CELOS - Parte 6 - Unitarios

Guillermo y Pedro ingresan a la casa discutiendo.
- Pedro, ¡no podes entrar de esa manera a mi despacho e
increpar a Matías!- le dice ofuscado
- ¡Claro que puedo!, pero vos te diste cuenta como me sobraba
¿no? Yo a ese tipo la próxima vez lo trompeo –
- Pedro calmate un poco, baja un cambio, vos no vas a
trompear a nadie ¿escuchaste? – Guillermo le habla seriamente
- ¿Y encima lo defendés? – incrédulo
- Te estas comportando como un adolescente movido por las
hormonas ¡sos un adulto Pedro! – le dice casi gritando
- ¡¿Yo soy el adolescente?! ¡Ja! Mira quien habla – le
responde indignado Pedro
Guillermo lo mira secamente - ¿Qué queres decir con eso? –
- Vos te pavoneas delante de Matías, y ¿yo soy el inmaduro? –
- Pedro, te advierto, te estás pasando, calmate porque a mí
no me tratas de esa forma -
- Ah, perfecto, vos
podes maltratarme, decirme cosas horribles ¿y yo me tengo que callar? –
- Vos cruzaste un límite hoy, ¡el de la estupidez querido! –
- Primero me tratas de adolescente, y ¿ahora de estúpido?
Basta, me cansé, no tengo que aguantar todo esto –
- Y que vas a hacer ¿eh? –
- ¡Pedime disculpas o me voy! – le dice decidido
Guillermo le mantiene la mirada, ninguno parpadea, se
desafían sin emitir palabra hasta que al fin es él quien habla.
- ¡Hace lo que quieras Pedro!
Pedro no puede creer lo que acaba de escuchar, Guillermo se
mantiene inmóvil, esperando alguna respuesta de su parte.
- Bien, entonces me voy, no hay nada más que decir –
Y se retira hacia el cuarto buscando sus valijas para
armarlas. Guillermo permanece en el comedor, respira profundamente y se dirige
a la cocina a buscar una copa y una botella de vino, se sirve y espera. No
pasan ni 10 minutos cuando escucha a Pedro bajar la escalera, se acerca a la
cocina con sus 2 valijas.
- Entonces, ¿este es el fin? ¿Me voy de tu casa y damos por
terminada nuestra relación? – le consulta con ojos tristes Pedro
- Al parecer sí, así es – le confirma Guillermo con aire
cansino
Ambos se miran lentamente, pero el orgullo los supera,
sienten que se desarman por dentro pero no son capaces de detener tanta locura.
- Toma – le dice Pedro – te dejo las llaves. Después vemos el
tema de la sociedad –
- Como quieras, llamame y hablamos cuando estemos más
calmados -
Pedro le regala una mueca similar a una sonrisa y se marcha.
Guillermo al oír la puerta cerrarse se derrumba, desparrama la botella de vino
y la copa por el piso y llora, llora de bronca, de amor, de abandono. Pedro
sube al auto, acomoda las valijas en el asiento de atrás y emprende la marcha,
las lágrimas comienzan a brotar mientras conduce, le nublan la vista hasta que
debe detenerse a un costado de la calle. Se siente desolado, aniquilado, ¿qué
será de él ahora?
Guillermo no puede dejar de llorar, siente el teléfono y
atiende rápidamente pensando que se trata de Pedro.
- ¿Pedro? – dice entre espasmos
- Guille, soy Beto, ¿Qué pasó? ¿estás bien? – pregunta
preocupado
- No, Beto, no estoy bien, Pedro se fue – y no puede seguir
- ¿Cómo que se fue? Esperame, voy a tu casa –
Por su parte Pedro no puede calmar la angustia y de repente
suena su celular, pensando que se trata de Guillermo, atiende inmediatamente.
- ¿Guille? –
- Pedro, soy Gaby, me quede preocupada por ustedes dos que se
fueron peleando del estudio, ¿estás bien? –
- Gaby no quiero hablar, no tengo fuerzas, Guillermo y yo
terminamos – y no puede seguir, el llanto se adueña de su garganta
- Pero, ¿dónde estás? Veni a casa Pedro, hablemos –
En casa de Guillermo, Beto llega para encontrar a su amigo
sumido en una profunda tristeza.
