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domingo, 1 de marzo de 2015

"CONFRONTACIÓN" - Cap. 1 - (By Mary Buhler)

CONFRONTACIÓN -  CAPÍTULO 1






TERCERA PARTE
“CONFRONTACIÓN”
Capítulo 1

A vos, ciudad. 
Hoy aquí te canto ahora 
y quiero en vos crecer 
y echar raíces. 
Que sean largas 
y te abarquen 
que te enrosquen 
y te aprieten. 
Nos abracen y acaricien 
Y nos aten. 

A vos, ciudad. 
Quiero asumirte 
ante este mundo 
pues sos, 
toda la fuerza 
en mis entrañas. 
Todo el ansia 
que encontré en aquella noche 
y el amor que sonreí 
esa madrugada…
Pepe Cibrián

“-¿Qué harías vos por mí, Guille?
Lo piensa un momento y se sonríe, imaginándolo.
-Yo… lo que nunca jamás soñé que querría hacer.
-¿Y puedo saberlo?
-Dentro de poco,  ¿Sos capaz de esperar, de no ser ansioso?”


Marzo, 2016. 

Cuatro de la tarde, la ciudad lucha a brazo partido contra el calor inclemente y gana apenas la batalla socorrida por las brisas refrescantes de las corrientes atlánticas.  El hall del aeropuerto es un mosaico de coloridos personajes, pasajeros que terminan sus viajes con el aspecto cansado pero anhelante, ansiosos por ingresar a la magia de una tierra que promete diversión y alegrías inacabables.  Gente con el rostro teñido por el bronce de soles palpitantes y el corazón sumergido en la tristeza del adiós, personas que comienzan, que terminan, que regresan al hogar o sueñan con volver. 
Mientras Guillermo termina de despachar el equipaje Pedro se sienta en una butaca del sector de espera. Mira alrededor y se impregna de las últimas pinceladas de ese cuadro que ya no va a ver más.  La gente, las risas, los acentos.  Se siente inmerso en una película que llega a su fin. Alcanza a percibir los títulos, los agradecimientos, los créditos y la música que pone la última nota de color a una historia que se acaba.  La saudade que creía haber dejado atrás comienza a extenderse por su pecho, le sopla al oído que no lo va a abandonar.  Su mente vuela lejos, quince meses atrás.  Le parece ver salir por la puerta vidriada que comunica con el exterior a dos hombres con poco equipaje, muy juntos los dos, aspirando aires nuevos, sonriéndose y prometiéndose auroras y atardeceres inolvidables, livianos de recuerdos inoportunos, dispuestos a comenzar ya mismo con ese proyecto, a no dejar perder ni un minuto más porque ya perdieron demasiado. Los ve subirse a un taxi, rozarse imperceptiblemente las manos antes de cerrar la puerta.  Los ve partir. 
La imagen se desvanece, aquellos fantasmas desaparecen en la dimensión del tiempo que les pertenece, ya no están ahí, se han ido y no volverán.  Baja la cabeza y aprieta los ojos, a su pesar un par de lágrimas escapan desobedientes.  Nunca se propuso ir más allá de lo que el presente les prometiera, no fabricó planes a largo plazo ni soñó una vida completa en ese lugar. Pero era tan fácil todo allí… De alguna manera, la alegría bahiana se coló por sus huesos y se instaló en lo más hondo de su alma.  Si hubiera podido elegir un lugar en el mundo, ése hubiera sido el suyo.  Y si hubiera podido inocular en su pareja la misma pasión, hoy no estarían allí, a punto de subirse a un avión y dejarlo atrás para siempre. “Esto entrará en la lista de las cosas que no pude conseguir” piensa, y lejos de angustiarlo más, esa idea lo reconforta.  No se puede tener todo en la vida, hay que elegir, es una de las frases preferidas de Guillermo.  Para Pedro éso no constituye más que una paradoja, porque tenerlo a él, es tenerlo todo.   Levanta la vista y lo ve acercarse, con su paso decidido, la camisa arremangada y el morral que le cruza el pecho.  Le hace un gesto con los dedos desde lejos, un ok que anticipa que cumplió sin problemas con el trámite de despachar la infame cantidad de equipaje que trajeron.  Radiante, descansado, feliz. Así lo ve y eso le provoca una tranquilidad espiritual que nunca había sentido antes de conocerlo.  Una paz que tuvo que reconquistar una y otra vez, que parecía perdida para siempre.  Y que algún Dios misericordioso puso a su alcance nuevamente para que tuvieran otra oportunidad.  Tal vez la última. Pedro sabe que no va a aceptar excusas ni argumentos, ya nunca más dejará ir lo que tanto ama.  Y nada podrá cruzarse en ese destino que parece escrito con tinta indeleble.  Guillermo lo ama, él lo ama también y todo lo demás sobra.  Tiempo, lugar, circunstancias, son detalles que no tienen ya ningún peso para él.  Su amor es un tesoro que les costó sangre y lágrimas conquistar, y no habrá estrategia o poder en este mundo que pueda robárselos. 
Por el altoparlante anuncian el vuelo Salvador de Bahía - Buenos Aires.  Se apura a escribir en el celular: “Nos estamos yendo.  Te llamo en la semana.  Cuidate y no me extrañes”.  
Guillermo llega justo cuando está terminando de enviar el mensaje.
-Me despedía de mi amigo… ¿Vos le avisaste a Fabián?
-Si, ya sabe.  Tu amigo es Alex, supongo.
Pedro lo mira extrañado.  -Si, por qué?
-Porque tenés varios que yo sepa… Joao, Osvaldo, Mario y los otros que ni me acuerdo el nombre. 
-Pero cuando digo “mi amigo” hago una diferenciación, Guille.  Es evidente que él es mucho más que los otros.
-Si… mucho más.  Incluso viviste con él durante un tiempo. 
-Estoy tratando de descubrir si hay una segunda intención en ésto que estás diciendo… quisiera creer que no.
-No te hagas películas raras, cielito.  Está todo bien.  ¿Vamos? -lo toma del brazo y lo ayuda a levantarse.
-Bueno -le dice con una media sonrisa mientras por dentro se maravilla de la capacidad de celos de Guillermo.  Celos que a veces detesta, y que otras tantas le causan un placer inconfesable.  Lo mira de costado y Guillermo le devuelve una mirada serena.  No, éste no es el Graziani celoso, piensa.  Qué linda tregua, qué cómodo es sentir esa confianza. “Ojalá dure, o al menos que sus celos no vuelvan a hacer estragos”.
-Vamos a tu casa, no?
-Por supuesto… a nuestra casa.
Pedro baja la vista y camina sin volver a emitir una palabra.  No está tan seguro de que su casa sea también “la nuestra”.  Quién sabe qué obstáculos tendrán que sortear allá.  No le parece tan buena la idea de compartir la casa con Fabián y su familia.  Lo tranquiliza imaginar que Guillermo no permitirá que haya roces, que buscará la manera de que puedan vivir en armonía.  Ruega no pecar de ingenuo una vez más.  Lo único que desea es poder mantener esa paz, construir lazos con ese hijo renuente, ganar su confianza.  Si se estira en sus pretensiones, hasta querría conseguir también su cariño.  Tener la aprobación de Fabián sería el último premio, la aceptación que ambos necesitan para, de una vez por todas, cerrar la persiana de un pasado plagado de equivocaciones y comenzar de cero.  Una nueva historia, un nuevo libro con prometedoras  páginas en blanco. 


