
CELOS -PARTE NUEVE
Guillermo
habla por su celular cuando Pedro ingresa a su despacho y escucha parte de la
conversación
- Pero ¡qué
buena noticia que me das hombre! Tanto esperar la definición del juez para
finalmente cerrar con este caso – mira de reojo a Pedro mientras le hace la
señal con el pulgar de que todo está ok
Pedro lo mira con gran entusiasmo y sonríe, si se trata de lo
que está pensando entonces el humor de Guillermo será excelente durante toda la
semana, con suerte.
- Por supuesto que esto hay que celebrarlo, con lo que nos
costó armar la defensa y obtener las pruebas, lo mínimo que puede hacer el
cliente es agasajarnos con una buena cena y un buen vino – Guillermo sonreía y
reía como nunca
Pedro comenzaba a sentir cierto resquemor de lo que
escuchaba, un escalofrío le recorrió la espalda porque si Guillermo estaba
planeando una comida no sería con otra persona que con aquella que le acercó el
caso en primer lugar, con quien organizó la estrategia a seguir, con quien
estudió y analizó cada pista, cada prueba, y esa persona era Matías Olazabal.
- Bien Matías, ¿hoy? – ¡bingo! pensó Pedro mientras Guillermo
seguía al teléfono – claro que puedo, pero tengo que ir a casa a cambiarme y
nos vemos en el restaurante, ¿te parece? –
A Pedro le cayó como un balde de agua fría, Guillermo se iba
a cenar con Matías y él que había preparado una sorpresa, se quedaría solo.
- ¿Te vas a cenar con Matías? – le consulta tímidamente
- No empecemos con los celos Pedro, por favor – lo frena
Guillermo
- No, para nada, solo te estoy preguntando – se defiende
Pedro
- Sí, me voy a cenar con Matías, vamos a festejar el cierre
de este caso de mierda pero más vale que al cliente no se le ocurra pagarnos
solo con una comida, bastante tuvimos que movernos para resolverlo así que no
pienso escatimar en los honorarios, ya le voy a pasar el detalle – se regocija
Guillermo
Pedro lo observa esperando alguna reacción, algún brillo en
esos ojos negros que delate que no se olvidó de los planes que tenían
organizados, pero Guillermo le devuelve la mirada sin entender.
-¿Qué pasa? – le pregunta al fin
- ¿Cómo que pasa? No te acordás – lo afirma sintiéndose
defraudado
- ¿Acordarme de qué?, Pedro si vas a reclamarme algo, sé más
claro por favor-
- No, dejá, anda, hace tus cosas y después hablamos –
ignorándolo
- Vos estas así porque salgo con Matías, ¿Cuántas veces
hablamos de este tema? Ya somos grandes para andar con los celitos ¿eh? Somos
pareja pero tampoco tenemos que estar todo el día uno encima del otro, tenemos
obligaciones, casos por resolver y colegas querido. Esto no significa que nos
reprochemos cuanta cosa se nos ocurra, vos sos grande y podes hacer lo que
quieras, lo mismo yo, soy grande y puedo hacer lo que quiera siempre y cuando
nos respetemos. Yo nunca le rendí cuentas a nadie de mis conductas y no pienso
empezar ahora, ¿esta claro? Así que si queres hacer algo por tu cuenta, hacelo
que yo me ocupo de lo mismo –
Pedro no sale de su asombro, ese discursito tan bien armado
de Guillermo lo conoce a la perfección pero decide mantener la boca cerrada y
asentir a cuanta barbaridad escucha porque esa se convertirá en su arma de
defensa cuando los ánimos caldeen.
- Me parece bien Guille, vos hace lo que quieras, pasalo bien
esta noche y yo mi parte organizaré otros planes – lo dice muy convencido sin
darle lugar a Guillermo a sospechas
- Bueno, me voy para casa a cambiarme, nos vemos más tarde
cielito – y lo despide con un beso
Pedro queda pensativo en el despacho, ni siquiera hubo un
atisbo en esa mirada de ojos profundos de recordar lo que ya habían organizado
de antemano. Pero no piensa quedarse de brazos cruzados, amargándose porque se
fue a cenar con Matías, como bien dijo Guillermo son dos personas adultas que
pueden tener vida propia sin necesidad de estar siempre revueltos y pegados
pero a pesar de eso, no puede dejar de sentir una punzada en el corazón. Algo
le da vueltas en la cabeza y decide llevarlo a cabo, toma el celular y llama.
