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domingo, 8 de febrero de 2015

"RESURRECCIÓN" - Cap.15 - EL FINAL (BY MARY BUHLER)

"RESURRECCIÓN" - CAPÍTULO 15 - EL FINAL



El taxi lo deja frente a la explanada del hospital.  Baja con dificultad, el constante ejercicio le ha fortalecido los brazos y las piernas pero aún siente ese dolor generalizado que le atraviesa los músculos permanentemente exigidos.   Recorre con la ayuda de las muletas los metros que lo separan de la entrada.  Casi no ha podido dormir pero no se siente cansado.  Un mundo de gente entrecruza el hall de ingreso, aún así lo ve sentado al fondo del recinto, esperándolo, sonriéndole desde lejos.  Se levanta enseguida.  Camina rápidamente hacia él, lo abraza y Pedro siente que tiene que esforzarse en mantener el equilibrio, aferrado a sus muletas y sin poder devolverle ese abrazo que es lo que más querría hacer en este momento.
-Mi amor… se hizo larga esta espera –le susurra al oído-.  Cada persona que entraba me parecía que eras vos…
-Perdoname, di vueltas toda la noche pero de repente caí en que no había preparado mis cosas… Me demoré con éso.  Las dejé en el hotel.  ¿Cómo te sentís…? –Guillermo se señala y le sonríe.
-Muy bien.  La idea de irme de acá me dio una energía inesperada.  ¿Vamos?
De camino en el auto le pregunta si van a quedarse en el hotel donde él trabajaba.
-No… busqué uno más pequeño, donde no nos conozcan, además.  Más relajado para vos y para mí.  Ayer renuncié.  Oficialmente Luciano quedó en el pasado. 
Guillermo le acaricia la mano.  Pedro lo mira y de pronto recuerda el asunto de la cinta.  Baja la vista y ve la suya, una delgada línea verde oscura envolviendo su muñeca derecha.  “Aún quedan deseos por cumplirse”, piensa.
-¿El hotel queda cerca de nuestro departamento?
-Sí, es cerca.  ¿Vas a buscar algunas cosas? –Han tomado la decisión de no quedarse allí porque la odisea de subir dos pisos sin ascensor es demasiado para Pedro.
-Sólo lo imprescindible.  ¿Vos querés algo en especial?
-Quisiera que no te olvides de tus cuadros…
-Ah no, pero eso precisamente no es lo que tenía en mente  –se ríe Guillermo.
-No me voy sin ellos –Pedro lo mira retador-.  Al menos los que están terminados.  Y no se discute.
-Bueno… y qué más…
-No, lo demás fijate vos.  Confío en tu criterio –recuerda algo y añade-.  Ah… una cosa quisiera llevarme también… aquella estatuita de Iemanjá que me regaló Clarita, ésa que a vos te parece tan espantosa.
-Pedro… -lo mira pensando que está bromeando pero se da cuenta que no es un chiste-. Está bien.  Pero no vayas a querer ponerla en la mesita de luz.
-No, te prometo que no vas a tener que verla.  Pero le debo la vida, no te olvides…
-¿A ella?
-¿No recordás lo que me contaste? ¿La flor que tiraste al agua aquel día… el deseo que formulaste al hacerlo, aún sin creer?
-Sí lo recuerdo… pero fue un gesto romántico, nada más.
-A pesar de éso ella te escuchó y llegaste a tiempo.  Y por éso estamos aquí ahora. Hay que ser agradecido con los Dioses  –Pedro sonríe y le guiña un ojo.
-Hay que ser agradecido con los Dioses… -repite Guillermo-. ¿Vas a cambiarte de religión, Pedro?
-No… sabés muy bien que no soy un gran devoto… Mi única religión sos vos.
-Blasfemo… -se ríen juntos.
Se miran largamente, se acarician con los ojos prometiéndose todo lo que ahora en presencia de un extraño, no pueden expresar.
Pedro se sienta sobre la cama.  Guillermo lo ayuda a desvestirse.  Le quita primero la remera y luego sigue con el pantalón.  Se queda unos segundos observándolo, intentando sofocar las chispas que amenazan con encender una hoguera imprevisible.  Pedro se da cuenta que ambos han variado el ritmo de su respiración.  Es casi imposible permanecer así sin dar rienda suelta a lo que están sintiendo.  Se incorpora y apoyándose en las muletas se aleja en dirección al baño.  –Esperame  -le dice Guillermo-, te ayudo.
Deslizar sus manos por los contornos de su cuerpo es una tortura complicada.  Nunca imaginó que desearía tanto prolongar un baño. Arde en la necesidad de quitarse ahí mismo la ropa y meterse a la ducha con él.  Pedro cierra los ojos y trata de alejar su mente.  Olvidar que son suyas esas manos que se mueven por su cuerpo, que frotan su piel, que lo está mirando mientras él se deja tocar, desnudo, hambriento, entregado.  Suena el timbre del teléfono.  Ambos parecen salir de una ensoñación común.   -¿Atiendo?
-Andá…yo me puedo secar solo -se aferra al pasamanos de la ducha y cierra la llave del agua.
Atiende de mala gana.  –Olá. Quem fala?
-Hola… ¿Guillermo?
-Si, ¿quién es? 
 -Soy Alex, el compañero de Pedro.
-Ah, cómo estás? Pedro se está terminando de bañar.  ¿Querés hablar con él?
-Hum, no déjalo… Simplemente quería saber si puedo pasar a verlos, recién llego de mi viaje.  Me dejó un mensaje en el celular.  Me dijo que se van.
-Así es.  Pasá cuando quieras… Yo tengo que irme al Pelourinho, pero Pedro se queda acá en el hotel.  ¿Tenés la dirección?
-Si, gracias.  Entonces iré en un rato.
Pedro sale del baño con una toalla anudada en la cintura.  Le llega el vapor de la ducha mezclado con el aroma del perfume que acaba de estrenar.  Irresistible. Evita seguir mirándolo o no se va a poder ir de allí. 
-Era Alex, dijo que venía para acá. Yo me voy al departamento. Vuelvo para almorzar.
Pedro le hace un gesto invitándolo a que se acerque.  Va hacia él.
-¿Y me vas a dejar así… desperdiciado? -pasa su mano por el cuello de la camisa de Guillermo.  Sugerente, atrevido.
-No seas así, Pedro… No me provoques.  Sabés que no debo.
-¿Y no tenés miedo de dejarme y que venga otro a comerse este bocado?
Guillermo se ríe con ganas.  -Mirá que sos perverso…
-Está bien, andá… después tenemos que conversar vos y yo. No creas que no hablé con el médico.  No todo está restringido.
-Bueno… la verdad es que si me voy a cuidar en serio, tendría que evitar hasta mirarte.
Pedro se acerca un poco más y lo besa.  Despacio, saboreándolo.  Le llega más fuerte el perfume que emana de su piel.  Siente que podría quedarse a vivir ahí, simplemente oliéndolo.  -¿Se va a quedar mucho tu amigo?
-¿Pregunta celosa o pregunta de “no veo la hora de que nos quedemos solos”?
-La segunda, por supuesto.  La primera ni loco te lo admito.
-No te preocupes… mi amigo es muy ubicado, se va a dar cuenta cuando empiece a estorbar.
Pedro se aprieta contra su cuerpo, deja caer una muleta sobre la cama y le pasa la mano por la espalda, baja más aún y lo pellizca.  -¿Y éso?  Qué atrevido, chiquitín…-le dice con una amplia sonrisa.
-Es para que te vayas haciendo a la idea, mi vida… De hoy no paso.  Espero que hayas tomado todos tus medicamentos.
-Pero no hacen milagros, vas a tener que ser cuidadoso. 
-Por supuesto, no voy a matarte mi amor… al contrario, te voy a hacer circular mejor la sangre…
Aún se está riendo mientras baja en el ascensor.
...
-¡Pedro… qué gusto, amigo! Ya caminas muy bien. Dos semanas sin verte y me encuentro con semejante avance.
-Si, pero a fuerza de terminar agotadísimo al final del día…  Creo que pronto voy a poder usar esos bastones ortopédicos que me dijiste.  Las axilas no me dan más.