Están subiendo al avión cuando se acuerda que no compró las pastillas para los malestares que toma siempre antes de viajar. Se acomodan en sus asientos, Pedro elige el que da a la ventanilla.  Apenas levantan vuelo comienza a sentir el mareo nauseabundo.  Infaltable.  Inspira hondo y trata de relajarse.  Cierra los ojos pero la sensación de vértigo empeora.  Mira hacia afuera.  Un cúmulo de nubes traza ondas a través de los cristales de la ventana.  Gira la cabeza hacia el otro lado y se encuentra con Guillermo que lo mira preocupado.
-Estás gris, amorcito, ¿qué te pasa? 
-Guille… tengo que vomitar.  Dejame pasar.
-Aún no autorizan a levantarse… ¿no aguantás un poquito? -Pedro niega con la cabeza. El movimiento le revuelve más el estómago y hace fuerza por no largar todo.  Retiene el aire pero al expulsarlo la cosquilla de una arcada le avisa que ya no puede más.  Guillermo atina a ponerle la bolsita que les provee la aerolínea pero a duras apenas logra embocar. “Suerte que es sólo líquido”, piensa, no comen nada desde el mediodía. Saca una toallita que guardó en su bolso de mano y le vuelca un poco de perfume. Acto seguido se la pasa por la cara, la camisa, el pantalón y hasta por el respaldo del asiento delantero que tampoco olvidó bautizar.
-¿Te sentís mejor?
-Mmmm  -le contesta con los ojos cerrados. 
-¿Qué pasó, no tomaste las pastillas?
-Me olvidé de comprar  -Pedro levanta la vista y ve un niño como de cuatro años asomado al borde del asiento delantero.  El pequeño lo mira como si el que viaja en ese asiento tuviera cabeza de extraterrestre. 
-Qué linda criatura  -dice con los labios apretados y enviándole una mirada poco amistosa.
 El niño no se siente intimidado pero la madre repara en él y lo obliga a sentarse. 
-¿Ya puedo ir al baño, Guille?  Quiero lavarme la cara y hacerme unos buches.
-Esperá… no se prende el cartelito todavía… -se cansa de esperar y decide hacer algo al respecto.  Se desabrocha el cinturón y se para.  -Perdón! ¿Alguien por casualidad no tendrá una pastilla de Dramamine?
El silencio es la única respuesta.  Va a sentarse cuando una joven de cabello enrulado levanta el brazo unos asientos más adelante.  -Acá señor… tome.
Guillermo se acerca y la muchacha le da una tira con dos pastillas.  Tiene un libro sobre la falda.  Le da las gracias, la joven le sonríe y se pone a leer nuevamente.  La azafata se les acerca y le pregunta si necesitan algo. 
-Sí, ¿podría alcanzarme un vaso de agua para tomar unas pastillas? Mi amigo está descompuesto.  ¿Ya puede ir al toilette?
-Sí señor, ya avisamos. 
-Ah, no me di cuenta –Guillermo se da vuelta a mirarlo y ve asomar una protesta en los labios de Pedro. 
-¿Mi amigo?  -le dice evidentemente molesto.
-¡Qué le importa a la azafata, Pedro! Cortala con fijarte en todo lo que digo.  Tomá las pastillas.
Pedro traga los comprimidos en seco, no quiere incorporar líquido que corra riesgo de tener que expulsar.  Evita contestarle, después de todo tiene razón.  No va a ser menos de lo que es por cómo lo llame.  Respira hondo y nota aún esa náusea pegajosa que le sube y baja por el pecho.  Se levanta y cuando Guillermo se ofrece a acompañarlo le dice que no. Camina despacio, el pasillo es angosto, intenta no clavarle una muleta en el pie a nadie.  Se lava la cara y enjuaga repetidas veces su boca.  Mira el retrete y valora la conveniencia de acudir a él si vuelve a sentir ganas de vomitar.  Decide que sería aun peor que la bolsita.  Regresa a su asiento.  Las azafatas sirven bebidas y el murmullo en el avión comienza a aumentar, de a poco la gente se relaja.
-¿Adónde bajamos, en Río o San Pablo? -le pregunta a Guillermo. 
-No corazón, conseguí un vuelo sin escala. 
-Ah, buenísimo… quiero llegar cuanto antes. 
-Estuve a punto de levantarme e ir al baño.  Siempre quise averiguar si era cierta esa leyenda del sexo en los aviones…
Pedro se ríe y se muerde el labio provocador.  -Hubieras ido, Graziani… no sabés lo que te perdiste.  Me gustaría saber si soy capaz de hacer contorsionismo.
-No, cielito, no… lo pensé mejor y decidí que ya estoy grande para hacer el ridículo.  No me gustaría abrir la puerta y encontrarme con una persona esperando para usar el baño. Demasiado me arriesgué en la playa esta mañana. 
-Decí que con estas muletas no puedo hacer proezas… aunque te digo que adentro de ese baño ni las necesité.  Es imposible caer al piso de tan chico que es, las paredes te sostienen.
-Ay, no veo la hora de llegar… estar en casa, darnos un baño relajante y estrenar esa cama juntos -lo mira con la cabeza recostada en el asiento, sonríe al recordar algo.
-Porque compré una cama nueva, sabés? Cuando te esperaba aquella vez… antes de esa navidad terrible.  La compré tan ilusionado… quería que fuera completamente nueva, elegí la cama más grande y cómoda, las almohadas, los juegos de sábanas, todo.  Me sentía como un adolescente esperando a su novia…
-Novio.
-Claro… su novio. 
-Lo que no entiendo es para qué una cama grande.  Si siempre terminamos durmiendo apretados… es un derroche de espacio.
-Y bueno, para vos lo mejor Pedro… “O mais grande do mundo” –agrega riéndose.
-¿Te cuento un secreto, Guille…?
-Decime, mi vida.
-Me excita el portugués.
-¡Qué portugués te excita!? –le pregunta irritado mientras se yergue en el asiento.
-Pará, mi amor qué paranoico!  El idioma portugués…
-Ahhh… me vino a la mente el que atendía la verdulería.
-¿Me estás jodiendo?  ¡El chabón ese te miraba a vos!  Será por éso que te vino a la mente…
-Bueno, no importa, seguí contándome éso del idioma. Me intriga.
-Si… te decía que me provoca cositas.  Quiero que me hables en portugués Guille.  Cuando, ya sabés… -y le hace un gesto obsceno con las manos que tiene sobre la falda.
-Doctor, qué atrevido… me parece que le hizo mal el sol de Bahía.  Y eso del idioma, no sé… sabés que me cuesta, me da cosa.
-Yo te voy a enseñar las palabras que quiero oír, mi vida.  Te voy a armar mi libreto.
-Atorrante, y es decir poco… qué más me vas a pedir, Pedro? ¿Que me vista de bahiana y te baile un axé o una capoeira?
Pedro larga una carcajada. -Nooo, eso dejámelo a mí, vos tenés que cuidarte… cuando me recupere te bailo todo, me trajiste los cds de música brasileña, no?
-Por supuesto.  En el tacho de basura no entraban.
-¡Qué malo que sos!  Te voy a hacer arder los oídos con esas canciones, ya vas a ver.  Por lo menos hasta que se me vaya la añoranza.
-Espero que se te vaya pronto. 
Pedro toma su mano y le besa los dedos.  -Te quiero, gruñón y todo.  Qué mejor prueba de amor, no?  Hasta me hiciste ir las náuseas… vos me curás, sos mi mejor medicamento.
Guillermo asiente con la cabeza, complacido.  Saca del bolsillo de la camisa un caramelo de menta y se lo ofrece.  Pedro lo acepta y lo pone en su boca, deja que se disuelva despacio, sin remover demasiado el medioambiente. Para qué tentar los demonios del estómago.
-Ahora sí… -murmura Guille mientras mira hacia el costado y constata que la pareja de ancianos que viaja del otro lado del pasillo ya está en trance de dormir.  Se le acerca y lo besa en los labios, desliza un dedo por el borde de su barba. Hace rato que extrañaba esa boca. Esa clase de sed no puede soportarla.  Pedro se maravilla de su osadía.
-¿Qué pasó, mi amor, te golpeaste la cabeza con una turbulencia? ¿Desde cuándo estás tan atrevido en público?
-No, Pedrito, no nos ve nadie.
-Lamento decirte… -Pedro gira los ojos y mira hacia adelante.  Guillermo sigue la dirección de su vista y se encuentra con el niñito nuevamente asomado al borde de su asiento.  El pequeño les sonríe y se baja.
-Menos mal que no se da cuenta lo que pasa.
-Qué prejuicioso, mi amor… ¿No es que no está mal?
-No, no es prejuicio, cómo se te ocurre decir éso… Es que hay que conservar el decoro, vos no lo entendés porque sos de otra generación. 
-Pero Guille, no se puede estar toda la vida ocultando… Además, de esa manera la sociedad no va a evolucionar jamás.  Las generaciones futuras merecen libertad.
-Yo no soy tan valiente, mi vida. La sociedad va a tardar mucho en evolucionar.  Yo no lo voy a poder apreciar… tal vez la de este chico, sea más afortunada.  A la nuestra se la hicieron muy difícil.
Pedro se queda pensando.  -Una vez dijiste que no te representaba esa palabra…  Me refiero a gay. ¿Por qué?
-No me gustan los cartelitos.  Homosexual, heterosexual, bisexual.  Somos seres humanos.  ¿Por qué poner un título a una simple conducta, a un deseo, a una forma de relacionarse? ¿Quién puede poner las manos en el fuego que nunca cruzará la raya?  ¿Qué se yo si no estuviera con vos si podría volver a desear una mujer? ¿Qué puede saber un tipo cualquiera, que siempre se sintió muy macho, si no va a desear nunca en la vida estar con otro tipo?  La gente es hipócrita, Pedro.  Acusan a los demás y se guardan sus propios pecados.  O son tremendamente ignorantes, desconocen las verdades de la vida.
-Igual no me importa realmente. 
Guillermo lo mira sin terminar de creerle.  -¿Te parece?
-Estoy seguro.
-No te creo… A ver.  ¿Te pararías por ejemplo aquí y le comunicarías a esta gente que estás enamorado de otro hombre?
-No.
-Viste.
-No, porque no me interesa.  Pero si me preguntan no tengo problema en decir la verdad.
-Bueno.  Supongo que porque sos joven.  A los viejitos como yo les costó mucho remarla.  O salir del clóset, como dicen.
Pedro le pega un golpecito en el brazo.  -Tonto! Sabés… me causa mucha gracia esa frase… Me imagino a un monstruo saliendo del placard cuando la escucho.
-Es que somos algo así, mi amor.  Monstruos que de pronto se asoman y pretenden vivir una vida “normal”.  Con qué derecho.
-No te pongas mal, Guille.  Qué mierda nos importa.  Por mí que digan o piensen lo que quieran  -le toma la mano y apoya la cabeza en su hombro-. ¿Me disculpás si me duermo un ratito? Me va a venir bien para el mareo.
-Dormí, precioso, te aviso cuando estemos llegando.
La cabecita rubia del niño asoma un instante después.  Parece atrapado por la imagen de esos hombres tan cariñosos.  Guillermo le sonríe.  La inocencia de los niños no admite prejuicios.  Somos los adultos los involucionados.


