
Por ser padre bondadoso
lleno de paz y sabiduría
porque amas la verdad,
justicia y rectitud en demasía
Por tu mirada sabia y profunda.
Por tu expresión tan serena.
Por tu paciencia y tesón.
Por tu paciencia y tesón.
Torbellino de cosas buenas
Por tus palabras de aliento
En mis momentos más tristes
Por tus silencios elocuentes
que me calman dulcemente
por ser un hombre testarudo
aferrado a tu convicción
por mantener en alto tus ideales
sin perder la calma o razón
por todos tus desvelos.
Por tu amor paternal
hombres como tu hay pocos
Eres un padre ideal.
Por cumplir con tus deberes.
porque nunca me fallaste.
Porque contigo contar siempre puedo.
Hoy y siempre mi amor te entrego
A mi padre
Gianluca vino en ese momento, cuando las heridas del pasado continuaban abiertas en los dos. Era un milagro pero que aun por ese entonces no lo sabíamos.
Me sentía gigante ante ese ser tan chiquito, ante esa mirada, esos ojitos que se perdían en los míos. Y lo miraba mientras sus manos se enlazaban entre las mías. Me sentía fuerte, como si todo el miedo que un día cargué conmigo se hubiera ido para siempre.
Me sentía fuerte por él. Se volvía mi necesidad y el mayor motivo al despertarme. Porque yo era su necesidad, ambos lo éramos. Abría apenas sus ojos y el desconcierto lo abrigaba por completo. No entendía ese mundo que se abría ante sus ojos pero sabíamos que estábamos ahí para él.
Pasaron tres meses pero no había bastado, desde los primeros días nuestro bebé fue llenando de felicidad y ternura todo a nuestro alrededor. Era como si tuviera un poder especial que me hacía olvidar de toda la realidad que me rodeaba.
Pedro entró sigilosamente a la habitación con su hijo en los brazos procurando no hacer ningún ruido que lo despertara. Hacerlo dormir era todo un trabajo y podía llevarle a los dos largas horas sin conciliar el sueño.
Guille estaba pendiente de la netbook, tratando de comunicarse con Marcos. Labrapoulos se había mantenido en silencio todo ese tiempo, sometiéndose a las órdenes de su esposa hasta que su paciencia colmó el límite. En efecto, Guillermo había cumplido su decisión de dejarla al mando del estudio y obviamente su socio no podía tomar con fiesta semejante determinación. Ahora solo buscaba una explicación o mejor dicho, que él padrino de su hija desistiera que Isabel continuara frente a la firma.
Los reclamos de Marcos terminaron por estresarlo pero cuando levantó la vista, todo problema fue olvidado. Lo más importante estaba ahí, con él a su lado. El amor de su vida y su bebé, que no hacía más que abrigar su corazón de una sensación que jamás había sentido.
Por supuesto que amaba a sus dos hijos por igual, pero Gianluca tenía algo especial que aun Fabi, como su hermano, lo estaba sintiendo.
_ Hola papá _ Pedro se acercó despacio. Guille hizo lo mismo, dejando que acomodara el bebé entre sus brazos.
_ Hola mi amor _ lo recostó sobre su pecho. _ ¿Te dio mucho trabajo hoy?
_ No, si es un santo _ le dijo mirándo con embeleso a su hijo.
Gianluca fue acurrucando su cuerpecito en Guillermo mientras él dejaba que su cabecita se apoyara en su brazo. Se entregaba a Morfeo tranquilo, sabiendo que en los brazos de su papá estaba a salvo. Pedro se inclinó sobre los dos
_ Se duerme rapidito con vos.
_ Mi vida. Esa paz la heredó de vos.
_ No tanto. Cuando se despierta se queja igual que vos. Solo que nuestro bebé aun no puede hablar _ agregó mientras acariciaba su cabecita. Guille inclinó sus labios y besó apenas su mejilla.
_ A veces pienso si lo estoy haciendo bien al cuidarlo. Todo es tan nuevo y al mismo tiempo increíble y maravilloso.
_ Lo estás haciendo bien, no te preocupes mi amor. Además nuestro caso es diferente. Es un camino que lo estamos recorriendo los dos. Cuando yo lo tenía a Fabi, tuve que cuidarlo y encargarme de él solo.
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En ese momento Guillermo miró hacia la computadora, Gaby acababa de dejar un mensaje. Pensó que al principio se trataría de Marcos pero al comprobar que era ella, lo sobresaltó. ¿Acaso estaba pasando algo en el estudio? Gabriela era la única sensata, y si había mandando ese mail, no podía ser por nada bueno.
Abrió la casilla y leyó lo escrito.
