
Todo había dado un vuelco en sus vidas. Guillermo no podía creer lo que sus oídos habían escuchado y Pedro se sintió en falta
- Lo que dijo ese infeliz... ¿es verdad?
- Si, es verdad, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Yo nunca le dije que me iría con él y no sé cómo se enteró
- Te vas… ¿Y cuando me lo pensabas decir? ¿Te ibas a ir sin decírmelo o me iba a enterar por una paloma mensajera?
- Guillermo, te pido que no grites. Hablemos calmados
- Claro que no voy a gritar más… y tampoco vamos a hablar más
- ¿Se puede saber que hacés?
- Me voy a mi casa... ¿No me ves?
- ¡Ah bueno! ¡Yo creía que esta era ahora tu casa!
- Pedro, no me quieras tirar la pelota para mi lado. Vos estás en falta... no yo
- Guillermo... esto no es un partido de fútbol, y si es por omitir, los dos nos ocultamos cosas. Estamos a mano
- Ahora porque te conviene, hace una hora atrás otra era la historia
- ¿Podemos hablar con calma, sin reproches...?
- Hablá Pedro. ¿Querés hablar...? Te escucho
- Es verdad, se me ofreció ir a Londres por trabajo... y para perfeccionarme
- ¡Mirá qué bien! Te felicito
- Tu ironía no ayuda, dejame terminar de hablar
- Está bien
- No te lo dije porque todo pasó muy rápido. Tu arresto, enterarme que vos sos el dueño de BABYLON y para colmo… ni yo mismo podía creer la oportunidad que se me brindaba
- ¿Y...? ¿Qué decisión tomaste...? ¿Te vas?
- Claro que no me voy. Mi vida está acá... Vos estás...
No lo dejó terminar de hablar
- Pedro... ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Claro. ¿Qué querés saber?
- ¿Por qué saliste en mi defensa ante todos?
- Vos lo sabés muy bien
- ¿Yo...? A ver, refrescarme la memoria porque no te entiendo
- Porque sé que no serías capas de una cosa así. Recuerdo muy bien que cuando te conocí, esa noche tu gente sacó a la calle a un tipo que estaba sobrepasado en el local... Pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Lo hice porque sos un hombre con códigos y principios... aunque seas muy gruñón y celoso... ¿Me crees?
- Te creo Pedro, aunque esperaba otra respuesta... Y en eso de gruñón y celoso, creo que en eso vos me ganas por lejos…
- Mejor lo dejamos en empate, ¿te parece? ¿Y que esperabas que te digiera...? ¿Te quedás y seguís cocinando?
- ¡Ahhhh! ¿Ahora te conviene que me quede, no? Y vos sabés muy bien lo que esperaba que digieras
- Lo digo también porque tenemos que seguir hablando muy seriamente
- Si me quedo seguimos hablando y te cocino con una condición, dormimos juntos
- Vamos viendo… ¿te parece?
- Eso es trampa
Desde su auto observaba el edificio de departamentos, esperaba ansiosamente verlo salir del lugar. Sus manos temblaban de la ansiedad, estaba seguro que Graziani no se quedaría en el lugar. Su golpe había sido certero y gracias a la ayuda que le dio el mismo Pedro al no haberle dicho nada del viaje, todo jugaba a su favor.
- ¿Por qué mierda no sale? ¿Por qué tarda tanto? ¡Me voy a volver loco esperando acá!
Un llamado de su celular lo sacó de sus pensamientos
- Hola, ¿qué pasa? ¿Para qué me llamás? Estoy ocupado... Si, ya sé que está libre... Está con Pedro, aunque no te preocupes. Ya hice algo al respecto.
Lo vio bajar del auto y entrar en el edificio
- Y creo que ya está dando su fruto... Recién llegó el amigo de Guillermo, seguro que a buscarlo. Te corto Juan, dentro de un rato te llamo para contarte las novedades.
El timbre volvió a sonar impaciente en la puerta
- Te juro Pedro, si abro y es ese pelotudo de nuevo, no respondo de mí... Vos y él me están cansando.
- Dejá, voy a abrir yo. ¿Y por qué me metés a mí en la misma bolsa que a él? Y no me amenaces, que vos no sos ningún santo. Tenés tus asuntitos...