Llegan a Ezeiza a las diez y cuarto de la noche.  Recogen el equipaje y salen al hall del aeropuerto. El calor los golpea y les confirma que ya no tendrán más noches de frescura tropical ni cielos estrellados reflejándose sobre mares de película. Pedro aguarda mientras acomodan las valijas y los bolsos dentro del auto.  Aspira el aire cálido, se llena los pulmones con ese oxígeno imperfecto, se impregna del olor de su ciudad, la que no extrañó. Está en casa.  Donde conoció al hombre que llena su vida, donde ese hombre quiere estar.  Su lugar está junto a él.  La tristeza que traía de equipaje se ha quedado en algún lugar en el camino, por más que lo busque el ritmo brasileño suena ya demasiado lejos.  Sin llamarla viene a su mente la letra de aquel tango “vuelvo al sur, como se vuelve siempre al amor, vuelvo a vos con mi deseo, con mi temor…”  Inesperadamente, esa melodía le devuelve la nostalgia, ha cambiado el motivo, ya no le duele lo que dejó atrás en Bahía sino todo aquello que abandonó hace tiempo en este lugar, las raíces que tuvo que cortar para volar hacia horizontes desconocidos.  Creía no sentir dolor por esa tierra olvidada, se fabricó en su subconciente un puñado de razones para no recordar.  Fragancias largo tiempo perdidas en la nebulosa del olvido regresan a su memoria.  Perfume de jazmines en la vereda de su infancia, olor a tierra mojada en el campito donde jugaba al fútbol con sus amigos.  El olor del asfalto en las callecitas del microcentro en su primer trabajo, y el penetrante dulzor de los naranjos florecidos en la placita de aquel estudio donde decidió comenzar nuevos rumbos como abogado.  Todo en su vida pareciera estar ligado a un aroma, y cada esencia tiene su momento clave, adosada a él como una etiqueta que define la categoría del recuerdo.  Ahora, allí parado, sabe que ese momento se imprimirá en su mente con un nuevo olor, esa mezcla caótica de combustibles y agua estancada en pequeños charcos de alguna lluvia reciente.  Éso, y el perfume que Guillermo esparció por su camisa.  Cada uno de esos componentes forman una receta que guardará el secreto de esa noche que no será igual a ninguna otra.  La noche del regreso.
Guillermo lo está mirando, esperando que se decida a subir al auto.  Tal vez aguarda intuyendo la necesidad que tiene de desempolvar ese amor que hace tiempo dejó olvidado.
-¿Listo, amor?
-Si, Guille… -le sonríe y lo tranquiliza.  Se suben al auto y parten rumbo a la casa.
De alguna manera, todo comienza otra vez.

