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jueves, 29 de octubre de 2015

"LA FUNCIÓN" - Unitario - (By Mary Buhler)

"LA FUNCIÓN" - UNITARIO






Dedicado a Guillermina J. Belardi Trotta Standke (con mucho amor).
***

Ese día se levantan tarde y deciden desayunar directamente en el estudio. Mientras Guillermo pone a calentar el agua para los mates, Pedro escucha pacientemente a Cuca que le lee su versión del oráculo moderno, el horóscopo de la última página del diario.
-PISCIS… Amor: La clave del éxito en la convivencia está en la tolerancia por parte de ambos en la pareja. No hay recetas mágicas. Riqueza: Sientes que tu trabajo no te satisface, ya no te provoca el mismo placer que antes. Es hora de buscar nuevos horizontes.
-Mmm en eso la pifió. Seguí Cuca…
-Bienestar: Para estar bien contigo mismo, es necesario recorrer un camino interior donde puedes encontrar cosas buenas y malas. Conócete a ti mismo. Sorpresa: Descubres que tu pareja guarda secretos en su pasado.
-Ambiguo pero bueno, zafa… y vos, Guille querés saber qué te depara el destino hoy? –le pregunta en tono de burla anticipando que lo mandará a freír churros.
Guille se detiene con el termo bajo un brazo y el mate en la otra mano.
-Traé los bizcochitos, cielo… a ver Cuqui, ¿cuál es mi pronóstico de hoy?
-No, no es el pronóstico es el horóscopo… -Guille se ríe con ternura-. A ver, vos sos Cáncer… Amor: Alguien muy cercano te está seduciendo. Te llama la atención la idea de una aventura, pero tú estás en pareja. Piensa antes de hacer algo.
Pedro se detiene en el umbral y se da vuelta a mirarlo con expresión interrogante. Guillermo alza las cejas y se disculpa. –Yo no lo escribí, amorcito, no te enojes. Dale, tía, que tengo que hacer.
-Bueno... –prosigue Cuca con parsimonia-.  Riqueza: No te guíes por los consejos de los demás, toma las decisiones en base a tu experiencia, tu instinto y tus convicciones. Bienestar: Estás pasando por una situación de stress que puede afectar tu salud, busca opciones de entretenimiento para salir de la rutina. Una cena, una película u obra de teatro pueden obrar milagros en tu ánimo. Sorpresa: Alguien que hace años que no ves regresa a tu vida.
Guille ceba el primer mate y hace un gesto de disgusto. –Ay, quema como la mierda… a ver, alcanzame los bizcochitos. Viste, Pedro… es una boludez eso del horóscopo, lo que hoy te lo ponen a vos, mañana a mí, pasado a Cuca, se van alternando para que no sea tan evidente que es pura charlatanería… es un aleatorio. Seguro que lo tienen programado en la computadora.
-No sé mi amor… por ahí la pegan en algo, pero tenés razón, es puro bla bla.
-Sin ir más lejos, a vos te salió que estás descontento con tu trabajo y a mí que alguien que hace años que no veo, regresa… ésto es imposible que te lo pueda anticipar un horóscopo… mandan cualquiera.
-En dos cosas acertaron… que estaría bueno que hagas algo especial para salir del stress de la rutina y en que… guardás secretos en tu pasado… -dice mirándolo con los ojitos entornados.
-Si, tenés razón, voy a ver qué puedo organizar para distraernos… -y mientras mordisquea un bizcochito teclea muy concentrado en la computadora.
-No te hagás el boludo, contestame.
-¿Qué, amorcito? –le dice haciéndose, obviamente, el boludo.
-Qué secreto de tu pasado guardás. Hablá antes que empiece a pensar que  me escondés algo...
-Mi amor… yo escondo muchas cosas, tené cuidado –le dice alzando las cejas y apuntándole con el dedo.
-Evasor…
-Tontín! –y ahí los dos aflojan y largan la carcajada.
Golpean la puerta del despacho. Pedro se levanta a abrir, seguramente debe ser el cliente que esperan para media hora después que se adelantó. Abre y la vista sigue de largo, no hay nadie allí. Alguien carraspea y entonces baja la mirada en un ángulo de 45º y lo  vé. En un primer momento se siente tentando a largar la risa, pero se contiene por educación, lógicamente. Le mira las orejas buscando encontrar las terminaciones en punta de los hobbits pero aparentemente las tiene redondas, como todo el mundo. El hombrecito le pregunta con una vocecita aflautada y vacilante.
-¿Se encuentra el doctor Graziani?
Pedro se hace un lado y deja que Guillermo conteste por él.
-Pero hombre, pase, adelante… -se levanta y le da la mano a través del escritorio.
-Acá le traigo, doctor, como le prometí. No es un palco porque ya están todos ocupados con los abonos pero la ubicación es inmejorable. Décima fila, al medio. Es para esta noche, espero que la pueda aprovechar porque no se repite muy seguido. Es una función especial.
Guillermo mira el papel que le da el hombrecito y acto seguido le toma las manos, agradeciéndole calurosamente. Le promete que al día siguiente pasará a abonarle las entradas. Cuando vuelven a quedarse solos, se sienta y comienza a tipear en la computadora.
-A ver… Enrico Tornatore… pero mirá vos… es una eminencia, el tipo.
-No me contaste que habías reservado boletos para la Ópera…
-No, es que este hombre tiene un hermano que trabaja de ordenanza en el Colón y yo hace un tiempo le comenté, al pasar, que me gustaría mucho ir a una función. Mirá que justo… me aparece eso de que tengo que salir, en el horóscopo, y viene este hombre con dos boletos… las casualidades existen, no?
-Le veo cara conocida.
-Es el canillita del kiosko de Tribunales.
-Ah…  Y decime, a esa función, no hay que ir de gala, no?
-Por supuesto que sí, mi vida. Es una función especial, el maestro Tornatore culmina en nuestro país la gira internacional que lo llevó por Asia, Europa, América y que conmemora sus cincuenta años de director de orquestas como la Sinfónica de Boston y la Opera Garnier de París, -lee en Wikipedia-. Lo acompaña… -busca en las entradas- la Orquesta Filármonica de Viena… la puta. Leí en una noticia que vienen diplomáticos de países vecinos, es muy importante este tipo. Qué suerte que tuvimos, Pedro.  
-Pero justo hoy que tenemos una reunión a las cinco… te parece que llegamos?
De más está decir que el resto de la jornada se conecta al 220 y despacha todo como un verdadero correcaminos, mientras consulta en internet de reojo cosas que Pedro sospecha que tienen que ver con la función de la noche.  A las seis y media de la tarde, terminan y parten velozmente a casita para aprontar la ropa que usarán. Pedro elige en cinco segundos, traje gris topo, camisa y moño negro, pero Guille se demora más de media hora en decidirse por uno. Saca los mejores y los apoya sobre la cama. Los mira con ojo crítico, se los prueba, ensaya distintas combinaciones. Putea cuando tiene que descartar alguno, ya sea por un hilito salido o un botón perdido. Finalmente el elegido es uno negro que va a usar con camisa blanca y corbata negra. Austero y elegante.
-¿Cómo me queda, me ves bien? –le consulta a Pedro no muy convencido.
-Estás divino mi amor… Y yo, como estoy? –le pregunta dando una vueltita seductora.
-Ay, cielito… estás más rico que un sacramento relleno con dulce de membrillo… te comería de un bocado –dice con los ojos encendidos.
Pedro se pavonea encantado, sabe que Guille ya está empezando a calcular las horas que faltan para regresar y quitarle esa camisa con los dientes. No hay maestro ni filarmónica que puedan distraerlo de su perdición. Para su sorpresa, Guillermo agrega: -Pero nos espera algo más importante, amorcito mío. La función del Año… no perdamos tiempo, vayamos ya!
Cuando bajan del remise, se quedan anonadados ante la larga cola de gente que espera para entrar. A Pedro lo apabulla tanto despliegue de oro y alhajas, se siente transportado a otra ciudad, a otro país… es como si hubieran aterrizado en París o Londres, no parecen estar pisando el mismo suelo que hace cinco minutos. Caminando hacia la cola, Guillermo está tan entusiasmado que se le adelanta unos pasos, Pedro más rezagado escucha al pasar algo que lo hace dar vuelta repentinamente. Las últimas palabras que alcanzó a oír son “cara de culo”, y no es que se sienta inclinado a darse vuelta por identificarse con semejante epíteto pero le llama la atención el tono burlón y la voz gangosa del que lo dice. No ve a nadie que sea candidato de haber lanzado el insulto, solo más gente elegante bajando de autos y algún que otro abridor de puertas que hace su rutina de trabajo.  Seguramente le habrá parecido.
