Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 23 de noviembre de 2014

"RESURRECCIÓN" - Cap. 3 - (By Mary Buhler)

RESURRECCIÓN - CAPÍTULO 3


El avión de Tam despega del Aeropuerto Magalhães a la una y cincuenta de la tarde.  Guillermo recuesta su cabeza en el asiento y mira por la ventana.  Un grupo de nubes lo hace temblar en una ligera turbulencia, sube un poco más y se ve libre al fin, surcando un cielo impecablemente celeste, sobre un mar que a esa altura se aprecia sereno.  Se desabrocha el cinturón y busca el celular que guardó en el bolso de mano. Escribe el mensaje que hace tanto tiempo desea enviarle a su hijo.  “Estoy llegando 21.10 hs. a Aeroparque. Tomo taxi a casa”.  Lo deja guardado para enviarlo más tarde, cuando esté seguro que el vuelo no se va a alargar más allá de las siete horas veinte minutos escala en San Pablo incluida.  Está ansioso, revolucionado, le dice que no a la azafata que le ofrece algo para tomar, se arrepiente y la llama pidiéndole un whisky, tiene que calmar los ímpetus, dejarse llevar y que las cosas, simplemente, fluyan.  Abre un libro, lee tres párrafos, vuelve sobre el último una y otra vez, no puede concentrarse.  A su lado, una mujer lo mira insistente.  Él la mira a su vez y ella le pregunta si está nervioso por el vuelo.  – No, estoy nervioso por lo que me espera allá abajo. 
- Bueno, entonces relájese que aún no llegamos.  Ya tendrá tiempo de preocuparse después de agradecer que el avión pise el suelo.
Se acomoda la almohadita y cierra los ojos. El rostro de Pedro aparece una y otra vez, no puede dormir, lo acosa, lo persigue implacable, no lo quiere dejar ir.  Ay, cómo lo empieza a extrañar y apenas se ha ido.  Siente deseos de llorar, de esconder la cara en esa almohada y dejar que le absorba las lágrimas que pugnan por escapar.  ¿En qué momento se volvió tan flojo? Nunca había necesitado tanto a alguien.  Desde el primer instante, sin saber cómo ni por qué, se le clavó en el alma y ya no pudo arrancárselo más.  Once meses con él, y por primera vez tienen que separarse, despegarse, hacerse nuevamente dos.    Ahora, a miles de metros de la superficie terrestre, a varios kilómetros ya de Bahía, su ausencia comienza a pesarle de una manera opresiva. Tendrá que evitar esos pensamientos, poner en su mente a los que lo esperan y no al que dejó, tiene que arrancarse el dramatismo que se instaló en su alma aquel día que lo creyó muerto y que no ha podido eliminar del todo, ni siquiera en las horas más felices junto a él.   El viaje se le hace largo, tedioso, tiene que esperar en el aeropuerto de San Pablo casi dos horas hasta salir de nuevo en otro avión que esta vez parte con rumbo final  a la ciudad de Buenos Aires.  Al ir llegando, las luces de la gran urbe le provocan una intensa emoción, le parece que  emerge de la oscuridad del océano para recibirlo, para darle la bienvenida, su hermosa y añorada ciudad, el sitio en el que siempre pensó que viviría hasta el final de su vida.   Está saliendo a buscar un taxi cuando alguien se le tira en los brazos, lo llena de besos, le repite cuánto lo extrañó.
 –¡Hijito…!
-Cuidado con el brazo papá, o me van a tener que acomodar de nuevo! –le dice mientras Guillermo lo mira embelesado, le acaricia la cara, busca las diferencias que el tiempo pueda haber marcado en el rostro de su joven hijo. 
–Parecés más grande, Fabián… más hombre. 
–Y, debe ser la paternidad, te obliga a madurar aunque no quieras.  Y vos papá, te ves muy bien, tenés color de playa. 
Se ríe con ganas.  -¿Playa?  Ni en broma, hijo… es el sol de la calle, te persigue donde vayas.
Se suben al taxi, abrazados, profundamente felices de haberse reencontrado, ya no se plantea más nada, no teme, no piensa.  Volver era imprescindible.
---
-No, no es así como decís, Juan. No me estoy escapando de nada.  Y mucho menos de mis responsabilidades. Pero no vine para quedarme, ni para afrontar reclamos, tampoco. Ya sé… pero esta decisión es algo que tengo que tomar con Pedro, él es mi pareja y si no está de acuerdo no vamos a volver.
Guillermo habla por el celular y sigue con la mirada las acrobacias de Lautaro que se sube al sillón, se para apoyándose sobre el respaldo e intenta robarle el teléfono.  Como no lo consigue, se baja con un movimiento peligrosamente acrobático y dirige su atención a un grupo de juguetes desparramados sobre la alfombra.
-Yo te agradezco profundamente todo lo que estás haciendo, Juancito. Pero por supuesto, no voy a pedirte más de lo que podés o querés dar.  Si hace falta gente en el estudio es hora de contratar a alguien, no  lo pienses más.  No, Marcos no.  A él dejalo al margen, no confío en su criterio de selección de personal.  Podés consultarlo con Gaby.  Ah… antes que me olvide, quiero preguntarte algo, ¿Sabés algo de José? Mmm… me lo imaginaba.  Bueno, se lo buscó, y que agradezca no haber ido preso.  ¿Dónde tiene el estudio? No, no pienso visitarlo, ¿estás loco? Simple curiosidad. Está bien que no sea rencoroso pero hay cosas que cuesta olvidar.   Bueno, querido, sí, nos vemos el sábado… te esperamos a cenar.  Chau.
Ana se sienta junto a él y le muestra un album de fotografías. 
–¿Todavía se sigue usando ésto? –le pregunta mientras se pone los anteojos.
-Lo mandó a imprimir Vale, son del primer cumpleaños, mirá… ¿no es igual a Fabiancito?
-Idéntico, Ana, parece mentira.  Qué rápido pasa la vida… Uy mirá ésta, con el gorrito y la torta, dan ganas de comérselo a él.
-Viste todo lo que te estás perdiendo…
Guillermo la mira de reojo.  –¿Al final, vine para que todos me echen en cara lo mismo?  Ya sé lo que me pierdo.  Siempre que se elige algo, se deja otra cosa en segundo lugar. 
-Si, pero lo que dejaste atrás es muy importante. Tu hijo, tu nieto… ¿No te parece que son cosas demasiado grandes? Sobre todo para un hombre que estuvo tan pendiente, tan dedicado a su hijo. Es una pena, Guille, no te enojes… Fabián te extraña muchisimo.
-Si, ya sé.  Yo también los extraño.
-Y, entonces? ¿No vas a volver?
-Ana, ¿Qué te parece si cambiamos de tema? Contame de Lauti, cuándo empezó a caminar por ejemplo, qué palabras sabe decir…
Ella va hasta el bebé y lo levanta en brazos.
-Esperá que esté bebé lindo necesita que lo cambien. –Lo acomoda en el cambiador sobre el sillón y comienza a abrirle el pañal-.  Alcanzame aquel bolso, abrilo mejor y dame las toallitas.   Guillermo la mira mientras lo limpia. Se queda pensativo, maravillado. 
-Te miro Ana y es como si todo hubiera vuelto atrás.  Como si todas las cosas malas que vivimos no hubieran sucedido, qué curioso…
-No me hagas poner contenta Guille, que ya no tenemos treinta años.  Las cosas pasaron, y dejaron sus huellas.  Además… yo estoy muy contenta con ser abuela, es mucho más fácil que ser madre, ¿no te parece?
-Vos eso lo decís porque estás con él casi todo el día, pero si estuvieras lejos no te parecería lo mismo.
-Veni, ayudame, ponele la ropa ésta y las zapatillitas  que se sacó. Voy a tirar el pañal.
Guillermo lo viste sin dificultad, el bebé se ríe como loco cuando se traba con los cordones de las zapatillas.  –¡Ana! Vení, que no sé cómo se atan.
Ella lo mira desde la cocina y se sonríe, enternecida.
-Dejá, ya pude.  Bueno, ahora un abrazo al abuelo de recompensa.  -El bebé estira los bracitos y se aferra a su cuello.  -Ah…sí, qué abrazo más lindo, dulzurita mía…
-¿Sabés una cosa, Guille? Te queda lindo el papel de abuelo, pero también te quedaría lindo el de papá… de nuevo.
Guillermo deja al bebé en la alfombra y la mira intrigado.  -¿Qué?
-Digo, estás con una pareja bastante joven, tal vez él quiera experimentar qué se siente ser padre…  ¿No pensaste en éso?
-No,  y no creo que Pedro tenga esa inquietud, jamás me lo dijo.  Y yo, decididamente, ya estoy grande para andar cambiando pañales, Ana.
-Bueno, pero si él quisiera… ¿Vos te negarías?
-No sé, pero la verdad, no es algo que discutiría con vos, tampoco.
-No te ofendas, Guille… siempre el mismo malhumorado.
Suena el celular.  Atiende con una sonrisa que no le cabe en la cara. “Hola, amorcito…”
---

