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jueves, 14 de junio de 2018

"SE CASÓ... SE CASÓ" - Cap 4 - (By Maby Arroyo)







SE CASÓ...SE CASÓ

Capítulo 4

El momento de la verdad había llegado…
Pedro había preparado muy bien su plan. Fue a casa al mediodía para almorzar con Camila, y para informarle de su cena con clientes, ficticia, y así evitar reproches e interrogatorios posteriores.
Tomó una pequeña siesta y salió hacia el estudio. Pero antes tenía que hacer una parada obligatoria… debía buscar el atuendo adecuado para causar un buen impacto en los invitados, especialmente en UNO.
Mientras se probaba distintas combinaciones, sus pensamientos sólo eran ocupados por una persona, y se sonreía pícaro frente al espejo del probador, diciéndose a si mismo, “vamos a ver cuánto te resistís a esto Guillermo Graziani”, y cómo si lo tuviera enfrente, decía - señalando su propia silueta - y vos doctorcito ni sueñes que voy a dejar que me robes al amor de mi vida-. Cuando el espejo del probador le devolvió la imagen que él quería, pagó y tomó rumbo hacia el estudio.
Llegó y ya se percibía clima de fiesta. Isabel mandaba a la gente del catering. Marcos discutía con su mujer por los gastos excesivos de la fiesta. Gaby y Beto estaban ayudando a  decorar el estudio y Cuca ordenaba a los mozos en la cocina, cuando lo vio llegar – ¡Ay nene que chulo estás! Camila no te va a dejar ni a sol ni a sombra.
Pedro la miró tierno – ¡Gracias Cuquita! No hay problema porque Camila no viene.
-¿Cómo que no viene? – interrumpió Isabel – Si cuando fui a llevarle la invitación me dijo que encantada iba a asistir.
-Si quería venir, pero tuvo que ir a ver a su padre que enfermó -  se apuró a responder Pedro – pero me dijo que les diera a vos y a Marcos los mejores deseos por éste nuevo aniversario.
-¡Que linda! Gracias. Pero nos hubiera gustado que venga. – le dijo la anfitriona.
-La próxima seguro puede venir. – Le respondió Pedro – ¿En qué puedo ayudarlos?
-En nada… andá tranquilo, casi está todo listo. – Le dijo la mujer – Aunque podrías hacerme el favor de llamar a Guillermo, a ver a qué hora viene.  Gracias.
- ¿Acaso no va a venir? – preguntó Pedro un poco pálido –
-Mirá, no sé. Me dijo que tenía que arreglar unos asuntos con Fabián que eran urgentes. Y que iba a hacer lo imposible para venir. Pero no me aseguraba nada. ¿Podés?
-Si Isabel. Ya lo llamo. – le dijo tomando el celular y marcando el número.  Escuchó los tonos insistentemente una y otra vez, hasta que el contestador le devolvió la voz de Guille. Cortó. Y marcó a la casa…pero solo los tonos fueron su respuesta.
Llamó un momento a Gaby, estaba empezando a ponerse nervioso. Los invitados habían empezado a llegar y Graziani brillaba por su ausencia.
-¿Gaby sabés algo de Guillermo?
-No. solamente que tuvo un problema con Fabián y que tenía que arreglarlo. Eso me dijo Cuquita. 
-¿Sabés si va a venir con él?
-Si por él te referís al cardiólogo, creo que sí.
-Ojalá se le pinche el auto.
No terminó de decir la frase, cuando apareció el cardiólogo.
-Buenas noches – Dijo Matías
-¡Buenas noches Doctor! -se apresuró a decir Isabel- pase, por favor, póngase cómodo-
-Muchas gracias Isabel. Felicidades por su aniversario – les dijo dirigiéndose a Marcos y ella. -Buenas noches Gabriela, Cuca – saludándolas con un beso – Dr. Beggio – con un apretón de manos-
-Buenas noches Maty – respondió  Gaby, con un beso  y Pedro la fulminó con la mirada –
-Hola doctor – le respondió Cuca –
-Matías, solamente, por favor Cuquita – respondió el cardiólogo –
Pedro no emitió palabra.
-¿Guillermo todavía no ha llegado? – Preguntó Matías-
Y Cuca se apresuró a responder – Salió en la tarde, tenía que arreglar un asunto familiar –
-Ah, bien. Pasa que no hablamos desde el mediodía, cuando acordamos encontrarnos acá directamente – dijo el doctor – Voy a llamarlo a ver si quiere que lo vaya a buscar, con su permiso bellas damas – y se retiró hacia un costado a realizar la llamada.
Pedro sólo escuchó las palabras del médico. Cómo ya había intentado lo mismo, estaba seguro que iba a obtener el mismo resultado… casi sonreía victorioso, hasta que escuchó “Hola Guille…si estoy en el estudio como acordamos… ¿estás bien? ¿Querés que te vaya a buscar?... ¿Dónde estás?...”
Casi se quedó sin aire al escuchar que le había respondido.
“Como tenés Graziani la osadía de no responderme hace cinco minutos, y a éste tarado le respondes al instante…” Inhala, exhala. “Pedro…pelotudo, mil veces pelotudo, la culpa es tuya, por haber jugado con sus sentimientos y haberlo dejado al borde de la muerte para que éste aparecido, venga, se las dé de héroe y te lo quite sin más. Idiota.”
Esos eran algunos de los pensamientos que lo invadían y no permitían que escuchase un poco más de la conversación telefónica que se estaba produciendo unos pasos más allá de donde se encontraba, entre su jefe y el doctorsucho.
-Pedro – lo zamarreó Gaby, para sacarlo de sus cavilaciones – ¡¡Pedro!!
-¿Qué querés Gabriela? – le preguntó Pedro un poco mal entonado –
-Epa – le retrucó la abogada – si te la tenés que agarrar con alguien, es con él que le contestó la llamada del cardiólogo y no la tuya, y no conmigo. 
- Disculpá Gaby, estoy un poco nervioso – le respondió Pedro.
-Está bien, pero tranquilízate, sino esto se te va a ir de las manos, y en vez de recuperarlo lo vas a perder más aún. Voy a intentar saber que le dijo Guille –
-Dale Gaby, Gracias –
Se quedó ahí parado, mientras la colorada se acercaba a Matías.
-Y doc ¿pudiste contactarte con el jefe? – indagó Gabriela –
-Si. Me dijo que lo espere, que está saliendo para acá. – le respondió Matías.
-¡Qué bueno!  Voy a avisarles a Isabel y Marcos que Guille está por llegar, se van a poner re contentos –
-Dale, te acompaño y les decimos juntos ¿Te parece? –se ofreció el médico
-Si, por supuesto, vamos – mientras miraba de reojo hacia donde estaba Pedro, y éste con un movimiento de cabeza le dio a entender que ya lo había escuchado.
Pedro maquinaba en su cabeza la forma de sacar a Matías del juego, pero mientras más pensaba, menos ideas venían a su cabeza.
Mientras tanto Guillermo había estado arreglando un pequeñísimo asunto con Fabián.
En la mañana le habían llamado de la facultad para decirle que la cuotas desde hace tres meses estaban impagas y que el alumno Fabián Graziani, había quedado en condición de libre en éste semestre, por sus reiteradas faltas y se le iba a tornar imposible salvar las materias. Hecho una furia había llamado al decano, un amigo suyo, para que le buscara el expediente de Fabián, la historia académica y las materias regulares que tenía su hijo, concertando una cita para esa misma tarde y charlar del asunto.
Hecho una tromba había salido del estudio para llegar a la cita con el decano. Allí, éste le informó que Fabián había abandonado literalmente la carrera, desde inicio del año, no había  asistido ni aprobado ninguna materia, así como tampoco había estado pagando la cuota desde el comienzo del ciclo lectivo. Le habían llamado para advertirlo, porque habían esperado que regularizara su situación, pero habían llegado al extremo y se lo habían tenido que informar.
Su amigo le aconsejó que hablara con Fabián tranquilamente, quizás su hijo se había dado cuenta que ese no era su futuro, y no había encontrado la forma de decírselo.
