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sábado, 29 de abril de 2017

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - PARTE II - Cap.3 (primera parte) - By Daniela Maurice








Por ser padre bondadoso
lleno de paz y sabiduría
porque amas la verdad,
justicia y rectitud en demasía

Por tu mirada sabia y profunda. 
Por tu expresión tan serena.
Por tu paciencia y tesón.
Torbellino de cosas buenas

Por tus palabras de aliento
En mis momentos más tristes
Por tus silencios elocuentes
que me calman dulcemente

por ser un hombre testarudo
aferrado a tu convicción
por mantener en alto tus ideales
sin perder la calma o razón

por todos tus desvelos.
Por tu amor paternal
hombres como tu hay pocos
Eres un padre ideal.

Por cumplir con tus deberes.
porque nunca me fallaste.
Porque contigo contar siempre puedo.
Hoy y siempre mi amor te entrego

                          A mi padre



Gianluca vino en ese momento, cuando las heridas del pasado continuaban abiertas en los dos. Era un milagro pero que aun por ese entonces no lo sabíamos.
Me sentía gigante ante ese ser tan chiquito, ante esa mirada, esos ojitos que se perdían en los míos. Y lo miraba mientras sus manos se enlazaban entre las mías. Me sentía fuerte, como si todo el miedo que un día cargué conmigo se hubiera ido para siempre.  
Me sentía fuerte por él. Se volvía mi necesidad y el mayor motivo al despertarme. Porque yo era su necesidad, ambos lo éramos. Abría apenas sus ojos y el desconcierto lo abrigaba por completo. No entendía ese mundo que se abría ante  sus ojos pero sabíamos  que estábamos ahí para él.
Pasaron tres meses pero no había bastado, desde los primeros días nuestro bebé fue llenando de felicidad y ternura todo a nuestro alrededor.  Era como si tuviera un poder especial que me hacía olvidar de toda la realidad que me rodeaba.

Pedro entró sigilosamente a la habitación con su hijo en los brazos procurando no hacer ningún ruido que lo despertara. Hacerlo dormir era todo un trabajo y podía llevarle a los dos largas horas sin conciliar el sueño.
Guille estaba pendiente de la netbook, tratando de comunicarse con Marcos. Labrapoulos se había mantenido en silencio todo ese tiempo, sometiéndose a las órdenes de su esposa hasta que su paciencia colmó el límite. En efecto, Guillermo había cumplido su decisión de dejarla al mando del estudio y obviamente su socio no podía tomar con fiesta semejante determinación. Ahora solo buscaba una explicación o mejor dicho, que él padrino de su hija desistiera que Isabel continuara frente a la firma.
Los reclamos de Marcos terminaron por estresarlo pero cuando levantó la vista, todo problema fue olvidado. Lo más importante estaba ahí, con él a su lado. El amor de su vida y su bebé, que no hacía más que abrigar su corazón de una sensación que jamás había sentido.
Por supuesto que amaba a sus dos hijos por igual, pero Gianluca tenía algo especial que aun Fabi, como su hermano, lo estaba sintiendo.
_ Hola papá _ Pedro se acercó despacio. Guille hizo lo mismo, dejando que acomodara el bebé entre sus brazos.
_ Hola mi amor _ lo recostó sobre su pecho. _ ¿Te dio mucho trabajo hoy?
_  No, si es un santo _ le dijo mirándo con embeleso a su hijo.
Gianluca fue acurrucando su  cuerpecito en Guillermo mientras él dejaba que su cabecita se apoyara en su brazo. Se entregaba a Morfeo tranquilo, sabiendo que en los brazos de su papá estaba a salvo. Pedro se inclinó sobre los dos
_ Se duerme rapidito con vos.
_ Mi vida. Esa paz la heredó de vos.
_ No tanto. Cuando se despierta se queja igual que vos. Solo que nuestro bebé aun no puede hablar _ agregó mientras acariciaba su cabecita. Guille inclinó sus labios y besó apenas su mejilla.
_ A veces pienso si lo estoy haciendo bien al cuidarlo. Todo es tan nuevo y al mismo tiempo increíble y maravilloso.
_ Lo estás haciendo bien, no te preocupes mi amor. Además nuestro caso es diferente. Es un camino que lo estamos recorriendo los dos. Cuando yo lo tenía a Fabi, tuve que cuidarlo y encargarme de él solo.

………………………………………………………………………………………………...

En ese momento Guillermo miró hacia la computadora, Gaby acababa de dejar un mensaje. Pensó que al principio se trataría de Marcos pero al comprobar que era ella, lo sobresaltó. ¿Acaso estaba pasando algo en el estudio? Gabriela era la única sensata, y si había mandando ese mail, no podía ser por nada bueno.
Abrió la casilla y leyó lo escrito.

Guille:
Las últimas semanas estuvimos con Octavio continuando con la investigación de la muerte de Almorena Quijano  y de Diego. Al fin logramos dar con el motivo de sus muertes y  claramente,  como pensamos, llegamos a la conclusión que están relacionadas; Katherine Buitrón era la médica a cargo de atender el tratamiento de Diego por su problema de adicción. La misma mujer que Almorena estaba investigando sobre una institución secreta de la que es directora. Al parecer Buitrón es dueña de un banco de órganos privado. Hasta ahora no entiendo por qué decidió mantenerla oculta.

Se detuvo en su lectura un momento. Le entregó el bebé a Pedro. Lo escrito por Gaby lo había dejado perplejo. Tenía la mente en blanco y cada vez que quería dilucidar lo que ella decía, todo se entremezclaba en su cabeza.
Continuó leyendo.

Tratamos de averiguar que ella no estuviera trabajando en la empresa por lo que fuimos  allá y pudimos tener acceso al archivo. Es precisamente esa razón por la que te envío este mensaje. Descubrimos documentos referentes a la creación del banco y certificados de defunción de varios chicos. Los nombres que figuran en los documentos coinciden con los nombre de los chicos desaparecidos que se encuentran en los expedientes que revisamos en el juzgado. Esto no es todo y según lo que no puedo entender, cada documentación tiene una firma que reconozco perfectamente. Su caligrafía y sus escritos. Me cuesta decir esto, pero la reconozco, es de José. Lo sé, cuando trabajábamos juntos, muchas veces escribió informes conmigo para algunas causas. Necesito entenderlo, no entiendo que está pasando. Si ustedes pueden darme alguna respuesta.