Guillermo ya alcanzó su lugar en la cola y le hace señas que se apure. Está eufórico y eso que todavía ni entraron.  -¡Mirá, con tantos años que tengo y nunca vine a una función! Esto es histórico, Pedro… y nada menos que con el maestro Tornatore y la Filarmónica de Viena… un lujazo! Bien vale las diez lucas que nos gastamos.
-¿Queeeeé…! ¡No me digas que pagaste éso por un par de entradas… te volviste loco? ¡Con esa guita nos íbamos una semana a la costa!
Guillermo abre los ojos al tope, indignado. –¿Y vas a comparar semejante evento con una semana de tortura física y mental en la playa, Pedro? ¡Qué herejía!
-Aflojá, Guille… que tan mal no la pasaste cuando nos fuimos a San Bernardo, eh…? Bien que te revolcabas feliz en la arena aquel día, cuando nos quedamos solos… otra que “La laguna azul” fue…
-Shhhh callate, desbocado… y mejor no me hagas acordar. Quisiera saber quién fue el hijo de puta que nos afanó la ropa que dejamos en la playa. No puedo ni pensar en que nos hayan sacado fotos cuando salimos por fin del agua…
-Si es así, todavía se deben estar riendo… mirá que tratar de taparte las bolingas con un caracol de mar… solo a vos se te ocurre.
-Pedro, nunca más, ¿me oís? Nunca más piso una playa. Ni en ésta ni en las siguientes cinco vidas. Salvo que en alguna nazca medusa, conmigo no cuenten.
La cola, por suerte, avanza rapidísimo. Una señorita muy elegante los acompaña hasta su asiento. Fila diez, al centro, ofrece una vista privilegiada no solo del escenario sino también de todo el teatro, palcos incluídos. Pedro se maravilla de la majestuosidad del lugar. Empieza a parecerle que no fue tanto el gasto, después de todo. Es un momento mágico y tal vez no se vuelva a repetir. Guillermo observa a su alrededor fascinado, no deja de moverse inquieto y de mirar la hora todo el tiempo, ansioso porque empiece la función.
-¿Te conté que se gastaron como cien millones de dólares en restaurar todo el teatro? Hay visitas guiadas todos los días, podríamos venir, no?
-Claro, Guille.
-Mirá lo que es esta cúpula… sabés, las pinturas que estamos viendo no son las originales, estas fueron encargadas al maestro Soldi en la década del sesenta… no es una maravilla? El escenario tiene un disco giratorio que puede accionarse eléctricamente y cambiar las escenas con rapidez… Y el foso de la orquesta… -ahí Pedro desconecta el audífono cerebral y se limita a quedar en piloto automático. Guille se pasó media tarde fisgoneando en internet averiguando cosas del teatro, del  maestro Tornatore, de la orquesta filarmónica y hasta de la vida de cada tipo que compuso las obras que van a interpretar. Es un bolazo descomunal. No ve la hora que empiecen así se calla. Hasta tanto no llega ni su amor por el arte musical ni su aguante por las pasiones de Guillermo. En un momento dado, o bien advirtió sus bostezos o él mismo se aburrió y cambia de ocupación. Empieza a observar a su alrededor, buscando gente conocida. Y en eso demuestra más pasión que con la instrucción que le estuvo dando un rato antes.
-Mirá, -le dice tocándole el brazo- allá adelante en el palco, esa no es Mirtha? Y la que está sentada al lado me parece que es Susana…
-¿Qué Mirtha? ¿Qué Susana? Ah, sí, me parece que sí…
Al minuto… -Y aquél, el de la primera fila, no es  el coso éste, el del gobierno, cómo se llama…
-¿Cuál? ¿El pelado que no vino de traje? Si, me parece que es el que decís… -no tiene idea a quién se refiere pero no le importa un carajo. Ya es la octava persona que le pregunta si será o no.
La suave música de fondo se detiene justo al mismo tiempo que Guillermo enmudece. Parece que le hubieran estado poniendo la cortina musical a él. Se gira a mirarlo y descubre que está pálido, blanco como una criollita que se desarmó en la leche. Intrigado, sigue el curso de su mirada absorta y da con un palco. Sí, Guillermo se ha quedado inmóvil, mudo y enfermo mirando un palco.
-¿Qué pasa, amor… a quién viste ahora?
-No… yo… no te puedo creer… maldito mundo pequeño…
-¿Qué, algún cliente coñazo? No te preocupes, enseguida apagan las luces y no lo ves más.
-Pedro… -dice apretándole el brazo- mirá allá… en el palco más bajo, el que le sigue al de Mirtha… el tipo ese con el gato al lado… el gordo de barba. ¿Lo ves?
Mira y reconoce el tipo que le está marcando. Es un individuo bastante llamativo, no solo él sino también la vedetonga que lo acompaña, una mina enfundada en un estridente vestido rojo y pieles que no se ven nada sintéticas.
-Sí, el que se parece a Pavarotti… Pavarotti antes de hacer dieta –agrega un poco sorprendido de las proporciones del pobre hombre.
-Ése, el gordo choricero ése… el que ocupa como tres asientos… lo conozco, Pedro… por desgracia lo conozco.
Pedro se da cuenta que Guille está profundamente conmovido pero no entiende por qué. Si no fuera por el lugar, pensaría que se trata de algún ex convicto que mandó a la sombra, o algún tipo que lo estafó. O tal vez algún corrupto de esos que pululan por la vereda de la “ley”. Todo puede ser, todo menos lo que escucha a continuación.
-Es un ex compañero de colegio, de la primaria… no lo veo desde hace… cuarenta años… y justo me lo tengo que encontrar acá. Uy… tenía razón el horóscopo de Cuca… una persona que hace años que no veo… es él!  Es creer o reventar.
-¿Un compañero? ¿Y por eso te hacés tanto problema? Relajá, amor, no puede ser tan grave.
-¿No puede ser tan grave? No tenés idea lo que estás diciendo, Pedro… mi vida fue una pesadilla por culpa de ese gordo. Ya me había olvidado… uia… me siento un poco mareado…
Pedro lo mira preocupado. Alarga la mano y trata de aflojarle el nudo de la corbata para que respire mejor, no le gusta nada esa reacción que está teniendo. Qué exagerado, piensa. Guillermo le quita la mano.
-El gordo Secondi… la puta madre que lo re mil parió. Me olvidé que existían personas como él en este mundo. Cuarenta años… y miralo. Desde primero de secundaria que no lo veo… repitió como tres veces y después abandonó. El muy desgraciado a pesar de todo, progresó… era una bestia ignorante, no sabía ni escribir bien la palabra bien. Le preguntabas cuál era la capital de Uruguay y te contestaba Uruguayana. Vivía morfando y burlándose de todo el mundo… de todos. Y si le contestabas, si te defendías insultándolo se iba lloriqueando y diciendo  “¡Qué le pasa a este loco!”, como si él no hubiera largado el primer insulto…
-¿De vos también se burlaba?
-¿De mí, preguntás? De mí peor que de nadie… me tenía de punto el reverendo guanaco. Ahora hablan del bullying como si fuera algo de este siglo… ya en los setenta el gordo Secondi me hizo conocer lo que significa esa palabra… se ve que a la noche, se dormía pensando qué nuevo apodo ponerme… todos los días inventaba uno distinto. Cuatro ojos, olfa, granuja, pelapapas, “Desgraziani”, cara de bragueta, putoski,  linterna…
-¿LINTERNA?
-Si, porque siempre le meten las pilas por atrás…
Pedro abre los ojos azorado. –¿Ya eras puto de chico, vos?
-No Pedrito… pero se ve que el gordo Secondi, además de sorete era adivino. ¿Te das cuenta por qué me pongo mal? Vengo a pasar la mejor noche con vos, y me lo tengo que encontrar a él… esto es ser yeta, no hay caso.
-Qué yeta, qué decís… simple y sencillo, no mires más para allá. Fijá la vista hacia adelante, al escenario.
Comienzan a sentir el aprontar de los instrumentos detrás del telón. El flujo de gente es cada vez más escaso. Las luces van bajando de a poco, ya se nota la inminencia del comienzo de la función.
-Tenés razón, no puedo permitir que este gordo salame después de cuarenta años me siga torturando. Si no lo miro, no está. Ya pasó –dice y le sonríe con una amplia sonrisa llena de buenas intenciones. Pedro le corresponde con otra igual. A los quince segundos, lo escucha suspirar amargamente.
