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domingo, 28 de enero de 2018

"AMOR OSCURO" - Cap. 3 - (By Verónica Lorena)








CAPÍTULO 3

Luego de casi cuatro horas agotadoras, ambos hombres se habían quedado dormidos. Al escuchar la sirena nuevamente y el ascensor que comenzaba a moverse, Pedro se despertó de su sobresalto, pudiendo notar que Guillermo estaba despierto, pero seguía cómodamente recostado en su regazo contemplándolo con ternura.
-  ¿Estás cómodo Graziani? – quiso saber Pedro levantándose
- Demasiado cómodo… Gracias Pedro… por todo – respondió Guillermo levantándose también
- Se está moviendo… ya casi  salimos de este lugar – respondió Pedro esquivándole la mirada
-  Pedro… ¿estás bien?... – quiso saber Guillermo tomándolo del rostro
-  Si… estoy bien… pero ahora soy yo el que quiere salir de este infierno  –respondió Pedro
-  ¿Están bien señores…? Es que se cortaron dos cables y no podían mover el ascensor… es demasiado viejo – respondió el rescatista
- Estamos bien… solo quiero un poco de aire _ respondió Pedro saliendo corriendo hacia la calle
- Pedro, esperá… ¿Qué te pasa?... ¿No era yo el que estaba nervioso y desesperado? ¿Te dije algo dormido que te incomodó? – quiso saber Guillermo
- No Guille… no sos vos… es que todo fue demasiado raro y estoy confundido… solo quiero irme a casa…  ¿No te enojás si dejamos la cena para otro día? – quiso saber Pedro
-  Para nada… tomate un taxi… no  podés manejar en ese estado tan nervioso – respondió Guillermo parando un taxi
-  Gracias… ¿Vos vas a estar bien Guille…?  ¿Estás bien?  –  quiso saber Pedro mirándolo
-  Estoy bien… gracias a vos chiquito… ahora, descansá – respondió Guillermo abrazándolo con fuerza
- Te quiero Guille… pase lo que pase, te quiero – contestó Pedro entrando al taxi
- Lo sé Pedro… ahora andá –  contestó Guillermo viendo como partía su joven amado.

Al día siguiente Pedro le comunicó a su hombre que necesitaba dos días para descansar y despejar su mente, además de tiempo para poder revisar toda la información adquirida en los documentos fotografiados aquella noche nefasta. Guillermo le concedió el plazo pero sabía que había algo más que aquel joven no quería decirle.
Ya que el estar en su casa le hacía pensar solamente en Pedro, decidió ir al estudio y ocuparse un poco de los casos pendientes.
Luego de los dos días de gracia, Guillermo estaba desesperado. Quería verlo y abrazarlo, quería sentir el calor de su cuerpo junto al suyo y saber que estaba bien, que nada lo estaba atormentando.
Sin poderse concentrarse en sus cosas, le preguntó a Marcos detalles del caso, quien le informó que en la comisaría le habían dicho que la esposa de su cliente tenía un prontuario relacionado con el cartel de la droga como para empapelar la oficina. Sin esperar demasiado, fueron juntos a buscar copia de los registros policiales que les habían preparado extraoficialmente.
Gabriela, sola en el estudio, llamó a Pedro para ver como estaba, ya que sabía que su ausencia no se debía solo a los papeles del caso, sino que su prestigioso jefe tenía algo que ver en todo eso.
-  Hola Gabriela, ¿cómo estás? – quiso saber Pedro
-  Bien… avanzando en el caso ¿Vos cómo estás? – preguntó la joven
-  Estoy mejor… estoy revisando los papales que fotografiamos y creo que la esposa de nuestro cliente no es ninguna santa, sino que tomó la identidad de otra mujer y creo que es la de su hermana – respondió Pedro
-  Eso es una bomba Pedro… ¿Guillermo lo sabe? – quiso saber la joven
-  Todavía no hablé con él… no puedo  _ respondió Pedro
-  Guillermo no es mala persona, de verdad te aprecia – contestó Gabriela
-  Lo sé… nunca puse en duda la calidad de persona que es… Es justamente que estoy confundido… Estar cerca de él me confunde – respondió Pedro
-  Es el efecto que genera en los hombres… es normal, pero con vos es distinto… nunca jugaría con alguien de nosotros, eso lo sé – respondió Gabriela
-  Por eso mismo, no quiero ser un juguete más en su lista de trofeos… no lo soportaría – respondió Pedro sincero
-  No lo sos Pedro… lo conozco y creo que te quiere demasiado… lo noto en su mirada – respondió la joven
-  ¿Vos decís?... no sé, quiero creerte Gaby – respondió Pedro
-  Hacelo… ¿Cuándo venís…? Te necesitamos acá – quiso saber la joven
-  Mañana voy… nos vemos – saludó Pedro
-  Hasta mañana entonces… te mando besos – saludó Gabriela.