_ Mi amor ¿Qué pasó? _ Pedro quedó atónito. No concebía verlo así, con el rostro pálido, respirando aceleradamente. Se volvió hacia a la cama, recostó con cuidado en el medio a Gianluca y  colocó dos almohadas. Una a cada lado.
_ ¡Aaah! _ Gianluca comenzaba a llorar mientras Pedro intentaba calmarlo entre sus brazos. _ Ya mi amor. Papá va a hablar con papi.
Guillermo se había sentado en el sofá que estaba  a unos pasos de la cama. Aun respiraba con dificultad. Pedro se acercó despacio. Se agachó sobre sus talones y abrazó sus manos con ternura.
_ Guille, mi amor ¿qué pasa? Es por lo que leíste ¿no?
_ Fue Gabriela. No me preguntes, léelo vos mismo.
Pedro se apartó de él y tomó la netbook. Leyó cada línea escrita que su socia había dejado escrita en el mensaje.
A diferencia de Guillermo, no podía sorprenderlo. Gaby y su mejor amigo solo habían dado un paso más. Ahora estaban las pruebas de lo que Sebastián sospechó durante años, de lo que él sabía y le estaba ocultando a su marido.
Se daba cuenta que no podía seguir teniéndolo ignorante de lo que había descubierto.
_ ¿Ya lo leíste? _ le dijo, levantándose. _ No me entra en la cabeza _ continuó._ José, metido en esto. En el tráfico de órganos.
Pedro lo oía y lo seguía con la mirada, dando vueltas por toda la habitación.
Las manos le sudaban y el corazón le latía y latía como si fuera a salirse de su pecho. No sentía circular su sangre en su cuerpo. ¿Como haría para decirle a Guillermo lo que sabía?  ¿Que todo lo que no podía comprender, en ese momento, tenía una lógica? Para él, decir la verdad era lo mismo que sentenciarse a que Guillermo no lo perdonara, y eso era algo que no iba a poder soportar. Pero ya era tarde y no tenía sentido seguir callando. Tomó valor y le dijo:
_ Tiene sentido.
Guillermo se dio vuelta mirándolo fijamente con el ceño fruncido.
_ No entiendo.
_ Que es verdad. Lo que Gaby descubrió tiene relación con el fiscal. Miller está en parte involucrado en todo esto.
_ ¿De qué me estás hablando? Explícate mejor.
_ Yo... hace un año, antes que supieras que estaba vivo, fui con Beto y Octavio. Lo seguimos a Miguel hasta un hotel, donde al parecer se reunía siempre con Buitrón. José estaba con ellos ese día. Estaban discutiendo de los negocios que hacían y era precisamente eso, el tráfico de órganos. Al parecer Buitrón era socia de Orestes. Se encargaban juntos del  tráfico ilegal de efedrina, y no sé si de eso también. Miller sabía todo eso y que Miguel lo mató al padre de Camila. Él es sobrino de esa mujer. Por eso no me sorprendió que Gaby encontrara firmas de él en esos documentos. La ha protegido legalmente durante años.
_ ¿Vos sabías todo eso y me lo ocultaste?
_ No quería preocuparte, quise protegerte.
_  ¿Mintiendo me ibas a proteger? ¡No soy un chico Pedro para que se me estén ocultando las cosas!
_ ¿Qué querías que hiciera? Si te decía ibas a ir a enfrentarlo. Yo tenía mucho miedo que él, en un arranque,  te hiciera daño como Camila. Yo me moría si te pasaba algo.
_ Tendrías que haber confiado en mí. Lo que pasó con Camila yo traté de evitarlo, cuando te pedí que no fueras era porque sabía perfectamente lo que era capaz de hacer. ¿Crees que yo me iba a arriesgar a enfrentarlo, sabiendo que podía sentirse acorralado?
Pedro se mantuvo en silencio.  En ese momento rompió en llanto y su cuerpo temblaba. Guille se acercó despacio tratando de contenerlo. Tomó su rostro entre sus manos derramando sus caricias en él.
_ Perdoname. No debería haberte traído a colación lo que pasó con Camila_ le seguía diciendo mientras apoyaba su mano en su mejilla.
_ No es eso. Yo tenía miedo a que te enojaras conmigo y no me perdonaras.
_ No, vos no tenés la culpa. Sí me molestó que no me dijeras lo que estaba pasando.
_ ¿Me crees lo que te dije?
_ ¿Por qué no te iba a creer?
_ Porque vos pensabas que Miller era una persona honesta.
Guillermo se apartó. Por un instante le pareció que estaban hablando de otra persona. El mensaje y la confesión de Pedro habían sido un golpe terrible. Recordaba la conversación en el estudio antes del juicio a Camila. Ahora se daba cuenta que no se había equivocado al principio de conocer a Miller. Que su intuición  no lo había traicionado.
_ ¿Aun pensás que él puede no tener nada que ver con esto?
_ No. Cuando vos tuviste que escapar por la muerte de Orestes, tuve que ir a dar declaración. Fue ahí que lo conocí a José. En ese momento estaba  seguro que él podía tener algo que ver con Miguel o que algo ocultaba.
_ No sé si algo tenga que ver con Miguel. En la conversación se mostraba reacio con él.
_ No entiendo como no me di cuenta. Siempre que tuve una intuición la sequí. Yo te tendría que pedir perdón a vos _ se acerco a él una vez más _ por haber dejado que manejara tu causa
_ No tenés que pedirme perdón. No podías tener control de eso.
_ Ah no. _Hizo silencio. _ Tenés razón, pero ahora me cierran muchas cosas. La lentitud con que se manejó la causa… lo de Miguel cuando no te pudiste entregar.
_ No creo que algo tuviera que ver.
_ Necesitaba un respaldo legal. Vos mismo lo dijiste con Buitrón.
_ Pero él lo odia a Miguel. Yo lo vi como se enfrentaba a él. _ Se detuvo un momento a pensar. _  Únicamente que Buitrón se lo pidiera para facilitarle la salida a Miguel. Limpiarle la causa con ese tal Arias.  
_   Eso no lo excede de culpa. Limpiarlo a Miguel y firmar documentos falsos y que permitiera que Buitrón hiciera semejante monstruosidad. Para mí, está todo claro.

……………………………………………………………………………….

Pedro ya se sentía a gusto con todo lo que había aprendido a cocinar. El budín de naranja y pasas de uva que le enseñó a preparar Mirna, fue lo primero que se animó a hacer.
No había bastado con colocarlo a la mesa que Fabi se arrojó a devorarse una tajada. Estaba con más hambre de lo más habitual, eso era señal de que iba mejorando de a poco. Ya no pensaba en todo lo que había pasado. Se sentía protegido y la llegada de su hermano no había hecho más que hacerlo feliz.
_ ¿Papá no va a bajar? _ le inquirió a Pedro al sentarse.
Se quedó en silencio. Como si Fabián hubiera podido intuir sus pensamientos. Guillermo tardaba en bajar.
_ Ya va a bajar, no te preocupes. _ Le respondió al mismo tiempo que le daba un beso en la cabeza. Se volvió hacia donde estaba Gianluca. Lo había dejado acostado en una pequeña cama antigua, arropado en su frazada blanca. Ya se había despertado y miraba todo a su alrededor con sus dos manitos en alto. Se mostraba inquieto, buscando la mirada de sus papás. Lo levantó entre sus brazos con el semblante aun preocupado. Leía el silencio. Ese silencio que solo ellos entendían y sabía que algo pasaba.
_ ¿Tenés hambre? _ le inquiría, alzándolo hacia arriba _ Si, mi amor. _ Gianluca lo miraba con gesto de asombro y abría su boca riendo.