-¿Y sabés que es lo peor? Que mi viejo me decía… quedate tranquilo, Guillermo, los brutos como ese no llegan ni a la puerta en la vida… se quedan en el camino. Vos vas a ser un profesional, te va a ir bien, vas a tener plata… y el boludo ése ni a lustrabotas va a a llegar. Pobre viejo… cómo se equivocó, miralo a este desgraciado… sentado en el mejor palco, con un traje imitación Armani y un gato siliconado al lado que demuestra la tremenda cuenta bancaria que debe tener. A veces hay excepciones… qué injusticia.
-Mi amor, olvidate… pensá en nosotros, en esta bella gala…
-¿Y sabés que me revienta más? Que seguro, si lo encaro, el muy sorete ni se acuerda de mí… porque estos tipos no tienen memoria ni consciencia, no registran lo que hacen.
-Guille, pensá en la guita que gastaste…
-Tenés razón. A la mierda el gordo puto ese, se acabó –rebusca en los bolsillos y saca nuevamente el programa. Lee durante unos minutos y luego alza la vista y vuelve a suspirar.
-Lo único que falta es que me lo cruce a la salida. Te juro que si me lo encuentro…
-¡Ni se te ocurra! ¡Llegás a hacer un escándalo y conmigo no cuentes más! Tranquilizate o me levanto y me voy.
Se ve que alza la voz al decir eso porque la gente que los rodea por delante y a los costados se da vuelta a mirarlos.
-Sh, Pedro, no te alteres… no es para tanto. Estoy haciendo catarsis, nada más. Mirá que lindo… ya corren el telón.
El público disfruta en silencio la exquisita interpretación de Fausto en manos de la orquesta de Viena y la majestuosa dirección del maestro Tornatore. Al finalizar el primer acto, el aplauso es atronador.  Guillermo aplaude con poco entusiasmo, Pedro lo mira de reojo y advierte que no mira hacia el escenario sino a un costado. Al palco con el gordo Secondi.
-Pedro, aprovecho el intervalo para ir un momento al baño. ¿Me acompañás?
Va a decirle que no tiene necesidad cuando por el rabillo del ojo ve levantarse al doble de  Pavarotti y dirigirse a la puerta del palco. Cambia automáticamente de respuesta.
-¡Te acompaño!
Todo marcha sobre rieles hasta que saliendo del baño, sucede lo que tanto temía. Se cruzan al gordo que se había demorado en el hall hablando con unas personas.  Guillermo se le va al humo como una mosca a la miel. O mejor dicho, como una mosca a un sorete. El gordo Secondi lo ve venir y abre los ojos horrorizado. Se vé que, o Guillermo es muy expresivo, o sigue siendo adivino el gordo. Pedro manotea para detenerlo pero apenas alcanza a pellizcarle la tela del traje. Se le escapa por un pelito, y es algo que lamentará por mucho tiempo.
-Ah, pero qué pequeño es este mundo… cómo andás, pedazo de hijo de puta! Tantos años sin verte… se ve que te fue muy bien en la vida… te morfaste todo, gordo! ¿Cómo hiciste tanta guita? ¿Laburaste en Hollywood de papá de la ballena Willy… o trabajás de catador de mortadelas en la fábrica Palladini?
El tipo se queda más frío que un iceberg. Lo que Guillermo no sabe es que justamente él, en ese momento, es una especie de Titanic que enfila directamente hacia un bloque de hielo que lo va a hundir en el mar de la ignominia. Sigue con los insultos y Pedro descubre que su amor tiene un ilimitado catálogo de improperios, no entiende cómo puede inventar tantas aberraciones.
-¿Te acordás cuando te cagaste encima, gordo tetón? Le pedías a la profesora de Historia que te dejara ir al baño y no te dejaba… al final, cuando sonó el timbre y enfilaste para el baño ya era tarde! La baranda que quedó en el aula no la podían sacar ni tirando una bomba atómica… tuvimos que tomar la clase el resto de la semana en el aula de música… Y la vez que te pusieron las amonestaciones… -ríe desaforado- la paja que te habías hecho con la profesora suplente… te pescó el preceptor y casi te hace echar del colegio!
El silencio que los rodea es sobrenatural.  La gente los mira alternativamente a Guillermo y al gordo, como en un juego de tenis, esperando ver donde cae la pelota. El pseudo Pavarotti continúa inmóvil y un río de sudor corre por los costados de su cara. Pedro ruega que no se caiga redondo allí o el cráter que va a dejar insumirá otros miles más en refacciones.
-Pero sabés qué, gordo forro, todo se paga en esta vida… sabés lo que es el karmaaa? –le dice apuntándole con el dedo-, es lo que te va a venir a cobrar todo lo que hiciste, porque algún día, todo se paga! Por ejemplo, el yiro ese que llevás pegado al brazo –el yiro está detrás del gordo, mirando la escena con cara de espanto-. Ese esperpento te va a dejar más seco que una galleta marinera, te va a dejar en bolas sin un peso, y encima con más cuernos que una manada de rinocerontes, y ahí, ahí el universo se va a cobrar todo lo que me hiciste, gordo pajero!
Acto seguido comienza a reír histérico y Pedro ya no sabe si tomarlo de un brazo y escapar del teatro lo más lejos que les den las piernas, o rendirse y caer al piso chupándose el pulgar.
La yirola comienza a llorar a los gritos, y un guardia se acerca a preguntar qué mierda está pasando. Sólo que lo hace con elegancia. -¿Algún inconveniente, señores?
Pavarotti, extrañamente, apunta con la mano hacia Guillermo y le dice al guardia. -Questo bastardo insulta me brutto!  Mi ha insultato… E la mia povera signora!
-¡Qué decís, pedazo de gordo salame? ¡No sabés ni hablar castellano y te hacés el europeo! ¡Andá a cagar!
Y ahí es cuando en un arranque de locura psicópata, pero por sobre todas las cosas, temeraria, se arroja contra el iceberg que lo va a mandar al fondo del océano.
-¡Sorete!
-¡Mascalzone!
La contienda termina en menos de un minuto. Afortunadamente, porque si los dejaban cinco segundos más Guillermo salía en camilla rumbo al hospital… o la morgue. Un grupo de guardias lo separa del grandote y lo arrastran de ahí con rumbo desconocido. Pedro mira como se lo llevan y no sabe, una vez más, si sentir pena por él o salir rajando, tomarse un remis y dejar que se vuelva solo como David Banner en el Increíble Hulk, de castigo. Solo y con el voleo en el orto que seguramente le van a pegar para que aprenda.
Tiene que presenciar cómo todo un séquito de empleados y gente engalanada rodea a Secondi intentando calmarlo. El muy cabrón sigue lamentándose en italiano, haciéndose el ofendido.
Casi se cae desmayado cuando escucha a sus espaldas. –Dios mio, qué problema… ¿y si ahora nos declaran la guerra por atentar contra el Embajador?
-¿Embajador… de qué? –pregunta Pedro metiéndose en la conversación.
-Es el señor Embajador de Italia… el doctor Giovanni Espínola dal Ponte, conde de Venecia. Y ex cantante lírico. Invitado especialmente para la función, junto con su esposa, la actriz dramática Claudia Lorenzato… la actriz que acaba de ganar un Globo de Oro… –le informa un tembloroso empleado.
Más títulos y honores no pueden tener los muy desgraciados. Pedro comienza a silbar bajito mientras enfila hacia la puerta. Con un poco de suerte nadie se avivó que venía con él, con el loco que atentó contra el señor embajador y su señora esposa. Sale a la calle, se sube el cuello del saco y espera apoyado sobre una columna, a varios metros… en algún momento tendrá que salir Guillermo… más pronto que tarde, piensa acertadamente.  Allí viene, con las manos en los bolsillos del pantalón, un evidente chichón en la frente que seguramente se ganó cuando chocó contra el iceberg, y mirando hacia el piso,  muerto de vergüenza.  Apenas lo alcanza a Pedro y sin detenerse le dice: “Busquemos un taxi ya”. Están haciendo señas a los autos que pasan cuando a sus espaldas una voz gangosa y burlona larga un… -“¡Qué hacés, “LINTERNA”, yo sabía que un olfa como vos iba a llegar alto”!
Se dan vuelta al unísono y ven a un flaco panza caída que recibe un billete de dos pesos de una viejita por ayudarla a subir a un taxi.
-¡Secondi! –exclaman los dos a la vez.
-¡Qué pequeño es el mundo, no, Desgraziani? –y corre a abrir la puerta de un taxi para que suban.

