
Desde el momento en que decidió que no podía hacer otra cosa que viajar se sucedió una serie de interminables quejas y reclamos, en un espectro que iba de súplicas dolientes a retos exasperantes. Fabián se oponía con la firme convicción de que el stress de ese viaje sólo podía traer una nueva desgracia, potencialmente peor y definitiva. Llegó incluso a esconder las llaves de la casa para mantenerlo encerrado pero la furia que desató en su padre lo convencieron de que era peor el remedio que la enfermedad. Finalmente llegó a un acuerdo con él. Si conseguía una cita con el cardiólogo y éste le daba el visto bueno él mismo se encargaría de sacar los pasajes. Guillermo de mala gana aceptó, sintiendo que sólo era una pérdida de tiempo y sin saber cómo manejar la ansiedad y los pensamientos que no hacían otra cosa que dirigirse siempre al mismo lugar, Pedro.
Ese jueves el médico miró por largo rato los electrocardiogramas e informes que tenía sobre el escritorio. Fabián lo espió de reojo y notó que su padre estaba tranquilo, esperando el veredicto. El único detalle de los dedos que insistían en jugar con el anillo de su mano derecha le marcó el tono de su nerviosismo. Rezó por dentro para que el médico le prohibiera terminantemente cumplir con ese viaje. Y porque Guillermo se mantuviera dócil y acatara la orden.
Para su desazón, el doctor levantó la vista y esbozó una sonrisa alentadora.
-Guillermo, estás como un camión… Si no supiera que estos estudios son tuyos creería que se trata de un corazón bastante sano.
-Pero… mi papá tuvo un infarto, le dieron un diagnóstico de insuficiencia cardíaca… no puede ser, doctor –Fabián se siente desmoralizado, esas palabras no eran en absoluto lo que esperaba y sólo presagian para él un riesgo desesperante.
-Hijo, el doctor para algo estudió, no? Si dice que estoy bien aceptemos su palabra.
-Fabián, yo no dije que tu papá no tenga la insuficiencia, tal vez me expresé mal… Lo que quise decir es que no hay daños que se puedan observar que pongan en peligro su vida si viaja. Siempre y cuando se cuide, tome los medicamentos religiosamente y no fuerce la máquina. ¿Está claro?
Ambos, médico y paciente se quedan mirándolo, esperando su reacción. El los mira a su vez y busca un argumento que pueda esgrimir para oponerse, para refutar esa afirmación tan poco precavida. Sabe que el doctor es un viejo amigo de su padre y desconfía si no habrán llegado a algún acuerdo previo para hacerlo cambiar de opinión.
-Usted… ¿podría asegurar que un viaje de esas características no sería peligroso? Digo, las horas de vuelo, la altitud del avión, el stress, la ansiedad por lo que se va a encontrar allá… Yo creo que si le mandaron reposo por algo es, y no sólo no lo cumple sino que quiere mandarse esta… -iba a decir estupidez pero decide moderarlo-, esta aventura.
-Hijo, no insistas, querés imponer tu voluntad, no está bien.
-¡Papá, quiero que no te pase nada! ¿Lo podés entender?
Guillermo baja la cabeza. No está dispuesto a desistir del viaje pero le angustia ver la preocupación de Fabián. El médico busca el recetario y se pone a escribir.
-Miren… les aconsejo que vayan y lo charlen tranquilos. Por mi parte, te doy la autorización para que viajes, Guillermo. Lo que sí, tenés que cumplir a rajatabla este esquema de medicamentos. Vas a tener que anotar en el celular una alarma para cada toma, así no te olvidás. ¿Viajás acompañado?
Levanta la vista y antes de contestar, lo mira a Fabián pero su hijo está con los ojos perdidos en algún punto lejano.
-Sí… me acompaña un amigo.
-Entonces que él también se los anote. Cuando uno viaja anda más despistado, llevá siempre con vos los remedios. Te voy a hacer un resumen de historia clínica para que te lleves. Esperemos que no lo tengas que usar, es sólo precaución. Si querés, cuando llegues podés ir y hacerte un chequeo, tensión arterial, electro, para quedarte tranquilo. Yo pienso que cuidándote un poco corrés los mismos riesgos que cualquiera. ¿Estás siguiendo la dieta que te mandó la nutricionista?
-Al pie de la letra –miente descaradamente. “Una pérdida de tiempo, un esfuerzo inútil”, pensaba hace una semana. Hoy vacila, una vocecita dentro de su cabeza le promete que empezará a cuidarse, que vale la pena el sacrificio.
-Bueno… acá tenés –le dice al cabo de unos minutos. Le alarga los papeles, da la vuelta al escritorio y se acerca para abrazarlo-. Cuidate, Guille, cumplí con todo. Y vos Fabián, quedate tranquilo, tu viejo va a estar bien.
Cuando salen del consultorio caminan lado a lado sin mirarse. Guillermo siente un alivio inmenso y sólo puede pensar en procurar ese pasaje. Fabián intenta dominar la angustia y la sensación de que pese a todo, no debería dejarlo ir. No tiene un buen presentimiento.
…
Por las mañanas, las sesiones de rehabilitación lo dejan poco menos que aniquilado. Precisa de un buen almuerzo y una pequeña siesta para recuperar un poco de energía, la convalescencia en el hospital de casi un mes lo había dejado en un estado de postración y debilidad extrema. María José, la fisioterapeuta, es una mujer de carácter afable y risa fácil, atributos que no bien comienza la clase deja de lado sin remordimientos para calzarse el traje de la disciplina y el rigor. Pedro intenta no esbozar quejas, no suplicar clemencia cuando los ejercicios acaban convirtiéndose en prácticas de tortura. Ella no tiene piedad y no se conmueve ante nada. “A los debiluchos me los como con pan y manteca” suele decir. Por eso él prefiere guardarse las lágrimas para después, respirar profundo y llevar su organismo hasta el límite de sus posibilidades, acortar los tiempos que le han dicho que llevará su recuperación. En tan sólo dos semanas desde que empezó, ha logrado restablecer la fuerza necesaria para trasladarse solo de la cama a la silla de ruedas, para movilizarse de forma independiente por la casa que su amigo preparó para que le resulte cómoda. El único inconveniente es su imposibilidad de utilizar el baño sin precisar ayuda, éso le provoca una sensación de humillación y deterioro que nunca imaginó experimentar a esta altura de la vida. Alex intenta levantarle el ánimo con chistes, minimizar los problemas, infundirle el valor que en esas condiciones es algo bastante difícil de sostener con entereza.
–No vaya a pedirme favores especiales que no me gusta andar tocando cipotes ajenos -bromea cuando lo ayuda a bañarse.
-Sabés bien que no corrés peligro, aún no empecé la rehabilitación en esa zona.
-No me diga mi amigo que hay técnicas para esa parte…
Pedro se sonríe imaginando la cara de su fisioterapeuta si le mencionara el tema. Pero por dentro la duda lo carcome. Aunque su vida sexual se haya terminado, la idea de haber quedado anulado así no es algo fácil de digerir. No tuvo coraje para preguntarle a los médicos. Sólo le queda rezar para que junto con la fuerza de las piernas regrese la otra cualidad, mágicamente, aunque en el tiempo que lleva consciente desde el accidente no ha tenido el más leve indicio. Ni siquiera por casualidad, por un roce, no sabe si por el extremo cuidado con que su amigo lo toca o por la incomodidad que siente al ser tocado por él.