- No te amenazo, te advierto que tengo las pelotas llenas… que no es poco.
Al abrir la puerta se encontró con Beto que en sus manos llevaba una mochila
- Hola Pedro, traigo la ropa de Guillermo
- Hola pasá. Es para vos, te buscan
- ¡Beto querido! ¿Cómo andás? Gracias por la ropa, aunque le dije a Bruno que la trajera
- Es mejor que la haya traído yo... No era bueno que anduviera Bruno por tu casa hasta que vos no arreglaras esos asuntos ahí.
Pedro escuchaba en silencio la conversación sin opinar, hasta que recordó un hecho que no le gustó
- Ahora que están los dos juntos quiero una explicación
- ¿De qué hablás?
- Hablo de lo que dijo tu socio Marcos cuando me presentó a tu gente... Dijo que él conocía tus chanchullos
- Pará Pedro, eso lo voy hablar con vos a solas
- No, lo vamos a hablar los tres. Ahora y acá
- Yo digo que tres es multitud y yo estoy de más
- ¡Ah, mira qué bien! Ahora estás de más… Por lo que recuerdo, cuando te pusiste de acuerdo con él para que yo cayera en su trampa, no estabas de más
- Yoooo… hice un favor que Guille me pidió. Si vamos a aclarar los tantos, vos bien que te hiciste el desentendido, cuando te llevaron al estudio no me reconociste y al despacho entraste como si nunca hubieses estado ahí
- ¿Y qué esperabas que hiciera? ¿Qué te saludara como si nada? ¿Que supieran que ya estuve en el lugar para que se dieran cuenta los demás que caí en la trampa de ustedes dos?
- ¡Basta! Me cansaron… parecen chicos. Pedro, creo que te estás pasando, Beto hizo lo que le pedí
- ¿Qué? ¿Te ayuda con tus ligues?
- Pedro te estás pasando de la raya
- Yoooo… mejor me voy. Pedro, quiero que sepas que nunca ayudé a Guillermo en una cosa así, lo hice porque sentí lástima de verlo tan enamorado de vos y tan triste.
- Beto no le des explicaciones... Que crea lo que quiera... Andá, gracias por el bolso
- De nada
La puerta se cerró tras ellos... Los dos se miraban fijos...
- ¿Vos te das cuenta lo que hiciste...? ¿Estás loco? ¿Perdiste un tornillo? ¿Tuviste un brote? ¡Cómo te atrevés a exponerme a ese planteo sobre mi vida privada!
- Digo lo que siento, él será tu amigo, tu compinche, lo que sea... mío no es nada y no lo quiero entre nosotros
- ¿Hay un nosotros...? Contéstame Pedro, me gustaría que me explicaras que es esto.
Lo vio salir solo del edificio y no le gustó...
- ¡La puta madre! Te odio Graziani y te juro que me voy a vengar... aunque sea lo único que haga en esta vida por última vez.
El coche se puso en marcha y se perdió con su dueño por las calles de la ciudad con rumbo desconocido.
Comieron en silencio, ninguno de los dos deseaba seguir hablando. Las dudas, los miedos, los celos y hasta sus propias desconfianzas habían formado una barrera entre los dos difícil de traspasar, capaz que decir una palabra de más sería el detonante del final, por eso decidieron de mutuo acuerdo, sin darse cuenta ni ellos mismos, en darse una tregua, deponer armas y dejar que “lo nuestro...” o “esto...” navegara como un velero por aguas más tranquilas.
- Estuvo rico lo que preparaste
- Pedro!!! Tampoco fue nada extraordinario, solo eran pastas
- Tenés razón, aunque igual estuvo bueno, o capaz que era el hambre que tenía
- Eso sí que es verdad, dejaste el plato limpio
- Tu gente, la que trabaja con vos, te quieren mucho… ¿Lo sabés?
- Sí, claro que lo sé, y yo a ellos... Muchos sábados al mediodía nos reunimos todos a comer unos asados riquísimos que hacen Gaby o Beto
- ¿Ellos... saben de...?
- Si, algunos, y otros lo intuían... Ahora hasta mi hijo lo sabe y todo un planeta
- ¿Por qué Babylon?