FIN
***


jueves, 22 de octubre de 2015

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - Cap. 9 - (By Madame Butterfly)

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - CAPÍTULO 9





No sabía que decir, se quedó parado ante él sin decir una sola palabra, su mente tenía en ese momento una pelea interna con su corazón. Mientras una se alegraba de que hubiera recordado su vida, el otro, con una tristeza inmensa, se consumía ante el dolor...
-¡Ey! ¿Qué pasa? ¿Te quedaste mudo o te comieron la lengua los ratoncitos?.....
-¡No, por favor! Es que me sorprendió la noticia, nunca me imaginé que la situación vivida te ayudaría a recordar... Es solo eso.
-Si… La mente es algo compleja, nunca podés saber cuándo se despierta de ese letargo, no es como el cuerpo. Él si se manifiesta ante el dolor, pero bueno… Ya basta de tanta charla de medicina, te parece?
-Si claro… Igual te aclaro que sigo enojado con vos. ¿Cómo puede ser que te hayas arriesgado a subir a la cúpula? Te aclaré que yo iba bajar por mis propios medios…
-Bueno, pararme el enojo ahí... Cuando vi la soga desaparecer creí que habías caído al vacío, eso sumado a la lluvia y el viento… No podía ver nada.  Me asusté cuando grité y me contestaste que ibas a bajar sin soga, temí lo peor.
-Perdoname, pero es mi deber.
-Ya conozco tu frase Guille… No la repitas, me causa pavor de solo escucharla.

Se sintió halagado, nunca hubiese imaginado que el diminutivo de su nombre dicho con esa boca fuera tan perfecto… Mejor dicho, todo en él era perfecto. Un ruido lo sacó de sus pensamientos...
-¿Y ahora qué pasó? 
-Quédate tranquilo... Es el radio, ya se volvió a encender solo. Qué bueno, sino había que volver a subir....
-¿Vos me estas jodiendo no? 
-No chiquito, no te jodo… Desde acá no se puede prender... Escúchame, prepará unos mates mientras cocino, si?

No lo podía creer. Con toda la naturalidad del mundo ese hombre tenía el don de sacarlo de su eje y eso lo asustaba… Él, que en la mesa de operaciones tenía la mente más fría, que en las situaciones adversas de su profesión siempre tuvo el control de la situación, ahora adelante de este hombre, todo lo fríamente calculado no tenía valor. ¿Será que el amor cuando llega barre con todo y nada es lo que parece?