Al día siguiente estaban todos reunidos en la sala de reuniones del  estudio Graziani. Los cuatro estaban sentados alrededor del escritorio con un montón de papeles desparramados sobre la mesa.
-  Bueno, ¿que tenemos hasta ahora? – quiso saber Guillermo
-  Nuestro cliente, el Sr. Ordoñez, está casado con la Sra. Mara Eugenia Suarez, la sospechosa – empezó hablando Marcos
-  Encontramos unos documentos relacionados con esa mujer pero en los mismos también se menciona a una segunda persona: Paola García Suarez. La investigué y descubrí que ambas tienen relación… son hermanas –respondió Pedro
-  ¿Hermanas…? Pero no coinciden los apellidos, ¿estás seguro? – quiso saber
Gabriela
-  Paola García Suarez es la verdadera esposa de nuestro cliente. Es la que figura en la partida original que conseguimos en el archivo. Esta se enteró que su hermana estaba en negocios relacionados con la droga y la encaró, así que esta decidió matarla y ocupar su lugar – contestó Pedro
-  Parecés un detective Pedro… matarla… no tenemos el cuerpo  –  respondió
Marcos
-  Bueno, la hizo desaparecer… tomó su identidad siendo su verdadero nombre Mara Eugenia García Suarez, la que tiene el prontuario maravilloso que conocemos….  – respondió Pedro
-  Y entonces, ¿a dónde nos lleva todo esto? _ quiso saber Marcos confundido
-  A que la impostora necesitaba una partida falsa para luego matar a su marido y quedarse con todos los bienes… ya que como eran supuestamente gemelas nadie sabía del intercambio de esposas – contestó Guillermo siguiendo el hilo de la teoría de Pedro
-  Brillante teoría…  ¿Pero entonces si no consigue nada de lo que quiere en este juicio el próximo paso es matar a su marido para heredar su fortuna?  – quiso saber Marcos
-  Así es… por eso no creo que el marido no sepa nada de todo esto, siendo millonario debe tener gente que investigue para él… necesitamos hablar con el Sr. Ordoñez – respondió Guillermo
-  ¿Se dan cuenta que si probamos todo esto vamos a cobrar una fortuna de honorarios, no?... Es un caso apasionante y a la vez brillante… pero extremadamente complicado – respondió Marcos
-  Lo sabemos… por eso quiero que vos Gabriela y Alberto se encarguen de investigar todos estos casos relacionados y antecedentes que encontramos. Tenemos que ganarle a esta impostora. En tanto que vos Pedro, a mi despacho – respondió Guillermo decidido
-  Pero me gustaría ayudarlos… es un caso importante Guillermo. Necesitan de nuestra ayuda – respondió Pedro evitándolo
-  Lo sé, y los vamos a ayudar en todo, pero ahora tenemos una conversación pendiente… A mi despacho dije  –  contesto Guillermo retirándose.
Pedro entró detrás de Guillermo y cerró la puerta. Se sentó enfrente del escritorio, mirando fijamente la cara transformada que su hombre,  que estaba sentado frente a él.
-  ¿Qué te pasa Pedro? ¿Estás enojado conmigo…?  Estás raro  –  quiso saber Guillermo
-  No me pasa nada… es que lo del ascensor me tomó por sorpresa… eso es todo – respondió Pedro esquivándolo
-  No es todo… ¿Tenés miedo que te proponga algo indebido…? ¿Qué sentís…? ¿Qué soy un depredador sexual y que te voy a  cazar en cualquier momento…? No me conocés todavía para hacer ese juicio de valor sobre mi persona - contestó Guillermo enojado
-  Vos no me conocés a mí  Guillermo… vos solo pensás en vos,  ¿querés saber lo que siento con esto que me pasa para ver cuando podes dar el zarpazo? Pero te equivocás conmigo… no soy esos que podés tener un tiempo, jugar y descartarlo… conmigo no va ese jueguito – contestó Pedro mirándolo enojado
-  ¿Qué te hace pensar que solo pienso en mí, que no te valoro, que solo te veo como a uno más? – quiso saber Guillermo
- Todas tus conquistas… La diferencia es que algunos siguen siendo tus amigos, pero en mi caso eso no va a pasar… O todo o nada  –  respondió Pedro sin pensar
- Todo o nada… Interesante…  ¿Qué  querés  entonces? – quiso saber Guillermo
-  Solo que me entiendas… Que te pongas en mi lugar por un momento y sientas lo que me pasa. Nunca en mi vida me atrajo ningún hombre, solo estuve con una sola mujer que fue mi novia por casi diez años y nos separamos hace poco… y conocerte revolucionó mi vida… No sé qué es lo que siento, pero no puedo dejar de pensar en vos, de querer saber todo el tiempo como estás, que te pasa… si me podés llegar a querer de verdad o solo soy un pasatiempo… No sé, estoy confundido…  _ contestó Pedro enojado
-  ¿Por qué no me lo dijiste Pedro…? No soy un ogro… soy una persona, soy tu amigo – respondió Guillermo
-  Para mi sos mas que eso Guille… y eso es lo que me confunde… no sé si te idolatro como profesional o si esa admiración es porque te quiero – respondió Pedro
-  Uff… de verdad es difícil esto precioso… no sé qué decir… es la primera vez que me dejan sin palabras – contestó Guillermo
Sobre el escritorio, Pedro notó un papel que decía “Para Pedro” y debajo unas líneas que no llegaba a leer desde el lugar donde estaba. Sobre el papel reposaba una estilográfica, por lo que pensó que Guillermo estaba escribiendo esa nota tan particular para él.
-  ¿Qué es esto…?  _ quiso saber Pedro tomando la hoja
-  No es nada… dámelo – respondió Guillermo intentando quitársela
-  Es una carta… No, es un poema… Guille,  ¿es para mí?  –  quiso saber Pedro enrojecido
-  Así como vos estás confundido, yo también… jamás en mi vida escribí nada para nadie… pero vos me inspiraste… es cursi, pero es así – contestó Guillermo levantándose de su escritorio
-  “PARA PEDRO: Dormir contigo es el camino más directo al paraíso,  sentir que sueñas mientras te beso y las manos te acaricio. Dormir contigo es navegar en una estrella hasta el espacio, es embriagarme con el susurro de tu hablar tierno, despacio.  Dormir contigo es conocer la dimensión que tiene un verso, sentir que duermo y al mismo tiempo conocer el universo. Dormir contigo con tu cabello acomodado aquí en mis brazos y el terciopelo que me brinda tu regazo solo me hace sentir que es una  maravilla dormir contigo…”–leyó Pedro en voz alta
-  Es hermoso… Un poema hermoso…  ¿Cuándo lo escribiste?  –  quiso saber Pedro mirándolo a los ojos
-  A la noche,  cuando volví a casa después del episodio del ascensor no pude dormir… me senté en el piano  y solo pude pensar en vos… en el momento en que me dormí en tus piernas… no sé, estar con vos así no me hizo sentir miedo… me sentí cuidado, protegido – respondió Guillermo
-  ¿Tocás el piano?, eso no lo sabía…  ¿Es una canción?  –  quiso saber Pedro levantándose de su silla
-  Es un verso, pero todo tiene melodía… me gusta la música clásica y tocar el piano de mi abuela me relaja… quería ponerle música…  pero nunca pensé que la ibas a leer – respondió Guillermo
-  ¿No me la ibas a dar?... ¿Por qué? – quiso saber Pedro
-  Justamente por lo que me dijiste… se que estás confundido y no quiero apurarte en nada. Pero…  ¿cómo podría pensar que un viejo como yo podría tener algo con un joven tan talentoso y lindo como vos? Esto puede ser solo una amistad Pedro… lo que escribí nunca debiste haberlo leído  –  respondió Guillermo parado frente a la ventana
-  Pero lo leí… y es hermoso…. Es tan romántico. Quiero que la toques para mi algún día… cuando quieras  _ contestó Pedro acercándose a su hombre
-  Mañana en mi casa… una cena… le ponemos  música  –  contestó Guillermo tomándolo de la mano que sujetaba la nota
-  Mañana… es un trato – respondió Pedro acercándose un poco más
- Somos amigos… no podemos, no me provoques chiquito – respondió Guillermo tomándolo de la cintura casi a un centímetro de su boca
-  Sabes que no somos amigos… no podemos serlo… y no te provoco, lo siento – contestó Pedro acercando su boca para besarlo con deseo.
-  ¿Están bien…? Creo que encontramos algo  –  entró Gabriela sin golpear la puerta, interrumpiendo el momento
-  Si… estamos bien…  ¿no es verdad Guille?  –  contestó Pedro apartándose de Guillermo con una sonrisa
- Sí… pero podríamos haber estado mejor… sos inoportuna Gaby… _ contestó Guillermo mirándola
-  Perdón… no pensé… es que… soy una inútil. Arruiné todo, lo siento –respondió Gabriela apenada
-  Vení para acá linda… no sos una inútil, sos la hija que nunca tuve… no puedo enojarme con vos – contestó Guillermo abrazándola con fuerza
-  Te quiero Guillermo… perdóname. Vos también Pedro – respondió la joven apenada
-  No hay problema… vamos a ver que tienen  –  contestó Pedro saliendo del despacho con una sonrisa.