Graziani había salido derrotado de la facultad, su orgullo máximo, su único y más puro amor, lo había traicionado. Trataba de serenarse, el problema no era que no quisiera seguir más física, el problema era la mentira y que había hecho con el dinero que él le entregaba religiosamente para que pagara la facultad.
Se tomó un café, meditó una media hora, tomó su celular y llamó a su hijo…
-En una hora te quiero en casa…quiero hablar con vos – no le dijo ni hola –
-Pará viejo…estoy en la facultad, no puedo ir…
Al escuchar, la poca calma que había logrado adquirir, se esfumó.
-¡TE DIJE QUE EN EXACTAMENTE 60 MINUTOS TE QUIERO EN CASA, PORQUE TENEMOS QUE HABLAR! TE DEMORÁS UN MINUTO MÁS Y TE CORTO LOS VÍVERES FABIÁN GRAZIANI! – sin esperar respuesta, cortó la llamada –
Meditó unos quince minutos más y se dirigió hacia la casa, caminando para tratar de calmar su enojo.
Iba llegando a su casa, cuando el celular sonó insistentemente, miró la pantalla y era del estudio.
-¿Qué pasa Cuca? – respondió molesto
-Ay nene, ¿qué te pasa? ¿Te hizo mal la siesta?
-Perdóname tía, una muy mala tarde tengo, ¿Qué necesitas? – le dijo tratando de calmarse –
-Mi amorcito, acordarte que hoy es la fiesta de aniversario de Isabel y Marcos y tenés que venir-
Después de un largo suspiró, recordó la invitación de sus compadres –Tenés razón, ni me había acordado, pero ahora tengo que resolver un problema mucho más importante con Fabián, si logro resolverlo voy, sino que me disculpen, pero no voy a ir, chau tía – y cortó hastiado.
Suspiró nuevamente, entró a su casa y decidió darse una ducha y esperar a su hijo.
Mientras el agua recorría su cuerpo y se llevaba todo lo negativo del día, recordó a su abogado, si era suyo, aunque sea en sueños y sus momentos íntimos. Aunque la realidad lo golpeara de una manera muy distinta, y aunque él se empeñara en alejarlo lo más posible, su sistema no lograba sacarlo de su mente ni de su alma. Había intentado de todas las formas, pero no lo lograba, es más, a cada intento parecía ensartarse más en su corazón.
Sino fuera por la determinación de su decisión aquella noche en la cama del hospital, hace rato hubiera buscado la formas de compartir más de un caso con su cielito, pero él debía mantenerse firme, debía tenerlo lejos, a pesar de amarlo con todas su fuerzas, sabía que no iba a ser correspondido nunca, que él había elegido a Camila para compartir su vida, y no había más vuelta al asunto. Para que buscarle la quinta pata al gato. Y en ése quilombo de sentimientos que tenía apareció Matías, su cardiólogo. Para ayudarlo a estar alejado de Pedro. Era lindo, inteligente, de una conversación agradable, le había salvado la vida. Pero él había sido claro con sus sentimientos, desde el principio. No quería usarlo, entonces le expuso la situación sin mencionar a su colega. Matías había aceptado las reglas de juego, sabiendo de antemano a lo que se exponía. Quizás por eso lo admiraba un poco más. Aún a sabiendas de que su corazón pertenecía a otro, intentaba llamar su atención. Y lo hacía bastante bien. Muy caballero, habían salido a cenar varias veces, habían pasado un fin de semana en la casa de Chascomús. Nunca supo como hizo para no sucumbir ante la tentación de tener algo, ya que el médico no se lo ponía fácil y había intentado de varias maneras acercarse más íntimamente, pero él no quería dañarlo. Al menos no por ahora, cuando tenía a Beggio clavado en el medio de su alma.
En sus pensamientos profundos estaba cuando escuchó la voz de su hijo llamándolo. Rápidamente salió del baño, se colocó ropa cómoda y salió hacia el living.
Allí estaba Fabián sentado cómodamente en el sofá esperándolo.
-¡Hola pá! ¿Qué pasó? ¿Qué es eso de que si no llegaba me ibas a acortar los víveres? ¿Se te zafó un tornillo? ¿Un cliente te maltrató? – le dijo un tanto chistoso Fabián, pero al ver que Graziani no le seguía el juego y verle la cara serio dejó sus chistes de lado.
-Fabián quiero que me digas ¿por qué no vas a la facultad y porque no la pagas si yo te doy el dinero?
Su hijo palideció, tragó en seco. No se esperaba ese cuestionamiento.
-Que decís papá- intentando defenderse - estás loco
-Puede ser que esté medio loco, pero terminé de enloquecerme entre este mediodía y la tarde. Porque a la mañana me llamaron para decirme que había tres cuotas impagas y además que habías quedado libre por faltas… ¿Pero cómo puede ser les dije, si mi hijo sale todos los días a la universidad para estudiar…? Me hiciste quedar como un pelotudooo…!!! Llamé al decano y pedí una reunión con toda tu historia académica esperando que fuera un error de sistema… ¿y a que no sabés que…? Ahí terminaste de darme el golpe de gracia, el señorito no va desde principio de año y tiene perdido todo el puto ciclo lectivo. Ahora te pregunto Fabián Graziani, ¿dónde mierda te metías cuando decías que ibas a estudiar y mejor aun que carajo hacías con la plata que te daba para pagar la facultad? ¡¡Contestáme!! Merezco una explicación – lo increpaba Graziani.
-Calmate papá. Te tenés que cuidar el corazón.
-Qué corazón ni  ocho cuartos, ¿vos me tomas por pelotudo a mí? ¿Me querías tomar el pelo? ¿Acaso dijiste “a este viejito puedo engañarlo cuanto tiempo quiera”? Pues lamento informarte que estás bien equivocado. No querés estudiar, perfecto, vas a trabajar entonces porque yo vagos en mi casa no voy a tener. Desde mañana agarrás el diario y empezás a buscar un trabajo así sea de payaso, porque yo no te doy un solo centavo más. Querés ropa, te la comprás vos, querés salir te lo pagás vos. Lo único que vas a tener acá es cama y comida. Y más te vale que arranques a las siete a buscar trabajo porque me levanto mañana y te veo durmiendo y primero te tiro un balde de agua helada y después te cago a palos. ¿Fui lo suficientemente claro no? Y parte de lo que ganes, por no decirte la mitad, viene a mi cuenta por el año entero que te fifaste la plata de la cuota hasta que me lo devuelvas y si no te gusta, ya conocés la puerta.
Fabián solo lo miraba. Atónito. No podía articular palabra.
-Sos lo que más amo Fabián, pero no te voy a tolerar estas pelotudeces de adolescente malcriado. ¿Por qué no me dijiste que no querías estudiar o no te gustaba la carrera? En vez de eso preferiste mentirme y de la manera más vil. Sabes que desteto que me quieran ver la cara de idiota.
-Pero papá…- intentaba hablar Fabián
-Papá las pelotas, no me salgas ahora con lo de mi internación porque no me enfermé al inicio del año… Estás advertido Fabián Graziani. Mañana a las seis dejan el diario, máximo seis y media te quiero buscando en los clasificados. Y más vale que al mediodía ya tengas un trabajo aunque sea de lavacopas, porque sino a la tarde te venís a trabajar al estudio.
-Papá….
-Ya te lo dije…hasta el mediodía, sino te llevo al estudio. Y vos sabés muy bien lo hincha pelotas que puedo llegar a ser si me lo propongo. Pensá muy bien tus acciones, no te voy a tolerar un desliz mas. Vos me obligaste a ser así con vos hijo, ahora no vengas a quejarte. Si antes no te puse en vereda, todavía estoy a tiempo. Y una cosa más, ojo con ir a llorarle la carta a tu madre o a tu tío, porque ése seguro te va a querer ayudar, desde ya sabés que tenés prohibido trabajar con él o en cualquiera de sus matufiadas.
-Me dijiste en lo que sea…- replica Fabián
-No te hagas el vivo Fabián, ya te dije lo único que no. Así que cuidadito con pasarte de la raya, porque sino ni casa ni comida...