- Hola, ¿Diego? ¿Cómo estás? Habla Pedro, disculpa que te
moleste pero me preguntaba si tal vez te gustaría ir a cenar, digo, si no tenes
planes obviamente …. – no sabía que más agregar sintiendo que los colores
subían al rostro
- Hola Pedro, ¡que sorpresa! La verdad no esperaba tu llamado
pero es grato escucharte, claro que me gustaría ir a cenar con vos, ¿Cuándo?
¿Hoy? – el entusiasmo de Diego era desbordante
- Sí, hoy, en un rato, conozco un buen lugar y de paso
hablamos que siempre nos faltó tiempo para charlar y me comentás como se
resolvió ese tema del cual me habías mencionado la otra vez –
- Pero claro, salió todo bárbaro gracias a tu consejo y
durante la cena te cuento, pero ¿sabes qué? Un amigo inaugura hoy un restaurant
muy especial y con un menú bastante surtido, ¿te parece ir? –
Pedro se siente tentado con esa invitación – Dale, por
supuesto, ¿queres que te pase a buscar? O ¿Nos vemos allá? –
- Nos encontramos allá, te paso la dirección en un whatsapp,
¿en hora y media te parece? –
- Buenísimo, me parece, espero tu mensaje y nos vemos en un
rato –
Al cortar se siente contento, una salida distinta sin sus
amigos que poco entienden del cambio de vida que realizó. Pero Diego lo
entiende, con él puede comunicarse y no sentirse atrapado, a pesar de que eso
nunca le importó demasiado, los prejuicios y opiniones ajenas, pero solía
sentir cierta soledad al no poder hablarlo abiertamente con sus allegados. Sale
del estudio y se dirige a casa a cambiarse, al llegar encuentra a Guillermo
arreglándose la camisa y el saco
- Hola amor, pensé que ya no te encontraba acá – lo saluda
casual
- Hola cielito, ya voy de salida, si queres cenar algo en el
freezer dejé unas milanesas – le ofrece Guillermo
- Ah, gracias, te queda bien esa camisa – le dice Pedro
admirándolo
Guillermo lo mira entrecerrando los ojos - ¿Celos? – le
suelta al fin
Pedro cambia la cara drásticamente – Uy, ¡dale con los
celos!, ahora no puedo decirte un piropo porque enseguida pensás que estoy
celoso –
- No te enojes cielito, te estoy gastando – mira el reloj –
uy se me hace tarde, nos vemos más tarde lindo – se acerca y lo besa suave en
los labios para dirigirse a la puerta
Pedro aprovecha para relajarse, se viste más informal y sale,
al llegar al restaurant lo encuentra a Diego esperándolo en la puerta.
- Hola Pedro, ¡que gusto verte! – lo saluda con un abrazo
sincero
- Hola Diego, igualmente, pero ¡que lindo lugar!, al menos
por fuera se ve atractivo – advierte Pedro al observar la fachada
- Y no sabes lo que es por dentro, un lujo, dale entremos –
Al ingresar la música los envuelve, ritmos de otros tiempos
que le roban a Pedro una gran sonrisa. La decoración acompaña con un estilo
único y particular de la década de los ochenta, cuadros y fotos de cantantes,
actores y celebridades de la época tanto nacionales como internacionales, es un
viaje al pasado que deslumbra a quien lo ve por vez primera y Pedro no es ajeno
a ese sentimiento.
- Vení, sentémonos por acá así disfrutamos de todo el paisaje
que ofrece – le indica Diego
- ¡Qué maravilloso este lugar, qué nostalgia de aquellos
días! – confiesa Pedro admirado
- La verdad – comienza a hablar Diego – tengo que confesar
que me sorprendió tu llamado, ¿está todo bien? ¿seguís en pareja con tu socio?