Por las tardes, Alex lo lleva a dar un paseo por las calles, a veces se detienen en alguna plaza, otras se cruzan hasta la playa. Lo levanta de la silla y lo deposita con suavidad sobre la arena. Allí puede experimentar nuevamente la delicia de enterrar sus manos en la húmeda aspereza, disfrutar el vaivén de las olas rozándole los pies. Extraña tanto nadar que casi le duele. Por las noches, el salobre aire de mar que entra por las ventanas le hace sentir que está nuevamente en el departamento frente a la playa que alquilaron al llegar con Guillermo, más de doce meses antes. Evita pensar en él, se desliza cauteloso por el borde de los recuerdos, esquivando su imagen, silenciando el sonido de su voz. No quiere mezclar la inmaculada pureza de aquellos días con la amarga bronca que amenaza dominarlo. Nunca lo había odiado antes, no desea hacerlo, pero sabe que si se permite recordarlo el rencor brotará desde las raíces de su abandono y lo sumirá en una congoja irremontable. Su único propósito es recuperar su cuerpo, fortalecer su alma, templar su corazón. El devenir de los días le dirá qué rumbo tomar, no puede abarcar tanto, no se siente tan capaz como para luchar contra los estragos que sufrió su cuerpo y además cargarle la aniquilación de comprobarse derrotado en el amor. Amor… Esa palabra encabeza la lista de las que ya no quiere nombrar. Si alguna vez ese sentimiento vuelve a golpear su puerta, el Pedro que encontrará será muy distinto del que Guillermo tuvo la ocasión de conocer.
…
-¡Pedro! Mira lo que te traje -Alex deposita una bolsa con comestibles sobre la mesada y sale al patio.
-¿Y éso? ¿Te parece que ya…?
-Ven, agárrate de mí –le acerca el brazo y Pedro se aferra a él-. ¡Arriba!
Hace fuerza y logra incorporarse, mantenerse parado no le resulta difícil, pero mover las piernas ya supone otro desafío. Su amigo le ubica una muleta debajo de un brazo, luego la otra. –¡Bravo! Lo lograste… vamos a tomar el tiempo de cuánto aguantas parado.
Siente un ligero temblor en las piernas, las rodillas amenazan con doblarse pero compensa con la fuerza que mantiene intacta en los brazos.
-No es tan terrible como me parecía.
-Yo sabía que ibas a poder. ¿Quieres intentar dar un paso?
-No me atrevo…
Alex se pone por detrás de él y desliza las manos por su cintura, sin presionar. Pedro se pone tenso y le pide que lo suelte.
-Vamos, no tengas miedo, que no me voy a propasar. Si te caes te sostengo.
Pedro mira sus pies y le parece mentira que algo instintivo, aprendido hace una vida, le parezca ahora una prueba tan costosa de alcanzar. Mueve un pie, lo arrastra despacio, levantándolo apenas, desliza la muleta, luego el otro sigue el mismo recorrido. Una descarga de dolor le sube por las pantorrillas, es como un calambre difuso, apenas le hace caso. En los próximos cinco minutos logra avanzar un par de metros, Alex lo sigue sin despegar los brazos de su cintura, pegado a él, pronto a socorrerlo si nota que decae.
-Ya me cansé, traeme la silla por favor… -gotas de sudor empapan su frente y corren por los costados de su cara.
Le acomoda la silla de ruedas detrás y lo ayuda a sentarse.
-Estoy feliz, Pedro… vas a progresar muy rápido.
-Me cuesta, me tiembla todo… pero tengo que agradecer que al menos conservo una esperanza de volver a caminar. No todos los que pasan por lo que yo pasé corren la misma suerte.
-Creo que ésto amerita un festejo… ¿Qué te parece si salimos a cenar? Aquí cerca montaron un restaurant bien chévere, frente a la costanera.
Pedro le guiña el ojo. –Dale. Me siento sofocado con esta rutina.
…
Mientras se prepara para salir, Pedro se mira en el espejo de la habitación. Tiene el cabello mucho más largo de lo que jamás llevó. Ha perdido peso y el sufrimiento le apagó el brillo de la mirada. Se pregunta qué pensaría Guillermo si lo viera así, una sombra del antiguo Pedro, una triste copia del que estuvo a su lado. Le gusta imaginar la cara que pondría, la culpa que podría llegar a sentir. “Ésto es lo que quedó de mí, Graziani. Un muñeco desarticulado, un rompecabezas al que se le perdieron varias piezas”. Nunca volverá a ser el de antes. Por más que fabrique a fuerza de voluntad las partes que le faltan, hay un abismo profundo en su interior del que no saldrá jamás. El niño maltratado que fue asoma por momentos al borde de sus ojos, se burla de su ridículo intento de ser feliz. ¿Cómo pudo haber confiado tanto? Construyó un mundo que imaginó invencible, pero estaba formado de simple barro. ¿De quién se enamoró? Creyó conocer a ese hombre, le atribuyó cualidades que ahora duda que hayan existido. Todo ese año de felicidad absoluta, ¿adónde fue a parar? A qué depósito de cosas inservibles Guillermo tiró el recuerdo de los días que vivieron juntos. No se había equivocado cuando llegó al estudio y lo vio con ese tipo. Después, su debilidad, su necesidad de ser amado por él le jugaron una mala pasada. Ya no queda espacio para volver a tropezar, se siente extrañamente fortalecido en una sola cosa: no hay palabras, lágrimas ni gestos que puedan ablandar su corazón, la decisión de alejarse para siempre es un camino de ida por el que no piensa regresar.
…
Llegan tarde, achispados por el vino, la noche es fresca y las palmeras se contorsionan en la penumbra de una playa estrellada. Alex está intentando meter la llave en la cerradura pero en la oscuridad no logra dar con ella. Tantea con las dos manos hasta encontrarla. Ni así lo consigue.
-Algo pasa… -da unos pasos hacia atrás y mira la casa-. Es acá, no?
Pedro larga una carcajada. –Yo no estoy mucho mejor que vos… ¿Qué te parece si nos cruzamos un ratito a la playa? Se ve tentadora.
-Buena idea, a ver si el airecito nos despeja.
Buscan un lugar cerca del camino, Alex acomoda la silla y Pedro se queda esperando que lo ayude a levantarse.
-¿Y? No me quiero quedar acá, ese farol de la calle es molesto. Acercame hasta el agua.
-Pero si aquí está bien bonito. Además, ¿quieres que haga ejercicio en este estado calamitoso? No puedo meter una llave y pretendes que te alce y te cargue por más de diez metros… muy sádico lo tuyo.
-Dale, no es mucho esfuerzo… entre lo escuálido que estoy y tus músculos no será problema.
Alex se ríe con ganas. –Ah, bien zalamero para conseguir tus caprichos. Para que sepas, en la antigüedad los esclavos eran musculosos. No me halaga tu comentario.
-Si, puede ser –sonríe-, pero no te imagino como esclavo.
-No, por qué?