CONTINUARÁ

jueves, 31 de mayo de 2018

"UN DESTINO, UN AMOR" - Cap. 1 - (By Verónica Lorena)








(Inspirada en la telenovela “ADDA”- Amar Después de Amar)

“UN DESTINO, UN AMOR”

CAPÍTULO 1

La una de la madrugada. La carretera desierta y la proximidad de una fuerte tormenta. Una pareja discutía en el auto rumbo a un lugar donde poder vivir juntos el resto de su vida.
- ¡Me dijiste que se lo dirías todo! – dijo la mujer molesta
- Lo sé, pero no pude… no quise lastimarlo – respondió el hombre que manejaba nervioso
- Lo que pase es tu culpa… No quiero que Pedro se entere de lo nuestro. Es demasiado bueno para hacerlo sufrir – respondió la mujer con fastidio
- Pedro… siempre Pedro… ¿Por qué no te quedaste con él…? ¿Por qué? – quiso saber el hombre molesto
- Porque te quiero… y estos cuatro años juntos creo que son prueba suficiente de este amor… ¿Vos porque estás conmigo? – quiso saber la mujer enojada
- ¿No lo sabes todavía…? Sos hermosa, joven, valiosa… sos lo mejor para mi vida – respondió el hombre con una irónica sonrisa
- ¿Valiosa?... solo te importa mi dinero, ¿por eso estás conmigo?... ¿no me querés? – quiso saber la mujer
- A mi manera, sí…. Es solo que no cómo merecés… Guillermo es todo un caballero, pero tampoco lo quiero como se merece – respondió el hombre
- Dejame bajar… sos un enfermo – respondió la mujer enojada
- Ahora, ¿acá? ¿En el medio de la nada?... estás loca mujer – respondió el hombre
- Prefiero estar en la ruta sola antes de tener una compañía tan desagradable como la tuya – respondió la mujer seriamente.
-  Lo que pase es tu culpa… solo tuya! – respondió el hombre enojado
-  ¿Que va a pasar…? Estamos solos en esta ruta camino a nuestra nueva casa…_ respondió la mujer
-  Esperá… nos  están  siguiendo  –  contestó el hombre mirando por el espejo retrovisor
-  Van muy rápido… ¿Qué les pasa?  _ quiso saber la mujer
-  ¡Carla…! ¡Carla…! _ gritó el hombre luego de recibir un fuerte impacto en el coche
El auto de la pareja  recibió  un fuerte  choque, lo que provocó que su conductor impactara contra la banquina de la carretera. Al incorporarse observó que su mujer estaba siendo atacada por dos hombres corpulentos, por lo que atinó solo a gritar su nombre desesperado.
Sin saber lo que hacía, sacó el arma que siempre portaba en el auto apuntando nervioso a uno de los atacantes de su mujer, momento en que recibió un fuerte golpe en la nuca que lo dejó inconsciente. Al despertar, no pudo creer lo que veían sus ojos. Su mujer estaba tirada en el suelo de la ruta, golpeada y con la ropa desgarrada. Se acercó a la misma a fin de tomarle el pulso… pero fue inútil… su mujer había sido asesinada.
Sin poder soportar el dolor de aquella pérdida inesperada, tomó su cuerpo y lo colocó en el interior del vehículo junto a él. Arrancó el auto a fin de poner fin a su asquerosa vida… no supo respetar al hombre que lo amó por cinco años… no supo amar a la mujer que durante cuatro años compartió una vida clandestina llena de pasión, deseo y sobre todo… fortuna.
Repasando sus recuerdos, se estrelló contra un árbol… a partir de allí, solo silencio y oscuridad.

Pedro concurrió desesperado al Hospital Central ante el llamado de la policía. Su novia estaba muerta debido a un accidente de tránsito del cual no tenía ningún dato.
- ¿Usted es Pedro Beggio? – quiso saber el médico del hospital
- Sí… me llamaron por Carla, mi novia… ¿dónde está? – quiso saber Pedro
- Está en la morgue esperando a que le hagan la autopsia – respondió el médico
- ¿Usted es Pedro Beggio? – quiso saber el policía
- Sí. ¿Y usted es…?
- Soy el inspector Montalván, encargado del caso de su mujer – se presentó el inspector
- ¿Qué pasó? – quiso saber Pedro
- Su mujer iba en un auto con un señor y tuvieron un atentado, aparentemente – respondió el policía
- ¿Aparentemente? Y con un hombre… No puede ser… ¿qué le pasó? – quiso saber el joven abogado
- Su mujer fue asesinada, tiene indicios de haber sido violada y posee un disparo en el pecho… creemos que es la causa del deceso… lo lamento – respondió el policía
- ¿Y con el hombre que pasó? ¿Puedo hablar con él? – quiso saber Pedro angustiado
- Lo lamento… está en coma – contestó el policía
- ¿Como se llama? – quiso saber Pedro