-También te sacaron esa faja molesta.  Así que las costillas bien, supongo.
-Si.  Me duele un poquito todavía cuando hago un esfuerzo.  Me imagino que en Buenos Aires con toda esa humedad va a ser peor. 
Pedro se sienta en el borde de la cama para calzarse los zapatos. 
-¿Te ayudo?
-No, gracias, ya puedo solo.  ¿Y adónde te fuiste de vacaciones al final, a México?
-No… estaba un poco apretado de presupuesto.  Me hice una escapada a visitar a mi familia en Bogotá… y después unos amigos me invitaron a Cartagena.
-La pasaste bien, entonces…
-Si, bueno, si descontamos algunas circunstancias poco agraciadas.
Pedro termina de ponerse el calzado y lo mira intrigado.
-¿Qué te pasó?
-Nada, mis parces son un poco… alocados, y ya me está costando seguirles el ritmo.  No tengo mucho ímpetu, me parece que me estoy poniendo viejo. Para colmo, -se ríe al recordar- la típica, nos quedamos en un hotel bien chévere de esos de cuatro, cinco estrellas, vista al mar fabulosa,  promesa de diosas esculturales buscando sexo desenfrenado, y qué resultó… ¡una convención de damas sesentonas ávidas de sexo desenfrenado! 
Pedro se ríe a carcajadas.  -Vamos, alguna que otra señorita apetecible debió haber…
-Por supuesto, atadas de pies y manos a sus esposos como corresponde.  Te juro Pedro que me morí de hambre… encima que ya vengo a dieta.  No sé, creo que voy a tener que considerar nuevamente el seminario. Tal vez allí tenga más acción.
-Dejate de joder, con tu facha no te pueden faltar candidatas.  
-Cambiemos de tema porque me deprimo.  ¿Se van mañana?
-Por la tarde.  ¿Vas a venir a despedirme?
-No puedo, es que después de tomarme estas vacaciones me encontré con un montón de trabajo atrasado.  Ah, te traje estas remeras que te habías dejado en el lavadero.  A mí no me entran.
-Siempre presumiendo vos… -se ríe-, gracias.  Bueno, entonces hoy es la última vez que nos vemos…
-Dicho así suena bien feíto. ¿Quién te dijo que no nos vamos a volver a ver? –Alex le palmea el brazo.
-Y, no sé… ya no me atrevo a planificar nada.  Siempre todo sale al revés.
-Te aseguro que nos vamos a ver pronto.  Si tú no vienes yo me hago una escapada a verte.
-Y de paso conocés mi ciudad… tal vez hasta pueda convencerte de que te quedes a vivir allá…
-No creo Pedrito, amo demasiado este rinconcito playero. Ya soy un bahiano más. Además, ya empiezo a levantar vuelo amigo.  Nuestra querida jefa Marlene aceptó un puesto de Ceo en un resort en Hawai.
-En Hawai, qué divertido! Me la imagino bailando el ula ula…
-Por tu propio bien no te hagas esa imagen mental. 
-Pero entonces estoy frente al nuevo gerente de Relaciones Públicas del Sheraton Da Bahía, felicitaciones! Muy merecido, amigo, era hora que reparen en tu excelencia.
-Gracias, te salvaste, si te hubieras quedado ahora serías mi subordinado.  Y ya sabes lo exigente que soy –le guiña un ojo.
-“Sólo whisky escocés extra añejo” –añade Pedro.
-Así es! -se ríe Alex.
Pedro lo mira con tristeza.  -Cuando te conocí no imaginé que llegaríamos a ser tan amigos.
-Yo sí.  Apenas te vi.  Es imposible no hacerse amigo de alguien como tú.  Te voy a extrañar mucho.
-Yo también –dice Pedro y baja la vista.  Se quedan callados, meditando sobre la realidad que les toca vivir.  Sobre lo duro de encariñarse para después tener que separarse.
-Mientras venía, estuve pensando en todas aquellas cosas que nos quedaron sin hacer. En tantas charlas que no fueron, en aquellas cosas que me hubiera gustado preguntarte, o contarte…
-Es verdad… Pero éso no quiere decir que no vayamos a tener momentos para hacerlo.  Esto no se termina acá –lo mira, y se sonríen.
Pedro se levanta y busca una botella de jugo en el frigobar.  Sirve un par de vasos, Alex se acerca y toma el suyo.  -¿Tienen pensado volver?
-Si, por supuesto… aunque rescindimos el contrato finalmente, yo, sobre todo, quiero regresar. No pasará mucho tiempo.
De repente Alex recuerda algo.  Deja el vaso sobre la mesa.  -Mira, te traje un obsequio, como fue tu cumpleaños y justo no estuve  -mete la mano en el bolsillo y saca un pequeño estuche alargado-.  ¿Cuántos cumpliste, cuarenta?
Pedro sonríe. –Casi. La erraste  por uno.
-Bueno, yo ya pasé por éso el año pasado, no es tan grave.  Los hombres de cuarenta somos más atractivos…
-No tanto como los de cincuenta y pico –le dice Pedro guiñándole un ojo.
-Ah, pero qué obsesivo, siempre apuntando a lo mismo tú.  ¿No tienes ojos para nadie más?
-No, la verdad… apunto a lo más alto.
-Me voy a poner celoso.
Se ríen, Pedro abre el estuche y se  queda maravillado.  -No… pero es demasiado…
-No para mi mejor amigo. 
Un par de gemelos de oro descansan sobre el forro de seda azul de la cajita.  En el centro lucen un pequeño brillante cada uno.
-Le pertenecieron a mi padre… los usó solamente una vez, me los dio cuando yo me iba a casar.  Como soy un atolondrado a último momento me olvidé, no me los puse.  El me dijo que me iban a traer suerte, como a él, y bueno… tal vez por eso me fue mal.
-Pero Alex, esto es demasiado importante… tu papá? –Se queda mirándolo sin atreverse a seguir preguntando.
-No, está bien, mi papá vive allá en Colombia, es una masa el viejo, tiene setenta jóvenes años… le comenté y me dijo que por supuesto, que te los diera.  Que ya perdió la esperanza conmigo, pobrecito.  Igual no se puede quejar que de mis hermanos consiguió ocho nietos.
Pedro se ríe.  –Que no pierda las esperanzas, aún podés caer.
-No, no creo.  Prométeme que tú sí los vas a usar cuando llegue el momento.
Pedro le guiña el ojo. –Prometido.
-¿Guillermo ya se fue?
-Sí, tenía que recoger algunas cosas en el departamento.
-Entonces puedo hacer algo que no haría si él estuviera –le dice, y acto seguido lo abraza. Pedro deja caer una muleta y le responde al abrazo como puede. Sin soltarlo Alex agrega en voz baja:  Te quiero mucho…
Pedro es el primero en aflojar el abrazo.  Se separan y quedan mirándose tímidamente, no están acostumbrados a esas muestras de afecto entre ellos.
-Sos tan bello Pedro, que si no fuera que me gustan las chicas ya estaría batiéndome a duelo con Guillermo.
Pedro larga la carcajada.  -Sos imposible…
-Y vos sos lo mejor que me pasó en mucho tiempo.  No puedo acostumbrarme a la idea de que te vayas. 
Se agacha y recoge la muleta que Pedro tiró.  Se la alcanza y después de que Pedro se la coloca bajo el brazo, se queda mirándolo una vez más.  -¿Qué, qué pasa? –le pregunta Pedro.
-Que me tengo que sacar la duda –responde, y sin más, se le acerca y le planta un beso en medio de la boca. No lo toca, sólo lo besa, suave y delicadamente.  Pedro se ha quedado de piedra.  Recibe el beso y aún a su pesar lo disfruta, se deja acariciar los labios.  “Dios mío, -alcanza a pensar-  si Guillermo entrara y nos viera”.
Alex se separa de él y sonríe con un poco de vergüenza. -Estuvo lindo… pero creo que no es lo mío.  Qué pena.
Ambos se ríen, aliviados.  -Bueno, ¿y ahora cómo se sigue…? –le pregunta Alex.
-Me parece que ésto se soluciona con unas buenas caipirinhas.  Aunque después de lo que acabás de hacer, me parece que ya estuviste tomando algo…
-Me tomé la tristeza de perderte, amigo. 
