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domingo, 1 de febrero de 2015

"RESURRECCIÓN" - Cap. 13 - (By Mary Buhler)

RESURRECCIÓN - CAPÍTULO 13



“Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor”. G. García Márquez


Arroja la rosa blanca al agua, se siente inmediatamente liberado, como si ese simple acto bastara para infundirle un resto de fe, un leve empujón de fuerza cuando ya estaba empezando a sentir que no podía más.  La flor se mece en el vaivén de las olas, se deja acunar por la amorosa caricia del mar.  Es verdad, piensa, hay algo profundamente supersticioso en cada uno de nosotros, gestos que nos reconfortan con su extraño simbolismo mágico, pagano.   Permanece allí parado, como si esperara una señal, un rayo de luz, un milagro.  Se da vuelta para irse y entonces lo ve.  Allí, a pocos metros, cerca del espigón, como la otra vez en que apenas se fijó en él. Lo vio bajarse de la silla de ruedas, ese movimiento bastó para que reparara en su presencia.  Notó el esfuerzo por adelantarse, su incapacidad de moverse más que unos pocos centimetros, pensó en ayudarlo.  Mientras camina hacia él, va sintiendo un extraño deja vu, mirarlo le ocasiona una persistente sensación  familiar.  No puede ser, pero… ¿En qué se parece a Pedro ese muchacho que está allí sentado sobre la arena? No lo sabe, no puede encontrar puntos de comparación que sean importantes, es apenas una vaga inquietud, tiene un cierto parecido físico, el mismo tipo de cabello, pero aún así… es mucho más delgado, la postura es diferente, incluso le parece más joven.  Apenas unos metros antes lo empezó a recorrer ese temblor, ese nerviosismo.  Se detuvo a unos pasos, le miró los brazos.  En la muñeca izquierda, la cintita azul de Bonfim.  Ahora el temblor se ha convertido en un sismo de proporciones catastróficas.  Le cuesta mantenerse en pie, todo su cuerpo está convulsionado.  Estira la mano como buscando tocarlo, pero está demasiado lejos para poder hacerlo.  Quisiera poder obligar a su corazón a que aquiete los latidos, que no le cierre la garganta, que no le provoque tanto vértigo.  Sin darse cuenta, murmura su nombre.  “Pedro…  mi amor…”
El muchacho se gira, clava sus ojos inmensos en él, de la sorpresa pasa a una mueca extraña, dolorosamente hostil. 
-Vos… -su expresión revela sentimientos que nunca imaginó que podría albergar.  Odio.  Cansancio.  Desprecio.  Infelicidad.
Tiene profundas ojeras, la piel increíblemente pálida, demasiados kilos menos.  Todo su cuerpo es una frágil estructura a punto de derrumbarse.  Una copia inexacta, un reflejo distorsionado, y sin embargo es Pedro…
No sabe cómo seguir avanzando, se ha quedado allí detenido, la mano en el aire, las piernas amenazando con doblarse.  Un fuego le quema en el pecho, le sube por la garganta, le explota en lágrimas de pena y desolación.  No entiende qué ocurrió, cómo pudo pasarle algo así, cómo llegaron a éso.  Lo único que puede sentir en ese momento es deseos de llorar, de caer de rodillas, abrazarlo, besarlo hasta morir. 
Pedro no logra apartar el odio de su corazón, ni aún viéndolo sufrir, porque es evidente que está sufriendo, es demasiada la amargura y la soledad que sintió todos esos días como para compadecerse, como para olvidar todo y estirar la mano también buscando la suya.  Sólo quisiera verlo caer, fulminado por un rayo si fuera posible.  Mira hacia los costados, busca detrás de él la presencia del otro, del intruso que puso  en su lugar.
-¿Dónde está, lo dejaste en el departamento?
-Pedro… qué te pasó mi amor…!
-¿Mi amor?  ¿Y encima tenés el coraje de… cómo podés ser tan hijo de puta, Graziani? ¿Cómo te da la cara?!
-No entiendo Pedro… ¿Qué me decís? No sé que sucedió… estuve buscándote todo este tiempo…
-¿Buscándome? Es un maldito chiste, no?
-Esperá, yo… no sé nada, no entiendo qué pasó… Estaba esperándote, pero no llegaste.  ¡Me volví loco de preocupación!
Guillermo ensaya un paso hacia él pero los ojos de Pedro lo detienen.  Su fragilidad desaparece en esa mirada dura, ahora más que nunca parece un niño que ha perdido para siempre la inocencia.
-No te atrevas… no te acerques. 
-Pedro! Por Dios, ¿qué te pasa? Soy yo, por qué me tratás así? Tenemos que hablar…
Se queda mirándolo sin poder creer que ese hombre del que se separó con gestos de amor en el aeropuerto apenas un mes y medio atrás sea este que lo rechaza salvajemente, que le habla con un desprecio inexplicable.  
-Decime por favor qué te pasó…  todo este tiempo fue un infierno, casi muero y vos me tratás como si yo fuera responsable de todo ésto, no entiendo…
-Me da asco que me mientas así… me abandonaste porque estás harto, Graziani, decí la verdad.  Te vino como anillo al dedo que no volviera.  ¿Quién te calienta las sábanas… el boludo ése de Juan o el regalado del estudio?… ¿O tal vez los dos?
-Estás muy equivocado, Pedro, las cosas no son como las imaginás. ¿Cómo pudiste pensar que yo iba a abandonarte sin saber qué te había pasado? ¿Cómo sos capaz de pensar tan mal de mí? Y tus celos están fuera de lugar, entendelo!
-Ya lo hiciste una vez, no tuviste problema en alejarte, me dejaste tirado, enfermo, destrozado.  ¡No te importó! –le escupe las palabras con odio y hace fuerza por no quebrarse en un llanto que lo humillaría aún más.
-¡Era distinto! Yo sabía que ibas a estar bien… no compares una cosa con la otra, cuando no viniste aquel día se me derrumbó el mundo, Pedro. 
-¡Y porque estabas desesperado corriste a tomarte un avión! Más de un mes te costó llegar… y encima acompañado.
-¿Cómo sabés…? Juan vino para ayudarme, es mi amigo.  ¿Qué loca película te hiciste en esa cabeza? Razoná por favor!
-Los ví juntos, no estoy delirando, lo abrazabas y te reías… aún sin saber nada de mí! 
-Hay algo que no sabés, pero no quiero hablar de éso acá, vayamos a otro lugar -Guillermo  le suplica con la mirada que sea sensato, le hace un gesto hacia la silla-. Vamos, Pedro.  Vayámonos a la casa.  Estás con Alex, no?
