PARTE 1
RECONSTRUCCION
El pasado es un prólogo. W.Shakespeare

Octubre 2014.
Al principio, la marea le provocaba un vacío inexplicable, lo embargaba de una opaca melancolía. La playa perdía su lucha contra el mar en las horas del ocaso, poco a poco sumergida bajo las oscuras aguas de la bahía. Parado en el terraplén que separaba su casa del mar, observando como el límite difuso iba estrechándose más y más conforme avanzaba la noche, le parecía que las olas eran movimientos de brazos que lo acechaban, que aguardaban su descuido para atraparlo y llevarlo al horror de las profundidades. Pasó incontables noches insomne, preguntándose si podría soportar la terrible conjunción de estar en un lugar extraño, desolado, y sentirse él mismo un páramo desierto donde lo único vivo es el recuerdo. Había tomado el primer avión que encontró disponible a un destino que buscó fuera del país y no muy lejano. Se decía a si mismo que pronto iba a volver, que éso era sólo un breve paréntesis. En Chile lo enamoró el encanto de las playas de Coquimbo. Alquiló una camioneta y recorrió rutas y rincones, buscando un espacio donde el aire le pareciera menos extranjero. Recordaba las palabras de Guillermo, diciéndole “te quiero lejos, más lejos que Marte…”. Así se sentía ahora. Fuera del mundo, orbitando un nuevo planeta donde él no estaba, donde nada podía recordárselo. No tuvo que recorrer mucho para encontrarla. Apenas la vió, supo que era lo que buscaba. Una cabaña de madera con galería enfrentada a la bahía, a pocos kilómetros de la ciudad. Con el tiempo, la fue sintiendo cada vez más suya, en la misma medida que se iba reconociendo él mismo cada vez más extraño. Aprendió a pescar a fuerza de insistencia, descubrió la redención de la marea nocturna en las ofrendas que recogía cada mañana desparramadas a lo largo de la playa. Caracoles y moluscos que brillaban a la luz del amanecer como piedras semipreciosas abandonadas, a modo de tregua, de los terrores de la noche. Con el tiempo, el tono pálido de su piel de abogado fue mutando hasta convertirse en miel tostada, sus ojos adquirieron la profundidad y el verdoso de las tardes de mar. Podía sentir el aroma salobre en cada centímetro de su cuerpo, adherido a las fibras de su ropa, engarzado en las hebras de su pelo, compitiendo con la sal de las lágrimas que poco a poco se fue obligando a guardar.
Ya no se siente tan naúfrago, sólo un fugitivo que detuvo sus pasos, que se ancló a la bahía como un barco que aguarda su turno de partir. Amarrado a la espera, marca en un almanaque de la cocina pequeños tildes en forma de gaviotas: el paso de los días.
A veces, en un loco arrebato, corre hacia la playa y entierra sus manos en la arena, dibujando letras que forman palabras que terminan en cartas. Desesperadas, de amor, de soledad, inútiles súplicas que la marea borrará y nunca serán leídas por aquel hombre que lo cree muerto.
Sueña. Resiste. Confía.
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Trescientos treinta y cinco días con sus noches. El tiempo es una medida fija pero relativa. Antes de conocer a Pedro, las horas se medían con el agobio de las mañanas de tribunales o de las tardes interminables en el estudio. Luego de conocerlo, el mundo se puso patas para arriba y ya no supo distinguir un martes de un jueves, lo único que importaba era el momento que lo tenía cerca, que podía llamarlo a su despacho para trabajar juntos en un caso o compartir una comida. Los domingos perdieron su melancolía, porque no había gloria más grande que saber que el lunes volvería a escucharlo, mirarlo, rozar su mano, furtivamente. Rehuía la simpleza de admitir que había quedado expuesto, avasallado por ese muchacho de sonrisa franca y mirada transparente. Creía que podía ser convincente, que podía ocultar sus verdaderos sentimientos, sus ahogados suspiros. Después, cuando ya no hubo necesidad de mentir más, cuando se jugó por lo que sentía y lo arriesgó todo para intentar salvar ese amor de la ferocidad del destino, comprendió que había perdido mucho tiempo en cosas inútiles. Revivió las dudas y los obstáculos que él mismo había puesto en el camino, y se sintió un estúpido que había derrochado lo más valioso que tenía a su favor. Demasiado tarde. El destino se cobró su cobardía, le asestó un golpe fatal. Ahora, el tiempo ha vuelto a ser un instrumento desafinado que ejecuta una melodía sin pena ni gloria. ¿Cómo se sigue cuando ya no