   ......................................................................................
-¿En qué te quedaste pensando? Terminá de comer...
-En mi vida, en mi profesión… Cuando salí a navegar mi semana había sido tremenda, con decirte que lo que más odio de mi profesión es la muerte.  Es algo que, aunque haya pasado el tiempo, todavía no me puedo acostumbrar...
-Por eso esos recuerdos de pasillos largos llenos de tristezas...
-Si… Por eso la sensación de tristeza en mis recuerdos... En verdad nunca me imaginé que se desataría una tormenta tan intensa, pero necesitaba escapar… Me ahogaba el hospital, la misma ciudad, y la navegación siempre fue mi salvación. MI ACTO DE FE...
-Así se llamaba tu embarcación...
-Si… ¿Cómo lo sabés?
-Porque cuando me pude comunicar con la base me avisaron que tu embarcación faltaba del muelle y te daban por desaparecido, por supuesto que en ese momento vos todavía seguías sin recordar nada… 
Su semblante cambio de repente....
-Pero ahora es diferente... Voy a tratar de comunicarme para que tu familia se entere que estás bien...
-¡Uy…! Mi familia...  Si, deben estar preocupados por mi desaparición de días... - y se sonrió... -Deben extrañarme horrores...
-¿De qué te sonreís? ¿Enloqueciste? ¿Sabés lo mal que lo deben estar pasando...? ¡Por favor, Pedro!
-¡Uy… si! La verdad es que *TOTO* debe estar pasándola muy mal… ¡Jajaja!
-¿Sos boludo vos? ¿Quién mierda es *TOTO*...? ¿Por qué mierda te reís así?

Si, ya no había dudas, los celos se presentaron en ese momento con toda ferocidad solo para asegurar lo que tanto temía… Estaba perdidamente enamorado de ese náufrago y aunque afuera el día se presentaba gris y frío, muy adentro suyo el sol había salido con todo su esplendor...

-¡Ay, que carácter de mierda tenés Guille! *TOTO* es mi perro y no me quiero imaginar el desastre que habrá hecho en el departamento ese demonio… Espero que el portero haya subido a darle de comer.

Un torrente de aire entró a los pulmones de Guillermo dándole un poco de paz a su pobre corazón, pero todavía necesitaba saber más, quería saber todo de él, hasta el más mínimo de los detalles… Porque solo una palabra definía lo que sentía en ese momento, unos terribles y descontrolados celos....

-¡Ah…! Tenés un perro… ¿Y tu familia...?
-No viven en Buenos Aires, todos residen en Chile, mis padres y hermanos....
-¿Y qué hacés viviendo tan lejos de ellos...?
-Vine por una beca, pero cuando me recibí dicidí quedarme en Buenos Aires. Me enamoró y ya no me pude ir...

Aunque se le fuera la vida en la respuesta y su alma se quebrara en mil pedazos, lo tenía que saber... 
-¿No habrá sido una linda enfermera? ¿O algún amor...?
-¡No, por Dios! No te niego que salí con varias mujeres… pero nunca me sentí tan atraído por nadie como hasta ahora.

Sus palabras llegaron a sus oídos y no sabía si quedarse callado o decir algo...  Pero la incertidumbre y los celos pudieron mas... 
-Debe ser muy afortunada esa mujer... y debe estar preocupada por vos

Se acercó a él y mirándolo a los ojos le sonrió.
-¿Y a vos quien te dijo que era una mujer...? ¿Nunca se te ocurrió que fuera un hombre, que tiene un carácter de los mil demonios, que es impulsivo, que cocina riquísimo y que tiene una terrible obsesión por un faro? 
Se tomó el corazón que empezó a latir desaforadamente, y su rostro palideció al escuchar esas palabras...
-¿Vos te sentís atraído por mi? ¿Estás seguro de lo que me decís...? Porque yo estoy profundamente enamorado de vos… 

Y se besaron, con timidez al principio hasta que sus cuerpos se empezaron a rozar con ansias de mucho mas...

Y ahí el destino aseguró: “CONTINUARÁ”   


*Gracias Vane Baigorria por prestarme a TOTO (NO BUSCABA NADA Y TE VI)
*Gracias Luz por prestarme tus palabras finales (SOLO PROMESAS)

martes, 20 de octubre de 2015

"P & G - LA MERCERÍA" - Cap. 37 - (By Guillermina Pedris)