Pedro se siente humillado, allí postrado en el suelo sin poder moverse, y el muy hijo de puta que se hace el desentendido, que finge no saber, que intenta jugar el rol de víctima. Ni siquiera se toma la molestia de disimular que sabe que está viviendo con Alex… después de haberle dicho que lo ignoraba todo.  Se contradice y no parece darse cuenta, o no le importa. Empieza a sospechar que tal vez Guillermo sabía la gravedad de su estado y eso lo hizo desistir de buscarlo. Cada vez entiende menos lo que pasa, el por qué de su presencia allí… de lo que está seguro es de que no se cruzó con él porque lo buscara.  Todo fue una maldita casualidad.  O más bien una desgracia.
Comienza a arrastrarse hacia la silla, quiere escapar, su imagen y su voz le provocan un dolor insoportable. Unos brazos lo recogen, lo alzan y lo ayudan a sentarse. Alex se gira y observa a Guillermo que se ha quedado parado, imposibilitado de reaccionar, aturdido.
-Llevame a casa, no quiero seguir escuchándolo, ¡llevame ya te digo!
Alex empuña la silla, la da vuelta y comienza a empujarla por el camino en dirección a la calle. Guillermo no sabe qué hacer, todo parece salido de un sueño irreal, o más bien de una pesadilla.  No comprende por qué Pedro le ha dicho esas palabras cargadas de rencor, por qué esa mirada que de lo que menos le hablaba era de amor.  Los ve alejarse, intenta encontrar una explicación a esa locura, sólo puede imaginar que alguna mano malvada sembró la cizaña.  Ese hombre que lo está cuidando, sólo él puede ser el causante de tanto dolor. 
Los empieza a seguir, despacio, sin pausa, cuando entran a la casa y cierran la puerta se queda parado en la vereda.  Ahora que lo encontró no hay nada que pueda volver a alejarlos.  No le importan las mentiras que le hayan dicho, no va a abandonar ese lugar, allí se quedará el tiempo que haga falta hasta que Pedro salga y hable con él.  Alex se asoma a la ventana, sus miradas se encuentran, Guillermo le clava la vista mientras se sienta en el borde de la parecita.  Se cruza de brazos, no hace más nada.
-Pedro… se quedó ahí afuera.  Me late que no tiene intenciones de irse.
-No me importa lo que mierda haga.  Por mí se puede pudrir esperando.
Alex se acerca hasta él.  Se agacha y le pasa la mano por el pelo.
-¿Por qué tanta bronca, hermanito? Has visto, te estaba buscando… vino. No era como tú pensabas…
Pedro hace fuerza por no llorar.  En su interior, compiten la bronca y el dolor.
-Fue de casualidad que me encontró… el otro día… lo ví.  Estaba en la playa.  Iba abrazado con él. Con su viejo amante, con Juan. No parecía preocupado, ni triste.  Todo lo contrario.
-Deberías hablarlo con él… seguramente todo se va a aclarar.  Tiene que haber una razón.
-No, Alex… era él quien tenía que estar conmigo todos estos días de agonía.  Y no estuvo, me abandonó en mi desgracia, fuiste vos el que me sostuvo, no él.  No quiero escucharlo, no quiero verlo nunca más. 
-Mi amor, usted está como diríamos en mi país, desvirolado, no razona.  Voy a hablar con él, a pedirle que regrese mañana.  Para entonces te vas a sentir más calmado, van a poder conversar.
-Olvidate de ser mi amigo si salís a hablarle.  Quiero que se muera esperando.
-Pedro… no seas caprichoso…
-No voy a repetirlo.  No me hagas poner peor de lo que estoy.
-Bueno pues, pero entonces prométeme que te vas a serenar.  ¿Quieres que te lleve a dar un baño? 
-Está bien.  Pero que sea de inmersión.  Lo necesito mucho.
Guillermo se cansa de estar sentado sobre la parecita.  Se levanta, camina por la vereda, siempre mirando hacia la casa.  No puede comprobar si alguien lo observa desde adentro, pero de lo que está seguro es de que deben estar al tanto que no se fue. Le parece un gesto inútil tocar timbre, resulta muy difícil creer que Pedro consienta en salir a hablarle después de la forma en que se comportó en la playa.  Mira la hora, ya es de noche y comienza a levantarse desde la bahía una brisa húmeda y fresca que le pone la piel de gallina.  Sólo trae una camisa delgada, ni en sueños se le habría ocurrido que tendría que pasar la noche a la intemperie.  Porque intuye que éso es lo que va a suceder.  Tendrá suficiente tiempo para pensar, para tratar de hilar los acontecimientos, de descubrir que fue lo que pasó.   Cuando el frío comienza a hacerse realmente molesto, se sienta en la vereda y apoya la espalda contra la parecita de la verja.  Se abraza a sí mismo, intentando darse un poco de calor. 
La temperatura del agua es agradablemente tibia, se sumerge un poco más abajo, Alex termina de envolverle el vendaje de las costillas con un plástico, le alcanza el jabón y la esponja.  -¿Puedes solo o te ayudo?  Quisiera ir a cocinar algo.
-No, está bien, dejame solo.  Estoy muy bien, el agua calma a las fieras… Te aviso cuando quiera salir  -cierra los ojos y recuesta la cabeza en el borde de la bañera.
Cierra la puerta del baño y se acerca sin hacer ruido a la ventana del living.   La luz de la calle ilumina un pedazo del jardín, lo ve sentado en el piso, apoyado en la pared, la cara recostada en los brazos con los que rodea sus piernas.  “Esto es una locura.  Somos gente grande, no podemos comportarnos así. Tengo que acabar ya con estos entripados”.   Abre la puerta de entrada y le chista.  Guillermo levanta la cabeza, se levanta.   Le hace un gesto invitándolo a entrar.
-Ven, siéntate y hablemos.  Pedro no quiere hablar, pero yo sí.
Le indica un sillón en la penumbra del living.  Se sientan y permanecen en silencio, enfrentados.   Guillermo lo observa serio, Alex se da cuenta de que desconfía de él.  Tal vez aún esté pensando en aquella vez en su departamento, cuando los encontró en el baño.  Tiene motivos para desconfiar.
-Contame entonces.  No encuentro una coherencia en todo ésto que descubrí hoy.  ¿Qué le pasó a Pedro? ¿Por qué no me avisaron?
-Antes que nada, quiero que sepas que yo llamé a tu estudio en Buenos Aires, pero no te pude ubicar.  Después,… bueno, Pedro me pidió que no volviera a llamar.
-¿Por qué…?  ¿Y cómo pudiste hacerle caso?
-Vamos por partes.  El accidente que sufrió fue gravísimo.  Estuvo varios días en el hospital, primero en coma, después sin poder recordar la mayoría de las cosas.  Me llamaron para avisarme cuando por fin me recordó. Habían pasado unas dos, tres semanas.
-¿Y a mí, cuando me recordó?
-Fuiste lo primero que apareció en su mente.  Nunca se olvidó de ti.  Me pidió que te buscara, ahí fue cuando te llamé. Pero en ese entonces pasó otra cosa.  Los médicos le informaron la gravedad de las secuelas del accidente.  Se deprimió mucho.  Y encima se sintió… abandonado, por ti.
