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sábado, 27 de febrero de 2016

"BABYLON" - Cap. 5 - (By Madame Butterfly)

"BABYLON" - CAPÍTULO 5





"Y SE QUE EL AMOR ES SOLO UN GRITO EN EL VACÍO....Y QUE EL OLVIDO ES INEVITABLE 
                                PERO ESTOY ENAMORADO DE TI...”

Los días pasaron lentos y pausados, sentado ante su mesa tablero el arquitecto Pedro Daniel Beggio seguía con su lápiz negro en la mano sin poder dibujar nada en esa amplia hoja en blanco. Ya los trazos que antes en minutos se transformaban en casas, departamentos, y hasta daban formas a edificios que nacían  primero  en su cabeza, ahora solo mostraban unos ojos negros, profundos y unos labios finos, sensuales… Sin darse cuenta, ahí estaban esos ojos, mirándolo fijo, insinuantes, provocadores. Ya no recordaba cuantas veces en el día y la noche siempre terminaba dibujando lo mismo... De bronca,  de impotencia, tomó la hoja y la rompió en mil pedazos. 

- Bueno… Che, ¿cuántas hojas rompiste ya? ¿Qué te pasa Pedro? O mejor dicho… ¿qué pasó esa noche? Cuando te fui a buscar estabas en una crisis, temblabas, llorabas como hace mucho tiempo no  pasaba, te lo pregunté toda la noche pero no me contestaste,  solo lloraste y a la mañana eras otra persona.  ¿Qué te pasó?

- No te oí llegar, no me avisó la secretaria. ¿Por qué no te hacés anunciar?
-¿Para qué? ¿Para que hagas que me mientan? No señor, se retiró. Está en una reunión, está cagando… y ni hablemos de tu celular. Me cansé de dejarte mensajes que no respondés. Ahora estoy acá y no me voy por dos malditas razones: primero, porque soy tu mejor amigo, estoy preocupado por vos y segundo, me siento culpable. Yo te mandé a BABYLON, porque fue ahí, con ese tipo que comenzaron los problemas, con la mano derecha del dueño de BABYLON

- No quiero hablar de lo que pasó esa noche, ni tampoco quiero hablar de él. ¿Lo entendés?
- No flaco, no lo entiendo y de acá no me voy sin una explicación y si no me la querés dar vos, ya sabés a donde la voy a ir a buscar…

Lo conocía muy bien y sabía de lo que era capaz. Era mejor contarle todo. 

- Sentate,  tomamos un café y te cuento todo...

La verdad que en ese momento, o mejor dicho, desde hacía días atrás le importaba una reverenda mierda lo que pasara alrededor suyo, lo único que le interesaba era que su hijo estuviera bien y que ese querubín volviera a aparecer en su vida. Ya tomaba su segundo vaso de whisky con hielo pensando en todo lo ocurrido esa noche... Esa maldita noche...

.............................................................................................................................

La discusión que se armó en los privados, gracias a Rubén no fue nada comparada con la que se vivió en el salón VIP. Guillermo parecía un león enjaulado a punto de atacar, nunca se imaginó Juan verlo en ese estado y menos mal que no trascendió a otras partes del club nocturno 

- ¡Decime, PELOTUDO DE MIERDA! ¿Cuándo vos y yo empezamos a ser pareja? ¡¿Quién MIERDA te dio pie para meterte en mi vida?! 
- Tranquilízate Guillermo, no me hables así, lo hice por tu bien y por el chico también
- ¿Por mi bien Juan? ¿Por el bien de él...? A ver querido, explícate… Porque mis huevos me están llegando al piso! Hablá che… ¡Hablá de una vez!
- Guillermo, el chico se enamoró de vos. Lo ibas a destruir  y vos te ibas a cansar de él
- ¿Y vos desde cuando sabés que me cansa? Mirá… nunca te tuviste que haber metido en lo nuestro. Entendelo de una vez,  no te amo, nunca te voy amar y desaparecé de mi vista. 
- Guillermo hablemos, el chico no puede destruir lo que tenemos...
- “Lo que tenemos” ¿Vos te escuchás lo que decís? ¡Rubén! 

Los gritos de Guillermo se hicieron sentir en ese momento y apareció enseguida Rubén.

- Rubén, el señor se retira del establecimiento y de ahora en mas tiene prohibido subir a los VIP. Es una orden. 
- Pero Guillermo…
- Juan desaparecé porque tengo ganas de golpearte y si eso pasa ya no hay vuelta atrás...

Se fue sin decir nada. Fue acompañado hasta la salida....
Mientras se servía una copa de whisky una voz muy lejana le pedía jugo de naranja. De bronca, de impotencia apretó tan fuerte el vaso que se rompió en sus manos haciéndole sangrar la mano, pero no le dolían las astillas de vidrio en sus manos, tenía un dolor más profundo, un dolor que nacía del alma, que nacía de lo nuestro.

- ¡Señor! ¿Qué le pasó? ¡Está sangrando!
- Tranquilo Rubén, esto va pasar... yo te aseguro que esto también va sanar...

Pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? No fue así, los días pasaron. Todo lo que hizo fue en vano, trató de ahogar esa piel, ese olor con otros cuerpos, pero le  fue imposible. Tarde o temprano su recuerdo volvía a él con más fuerza, buscaba por todo los medios ocupar un lugar en su corazón.  Para colmo las señales eran claras y él no las quiso ver hasta ahora... Ahora que el semáforo ya tenía luz roja prendida hacía rato y que la coraza de su corazón estaba en peligro. Tenía que encontrarlo a cualquier costo para enfrentarlo, para exorcizarse de él, de su cuerpo, y después dejarlo…  No era amor, de eso estaba seguro, era solo un polvo que para su mal fue muy bueno y que después de varios usos solo sería un buen recuerdo.... 