Guillermo intentaba llamar a Octavio cuando otro llamado se interpuso en su teléfono. Por el número que observaba se daba cuenta que era de José.
Que quisiera comunicarse con él lo tomó por sorpresa. Lo imaginaba despechado y él lo que menos quería después de haber sabido todo lo que ocultaba, era oírlo.
Le respondió. La voz de Miller se escuchaba desesperada. En efecto lo estaba. Gaby no había tardado en presentar las pruebas en el juzgado y las causas comenzaron a moverse. Ahora era él, quien estaba en la mira de la justicia.
Aunque esa situación a Gabriela la destrozaba, aun no podía concebir que estuviera implicado con Buitrón.
_ ¿Para qué me llamaste? _ le inquirió en un dejo de frialdad. José había sentido el tono en su voz y fue como un golpe en su corazón.
_ Guillermo, no estoy bien y quiero hablar con vos con la verdad, antes que todo explote. Necesito que me creas, no quiero que te quedes con una versión de los hechos que no es. La justicia lo va a llevar todo en contra mío
_ ¿Para qué mierda me decís todo esto? La única versión que tengo es la que me dio Gabriela. No hablé con nadie. Me tomaste por estúpido todo este tiempo, disfrazándote de santo.
_ Guillermo escúchame.
_ ¡Vos a mi escúchame! ¿Con que cinismo venís a llamarme después de todas las barbaridades que hiciste?
_ Las cosas no son como Gabriela piensa. Sé que le entregó la evidencia a la policía. No sabés quién es Buitrón. Ella me metió en todo esto desde hace muchos años y terminé atado. Tengo más pruebas y te las puedo dar. Necesito que nos veamos.
_ Vos no pudiste quedar atado a ella. No sos un chico que no puede razonar bien. Sabías perfectamente lo que hacías. Y no tengo nada más que hablar con vos.
Le parecía escuchar a Camila y le venía a su mente la metáfora absurda que había hecho del perro. ¿Cómo una persona pudiera justificar tantas bestialidades?
_ Por favor, va a ser la última vez que me veas. Es lo último que te pido, podés confiar en mí. Sé que Pedro está vivo y aun así me quedé callado. No dije nada en el juzgado.
_ No voy a arriesgarme con mi familia de por medio. A esta altura te creo capaz de cualquier cosa. Y no me manipules con lo de Pedro.
_ Vos lo tenés a Pedro, a tu hijo. Yo solo tengo mi libertad
_ Lo hubieras pensado antes. Si Gabriela va a seguir avanzando con la causa no la voy a detener.

José insistió y le dio la dirección de donde pensaba esconderse. Guillermo cortó la llamada y su corazón comenzó a acelerarse. Le parecía que la cinta volvía atrás y regresaba a la escena de ese día, que había hablado con Moravia.
En la sala, Pedro estaba tan distraído que olvidó la leche haciéndose en la cocina. Se volvió hasta allí para apagar el fuego pero su corazón latía con fuerza. Una intuición que no comprendía no dejaba de rondar en su mente.
Regresó a la sala, cuando lo vio a Guillermo bajar. Se acercó hasta él y lo besó apenas en sus labios. Se sentó en la mesa disimulando los nervios que la llamada le había producido. Aunque Pedro sentía un inmenso alivio al verlo.
Fabián se apresuró a levantarse
_ Yo ya terminé.
_ No desayunaste nada _  lo reprendió Guillermo
_ Si lo hice _ le respondió aun comiendo. _ Papá me llevo más budín _ le dijo volviendo su mirada hacia Pedro. _ Ah viejo, no te enojes tanto, te vas a arrugar antes de tiempo.
_ ¡Estas cada día más atrevido! ¡Y no se habla comiendo! _ le gritó al verlo irse.
Pedro se reía al escucharlos mientras le preparaba la leche a Gianluca.
_ Mi amor,  no seas tan duro con él
_ ¿A vos te parece que me conteste así? Actualmente lo estás apañando mucho y no es una criatura.
_  No lo apaño, pero deberías reconocer que también sufrió mucho y ahora está más tranquilo. Y lo comprendo, que es diferente.
Se volvió hacia a la cama donde estaba el bebé y lo tomó de nuevo entre sus brazos. Se volvió hacia la mesa. Guille había tomado unos segundos la mamadera y la miró inquisitivamente
_ ¿Esta leche no está muy caliente?
_ Se me pasó un poco. ¿Me vas a poner a prueba? _ le inquirió, quitándosela.
_ Yo no te pongo a prueba.
_ Ah no, el señor paranoico. Ayer me dijiste que no lo pusiera en esa cama porque se iba a caer y después íbamos a tener que salir corriendo al hospital.
_ ¿Preocuparme por nuestro hijo es ser paranoico? Es un bebé.
_ Un bebé _ le replicó, haciendo pucherito _ Papá exagera todo _ le decía, sonriendo a Gian _ ¿No mi amor?  _ le seguía diciendo mientras enredaba  sus dedos entre sus manitos.
_ Guille, no quería preguntarte adelante de Fabián pero, ¿pudiste hablar con Gaby o con Octavio?
Se llevó la taza de café a sus labios y se mantuvo en silencio. Lo miraba por momentos pero Pedro se daba cuenta que algo pasaba.
_ Mi amor _ le dijo apoyando su mano en la suya _ Contame, prometimos que no nos íbamos a ocultar las cosas. Además estamos  juntos, trabajando en esto.
_ Lo sé cielito pero no quiero preocuparte. _ Se detuvo en sus pensamientos y le daba vueltas a cada palabra que había intercambiado con Miller. Vaciló una vez más en hablarlo pero se decidió. Suspiró hondo y le dijo:
_ Iba hablar con Octavio pero me llamó justo en ese momento, José.
Pedro bajó la mirada, parpadeando los ojos, sintiéndose incómodo ante la respuesta.
_ ¿Qué quería?
_  Al parecer en el juzgado ya saben la implicación que tiene con Buitrón. Gabriela entregó la evidencia que tenían y ahora lo están investigando. Quiere hablar conmigo y entregarme más pruebas. Intentó justificarse, como si ella lo hubiera obligado a hacer las cosas que hizo. Fue la misma conversación que tuve con Camila cuando la detuvieron por tu causa. Intentando limpiarse.
_ No pensé que habías hablado con ella después de lo que me hizo. Me imaginaba que no quisiste ni verla desde ese momento, salvo por lo del juicio.
_ Intentaba entender porque te había disparado, pero fue  inútil. Se justificó dándome una metáfora de un perro.
_ ¿Qué te dijo?
_ No, no vale la pena.
_ Pero yo quiero saber.     
_ Ella me dio a entender que se había sentido como un perro que lo molestaban y lo molestaban, sacando y dándole la comida hasta que el animal se cansaba y terminaba mordiendo a su dueño. Y después, lo mandaban a la perrera y lo sacrificaban y todo el mundo hablaba mal del perro pero no de su dueño que lo torturaba.
Pedro se detuvo asimilando cada una de las palabras. No comprendía porque, pero sentía de nuevo emergiendo esos sentimientos oscuros que lo había dominado en un momento, como si Edmond Dantes tomara posesión de su alma y de toda su mente.
_ Me imagino que el dueño era yo.
_ No la tomes en serio. Es una pelotudez lo que dijo. Ella no piensa y no pensó. No fue más que un escudo para justificarse y entrar en plan de víctima.
_ Pero a mí me molesta. Yo se que la lastimé en parte, pero nunca llegué hasta el punto para que ella decidiera hacer lo que me hizo. Yo no elegí amarte y en el juicio logró que me vieran como un criminal. Como si enamorarse hubiera sido un delito. Logró que hablaran mal del dueño
_ No se para que te lo dije.  Ahora vas a querer pensar en vengarte de nuevo y yo no quiero eso. No quiero que malgastes tu vida actuando de la misma manera que ellos. No quiero que te destruyas.
_ No voy a hacer eso.
Hizo una pausa.
_ ¿Vas a ir a encontrarte con Miller?
_ No lo sé. No le creo tampoco. Es todo una estrategia para salir limpio de todo. No sé cómo no me di cuenta. Metido en el tráfico de órganos y jugando con la vida de las personas ¿Cómo se puede ser tan basura?
_ Tranquilo. _ Pedro se volvió hacia él y colocó a Gianluca en sus brazos. Guille lo ciñó con fuerza a su pecho mientras daba pequeños besos a su cabecita. Pedro se inclinó hacia los dos y no dejaba de abrazar sus manos.
_ Mi amor todo va a estar bien.
_ Vení _  Guille le dijo, palmeando sus piernas. Pedro se sentó sobre sus piernas y se cobijó en su pecho.
_ Los amo.
_ Nosotros también mi amor.
_ No podría con todo esto sin vos y sin nuestros hijos.
_ No pienses en las causas ahora Guille. _ Acercó su rostro y le dio un fuerte beso en la mejilla _ Te amo. _  Y pegó su mejilla acariciándola en la suya.