–
Pedro sonríe – Claro que sí, el hecho de que esté en pareja
no significa que no pueda salir con mis amigos, y como ambos somos personas
adultas y seguras de nuestros sentimientos no es un impedimento para nada – al
decir estas palabras recuerda el discurso de Guillermo en su despacho
- Disculpa la pregunta pero la verdad es que tu pareja,
Guillermo ¿no? – Pedro asiente – no parece ser alguien muy tranquilo ni
controlado cuando otro hombre está cerca tuyo – Diego es bastante claro en su
percepción
- Lo sé, pero no puedo culparlo de todo, también me cuesta
verlo cerca de otros hombres pero es algo con lo cual tenemos que lidiar. Lo
importante es confiar uno en el otro, es la base de toda relación –
Mientras Pedro y Diego charlaban animadamente, unas cuantas
mesas más allá, se encontraban comiendo Guillermo y Matías.
- ¿Te podes relajar un poco Graziani? Ganamos un caso, el
cliente nos invitó a cenar a este lugar increíble, nuestros honorarios van a
ser cancelados en 48 horas ¿Qué más queres? – le reprocha Matías
- Ya lo sé, pero no me siento cómodo acá, esta música, este
estilo no va conmigo nada mas – se defiende Guillermo
- Y Pedro, ¿sí va con vos? – le pregunta como al pasar Matías
- No vayas por ahí, no hay necesidad. A ver decime, ¿Qué
tiene que ver Pedro con el hecho de que no me guste el estilo del restaurant? –
audaz como siempre lo acorrala
- Nada, dejá, siempre te vas a ir por la tangente para no
contestarme, mejor disfrutemos de la comida –
Guillermo se sonríe, tiene una extraña sensación pero no
puede reconocer de qué se trata. Sus ojos van revisando cada espacio y rincón
de ese lugar, admira fotos y cuadros y finalmente se posan en la figura de un
muchacho, está de espaldas a él pero puede reconocer muy bien esos cabellos,
esos hombros, esa espalda y al seguir el recorrido en ese preciso instante el
muchacho gira su rostro regalándole la visión más hermosa que pueda existir,
ese perfil, una media sonrisa asoma con hoyuelo incluido “¿Pedro?” piensa en
voz alta. Matías lo mira intrigado y se gira para seguir en línea recta la
trayectoria de esos ojos negros para descubrir a Pedro sentado a unos cuantos
metros de distancia de ellos, acompañado por otro hombre joven como él.
Pedro se siente a gusto charlando con Diego, nunca podría
hablar con sus amigos de esos temas que tanto los incomodan pero que fluyen
naturalmente entre ellos dos. El dueño de restaurant se acerca en ese momento a
saludar a Diego y se abrazan cálidamente para luego dirigir su atención a Pedro
- Te presento a Pedro, un amigo – le dice Diego
- Bienvenido Pedro, espero que estés disfrutando del lugar y
de la comida – y le extiende la mano
- Felicitaciones por la inauguración, es un muy buen lugar,
muy bien ubicado y atractivo – y le
regala una gran sonrisa que no pasa desapercibida para el dueño
- Gracias, me alegra que te guste – y le devuelve la sonrisa
– Diego, ¿me acompañas un segundo? Te robo un instante a tu compañero – le
avisa a Pedro
Del otro lado de restaurant, unos ojos encolerizados observan
toda la situación tratando de contener las ganas de pararse para ir hasta allí
- ¿Qué hace Pedro acá con ese tipo? – pregunta Matías
suspicazmente
- Es un amigo – contesta secamente Guillermo
- Ah, un amigo, mira vos – concluye Matías en tono irónico
generando en Guillermo una erupción de ira a punto de explotar
- ¿Qué significa ese “mira vos”? – lo increpa hostilmente
- Nada, es una observación, y no te enojes conmigo cuando la
razón de tu problema se encuentra a muy pocos metros de acá –
Guillermo tiene los ánimos muy caldeados, basto solo una
ayuda de Matías para levantarse de su asiento y encaminarse directamente hacia
Pedro. Diego sigue hablando con su amigo cuando ve de reojo a Guillermo
acercarse a Pedro con una cara que daría miedo, es tarde para que pueda
alertarlo de su presencia y solo puede esperar que no se produzca un altercado
entre ambos. Pedro observa la carta y al levantar la vista tiene a Guillermo
sentado enfrente
- ¡Guille! ¿Qué haces acá? – le dice sorprendido
- ¿Qué hago yo acá? Mejor dicho, ¡¿Qué haces vos acá?! –
apenas puede controlar el tono de voz
- No me trates así, calmate que estamos en un lugar público.