-No sé… no das el tipo. Salvo que fueras una especie de Rusell Crowe en Gladiador… un noble soldado venido a menos, forzado a luchar contra leones.
-No intentes arreglarlo. Y acá no estamos hablando de ese tipo de esclavitud… quieres que yo sea tu lacayo y te trate como a un bebé. No, mi parce. Basta de mañas. Usted se me levanta de esa silla y ensaya unos pasitos, ya que es un bebé. Yo lo ayudo.
-Está bien –Pedro alarga los brazos y Alex pasa uno de ellos por sus hombros. Lo sostiene con su mano y con la otra aferra la cintura de Pedro.
Dan algunos pasos pero la inconsistencia de la arena y las copas de más que tomaron los hacen perder el equilibrio. Desparramados sobre la arena, no pueden más que partirse en carcajadas. Se quedan allí tumbados, Pedro deja de reírse para comenzar a toser en forma alarmante. Alex estira su mano y la apoya en la espalda de Pedro.
-¿Qué pasa, Pedro? –lo nota ahogado y se preocupa, pero Pedro le hace un gesto con la mano pidiéndole que se tranquilice.
-Creo que tragué arena… qué porquería, ayudame a sentarme.
Alex lo sienta y nota al hacerlo que tiene la piel muy fría.
-¿No te parece mejor que volvamos? Está un poco fresco acá.
-No, me gusta ésto. Mirá las olas… cómo se alejan, cómo se acercan. Qué obstinadas son. Qué rutinarias. Dan un poco de miedo. Pero son tan bellas…
-Sí, el mar es un misterio imposible de descifrar. Uno más de los tantos que nos hablan de un Ser creador. Todo ésto no pudo haberse formado solo.
Pedro lo mira con interés. –Pensé que eras ateo. No hay nada en esa casa que hable de una persona creyente.
-Qué prejuicioso, Pedro. Ahora no practico, pero aunque no lo creas, alguna vez en mi vida fui muy diferente. Este hombre que ves tan incrédulo, tan mundano… pensó en dedicar su vida a Dios.
-¿Cómo? ¿Pensaste en hacerte cura?
-No sólo lo pensé, sino que lo emprendí. Comencé el seminario cuando terminé la escuela. Un año y medio estuve allí.
-¿Me estás jodiendo? ¡Con una sotana sí que no te imagino!
-Pues, sí… ya ves, en aquella época, tenía muchos ideales, y fe. Una profunda fe que le daba sentido a todo. Pero después… algo terrible sucedió, y modificó ese todo.
Alex se queda callado. Pedro nota que su tono de voz cambió, que deja perder la mirada en la lejanía del mar para no mostrar que algún recuerdo lo quebró.
Espera que siga, pero el silencio se alarga. Apoya una mano en el brazo de su amigo.
-Está bien, no te preocupes. Hace mucho que no pensaba en éso. Me golpeó un poco recordarlo. ¿Sabes? Yo también sentí que el mundo se terminaba, que la vida era injusta… yo perdí mi fe un día, de repente. Una simple noticia barrió con todas mis creencias –Hace una pausa para tomar coraje y continúa-. Tenía un primo, era mi mejor amigo, mi hermano. Crecimos juntos, compartimos los años de escuela, las vacaciones, todo. Inseparables. Mientras yo estaba en el Seminario, él se fue a estudiar a otra ciudad. Quería ser médico. Soñaba con viajar al Africa, hacer servicios comunitarios. Tenía unos ideales y un amor al prójimo más grandes que este mar que estás viendo. Pero todo terminó un día, simplemente un vago no se limitó a apuntarlo con un arma para robarle, se lo bajó a sangre fría, porque sí, por gusto, por rabia, por lo que mierda fuera. Acabó con su vida y también con la mía. Huí del seminario, me escapé de ese Dios indiferente, de ese padre al que no le importaban sus mejores hijos, que protegía a los malvivientes y desamparaba a los seres amorosos. Intenté perdonar… y no pude. Busqué consuelo, y no lo encontré. Y a Dios… lo odié tanto, Pedro… me costó años desquitar todo ese dolor. El tiempo me fue curando, pero algo, algo siempre permanece. Nunca más entré a una iglesia. Y mira que acá en Bahía, te cruzas con una en cada cuadra. Pero ni así, ni por curiosidad.
-Lo siento mucho… no puedo decirte nada sobre éso. Mi fe también es débil.
Alex se queda mirándolo. –Buena pareja hacemos, no?
Pedro sonríe y baja la vista. Alex le palmea el brazo.
-¡Eche! … No se me ponga colorado, que no lo dije en ese sentido.
-No, yo no… no pensé mal, es que, bueno, cualquier otro hombre en tu lugar, no sería tan abierto, no se acercaría así a otro hombre sabiéndolo… bueno, lo que soy. Tendría miedo de ser malinterpretado. Te agradezco que no pienses así. Me hacés sentir muy contenido. Y querido.
-Si, yo te quiero Pedro, tal cual eres. Mira, hasta hace un tiempo, yo aún permanecía enemistado con ese Dios… no le podía perdonar que me hubiera robado una de las personas que más amaba en la vida. A mí, justo a mí, que iba a consagrarme a Él. Pero cuando te conocí, cuando empecé a sentir este cálido sentimiento hacia ti, algo cambió. Fue un… resarcimiento, una caricia. Así lo percibí. Me había quitado algo muy grande, pero a cambio me devolvía otro ser a quien querer. Alguien tan puro y luminoso como el que perdí. Y ahora veo que realmente fue así. Tu misión era devolverme la fe. Y la mía… tal vez la mía sea devolverte la tuya.
-No sé, no creo en esos designios. Pero te agradezco lo que me dijiste. Yo también te quiero mucho.
Alex le pasa un brazo por los hombros y se queda pegado a él, mirando la lejanía de ese mar oscuro y tranquilo. Pedro no puede evitar sentir un estremecimiento. Ese gesto, inocente y tierno, le trae a la memoria una noche como ésta, Guillermo y él sentados en la arena, observando las estrellas con un mar de fondo que no podía distraer su atención de ese cielo profundo y eterno. Recuerda las palabras exactas de su pareja: “Las estrellas nos miran, Pedro, y se ruborizan, titilando. ¿Ves aquella, la que está sobre el horizonte? Ignoro su nombre, pero su color rojizo demuestra lo que te digo. Tanto amor las trastorna. Vení… -le dice mientras lo abraza fuerte- . Ya empieza a hacer frío”. Ese inesperado viaje en el tiempo lo hace temblar, un sollozo le nace en el vientre y sube hasta su garganta. Alex se da cuenta y lo mira preocupado. Sin soltarlo, aprieta aún más su hombro. Pedro nota ese reconocimiento y el dolor se libera, es un río torrentoso que de pronto pierde sus defensas. Las lágrimas brotan y sólo atina a dejarlas escapar, tiembla y se estremece y se abraza a su amigo. Alex se queda quieto, ignora cómo responder a ese gesto, no quiere ser malinterpretado, pero tampoco que crea que no le importa, que le es indiferente. Finalmente lo abraza también, le acaricia el pelo, apoya su cara contra el hombro de Pedro y se permite llorar con él.