- ¿Qué paso Guille? No puede ser tan grave como para que
Pedro decidiera irse ¿no? –
- No sé Beto, ya no sé, todo se fue a la mierda. ¿Por qué
tiene que ser tan celoso? La escenita que armó en el estudio con Matías, fue
demasiado, ¡no puede reaccionar así! – le explica
- Pero Guille, ya sabes que ese Matías siempre está
provocando a Pedro, no es culpa de él únicamente –
- Pero no puede entrar en ese jueguito Beto, ¡no es una
criatura pero se comporta como tal! – siente bronca pero a la vez el dolor se
acrecienta
- Y ¿qué queres que haga? Yo en su lugar lo chumbo, si
alguien me jode así con la Gaby, lo chumbo, es corta la bocha –
- ¿Para qué? ¿Para darle motivos a Matías para que siga
haciendo lo mismo? No, querido, él tiene que sobrevolar sobre esas cosas –
- Claro, y ¿qué pasa si un día llega Diego al estudio y se le
pega a Pedro como mosca? ¿Vos podrías “sobrevolar” esa situación? –
Guillermo queda pensando ante las palabras de Beto, si
tuviera que vivir algo así tal vez su reacción sería aún peor.
Pedro llega a la casa
de Gaby y se abraza a ella.
- ¡Ay Pedro! ¿Por qué pelean así con Guille? ¡Si ustedes se
quieren! –
- Ya se Gaby, pero estoy cansado de las burlas de Matías y de
que Guillermo lo apañe, ¡siempre el culpable soy yo! –
- Pero Pedro, yo entiendo que sientas celos porque además ese
Matías ¡es terrible! Pero si le das pie, peor aún –
-Pero ¿qué harías en mi lugar? ¿dejar que te provoquen o
actuar? –
- ¡No sé qué decirte!, pero yo soy celosa también, si llega a
venir esta Carla de nuevo a tentar a Albert, ¡la mato! –
- ¿Viste? ¡Vos reaccionarías igual! Pero Guillermo no lo ve
así, ya todo terminó, ¡no sé qué voy a hacer sin él! – y las lágrimas inundan
sus ojos una vez más
- Todo se va a solucionar Pedro, el amor que sienten uno por
el otro es más grande que los celos, ¡ya vas a ver! –
Guillermo se despide de Beto, y Pedro por su parte se va del
departamento de Gaby. Beto aprovecha y le habla a Gaby.
- Hola Gaby, ¿te enteraste? –
- Hola Albert, sí, que bajón y ¿ahora? –
- Mirá tengo una idea para juntarlos de nuevo pero esto queda
entre nosotros ¿ok? –
- Sí, por supuesto, contame que idea tenes –
Beto tiene en su poder las llaves de una casa ubicada lejos
de la capital que le entregó Marcos para arreglar y luego vender, todo esto sin
conocimiento de Guillermo. Decide poner en marcha un plan para juntarlos en ese
lugar y encerrarlos hasta que solucionen sus problemas. Al día siguiente Gaby
contacta a Pedro quien pasó la noche en un hotel, para pedirle la ayude en un
caso, la pasa a buscar y marchan hacia la casa sin saber lo que le espera. Por
su parte Beto habla con Guillermo explicándole acerca de la casa y que Marcos
los esperaba ahí, Guillermo no puede creer el tupé de Marcos de hacer lo que se
le cante sin consultarle y sale con Beto hacia allí. Los primeros en llegar son
Gaby y Pedro, revisan el lugar buscando al supuesto cliente pero se dan cuenta
que no está, Gaby con la excusa de que olvidó su celular le pide a Pedro el
suyo a fin de comunicarse con el cliente y fingiendo no tener señal sale de la
casa encargándole que se quede por si el cliente llega, Pedro entonces
aprovecha para revisar la casa y se encuentra con un patio cerrado pero muy
bien cuidado y se queda allí fumando. En ese interín ella aprovecha para
esconderse. Al llegar Guillermo con Beto, lo hace entrar en la casa y le pide
el celular a Guillermo para llamar a Marcos ya que no lo encuentran en la sala,
antes de salir sin que Guillermo lo note, cierra la puerta con llave y se va.