No omitió nada le contó absolutamente todo lo que había pasado

- ¿Entonces te usó? ¿Fuiste una apuesta? ¡Qué hijo de puta…!
- Si, el muy cínico jugó una apuesta y yo caí sin saber nada.  
- Te comprendo Pedro, pero razonemos algo. Si no entrabas vos iba a ser cualquier otro y sos un hombre grande, ya te podías imaginar lo que pasaba en ese lugar, entonces contame…  ¿qué fue lo que te afectó más? ¿La apuesta o que él sea el rey de la poronga?
- ¿Qué me querés insinuar…?
- Lo sabés muy bien, te dolió más que un tipo venga y te diga que no fuiste el único. Que él, cada noche, es de otro. 

Lo miraba fijamente lo que le decía era la pura verdad, desmentirlo era como negárselo a si mismo, 

- Tenés razón, me dolió ser parte de una apuesta, me dolió que no me lo dijera, pero lo odié más de solo pensar en todos los tipos que pasaron por su cama. 
- Eso no es odio… son celos. 
- Celos, odio, es la misma mierda... pero te juro que me voy a vengar! 

Sus ojos no mostraban ninguna chispa de vergüenza al decir esas palabras, al contrario, muy en el fondo se le podía notar un aire de cinismo.
- Córtala Pedro, nunca fuiste un hombre vengativo y menos cínico, no la juegues en ese papel. 
- No es un papel, de ahora en más esto es lo que soy. Y que se prepare porque lo voy a destruir.
- ¡Jajaja! ¡No podés estar hablando así! Seguí mi consejo, olvidalo. Fue una mala experiencia, el tiempo te hará sanar y llegará a tu vida el verdadero amor
- ¿De qué mierda me hablás? ¿De amor? 
- ¡Si, de amor! Recordá que hace días atrás me aseguraste que estabas enamorado
- Si, lo recuerdo muy bien… y también recuerdo que ese amor se fue por el inodoro esa misma noche.
- ¡Pedro…! no es bueno el camino que querés tomar...  En ese recorrido vas a hacer daño a otros pero en especial a vos mismo, pensalo amigo mío.
- No hay nada que pensar. ¿Estás conmigo o en mi contra?
- Mmm… ¡Claro que estoy con vos! Nunca te dejaría solo en esto, y cuando caigas, ahí estaré para levantarte... ¿Qué pensás hacer?


De nuevo otro día que llega a su fin.... La cálida noche ya comienza en BABYLON, la música se hace sentir, las luces de colores dan vida al lugar y todo vuelve a comenzar como todas las noches. Copas que van y vienen, miradas con doble sentido, bailes muy sensuales, hombres que sin tapujos se entregan a la pasión... Al placer
La decisión estaba tomada, lo buscaría hasta debajo de las piedras si era necesario. Tenía el poder y la plata para hacerlo y ya sabía por dónde comenzar

- Señor, buenas noches. ¿Me mandó  a llamar?
- Buenas noches Rubén, necesito un favor. Quiero los CD de las cámaras de seguridad de la noche en que apareció el pibe ese, el del jugo de naranjas
- ¿Quiere su imagen impresa señor?
- Si, eso mismo. La mejor que consigas.
- Está bien señor, ya lo consigo. Disculpe… el señor Juan desea hablar con usted
- Decile que estoy ocupado. No,… mejor decile que estoy cogiendo. ¡Huy que hincha pelotas...! Disculpá Rubén, solo decile que no quiero verlo.

Trató por todos los medios de no cruzarlo, las reuniones que tenían que compartir las desechó. Argumentó estar enfermo y otras boludeces que se le ocurrían en el momento, en último caso le tiró todo el fardo a su otro socio, Marcos, que no puso reparos al saber que tendría una buena comisión por el favor... Tan distraído estaba en sus pensamientos que ni se fijó que estaba ahí parado.

- Guillermo, tenemos que hablar, esto no puede continuar así
- ¿Quién te dejó subir a vos? ¿No te dije que no te quiero ver por aquí?
- ¡Dale che! ¡Somos amigos desde hace años! Ese pibe no nos puede separar
- ¿Y quién te dijo que ese pibe fue quien nos separó? Vos solo te echaste la soga al cuello al meterte en mi vida
- Bueno, hagamos las paces, si ya solucionaste tus diferencias con él porqué conmigo no.
- ¿De qué mierdas hablas Juan? 
- El pibe Guillermo, está abajo muy acaramelado con un tipo.

No podía creer lo que sus oídos escucharon. Para cerciorase se acercó al ventanal y ahí lo vio al querubín, a su obsesión, bailando con otro hombre, dejándose tocar y seducir por otros labios y una tremenda furia se apoderó de él y que iba abarcando todo su cuerpo… pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Su aplomo de abogado vino a contener esa furia nacida en su interior.
- ¿A dónde vas Guillermo? 
-  A saludar a un amigo…

Respiró profundo antes volver a entrar a BABYLON, lo tenía decidido y no había vuelta atrás. Ya no era ese ingenuo de la primera vez, ya sabía con lo que se iba encontrar, a quien quería ver.  Al cruzar la puerta, un hombre cualquiera se le acercó y le susurró palabras al oído.
- Bailar si, pero para lo otro es muy temprano todavía 
Mientras empezaron a bailar las nauseas recorrían su garganta. El hombre, sin ningún disimulo tocó su cuerpo, buscó su boca. Lo que en su mente le pareció que iba ser fácil en los hechos era un calvario, no eran las manos ni la boca que deseaba, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Era un juego que debía aprender a jugar si quería vengarse....

