
La puerta luce un agujero de bala, parecido a tantos otros que vio en peritajes criminales en su carrera de abogado. Mira hacia el umbral y descubre manchas de sangre, un oscuro goteo que salpicó el piso de madera justo donde está parado. “Qué mierda es ésto”, se pregunta. La última vez que estuvo allí, corrió desesperado por su vida mientras Miguel lo perseguía y disparaba contra él. De pronto le parece una estupidez haber venido, un impulso irracional, este lugar maldito no puede ofrecerle nada bueno. Duda entre dar media vuelta y correr intentando alcanzar el bote de la mujer que aún se escucha cerca, o quedarse allí y purgar los últimos demonios de ese pasado que lo persigue. Indeciso, se sienta en el umbral y prende un cigarrillo. Ya es demasiado tarde para irse, tendrá que buscar la manera de soportar medio día en esa desolación, haciendo fuerza por no evocar las cosas malas sino las buenas, aunque hayan sido pocas. ¿Pocas? Sólo una, pero lo más grande que le pasó en la vida. La película que lleva en su cabeza echa a rodar una vez más, no se desgasta con las infinitas veces que la hizo andar, de mil maneras diferentes. Completa, en fragmentos, de atrás para adelante… La recuerda a fuerza de repeticiones, desafiando el tiempo que pasó, la desesperanza que le gritaba que la olvidara y a la que no quiso escuchar. Nada le va a robar esos recuerdos. Un fragmento de un bolero le viene a la mente, “pasarán más de mil años, muchos más, yo no sé si tiene amor la eternidad, pero allá tal como aquí, en la boca llevarás… sabor a mi”… Por un momento, se permite soñar, se olvida que Guillermo está desaparecido, que el destino se ha ensañado con ellos. Acunado por la tibieza del recuerdo, ayudado por la cercanía de esas paredes que lo presenciaron todo. “Su boca... Ardiente, salvaje, invadiendo la suya. Sus manos temblorosas, dominantes, controlando el ritmo de su impaciencia, impidiéndole escapar si acaso lo intentase. La desesperación con que lo empuja hacia adentro de la casa como si se terminara ya la noche que apenas comienza. Luego allí junto a la cama, sus dedos recorriendo la línea de su cuello, bajando por su pecho, abriendo la camisa. Deseo que quiere explotar y se contiene, cauteloso, en la fina línea desde donde explora sensaciones propias y ajenas, besos minuciosos, que van subiendo en intensidad, que se derraman más allá de los límites de la boca y descienden por sus cuellos y sus hombros, transformando la delicada y húmeda caricia en mordiscos dolorosos. No sabe en qué momento terminaron así, arrasados, desplomados sobre la cama. Vuelve a sentir en su cuerpo la gloria de ese dolor que lo traspasó, que lo hizo gritar, que lo liberó. Escucha como entonces, el sonido de su propio llanto, el sabor de sus lágrimas mezclándose con las de Guillermo, los dos cabalgando en la noche y agitando el aire que se impregna con sus gemidos. Casi puede sentir otra vez el perfume único de sus cuerpos, dos esencias unidas para formar una sola, exquisita, perfecta”.
Pedro ya no sabe si está allí o acá, abre los ojos, confundido, mareado, el golpe de la realidad lo sacude y lo hace estremecer de honda desesperación. Ya no puede más, no hay lágrimas que consigan quitar tanta angustia, sin embargo llora y se recuesta sobre el piso mientras vacía todo ese mar que le quema las entrañas, que le impide respirar. De a poco una nueva intensidad de dolor reemplaza la angustia, el convencimiento de que ya no habrá más noches como aquella. Se levanta y va hasta la orilla del agua, mira su propia imagen reflejada y le parece que no es él. ¿Cuándo acabará este dolor imposible, cuando podrá recuperar las fuerzas para volver a sentirse dueño de sus actos? Sus ojos están suspendidos sobre el agua, flotando a la deriva.
