Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 29 de octubre de 2017

"BABYLON" - Capítulo final (Parte 2) - By Madame Butterfly






Todo había dado un vuelco en sus vidas. Guillermo no podía creer lo que sus oídos habían escuchado y Pedro se sintió en falta
- Lo que dijo ese infeliz... ¿es verdad?
- Si, es verdad, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Yo nunca le dije que me iría con él y no sé cómo se enteró
- Te vas… ¿Y cuando me lo pensabas decir? ¿Te ibas a ir sin decírmelo o me iba a enterar por una paloma mensajera?
- Guillermo, te pido que no grites. Hablemos calmados
- Claro que no voy a gritar más… y tampoco vamos a hablar más
- ¿Se puede saber que hacés?
- Me voy a mi casa... ¿No me ves? 
- ¡Ah bueno! ¡Yo creía que esta era ahora tu casa!
- Pedro, no me quieras tirar la pelota para mi lado.  Vos estás en falta... no yo
- Guillermo... esto no es un partido de fútbol, y si es por omitir, los dos nos ocultamos cosas. Estamos a mano 
- Ahora porque te conviene, hace una hora atrás otra era la historia
- ¿Podemos hablar con calma, sin reproches...? 
- Hablá Pedro. ¿Querés hablar...? Te escucho
- Es verdad, se me ofreció ir a Londres por trabajo... y para perfeccionarme 
- ¡Mirá qué bien! Te felicito 
- Tu ironía no ayuda, dejame terminar de hablar 
- Está bien 
- No te lo dije porque todo pasó muy rápido.  Tu arresto, enterarme que vos sos el dueño de  BABYLON y para colmo… ni yo mismo podía creer la oportunidad que se me brindaba 
-  ¿Y...? ¿Qué decisión tomaste...? ¿Te vas? 
- Claro que no me voy. Mi vida está acá... Vos estás...
No lo dejó terminar de hablar
- Pedro... ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Claro. ¿Qué querés saber?
- ¿Por qué saliste en mi defensa ante todos?
-  Vos lo sabés muy bien 
- ¿Yo...? A ver, refrescarme la memoria porque no te entiendo
 - Porque sé que no serías capas de una cosa así. Recuerdo muy bien que cuando te conocí, esa noche tu gente sacó a la calle a un tipo que estaba sobrepasado  en el local... Pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Lo hice  porque sos un hombre con códigos y principios... aunque seas muy gruñón y celoso... ¿Me crees? 
-  Te creo Pedro, aunque esperaba otra respuesta... Y en eso de gruñón y celoso, creo que en eso vos me ganas por lejos…
- Mejor lo dejamos en empate, ¿te parece? ¿Y que esperabas que te digiera...? ¿Te quedás y seguís cocinando?
- ¡Ahhhh! ¿Ahora te conviene que me quede, no? Y vos sabés muy bien lo que esperaba que digieras
- Lo digo también porque tenemos que seguir hablando muy seriamente
- Si me quedo seguimos hablando y te cocino con una condición, dormimos juntos 
- Vamos viendo… ¿te parece? 
- Eso es trampa

Desde su auto  observaba el edificio de departamentos, esperaba ansiosamente verlo salir del lugar. Sus manos temblaban de la ansiedad, estaba seguro que Graziani no se quedaría en el lugar. Su golpe había sido certero y gracias a la ayuda que le dio el mismo Pedro al no haberle dicho nada del viaje, todo jugaba a su favor.
- ¿Por qué mierda no sale? ¿Por qué tarda tanto? ¡Me voy a volver loco esperando acá! 
Un llamado de su celular lo sacó de sus pensamientos
- Hola, ¿qué pasa? ¿Para qué me llamás? Estoy ocupado... Si, ya sé que está libre... Está con Pedro, aunque no te preocupes. Ya hice algo al respecto. 
Lo vio bajar del auto y entrar en el edificio 
- Y creo que ya está dando su  fruto... Recién llegó el amigo de Guillermo, seguro que a buscarlo. Te corto Juan, dentro de un rato te llamo para contarte las novedades.

El timbre volvió a sonar impaciente en la puerta 
- Te juro Pedro, si abro y es ese pelotudo de nuevo, no respondo de mí... Vos y él me están cansando.
- Dejá, voy a abrir yo. ¿Y por qué me metés a mí en la misma bolsa que a él?  Y no me amenaces, que vos no sos ningún santo. Tenés tus asuntitos...
- No te amenazo, te advierto que tengo las pelotas llenas… que no es poco. 

Al abrir la puerta se encontró con Beto que en sus manos llevaba una mochila
- Hola Pedro, traigo la ropa de Guillermo 
- Hola pasá. Es para vos, te buscan
- ¡Beto querido! ¿Cómo andás? Gracias por la ropa, aunque le dije a Bruno que la trajera 
- Es mejor que la haya traído yo... No era bueno que anduviera Bruno por tu casa hasta que vos no arreglaras esos asuntos ahí.
Pedro escuchaba en silencio la conversación sin opinar, hasta que recordó un hecho que no le gustó 
- Ahora que están los dos juntos quiero una explicación
- ¿De qué hablás? 
- Hablo de lo que dijo tu socio Marcos cuando me presentó a tu gente... Dijo que él conocía tus chanchullos 
- Pará Pedro, eso lo voy hablar con vos a solas 
- No, lo vamos a hablar los tres. Ahora y acá
- Yo digo que tres es multitud y yo estoy de más
- ¡Ah, mira qué bien! Ahora estás de más… Por lo que recuerdo, cuando te pusiste de acuerdo con él  para que yo cayera en su trampa, no estabas de más   
- Yoooo… hice un favor que Guille me pidió. Si vamos a aclarar los tantos,  vos bien que te hiciste el desentendido, cuando te llevaron al estudio no me reconociste y al despacho entraste como si nunca hubieses estado ahí
- ¿Y qué esperabas que hiciera? ¿Qué te saludara como si nada?  ¿Que supieran que ya estuve en el lugar para que se dieran cuenta los demás que caí en la trampa de ustedes dos?
- ¡Basta! Me cansaron… parecen chicos. Pedro, creo que te estás pasando, Beto hizo lo que le pedí 
- ¿Qué? ¿Te ayuda con tus ligues?
- Pedro te estás pasando de la raya 
- Yoooo… mejor me voy. Pedro, quiero que sepas que nunca ayudé a Guillermo en una cosa así, lo hice porque sentí lástima de verlo tan enamorado de vos y tan triste.
- Beto no le des explicaciones... Que crea lo que quiera... Andá, gracias por el bolso 
- De nada 
La puerta se cerró tras ellos... Los dos se miraban fijos...
- ¿Vos te das cuenta lo que hiciste...? ¿Estás loco? ¿Perdiste un tornillo? ¿Tuviste un brote? ¡Cómo te atrevés a exponerme a ese planteo sobre mi vida privada!
- Digo lo que siento, él será tu amigo, tu compinche, lo que sea... mío no es nada y no lo quiero entre nosotros
- ¿Hay un nosotros...? Contéstame Pedro, me gustaría que me explicaras que es esto. 