- ¡Huy que pregunta...! Baby es la traducción de bebé en ingles, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Vos eso ya lo sabías... Lo que no te imaginás es que para mi ese lugar no es solo mi bebé, es un imperio, aunque te aclaro que no tiene nada que ver con las profecías bíblicas... Es un imperio porque allí se protege lo más sagrado para todo ser humano, su identidad. Ahí no hay discriminaciones de ningún tipo, sea de raza, color, clases sociales, étnicas, de lenguaje o convicciones políticas. No te niego que es un lugar bastante particular, se baila, se divierten... Ahí nadie juzga a nadie por su condición, pasás un rato agradable, conocés personas por solo una noche o para pasar el resto de tu vida...
- ¿Cómo es eso? Explicamelo.
- Sabés bien de lo que hablo... No todo es solo por una noche, hay gente que se enamora, forman algo…
- ¿Y vos que buscás?
- Yo ya no busco, yo ya encontré lo que quiero. No te niego que empezamos mal, y si… fuiste una apuesta al principio, aunque ya después de esa primera vez no te pude sacar de mi cabeza y menos de mi corazón. Hiciste raíz como esas flores nobles que las esparcís por la tierra seca y echan raíces igual... Ellas mismas se esparcen llenando el lugar con diferentes colores y perfumes...
- Yo quería vengarme de vos, quería tenerte comiendo de mi mano y después dejarte tirado, derrotado, me hiciste mucho daño con esa apuesta y tenías razón, era mi primera vez con un hombre y en ese boliche... No quería ser uno más en esa incansable lista... Te odiaba porque ya sentía algo por vos...
- Pedro, ¿vos sabés lo que es un mito?
- Una historia imaginaria que altera cualidades de una persona y les da más valor del que tienen en realidad. ¿Vos decís…?
- Yo digo mi verdad, muchos han hablado al pedo. Tampoco digo que soy un santo porque no es así, he tenido lo mío y solo por una noche, y mas por miedo a enamorarme que otra cosa. Usé esa frase porque... algunos aseguran haber estado conmigo y no fue tan así.
- Pará, ¿vos me estás diciendo que muchos dijeron que estuvieron con vos y no era verdad?
- Y si Pedro...
- ¿Y por qué lo permitiste?
- Porque yo no vivo de lo que digan los demás, vivo para mí y mi única verdad, hoy y mañana y en el futuro, es que solo quiero estar con vos.
- Yo necesito pensar esto… fríamente
- Bueno, yo voy a lavar los platos
- No dejá, yo lo hago
- ¿Qué hago? ¿Me voy...? ¿Me quedo?
- Quedate...
Cuando terminó de limpiar la cocina Pedro seguía con un remolino de pensamientos en su cabeza, se acercó despacio hacia Guillermo y lo encontró profundamente dormido en el sofá. Sin hacer ruido se aproximó con una manta y lo tapó, apagó las luces y se acostó solo en su cama, tenía mucho que pensar antes que llegara la mañana.
Los que saben aseguran que cada mañana siempre trae con ella un nuevo día lleno de oportunidades....
- Buen día, ¿dormiste bien?
- Hola, si gracias. Mejor que en la celda y lo necesitaba mucho
- Que bueno. Ya preparé algo para desayunar... Yo tengo que ir a trabajar... un rato
- Si, te entiendo Pedro... vos te querés escapar...
- No, claro que no... Vos dijiste que no corriéramos, ¿te acordás?
- Yo he dicho muchas boludeces en estos días Pedro… pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero...? Recuerdo muy bien que hoy es sábado
- Yooo… necesito pensar
- Está bien...
Cuando salió del baño ya estaba cambiado de ropa
- ¿A dónde vas? Yo no te eché
- Ya lo sé Pedro... Vos necesitás espacio y yo necesito... No sé ni que necesito, aunque tengo claro algo acá no me puedo quedar
- Guillermo yo…
- Tranquilo Pedro... No te presiono, respeto tus tiempos
- ¿Te puedo llamar más tarde?
- Sí, claro que si... Yo te espero mi amor, tranquilo como siempre, yo te espero.
No pudo llegar a la puerta, unos brazos lo rodearon por la espalda y al darse vuelta unos ojos llenos de susto lo miraban con temor. Ya las palabras estaban de más, los cuerpos necesitaban hablar por ellos mismos.