-Pero éso es una locura… ¿abandonado?  ¡Jamás hubiera hecho una cosa así! ¡Yo no sabía lo que había pasado! Llamamos y nadie nos informó de nada.  En el barrio, y tampoco en el hotel.
-Por supuesto, éso fue al principio.  Pero después Pedro… él estaba muy vulnerable, se sentía dolido, creyó que no te habías interesado lo suficiente.  Pensó tonterías, yo intenté convencerlo pero fue inútil.  Ya tenía su veredicto:  eras culpable, Guillermo. No quiere entender, creo que verse así como está, no ayuda tampoco.  Vas a tener que convencerlo tú.  Me amenazó con romper nuestra amistad si hablaba contigo.  Pero prefiero arriesgarme porque yo no puedo ayudarlo más.  Hice todo lo que estaba en mis manos.
Guillermo suspira y se queda pensativo, intenta contener la ansiedad de levantarse y correr a verlo, a zamarrearlo si es necesario para que reaccione. Lo que menos puede entender es que lo haya creído capaz de semejante abandono.  Le duele tanta falta de confianza.
-¿Dónde está… puedo verlo, entonces?
-No creo que sea lo mejor… te pido que regreses mañana.  Necesita tranquilizarse, hoy no va a escucharte, sólo son unas horas para que se calme... Vas a ver que mañana lo encuentras dispuesto a dialogar. Bueno… tú lo conoces mejor que yo, disculpa, pero te aseguro que el Pedro de estos últimos días no se parece mucho al que conoces. Yo… bueno, iba a llevarlo a ver un especialista, un psicólogo… estaba muy preocupado por sus actitudes.  Pensé que se trataba de una depresión pero él estaba así porque te vio con otra persona, y sacó una conclusión muy fea.
-Si, ya sé.  Lo que pensó es una estupidez.  Juan es mi amigo.
-Por eso mismo… ahora que estás aquí, lo dejo en tus manos.  La verdad, me provoca un gran alivio.
Guillermo se sonríe por primera vez.  Le parece mentira haber cambiado de opinión tan pronto con respecto a él.  Resultó un buen tipo después de todo. 
-Bueno, espero que no me lo haga muy difícil.  Tenés razón con que es mejor que hablemos mañana… Los dos necesitamos serenarnos.  Gracias… y perdón.
-¿Por qué?
-Por haber pensado cosas que no eran.  La otra vez… fui un estúpido.  Me dejé ganar por los celos, por pensamientos negativos.  No lo quise escuchar de verdad, si lo hubiera hecho… nada de todas estas desgracias hubieran sucedido.
-Está bien, no te apenes.  Todo tiene solución. Ya pasó lo peor.
-Eso espero… entonces mañana vuelvo.  ¿A qué hora te parece?
-A la mañana lo voy a llevar a su sesión de rehabilitación.  Por la tarde, a eso de las cuatro estaría bien.
-Si… lo que no sé es cómo voy a soportar tantas horas más  –se levanta y le da la mano-.  Gracias otra vez…
Alex lo acompaña hasta la puerta, está contento, siente que delegar toda esa responsabilidad en Guillermo le sacó un peso de encima. Y ahora Pedro podrá recapacitar y volver a ser el que alguna vez fue.  Por primera vez en muchos días va a poder dormir tranquilo.  Se asoma al baño y Pedro levanta la cabeza, le pide que lo deje un rato más.  Le responde que lo vendrá a buscar apenas termine de preparar la comida. 
Pedro se queda pensativo, ensimismado, de a poco una idea comienza a agrandarse, a llenar su cabeza.  Nubes oscuras que se arremolinan y van formando una tormenta en la que toda posibilidad de cordura termina naufragando.  El rencor que siente hacia el hombre que lo abandonó y siguió su vida como si nada es un agujero negro que lo atrae irresistiblemente.  Ya no puede escapar, sus pensamientos y sus emociones empiezan a ser absorbidas por ese agujero, ya no siente nada más que ese odio voraz que lo desgarra.  Guillermo era todo, el centro mismo de un universo absoluto y perfecto. El sol alrededor del que su vida giraba siguiendo una órbita perfecta.  Desde el borde de ese vacío en el que empieza a desaparecer, un último pensamiento se aferra obstinado, un mandato inexorable que no puede desobedecer.  Mañana traerá un nuevo amanecer y también un nuevo ocaso.  Un día indiferente a su dolor, un absurdo intento de vivir, una lucha perdida de antemano. Mañana.  Esa palabra lo llena de miedo, pero también le infunde una inesperada calma. 
A medida que la noche se estira y se deposita sobre la ciudad, pequeños grupos de fieles van regresando a sus hogares, satisfechos con haber cumplido sus rituales de devoción, esperanzados en ser escuchados, en ser recompensados, renovada la fe con el simple acto de sus ofrendas.
Mientras camina despacio por la plaza del Terreiro de Jesús,  él también siente que sus pedidos fueron escuchados, que algún Dios se compadeció de su sufrimiento.  Las negras horas de la incertidumbre han llegado a su fin. Entra al departamento y le parece que todo es más luminoso, recorre cada rincón de su hogar imaginando que pronto Pedro estará allí con él, que podrán de una vez por todas tener una vida juntos, ya no le interesa pensar en el futuro, comprobó definitivamente que preocuparse por el mañana sólo consigue arruinar el hoy. Les espera un tiempo difícil, sabe que tendrá que ser muy fuerte, que ambos tendrán que reacomodar sus vidas para comenzar  a vivir con otras circunstancias. 
Decide acostarse temprano, quiere descansar y prepararse para el día siguiente, no piensa en las palabras que le va a decir, sabe que no hace faltar explicar mucho, siente que todo es tan sencillo…  Suena la alarma del celular, lo mira y se emociona al recordar a Juan, su preocupación, sus tiernos cuidados.  Busca las pastillas que tiene que tomar, le prometió que se portaría bien.  Ha recuperado el deseo de vivir, alguien que ama más que a su propia vida necesita de él como nunca, va a luchar por devolverle todo lo que perdió, la salud, la alegría, la confianza... y también el amor, ése que intuye que está dormido en su interior, atrapado bajo un manto de rencores.   Al acostarse mira la pantalla del teléfono, sonríe con el alma tranquila y renovada, se queda dormido con la imagen de Pedro en las retinas, la de ese bello atardecer en el faro junto a él.