Ambos sienten un nudo que comienza a apretarles la garganta.  Alex hace un esfuerzo por espantar la pena que viene sintiendo desde hace días.  –Nos vamos a hablar mucho por teléfono, verdad?
Pedro se siente enternecido y traga saliva intentando recuperar la fuerza en la voz. 
-No hablemos de éso ahora.  No quiero que nos pongamos mal.  ¿Qué te parece si bajamos ya y nos tomamos esas caipirinhas que te mencioné?  Nos va a venir bien.
-¿A esta hora? Me estás pervirtiendo, en más de un sentido –y larga la carcajada.
-¡Basta, Alex! –pero se ríe también-. Dale…  de paso quisiera despedirme de unos amigos del barrio.  Acompañame.
-Me hiciste acordar de algo.  Cuando venía me la crucé a la chiquita ésa que le dabas clases…
-¿En serio? Pobrecita, no la ví más. ¿Te dijo algo?
-No, iba abrazada con un muchacho.  Creo que ya te olvidó.
Pedro se ríe.  –No lo creo, soy inolvidable.  ¿Me visto y vamos?
Alex asiente con una sonrisa. –Muy inolvidable, me temo.  Vamos.
Decide que nada que no quepa sobre la cama se irá del departamento.  No quiere cargar con cosas inútiles, esos bastidores de pintura con gusto los tiraría por la ventana.  Cuenta ocho obras acabadas y tres sin finalizar.  Descarta estas últimas y repasa las anteriores.  No están mal, pero… Si aguza el ojo crítico se decanta por dos o tres.  Finalmente elige cinco.  Cree que con eso contentará a Pedro.  Sonríe al ver la pintura oculta al fondo del placard.  Esa que nunca le mostró a Pedro, la que pintaba mientras él dormía, espiándolo y tratando de recrear las dulces líneas de su rostro. Es sin dudarlo su mejor obra.  Sólo por ella se atreve a pensar que realmente tiene aptitudes como pintor.  La guarda debajo de las otras, bien oculta en el piso de la valija.  “Ya llegará el momento de enseñársela”.  Ignora que Pedro la descubrió hace tiempo, que recorrió cada centímetro de ella con la yema de sus dedos, acariciándola, memorizándola. 
Amontona pilas de ropa, libros y algunos discos de música.  Va hasta el baño y junta lo más caro. Perfumes, toallas, esas sales de baño que Pedro adora usar y hacerle usar a él.  El resto lo pone en una caja donde va depositando todo lo que va a regalar.  Revisa las paredes y los muebles.  Busca en la cocina y decide mandar todos los comestibles y utensilios a la caja de donación.  Cuando finalmente va terminando de guardar las cosas en las tres valijas que tienen, se da cuenta que no hay bolso ni valija donde pueda incluir los muebles que olvidó inventariar.    El respaldo de somnier de cuero labrado, las lámparas de vidrio antiguo, los sillones de pana.  Recuerda el momento en que eligieron cada objeto, todo tiene un significado que sólo ellos conocen.  Van a tener que resignar muchas cosas, algunas irreemplazables como los días que pasaron juntos en ese departamento.  Se acerca  a la ventana y mira el trajinar del Terreiro, las coloridas fachadas, la incesante procesión de turistas, vendedores ambulantes, los muchachos que ensayan alguna capoeira.  Se despide en silencio de todo aquello.  Fue como una larga luna de miel que llegó a su fin.  Por fin la realidad los reclama desde ese otro mundo distante, desde esa vida que dejaron en suspenso.  Es lo que tanto deseaba, lo que no se atrevía a proponerle a Pedro desde hace mucho tiempo.  Un extraño temor lo invade sin que pueda encontrar el punto de inicio ni la razón. Quizá tenga miedo de enfrentarse con tantos interrogantes, con tantos desafíos de los cuales el mayor, o el más complejo sea cómo va a afrontar su enfermedad junto a él.  Desde que se enteró ha tenido la convicción de que no va a permitirse malgastar sus días en tratamientos inútiles.  Pero lo que menos tolera es la idea de arruinar la vida de Pedro, de convertirse en un estorbo o en una frustración.  Mientras sea capaz de continuar con una existencia medianamente normal, mientras pueda mostrar una fachada corriente y ser el antiguo Guillermo del que su pareja se enamoró, todo seguirá su curso.  Apenas pise la raya que marque el límite y sienta que se acerca peligrosamente a la línea de llegada, se retirará de su lado, le dejará el camino libre para que siga con su vida.  Nunca tendrá que lamentar haberlo conocido.  Sólo le dará momentos de felicidad, de amor, de calma.  Es el regalo que piensa dejarle para el resto de su vida.
El chofer lo ayuda a bajar las tres valijas, los dos bolsos y la caja con los bastidores.  Ha tenido que ofrecerle una generosa propina pero valió la pena, para él era un esfuerzo imposible.  En la recepción del hotel un muchacho se apresura a llevarle los bártulos a la habitación.    Le extraña encontrarse con la suite vacía.  Mira la hora.  La una y cuarto de la tarde.  Piensa que tal vez Pedro haya decidido a quedarse a almorzar por ahí con su amigo.  Llama a la recepción y pide que le envíen un menú sencillo.   Cinco minutos más tarde se abre la puerta de la suite y entran Alex y Pedro abrazados, totalmente desarreglados y cantando sin ningún pudor una cancioncita tonta.  Le basta un segundo para darse cuenta que están perdidamente borrachos.  -Hey… que nos van a echar del hotel  –les pide pero lo ignoran por completo.
-Shhh callate vos, Guillermo… Dale, Alex, cantemos otra,… qué te parece ésta… “Eu preciso te falar te encontrar de qualquer jeito, pra sentar e conversar depois andar de encontro ao vento...”  Ahora los dos aúllan al unísono sin ningún remordimiento.
-Ah, pero qué bueno.  Y no tuve que sacar entrada.  Esperen que me siento y disfruto mejor  –Guillermo se acomoda sobre la cama con un par de almohadas detrás de la espalda.
-Cuando terminen con la bossa nova pueden cantar un tango, Los Mareados, ¿les parece?
Pedro se ríe y le hace un gesto con la mano pidiéndole que se calle.  La tortura continúa hasta que golpean la puerta de la habitación. Se detienen unos segundos y luego prosiguen con renovado impulso.  Guillermo se levanta y abre la puerta.  El camarero mira un segundo hacia adentro con extrañeza y enseguida se recompone y le alcanza la bandeja.  Guillermo deposita unos billetes en su mano y le sonríe disculpándose del barullo.  Lleva la bandeja hasta la mesa que está junto a la ventana.  Come en silencio tratando de no indigestarse con la particular música de fondo.  Cuando ya no saben que más agregar al repertorio, deciden llamar a la recepción para pedir una botella de cachaça. 
-Nooo de ninguna manera –salta Guillermo y le arrebata a Pedro el tubo del teléfono-. Por hoy basta de alcohol y de serenatas.
-Pero qué amargo mi amor… no ves que nos estamos despidiendo con mi amigo…
-Si, Guillermo, un brindis más y me voy.
-No muchachos, están a un paso de terminar echando la monedita para ver quien corre a vomitar primero.  ¡Por favor!  Alex, si querés acostate un rato y después te pido un remis, querido, no podés irte en este estado.
-Uy es cierto colega… te van a echar del hotel si llegás a trabajar así. Mirá, estás todo arrugado… -Pedro le pasa las manos por la tela de la camisa tratando de planchársela.
-No importa. Préstame una de tus camisas, Guillermo.  La ropa de este flaquito no me entra.
-Está bien  –busca una camisa blanca de ésas que le sobran, no la echará de menos.