Seguí tu consejo, arme mis propios planes considerando que vos organizaste los
tuyos, simple – Pedro trata de lucir calmado y sosegado ante un Guillermo a
punto de alterarse
- Así que armaste tus propios planes, ¡mira qué lindo! Y
¿desde cuándo tenes organizados estos planes? – le dice burlón
- Desde el momento en que me dejaste plantado para irte con
Matías, no tenes porque reprocharme nada – lo mira desafiante
- No es un reproche, es una simple pregunta, ¿pensabas
decírmelo o tenía que descubrirlo solito, como ahora? –
La conversación se ve interrumpida con la llegada de Diego
quien hasta ese momento no sabía si intervenir o no, pero para evitar que se
vuelva una discusión decidió presentarse
- Hola Guillermo – lo saluda tímidamente
- ¡Diego! ¿Cómo estas, tanto tiempo? Disculpa me senté en tu
lugar, pero que bueno verte y que se reúnan con Pedro, deben tener muchas cosas
por hablar – lo saluda estrechándole la mano y le cede el lugar
- Gracias, ¿todo bien entre ustedes? – los mira a ambos
- Pero claro que sí, es tan grato encontrarte con tu pareja
quien omitió contar que se iba a ver con el amigo, muy agradable – ironiza
Guillermo
- Basta Guillermo, hablamos en casa, ¿cómo vas a dejar a
Matías comer solo?, ¿Qué poco atento con él, no te parece? – Pedro mantiene la
ironía
- Mira Pedro, vos sabias de antemano que Matías y yo teníamos
una cena, pero lo tuyo claramente es una venganza –
- ¿Venganza? No, querido, acaso ¿no fuiste vos quien dijo que
éramos dos personas adultas que podían salir con quien quisiéramos, que no
teníamos que estar todo el día uno encima del otro? ¿Que vos ibas a hacer lo
que se te antoje como siempre lo hiciste porque nunca rendiste cuentas a nadie
y no ibas a empezar ahora? -
- No me corras con mis palabras, sé muy bien lo que dije –
comenzaba a levantar la voz generando murmullos en el lugar
- ¿Entonces? Que te pensas, ¡¿Que me voy a quedar en casa
esperándote para que vuelvas cuando se te cante y hagas lo que quieras?! –
Pedro también levanta la voz
- Hace lo que quieras Pedro, ¡pero no me mientas! –
- ¡No te mentí! Además, vos te vas con Matías, y yo ¿no puedo
sospechar? –
- No cambies el tema –
- Hago lo que quiero –
- Ahora ¿vas a desconfiar de mí? – le grita Guillermo
- Por supuesto que sí, te vas con quien sabes está
desesperado porque me dejes para estar con vos - le lanza indignado Pedro
- Ah porque Diego no quiere nada con vos ¿no? –
- ¡No metas a Diego en esto, porque yo lo invité! –
- Ah bueno, ahora tengo más claras las cosas – se sonríe sarcásticamente
Guillermo
Pedro lo mira y luego se dirige a Diego – Vamos Diego,
lamento esta situación, no te mereces esto –
- Vos no te vas a ningún lado – exclama Guillermo y lo toma
del brazo ante la mirada sorprendida de todos los presentes, para arrastrarlo a
la cocina del restaurant
- Señor no puede estar aquí – le dice un mozo
- Me chupa un huevo lo que me digas, ¿queres que me vaya?
