
- Bueno Pedro, tu primera lección de cocina, la pasta debe cocinarse
al dente, si se pasa es un pegote. Luego retiras en un colador y pasas la pasta
a la sartén con la salsa en donde termina su cocción. Vení, proba a ver cómo
quedo –
Pedro se acerca tímidamente y prueba de la cuchara de madera
que sostiene Guillermo - ¿Y? ¿Te gusta? – le pregunta
- Mucho – y lo mira con intención
- Bueno, ahora servimos, alcanzame los platos –
Se sientan a la mesa, y Pedro alza la copa para brindar – Por
esta cena, por nuestro trabajo y por nosotros –
- ¿Nosotros? –
- Sí, vos y yo Guille, y por nuestra sociedad –
- Explicame algo Pedro, ¿Por qué esa necesidad de cenar
juntos, en tu departamento, para celebrar? –
- ¿Por qué no? ¿Está mal? –
- No, solo que sentí intriga, curiosidad –
- ¿Puedo ser directo con vos? –
- Claro, siempre, ¿Qué pasa? –
- ¿Qué sentís por mí? – y lo mira con incertidumbre
- ¿Qué siento por vos? No entiendo, no sé a qué te referís
Pedro – desconcertado
- Me refiero a nosotros, ¿vos sentís algo por mí? –
- Pedro, sos mi socio y amigo y por supuesto que te quiero,
como a Beto, a Gaby y a Marcos –
- No estoy preguntando eso –
- ¡Entonces no sé de qué me estás hablando! –
- Decís que me queres
como socio, como amigo, y – duda de decirlo muerde su labio tratando de
calmarse - ¿Cómo hombre? – su voz tiembla
Guillermo palidece, nunca pensó en escuchar algo así, no
puede dejar de mirar esos ojos claros, transparentes, suplicantes pero no sabe
que decir, no tiene palabras para describir lo que le sucede interiormente.
Solo atina a pararse y acercarse a Pedro quien lo mira como un niño asustado,
al tenerlo frente solo puede levantar la mano y acariciarlo, desde la frente al
mentón. Pedro se estremece y cierra sus ojos ante ese contacto, al verlo tan
entregado Guillermo cede y acerca sus labios a los labios de Pedro para
besarlo, beso suave al inicio, y luego va transformándose en arrebatado, en
voraz. Lo toma entre sus brazos y sigue devorándolo, Pedro se acopla a su
cuerpo y responde descarado, atrevido. Se separan unos pocos centímetros y se
miran hipnotizados
- Por supuesto que te quiero cielito, te quiero tanto que
duele –
Los besos continúan cada vez más atrevidos, desvergonzados,
la necesidad de sentir piel con piel los consume y se apresuran a desnudarse. A
tropezones consiguen llegar a la habitación y de pie a la cama se detienen para
mirarse. Pedro le transmite con la mirada el temor de esa primera vez y
Guillermo con caricias calma esa ansiedad, los dedos rozan suavemente los
labios, besa sus pómulos, sus parpados y lo abraza
- Todo será a tu tiempo, como quieras, como desees – susurra
Guillermo
- Quiero que me enseñes como –
Las manos comienzan el recorrido, surcando cada trazo, cada
ángulo y la piel se eriza y estremece. La respiración se acelera y entrecorta
ante el preámbulo de la entrega, la boca se deleita saboreando y provocando al
mismo tiempo, entre jadeos y gemidos el deseo se desborda. Pedro lleva su
cabeza hacia atrás y Guillermo se adueña de su cuello, la lengua despiadada
incendia todo a su paso, caen en la cama aferrándose de brazos y piernas, el
ritual continúa y los cuerpos se funden y friccionan, las manos se entrecruzan
hundiéndose en el colchón, oleadas de placer golpean con fuerza reclamando ser
liberados. Al momento del orgasmo sus ojos se interceptan y se dejan ir, una,
dos, tres veces en esa noche, no hay forma de saciar tanta lujuria, tanta
necesidad contenida.