CONTINUARÁ

sábado, 22 de abril de 2017

"OVNIs" - Cap. 32 - (By Fiore M. Taylor)







Cuando estoy lejos de ti las estrellas no brillan
Cuando estoy lejos de ti ya no da luz el sol
Porque cuando estás cerca veo la vida distinta
Porque tú me enseñaste a vivir con amor
Cuando estoy lejos de ti todo deja de existir
Porque estás dentro mío palpitando conmigo
Ya no puedo vivir o morir sin tu amor
Y me niego a perderte si no puedo tenerte
Ya no hay nadie que pueda arrancarte
que pueda borrarte de mí
dentro de mí...

Cuando estoy lejos de ti me hacen falta tus caricias
Cuando estoy lejos de ti se me nubla la razón
Porque si no estás aquí hay un vacío en mi pecho
Que no lo llena el recuerdo de tanta pasión...

Ya está escrito en el destino que se crucen los caminos
Más allá del horizonte donde nacen corazones...

Cuando Estoy Lejos de Ti – Alejandro Lerner


En la puerta del hotel Faena, Matías y José tuvieron al mismo tiempo la idea de besar a Guillermo. Aún los mantenía abrazados, uno de cada lado y cuando dirigieron sus labios hacia las mejillas de Graziani, éste lo intuyó y se zafó brusca y rápidamente. En ese momento ambos pretendientes chocaron sus bocas y terminaron por darse un sonoro beso. La sorpresa los invadió y se miraron con disgusto.
Unos pasos más atrás, Guillermo los observaba de brazos cruzados. Se volvieron hacia él intentando abrazarlo nuevamente. Pero nuevamente los esquivó.
-Qué hacen? No me toquen!
Se volvieron a mirar desconcertados y con amargura. Era muy duro aceptar que sólo habían sido utilizados como un par de forros descartables con el único objetivo de violentar a Pedro. Pedro, siempre Pedro, la piedra en el zapato que no los dejaba transitar tranquilos por el sendero del amor.
-Via, via - les hizo un gesto con la mano para que se retiraran - Cada carancho a su rancho.
Pero ellos no querían darle paso. No se podían resignar a que el globo se hubiera inflado y pinchado tan rápido.
-Pero... - musitó Miller - Y el trío?
Guillermo estalló en una sonora carcajada que hizo dar vuelta a los ocasionales pasantes.
-No habrán pensado que hablaba en serio...
-Por qué no? - dijo Matías - Somos carne de primera. Y sabemos todos los churrascos que te comiste en el pasado... Que sos fanático del asado...
A esa altura Guillermo ya los miraba divertido, a pesar del dolor que lo corroía por dentro por lo que acababa de presenciar.
-Pues van a tener que buscar otro comensal para tanta carne porque yo me hice vegano.
-Pero Guille... - intentó seguir José.
-Bueno, bueno, ya basta! Basta de lamentos! No van a obtener nada de mí. Yo nunca, pero NUNCA, grábenselo, voy a mojar la galletita con ustedes. Véanme como lo que soy. Un hombre bello e imposible.
-Yo quiero un trío... - seguía lamentándose José que parecía que venía en abstinencia desde aquella vez, allá lejos y hacía tiempo, en aquel lugar solitario y perdido, y que estaba con ganas de entrarle a cualquier cosa que se moviera, o no.
-Quieren un trío? Pónganse dos melones, una pollera y llámenlo a Marcos que no le hace asco a nada. Y vos sacate eso de la cabeza. Ridículo! - le dijo a Miller arrancándole la bandana y tirándola al piso.
Comenzó a caminar por la vereda. Al ver que los otros dos iban detrás de él, se paró en seco.
-Dejenme solo!
-Guille, te llevo a tu casa - le dijo Matías.
-Yo te llevaría también - acotó José rascándose la cabeza - Pero vine en monopatín.
-Les agradezco la gentileza, pero quiero caminar - recomenzó la marcha con los festejantes pisándole los talones. Se frenó - SOLO!