Al día siguiente el estudio era un caos. Juan y José fueron citados para comentarles las novedades del caso que tenían entre manos y ambos abogados se quedaron asombrados por la teoría alocada pero brillante de Pedro. 
Todos reunidos en la sala de reuniones era un alboroto. Todos hablando al mismo tiempo y haciendo comentarios, conjeturas, teorías. Lo único que sobresalía del contexto eran las miradas cómplices que casi imperceptibles para el resto se regalaban Pedro y Guillermo… se sonreían cómplices, se escuchaban, se deseaban en secreto.
-  Todo es una locura…  ¿cómo vamos a demostrar todo esto?... ni siquiera tenemos el supuesto cuerpo de la hermana – quiso saber José
-  No lo tenemos porque nunca la dieron por muerta… si podemos probarlo y hacemos la denuncia formal, les aseguro que la encontramos enterrada en algún lugar  _ respondió Pedro
-  A ver Poirot, y ¿qué hacemos ahora? – quiso saber Juan
- José, por ser fiscal, puede investigar casos relacionados con las dos hermanas. Si encontramos algo abierto y relacionado con el cartel, podemos detenerla y pedir un receso del juicio… si es culpable, chau fortuna _ contestó Pedro
-  Es peligroso todo esto. Con lo que encontraron puede ser la misma hermana de Pablo Escobar. ¿El esposo sabrá de esto? – quiso saber José
-  No lo creo… hoy a la tarde lo cité para una reunión. Vemos que sabe de todo el caso – respondió Guillermo
-  Podemos hablar con los padres de las hermanas, a ver que nos pueden decir… si estamos en lo cierto o no  _ contestó Marcos
-  Buena idea… Gabriela ¿podés encargarte de eso? – quiso saber Guillermo
-  Por supuesto… José, ¿querés acompañarme a ver a la familia? – quiso saber la joven
-  Encantado… es un placer compartir este caso con una hermosa joven –contestó el flamante fiscal
-  No te pases Miller… la dama está comprometida con Alberto…  _  contestó Juan celoso
-  Bueno… ¿estás celoso? – quiso saber José a modo de broma
-  ¿Y si lo estuviera que…? ¿Acaso importa? – contestó Juan enojado
-  Juan… ¿qué te pasa?... fue una broma…  _ contestó José confundido
- Perdóname… perdónenme todos… es que estoy un poco alterado últimamente…  _ contestó Juan
-  ¿Querés que hablemos a solas?  Una copita de  coñac te va a caer bien  – propuso  Guillermo a su amigo
-  Creo que voy a aceptar… gracias –contestó Juan
-  Marcos… vamos a  revisar todas las escrituras, cuentas bancarias del matrimonio y unamos los antecedentes que tenemos… Capaz que podemos crear un perfil de la impostora y de nuestro cliente también – Dijo Pedro mirando a Guillermo con una sonrisa
- Sorprendente… ahora somos criminalistas… Me encanta esto… vamos Pedro, a trabajar – contestó Marcos retirándose
- Gracias – respondió Guillermo casi en susurro mirando los ojos almendrados de Pedro que le estaban regalando una sonrisa.