Lo vio salir solo del edificio y no le gustó...
- ¡La puta madre! Te odio Graziani y te juro que me voy a vengar... aunque sea lo único que haga en esta vida por última vez.
El coche se puso en marcha y se perdió con su dueño por las calles de la  ciudad con rumbo desconocido.

Comieron en silencio, ninguno de los dos deseaba seguir hablando. Las dudas, los miedos, los celos y hasta sus propias desconfianzas habían formado una barrera entre los dos difícil de traspasar, capaz que decir una palabra de más sería el detonante del final, por eso decidieron de mutuo acuerdo, sin darse cuenta ni ellos mismos, en darse una tregua, deponer armas y dejar que “lo nuestro...”  o “esto...” navegara como un velero por aguas más tranquilas. 
- Estuvo rico lo que preparaste 
- Pedro!!! Tampoco fue nada extraordinario, solo eran pastas
- Tenés razón, aunque igual estuvo bueno, o capaz que era el hambre que tenía 
- Eso sí que es verdad, dejaste el plato limpio
- Tu gente, la que trabaja con vos, te quieren mucho… ¿Lo sabés?
- Sí, claro que lo sé, y yo a ellos... Muchos sábados al mediodía nos reunimos todos a comer unos asados riquísimos que hacen Gaby o Beto  
- ¿Ellos... saben de...?
- Si, algunos, y otros lo intuían... Ahora hasta mi hijo lo sabe y todo un planeta 
- ¿Por qué Babylon?
- ¡Huy que pregunta...! Baby es la traducción de bebé en ingles, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Vos eso ya lo sabías... Lo que no te imaginás es que para mi ese lugar no es solo mi bebé, es un imperio, aunque te aclaro que no tiene nada que ver  con las profecías bíblicas...  Es un imperio  porque allí  se protege lo más sagrado para todo ser humano, su identidad. Ahí no hay discriminaciones de ningún tipo, sea de raza, color, clases sociales, étnicas, de lenguaje  o convicciones políticas. No te niego que es un lugar bastante particular, se baila, se divierten... Ahí nadie juzga a nadie por su condición, pasás un rato agradable, conocés personas por solo una noche o para pasar el resto de  tu vida... 

- ¿Cómo es eso? Explicamelo.
- Sabés bien de lo que hablo... No todo es solo por una noche, hay gente que se enamora, forman algo… 
- ¿Y vos que buscás?
- Yo ya no busco, yo ya encontré lo que quiero. No te niego que empezamos mal, y si… fuiste una apuesta al principio, aunque ya después de esa primera vez no te pude sacar de mi cabeza y menos de mi corazón. Hiciste raíz como  esas flores nobles que las esparcís por la tierra seca y echan raíces igual... Ellas mismas se esparcen llenando el lugar con diferentes colores y perfumes...
- Yo quería vengarme de vos, quería tenerte comiendo de mi mano y después dejarte tirado, derrotado, me hiciste mucho daño con esa apuesta y tenías razón, era mi primera vez con un hombre  y en ese boliche... No quería ser uno más en esa incansable lista... Te odiaba porque ya sentía algo por vos...
- Pedro, ¿vos sabés lo que es un mito? 
-  Una historia imaginaria que altera cualidades de una persona y les da más valor del que tienen en realidad. ¿Vos  decís…?
- Yo digo mi verdad, muchos han hablado al pedo. Tampoco digo que soy un santo porque no es así, he tenido lo mío y solo por una noche, y mas por miedo a enamorarme que otra cosa. Usé esa frase porque... algunos aseguran haber estado conmigo y no fue tan así.  
- Pará, ¿vos me estás diciendo que muchos dijeron que estuvieron con vos y no era verdad?
- Y si Pedro...
- ¿Y por qué lo permitiste? 
- Porque yo no vivo de lo que digan los demás, vivo para mí y mi única verdad, hoy y mañana y en el futuro, es que solo quiero estar con vos.
 - Yo necesito pensar esto… fríamente
- Bueno, yo voy a lavar los platos 
- No dejá, yo lo hago 
- ¿Qué hago? ¿Me voy...? ¿Me quedo? 
- Quedate...

Cuando terminó de limpiar la cocina Pedro seguía con un remolino de pensamientos en su cabeza, se acercó despacio hacia Guillermo y lo encontró profundamente dormido en el sofá. Sin hacer ruido se aproximó con una manta y lo tapó, apagó las luces y  se acostó solo en su cama, tenía mucho que pensar antes que llegara la mañana. 

Los que saben aseguran que cada mañana siempre trae con ella un nuevo día lleno de oportunidades.... 
- Buen día, ¿dormiste bien?  
- Hola, si gracias. Mejor que en la celda y lo necesitaba mucho
- Que bueno. Ya preparé algo para desayunar... Yo tengo que ir a trabajar... un rato
- Si, te entiendo Pedro... vos te querés escapar...
- No, claro que no... Vos dijiste que no corriéramos, ¿te acordás?
- Yo he dicho  muchas boludeces en estos días Pedro… pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero...? Recuerdo muy bien que hoy es sábado
- Yooo… necesito pensar
-  Está bien...
Cuando salió del baño ya estaba cambiado de ropa
- ¿A dónde vas? Yo no te eché
- Ya lo sé Pedro... Vos necesitás espacio y yo necesito... No sé ni que necesito, aunque tengo claro algo acá no me puedo quedar
- Guillermo yo… 
- Tranquilo Pedro... No te presiono, respeto tus tiempos
- ¿Te puedo llamar más tarde?
- Sí, claro que si... Yo te espero mi amor, tranquilo como siempre, yo te espero. 
No pudo llegar a la puerta, unos brazos lo rodearon por la espalda y al darse vuelta unos ojos llenos de susto lo miraban con temor. Ya las palabras estaban de más, los cuerpos necesitaban hablar por ellos mismos. 
Los labios se apresaron mutuamente en un beso delicado, como reconociéndose de nuevo después de mucho tiempo, aunque no era tan así... ¿Este beso era la aceptación mutua de un nuevo comienzo o sería el beso de un adiós?
- Pedro, que estamos haciendo...
- No hables, besame...
- Si te sigo besando no va a haber marcha atrás... Voy a querer más, o sea todo. 
- Ya lo sé y es lo que yo más quiero en este momento 
- ¿Que querés Pedro Daniel Beggio? 
- A vos te quiero Guillermo Graziani,  hoy y siempre
Dejó que su mano se deslizara entre las piernas de  Pedro y estaba tan contento consigo mismo cuando descubrió que su hombre ya estaba duro para él, con solo  un beso había podido conseguir que se excitara así... Pedro envolvió sus brazos alrededor del cuello de Guillermo empujándose a si mismo más cerca... La fricción de sus penes juntos era jodidamente increíble 
- Por favor Guille, te he echado de menos... 
- Estoy acá 
Esa no era la contestación que esperaba en ese momento 
- Sabés lo que quiero... Más besos, más de tu caliente boca... Más quiero... Deseo todo 
- Realmente sabés empujar tu suerte Pedro Beggio... 