"P & G - LA MERCERÍA" - CAPÍTULO 37






Cuando el teléfono sonó a las 8:30 de la mañana, se sentaron en la cama los dos al mismo tiempo y en un mismo sobresalto. Les llevó un instante bastante largo recordar donde estaban, quienes eran y porque el teléfono sonaba a esa hora.
Pedro lo buscó a ciegas _ Si…
_¡Buenos días mi vida! ¿Dormiste bien?
_Si… _Le mintió descaradamente. _ Descansé bastante bien. ¿Vos?
_Yo estuve leyendo un poco más sobre jurisprudencia en adopción internacional para estar empapada en el tema… Por cualquier palo en la rueda que surja, quiero estar bien informada.
Pedro todavía no lograba salir de su estado de abatimiento y sentía que los ojos se le cerraban mientras hablaba con su prima. _¿Laura, de verdad no dormiste nada?
_Si, claro que dormí. De las cinco a las siete dormité un poco, aunque en realidad lo más exacto sería decir que me recosté para resetear el cuerpo.
Pedro se sonrió entredormido. _ ¡Cómo se te pegó esa…! ¿No?
_¡Ahá! De ustedes dos se me pegaron muchas cosas durante el tiempo que trabajamos juntos en el estudio. _ Dijo con nostalgia.
_Se te extraña ahí… ¿Pensaste en volver?
_No.
_¡Uhhh! ¡Qué directa y cruel amaneciste! Eso es porque no dormís.
_Directa si, cruel nunca y menos con vos. Se los expliqué el mismo día que decidí que era el momento de dejar el estudio…  Ya sabés como soy, nunca estoy demasiado tiempo en el mismo lugar, no me gusta echar raíces… y no es momento de ahondar en este tema sino de que bajen a desayunar. Tenemos que estar en el Orfanato a las diez.
_Está bien…Pero no te prometo no volver a sacar el tema. Gracias por despertarnos. En un rato bajamos. Beso.
_Otro.
Corta con Laura y escucha con nitidez ese ruidito a su lado. Lo mira y se sonríe. Guillermo está profundamente dormido… y ronca. Ronca bajito, pero feo. Es un sonido gutural lo que sale de sus labios entreabiertos. Le gustaría empezar a hacer de las suyas como cada vez que se despierta a su lado, pero esa mañana sabe que no puede… Si se llegan a trenzar en un nuevo juego erótico no van a salir de la habitación hasta muy pasado el mediodía, pero una nueva travesura se cruza por esa cabecita despeinada.
Primero lo graba. El muy ladino graba el espantoso ronquido de un Guillermo extenuado en su celular, mientras se muerde los labios para que su risa no salga en la grabación. No conforme aun con esa dañinada,  cambia de aplicación y lo filma. Le acerca el celular logrando una toma perfecta en primer plano de Guillermo desmayado en la cama, con la boca semiabierta y los ojos cerrados.  Después de haberse asegurado que esa escena bochornosa haya quedado inmortalizada, deja salir la risa que viene conteniendo y sin dejar de filmarlo, lo toca para que se mueva.
_Arriba bomboncito…
El contacto de su mano sumado a escuchar en sus sueños una voz que, dormido como está, no puede distinguir, provoca en Guillermo un cimbronazo. Se mueve inconscientemente y un estertor de ultratumba le sale de las entrañas… Pedro larga una carcajada. _¿A ver como se despierta papá para ir a buscar al nuevo cachorrito de esta manada?
Nada. Guille está  en coma. No para de filmarlo y de reírse. _ ¡Uyyy! ¡Sonamos! ¡No reacciona! _ Con una mano sostiene el celular y con la otra vuelve a rozarlo suavemente, provocando una apnea involuntaria en su respiración y un nuevo graznido. Pedro tiene los ojos encendidos, otra idea acaba de pasar por su mente.
Vuelve a hablar mientras pasea el celular por toda la longitud de Guillermo despatarrado en la cama, previo haber tapado con la sábana lo que no debía salir en la filmación, y vuelve a detenerse en su rostro. _ Querido hijito, hoy es el día en el que nos vamos a ver por primera vez y papi Pedro ha decidido hacerte un book con videos y fotos para que cuando seas mas grande puedas ver por vos mismo el amor que has despertado en nosotros y tengas una idea exacta de cómo fue tu llegada a nuestras vidas. _Habla sin dejar de filmarlo. _Este que duerme como un lirón es papá Guillermo. Está así porque anoche comió mucho dulce… Mucho, tal vez demasiado. ¿Ves hijito? No reacciona y ronca como un oso… Todavía no sabemos si está empachado o embichado. El exceso de dulces provoca consecuencias de este tipo, así que si el día de mañana no querés amanecer en este estado bochornoso, cuando papi te diga que ya basta de golosinas en un mismo día, es por esto. No lo olvides. _ Se recuesta sobre el pecho de Guillermo que sigue perdido en el mundo de los sueños y saca una selfie perpetuando un papá desplomado en una cama y otro papi con el cabello revuelto, los ojos algo hinchados y una sonrisa de satisfacción.
Deja el celular en la mesa de luz, va hasta el baño y abre la ducha. Espera unos minutos, se asegura que el agua no salga ni muy fría ni muy caliente y cuando la siente en la temperatura justa vuelve para despertarlo. _ Buenos días perezoso… _ Se le tira encima, lo besa, le revuelve el cabello. Guillermo abre los ojos, lo abraza y los vuelve a cerrar. _No, no, no… _ Se suelta de su abrazo. _Hoy nada de fiaquitas… Vamos, levantate que la ducha está en su punto justo.
 Lo ve desperezase, se estira en la cama, retoza, le cuesta pero vuelve a abrir los ojos. _¿Qué hora es?
_La hora de levantarse, ducharse, desayunar, e ir al orfanato a buscar a nuestro hijo.
Guillermo reaccionó de golpe y se sentó en la cama. _ ¡Kendy!
_Si… Kendy  amor. Desde hoy y para siempre, vamos… Dame la mano que te llevo hasta la ducha. Estás a la miseria.
Cuando se unieron al grupo que ya estaba desayunado en el restaurante del hotel, tenían una imagen irreprochable. Nadie podría sospechar la maratón de sexo que habían tenido la noche anterior, parecían haber dormido las ocho horas reglamentarias. Pedro le pidió a una de las camareras que les sacara una foto. Como cada vez que se le ocurría algo, no pararía hasta lograrlo, él iba a hacer un book para su primer hijo, pero no le iba a contar nada a Guillermo por ahora, sería una sorpresa. Una sorpresa más de esas tan conflictivas que le daba de tanto en tanto… Cuando Guillermo viera el videíto se iba a armar.