-Y, cómo la vas llevando sin mí…?  -le ronronea Pedro a través del teléfono.
-¿Cómo te parece…? Me hace mal estar lejos tuyo… A duras penas tolero escuchar tu voz y no sucumbir ante las ganas de salir corriendo y tomarme el primer avión para allá.
-¿Estás solo? ¿Qué estás haciendo?
-Estoy en mi cuarto.  ¿Y vos?
Del otro lado de la línea le llega un suspiro.  –Solo, en nuestra cama.  Acabo de darme un baño… se me hacía imposible dormir sin antes oir tu voz.
-Sabés… me vienen imágenes muy fuertes con éso que me estás diciendo.  Mejor no me sigas contando porque el que no va a poder dormir soy yo.
Pedro sonríe.  No piensa dejarlo escapar tan fácil.  –Y vos, ya estás en la cama? ¿Te pusiste algo para dormir… o estás como a mí me gusta?
-No seas malo, te dije que no quiero hablar así.
-Yo no tengo nada puesto… acá hace mucho calor.  Ya empiezo a sentir cómo la transpiración me corre por la piel…
-Estás jugando conmigo, no? Pero no te voy a seguir el juego.  Ya estoy grande para ciertas cosas.
-Ah, sí? ¿Estás grande para ratonearte un poquito con tu pareja? Entonces también lo estás para hacer el amor… voy a tener que buscar alguien más joven.
-Pedro, ni en chiste me digas éso… y menos a cuatro mil kilómetros de distancia.  No hay avión que pueda hacerme llegar tan rápido para curarte la calentura.
-¿Acaso no sabés que hay formas de hacerlo… a distancia, amor?
Guillermo se levanta del sillón y va hasta la cama.  De pronto se empieza a sentir raro, un nerviosismo le corre por el cuerpo.  No le termina de simpatizar este jueguito perverso.
-Mejor hablamos mañana, ¿sí, precioso? Ahora me están llamando para comer.
-No mientas, Graziani… a esta hora seguramente ya estabas con las pantuflas puestas.  Animate, dale, no seas tan rígido.  Uy… hablando de rigideces… no sabés como me estoy poniendo.  Qué desperdicio.
Guillermo se queda pasmado una vez más.  Este animalito no sólo no es difícil de agarrar, sino que no pierde oportunidad de darle caza a él.  Decide aventurarse y ver hasta donde piensa llegar con toda esa provocación, a su pesar no deja de sentir curiosidad.
-A ver… está bien.  Contame cómo te estás poniendo.  Y no creas que voy a hacerme una idea sin una descripción detallada, bien gráfica.  Adelante.
Pedro se sonríe encantado.  “Caiste en la trampa, amor.  No sabés lo que te espera”.
-Hoy tuve un sueño con vos… llegué tarde al trabajo por tu culpa.  ¿Querés que te lo cuente?
-Dale, te escucho. –Guillermo se acomoda las almohadas-. Me viene bien un cuentito antes de dormir.
-Yo iba caminando por una callecita oscura.  De pronto empezaba a sentir pasos detrás mío.  Sin volver la cara, sin atreverme a mirar para atrás, apuraba el ritmo. Pero más me apuraba, más rápidos eran los pasos que me seguían.  En un momento… hasta me pareció sentir un aroma, un perfume… supe sin verlo que era un hombre.
Guillermo se queda esperando pero Pedro hace una pausa.  A través de la línea lo oye suspirar.  –Y, qué pasó después… te alcanzó ese hombre?
-No todavía… Llegué a una puerta, subí rápido por la escalera, parecía no terminar nunca, era un recorrido largo, en la penumbra, y sus pasos retumbaban detrás.  Cuando por fin llegué al departamento… intenté abrir la puerta pero la llave no entraba.  Quedé atrapado en ese pasillo oscuro, entonces me di vuelta y lo ví.
Otra pausa insoportable.  Guille empieza a sentirse inquieto.  ¿Será cierto o lo estará inventando para molestarlo?  No entiende bien hacia dónde va.
Pedro retoma el relato, algo agitado.  –Ese hombre… eras vos.
-Ah bueno, entonces me quedo tranquilo –se ríe Guillermo, más relajado-. Ahora me empieza a gustar más tu sueño.
-Pero estabas distinto… había una mirada extraña en tus ojos.  Salvaje, precipitada.  Supe inmediatamente que no traías buenas intenciones.
-Pero cómo… si era yo, ¿por qué tenías miedo de mí?
-Porque eras y no.  Me empujaste contra la puerta, me inmovilizaste sosteniéndome los brazos por encima de la cabeza y me miraste fijo, con esa mirada que traspasaba.  Me dijiste: “Hace tiempo que te tengo ganas, pibe.  Ahora vas a ver lo que es bueno”.
Guillermo no puede evitar sonreír.  Ya le parece ver por dónde viene la cosa.  Está jugando con él.
-Y entonces, sin que yo pudiera ofrecer resistencia, me abriste el pantalón y me diste vuelta. Empezaste a penetrarme, furiosamente, yo gritaba y trataba de escapar, pero me sostenías con fuerza… gemías en mi oído… así…
Quita el teléfono de su oído y lo pone de frente a su boca.  A través de la línea, Guillermo lo escucha jadear, una oleada de calor le sube rápidamente por el cuerpo, la respiración se le acelera.  “Maldito pendejo, te mataría”.
-Yo no quería  –continúa su relato, más agitado-. Pero algo dentro mío se empezó a despertar, un deseo oculto, una excitación extraña… mi piel empezó a erizarse, mi corazón latía desbocado.  Vos bajaste una mano y la posaste sobre mi pene y yo…
-Basta, Pedro… estás inventando todo, no sigas… te pedí que no lo hagas.
-Yo también te pedía que no lo hicieras –prosigue sin hacer caso-.  Pero vos me penetrabas cada vez más fuerte, más profundo, mordías mi cuello, apretabas mi miembro con furia… ay… me dolía, pero a la vez… sentía como la sangre empezaba a calentarse dentro mío, y entonces… empecé a moverme, a acompañar tus movimientos, gemía yo también.
Me soltaste, yo me dí vuelta y me agaché para morderte, hice entrar tu miembro dentro de mi boca, lo succionaba, lo abarcaba con mi lengua, vos sostenías mi cabeza y la empujabas, me pedías más y más…
Guillermo siente que el termostato le va a estallar.  Podría fundir la cera de una vela con sólo acercarla a su cuerpo.  Ya no sabe ni dónde está.  El muy atorrante consiguió lo que tanto quería, está que arde, le corren cosquillas por todo el cuerpo, no puede evitar cambiar de mano el celular y bajarla hacia esa zona que le urge un contacto.
Pedro nota el aumento de la respiración, los quejidos le llegan como una brisa suave a través del teléfono.  El también siente la insoportable necesidad de aliviar esa molestia.