Casi sin pensarlo busca en su bolsillo y saca el paquete de cigarrillos, pero el temblor de sus manos los deja caer. Baja la vista y ve el paquete entreabierto, algunos cigarrillos desparramados sobre el escalón. Esparcidos sobre la madera salpicada de sangre. Se agacha y observa las manchas, aún se distingue el rojo intenso, que no ha sido lavado por la lluvia. Sangre reciente, sangre oscura. Se da vuelta y mira la casa que le resulta aún más inquietante. No puede evitar un estremecimiento. Allí ha pasado algo terrible, y ha sucedido ahora. Sube a la galería lentamente, las piernas le pesan, el temor de lo que va a encontrar le retarda el paso. De pronto una imagen lo golpea. Su suegro desangrándose en el piso, muriendo entre sus brazos. Por qué, Dios mio, por qué le viene esta imagen espantosa a la cabeza, qué desagradable asociación de ideas le ha provocado este deja-vu. Porque éso es lo que siente, está a punto de entrar a esa casa y entonces, de alguna manera, todo volverá a suceder.
Empuja la puerta, la abre sin dificultad. El olor a humedad y a encierro le intensifican la sensación de lo ya vivido. Está oscuro, pulcramente ordenado, cruza el umbral y desvía la cabeza hacia la derecha. La cama. Se acerca y aún en la penumbra distingue la mancha de sangre, un charco enorme sobre el colchón, prolongándose en el piso. Desliza presionando los dedos sobre ella, puede sentir la humedad que todavía conserva. Mira sus dedos manchados. “No toques nada, no dejes tus huellas”. Tarde la advertencia, como siempre. Alguien entró por la fuerza e hirió a la persona que estaba allí. Un asesino, otra vez, sólo que en esta ocasión la persona no pudo escapar. Pero… ¿quién es el asesino, y quién es la víctima? ¿Por qué justo hoy, por qué justo en esta casa? Una extraña maldición pesa sobre este lugar. La Resentida… es un nombre muy curioso para una casa, y parece tan apropiado ahora para describirla. Su instinto le grita que se vaya, que limpie sus huellas y desaparezca. Encuentra un rollo de papel y lo usa para borrar la señal de sus dedos sobre el colchón, la pasa repetidamente por la puerta. Corre a tirar el trozo de papel al río. Se arrodilla junto al agua, moja su cara, se revisa la ropa, constata que no haya manchas. “Dios mio, una mujer me trajo hasta acá. Una testigo. No, otra vez no puede ser…” Se tapa la cara con las manos, tiene que pensar lo que va a decir, tiene que aclarar su mente confundida. Nadie sabe que está vivo, los muertos no pueden asesinar.
A sus espaldas, un ruido metálico lo hace levantar la vista de golpe. Se da vuelta y ve un niño parado a unos cuantos metros con una gomera en la mano en posición de tirar.
– ¿Quién es usted? –le grita. Pedro se levanta, el niño insiste–. Dígame quién es y qué está haciendo. Y no se mueva porque tengo buena puntería, puedo sacarle un ojo desde acá.
Para tranquilizarlo, levanta los brazos y le muestra que no tiene nada encima.
- Yo me quedo quietito si vos me decís primero quién sos, y por qué estás tan agresivo conmigo.
- No lo conozco. A lo mejor es de los malos.
- No… -Pedro no puede evitar sonreir, este niño con aspecto de cowboy le produce una ternura inexplicable-. Yo no soy de ésos. Decime, ¿Cómo te llamás?
El niño vacila, baja despacio la gomera y se queda observándolo, apreciando cada gesto de ese desconocido que sin embargo le trae recuerdos, tal vez de otra persona que vio en el pasado.
- Yo soy Pedro.
- ¿Ah, si? Qué lindo nombre, es igual al mío.
- No es cierto…
- Puede parecer raro, pero no lo es, además no es un nombre poco común. No nos llamamos Sigfrido, o Anastasio.
El niño se ríe por primera vez. – ¡Pero ésos no son nombres de humanos!-. Pedro se ríe con él. Siente que la tensión comienza a aflojar, en él y en el chico.
- Decime, tocayo, ¿qué estás haciendo por acá? Éste no es un buen lugar para frecuentar.
- Si, ya lo sé… Pero se me había perdido la gomera, sabía que tenía que andar por acá porque la última vez que vine la traía conmigo… ¿Qué quiere decir tocayo?
- Quiere decir que tenemos el mismo nombre.
El niño ya más confiado se acerca un poco. La mirada del hombre lo tranquiliza del todo. Es transparente, sincera. No puede esconder nada malo, lo leería en sus ojos. Pedro se sienta sobre los escalones de la galería, el niño sobre el pasto.
- No está bien que uses esa cosa –señala la gomera-. Un buen chico no anda disparándole a los pájaros.