- Agustín Mora, es la pareja de… _ fue interrumpido el policía
- De Guillermo Grazziani, lo sé… es un abogado penalista _ respondió Pedro
- Si, el señor Mora es un empresario prestigioso _ contestó el policía
- No lo puedo creer… estar acá, enterarme que mi novia me engañaba con un hombre que es nada más y nada menos que la pareja de mi peor enemigo_ respondió Pedro angustiado
- Dr. Beggio, ¿qué hace acá?... – quiso saber el apuesto abogado
- Dr. Grazziani… El inspector Montalván se lo va a contar… no puedo creer todo esto… no puedo – respondió Pedro mirando al piso
- ¿Qué pasa inspector…? ¿Qué pasó con Agustín? – quiso saber Guillermo
- El Sr. Mora está en coma, tuvo un accidente de auto y no estaba solo… estaba con la mujer del Sr. Beggio… fue asesinada – respondió el inspector
- ¿Qué…? ¿Con la mujer de Beggio? ¿Qué es esto, una broma? – quiso saber Guillermo enojado
- Lo lamento Dr. Grazziani, pero no… Mi mujer salía con su pareja… o eso cree la policía – respondió Pedro
- Quiero verlo… quiero que me explique qué pasó… - respondió Guillermo mirando aquellos ojos marrones cansados
- No puede… debemos esperar el parte médico – respondió el oficial - En cuanto a Ud. Sr. Beggio… necesito que se quede para esperar el parte de la autopsia de su mujer _ respondió el oficial
- No puedo… no quiero…
- Inspector… Pedro necesita descansar y yo también… asimilar todo esto. Acá ahora no podemos hacer nada – respondió Guillermo
- Esta bien Grazziani… vayan, mañana por la mañana los quiero en la comisaría - respondió el inspector
- Esta bien… vamos Pedro – lo tomó del brazo el maduro abogado
- Si…vamos

Sentados en un bar, Pedro miraba al vacío. Su mente estaba perdida en el recuerdo de una mujer a la que consideraba su novia, comprometido desde hacía casi seis años, la cual lo había engañado con la pareja de aquel apuesto abogado que varias veces lo enfrentó en tribunales… aquel abogado al que admiraba y respetaba… aquel hombre que ahora tenía enfrente, sin saber que decir.
Guillermo contemplaba al joven abogado, aquel moreno de ojos avellana que lo tenía perdido… Lo había enfrentado en alguna audiencia más de una vez… era bueno en su trabajo. Y Agustín… aquel hombre que por más de cinco años había sido su compañero, su amigo, su amante… ahora, era un vegetal al que no reconocía… un ser que lo había engañado con la mujer de su pesadilla judicial… La mujer de aquel joven abogado.
- ¿Por qué tuvo que hacerme esto?... – quiso saber Pedro
- No lo sé… yo también me pregunto lo mismo… _ respondió Guillermo mirándolo tiernamente
- ¿Vivían juntos?_ quiso saber el joven abogado
- No… Agustín no quería convivir por el momento… estamos comprometidos y en pareja desde casi cinco años – respondió Guillermo
- Con Carla hacía seis años que éramos novios… nunca quiso casarse ni convivir conmigo… No quería hijos, nada… la escusa perfecta era que primero estaba su carrera, luego nosotros… y se lo acepté… y ahora estamos acá, hablando de nuestras parejas _ respondió Pedro
- Nosotros no tenemos la culpa de lo que pasó… ni siquiera sabemos que pasó realmente… no te angusties Pedro – contestó Guillermo consolándolo
- ¿Que no me angustie…? Están haciendo la autopsia a la que creí mi mujer y me entero así nomas que era un cornudo – respondió Pedro enojado
- No sabemos que eran ellos realmente… no sabemos nada – respondió Guillermo no muy convencido
- Sabemos que nos engañaron… que estaban juntos al momento del atentado y que no conocíamos nada de nuestras parejas – contestó Pedro
- Entonces, empecemos por intentar entender algo… vamos a descansar Pedro… mañana más tranquilos vemos como encaramos todo esto. Estamos juntos en eso ¿no? – quiso saber Guillermo
- Si… estamos juntos Guillermo – respondió Pedro mirándolo con una tierna sonrisa.
Ninguno de los dos abogados podía entender lo que pasaba por sus cabezas. Pedro recostado en su cama no podía conciliar el sueño. Tenía mucha bronca contra su mujer, a pesar de que le apenaba su muerte… Pero su cabeza no solo pensaba en ella, sino en aquel abogado seductor y maduro que con solo unas palabras lo convenció de que todo no estaba perdido… se levantó de la cama, se vistió y con su auto se dirigió a la casa de su novia… Tenía las llaves y la inquietud de que algo iba a encontrar.
Guillermo estaba sentado en su sillón preferido, en la oscuridad de su cuarto recordando los momentos grandiosos que había pasado con su pareja… con Agustín Mora, aquel empresario famoso que en una entrega de premios se le acercó para hablarle, le sonrió y por unos años le hizo creer nuevamente en el amor… hasta que todo ese sueño se desvaneció en una noche, en el momento mismo que se enteró de su accidente y de que lo había estado engañado con la mujer de su joven y seductor colega… Aunque no quería creerlo, Pedro tenía razón… eran cornudos… palabra que a Guillermo no le gustaba para nada.
Se acercó al armario para guardar una ropa que su pareja había dejado la noche anterior. Al revisar los bolsillos de su saco Armani, encontró una llave, sin llavero ni nombre alguno… Le pareció raro, pero la guardó en mesa de noche y colocó la prenda en el armario, cerrando suavemente la puerta.

Pedro llegó a la casa que alguna vez había compartido con la mujer que creía su pareja. Entró cauteloso mirando en detalle cada uno de los rincones de la misma. El escritorio, las bibliotecas, cada una de las habitaciones le hacía recordar a Carla. Sin embargo, sus pensamientos ya no se basaban en ese recuerdo, sino en el presente… en ese presente que tenía aroma de hombre, porte de caballero… perfume a Graziani. Dejó para lo último la habitación. Al entrar, lo invadió una sensación de nostalgia y a la vez de bronca por no haberse dado cuenta de la clase de mujer que tenía a su lado. Revisó el armario donde guardaba los zapatos y abrigos, encontrando en el fondo un pequeño compartimiento. Colocó su mano dentro tomando del fondo un sobre tamaño oficio. Al abrirlo, encontró una escritura de una supuesta casa en un lugar que ni siquiera sabía que existía. Estaba fechada tres años atrás. Sin importar la hora que era, marcó el número de la única persona en que podía confiar en ese momento:
- Hola, ¿estabas durmiendo?- quiso saber Pedro
- No podía… ¿pasó algo Pedro?- contestó cansado Guillermo
- No sé… estoy en la casa de la que creí mi novia y encontré una escritura de una casa que ni siquiera sé dónde queda – respondió el joven abogado
- Capaz que es de ella… herencia de su familia tal vez – respondió Guillermo
- No creo… está a nombre de Carla y Agustín… no creo que sea herencia – respondió Pedro enojado
- Agustín… que oportuno quedarse en el estado en que está… callado y tranquilo – contestó Guillermo
- No seas cínico… está en estado de coma… Carla está muerta…. Ella sí que no tiene chance de volver – respondió Pedro
- Perdón… ¿querés venir a casa?... traerla y la vemos – preguntó Guillermo con aire seductor
- Graziani… es tarde… mejor mañana… quiero ir a este lugar… con vos - respondió Pedro
- Está bien… pero primero nos vemos en la comisaría para ver a Montalván… ¿te parece? – quiso saber Guillermo cansado
- Sí… nos vemos ahí a las 11.00 hs… - contestó Pedro cortando la llamada.

