
Pedro ingresa a
tribunales, tiene una audiencia, el cliente ya lo espera y juntos se acomodan
en la sala. Comienza la sesión y Pedro toma la palabra exponiendo pruebas.
Guillermo quien estaba al tanto de dicha audiencia entra a hurtadillas al
recinto y se coloca lo más alejado posible del frente de modo que Pedro no
pueda verlo.
Se deleita con la
actuación de su precioso quien se mueve como pez por el agua, argumentando y
defendiendo como nadie a su cliente. Es increíble ver como ha adoptado ciertas
frases suyas, incluso el modo de hablar es casi un reflejo de sus palabras, sus
modismos, sus gesticulaciones. Sonríe feliz y sintiendo gran orgullo de ese
hombre que le quita la respiración.
Antes de que culmine,
se retira para no ser descubierto, este es un privilegio que se otorga de tanto
en tanto que le devuelve un poco de tranquilidad, un poco de amor al oficio y
un momento de regocijo entre caso y caso. Se queda dando vueltas en el
edificio, esperando ver salir a Pedro para reunirse con él, en el estudio.
Pedro satisfecho por
el veredicto del juez, se encamina hacia la salida, el cliente se fue antes
para celebrar con su familia y prometió verlo más tarde en el estudio para
abonarle los honorarios. Esta a punto de llegar a la salida cuando alguien lo
llama y al girar se encuentra con José a quien no volvió a ver luego del
incidente del estudio.
- Pedro, disculpá que
te detenga pero necesito hablar con vos –
Pedro lo mira no muy
convencido - ¿Qué queres José? –
- Quiero disculparme
con vos por la actitud que tuve y por el mal momento que te hice pasar – se lo
nota sincero en sus palabras
Guillermo quien
estaba dando vueltas por ahí, ve de lejos a Pedro y a José, piensa en
intervenir pero prefiere mantenerse alejado y se esconde detrás de una columna
para escuchar mejor.
Pedro se siente
incómodo ante la presencia de José pero no quiere ni pretende armar un
escándalo, tampoco lo dejará allí sin darle oportunidad de hablar.
- Escuchame José, no
es a mi a quien debes pedir disculpas sino a Guillermo, ¿te das cuenta que lo
que dijiste fue muy insultante? Comparaste a Guillermo con un objeto al cual se
le puede manejar a gusto para saciar tus bajos instintos. Eso, ¡fue indignante!
– Pedro es certero en sus palabras, se lo nota ofuscado
- Lo sé Pedro, creéme
que lo sé y por eso le pedí disculpas inmediatamente después de que me fui del
estudio, pero nunca me disculpé con vos. Entiendo tu reacción y en tu lugar tal
vez hubiese hecho lo mismo –
Pedro quedo helado
ante la confesión de José ya que Guillermo nunca le comentó que se había
disculpado con él.
- No entiendo,
¿Cuándo te disculpaste con él? –
- Horas después de
irme, recapacite sobre lo sucedido y lo llamé –
Guillermo escuchaba
todo y sintió temor, ya que nunca le había explicado esa parte a Pedro, ahora
sería motivo de pelea y era lo que menos deseaba.
Pedro resopla – Nunca
me enteré, Guillermo no me lo dijo –
- Quizá para evitar
peleas entre ustedes – le indica José con buen tino – lamento todo lo que dije
Pedro, no soy así y siento mucha vergüenza de mi comportamiento –
Pedro puede ver en
los ojos de José, que habla con verdadero arrepentimiento.
- Acepto tus
disculpas pero no significa que podemos ser amigos, yo sé que te gusta
Guillermo y que en cuanto tengas una mínima posibilidad con él, vas a atacar.