Las luces de la casa están apagadas.  Guillermo sube al piso de arriba pero no encuentra a nadie. 
-Qué raro.  No están...
Baja y va hasta la cocina.  Busca tazas y revisa la cafetera.
-Estamos solos.  ¿Qué te sirvo?
Pedro se acomoda en el sofá.  -Lo que vos tomes. 
-¿Un café doble?
-Cortado.
-¿Querés que prepare algo de comer?
-No, por mí no te preocupes, no tengo hambre.
Mira a su alrededor.  Más de dos años de distancia desde la última vez que estuvo allí.  Recuerda la noche que pasó durmiendo en ese sofá. La timidez, las vacilaciones.  La angustia que sentía por Camila.  El rechazo de Fabián.  Mejor no seguir pensando en  lo que vino después.  Ha corrido mucha agua bajo el puente desde entonces.  Se siente seguro de muchas cosas, fortalecido.  Guillermo le alcanza su café y se sienta a beber el suyo perdido en sus propios pensamientos.    Pedro no quiere seguir esquivando la pregunta que hace días quiere hacer y no se anima. Prefiere tomar coraje ahora que darle mil vueltas y no terminar encontrando las palabras adecuadas.
-¿Estás seguro de ésto, Guille?
-¿De qué? –deja la taza sobre la mesa y lo mira repentinamente serio.
-De que es buena idea vivir acá.  Los chicos se acostumbraron a estar solos… y nosotros también. 
-No tengas miedo, Pedro.  Es algo temporario.  Nos acomodamos un poco y vemos qué hacemos.  Pero mientras tanto tenemos que vivir en algún lugar. 
-Si,… me gustaría que tuviéramos nuestra propia casa.  O un departamento, mejor.  Algo chico, como el de Brasil.
-No tanto… hay que ver varias cosas.  Yo por lo menos quiero tener espacio para un pequeño jardín, o al menos una terracita.  Allá me tuve que conformar con el alféizar de una ventana.  Y encima cuando me fui, descuidaste mis pobres plantitas…
-Guille ya me lo reprochaste cinco veces.  Me abandonaste y encima querías que te regara las plantas?
-¿Qué culpa tenían? Pobrecitas…
-Te voy a comprar veinte plantas.  De todos los colores.
-Bueno.  Hablando de eso, ya estoy viendo que la begonia aquella está medio caída. 
Se levanta y va hasta la cocina.  Le toca la tierra y llena un vaso con agua.
-Guille… acá hay otra plantita que se está secando.
Viene con el vaso en la mano.  -¿Cuál?
Pedro lo mira y se sonríe.  -En el dormitorio te la muestro.
-Shh… ésta es una casa de familia.  Acostumbrate a no mencionar esas cosas.  Sólo allá arriba, sí?
-¿Y arriba qué tengo permitido…?
-Arriba todo, mi amor.  No tenés límites. Confío en tu criterio.
Pedro sonríe y le guiña el ojo.  -¿Vamos, entonces? Ardo en deseos de comprobar esa ausencia de límites.
-Bueno -le pasa el brazo por la cintura y le susurra al oído-.  Atorrante.  Ya vas a ver cómo te la riego.  La plantita…
-Es un potus.
Guillermo lanza una carcajada.  -No podés, Pedro, no podés…
-¿Quién podría divertirte como yo, mi amor?
Guillermo se detiene y lo mira arrobado.  De verdad, quién podría. Nadie. Lo besa y le acaricia la barbilla.  Luego suben despacio, entran al dormitorio y dejan el mundo atrás.