Al mediodía ambos abogados entraron en la seccional policial, donde el inspector Montalván les comentó el resultado de la autopsia de Carla:
- Dr. Beggio, su mujer recibió un disparo en el pecho que le quitó la vida. La causa del deceso es homicidio. También posee signos de violencia sin llegar a consumarse violación… solo violencia física – respondió el inspector
- ¿Se sabe el calibre de la bala, si hay rastros de ADN o cualquier otro indicio del asesino? – quiso saber Pedro
- Por el momento que es un calibre 9 mm. Las muestras recolectadas fueron mandadas al laboratorio. También estuvo embarazada – contestó el inspector
- Imposible… ella no tiene hijos. ¿Cómo saber eso? – quiso saber Pedro sosteniendo la mano del maduro abogado que se encontraba a su lado
- Por las caderas ensanchadas y los restos de placenta encontrados en el interior del útero. Por lo que dice el informe, dio a luz hace casi siete años - respondió el inspector
- ¿Siete años?.... no sé qué decir – contestó Pedro confundido
- Nada… gracias inspector… manténganos informado de cualquier cosa que surja… ¿Agustín está igual? – quiso saber Guillermo
- El mismo estado… lo siento – contestó el inspector
- No lo lamente… - respondió Guillermo retirándose del recinto junto al joven abogado. Pedro no podía creer lo que había escuchado. Su mujer había tenido un hijo del cual no conocía detalle alguno. Sentado al volante, lo único que lo tranquilizaba en ese momento era saber que contaba con Guillermo, quien sentado a su lado no dejaba de sostenerle la mano.
- Tenés que ser fuerte chiquito… estamos juntos en esto – respondió Guillermo
- No puedo… estoy confundido, enojado… estoy dispuesto a llegar al fondo de esto, pero no por ella, sino por nosotros – respondió Pedro acariciándole la mano
- ¿Que sabés de ese supuesto hijo…? ¿Nunca te habló de él? – quiso saber Guillermo
- Nunca… siempre me dijo que no quería hijos, ni conmigo ni con nadie - contestó Pedro
- No nos adelantemos a los hechos, vamos al pueblito ese a ver la casa. A ver que encontramos – contestó Guillermo
- Está bien… vamos _ respondió Pedro arrancando el auto
Al cabo de dos horas, llegaron al pueblo Las Marías, un lugar alejado de la ciudad con casitas sencillas pero pintorescas. Conforme al mapa que les  entregaron en la entrada, llegaron a una casa alejada de la carretera con la dirección indicada en los datos de la escritura. Bajaron del coche y se acercaron a la puerta. Era blanca, de ladrillos a la vista, llena de canteros floreados y cantidades de arboles tupidos que la cubrían de la vista de la ruta. - No tengo la llave… ¿como la abrimos? – quiso saber Pedro
- Probá con esta – respondió Guillermo entregándole una llave
- Abre… pero… ¿de dónde la sacaste?
- Del saco de Agustín… la encontré ayer a la noche… esto es enfermizo – respondió Guillermo entrando a la morada
- Es linda… por lo menos tenían buen gusto – contestó Pedro contemplando cada detalle de su interior
- Gusto por los cuadros… mirá – le indicó Guillermo
- Que basuras… ¡Estaban casados! – contestó Pedro enojado
- Mirá como se los ve… ella de blanco con el ramo y el de traje siempre Armani… Tenés razón… son una basura - respondió Guillermo escandalizado
- Y nosotros los amantes… - contestó Pedro.
La afirmación de aquel joven lo perturbó toda la tarde. Sin poder ver nada más del interior de la casa, Guillermo salió a fin de tomar un poco de aire. Necesitaba respirar…. Esa casa lo asfixiaba.
Pedro siguió revisando el lugar. Era cauteloso y extremadamente detallista. Encontró una caja donde había fotos de la pareja en distintos lugares, recortes de periódicos y revistas donde Agustín recibía premios y elogios de todo tipo por ser un empresario prestigioso. Entre tanto material, encontró una ficha médica de un hospital del pueblo, fechada hacía siete años. En la misma solo estaba los datos de Carla y del médico que la asistió. Necesitaba pensar… asimilar las cosas. De camino a la puerta pisó un tablón flojo del suelo. Lo levantó y encontró enrollado un certificado de acciones pertenecientes a Carla… No podía creerlo… Su mujer era rica y ni siquiera lo sabía.
Cuando salió de la vivienda pudo ver a Guillermo apoyado contra un árbol. Se acercó en silencio y rodeándolo de la cintura le dio un dulce beso en el cuello. Guillermo asustado se dio vuelva y se encontró con aquellos ojos avellana que lo tenían pedido. No sabía que sentía realmente por aquel joven… pero creía que el mismo sentimiento sentía Pedro hacia él.
- Me asustaste chiquito… estaba distraído – respondió Guillermo tomándolo de la cintura
- No fue mi intensión… solo vi tu cuello y me tenté… te necesito – respondió Pedro abrazándolo con fuerza
- Estoy acá precioso… solo para vos… que pasa. ¿Qué encontraste? - quiso saber Guillermo dándole un cálido beso en la frente
- Una ficha médica y unas acciones de Carla… era rica… y nunca me lo dijo… como nunca me dijo nada de nada – contestó Pedro
- No te angusties… ninguno de los dos sabíamos nada de nada… ¿que querés hacer ahora? – quiso saber Guillermo
- Ir al hospital y hablar con este médico – respondió Pedro mostrándole la ficha
- Este pueblo está a cuatro horas de acá… es lejos y se está haciendo tarde… vamos mañana… o mejor, hablemos por teléfono primero. Yo me encargo – se ofreció Guillermo
- Está bien… lo dejo en tus manos – respondió Pedro entregándole la ficha médica
- Vamos precioso… es tarde… ¿cenás en casa? – quiso saber Guillermo
- No quiero molestarte… además, no es correcto – contestó Pedro
- Vamos… viene mi hijo con su mujer y mi nieto… quiero que te conozca – respondió Guillermo
- ¿Sos abuelo?... qué lindo… Debés ser un buen padre vos – contestó Pedro risueño
- No lo sé… eso te lo va a responder mi hijo… hice lo que pude… _ respondió Guillermo acariciándole la cara
- ¿Sabés que esto es peligroso, no? – quiso saber Pedro
- Lo sé… pero no puedo evitarlo… sos perfecto… _ respondió Guillermo acercándose
- Nadie lo es… pero me gusta que sientas eso por mí… _ contestó Pedro acercándose cada vez más a su boca
- ¿Y para vos que soy yo? – quiso saber Guillermo
- Mi salvador… un sueño – respondió Pedro seductor
- ¿Un sueño?
- Sí… desde que te conocí nunca pude sacarte de mi cabeza, pero nunca pensé que sentiría algo tan fuerte por vos… por un hombre – respondió Pedro
- Sos demasiado joven para mí… no quiero lastimarte, no me lo perdonaría – respondió Guillermo aferrándolo contra su cuerpo
- Besame Graziani… no aguanto este jueguito… es demasiado – respondió Pedro entregado a sus brazos
- Lo que digas precioso – respondió Guillermo dándole un apasionado beso en los labios.