se siente latir el corazón? No lo sabe. Ha vuelto a ponerse el traje del antiguo Graziani, el que vivía una existencia de mentira y de negación, el que no se planteaba cuál era la medida de la felicidad ni el tamaño de Dios. ¿Existe el destino? Tal vez. ¿Podemos evitarlo? Antes pensaba que sí, ahora ya no lo cree. Siente que algún desquiciado escribió la historia que Pedro y él interpretaron, que fueron juguetes en manos de la caprichosa maldad de algún Dios menor. Ha intentado sobrevivir yendose de los lugares que conservaban el aroma de su presencia. Trajo gente a su vida para recomponer las piezas faltantes del rompecabezas, y nada resultó. ¿Cómo prepararse para este primer aniversario de irremediable soledad, cómo ensayará una postura que oculte todo su dolor? Y sobre todo, ¿cómo resistir la tentación de abrir el último cajón de su escritorio y usar por fin el arma que compró hace tiempo? Guillermo repasa su vida. Intenta encontrar una explicación que justifique la locura de su destino. Siente que en su vida hay millones de situaciones que podría haber resuelto mejor, de errores imperdonables que podrían haber ajustado cuentas con él. Pero no puede hallar una sóla razón en la vida de su socio que lo llevaran por el camino de la expiación. Una rabia impotente lo carcome pensando en la injusticia que el destino cometió con Pedro. El dolor constante le ha cambiado el semblante. Siente que en un año ha envejecido una década, que vivir con semejante carga no tiene sentido. No puede continuar así. O rehace su vida irguiéndose sobre las ruinas de lo que pasó y sigue adelante apostando al futuro, o empuña por fin el revolver que espera su oportunidad en el último cajón del escritorio. Tal vez tire una moneda al aire, y lo deje una vez más librado al azar de su destino. Que pase lo que tenga que pasar.
DICIEMBRE 2014.
Cuelga despacio el auricular y se queda con la mano apoyada sobre el aparato. Le cuesta encontrar una explicación, entender los motivos por los que se quedó fuera del caso de Guillermo. El juez lo citó pero no le adelantó nada, se comunicó con él por intermedio de su secretario. Revisa cada una de las actuaciones, de los procedimientos, de las declaraciones que tomó. Siente que algo muy grave debió suceder para que lo relevaran. Desde el momento en que Guillermo desapareció no hubo un solo día en que no haya dedicado toda su energía a encontrarlo. Supo desde el principio que las molestias que Graziani se había tomado para despistar la custodia habían sido un intento de escapar de su control, de tomar las riendas de lo de Pedro. Lo que no puede es unir la secuencia de sus pasos con los de Miguel, comprender cómo su hermano pudo llegar hasta él y cumplir con su amenaza. Los intentos de dar con Mendoza no dieron resultado. Desaparecido al igual que Guillermo. Recuerda la pregunta del juez una semana atrás, su interés en saber cómo había descubierto que el abogado se había escurrido a la casita del Delta. No pudo contestar con exactitud porque ni él mismo lo sabe. Presentimiento, corazonada. Se le ocurrió que podía haberse citado allí con Miguel, era un lugar reservado, distante. El arma que guardaba en su despacho no había aparecido nunca. Su instinto tuvo razón. Encontraron la casucha abandonada, vacía, salvo por la sangre. En la cama, en la galería, en los escalones que bajan al río. Sólo éso. Un testigo mudo que les habló de una tragedia, de un cuerpo desaparecido, de un asesino sin rostro que no dejó sus huellas. El análisis de adn confirmó lo que tanto temían, la sangre era de Guillermo. La lancha apareció cerca del puerto de frutos. Limpia, sin señales de haber contenido un cuerpo herido. El dueño le habló del hombre que la había alquilado, les mostró el documento que le había dejado como garantía, no había dudas que Guillermo había ido allí por su propia voluntad. El motivo era una incógnita.
Se llega hasta el Juzgado y espera a que lo hagan pasar. El juez lo recibe con una expresión oscura, cargada de malas novedades. El golpe de la noticia lo deja sin aliento. Descubrieron la verdad, supieron lo de Pedro. Encontraron a Camila yéndose del país. Ella declaró, Alberto corroboró sus dichos. Está perdido. Casi no puede seguir el curso de las palabras del juez, en su cabeza comienza a maquinar lo que vendrá. Destitución. Enjuiciamiento. Deshonra.
Se sorprende al escuchar la última frase cuando sale de la nube que envolvió su cabeza.