Hace ya dos semanas que Pedro y Guillermo comparten sus vidas, al principio las negociaciones fueron arduas y bastantes problemáticas, ninguno de los dos cedía ni un milímetro, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero…? La prioridad era la base de su relación, si el amor del uno por el otro estaba bien, todo lo demás tenía solución...
Pedro se acercó a la cama con una bandeja con el desayuno para dos, en ella se encontraba a medio despertar el hombre de su vida que tanteaba con su mano buscando algo que se le había perdido.
- Dale Guille, abrí los ojos que no estoy ahí y me vas a hacer tirar todo 
- ¿Por qué te levantaste tan temprano? Vení al lado mío  
- Después que desayunemos  juntos... no te vas a salvar de mí 
Supo muy bien porque lo decía en ese momento... Y mal que le pesara tuvo que aceptar que tenía mucha razón
- ¿Por qué lo hiciste Pedro? Sabés que el desayuno lo hago yo 
- Ya lo sé, aunque no quiero que lo hagas para compensarme
-  Lo hago por amor y también por remordimiento
- ¿Por qué lo decís así? Cuando comenzamos esto yo sabía que tu hijo era tu prioridad y la acepté 
- Y te amo más por eso... Pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? No estás ocupando el lugar que merecés 
- ¿Guillermo de qué hablás? Somos una pareja ante todos, compartimos salidas, reuniones... Babylon
- Si es verdad, aunque no vivimos juntos... Yo estoy dividido por mis dos amores: vos y mi hijo... ¿O vos crees que me gusta que vivamos separados? Yo en mi casa con mi hijo y vos acá solo... Espero...
- ¡Jajajajaja! 
- ¿Se puede saber de qué te reís?
- De vos y tus celos... Ya sabíamos lo que iba a pasar, no todos los días iban a ser perfectos. Ya lo hablamos y lo aceptamos, y yo lo vuelvo aceptar
- Lo aceptás porque te conviene 
- Berrinches no Guillermo... Lo acepto porque serían muchos cambios para tu hijo en tan poco tiempo... Y porque te amo y estoy ansioso por mi recompensa
- Vení a mis brazos recompensa...

Cuando llegó al trabajo como todos los días se sintió tranquilo consigo mismo... Capaz que nunca su nombre estaría en la portada del diario por alguna noticia y eso estaba muy claro, para él su lealtad a sus amigos dividían las aguas de la información
- Marcelo, a mi oficina ya 
- Si jefe 
Ya era la quinta o novena vez que lo llamaban desde hacía semanas.  Cuando sus jefes se enteraron de las conexiones que tenía con los protagonistas del club nocturno no había oportunidad que no le recordaran lo bueno que sería para su carrera una entrevista exclusiva... Al principio los conformó con un “ya veremos”, después fue un rotundo “imposible” y ahora sabía muy bien lo que pasaba 
Cuando entró a la oficina de su jefe la cara de él lo decía todo,  en sus manos sostenía el diario de la competencia y en su portada la foto de él y sus amigos cenando. 
.......................................................................................................................

- Me gusta el restaurante... ¿Qué van a pedir...?
- No sé todavía... ¿Guille vos que vas a comer? 
- Lo estoy pensando cielito 
- ¿Tomamos cabernet o malbec...?
- No empieces Pedro, tomamos los dos 
- Ya ustedes dos, no van a pelear por el vino. Estamos de festejo 
- Tenés razón Marcelo... Pedro, ¿qué tenés...?
- El tipo sentado en la barra no deja de mirarte... Le voy a romper la cara 
- Pedro mírame a los ojos, no me mira ni a mí ni a vos... Sino hace rato que no estaría vivo... 
Los dos miraron a Marcelo que se puso de todos colores  y  se quedó sorprendido 
- ¿A mí...? No, con perdón de ustedes, a mí me gustan las mujeres... 
Los tres se rieron y ahí apareció el flash de la cámara
.............................................................................................................................

Su vida era un calvario, desde hacía semanas Pedro no contestaba sus llamadas en su oficina, la secretaria lo negaba y para colmo, en su último encuentro en los pasillos de tribunales con Guillermo, este sin ningún disimulo le dio a entender que había perdido... Llamó varias veces a Juan y este no contestó tampoco, algo andaba muy mal 
....................................................................................................................
Prefirió viajar en taxi hacia el estudio... No quería que Pedro lo llevara, cada vez que lo veía irse después de dejarlo era un vacío inmenso el que sentía. De solo ver sus ojitos de perro herido y el “llámame o vení a verme...” como si nunca más se fueran a ver los destruía a los dos. Aunque Pedro sonreía y le decía cosas bonitas, él sabía bien que el dolor estaba por dentro
....................................................................................................................
- ¡Menos mal que llegaste...! ¿Por qué no contestás el celular? 
- ¡Huy Marcos! Buen día, ¿no? ¿Y ahora qué pasó?  
- Gaby le está tomando declaración a Juan, está confesando que él te hizo firmar los papeles 
- ¿Juannn?
- Y eso no es todo... La mente de este plan fue Pablo Aguirre... ¿Te suena? 
- ¡Que hijo de puta...! ¡Lo voy a matar! 
- Guillermo razoná... Por favor 
- Si, tenés razón...
El celular empezó a sonar 
- Hola mi amor, ¿ya llegaste...?
- Pedro, si llegué... ¿Podrás pedir permiso y venir para acá...?
- Guillermo, ¿qué pasa...? Claro, ya voy para allá 
- Tranquilo amor, te cuento acá
Llegó al estudio volando. Escuchar a Guillermo tan preocupado lo puso nervioso, más después de haber pasado una noche y una mañana tan maravillosas
- Buen día Marcos. ¿Y Guillermo? 
- En su despacho, pasá 
Lo vio sentado al pasar, hablaba con Gaby respondiendo sus preguntas... Entró enojado a donde estaba Guillermo
- ¿Qué hace ese tipo ahí afuera?
- No Pedro, celos ahora no... Vamos a escuchar hablar a Marcos... Y después hablamos vos y yo
Lo escuchó todo. No podía creer  de lo que era capaz  Pablo, un inmenso desprecio y bronca nació de su interior, todo lo vivido fue culpa de él y del otro
- Voy a ir a buscarlo y le voy a romper la cara y los huesos
- Ninguno de los dos va a hacer nada... Estoy por pedir una orden de detención contra él y Juan
 - Hacé lo que tengas que hacer Marcos
Marcos salió y los dejó solos
- Perdóname Guille, no sabía que Pablo estaba tan loco 
- Te ama Pedro, a su manera enferma... te ama… Y no me pidas perdón, vos no sos culpable, como yo tampoco
Se abrazaron. Necesitaban ese abrazo como ese beso que llegaría para sanar viejas heridas y afianzar más la relación...