Te respeto y hasta puedo entender tus sentimientos, no te considero mi enemigo
pero sí mi rival, pero sé que hay códigos que ninguno de los dos vamos a
quebrantar. El día que Guillermo se canse de mí, te voy a dejar el camino libre
pero por ahora él es mío y quiero que aceptes eso –
- Lo acepto – le
estira la mano que Pedro estrecha
- Tus sentimientos
son nobles, puedo verlo, si algo llegara a pasarme, sé que cuidarías de
Guillermo –
- Por supuesto que
sí, no dudes de eso –
Y ambos se despiden, Pedro parte hacia el
estacionamiento y Guillermo queda perdido en sus pensamientos, su corazón latió
fuertemente al escuchar cada palabra de labios de Pedro y sólo puede sentir que
lo ama cada día más con cada fibra de su ser. Jamás dejará de amarlo, y no
puede siquiera procesar el llegar a perderlo algún día. Se recupera y sale
hacia la calle y detiene un taxi. Llega al estudio y se encuentra con Gaby
- Hola Guille, ¿estas
bien? – lo mira extrañada
- Hola, sí chiquita,
estoy bien, Pedro ¿llegó? –
- No, todavía no,
creo que estaba en tribunales –
- Ajá, bueno me voy
al despacho, cuando lo veas entrar decile que vaya para allá –
Se dirige al
despacho, se acomoda en su sillón y su mente se pierde en las palabras que
Pedro dijo y no puede evitar que le den vueltas una y otra vez. Y vuela hacia
el momento en que lo conoció, la primera entrevista, el primer almuerzo, su
hermosa sonrisa con hoyuelos, sus bellísimos ojos marrones, el primer beso y
acaricia sus propios labios sonriendo. Las caricias, los pequeños besos en su
rostro y esa noche en que se reclamaron en cuerpo y alma.
Pedro llega al
estudio y es interceptado por Gaby – Hola lindo, me pidió Guille que te avise
que te espera en el despacho – le da un beso cariñoso en la mejilla y sigue su
camino
Al ingresar al
despacho, ve a Guillermo con la mirada perdida pero con una gran sonrisa en sus
labios
- Guille, amor,
¿estás bien? –
Guillermo regresa de
golpe de sus recuerdos y ve a su ángel parado delante de él que lo mira
preocupado – Hola amorcito, ¿cómo te fue en tribunales? –
- Bien, todo
perfecto, pero luego me encontré con José –
Guillermo abre grande
sus ojos simulando sorpresa - ¿José?, no habrás peleado con él, ¿no? –
- No, por supuesto
que no, quería hablarme acerca de lo que pasó la otra vez. Se disculpó conmigo
–
- ¡Mirá que bien! Muy
loable de su parte –
- Le dije que debería
disculparse con vos también, y ¿sabes que me respondió? –
Guillermo no se
mueve, no quiere evidenciar nada - ¿Qué te respondió? –
Pedro analiza su
reacción – Que ya se había disculpado con vos –
Se miran por unos
breves segundos – Es cierto – dice al fin Guillermo
- Y ¿Por qué no me
enteré? -
Guillermo sopesa la situación antes de
responder – En que momento te lo iba a decir ¿eh? ¿Cuándo llegaste alcoholizado
ese mismo día y me dijiste que llamara a mi “amante” para que me lleve a casa?
– Pedro se ruboriza – o ¿Cuándo estábamos en la ducha haciendo el amor? –
Pedro baja la vista
recordando y sonríe – No sé, en algún momento –
Guillermo tiene
deseos de comerle la boca al verlo allí tan vulnerable – Vení amorcito –
Pedro vuelve a
mirarlo y se va hasta su lado, de un tirón Guillermo lo sienta en su regazo.
- Tengo que
confesarte algo – le acaricia la frente – te vi hoy en la audiencia y luego con
José –
Pedro no logra
procesar lo que acaba de decirle - ¿¡Qué!? –
- Que te vi hoy, y
escuche todo cielito – sonríe, sus ojos brillan de amor y emoción
- Pero ¿cómo?
¿estabas ahí? –
- Pedro, me gustó
todo lo que dijiste, excepto la parte en que le dejaste la puerta abierta el
día que me canse de vos. ¿Cómo se te ocurre que alguna vez podría cansarme de
vos? Acaso, ¿no te das cuenta que la única razón por la que vivo, respiro,
existo es por vos? –
Pedro se emociona al
escuchar a Guillermo – Basta, no sigas, me vas a hacer llorar –
- Claro que sigo,
¡aguantatela!, Pedro te amo cielito mío, no me cabe en el cuerpo tanto amor, ni
quiero pensar en el momento en que algo así suceda, que algo pueda separarnos.