La fachada del orfanato estaba compuesta por un hall sostenido por dos columnas de cemento con los revoques roídos por el paso del tiempo, la lluvia y el intenso sol. La puerta de entrada estaba cubierta por un enrejado de color blanco, al igual que cada unas de las muchas ventanas que se podían observar desde la calle. Era un edificio mucho más grande de lo que habían imaginado y con un aspecto intermedio. Ni para vanagloriarse ni para lamentarse. Bajaron de los taxis y se amontonaron nerviosos. No había ningún cartel, nada que indicara su naturaleza o esa función social tan importante que llevaban a cabo.
Robertino se acercó a Pedro y a Guillermo que se habían quedado paraditos y tiesos, uno al lado del otro, con más nervios de los que imaginaron que iban a sentir. _¿Este será el orfanato? No tiene aspecto de orfanato, parece un hospital… ¿Nos habrán entendido bien la dirección que les dimos?
_ No Robertino, no es el orfanato. Es la embajada de Siberia, te trajimos engañado para que no pusieras resistencia e hicimos esconder las banderas para que no te dieras cuenta, porque en realidad vinimos hasta acá para deportarte._ Siempre, siempre pero siempre, iba a encontrar la manera de descargar sus nervios, sus enojos o lo que fuera contra Tino, que encima tenía un don especial para quedar en el centro del radar cuando Guillermo decidía disparar al blanco.
Con el Osi cerca, a Robertino se le hacía más fácil hacerle frente.  _Energúmeno. Persona colérica que al enojarse se expresa con violencia. ¡Qué bien te define, Guille! Es más, creo que la raíz etimológica, tiene la fecha de tu nacimiento.
 Esta vez sí que se lució con la respuesta, además de haberlo definido con un epíteto peyorativo, entre líneas le dijo viejo, y a Guillermo no se le escapó el detalle. Las arterias se le endurecieron.
_¿Vos escuchaste eso de que el que ríe último ríe mejor, Roberto? _Y le dibuja un círculo en el aire. _ Ya te lo dije, todo vuelve… Ya vamos a volver a estar mano a mano vos y yo, sin el Osi cerca, y vamos a ver si podés seguir siendo tan suspicaz cuando eso pase.
_Ni te tengo miedo, ni me llamo Roberto… ¿Querés ver mi pasaporte? Me llamo Robertino porque mi padre es italiano.
_¡Pobre tipo! ¿Y donde se refugió después de engendrarte? Si yo hubiese propagado mi existencia en alguien como vos, me estaría atando el pito con alambre de púas, no la vuelvo a poner ni en una alcancía!
_¡Pedro!
_¡Basta Guillermo! Tino tiene razón, te estás pasando…
_¿Y para que empieza?
_No empezó él, empezaste vos. ¿Podemos hacer lo que vinimos a hacer? _Pedro se veía bastante molesto con Guillermo que ya sabía muy bien cuando la cuerda llegaba al tope.
_Por supuesto…
_¡Entonces caminá! _ Y lo empujó por la espalda.
Mientras iban los seis avanzando hacia la entrada del orfanato, Pedro sentía que la bronca no se le pasaba. No quería remover el estofado, pero la pregunta se le escapó. _¿Qué problema tenés con Robertino?
_Ninguno en especial…
_¿Y se puede saber porque lo tratás así?
_Porque me divierte.
_¿Y a vos te parece de gente correcta tratar a alguien así porque te divierte?
Guillermo se paró en seco, lo tomó de un brazo y lo sacó de la fila para que nadie pudiera escuchar lo que le iba a decir.
_¿Y a vos te parece de gente correcta, como decís, todo lo que vino haciendo desde que apareció en nuestras vidas? Se cansó de tirarte los perros… Te regala ropa extraña para que parezcas un muñequito de torta igual que él. Siempre me trató de viejo y de ogro malhumorado… ¿Crees que me olvidé de esa charla que escuché cuando llegué a su local de venta los días previos a nuestro casamiento? ¡No Pedro, no me olvidé! Pero claro…  Como es un histérico, después se puso en pedo y me hizo un pijama de baba… A mí, al viejo, al ogro malhumorado… ¡Casi me meó los pantalones esa noche en la puerta del baño…!
_Pero, Guillermo… ¡Me extraña de vos! No lo hizo nunca en serio, el juega con esas cosas…
_¡Si quiere jugar porque está aburrido, que se corte un huevo y organice un torneo de ping pong!
_Bueno, definitivamente hay algo que no me cierra. Si pensás eso de él, ¿por qué lo elegiste como padrino de Kendy?
Guillermo se balancea con las manos en los bolsillos.
_¡Dale! ¡Contestame…!
Le cuesta, le toma tiempo ordenar sus pensamientos, hasta que finalmente lo dice. _ Porque, Dios no lo permita, pero si algo nos llegara a pasar a los dos… Creo que es la única persona que podría hacerse cargo de nuestro hijo y hacer de él un ser auténtico y feliz, solo él y Laura. Nadie tiene la cabeza abierta como ellos dos.
_¿Vos te escuchás lo que decís?
_Si! Claro que me escucho, Pedro… No me trates de tarado.
_Nadie dijo tarado ni nada parecido…  Guillermo, tenés sentimientos encontrados con Robertino. Cuando volvamos a Buenos Aires, vas a ir a hacer terapia. Vas a ver un psicoanalista que te ayude a resolver este tema que tenés con Tino
_¡Yo no pienso ir a ningún lado!
_Vos vas a ir… _ Miró la fachada del Orfanato… _Vas a tener que ir, porque sino, le vas a transmitir esto al nene y él va a ser su padrino.  Si vos no lo respetás, él no lo va a respetar y si algo nos llegara a pasar al los dos, lo elegiste al pedo, porque el pendejo no le va a dar ni tronco de bola… ¿Me entendiste? Lo vas a hacer por Kendy…
Silencio…
_¡Guillermo estoy esperando una respuesta!
_¡Está bien! Lo voy a hacer… Pero por el nene!
_Listo… Por el nene, pero mientras tanto, no quiero ver una sola actitud fea de vos hacia Tino delante de Kendy porque el torneo de ping pong, lo voy a organizar yo y con una pelotita tuya… ¿Estamos mi amor?
Entre dientes se escucho un sutil… “Estamos”
Antes de llamar a la puerta, Pedro propuso una nueva selfie… “Está demasiado adicto a las fotos” pensó Guillermo,  pero supuso que se debía a la situación.
Los recibieron con una amabilidad que no esperaban… Estar en ese lugar fue un antes y un después para los seis.  Solo una de las personas que los recibieron hablaba en español, los demás en francés y algunos en ingles. Pese a los conflictos idiomáticos se entendieron a la perfección, todos los papeles que eran necesarios para la adopción de Kendy estaban listos, solo restaba pasar el período de adaptación.
_ Nosotros consideramos que la adopción debe ser mutua. No solo se trata de que ustedes quieran adoptarlo, sino de ver si él los adopta a ustedes. Si al cabo de estos días Kendy da señales de haberlos elegido, se firman los papeles y lo podrán llevar. Como ya les hemos explicado a través de los tantos correos electrónicos, debemos asegurarnos de su bienestar cuando esté en su país, por lo tanto la adopción será supervisada por una Asistente Social y gente que trabajará en equipo con nosotros durante dos años. Pasado ese lapso de tiempo, se les dará lo que se llama Adopción Irrevocable y a partir de ahí, la vida en común quedará solo en sus manos.
Ninguno se pudo resguardar de la pelota de lágrimas que se les atoró en la garganta cuando ingresaron al verdadero hogar. Más de cien almas asistidas y cuidadas por otras almas que habían nacido con esa vocación de servicio. Madres adolescentes con sus bebés en los brazos que compartían charlas entre ellas… y demasiados niños.
A veces, una persona toma decisiones que solo están basadas en sus propias coordenadas, en su propia realidad, pero esto sacaba del mapa interior a cualquiera.
Tal vez porque la muralla no era tan fuerte como creía, tal vez porque la vida quería dejarle un mensaje antes que fuera demasiado tarde, o tal vez porque la maternidad nace junto con la mujer en una perfecta empatía y le da esa capacidad tan especial de percibir lo que otra persona puede sentir, sobre todo tratándose de un niño, Laura fue la más afectada.
No podía contener las lágrimas, las apartaba con urgencia de su rostro pero a cada segundo muchas más volvían a caer.  Supo que esa realidad que afectaba a tantas almas viajaría con ella a partir de ese momento y para siempre, aunque cambiara mil veces de camino, y que jamás podría olvidar lo que estaba viendo. Su vida acababa de modificarse para siempre. 
Si se quedaba un minuto más ahí se los iba a querer llevar a todos, estuvo muy cerca de pedir volver a la recepción, pero pudo intelectualizar a tiempo que por algo la vida la había llevado a ese lugar. Desde que había viajado a Buenos Aires de manera casi accidental, solo para saber cómo estaba su primo y sin tener la menor idea que con ese viaje le iba a salvar la vida, la libertad y la felicidad, había comprendido que nada es casual.