Caminaban los dos juntos por los pasillos de la comisaria acompañados por un oficial... En una celda, sentado, mirando fijamente las paredes, estaba Pablo... No había aceptado abogado de oficio para su defensa y no pidió disculpas ante el juez. Al contrario, amenazó ante todos los presentes a Guillermo de muerte y gritó como loco su amor hacia Pedro
El juez decidió al verlo en ese estado una evaluación psiquiátrica y  encerrarlo hasta recibir los resultados... Pedro se sintió culpable por lo que pasaba con Pablo y después de varios días de ruegos consiguió que Guillermo consiguiera un permiso para verlo, con la condición de estar él presente también, a lo que Pedro aceptó 
  
- Aguirre tiene visitas
- Pedro, ¿amor viniste?
Lo vio parado al lado de él
- ¿Qué hace él acá?
- Pablo basta... Entendé, lo amo a Guillermo y su amor por mi es tan grande que ha decidido, si nos dejás en paz...  ayudarte él mismo 
- No quiero su ayuda Pedro... Quiero que vos y yo vivamos nuestro amor... ¿Vos a quien amás Pedro...?
- Amo a Guillermo y eso nunca va cambiar Pablo... Lo lamento 
- Te va a dejar y va a volver con Juan 
- Nunca estuvo con Juan... y él se fue del país para empezar de cero
- Es un cobarde, nunca tuvo los huevos bien puestos

No dijo nada, solo escuchaba en silencio aunque en sus ojos pudo ver todo el odio que por él sentía...
- ¿No hablás Graziani...? ¿Te comieron la lengua los ratones...?
- No, para que... Estoy acá solo por Pedro... Tu odio ya no me lastima 
- ¡Váyanse los dos a la mierda...!
- Lo... lamento Pablo
- Vamos Pedro

Estaban abrazados recostados en el sillón viendo caer la tarde por la ventana en silencio, solo se movían para  besarse mutuamente...
- ¿Cómo estás...?
-  Triste... está enfermo
- Si, tiene una obsesión enfermiza por todo lo mío 
- ¡Ahhh bueno! ¿Qué soy? ¿Un objeto?
- No te enojes... escúchame. Quería mis casos... mi vida... Y en ella a vos  
- Si, tenés algo de razón… Yo soy tu vida Graziani...  
- Claro, igual que yo la tuya Beggio 

Babylon reabrió sus puertas a la noche de Buenos Aires, ya todo había vuelto a la normalidad. Todos los medios se hicieron eco de la inocencia y transparencia del lugar, un Pedro muy animado observaba todo desde el lugar vip
- Acá estabas, escondido…  
- Marcelo, llegaste. No estoy escondido... Vigilo nomás...
- Che, en confidencia. ¿Seguís siendo el dueño...?
- Yo no quería... aunque Marcos me aseguró que por un tiempo va a ser así  
- ¿Y Guillermo...? ¿Está...?
- Sí... Está con su hijo en su casa, hace un rato hablé con él
- ¡Me imagino lo feliz que debe estar que vos estés en su lugar!
- Si, ni te imaginás...! Bruno ya me avisó que me puedo retirar cuando quiera....
Los dos se rieron
- ¿Está complicado con lo del hijo…?
- Y, hay que darle tiempo... Y yo...
- ¿Vos cómo estás? 
- Yo me adapto a los tiempos de Guillermo... pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Quiero ser parte de su mundo...

Miraban un programa al que casi ni prestaba atención... Guillermo, con disimulo, miraba la hora en el reloj y en el celular...
- ¿Pá, viste como entró esa pelota al arco?
- Perdón Fabián, no presté atención... Explicámela vos
- No importa viejo 
- Che, ¿qué es ese viejo? 
- Ese tal Pedro, ¿sigue... con vos…? ¿Son...?
- Si hijo, es mi pareja... Está en el local...
- ¿Te querés ir con él...?
- No, claro que no che... Esta noche es una reunión de padre e hijo... A ver, explícame la jugada
Era como las doce de la noche cuando llegó a su casa y su celular empezó a sonar...
- Graziani, ya llegué
- ¿Solo o acompañado...?
- No empieces Guille... Te extraño...
- ¡Huyyy! ¿Y vos que te crees? ¿Que yo no? Esta cama es inmensa para mí solo... Te quiero
- Yo más... ¿Almorzamos juntos mañana?
- Sí... por supuesto, en el estudio...
- ¿Te parece ahí?
- Claro que si Pedro,  ¿sino como me voy a aprovechar de vos?
- Mirá vos… ¿Tenés doble intención?
- Siempre con vos cielito...

BABYLON continuará  



domingo, 15 de octubre de 2017

"AMOR ACCIDENTADO" - Cap. 5 - (By Verónica Lorena)








CAPÍTULO 5 – EL FINAL

- Señor… míreme… ¿Sabe quién soy? – quiso saber el rescatista
- ¿Quién es usted…? Yo estaba con Pedro... ¿Dónde está?... ¿Qué pasó? – quiso saber Guillermo aturdido
- Lo arrastró una ola, tragó mucha agua y soy su salvavidas… ¿El joven que estaba aquí era Pedro? – quiso saber el hombre
- Es un joven atractivo, con una malla negra para el pecado… ¿pero dónde está? – quiso saber Guillermo
- Se fue… estuvo hasta ahora pero creo que se fue enojado – contestó el hombre
- ¿Por qué?... ¿qué pasó? – quiso saber Guillermo
- ¿No se acuerda que pasó?... ¿Que recuerda? – quiso saber el hombre
- Que estaba por besar a Pedro y que pasó no sé, me desmayé. Cuando desperté sentí que me estaba besando y lo besé… eso – respondió Guillermo
- No lo besó a él señor… me besó a mi dos veces… Yo le estaba haciendo respiración boca a boca, los primeros auxilios… pero creo que usted no se lo tomó así… por la calidad de sus besos digo – respondió el hombre
- ¿Qué dice?... ¿Que lo besé a usted delante de Pedro?... Pero pensé que era él… lo juro – contestó Guillermo aturdido
- Y le creo… pero confundirme con ese joven… ¿Le parece que somos parecidos? _ quiso saber el hombre
- Por supuesto que no… perdone por haberlo besado, de verdad no quise hacerlo… tengo que irme. Gracias – respondió Guillermo
- ¿Pero está bien…? ¿Puede ir caminando? – quiso saber el rescatista
- Claro que puedo… discúlpeme – respondió Guillermo yendo hacia el hotel.