-Gracias, yo te dejo la mía.  Así de paso Pedro se queda con un recuerdo de mí.
-¡Hermano!  -le dice Pedro y lo abraza-.  Te voy a extrañar tanto…
Alex responde al abrazo pero mira a Guillermo de reojo espiando su reacción.  “Mejor, chiquito, piensa él,  no pierdas de vista quién es su dueño”.
Carraspea y se hace el desentendido.  Para no caer en el pozo de los celos decide escapar de esa situación embarazosa yéndose a bañar.    Cuando por fin sale después de una larga ducha encuentra que los dos están tirados sobre la cama, lado a lado y profundamente dormidos. “Genial, -piensa-.  Al menos me queda un pedacito de cama. Menos mal que nos los encontré haciendo cucharita.  Ni el estar borrachos los salvaba de que los cague a bollos”.   Empuja un poco a Pedro y se ubica en el costado.  Trata de no oler el espantoso olor a alcohol que destilan sus alientos.  Un par de horas más tarde, Alex sale corriendo hacia el baño, se da una ducha rápida y se despide de Pedro que apenas abre los ojos para saludarlo.
Dos o tres veces tiene que quitárselo de encima.  Odia ese coma alcohólico que lo hace vadearse encima suyo, pesadamente, quisiera echarle un balde de agua fría y despertarlo de una vez.  Cuando ya no lo soporta más, se levanta y se termina de vestir.   Repasa por undécima vez la lista con las cosas que no debe olvidar hacer antes de irse. Por suerte, porque acaba de descubrir que no llamó al propietario del departamento para avisarle que le dejó las llaves a la vecina de al lado.  Tiene que  pedirle que busque algún lugar donde guardar sus muebles hasta que vea la manera de enviarlos a Buenos Aires o se decida a hacer alguna otra cosa con ellos.  Pedro se despierta y lo descubre sentado a la mesa, enfrascado en su lista, con los anteojos de leer que secretamente le fascinan.  Se siente renovado por la siesta, apenas le duele un poco la cabeza pero tiene unos calmantes para los dolores que seguramente le van a venir bien.  Guillermo advierte que se despertó y lo mira levantándose los anteojos.  -¿Se despertó mi cielito nublado?
-Si… me doy una duchita rápida y ya estoy con vos.
-¿Te ayudo a bañarte?
-No, dejá, puedo solo.  Es sólo una remojadita para “desnublarme”.
Va hasta el baño y toma un calmante.  El agua caliente le relaja los músculos doloridos, se da una última lluvia de agua fría para vigorizarse.  Con una mano se seca con la toalla y con la otra se sostiene del pasamanos.  Le satisface sentirse independiente, aunque recordar la forma en que Guillermo lo bañó esa mañana le hace desear perder esa autosuficiencia.  Tal vez deba ir más despacio y aprovechar ciertos privilegios, piensa divertido.
Cuando sale se sienta en la cama y palmea el costado del colchón, invitándolo a sentarse con él.  Guillermo deja lo que está haciendo y obedece al instante.
-¿Ya podemos hablar mi amor? –Guillermo frunce las cejas-.  De lo que quedó pendiente esta mañana…  ¿No te acordás o querés hacerte rogar?
-Ah, éso… -mira hacia abajo, inesperadamente avergonzado-. Me dijiste que hablaste con el médico…
-Si.  Le pedí que me hiciera una lista con todo lo prohibido y por otro lado… también lo recomendado.  Por supuesto le aclaré que me refería a la sección alcoba.
Guillermo lo mira asombrado.  Traga saliva.  –¿Me estás jodiendo?
-No, mi amor –le toma la cara entre las manos-.  Tenía que estar seguro para no ponerte en peligro.
-Dios… con razón cuando me dio el alta me miraba así…  Pensaría “pobre tipo, no va a durar mucho con este pendejo”.
-Creo que no usan esa palabra, pero sí, debe haberlo pensado más o menos así.  Me deseó suerte.
-Sos terrible, Pedro.  Suerte es que no me lo hayas  avisado antes.
-Bueno, no nos vayamos por las ramas. ¿Qué te parece si nos sacamos la ropa y comenzamos con los ejercicios que nos recetó el médico?
Guillermo mira la hora en el reloj de su muñeca. –Primero tendríamos que comer algo…
-A vos te quiero comer –le responde mientras comienza a desabrocharle la camisa.
Desliza suavemente sus dedos por el pecho varonil, juega con su vello sin adentrarse más allá.  Quiere cocinarlo a fuego lento, llevarlo a ebullición en forma escalonada.  Guillermo se relaja y apoya la cabeza en las almohadas.  Apreciar la forma tranquila en que Pedro lo mima le hace perder el miedo.  La confianza mató al gato, dicen.  De a poco las caricias se van estirando a zonas más sensibles, los suspiros de ambos no tardan en llegar.  Besa su cuello y baja por el centro de su pecho, deslizando la boca por el surco de la cicatriz, la delinea con infinita delicadeza como queriendo borrarla.  -Te voy a cuidar mi amor -promete con un hilo de voz. Guillermo se deja conducir, manso y entregado.  Su corazón va incrementando los latidos, la respiración se acelera.  “Sería una bella forma de morir”, piensa.   Con los ojos cerrados, se concentra en ser explorado sin intervenir, las manos a los costados del cuerpo.  Pedro sube desde su pecho y le busca la boca, la mordisquea y  la invade con su lengua.  Ya no resiste dejarse amar simplemente, las manos de Guillermo se aferran a su cintura y acerca su cuerpo hasta quedar apretados.  Pedro separa su boca y la apoya en su oído.  Sus gemidos lo aceleran aún más.  Baja una mano y desabrocha con premura el botón de su pantalón, Pedro lo ayuda y se despojan de la ropa que estorba.  En cuestión de segundos, es Pedro el que cae sobre el colchón aprisionado entre esos brazos que lo cercan, que lo dominan con la precisión de un experto domador.  Olvidan cualquier consejo, todo cuidado pasa a un segundo plano.  Guillermo hace uso de su propiedad, se apodera de ese cuerpo febril y entregado que se abre a él como una flor recién arrancada.
Pedro siente que, de alguna manera, vuelve a ser una primera vez.  Y como entonces, como aquella noche en la casita donde aprendió a ser hombre con otras circunstancias, deja que su cuerpo sea poseído por los cinco sentidos, propios y ajenos, se erige en víctima y victimario, en dueño y esclavo.  No hay señales del horror que padecieron, no hay cicatrices internas ni recuerdos que puedan opacar lo que sienten.  La sangre reanuda un ritmo enardecido, los corazones palpitan juntos como dos instrumentos perfectamente afinados.  Cae la noche y los encuentra dormidos, entregados a un sueño profundo y tranquilo, uno en brazos del otro.  Como nunca debieron dejar de hacer, como es y será porque no hay otro camino.
Abre los ojos, suspira y estira la mano buscando la tibieza del cuerpo dormido pero sólo encuentra un espacio vacío.  Se levanta y mira en el baño.  Nada.  Sobre la almohada ve un papel doblado. Enciende la luz de la mesita, lo abre y lee la caligrafía apretada de Pedro: “Me fui a la playa. En un rato vuelvo”.  Son las seis y cinco de la mañana.  Extraño horario para irse solo y con la molestia de tener que desplazarse con muletas.  Se viste mientras putea sus  ocurrencias absurdas.  De camino a la calle se da cuenta que no tiene la más pálida idea de dónde queda la playa.  Vuelve a la recepción y le pregunta al empleado que está en el mostrador.  -Duas ruas,… direito.  
-Perfecto.  Obrigado.