- Pero yo no les disparo, en serio. Me encantan los pájaros, acá hay muchas especies. Mi hermano sí lo hace. Yo practico puntería con otras cosas, por ejemplo con latas como hice recién. Mi papá siempre me decía que los animales son creaciones de Dios, como nosotros. Todo el mundo decía que mi papá era un pan de Dios. Mi hermano Juan me enseñó a pescar, a escondidas. Yo cuando los saco del agua les pido perdón. Jesús pescaba, entonces no puede ser malo. Eso a mi papá no le importaba, él odiaba matar ningún bicho.
- Está muy bien, sos un chico muy inteligente. Decime una cosa… ¿sabés si acá estaba viviendo alguien, últimamente?
- ¿Por qué me lo pregunta?
- No me contestes con otra pregunta. ¿Vivía alguien, si o no?
- ¿Cómo es su nombre completo, señor?
- Parecés un detective haciéndome esas preguntas… debés leer muchas historias policiales vos…
- No, yo no leo, mi mamá no tiene plata para libros. Pero a veces veo televisión en la casa de mi padrino, que tiene Direct Tv. Yo miro muchas series yankis.
- Ah, qué moderno… bueno, ¿y qué series te gustan más?
- Muchas, pero hay una que daban antes que era mi preferida. Se llama Dexter.
- Me suena pero no lo ubico…
- Es un hombre que mata asesinos seriales.
- ¿Mata asesinos…? Entonces también él lo es….
- Y…, sí. Pero me gusta que haga limpieza. Los malos, los que lastiman por placer o para tapar alguna cosa, ésos no merecen la cárcel. Merecen morir.
- No suena muy católico eso que decís. Antes me hablabas de Jesús, El dijo que hay que poner la otra mejilla…
- Si hiciéramos eso, no existiría la justicia, todos estaríamos muertos. Todos, la raza humana entera.
- Pero la justicia no se debe tomar a la ligera, por mano propia, para eso están los abogados, los jueces, las leyes.
El chico se queda pensativo. “Todo éso mató a mi papá…” Levanta la vista y se queda mirándolo a Pedro, en sus ojos asoma una inquietud.
- No me contestó lo que le pregunté antes.
- Es que con tanta filosofía me perdí… ¿Qué era?
- Qué cómo es su nombre completo.
- Ah! Me llamo Pedro, Beggio.
Sólo al segundo de decirlo, lo deja pasmado haberle revelado su nombre. ¿Cómo este pequeño desconocido le ha bajado las defensas? Con él, se siente absurdamente cómodo y confiado.
- ¿Usted es abogado?
- Qué te hace pensar…
- Dígamelo. Usted ya estuvo antes aquí, ¿no es cierto?
“Mierda, mierda. Este chico sabe algo. Metí la pata una vez más”.
- No, yo… estás confundido, con otra persona.
El chico se incorpora, de pronto se lo ve nervioso, lo mira con el asombro de quien descubre lo que era obvio.
- Es verdad, es usted. El hombre prófugo, el que ayudó mi papá.
- Tu papá… ¿era Maidana…?
- Si, señor. Escuché la historia, y también alguna vez lo vi cuando estuvo acá. Desde lejos, porque mi papá me prohibió que me acercara. Por éso lo encontraba cara conocida.
- No tengas miedo, no soy malo, no sé cómo explicarte…
- No me explique nada. Soy yo el que tiene que decirle… No tenemos mucho tiempo, no debí distraerlo, pero no sabía quién era…
- De qué hablás, ¿qué tenés que contarme?
- Del hombre moribundo. El que mis tíos se llevaron de esta casa.
- ¿Qué…? ¿Qué sabés de éso, y qué tengo que ver yo…?
- Usted tiene mucho que ver. El hombre no paraba de nombrarlo. Pedía que lo buscaran, que le avisaran… que estaba en peligro también. Decía que alguien quería matarlo, como la otra vez.
- A ver, por favor, aclarame un poco porque no te entiendo nada. ¿Quién es ese hombre?
- Estaba en esta casa, él lo nombraba, pero después se desmayó y ya no pudo seguir hablando. No sé si estará muerto porque había perdido mucha sangre, y no quisieron llevarlo al hospital para no tener que declarar en la policía. ¿Usted sabe lo que le pasó a mi papá? Por eso, acá nadie quiere tener que ver con la policía. Todos discutían qué hacer. Mi tía es enfermera, lo atendió pero dijo que si no lo llevaban al hospital se iba a morir.