Fue a su cuarto y tocó la puerta de la suit, ya que no tenía la llave. Como nadie le abrió, fue a la habitación de su hijo, quien al verlo en ese estado lamentable dejó que se duchara para entrar en calor. 
Una vez recompuesto y cambiado de ropa, Guillermo le contó lo sucedido a su hijo, quien no podía creer lo que le estaba contando. Entre risas, Fabián le prometió que todo se iba a solucionar, que solo debería explicarle a Pedro que estaba confundido, nada más. 
- Viejo, te desconozco… Te pusiste una malla ajustada que creo que es la primera en tu vida, te metiste al agua y te arrastró una ola, y para colmo besaste dos veces a otro tipo delante de Pedro… no puedo creerlo – contestó su hijo riendo
- No te rías hijo… me muero si pierdo a Pedro… Te juro que lo confundí, pensé que era él. Ni me acuerdo cuando me rescataron del agua – respondió Guillermo
- Pedro te quiere papá… no pueden estar separados. Andá y hablá con él… te va a entender _ respondió su hijo
- Gracias… te amo – contestó Guillermo abrazándolo. 
- Yo también viejo… andá – contestó su hijo devolviéndole el abrazo

Volvió a la habitación y tocó al puerta. Brisa le abrió enojada impidiéndole el paso. 
- No podés entrar… hiciste enojar a papá – contestó Brisa 
- Fue sin querer… dejame que hable con Pedro – contestó Guillermo
- Dejalo entrar Brisa… andá con tu hermano al cuarto – respondió Pedro 
- Precioso… perdóname, pensé que eras vos a quien besaba – contestó Guillermo acercándose a Pedro
- No te acerques más… no puedo creer que te confundieras de esa manera… Yo soy chiquito, blanco y tu hombre… El salvavidas era fornido, extremadamente musculoso y negro… creo que no nos parecemos en nada – respondió Pedro enojado
- No lo estaba viendo… solo recordé que te iba a besar y pensé que el que me estaba besando eras vos cielito… te lo juro – respondió Guillermo suplicante
- No sé Guillermo… dejamelo pensar… fue mala idea sacarte a la playa – contestó Pedro 
- No fue mala idea, soy yo que siempre arruino todo… Vos sos vital, estás lleno de energía y yo soy viejo… no sé nada de deportes, nunca me metí al agua y jamás en mi vida me puse una malla como esa… Vos hacés que haga esas locuras Pedro… y las hago por vos. – contestó Guillermo ante la mirada del joven
- Guillermo, sos mi vida junto con mis niños… no puedo pensar en una vida sin vos. Cuando te arrastró el agua pensé que te perdía y te juro que me moría con vos en ese mismo momento – respondió Pedro mirándolo
- Sería una pena que te mueras Pedro… sos mas valioso vivo que muerto… los niños te necesitan – respondió Guillermo
- Sí… pero yo te necesito a vos a mi lado… no puedo compartirte con nadie – respondió Pedro 
- Y no me compartís con nadie… te lo juro – respondió Guillermo
- Déjamelo pensar… _ contestó Pedro
Los niños escucharon la conversación desde el cuarto. Sabían que estaba mal lo que hicieron pero no podían ver a Pedro tan triste y a Guillermo tan desilusionado pidiéndole perdón. 
Pedro fue al cuarto de los niños a arroparlos para dormir. Una vez que les contó un cuento y se durmieron, fue a su cuarto sacando del placard una manta y una almohada. Se dirigió al comedor y se las entregó a Guillermo para que durmiera en el sofá. 
Eran las dos de la madrugada. Guillermo estaba recostado en el sillón de la sala tapado con la manta protestando por lo incomodo que estaba, teniendo en el cuarto a Pedro tan cerca sin poder tocarlo, amarlo como lo hacía cada instante de su vida. 
Los niños salieron a oscuras de su cuarto y se recostaron al lado de Guillermo quien los abrazó con fuerza, y sin decir nada ni pedir explicación alguna, se quedaron los tres profundamente dormidos.