A menos de veinte metros de llegar lo distingue sentado en el borde de una baranda de troncos  que separa la vereda de la playa.  Las muletas apoyadas a un costado.  Está tan ensimismado en el paisaje que no lo escucha llegar.  Una brisa imperceptible mueve su pelo.
  -Pedro…
Se gira a mirarlo y entonces percibe el brillo húmedo de sus ojos.  Él le alarga una mano, invitándolo a sentarse a su lado.  La sostiene y se acomoda junto a él. 
-Qué pasa, amor… ¿Tristeza por irte?
Pedro suspira y mira hacia el horizonte.  -No sé cómo voy a hacer para no sentir esta saudade.  Creí que no soportaría volver a enfrentarme con este mar… pero vine y me volvió a atrapar… Debe ser que, después de todo, el mar también volvió a unirnos.
Guillermo se queda pensativo.  -Es verdad.  Pudimos morir en esa playa y no hubiera estado del todo mal…
Pedro lo mira asombrado.  -¿Y perdernos de todo lo que vendrá? No, mi amor… ninguno de los dos creemos ciegamente en una vida eterna, y mucho menos que allá podamos continuar con ésto.  Dios, si existe, nos dio la gracia de seguir juntos.
-Dios existe, Pedro.  Ese día nos lo comprobó -y añade mientras le besa la frente-. No quiero que ahora estés triste.  No es un adiós definitivo… podemos regresar. 
-No será lo mismo. Nunca volveremos a vivir aquí. Estuve repasando los momentos que pasamos desde el día que llegamos…  Parece que fue ayer.   Apenas un suspiro.  Y sin embargo, no sé… pudimos hacer tantas cosas, dedicarnos todo el tiempo, disfrutar. 
-No se puede vivir todo el tiempo de vacaciones, mi amor.  Nunca debimos quedarnos tanto en este lugar… ahora es más difícil despegarnos.  Sobre todo para vos.
-Si.  Debe ser que no tengo a nadie en Buenos Aires que de verdad me importe volver a ver.  No me sentí desarraigado.
-Lo siento… -Guillermo lo abraza y se queda allí, con la cabeza apoyada en su hombro.
Pedro habla bajito en su oído.  -Nunca hicimos el amor en la playa.
Guillermo se separa y lo mira, intrigado.  -¿No estarás sugiriendo…?
Pedro desvía la vista y le señala con los ojos una pequeña curva en la línea de la playa, una entrada rodeada de rocas.
-¿Estás loco?  ¡Podrían vernos!
-No veo a nadie por aquí.  Son las seis de la mañana y está fresco.  ¿Cuánto tiempo te parece que tendríamos… antes de que aparezca alguien?
Guillermo se siente impulsado a tomarlo del brazo y llevárselo al hotel.  No quiere caer en una locura adolescente.  Pedro adivina su pensamiento y le toma la cara entre las manos.  Le estampa un beso ardiente, le quita el impulso de huir.  Cierra los ojos y disfruta el contacto, se siente gratamente debilitado.  Pedro desvía su boca y le muerde el lóbulo de la oreja.  Fin de la oposición.  Pedro recoge las muletas con una mano y le hace un gesto pidiéndole que lo ayude a llegar.  Guillermo pasa su brazo por la cintura de Pedro y lo va llevando despacio, “apenas unos pocos metros” piensa, por suerte, ya que tiene prohibido hacer esfuerzos y si bien Pedro es delgado le cuesta sostenerlo.   La pequeña hendidura es en realidad un espacio amplio, rodeado de piedras y con algunas plantas espinosas que ocultan parcialmente la vista de la calle.  Lo lleva al rincón más alejado y una vez allí sin más preámbulos lo empuja al suelo. Pedro se ríe descarado mirándolo desde el suelo, le pregunta si va a sacarse la ropa.  Sin contestarle, Guillermo se deja caer junto a él,  se entrelaza a su cuerpo.  Siente la rugosidad de la arena clavarse en su cuello, meterse entre los pliegues de la camisa.   No pierden tiempo en quitarse la ropa, tampoco quieren exponerse tanto.  Aflojan el borde de sus pantalones, Guillermo cubre el cuerpo de Pedro con el suyo.  Lo besa profundo y despacio como sabe que a su pareja le enloquece.  Las manos de Pedro acarician su espalda, se dejan resbalar hasta su cintura, reptan por debajo de su pantalón y aferran el contorno de sus caderas. Lo aprieta, lo urge a poseer.  Lo desinhibe.  El rumor de las olas comienza a decrecer en sus oídos, el torbellino de su propia sangre lo apaga.  Ruedan por la arena, se dejan acariciar por su aspereza.  Se impregnan de la humedad que dejó la marea, se adoban con el aroma de las algas y el picante de la sal.  Castos al principio van dorándose a fuego lento, sin prisa. Se besan lenta y minuciosamente, como si fuera la primera vez.  Se aman despacio, como si no corrieran peligro de ser descubiertos.  La luz del amanecer se va tornando invasiva, el calor comienza a subir desde la arena.  Ahogan sus suspiros en los pliegues de sus cuellos y permiten que los gemidos que no pueden evitar los envuelva poco a poco en un éxtasis lujurioso.  El mar encubre sus gritos, se torna un aliado perfecto.  Se quedan allí apretados, sintiendo como disminuye de a poco el temblor de sus cuerpos.  Acunados por la marea de la excitación que retrocede y los deja embriagados de placer, cansados y con deseos de permanecer así para siempre.
-Cumplimos con tu fantasía pendiente, Pedro –le dice al cabo de unos minutos, cuando el corazón se calma y logra recuperar la voz.
-Gracias mi amor… sos capaz de cualquier cosa por mí.  Hasta de exponerte a la peor vergüenza.
-Si… ahora mejor vayámonos.  Tuvimos suerte.
Pedro desliza los dedos por su cuello buscando sus latidos.  Guillermo le quita la mano y lo reta. -Estoy bien, no me hagas sentir al borde de la muerte todo el tiempo. Es normal agitarse.
-Digas lo que digas yo te voy a cuidar siempre, es lo que quiero hacer.
-Obsesivo.
-Cuido lo que es mío.
-Bueno… cuidémonos, entonces.  Hagamos que ésto dure.
Se levanta y lo ayuda a levantar a Pedro.  Mientras recoge las muletas, Guille se sacude la arena de encima.  Pedro lo mira y larga una carcajada.  -No la tires toda… dame un puñadito, me la llevo de recuerdo de este momento.
-Vos estás mal, Pedrito… ¿Qué voy a hacer con vos?
Pedro se le pone a un centímetro y le susurra bajito.  -Lo que venís haciéndome desde ayer, mi vida. Cogerme hasta el fin.
Guillermo no puede evitar sonrojarse hasta las orejas.  -Sos de lo peor…  y decías que me ibas a cuidar.
Ambos se tientan y comienzan a reírse, Guillermo lo toma de la cintura y lo ayuda a salir de ahí.  El sol se aleja cada vez más fuerte del horizonte.  Se cruzan con gente por la calle que baja hacia la playa, advierten que se salvaron por poco de un bochorno inolvidable.  Se miran y vuelven a reírse de toda esa locura.  Un día que comienza tan perfecto es siempre una esperanza.  Un resarcimiento.  Pedro ya no siente nostalgia o tristeza, su corazón ha saldado todas sus deudas.  Están en ese punto de inflexión en que el pasado concluye en paz y el futuro recién comienza.  Juntos, como corresponde, como lo necesitan con la fuerza de un destino inexorable.  Con la urgencia de ese amor al que ya no van a lastimar nunca más. 
Han dejado atrás un largo camino de pruebas y errores, una cuesta empinada donde ambos tuvieron que cargar su propia cruz.  Libres al fin de nombres que no los representan, de una vida que inventaron para escapar de las sombras del pasado.  La muerte los rozó y se vio forzada a retroceder como las olas de ese mar del que se empiezan a alejar sin remedio.  La inmensidad los observa partir, cómplice y eterna.  Y se enorgullece de verlos resucitar.