¡Sacame! – le grita hecho un mar de furia haciendo que el mozo se retire
- Soltame Guillermo, no me trates así – se zafa Pedro
- ¿Queres que nos separemos? ¿Eso queres? – lo mira esperando
respuesta
- ¡Por supuesto que no! ¿Cómo te atreves a preguntarme algo
así? – se indigna Pedro
- No sé, será porque te veo muy feliz con Diego, ¿vos pensás
que soy boludo? ¿Que no me doy cuenta cómo te mira? –
- No inventes, es mi amigo y no me mira de ninguna forma, eso
pasó hace mucho tiempo pero Matías, él sí que te mira con ganas –
- ¡Te das cuenta que estas celoso Pedro! – se sonríe
Guillermo bajando algunos cambios
- ¡¿Yo?! Y vos ¿qué? Fíjate el escándalo que estas armando,
al final ¿quién te entiende Guillermo? – lo mira incrédulo moviendo la cabeza
de un lado a otro – acaso, ¿te acordás que día es hoy? Hoy es nuestro
aniversario Guillermo, hace un año que convivimos como pareja, un año de estar
juntos en las buenas y malas, pero
evidentemente lo que menos te interesa es celebrar conmigo ese momento así que
dejé que te vayas con Matías y por mi parte organice planes para no quedarme
solo en casa sintiéndome un idiota – Pedro caminaba de un lado a otro mientras
Guillermo lo observaba completamente pálido
- Cielito, yo ….. – Guillermo no sabe que decir, no tiene
palabras que lo ayuden en esa situación
- Mira Guillermo, no tengo ganas de seguir esta discusión sin
sentido así que me voy a ir de este lugar con Diego y vos vas a terminar de
cenar con Matías, por favor comportémonos como personas adultas y en casa
seguimos hablando – lo mira seriamente y Guillermo solo puede asentir
Ambos salen de la cocina pidiendo disculpas por los
exabruptos de Guillermo y por toda la situación creada, Pedro se retira del
lugar con Diego y Guillermo por su parte vuelve con Matías
- ¿Qué paso Guillermo? – le consulta Matías preocupado
- Nada, es un tema mío y de Pedro – pero por dentro sabe que
se mandó una gran macana y que Pedro le cobrará con creces semejante olvido
Diego y Pedro se dirigen hacia otro lugar, van en auto de
Pedro sin hablar, Diego nota su semblante tenso y al fin se anima a preguntar
- ¿Estas bien Pedro? -
- Sí Diego, tranquilo,
voy a tener que disculparme con tu amigo por el todo el lío que hicimos con
Guillermo, un papelón realmente –
- No te preocupes por eso, pero ¿Qué le dijiste a Guillermo? ¡Tenía
una cara!–
- Nada que no se mereciera, pero no hablemos de eso – y
siguen viaje hacia otro restaurant
Guillermo luego de despedirse de Matías llega a la casa
creyendo encontrar a Pedro, pero se da cuenta que no ha regresado. Lo llama al
celular pero no le responde “mierda” piensa para sí “¿Dónde estará?”, trata de
dejarle un mensaje pero no tiene sentido. Se queda sentado en el sillón
esperando, pasan dos horas y nada, ni noticias, de dormir ni hablar el sueño lo
abandonó para dar lugar a la desesperación. Camina de un lado a otro, busca una
copa de vino tratando de despejar su cabeza, pero lo único que se empecina en
mostrarle es a Pedro con Diego, sonriéndole, acercándose lentamente a él para
rodearlo con sus brazos y Diego admirando esos labios tan sabrosos, tan
deliciosos para besarlo con gran fervor y en ese segundo la copa vuela para
encontrarse con la pared y caer al suelo hecha pedazos. Toma su rostro entre
sus manos y se siente miserable, el corazón le late desbocado tratando de
escapársele del pecho y un sollozo se escucha retenido en su garganta. Se
siente un verdadero pelotudo por todo el escándalo que armó, en ningún momento