No quiero recordar cómo era mi vida antes de conocerte, porque no tenía sentido,
pero vos me hiciste vivir – Pedro dejó escapar algunas lágrimas de sus ojos que
Guillermo retuvo con sus manos y mirándolo con gran devoción le dijo – Vos sos
mi todo, mi pasado, mi presente, mi futuro – y no pudo evitar besarlo, abarcar
con su boca esos labios carnosos que le respondieron sin dudar. Las manos
comenzaron a recorrer el cuerpo amado sin pudor, los besos se intensificaron,
las lenguas luchaban y se entrelazaban sincronizadas. En un momento de cordura
ambos se separan para recuperar la respiración, para calmar un poco las ansias
de amarse.
- Amor, vos sos mi
vida, nunca me voy a cansar de decírtelo –
Pedro no quiere dejar
su lado y cuando están a punto de besarse nuevamente, Beto abre bruscamente la
puerta olvidando golpear antes.
- ¡Guille! Puedo hab
…. uhhhhhh – cuando los ve, Pedro encima de Guille y sus cuerpos confundidos en
un abrazo, no sabe qué hacer para salir de esa situación y solo puede agregar –
perdón Guille, Pedro, perdón – y se retira antes de recibir una puteada por
parte de Guillermo
- ¡¡Lo mato!! – es lo
único que puede decir Guillermo
Pedro se ríe con
ganas y lo ataja – No amor, quédate conmigo –
- Pero ¿vos te das
cuenta lo que hizo? ¡Qué mala costumbre de entrar así sin golpear antes! –
Graziani comienza con el berrinche
- Vos me estas
provocando ¿no? –
- ¡¿Yo?! – lo mira
sin entender
- Porque enojado me
gustas más, ¡me volves loco! – y lo besa una vez más pero Guillermo tiene miedo
de ser interrumpido por Cuca o Solange
- Amorcito, mejor
seguimos en otro momento, no estoy tranquilo así – tratando de esquivar la boca
de Pedro
- ¡Ay Graziani! Voy a
matar a Beto por vos, pero te prometo que de mí no zafas – y se levanta con
desgano para salir del despacho
Guillermo como un
relámpago lo detiene cuando está a punto de abrir la puerta, la cierra con
llave y abraza a Pedro por detrás, besa su nuca y cuello y le susurra al oído –
No te vayas todavía precioso, tengo algo para vos –
Pedro se gira y se
apodera de su boca, se hunde en ella buscando ese bálsamo que logra calmar su
ansiedad, Guillermo lo atrapa entre la pared y su cuerpo, desliza las manos
lentamente por el costado de su torso y luego por sus muslos, regresa hasta la
cintura y tira de la camisa para sacarla fuera del pantalón y recorre la piel
de la espalda que se eriza a su contacto, Pedro abraza a Guillermo, la boca
besa el mentón y se dirige al cuello, lamiéndolo, marcándolo con sus dientes.
Guillermo gime de deseo y sus manos se pierden en el pantalón de Pedro. En un
rápido movimiento Guillermo arrastra a Pedro al rincón mientras los jadeos
acompañan, se incendian irremediablemente, la piel quema y la pasión los
consume. Se desabrochan camisas lentamente, y las manos reconocen cada
recoveco, cada curva, cada línea, se toman tiempo para gozar de cada roce y sus
ojos se interceptan, nada existe alrededor y se besan mirándose, Pedro toma una
de las manos de Guillermo y lleva sus dedos a la boca donde los introduce uno a
uno, lamiendo, degustando sin dejar de hacer contacto visual con esos ojos
negros dilatados del deseo y la urgencia de poseerlo. Luego desliza esa mano
por sus labios, por su cuello y su pecho, las respiraciones agitadas inundan la
cara del otro, sigue el recorrido hacia su vientre para depositarla en su sexo que
se ofrece turgente. Guillermo acaricia con devoción ese regalo ofrecido por
Pedro haciéndolo estremecer, con su mano libre acaricia su nuca y besa sus
hombros con devoción. Pedro cierra sus ojos para perderse en el mar de
emociones que le embarga el cuerpo, y sus manos se deslizan por la espalda de
Guillermo presionando sus dedos en la piel por cada beso, por cada roce de su
hombre cuando las manos se dirigen al pantalón de cada uno para desprenderlo,
un golpe desesperado en la puerta los saca del embrujo.