-Vos me decías… -continúa con un resquicio de aire, totalmente agitado-, me pedías que te mordiera más fuerte, tu savia empezaba a brotar y a inundar mi boca, y yo me moría de ganas de penetrarte también… entonces te agarraba, te arrojaba sobre el piso, te daba vuelta y ahí mismo en el pasillo… te hacía mío, hundía mi carne dentro tuyo… -Cae preso de su propio juego, la excitación lo pierde.  Ya no puede detener la urgencia de apurar el goce, el corazón le golpea en los oídos, no escucha el delirio que ha despertado en su pareja, ya no oye nada, sólo el sonido de sus propios gemidos en un crescendo indetenible.  Grita, se retuerce, explota y se derrama aliviado.  El teléfono queda tirado a su lado, sobre la cama.
Guillermo sucumbe ante el vértigo que esos sonidos le provocan.  Apura a su vez los movimientos y descarga todo ese caudal que le quema. Quita el teléfono de su boca porque en medio de toda esa locura, aún siente vergüenza.  Toma un poco del aire que se le fue y lo lleva de nuevo a su oreja.
-Pedro… estás ahí, mi amor? ¿Estás bien?
No le contesta.  Insiste, pero la línea está completamente silenciosa.
A los pocos segundos le suena el celular.  Atiende automáticamente, sin mirar la pantalla.
-¿Sos vos, mi amorcito? –le pregunta en un susurro agotado.
Escucha su risa a través del aparato. –¿Y quién iba a ser, mi vida…?  Cómo estás, te gustó mi sueño… viste qué bueno estuvo?
-Sos de lo peor, Pedro.  Mirá las cosas que me hacés experimentar a mi edad.  No tenés perdón de Dios.
-Ay, pobrecito mi viejito jubilado… andá, tomate las vitaminas y acostate temprano.  Yo me voy a quedar acá pensando en el sueño lindo que tuve.
-Esto me pasa por acostarme con un chico… ya vas a ver cuando regrese.  Mi venganza será terrible.
-¿Qué me vas a hacer, mi amor? Dame un adelanto, así me duermo imaginándolo.
-No sé… voy a ir pensando en un castigo apropiado. A lo mejor hago realidad tu sueño. Pero no en el pasillo, puertas adentro.
-Ah, pero entonces no tiene gracia.  –Pedro sonríe-.  ¿Te imaginás? El viejito de al lado si nos descubriera así, correría a ponerse los trifocales para ver mejor…
Guillermo larga la carcajada.  –Puede ser, nunca se sabe.  Tal vez aplaudiría y nos pediría un bis…
-Mi vida,  me gustó mucho lo que hicimos… ¿y a vos te gustó?
-Sos un canalla… claro que me gustó, no te diste cuenta?  Decime, ¿Cuántas veces hiciste algo así, Pedro? No parecías muy inexperto…
-Es la primera, Guille, con vos siempre es la primera. Podríamos repetirla, así se nos hace más corta esta separación.
-Ni siquiera estos “llamados” pueden quitarme la necesidad que tengo de vos.  Ahora mismo quisiera dormirme abrazado a tu cuerpo, me hacés mucha falta, precioso mío…
-Y vos a mí.  Pero al menos tengo tu perfume acá, a mi lado.  Tu almohada tiene tu olor, hundo mi cara en ella cada noche y me parece que estás conmigo.
-Sabés… escucharte decir esas cosas me hace muy bien, pero a la vez, me duele, me hace sentir tan lejos, tan imposibilitado de tocarte, de verte.  No puedo vivir sin vos.
-Y yo… yo no puedo ni quiero vivir sin vos.  No tendría sentido.  ¿Me vas a hacer el favor de volver pronto? Antes que se pierda el perfume en tu almohada.
-Antes de éso te prometo que voy a estar ahí, y ya no vamos a separarnos por mucho, mucho tiempo….
Esa noche ambos se duermen abrazados a una almohada que busca parecerse a un cuerpo que no está, amoldarse a esa angustia que les muerde el alma, compensar el vacío que les cubre el corazón.
---
Un día de infierno, éso es lo que fue.  Y que encima parece prolongarse hasta el infinito. Se le parte la cabeza.  Tiene que quedarse hasta que termine la cena de la convención de la Unasur, por lo que deduce que se podrá ir recién pasadas las dos de la mañana.  Por lo menos, cuando llega tan cansado no tiene tiempo de extrañarlo, de sentir cómo la añoranza le abre huecos en el alma y le hace ver aún más frío el aire de la casa que lo recibe con su soledad. No imaginó que le costaría tanto su ausencia, pensó que después de un año sin saber de Guillermo, esta breve separación no tendría un sabor tan amargo.  Se pregunta qué estará haciendo cada hora que pasa, imaginando que a él le ocurre lo mismo, que cuenta los minutos que les faltan para volver a estar juntos.   Sentado en una oficina junto al lobby del hotel, revisa un listado de invitados para el día siguiente, un compañero le alcanza una taza de café.
-Gracias, Alex.  Te juro que ya se me empiezan a cruzar los ojos a esta hora. 
-¿Quieres que te traiga algo? Acabo de ver unas cazuelitas de quindim a punto de salir para el restaurant. 
-Bueno, pero que no te vean.  Traé dos y comé conmigo.
Cuando las trae, se acomodan sobre el escritorio y saborean el postre en silencio.
-Estaría bueno un poquito de alcohol para el café –comenta Pedro.  Alex se levanta y abre la puerta de un armario.
-Whisky, ron, cachaça, tequila… lo que gustes, amigo.  Nuestro supervisor no se priva de nada.
Pedro le señala el whisky.  –Aquel, el de la etiqueta negra.
Alex se ríe.  –Dijiste para el café… -Saca un par de vasos y sirve una medida para cada uno.
-Nos llegan a ver y somos historia.
-Pierde cuidado, están todos allá en el comedor.  Y seguramente más entonados que nosotros.
-¿Cuánto hace que trabajás acá? –se interesa Pedro.
-Pues como unos tres años… casi cuatro.  Mi cuñado me consiguió este trabajo, él es de aquí de Bahia.  Cuando comencé, no entendía una palabra del idioma, pero aprendí rápido, por desesperación.  Como tú, por lo que veo.
-Sí, es que estamos solos con mi pareja y no tenemos a nadie, él incluso es más cerrado que yo para aprender el idioma.
-¿Él, dijiste…?
Pedro deja de comer y lo mira con asombro.
-Si, pensé que sabías que vivo con un hombre. Como acá todo el mundo chusmea sobre la vida de todos…
-No, no sabía, pero no te preocupes, yo no tengo rollo con éso.  Está todo bien. –Alex baja la vista, se siente un poco avergonzado, no quiere incomodar a su compañero.
-Y vos,  ¿estás casado, de novio?
-Divorciado hace un año y medio.   Mi ex esposa se volvió a Colombia, pero yo de aquí no me voy más.  A pesar de los problemas que tengo, no podría irme de este lugar, me tiene atrapado.
-¿Y qué problemas, Alex?  Si no soy indiscreto…
-Soy un desastre para administrarme, Luciano.  Estoy debiendo tres meses de alquiler y amenazan con echarme a la calle.  Tengo una deuda por un préstamo que pedí hace tiempo y que no termino de pagar nunca, y como si fuera poco, el carro necesita urgente un servicio mecánico, pero si lo llevo al taller directamente me olvido de seguir comiendo. Voy a tener que venderlo pero en ese estado no me van a dar mucho.
