SOLO PROMESAS - Capítulo 5

Mientras se servía una copa de vino y
miraba el parque desde su ventana, Pedro no dejaba de pensar en la idea que se
le estaba ocurriendo con una sonrisa. Siempre le gustó disfrazarse para que nadie
lo reconociera en la calle y así poder recorrer Buenos Aires a sus anchas.
No lo pensó mas, ya lo tenía todo
planeado y sin que Grazziani lo supiera iría al teatro para ver la obra que lo tenía
como protagonista. La idea de quedarse en su departamento no lo atraía mucho,
tampoco entendía bien porque quería ir a ver la obra de Grazziani si al otro
día desayunarían juntos, pero sentía una necesidad urgente de verlo fuera del
entorno de grabación. Las críticas de los diarios decían que la obra era muy
buena y destacaban su actuación.
Estacionó su auto a dos cuadras del
teatro, encendió un cigarrillo y recorrió Avenida Corrientes. La noche se presentaba
fría, al llegar al teatro vio que estaba lleno de gente y pensó: “que macana si vine hasta acá y no consigo
entrada.” Pero tuvo suerte, le toco fila ocho en el medio. Sus
vecinos de asiento nunca se dieron cuenta quien era él, había disimulado muy
bien su apariencia y sus ojos no se movían del escenario.
Cuando él salió a escena los aplausos
se hicieron escuchar. La obra era todo lo que habían dicho y Grazziani se lucia
arriba del escenario...
Terminada la obra, él salió a saludar
dos veces. “Siempre reconoció el placer
que le da el aplauso sentido del público y vivir de lo que más le gusta hacer, actuar"
Comenzó a caminar hacia su camarín
mientras recibía el saludo de sus compañeros. Al llegar se sentó en su sillón
favorito que era como su refugio, sentía la necesidad urgente de estar a solas
con sus pensamientos, pero unos golpes a la puerta lo trajeron a la realidad de
nuevo.
-Si pase
-Hola. ¡Muy buena función! Si no me necesitas
me voy, a menos que quieras venir a comer con nosotros.
-No, gracias Luis. Que la pasen lindo,
yo estoy agotado.
-Bueno nos vemos, y abrigate que hace
frío. Chau.
-Chau y gracias.
Pedro observa como las admiradoras de
Grazziani seguían esperando firmes en la puerta del teatro y eso lo complace
mucho ya que el agradecimiento del público es lo que más anhela el actor. Cuando
salió empezó a firmar autógrafos, a saludar y a sacarse fotos. Pedro estaba a
muy pocos metros de ahí observando todo, se suponía que no se iba a acercar y
que se iba a ir para que Guillermo no supiera que estuvo ahí, pero esto de ser
observador anónimo le gustaba cada vez más…
Grazziani empezó a caminar por la
avenida, necesitaba que ese frío le rozara la cara y lo dejara pensar, pero recordó
algo importante, que tenía que comer y decidió ir a su restaurante favorito, un
lugar cálido y tranquilo donde nadie lo molestaba ya que el dueño lo conocía
desde hacía años.
-Hola genio, ¿la mesa de siempre?
-Hola, si por favor. ¿Y qué hay de
rico hoy, Daniel?
-Todo está delicioso, acercate a tu
mesa que ya va el mozo con la carta de vinos y el menú de hoy.
-Bueno, gracias.- Y se empezó a
alejar hacia su mesa. A todo esto, Pedro lo había seguido y lo vio entrar al
restaurante. Ya iba a volver a su auto cuando decidió cometer una travesura más
y entró. Se le acercó un mozo que le deseó buenas noches y le ofreció una mesa,
al no ser descubierto decidió seguir adelante con la travesura.
-Hola, buenas noches. Me están esperando
en aquella mesa del fondo- señalando la mesa de Guillermo.
-Bueno, ¿podría esperar un momento
que voy a preguntar? ¿Qué nombre tengo que anunciar?
-Pedro Beggio, gracias. - Mientras
tanto, por dentro, se empezó a reír.
El mozo se acercó a la mesa y le dio
a Guillermo la carta del menú y la de los vino, y lo quedó mirando.
- ¡Ah, muchas gracias! ¿Pasa algo?