Una luna delimitada por un círculo casi perfecto  emerge lentamente de las oscuras aguas del Río de la Plata.  El calor aprieta aún más que en las tardías horas del crepúsculo, y una leve humedad dibuja un halo como velo de novia alrededor de su blancura. Guillermo se despierta inquieto, la brusquedad le ha hecho olvidar en un segundo lo que estaba soñando.  Se levanta y camina descalzo hasta la ventana.  Abre los postigos y el contraste entre el aire fresco del cuarto y el calor exterior le provoca un intenso desagrado.  Mira hacia afuera, desde el horizonte una luminosidad incipiente dibuja un degradé sobre el cielo estrellado.  La ciudad descansa, apenas rota su inmaculada tranquilidad por el ocasional sonido de una sirena o algún bocinazo.  Entre las sombras, una brisa perezosa juega con las ramas de los árboles y crea la ilusión de espantar un calor que no quiere claudicar.
El sueño lo dejó agitado.  Trata de evocarlo, es imposible.  Lo acomete sin embargo la extraña sensación de haber sido perseguido, de temer a algo o a alguien.  Aspira profundo y cierra los ojos.  Exhala lento, mantiene la respiración y luego comienza otra vez.  Ese ejercicio lo relaja y le atenúa los latidos.  Mira hacia la cama y alcanza a ver el torso desnudo de Pedro perdido entre las sábanas. Está dormido de costado, casi al borde y con un brazo doblado sobre la cara.  Se acerca y se agacha a su lado.  Suavemente, toma su mano y la separa de su rostro. En la penumbra, asistido por un frágil rayo de luna que tímidamente comienza a asomar, aprecia su rostro relajado.  No puede resistirse a la tentación de pasar sus dedos por la frente, bajar por el puente de su nariz y detenerse en los labios entreabiertos.  Su mano se posa con la suavidad de las alas de una mariposa, no quiere despertarlo.  Palabras hace mucho tiempo dichas viajan en el tiempo y cruzan su pensamiento sin pedir permiso.  “Te quiero acá, conmigo, hoy y para siempre”… 
Su deseo se cumplió hace tiempo, y sin embargo no es hasta este momento en que cae en la cuenta lo real que es, tal vez porque en ese mismo cuarto lo soñó tantas veces y otras tantas lo lloró convencido de que nunca sería posible.  El genio de la lámpara cumplió su voluntad.  Sonríe y se pregunta cuántos deseos más le permitirá pedir.  Está tan ensimismado en sus dulces cavilaciones que no advierte que abrió los ojos y lo mira en silencio, saboreando el placer de verlo allí arrodillado, la mano bordeando los labios anhelantes, los ojos brillando en la penumbra como dos fuegos profundos y arrasadoramente bellos.
-Te amo, Guille… -susurra y espanta en tres palabras la inmovilidad de ese hombre detenido en la embriaguez de su adoración.
Sin contestarle, se sienta en el borde de la cama y toma las manos de Pedro, las encierra entre las suyas.  Se miran largamente por un tiempo impreciso sin decir nada más.  Cómo inventar palabras nuevas, cómo dar un nombre original a sentimientos que existieron desde los albores de la humanidad y que sin embargo son tan nuevos para ellos. No hace falta hablar cuando los ojos lo dicen todo, y es fácil callar cuando el alma silencia todos los miedos del mundo. Pedro se desliza hacia el otro lado de la cama, le deja su lugar.  El se recuesta de costado dándole la espalda. Sonríe complacido al sentirlo acercarse, sus brazos rodear su cintura, su pecho pegándose a él, las piernas entrelazarse con las suyas. Pedro apoya el rostro contra su cuello y le regala un beso tibio y delicado.
-Yo también te amo, Pedro… -contesta finalmente.
Cierran los ojos y dejan que la noche siga deslizándose a su alrededor sin importunarlos.  Se dejan vencer por el sueño sin abandonar ese abrazo que los une tanto como el sexo más apasionado o la mirada más dulce. El amor encierra todos los placeres posibles y aún los que parecieran no haber sido inventados.