A la mañana siguiente, Pedro se despertó y al pasar por el salón vio la conmovedora escena. Guillermo dormido abrazado a esos dos ángeles que estaban acurrucados a su lado tapados con la fina manta. 
Despacio, despertó a los niños indicándoles que fueran a su cuarto a dormir un rato más. Los pequeños obedecieron a su padre, retirándose y dándole previamente un cálido beso. 
Pedro se quedó contemplando el sueño de su hombre, quien se despertó despacio notando que el joven a su lado lo estaba mirando. 
Se corrió a un costado y le hizo señas con la mano que se recostara a su lado, haciéndole un espacio.  
Pedro se tumbó de espaldas a su lado, siendo envuelto por los brazos fuertes y varoniles de Guillermo, que tanto necesitaba. Acomodándose, sintiendo el calor de su cuerpo, se quedó en silencio por un momento. 
- Te extrañé chiquito… pensar que estabas tan cerca – contestó Guillermo abrazándolo
- Cuanto te vi besarlo tan apasionado pensé que elegías a alguien como ese rescatista… pensé que ya no te atraía como hombre – respondió Pedro enojado
- No días tonterías Pedro… ¿Cómo podés pensar que dejaría de elegirte si sos mi vida entera…? Vos y estos niños son ahora mi familia y no los cambiaría por nada… además, vos cada día me gustás más _ contestó Guillermo besándolo en el cuello seductoramente
- No hagas eso Guille… que sabés que me vuelve loco que me beses el cuello _ respondió Pedro apretándose más a su cuerpo
- Por eso lo hago… se todo lo que te gusta y lo que no… te conozco como a mí mismo cielito – respondió Guillermo trazando dulces besos en todo su cuello
- Basta… no pienses que con estos besitos estás perdonado – contestó Pedro  - Bueno… pero por algo hay que empezar, no es así? – respondió Guillermo besándolo en los labios apasionadamente. 
- Que bueno que se amigaron… ¿perdonaste a Guillermo? – quiso saber Brisa acercándose junto a su hermano
- Todavía no lo sé… pero estamos mejor que ayer – contestó Pedro abrazando a la niña
- Dejame un lugar Brisa… quiero entrar yo también – contestó Daniel acomodándose en medio de sus padres
- Bueno… este sofá es demasiado chico para los cuatro… que les parece si desayunamos y vamos a conocer algún lugar de Brasil _ quiso saber Guillermo
- Ayer vi con Valeria un vestido hermoso… me lo comprás Pedro? – quiso saber Brisa
- Y yo una pelota buenísima… me sirve para el club – respondió Daniel
- No puedo hoy… quedé con Valeria que iba a acompañarla a comprar unas cosas para Dieguito… pero quieren venir conmigo? – quiso saber Pedro
- Mejor vos vas con Valeria y nosotros tres nos vamos de shopping, ¿qué les parece? – quiso saber Guillermo
- Si… dale Daniel, vamos a cambiarnos rápido… ¿Llamamos a Fabián? – quiso saber Brisa
- Yo lo llamo… _ contestó Guillermo
Los niños se fueron corriendo a sus cuartos para cambiarse, así podrían salir con Guillermo de compras. Este llamó a su hijo, quien rechazó la oferta ya que tenía que hacer unos trámites para la vuelta a Buenos Aires en dos días. 
Pedro se dirigió al cuarto para ducharse y alistarse para salir. Cuando estaba dentro de la bañera, sentado disfrutando un cálido baño de sales, Guillermo entró seductor al cuarto de baño ingresando al agua junto al joven. 
- Tenés que salir con los niños… no tenés tiempo para esto – respondió Pedro mirándolo seductor
- Siempre tengo tiempo para vos precioso… ¿te paso la esponja? – quiso saber Guillermo sonriente
- Si querés, dale – contestó Pedro con una sonrisa
Guillermo comenzó a pasarle la esponja enjabonada por todo el cuerpo. Primero comenzó por los hombros y el torso blanco como la nieve que tanto le gustaba, recorriendo con dulces besos el contorno de los hombros, los brazos, la boca rojo pasión de su joven perdición. 
Pedro se dejó llevar por esa sensación tan exquisita que su maduro hombre le estaba regalando. Esas suaves caricias por su cuerpo y esos besos carnosos y dulces lo estaban excitando. Sin perder el control, lo agarró a Guillermo de los hombros y le depositó un apasionado beso en los labios. 
- Se te hace tarde… dejemos esto para la noche – contestó Pedro sonriente
- ¿Entonces estoy perdonado? – quiso saber Guillermo
- Puede ser… pero vas a tener que esforzarte mucho más que esto para que me olvide de ese beso a ese morochazo – respondió Pedro colocando sus manos en las piernas de su hombre
- Sabés que puedo más que esto chiquito… por vos cualquier cosa _ contestó Guillermo saliendo de la bañera
- Entonces… veamos que pasa – respondió Pedro con una sonrisa.

Una vez que los niños estuvieron listos, salieron junto a Guillermo a recorrer los negocios. Lo hicieron ver un montón de vidrieras hasta que por fin Brisa eligió un hermoso vestido color rosa con unas delicadas flores doradas y Daniel una pelota de futbol profesional autografiada por su jugador preferido… sin saber que era una imitación, por supuesto. 
Al seguir su camino, se detuvo en una vidriera de una joyería, donde se quedó mirando unas alianzas hermosas de oro. Brisa lo miró sorprendida al verlo tan concentrado en esa joya, por lo que le dio un codazo a su hermano para que mirara la cara de enamorado que tenía su futuro padre. 
- ¿Qué mirás Guillermo? – quiso saber la niña
- ¿Qué…? Nada, solo miraba – respondió Guillermo saliendo de su trance
- A papá le va a gustar ese anillo… ¿no te parece Daniel? – contestó Brisa
- Sí… papi se va a poner contento – contestó su hermano
- Pero… ¿que están diciendo ustedes dos, a ver? – quiso saber Guillermo
- Que querés regalarle a Pedro una alianza… ¿le vas a pedir casamiento? – quiso saber la niña
- Que astuta que sos… demasiado para tu edad. Pero no se… no sé si Pedro querrá… es demasiado pronto para eso – respondió Guillermo
- ¿Por qué no entramos y vemos que anillos tienen…? Papá te quiere Guillermo, mucho – respondió la niña
- Lo sé, y yo lo quiero a él… y también a ustedes dos… _ contestó Guillermo dándoles un beso en la cabeza a cada uno
- Entremos, vamos – contestó Daniel de la mano de Guillermo

En el local había un montón de joyas hermosas. Brisa estaba fascinada con tantas alhajas, collares, anillos, pulseras… Daniel miraba las joyas admirando su belleza, pero no podía entender como a su hermana la estaban volviendo loca. 
- ¡Qué hermoso que es todo…! Mirá que collares, pulseras… Mirá Guillermo _ respondió Brisa encantada
- Lo sé… pero no toquen nada… es todo muy delicado y se puede romper _ respondió Guillermo
- Está bien – respondieron a coro los niños
- Mirá… este anillo es bonito… creo que a papá le va a gustar – contestó la niña
- Sí… es muy linda… pero quiero algo más delicado… no tan llamativo – respondió Guillermo
- Buenos días caballero, ¿en que lo puedo ayudar? – quiso saber la vendedora - Estoy buscando alianzas de compromiso… algo que no sea muy ostentoso, algo delicado y suave – respondió Guillermo
- Creo que es lo que le va a gustar a su señora… venga por acá por favor – contesto la vendedora
- Señora… se va a comprometer con mi papá… no es una señora – respondió Daniel
- Daniel… cállate la boca – contestó su hermana 
- Niños, tranquilos… la señorita no tiene porque saber los detalles _ respondió Guillermo
- Bueno… en este caso ayuda caballero… Los anillos para las damas son mas trabajados, con mas detalles… Si es para un caballero, espero que este le guste… es de oro macizo, trabajado en un pequeño trenzado que lo hace único… de hecho es el único modelo que tenemos, son traídos de Italia – respondió la vendedora
- Es hermoso Guillermo… de verdad… le va a encantar – contestó Brisa
- Que te parece Daniel… ¿a tu papá le gustará? – quiso saber Guillermo
- Creo que si… a mí me gusta, ¿a vos? – quiso saber el niño
- Es perfecto… estas son las medidas de los anillos… y el grabado que sea este, ¿puede ser? – quiso saber Guillermo anotando los datos en un papel
- Por supuesto… pasen por aquí – contestó la vendedora. 
- Por favor niños… no quiero que le digan nada a su padre… voy a esperar el momento para esto… es difícil también para mí – respondió Guillermo
- Somos una tumba Guillermo, te lo juramos – contestó la niña haciéndole una seña a su hermano.