-Su renuncia puede salvarlo, todos conocen que estaba involucrado sentimentalmente con Graziani, usted elige.
Lo mira sin terminar de creer. ¿Salvarse, de qué? Si él ya está perdido desde que lo conoció, desde que quedó deslumbrado ante ese hombre que pasó a ser el centro de su vida. Por él cometió ese delito, ideó una muerte, fabricó pruebas, armó un juicio y envió a una inocente a la cárcel. Sus equivocaciones trajeron una avalancha de malos actos. Casi no puede aceptar lo mal que se comportó, no se reconoce en ese hombre que traspasó la línea del deber y se internó en las oscuras aguas de la mentira.
-Es cierto, todo. Acepto la decisión que tomen, fue mi responsabilidad.
No agrega nada más. Se queda en silencio, parado frente al escritorio del juez, la mirada fija en un punto inalcanzable. –El juez lo mira con fastidio, con desilusión. Golpea los dedos sobre el escritorio.
-¿Usted se da cuenta la gravedad de los actos que cometió, Miller? Destruyó una carrera brillante, un futuro que muchos envidiarían. No me puedo poner en su lugar.
José levanta la mirada. -¿Señor Juez, usted alguna vez amó…? -no le importa la impertinencia de la pregunta, lo inapropiado de su actitud. El magistrado frunce las cejas y se queda inmóvil.
–¿Me está tomando el pelo, Miller? ¿Ése es su justificativo? ¿Tirar a la basura toda su vida por alguien que no lo quiso? ¿Cómo pudo ser tan estúpido!
Si, estúpido. Iluso. El amor lo cegó, lo hizo cometer muchos pecados. Es justo, tiene que pagar. Ya comenzó con el desprecio de Guillermo. Después con su desaparición. Sólo faltaba ésto. Cartón lleno, bingo. Se acabó su juego. Ganó el premio mayor, lo que se merecía. La vergüenza que ahora está sufriendo.
-Una última pregunta y después quiero que vaya y haga efectiva su renuncia. ¿Quién mató a Graziani? ¿O ésta también es una muerte falsificada?
Ojalá lo fuera, piensa. Pero sinceramente no lo cree. –Yo me inclino por Mendoza. Por eso le puse la custodia. Lo había amenazado. Lamentablemente… Guillermo no le dio importancia.
-Algo más… ¿Dónde está Pedro Beggio? Usted no puede ignorar éso, no se moleste en mentir. Lo ayudó a escapar.
-No lo sé, de verdad, señor Juez. Debería haber regresado, por algún motivo no lo hizo.
-Está bien. Tal vez lo cite a declarar en la causa. Ahora váyase y agradezca que apreciaba mucho a su padre. Ésto lo hago por él, no por usted.
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En el despacho, termina de guardar sus efectos personales. Revisa los cajones y descubre una foto asomando de un expediente. El corazón se le encoge en el pecho, no soporta verlo. La única foto que conserva de él. La que usó para hacer las averiguaciones. La despega del expediente y se la guarda junto con sus cosas. Cuando termina con todo, recoge la caja y apaga las luces del despacho. Atrás queda el fiscal, adelante un panorama incierto. Mientras baja las escaleras y saluda a la gente que cruza, piensa que no se arrepiente de nada. El amor exige sacrificios. Los resultados no importan, ésa es otra cuestión. Nunca podrá echarse en cara que no hizo todo cuanto estuvo en sus manos.
A punto de abandonar el edificio, siente que alguien lo llama por su nombre, una voz conocida, que quisiera olvidar.
-Todo ésto es tu culpa, seguro que vos les llenaste la cabeza en contra mía! Te voy a hacer pagar! Vas a ir a parar al fondo del río a hacerle compañía al puto de mi hermano!
Miguel se retuerce en brazos de dos policías. ¿Acaso lo que dijo fue un desliz, o simplemente una suposición del paradero de Guillermo? La noticia salió en los diarios, es conocida por todos.
-¿Qué le hiciste, Miguel? Hablá y terminá de una vez con todo este manicomio. Si lo mataste admitilo. Total, que le hace una raya más al tigre. Ya acumulaste varias condenas.
-Ah… ¿querés que te ahorre el trabajo? No te voy a dar el gusto, fiscalito. Vas a tener que escarbar cielo y tierra para encontrarlo.
-Sos un desquiciado, Miguel. ¿Qué pasó, se te acabaron las influencias? Esta vez no vas a salir bajo fianza. Preparate… vas a pasar una larga temporada en la cárcel. De por vida, diría.