- Buenas noches… ¿se divierten? 
Dejaron de bailar y lo miraron los dos
- Sí que nos divertimos, ¿o no? ( miró a su acompañante )
- Desaparece ya... Gracias 

El hombre desapareció de escena como en la mejor de las películas y Guillermo sin ningún descaro ocupó su lugar.

- Hola extraño… ¿no recuerda que usted y yo teníamos que hablar hace varias noches atrás?
- Si lo recuerdo.. ¿Cómo es que te llaman? Ah, si… el rey de la poronga. ¿Me soltás?
- Ya sé que lo sabés todo, y no. No te suelto. Bailemos. 

Su cuerpo, traidor absoluto, se amoldó enseguida a ese otro cuerpo. Ya lo conocía bien, aunque solo fue una sola vez lo bueno nunca se olvida... Y ahí lo tenía de nuevo ante él, podía tocarlo, sentir los latidos de su corazón, olerlo, desearlo… Lo supo en ese momento, no podía ni debía dejarlo escapar de nuevo, y menos, sin que él hubiera logrado expulsarlo de su mente.

- Che… me estas asfixiando y tenemos que hablar
- Te suelto con dos condiciones 
- Cuales 
- Quiero un beso y segundo, no te escapás
- Yo no quiero un beso y no me voy escapar, quiero respuestas. 
- Vamos a hablar arriba.

Subieron. Ahí estaba Juan esperando a Guillermo. Pedro al verlo, le saltó la térmica enseguida

- ¡Ahhh bueno! Estamos todos… el hijo de puta que faltaba. ¿Te contó el cretino que me quiso consolar después que largó todo su veneno? 
- Guillermo, no permitas que me hable así
- Que te hable como quiera Juan. ¿Qué carajo hacés acá todavía?
- Bueno, parece una pelea de enamorados. Yo los dejo, voy abajo a bailar. Hasta la próxima don poronga.
- ¡La puta madre, pendejo del orto! ¡Vos te quedas acá! Y vos Juan, andate, no sos bienvenido

Salió con mucha bronca, nunca se imaginó que Guillermo lo  trataría de esa manera.

- Que boca sucia sos, no te tenía así... Sentate. ¿Te sirvo un jugo?
- Lo que pasa es que no me conocés, ya no tomo jugo pero te acepto un whisky.
- Creí conocerte, aunque sea un poco, pero ahora lo dudo… Che, ¿desde cuándo tomás whisky? Contame.
- Desde que me acosté con varios hombres, muy buenos, muy bien dotados, que me enseñaron a tomar algunas cositas…

Si le hubiesen preguntado hace unos días atrás, como descubre en su profesión quien miente y quien dice la verdad, lo podría haber respondido. Pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? La verdad es que con este querubín hoy no sabría que responder

- Mirá que bien. Tuviste nuevas experiencias, me agrada, me sacás un peso muy grande de encima, temí que lo que había pasado te hubiese dejado heridas
- ¿Qué pensabas? ¿Qué andaría llorando por los rincones? No, por favor! Pero ya que estamos en plan de confidencias mutuas te cuento que fuiste un gran maestro y yo solo un muy buen polvo.
- Che, no me jodas…! ¿Desde cuando te nació el cinismo? Te pido disculpas, te tendría que haber hablado de la apuesta, de mi lema… 
- ¡Huy si! lo escuché. Solo una vez con la misma persona. ¡Te juro que me causó gracia! Bueno, creo que está todo claro y ya nada nos une. 
- ¿No me vas a disculpar?
- Desde que te conozco vivís pidiéndome disculpas... me voy. 
- Quiero que te quedes. 
- ¿En calidad de qué? ¿Para seguir hablando, tomando, o vamos a consumir alguna droga?
- Hacemos lo que vos quieras.
 Se acercó a donde él estaba sentado y lo miró fijo a los ojos.
- ¿Y si te pido que cojamos toda la noche? 
- Por supuesto, es lo que más deseo en este momento chiquito…
- ¿Y tu lema? No tenés códigos, valores, vos... ¿Dónde quedaron...? Mejor me voy, pero te robo unos preservativos, la noche es larga... (Los iba tomar de la mesa cuando...)

Con que gusto le hubiese dado un buen golpe en la cara por tirar de la cuerda, pero él se lo tenía merecido y tenía otros planes en su cabeza.

- Quédate sentado. Te quiero proponer algo. 
- ¡Huy… que interesante! ¿Qué me vas a proponer?
- Quiero que sigamos con lo nuestro. 
- ¿Qué me querés decir?
- Te propongo que sigamos juntos, que si tenemos ganas cojamos más de una vez.... Te aclaro, no somos pareja, pero tenemos privilegios. Pero seguimos cada uno por su lado, ¿me entendés? Cojo con quien quiera y no te doy explicaciones. 
- Quiero cosas a cambio. 
- ¿Cuáles? 
-  Te cogés a quien quieras, igual yo, pero tu culo y tu boca son míos. 
- ¡Jajá! ¿Me das a entender que no puedo besar a nadie? ¿Solo a vos?
- Si. 
- Bueno, lo acepto, pero vos no le entregás tampoco ni tu boca ni tu culo a nadie, solo a mí. Y con respecto a mi culo, te aclaro, siempre fui activo.
- ¡Guaaaa...! Ah, quiero otra cosa. No importa con quien mierda estés, nada de intercambio de teléfonos, nombres y a mas tardar a la una tenés que estar en el loft
- Estás loco, por lo menos a las dos. 
- A la una empieza el toque de queda y si no estás a donde tenés que estar, se acabó. ¿Lo tomás o lo dejás?
- ¡Está bien! Ganaste, lo tomo. 
- Bueno, ahora así me voy 
- ¿A dónde carajo vas a ir? 
- ¿Todavía no terminamos?
- Recién empezamos...