Sentado en el despacho de Guillermo, Juan estaba aturdido. No sabía porque había reaccionado así de esa manera y lo estaba pasando muy mal.
-  ¿Qué te pasa Juan…? José no estaba haciendo nada malo – le preguntó Guillermo
-  Lo sé… es que Miller no me da ni la hora y eso me pone como loco… no se qué hacer con esto que siento… no puedo más… trabajamos juntos en casi todos los casos y salvo por eso, no tenemos otro tema de conversación –contestó Juan
-  Crealo vos… Invítalo a almorzar… No sé, regalale algo que le guste, no sé, un disco con su música preferida… dale algo de qué hablar – respondió Guillermo
-  Le gusta el ballet y las obras de teatro…  ¿Queda mal que lo invite a una? –quiso saber Juan
-  Para nada… y después una cena. Sin compromiso decile, a ver si pica el anzuelo – respondió Guillermo
-  No sé cómo hacer Guillermo, pero a vos nadie se te resiste – respondió Juan a su amigo
-  No te creas… con Pedro la estoy remando demasiado… y de verdad este desafío me encanta, me llena de vida… de verdad no quiero perderlo _ respondió Guillermo sincero
-  Entonces  cuídalo… es bueno e inteligente. De verdad es muy buena persona  _ contestó Juan
-  José también lo es… cuidalo. Se merecen ser felices Juan… dale, animate – contestó Guillermo dándole un fuerte abrazo
-  Gracias… lo necesitaba  –  respondió Juan respondiendo al afectuoso abrazo.

Llegó la noche. Guillermo estaba ansioso por la cena con Pedro. No sabía cómo comportarse, que hacer. Nunca se había sentido tan vivo y a la vez tan nervioso por una simple cena. Sonó el timbre.
-  Hola Pedro… pasá – contestó Guillermo sosteniéndole el abrigo
-  Es hermosa tu casa… de verdad me gusta _  contestó Pedro entrando al comedor
-  Gracias.  ¿Querés  tomar algo?... estoy preparando la cena. ¿Pastas te gustan? – quiso saber Guillermo
-  Me encantan. En realidad me gusta todo… no tengo problemas con nada… Qué lindo piano. Costoso – contestó Pedro tocando suavemente el instrumento con las yemas de sus dedos
- Era de mi abuela como te dije. Ella me enseñó lo que se. Era una concertista fabulosa. Si querés tengo unos discos de ella. ¿Te gustaría escucharla mientras que cenamos? – quiso saber Guillermo
-  Será todo un placer…  ¿puedo servirme una copa de vino?  –  quiso saber Pedro dirigiéndose a la cocina
-  Por supuesto. Servime una para mí  –  contestó Guillermo mientras ponía la música
- ¡Qué rico huele esa salsa! Me encanta probar con pancito  –  comentó Pedro acercándose a la salsa
- No, no me gusta que hagan eso. Pero probala con la cuchara. Tomá –respondió Guillermo acercándole el cucharón a la boca
-  Está buenísima. Sos una caja de sorpresas Guille… cocinás, tocás piano, sos un abogado excelente, talentoso, tenés  un hijo… El partido perfecto para cualquier mujer – respondió Pedro mirándolo con la copa de vino en la mano
-  Puede ser… con Ana estuve casado más de veinte años. Crió a Fabián desde bebé. Fue una madre excelente, de eso no tengo quejas, pero nunca supe como quererla… no pude amarla  como ella me amaba a mí… se que suena egoísta, pero sé que me quiso siempre – respondió Guillermo
-  Pero le diste todo lo que ella necesitaba en la vida. Una familia, un hijo, un hogar, siempre estuvo contenida. Ella se casó sabiendo que nunca ibas a corresponderle como hombre… ¿o me equivoco? – quiso saber Pedro
-  No, para nada… es así la cosa. Ese era el acuerdo. Seguridad económica, estatus, un hijo… siempre supo que podía tener el hombre que quisiera afuera, como yo tenía mis amoríos, no te lo voy a negar… pero ella siempre fue fiel a su amor por mi… y eso creo fue lo que le molestó tanto que tuvo que llegar hasta ese juicio – contestó Guillermo sincero
-  Pero ahora están bien… limaron asperezas… están en paz. No te culpes por todo. Nadie es perfecto en esta vida  –  respondió Pedro colocando la mesa
-  Vos sos perfecto… y con eso no quiero insinuar nada. Solo que para mi sos perfecto. Joven, talentoso, atractivo, romántico. ¿Qué te gusta? – quiso saber Guillermo
-  La naturaleza, el deporte, los niños, formar una  familia… no sé, siempre quise casarme, tener hijos, vivir de mi profesión a la que amo… pero bueno, estuve de novio diez años con la única mujer que conocí en mi vida y que me dio bola… pero nunca quiso compromiso, y bueno… todo se termina – respondió Pedro sincero
- Todavía podés casarte, tener hijos… sos joven – contestó Guillermo sintiendo un puñal sobre el pecho
-  Lo sé… pero ahora no quiero. Bueno, si quiero… pero no sé si ahora… no se con quien… bueno, se con quien, pero no sé si ese alguien quisiera hacerlo conmigo – respondió Pedro mirándolo seductor
-  Nunca  creí  en el amor…. nunca tuve puesta una alianza en mi mano. Nunca estuve verdaderamente enamorado… pero si me lo preguntás ahora, en este momento, te contestaría que mi vida cambió radicalmente –respondió Guillermo
-  ¿En qué sentido? – quiso saber el joven
-  En que desde que te conocí supe que podría volver a creer en el amor, en sentir esa sensación de cosquillas en la panza, de latir con fuerza el corazón y todas esas cosas de película…  No sé que siento de verdad Pedro, pero te contestaría que ahora, en este estado, podría llevar una alianza de compromiso sin importarme nada de nada de lo que piensen de mí – respondió Guillermo sincero