-O sea, que son problemas de índole financiera, exclusivamente.  Entonces se pueden solucionar…
-Si me llueve una bolsa de dólares del cielo se me soluciona todo. Aunque me conformaría con unos cuantos reais… Estoy en bancarrota.
-¿Cómo llegaste a tanto? No pagan tan mal aquí, incluso ganás bastante más que yo.
-Lo que te dije.  Soy un pésimo administrador.  Gasto más de lo que gano, compro cosas que no necesito, y de vez en cuando, presto a quien nunca me devuelve nada.  Y tengo gustos caros… -se sonríe enigmático.
Pedro lo mira y no se anima a preguntar.
-No pienses mal –se ríe-.  Me gusta la ropa costosa, la buena comida, coleccionar libros y música.  Ir a conciertos, alguna escapadita un fin de semana a Itaparica… No me privo de nada, cuando tengo.
-Quisiera poder ayudarte pero hace poco que empecé a trabajar.
-No, te agradezco… ya voy a ver cómo me arreglo, me metí solito y así tendré que salir.  –le palmea el brazo-.  No quiero que sigas mis pasos… ¿Esas son voces? Parece que soltaron a las fieras… con un poco de suerte en breve nos vamos a poder ir.
-¿Estás a pie?
-Si, me voy caminando, vivo a pocas cuadras.
-Yo no, pero te acompaño y después me tomo un taxi hasta mi casa.
Por el camino se van interiorizando más acerca de la vida de cada uno, Pedro disfruta escuchando las anécdotas que su compañero le cuenta de cuándo empezó a trabajar en el hotel, y a su vez él le narra los últimos meses de su vida en Bahia, lo anterior por supuesto está guardado en un lugar profundo que no siente deseos de exponer con nadie.
---
-Estaba empezando a extrañarte demasiado, amorcito… ¿Por qué no me llamaste anoche? Me quedé dormido esperando tu llamado.  -Se lamenta Guillermo.
-Es que llegué muy tarde y no quise despertarte a esa hora. ¿Hice mal?
-Muy, muy mal hiciste… ¿y por qué tan tarde, otra vez te hicieron quedar  hasta cualquier hora?
-Si, mi amor, no sabés… esta semana ya van tres días seguidos terribles, lo que pasa es que hay una compañera de vacaciones y otro enfermo, así que se complicó todo.
-Tan sólo cinco días que no te veo y siento que no voy a poder aguantar más… Vos a mi, ¿me extrañás?
-Mi vida… no te extraño, es mucho peor que éso.  Me hacés falta, me cuesta respirar si no te tengo cerca.  La otra noche me quedé un poquito triste… ya no me alcanza el perfume en la almohada ni un poco de amor a distancia… necesito tocarte.  ¿Cuándo volvés?
-Pronto, pronto… cuando saque el pasaje te aviso.  A mí también me cuesta, pero es por poco tiempo y además, una pequeña separación aumenta el deseo… si es posible más, no sé, será que me estoy volviendo masoquista pero tenerte lejos también tiene su atractivo…
-¿Te parece?  A mí no me gusta nada, mi amor… ya voy a tener que ir comprándome un guante de amianto con tanta lejanía de vos…
Guillermo larga la carcajada.  –Ay, cielito,qué terrible sos.  No abuses, guardá un poquito de ansias para cuando regrese.
-No te preocupes, tengo para usar, repartir y conservar en nitrógeno, Guille.  No te va a faltar pasión, te lo aseguro.
-Sabés, mi amor… a veces me da tanto miedo… nunca antes había sentido algo como ésto.  Creo que no sé bien cómo manejarlo.  Con vos me siento como un actor que sale a escena a improvisar… y no sé si tengo las armas necesarias…
Guillermo se queda callado.  La emoción que lo embarga es demasiado intensa.
-Mi vida… estamos iguales.  Yo conozco mucho menos que vos, todo es nuevo para mí.  Sin embargo, no tengo miedo. No quiero perder tiempo en éso.  Disfrutemos, es todo lo que debemos hacer.  Bebamos de este dulce elixir… emborrachémonos.
-Tenés razón como siempre, Pedro.  Pero vas a tener que recordármelo a cada rato, porque  no termino de convencerme.
-Quizá vos también tengas razón Guille… Es lindo ésto.  Hablar por teléfono, como si fuéramos novios… sentir la ansiedad que nos muerde las entrañas… no ver la hora de estar juntos otra vez.
-Viste, todo tiene su encanto. Son las luces y las sombras las que crean una composición perfecta.
-Aún así quiero que vuelvas ya, mi vida.  Contame algo, cómo te fue, te encontraste con alguien?
-No, recién esta noche viene a cenar Juan y mañana, Gaby y Beto.  Solamente hablé con ellos por teléfono.
-Y de ella… ¿Sabés algo?
-La absolvieron, lógicamente, por la declaración de Beto y de José.  Pero no supieron más nada.
-¿Vos estás seguro Guille que todos mantuvieron bien el secreto tuyo?
-Nadie fuera de acá o del estudio lo sabe.  No tengas miedo, estoy a salvo. 
-Está bien, pero hasta que no estés de vuelta conmigo yo no voy a quedarme tranquilo.  Guille…
-¿Sí, mi precioso?
-Te amo.
Guillermo suspira y se queda callado.  Escuchar esas dos palabras, tan simples, tan cortas, siempre le produce un cosquilleo placentero que no se compara con nada, que sólo se puede llamar felicidad, pura y absoluta.
-Yo te amo mucho más…
---
-¿Quién?  No… Matías trabaja con Baunes, debés estar equivocado con otro. 
-Renunció según me dijo. ¿No tenés azúcar? Este café está amargo.
-Ahí te alcanzo.  –Vuelve de la cocina con una azucarera y una botella de whisky-. No sabía que había renunciado, me parece bien porque Baunes es un pelotudo diplomado.  Yo no tengo problema con Matías, es un buen abogado, y además me parece que es buena persona también.
-¿Entonces,  lo contrato?  Si me das el okey mañana mismo estaríamos firmando.
-Si, si, hacelo.  Pero Juan, ya sabés… nada de nada, eh?
-No te hagas problema, nadie va a saber de vos.  Hasta que digas lo contrario, vos seguís en el otro mundo.  Flotando en una nubecita y tocando el arpa.
-Si.  Aunque a veces, te soy sincero… me aburro un poco.  Extraño los quilombos, las presiones, los problemas.   Demasiado paraíso cansa.
-Eh… no me digas que te estás cansando de la vida de casado de nuevo.
-No… sabés muy bien que no me refiero a éso.  De ese bomboncito hermoso no me voy a cansar jamás.  Él se va a cansar de mí.
-Bueno, avisame si se cansa que me anoto en la lista de espera.
-Qué boludo Juan… nosotros ya somos como hermanos.
-Entonces lo que tengo yo a veces son pensamientos incestuosos. No, Guille, tranquilo… es un chiste. Ya me resigné hace rato. Bueno, voy a llamar a este pibe así lo cito para mañana.
-Dale.  Y gracias por todo, Juancito.