Cuando finalmente logró deshacerse de la indeseable compañía, rodeó el hotel y se perdió sin rumbo por las calles de Puerto Madero, ensimismado en sus pensamientos y en su tristeza.
Sin darse cuenta llegó a la Reserva Ecológica de la Costanera Sur. La luna llena brillaba iluminándolo todo. Guillermo la miró y deseó que los extraterrestres lo abdujeran y lo llevaran a vivir al lado oscuro de la misma... Esconderse... Desaparecer... Refugiarse ahí... Para siempre. Cerró los ojos y las lágrimas comenzaron a bañar su rostro. En ese momento comenzaba una visita guiada nocturna a la Reserva y se unió al grupo como un autómata. Sin embargo, al rato, fue ralentizando sus pasos hasta quedar solo. El silencio era absoluto. La gran ciudad había quedado atrás y sólo se sentía el murmullo del viento sobre la foresta, el canto de los grillos y algún ave nocturna surcando el cielo. Su cuerpo estaba ahí pero su mente viajaba lejos, atormentada. Estaría todo terminado? Pedro, su Pedro, ya no era más su Pedro? La angustia se multiplicaba por tres. Sus hijos, los mellizos, sus tesoritos, no los vería nacer? No los vería crecer? No los conocería? Serían criados por Lambert? Tendría que emprender una guerra judicial contra su cielito por la tenencia de los pequeños? Podría «el milagro» escrito en el libro de las estrellas terminar de manera tan horrible? La única luz que veía al final del túnel lúgubre en el que estaba inmerso, era la certeza que su vida, la de sus hijos y la de Pedro no formaban parte de un guión espeluznante escrito por una tal Aguirre. Quizás... Tal vez... A lo mejor... Pudiera ser que las maravillas de este mundo continuaran...
Cuando bajó a la tierra y reparó en su derredor, se percató que estaba solo, completamente perdido en la inmensidad de la noche y de la Reserva. No tenía la menor idea de cómo salir de ahí y volver a la civilización. Intentó por aquí y por allá pero la sensación era de estar caminando en círculos. Miró su celular y estaba absolutamente descargado. Comprendió que sería muy difícil salir de allí, al menos hasta que aclarara y el lugar comenzara a poblarse de visitantes y trabajadores. Agotado, más espiritualmente que físicamente, se sentó cerca de un grupo de arbustos. Y poco después, casi sin darse cuenta, se enroscó en pose fetal y se quedó dormido.

Unos lengüetazos y un peso sobre su cuerpo comenzaron a despertarlo de a poco. Aún sin abrir los ojos, pensó que todo había sido una pesadilla, que el que estaba sobre él pasándole la lengua era su chiquitín adorado en un dulce amanecer. Pero esa lengua era medio rara, tenía una consistencia desconocida, tampoco era la de Eros, que muy a su pesar también la conocía demasiado bien. Tanteó y definitivamente esa cosa peluda no era el cuerpo de Pedro, el cual tenía predilección por la depilación. Abrió los ojos y otro par de ojos animalescos lo miraron con curiosidad a un centímetro de distancia.
-AAAAAAAAAHHH!!! - se incorporó como un rayo tomándose el pecho y el animalito cayó de su cuerpo pero lejos de asustarse continuó mirándolo ahí cerquita. El sol ya estaba alto en el horizonte y en ese momento pasaba por un camino aledaño un autito eléctrico, la última adquisición ecológica para las visitas a la Reserva.
-Señor! Señor! Se encuentra bien? Qué le pasó? - el guía y conductor del autito frenó en seco el transporte y se apresuró a ver qué sucedía.
-Yo... Creo que sí - balbuceó Guillermo - Me perdí anoche y... Qué es ese bicho? - preguntó señalándolo.
-Es un coipo, no se asuste. Son mansitos y amistosos. De hecho, aquí atrás está la «Laguna de los Coipos».
-Qué carajo es un coipo?
-Una nutria criolla. Y parece que simpatizó con usted - dijo al ver que la criaturita se refregaba contra la pierna de Guillermo.
Graziani revoleó los ojos
-Lo que me faltaba para gritar cartón lleno!
-Mire señor, ahora no lo puedo llevar hasta la entrada de la Reserva porque voy completo. Pero puede caminar?
-Sí, estoy bien.
-Entonces siga el autito. Vamos a muy baja velocidad y no estamos tan lejos.
Guillermo comenzó a seguirlo y el coipo lo seguía por detrás como si fuera su recientemente adquirida mascota.

Al llegar al destacamento de la entrada, le facilitaron un teléfono y lo llamó a Beto para que lo viniera a buscar. Por supuesto que no lo llamaría al ingrato, insensato, traidor, rompecorazones de Pedro que, suponía, aún a esas horas estaría revolcándose en la cama con Lambert y le vino una arcada al saberlo con sus hijos presenciándolo todo.