Los labios se apresaron mutuamente en un beso delicado, como reconociéndose de nuevo después de mucho tiempo, aunque no era tan así... ¿Este beso era la aceptación mutua de un nuevo comienzo o sería el beso de un adiós?
- Pedro, que estamos haciendo...
- No hables, besame...
- Si te sigo besando no va a haber marcha atrás... Voy a querer más, o sea todo.
- Ya lo sé y es lo que yo más quiero en este momento
- ¿Que querés Pedro Daniel Beggio?
- A vos te quiero Guillermo Graziani, hoy y siempre
Dejó que su mano se deslizara entre las piernas de Pedro y estaba tan contento consigo mismo cuando descubrió que su hombre ya estaba duro para él, con solo un beso había podido conseguir que se excitara así... Pedro envolvió sus brazos alrededor del cuello de Guillermo empujándose a si mismo más cerca... La fricción de sus penes juntos era jodidamente increíble
- Por favor Guille, te he echado de menos...
- Estoy acá
Esa no era la contestación que esperaba en ese momento
- Sabés lo que quiero... Más besos, más de tu caliente boca... Más quiero... Deseo todo
- Realmente sabés empujar tu suerte Pedro Beggio...
Hace ya dos semanas que Pedro y Guillermo comparten sus vidas, al principio las negociaciones fueron arduas y bastantes problemáticas, ninguno de los dos cedía ni un milímetro, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero…? La prioridad era la base de su relación, si el amor del uno por el otro estaba bien, todo lo demás tenía solución...
Pedro se acercó a la cama con una bandeja con el desayuno para dos, en ella se encontraba a medio despertar el hombre de su vida que tanteaba con su mano buscando algo que se le había perdido.
- Dale Guille, abrí los ojos que no estoy ahí y me vas a hacer tirar todo
- ¿Por qué te levantaste tan temprano? Vení al lado mío
- Después que desayunemos juntos... no te vas a salvar de mí
Supo muy bien porque lo decía en ese momento... Y mal que le pesara tuvo que aceptar que tenía mucha razón
- ¿Por qué lo hiciste Pedro? Sabés que el desayuno lo hago yo
- Ya lo sé, aunque no quiero que lo hagas para compensarme
- Lo hago por amor y también por remordimiento
- ¿Por qué lo decís así? Cuando comenzamos esto yo sabía que tu hijo era tu prioridad y la acepté
- Y te amo más por eso... Pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? No estás ocupando el lugar que merecés
- ¿Guillermo de qué hablás? Somos una pareja ante todos, compartimos salidas, reuniones... Babylon
- Si es verdad, aunque no vivimos juntos... Yo estoy dividido por mis dos amores: vos y mi hijo... ¿O vos crees que me gusta que vivamos separados? Yo en mi casa con mi hijo y vos acá solo... Espero...
- ¡Jajajajaja!
- ¿Se puede saber de qué te reís?
- De vos y tus celos... Ya sabíamos lo que iba a pasar, no todos los días iban a ser perfectos. Ya lo hablamos y lo aceptamos, y yo lo vuelvo aceptar
- Lo aceptás porque te conviene
- Berrinches no Guillermo... Lo acepto porque serían muchos cambios para tu hijo en tan poco tiempo... Y porque te amo y estoy ansioso por mi recompensa
- Vení a mis brazos recompensa...
Cuando llegó al trabajo como todos los días se sintió tranquilo consigo mismo... Capaz que nunca su nombre estaría en la portada del diario por alguna noticia y eso estaba muy claro, para él su lealtad a sus amigos dividían las aguas de la información
- Marcelo, a mi oficina ya
- Si jefe
Ya era la quinta o novena vez que lo llamaban desde hacía semanas. Cuando sus jefes se enteraron de las conexiones que tenía con los protagonistas del club nocturno no había oportunidad que no le recordaran lo bueno que sería para su carrera una entrevista exclusiva... Al principio los conformó con un “ya veremos”, después fue un rotundo “imposible” y ahora sabía muy bien lo que pasaba
Cuando entró a la oficina de su jefe la cara de él lo decía todo, en sus manos sostenía el diario de la competencia y en su portada la foto de él y sus amigos cenando.