Matías Olazábal.  Quién lo hubiera dicho.  Bueno, al menos es una buena adquisición para el estudio.  Con él y con la colaboración que presta Juan, ni Marcos ni Gabriela van a verse desbordados.  Ay! cómo quisiera volver a su despacho, aspirar el olor de la madera, del cuero de su sillón, pasar su mano por esos libros… lo extraña como sólo se lo puede hacer con aquellas cosas que tienen gusto a hogar, los lugares donde uno se siente en casa.  Qué cosa curiosa… le parece raro no sentir lo mismo con su casa allá en Bahia.  ¿Será que es demasiado pronto para haber echado raíces? Lo único que lo tironea para volver es él, su añoranza, su anhelo, su saudade como dicen los brasileños.  Tanto es lo que le desespera estar separado de su amor, que trata de pasar la mayor parte del tiempo sin pensar en él, sin evocar su rostro, su piel, sus besos…  Y en ocasiones, casi lo logra.  Casi.
---
Noviembre.
Intenta enviar un mensaje pero la compañía telefónica le devuelve una y otra vez el mismo mensaje de servicio momentáneamente interrumpido.  Se propone intentarlo nuevamente cuando hagan la escala en Río, aunque pensándolo bien termina decidiendo que una llegada sin avisar puede ser mucho más emocionante. Empieza a imaginar la cara de Pedro cuando lo vea entrar, el abrazo asfixiante en el que se van a encontrar.
-¿Me prometés que nos vamos a volver a ver muy pronto? Mirá que Lau crece muy rápido… y yo no puedo andar quebrándome a cada rato para obligarte a venir.
-No te prometo nada, hijito.  La vida es impredecible… pero voy a tratar de que no vuelva a pasar tanto tiempo.  Mientras tanto, para algo está el teléfono, el chat, ¿no te parece? ¿Cómo se llama eso que me dijiste que es para hablar y verse también?
-Skype, papá.  Yo después te explico por mail cómo se usa. 
-Bueno. Cuidate mucho y a tu mujer y a ese bebé precioso… en cuanto nos descuidemos, ya vamos a estar juntos otra vez.
Se abrazan fuerte, no se quieren separar.  Guillermo hace un esfuerzo por no ponerse mal.  Mientras va subiendo la escalera rumbo al embarque, Fabián siente que un nudo se le afloja en el pecho y cuando el padre se da vuelta para mirarlo una vez más, no puede contener las lágrimas. Sin buscarlo, le viene en un pantallazo el primer día de clases de primer grado.  Tenía tanto miedo… aún así lo que detonó una catarata de lágrimas no fue eso, sino mirar hacia la puerta y ver a su padre parado allí, intentando asomarse tras otros padres que espiaban el destino de sus hijos, incapaz de irse, preocupado por cómo se sentiría ese pequeño al que le había costado largar la mano antes de entrar.  Ese recuerdo lo hace emocionar peor, Guillermo se da cuenta y se quiebra también, al llegar al control del pasaje las lágrimas casi no le dejan ver.  “Dios mío, qué dificil es ser padre, qué dura es la vida a veces, obligando a las personas que se quieren a estar separadas.  Si tan sólo pudiera convencer a Pedro…”  El ya no tiene miedo, cree que todas las amenazas quedaron atrás para siempre.  Después de todo, Miguel sigue preso y Camila… bueno, ella habrá rearmado su vida.  No pueden vivir temiendo.  Se propone hablar con él, sacar nuevamente el tema y darle una definición.  Está convencido, deben regresar. 
Pedro y Guillermo tienen que resucitar.
Continuará