FIN "RESURRECCIÓN" 

                                     

***

25 comentarios:

  1. Bella historia!! Sublime final!! Gracias!!

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    1. Qué bueno que te haya gustado Adriana, espero me sigas acompañando en esta aventura, un beso

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  2. Hay Mary que hermoso final para esta segunda parte......Sos una escritora,creo haberlo dicho,de la P.M. realmente una maravilla.......Pero yo ya estoy sufriendo por lo que vendrá....no lo puedo evitar....así soy....Y además te conozco mascarita,sacate el antifaz.......los vas a volver locos,y a mi también.......Yo digo Ya no sufrieron demasiado ....estan averiados y casi se mueren en las dos partes .....hay necesidad?????? y bueno a sufrir o no......capaz que no lo puedo leer....jajajajaj te amo Mary....te llevo en mi alma....... Beso y abrazo....MIRTA....

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    1. Mirta, conocés el dicho "el que nace barrigón es al ñudo que lo fajen"? No puedo prometerte horas de felicidad absoluta, cero problemas y amor sin sombras, al fin de cuentas ese mundo de fruta encendida no existe ni en los cuentos de hadas, creo que me pedís imposibles... sobre todo a mí, que siempre me tiré para el lado de la tragedia, es pedirle peras al olmo continuando con los refranes. Te agradezco mucho tu amistad pero como lectora y escritora creo que somos incompatibles, te lo digo con sinceridad, este "matrimonio" es imposible, tenemos los mismos intereses pero diferentes gustos en cuanto al camino que queremos seguir para llegar a destino. Vamos al mismo lugar, pero mientras vos te tomás la ruta de los jardines floridos yo la de los volcanes y precipicios... y no creas que me enojo con vos, así como yo sé que no te enojás conmigo, pero me querés cambiar y éso nunca resulta... nadie cambia, "es mi naturaleza" dijo el escorpión y le clavó el aguijón a la rana... Todo ésto es ficción, apenas un ejercicio de soñar y plasmarlo en palabras, no lastima de verdad a nadie... tenés un corazón inmenso y una sensibilidad superior, y las personas como vos suelen sufrir mucho más por éso... te quiero mucho y por éso no te pido que cambies, porque esa característica es la que te hace tan especial... Un beso grande, Mirta, gracias por tu cariño y desde ya que seguís teniendo el mío, tenemos una hermosa locura que compartimos y éso no se va a acabar porque no leas... ;)

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  3. Como voy a extrañar esta historia!!! Pensar que la odie, la ame , la volvi a odiar y despues la ame para siempre!!! Fue cuando me di cuenta que yo buscaba una simple novela de amor y vos nos estabas dando una obra exquisita con todos los componentes dramaticos de un amor diferente y unico...Sinceramente no tengo palabras para expresarte mi admiracion por la forma que escribis...ha sido un honor seguirte por todo este camino tan dificil y tan bien resuelto...Toda mi admiracion y el mayor de los abrazos....Pilar

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    1. Siendo una lectora exigente como sos es un honor que me digas lo mucho que te gustó la historia... y si bien todas queremos el romanticismo sobre todo en esta pareja, y que sean felices, también hay que poner un poquito los pies sobre la tierra y considerar que no pueden navegar por siempre en un mar eternamente calmo, la historia fue originalmente tramada como una la de una pareja complicada...yo no hago más que seguir ese camino. Tal vez me complací un poco llenándolos de desgracia, pero basta mirar alrededor para comprobar que la vida es así a veces... Qué bueno que te guste, pronto continúa y siempre en esa línea tortuosa y con escollos porque las cosas aún no se resuelven. Un beso grande Pilar, muchas gracias por todo.

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  4. Mary que tremenda emoción leerte ha sido siempre transitando por todos los estados, he disfrutado inmensamente cada capítulo de esta fic, orgullosa de verte crecer como escritora , inigualable que sos, valió la pena cada sonrisa y lágrima derramada. Porque este final lleno de esperanzas , nos da la posibilidad de creer en ese amor tan inmenso, gracias una y otra vez por brindarnos tu arte, ojalá y siempre sigas escribiendo. No tardes mucho en volver a publicar, acá estaremos esperándote!! Te admiro !! Abrazo enorme!!!!! marian

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    1. Marian, gracias por tu fidelidad, sé que me seguís desde hace mucho, está más que claro que para todas nosotras ese amor de ellos es y será siempre un amor que vencerá todo obstáculo, un barco que soportará todos los tifones sin hundirse. Con distintos matices, con diferentes problemas todas escribimos sobre lo mismo, nuestras historias son caminos que discurren muy cercanos entre sí, y que llegan al mismo lugar. Un beso enorme y gracias por tus palabras que siempre me hacen tan bien!