Aprecia el vasto horizonte, inspira profundo, lento.  Absorbe con la piel y los pulmones el aire salino, se deja atravesar por una inesperada paz.  Desde las aguas inquietas, el sonido de las olas que avanzan y retroceden incansables le trae recuerdos de un tiempo en soledad, de una angustia y una incertidumbre que también padeció frente a otro océano indiferente.  Está tan perdido como entonces, ya no encuentra la brújula que marque su norte, esa dirección donde el amor se asiente y perdure.
En su cabeza, la película de su vida echa a rodar una vez más. Algo lo insta a resumir, a pasar en limpio. Como si hubiera llegado al final de un camino y mirara hacia atrás para cerrar un ciclo y buscar el comienzo de otro.  No puede desandarlo ni tampoco detenerse. El tiempo lejano de su infancia, un calidoscopio formado por ratos de ilusión, de miedo, de dolor y de felicidad, una extraña y nebulosa galaxia de la que sólo quedan pequeños fragmentos y a la que le cuesta colgarle un cartel que describa con justicia lo que significó para él.  ¿Fue feliz, fue desgraciado?  No lo sabe. Su juventud, ahogada por las exigencias durísimas que una familia aristocrática impusieron como principio fundamental.  Su carrera de abogado a la que se forzó a querer y aceptar como si hubiera salido de las entrañas de su vocación y no de un mandato paterno. Aquel noviazgo en el que se vió acorralado por obra y gracia de una mujer que supo marcar el paso y dominar su voluntad con una estrategia de dulzura y sumisión que conseguía embriagarlo,  hipnotizarlo con su canto de sirena.  Y luego… el despertar a una nueva vida, el puerto que se abría tras los remolinos de una tormenta perpetua, aquél donde sabía que se iba a quedar para siempre.  Al que estaba predestinado a llegar.  ¿Es ese puerto el fin de ese largo camino de toda una vida? Y si es así… ¿qué le queda ahora cuando su nave naufragó y se estrelló contra las costas? No tiene dónde ir, no sabe cómo se sigue cuando se ha perdido todo lo que se consiguió tener, lo único valioso que por fin la vida se había dignado regalarle.
Un pensamiento vuelve una y otra vez, como un bumerang que se empeña en golpearlo y ahondar una pena que no puede ser más grande.  Ese hombre no lo ama, no sabe lo que quiere y lo confunde a él.  Ya no quiere ser más un juguete que deja tirado apenas se cansa de usarlo.  Pero cómo se hace… se siente enfermo,  doblegado por un sentimiento contradictorio, por el impulso de rendirse, de decirle “ganaste, aquí me tenés, hacé conmigo lo que quieras, no tengo voluntad”. Y por otra parte, la bronca que le grita al oído “te vas a arrepentir, no te quiere… dejalo”.  Tironeado en dos direcciones opuestas y sabiendo que no va a poder, que no tiene el coraje de decidir.  Ambos caminos le harán sufrir.   Las olas rugen allá abajo  y chocan contra el terraplén, hacen temblar el piso de tablones y lo salpican con una fina lluvia salada.  Esa humedad se deposita en su piel como una caricia.
Se permite liberar por un momento su corazón del cepo que lo mantiene atado, desliza entre sus labios el nombre prohibido, el único posible. “Guillermo…” Lo repite una y otra vez, se deleita y se castiga con el veneno que ese nombre deja impregnados en su boca, su garganta, su pecho.  Lo inhala como el acre humo de un cigarrillo que sabe que le hace daño, al que es adicto y no puede renunciar.  Qué cualidad más asombrosa la del ser humano, piensa.  Amar, odiar, volver a amar, seguir odiando, siempre con la misma fuerza, con idéntica pasión. Pero de qué sirve pensar en éso ahora, cuando sus brazos están al límite de los peores cansancios, cuando su alma desfallece en un impulso final… El silencio es lo único que espera, lo que tanto necesita.  Cerrar los ojos y descansar.  No puede decidir,  no tiene fuerzas, su corazón le pide a gritos lo que su cabeza se niega a escuchar. Empiezan a dolerle las piernas de estar parado, le tiemblan los brazos y sabe con una certeza indeclinable que no quiere volver a esa casa donde él ya debe estar esperándolo.  Se inclina un poco más sobre la baranda de madera.  Anhela volver a sumergirse en la frescura de ese mar bravío que a duras penas contiene sus ímpetus encerrado en los límites de la bahía.  Ese mar que siempre lo acuna, lo serena. Él no lo traiciona, lo espera con su vaivén infinito, con sus brazos acuáticos.  Cómo desea dejarse abrazar…
El día amenaza con prolongarse como una lenta tortura. Toma un taxi pero a medio camino decide bajarse y seguir el resto del trayecto a pie.  De pronto le ha surgido un miedo irracional, es como si estuviera a punto de saltar con paracaídas y ya no tuviera el coraje.  Toda su determinación y su seguridad cayeron por el piso, se siente asustado, no sabe si está preparado para lo que le espera. ¿Y si a pesar de explicarse, no quiere regresar con él? ¿Cómo va a luchar contra la inseguridad que Pedro tiene con respecto a sí mismo? ¿Cómo va a enfrentar el desafío de levantar su estima si él mismo siente que tiene tan poco para ofrecer?  Son preguntas que no sabe responder.  No tiene nada preparado, tendrá que improvisarlo todo, caminará a ciegas por una cornisa.  A medida que la distancia se va acortando, sus pasos se hacen más lentos.  ¿Por qué en la vida uno nunca siente que se ha recibido de algo? No hay títulos ni medallas, simplemente se hace lo que se puede.  Y a veces hay que conformarse con el resultado sin tener la oportunidad de poder intentarlo otra vez.  En ocasiones la vida no da revanchas.
Llega a la casa, cruza el jardín y golpea la puerta.  De repente se tranquiliza.  Pedro está allí dentro, no podrá escapar, tendrá que escuchar todo lo que tenga para decirle.  Sabe que después de enterarse de lo que pasó, su actitud no podrá seguir siendo de odio o indiferencia.  Se aman, no importa lo que hayan pasado, los desencuentros o los malos entendidos, son pequeñeces que no pueden enturbiar la realidad de sus sentimientos.  Se queda esperando, de pie, la puerta no se abre y una incómoda inquietud comienza a subirle por el pecho.  Vuelve a golpear, esta vez más fuerte.  Mira hacia adentro, las cortinas están corridas y sólo ve su propio reflejo.  Constata la hora: las cuatro y diez de la tarde.  De repente un recuerdo terrible se le cruza por delante.  Otra puerta, otra espera desesperada. Y la espantosa situación que lo esperaba detrás de esa puerta.  Apoya la mano en el picaporte y lo gira, sin saber  por qué.  La manija cede, entra a la casa.  La sala está vacía, todo está en silencio.  Cierra la puerta y recorre la habitación, mira en la cocina.  Revisa cada rincón de la casa.  Pedro no está.  De repente se le ocurre una idea descabellada.  Se pusieron de acuerdo para engañarlo, para hacerlo irse de allí, para que volviera hoy y no los encontrara más.  Sale corriendo y en el camino hacia la calle busca el número del hotel en su celular.  Pregunta por Alex al hombre que lo atiende. Le pasan la llamada a otro interno.  Después de unos segundos, él mismo contesta.  –Hola soy Guillermo.  Me dijiste que viniera a esta hora, estoy en tu casa pero no hay nadie.