se acordó que cumplían aniversario, ¿cómo pudo olvidar algo así? Si todo gira
en torno a Pedro, TODO es Pedro, desde el momento que vio su foto en el
currículum ninguna otra persona tuvo sentido para él. No quiere perderlo, su
vida acabaría en un segundo si algo así ocurre. Luego escucha la puerta y
suspira aliviado, Pedro ingresa tambaleándose y riendo, golpeándose con todo lo
que encuentra
- Pedro, ¿estas borracho? – le habla Guillermo
- Guille, no, no estoy borracho – y sigue riéndose como un
chico
- No quiero empezar una discusión con vos – le advierte
Guillermo
- Entonces no discutamos, me voy a dormir porque es tarde y
mañana hablamos –
- No, no, no chiquito, hablamos ahora, ¿adonde fuiste? ¿qué
paso con Diego?-
- Uy Graziani, no pasó nada, charlamos, tomamos y nada más –
- ¿Nada más? No te creo, ¡decime que pasó! –
- ¿Queres saber qué pasó? – lo increpa – realmente ¿queres
saberlo? – y se le acerca serio
Guillermo tiembla, lo mira estupefacto, apenas respira – Sí,
quiero saber – le dice con la voz entrecortada
- Hablamos mucho, de muchas cosas, me dijo que podía contar
con él para lo que fuera – y se detiene
- ¿Y qué más te dijo? – pregunta Guillermo más calmado pero
una angustia creciente en su pecho
- Que me espera, por el tiempo que sea –
Guillermo siente que el corazón se derrumbó a sus pies, no
puede emitir palabra, mira directamente a los ojos a Pedro buscando una
respuesta, esperando una despedida, el cuerpo ya no le responde y siente que en
cualquier momento se le aflojarán las piernas y caerá derrotado al suelo
- Si pensás dejarme, que sea rápido porque no voy a resistir
verte salir por esa puerta – y una lágrima traicionera se escapa de sus ojos
Pedro lo observa sin entender hasta que al fin reacciona
- ¡¿Cómo podes creer que voy a dejarte?! ¡No te das cuenta
que te amo Guillermo! – le dice retándolo, indignado
Guillermo se deshace en sollozos y cae al sofá, Pedro lo
abraza – Tranquilo mi amor, estoy acá, tranquilo – le dice dulcemente y lo
atrae hacia él acariciándole la espalda, besándolo en el rostro como muchas
veces lo hizo con él Guillermo. Siente su pena y no quiere verlo así porque le
duele
– Amor, no llores por favor, mírame, yo te amo y nunca voy a
dejarte a pesar de que a veces me trates bastante mal, pero no puedo alejarme
de vos Graziani, me muero si nos separamos –
Guillermo lo mira y acaricia ese rostro que ama con locura y
Pedro busca sus labios para besarlo con ternura, pero Guillermo lo necesita y
se hunde en su boca como un desesperado, abarcándolo completamente, dejándolo
apenas respirar, sus manos recorren el cuerpo de Pedro generando estremecimientos
en cada lugar por el que las desliza. Pedro logra sostener con sus manos el
rostro de Guillermo para admirarlo y luego le dice – Vení amor, vayamos a la
cama – y lo arrastra lentamente, sin dejar de mirarlo
Llegan a la habitación y Pedro cierra la puerta, luego se
acerca y le susurra al oído – te voy a demostrar cuanto significas para mí
Guille, porque sos mi vida-
Y lo besa en el rostro, en su cuello perdiéndose en el aroma
varonil que desprende mezclado a madera y sándalo del perfume que tanto adora,
Guillermo suspira cerrando sus ojos para perderse en las manos de Pedro y en
esa boca que lo enciende hasta incinerarlo. Se deja hacer por su chiquitín
porque lo desea irremediablemente y Pedro responde sorprendiendo al maestro. Le
quita el saco, la corbata y desabrocha la camisa, su lengua recorre el pecho de
Guillermo, se detiene en los pezones lamiéndolos con devoción, continúa su