Vino cuando fue llamado 
- Rubén, el señor aquí presente tiene pase libre, se lo tratara como si fuera yo mismo en persona ( lo miró ) ¿Vos supongo que tenés nombre?
- Claro, me llamo Pedro.
- Bueno Rubén, Pedro tiene toda mi confianza, ¿entendido? Avisá a los demás, por favor.
- Claro señor. Bienvenido señor.
 - Gracias Rubén 
Cuando quedaron solos ......
- Me gusta Pedro. 
- Y a mí me gusta don poronga ¿o tenés otro nombre?
- Claro que si atorrante, me llamo Guillermo. 

La música empezó a sonar, Guillermo lo abrazó y él se dejo abrazar. U2 y su clásico WITH OR WITHOUT YOU empezó a sonar, mientras la iluminación se atenuaba, ellos se abrazaban mas. La melodía los arrastró a un momento único, ahí ya no existían la venganza ni los miedos, solo era una entrega mutua de dos hombres... Besó sus labios, con dulzura recorrió su cuerpo con sus manos mientras Pedro tarareaba en su oído parte de la canción 

Veo una piedra en tus ojos 
Veo la espina torcerse 
Y te espero a ti... hechizado con la suerte 
Y en la cama te esperaré 
Contigo o sin ti
Contigo o sin ti
Tú lo das todo y yo quiero más 
Y te estoy esperando 
No tengo nada que ganar no tengo nada que perder... contigo o sin ti 

- ¡Che, que bien que cantás!
- ¡Jajaja! Boludo, ¿te crees que no me di cuenta me desabrochaste el pantalón?
Miró su reloj.
- Lo lamento, empezó el toque de queda, ya sos todo mío...- y se besaron

Se besaron con intensidad, sus lenguas se reclamaron y sus mutuos cuerpos temblaron de solo sentirse rozados, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero?... Guillermo lo soltó y se alejó de él...

- ¿Qué te pasa? ¿Por qué te alejás? 

Algo no estaba bien, algo no le gustaba, algo olía mal y como abogado lo intuía.

- ¿Qué buscás? ¿Qué mierda querés de mi? 

Se sorprendió al escuchar esas palabras, no sabía bien que responder. La bronca lo hizo hablar mientras se abrochaba el pantalón

- ¿Yo que quiero de vos...? Si fuiste vos el de la propuesta
- Eso ya lo sé... pero el hombre con quien me acosté varias noches atrás nunca hubiese aceptado una cosa así, al contrario, se hubiese ofendido.

Tenía razón, la propuesta le hubiese revuelto el estomago de solo pensar  que otros hombres tocarían su cuerpo y no solo eso, él seguro que lo hubiese mandado a cagar, pero !!! ¿Por qué siempre hay un pero? Él ya no era ese hombre 

- ¡Huy…! No sabía que eras psicólogo, ¡jajaja!
- No lo soy, no me gusta en quien te has transformado, no me gusta para nada tu cinismo
- Mirá, o me tomás así o me dejás

Se acercó a él. Con rabia lo tomó del cuello, con fuerza, y lo arrinconó en la pared

- Te tomo, claro que te tomo, y te voy aclarar algo....

Lo sorprendió el empujón que le dio...  Se liberó de él... y su respiración, que le había faltado, volvió a la normalidad. 

-  Que sea la última vez que me agarrás tan fuerte del cuello, y hablá de una vez...


Lo quedó mirando, tomó el vaso de whisky y lo bebió de un sorbo...  Este pibe consiguió lo que nadie había podido nunca, sacarlo de sus casillas en una sola noche

- ¿Y…? ¿No ibas a hablar vos? O mejor contéstame, ¿por qué mierda me querés al lado tuyo?
- Porque fuiste un buen polvo y sigo caliente con vos, ¿te gustó la respuesta?

Sus palabras llegaron como puñales a su corazón herido, no podía ni hablar del enojo que sentía… Su corazón estaba herido, solo había una explicación para eso, estaba perdidamente enamorado de este infeliz
   
- ¿Y vos desde cuando te volviste tan cínico? Tan promiscuo?
- ¡Jajaja! ¡No me hagás reír! Vos sos el que se acuesta con distintos tipos cada noche, no yo… ( se delató ) No, mejor dicho, solo lo hago por curiosidad… ¡Y yo no tengo que responder te nada! ¡O me tomás o me dejás! Ya te lo dije…

Indudablemente era un desafío el hombre que estaba adelante suyo, parado sin ningún pudor, lo presionaba

- Te tomo Pedro, y acepto lo que venga de ahora en más....

Una fuerza superior los volvió a unir en un beso salvaje y sin clemencia se entregaron a él, no les importó el lugar, ni siquiera si alguien en ese momento los hubiese visto. Tan entregados estaban en lo suyo que nada les hubiese importado.....
Recorría su cuerpo con sus manos sin el  menor de los pudores, ya sabía muy bien que zonas debía tocar para excitarlo al máximo y en pocos segundos su virilidad quedó descubierta 

- ¿A dónde vas? Seguí besándome
- Ya vuelvo insaciable… Voy a chupártela, me muero por sentirla en mi boca. 