Guille:
Las últimas semanas estuvimos con Octavio continuando con la investigación de la muerte de Almorena Quijano y de Diego. Al fin logramos dar con el motivo de sus muertes y claramente, como pensamos, llegamos a la conclusión que están relacionadas; Katherine Buitrón era la médica a cargo de atender el tratamiento de Diego por su problema de adicción. La misma mujer que Almorena estaba investigando sobre una institución secreta de la que es directora. Al parecer Buitrón es dueña de un banco de órganos privado. Hasta ahora no entiendo por qué decidió mantenerla oculta.
Se detuvo en su lectura un momento. Le entregó el bebé a Pedro. Lo escrito por Gaby lo había dejado perplejo. Tenía la mente en blanco y cada vez que quería dilucidar lo que ella decía, todo se entremezclaba en su cabeza.
Continuó leyendo.
Tratamos de averiguar que ella no estuviera trabajando en la empresa por lo que fuimos allá y pudimos tener acceso al archivo. Es precisamente esa razón por la que te envío este mensaje. Descubrimos documentos referentes a la creación del banco y certificados de defunción de varios chicos. Los nombres que figuran en los documentos coinciden con los nombre de los chicos desaparecidos que se encuentran en los expedientes que revisamos en el juzgado. Esto no es todo y según lo que no puedo entender, cada documentación tiene una firma que reconozco perfectamente. Su caligrafía y sus escritos. Me cuesta decir esto, pero la reconozco, es de José. Lo sé, cuando trabajábamos juntos, muchas veces escribió informes conmigo para algunas causas. Necesito entenderlo, no entiendo que está pasando. Si ustedes pueden darme alguna respuesta.
_ Mi amor ¿Qué pasó? _ Pedro quedó atónito. No concebía verlo así, con el rostro pálido, respirando aceleradamente. Se volvió hacia a la cama, recostó con cuidado en el medio a Gianluca y colocó dos almohadas. Una a cada lado.
_ ¡Aaah! _ Gianluca comenzaba a llorar mientras Pedro intentaba calmarlo entre sus brazos. _ Ya mi amor. Papá va a hablar con papi.
Guillermo se había sentado en el sofá que estaba a unos pasos de la cama. Aun respiraba con dificultad. Pedro se acercó despacio. Se agachó sobre sus talones y abrazó sus manos con ternura.
_ Guille, mi amor ¿qué pasa? Es por lo que leíste ¿no?
_ Fue Gabriela. No me preguntes, léelo vos mismo.
Pedro se apartó de él y tomó la netbook. Leyó cada línea escrita que su socia había dejado escrita en el mensaje.
A diferencia de Guillermo, no podía sorprenderlo. Gaby y su mejor amigo solo habían dado un paso más. Ahora estaban las pruebas de lo que Sebastián sospechó durante años, de lo que él sabía y le estaba ocultando a su marido.
Se daba cuenta que no podía seguir teniéndolo ignorante de lo que había descubierto.
_ ¿Ya lo leíste? _ le dijo, levantándose. _ No me entra en la cabeza _ continuó._ José, metido en esto. En el tráfico de órganos.
Pedro lo oía y lo seguía con la mirada, dando vueltas por toda la habitación.
Las manos le sudaban y el corazón le latía y latía como si fuera a salirse de su pecho. No sentía circular su sangre en su cuerpo. ¿Como haría para decirle a Guillermo lo que sabía? ¿Que todo lo que no podía comprender, en ese momento, tenía una lógica? Para él, decir la verdad era lo mismo que sentenciarse a que Guillermo no lo perdonara, y eso era algo que no iba a poder soportar. Pero ya era tarde y no tenía sentido seguir callando. Tomó valor y le dijo:
_ Tiene sentido.
Guillermo se dio vuelta mirándolo fijamente con el ceño fruncido.
_ No entiendo.
_ Que es verdad. Lo que Gaby descubrió tiene relación con el fiscal. Miller está en parte involucrado en todo esto.
_ ¿De qué me estás hablando? Explícate mejor.
_ Yo... hace un año, antes que supieras que estaba vivo, fui con Beto y Octavio. Lo seguimos a Miguel hasta un hotel, donde al parecer se reunía siempre con Buitrón. José estaba con ellos ese día. Estaban discutiendo de los negocios que hacían y era precisamente eso, el tráfico de órganos. Al parecer Buitrón era socia de Orestes. Se encargaban juntos del tráfico ilegal de efedrina, y no sé si de eso también. Miller sabía todo eso y que Miguel lo mató al padre de Camila. Él es sobrino de esa mujer. Por eso no me sorprendió que Gaby encontrara firmas de él en esos documentos. La ha protegido legalmente durante años.
