
Pedro despierta sudado, ha tenido un
sueño confuso, perturbador, busca a tientas a Guillermo pero descubre que no
está a su lado. Mira la hora en el reloj despertador, 5 am “que raro” piensa y se levanta
buscándolo. Va por el pasillo y al llegar a la escalera nota una luz
proveniente de la cocina, baja y al llegar al pie puede escuchar voces, una
imposible no reconocerla pero la otra “¡no
puede ser!” se dice y entra arrebatado a la cocina para encontrar un
panorama totalmente irreal.
Guillermo tomando una taza de café
sonriendo y con él Camila haciendo exactamente lo mismo. Ambos lo miran
sorprendidos.
- ¡Amor! ¡Qué cara! Vení, sentate con
nosotros – le dice Camila
Pedro no puede salir de su asombro “¿Qué hace Camila acá?” se pregunta
sintiendo el pánico crecer en su interior y mira a Guillermo tratando de
entender, como pidiéndole una explicación de todo.
- Dale amor, vení, saluda a Guillermo
que vino a visitarnos – le insiste Camila
- Perdón pero ¿Qué es todo esto
Guille?, Camila ¿Qué haces acá? – pregunta Pedro con voz temblorosa
- Pedro, calmate hombre, parece que
la fiebre sigue haciendo estragos – dice al fin Guillermo dirigiéndose a Camila
– porque no te sentas y tomas algo – le indica mientras le ofrece el asiento
- Guille, ¿Qué pasa? ¿Por qué me tratas
así? ¿Qué hace Camila acá? – le dice entre susurros al acercarse, tratando de
disimular
- Amor, me parece que seguís
delirando, ¿Por qué te levantaste de la cama si estás así? A ver que te tomo la
temperatura, después te vas a acostar ¿eh? – le dice Camila y se retira a
buscar el termómetro.
Pedro dirige sus ojos a Guillermo ya
presa del miedo y se le acerca tratando de comprender lo que sucede.
- Guille, ¿Qué pasa? no entiendo
nada, por favor decime que pasa, ¿Qué es todo esto? – le dice con lágrimas en
los ojos, casi perdiendo la razón
- Pedro, no pasa nada, estas con
fiebre, pero calmate – le explica Guillermo
- Pero ¿Qué hace Camila acá? Por
favor explícame amor – le suplica Pedro
- ¿Amor? – repite Guillermo y se
sonríe ante la sorpresa de escucharlo – Me parece que estás peor de lo que te
ves, mejor sentate, respira profundo y calmate o vas a entrar en crisis – y lo
lleva a la silla
- ¿Por qué me tratas así? ¿Por qué
estas distante conmigo? – y las lágrimas comienzan a desbordarse por sus ojos
- Pedro, no sé lo que te pasa o lo
que te está pasando, pero yo tampoco entiendo porque decís eso ¿distante? No sé
a qué te referís –
- ¡Esto es una locura! ¿Qué mierda
pasa? – mirándolo con ojos suplicantes
- Calma Pedro, debe ser la fiebre, ya
viene Camila y en todo caso llamamos a una ambulancia – y en ese momento suena el celular de Guillermo – Hola
¿amor?, sí estoy en la casa de Pedro y Camila, ¿podes venir? Pedro no está bien
y vamos a tener que llevarlo a la guardia si sigue así –
Pedro al escuchar esa conversación,
sintió que toda su vida se desmoronaba “¿amor?”
se repetía una y otra vez “¿Quién es ese
amor?” se torturaba y el cuerpo se le iba aflojando lentamente, lo último
que supo es que toda la cocina comenzó a dar vueltas a su alrededor y sintió el
cuerpo y los brazos de Guillermo
sosteniéndolo.
Al abrir los ojos yacía en el sofá
con mantas y 4 pares de ojos mirándolo con preocupación.
- Pedro, ¿está bien? ¿Cómo se siente?