.............................. .............................. .............................. .............................
- Me gusta el restaurante... ¿Qué van a pedir...?
- No sé todavía... ¿Guille vos que vas a comer?
- Lo estoy pensando cielito
- ¿Tomamos cabernet o malbec...?
- No empieces Pedro, tomamos los dos
- Ya ustedes dos, no van a pelear por el vino. Estamos de festejo
- Tenés razón Marcelo... Pedro, ¿qué tenés...?
- El tipo sentado en la barra no deja de mirarte... Le voy a romper la cara
- Pedro mírame a los ojos, no me mira ni a mí ni a vos... Sino hace rato que no estaría vivo...
Los dos miraron a Marcelo que se puso de todos colores y se quedó sorprendido
- ¿A mí...? No, con perdón de ustedes, a mí me gustan las mujeres...
Los tres se rieron y ahí apareció el flash de la cámara
.............................. .............................. .............................. .............................. .....
Su vida era un calvario, desde hacía semanas Pedro no contestaba sus llamadas en su oficina, la secretaria lo negaba y para colmo, en su último encuentro en los pasillos de tribunales con Guillermo, este sin ningún disimulo le dio a entender que había perdido... Llamó varias veces a Juan y este no contestó tampoco, algo andaba muy mal
.............................. .............................. .............................. ..........................
Prefirió viajar en taxi hacia el estudio... No quería que Pedro lo llevara, cada vez que lo veía irse después de dejarlo era un vacío inmenso el que sentía. De solo ver sus ojitos de perro herido y el “llámame o vení a verme...” como si nunca más se fueran a ver los destruía a los dos. Aunque Pedro sonreía y le decía cosas bonitas, él sabía bien que el dolor estaba por dentro
.............................. .............................. .............................. ..........................
- ¡Menos mal que llegaste...! ¿Por qué no contestás el celular?
- ¡Huy Marcos! Buen día, ¿no? ¿Y ahora qué pasó?
- Gaby le está tomando declaración a Juan, está confesando que él te hizo firmar los papeles
- ¿Juannn?
- Y eso no es todo... La mente de este plan fue Pablo Aguirre... ¿Te suena?
- ¡Que hijo de puta...! ¡Lo voy a matar!
- Guillermo razoná... Por favor
- Si, tenés razón...
El celular empezó a sonar
- Hola mi amor, ¿ya llegaste...?
- Pedro, si llegué... ¿Podrás pedir permiso y venir para acá...?
- Guillermo, ¿qué pasa...? Claro, ya voy para allá
- Tranquilo amor, te cuento acá
Llegó al estudio volando. Escuchar a Guillermo tan preocupado lo puso nervioso, más después de haber pasado una noche y una mañana tan maravillosas
- Buen día Marcos. ¿Y Guillermo?
- En su despacho, pasá
Lo vio sentado al pasar, hablaba con Gaby respondiendo sus preguntas... Entró enojado a donde estaba Guillermo
- ¿Qué hace ese tipo ahí afuera?
- No Pedro, celos ahora no... Vamos a escuchar hablar a Marcos... Y después hablamos vos y yo
Lo escuchó todo. No podía creer de lo que era capaz Pablo, un inmenso desprecio y bronca nació de su interior, todo lo vivido fue culpa de él y del otro
- Voy a ir a buscarlo y le voy a romper la cara y los huesos
- Ninguno de los dos va a hacer nada... Estoy por pedir una orden de detención contra él y Juan
- Hacé lo que tengas que hacer Marcos
Marcos salió y los dejó solos
- Perdóname Guille, no sabía que Pablo estaba tan loco
- Te ama Pedro, a su manera enferma... te ama… Y no me pidas perdón, vos no sos culpable, como yo tampoco
Se abrazaron. Necesitaban ese abrazo como ese beso que llegaría para sanar viejas heridas y afianzar más la relación...