_ ¿Vos sabías todo eso y me lo ocultaste?
_ No quería preocuparte, quise protegerte.
_ ¿Mintiendo me ibas a proteger? ¡No soy un chico Pedro para que se me estén ocultando las cosas!
_ ¿Qué querías que hiciera? Si te decía ibas a ir a enfrentarlo. Yo tenía mucho miedo que él, en un arranque, te hiciera daño como Camila. Yo me moría si te pasaba algo.
_ Tendrías que haber confiado en mí. Lo que pasó con Camila yo traté de evitarlo, cuando te pedí que no fueras era porque sabía perfectamente lo que era capaz de hacer. ¿Crees que yo me iba a arriesgar a enfrentarlo, sabiendo que podía sentirse acorralado?
Pedro se mantuvo en silencio. En ese momento rompió en llanto y su cuerpo temblaba. Guille se acercó despacio tratando de contenerlo. Tomó su rostro entre sus manos derramando sus caricias en él.
_ Perdoname. No debería haberte traído a colación lo que pasó con Camila_ le seguía diciendo mientras apoyaba su mano en su mejilla.
_ No es eso. Yo tenía miedo a que te enojaras conmigo y no me perdonaras.
_ No, vos no tenés la culpa. Sí me molestó que no me dijeras lo que estaba pasando.
_ ¿Me crees lo que te dije?
_ ¿Por qué no te iba a creer?
_ Porque vos pensabas que Miller era una persona honesta.
Guillermo se apartó. Por un instante le pareció que estaban hablando de otra persona. El mensaje y la confesión de Pedro habían sido un golpe terrible. Recordaba la conversación en el estudio antes del juicio a Camila. Ahora se daba cuenta que no se había equivocado al principio de conocer a Miller. Que su intuición no lo había traicionado.
_ ¿Aun pensás que él puede no tener nada que ver con esto?
_ No. Cuando vos tuviste que escapar por la muerte de Orestes, tuve que ir a dar declaración. Fue ahí que lo conocí a José. En ese momento estaba seguro que él podía tener algo que ver con Miguel o que algo ocultaba.
_ No sé si algo tenga que ver con Miguel. En la conversación se mostraba reacio con él.
_ No entiendo como no me di cuenta. Siempre que tuve una intuición la sequí. Yo te tendría que pedir perdón a vos _ se acerco a él una vez más _ por haber dejado que manejara tu causa
_ No tenés que pedirme perdón. No podías tener control de eso.
_ Ah no. _Hizo silencio. _ Tenés razón, pero ahora me cierran muchas cosas. La lentitud con que se manejó la causa… lo de Miguel cuando no te pudiste entregar.
_ No creo que algo tuviera que ver.
_ Necesitaba un respaldo legal. Vos mismo lo dijiste con Buitrón.
_ Pero él lo odia a Miguel. Yo lo vi como se enfrentaba a él. _ Se detuvo un momento a pensar. _ Únicamente que Buitrón se lo pidiera para facilitarle la salida a Miguel. Limpiarle la causa con ese tal Arias.
_ Eso no lo excede de culpa. Limpiarlo a Miguel y firmar documentos falsos y que permitiera que Buitrón hiciera semejante monstruosidad. Para mí, está todo claro.
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Pedro ya se sentía a gusto con todo lo que había aprendido a cocinar. El budín de naranja y pasas de uva que le enseñó a preparar Mirna, fue lo primero que se animó a hacer.
No había bastado con colocarlo a la mesa que Fabi se arrojó a devorarse una tajada. Estaba con más hambre de lo más habitual, eso era señal de que iba mejorando de a poco. Ya no pensaba en todo lo que había pasado. Se sentía protegido y la llegada de su hermano no había hecho más que hacerlo feliz.
_ ¿Papá no va a bajar? _ le inquirió a Pedro al sentarse.
Se quedó en silencio. Como si Fabián hubiera podido intuir sus pensamientos. Guillermo tardaba en bajar.
_ Ya va a bajar, no te preocupes. _ Le respondió al mismo tiempo que le daba un beso en la cabeza. Se volvió hacia donde estaba Gianluca. Lo había dejado acostado en una pequeña cama antigua, arropado en su frazada blanca. Ya se había despertado y miraba todo a su alrededor con sus dos manitos en alto. Se mostraba inquieto, buscando la mirada de sus papás. Lo levantó entre sus brazos con el semblante aun preocupado. Leía el silencio. Ese silencio que solo ellos entendían y sabía que algo pasaba.