– le preguntó un hombre con ambo verde, claramente un paramédico
- No sé – dubitativo – me zumban los
oídos y me late la sien – trataba de explicarse Pedro
- Tranquilo, le dimos un calmante y
antibióticos para la fiebre, ahora todo va
a mejorar pero debe guardar reposo por unos días – le indica el
profesional
- Ay amor, nos asustamos mucho con
Guillermo, menos mal que estaba ahí para sostenerte sino te estrellabas contra
el piso – le dice Camila acercándose a su lado para acariciarlo
- Y menos mal que llegó José para
ayudarme a trasladarte al sofá – agrega Guillermo
- ¡Qué susto Pedro!, ahora tenes que
pensar en recuperarte, pero seguro que con los cuidados de Camila, vas a estar
bien en pocos días – le dice José quien le sonríe en simpatía
Pedro observa toda la situación y lo
único que quiere es desaparecer de allí, Guillermo abraza a José y Pedro siente
que el corazón se le parte en mil pedazos. Se deshace de las manos de Camila
que lo aprisionan y corre hacia la habitación tambaleándose ante la mirada
atónita de todos. Al llegar, se derrumba en la cama llorando con desesperación.
Luego, siente unas manos que lo acarician y abrazan
- Pedro, cielito, ¿Qué pasa?
¡despertate, estas soñando! – le dice Guillermo tratando de parecer tranquilo
- ¡No me toques! ¡Soltame! – le dice
Pedro entre adormilado y ofuscado, pero sin dejar de llorar
- Pero cielito, ¿Qué pasa? ¿Por qué
estás enojado? – y cuando toca su frente se da cuenta que hierve – Amorcito,
¡estas volando de fiebre!, mírame soy yo Guillermo – le insiste
- Te dije que no me toques, me
dejaste solo con Camila y te fuiste con José – deliraba entre sueños,
quejándose, reclamándole a Guillermo quien estaba cada vez más confundido.
- Pero cielito, ¡no sé de qué me
hablas! Voy a llamar a una ambulancia – toma el celular y llama
desesperadamente
Al cabo de 15 minutos, el paramédico
atiende a Pedro, los antibióticos logran bajar la fiebre y Pedro se duerme
recobrando la serenidad.
- Bien, es esencial que siga tomando
estos medicamentos. Si vuelve la fiebre y es muy alta, es recomendable que
llene la bañera con agua helada y lo deje allí hasta estabilizar su temperatura
corporal – Guillermo escucha todas las indicaciones y no puede quitarle los
ojos de encima a Pedro – Estaba muy contrariado, al parecer la fiebre le jugó
una mala pasada – concluye el paramédico
- Eso parece, está muy enojado conmigo
por algo que ni siquiera sucedió –
- A veces ocurre que estos estados
nos hacen ver cosas que no son, quizás nuestros propios miedos juegan con
nuestra mente tratando de enloquecernos – agrega y se despide de Guillermo
Guillermo acompaña hasta la puerta al
paramédico y al subir se queda contemplando a Pedro quien ha logrado relajarse
y duerme tranquilo, “ojala pudiera estar
en tu mente” piensa para sí porque quiere comprender que le sucedió, porque
reaccionó de esa manera.
Al día siguiente Pedro despierta
agotado por tanto ajetreo, ya no tiene fiebre pero su cuerpo le pasa factura de
la noche agitada que pasó, mira a su costado y Guillermo duerme, se siente
molesto, a pesar del malestar se levanta y se ducha, se viste y baja a
desayunar. Guillermo despierta y no lo encuentra, baja a la cocina y ve a Pedro
desayunando.
- Hola precioso, ¿estas mejor? – le
pregunta con gran dulzura
- Estoy bien – le dice cortante Pedro
-¿Seguís enojado conmigo? – consulta
Guillermo y Pedro lo mira recordando
- No quiero hablar de eso ahora –
- Pedro, fue un mal sueño, delirabas
producto de la fiebre cielito –
- Ah ¿sí? No sé, en mi “sueño” vos te
veías muy feliz con José – le dice irónico
- No podes ponerte así por un sueño
de mierda, ¡fue un sueño Pedro! –
- ¡No lo puedo creer!, te reías de mi
con Camila y José, ¿sabes lo que sentí cuando te vi con él? Sentí que se me
partía el corazón en mil pedazos, ¡eso sentí! – un dejo de tristeza invadió su
rostro
- Pero cielito, ¿Cómo podes pensar
siquiera que puedo estar con José? ¿Sabes qué? Esos son tus miedos, claro, te
traicionan y te hacen ver cosas que no son – le explica con calma Guillermo
-¿Vos te irías con José? ¡Decímelo!,
¿te irías con él? –
Se sostienen la mirada, de
incredulidad por parte de Guillermo y de recelo por parte de Pedro
- ¡Claro que no!, Pedro yo te amo,
solo a vos, jamás me iría con José – le confiesa
- ¡Jurámelo!, necesito que me jures
que nunca te vas a ir con él – Pedro es terminante
- Te lo juro, precioso –
- No me digas así porque todavía
estoy muy enojado con vos, me voy al estudio porque necesito despejar mi cabeza
– concluye Pedro
- No, al estudio no vas Pedro,
todavía estas convaleciente, ¿queres tener una recaída? –
- Me voy igual, no quiero estar acá,
está todo muy fresco todavía – le explica con la mirada perdida
- Cielito, fue un mal sueño, quédate
conmigo y charlamos, hacemos otros planes – trata de convencerlo Guillermo
- No, no quiero, necesito respirar
aire puro, necesito salir Guille, después hablamos – y se va sin despedirse.