Beto se bajó del auto y se acercó con las manos metidas en los bolsillos de su campera.
-Guiye!!
El abogado le hizo una seña con la mano para detenerlo antes de que siguiera hablando.
-No digas nada y no preguntes nada.
Beto bajó la cabeza como fiel amigo ladero que era. Pero cuando estaban por subirse al auto, repitió
-Guiye!!
-Qué pasa?
Con un gesto de cabeza y sin sacar las manos de los bolsillos le señaló el coipo que parecía no querer despedirse de Graziani.
-Y este amiguito?
-No sé por qué mierda me sigue, Beto!
-Yo sé por qué te sigue. Porque él como yo miramos a los ojos y vemos en el alma de las personas y él sabe que sos buena persona. Corta la bocha.
-Ahhhh, mirá qué bien! Tengo el aprecio de un coipo en este momento tan crucial de mi vida! - cambió el tono duro típicamente Graziani y pasó a uno casi de quiebre - Perdí al amor de mi vida y a mis hijos y gané el amor de un coipo, estoy hecho!
Beto le puso la mano en el hombro porque se veía venir una escena tipo «se casó, se casó» pero Guillermo no terminó de derrumbarse sino que subió raudamente al auto. Y para su más completa sorpresa vio que Beto abrió la puerta trasera y la nutria subió por propia voluntad. Cuando finalmente ocupó el lugar del conductor, Guillermo lo miró de manera fulminante.
-Qué significa esto? Por qué subió el bicho al auto?
-Guiye, no ves que quiere que lo adoptes?
-Qué? Te lo comunicó telepáticamente?
-Y más o menos, vistes...
-Qué mierda querés que haga? Que caiga al estudio con una nutria? Así ponemos de una buena vez una sucursal del Borda?
-Pero vos no vas para tu casa? Cómo vas a ir al estudio después de pasar la noche a la intemperie, perdido, querrás descansar los huesitos en una cama decente...
Guillermo negó con la cabeza
-No quiero ir a casa. No me quiero acostar en esa cama sin Pedro. Prefiero dormir en una cama de clavos. Y además, si él llegara a estar, no lo quiero ver. No lo puedo ver sin hacerme añicos.
-Él no va a estar - murmuró Beto.
Guillermo lo miró sorprendido
-Qué sabés vos? 
Ante la duda que vio en Beto para hablar, gritó al borde de la histeria
-QUÉ SABÉS VOS?!!!! - asustando al coipo que se metió debajo del asiento.
-Pedro se fue.
Guillermo sintió que había entrado a una cámara de gas y que no había más oxígeno en el ambiente sino veneno.
-Adónde se fue?!!! Se fue con... Lambert? Se fue a los Estados Unidos de Norteamérica?
-No. El pibe se fugó con...
-Con quién? 
Silencio
-BETO HABLÁ DE UNA BUENA VEZ, LA PUTA MADRE QUE TE PARIÓ!!!
-Con Gaby.
Guillermo abrió grande los ojos porque no entendió qué significaba eso
-Vos me estás diciendo que ellos están... juntos? Que Pedro me cambió por Gabriela? Y que Gabriela te cambió por Pedro? Y que Gabriela va a ser la madre de mis hijos, porque son mis hijos!! Gabriela no lo embarazó!! Estoy rodeado de traidores!!
-Pará Guiye, no te hagas la cabeza. Las cosas no son como las pensás.
-Y cómo mierda son? Explicate ya, querido!
-Se fugaron juntos porque los dos están enojados. Pedro con vos y la colorada conmigo. Medio que se sintieron Thelma and Louise.
-No me estás dejando muy tranquilo si terminan como ese par. Pero sigo sin entender qué pasó.
-Anoche Pedro la llamó a Gaby, llorando, diciendo que vos lo despreciabas y que despreciabas a tus hijos...
-Ahhh, no lo puedo creer! Él me cagó y soy yo el que los desprecia!
-Y Gaby justo estaba hecha una furia, vistes, porque Pao está haciendo una changa como modelo en el sex shop de La Salada y me mandó las fotos con lencería erótica y juguetitos que le sacaron para que le diera mi opinión y la colorada me agarró viéndolas y se pudrió todo. Y bueno... La llamó Pedro y decidieron irse juntos. Yo no pude hacer nada.
-Pero, pero... Adónde se fueron? Pedro está en estado de gravidez! No puede hacerse el loquito descarriado por ahí!
-Tranquilo, Guiye. No se fueron por ahí de joda. Se fugaron pero fueron a ocuparse de un cliente.
Guillermo no paraba de rascarse mientras hablaban.
-Qué te pasa que te rascás así?
-Me acribillaron los mosquitos en esta Reserva del orto. De qué cliente me estás hablando?
-De ese especial que tenemos en Villa Dolores, Córdoba.
Guillermo lo miró sorprendido
-Qué client... - levantó las cejas y Beto también las levantó al cruzar la mirada - Ahh! Aaaaaahhh! «Ese» cliente... Requirió nuestros servicios?
-Sí, parece que llegó la hora de actuar. Y decidieron tomar cartas en el asunto ellos.
-Dame tu celular que el mío está descargado.
-No trates de llamarlos porque los dos los tienen apagados. Está todo mal con nosotros, Guiye. No quieren saber nada.
No le hizo caso e igualmente intentó comunicarse sin resultado. Tiró el celular con rabia sobre la falda de Beto.
-No me puedo quedar lo más pancho como si nada! Esos inconscientes salieron a la ruta a hacer una tracalada de kilómetros sin dormir, en mal estado anímico y Pedro lleva a mis hijos en su vientre! No puede ser tan irresponsable! Cómo lo permitiste! - se agarró el pecho.
-Guiye, calmate, no te arruines el corazón otra vez que los tenés que ver nacer y crecer. Pero qué iba a hacer? Y no me eches toda la culpa a mí, vos tampoco deberías haberlos abandonado.
-Yo no los abandoné! Qué disparate estás diciendo?!
-Es lo que dijo Pedro.
-Se fue al carajo mal! También les dijo que lo encontré chuponeándose con Lambert?
Beto asintió
-También lo dijo pero... Guiye... El pibe te ama, está hasta las manos con vos. Capaz, vos malinterpretaste la situación. Como la otra vez.
-Qué me querés decir? Lo que vi es lo que vi.
-Pero a lo mejor no es lo que te imaginás. Como yo con las fotos de Pao. No las estaba mirando de baboso. Las estaba calificando técnicamente.
-Técnicamente? - le apretujó la barbilla - Vos también sos un atorrante.
-Guiye... Lo mejor es que se calmen un poco, que estén separados y después hablen tranquilos. Y no te preocupes que no les va a pasar nada. Se van a ocupar de ese caso y van a volver mansitos los dos, o los cuatro si contamos a los bebés. O mejor dicho los cinco, si vuelven con el cliente como estaba pactado. Ahora dejá que te lleve a tu casa, lo dejamos al nuevo amigo en el estanque de tu parque y descansas.
Guillermo negó con la cabeza
-No voy a poder descansar. Voy a darme una ducha y esperame que voy para el estudio.
-Ahí va.

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Apenas abrió la puerta de su lugar de trabajo, seguido por Beto, que Cuca se le abalanzó
-Mi amor - le dijo acariciándole la cara - Hay un muchacho con acento caribeño esperándote en el despacho. Creo que es el amigo ese de Pedrito - toda emocionada ajena a los vericuetos de la noche anterior.
Guillermo suspiró profundo y cansado
-Lo que me faltaba.

-Hola Alex - dijo entrando al despacho - Qué te trae por acá? Si venís a actuar como abogado defensor de tu amiguito, te pido que me ahorres la puesta en escena. Te mandó él? El muy cobarde no es capaz de dar la cara después de lo que hizo?
-No, Guillermo. Él no me mandó. Vine por propia voluntad porque no puedo ver que esta hermosa pareja que se ama tanto y que yo fui testigo de cómo sufrieron y todo lo que pasaron para estar juntos, se destruya por un malentendido. No cometas los mismos errores de Pedro aquella vez enrollándote en una película fantasiosa.
-Fantasiosa? Yo vi - señalándose los ojos con los dedos mayor é índice - Algo muy concreto.
-Qué va! Él también pensó que estabas con Juan aquella vez que te vio en la playa.
-Qué tendrá que ver! Yo con Juan solamente estaba caminando y además es un amigo de toda la vida! En cambio, el tipo este, le metió la lengua hasta el útero implantado por los extraterrestres! - dio un puñetazo contra el escritorio y prosiguió - Le acarició los mellizos con la lengua! MIS mellizos! - recalcó dando un nuevo puñetazo. Qué me vas a decir? Que lo estaba violando? Yo no vi que opusiera mucha resistencia. Es más... Diría que lo estaba disfrutando.
-Pero Lambert se la pasó todo el tiempo provocándolo, desde Brasil, tú lo sabes, le cantó bonito en la fiesta y después estaba ese sujeto que Pedro me dijo que les arruinó la vida, que para separarlos lo hizo pasar por muerto y hasta le fabricó una tumba...
-No me lo recuerdes - dijo apesadumbrado.
-Pues por eso, cuando lo vio y que estaba desfalleciendo por Lambert quiso venganza. Y se equivocó y ahora está llorando amargamente. Si permites que esto los separe, va a haber ganado el otro, el malo. Realmente no pasó más nada de lo que viste. Fue solo un beso inducido por Lambert. Y un beso no significa nada. Un beso es un beso. A nadie le puede hacer mal.
Guillermo se incorporó como un resorte
-QUÉ?!! Ahh no! Ahh no! A mí con esas frasesitas no!! Pedro te dio un libreto para que me recitaras? A MÍ me hace mal un beso. Mucho mal. Malísimo!! Hecho percha me deja. Es mentira que no significa nada - se le quebró la voz - Lo significa todo. Y a Pedro le salvó la vida, me lo trajo de regreso después de que José lo secuestrara.
De pronto Alex le tomó sus manos entre las suyas y a Guillermo lo descolocó ese gesto. Nunca había tenido tanta confianza y menos física con él. Después de todo era amigo de Pedro, no suyo. Alex lo percibió y se apresuró a decir
-No te asustes. No es que quiero contigo. Tienes que hablar con Pedro y darse una nueva oportunidad. El amor todo lo puede. Y más con los niños en camino.
En ese momento entró Matías sin golpear y los encontró tomados de la mano, lo que le resultó muy llamativo. Alex se apresuró a soltarlo y se despidió.