En ese momento Guillermo se acerca lentamente al patio para encontrarse con la
figura de Pedro que le da la espalda y se sorprende al verlo.
- ¡Pedro! ¿Qué haces acá? –
Pedro se gira y también se sorprende - ¿Qué hago yo acá? ¿Qué haces vos acá? – le
pregunta
- Vine con Beto, estamos esperando a Marcos –
- Y yo vine con Gaby a ver a un cliente –
Se miran sin entender, hasta que Guillermo cae en la cuenta
de que los engañaron, corre hacia la puerta principal y cuando quiere abrirla
descubre que está cerrada con llave. Cuando amaga a buscar el celular, recuerda
que se lo entregó a Beto.
- ¡Beto y la reputísima madre que te re mil parió! – vocifera
enardecido
Pedro llega a su lado y lo mira sin comprender su actitud
- Nos encerraron estos
tarados, ¿tenes tu celular encima? –
- No, se lo di a Gaby para llamar al cliente –
- ¡No puedo creer esto! ¡Como puede ser que haya caído en
algo tan estúpido como esto! – reniega
- Bueno si tanto te molesta estar conmigo, entonces rompemos
una ventana y salís – le dice entre reproches Pedro
- Ah ¿sí? ¿Vos te referís a estas ventanas todas enrejadas? –
le dice irónico – Mira Pedro, no tengo ganas de empezar una discusión con vos –
- Claro, evidentemente estás más interesado en terminar todo
conmigo –
- Yo no quiero terminar nada Pedro, pero tenes que entender
que hay ciertas cosas que no se pueden aceptar –
- Como qué ¿eh? ¿Mis celos? ¿Mis reproches? ¿Mi inmadurez? –
- ¡Basta!, no voy a discutir con vos –
- Ahora tenes el camino libre para ir detrás de Matías,
seguro que no es celoso como yo, ni se comporta como un ¡energúmeno! –
- Pero que te pensas que soy ¿eh? ¿una loca que va a correr
detrás del primer tipo que me tire onda? –
- Ahhhhh, entonces reconoces que Matías cuando te tiene
enfrente ¿te tira onda? –
- No des vuelta mis palabras, te lo advierto Pedro –
- O ¿qué? – lo desafía
Guillermo observa a Pedro quien mantiene su rostro endurecido
y luego repara en su mandíbula que la mantiene apretada en un claro signo de
furia esperando alguna reacción de su parte. Pero sus ojos denotan una tristeza
infinita, quisiera poder acercarse y rodearlo con sus brazos, confesarle cuanto
lo extraña y que sin él no puede vivir, pero sólo puede suspirar y agrega.
- Voy a chequear si hay otra puerta – y se da media vuelta
desapareciendo por el pasillo.
Pedro relaja los hombros y la postura, “¿Por qué todo tiene
que ser a su manera?” susurra y sus ojos se pierden a través de la ventana. No
cree poder mantener esa fachada, es demasiado doloroso estar alejado de
Guillermo. En ese momento siente que se coloca a su lado.
- La puerta está con llave, imposible salir –
- ¿Qué hacemos entonces? – pregunta Pedro
- No sé, pero en cuanto salga de acá, ¡voy a matar a Beto! –
Guillermo va y viene, mirando por aquí y por allá – esto es
desesperante, no me gusta estar encerrado – dice al fin
- Tranquilo mi amor, ya van a reflexionar, no creo que nos
dejen pasar la noche acá – razona Pedro
Guillermo lo mira, escuchar ese “mi amor” de los labios de
Pedro, siempre ha sido un bálsamo para sus oídos y esas palabras cobran un gran
significado ahora que ya no están juntos. Quiere poder dialogar con él sin
provocarse.