Caminaban los dos juntos por los pasillos de la comisaria acompañados por un oficial... En una celda, sentado, mirando fijamente las paredes, estaba Pablo... No había aceptado abogado de oficio para su defensa y no pidió disculpas ante el juez. Al contrario, amenazó ante todos los presentes a Guillermo de muerte y gritó como loco su amor hacia Pedro
El juez decidió al verlo en ese estado una evaluación psiquiátrica y encerrarlo hasta recibir los resultados... Pedro se sintió culpable por lo que pasaba con Pablo y después de varios días de ruegos consiguió que Guillermo consiguiera un permiso para verlo, con la condición de estar él presente también, a lo que Pedro aceptó
- Aguirre tiene visitas
- Pedro, ¿amor viniste?
Lo vio parado al lado de él
- ¿Qué hace él acá?
- Pablo basta... Entendé, lo amo a Guillermo y su amor por mi es tan grande que ha decidido, si nos dejás en paz... ayudarte él mismo
- No quiero su ayuda Pedro... Quiero que vos y yo vivamos nuestro amor... ¿Vos a quien amás Pedro...?
- Amo a Guillermo y eso nunca va cambiar Pablo... Lo lamento
- Te va a dejar y va a volver con Juan
- Nunca estuvo con Juan... y él se fue del país para empezar de cero
- Es un cobarde, nunca tuvo los huevos bien puestos
No dijo nada, solo escuchaba en silencio aunque en sus ojos pudo ver todo el odio que por él sentía...
- ¿No hablás Graziani...? ¿Te comieron la lengua los ratones...?
- No, para que... Estoy acá solo por Pedro... Tu odio ya no me lastima
- ¡Váyanse los dos a la mierda...!
- Lo... lamento Pablo
- Vamos Pedro
Estaban abrazados recostados en el sillón viendo caer la tarde por la ventana en silencio, solo se movían para besarse mutuamente...
- ¿Cómo estás...?
- Triste... está enfermo
- Si, tiene una obsesión enfermiza por todo lo mío
- ¡Ahhh bueno! ¿Qué soy? ¿Un objeto?
- No te enojes... escúchame. Quería mis casos... mi vida... Y en ella a vos
- Si, tenés algo de razón… Yo soy tu vida Graziani...
- Claro, igual que yo la tuya Beggio
Babylon reabrió sus puertas a la noche de Buenos Aires, ya todo había vuelto a la normalidad. Todos los medios se hicieron eco de la inocencia y transparencia del lugar, un Pedro muy animado observaba todo desde el lugar vip
- Acá estabas, escondido…
- Marcelo, llegaste. No estoy escondido... Vigilo nomás...
- Che, en confidencia. ¿Seguís siendo el dueño...?
- Yo no quería... aunque Marcos me aseguró que por un tiempo va a ser así
- ¿Y Guillermo...? ¿Está...?
- Sí... Está con su hijo en su casa, hace un rato hablé con él
- ¡Me imagino lo feliz que debe estar que vos estés en su lugar!
- Si, ni te imaginás...! Bruno ya me avisó que me puedo retirar cuando quiera....
Los dos se rieron
- ¿Está complicado con lo del hijo…?
- Y, hay que darle tiempo... Y yo...
- ¿Vos cómo estás?
- Yo me adapto a los tiempos de Guillermo... pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Quiero ser parte de su mundo...
Miraban un programa al que casi ni prestaba atención... Guillermo, con disimulo, miraba la hora en el reloj y en el celular...
- ¿Pá, viste como entró esa pelota al arco?
- Perdón Fabián, no presté atención... Explicámela vos
- No importa viejo
- Che, ¿qué es ese viejo?
- Ese tal Pedro, ¿sigue... con vos…? ¿Son...?
- Si hijo, es mi pareja... Está en el local...
- ¿Te querés ir con él...?
- No, claro que no che... Esta noche es una reunión de padre e hijo... A ver, explícame la jugada
Era como las doce de la noche cuando llegó a su casa y su celular empezó a sonar...
- Graziani, ya llegué
- ¿Solo o acompañado...?
- No empieces Guille... Te extraño...
- ¡Huyyy! ¿Y vos que te crees? ¿Que yo no? Esta cama es inmensa para mí solo... Te quiero
- Yo más... ¿Almorzamos juntos mañana?
- Sí... por supuesto, en el estudio...
- ¿Te parece ahí?
- Claro que si Pedro, ¿sino como me voy a aprovechar de vos?
- Mirá vos… ¿Tenés doble intención?
- Siempre con vos cielito...
BABYLON continuará