CONTINUARÁ

sábado, 20 de enero de 2018

"AMOR OSCURO" - Cap 2 - (By Verónica Lorena)







AMOR OSCURO

CAPÍTULO 2

Pasaron las dos horas del receso y todos volvieron a la sala de audiencia. Colocados cada uno en sus respectivos lugares, el Juez Arismendi comenzó la sesión.
-  ¿Pudieron llegar a un acuerdo? – quiso saber el Juez
-  Su señoría… pudimos hablar como dos adultos que somos y llegamos a un acuerdo. Sin querer dar detalles de nuestra intimidad, que creo que a nadie le importa y con todo mi respeto, llegamos a un acuerdo creo yo, beneficioso para Ana…. Si bien estábamos casados, el estudio es mío desde mucho antes de conocernos, así que considerando que no le corresponden ganancias por el mismo, pero atento a que durante el matrimonio no quise que ella trabajara ya que el arreglo era que yo iba a mantener todas las necesidades del hogar, hemos considerado que una vez al año, cada fin de año, a modo de compensación y agradecimiento por ser la madre de mi hijo, le va a corresponder un bono  importante del cual me haré cargo… No quiero que se mal interprete… hemos tenido diferencias como todos los matrimonios, pero nunca dudé que Ana fuera una madre excepcional con mi hijo… Siempre va a ser ella su madre, y eso jamás va a cambiar…. – respondió Guillermo
- Me parece justa la propuesta… ¿Está de acuerdo señora Ana? – preguntó Juan
- Si su Señoría…. Nunca quise llegar a este extremo ni exponer nuestra vida privada a todos. Estaba enojada por nuestra separación, caí en el alcohol… pero a pesar de todo Guillermo siempre me ayudó a rehabilitarme y mi hijo es y seguirá siendo el pilar de mi vida… eso siempre se lo voy a agradecer a Guillermo… creo que el trato es justo…. Acepto – respondió Ana
- Entonces, firmemos el acta con el acuerdo arribado y demos por cerrado el caso – respondió el juez
- Me opongo… no voy a permitir que mi clienta pierda con ese trato–contestó Mendoza
- Nadie pierde… al contrario. Es un trato justo. Creo que es lo más sensato que escuché en todo este juicio. Podemos firmar ahora, ¿están de acuerdo las partes? – quiso saber el Juez
-  Si…  _ respondieron Ana y Guillermo
-  Entonces, pasen al estrado por favor – respondió el juez.
Luego de cerrar el trato y firmar el acta, Ana y Guillermo se abrazaron cálidamente. Sin resentimientos, cada uno se fue por su lado, dejando a Miguel Mendoza sentado solo, con sus pensamientos de derrota.
Guillermo se acercó a sus colegas del estudio Marcos y Gabriela, quienes al verlo lo saludaron afectuosamente.
- Me alegro que todo haya terminado Guillermo…. Ni a mí se me hubiera ocurrido ese trato tan brillante – comentó Marcos dándole la mano
-  A mi tampoco, te soy sincero – respondió Guillermo
- Entonces…  ¿A quién?.... Mendoza quedó mirando el piso y Ana no creo que haya sido… ¿Fue Juan o José? – quiso saber Gabriela
-  No, fue el Dr. Pedro Beggio… ahí viene  –  respondió Guillermo mirándolo caminar
-  Lo felicito Dr. Graziani… De verdad lamento lo que tuvo que pasar pero creo que lo resolvió lo mejor que pudo… _ dijo Pedro con una sonrisa
- Lo mejor para Guillermo… de verdad un trato ventajoso y brillante…. Soy Marcos, abogado y amigo de Guillermo  –  respondió Marcos estrechándole la mano
- Un placer… Pedro Beggio… Y vos debés ser Gabriela…. Te tengo vista de tribunales – respondió Pedro
-  Encantada… de verdad que sos muy lindo – respondió Gabriela dándole un beso en la mejilla
- Bueno… gracias por el cumplido. ¿Qué les parece si los invito a almorzar? Para festejar al trato – respondió Pedro
- Me encanta la idea. Gabriela, Guillermo…. Nos va a venir bien despejarnos un poco – respondió Marcos
-  Muy bien… ¿A dónde vamos? – quiso saber Guillermo
-  A Mc Donald’s  _ respondió Pedro
-  ¡Uhmmm, que rico…! Comida chatarra… una delicia – respondió Marcos
-  Yo una ensalada de pollo – respondió Gabriela
-  Ni loco… eso se me pega en la panza  _ respondió Guillermo
- Vamos Graziani… que en esa pancita creo que hay más que una hamburguesa y papas fritas – respondió Pedro mirándolo seductor
-  No me provoques vos… que no me conocés todavía –  respondió Guillermo mirándolo sexy
-  No lo hago… solo observo… y me gusta lo que veo – respondió Pedro jugando con las miradas que tan seductoramente le estaba regalando aquel hombre.
- Vamos… me muero de hambre –  respondió Marcos partiendo hacia el local.

Pasaron un almuerzo de lo más agradable. A pesar de las quejas de Guillermo, no pudo resistirse a una hamburguesa, unas papas y un vaso de coca cola. Pedro estaba encantado con la compañía, hablaba como si los conociera de toda la vida. Guillermo asentía a las preguntas que le hacía Pedro con relación a los casos, a las audiencias que había presenciado sin dejar de observarlo y contemplarle esa boca rojo pasión que lo tenía embrujado.
A pasar de la charla, en cada oportunidad que tenía, Pedro observaba a  aquel abogado maduro y seductor del que cada vez conocía un poco más de sus secretos. Sus amigos y socios eran gente agradable e incondicionales a su jefe, pero él no solo veía en ese hombre a un buen amigo y jefe, sino que veía a una persona que pasó por muchas penas, pero que podría jurar que aquella noche a ciegas había besado en secreto.