CONTINUARÁ

***



23 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias Adri, un gusto enorme que me sigas sin decaer! Te espero por acá siempre, besos!

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  2. Que belleza!!! Mary! que cosa tan impresionante tu manera de expresar los sentimientos, y las comparaciones que haces me matan!! esa charla entre ellos sobre salir del closet, o no...sobre las etiquetas, sobre la diferencia entre las generaciones!!! mamita querida!!! que enorme placer volver a leerte!!! no sabés cuanto te extrañaba!!! lo voy re leer para disfrutar esa aparente calma que por ahora los envuelve, porque ya voy perfilando lo complicado de este regreso...son muchas cosas que enfrentar....en especial me parece que para Pedro esto no va a resultar tan fácil como para Guille, pero bueno...no me voy a adelantar... porque sera? que no puedo disfrutar de "esto" sin empezar a sufrir por lo que vendrá? que difícil me la hacen estos dos!!! por favor!!! Gracias por volver al ruedo y con tan impecable capitulo!!! #emocionadayenamorada aun mas si es que eso es posible !!!!! espero ansiosa el próximo!! Silvana

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    1. Sil, esa charla que mencionás fue un poco proselitista de mi parte, en cuanto puedo enarbolo la bandera multicolor, jajjaja, pensé en sacarla pero realmente la escribí con el alma, y es lo que yo pienso del tema...Y sí, tienen mucho para enfrentar y confrontar (confrontar, poner una cosa frente a otra...hummmm esta palabrita como en el anterior fic resurrección también tiene dos acepciones...dos momentos claves donde habrá una "confrontación"). Y claro, vas a sufrir, conmigo no hay otra posibilidad, pero ésta vez será más llevadero... palabra de honor! Gracias, un honor es para mí tu comentario!!! besote, amiga!!!!

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  3. Aplausos de pie felicitaciones mara rosas

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    1. Gracias Mara no aplaudas tanto y escribí que a G y P ya les arde lo que sabemos con ese cinturón de castidad que les pusiste... besos!!!!

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  4. Hum....este titulo...por supuesto que viene para lio....pero yo como ellos " vuelvo al sur como se vuelve siempre al amor, vuelvo a vos con mi deseo , con mi temor"..
    IMPECABLE !!!! te sigo hasta donde nos lleves...Besos Pilar

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    1. Gracias Pilar, líos va a haber, a montones! Pobrecitos, deberían haberse quedado en Brasil... es lo que yo quería hacer, que se quedaran, pero Guille no quiso...y bueno, veremos cómo afrontan todo... Gracias por ir aunque tengas temor! Un beso enorme!!!

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  5. ¡Paren la rotativas! Debemos ir por parte...
    Por empezar, bienvenida al ruedo Señora del Misterio.. Los domingos no serían lo mismo sin usted...
    Siguiendo.. ¡Que precioso escrito! Cuanto muestra y oculta a la vez este capítulo presentación... Tal como dice Silvana, algo me sugiere que a Pedro no le va a resultar tan fácil como a Guillermo este regreso. El solo hecho de vivir en la casa de Guille plantea todo un dilema.. Veremos como les va con eso. Crucemos los dedos!
    Lo del "potus".. ¡jajaja! ¡Palabra mayor! y ese gestito obsceno que le hace Pedro en el avión me aniquilaron.. Es imposible no amarlos.
    Algo mas.. Sentí perfectamente la nostalgia en tu relato, se me fue colando por los poros de la piel, volver a Buenos Aires juntos después de todas las cosas que tuvieron que vivir.. Los ojitos me explotaban de emoción. La descripción de las emociones, los olores, el reencuentro con los recuerdos.. Mujer sos increíble!
    Y por último.. ( tengo una sonrisa de oreja a oreja )....
    "Sin llamarla viene a su mente la letra de aquel tango “vuelvo al sur, como se vuelve siempre al amor, vuelvo a vos con mi deseo, con mi temor…” Inesperadamente, esa melodía le devuelve la nostalgia, ha cambiado el motivo, ya no le duele lo que dejó atrás en Bahía sino todo aquello que abandonó hace tiempo en este lugar, las raíces que tuvo que cortar para volar hacia horizontes desconocidos. Creía no sentir dolor por esa tierra olvidada, se fabricó en su subconciente un puñado de razones para no recordar. Fragancias largo tiempo perdidas en la nebulosa del olvido regresan a su memoria. Perfume de jazmines en la vereda de su infancia, olor a tierra mojada en el campito donde jugaba al fútbol con sus amigos. El olor del asfalto en las callecitas del microcentro en su primer trabajo, y el penetrante dulzor de los naranjos florecidos en la placita de aquel estudio donde decidió comenzar nuevos rumbos como abogado."...
    " Todo en su vida pareciera estar ligado a un aroma, y cada esencia tiene su momento clave, adosada a él como una etiqueta que define la categoría del recuerdo. Ahora, allí parado, sabe que ese momento se imprimirá en su mente con un nuevo olor, esa mezcla caótica de combustibles y agua estancada en pequeños charcos de alguna lluvia reciente. Éso, y el perfume que Guillermo esparció por su camisa. Cada uno de esos componentes forman una receta que guardará el secreto de esa noche que no será igual a ninguna otra. La noche del regreso."
    "Una luna delimitada por un círculo casi perfecto emerge lentamente de las oscuras aguas del Río de la Plata. El calor aprieta aún más que en las tardías horas del crepúsculo, y una leve humedad dibuja un halo como velo de novia alrededor de su blancura."
    ¡Señora mía! Usted se está convirtiendo en toda una poetiza... Me fascinaron estas frases (entre tantas otras... ) Usted ya no es solo la Reina del Misterio, su prosa poética en maravillosa..
    Feliz de volver a leerla.. Me pongo de pie para aplaudirla... Hasta el próximo domingo....