Pedro se había olvidado de las fotos, tenía la mirada cargada de dolor.  Demasiada orfandad para tanta sensibilidad.   De no haber ido por Kendy, de haber tenido que elegir ahí, no hubiese podido hacerlo. Él también pensó en ese momento que si pudiera, se los llevaría a todos.
Guillermo había quedado magnetizado con dos nenas de rasgos idénticos que jugaban en un corralito, una era blanca y con rizos dorados, la otra morena y con los mismos rulitos, pero de un negro azulado…
_Mutación genética._ Le dijo la única mujer que hablaba en español. _ Es raro, pero suele pasar. Son gemelas, pero han heredado genes diferentes… Suele pasar.
_¿Qué edad tienen?
_Un año y dos meses.
_¿Y como se llaman?
_Doctor… No haga tantas preguntas porque se va a ir de acá con mucha tristeza. No se preocupe, ellas están cuidadas.
Joaquín no podía creer lo que estaba viendo, su sonrisa persuasiva había desaparecido y al igual que los demás tenía los ojos vidriosos.
Robertino y el Osi observaban todo en silencio… Hasta que se miraron, se sonrieron y no hicieron falta palabras, todo estaba dicho.
Los llamaron para que volvieran a la recepción. Una de las tantas mujeres que trabajaba en el hogar los esperaba con Kendy en los brazos. Ver esos ojos de cielo que hasta ese momento solo habían visto en una pantalla, los ahogó en más lágrimas que se tragaron como pudieron, no era cuestión de asustarlo.
Pedro y Guillermo se miraron a los ojos por segundos y en esa mirada se dijeron mucho más que todo lo que se habían dicho desde que se conocieron en aquella audiencia, tanto tiempo atrás. Había corrido mucha agua bajo el puente, incertidumbres que se fueron transformando en certezas, miedos que se convirtieron en el valor de elegir, lágrimas que se habían secado con el paso de los días transformándose en restos de sal que fueron limpiando poco a poco en cada beso. Después vino la convivencia, volver a elegirse pero esta vez ante el resto del mundo, aceptar que no había forma de sobrevivir si no era al lado del otro. Formalizar la unión en una ceremonia llevada a cabo en el estudio que era para ellos él ícono de ese amor, la matriz donde se gestó, una probeta con calor de hogar que los unió como si hubiesen sido un óvulo y un espermatozoide que habían perdido el camino y de los dos hizo solo uno. Y ahora este momento… Un hijo de los dos.
_ ¿A ver como saludamos? Bonjour… Mbote…
Kendy los miraba temeroso y cuando ellos le hablaron se abrazó a su nodriza y escondió la carita en su cuello.
_Miralo… _ Le dijo Guillermo bien bajito. _ Ya se parece a vos... _Pedro reconoció ese gesto tan suyo y le respondió con un silencio que lo decía todo y una sonrisa tímida que sacó a relucir los pocitos que se hacían en sus mejillas cada vez que sonreía.
_Es normal que haga esto, no los conoce. Los mas chiquitos prácticamente no ven a otras personas que no sea la gente que trabaja en el hogar, son muy perceptivos y vulnerables. Los preservamos del público que suele venir a visitar y a jugar son los más grandecitos. Pero traten de acercarse… Poco a poco se va a soltar, estos niños están tan necesitados de afecto que no les va a costar demasiado que empiece a confiar en ustedes. Nosotros hacemos lo que podemos, pero nunca alcanza. Son tantos… Además nosotros solo les enseñamos nuestros nombres, y a ellos les faltan vínculos. Kendy tiene casi once meses, a esta edad mis hijos ya distinguían la palabra mamá o papá, pero él ni siquiera las conoce… _La mujer le habló en francés al niño que se escondía contra su cuerpo en un tono que intentaba infundirle tranquilidad.
Laura se acercó y pasó su mano por su cabecita enrulada, le acarició la espalda y comenzó a hablarle. _Eso es… _ La mujer la alentaba. _Háblele, él no entiende su idioma pero le aseguro que esa ternura que está poniendo en su voz no se le va a escapar.  
_Perdón… _Guillermo carraspeó para aclarar su voz, estaba emocionado. _ ¿Qué idioma entiende él?
_En general, nosotros les hablamos en francés, pero están en contacto con otras mamás que como habrá visto, viven en el hogar, y con otros niños que les hablan con frecuencia en Lingala. Pero no se preocupe por eso, los niños tienen una capacidad sorprendente para asimilar idiomas. Kendy tiene el lenguaje incorporado, pero todavía no lo ha desarrollado. Por lo tanto, si finalmente todo sale bien y se va con ustedes, pronto hablará la lengua en la ustedes le hablen. Es necesario que venzan todo prejuicio de si les va a entender o no, él es muy chiquito y está a tiempo para todo. Solo traten de infundirle confianza, les aseguro que con eso va a ser más que suficiente.
Kendy comenzaba a levantar su carita hacia Laura y poco a poco, comenzaba a hacer contacto visual con ella. Lo primero que le llamó la atención fue una cadenita que colgaba de su cuello, estiró su manito y mientras ella no dejaba de hablarle y de acariciarlo, comenzó a jugar con el colgante. Lo dejó jugar un ratito y le estiró los brazos, pero él se quedó mirándola sin decidirse si aceptar o no.
Uno a uno se fueron acercando, despacito para no intimidarlo y trataron de ir haciendo amistad con él que los traspasaba con esos ojos diáfanos y cristalinos.
_¡Ey campeón! ¿Qué pasa? ¡Uyyy cuanta gente que no conocemos…! ¿No? _ Algo en la voz de Pedro extrajo de él una primera sonrisa que todos festejaron requete babosos. _ ¿No tenés ganas de ir a pasear con nosotros? _ Él no sacaba los ojos de encima de Pedro, pero seguía prendido a su nodriza.
Ver  a Pedro junto a Kendy  y escuchar con el amor que le hablaba, lo llevó a una conclusión. Esa adopción iba a ser mutua e iban a volver a Buenos Aires con Kendy, aunque tuviese que estar tirado en el piso todo el día jugando con él, aunque durmiera entre los dos, aunque tuviera que conseguirle una mascota. Iba a hacer hasta lo imposible para que él también los adoptara. Este sueño no podía fracasar.
Recordando las palabras que había escuchado hacía solo minutos, tomó coraje y se acercó a él con esa actitud que arrancaba de Pedro los celos más profundos y frenéticos; esa manera suya de seducir sin proponérselo… Esa autoridad que imponía con su sola presencia, el timbre cautivante de su voz, sus ojos serenos, la mirada persuasiva. Así lo había enamorado. Guillermo emitía las mismas vibraciones del pungi que hace salir a la serpiente de su cesta de bambú.
Tan solo se acercó y le estiró los brazos. _Vamos… _ Le dijo con firmeza, pero con mucha ternura. _¡Vamos! ¿Qué esperás? Vamos a pasear con papá…_ Tal vez porque era la primera vez que escuchaba esa palabra o tal vez por la forma en la que había sido dicha, para sorpresa de todos Kendy estiró los bracitos hacia él y se tiró en sus brazos.
La nodriza se apresuró a poner el bolso con los pañales y la ropa de Kendy en manos de Laura y les dijo. _¡Vayan! Vayan ahora que hizo contacto… Si empieza a llorar vuelvan, sino los esperamos esta tarde… Y suerte. Les deseo toda la suerte del mundo, a ustedes y a él, Kendy necesita y se merece un hogar.
Salieron del hogar sobrepasados de emociones. Guillermo llevaba a Kendy en sus brazos y le hablaba como si fuera un cliente del estudio, explicándole las circunstancias y haciendo gestos que se iban ganando alguna que otra sonrisa.  Mientras esperaban los taxis que vendrían a recogerlos, se lo pasó a Pedro que se moría por tenerlo en brazos. _Vaya con papi… ¡Pero ojo con este atorrante! Va a tratar de enseñarte algunos de sus artilugios para convencerme de lo que no quiero hacer… _Le hablaba cerquita y se dio el gusto de comerle el cachete de un beso. _¡No le vayas a hacer eso a papá!
Lentamente Kendy empezó a interactuar con ellos, comenzó a pasarse de brazo en brazo, su sonrisa se volvió frecuente y poco a poco, su mirada perdió esa inflexión de tristeza que tenía unos minutos atrás.
Si algo quedaba en claro mientras esperaban los taxis que los llevarían al centro de la ciudad, era que había empezado a confiar en ellos.
Se volvieron a mirar a los ojos, se sintieron tan cerca de concretar el sueño, que mientras Kendy hacía sociales con sus tíos y padrinos, ellos dos se abrazaron en plena calle con tanta intensidad que de un plumazo borraron todos los momentos desafortunados que pudo tener esta inolvidable historia de amor.
“Porque Romeo no puede vivir sin Julieta, y Julieta no puede vivir sin Romeo.” Es así viejito, así lo dijo Shakespeare y así lo dijo Fiore M. Taylor…
No puede no pasar…

CONTINUARÁ