-Pero al menos voy a disfrutar sabiendo que esa rata no va a joderme nunca más.
Los guardias se lo llevan, Miguel se deja conducir mansamente esta vez. José se pasa la mano por la cara, quisiera borrar las palabras que escuchó. Entonces fue él… Dios mío, todo terminó.
Con la aparición de Camila y de Miguel se cierra un ciclo. Ella será absuelta y él irá preso. Lo único que falta es encontrar el cuerpo de Guillermo. En Beggio no le interesa pensar. Ya habrá rehecho su vida, salió ileso de toda esa historia demencial. Es el único que saltó a tiempo. Cuánto lo envidia…
Continuará.
¡BIENVENIDA MARY BUHLER! ¡Es todo un honor tenerte con nosotros en este blog destinado a mantener a Guillermo y a Pedro vivos por siempre. Me encanta como arranca esta historia, con su parte pericial y llena de emociones. La descripción que hacés del dolor de Guillermo, me dejó de cama. "Revivió las dudas y los obstáculos que él mismo había puesto en el camino, y se sintió un estúpido que había derrochado lo más valioso que tenía a su favor. Demasiado tarde. El destino se cobró su cobardía, le asestó un golpe fatal. Ahora, el tiempo ha vuelto a ser un instrumento desafinado que ejecuta una melodía sin pena ni gloria. ¿Cómo se sigue cuando ya no se siente latir el corazón?" ¡Cuanta poesía! Hermoso, hermoso, hermoso todo!!!.. ¡Un abrazo por siempre Guilledrista y una vez más, BIENVENIDA!
ResponderEliminarBienvenida Mary, es siempre emocionante leer nuevas historias que nos brindan una bocanada de aire fresco. Interesante el punto que tomaste en la historia como se desfibuja todo ante un Guillermo incapaz de continuar adelante superado por lis recuerdos. Y Pedro, nuestro querido Pedro sobreviviendo lejos de Guillermo. Esta historia me gusta y espero ansiosa la continuación. Besos
ResponderEliminarGenial Mary,genial.La verdad me encantó y va a resultar,segura estoy muy ,muy interesante.Sufriremos un poco pero al transcurrir de los capítulos todo se irá develando poco a poco.La trema es buenísima y pregunto: a los responsables de la tira Farsantes nunca se les ocurrió algo así.....o algo como lo que escriben tus compañeras de Fics????? Que lástima de algo tan hermoso hicieron algo horrible.Gracias amiga,muchas GRACIAS.Tu pluma es magnífica.Tus descripciones son increíbles.Espero con amor el próximo capítulo.Mirta Ardemagni.
ResponderEliminarBienvenida Mary.!!!..Me encanto esta hermosa historia de ellos dos , siempre es tan agradable saberlos juntos...Gracias mil gracias..Esperando lo que viene!!
ResponderEliminarBienbenida Mary hermosa esta historia diferente a otras esta buena, espero ansiosa la continuacionnnnnnnnnnnnnnnnn ELDA
ResponderEliminarBienvenida Mary, curiosamente escribimos en espacios separados y sin leernos caso el mismo guión alternativo, sólo que vos parece le pegaste a Guille y en el mío quien casi muere es Pedro. y ambas tomamos lo lógico, a José como mediando entre estas vidas. Interesante historia alternativa y me intriga lo de Guillermo, obviamente por las similitudes sin conocernos te invito a leer la mía, Espéreme que nació con el cap 74 y comencé a publicar acá en febrero. Besote.
ResponderEliminarBienvenida Mary!!
ResponderEliminarVeo que esto promete muy bien! Me fascinó este capítulo. El misterio nos tiene en vilo. Esperamos la continuación prontito =)
"AY, AMOR MIO,
ResponderEliminarQUE TERRIBLEMENTE ABSURDO
ES, ESTAR VIVO
SIN EL ALMA DE TU CUERPO
SIN TUS LATIDOS, SIN TUS LATIDOS"
(SIN TUS LATIDOS, FRAGMENTO, LUIS AUTE). MONICA DE LANUS
Que excelente !!! me encanto.. bienvenida y gracias por este apasionante e intrigante comienzo de una historia muy prometedora!!! quiero saber como siguee yaa (ansiosa yo?) noooooo Gracias otra vez Silvana
ResponderEliminarBIENVENIDADDDDDDDDD Y FELICITACIONES APOYO ESTA FICCION Y TE ESPERO AQUI PARA LEERTE MARA ROSAS
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