Guillermo entiende que este dolido,
cuando no es Matías, salta con José, se pregunta qué puede hacer para
demostrarle cuanto lo ama. Pero debe darle espacio, no abrumarlo, dejarlo ir
para que ordene sus pensamientos. Decide cocinarle algo rico para cuando
regrese.
Pedro deambula por la ciudad, no
tiene interés en ir al estudio, ni de que lo bombardeen con preguntas, se
detiene en una plaza, camina por sus alrededores. Va cayendo en la cuenta de
ese mal sueño, se sentía atrapado, le costaba respirar, no podía concebir lo
que su cabeza le había mostrado, tal vez era cierto que se trataba de sus
miedos acechándolo, siempre temió ese pasado de Guillermo, esos amores
furtivos. A veces cuando veía a Matías tan cerca no podía dejar de imaginar a
Guillermo mirándolo con deseo, acariciándolo, y nuevamente tiene que hacer un
esfuerzo para quitar esos pensamientos de
su cabeza.
Guillermo quiere saber de Pedro y
llama al estudio para no perseguirlo por el celular, quien atiende es Gaby.
- Hola Gaby, ¿está Pedro por ahí? –
- Hola Guille, no, no vino hoy, ¿Por
qué? ¿Están bien ustedes dos? –
- Sí chiquita, no es nada, pensé que
iba para allá –
- Pero, ¿no estaba enfermo Pedro? –
- Sí, pero tuvo una noche de mierda y
necesitaba despejar la cabeza por eso pensé que quizá había ido al estudio,
pero todo bien chiquita, no te preocupes, mañana voy por ahí –
- Bueno Guille, seguro vuelve pronto,
besitos a los dos –
Guillermo queda preocupado, trata de
concentrarse en la comida pero Pedro no deja su mente. Al cabo de unas horas
llega Pedro a la casa, está un poco más pálido que en la mañana.
- Cielito, ¡llegaste! ¿Te sentís
bien? – le pregunta Guillermo feliz de verlo
- Sí, estoy bien, un poco cansado
pero bien –
- Preparé el almuerzo, ¿venís? –
Pedro se acerca y puede oler el aroma
de la comida recién hecha y siente como se hace eco en su estómago que le
reclama alimento. Almuerzan sin hablar, Guillermo vigila cada movimiento y
gesto de Pedro, quien aún se mantiene ausente. Luego Guillermo levanta la mesa
y ve a Pedro dirigirse a la escalera, lo sigue hasta la habitación, y lo espera
sentado en la cama mientras Pedro entra al baño. Al salir se encuentra con su
mirada.
- ¿Podemos hablar? – le consulta
Guillermo
Pedro suspira – Sí, hablemos – dice
finalmente
- Pedro, yo te amo, jamás voy a amar
a nadie como te amo a vos. Sé que tenes miedo de que algo suceda entre nosotros
que nos pueda alejar a uno del otro, pero eso no va a pasar. Podemos pelear por
muchas cosas, ya sabes que a veces me encabrono porque es mi forma de ser pero
siempre nos arreglamos y seguimos adelante. No quiero que estés así por un mal
sueño, porque estas triste mi amor, y enojado por algo que no es real. Cielito,
yo me separé de Ana porque me enamoré de vos, no podía seguir viviendo una
mentira, y no quiero estar con ninguna otra persona que no seas vos ¿entendés?