Pedro comienza a sentirse mareado… el chico no está inventando nada. El hombre herido, nombrándolo, pidiendo que le avisen que está en peligro, ese hombre que sabe que él está vivo… Se levanta y se acerca al niño, lo toma del brazo.
- ¿Sabés como se llama ese hombre?! ¿Lo conocen, dijo quién es?
- A mi, cuando llegó hace unos días, me lo dijo.
- Cómo… decímelo ya. –Ahora el mareo se ha transformado en un dolor de cabeza que lo parte en dos.
- Guillermo. Se llama Guillermo.
Continuará.
Nooooooo Mary lo tuya es pura maldad!!!! Como hago para sobrevivir hasta el próximo domingo?????? Por dios!!!!! Capitulazo!!! Este encuentro de los dos Pedros fue increíble!!! El chiquito fans de dexter es impresionante, solo por eso ya se ganó mi corazón!! Y parecería que al fin Guille y Pedro se encuentran??? Mm a esperar !!! Felicitaciones no me caso de decirte sos junto a Juli y Sandris, lo mejor de este blog!!!!! Besos mariana.
ResponderEliminarMi hermosa amiga Mariana... qué lindo escucharte decir que te encariñaste con Pedrito Jr... es un personaje creado en mi mente para rendir homenaje a un hombre bueno que tuvo un mal fin, y que cuando lo traje a la historia no sabía que llegaría a ser tan importante... gracias por acompañarme y darme aliento, de verdad, me hacés mucha falta cada semana... un beso enorme!
Eliminarno tuvo un mal fin mary lo trajimos de vuelta a los mundo paralelos que ellos habitan
Eliminar¡hermosa tu ficns me encanta doble capitulo l proxima no nos dejes con estas ancias
daniela maurice
No, No, No, No, No, No..... Asi no !!! Por favor !!!! Toda la semana esperando esta fic. GENIAL el capitulo !!!, pero no puedo con la ansiedad. POR FAVOR !!!! Sorry Sandra, pero la paciencia definitivamente no es mi fuerte ;) Gracias Mary por la historia, es impecable! Perdón por la #AnsiedadDesmedida.
ResponderEliminarLa paciencia tampoco es mi fuerte amiga, pero la que escribe es la que manda! Jajaja! Si, de verdad esta fic te impulsa a morderte los dedos esperando la continuación. Gracias Mary Buhler!
EliminarA las que escribimos nos encanta generar ansiedad... somos malas! jajaja GRACIAS, es un gran halago!!!
EliminarNooooooooo, estoy gritando por dentro!!! No podes dejarnos asíiiiiiiii. Muero lentamente, esto es muy fuerte, no voy a poder aguantar hasta el domingo. Que gran capítulo, nuestro dulce Pedro perseguido por ese pasado tan cruel, por ese sabor agridulce de aquella única noche de amor, de vivir en el anonimato y ahora Guille herido!!! Se me estruja el corazón, necesito un poco paz, necesito saber que todo va a estar bien. Mary me dejas con la ansiedad al límite, pero en tus manos seguro que el próximo capítulo habrá una resolución como la que esperamos, con ese encuentro de dos almas gemelas. Besotes
ResponderEliminarGracias July... todo va a estar bien...por un tiempo (muejejeje me salió la maldad...!)... un beso, corazón!!!!!!
EliminarAHH bueno y como hago ahora para esperar la proxima!! Me encanta esta historia!! Gracias!!
ResponderEliminarAdri, tené paciencia, templanza como diría Guiie... besotessss!!!!!! gracias!
EliminarMARY muy bueno pero cuando por fin se van a encontrar por cuantas cosas mas tienen que pasar,,,,,,,,,,,,,,,,muy bueno espero la continuacionnnnnnnnnnnnnnnn ELDA
ResponderEliminarElda ya va la continuaciónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn jajajaja te quieroooooooooooooooooooo!!!! (lo peor ya pasó, te lo prometo)!
EliminarNaaaaaaa...no tenes piedad....no nos podes hacer esto....ya estás escribiendo el próximo y que Guille la publique antes.........te amo Mary Buhler ,me vas a matar .Es hermoso este policial.Ese Pedro recordando "esa noche de amor"....estos dos son comestibles....Al fin me parece que Guille y Cielito se van encontrar?? Jajajaja pura ansiedad...Gracias Mary por tu pluma maravillosa...Abrazo.Mirta Ardemagni.