- ¿Dónde estás viviendo ahora? – una extraña mansedumbre lo
embarga
Pedro dirige la vista hacia él – en un hotel, pero voy a
buscar un alquiler urgente, no me gusta dormir en un lugar en donde quien sabe
cuántas personas han pasado por ahí -
Guillermo no puede evitar reírse, es como si estuviera
escuchándose a él mismo – conozco la sensación, digo, de no estar en tu propia
cama –
Pedro sonríe, añora esa cama, los aromas, la sensación de
hogar, la compañía por sobre todo – es cuestión de costumbre, sólo eso –
Las horas transcurren, el silencio se hace insoportable – ¡es
ridículo todo esto! – estalla Graziani
- Ya lo sé, pero no hay nada que hacer – trata de calmarlo
Pedro
- Pedro, no aguanto esto, no puedo – reconoce
- Hey Graziani, calma ya vamos a salir de acá –
- No hablo de eso Pedro, no aguanto estar separados, no
concibo esta distancia. ¿Te das cuenta que estamos encerrados en una misma
habitación pero entre nosotros solo existe un abismo que crece a cada segundo?
– sus ojos muestran una desesperación que asusta a Pedro
- No, Guille, yo estoy acá con vos, no es cierto que haya un
abismo entre nosotros – mientras le habla se acerca deteniéndose frente a él y
luego le acaricia el rostro con toda la ternura de la que es dueño
- Perdoname cielito, soy un imbécil, perdoname – le confiesa
con los ojos anegados en lágrimas
Pedro no puede resistir verlo tan triste, le rompe el corazón,
una gota tan cristalina fue surcando la mejilla de Guillermo y Pedro se acercó
para atraparla con un beso, ese momento tan dulce mezclado con un sabor a sal
fue un instante que marcó un antes y un después en esa breve separación. Los
ojos de Pedro se hicieron eco en los de Guillermo y en un acto arrebatado lo besa apoderándose de sus labios,
buscándolo, tentándolo a seguirlo, lo abraza con desesperación mientras sus
manos lo recorren, reclamando cada rincón de Guillermo. Sus respiraciones se
agitan y entrecortan, Guillermo toma su rostro entre sus manos alejándolo unos
centímetros para adorarlo, Pedro mantiene los ojos cerrados apenas puede
soportar esa distancia, de sus labios sólo un susurro de protesta se escucha “Guille” y ese hombre responde
hundiéndose en esa boca que siempre deseó, que jamás dejará de desear. Se besan
intensamente, irremediablemente, con sed atrasada, sus lenguas danzan, juegan, para
luego despedirse por unos momentos recorriendo la piel ardorosa de cada uno.
Ambos besan sus rostros, sus cuellos, quitando sacos, desanudando corbatas,
desabrochando camisas dejando caer todo al suelo. Las manos se deslizan
delineando contornos, sienten que se sofocan de tanta pasión, suaves caricias
al principio inyectan una cuota de deseo que crece enfebrecido, se adhieren uno
a otro generando un frenesí imposible de frenar, Guillermo se deshace del abrazo
dejando confundido a Pedro pero inmediatamente toma su mano para empujarlo
hacia uno de los cuartos, cierra la puerta y continua el recorrido de su amado
con los ojos, se le acerca lentamente escuchando la respiración agitada de su
chiquitín, se coloca detrás de él para rodearlo con sus brazos mientras muerde
el lóbulo derecho de su oreja, Pedro entregado deja caer su cabeza hacia atrás
descansando en el hombro de Guillermo quien dirige sus manos hacia el pantalón
quitando el cinturón primero y luego bajando el cierre para dejarlo caer. Continúa
con el bóxer que sigue la misma suerte y se dedica a acariciar el sexo de Pedro
mientras lo escuchar gemir, va lamiendo pausadamente el contorno de su hombro
hasta acercarse al cuello, por toda respuesta Pedro muerde sus labios sintiendo