– Guillermo sentía los ojos vidriosos, estaba confesando todo el amor que
sentía por Pedro.
- Yo también te amo mucho, y
realmente no sé cómo reaccionar cuando pasan estas cosas, es que con vos
descubrí que las cosas a veces me superan, tu pasado a veces me persigue, el
saber que otros hombres ocuparon tu mente, que quizá puedas sentir algo por
alguno y dejarme, es algo que no soporto y me duele – cierra sus ojos tratando
de serenarse y Guillermo llega hasta él para abrazarlo. Sus cuerpos se funden
uno con el otro en un cálido abrazo que ocupa toda la piel, Pedro solloza no
pudiendo contener la angustia y Guillermo besa sus párpados, su frente, sus
pómulos, su nariz, busca sus labios para rozarlos y los besa con ternura. El tiempo
se detiene en esa boca que adora, ese néctar que lo alimenta y lo eleva al
paraíso, el elixir que le devuelve las ganas de vivir y de zambullirse en ese
cuerpo. Su lengua invita a danzar, a entrelazarse para despertar al deseo
dormido, Pedro se abraza más a Guillermo, cada fibra de su ser reacciona
suplicando por más, siente su sexo palpitante, y Guillermo lo conduce lentamente
al borde de la cama, abandona por unos breves segundos esa boca para dedicarse
a besar el mentón, bajando por su largo cuello, lamiendo, mordiendo cada
extensión. La camisa cae rendida al piso mientras besa sus hombros y acaricia
sus brazos, vuelve con fervor a esos labios, besándolos con desesperación,
entre gemidos y respiros entrecortados caen en la cama. Pedro desabrocha la camisa
de Guillermo y besa su pecho, lame con devoción sus pezones haciéndolo
suspirar, sigue el recorrido hasta su vientre quitando el cinto y tirando del
pantalón y el bóxer. Al llegar a su sexo, acerca sus labios para rozarlos en la
longitud erecta respirando sobre él, haciendo arquear la espalda de Guillermo,
con su lengua lo recorre hasta que lo abarca completamente, el calor de esa
boca excita aún más a Guillermo quien no deja de jadear, lo llama en un susurro
y Pedro responde moviéndose hasta sus labios. Entonces Guillermo se coloca
sobre él y sigue desvistiéndolo, Pedro se deja llevar por la infinidad de
sensaciones que Guillermo provoca en su cuerpo el cual responde erizándose, sus
conexiones nerviosas incrementan el deseo, ambos se incendian lentamente,
Guillermo es quien se apodera ahora de su miembro y lo lleva hasta el abismo,
el orgasmo se acerca inevitablemente y en un solo movimiento Pedro se derrama, liberándose.
Guillermo sonríe al cumplir su cometido, sin dejar de acariciarlo, va lamiendo
su vientre, su pecho en el recorrido de regreso a sus labios y con dulzura lo
penetra, corre con sus dedos esos mechones rebeldes de pelo que tratan sin
conseguirlo, de ocultar esa belleza que es el rostro de Pedro cubierto de
sudor. Comienza a amarlo lentamente, consciente de cada movimiento – Pedro,
mírame, quiero que me mires – le pide Guillermo y él responde a ese pedido con
los ojos completamente dilatados – Te amo con desesperación amor mío, no sé
amarte de otra manera – al mismo tiempo que continuaba con el vaivén,
perdiéndose en esos ojos marrones, diluyéndose en ese espejo que le refleja el
amor que los une, tan sinceros, tan auténticos como su dueño. Pedro sostiene a
Guillermo con sus piernas pronunciando el deleite de recibirlo en su cuerpo,
sintiendo como sus almas se conectan, y se funden en un solo ser, sin perder el
contacto visual, hablándose con la mirada, desnudando todo su ser y
transmitiendo lo que con palabras no alcanza. Y llega el desenlace, la
liberación, la culminación de tanta entrega cuando Guillermo se deja ir en
Pedro, el nirvana los recibe envolviéndolos en total regocijo, solo energía que
los conecta al escuchar los corazones latir al unísono. Pedro deja escapar una
lágrima de felicidad y Guillermo la sostiene con sus labios, acaricia su rostro
y sonríe. Se acomoda en el cuello de su amado y acompasa la respiración a su
ritmo.