-Sí señor, disculpe. El señor que está
en la entrada asegura que usted lo espera, dijo que se llamaba Pedro Beggio.
Cuando escuchó ese nombre, no lo pudo
creer. Le dijo al mozo que lo dejara pasar.
“No
puede ser… No es él, no se atrevería”.
Le empezaron a transpirar las manos, la garganta se le secó y creyó que en un
momento que su corazón latía de mas... Pedro se acercó a la mesa y su cara
llevaba una sonrisa de oreja a oreja.
-Buenas noches Grazziani, ¿me puedo
sentar?
-Y si, sentate. Buenas noches, ¿qué hacés
vestido así? ¿Te escondés de alguien o de algo?
-No, la verdad es que me encanta que
nadie me reconozca y pasar desapercibido._ sonrió con picardía.
-Ahora que estamos en plan de
confidencias, ¿se puede saber que hacés acá tan tarde y con este frio?
-Me hablaron muy bien de una obra de
teatro y vine a verla. Y como me agarró hambre entré, te vi y me acerqué._ Mintió descaradamente.
-¡Ah, mira qué bien! Hay muy buenas
obras en cartel y variedad, el teatro está pasando un muy buen momento gracias
a Dios.
-Que bueno. A mí todo lo que es arte
me apasiona. Bueno, ¿comemos? ¿Ya pediste?-
Grazziani lo mira a los ojos.
-No, todavia no pedí. ¡Mirá vos, no sabía que comíamos juntos!
-Dale Grazziani, comamos algo rico y
calentito que me muero de hambre, después me seguís peleando, si?
-¡Ahhh, yo peleo Pedro!- y puso cara
de enojado.
-Dale, comamos tranquilos,
disfrutemos el momento. ¿Sí?_ Le pregunta mientras le brinda la mejor de sus
sonrisas.
Guillermo necesitaba pensar tranquilo,
estaba agotado, pero parecía que ese no iba a ser el momento. Ahí, sentado
frente a él y bajo todo ese disfraz estaba el hombre que desde hacía días estaba
poniendo su vida patas para arriba y ahora esto.
-Grazziani… ¿En qué pensás? Dale,
mirá la carta y elegí. ¿Tomamos un vinito? Yo voy a comer - mirando la carta-
canelones a la italiana. ¿Y Grazziani?
-Si Pedro, te escuché.- Miró lo carta
y eligió. _ Soufflé de fideos. ¿Qué vino te parece? ¿Cavernet te gusta?
-Si, buenísimo.
Hicieron el pedido y se quedaron callados
los dos. Ninguno se atrevía a decir nada hasta que Grazziani rompió el silencio.
-Parecemos dos boludos, contame algo
de vos, de tu vida…
-Si ya sabes todo. Hiciste bien los
deberes Grazziani… Y no soy ningún
boludo.
-Bueno, bueno, perdóname. No quise decir
eso, es por lo que estamos haciendo Pedro.
-Somos compañeros de trabajo que
estamos por comer y pasar un buen momento.
Cuando Guillermo estaba por decir
algo llegaron la comida y el vino, entonces se dedicaron a la cena. Hablaron
del país, de teatro, de cine, de amigos en común. La charla se había vuelto
amena, se reían de anécdotas vividas. En una de esas Guillermo le contó que de
muy chico ya sabía que él iba a ser actor.
-Fue como una luz en tanta oscuridad.
¿Y vos como te diste cuenta que querías ser actor?
-Primero estudié teatro, pero me hice
más conocido por la publicidad. Esta facha Grazziani no se ve todos los días- y se rió.
-¡Ahhh bueno! No sos nada humilde vos
- y también rió con ganas, como hacía mucho que no reía. Se dió cuenta
que reía con placer y no por compromiso, y se sintió bien, se sintió pleno.
-No por favor, estaba jugando. La
verdad es que la publicidad me abrió la puerta a ser conocido y me dió una
pequeña estabilidad económica, pero lo que yo amé y amo, es actuar... ¿Pedimos
postre y café? ¿Te parece?
-Si por supuesto. - Y se quedó mirándolo.