…
El trayecto del aeropuerto hasta el centro de la ciudad es un vía crucis que apenas consigue soportar. Cada imagen, cada olor, cada sonido, envía puntadas de dolor a su alma, le aviva el fuego del tormento que el entusiasmo de los últimos días le permitió olvidar. Juan se da cuenta de su agonía y trata de distraerlo, le pregunta cosas sobre la vida en Bahía, intenta que salga de la abstracción y no se sumerja en ese silencio que habla por sí mismo de todo lo que está padeciendo. Cuando llegan al departamento, pone la llave en la cerradura y se queda inmóvil, un frío temor lo recorre de punta a punta. Sabe que apenas ponga un pie adentro una oleada de recuerdos lo va a acribillar, ya no le parece una buena idea haber venido aquí en vez de a un hotel como quería Juan. La voz de Pedro suena en su cabeza: “Soy tuyo, Guille… y vos sos mío… hoy, y mañana y el mes que viene”. Apoya la mano que tiene libre en la pared y cierra los ojos, apretándolos para no permitir que se le aneguen en lágrimas, ésas que comienzan a hacérselos arder.
-¿Te sentís mal? ¿Preferís ir a otro lugar…?
Como él no le contesta, intenta quitarle la mano de la llave, pero Guillermo reacciona pidiéndole que lo deje. –No, tengo que ser fuerte.
Gira la llave y empuja la puerta. Los recibe un tenue olor a encierro, el departamento está silencioso, pulcramente ordenado. Va hasta la cocina y lo primero que ve es la hilera de macetas en el alféizar de la ventana, las revisa con el corazón encogido al comprobar que están secas, irrecuperables. La heladera está abierta y desenchufada, la alacena casi vacía. Juan deja las valijas junto al sofá del living y le pide permiso para echar un vistazo al resto del departamento. Regresa y le comenta lo agradable que le parece.
-Lo decoramos juntos… cada cosa fue elegida con minucioso interés. El atril que ves ahí junto a la mesa era donde ponía mis bastidores de pintura. Qué curioso… nunca volví a pensar en ellas desde que me fui. No he sentido ninguna necesidad de retomar el pincel.
-Es porque todo ésto te provoca nostalgia, Guille. Yo creo que viniendo acá te estás forzando demasiado, no es bueno para vos.
-Tal vez. No importa, lo único que interesa ahora es encontrar a Pedro. Comamos algo y después me voy al hotel, no quiero perder más tiempo. Esta semana ese tipo no estuvo trabajando… pero en algún lugar está, lo tengo que encontrar y sólo ellos pueden decirme dónde.
-Guille… -se acerca y le apoya la mano en el brazo. Juan siente que toda esta movida es algo que no arrojará buenos resultados. Si Pedro estuviera bien, si no le hubiera pasado nada malo, ahora estaría aquí y no los hubiera recibido esta soledad. Una parte ilógica de él esperaba que fuera así, que abrieran esa puerta y allí estuviera Pedro, que todo hubiera sido un tonto malentendido. Teme lo que ocurrirá con Guillermo cuando caiga en la cuenta que ya no lo encontrará-. ¿Por qué no esperás acá? Yo voy y averiguo. Tenés que descansar.
-Mi cabeza nunca descansa. Si querés, acompañame, pero no vine para quedarme esperando entre estas cuatro paredes.
Lo conoce lo suficiente para dejar de insistir. Un par de horas después llegan al hotel y se dirigen a la recepción.
-Bom dia, voce fala espanhol? –le pregunta Guillermo a una joven de uniforme que los recibe con una sonrisa.
-Bom dia, senhor. Você espera aqui. Vou buscar alguém que fala a sua língua –se aleja en dirección a una oficina. Un momento después una mujer sale de allí y se acerca a preguntarles en qué los puede ayudar.
-Quisiera hablar con el señor Alex… no sé el apellido. Trabaja aquí en el hotel.
-Alexander Ferreyra, pero está con licencia.
-Es muy importante que yo pueda hablar con él… ¿Podría facilitarme su número de teléfono, por favor?
-No estamos autorizados a dar información personal. Lo siento. Dentro de dos días…
-Tengo que hablar hoy. Mire… yo soy familiar de Luciano Martínez. Muy cercano. Estoy buscándolo a él. Hace más de un mes que no lo puedo ubicar.
La mujer no parece acusar recibo de la preocupación de Guillermo ni de su urgencia. Le repite que no sabe nada y que no puede brindar información.
-Entonces por favor traiga a su superior, o al superior de su superior. No me voy hasta que me contesten lo que necesito saber.
-Guillermo, –lo interrumpe Juan- no te pongas nervioso…
Un hombre se acerca y le pregunta a la mujer que está sucediendo. Ella le explica y entonces el encargado le dice que Luciano no está trabajando desde hace tiempo y que Alex está de licencia hasta el lunes. Y le repite que no puede facilitar números personales.
Cuando el hombre se aleja para atender otros asuntos, Guillermo intenta convencerla una vez más. Procura imprimirle a su voz un tono más cálido.
-No puedo esperar, necesito verlo hoy. Por favor, llámelo y dígale que Joaquin está aquí y que no me voy a ir hasta que aparezca. Él va a entender.
Se sientan a esperar en el lobby del hotel mientras la mujer realiza la llamada. Unos minutos después se acerca y les informa que no pudo ubicarlo, que el único teléfono que tiene está apagado.
-Por favor, déme la dirección. Tengo que hablar de Luciano con él, es lo único que quiero.
Ella sabe que Luciano figura de licencia pero no se siente segura de hablar de él con ese extraño. Ignora que está viviendo en la casa de Alex, así que finalmente deja los reparos de lado y le pasa a escondidas la dirección.
…
Alex busca un libro en la biblioteca, toma uno y sopla para retirar el polvo.
–Éste puede ser… hace mucho que no lo leo -se da vuelta y lo mira a Pedro. Él lo observa en silencio, ha estado todo el día envuelto en un mutismo extraño-. ¿Quieres llevar algo para leer también?
-No, no me siento con ánimos de salir… además creo que lo que comí anoche me cayó mal. Algo en este lugar no me cae.
-Es que además bebimos demasiado. Casi nos quedamos dormidos en esa playa.
Pedro baja los ojos y se queda ensimismado. Alex se le acerca, se agacha y se queda mirándolo, esperando que levante la vista.
-¿Qué te pasa…? Hoy estuviste raro conmigo. ¿Algo te molestó?
No lo mira aún, se limita a negar con la cabeza.
-Si no me dices qué es, voy a pensar que te incomodé. Mira, Pedro… no acostumbro andar abrazando gente por la vida, no soy tan efusivo. Contigo es distinto, me movilizas.
Pedro levanta la vista ahora. Traga saliva. Tiene miedo de lo que pueda llegar a decir.
-Pero no en el sentido que estás pensando. Te dije que te quiero, es verdad. Te abracé, te acaricié. Pero sólo como un amigo. No siento atracción, no te deseo. Me doy cuenta que tienes aprensión, que crees que puedes haberme inducido sin querer a algo… no temas. No lo hiciste, comprendo lo que sientes por Guillermo, no tengo dudas con éso. Necesitas amor, Pedro. Estás hambriento, desesperado de un gesto de amor. No te avergüences. Yo estoy aquí, contigo. No pienso mal. Y no voy a caer en tus encantos… por más que quieras –agrega mientras despliega una sonrisa inmaculadamente caribeña.