camino hasta el ombligo rodeándolo y se mueve hasta el vientre, besándolo por
el encima del pantalón. Toma el cinto y lo deja caer, luego el pantalón y el
bóxer siguen la misma suerte y Pedro se regocija al ver el miembro de Guillermo
esperándolo, y él lo abarca con su boca, lo saborea, lo degusta, lo paladea y
con sus manos acaricia la ingle y los muslos, sabe que Guillermo no resistirá
por mucho más tiempo, su cuerpo tiembla y Pedro aumenta los movimientos para
hacer llegar a Guillermo al orgasmo entre jadeos y gritos ahogados. Una vez
saciadas las necesidades de ambos, Pedro vuelve a la boca de su amor y lo besa con
fervor, Guillermo lo abraza por debajo de la remera y luego se la quita, se
mueven hacia la cama dejándose caer en ella. Pedro ayudado por Guillermo
termina de desvestirse, luego se coloca encima de él para continuar besándolo,
sin dejar de acariciar cada rincón, cada recoveco de esa piel amada, las manos
se encuentran y se entrelazan al momento que Pedro penetra a Guillermo. Se
miran conectándose, amándose con los ojos, respirándose, dejando que el tiempo
se diluya en ese encuentro, los labios se rozan, las lenguas juegan a
descubrirse y Pedro comienza con el vaivén, sintiendo el cuerpo de Guillermo
rendirse ante él, ante ese sentimiento que los embarga y que los une. Se
acentúa cada embestida, se devoran en cada ir y venir, hasta que finalmente el
nirvana los recibe al derramarse, al despojarse de todo su ser para
entregárselo a su amado. Ambos yacen cansados pero felices, regalándose caricias
y sonrisas
- Perdoname cielito, soy un idiota, me olvidé completamente
de nuestro aniversario – le dice Guillermo recordando sin dejar de besarlo
- Guille, deja de torturarte con eso, ya pasó. Lo importante
es que estamos juntos ahora – y le sonríe con sus hermosos hoyuelos
- Juntos para siempre cielito –
- Sí, mi amor, para
siempre –
Nooo Juliana ,me podes.....Los celos de Pedro y los de Guiie me encantan...Graziani se porta mal y Pedro se venga .....Matías y Diego la dupla es genial....despiertan lo más oscuro en la pareja......Gracias genia....gracias,realmente vibré con el final,el amor es sublime......"Celos" debe continuar mucho tiempo.....Abrazo de oso.Mirta Ardemagni.
ResponderEliminarComo me gustan estos celos, sus peleas y sus reconciliacionessssss. El amor siempre es más fuertes y ellos ,gracias ese gran sentimiento que se tienen, pueden derrumbar cualquier enojo. Que feito eso de olvidarse el aniversario, a mi me pasó una vez y mi marido estuvo sin hablarme por varios días. Aprendí la lección,tengo todas las fechas importantes agenda das en mi calendario del celu. Besotes
ResponderEliminarJuli, hermoso, como siempre ese cuarteto mortal para estos hombres celosos y posesivos declarados y ese Pedrito pícaro que simpre sabe cómo derretir las defensas , enojos o dolor de su Guiie. Lindo Juli. Gracias, Besote.
ResponderEliminarJULI AMIGA DEL ALMA SOS UN AMOR DE MINA Y TENES UN CORAZON GRANDE COMO EL UNIVERSO...REGALAZOOOOOOOOOOOOOOOO GRACIAS GRACIAS GRACIAS DE VERDAD MILLON DE GRACIAS !!!!!!!! TE JURO QUE ME EMOCIONASTE Y TE RECONTRA AGRADEZCO QUE ESTA VEZ LE TOQUE A PEDRO ,COMO SIEMPRE DIGO ....ADORO A GUILLE PERO ME DEBE MUCHO SUFRIMIENTO DE PEDRO ASI QUE BIEN PETER TE PASASTE A GRAZZIANI LE HACIA FALTA PROBAR UN POCO DE SU PROPOPIO CHOCOLATE.
ResponderEliminarME ENCANTA QUE APAREZCA DIEGO JAJAJA POBRECITO ME DA TERNURA.....Y A MATIAS LO DETESTO EN LA MISMA PROPORCION QUE AMO A PEDRO O SEA.......