-Ayer no quisiste pero hoy es un nuevo día y... Por  lo que vi, estás buscando reemplazante? Porque si es así me postulo nuevamente - dijo Olazabal mientras acomodaba un libro en la biblioteca.
-No te vas a cansar nunca de insistir?
-Nunca - dijo con una gran sonrisa mostrando todos los dientes. Tomó asiento del otro lado del escritorio y prosiguió - Por qué te negás una oportunidad conmigo? No ves que tu «media naranja» - en tono de burla - resultó una Juanita cualquiera?
Guillermo le revoleó el  portalápices.
-Ni te atrevas! El horno no está para bollos! No la sigas gozando porque te voy a desfigurar la cara y no te va a quedar ni la sombra de fachero.
Pero lejos de amedrentarse, redobló la apuesta
-Yo no la estoy gozando con lo que pasó. Yo sólo quiero gozar con vos.
Guillermo sintió que se le aceleraba el corazón y también la respiración ante ese comentario.
-No me provoques!
-Y qué pasa si te provoco?
-Rajá de acá que tengo que trabajar!

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Hojeaba y hojeaba los expedientes pero le resultaba imposible concentrarse. A cada rato llamaba a los móviles de Pedro y Gabriela pero siempre lo mandaban al buzón de voz. No quiso dejarles mensaje donde se denotara su voz lastimosa y cargada de angustia. Así que optó por enviarles un Whats App a ambos, sólo preguntando si habían llegado bien. En algún momento, quién sabe cuando se dignaran encender sus aparatitos del demonio, le clavarían el visto y aunque no le respondieran, ya eso  lo tranquilizaría, o al menos ver que se habían conectado, si no querían siquiera abrir su mensaje. Lo que más le preocupaba y lo mantenía inquieto era saber que estuvieran bien los cuatro. Todo lo demás incluido el chape lambertiano pasaban a segundo plano. Por más que no quisiera recordar los episodios calamitosos del pasado, la mente en ocasiones se empecinaba en torturarlo, y lo que había pasado esa vez que viajó Pedro solo a Bahía, lo tenía como un hombre al borde de un ataque de nervios. Trató de respirar profundamente para calmarse,  y se dijo a sí mismo  que a pesar de que esa vez se habían despedido a los besos en el aeropuerto, y ahora estaban al borde de la ruptura, diciéndose cosas horribles, la situación era mucho más favorable. Pedro no se había ido solo, se habían ido en el Giulietta según le dijo Beto, hasta imaginaban la ruta que podrían haber tomado y ese auto contaba con localizador satelital. Estaban en el mismo país y bajo su verdadera identidad. Si no se reportaban en 24 horas, llamaría a lo del cliente para saber si habían llegado. Y si no habían llegado, metería una denuncia por averiguación de paradero.

Decidió ir a regar sus plantitas queridas, a ver si bajaba los decibeles. Pero no fue tan buena idea. Ya no las alimentaba con una botella plástica. Pedro le había regalado una exclusivísima regadera de plata, diseñada en forma personal por el renombrado orfebre Pallarols con un hermoso relieve y las iniciales GG. Se la había obsequiado en el primer aniversario de matrimonio, que también coincidía en fecha con el día en que su cielito lo había besado por primera vez, todo enfermucho. Así lo habían querido los dos, pues consideraban que su compromiso legal no era más que un modo de renovar su declaración de amor de aquella noche de lluvia que antecedió al mágico beso que los dejó volando. «Pienso todo el día en vos, no puedo dejar de pensar en vos, estoy loco» «No, no estás loco, a mí me pasa lo mismo» «Te pasa lo mismo?» «Sí, me pasa lo mismo» «Qué vamos a hacer con esto?» Y lo respondieron ese mismo día, tres años después: «Con esto? Nos vamos a casar, nos vamos a amar y a compartir cada instante de la vida, vamos a formar una familia». Familia que más que nunca en ese momento se estaba transformando en una hermosa realidad. Así ensimismado en esos pensamientos estaba con la regadera entre sus manos cuando escuchó el trinar de unos pájaros, miró al cielo y pudo ver una bandada de golondrinas surcándolo. Se sintió morir y estampó la fina regadera contra la pared.
-CUAC!!
En ese momento, Fabián apareció ante sus ojos. Al verlo, trató de recomponerse.
-Hijito! Qué sorpresa? Qué hacés por acá? - abrazándolo con mucho cariño.
-Estás bien, papá?
-Yo? Perfecto.
-A mí no me mientas. Dejá de hacerte el Terminator conmigo. Qué pasó con Pedro?
-Vos que sabés de eso?
-Ah! O sea que algo pasó! 
Se sentaron en el patio y Guillermo bajó la vista. No sabía qué decirle a su hijo. No era fácil explicar la situación y tampoco estaba muy dispuesto a contarle detalles sin siquiera haber vuelto a hablar con Pedro y definir su situación. Fabián notó la congoja de su padre y le puso su mano sobre la de él que reposaba sobre la mesa.
-Me llamó Pedro.
Guillermo levantó la vista muy sorprendido.
-Me preguntó por Sofi. Quería saber cómo estaba, cómo había salido la operación. Qué extraño, no? Cómo vos no le contaste?
Guillermo guardó silencio.
-No le contaste porque se pelearon, no? Y él no está con vos.
Guillermo tragó saliva
-Por favor, no quiero hablar de eso. Es una cuestión relativa a mi intimidad.
-Okey, te puedo entender que no me quieras hablar de tu privacidad con Pedro. Ya una vez me dijiste que los matrimonios tenían secretos, que lo iba a entender cuando me casara. Y sabes qué? Yo no tengo secretos que esconder con Valeria, no llevo una doble vida, ni le voy a vender una farsa a Sofía. Porque sabés qué? Las cosas tarde o temprano te explotan en la cara.
Guillermo volvió a tragar saliva
-Vos viniste para terminar de hacerme pelota? Porque por si no te diste cuenta no estoy en mi mejor momento.
-Precisamente, y te lo querés guardar todo.
Guillermo amagó decir algo pero Fabián lo detuvo
-Ya te dije que no necesito que me cuentes detalles de lo que pasó con Pedro si no te apetece. Pero lo que quiero saber es qué va a pasar con mis hermanos. Y ahí no se trata de tu intimidad. Ellos son mi familia.
A pesar del horrible momento que estaba viviendo, Guillermo se sorprendió gratamente de lo que le estaba diciendo su hijo y sonrió feliz, aunque debió enjugarse alguna lagrimita que se le escapaba
-De verdad te importan tus hermanos?
-Claro! Mucho! Yo sé que te hice una escena terrible cuando me vinieron a contar. Pero es que no me esperaba algo así. A mi edad, ya siendo padre, tener hermanos... Pero después comprendí que estaba siendo muy inmaduro y egoísta y que no podía estar celoso de unos bebés. Que vos me vas a seguir queriendo, no?
Guillermo amagó pegarle una trompada y después le tomó la barbilla
-Qué pregunta tan estúpida es esa, hijito? Cómo no te voy a querer?
-La cuestión es que ahora siento un vacío enorme por esta situación y... Viejo, qué va a pasar?
Guillermo le acarició la cabeza y suspiro
-La verdad es que no sé. 