No lo podía creer, ese hombre se arrodilló ante él y tomó su miembro, lo introdujo en su boca y  empezó a succionar mientras él se consumía de placer. Se escuchó a sí mismo rogando que se la chupara más rápido,  se vio a si mismo moviendo sus caderas, tomando su cabeza con fuerza y en la cumbre del éxtasis se sintió morir en un derrame total en su boca... Al borde de perder la razón, esa boca se acercó a la suya y se besaron con la sorpresa de que su propio semen entraba a su boca...

- Primera lección. Esto se llama beso blanco y espero que muy pronto esos labios me devuelvan el favor... Vamos casa que te voy a seguir enseñando, mi endemoniado querubín.

BABYLON.... continuará

jueves, 25 de febrero de 2016

"VÍCTIMAS 2" - Cap. 9 - (By Sil Barby)

"VÍCTIMAS 2" - CAPÍTULO 9






Luego de ingresar a la sede del partido oficial y de hacerse anunciar por la secretaria, ambos aguardaban ser atendidos. Un silencio cargado de incógnitas parecía aletargar el tiempo en esa sala de espera.
Guillermo pensaba en su sospechoso ¿cómo encararlo sin que sospeche sus verdaderas intenciones? Debía mantenerse alerta y por sobre todo no salirse de sus cabales sabiendo lo que ese personaje había hecho y estaba haciendo con Ángeles. Debía evitar nombrarla, para no alertarlo y además para evitar que el bendito fiscal se ponga al tanto de la ayuda que brindaba a esa mujer.
Matías, por su lado, no podía concentrarse en nada más que Guillermo y fundamentalmente en Pedro y esa relación que evidentemente era algo consolidado, Beto dijo que eran pareja. Está blanqueado, es algo serio... Intentaba no dejarse desbordar por sentimientos negativos, pero no podía dejar de pensar en ello. Su terapeuta había sido claro... Matías, lo que vos sentís no es amor, ¡tenés que entenderlo!, es calentura, capricho, obsesión o llamalo cómo quieras, pero no es amor, el amor es otra cosa...pero para él no era tan fácil aceptarlo, y aunque por mucho tiempo creyó haberlo olvidado, hoy frente a esta realidad, debía comenzar a pensar que tal vez no estaba del todo superado.

-Comisario, Doctor, el señor Agustín Larralde los va a atender en su despacho. Pasen por acá.

Fue abrir la puerta y  que el mundo, tanto a Graziani como a Olazábal, se les cayera encima -a ambos- cómo un balde de agua helada.
Guillermo no conseguía respirar, sintió el oxígeno escapar de la pequeña oficina, la mandíbula le tembló y el estupor llegó a sus piernas que comenzaron a oscilar, tambaleantes.
Trató de enfocarse, lo observó detenidamente, se extravió en su sonrisa, delineó sus rasgos, su cabello, el color de su piel, el cuello  y hasta sus manos, esos dedos largos, parecidos a aquellos que tantas carreras emprendieron en su geografía. Se sabía de memoria cada molécula de su piel y sin embargo las similitudes eran tan grandes que ni él podía creerlo. 
Agustín era mayor que Pedro y eso se notaba, pero en su mente se atravesó la idea de estar frente a una proyección de él en unos diez años más.
Por su parte Matías lo miraba de pies a cabeza. Estupefacto, atónito sin poder emitir sonido.

-Buenos días- Agustín no disimuló la sorpresa al notar  la incomodidad  con que ambos lo miraban con la boca abierta. -Encantado-dijo extendiendo la mano -tomen asiento por favor.
En silencio ambos se sentaron y el primero en salir del aturdimiento fue Guille.
-Señor Larralde, le pido disculpas por quitarle su tiempo- todo el discurso que tenía programado se evaporó de su memoria, solo podía pensar en lo imposible que aquello le resultaba. ¿Podían existir dos personas tan parecidas que no fueran nada entre ellas? Y, si existía la remota posibilidad de que todos tengan un doble en algún lugar del planeta... ¿cuál era la probabilidad de que una misma persona se tope con ambos?
-No se preocupe. Estoy acá para servirles. Pero díganme ¿en que puedo ayudarlos?
Guillermo miró a Matías que seguía mudo y embobado y trató de hilvanar su discurso.
-Nosotros estamos a cargo de la investigación de la muerte del fiscal Carballo y necesitamos hacerle algunas preguntas.
El gesto de Larralde se endureció pero enseguida aflojó su semblante, y jugando con la lapicera que tomó de su escritorio, inquieto, les dijo. - El fiscal Carballo? Tengo entendido que se suicidó.
-Eso no está determinado, la investigación aún no se cerró y existen numerosas dudas al respecto- Agustín soltó la lapicera y se recostó en su sillón con las manos entrecruzadas y apoyadas en su boca. -Cómo usted estará al tanto, él estaba a cargo de la investigación de su caso.
Con un gesto de sorpresa le respondió. -¿Mi caso?- Larralde hizo una pequeña pausa y en un tono enérgico soltó -Eso está prácticamente cerrado, quedó absolutamente demostrado que fue en defensa propia, y respecto al fiscal, no sé en que pueda ayudarlos, yo apenas lo vi un par de veces.
Guillermo lo observaba perspicaz. -Sólo un par de veces? Y cuénteme señor Larralde, ¿recuerda dónde se encontraba el 15 de Septiembre?.
A pesar del aturdimiento una luz de alerta se encendió en Matías que inmediatamente miró a Guillermo con ojos grandes que decían más de lo que Guille quería escuchar.
-Perdón-dijo Agustín con una sonrisa fingida y dirigiendo su mirada a Matías-¿soy sospechoso de algo? ¿Llamo a un abogado?
-Por supuesto que no, señor Larralde, el oficial solo intenta hilar y descartar algunas dudas que tenemos en la investigación- Matías no sabía cómo justificar el interrogatorio y la actitud amenazante de Guille.
Graziani observaba la reacción de su sospechoso, estaba exaltado, a pesar de disimularlo muy bien. El tono de voz de Agustín no tenía fisuras, era seguro, pero el nerviosismo en sus movimientos, las manos en la cara, el enojo desmedido ante una simple pregunta aumentaba sus sospechas.
La mirada de Graziani no lo soltaba, Agustín no se amedrentó, respiró en profundidad e ignorando a Matías contestó. -Había viajado a Ingeniero Márquez a hacer algunos trámites.
-¿Trámites? ¿Qué trámites...?
Matías no paraba de hacer gestos con su cara y Guillermo lo ignoraba absolutamente.
-No se preocupe señor fiscal, no tengo problemas en responder a las preguntas del Comisario-Dirigió nuevamente su vista a Guille y le dijo. -Tengo en venta mi casa y fui porque debía hablar con un interesado en comprarla.
-O sea que puede probar que estuvo allá...
Agustín se sorprendió ante la insistencia del comisario y con un gesto de impaciencia se levantó de su sillón.-Bueno, les pido disculpas pero tengo pactada una reunión- abriendo la puerta de la oficina.
Guillermo y Matías se miraron y se levantaron juntos, al saludarlos les dijo.
-La próxima vez, con la orden de un juez- les sonrió irónico y salieron del lugar.
Larralde cerró la oficina de un portazo, el estado nervioso se desató, sentía la traspiración recorrer su cuerpo, giró y pasando su mano por la cara, se dirigió al baño privado con el que contaba su oficina. Metió una mano en el bolsillo y sacó un pequeño paquete que abrió con pronunciada excitación. Aspiró entero el polvo blanco y fino contenido en el sobre. Sus ojos permanecieron en blanco por un instante cómo si fuese a desmayarse y luego los cerró. Rápidamente sintió la euforia subir en su cuerpo y los gestos en su cara se transformaron. Los sentidos se agudizaron, el corazón se aceleró de repente, recostó su cabeza en la pared, y  luego de tomarse unos segundos, retomó a su escritorio.