ResponderEliminarMirta querida, ya lo dije más arriba.. La escritora manda. Yo siempre feliz y honrada de publicarla! No me digan que no es una genia! Amo esta fic!
Eliminar"" Acunado por la tibieza del recuerdo, ayudado por la cercanía de esas paredes que lo presenciaron todo. “Su boca... Ardiente, salvaje, invadiendo la suya. Sus manos temblorosas, dominantes, controlando el ritmo de su impaciencia, impidiéndole escapar si acaso lo intentase. La desesperación con que lo empuja hacia adentro de la casa como si se terminara ya la noche que apenas comienza. Luego allí junto a la cama, sus dedos recorriendo la línea de su cuello, bajando por su pecho, abriendo la camisa. Deseo que quiere explotar y se contiene, cauteloso, en la fina línea desde donde explora sensaciones propias y ajenas, besos minuciosos, que van subiendo en intensidad, que se derraman más allá de los límites de la boca y descienden por sus cuellos y sus hombros, transformando la delicada y húmeda caricia en mordiscos dolorosos. No sabe en qué momento terminaron así, arrasados, desplomados sobre la cama. Vuelve a sentir en su cuerpo la gloria de ese dolor que lo traspasó, que lo hizo gritar, que lo liberó. Escucha como entonces, el sonido de su propio llanto, el sabor de sus lágrimas mezclándose con las de Guillermo, los dos cabalgando en la noche y agitando el aire que se impregna con sus gemidos. Casi puede sentir otra vez el perfume único de sus cuerpos, dos esencias unidas para formar una sola, exquisita, perfecta”. Perfecto,maravilloso,exquisito,te deja sin respiración y hace que los "veas"....que sientas el perfume que exhalaban,que escuches los gemidos,los llantos,sus nombres dichos en medio del "amor" Pedro....Guiie....Solo Gracias.Mirta.
ResponderEliminarGracias Mirta, sabía que te iba a gustar, te agradezco el honor que cites esos párrafos... me siento muy halagada. Un beso gigante!
EliminarCapitulon!
ResponderEliminarUna sola palabra puede resumir tanto y hacer tan feliz? Gracias!!!!!!!
EliminarMUY BUEN CAPITULO.::::ME ENCANTO EL ENCUENTRO ENTRE LOS DOS PEDROS...-TE TIENE PERMENENTEMENTE EN SUSPENSO....EL DESTINO SIEMPRE JUGANDOLES EN CONTRA Y ELLOS LUCHANDO POR ESTAR JUNTOS.... MUERO POR ELLOS Y SU AMOR INCONDICIONAL...
ResponderEliminarA mí también me gusta, es una de las partes que prefiero del fic... es verdad, el destino les juega en contra pero ellos arrasan con todo. Un beso grande!!!
EliminarAyyyyy Dios mío!!! No lo llevaron al hospital!!!! Cielito se va a caer muerto ahí nomás con semejante noticia, esto es MUY tensionante.
ResponderEliminarPrecioso el recuerdo tan vívido del único buen y GRAN momento que tuvo Pedrin en la choza esa.
Y el pequeño Poirot siempre atento a todo! Si no fuera por él, los adultos no lo hubieran rescatado a Guiie.
Beso grande Mary!
Guille, siempre extraño tus comentarios... me malacostumbré a que me digas Agatha... uno se habitúa a los elogios inmerecidos. ¿Viste que sagaz nuestro pequeño Hércules? voy a a hacer que crezca y se atuse el bigote, mon ami... y se convierta en un verdadero engreído, con acento belga, y que no despegue su culito del asiento, porque sólo necesitará ejercitar sus pequeñas células grises, jajajajaja Te adoro Guillermina!!! compañerita de policiales de la autora más genia de todos los tiempos!!! Qué bueno saber que la excelencia de esa mujer no ha sido olvidada, pensaba que sólo yo seguía venerándola... te mando un beso grande!!!!
EliminarAy, Mary, que excelente y cautivante es esta historia. Por favor urgente la continuación. Los quiero juntos, YA. Un beso
ResponderEliminarGracias Constanza!!! me honra tu comentario, de verdad te agradezco, sé que cuento con ustedes incondicionalmente y me emociona. Un beso!