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  5. ayyyyyyyyyy Mary!!! pense en poner un cartel en la puerta de mi casa!! LOS DOMINGOS NO SE RECIBEN VISITAS....pero me pareció demasiado.... no se iban mas y yo deseperada por leerte!!! hasta llegue a encerrarme en el baño par empezar al menos a ver para donde perfilaba este final....que la verdad...fue exquisito!!! no podia no pasar que Alex se sacara la duda...lo sospechaba...honestamente! pero fue tan bien resuelto! me encantó, esos encuentros donde Pedro "cuida" tanto a Guille pero igual se sigue saliendo con la suya! a estos le queda un largo tramo que recorrer aun....me encantoooooooooo muchisimo! GRACIAS! de verdad muchas gracias por este final para mi, soñado!!! y que mas que final es un comienzo!!un beso enorme! un placer! realmente leerte..no voy a caer en reiteraciones asi que no te voy a decir lo buena escritora que te considero....eso quedo claro en los otros capitulos en este solo voy a decirte que me hiciste inmensamente feliz! y eso se agradece! Besos Mary!!! Silvana

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    1. Ay, Sil, sos tremenda... mirá que encerrarte en el baño! Pobres tus visitas que querían ver como estabas! Me hiciste reir mucho, no tenés perdón... Es verdad que esta historia no terminó, falta mucho por resolver. Cosas buenas y cosas malas, porque en realidad ellos se escaparon, se fabricaron hasta un nombre y ahora tienen que volver y dar la cara. Y enfrentarse a muchos desafíos... lo que sigue es una permanente confrontación como dice el título, una lucha contra personas, contra circunstancias... pero siempre juntos y profundamente enamorados, porque éso, su amor, es invencible. Un beso grande y te espero prontito de nuevo! (acá, porque en el face, siempre!!!)

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  6. Sublime felicitaciones mara rosas

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    1. Gracias Mara y no me gustó eso de que sean solo promesas los fuegos artificiales de tu fic, sos muy mala, ya me voy a vengar, te voy a dedicar el peor capítulo de lo que venga...

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  7. Con la tranquilidad que me da el honor de saber que esta historia no termina acá, sino que se viene la TERCERA PARTE ( "CONFRONTACIÓN") de esta impecable creación, me relajo, respiro profundo y me pongo de pié para aplaudirte... Mary lo tuyo sobrepasa la escritura de una aficionada, lo tuyo es verdaderamente profesional. Ya te lo he dicho, te ha sido otorgado un don y espero que sigas compartiéndolo con nosotras. Había olvidado cuanto dolor y cuanta dicha puede provocar el amor, pero tus descripciones tan lógicas y elocuentes, me lo recordaron. Con ellos me volví a enamorar, agonicé cuando el amor también lo hacía, y resucité junto con él.. "Oh, amor que siempre ardes!" citaba San Agustín en sus "Confesiones"... Y que cierto es!
    Nos llevaste al cielo, nos dejaste caer en un abismo de dolor y nos rescataste justo a tiempo.. Sos una escritora impecable.. ( Ya usé ese término, pero es el que mejor te define.) Estoy maravillada, conmovida y emocionada con este final de esta segunda parte. Tomate unos días para descansar y volvé con mas ganas que nunca.. Este es tu lugar, el nuestro. Una trinchera donde nos refugiamos cada día, cada noche... Guerrera de la Pluma, no tengo mas que palabras de agradecimiento para vos. ¡¡¡Abrazo inmenso y eternamente Guilledrista!!! Clap, clap, clap... ¡Aplausos más que merecidos mujer!

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    1. Gracias por todo Sandra, vos sabés que estoy acá gracias a vos, elegí este blog maravillada de tu escritura, no sabía que eras Guillermina Pedris, lo supe después. Es un honor que te guste, vos sabés que lo mío no es coser y cantar, escribo fácil pero me obsesiono con las correcciones y termino sufriendo por éso, porque nunca me parece que está bien. Y ese es uno de los motivos también por los que elegí tu espacio, porque sos una persona amorosa y comprensiva y tremendamente generosa... y jamás objetarías una creación ajena. No hacés sentir mal al escritor. Gracias, por todo. Un beso enorme!

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  8. WOOOOOOOWWWWW WOOOOOOOOOWWWWW WOOOOOOOOWWWWWWW WOOOOOOOOOWWWWW WOOOOOOOOOOWWWWWW AL INFINITO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Esto es una cosa deliciosa, maravillosa, exquisita, superlativa, extraordinaria, genial, fantástica, alucinante, increíble, como diría Majo SUPERCALIFRAGILÍSTICA!!!
    TODO, cada detalle, para chuparse los dedos, el beso de Alex, los cuadros que se van a llevar, el "cielito nublado" por el alcohol, el karaoke que se mandaron, la forma dulce de amar de Pedro besándole la cicatriz, AMO TU FORMA DE RELATAR SUS ENCUENTROS DE AMOR FÍSICO, los pondría enmarcados en un cuadrito, lo que pasó e hicieron en la playa, la respuesta a "qué voy a hacer con vos?" Es todo grandioso...
    Cómo voy a extrañar esta dulce rutina de domingo, aunque luego vuelva... Mary SOS LO MÁS, Y SÍ QUIERO, EXIJO TU AUTOGRAFO AUNQUE TENGA QUE PERSEGUIRTE POR TODO EL PAÍS PARA QUE ME LO DES =D
    Ya lo decidí, con tus historias y las de Sandris me voy a armar mi libro personal, me lo voy a hacer autografiar y lo voy a tener en mi mesita de luz.
    Gracias por haber llegado acá y habernos brindado esto.
    Beso gigante y abrazo quiebra huesos! Con todo mi amor!

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    1. Gracias Guille queenera!!!! Sos una de las personas que más espero oír, tus comentarios son la sal de la vida! Sabía que alguna de esas cosas que nombraste te iban a gustar, intuía unas pero otras no, me alegro que la historia te haya gustado, vos sos muy parecida a mí, no le tenés miedo a nada. No me extrañes, vuelvo prontito así que tu oficio de musicalizadora sigue en pie... en cuanto al autógrafo, hummm no será mucho? Tal vez algún día podamos sacarnos una foto juntas, si Dios quiere en algún momento pienso viajar por nuestros pagos, ya se dará! Beso enooooormeee, nos "vemos" por acá prontito!!! (saqué pasajes para un viajecito en el Expreso de Oriente, me tomo unos días, ...jajaja)

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  9. Mmmmmmmm..... así me gusta verlos!!!!! (jamás te lo dije no? Mary). Tan tiernos y amorosos. Disfrutándose a full !!! Esa vuelta a la realidad en tus manos, me da miedito ;) "Estoy preparada, no sé si estoy lista pero..... acá estoy" ;) Besos Romina

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    1. jajaja bueno Romi, ya lo charlamos por privado, pero te repito que me hace feliz tu seguimiento, sí, como decís, vuelven a la realidad... y la realidad a veces apesta, pero saldrán a flote! No tengas miedo, no será fatal... un beso enorme y siempre atenta a cualquier duda o comentario, me gusta mucho, como dice el cartelito "su pregunta no molesta".