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El silencio se tornó incómodo en el camino de regreso a la jefatura. No cruzaban las miradas y se mantenían perdidos en sus cavilaciones.
-Guillermo...
-Matías -Ambos hablaron juntos y se miraron desconcertados.
-Mira Graziani, que sea la última vez que me ponés en esta situación. ¡No me gusta! prometiste que sería un interrogatorio bien planteado y te zarpaste.
-Tenés razón Matías te pido disculpas, pero convengamos que vos mucho no ayudaste. Te quedaste mudo- El fiscal no contestó -Mirá Matías, supongo que te pasó lo mismo que a mí.
-No se a qué te referís- contestó ofuscado.
-¡Vamos Matías! pongamos las cartas sobre la mesa de una vez, ¡somos grandes!
-Está bien Comisario, pongamos las cartas sobre la mesa.
Guille estacionó bruscamente y soltando el volante lo miró inquisidor. Matías sintió subir algo de resquemor por su cuerpo -Decime! ¿Qué carajo te pasa con Pedro...?!
El abogado abrió grandes sus ojos -Ah! pero que directo, veo que el principito te habló de mi-dijo irónicamente.
Respiró profundo tratando de no perder la poca cordura que le quedaba -Por supuesto que me habló de vos, ¿¡qué mierda te crees, Matías!?
-Lo que me pasó con Pedro es algo del pasado, no tiene sentido que traigamos aquello a esta investigación.
-Mirame a la cara, Matías, decime la verdad ¿es algo del pasado?
Lo miró dubitativo y respondió. -Si, lo es, además no te preocupes, soy un profesional, no mezclo el trabajo con mis asuntos personales.
-No es eso lo que me contaron a mí.
-Basta Guillermo, de verdad, separemos las cosas sino esto se va a complicar.
-Me parece perfecto que separemos las cosas, pero quiero que te quede bien claro algo, Matías, no estoy dispuesto a dejarte pasar UNA- haciendo el gesto con el dedo -en relación a Pedro -hizo una pausa y luego continuó -Nos costó mucho conquistar la paz que ahora disfrutamos y no tengo la más mínima intención de permitir que nuestra relación sufra alguna fisura por terceros, te quedó claro?- El silencio del abogado lo llenó mas de bronca -¿Te quedó claro Matías?-le gritó.
-Me quedó claro. Ahora si tan bien está ese vínculo del que hablás, no entiendo por qué tanta duda y mucho menos entiendo tus amenazas.
-¡Mirá pendejo! ¡No te atrevas a entrometerte entre nosotros, vos no sabés con quién estás hablando! Puedo ser muy buen compañero de trabajo, pero no te metas conmigo porque yo no soy Pedro y muchísimo menos alguno de esos boluditos con los que él estaba acostumbrado a salir. ¡No me jodas!
Matías abrió sus ojos, era evidente que Guillermo estaba muy al tanto de todo lo que había pasado y decidió mantener su boca cerrada.
-Estamos Matías?
-Estamos...-contestó, y el silencio volvió a reinar hasta que llegaron a la Comisaria.