ME ALUCINO JULI TU MASTER PIECE DE LOS CELOS ....POR FAVOR AMIS NO DEJES DE ESCRIBIR ESTA SAGA POR ME MATA DE AMOR!!!
TE DIJE QUE TE QUIERO UN MONTONAZOOOOOOOOOOOOOO???? SOS UNA COPADISIMA NENA Y OTRA VEZ GRACIAS POR EL REGALITO TE PASASTE CON CRECES--------------------------majo
TE QUIERO AMIGAAAAZAAAAA Y MUY FELIZ CUMPLE!!!! QUE EL UNIVERSO CONSPIRE ASI PODES CONOCER A TU BENJAMÍN HERMOSO!!!!! SOS UNA PERSONA MARAVILLOSA AMIGA, FELIZ DE HABERTE CONOCIDO!!!! Y QUE TENGAS UN DIA MAGNIFICO, COMO TE MERECES!!!
EliminarJULIANA un hermosura lo que has escrito por fin pedro logro haser sentir a guille lo que el lo hase sentir a pedro con esa locura que tiene de los celos, muy bien por pedro, yo a Matia lo quiero porque es como esas minas arpia que estan siempre ala espera que te valla mal para dar ellas el sarpaso,,,,,,,,,,,,,,,, realmente me encanto espero la continuacionnnnnnnnnnnnnnnnnnn ELDA
ResponderEliminarAhora si!.. Anoche no pude comentar. ¡Juli que regalo de cumpleaños le hiciste a Majo! Los celos, mas celos de la historia! Leerte es entrar a un cuento del cual estás segura, vas a salir con carita de Feliz Cumpleaños! Cada día mejor, Juli!!! Te adoro!!
ResponderEliminarCIELITO, MI AMOR ME LO HACEN ENOJAR , SE MUERE DE CELOS, ESTE ADORADO CHIQUITIN LINDO.
ResponderEliminarGRAZIANI TENIAS QUE SER VOS¡COMO TE VAS A OLVIDAR DEL ANIVERSARIOOOOOOO! TE PERDONO PORQUE SOS TAN ADORABLE COMO PEDRO Y CUANDO TE PONES CELOSO , SOLO QUEDA COMERTE A BESOS.
ESTOS " CELOS" ME ENCANTAN, QUE HISTORIAS TAN LINDAS CON TANTO AMOR .
MATIAS Y DIEGO, EL CONDIMENTO PERFECTO, AUNQUE NO ESTARIA MAL QUE GRAZIANI QUIERA VOLVER A DAR CLASES EN LA FACULTAD Y CRUZARSE CON ALGUN ALUMNO ... O QUE PEDRO TRABAJE CON ALGUNA ABOGADA RUBIA... JA, JA, JA ESTO EXPLOTA.
EN EL MUNDO GRAZIANI-BEGGIO TODO ES POSIBLE, LO QUE ESTA SEGURO ES ESE INFINITO Y PROFUNDO AMOR QUE ESTOS DOS TORTOLITOS SE PROFESAN, LEJOS LOS MATIAS, DIEGOS, ALUMNOS, RUBIAS TONTAS, ELLOS SE MIRAN Y NADA EXISTE ALREDEDOR.
FELICITACIONES A LA ESPERA DE MAS CELOS. MONICA DE LANUS.
Me encantan estos celos de estos bellos hombres que luego terminan en momentos tan profundos y reparadores entre ellos. Gracias!!
ResponderEliminarbuenisimo como siempre amo estos celos y espero mucho mas besotes y gracias por todo mara rosas
ResponderEliminar"Juntos para siempre", besos desesperados, celos, amor, ellos, un combo perfecto, miles de gracias, estos unitarios me destruyen la mente ;) Felicitas
ResponderEliminarAmo cada capìtulo de Celos. Me encanta como se provocan y por supuesto, las reconciliaciones! Y siempre son ellos, tan ellos... Gracias Juliana!
ResponderEliminar