-No puede ser, hace media hora me fui y Pedro estaba ahí.  Le dije que ibas a venir porque yo tenía que irme un rato antes y temí que no te atendiera.  Pero no se enojó, al menos me pareció que estaba de acuerdo.
-Alex… la puerta estaba sin llave.  Entré, y no hay nadie. 
-Pedro no acostumbra a trasladarse solo a ningún lugar.  Tiene que estar ahí.
-Entonces debe estar jugando a las escondidas, porque no está.  Ni él, ni la silla.
Alex piensa un poco y lo que termina imaginando no lo tranquiliza.
-Fíjate si no lo encuentras por ahí, suele pedirme que lo acerque a la escollera que está a dos cuadras de la casa.
Guillermo comienza a caminar hacia la playa, mira hacia todos lados pero no lo ve.
-¿Hay algún otro lugar donde pueda haber ido?
-No se me ocurre ninguno.  Dejo ya mismo lo que estoy haciendo y voy para allá. 
Guillermo corta la comunicación y recorre la playa mirando en todas direcciones, casi no hay gente en ese momento.  La escollera está desierta.  No sabe para dónde ir, se siente perdido.
Una pareja de jóvenes pasa por su lado.  En su nerviosismo apenas encuentra las palabras para describir a Pedro.  Les hace el gesto de una silla de ruedas y el muchacho realiza un gesto de reconocimiento. 
-Sim… Ele está lá –el chico señala una pequeña elevación a unos cien metros de distancia, encima de la cual asoma una construcción de madera-.  No terraço do bar.
-Obrigado…
Sale corriendo, la urgencia choca contra la sensación de que corre en cámara lenta.  A mitad de camino se da cuenta que está muy agitado, el corazón le late a un ritmo desesperante. Detiene la marcha unos segundos para respirar hondo, se llena los pulmones de aire y arranca nuevamente.   Tantea el bolsillo de la camisa, el relieve del frasco de pastillas de emergencia le da seguridad.  Los últimos metros  los recorre más despacio, su respiración se ha convertido en un jadeo preocupante.  Sube por la escalera de madera hasta la construcción, mira hacia la rampa que baja hacia la calle pero no lo ve.  El bar está cerrado y no hay gente.  Sigue hasta el otro extremo de la terraza y entonces la encuentra.  Se queda detenido mirándola, intentando encontrar una explicación.  La silla de ruedas.  Sola junto a la baranda de madera, incomprensiblemente abandonada.  Camina despacio, los metros que la separan de ella se le hacen eternos. Cuando la alcanza, apoya las manos en la baranda y mira hacia abajo.  A menos de diez metros, el mar se estrella contra la elevación de tierra, lame sus bordes y lo salpica de espuma… El reflejo del sol le dificulta ver con precisión, fuerza la vista y entonces advierte que algo flota unos metros más allá, surge entre las olas y se hunde por momentos.  Busca por dónde bajar hacia el otro lado de la playa, encuentra una pequeña escalera de piedras y desciende por ella.   Le lleva unos segundos a su cerebro decodificar lo que está viendo, comprender la magnitud de lo que sucede.  A sólo nueve o diez metros de la playa, el cuerpo de Pedro flota boca abajo mecido por el vaivén de las olas.  Entra en un trance hipnótico de total incredulidad, tiene que forzarse a ponerse en movimiento porque su mente se resiste a creer.  Vence la parálisis del asombro y corre, se sumerge en el agua, llega hasta él.  Lo toma entre sus brazos y lo da vuelta, apenas nota su peso, los cabellos saturados caen sobre su cara cubriéndola  por completo.
-¡Pedro, Pedro! –grita su nombre mientras intenta arrastrarlo hacia la playa, el agua le llega a la cintura y las olas tiran de ellos mar adentro con ferocidad.  No puede arrastrarlo sin que se hunda, lo levanta en sus brazos, lo aprieta contra su pecho y recorre los últimos metros hasta la arena.  Allí se deja caer, vencido por el esfuerzo y abrazado a su cuerpo. Siente deseos de llorar, de gritar, pero no puede detenerse. Apoya sus manos sobre el pecho, empuja una y otra vez, le abre la boca y espera que termine de salir el agua que tragó sin dejar de presionar. Cuando ya no ve salir más apoya sus labios en los fríos labios de Pedro y le echa su propio aire, apoya la cabeza contra su pecho buscando los latidos.  El rugir de las olas y la desesperación le impiden oirlos.  Ni siquiera se da cuenta que está llorando, sus manos presionan cada vez más fuerte, violentamente, aprieta su boca contra la suya enviándole el oxígeno que él mismo comienza a perder.  Sabe que no puede renunciar, su vida y la de Pedro dependen de ese minuto, la muerte espera a su lado que deje de intentar.  Revisa los latidos, insiste, se adueña de ese pecho inmóvil, lo obliga a continuar.  Los minutos pasan y los ojos de Pedro continúan cerrados, su cuello inclinado hacia atrás.  Poco a poco va perdiendo las fuerzas, se queda sin aliento.  Un pensamiento extraño le surca de improviso la mente como el vuelo de un pájaro que regresa a su nido.  “Ya estamos juntos, Pedro, no hace falta nada más”. El tiempo pierde toda cualidad, se paraliza en ese instante desesperado.  El mundo poco a poco se vuelve silencioso, hasta el mar acalla sus sonidos.
Apoya su cabeza en el pecho de Pedro, junta las manos heladas y las envuelve con las suyas, cierra los ojos, murmura su nombre por última vez.  Siente decrecer sus propias palpitaciones, las oye retroceder como esas olas que acarician el borde de sus cuerpos.  Poco a poco el sol pierde su intensidad, la brisa juguetea levantando remolinos de arena que mueren en el mar. 
Un auto se detiene, Alex se baja y corre hasta la playa, frena de golpe.  Cae de rodillas sobre la arena, se cubre la cara con las manos y llora atravesado por el dolor y la impotencia.