Pidieron el postre y el café, y
siguieron hablando como si fueran grandes amigos de toda la vida hasta que las
campanadas de un reloj no muy lejano a ellos les dieron a entender que ya eran más
de las dos de la madrugada.
-¡Uy como voló la hora! Y mañana hay
que madrugar. Mejor dicho, hoy.
-Si es verdad, lo que pasa que cuando
uno está en buena compañía no quiere que eso se termine. Y bueno, que vamos a
hacer. ¿O no?
Grazziani había escuchado sus
palabras y las tenía a todas grabadas en su mente.
-Ehhhh… ¿qué te pasa Grazziani?
-Nada, nada. ¿Pedimos la cuenta?
El mozo les dijo que la comida era una invitación
del dueño, quien esperaba que lo hubieran disfrutado y que
le mandaba un saludo muy especial al señor. (por Grazziani)
-Ohhhh Grazziani, parece que es bueno
comer con vos, no te cobran nada. -Pedro rió pero muy adentro suyo sintió algo
que no le gustaba, una sensación rara que le hizo recordar ese frio que lo
abrazó la primera vez, la voz de Grazziani lo sacó de sus pensamientos.
-No lo creas. No en todos lados uno
no paga, Daniel lo hace porque nos conocemos desde hace años y es muy generoso,
aunque ya le dije mil veces que no haga esto porque no me gusta
-Bueno, mucho caso no te hizo no?....
No le gustó mucho la forma irónica
con que lo dijo pero creyó que tal vez no fuesen más que el cansancio y el vino
que ya estaban haciendo efecto. Tan solo atinó a decirle
-Vamos, ya es tardísimo.
Al salir del restaurante el frio se hizo
sentir, la madrugada en la Avenida Corrientes
estaba bastante silenciosa, muy a lo lejos se
escuchaban los recolectores de basura y se veían muy pocos autos circular
-Bueno, ¿la pasamos bien no?- dijo Pedro.
-Si, por supuesto que sí, estuvo bueno. ¿Qué frio no?
-Si, ya se hace sentir
Ninguno de los dos sabía porque les
costaba tanto despedirse pero Grazziani tomó la iniciativa.
-Bueno, desayunamos juntos.
-Hay que hacer las fotos para la
publicidad de la novela, ¿te acordás no?
-¡Uy, la puta madre, me había
olvidado de eso!
-Bueno Grazziani no es la muerte
tampoco.
-Para voz que a cualquier hora estas
perfecto, pero yo- señalando su cara- necesito bastante tiempo para arreglar
esto.
Pedro se sonrió y dijo
-Yo te veo bastante bien, eso es solo cansancio.
Justo pasaba un taxi y Guillermo le
hizo señas.
-Bueno, hasta luego.
-Hasta luego Grazziani… Ah,… y te
luciste en tu obra.
Cuando el taxi se puso en marcha Pedro
encendió un cigarrillo y empezó a caminar por la avenida para llegar a su auto,
se sentía entre las nubes y no era por el vino, mientras Grazziani en el taxi
no podía poner sus pensamientos en orden. Lo único que tenía en claro en ese
momento era que Pedro lo había ido a ver al teatro y que eso por alguna razón
lo ponía muy contento.....
Eran las 8:00 de la mañana y aunque hacía
mucho frio el sol se empeñaba en brillar, al abrir la puerta de su oficina Marina
se encontró con sus compañeros de trabajo que no tenían muy buena cara.
-Hola chicos, que cara, ¿qué les pasa
a los dos?
-Hola Marina, acá estamos, nos
avisaron de arriba que quieren hablar con vos.
-¡Oh oh! Preparen café chicos. ¿Y cómo
vamos con los capítulos?
-Mirá, si lo aceptan vamos bien pero
llamá y lo vemos.
-Sí, mejor llamo a ver qué pasa.....
Después de cortar el teléfono Marina se
queda pensando que a los actores se les había subido un poco el ego a la cabeza
- Y pensar que hace poco que comenzamos. ¡Qué nos deparará en el futuro!
-¿Y Marina, qué dijeron? Algo les cayó
mal…
-Preparen café y pidan comida para el
mediodía. Hoy almorzamos acá.
-¿Tan grave es? – preguntó mirándola
asustado...