Pasaron dos meses y empezaron a compartir casos ambos estudios. Pedro se especializaba en Familia y Derecho Civil, en tanto que Guillermo, especialista en Derecho Penal, veía siempre el lado malo de las cosas, lo que se compensaba con el optimismo que traía Pedro a los casos en común.
- Este caso es complicado… Nuestro cliente es empresario, muy rico y si encontramos una buena defensa vamos a ganar muchísimo dinero… yo me voy a encargar que así sea – respondió Marcos, el financista del estudio
- Tiene un millón de empresas, casas, autos, y su mujer es una vividora… _ respondió Gabriela
- Vividora o no, tiene razón en pedirle la mitad de todo, a menos que probemos que no le corresponde nada  –  respondió Pedro concentrado en los papeles del caso
-  ¿Y cómo probamos eso? A ver, vos Pedro… ¿que  tenés  en mente?  –  quiso saber Guillermo
-  Solo se me ocurre una cosa… probar que la esposa tenía un amante, o que se casó por interés, o que legalmente no  están casados… _ respondió Pedro
- ¿Por qué decís eso? ¿Qué encontraste…? Conozco esa mirada  –  respondió Guillermo
-  No sé… esa partida de casamiento es rara… Si bien está expedida por el Registro Civil de Capital, no tiene el mismo membrete que todas las expedidas por ese organismo… No sé, pero creo que es falsa _ respondió Pedro seguro
-  No puede ser, el marido sabría que es falsa… _ respondió Guillermo
-  No si se casara la mujer con un nombre falso y que en realidad no sea quien dice ser… No sé si entienden a donde quiero llegar – respondió Pedro mirándolos a todos y perdiéndose en los ojos oscuros de su ser superior.
-  Te sigo y no te sigo…  _ respondió Guillermo confundido
-  Yo sí… creo que sé a dónde quiere llegar Pedro… Si probamos que la esposa es una farsante, se cae el matrimonio y por ende no hereda nada… Estaría genial y cobraríamos millones,  ¿pero cómo lo hacemos? – quiso saber Marcos
-  Guillermo tiene conocidos en la comisaria… podríamos empezar por ver si tiene antecedentes con el nombre que conocemos – respondió Gabriela
-  Claro…  ¿pero  cómo vamos a saber si tiene una doble identidad?  –  quiso saber Guillermo
-  Primero comencemos por ver si la partida es falsa. Conozco a una persona en el archivo civil que es un genio con las falsificaciones – respondió Pedro
- Cada vez me sorprendés mas vos… conocés a gente que sabe de falsificaciones… ¿Qué más? – quiso saber Guillermo
- No solo eso… no me conocés del todo… Falsificaciones, informativa avanzada, narcóticos, soy abogado de familia pero conozco de todo un poco… me gusta la ciencia forense, en general – respondió Pedro
- Bueno, entonces Marcos y Gabriela vayan a la policía a ver si encuentran antecedentes o algún caso relacionado con la mujer… Pedro y yo vamos al archivo a ver a ese hombre – respondió Guillermo
-  Muy bien… vamos – respondió Marcos

Estando en el auto de Pedro rumbo al archivo, sentía que ese primer caso juntos iba a ser estupendo.
-  Estoy tan contento… si no me conociera diría que me siento como Sherlock Holmes y Watson– respondió Pedro emocionado
- El Derecho de Familia no es tan emocionante, ¿no?. Pero reconozco que tenés razón Pedro… este caso es nuevo para todos – respondió Guillermo
-  No sé qué me pasa Guille pero de verdad estoy contento de compartir esto con ustedes. Son un equipo muy unido y se preocupan por ganar… tienen espíritu valiente y eso me gusta… es lo que me falta a mi _ respondió Pedro
-  No te falta… sos muy valiente y valioso “precioso”… tenés otra visión de las cosas, una que nosotros no tenemos – respondió Guillermo
- “Precioso…” Eso es nuevo…. Me  recuerda a alguien – respondió Pedro inconscientemente
-  ¿A quién? – quiso saber Guillermo casi celoso
-  Nadie… no es nada… cosas mías. Olvídate que lo dije – respondió Pedro
-  ¿Muchos te dicen precioso? – quiso saber Guillermo
- De hecho nadie… Solo uno me lo dijo una vez… y no sé quien es –respondió Pedro
-  Ya llegamos – respondió Guillermo evadiendo la charla.
Ambos hombres se quedaron pensativos. Pedro recordó esas palabras pronunciadas por aquel hombre misterioso que en esa noche de amor oscuro le regaló esos besos apasionados e inolvidables.
Guillermo no quiso seguir con la charla. Las palabras de Pedro lo llevaron hacia esa noche negra y a la vez tan sensual vivida a oscuras con un joven del que solo conocía sus besos… Ese acento tan particular de Pedro y ese encanto jovial en cada minuto que pasaban juntos se lo recordaba… Definitivamente, Pedro era el joven al que había besado aquella noche.