Pedro se ríe con ganas también. –¿Seguro? Mirá que soy peligroso… aún en esta silla.
-Eres muy papito pero me gustan las mujeres todavía. Te prometo que si algún día cruzo de vereda, al primero que voy a buscar es a tí.
Ambos largan la carcajada.
-Siempre conseguís sacarme una risa, Alex. Tenés un don.
-Bueno, ahora basta de tonteras… y de excusas. Lo que te está haciendo mal es estar encerrado, con este sol y esta playa enfrente no puedes quedarte acá. Te alcanzo unas gotitas para el estómago y después salimos.
Pedro toma el remedio y hace una mueca de desagrado. –Qué horrible, es peor que el dolor esta cosa.
-No seas niño… -recoge las muletas y hace el ademán de colocárselas pero Pedro niega con la cabeza mientras apura el trago.
-No quiero éso. Llevame con la silla, hoy quiero quedarme cerca del espigón mirando cómo pescan.
-Está bien –lo ayuda a sentarse y recoge el libro-. Vamos.
En la playa hay más gente que de costumbre, es sábado por la tarde y el calor aprieta lejos del agua. Lo lleva por el camino de cemento que desemboca en la escollera y lo deja a un costado como le pide, enfrentado al mar.
-Me voy a buscar un rinconcito en la arena para leer. Igual no se preocupe que le voy a pegar un vistazo de cuando en cuando. A ver si me lo lleva la marea...
Se va trotando a guarecerse bajo una palmera pequeña que ha quedado libre a pocos metros.
-¡Si te cansas de la vista, avísame!
Algunas nubes se acercan por el horizonte, amenazando con llegar en el transcurso de la tarde y arruinar lo que resta de la jornada de playa. Pedro cierra los ojos y respira profundo. Antes de salir le ha pedido a Alex que le busque los anteojos de sol, la luz intensa le provoca fuertes dolores de cabeza, resabio de la conmoción cerebral que sufrió. Levanta el rostro y deja que la tibieza del sol se esparza por su piel. La está necesitando para espantar esa blancura enfermiza de hospital. Al poco rato se queda dormido. Alex lo mira de tanto en tanto para asegurarse que esté bien. Cuando más tarde se cansa de leer decide darse un chapuzón. Pedro sigue dormido, se le ocurre que allí tan quieto va a quemarse más de la cuenta. A medio camino del agua da vuelta sobre sus pasos y se aleja hacia la casa para buscar el protector solar.
…
Golpean la puerta con insistencia, Guillermo mira una y otra vez la dirección anotada en el papel. –No hay error, ésta es la casa. Y además mirá, en el buzón están sus iniciales.
-Guille, con este día debe haber salido… Volvamos después.
Finalmente se convence de que no hay nadie y se deja llevar por Juan.
-Si querés esperamos un rato y después venimos. ¿Te parece que demos un paseíto por la playa?
-Bueno, pero vamos a tener que sacarnos los zapatos. Y por supuesto, la arena nos va a llegar hasta ya sabés donde.
En la playa Juan se arremanga el pantalón de algodón hasta las rodillas y se saca la remera. Guillermo lo mira y se sonríe. Igual que Pedro, piensa. No pierden oportunidad de lucir su cuerpo. El simplemente se descalza y se dobla la pernera de los pantalones para que no se llenen de la bendita arena.
-Creí que odiabas ésto –le dice Juan, divertido.
-Si, lo sigo odiando pero me acostumbré a soportarlo.
Comienzan a caminar por la arena húmeda, el suave oleaje les acaricia los pies de una forma muy agradable. Un grupo de niños juega a la pelota, el que oficia de arquero se distrae y el balón sale disparado directo a la espalda de Juan.
-Hey…! –les grita dolorido-. ¡Tengan más cuidado manga de pendejos! –alcanza la pelota y se las lanza con bronca, dándole de lleno en la barriga a uno de los niños.
Guillermo se dobla de la risa, no está habituado a verlo tan enojado.
El grupo de chicos le silba y le grita algunos insultos que Juan no comprende.
-¿Qué me dijeron estos boludos?
-Tranqui, Juan… estás en Brasil… disfrutá! –Guillermo le pasa la mano por los hombros y se ríe de su momento de furia.
En el espigón, Pedro levanta la cabeza de repente y sigue con la vista el sonido del alboroto que lo despertó. A través de los oscuros lentes, divisa a pocos metros de distancia a dos hombres que vienen caminando despacio, el más alto con cara de enojo y el compañero con un brazo apoyado en sus hombros. Hay algo increíblemente familiar en esa imagen, enfoca la vista y la dirige hacia sus rostros, pero el sol le da de frente en ese momento y le cuesta reconocerlos. Ellos van conversando animados, sin prestarle atención. Una frase lo alcanza en el instante en que pasan por su lado. “Guille, si te vas a seguir riendo nos volvemos ya mismo al departamento”.
“Esa voz odiosamente conocida… Guille…” No puede ser, se gira violentamente para mirarlos desde atrás, ahora el sol ya no le impide ver. Es él, no hay ninguna duda, lo reconocería entre miles de personas tan sólo por su forma de caminar. Y el otro hombre, está seguro que es el viejo amigo, el antiguo amante. Juan. Malditos sean los dos. Ahora Guillermo ya no tiene el brazo sobre el hombro de su compañero, pero caminan muy cerca uno del otro, están charlando tranquilamente, haciendo chistes. “Y él allí solo, anclado a su silla, condenado a su dolor, respirando el aire de la traición y del olvido. Ay, cómo te odio Guillermo… si pudiera levantarme de esta puta silla!”. Cómo quisiera tenerlo entre sus manos, descargar toda esa furia que lo marea. Se tapa la cara con las manos y deja salir lágrimas saturadas de bronca. “Qué me está pasando, Dios… estoy enloqueciendo”.
Cuando finalmente logra serenarse, levanta la vista y descubre que ya no están. A medio camino de la calle Alex viene trotando hacia él con un frasco de crema en la mano.
-Voy a ponerte un poquito de pantalla solar, o esta noche tendrás que dormir colgado como un murciélago.
Pedro desvía nuevamente la vista hacia la calle, sus pensamientos son restos de un naufragio que flotan a la deriva. Una idea busca arraigarse en medio de toda esa pesadilla, un salvavidas de plomo que lo hunde aún más en la profundidad de su dolor. “Guillermo Graziani… me las vas a pagar”
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CONTINUARÁ
Felicitaciones. ... Me duele el alma pero te perdono mara rosas
ResponderEliminarok, Mara... gracias por tu perdón, jajajaja... qué otra cosa puedo decir? Si te hizo doler es buena señal... un beso grande!
EliminarHay.... Mary, Mary, Mary. A vos te parece? Así no llego al mes que viene, en serio!. Pobre Guille!!!!!. Con todo lo que sufre....Pedro lo viene a ver así, en un segundo de risa? Y ya me la veo venir...a Pedro y su venganza. Te dije que sufro con Guille? Mucho? Por favor! Piedad! Con él y conmigo ;) PD: magistralmente escrito como siempre. Una genia usted y su pluma. Pero....Que dolor, por favor.... hoy no la remonto con nada. PD2: daba para un doble capi :( Los quiero juntitos snif, snif, snif ;) Besos Romina
ResponderEliminarRomi...me hace tan feliz tu gusto por la historia! Como te anticipé se viene un vía crucis muy difícil... pero todo se termina, no hay mal que dure cien años! Un poquitito más de paciencia y ya está! Beso enorme y gracias por estar siempre ahí apoyándome!