EliminarMi tan querida Mary, como verás no me equivoco al decir que esta fic es una maravilla.. Tus seguidoras lo confirman. No solo la trama es atrapante, tu forma de relatarla es excelente. Sos una verdadera escritora y no tenés nada que invidiarle a nadie, por eso me atrevo a llamarte la Agatha Cristie del blog, me pongo de pie para aplaudirte. Tu policial es supremo, las escenas que lográs me dejan sin aliento.. En verdad me siento honrada de tenerte entre nosotras.. Te dejo un abrazo Guilledrista y un beso gigante.. Sos un espíritu fuerte y noble, un honor haberte conocido.
ResponderEliminarGuille Sandris... ya sabés lo que siento y opino, qué más te puedo decir? Viniendo de vos especialmente los halagos me saben a gloria. Qué mejor pago qué ésto! Ya sabés que es un honor para mí estar acá, y no me voy, no me muevo, ni en un día, ni en una semana, ni en un mes. Tenés Mary para rato amiga querida, mientras éso te sirva... un beso!!!
ResponderEliminarSADIC WOMANNNNNNNNN NO PODES HACERME ESTOOOOO BRUJA MALEFICAAAAAA ,SOLO TE PERDONO POR ESCRIBIR TAN GLORIOSAMENTE BIEN QUE SI NOOOOOOO que parezca un ACCIDENTEEEEEEEEEEE!!!!!! yo necesitoo que se encuentren miss Buhler!!!!!!!NO SI ME EXPLICOOO RUEGO MODO ON!!!!!!!!!! cuantos signos y mayusculas que horrorrrrr jajajajaja te das cuentas miss mary lo que provocas en mi????? ADMIRACION TOTALLLLLLLLLLLLLL NECESITO LA CONTINUACION EN BREVE PERO MUY BREVE........majito jejejejejeje
ResponderEliminarMajito espero que hayas estado afilando el lápiz con July en Cba... (para el que no sabe, no piense mal, me refiero a escribir juntas un fic!). Si no lo que va a parecer un accidente es tu caída a un precipicio... Con lo que escribió July ayer me convencí que ella también tiene dotes para el humor, así que no acepto excusas... mirá que como te dije el final no lo escribí y me vienen muchas ideas macabras a la cabezaaaaa.... jajajajaj besossssss!
EliminarMary NO TENES NINGUN DERECHO!!!!! disculpame que te lo diga asi pero vos no nos tenes piedad!!!! como nos vas a dejar con esas tres palabras! Se llama Guillermo!!! pude ver la carita de Pedro grande... e imaginar a Pedro niño ya lo tengo en mi mente con su carita y su ansiedad por contarle lo qeu ocurrio en esa casucha...... lo volvi a leer recien y me doy cuenta de tantos detalles que la primera me perdi!!! exquisito relato del recuerdo de esa LA noche.....los malos recuerdos de su suegro tambien fueron muy bien relatados...impecable!!! es impresionante como escribis y como me tenes atrapada amo el suspenso...pero se podrian encontrar pronto??? jajajaja que hincha pero es que los quiero juntitos!!!!!!! te agradezco con el corazon por tu escritura y voto por un doble capitulo...estoy segura tendre quorum.......Silvana (Silbarby)
ResponderEliminarSilvana gracias!!!! que me digas que lo releíste ya me pone la piel de gallina! No tenés idea lo que se siente! Y, bueno el reencuentro ya no lo puedo posponer más, que si no lo haría, jajaja! Se me está muriendo Guille pobrecito... ojalá llegue a tiempo Pedro. Un beso!!!!!!!!!!
EliminarNoooooooooooooooo !!!!!! no podes matarmelo a #miguille noooo ....(sos de las mias...un poco sadica..jajajaja) hablando en serio queria decirte que esta historia no solo sera releida...sino que sera celosamente guardada en mi biblioteca (mi notebook) para ser releida cuando todas ustedes se cansen de "esto"....yo sea viejita y me agarre el mal del sauce por estos dos hombres que tienen atrapado mi corazon....GRACIAS!!!
EliminarEXCELENTE Mary me tiene muy atrapada tu historia lei todos los capítulos juntos realmente son cada capitulo mejor que otro espero ese reencuentro tan esperado no nos hagas sufrir tanto.EsPèro la próxima muy ansiosa.FELICITACIONES!!!!!!!
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