Cuca había prendido el televisor en la cocina y lo tenía a un volumen bastante alto, de manera que se escuchaba perfectamente desde el patio. En ese momento estaba Luis Ventura hablando de los chimentos del espectáculo y dijo
-Nuestro acertijo del día de hoy tiene que ver con una estrella internacional que nos está visitando por estos días, más precisamente un cantante que tuvo un percance, que fue picado por un insecto, por lo cual tuvo en vilo a toda la prensa. Tenemos información que habría quedado absolutamente prendado de un prestigioso joven abogado penalista de nuestro país y anoche habrían sido vistos a los besos en el Hotel Faena... La estrella se lo querría llevar a vivir a su mansión de Beverly Hills... Adivina, adivinador... Sí, es quien están pensando. Adam Lambert tiene un amor gay argentino?
Guillermo sintió que estaba arriba de la montaña rusa, el samba, el barco pirata, los autitos chocadores y el tren fantasma, todo al mismo tiempo y después... la oscuridad.

Cuando volvió en sí, se encontró tirado en el piso del patio, estaba empapado, era evidente que le habían tirado un balde de agua. Su cabeza reposaba en el regazo de Beto y los ojos de Fabián, Cuca, Solange, Marcos, Matías y la nueva secretaria que habían  tomado, los miraban preocupados.
-Papá! Hablame!
-Es... toy... bien.
-Ya llamamos la ambulancia, tranquilo. No te agites.
Guillermo se incorporó furioso quedando sentado en el suelo
-AMBULANCIA NO!
-Cómo no? Vos tenes antecedentes cardíacos! 
-Ya no los tengo, recuerdan?
-Igualmente, es mejor que te controlen y te tomen la presión.
-Quiero que todos ustedes me dejen en paz! Me quiero ir a mi casa! DESAPAREZCAN! Dejenme solo con mi hijito!
Nadie atinó a contradecirlo y todos volvieron a sus labores.
-Fabián, llevame a casa.
-Pero es mejor que te revisen.
-Estoy bien, de verdad. Lo único que quiero es salir de acá, por favor.
-Está bien.

Subieron al auto en un mutismo total. Y así estuvieron durante todo el  viaje. Fabián no se animó a  tocar el tema ni preguntar nada sobre lo que había escuchado. Era todo tan evidente. Pero no podía creer que todo eso fuera cierto. No podía creer que Pedro le hiciera algo así a su padre, mucho menos en ese momento que cargaba en su vientre a los mellizos. Realmente lo había dejado por la rockstar? Realmente se iría a U.S.A.? Cuando lo llamó sólo le dijo que estaban momentáneamente distanciados, no le quiso decir mucho pero no le dio a entender que fuera definitivo... No se lo quiso decir?

En la puerta de Nordelta, Guillermo sacó fuerzas de bajo tierra para sonreírle a su hijo. Le acarició el cabello.
-Fabián, dejame acá, sí? Necesito estar solo.
-Pero papá... Si te pasa algo...
-Voy a estar bien. Después hablamos, sí?
-No sé si es bueno que te aísles...
-Por favor...
-Bueno, pero me llamás más tarde. Si no me llamás, vengo.
-Está bien.
Cuando Guillermo iba a abrir la puerta
-Papá
-Qué?
-Te quiero mucho.
-Yo te quiero más, hijito.

Entró a la casa desganado, se desató la corbata, se desabrochó los primeros botones de la camisa y se sirvió un whisky. Su vida se estaba derrumbando como un castillo de naipes. No pudo llorar. Sentía que sus lagrimales ya habían consumido todas las lágrimas posibles. «No puedo más» pensó.
Terminó de beber el whisky y con las manos en los bolsillos de su pantalón se puso a recorrer la casa, mirar cada rincón donde tenía un recuerdo con Pedro, en ese nidito de amor que habían construido juntos y que se suponía ahora albergaría a una familia más numerosa. «Caí en una trampa para un soñador» pensó, evocando «Y me decía, tú me gustas así, y me decía, no soy nada sin ti, si no es amor, dímelo tú, qué es? me preguntaba, abrazándose a mí. Me despertaba con un beso y café, luego jugaba, se dejaba querer, si no es amor, dímelo tú, qué es? y se quedaba para hablar de los dos. Solo tú, solo yo, uno mismo tú y yo, nunca he estado mejor, dime que nadie te ha hecho temblar como sé hacerlo yo, una historia tú y yo, con principio y sin fin, dime que no te sabes quedar ni un minuto sin mí si me voy...» 
Para ese momento, ya no soportó más y en la enésima vez que le salió el buzón de voz, se decidió a dejarle un mensaje. El tercer whisky comenzaba a hacer su efecto y le dijo a la fría casilla
«Odio la aurora cuando no estás aquí, cae la noche y no puedo dormir, si no es dolor, dímelo tú, qué es? pasan las horas que no acaban sin ti. Solo tú, solo yo, dime si esto es amor, tú qué quieres de mí? Odio estas paredes, tus cosas, la gente, si no estás aquí, ahora sí, ahora no, no hay nada peor, si me pongo a pensar que decías que no vivirías sin mí, no soporto este adiós... Vendo todo por ti... Yo solo yo, tú solo tú...»*

CONTINUARÁ

¡Gracias Mary Buhler por esas conversaciones que siempre aportan a OVNIs su cuota de delirio y humor!

* Solo Tu, Solo Yo - Toto Cutugno