La mañana venía bastante movida para
Marina. Para Guillermo y para Pedro también aunque ellos todavía no lo sabían,
el destino ya se había encargado de escribir otro capítulo en sus vidas y en
este el guión que no se podía cambiar.
Continuará.
¡Ay Mara! Como me gustó leer este capítulo... Este Pedro es muy travieso y atrevido, el bichito de la curiosidad lo lleva a esta hermosa travesura de disfrazarse de un hombre común para ir a ver la obra de su nuevo compañero de trabajo de manera anónima.. Pero no le pareció suficiente, jajaja! Tuvo que entrar al restaurante y hacerse anunciar como Pedro Beggio.. Eso estuvo grandioso! Te aclaro que me dejás muy pero muy intrigada con esa llamada que vino de arriba. ¿Qué se traen entre manos los jefes??? Por favor, pronto la continuación! Besos y gracias por regalarnos este momentazo!! Un abrazo Guilledrista desde este lado del río... ;-)
ResponderEliminarmuchísimas gracias expresar lo que uno siente y que lo lean los demás es una experiencia bastante rara es como que leyeran el alma de uno
Eliminargracias por tu apoyo y te sigo esperando de este lado del rió besos mara rosas
Impecable Luz, muy buena la trama, así que están aprendiendo a convivir y poco a poco van descubriéndose en el cotidiano. Me gustó la desfachatez de Pedro Beggio visitando a su coprotagonista y Graziani sorprendido por como se maneja. Muy bueno, quiero saber que va a pasar!!!!!! Que intriga!!!!
ResponderEliminarjuliana un honor que me leas y gracias por tus comentarios yo tambien quiero saber que va pasar ...... besos enormes mara rosas
EliminarMe encanta esta historia Luz!! No sabes con que ansia la espero!! Como dice Juliana es impecable!! En espera de la próxima pronto!! Gracias
ResponderEliminargracias adriana yo también espero ansiosa el próximo capitulo
EliminarCada vez me engancho en esta historia. Me encantó este capitulo! Espero la continuación. Un beso y gracias!
ResponderEliminarmuchas gracias constanza tu apoyo a esta historia es muy importante para mi besos enormes
EliminarLuz..cada vez me tiene mas atrapada tu historia....me encanto....me sorprende mucho esta version tan diferente y a la vez adoro ir encontrando destellos de ESE AMOR que tanto adoramos...escribis muy lindo..no dejes de hacerlo!!! espero ansiosa ese siguiente capitulo....Besos SilBarby
ResponderEliminargracias silbarby gracias por tu apoyo asemos lo que podemos si es verdad es diferente pero esta echa con mucho amor y respeto besitos
EliminarEs que lo mejor que tiene es eso!!! Te es diferente!!! Me encanta y realmente la estas desarrollando genial!!! Porfi seguíla pronto!!!!!Sil barby
EliminarLuz me encanta esta Fics...como se está desarrollando y el desparpajo de "Pedro" y el desconcierto de "Grazziani" Seguí .....queremos muchos capítulos más.Mirta.
ResponderEliminarMe encanta que sea algo tan distinto!! Es un placer leerla. Cada ves más atrapada ;-)
ResponderEliminarECELENTE CAPITULO, DEBO CONFESAR QUE HACE POCOS DIAS LA DESCUBRI Y LA LEI DE CORRIDO.ME ENCANTA ESTA HISTORIA.
ResponderEliminarREALIDAD-FICCION, FICCION REALIDAD, ESA LINEA TAN DELGADA QUE TODO LO CONFUNDE, Y ESA QUIMICA ENTRE LOS ACTORES QUE PERTURBA AUN MAS.QUIMICA QUE SE MANIFIESTA CUANDO SE ESCONDE ALGO MAS...
FELICITACIONES, ESPERO CON GANAS EL PROXIMO CAPITULO, TRANQUILA, ENTERA.
ESTE AMOR ERA CUESTION DE FE, NO PODIA NO PASAR.GRACIAS TOTALES.MONICA DE LANUS.
Como te dije acabo de leer el capitulo anterior al que lei resien es muy bueno este tanbien voy a buscar los itros para entender bien la historia pero ya pinta muy buenaaaaaaaaaaaaaaa ELDA
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