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  10. Me olvidé de enumerar otro momento top: el baño de Pedro asistido por Guille!!
    Y sí! QUIERO AUTÓGRAFO. No tenes idea lo que tengo preparado! Sería hermoso si en algún momento te sumas a alguna convención de Radio El Delta ;-)

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  11. SIIIIIIIII!!!!!! NO PODÍA NO PASAR. CUESTIÓN DE FE. PRECIOSO VERLOS TAN ENAMORADOS ENFRENTANDO JUNTOS LO QUE VENDRÁ.
    ¿QUE VENDRÁ? SE DICE POR AHÍ QUE "CONFRONTACIÓN" SERIA EL TITULO ELEGIDO POR LA ESCRITORA.
    CONFRONTACIÓN DEVIENE EN VERIFICAR, COMPROBAR, TAL VEZ DAR EXAMEN , EQUIPARAR CUESTIONES, EN FIN " QUILOMBO" EN PUERTA.
    ME GUSTA, ME GUSTA , EN REALIDAD NO CREO MUCHO EN LA ETERNIDAD DEL AMOR, NI TAMPOCO QUE ES INQUEBRANTABLE,Y BLA, BLA, BLA, TODO LO CONTRARIO, SI NO HAY CONFRONTACIÓN, PERIODOS DE RUPTURA, DISCUSIÓN," ESTO" NO SE SOSTIENE.
    MUERO POR ESAS "CONFRONTACIONES" DE LA PLUMA DE ESTA EXTRAORDINARIA ESCRITORA, SEGUIMOS ALQUILANDO BALCONES.
    MARY, INOLVIDABLE HISTORIA, NO SE SI TE DEDICAS A ESCRIBIR O ES SOLO UN PASATIEMPO, PERO TENES TALENTO.
    SI , MUCHOS SUPIERAN LO DIFÍCIL, PERO DIFÍCIL QUE ES ESCRIBIR FICCIÓN.
    MI PROFESIÓN HACE QUE, POR SUERTE. TENGA QUE LEER MUCHO, HISTORIA DE TODO TIPO, PERO ESCRIBIR ES OTRA COSA...TALENTO DICEN ALGUNOS Y SI... TALENTO, DON.
    ESPERO ENTERA LA TERCERA PARTE. TRANQUILA, POR SUERTE NO.
    TOMATE TODO EL TIEMPO QUE NECESITES... ESPERAMOS. AGUANTADORAS, AGUANTADORAS.

    P/D 1: ALEX, ALEX, ALEX, DEBO CONFESAR QUE NO ERAS SANTO DE MI DEVOCIÓN, PERO ME DIO UNA TRISTEZA, CONGOJA ESA DESPEDIDA, MI AMORRR.
    VENITE A BUENOS AIRES QUE SEGURAMENTE LA PASIÓN TE ESTA ESPERANDO
    Y SI TENES GANAS DE BESAR A ALGUIEN HACELO, DATE EL GUSTO, PERO CON PEDRITO NOOOOOOOO. ESA BOCA TIENE DUEÑO.
    P/D.2 ME GUSTA EL DRAMA PERO PORFI, CON MUCHO PERO MUCHO AMOR, MIMO, PALABRAS BONITAS, ETC, ETC, ETC. DESPUÉS DE TODO, ES FICCIÓN.

    P/D 3: LA MULTIPROCESADORA UNA MAZA,PERO EN REALIDAD LA UTILIZA MI HIJO QUE ES EL QUE HACE LA COMIDA. BUENO CHE, NO SOY MALA MADRE, PERO SOY DOCENTE CON, A VECES, TRES CARGOS.
    TODAS LAS GRACIAS TODAS.
    FIEL A MI ESTILO " MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO, CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA". CREO QUE ESTE AMOR ...ES ETERNO. MONICA DE LANUS.

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    1. Gracias Mónica! no, por supuesto que no escribo, ésto inició con esa tremenda inspiración que me provocaron ellos... lo hice de caradura y por suerte tuve aceptación de parte de ustedes. A mí me gustó mucho hacerlo, y por poco toda esta historia no quedó encerrada en el disco duro sin que nadie la leyera. Me decidí y ahora estoy muy feliz con el recibimiento que tuve, no esperaba tanto. Un beso enorme y nos vemos pronto porque nada hay en este relato que haya concluído, queda mucho por resolver. Y no te preocupes, amor es lo que no va a faltar!

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  12. HOLA BRUJOS VENÍA AVADIENDO ESTA DEVOLUTION POR VARIAS RAZONES UNO NO SE Q CORCHOS DECIR QUE TE HAGA JUSTICIA YA USE TODAS MISS PALABRAS CON VOS COMO LE DECIS A ALGUIEN QUE ADMIRAS MUCHO CUANTO LA ADMIRAS CUANTO APRENDISTE DE COMO SE DEBE ESCRIBIR DE COMO SE E XPRESA CON PALABRAS LA MARAVILLA COMO VOS SÓLO LO SABES HACER. Y dos no me gusta la palabra fin pero gracias a Dios vos siempre nos saca un conejito de la galera y nos decis que esto sigue asi el alma que se fue volando vuelve al cuerpo y se siente no sólo feliz sino redimida. Tres todo lo que te pueda decir de como sufrí y disfrite de tu ficcion es poco ....me reivindicaste a Pedro y me hiciste redescubrir a un Guille al que nunca pude perdonar asi q por eso gracias....
    Sufrí a chorros lloré a mares reí con ganas y fui feliz con todo mi ser que no es poco ya lo verás jajajajaajja
    No me acuerdo bien en que momento llegaste a este Blogg pero bendito sea ese momento por que no sólo sos una enorme escritora sino que descubrí una mina increíble y maravilloza te quiere bruja de los ojos color del tiwmpo y descanse que lo tiene merecido te espero you ll be back y recargada feliiz de tenerte entre mis amigas MeryB......Majo

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    1. Gracias Majito desde septiembre creo que estoy acá, ininterrumpidamente, así que por eso quiero un descansito. Te agradezco todos tus comentarios, siempre tan optimistas y divertidos... me hacen mucha falta. Un beso y nos vemos pronto! Andá encargando la mcburguer jajaja

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  13. Cuànto texto escondido entre lineas,casi cmo un fin d ciclo c mucha complicidad y pasiòn.-Me gustò el rol q jugò c/a uno,t felicito xq creo q es la primera vez q se lo muestra a P màs real,c errores,c equivocaciones...no cmo una vìctima d todo,hasta me resultò gracioso ver q a las lectoras q estàn + obse les fuera difìcil justificarle todo,jejejje .-Q bueno q la historia se siga desarrollando,quedan muchas temas por resolver ante la futura y cruda realidad de BA.-Interesante la apariciòn d Alex,pensè q algo màs iba a darse entre ellos.-Me quedo c esto: "Apenas pise la raya que marque el límite y sienta que se acerca peligrosamente a la línea de llegada, se retirará de su lado, le dejará el camino libre para que siga con su vida. Nunca tendrá que lamentar haberlo conocido. Sólo le dará momentos de felicidad, de amor, de calma. Es el regalo que piensa dejarle para el resto de su vida..."

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  14. Gracias lectora anónima, qué bueno que te guste mi enfoque de la historia, es verdad que quedan temas por resolver y no sé aún cómo se resolverán algunos de ellos... Intuyo algunas cosas por venir y otras sinceramente hasta a mí me tienen intrigada. Veremos! Te espero en lo que viene, un beso!

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