Esa noche, tanto la familia de Pedro como la de Guillermo decidieron cenar juntos en plan de reunión familiar, ya que en dos días se irían de ese lugar vacacional que tanto estaban disfrutando. 
Reunidos en la cena, los niños hablaban con Fabián y Valeria de los regalos que les había comprado Guillermo. También le habían comprado algo para su nieto, un bebé hermoso que los niños adoraban como si fuera su primo. 
Pedro notó que Guillermo estaba nervioso. Si bien conversaba y estaba disfrutando con la cena, sentía que algo lo atormentaba, y no era precisamente la pelea que habían tenido. 
Lo tomó delicadamente de la mano y en un gesto dulce le preguntó si estaba bien, obteniendo de su hombre una respuesta casi evasiva. 
- ¿Estás bien amor? – quiso saber Pedro
- Si… estoy bien – respondió Guillermo
- No me mientas… te pasa algo. ¿Querés que hablemos más tarde?  _ quiso saber Pedro
- ¿Te pasa algo viejo?... estás raro… ¿qué tenés? – quiso saber su hijo
- Estoy bien… no se preocupen tanto por mi… creo que tienen Guillermo para rato todavía _ respondió el maduro abogado evasivamente
- Te queremos, por eso nos preocupa que te pasa… ¿No querés contar...? Estás nervioso amor, ¿qué pasa?  – quiso saber Pedro aferrándose a su mano - Creo que es el momento adecuado… pero no sé que voy a hacer ni que va a pasar… Pedro, sabés que te amo y que mi familia, vos y los niños son mi prioridad en la vida… pero quiero que lo nuestro sea eterno… ¿me seguís? – quiso saber Guillermo
- Te sigo, claro, ¿pero a donde querés llegar? – quiso saber Pedro nervioso
- Ya estamos conviviendo y estamos bien… Estás en proceso de adopción de los niños y eso también va bien… pero quisiera que esto sea para siempre y si me aceptás, me gustaría que formalicemos nuestro compromiso – respondió Guillermo ante la mirada de todos 
- ¿Estás pensando lo que pienso que es?... ¿Vos querés…? _ quiso saber Pedro sonriente
- ¿Te casarías conmigo amor? – contestó Guillermo mostrándole la cajita azul - Que… Guillermo, son hermosos… Pero, pero… – respondió Pedro sin palabras
- Papi… decí que sí… un poco más y se muere comprando los anillos – contestó Brisa
- Papá… esto es… _ respondió Fabián anonadado
- Si, una locura… pero de amor. Que me decís Pedro, aceptás? _ quiso saber Guillermo
- Claro que acepto… Sos el amor de mi vida Guille… por vos tengo la familia perfecta. Ensamblada y perfecta… no puedo pedir más a la vida… los amo a todos – respondió Pedro besándolo en los labios
- Entonces Pedro… ponete el anillo – contestó Valeria
- Dejá, que me corresponde a mi colocárselo… Dame la mano amor – respondió Guillermo colocándole el anillo
- Ahora a mi… esto es una locura… me encanta – contestó Pedro colocando la alianza en el dedo de su hombre
- ¿Qué decís hijo…? Te quedaste mudo – quiso saber Guillermo
- Que los felicito… me gusta verte tan feliz papá… de verdad… felicidades _ contestó Fabián abrazando a su padre _ Formaste una familia maravillosa con Pedro… van a ser muy felices, de verdad – lo saludó Fabián con un fuerte abrazo
- Lo sé… gracias… ¿Y ustedes dos, como sabían de los anillos? – quiso saber Pedro
- Porque los compramos con papá… son únicos y de Italia – respondió Daniel - Papá… no soy tu papá Daniel… me encantaría – respondió Guillermo
- Ahora vas a casarte con papi, así que vas a ser mi papá también… no es así Brisa? – quiso saber el niño
- Claro… dos papás… me encanta. Los quiero mucho – contestó la niña abrazando a ambos padres.

Pasó un año y se acercó el día de la unión civil. Juan y José hacia ya cinco meses que se habían casado y estaban completamente felices por ello. 
Ahora era el día de sus amigos, y no sabían si estaban más nerviosos ellos o los propios contrayentes. 
La ceremonia fue hermosa. El Juez del Registro Civil los unió en matrimonio siendo el día más feliz en la vida de estos dos hombres. 
Sus hijos estaban encantados. Brisa lucía el vestido rosa que le compró Guillermo y Daniel un traje de Armani elegido por Pedro. 
Ambos contrayentes estaban vestidos elegantísimos. Pedro un traje a medida también de Armani que Guillermo no veía la hora de quitárselo, en tanto que éste lucía un traje a medida que a Pedro le pareció que le quedaba estupendo… Justo para quitárselo suavemente en su noche de bodas. 
La fiesta estuvo cubierta por periodistas que no querían perderse la boda del momento. Ambos abogados, reconocidos en el ambiente, contrayendo matrimonio. Se comportaron cordiales, sin armar escándalo, luego de que ambos abogados le dieran en exclusiva detalles de la ceremonia y de la familia feliz que habían construido juntos. 
Juan y José se acercaron a saludarlos, luego de que bailaran el vals, y saludaran a todos los invitados. 
- No puedo creer que por fin estás casado con Pedro… era hora _ respondió Juan a su amigo
- Ni yo puedo creerlo… pero estoy inmensamente feliz – respondió Guillermo - Se te nota amigo… por eso tenemos un regalo para ustedes dos… tomá Pedro – respondió José entregándole un sobre
- ¿Qué es…? No puede ser… ¿Tan pronto salió todo? – contestó Pedro sonriente
- ¿Qué es Pedro…? _ quiso saber Guillermo
- La sentencia de adopción plena de los niños… son oficialmente Grazziani- Beggio, mirá las partidas… ¿Los adoptaste también? _ contestó Pedro sorprendido
- Te dije que era mi intensión… ahora que sos de Grazziani… los niños también tenían que serlo – respondió Guillermo besándolo 
- Te amo… te amo tanto… Gracias a los dos por esto… se que pusieron de su parte para apurar los tramites – contestó Pedro
- Lo hicimos por los dos… son nuestros amigos… Ahora oficialmente son sus hijos y nuestros sobrinos – respondió Juan
- Claro que lo son… por supuesto – contestó Guillermo abrazando a su amigo Juez Arismendi
Luego de una fiesta maravillosa, los niños se quedaron a dormir con Laura, mientras que los flamantes amantes partieron a su noche de bodas. 
Pedro eligió el mismo hotel lujoso de aquella noche junto a Guillermo y la misma habitación. 
- En este cuarto amé por primera vez a un hombre… un hombre que cambió mi vida para siempre – contestó Pedro tomándolo de la cintura
- En esta habitación hice el amor por primera vez… de ahí en más mi corazón te pertenece Pedro… te amo – contestó Guillermo besándolo dulcemente. 
- Esa noche tenía mucho miedo… no sabía que iba a pasar ni como me iba a sentir… pero en tus brazos comprendí que nunca más iba a tener miedo, que eran mi armadura contra todo y contra todos… te amo Guille… por siempre – contestó Pedro aferrándose a sus labios. 
Entre besos y caricias lo llevó hasta el cuarto. Con sus delicadas manos comenzó de desvestir a su hombre dejándolo completamente desnudo sobre la cama. 
Pedro contemplaba aquel cuerpo tendido en el lecho nupcial que lo volvía completamente loco, a medida que se quitaba despacio el traje a medida junto con el resto de sus prendas, quedando a la vista de su hombre como Dios lo trajo al mundo. 
Se recostó sobre el cuerpo de Guillermo sintiendo el calor que emanaba. Este lo envolvió con sus manos pasando sus piernas por entre las del joven, provocando una ola de pasión en el joven muchacho. 
- Sos el mismo David… la estatua desnuda más famosa del mundo – respondió Pedro entre besos y caricias
- Me debes querés demasiado para compararme con el David… vos sos el mismo Dios de la belleza Pedro… reencarnado – respondió Guillermo respondiendo a los besos de su amado
- Entonces si somos dos dioses de la mitología antigua y símbolos de la virilidad y belleza, amémonos ahora… _ respondió Pedro reclamando ese cuerpo que lo seducía. 
Pasaron una noche llena de pasión sin límites. Ambos se amaron desesperadamente como si nunca se hubieran tenido. Pedro reclamó ese cuerpo sensual y seductor todas las veces que su alma se lo pidió, en tanto que Guillermo cumplió todos los deseos de su joven moreno, que parecía reencarnado y dispuesto a todas las batallas en nombre del amor.