Era la tardecita de ese día cargado de trabajo y Guillermo revisaba las declaraciones de los dos testigos que Matías había citado a declarar.
El primero, aquel perito que llegó a la escena ni bien la puerta del departamento había logrado abrirse, no encontró ninguna incongruencia con lo declarado y firmado en aquella oportunidad. El relato no tenía fisuras.
Luego habían recibido al Señor Pereyra. El cerrajero de confianza del edificio. La madre de Carballo lo había llamado, sabiendo que en varias oportunidades había realizado trabajos para su hijo. Leyó por encima la declaración y algo llamó su atención.
Pereyra dijo-La llave estaba puesta del lado de adentro, usé una herramienta para hacerla caer y con la llave de su madre la abrí, no me llevó más de dos minutos hacerlo.
Ante la pregunta de si había ingresado al piso contestó que no, que permaneció esos pocos minutos en el palier en compañía de uno de los bomberos.
La puerta de servicio, que fue la que Pereyra abrió,  no contaba con picaporte desde afuera, pero, a diferencia de lo que decía el informe anterior,  la llave, que estaba por dentro, no estaba accionada, es decir que cualquiera hubiera podido abrirla. Había una gran diferencia en ese pequeño detalle,  ya que si no estaba cerrada con llave, alguien podría haber estado adentro, haber matado al fiscal y luego escapar por esa salida.
Mientras trataba de acomodar las ideas en su mente, y analizaba cuales debían ser los pasos a seguir, fue sorprendido por el sonido de su celular que le avisaba el ingreso de un mensaje de texto.

"Tengo información sobre el caso del fiscal, lo espero mañana a las ocho de la mañana en el bar El Federal, absolutamente SOLO..."

Apoyó el aparato en su boca pensativo, un escalofrío lo recorrió, bar El Federal, en San Telmo. El número  del que provenía el mensaje no era un celular. Que mierda es esto?, pensó. No podía arriesgarse a ir solo, aunque la zona era un cúmulo de turistas, en ese horario no estaría tan concurrido. Una llamada entrante lo sobresaltó. En la pantalla del aparato se iluminaba la fotografía de Pedro y se apuró a contestar.
-Precioso!
-Hola lindo! cómo estás?
-Hola Amorcito-con el tono más dulce que sabía poner-extrañándote mucho!
-Uhhh cuanto amor!-Pedro intuyó en el tono de su voz un dejo de preocupación-que pasa mi vida estás bien?
-Mmm si, o no...No sé, estoy extraño en este momento pero ya se me va a pasar. Vos? En qué andás?
-Acá, a punto de desocuparme, ¿te espero en casa con algo ri-qui-si-mo para cenar y así conversamos de eso "extraño" que te pasa?
-Mmm ¿Riquísimo?-se sonrió.
-MUY!
-Cielito, por hoy paso, no se a que hora llego esta noche, pero esperame despierto si?
-Epa! Comisario, piensa volver tan tarde?
-Puede ser, tengo que revisar un par de datos y además hacer un cronograma con los pasos a seguir mañana, sabés como me tiene este caso.
En la mente de Pedro se atravesó fugaz el nombre de Matías y entonces dijo  -Bueno, entonces, compro algo de camino para cenar y  te acompaño, que me decís?
Guillermo entrecerró los ojos y con tono socarrón dijo-¿Estás preocupado por mí y mi alimentación? o en realidad lo que te jode es la presencia de cierto fiscal fachero, acá, conmigo...
-Fachero?-Pedro se puso tenso
-Si fachero!-le dijo ocultando una sonrisa.
-Ambas cosas...-soltó tímida pero seriamente.
Guillermo largó una fuerte carcajada -Mmm No...Celosín, no tenés de qué preocuparte, ya hablé con él y le puse los puntos. Además amor, despreocupate que su interés está definitivamente en otra persona.
-Pero Guille habíamos quedado..
-En nada! no quedamos en nada con respecto a Matías. Dejame manejar esto a mí, te lo pido por favor! ¡No empieces!
-Está bien, está bien! Te espero en casa, pero no te demores tanto si?
-Dale!...  mi amor!
-Qué?!
-Te amo...
-Yo más.

Cortó la comunicación y volvió a mirar el mensaje, definitivamente debía acudir a la cita, pero no se iba a exponer. En otro momento de su existencia, ni lo hubiese dudado, pero con la presencia de Pedro en su vida todo se dio vueltas, y no tenía ganas de arriesgarse de mas. Apretó el botón del intercomunicador -Beto, venís a mi oficina?

Entretanto Pedro,  apagó las luces del consultorio, se sirvió un vaso de whisky y sabiendo la demora de Guillermo tomó del cajón de su escritorio el pequeño grabador que Ángeles le había dejado días atrás. Respiró profundo y lo encendió.

La primera parte de la entrevista era a Pelusa, la fiel secretaria de Rafael. Pedro puso pausa al grabador y se sonrió al recordar. Esa mujer, maternal y complaciente, que tantas chocolatadas les preparaba cuando acompañaba a su amigo a visitar a Valmora padre a la municipalidad de Ingeniero Márquez. Volvió a encenderlo. En la primera parte ella comienza hablando maravillas, hasta que se encuentra con la novedad que la entrevista era sobre Larralde y ahí se termina la simpatía. El periodista no pudo sacar de esa charla más que dudas. Resonaba en su mente esa frase que ella deslizó. En este lugar donde acude tanta gente... hace fuerza el más cobarde y se caga el más valiente, y prosiguió, los que parecen buenos en esto, muchas veces son los peores. Los que ladran...no muerden, así que siguiendo la lógica, yo por Rafael pongo las manos en el fuego, por Agustín no. Apagó nuevamente el aparato y se movió pensativo en el sillón. Tomó de un solo trago el resto de bebida blanca que le quedaba y se dirigió a su casa.