CONTINUARÁ



domingo, 13 de mayo de 2018

"DESEOS" - Cap. 2 - (By Luz)








“DESEOS” – BY LUZ (Basada en un libro anónimo)

CAPÍTULO 2

Bastones pesados se establecían delante de él bloqueando su camino a la entrada del reino de FAE.
_ Dejadme pasar _ se volvió hacia los dos guardias de la entrada
_ Buena voluntad Pedro _ dijo el consejero real  
_ ¿Por qué no me dejan pasar?
_ Señor, el tribunal se reunió con la reina en este momento... ya han descubierto su alejamiento por tanto tiempo.
Pedro suprimió un gruñido enojado
_ ¡Pero no ha pasado tanto tiempo! Quiero ver a mi madre, la reina, llévame ante ellos.

El consejo se reunía en un amplio salón, su madre lo vio llegar desde su trono cargado de flores.
_ ¡Pedro! ¡Hijo mío, has vuelto...! ¿Encontraste tu última moneda...?
Caminaba a través de la multitud para llegar hasta la pálida mujer. Como de costumbre, ella estaba vestida con capas de gasa de seda que brillaban como telarañas espolvoreadas con el rocío de la mañana. Era, tal vez, demasiado hermosa para la vista, pero se obligó a mantener la mirada de todos modos.
_ No madre, no la encontré todavía
_ ¡Pero, hijo mío! ¿Cuánto tiempo más tardarás?
Lamentó mentirle pero ya estaba hecho, le pesaba hacerlo en su interior.
_ ¡Salgan todos! Deseo hablar con mi hijo a solas.
Todos salieron del lugar en silencio
_ Has vuelto a mí diferente de lo que eras cuando saliste de mi reino... No lo niegues... Nunca me habías mentido y ahora lo haces.
Pedro se encogió de hombros, él no sabía si su madre se había enterado de su noche con Guillermo.
_ Yo no planeaba mentirte, pero encontré el amor en la cama de un humano.
Hizo una pausa, frunciendo el ceño a juego con sus labios.
Él no había pensado en el amor ni una sola vez en todos los siglos que había vivido.
_ ¡Esto no puede ser Pedro! ¡Tú lo sabes bien! ¡Conoces la profecía!
Respiró a fondo mientras consideraba las palabras de su madre.
_ Madre, conozco bien la profecía, pero en este momento necesito de usted a la madre comprensiva, no a la reina y su autoridad.
_ Pedro, soy tu madre pero también soy la reina de este reino y has recibido trato preferencial durante años por tus salidas en busca de tu última moneda, ocultándoselo a todos y poniendo la seguridad del reino en peligro... ¿Dudas de mi amor hacia ti?
_ No dudo de tu amor de madre, pero entiéndeme, yo no esperaba que pasara esto.
_ Tienes que regresar al mundo de los humanos y traer la moneda, es tu legado… O tomar una decisión: quedarte aquí para siempre y usar la fuente de la clarividencia para ver a tu amor y perder tu moneda... o el exilio de este mundo.
Madre… ¿qué me pides? Es algo imposible y no sería lo mismo, he vivido lo suficiente de mi inmortalidad sin amor y elijo no vivir más así.
_ El amor del que hablas es delirante, equivocado, ignorante.
Pedro no estaba seguro de lo que era el amor, pero en ese momento, no iba a negar que lo que sentía por Guillermo era delirante o cualquier otra cosa con que su madre quisiera llamarlo.
_ Madre, lo siento, pero no puede ser_.  Susurró Pedro mientras las lágrimas se reunían en sus ojos.
La reina asintió y bajó la cabeza para ocultar sus lágrimas...
_ Si realmente quieres el exilio entonces renacerás como otro, debes hacer tu propio camino en esta nueva vida. Debes cuidarte de ellos y de ti mismo, me temo que no vas a disfrutarlo, eres demasiado viejo para recordar cómo ser niño.
_ ¿Un niño...? No puedes decir...
Su madre sonrió
_ ¡Oh si! Tu espíritu será colocado en el cuerpo de un niño
_ ¡Pero voy a ser un niño mientras Guillermo envejece y nunca lo conoceré!
_ No Pedro, tu siempre vas a recordar todo y esa será tu maldición... me temo.

Todo ha cambiado en la vida de Guillermo después de ese viaje, si ya era conocido por su carácter de gruñón, ahora ese estado era acompañado por una triste mirada.
Ya que era muy celoso de su vida privada, nadie se atrevía a preguntarle qué le pasaba, no fuera el caso que se enojara y los sacara corriendo de su oficina, por eso de mutuo acuerdo todos en el estudio decidieron dejarlo solo.   Ya cuando él quisiera, hablaría de lo que le pasaba. Eso esperaban...
Él mismo al mirarse en el espejo cada mañana se había dado cuenta de ese cambio y aunque repasaba todo lo vivido en días pasados, siempre sus pensamientos  volvían a ese viaje y al sueño que había tenido.
_ Estoy loco, ¿cómo puede ser que ese sueño me persiga todas las noches…? y esta moneda es la única testigo de mi locura, es imposible que me separe de ella.
Él tenía mucha razón, desde que regresó de ese viaje quiso separarse de ella pero le fue imposible. Trató por todo los medios dejarla guardada en su casa, pero como toda obsesión, volvía en un taxi desesperado a  buscarla.

Pedro tampoco pasaba por un buen momento, el reino de FAE al sentir hablar de su partida también había caído en un manto de tristeza y eso no debía pasar.
_ Señor tenemos que hablar, su madre no está bien y usted sabe que ella es el alma en este reino...
_ Entiendo lo que me quieres decir buen consejero… ¿y qué puedo hacer? Mi corazón sufre por mi madre, pero también sé que moriría si no volviera a ver a ese hombre.
_ Señor, yo no puedo opinar, pero sé que usted hará lo mejor para este reino.
¿Qué es lo mejor para este reino? ¿Que él deje a su corazón encerrado en una cárcel para cumplir su mandato y cumpla la profecía,  o que se deje llevar por lo que siente y se vaya detrás de su amor?
Sabía que ya no le quedaba tiempo, él que siempre tuvo todo el tiempo del mundo, hoy ya no era así. En dos días, cuando cayera el sol y la luna brillara ante el consejo, él tendría que decidir si aceptaba su destino como rey de este reino o lo abandonaba para ser un simple mortal con el amor de su vida...
_ ¿Qué pasa si no me recuerda, si no me quiere, si sacrifico mi inmortalidad, pierdo amigos y mi reino solo por una fantasía? No, él es mío y de nadie más. Si yo supiera que él ama a otra persona enloquecería de dolor.
_ Calma Pedro, recuerda bien que el odio y la tristeza son tus peores enemigos y nunca debes dejarlos entran en tu corazón...
_ Ni en este reino señor.
El guardián de la fuente de la clarividencia apareció ante la presencia de Pedro sin haber sido requerido, cuando  eso ocurría podrían estar pasando dos cosas: o eran buenas o eran malas. El semblante del hombre nunca reflejaba que pasaba, tenía el privilegio de poder ver el pasado, el presente y el futuro de todos en su fuente y aunque para otros sería un honor para él era una maldición...
Pedro al verlo tuvo miedo por su madre y por Guillermo.
_ Si estás ante mi presencia algo ocurrió o está por pasar
_ Tranquilo, ni la reina ni el humano van a ser visitados por la muerte, pero me preocupa lo que vi de los dos.
_ Habla, dime que has visto...
_ Mejor que contarlo, es verlo por ti mismo.
Muy pocos tenían el privilegio de estar en ese lugar, y menos ante esa fuente. Allí, con un roce leve de las manos del guardián, las aguas en su reflejo le mostraron a Pedro un Guillermo sentado en un sillón, con la cabeza recostada en su respaldo y los ojos cerrados...
Quería que abriera los ojos, que lo mirara, necesitaba con desesperación saber en qué o en quien pensaba... Una sonrisa cubrió sus labios al ver en  esas manos que tan bien conocía por haber sido tocado por ellas en cada parte de su virilidad, a su moneda. Tan fuerte fue la conexión con ella que en segundos sintió su calor...
Guillermo abrió los ojos asombrado, la moneda en su mano volvió a irradiar  un calor suave y su color había vuelto a cambiar... La acercó más a su rostro buscando una respuesta a ese dilema y solo encontró en ella dos palabras… “DESEO CUMPLIDO...”
¿Cómo y cuándo? Dos preguntas que no se podía contestar a sí mismo... y que no tenían respuestas. Si la moneda nunca estuvo fuera de su mirada, nadie pudo haberla tocado y menos grabarla, se necesita herramientas para eso y ¿por qué él no se dio cuenta hasta ahora?
_ Tenía razón ese hombre cuando me advirtió,  esta moneda me hechizó... ¡No! Eso es imposible… ¿quién es sus cabales pensaría una cosa así? Estoy cansado, muchos quilombos en mi vida, en el estudio. No estoy bien, pero… ¿y ese sueño que vuelve a mi cada noche...? Me veo en brazos de un hombre sin rostro y quiere algo de mí. ¿Pero que quiere? ¿Qué tengo que es tan  importante para él...?
Su memoria vuelve a esa noche, a ese pedido y a su respuesta.
_ Yoooo… ¡no puede ser verdad! Sí, yo le pedí que me hiciera el amor a cambio de su moneda.  Él y yo... nosotros…
Deja la moneda apoyada sobre el escritorio, sea como sea necesita alejarse de ella...