CONTINUARÁ…
***

35 comentarios:

  1. te pido ya mismo la continuacion, no es normal esto!

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  2. No puedo explicar lo mal que me dejó este capítulo, siento una angustia al punto de que se me caen las lágrmas... Por favor Mary, unilos. Y traenos una continuación ya! No era doble el capítulo de hoy??
    Me estoy comiendo las uñas!!!

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    Respuestas
    1. El proximo ya llega... gracias por tu ansiedad me hace sentir que valió la pena, un beso

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  3. Bue.... por algo te pedía doble capi. POR FAVOR!!!! Caray!!!! Me imaginaba..... Dios Mary! No nos dejes así. Tan real, tan entendible, tan doloroso!!!!! Pendo de un hilo..... Besos Romina

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    1. Romina yo también quería lástima que no se pueda, son muchas páginas, pero ya viene el otro, gracias como siempre por tu adicción me hace feliz! Besotes!

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  4. Mary...no tengo palabras....aún no puedo entender lo que ocurrió acá, definitivamente no hay palabras para defenderte!!! ...perdon pero ahora en este momento es lo que siento....como siempre excelentemente bien contado lo cual empeora mis sentimientos, la verdad que desde que esta historia comenzó es la primera vez que lloro, que siento dolor físico, me duelen el pecho y las piernas, se me aflojo todo....nada eso...supongo qeu era tu intencion asiq eu estaras muy contenta pero yo estoy muy...muy triste.... igual sigo aca...veras que no me fui ni me ire ya, desp de este capitulo te voy a cobrar un triple subsidio por trabajo insalubre..igual te quiero Silvana

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    1. Sil gracias por tu apoyo incondicional, tu promoción y tus comentarios,y por éso que me dijiste que lo volviste a leer, es un honor tan grande que casi no lo puedo creer... la verdad con este fic ustedes me hacen sentir algo que nunca había sentido, es muy gratificante sobre todo para mí que siempre me tiro abajo mal... no creas que escribo "maldades" para hacerlas sufrir, cuando lo hice fue porque me gustaba a mí, no sé, era lo que yo veía, lo que imaginaba... lo que sentía que pasaba... gracias y por supuesto que espero que me sigas siempre sino sería un bajón terrible para mi, un beso gigante!!!!

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    2. ayyyyyyyyy Mary re leerlo y volver a llorar! mujer no se puede escribir tan bien! de verdad que mori con ellos por cuarta vez!!!!! ya no te voy a decir que os quiero ver felices ni que me haces sufrir ni nada! creo que mi primera reaccion fue la sorpresa nunca pense que te ibas a animar a tanto!! sos excelente escritora pero fundamentalmente sos una escritora muy audaz y nada cobarde! te felicito por el riesgo y feliz que te haya salido tan bien...no se si viste que nos tenés a todas pensando y esperando esa continuacion!!! te quiero Mary B!!!!!!!! Sil

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    3. Me animé a escribirlo pero después no me animaba a publicarlo! Fue el día que más tarde le mandé el capítulo a Sandra... Casi renuncio! Pensé que me iban a despellejar, a decir qué mierrrrdaa es ésto!!! Jajaja fueron demasiado buenas y tolerantes... O por lo visto están más crazy que yo! Lo que no entiendo es que lo releas... Guillermina dijo que se iba a leer La caida de la casa Usher para levantarse el ánimo, así que se comprueba, sos masoquista! Bienvenida al club!!!! Besos mi loca linda!!!

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  5. ¿Acá va la palabra FIN?
    Este definitivamente es EL capítulo calificación: No apto para Mirta.
    De todos modos, esto duele menos que... ya sabemos qué.
    Me quedo con la metáfora astronómica que te mandaste... "de agujeros negros y órbitas"... Cuando yo terminé el secundario iba a inscribirme en la carrera de Astronomía y hoy me arrepiento de haberme tirado para atrás a último momento...
    Bueno Mary... ¿Te saludo hasta el domingo que viene? ¿Esto realmente tiene continuación? Mirá que yo no te voy a tirar una flecha envenenada si termina acá =P
    PS: Necesito YA embarcarme en el Revenge o sino me voy a leer un cuento de Edgar Allan Poe para levantarme el ánimo... Tipo "La Caída de la Casa Usher" XD

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  6. No sé por qué pero desde la primera oración de este capítulo sospeché que la cosa rumbeaba para este lado...

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    1. Como siempre Guille haciéndome reir con tus comentarios tan particulares, vuelvo a decirte como lo hice en el face que tenés que ponerte a escribir porque tenés un talento indiscutible! Sobre todo comedia con esa gracia y la ironía que desplegás, me encantaría... Originalmente el fic terminaba acá, no andás tan desencaminada, en vez de un continuará iba la palabra FIN. Pero con el tiempo me convencí que no podía terminar ahí, que por más que les avisara que continuaba en el siguiente fic no me iban a escuchar y no quise recibir insultos... porque si continuaba era demasiado engañoso y retorcido poner ese Fin... lo que ocurre es cuando lo escribí, hace meses, yo no estaba segura si lo iba a continuar finalmente, fue un final con la opción de dejarlo así tipo Romeo y Julieta o continuarlo, aunque estaba casi segura que lo iba a continuar, no pasaron muchos días hasta que lo hice. Bueno, espero no hacer nunca más que te caiga mal la comida, por lo pronto se viene un airecito fresco en el prox., y muy muy cálido en el último... beso enorme Guille!!!

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  7. Un capitulo fuerte Mary de los más dolorosos creo yo, pero acá estamos después de leerlo tres veces!! Y llorar un buen rato! Bancando a nuestra bella escritora como siempre!! Esperando el milagro, que el amor resurja entre ellos dos! Marian!! es cierto lo que te puse hoy, te odiooo y te amoooo jajaja besos marian!!

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    1. Gracias Marian que lloren me emociona, me hace sentir que el esfuerzo rindió frutos porque vos bien sabés lo que cuesta a veces plasmar lo que uno tiene en la cabeza, el que escribe lo sabe, el que no a veces piensa que esto es soplar y hacer botellas y por lo menos en mi caso no es tan así, corrijo mucho y siempre me siento insegura, es mucho laburo pero publicar y leer estos comentarios es un pago increíble, un beso enorme!

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    2. Como te comprendo Mary , escribir y exponerlo es un riesgo bien grande, pero vale la pena, estoy segura que cada lágrima derramada será bendecida con amor, porque se que vos los amas tanto como nosotras, te quiero, y que siga tu pluma mágica transportándonos por tidfis los estados emocionales!!marian

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  8. Bueno Mary me dejas sin palabras y sin aliento, para donde va a rumbear esto ahora mi querida escritora? En espera del proximo!! Abrazo!! Gracias!!

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    1. Gracias a vos Adri y ya viene prontito la continuación si se puede publicar, ya listo para mis fieles y queridísimas lectoras, un beso grande!

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  9. "Cuando caiga la tarde, lo verás salir
    arrastrando de casa el calor del hogar.
    Cortará alguna flor, besará a su mujer,
    perseguirá la estela de un cometa fugaz.
    Y en la calle lo verás abrir la flor de su secreto.
    Y empezará a soñar.
    Quizá vaya al billar a mirar hombres y posturitas.
    Quizá invente una cita
    con un Adonis para él.