Llegaron al Archivo General y les informaron que para ver al Sr. Godoy tenían que ir al subsuelo que era casi cinco pisos por debajo de la planta principal. Guillermo odiaba los espacios cerrados y ese ascensor viejo y ruidoso se lo hacía recordar a cada rato.
- ¿No podía trabajar en un lugar más limpio y menos alejado de la vida…? Este ascensor parece una tumba y el lugar el inframundo – dijo Guillermo nervioso
- No te preocupes Guille… estamos juntos, no pasa nada…  ¿Tenés  miedo a los espacios cerrados? – quiso saber Pedro sonriente
- Un poco… pero más miedo me da esta caja vieja y  ruidosa… espero que no se quede porque me muero – respondió Guillermo
-  Eso sería una pena… para todos… O por lo menos para mí _ contestó Pedro saliendo del ascensor ante la mirada asombrada de Guillermo por su comentario.
Llegaron a un lugar antiguo, apartado de la realidad y lleno de libros viejos, archivos. Un escritorio oscuro y sentado detrás de este un hombre grande, pero gentil.
- Pedro…  ¡Cuánto tiempo…! ¿Qué te trae a este lugar? – quiso saber el hombre
- Como está Godoy, él es el Dr. Guillermo Graziani,  abogado penalista, colega de la profesión y amigo… _ los presentó Pedro
-  Encantado de conocerlo… pero si no le molesta que le pregunte…  ¿no se ahoga acá abajo? – quiso saber Guillermo
-  Se ve que no le gustan los espacios cerrados… Lo entiendo, pero  para  un bicho de papales como yo este lugar es el paraíso – respondió el hombre
-  El infierno diría yo, pero bueno, cada uno cree en lo que quiere, o puede  –contestó Guillermo
-  Bueno… no importa. Lo que si importa es que quiero saber si esta partida de matrimonio es  falsa… no se parece a las que emite el Registro Civil… pero dudo de eso… solo vos podés ayudarme. De más está decirte que es confidencial – respondió Pedro
-  Me encanta jugar a los detectives. A ver, veamos  –  quiso saber el hombre viendo la partida. -Dejame un rato que la observe y te doy mi fallo… si quieren pueden recorrer el archivo, capaz encuentran algo que les interese _ respondió el hombre
- Está bien… vamos Guillermo  –  contestó Pedro caminando por los pasillos del archivo.
- No se vos Pedro… pero este lugar me deprime… espero que se apure. Nunca pensé que diría esto pero necesito aire puro – respondió Guillermo
- No te desesperes que es peor… cuando salgamos, si querés, te invito a cenar – respondió Pedro
-  No, mejor cocino yo… ¿En tu casa o en la mía? – quiso saber Guillermo
- En la mía no hay nada… solo para hacer un huevo duro – respondió Pedro
- Bueno… entonces en la mía, aunque está mi hijo – respondió Guillermo
- Si no es molestia, me encantaría conocerlo… Conozco maravillas de él pero solo de tus labios.  – respondió Pedro mirándolo sensual
- Es porque soy su padre. Pero de verdad es lo mejor que me pasó en la vida… después de dos matrimonios fallidos, y bueno… no quiero entrar en detalles privados – respondió Guillermo
-  No hace falta… no se… no necesito ser genio para saber que te sentís mejor con los hombres – respondió Pedro mirándolo
- ¿Eso te incomoda…? No sé, pregunto. ¿Es un obstáculo para nuestra relación laboral? – quiso saber Guillermo
-  Para nada… nunca lo vi así… no quise ofenderte – respondió Pedro
- No  me ofende… es que nunca hablé tan abiertamente con alguien, solo una vez y ni siquiera lo conozco… aunque con Juan y José no tengo tapujos – respondió Guillermo
-  Lo sé… supuse que tus amigos, juez y fiscal, fueron más que tus amigos en el pasado… pero no soy nadie para juzgarte… ni quiero hacerlo… es tu vida – respondió Pedro
- ¿Y a vos? ¿Te incomoda estar así, tan cerca de mí? – preguntó Guillermo casi pegado a su cuerpo
- No me incomoda… solo me confunde, nada más… No quiero seguir con esta charla… Creo que acá encontré una caja con el nombre de la esposa del cliente – respondió Pedro cambiando de tema abruptamente
- Es verdad… veamos que tiene dentro – respondió Guillermo tomando la caja.
Estuvieron casi media hora revisando los papeles, tomando fotos de los expedientes relacionados con la mujer misteriosa. Estaba relacionada con el cartel de la droga, cosa que a Guillermo no le extrañaba por ser una mujer a la que le gustaba el dinero y el poder.
-  Señores, creo que tengo algo para ustedes  _  les gritó el hombre desde el escritorio
-  Que hay… ¿es falsa? – quiso saber Pedro
- Claro que es falsa… y una muy buena por cierto… en ese Acta y esa fecha no hay ningún casamiento registrado con esta mujer, pero sí con este hombre – respondió el hombre
- No puede ser… se casó con su nombre real pero falsificó la partida por algo… ¿lo sabrá el marido? – quiso saber Pedro
-  No lo sé… pero creo que debemos investigar a los dos… esto no me gusta nada – respondió Guillermo
-  Acá tienen una copia de la partida original, es lo único que puedo hacer por ustedes – respondió el hombre
-  Es un montón… gracias Godoy… de verdad – respondió Pedro
- Fue un placer, ahora tengo que irme… salimos juntos? _ quiso saber el hombre
- Nos quedaremos unos momentos más… es que tenemos que sacar unas fotos más a aquellos papeles y nos vamos – respondió Guillermo
- Está bien…. No se olviden de apagar la luz cuando se van… hasta luego  –respondió el hombre
-  Gracias – respondieron ambos hombres.
Al cabo de veinte minutos más, ya habiendo acomodado las cajas en su lugar,
se dirigieron al ascensor para salir de ese antro viejo y oscuro. Una vez dentro del ascensor, este comenzó a hacer un quejido raro y sin previo aviso, se quedó atorado entre dos pisos del subsuelo.
Guillermo estaba desesperado. Casi sin poder respirar por los nervios, comenzó a tocar todos los botones del tablero a fin de solicitar auxilio.