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    1. Es verdad vuestras sospechas son ciertas, milady... flor de quilombete vivir en esa casa, veremos qué decisión toma nuestro amado Guille. La nostalgia, la sentí yo al hacerlos ir de Bahía... tremenda angustia me dio... no quería que se fueran, lo hice contra mi voluntad, es que no podía ser... Guille no se adapta, no hay caso. Si alguien tenía que ceder es Pedro... porque como él mismo lo pensó, "tenerlo a Guillermo es tenerlo todo"... Veremos si algún día no regresan... en la ficción todo es posible, no? Vos misma lo decís. O tal vez, Brasil regrese a ellos, quién sabe... Lo de la poesía no es tan así, me cuesta, no soy la señora Pedris, que lo hace como respirar, pero a veces me gusta, me llama éso de poner un poquito, apenas una pizca, porque si no el relato sería muy frío. Gracias por darme confianza en éso, me hace bien... no me siento nadando en aguas mansas, no es mi estilo innato, aunque leí mucho a una poetisa de joven y algo me quedó de ella, no es lo mío. Gracias por todo... besos!!!!

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  6. Hayyyyyu, Mary!!! HERMOSO, HERMOSO, HERMOSO, HERMOSO, HERMOSO, HERMOSO, HERMOSO, HERMOSO, HERMOSO, HERMOSO. Que ALEGRIA !!!! Derretida, me dejaste. Los AMO tanto !!!! No sabes lo que hoy necesitaba esto (en serio). GRACIAS Mary!!!! Espero que no se complique, please. Y si se complica, que esten JUNTOS para solucionarlos. Besos Romina

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    1. Romi querida, que no se compliqueeee??? Vos sabés a quién le estás pidiendo semejante proeza? Jajajaja, that´s impossible, pero lo que me dijiste, es así como lo deseás, van a estar juntos (apenas una breve separación, muy breve), lo que sea lo afrontarán juntos porque aprendieron la lección... besos y gracias x acompañarme y por decirme cosas tan lindas.

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  7. Qué bello, qué bello, qué bello!! Por fin tenemos "Confrontación"!!
    Bueno, sabés que este capi tiene dos puntos importantes para mí y que son: la cabeza de extraterrestre y la conversación sobre las falsas categorías heterosexual - homosexual.
    Amé este Pedro no atorrante, atorrantísimo queriendo crear un libreto en portugués para el momento de las cositas; y la plantita que se está secando =P
    Y el final muy, muy poético, me arrancó un suspiro ese abrazo en el que se durmieron y esos "te amo".
    Precioso!!!
    Grande Mary!!!
    Beso gigante.

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    1. Guille, aunque no te conocía cuando lo escribí, viste, te tenía en mi mente! Por las dos razones que mencionaste al principio, estábamos en sintonía. Pedro es un atorrante (cuando en mi historia no lo fue!), no pierde el tiempo en romanticidades... jajaja inventé una palabra me parece! Veremos si escribe ese famoso libreto... y si logra que Guille baile... como dice Sandra, la ficción todo lo puede! Un beso y gracias x todo...

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  8. Desvelada y volviéndote a leer querida Mary tratando de hallar palabras para describir tanto sentimiento , que provocas al leerte, nostalgia, emoción, ternura, picardía, todos los ingredientes para un Capitulazo de presentación de esta nueva aventura , me quedo con esa plantita desfachatada de Pedro y ese abrazo final impregnado de tanto amor. Gracias Mary por hacer que mis domingos vuelvan a tener ese gustito especial!! Felicitaciones !!!marian

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    1. Marian, gracias por tus hermosísimas palabras, realmente sos muy dulce! Me emociona mucho que me digas lo de los domingos, creo que es un elogio y un mimo muy especial... también los domingos cambiaron para mí. Espero ansiosa sus comentarios, vos lo sabés bien... escribir es desnudar el alma, exponerse, y luego da miedo. Pero palabras como las tuyas calman ese miedo. Un beso enorme!!!

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  9. Que gran capítulo!!!!! Sos realmente una "gran" escritora.....Es magnífico,emocionante,lleno de amor,ternura......de pequeños detalles "muy interesantes"......No pienso decir nada......cerraré la boca....pero que miedito tengo jajajajajajajajajaja.....Te amo amiga y los amo.....me emocioné mucho......"los escucho hablar" y siento en mi pecho una nostalgia que me asusta......Te amo Mary Y felicitacionessssssssssssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!!Si después me enojo es conmigo.....yo soy la loca no me hagas caso.......TKM....beso....abrazo......y sos una escritora de L.P.M.....Mirta.

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    1. Mirta, Mirta, Mirta.... yo sé que si a alguien afectan estas historias, es a vos. Estoy segura que esos detalles a los cuales te referís, son las picardías, no...? Bueno, tal vez no abunde lo erótico en esta parte, ya mencioné mucho de esas cosas y hay que respetarlos en su intimidad, jajaja pero nunca faltarán esos pequeños deslices... nos gustan, y a ellos ni te cuento. No te enojes... con vos, ni conmigo. Van a vivir, simplemente, con todo lo bueno y lo malo que la vida les acerque... y al final, bueno... lo de siempre, vos sabés... muchos besos!