su sangre burbujear de la pasión, Guillermo le gira la cabeza para atrapar esos
labios con su lengua delineándolos y finalmente se hunde en esa boca. Con una
mano sostiene su pecho mientras acaricia los pezones de Pedro y con la otra se
desabrocha el pantalón el cual se desliza al suelo. Se acerca más a ese cuerpo
amado y Pedro puedo sentir entre sus nalgas el miembro erecto de Guillermo que
lo enloquece, que lo hace delirar, no cree poder aguantar por más tiempo de esa
forma pero en ese momento Guillermo lo lleva hacia la cama, lo recuesta boca
arriba y lo besa desde la frente a los pies, se detiene en sus muslos, abarca
con su boca el sexo de Pedro, enloqueciéndolo con su lengua. Pedro arquea su
espalda, se incendia y ya nada puede detener esa placentera agonía de ser
consumido por el fuego que Guillermo le genera cada vez que lo toca. Sin más
preámbulos Guillermo lo penetra casi violentamente, intenta controlarse pero
Pedro lo empuja, lo alienta, lo necesita y ambos aumentan ese vaivén
desesperado acompañándolo con vociferaciones, resoplidos y jadeos para
derramarse al fin al llegar al nirvana. Se quedan allí exhaustos, apenas pueden
moverse, solo los corazones galopan desbocados hasta recobrar la calma. Casi
adormilados se miran, haciendo el primer contacto visual luego de hacer del
amor y se sonríen felices
- Quiero que vuelvas a casa cielito – le dice Guillermo con
tanta dulzura en esos ojos intensos que Pedro se emociona
- Claro que vuelvo a casa, me muero sin vos – le confiesa
Pedro
Los besos vuelven al igual que el deseo, y es Pedro quien se
ocupa de adorar ahora el cuerpo de Guillermo, lo hace delirar con su lengua y
sus manos para finalmente penetrarlo y llevarlo a la gloria.
Al día siguiente, desayunan como si nada, agotados luego de
toda una noche de reconciliación
- Amor, tendríamos que ordenar la habitación ¿no te parece? –
- Que la ordene Marcos, él se quedó con esta casa sin mi
consentimiento. ¡Estoy cansado que haga esas cosas! –
- Bueno pero gracias a eso, nos encerraron acá para que
podamos estar juntos –
- Sí cielito, es cierto, ¡mira que sos duro! ¿eh? Me hiciste
sufrir como loco –
- ¿Yo te hice sufrir? ¡Que memoria selectiva que tenes
Graziani!, te recuerdo que vos empezaste defendiendo al innombrable –
- Yo no defendí a nadie, vos actuaste mal es todo, si
hubieras reconocido que se te fue la mano con Matías entonces nos hubieses
ahorrado tanta pelea –
- Dale, seguí nombrando a ese infeliz y sabes ¿qué? La
próxima me voy con Diego –
- Mira Pedro, vos te vas con Diego y yo le mando a Beto para
que lo chumbe -
- Vos haces eso, y yo chumbo a Matías –
- Pedro te advierto, ¡no me provoques! –
- Guillermo, ¡vos me provocas a mí! –
En ese momento llegan Beto y Gaby hasta la puerta y escuchan
la discusión entre Pedro y Guillermo
- Uy, ¡estos dos son terribles! – le dice Beto a Gaby
- ¿Qué hacemos ahora? –
- Mejor los dejamos un día más, sino los voy a tener que
chumbar a los dos. Vamos Gaby –
FIN
¡Naaaaa Juli me mataste con este capítulo! ¡Que ataque de celos! Se me estrujó en corazón cuando Pedro dejó la casa, pero por suerte tienen amigos como Gaby y Beto.. Amiga, que hermoso es tu estilo. Escribís tan bonito que uno posa sus ojos sobre la página y no puede quitarlos hasta llegar al fin.. Juli, cuanta creatividad y cuanto amor.. Y ese final!!! Jajaja! Es prefecto " mejor los dejamos un día más o los voy a tener que chumbar a los dos" Jajaja! Un divino Beto.. ¡Gracias por regalarnos este momentazo! Te mando un abrazote Guilledrista y pronto el próximo unitario, Juli por favor! Besos!!!
