si hombres no te faltaron, ¿o me equivoco? – quiso saber Pedro
- No te equivocás… pero nunca sentí lo que siento por vos con nadie… con vos conocí el amor Pedro…  _ respondió Guillermo besándolo en el cuello
-  No sigas  Guille, por favor… que no puedo resistirme… me encanta esto, tus besos, estar así con vos… me podría acostumbrar para siempre – respondió Pedro levantándose
-  Por mí no hay problema… cielito  –  respondió Guillermo agarrándolo de la mano y tirándolo nuevamente sobre el sillón.
-  Dale! Vamos… que hoy viene el cliente… Tenemos que revisar un montón de papeles del caso… Se nos va a hacer tarde –  contestó Pedro besándolo en los labios
- Está bien cielito… Solo porque me lo pedís así… con besos _ contestó Guillermo saboreando nuevamente el néctar dulce de sus labios.

CONTINUARÁ