- Gracias por hacerme feliz Guille,
gracias por jugarte por mí –
Y Guillermo busca sus ojos – Gracias
a vos cielito, por elegirme cada día –
Agotados y rebosantes de felicidad
dieron la bienvenida al sueño que los invitaba a perderse en los brazos de
Morfeo, ya nada importaba, solo saberse unidos más allá de lo físico, porque
este amor no tiene fin.
FIN
Juli que placer leerte siempre, describía tan perfectamente a Guille y Pedro que me emociona, los puedo ver a través de tu relato mágico, sublime precioso!! Pedro celoso es adorable, ya lo conocemos pero Guille abriéndose al amor contando lo que siente, me súper emocionó, mil gracias querida amiga, amo tu pluma!!!! Mariana
ResponderEliminar¡Juli, mi querida Juli! No se porque siempre se ha dicho que los sueños, solo sueños son.. A veces dejan sensaciones que no se llegan a esfumar con la luz del día y el peso de ese sueño nos persigue. ¡Pobre Pedro!, que duro debe haber sido soñar semejante momento.. Él viviendo con Camila, Guillermo que no lo reconoce como su amor y verlo con José, demasiado amiguito.. Demasiado! Me dió mucha congoja porque si bien él sabía que solo lo había soñado la angustia no lo abandonaba.. Pero en la casa Graziani - Beggio hay mucho amor, y ese amor prevaleció, como te dije en la página, elegí esta foto porque así imaginé el primer beso de paz, terminada la guerra. ¡Sos una genia! Amo tus "Celos".. Abrazo inmenso y Guilledrista, amiguita!!!!!!! Y nunca dejes de escribir!!! Clap, clap, clap.. ¡Aplausos Juliana!
ResponderEliminarAy Juliana que hermoso! Ese mirame Pedro te amo con desesperació no se amarte de otra manera me mató Guille tratando de expresar su amor dándole la paz de sentirse amado idolatrado deseado lo mejor para apaciguar esos celos que tanto torturan a cielito bello!!! Me encantó gracias!! Sil barby
ResponderEliminar"Agotados y rebosantes de felicidad dieron la bienvenida al sueño que los invitaba a perderse en los brazos de Morfeo, ya nada importaba, solo saberse unidos más allá de lo físico, porque este amor no tiene fin".Realmente ese amor no tiene fin.Nunca lo tendrá mientras Uds.lo mantengan vivo.Gracias Juliana.Gracias."Celos" me apasiona.Y los celos de Pedrito aún más.Genia.irta Ardemagni.
ResponderEliminarPerdón.Mirta Ardemagni.
ResponderEliminarBellisimo Juliana, en espera del proximo!! Muchas gracias!!
ResponderEliminarjuli esto que escribis sobre ello es hermosos les das una vida llena de vaivenes,,,,,,,,,,,, son tan bellosssssssssssssssss gracias por estas hostorias elda
ResponderEliminarJuliana , que lindo escribis, me encanta .... gracias x CELOS !!!! Graciela CT
ResponderEliminarHola Juli querida, complicada mi semana pero te leí ayer, que ingenio el encontrar ese estado de conciencia alterado de la fiebre o un sueño para enfrentar a Pedro al temor de su pasado representado por Camila y la naturaleza de lo que no es y el temor y los celos del futuro , a que su Guiie lo engañe o comparta su vida con José. muy bueno y buena forma de sanar esa horrible mitad o cuarto de la tira con ese José que mejor no recordar y esa última mesa familiar. Gracias Juli, acá y para nosotras esas son pesadillas. Pedro- Guiie for ever. Abrazo de oso.
ResponderEliminarLindísimo capitulo, sanador, acaricia el alma, aunque para José preferiría algo un poco mas doloroso, con cielito noooo, imitación barata. Pedro es y será el mas grande amor de Guille, corta la bocha.
ResponderEliminarChiquitín lindo, te amamos y cuidamos eternamente. Cuestión de fe. Mónica de Lanús
Felicitaciones, vamos por mas, mucho mas "celos".
Ayyy Julianaaaaaaaaaaaaa!! Esto es increíbleee! es revivirlos una y otra vez!!! Qué genia que sosss!! sublime!! hermosa historiaa! Me encantaaaaaa!!! Te quierooo amiga!! geniaa!
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