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  10. ALLLL FINNNNNNN CHICAAAAAA ERA HORAA YA TE DIJE VACACIONES SUSPENDIDAS P VOß Y PARA LA COLORADA Q NO SE HAGA LA QUE YO NO FUI ...JAJJJAJAJAAJJQUERES QUE TE DIGA QUE ME PASA CUANDO LEO TUS FICS??? Me generan una adiccion Como pasa con las buenas drogas las permitidas ObvioTuS letras Son Como un Buen cafe con mediaslunas a La manana o Como el insuperable chocolate con almendreas En la cama despües de comer y leyendo ohhh casualidad una buena fic...Lo de Pedro En El avion sarpadisimamente genialll Me cai al piso de risa y Me mato su espontaneidad......genio grossooo el mejor el Maß audaz el Maß divertido .el Maß sexyyyy y Yo super objetiva jajaajjj...Igual Te Tengo miedo Igual se q voy a sufrir Igual Te banco Como siempre p q Igual se Que Maß alla del posible dolor disfruto Como una descocida el leerte Beso desde La capi Nos vemos Pronto miss B Te quierooooo.....majo

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    1. Majooooooooo primero, quién es la colorada? Pensé en la Siciliani pero que tiene que ver? ultimamente no cazo una! Gracias por tus comparaciones, qué elogio Dios mio!!! Si, Pedro es Pedro! Desfachatado, audaz, tierno... aun en muletas! Esa discapacidad no lo detendrá en nada, te lo aseguro! Ni para el amor, ni para la guerra!!!! jajjaja ya te vas a acordar por qué te digo ésto cuando lo leas! Se viene recargado en todo el chiquitín precioso... un poco demandante... pero adorable! y vos sabés que yo los amo a los dos, así que preparate que amor (amor del alma), va a haber mucho, para que disfrutes leyendo en la camita... Gracias por todo y espero que se concrete esa salida, veremos! Un beso gigante nena, yo también i love you!!! so much!!!!

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    2. la colorada es sandra jajajajajaaja

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  11. "Pedro toma su mano y le besa los dedos. -Te quiero, gruñón y todo. Qué mejor prueba de amor, no? Hasta me hiciste ir las náuseas… vos me curás, sos mi mejor medicamento."

    " Su mano se posa con la suavidad de las alas de una mariposa, no quiere despertarlo. Palabras hace mucho tiempo dichas viajan en el tiempo y cruzan su pensamiento sin pedir permiso. “Te quiero acá, conmigo, hoy y para siempre”…

    -"Te amo, Guille… -susurra y espanta en tres palabras la inmovilidad de ese hombre detenido en la embriaguez de su adoración"

    -"Yo también te amo, Pedro… -contesta finalmente."

    LO SUYO MARY ES DE UN DESCARO, UNA INSOLENCIA DESMEDIDA.
    CAPITULO PARA DESFALLECER DE AMOR,DE TERNURA,DE PASIÓN, DE SENSUALIDAD.
    QUE TALENTO PARA DESCRIBIR, PARA QUE EL LECTOR SIENTA ESA CONGOJA, ESA NOSTALGIA ESA CALMA QUE AMENAZA CON QUEBRARSE A CADA MOMENTO.
    CIELITO, CIELITO, ALGO ME DICE QUE TU ESTADÍA EN CASA GRAZIANI , TE VA A DOLER,NO VA A SER FÁCIL.
    ESPERO QUE GUILLE SE COMPORTE, TE DEFIENDA, TE SEPA DAR EL LUGAR QUE TE MERECES.
    CON MIEDITO ESPERO EL PRÓXIMO CAPITULO DE ESTA SANADORA NOVELA, NI TRANQUILA, NI ENTERA.
    GRACIAS POR TANTO.

    MUERO POR LEER ESE LIBRETO DE PEDRO CON SUS PALABRAS FAVORITAS EN PORTUGUÉS. MI AMOR,PARA ALQUILAR BALCONES. .PEDRO ES PEDRO.
    MONICA DE LANUS

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    1. Moni, gracias por tanto!!! Tus devoluciones son morir y entrar al Paraíso... no me faltes nunca! Tuve una profesora de castellano (o lengua, ya no me acuerdo como se decía antes...), que me adoraba y siempre me pedía que leyera lo que yo escribía en clase... o peor aún, cuando se trataba de algo importante, de algo de la Patria por ejemplo, enfrente de todo el colegio... y yo la quería matar! Ni loca le hacía caso! Ella vio frustrado su sueño de que yo me dedicara a escribir... ahora vos podés leer lo que escribo acá, y mi pobre profesora se ve resarcida en parte... para mí es un honor que alguien como vos me diga esas bellas palabras... realmente un honor! Gracias! Con respecto a tu aprensión a lo de Guille, si sabrá defender a Pedro, ay Moni... no tenés idea lo que va a ser capaz de hacer nuestro Guille... la palabra TODO lo resume. Viste lo que hizo en el anterior, que arriesgó su vida por salvarlo... bueno, acá no se queda atrás mi pobre amor! Y las palabras del principio, esas que pertenecen a resurrección, adelantan algo, menos arriesgado para su salud pero sí para sus convicciones, “-¿Qué harías vos por mí, Guille?
      Lo piensa un momento y se sonríe, imaginándolo.
      -Yo… lo que nunca jamás soñé que querría hacer.
      -¿Y puedo saberlo?
      -Dentro de poco, ¿Sos capaz de esperar, de no ser ansioso?”
      Guille sabrá defenderlo... y jugarse. Nuevamente. El libreto, bueno... ya vendrá, jajaja hay que tener paciencia...un beso enorme y gracias, Mónica!

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