ResponderEliminarAaahhh Juliana que genial este unitario.Los celos me encantaron ,pero la reconciliación me fascinó.Mi Dios como se aman!!!! Gracias,gracias,una obra de arte.Mirta Ardemagni.
ResponderEliminarGeniallll lo tuyo Juli!!! Adoro tus unitarios y estos celos que nos matan de amor, aunque confieso que me hiciste sufrir un poquito cuando Pedro dejo la casa, pero siempre tu alma bella nos regala momentos hermosos!!! Gracias por tanto!!!! Mariana.
ResponderEliminarMe encanto Juli!!! Me gusta muchisimo como los describis dia a dia en ese relacion eterna de amor que sostienen mas alla de todo lo posible e imposible!! Gracias
ResponderEliminarJulua me encanto lo que ley muy buenoooooooo sobretodo la reconciliacion muy buenaaaaa si seguis escribiendo avisame asi sigo leyendooooooooooooo
ResponderEliminarQue hermoso unitario Juliana!!! Ya sabemos cuanto amamos a pedro celoso... Es tan tierno!!! Como a pesar de saber cuanto lo quiere Guille el aún se muera cuando Matías se acerca:/ ahora este Matías tb!!!!! Que tipo denso! Jajaja pero que bien les viene a estos dos la presencia de el así confirman una vez más que no pueden vivir uno lejos del otro y esos dos amigos beto y gabi siempre presentes y dispuestos a ayudar... Amigos de fierro!!!! La reconciliación sublime!!! Ya no se que más decirte!!! Gracias eternas por estos celos que amo!!!! Silvana
ResponderEliminarQué bueno Juliana querida, primero que sigas acá con tu pluma mágica, luego que sigas tomando a todos los personajes de la tira, ese es el Pedro que quiero, ya harta la provocación de Matías porque él siempre le advirtió, por último bravo por Beto y Gaby, por Marcos también, amigos incondicionales capaces de llegar a encerrarlos para que se reconcilien o a chumbarlos si no lo hacen. Te quiero amiga del alma. Un placer leer tus unitarios. Besos del alma.
ResponderEliminarbuenisimo estos celos que llegan al corazon me encanta tu ficcion en ella hay todos los condimentos y espero mas mara rosas
ResponderEliminarQue linda fic Juli...me encantan los celos, me atrapa muchisimo, que original sos!!! Y me hiciste prender fuego. El final, perfecto! Espero ansiosa el 7! besos
ResponderEliminarQuerida JULI MILLAN OCAMPO yo solo te voy a decir una cosa ...si por ventura Vos dejaras alguna vez de escribir CELOS ......la que te va a chumbar soy yo.....!!!!!!!!!!!!!!!jajajajajajajajaja TE DIJE QUE TE QUIERO HASTA EL CIELOOOO JAJJAJAJA AMIGAAAAAAA SOS INTERGALACTICA TE PASAS COMO SIEMPRE majo
ResponderEliminarLos celos me encantan y los de Pedro aun mas!!!amo todo lo que es relacionado a ellos y ame este capitulo..gracias por escribirlo!!
ResponderEliminarHay juliana me divierten muchos los celos de ambos me hicistes reir y llorar segui escribiendo que lo haces tan lindo me encabta leer lo que escribis le pones magia y garra a la vez.Espero el proximo besos
ResponderEliminarLOS CELOS DE PEDRO NO TIENEN DESPERDICIO, LO AMOOO, Y GUILLE MUERTO DE AMOR INSUPERABLE.
ResponderEliminarESTOS DOS ME MATAN CON TANTO AMOR. YA LEO EL CAPITULO SIGUIENTE.
BELLISIMO CAPITULO, MUY ELLOS.MONICA DE LANUS
juli millan ocampo ud me mata me enloquece y me hace delirar con esta ficcion de verdad me enajena la mente y el alma asi que tiene totalmente prohibido dejar de escribir esta saga ya lo sabe!!!!!!!!
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