    Ningún hombre lo amó.
    A nadie reveló su pasión y los juegos,
    el deseo clandestino.
    No hubo cartas de amor,
    no hubo día del orgullo.
    No le devolverán los veranos perdidos.
    Y Cernuda lo ve suspirar, triste, desde el Parnaso.
    San Sebastián asaetado reza por tus pecados,
    llora por ti, no olvida
    al que sufre en silencio
    a su oveja perdida.

    MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO.
    CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA.
    Amores imposibles
    que escriben en canciones
    el trazo de una estrella.
    Cartas que nunca se envían.
    Botellas que brillan
    en el mar del olvido.
    Nunca dejes de buscarme
    la excusa más cobarde
    es culpar al destino,
    es culpar al destino."

    MONICA DE LANUS.

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    1. Bella letra...como los identifica!!..Gracias por recordarmela y compartirla aqui!! Abrazo

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    2. Moni esta vez estoy imaginando tu cara jajaja ya sé por qué no me comentaste, está todo bien, vos confiá mi vida, ya se viene lo bueno, gracias por acompañarme siempre! Esa canción casi ni la puedo escuchar... me duele como un puñal... pero qué hermosura. Besossss

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  10. A sólo nueve o diez metros de la playa, el cuerpo de Pedro flota boca abajo mecido por el vaivén de las olas. Entra en un trance hipnótico de total incredulidad, tiene que forzarse a ponerse en movimiento porque su mente se resiste a creer.
    eSTA ES LA IMAGEN QUE JAMAS PODRE MIRAR LA QUE NUNCA PODR A PENETRAR MI CORAZON EN ESTE MOMENTO TOTALMENTE DESQUICIADO ,MERYB PARAFRASEANDO A MISS GUILLERMINA PEDRIS EN ESTE MOEMNTO TE ACOGOTARIAANDO PERO CON GANASSSSSS....LLEGASTE AL MAYOR GRADO DE SADISMO UN 1O FELICITADO SI TE AGARRO TE AMAZZOOOOOOOO......MUY CRUEL MUY TERRIBLE ,VISTE QUE DICEN QUE EL CORAZON NO DUELE??MENTIRA MANGA DE FARSANTES AMI ME CHORREA AGONIA!!!!!!...NECESITO LA MEDICACION PARA TOLERAR ESTO EL DOLOR DE PETER SE HIZO CARNE Y HABITO EN MI HASTA EL PROXIMO CAPITULO Y ESTOY ASI DE DESORDENANDA POR QUE TENGO TANTO SENTIMIENTO SENSACION DOLOR FUERIA BRONCA Y ADMIRACIO QUE NO SE PARA QUE LADO DISPARAR.....
    AUCHHHHHHHHHHHH PERO MUCHO AUCHHHHHHHHHHHHH DUELE COMO LA MIERCOLES BUAAAA LLORO ÑAC ME HICISTE COMERME LAS UÑAS SOBB SIGO LLORANDO....NI ELHAKA ME SALVO LPM!!!!!!!
    Y AHORA VIENE LA PARTE DONDE TE BANCO PORQUE ........SI PORQUE TE QUIERO PORQUE TE ADMIRO A RAUDALES PORQUE NADIE PUEDE ESCRIBIR ASI DE ESTA MANERA HACIENDONOS TENER Y PARIR ESTE TAMAÑO SUFRIMIENTO CON LA CALIDAD CON QUE VOS LO HACES ,SOS UNA ARTISTA FLACA EMPUÑAS LA PLUMA Y QUE SE CORRAN TODOS !!!!
    DIOS TE DE SALUD PARA QUE NUNCA JAMAS DEJES DE ESCRIBIR Y YO TE MANDO LOS CAMIONES DE BIROMES BIC TRAZO FINO Y LAS RESMAS DE PAPEL A4 Y SI AHCE FALTA TE CEBO MATE Y TE EXPORTO LOS CRIOLLOS COSA DE NO PERDER TIEMPO.JAJAJAJAJAJA
    MERYB ME DEJASTE CON LA BOCA ABIERTA EL CUERPO AGOTADO EL CORAZON PARTIDOS Y CON EL CEREBRO TRATANDO DE PROCESAR TODO ESTO PERO LO MAS IMPORTANTE MI FANATISMO POR VOS NO PARA DE CRECER....TE BANCO AMIGA PORQUE COMO DIJE POR AHI EL FINAL DE LAS COSAS TRAE APAREJADOS NUEVOS COMIENZOS OJALA QUE MEJORES Y CON UN APRENDIZAJE QUE SIRVA PARA EJERCER MAS Y MEJOR COMO SERES HUMANOS COMO PAREJA COMO AMIGOS ETC ETC......TILL THE END AMICHI!!!!!!....................................majo

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  11. https://www.youtube.com/watch?v=o8znePQ2j2E

    freddie siempre tiene algo para decir solo puedo pensar en esta cancion.....majo

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  12. uhh no se puede escuchar asi q la transcribo es love of my life...
    Love of my life you've hurt me
    you've broken my heart and now you leave me
    love of my life can't you see
    bring it back bring it back
    don't take it away from me
    because you don't know
    what it means to me
    Love of my life don't leave me
    you've taken my love you now desert me
    love of my life can't you see
    bring it back bring it back
    don't take it away from me
    because you don't know
    what it means to me
    You will remember
    when this is blown over
    and everything's all by the way
    when i grow older
    i will be there at your side to remind you
    how i still love you i still love you
    Back hurry back
    please bring it back home to me
    because you don't know
    what it means to me
    love of my life
    love of my life
    yeah

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    1. Obviamente esa canción es para que se paren todos los pelitos del cuerpo, es un himno, me resuena siempre en la cabeza...love of my life, una de mis canciones top y sin duda para ellos como anillo al dedo... gracias por tus comentarios que me hacen largar una carcajada tras otra, sos un pulmotor, un sachecito de suero Majo...(viste que romántica, jaja) es que vengo a tono con mi historia... lo único que te pido es que no gastes en las bic y las A4 porque si tengo que usar éso prefiero dedicarme a ver cómo crece el pasto antes que escribir, con mi vieja y destartalada pc me arreglo perfecto aunque a veces la recontra putee cuando se le ocurre tildarse en lo mejor... Ya vendrán tiempos mejores para nuestros chicos, aunque siempre se me ocurren maldades nuevas ninguna creo que será tan fuerte como ésta... te mando un beso muack! como dirías vos! te quiero loca amiga!