- Buen día amor… _ lo saludó Pedro con un beso
- Buen día Sr. Beggio de Grazziani – respondió Guillermo con un beso
- Que lindo suena… aunque Grazziani de Beggio también suena bien – respondió Pedro abrazado a su hombre
- Suena hermoso… tenés hambre? – quiso saber Guillermo
- Un apetito voraz, pero que sea rápido porque tenemos que volar a Roma… Italia – respondió Pedro 
- ¿A dónde?... ¿Cuando decidimos ir de luna de miel nosotros? – quiso saber Guillermo
- Por vos nunca… pero los niños y yo queríamos un viaje en familia, y como a vos te gusta Italia, decidimos los tres ese destino – respondió Pedro sonriente - En complicidad con nuestros hijos… bueno… no puedo decir que no, vamos – respondió Guillermo
- No sin antes demostrarme que me querés  _ lo retó seductoramente Pedro - ¿Y cómo sería eso…? ¿Qué me proponés?  _ quiso saber Guillermo
- Una ducha caliente, unos masajes descontracturantes de tus manos por mi espalda y no se… el resto imagínalo vos – respondió Pedro sexy
- No tenés paz chiquito… y eso me encanta – contestó Guillermo llevándolo hacia la ducha.

Una vez que arribaron en Italia con los niños, los cuatro estaban fascinados. Pasaron dos semanas increíbles, conociendo lugares, museos, parques, el Coliseo Romano y las arenas de los gladiadores que a Daniel lo volvieron loco. 
Ya a punto de volver a Buenos Aires, pasaron la última tarde en familia recorriendo el Palacio Vecchio y la plaza Romana, cuando solita a la sombra de un árbol encontraron a una cachorra blanca hermosa. 
- Mirá papá, una perrita – respondió Daniel levantándola en brazos
- Es hermosa… ¿la podemos llevar papá? – quiso saber la niña
- No se… necesitamos hacer los trámites para el embarque, vacunarla, ni siquiera sabemos si es de alguien – respondió Guillermo
- Es adorable… mirá como besa a los niños… llevémosla amor – respondió Pedro
- Muy bien… ustedes ganan… ¿Cómo se va a llamar la peluda? – quiso saber Guillermo
- ROMA… porque aquí es donde nació – respondió Daniel
- Me gusta el nombre… además al revés significa AMOR…  _ respondió la niña - Es inteligente y astuta… igual a su padre, por supuesto – respondió Guillermo besándola en la frente
- Claro… y a mí no se parece? – quiso saber Pedro
- A los dos… somos de los dos, ahora vamos que tenemos que hacer los trámites que dijo papá – respondió la niña agarrando de la mano a Guillermo - Despacio cielito… que tenemos tiempo – respondió Guillermo

Una vez en Buenos Aires, pasaron dos años y no podían ser más felices. Los niños eran sanos, inteligentes, estudiosos y bien educados. Sus abuelos los empezaron a conocer de a poco, pasando tardes con ellos, mostrándoles fotos de sus otros hijos y nietos, con la promesa que alguna vez conocerían a esa rama de la familia. 
Recostados en la cama, Pedro y Guillermo no podían sentirse más contentos y felices. En medio de ellos, estaba dormida ROMA, la mascota peluda de la familia. 
- No podemos ser más afortunados Guille… tenemos todo lo que deseamos en la vida… gran parte te lo debo a vos – respondió Pedro abrazándolo
- Lo único que me hacía feliz hasta que te conocí eran mi hijo y mi nieto, pero ahora no puedo concebir una vida sin ustedes tres… los amo demasiado – respondió Guillermo
- Cuatro… esta es de la familia – respondió Pedro mirando dormir a la perrita - Por supuesto… Dieguito está fascinado con Roma… creo que mi hijo va a tener que pensar en comprarle un cachorrito – respondió Guillermo
- Cuando hablás tan romántico me excitás… ¿Lo sabías…? Tus palabras son un elixir para mi amor – respondió Pedro seductor
- Entonces… saco a Roma y soy todo tuyo – contestó Guillermo levantándose  - No… vení para acá… dejala, está dormida… solo dame un beso de las buenas noches amor – respondió Pedro 
- Buenas noches lindo… que sueñes conmigo – contestó Guillermo sensual
- Eso lo hago todas las noches… te amo – respondió Pedro besándolo dulcemente
- ¿Podemos dormir con ustedes?.... Roma está cómoda ahí en medio  - quiso saber Daniel 
- Bueno… vengan… pero solo por esta noche – respondió Pedro abrazando a sus hijos
- Te quiero papá… buenas noches – saludó la niña abrazando a Guillermo
- Yo también los quiero preciosos…. Ahora a dormir – respondió Guillermo abrazado a su hija. 
En el calor de la noche, los cuatro se quedaron profundamente dormidos abrazados mutuamente. Roma se acomodó entre ellos, sintiendo el calor de los cuatro cuerpos que conformaban su familia adoptiva… en su mente sintió que estaba en casa, y que ese amor accidentado que comenzó con tan solo una pelea terminó en una hermosa familia… Ahora, su familia…

- FIN- 
(By Verónica Lorena)