_ ¿Tenés hambre? _ le inquiría, alzándolo hacia arriba _ Si, mi amor. _ Gianluca lo miraba con gesto de asombro y abría su boca riendo.
Guillermo intentaba llamar a Octavio cuando otro llamado se interpuso en su teléfono. Por el número que observaba se daba cuenta que era de José.
Que quisiera comunicarse con él lo tomó por sorpresa. Lo imaginaba despechado y él lo que menos quería después de haber sabido todo lo que ocultaba, era oírlo.
Le respondió. La voz de Miller se escuchaba desesperada. En efecto lo estaba. Gaby no había tardado en presentar las pruebas en el juzgado y las causas comenzaron a moverse. Ahora era él, quien estaba en la mira de la justicia.
Aunque esa situación a Gabriela la destrozaba, aun no podía concebir que estuviera implicado con Buitrón.
_ ¿Para qué me llamaste? _ le inquirió en un dejo de frialdad. José había sentido el tono en su voz y fue como un golpe en su corazón.
_ Guillermo, no estoy bien y quiero hablar con vos con la verdad, antes que todo explote. Necesito que me creas, no quiero que te quedes con una versión de los hechos que no es. La justicia lo va a llevar todo en contra mío
_ ¿Para qué mierda me decís todo esto? La única versión que tengo es la que me dio Gabriela. No hablé con nadie. Me tomaste por estúpido todo este tiempo, disfrazándote de santo.
_ Guillermo escúchame.
_ ¡Vos a mi escúchame! ¿Con que cinismo venís a llamarme después de todas las barbaridades que hiciste?
_ Las cosas no son como Gabriela piensa. Sé que le entregó la evidencia a la policía. No sabés quién es Buitrón. Ella me metió en todo esto desde hace muchos años y terminé atado. Tengo más pruebas y te las puedo dar. Necesito que nos veamos.
_ Vos no pudiste quedar atado a ella. No sos un chico que no puede razonar bien. Sabías perfectamente lo que hacías. Y no tengo nada más que hablar con vos.
Le parecía escuchar a Camila y le venía a su mente la metáfora absurda que había hecho del perro. ¿Cómo una persona pudiera justificar tantas bestialidades?
_ Por favor, va a ser la última vez que me veas. Es lo último que te pido, podés confiar en mí. Sé que Pedro está vivo y aun así me quedé callado. No dije nada en el juzgado.
_ No voy a arriesgarme con mi familia de por medio. A esta altura te creo capaz de cualquier cosa. Y no me manipules con lo de Pedro.
_ Vos lo tenés a Pedro, a tu hijo. Yo solo tengo mi libertad
_ Lo hubieras pensado antes. Si Gabriela va a seguir avanzando con la causa no la voy a detener.
José insistió y le dio la dirección de donde pensaba esconderse. Guillermo cortó la llamada y su corazón comenzó a acelerarse. Le parecía que la cinta volvía atrás y regresaba a la escena de ese día, que había hablado con Moravia.
En la sala, Pedro estaba tan distraído que olvidó la leche haciéndose en la cocina. Se volvió hasta allí para apagar el fuego pero su corazón latía con fuerza. Una intuición que no comprendía no dejaba de rondar en su mente.
Regresó a la sala, cuando lo vio a Guillermo bajar. Se acercó hasta él y lo besó apenas en sus labios. Se sentó en la mesa disimulando los nervios que la llamada le había producido. Aunque Pedro sentía un inmenso alivio al verlo.
Fabián se apresuró a levantarse
_ Yo ya terminé.
_ No desayunaste nada _ lo reprendió Guillermo
_ Si lo hice _ le respondió aun comiendo. _ Papá me llevo más budín _ le dijo volviendo su mirada hacia Pedro. _ Ah viejo, no te enojes tanto, te vas a arrugar antes de tiempo.
_ ¡Estas cada día más atrevido! ¡Y no se habla comiendo! _ le gritó al verlo irse.
Pedro se reía al escucharlos mientras le preparaba la leche a Gianluca.
_ Mi amor, no seas tan duro con él
_ ¿A vos te parece que me conteste así? Actualmente lo estás apañando mucho y no es una criatura.
_ No lo apaño, pero deberías reconocer que también sufrió mucho y ahora está más tranquilo. Y lo comprendo, que es diferente.
Se volvió hacia a la cama donde estaba el bebé y lo tomó de nuevo entre sus brazos. Se volvió hacia la mesa. Guille había tomado unos segundos la mamadera y la miró inquisitivamente
_ ¿Esta leche no está muy caliente?
_ Se me pasó un poco. ¿Me vas a poner a prueba? _ le inquirió, quitándosela.