Pedro descansa agotado sobre el pecho de Guillermo quien
juega con su cabello, y sus dedos recorren ese perfil deteniéndose en los
labios, hermosos labios llenos que dejan escapar un suspiro, Guillermo sonríe y
Pedro abre sus ojos
- ¿Cansado mi amor? – le pregunta divertido Guillermo
- Cansado pero feliz – y sus hoyuelos iluminan la habitación
Guillermo embelesado no puede quitarle los ojos de encima, y
es en ese instante en que cae en la cuenta de lo sucedido, tanto tiempo
esperando por él y al tenerlo en sus brazos siente inevitablemente un temor que
intenta colarse en su interior. Pedro nota esa preocupación
- ¿Estas arrepentido? –
- No, ¡por supuesto que no! Cielito, imagine tanto tiempo
este momento –
- Y ¿Qué vamos a hacer con “esto”? –
- ¿Con “esto”? Lo que sé, es que no pienso dejarte ir, “esto”
como decís, recién empieza amorcito –
Pedro se acerca y lo besa, luego se acomoda en el cuello de
Guillermo permitiéndose embriagarse con el aroma de su cuerpo, se entregan al
sueño, enteros y tranquilos porque saben que nada podrá separarlos, ni ahora ni
nunca.
FIN
Ay, Juli, que lindo final! Me encanto! Que bien escribís, mujer. Como me hubiese gustado tener este final en la tira y no me hubiese quedado con el gusto amargo con el q quede. Gracias por compartir con nosotras tus fics
ResponderEliminarMuchas gracias Juli, ya te lo he dicho mil veces pero no me cansaré de repetirlo ESCRIBÍS GENIAL, me llevas , me transportas y me hacer vivenciar desde adentro todas tus historias, todas las historias de este amor eterno entre Pedro y Guillermo. Estoy siempre lista para leerte soy una gran admiradora tuya asi que si deseas seguir narrando aquí te estaré esperando. Un abrazo enorme!!
ResponderEliminarHay Juliana que bello final......- Por supuesto que te quiero cielito, te quiero tanto que duele ""......Por supuesto que se aman ,su amor es sin igual,es eterno y siempre van a amarse así...."Esto" no tiene fin...Gracias,mil gracias.....TKM...y espero que escribas otra Fics.....Tu pluma es mucho ,mucho valor......beso inmenso....
ResponderEliminarQue buen final !!! El que siempre debio ser...derroche de ternura y amor...gracias por este fic....un beso grande y espero que sigas escribiendo!!!
ResponderEliminarayyyy que sorpresota!!! ya el final!! hermoso Juli...me encanto! gracias por la deicadeza en tus relatos siempre! sos pura ternura escribiendo me encanta!!! Gracias!! gracias por otro final feliz para mi par preferido!!!! a la espera de una nueva aventura de tu bella pluma!! Silvana (Barby)
ResponderEliminar¡Mi adorada Juliana! La nena chiquita del equipo, la de "las cervecitas raras".. Adorarte es poco, que hermosa fic nos regalaste en cuenta gotas como te gusta a vos, pero mil veces te dije que te banco porque ese es tu estilo y porque amo la libertad de expresión. Hermosa, tierna, muy sensible tu inolvidable "Penumbras".. Juli ruego al cielo vuelvas a inspirarte una noche de estas y vuelvas a regalarnos otra aventura. Precioso fina! Te adoro!!!
ResponderEliminarVuelvo aclarar que escribís hermoso y que seria bueno que ya vayas pensando otra historia para compartir PORFI ESCRIBI CELOS un beso mata rosas
ResponderEliminar"Por supuesto que te quiero cielito.. te quiero tanto que duele"... no se puede ni escuchar de que enternece...♡♡
ResponderEliminarPor supuesto que te quiero cileito tanto q duele tanto qme. Desborda y es inmanejable y a nosotras nos inunda nos transporta nos liquida este amor sin medidas ni límites y q nunca va a pasar jamás se va a ir y simepre va a perdurar ,juli otra clase de excelencia literaria nunca dejes de enseñarnos amkga es un placer inconmensurable leerte te admiro y te adoro....majo
ResponderEliminarJuly me sorprendió la palabra fin pero me tranquiliza saber que seguís acá con tus otras historias. Un final hermoso. Sí, ese amor duele. Pero ellos se seguirán amando en ese mundo que les creaste. Beso grande.
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