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  13. Estoy llorando ...este capitulo es una obra de arte...no importa como termine...para mi ya termino porque la fuerza del amor esta impresa en el momento en que Guillermo descansa su cabeza sobre el pecho de Pedro y " ya estamos juntos Pedro no hace falta nada mas"...Por favor te superas cada domingo...un beso enorme y gracias ...pensar que en un momento dude de seguirte porque pensaba que no queria mas drama!!!! Y ahora ...bueno ...ahora ...no tengo palabras...Romeo y Julieta un poroto al lado de estos dos....Pilar

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    1. Gracias Pilar, por supuesto coincido con vos, el amor de ellos supera al de cualquiera! Lástima que Shakespeare no los conoció... aunque viendo como terminan todos sus dramas, tal vez mejor que no lo haya hecho. No hay uno que yo sepa que terminara bien! Pensé en terminarlo ahí, pero fue solo un momento de maldad que pasó pronto! Los quiero vivos, tienen que seguir disfrutando el amor! Un beso grande y te espero en los próximos capítulos a ver si volvés a disfrutarlos ya en un entorno más liviano... pero con el inmenso amor de siempre...

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  14. Tremendo capitulo! no esperaba este desenlace........tengo una tristeza tremenda.......y esperar una semana va a ser un martirio, pero bueno, confiemos en que esto se va a revertir, realmente no sé qué pensar. Saludos.

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    1. Gracias, tenía mucho miedo de cómo sería recibido, dudé mucho pero por suerte aún en lo terrible lo tomaron bien, te espero en la continuación que ya se viene pronto...un beso grande!

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  15. "GABY: HOLA GUILLE, ¿ Y ?

    GUILLE: HOLA GABY, LO QUE NOS MERECEMOS, DIOS VIVE, PEDRO NO ESTA MUERTO, PEDRO NO ESTA MUERTO..."

    " MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"

    P/D: " ES UN ACTO DE FE EL AMOR" NO PUEDE NO PASAR. MONICA DE LANUS.

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  16. Mary Mary, Mary... ¿Que me has hecho mujer? Cada día confío más en los ángeles que me protegen porque si lohubiese podido leer anoche en lugar de dos, eran tres para resucitar..
    Vayamos por parte, como te digo siempre.. Tu capacidad para escribir es única. Y te lo estoy diciendo en serio, Esto bien podría ser un Best Seller.. Mujer que talento! Sos una grande de la pluma y no es chatarrería.. Te lo digo de verdad. Te ha sido dado un don.. Deberías explotarlo. Te leo y no dejo de imaginarme tu creación impecable en los estantes de las librerías.. Sería todo un éxito!
    Y por el otro lado.. Ay Dios mio que manera de sufrir... Nunca sufrí tanto.. La prosa con la que narras la tragedia es para ponerse de pie. Mujer.. cuanto talento en una sola persona! Te admiro profundamente por esa capacidad de haber elegido el dolor y defenderlo de la manera en que lo hacés.. En esto sos insuperable, Amo tu estilo extremo, " si vas a hacer llorar, hacelo como nadie" Estoy maravillada, envuelta en lágrimas, emocionada.. Leo los comentarios y me emociono más.. Mis pobres niñas te siguen desesperadas por que les devuelvas la sonrisa y la paz.. Pero sos la bruja mas dulce que pudo crear este universo,, Confío en vos, se que ese final que tanto esperamos " NO PUEDE NO PASAR".. Te adoro Mary Buhler!! Abrazote Guilledrista!

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    1. Por supuesto que no puede no pasar... ahora que leíste El hombre equivocado sabés que mis finales no pueden ser malvados. Tengo un corazón medio acorazado para desparramar ternura, no me sale tan bien como a vos, pero yo sólo quiero finales felices, no importa los desastres que haya en el camino. Con respecto a lo de escribir, repito una y mil veces que no es lo mío, sólo es un pasatiempo hermoso que ya llegará a su fin cuando se apague la lucecita de esta inspiración. Pero vos sí lo vas a hacer, y cuando leo la historia de Teatro pienso que ésa debería formar parte de un libro, la de John y Dan, incluso no tendrías problema con los derechos de autor, no pertenecen a Farsantes... sería algo deslumbrante. Sé que es un emprendimiento muy difícil en cuanto a interiorizarse sobre los detalles de la vida en esa época y temas técnicos, pero con lo que demostraste hasta ahora creo que vos no tendrías ningún problema, realmente uno se transporta a esa época como si estuviera leyendo a Salgari o Julio Verne. Gracias por tu increíble apoyo y por haberme dado ánimo para publicar aún pensando que estaba cometiendo un error. Tuviste razón, pasé meses sufriendo como una tonta pensando que la había pifiado e incluso escribí otro capítulo alternativo... bueno, ya pasó y estoy contenta... un beso enorme Sandra, como siempre vuelvo a lo mismo: qué gran acierto fue publicar acá y no en otro lugar.

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  17. "Para vivir...
    Yo necesito de tu amor, para vivir...
    Para vivir...
    Yo necesito tu calor cerca de mí...
    Para vivir...
    Hay tantas cosas que se deben compartir,
    tantos momentos que se pueden convivir,
    con la tibieza de tu amor entre las manos...
    Para vivir... Yo necesito de tu amor, para vivir...
    Para vivir... Yo necesito tu calor cerca de mí...
    Para vivir... Para llorar... Para reír...
    con la esperanza de llegar a ser feliz...

    Para vivir...
    Hay tantas cosas que yo quiero compartir,
    para vivir, para llorar, para reír,
    con la tibieza de tu amor entre mis manos...
    Para vivir...
    por el camino de la vida debes seguir,
    con la esperanza de llegar a ser feliz,
    para vivir hasta morir... Enamorado..."

    "HAY QUE TENER UN GRAN AMOR PARA VIVIR"." ES UN ACTO DE FE EL AMOR". NO PUEDE NO PASAR.
    MONICA DE LANUS.

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  18. Mónica arriba!!! Gracias por esa bella letra era de una canción, la pasaban en una novela un mundo de 20 asientos, Cacho Castaña si no me equivoco... O se me revolvió el tarjetero... Besossss!!!

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  19. Hard to say I'm sorry ( CHICAGO)

    Everybody needs a little time away
    I heard he say
    From each other

    Even lovers need a holiday
    Far away from each other

    Hold me now
    It's hard for me to say I'm sorry
    I just want you to stay

    After all that we've been through
    I will make it up to you
    I promise to

    And after all that's been said and done
    You're just a part of me I can't let go

    Couldn't stand to be kept away
    Just for a day
    From your body
    Wouldn't want to be swept away
    Far away
    From the one that I love

    Hold me now
    It is hard for me to say I'm sorry
    I just want you to know
    Hold me now
    I really want to tell you I'm sorry
    I could never let you go

    After all that we've been through
    I will make it up to you
    I promise to

    After all that's been said and done
    You're just a part of me I can't let go

    After all that we've been through
    I will make it up to you
    I promise to


    LINK VIDEO.https://www.youtube.com/watch?v=JWe3pUo9Zek MORTAL.

    MIENTRA ESPERAMOS EL PRÓXIMO CAPITULO. LA MÚSICA ABLANDA CORAZONES. MONICA DE LANUS .

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