Algo había pasado, ya no sentía la presencia del hombre tan cerca de su moneda y eso en si lo ponía furioso.
_ ¿Qué pasa se Alejo? No lo veo...
_ No se impaciente señor... que la fuente no se lo muestre tan nítidamente no significa que no esté cerca.
_ No te entiendo, explícate.
_ La fuente muestra lo que deseas, pero si esa persona no desea por alguna razón, la fuente cumple su pedido...
_ ¿Qué razón podría tener Guillermo...?
_ Descubrir que lo que pasó entre ustedes, no fue un sueño... señor.

Sentarse en la cocina con una taza de café en mano no había sido una buena idea, el ir y venir de todos los presentes preguntándole si le pasaba algo ya lo tenían un poco enojado y lo peor de todo es que de alguna manera la moneda lo llamaba... Lo reclamaba como suyo... Como un manto que se descubría de su memoria a él llego un nombre.
_ Pedro... Si, así se llama el... duende.
Si... Guillermo ya sabía que todo fue real, no un sueño. Su corazón latía velozmente al sentir su nombre en los labios de su amado.
Observaba silencioso a la moneda que sostenía en su mano después de la sorpresa, al darse cuenta de la verdad y ya más tranquilo, volvió en un taxi hacia su casa en busca de respuestas. Solo ahí las encontraría... en ese libro que compró en esa extraña tienda.
Dolorido en su alma al sentir el rechazo de Guillermo al saber la verdad,  Pedro regresa a su habitación para pensar que va hacer... El tiempo se acaba y muchas cosas están en juego.
Él sabe bien qué no es un duende como todos los demás, él tiene un legado que tarde o temprano deberá asumir: tomar posesión de su reino... y así cumplir  la profecía.
Dejar su reino e ir detrás de Guillermo no era la solución para su mundo... Darse cuenta que su madre y consejeros hablaban con la pura verdad, sólo lo comprometía más con su destino ya escrito.
Ya la tarde cubría con su manto el final del día cuando Guillermo dejó el libro sobre la mesada de la cocina... Ansioso, leyendo cada página, las horas se le habían ido volando y todavía le quedaba muchas hojas por leer... Cada una de las páginas era devorada por sus ojos y lo llevaban ansiosamente a seguir leyendo, y aunque era demasiada información para su mente le era imposible dejar el libro.
En un momento de cordura dejo de leer y se sirvió una taza de mate cocido sin azúcar, tenía que asimilar en su cabeza todo lo leído.
Muchas de las cosas ya leídas tenían mucho de lo dicho por aquel hombre extraño de la reunión, en si el escritor relata en el libro sobre la posibilidad de mundos paralelos habitados por seres mágicos con poderes sobre naturales, algunos de ellos con carácter gruñón y codiciosos, otros más sensibles y nobles de corazón.
Esto a Guillermo le causó mucha gracia ya que en el reparto de duendes a él le tocó un ser muy codicioso... y muy desobediente. Él recordaba muy bien su pedido… Vergüenza tendría que tener de haber pedido semejante cosa a un desconocido y ¿por qué no se llevó la moneda? El libro asegura que después de un deseo cumplido, el duende era dueño de nuevo de ella... ¿Volverá por ella alguna vez?
Las luces naturales del reino de FAE brillan con gran esplendor esa noche... el consejo supremo con sus representantes en los diferentes reinos y la propia reina en persona escucharán por última vez al príncipe de los elfos y decidirán su futuro...
Pedro camina por el largo pasillo en busca de la tierna mirada de su madre, esperando encontrar en ella el consuelo ansiado
_ Bueno su alteza, esperamos su discurso...
_ No voy a dar ningún discurso... Solo les voy hablar de mis sentimientos hacia el humano
_ ¿Y si el humano no siente lo mismo y usted sacrifica su inmortalidad por nada?
_ Eso no es así, él me ama como yo a él
_ Cómo lo sabe, solo tuvieron relaciones y ni siquiera hablaron
_ ¿Quién les dio permiso... para usar la fuente?
_ Yo hijo... Acá hay mucho en juego. No sólo hablamos de tus sentimientos sino también de tus responsabilidades. Tu legado.
_ Ya lo sé madre y no pienso abandonarlos
_ ¿Queeee? ¿De qué está hablando...?
_ Hijo mío que nos propones
_ Quiero que la mitad de mi inmortalidad se la cedan a Guillermo... Mientras yo reine, él podrá cruzar el portal del padre tiempo... y venir a mí.
_ ¿Sabes lo que pides hijo mío?
_ Claro que lo sé... Madre, reinaré FAE con la mitad de mi inmortalidad y el resto, como mortal con los humanos
_ Sabe a lo que se expone, tarde o temprano la muerte lo reclamará y nosotros no lo podremos ayudar
_ Claro que lo se consejero, pero... ¿qué es el amor en sino un acto de entrega...? Un acto de fe...
_ Hijo mío, ¿es eso lo que deseas? ¿Todavía quieres hacerlo? Estás a tiempo para pasar la eternidad aquí con nosotros... conmigo
_ Madre te juro que no me perderás, continuaré aquí a tu lado
Pedro tragó en seco, ¡había tanta esperanza expresada en la petición de su madre! No quería hacerle daño, pero no podía darle la espalda al amor de Guillermo ahora que lo había encontrado. No estaba seguro si el hombre lo aceptaría una vez que se encontrarán nuevamente, pero tenía que intentarlo.