EliminarAyyyyy Mary, mi amor!! Cada capítulo es un viaje alucinante!! Cuando leí María José, me emocioné tanto como si me hubieran nombrado a mí =) Muy feliz por nuestra ami!!
ResponderEliminarEsta parte me impactó profundamente y... parece inspirada en la prosa poética de nuestra Guillermina Pedris: “Las estrellas nos miran, Pedro, y se ruborizan, titilando. ¿Ves aquella, la que está sobre el horizonte? Ignoro su nombre, pero su color rojizo demuestra lo que te digo. Tanto amor las trastorna"... Faaaaaaaa!!! Resultó todo un romántico este Graziani. BELLOOOOOOOO
Ahora, me preocupa la "vendetta" tipo mafiosa que puede tomar Cielito equivocadamente... Veremos qué nos depara...
Terrible también la historia de Alex... Se hace querer el chabón!!
Bueno Mary, alguien te puso que esta historia hubiera sido super ideal para Farsantes 2... Y la verdad que si yo hubiera sido productora la tomaba para la segunda parte... Y como iba a ser un éxito, hacía la tercera temporada, llamada Farsantes 3 "LA COMEDIA" y me basaba fidedignamente en la historia de La Mercería... No saben lo que se pierden!! Hubiera sido una genialidad esas partes 2 y 3..
Esta semana tengo una canción que me inspiró... Ya luego la dejo!
Beso gigante!
Guille! La mención fue un pequeño mimo que le prometí pero no quiero entrar en la chacota, jajajaja, ésto es algo muy serio! Hay que conservar la compostura... Todavía no sé si lo leyó, supongo que no porque no comentó nada! Lo romántico fue un lapsus que hasta pensé eliminar porque a mí también me sonaba muy G Pedris, en mis textos queda como descolgado, pero lo había escrito tan inspirada en su momento que me dió pena sacarlo y lo dejé. Pero obviamente no es lo mío. Yo no creo que esta historia diera para un F2, además los costos de filmar en Brasil hubieran tirado abajo el proyecto, jjajajaja, pero la propuesta de la Mercería me parece aún más difícil, te imaginás a Pedro con camisita bordada rosa y máscara de pestañas? Y con un Robertino! Clausuran el canal! La jaula de las locas, jajajajaja, hay cosas que sólo las podemos usar acá y éso también es lo bueno del blog, el encanto que tiene... la exclusividad de poder escribir cosas a nuestro entero gusto, sin pensar en ratings o en el que dirá la sociedad. Cosas que por lo visto no pueden darse el lujo de hacer ese enano maldito y esa bruja (ella sí de verdad una bruja, hecha y derecha), a los que no quiero nombrar.
EliminarA mí me pueden acusar de witch pero yo sólo aprieto, no ahorco! Te mando un beso grande y gracias por todo, por tu cariño y tus comentarios que me hacen muchisima falta, siempre!
Recién esta noche de lunes pude leerlo, ante todo, par de locas como me hicieron reír! Jajaja... Esto es una maravilla. Me voy al final a comentar como corresponde. Besos a las dos!
EliminarGuille belardi sos lo mas de zamora Y NOS DEBEMOS UN LARGO CAFE PARA SEGUIR CHARLANDO DE LA VIDA Y DE FREDDIE Y DE MIL COSAS MAS ,SOS UNA GRAN PERSONA YA TE LO DIJE PERO ME QUEDE CORTA AMIGA....ES MAS SALE CAFE LITERARIO CON TODAS ....sandra mery b marian mirta (q no la veo)sil mara la july millan mi mentora esme cari stella cari monica romina y todas las q quieran invitadisimassss...pero se bancan nuestras babas con queen y derivados jajajajaj.....majo
EliminarPiedad con mi Guille please!!!!! Justo que no se había mandado ninguna macana! Quedá así expuesto!! Pobrecito!! Es mi debílidad ya lo sabes Mar y!! Jajaja impecable como siempre querida!!! Un placer leerte!! Marian besos!!!!!
ResponderEliminarMarian vos sabés que no perdono a nadie, ni a ustedes! Si, pobrecito, al principio cuando le daban con un caño yo les decía, esperen, no lo critiquen, no se adelanten... Guille tuvo un traspié pero después hace todo bien, porque él ama a Pedro con locura y no puede vivir sin él... es capaz de todo. Aquí es Cielito el que se confunde mucho... pero no adelanto, porque pierde parte de la gracia. Gracias por leer y comentar Marian, un beso enorme!
EliminarMe encanta este relato!! Genial!!
ResponderEliminarGracias Adriana, espero que te siga gustando! Besos!!!
EliminarMary querida!!! como te quiero!!! sabes que soy tu fans!!!! y esta resurrección me mata de a poco....lenta pero dulcemente, es una belleza de relato, siempre, no hay ningun capitulo q me cause lo contrario, ahora éste! #miedomedio, Pedro pensando en venganza? #miamorcito si el es un pan de dios!....aunque te digo...lo leo tan enojado que asi como es un bello cielito cuando se enoja me lo imagino oscuro y negro como en las últimas tormentas que azotan mi ciudad, con descargas electricas terribles! #estoseestaponiendocadavezmejor. Listo Mary! me declaro adicta al sufrimiento desde leerte! lo lograste, masoquista a full!!!! te digo...igual ...yo en el lugar de cielito lo veo asi, animosamente charlando con #elotro caminando por la playa donde andaban juntos, hablando de volver al departamento desp que padecio haber vivido con el ahi, son muchas cosas que se le cruzaran a pedro por la cabeza, la verdad es comprensible, y una vez mas, la desconfianza, no puede pensar que le paso algo, que lo esta buscando, no..... siempre pensando lo peor.....ayyyyyyyyyy Mary Mary, hacete un viajecito vos que sabes donde anda y tirale un centro! lo único que espero es que no termine mas lastimado él con esta venganza que el propio Guille...y de #miguille hermoso que decirte, se esta portando tan bien que realmente me emociona jajajja #loamo Gracias Gracias Gracias! no veia la hora de leerte mujer! soy una adicta !!! Sil (Barby)
ResponderEliminarGracias Sil, es un pequeño reto esto de poner a Pedro en el papel del que la jode, con Guillermo siempre pareciera que el común denominador es culparlo y tratarlo de ésto y aquello, no? Pobrecito, si nunca paró de sufrir horrores por el amor tremendo que sentía...en la novela, digo. Y Pedro está mejor catalogado, como el que se la jugó y perdió... pero la locura de Camila... no la alimentó él? También cometió errores y por éso yo lo imaginé como una persona que va a equivocarse, más allá de las circunstancias que lo empujan a hacerlo, no es perfecto y el dolor que siente, tan grande como su amor, le van a hacer caer en una depresión muy grande y tomar malas decisiones. Tal vez me acusen de excesiva crueldad a veces, pero la vida es así... las personas, en ocasiones, hacen sufrir a quién más aman. Te mando un beso y te doy las gracias por tanto, tanto que vos también me das a mí, tus palabras son un aliciente muy grande! ;)
EliminarYA ME LA VENIA VENIR, YA ME LA VENIA VENIR. DENSOS NUBARRONES VUELVEN A CUBRIR EL CIELO.