- Padrino, padrino
¿puedo entrar? ¿Por qué esta la puerta cerrada? – pregunta Solange pegada a la
puerta
- ¡¡La voy a
asesinar, no me importa que sea la hija de Marcos, la mato!! – bocifera indignado
Guillermo mientras Pedro trata de taparle la boca para evitar que Solange los
escuche
- Amor, por favor
calmate, no digas esas cosas – Pedro no puede evitar reírse ante la bronca de
Guillermo y lo ataja evitando que se acerque a la puerta
- ¡¡Solange!! – se
escucha la voz de Beto - ¿Qué haces ahí? No molestes que están ocupados – trata
de convencerla, la cara de pánico de Beto es indescriptible
- Pero Beto, ¿porque
se encierran el padrino y Pedro? –
- Vení conmigo que te
explico en la cocina – y se la lleva
Pedro suspira
aliviado, Guillermo rezonga por lo bajo, aún se encuentran abrazados uno al
otro.
- Amor, ya se fueron,
calmate, podemos seguir tranquilos – le susurra Pedro
- ¿Seguir? Seguir
¿¡qué!? – le dice ofuscado
- Seguir con lo
“nuestro” – le sonríe mimoso
- Pero ¿vos te pensás
que después de tantas interrupciones puedo seguir tranquilo? No Pedro, esto ¡es
un desastre! –
- Dale amor, no me
dejes así, después de la declaración que me hiciste necesito de “esto” – le
insiste haciendo pucheritos
- ¡Que atorrante! –
afloja Guillermo – veni precioso – y lo besa rindiéndose a sus besos y caricias
Pedro dirige sus
manos al pantalón de Guillermo sin demoras, y de un solo movimiento lo baja
junto con el bóxer, acaricia con devoción su miembro pleno haciendo gemir a su
hombre, Guillermo actúa en espejo y continúan encendiéndose, desbarrancándose
sin remedio, se marcan la piel con mordidas y besos, se tatúan en cada fricción
de la piel, se entregan y desfallecen uno en los brazos del otro, sosteniéndose
con los brazos y el ritual de besos no se detiene, la combinación perfecta de
esencias de sus cuerpos mezcladas. Se miran con una gran sonrisa de satisfacción
y sus ojos destilan una ternura que desborda – amarte es un placer amorcito –
le dice Guillermo acariciando su frente. Embriagados de amor se visten, pero no
pueden dejar de tocarse, todo su ser reclama mantener ese contacto.
Cuando al fin logran
sosegar tanta pasión, abren la puerta del despacho y Solange que estaba atenta,
con la mirada fija en la puerta corre hacia ellos.
- ¡Padrino! ¿Por qué
cerraron la puerta? – y los mira confundida
- Estábamos ocupados
querida, ¿Qué precisas? – le dice Guillermo con una calma que hace desconfiar
Y juntos vuelven al
despacho para escuchar las demandas de su ahijada, Beto se acerca a Pedro con
sonrisa cómplice – Che Pedro, ¿Qué le hiciste a Guille? Nunca la vi tan sereno,
pero sea lo que sea, por favor hacelo más seguido – y se va riendo con ganas.
*** FIN***
Buenisimo juliana felicitaciones mara rosas
ResponderEliminarGracias Mara!!! Me alegra mucho que te haya gustado!!
EliminarAyyy que belleza Juli!!!?Como se extrañaban tus celos!!¡ solo cielito logra aplacar el berrinche Graziani!!! Puro amor y pasión, me encanto!!!!!! Marian
ResponderEliminarQue alegría Mariana, como le dije a Sandra no le tenía mucha fe a este capítulo porque me parecía que no había logrado emoción pero estoy muy feliz de que te haya gustado!!
EliminarHermosa viñeta Juli!!!!
ResponderEliminarGracias Vale, me alegra que te haya gustado!
EliminarHay Juli muero se amor!!!!!!!!!!!! que hermoso capítulo....vos sabes que yo solo quiero que estén felices y se amen......así deben estar siempre .....en amor constante y felices y celándose....amo los berrinches y amo la dulzura de cielito y te amo a ti chiquita......Besito.......La abuela Mirta.....