El consejo supremo  y la reina deliberaron a solas que iba ocurrir con el futuro de Pedro mientras este, intranquilo, esperaba la resolución final caminando por el amplio salón. Al cabo de varias horas -en tiempo de humanos- cada uno volvió a ocupar su lugar en el gran salón para proceder al veredicto.
_ Pedro, príncipe de los elfos, tu pedido ha sido tomado en cuenta y este consejo te quitará tu inmortalidad y se le concederá la mitad de ella al humano. Tu vida se dividirá en ser un elfo y un humano a la vez... Pero tú sabes bien que has cometido faltas muy graves y que aunque lleves mi sangre real debes ser castigado y con eso dar el ejemplo a mi pueblo... Yo te castigo a renacer en la forma de un bebé humano, vivir con tus padres adoptivos  en suelo terrenal y sin tus poderes, crecer y vivir tu adolescencia sin ningún recuerdo de tu legado y de tu reino... Pero si en tu madures llegaras a encontrar de nuevo a tu moneda, ella te traerá la memoria y a lo que tanto anhelas... Aceptas o renuncias a esta locura.
_ Madre siempre la voy a querer y respetar... Acepto sus términos. Que se haga tu voluntad.

Corre por los pasillos del juzgado, se acostó muy tarde leyendo sus escritos. Ya van a ser las 12:30hs, tendría que estar ante el juez y su defendido... tan apurado está que ni se fija en la persona que lo sigue...
Hace mucho que por alguna razón especial busca un puesto en el estudio de este abogado y aunque ha mandado currículos y cartas de presentación nunca fue citado. Desde que tuvo uso de razón y sus padres lo trajeron a vivir a Buenos Aires, La reina del plata, como la llaman ellos...  ansió defender a los inocentes desde chico, tanto en la escuela primaria como en la secundaria  por eso siempre estaba metido en problemas y sus padres le tenían mucha  paciencia a su futuro abogado Pedro Daniel Beggio.
El abogado ante él era todo un maestro, sacaba conejitos de la galera y derriba con audacia cada  prueba presentada por el fiscal. El caso terminó en segundos y con los aplausos de toda la concurrencia…
_ Doctor Graziani,  me presento, soy Pedro Beggio, abogado. _ Le tendió la mano con mucho orgullo, ante él se encontraba una eminencia en las leyes y él quería trabajar para él...
Lo miró de arriba abajo... La desfachatez del doctor lo dejó sin habla... la verdad que su foto no le hacía justicia, era más bonito personalmente... Muchas veces revisó su currículo, pero algo en su interior le decía que más que una solución iba a ser un problema en su vida... y él ya tenía serios problemas... Desde aquel día que terminó de leer ese extraño libro ha hecho arduas investigaciones referente a los seres mágicos en busca de un sueño, y de él solo le queda una moneda, fiel testigo que nunca estuvo loco
_ ¿Doctor se siente bien?
_ Si claro, discúlpeme, es que tuve una mañana caótica
_ Lo entiendo muy bien... representar un caso y ganarlo, debe dejar una adrenalina en usted…
_ Si es eso, pero dígame joven ¿que necesita de mí...?
_ Doctor necesito hablar con usted, tener una reunión, en si… poder trabajar con usted, aprender del mejor....
_ Gracias por sus palabras pero me es imposible, estoy en un momento de mi vida complicado, si yo le contara diría que estoy loco...
_ Yo nunca me atrevería a decir una cosa así
_ Mire mi mano joven... ¿ve esto...?
Relucía en la mano de Guillermo con más esplendor que nunca y ante los ojos de Pedro, su moneda le hizo recordar un reino, una madre, y un amor.
El hombre se levantó lentamente del escritorio, él no había parado de observarlo desde que llegaron ahí  y comenzó a caminar en su dirección.
Guillermo  estaba comenzando a sentirse incomodo.
_ Desde que llegamos me mirás sin siquiera hablar. ¿Qué pasa...?
_ Eres tu... _ susurró Pedro _ he estado esperando tanto tiempo por esto
_ No sé de qué hablás, ¡y dejá de mirarme así!
_ Sos Guillermo Graziani, abogado. Días atrás fuiste de viaje a Irlanda...
Guillermo asintió y siguió mirándolo fijamente en silencio.
Los labios de Pedro se convirtieron en una sonrisa.
_ Tuviste en ese viaje a un hombre en tu cama pero pensaste que fue un sueño, luego te despertaste y la moneda había sido movida de su lugar.
_ Sos… el duende… _ tartamudeó Guillermo mientras sentía que la sangre desaparecía de su rostro.
_ Mi moneda está en tu bolsillo izquierdo y te reclamo, a voz y a ella. Y recuerdo muy bien tu pene en mi boca... y mucho más tus gemidos..._ luego tomó la boca de Guillermo para besarlo con pasión.
Guillermo se echó para atrás, necesitaba respirar mientras observaba los extraños ojos que le sonreían...
_ Tranquilo mi amor te voy a contar una historia… El nombre con el que fui criado es Pedro, igual que mi nombre biológico.  Mi madre tomó mi espíritu y lo colocó en un niño humano, yo siempre fui un duende pero ahora ya no y tampoco  tengo más mis poderes, me crié entre humanos...
_ ¿Por qué...?
_ Silencio... déjame terminar mi historia... Durante siglos mis amigos y yo hicimos apuestas entre nosotros sobre quién podía encontrar su oro más rápido una vez perdido... Estaba por encontrar mi última moneda cuando un humano la encontró primero. Tuve que hacer un trato contigo para obtener la moneda de vuelta… tú querías hacer el amor y yo felizmente tomé tu oferta. Me hiciste sentir mejor de lo que me sentí en años y entonces dejé la moneda, con el pretexto de recuperarla...
_ Perdón, pero no sé si te creo…
_ Siéntate y escucha humano necio, cuando dejé tu habitación me dirigí directamente al reino de FAE. Me detuvieron al cruzar el velo, mi madre estaba enojada por haberme enamorado de un humano y me dio la opción de quedarme y no verte más o vivir como ser humano. Elegí ser humano...
_ ¿Así que estás diciendo que eres Pedro, que eras un duende y ahora eres humano...?
_ Si… y que tuve un delicioso encuentro sexual contigo que podríamos repetir ahora mismo.
Guillermo se puso de todos colores...
_ Así que eres un duende…
_ ¿No me crees...? Bien, si no me crees pregunta lo que quieras
_ ¿Cómo entraste a mi habitación?
_ Por la ventana
_ ¿Qué escribiste en la moneda?
_ Yo no escribí nada en la moneda
_ Acabás de perder todo el crédito que te di…
Pedro soltó un gruñido
_ Guillermo, todavía tengo en mi poder los dulces y la caja con el trébol...
_ ¿Eso es verdad...?
_ Sí que es verdad. Como que te di una parte de mi inmortalidad para que puedas entrar en el Reino de FAE
_ ¿Vos hiciste eso por mi Pedro?
_ Si Guillermo, tu eres mi moneda más preciada...
_ Pedro ¿harías el amor conmigo?
Pedro río y comenzó a trabajar en el botón de sus vaqueros…

     FIN