Pedro estaba más calmado pero asustado por su hombre. A pesar de querer calmarlo, este estaba descontrolado. Pedro apretó el botón rojo de pánico, y
enseguida comenzó a sonar la sirena.
Lo tomó a Guillermo del rostro y mirándolo a los ojos le pidió que se calmara,
que confiara en él.
- Guille, por favor, estás conmigo, calmate  –  respondió Pedro tomándolo del  rostro
-  Intento Pedro, pero no puedo… me ahogo en serio  –  respondió Guillermo desabrochándose la corbata
-  Vamos a estar bien… mírame, respirá conmigo…  ¿confías en mi?  – quiso saber Pedro
-  Por supuesto chiquito… ciegamente – respondió Guillermo
-  Entonces relájate… respirá despacio… acaban de prender el ventilador del ascensor… tenemos aire – respondió Pedro tranquilizándolo
-  Está bien, estoy mejor…  Me caigo _  respondió Guillermo aferrándose a los hombros de Pedro
- No… sentate, así… esperame que voy a hablar por el comunicador –respondió el joven soltándolo
-  No te vayas Pedro…. No me dejes… no quiero morirme en este agujero  –respondió Guillermo
- No nos vamos a morir… y no me voy a ningún lado. No pienso dejarte nunca…  _ respondió Pedro inconsciente. - ¿Alguien me escucha…? Estamos encerrados en el ascensor del archivo… somos dos… Que alguien me responda… mi compañero sufre de claustrofobia – dijo Pedro impaciente
-  Lo escucho señor… hubo un desperfecto… estamos tratando de arreglarlo pero tenemos para casi cuatro horas… Les acabamos de prender los ventiladores… no hay peligro de que se sofoquen… van a estar bien… solo pedimos que mantengan la calma por favor – respondió el hombre
-  ¿Cuatro horas?... Esto no está pasando… no quiero quedarme acá abajo… Esto no está bien  –  respondió Guillermo intentando levantarse del piso
-  Quedate sentado… estás conmigo Guille… juntos. No te voy a dejar nunca – respondió Pedro sentándose a su lado
-  Eso lo decís ahora que estamos en esta… afuera no sé si dirías lo mismo –contestó Guillermo nervioso
-  No te tengo miedo Graziani… no me importa que te gusten los hombres ni que quieras ligar conmigo…. No me importa que tu mujer sea alcohólica ni que tu hermano sea un patán… si te digo que nunca te voy a dejar es porque es lo que siento… No tengo miedo decirte que siento cosas fuertes por vos ni que no me pone nervioso nuestra cercanía… pero no pienso dejarte nunca – respondió Pedro decidido
-  Me quedó claro… perdóname – respondió Guillermo quitándose el saco
- No me pidas perdón, solo quiero que sepas que en esto estamos juntos, vamos a salir juntos – contestó Pedro
-  Está bien… creo que estoy cansado – respondió Guillermo
- No te duermas Guille, por favor… recostaste en mí – respondió Pedro colocando a Guillermo sobre su regazo
- Se siente bien precioso… muy bien – contestó Guillermo quedándose dormido
Pedro, apoyado contra la pared del ascensor, cuidaba el sueño de su hombre. Recostado en su regazo, dormía como un bebé. El joven abogado le acariciaba el rostro, la cabeza, contemplándolo dormir tan plácidamente que parecía por su cara que estaba soñando algo lindo. No se lo veía nervioso, sino relajado, con la respiración pausada y los latidos de su corazón palpitando a ritmo normal. 
Por su cabeza recorrían un millón de pensamientos, pero de uno estaba seguro… la boca que lo había besado aquella noche en penumbras era la de aquel hombre que dormía en su regazo y al que amaba con locura.
Guillermo estaba sumergido en un sueño profundo. Las palabras de Pedro lo habían tranquilizado. No le tenía miedo, sabía lo que su corazón sentía por él y no lo rechazaba…. Tenía la certeza que aquel joven era el de aquella noche inolvidable, y que esa boca a la que tanto había deseado había sido suya… Aunque nunca más la pudiera volver a besar, se conformaba con saber que había sido suya… y que ese recuerdo todavía estaba latente en la cabeza de su joven amado. Sentía recorrer por su cabeza aquellas manos suaves y por su rostro sentía las caricias de esas manos jóvenes que lo volvían loco. No quería despertar de su sueño, no quería saber que esas caricias y ese regazo tan cómodo y extremadamente sensual donde estaba reposando no serían nunca más suyos… Era egoísta, pero mientras que pudiera hacerlo durar, seguiría sumergido en esa pasión joven que tanto lo atraía… hasta que sintió que Pedro le daba un cálido beso en la frente, susurrando unas palabras casi en silencio.
Pedro estaba concentrado en ese cuerpo inerte sobre sus piernas que lo llamaban al deseo. Nunca había sentido nada por un hombre hasta que hacía
casi dos años lo vio por primera vez en la sala de audiencias.
Nunca pensó que ese sentimiento de admiración se convertiría en amor verdadero. Nunca pensó que besar a ese hombre misterioso le iba a gustar tanto, hasta el punto de desearlo cada noche, cada momento de su vida, hasta descubrir que el hombre al que tanto deseó en silencio era el que lo había besado apasionadamente, el que con cada caricia de sus manos recorrió cada centímetro de su espalda provocando espasmos de deseo en su piel.
Con la seguridad de que el hombre que reposaba en su regazo era aquel hombre al que había besado en penumbras y deseado en secreto, le acarició el cabello y dándole un cálido beso en la frente le susurro al oído: “Dormí mi amor… estoy acá, velando tus  sueños… No sé si es tu boca la que besé aquella noche, pero sé que sos el hombre que necesitaba en mi vida. Sé que no me escuchás, y creo que es mejor así, pero no puedo dejarte ir… no puedo… soy demasiado egoísta, pero te necesito en mi vida… sos mío Graziani… solo mío amor… Dormí…”

CONTINUARÁ