_ Yo no te pongo a prueba.
_ Ah no, el señor paranoico. Ayer me dijiste que no lo pusiera en esa cama porque se iba a caer y después íbamos a tener que salir corriendo al hospital.
_ ¿Preocuparme por nuestro hijo es ser paranoico? Es un bebé.
_ Un bebé _ le replicó, haciendo pucherito _ Papá exagera todo _ le decía, sonriendo a Gian _ ¿No mi amor? _ le seguía diciendo mientras enredaba sus dedos entre sus manitos.
_ Guille, no quería preguntarte adelante de Fabián pero, ¿pudiste hablar con Gaby o con Octavio?
Se llevó la taza de café a sus labios y se mantuvo en silencio. Lo miraba por momentos pero Pedro se daba cuenta que algo pasaba.
_ Mi amor _ le dijo apoyando su mano en la suya _ Contame, prometimos que no nos íbamos a ocultar las cosas. Además estamos juntos, trabajando en esto.
_ Lo sé cielito pero no quiero preocuparte. _ Se detuvo en sus pensamientos y le daba vueltas a cada palabra que había intercambiado con Miller. Vaciló una vez más en hablarlo pero se decidió. Suspiró hondo y le dijo:
_ Iba hablar con Octavio pero me llamó justo en ese momento, José.
Pedro bajó la mirada, parpadeando los ojos, sintiéndose incómodo ante la respuesta.
_ ¿Qué quería?
_ Al parecer en el juzgado ya saben la implicación que tiene con Buitrón. Gabriela entregó la evidencia que tenían y ahora lo están investigando. Quiere hablar conmigo y entregarme más pruebas. Intentó justificarse, como si ella lo hubiera obligado a hacer las cosas que hizo. Fue la misma conversación que tuve con Camila cuando la detuvieron por tu causa. Intentando limpiarse.
_ No pensé que habías hablado con ella después de lo que me hizo. Me imaginaba que no quisiste ni verla desde ese momento, salvo por lo del juicio.
_ Intentaba entender porque te había disparado, pero fue inútil. Se justificó dándome una metáfora de un perro.
_ ¿Qué te dijo?
_ No, no vale la pena.
_ Pero yo quiero saber.
_ Ella me dio a entender que se había sentido como un perro que lo molestaban y lo molestaban, sacando y dándole la comida hasta que el animal se cansaba y terminaba mordiendo a su dueño. Y después, lo mandaban a la perrera y lo sacrificaban y todo el mundo hablaba mal del perro pero no de su dueño que lo torturaba.
Pedro se detuvo asimilando cada una de las palabras. No comprendía porque, pero sentía de nuevo emergiendo esos sentimientos oscuros que lo había dominado en un momento, como si Edmond Dantes tomara posesión de su alma y de toda su mente.
_ Me imagino que el dueño era yo.
_ No la tomes en serio. Es una pelotudez lo que dijo. Ella no piensa y no pensó. No fue más que un escudo para justificarse y entrar en plan de víctima.
_ Pero a mí me molesta. Yo se que la lastimé en parte, pero nunca llegué hasta el punto para que ella decidiera hacer lo que me hizo. Yo no elegí amarte y en el juicio logró que me vieran como un criminal. Como si enamorarse hubiera sido un delito. Logró que hablaran mal del dueño
_ No se para que te lo dije. Ahora vas a querer pensar en vengarte de nuevo y yo no quiero eso. No quiero que malgastes tu vida actuando de la misma manera que ellos. No quiero que te destruyas.
_ No voy a hacer eso.
Hizo una pausa.
_ ¿Vas a ir a encontrarte con Miller?
_ No lo sé. No le creo tampoco. Es todo una estrategia para salir limpio de todo. No sé cómo no me di cuenta. Metido en el tráfico de órganos y jugando con la vida de las personas ¿Cómo se puede ser tan basura?
_ Tranquilo. _ Pedro se volvió hacia él y colocó a Gianluca en sus brazos. Guille lo ciñó con fuerza a su pecho mientras daba pequeños besos a su cabecita. Pedro se inclinó hacia los dos y no dejaba de abrazar sus manos.
_ Mi amor todo va a estar bien.
_ Vení _ Guille le dijo, palmeando sus piernas. Pedro se sentó sobre sus piernas y se cobijó en su pecho.
_ Los amo.
_ Nosotros también mi amor.
_ No podría con todo esto sin vos y sin nuestros hijos.
_ No pienses en las causas ahora Guille. _ Acercó su rostro y le dio un fuerte beso en la mejilla _ Te amo. _ Y pegó su mejilla acariciándola en la suya.
CONTINUARÁ