ResponderEliminarESTE CULEBRÓN ME DEJA SIN ALIENTO.
MI GUILLE, TODA TERNURA Y PREOCUPACIÓN POR SU CHIQUITÍN, HASTA SU CORAZONCITO MEJORA PARA DAR MAS AMOR, PERO UN ALMA OSCURA, DESALMADA, IMPIADOSA, TIENE QUE METER MANO Y CHAUUUU, TODO MAL.MALA, MALA, MALA.
CIELITO PROMETE VENGANZA. EL, TODO DULZURA PERO CUANDO SE ENOJA, SE ENOJA.PEDRO ES PEDRO. MIEDITO ME DA
ALEX, ESPERO LO MEJOR DE USTED.
BUENO, IMPECABLE LO SUYO .COMO DE COSTUMBRE, UN SUFRIMIENTO ETERNO, LAS DUDAS, LA DESCONFIANZA, LOS CELOS, LA ANGUSTIA, LA DESESPERACIÓN, EL PROFUNDO AMOR HACEN UN COMBO EXPLOSIVO.
GRACIAS TOTALES, ADICTA A ESTA FIC.
P/D: PIEDAD CON EL DURO, MAS TIERNO Y DULCE.
CIELITO ACORDATE DE ¿VOS CONFIAS EN MI?
TODAS LAS FELICITACIONES. MONICA DE LANUS
Moni, es verdad, pero los nubarrones están hace rato... esta parte de la historia es la más dificil, el recorrido más denso y desesperante. Pero es lo que prometí desde el primer capítulo... yo advertí que se subían al Titanic, jajaja y a pesar de eso sacaron pasaje igual! Ahora, ajo y agua como decían antes, ya no se puede volver atrás... Me alegro que así y todo, me digas que sos adicta a la historia... me pone muy feliz porque éso justifica todo... las horas trabajando en ella y la ansiedad por ignorar cómo caerá. Esa última frase que pusiste, de Guille, es hermosa, pero Pedro no es que desconfíe per se, es que una serie de sucesos lo han empujado a creer en lo que no es. No temas, Moni, el sufrimiento no será eterno... ya me van a extrañar, jajaja o no? Espero que sí..., quedan sólo 4 capítulos... Gracias y un beso muy grande.
EliminarBueno..quiero decirte que ya no le tango miedo a la historia ..la verdad es que ne esta atrapando de un modo diferente...te diria que la leo como un buen libro de amor y drama sabiendo que si o si al final viene un final feliz....porque los humanizaste....si, se equivocan por amor como nos equivocamos todos y eso le da un nuevo interes...si, van a meter la pata pero eso es lo interesante...todos metemos la pata por amor...si, van a sufrir como locos pero todos sufrimos por amor ...me gusta mucho el planteo de la amistad (que es lo que pienso que lo va a salvar a Pedro),,,.interesante giro,,,,(ya no vale la pena que te diga lo buena escritora que sos)...simplemente decirte que antes tenia miedo de los domingos y ahora los espero con ansias...Besos
ResponderEliminarHermosas reflexiones... y sí, yo pienso igual, estos hombres no son muñequitos de cartón pintado, son seres humanos con errores y aciertos, vulnerables y a la vez capaces de dañar a quien aman. Yo siento que así es como somos todos... cuando empecé a escribir la historia me planteé una cosa, que si ellos se habían ido a vivir a otro país lo que les iba a pasar no podía ser todo lindo, las cosas no son así en la realidad... traían una mochila pesada a cuestas y muchas diferencias entre los dos, diferencias que se suavizaron al principio por el entusiasmo de los primeros tiempos, pero que después salieron a relucir ante el primer problema. Mi reto era armar algo que no tuviera gusto a miel solamente, ver como podía desarmar el rompecabezas... y volverlo a armar. Espero que al final estén de acuerdo que lo consegui... me alegra mucho que haya algo los domingos que te entretenga, son días particulares en que viene bien olvidarse por un ratito que al día siguiente es lunes... un beso grande para vos!
EliminarA pesar de ser la "palabreadora oficial" como me dice la Aldivir, esta noche me quedé sin palabras. Siento dolor físico Mary!!! Con razón los gitanos cuando les hacés alguna porquería te maldicen diciéndote "ojalá te enamores"...
ResponderEliminarMe había olvidado de lo que puede llegar a doler el amor, gracias a Dios hace años que no me pasa, pero venís vos con tu pluma mágica para hacerme recordar.. Te voy a agarrar la escoba a patadas! jajaja!
Mary ya te lo he dicho, para hacer sufrir hay que hacerlo bien, y a a vos te sale de maravillas. ¡Que bien narrado y que perfecta la descripción que hacés de los sentimientos! Te confieso que no veo la hora que vuelvan a verse, aunque primero se peleen a muerte, pero que se sepa la verdad de lo que pasó. Ese Alex como se hace querer! Dios mio... que bello personaje. Espero que no nos defraude. El dolor de Pedro me traspasó el alma.. miro la foto y pienso, ¿quién podría soltar esa cosita tan hermosa? Ay corazón, en lugar de romper en lágrimas hubieses ido a estamparle la silla de ruedas contra las piernas! Te desahogabas un poco la bronca y de paso hablaban.. no?.
Mujer, lo tuyo cada día mejor. Bendita sea la inspiración que te guía la mano. Te adoro y te espero el proximo domingo! Abrazo Guilledrista!
Para empezar, me hiciste cagar de risa con lo de la escoba!!!!! No seas mala, mirá que mi escoba no tiene el seguro al día y si la quiero vender me dan poco porque es modelo viejo! Y no te quedás conforme con éso, también querés que Pedrín le clave la silla de ruedas a Guille pobrecito????? Te salió el demonio de Tasmania de adentro! Bueno, estoy esperando a ver qué locura se mandan los señores de Teatro para devolverte el favor, jajajajaja!!!! A ver si son tan perfectitos ellos... cómo no! Por lo pronto a lenteja a don Ferrier no le gana ni la tortuga Manuelita, cheeeee, ya van cuántos capítulos y no se decide a dar medio paso! Que estrene la bitácora, a babor, a estribor, como quiera, pero que zarpe de una vez que se quedó a media máquina!!!! Bueno, ya hice mi catarsis como diría Romina... Gracias por los elogios, por suerte falta poco porque necesito tomarme un descanso... tengo las orejas peladas de tanto reto. Aunque ya estoy viendo por lo que me dicen que tanto no les disgusta sufrir un poco... se están acostumbrando, haciendo inmunes me parece. Menos cierta persona que ya sabemos que se borró olímpicamente... no voy a nombrarla porque no se lo merece, pero ya te imaginarás quién es... me abandonó, que después no venga cuando florezcan los rosales... porque le voy a mandar una abeja para que la pique! Si la ves, contale para que no aparezca... decile que mucho te amo pero me clavó un puñal... Bueno, basta, me fui al carajo, jajajaja, naaaa.... un poquito ardida estoy pero no es para tanto! Perro que ladra no muerde! (a veces). Besos!!!!!