ResponderEliminarGracias Mirta, la verdad que cuando llega la inspiración es algo único y me permite plasmar todo el amor que siento por ellos, gracias por leer!
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGracias Juli!! Este capitulo demuestra el amor entre ellos en todo su esplendor!! Gracias!!
ResponderEliminarGracias Adriana por leer, un mimo al alma que les guste el capítulo porque no le tenía mucha fe!
Eliminar¡ QUE LINDOSSSSS! EXTRAÑABA ESTAS HISTORIAS.ENCANTADORAS.
ResponderEliminarLOS CELOS DE ESTOS DOS SON UN POEMA, PARA ALQUILAR BALCONES. JULIANA TODAS LAS GRACIAS TODAS.MONICA DE LANUS
Gracias a vos Mónica por tus palabras, llenan el alma, feliz de que te haya gustado!
EliminarJules no tenes idea de como me hiciste emocionar con este capitulo de CELOS de mas estar decir que sabes que soy una fan devota acerrima de esta ficcion que solo vos podes escribir con tanta maestria pasion y devolucion de amores mutuos ,amiga en este momento tan raro de mi vida son un balsamo tipo aloe vera que cura mis dolores y sana mis tristezas gracias Juli de verdades un honor escribir a tu lado no paro de aprender ...te QUIERO raudales amiga y te admiro AD INFINITUM!!!!!!!...................................majo
ResponderEliminarGracias Majito, que capacidad tenes para emocionarme con tus palabras! Todo va a pasar querida amiga no tengas dudas de eso, me alegra haberte llevado un poquito de distensión y alegría! Besos gigantes
EliminarQué derroche de amor más hermoso!!! Esas declaraciones que se hicieron colman el corazón!!! Y coincido con Marian, se extrañaba mucho la saga de Celos!!
ResponderEliminarGracias Guille!!! Espero volver pronto con más!!! Vos escribís divino y me haces disfrutar mucho con tu fic!!
EliminarJuly, yo leo bien lo que le pusiste más arriba a Marian? Qué no lograste emoción??!!!!!!!! ES PURA EMOCIÓN, PURA TERNURA, PURO AMOR!!!! Es bellísimo!!
ResponderEliminarGracias!!! Jajajaja no sé, me cuesta convercerme con este capítulo pero me alegra que les haya gustado!!!
EliminarJuliii!!!! Al fin volvieron estos celis que honestamente se extrañaban... Estuve a punto de pedir públicamente su regreso pero entendí que estas escribiendo dos fics y no quise meyer tanta presión asi que para mi doblemente admirable me encanto !! Gracias y si se puede quiero mas!!!! Silvana
ResponderEliminarGracias Sil, costó largar este capítulo pero me alegro de que les haya gustado, particularmente no me gustaba pero dije tengo que dejarlo ir!!! Estoy muy feliz por las devoluciones y espero pronto enviar uno nuevo si las musas me lo permiten!!
EliminarCelos!!!!!!!!!!!!! Como se te ocurre que puede no gustarnos!!!!!!!!!!! Me encanta lo cotidiano de las situaciones!!!!!!! Y yo tambien quier mas de este fic!!!!!! un beso Pilar
ResponderEliminarGracias Pilar, feliz de que te haya gustado y lo hayas disfrutado. También amo esa cotidianidad e imaginarlos en distintas situaciones!! Gracias por leer!!
EliminarCuanto me alegra leer estos comentarios Juli!!! Mas que merecidos todos los mimos de las chicas, las felicitaciones y los aplausos.. Un capítulo sumemente tierno y por momentos muy divertido, como cuando Beto entró sin llamar al despacho y los vio a Pedro sentado arriba de Guillermo... y ese ¡¡¡Lo mato!!! no podía parar de reirme,,, cuanto amor, cuantas cosas lindas se dijeron.. Juli se extrañan mucho tus Celos.. que buena idea fue pasar la gorra: mirá lo que rescaté, un hermoso unitario de Celos que dormía en un cajón.. ¡Gracias por esta belleza y por la buena onda que le pones a este espacio! Abrazo Guilledrista!
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