***

28 comentarios:

  1. Ay!!!!!!!!!!!!!!!!!! que mal presentimiento!!!! esto no pinta para nada bien!!!! podra el amor contra tantos intereses distintos???? que encontrara Guillermo cuando llegue???? muy atrapante como desarrollas el argumento....me quede con un nudo en el estomago....Ay!!!!! que mal presentimiento!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con lectores así me veo obligada a laburar más... me conocés tan bien! Lo tuyo es percepción fina. No te puedo adelantar... pero... Un beso grande, gracias por leer y comentar!!!

      Eliminar
  2. Atrapante buenisimo apurate a subir otro capítulo que lo espero ansiosa
    Mata rosas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mara gracias me alegro que te guste todo está escrito ya. Besos!

      Eliminar
  3. Por Dios mujer! Que manera de escribir... Un capítulo muy movilizante narrado a la perfección. La distancia por primera vez en tanto tiempo de pertenecerse solo el uno al otro, el regreso a Buenos Aires y a las cosas queridas, los reproches inevitables, la culpa de tener que elegir, y el amor por Pedro que le gana todas las batallas que le plantea su mente. Pobre Guillermo! Me encantó la llamadita de Pedro y el sueño!!!! Momentazo!!! Y después la partida en el aeropuerto me largué a llorar con ellos.. Mary como siempre me dejas sin palabras.. Adoro tu ficción. Abrazo Guilledrista!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias editora, despertar emoción con algo como una despedida entre padre e hijo me hace feliz... esa escena fue corta pero me toca a mí también, tal vez porque pronto me pasará algo así...Qué zarpada que me puse, viste? ese llamado fue too much. En cuanto a que el amor gana las batallas... tal vez, pero Guille va a tener un Waterloo terrible. Un beso gigante!

      Eliminar
  4. Genial, este capítulo, Mary. Gracias por no mantenerlos lejos x mucho tiempo. MORI con los ratones de Pedro... Como soy tan estructurada no me gustan las sorpresas, un llamadito antes de parte de Guille a Pedro estaría bueno, no? Jajaja. Espero con ansias el próximo capitulo. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Connie sólo puedo decirte una cosa, "perdón". Ya lo entenderás, sé que a la mayoría de los lectores les agrada lo feliz, (yo me incluyo eh! cuando leo quiero fruta encendida...) Pero como escritora se me hace cuesta arriba, no soy buena en prolongar lo bello, me tira irremediablemente el drama. Espero que aún así lo tomes bien y me sigas leyendo, al fin de cuentas sólo es ficción... Te mando un beso enorme, te prometo futuros resarcimientos que compensen las angustias.