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Llegaba el anochecer de ese día y Ángeles regresaba caminando presa de sus pensamientos. Una sensación de incomodidad la acechaba, había extrañado a Rafael más de lo quería aceptar. Intentó contactarlo durante todo el día sin respuesta. ¿Qué estaba ocurriendo? Podía soportar muchas cosas, sentirse asustada, perseguida, aturdida por los recuerdos, pero ya no podía tolerar perder a nadie más de su entorno, y Rafael, para esas alturas se había transformado en su gran sostén después de su hijo. ¿Era solo eso? ¿Qué le estaba pasando?
Ingresó a su casa abstraída y apoyó con descuido su bolso en el sofá. Un estridente sonido proveniente del patio trasero la alertó. Con cuidado, tomó una linterna y acercándose sigilosamente a la ventana, alumbró en todas las direcciones posibles.
No vio nada raro y pensando que podía ser la presencia de algún animal se dirigió al dormitorio, lanzó las sandalias por el aire, se sacó la ropa y deslizó sobre su cuerpo un camisón de algodón.
Regresó al comedor y se sirvió uno de los tantos tragos de colores, que su amigo Lessin le había enseñado a degustar. Tomó un libro de la biblioteca y se recostó en el sillón. Intentaba relajar cuerpo y mente cuando una sombra, que se escurrió velozmente, se dibujó en la ventana posterior de la vivienda.
Se puso de pié nuevamente. Definitivamente "eso" no era una animal. Apagó la pequeña lámpara que había encendido. Del cajón del escritorio tomó un arma y caminó, lentamente, hacia aquella ventana. El corazón corría una carrera en su pecho, las piernas le temblaban, las manos sudaban, todo su cuerpo en alerta. Escondida al costado del vidrio, intentó asomarse sin ser vista. Recorría con los ojos el patio trasero cuando el sonido del timbre la sobresaltó. No podía ser la misma persona que ahora estaba en la entrada. Cerró sus ojos tratando de acompasar su respiración, acomodó el arma en su pantalón y se acercó a la puerta. Por la mirilla se veía la figura de Rafael moviéndose nervioso, y abrió abruptamente lanzándose a sus brazos.
-Hola preciosa! Pero que recibimiento!-Ángeles no quería soltarlo, estaba tan asustada y lo había extrañado tanto!
Rafael la tomó de los brazos e intentó separarla venciendo la fuerza con que ella se mantenía prendida a su espalda. Al notar el temblor de su cuerpo, la arrastró al interior y cerró la puerta.


Guille regresó a su casa pasadas las once de la noche. Abrió con cuidado y notó las luces apagadas. Ingresó sigiloso, si el chiquitín dormía no quería despertarlo, había quedado organizando un mini operativo a escondidas de Matías para asistir a aquella cita cubierto por Beto. Al cerrar la puerta unas manos lo tomaron por la espalda y lo inmovilizaron -Precioso!- le dijo recostando su cabeza en el hombro. Los labios de Pedro recorrieron su cuello y sin decir una palabra, lo giró y tomó su boca con adoración. Guillermo se rindió a sus deseos y sin soltar sus labios le dijo -Oficial Graziani, acabo de abrirle un sumario ¿qué es eso de andar llegando a estas horas?-Guillermo con los ojos aún cerrados sonrió mortalmente, y se dejó avasallar por sus caricias. Lo tomó del cabello y le regaló un beso voraz. Sin emitir sonido, tomó su remera y la quitó con premura y con sus manos temblorosas recorrió su pecho apenas en un roce.
-Amorcito, necesito una ducha.
-Te estaba esperando para eso-dijo sonriendo
Mientras besaba cada milímetro de su cara y su cuello, sus manos desprendieron la hebilla del cinto y lo empujó hacia la puerta del baño. Sin abandonar su boca, abrió la ducha, lo aprisionó contra la pared y siguió desprendiendo la cremallera del jean. En segundos se encontraron ambos en bóxer. El vapor inundó el recinto, y ellos no sabían si era la tibieza del ambiente o el fuego que crecía en su interior pero sentían gotas de sudor caer por sus rostros. Guillermo lo dejó hacer, sólo se limitó a seguirlo, acoplándose a sus deseos. En un descuido, lo metió bajo el agua que caía con fuerza. Lo notó temblar y sonrió con malicia.
Al ver esa sonrisa, Guillermo se descontroló. Tomó por atrás su cabello con rudeza y lamió su cuello subiendo hacia su mentón.
-Chiquito, ahora el mando lo tomo yo-le dijo muy cerca de su boca con la voz ronca. Pedro soltó una risa satisfecha, obvio que el mando lo tenía él, siempre, aunque le hiciera creer lo contrario. Lo giró y apoyó bruscamente su cara contra la superficie blanca y fría de los azulejos, tomó su cintura atrayéndolo hacia sí, frotó sus caderas descontroladamente contra él y mientras lo oía gemir de placer, lo penetró firmemente. Pedro lanzó un rugido al borde de la desesperación. Que impactante era sentirlo dentro suyo, intenso, devorador. Se acopló a él balanceándose al ritmo de sus estocadas, sus piernas se aflojaron y creyó caerse desarmado de lujuria mientras Guillermo lo sostenía impávido.  El orgasmo se presentó en ambos cómo un rayo que los atravesó. El agua, que seguía cayendo entre ellos parecía evaporarse al contacto con sus cuerpos incendiados. Cuando lograron acompasar su respiración y sintieron descender la contracción en sus músculos, Pedro giró sobre su cuerpo y se ensamblaron en un abrazo cargado de sentimiento -Chiquito, precioso...-besó sus mejillas, su boca, su frente -te amo.
-Y yo Guille...tanto! que a veces no logro dimensionarlo -y se mantuvieron fundidos en ese abrazo eterno.



----------------Continuará------------------------------------