EliminarJajaja! Como me hacés reir! Ya te voy a dar alimento para tiburones en Teatro y en cuanto al señor Ferrier, ojo... Que muchos animales saben esperar a que cambie el viento para atacar. Es un viejo lobo de mar y se sabe todos los trucos.. Esperá nomás y vas a ver lo que escribe esa bitácora!
EliminarY esa personita que vos decis, yo creo que simplemente toma aire para pode sumergirse en esta ficción. Dale tiempo.. Le duele demasiado pero la intriga termina por vencerla.. Yo sufro horrores pero te banco a muerte nena, tenés un talento sin igual! ¡¡Gracias por este dulce tormento! Te espero cada domingo! ¡¡¡Besosssss!!!
MENOS MAL QUE NO SACASTE LAS PALABRAS DE GUILLE ESTILO GUILLERMINA PEDRIS. Te lo escribí en mayúsculas para darle más énfasis. Son una belleza!! Y no quedan descolgadas, para nada. A veces es bueno y lindo que se mezclen un poco las cosas, las hacen más interesantes.
ResponderEliminarY respecto de mis F2 y F3, eso porque los productores no tienen espíritu innovador, salvo pocas cosas, es siempre lo mismo... ABURRIDO!
Pero nombraste el rimmel en Cielito y me hiciste acordar de una canción que postié antes de que vos estuvieras en el blog dedicada a ese adorable Pedro...
Ahora me voy a leer Teatro que ayer no pude, pero luego la voy a repostear, jajaja =P
Lo que yo me río y me divierto en estas páginas no tiene nombre! Es la sal de la vida!
¡¡¡Che!! Dejen de meterse con el rimmel que el adorable Pedro usó en uno de sus días fem en La Mercería!! ¿¿No leyeron que está viviendo como siempre quiso vivir??? ¡¡¡Ahora en revancha me voy ya mismo a escribir el proximo capítulo!!! Jajajaja!!!! La adoroooooooooooo!!!
EliminarSandris, si así logramos que te pongas a escribir La Mercería, te vamos a nombrar el rimmel todo el día, jaja!
ResponderEliminarAGUANTE LA MERCE, ROBERTINO, GUILLE PEDRITO EL RIMEL Y LA PURPURINA Y POR MIL CAPS MAS AMIS GUILLE BELARDI APOYO EL MOV PIQUETE A LA PEDRIS JAJAJAJAJA......................majo las quieroooo
EliminarMERY ME PARTISTE EL CORAZON PERO DE ALEGRIA POR FAVOR GRACOAS GRACIAS GRACIAS VER MI NOMBRE ESCRITO EN TU FIC NO SOLO ES UN HONOR ES UNA ALEGRIA GRRANDE COMO TODA LA ADMIRACION Q SIENTO POR VOß COMO PERSONA Y COMO ESCRITORA... De verdad Me llenaste el corazon y Me emocione a morir.
ResponderEliminarLo de a los chicos Como Voß Me los Como con Pan y manteca genialosooooooo diria topa del Disney channel Jajajaja. ,SOS tremenda inmensa supercalifragilistica.....
Guille sube cada capitulo En mi estima p q a riesgo de su salud va En busca de su Amor ,el corazon No. Miente y sabe q Esta vivo y Lo va a encontrar.Alex un tipazo un apoyo inexpugnable p Peter y alguien q Creo q va a ser su nosrte p No equivocarse tanto Como pareced q Lo va a hacer.
y Peter de mi corazon mi celoso perdido mi ciwlito TAN enamorado q No le permite ver La realidad de las cosas ,Ojala No Meta La pata hasta el caracu Como Parece q pinta...
Tu histoeia es Como esclar el everest dura con obstaculos con momentos de llana calma con vientos q azotan con tramos de sol a acarician y relajan con caidas y levantadas ...Pero es un camino q aunque tenga tantas variantes se Que tiene su premio al final se q plantaremos bandera En La cima y seremos eternamente felices !!!!!
meryB SOS una campeona de verdad Como dice Guilleo Pedro Ya No Me acuerso se Me acaban las palabras. ....chapeau mon ami ....grossa bestialmente grossa........Te kiero..........ADMIRACION plena..........majo
Majo, tus comentarios me hacen sentir como el engendro del Dr. Victor Frankestein recibiendo una descarga eléctrica de 1000000 voltios, me levantan y me hacen vivir, estaba hecha una piltrafa humana y leerlo me inyectó una pila tremenda...pero, y como siempre hay un pero para todo, a vos te parece tenerme tres días esperando tu comentario?, eso no se hace, me hiciste sufrir en el alma pensé que no te había gustado o que directamente habías vomitado el desayuno del dia anterior cuando lo leíste, por favorrrrrr no vuelvas a dejarme así con la intriga, ya estaba por mandarte un mensaje y preguntarte WTF!!!!!!!!! Bueno, exorcisé la angustia, ya está, vos sabés que te adoro? Mucho más de lo que te imaginás, así que no te preocupes que mientras estés ahí aunque tardes un mes yo te espero, tranquila (no tanto), entera (o a la mitad), pero lo importante es que llegues y me des esa inyección de vitaminas que tanto necesito, sobre todo últimamente. Tus palabras de elogio son exageradas, como suelo tener los pies sobre la tierra lo sé, pero... cómo me gustan y me hacen reír! Me alegro que te haya gustado la mención especial, jajaja, lamentablemente el personaje no tiene más inclusión en la historia pero te aseguro que si te hubiera conocido mientras lo escribía, ese personaje hubiera alcanzado participación, le hubiera buscado la manera! Sin duda sos una persona inspiradora y ya buscaré la forma de escribir algo en otro momento que tenga tu nombre... un beso enorme y gracias, gracias, gracias!!!!!!!!(y no tomes en cuenta mis quejas, es sólo que te necesito mucho...y extraño tus comentarios)
Eliminaramiga querida tomo tu reto y tenes raon prometo no dejar q vuelva a pasar ,tengo una excusa hs extra en TE SUPER QUIERO..........majo
EliminarPerdon te puse una respuesta mas larga y salio cualquier cosa jajajaja te decia que tomo tu reto re cariñoso por supuesto y tenes toda la razon del mundo mi excusa son las guardias extras en el hospi amis ,necesitamos unos mangos extras asiq por eso estuve con menos tiempo...con respecto a los halagos vos y todas las escritoras se lo merecen a pulso y siento q nunca llego a agradecer el tiempo y la capacidad que nos dedican y el hecho de sacarnos sonrisas y alguna q otra lagrima prometo n vovler a tardar tanto ,sos un ser esoecual mi adorada MeryB TE ADMIRO MUCHISIMO DE VERDAD Y ESPERO Q ESA CABECITA LOCA YA ESTE PENSANDO EN ALGUNA NUEVA DESVENTURA ENTRE ESTOS DOS YA NO PUEDO VIVIR SIN TUS LETRAS AMIGA ..jajaja me vovli mery dependiente ...muchos bjoesos y muchas graciassssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!........majo
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