      Eliminar
  5. Mary ...sos...de lo peor!!!! no tenes derecho!! me dejaste nadando en un mar de ratones inquietos y un sin fin de temores.....tengo dos cosas en mente....la aparición de este nuevo amigo de Pedro y este deseo de Guille de retornar...presiento que seran uno o ambos el motivo de separación y eso me angustia!! Por Dios mujer!! como hago para aguantar hasta el proximo domingo!!no se....no se si podre!!!! Mary! apiadate de nosotras tus fieles lectoras!! Por favor!!!! Gracias igual eh?? no creas que no me gustó!! al contrario me tiene absolutamente atrapada...tanto que desde el primer capitulo estoy esperando que "eso" ocurra y se me está haciendo terrible!!!...mi imaginación va y viene entre los ratones (que a esta altura ya son conejos de laboratorio) y el miedo constante de lo que vendrá...pero vuelvo a repetirlo! Confío!!! en vos y en tu genial pluma!!! Abrazo fuerte fuerte!!! Silvana (Barby)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Basta de dar adelantos no autorizados Barby!!! jajajaja, vos me leés la mente al toque, no te puedo esconder nada. Cuidado con los cobayos que te van a comer el coco. Igual por un tiempo voy a cuidarte, llamé al flautista de Hammelin y los exterminó a todos. Gracias x estar, yo sé que no te voy a perder pase lo que pase. Muchos besitos!

      Eliminar
    2. Maryy no se si me dejan mas intranquila tus capitulos o tus respuestas a mis cometnarios ;) obvio que pasi lo que pase estaré!! hoy mañana pasado y en una semana en un año en dos y en tres...yo no me muevo!!! pero tenes que prometerme que al final siempre SU amor estara delante de todo!!! Please soloe so te pido por el amor de Dios!!!! ajajja #desesperadalamina Gracias Mary!!! y gracias por responder!!!!!!

      Eliminar
  6. hayyyyyy, por favorrrrrr, tengan piedad!!!! publiquenlo todo completo! esto es pura maldad!!! ahora 7 días de tortura hasta el proximo capitulo! #ModoLocuraOFF ;) Perdón.... Genial Mary, como siempre! Gracias Sandra por publicar! (ya lo he dicho.... la templanza no es lo mio). Romina

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Romina... si lo publico todo me quedo aburrida mirando el techo... me gustan mucho sus comentarios cada semana jajaja, además mejor fraccionar un poco y que no se peguen una indigestión... me encanta tu "adicción", es un termómetro que me indica que engancha. Besote Romi!!!

      Eliminar
  7. Naaaa no podes hacerme esto.....no podés.....mira te aviso (jajajajaj) que si sufren te hago juicio....penal,laboral y por asesinar mi corazón......Te amo Mary y que bueno la pasaron desde la distancia.....jajajajajaj será posible?????? Amor es hermosa la Fics...en serio no los hagas sufrir,los necesito felices........y si sufren que sea por un ratito chiquito nada más.......Hay que larga la espera hasta el domingo.......esmerate mira que el juicio queda pendiente.......te amo son al alma amiga.......Abrazo y beso.......

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mirta ya mismo me estoy buscando un abogado especializado en causas múltiples y delitos graves, jajajajaja con vos corro peligro de tener que cumplir cinco perpetuas consecutivas!!!! Voy a ver si encuentro algún Graziani...fuera de broma, no me pidas imposibles... que ya bastante imposibles tengo con mi "amor"... estoy esperando saturday's news... ok? Besos amiguchi!!!!

      Eliminar
  8. AY MARY MARY QUE MAL VIENE ESTO MIEDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO JAJAJAJAJAJAJAJA ME PA QUE NOS VAS A HACER SUFRIR UN BUEN RATO PERO EN FIN UD SABRA COMO LLEVARLO A BUEN PUERTO MAS ALLA DE EL CAMINO SEA ARIDO SINUOSO Y ESTA PLAGADO DE PRUEBAS A VENCER ASI CHICA CONFIO EN UD PLENAMENTE SE QUE NOS VAS A DELEITAR CON UNA HISTORIA FASCINANTE DIGAN DE UNA ESCRITORA DE SU TAMAÑO...........ME ENCANTO EL LLAMDETE HOT SUPERRRRRRRR ESTE PETER SE LAS TRAE JAJAJAJ ...Y MUERO CON GUILLE COO LO EXTRAÑA Y COMO SE INCOMODA CON LOS ATAQUES DE PEDRITO JAJA UN TIERNO.MERY ADORO TUS LETRAS SOS IMMMMMPECABLE PARA EL PROXIMO CAP SALE CON MEDIO CLONA Y CON PAÑUELOS DESCARTABLES POR LAS DUDAS .......TE QUIERO MAJO

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Majo me dio dolor de retina con tantas o jajajaja, gracias por los piropetes me encantan, qué le voy a hacer, mi ego está desinfladito y llegan ustedes y vuelve a verse rozagante (por un ratito), son como una inyección de botox. Si, andá comprando unos kleenex que se viene la inundación. ¿Ya están los fideos? Hace una semana que estoy con el tenedor en la mano, esperando... Besooooooooooooossssssss

      Eliminar
    2. Pedro pof favofr chica ud No necesita de nostras para tener ese Ego elevado ud hace meritos propios ud es una escritora consumada genial impresionanteeee!!!!con respecto a los kleeenex Me imagine asiq directamentee agarre las sabans de las cama king size en fin ataque nomas estaremos preparadas para el embate.
      ponga los fideos tranquila falta Re poquito promesa!!!!! Admiracion total mery beso enorme y Gracias gigante por el empujoon........majo

      Eliminar
  9. Pero qué atorrante que es Pedro!!!!! Pero que flor de atorrante!!!!!!!!! No puedo sacarme de la cabeza cuando se hacía el inocente y decía que con él se iba a aburrir, que no tenía experiencia y bla bla... Si lo da vuelta como a una media a Graziani, jajaja.
    Y qué onda Ana empujandolo a Guille a tener un hijo con Pedro?
    Y los pensamientos incestuosos de Juan?
    Bueno, por este capítulo voy a obviar hacerme malasangre con lo "dark" =P Porque pensé que en este ya se venía, pero no, y me gustó muchiooooo ;-)
    Besote!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Guille, viste qué caradura cielito...? Es un maestro en el arte de encender hogueras... se hacía el inocente! En cuanto a Ana, pobre, ella es así, inimputable... no hay que tener muy en cuenta lo que dice, pero bueno por lo menos ya está más aplacada, se ve que el nietito la calmó. Igual creo que metió la pata con ese comentario... tiró un palito más al fuego de las dudas de Guille... Y Juan es un canchero divino, no hay peligro con él, es el mejor amigo que puede tener Guillermo. Viste el pronóstico? el domingo se pone negro el cielo jajaja y bueh... ya hubo demasiado sol, por estas tierras bahianas. Beso grande amiga!!!

      Eliminar
  10. MARY, MARY, MARY, QUE MIEDITO, QUE MIEDITO, QUE MIEDITO, EN CUALQUIER MOMENTO SE DESATA LA TORMENTA Y ALGO ME DICE QUE VA A DEJAR DESOLACION, DOLOR, TRISTEZA, ANGUSTIA, SOLEDAD.
    CONFIO EN EL PROFUNDO AMOR QUE ESTO DOS SE PROFESAN, Y EN LAS GANAS DE VIVIRLO, SIN MIEDO, PONIENDO EL PECHO A LO QUE VENDRA
    OJALA QUE NO TENGAN QUE SUFRIR DEMASIDO, NO SOPORTO VERLOS SEPARADOS, ENOJADOS.
    TODOS LOS CAPITULOS SON EXQUISITOS, EXCELENTEMENTE NARRADOS,, UNA HISTORIA CARGADA DE INTRIGA, TODO ESTA POR SUCEDER.
    PEDRO, EL ATORRANTE MAS SEXY, SEDUCTOR, CON TODO EL EROTISMO A FLOR DE PIEL, SUGURO DEL AMOR QUE SIENTE POR SU GUILLE.PEDRO ES PEDRO
    UN GRAZIANI, CON MIEDO, INSEGURO,CULPOSO, RACIONAL, EXTRAÑANDO A LOS TRES HOMBRES MAS IMPORTANTES DE SU VIDA
    AMORES COMPLETAMENTE DIFERENES QUE ME LO DEJAN A MI GUILLE EN MEDIO DE UN MAR DE DUDAS. LOS AMOOOOOOO.
    BUENO TE FELICITO MARY, ESPERO TRANQUILA, ENTERA EL PROXIMO CAPITULO, AL DECIR VERDAD MUY TRANQUILA NO, PERO DESPUES DE LA TORMENTA, SALE EL SOL, Y A VECES UN ARCO IRIS , Y TODO VUELVE A ACOMODARSE, A RESURGIR, A RESUSITAR.

    P/ D. CONSEJITO, ALEX CUIDADO CON CIELITO, NI SE TE OCURRA HACERLE PASAR UN MAL MOMENTO, CUESTION DE OLFATO, LEJOS CHIQUITO.CELITO ES CIELITO.

    " MIRAN EL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"
    MONICA DE LANUS.

    ResponderEliminar
  11. Moni!!! hermosas tus reflexiones, como siempre! Yo también espero que salga ese arco iris... en el fic y en la vida, parece que siempre hay lluvia... yo soy muy parecida a Guille, por eso no puedo terminar de transformar esa inseguridad que él tiene, pareciera que nada alcanza para convencerlo, pobrecito... no sé si lo logrará algún día, si podrá realmente pasar por alto todo. Tu consejo me trajo una sonrisa... tenés olfato, pero aún así Alex es un sol, y sin ánimo de adelantar nada, te cuento que él es junto con Pedro Y Guille el protagonista de esta resurrección, un personaje que llegué a querer mucho y al que no quería soltar. Vas a terminar amándolo, estoy segura. Gracias por acompañarme, por hacerme llegar tus sabias reflexiones, tu calidez y ése deseo de una noche más bella que llegará algún día para quedarse. Un beso grandísimo Moni!

    ResponderEliminar
  12. mary releyendo el capitulo un ay otra vez , deleitándome con tu escritura, disfrutando emocionada esa preciosa escena que nos regalaste entre Guille y Ana y Lautaro, imaginarlos así me desbordo de ternura,,, Grazziani abuelo me encanta!!!!! debo confensar,,, y después esa charla teléfonica , dioss mio querida que hot!! que necesité aire jjajaj muy bien narrada con tanta delicadeza, con tanto amor y pasión juntos, que desbordan... y finalmente esa inmensa sensación de culpalidad que aún a Guille lo invade , esa despedida en el aeropuerto me volvió a quebrar... esperando ansiosa, el proximo cap aunque presiento tiempos dificiles acá estaremos acompañándolos.. como siempre, acompañándote. mariana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mariana, necesito la compañía de ustedes para validar mis delirios y ellos van a necesitar un faro que los guíe porque la van a pifiar bastante, los dos. Van a ser dos cieguitos (parafraseando a Guillermo) intentando encontrar el rumbo y la cosa no será sencilla...nada es fácil para ellos si yo meto mano, es mi vicio. Confío en uds que se bancan todo! ah! qué bueno lo que me dijiste de la delicadeza porque yo pensaba que había estado demasiado zarpadetti, en fin, no logro dilucidar nunca hasta dónde llegar con esos breves momentos hot, siempre me parece que me paso de la raya. Soy bastante reacia a escribirlos pero acá con ustedes he avanzado mucho, me animé a esos agregados de alta temperatura que no estaban en el texto original mío. (Una compensación por los malos tragos), un beso enorme Marian!

      Eliminar
  13. ahhhh.... bueee...... Si se viene el mal trago....que sea doble capítulo, así tenemos mucho que leer y llegamos más rápido al lindo final, no? #SiempreHayExcusasParaPedirDobleCapitulo. Si hay doble capítulo, hay doble comentario Mary así no te "quedas mirando el techo aburrida" ;) Quiero una indigestión ;) PLEASE!!!! Romina

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Romi lo voy a consultar con Sandra porque si publicamos doble se hace muy largo, no creo que sea conveniente porque además no es tan digerible hablando con el corazón en la mano. Mejor ir de a poco con las partes que vienen. Gracias muchas gracias me das mucho empuje para seguir. Un beso...

      Eliminar