
Después de terminar con su audiencia se dirigió al estudio a seguir
preparándose para este juicio que había comenzado y de la mejor manera. Se
sintió como iluminado en esa sala, escuchar y ver a Guillermo interactuar lo
había puesto en alerta, lo había inspirado. Todo de él lo sumergía en un estado
de entusiasmo absoluto. No se sentía triste, al contrario, se había cansado de
mirarlo, de grabar en su mente cada inflexión en el tono de su voz, cada
movimiento de su cuerpo, cada gesto de su cara. Él sabía que no volverían a
estar juntos, su encuentro estaba marcado por la tragedia, por el sufrimiento,
por el odio y el desprecio de los demás. Como si tanto amor fuese pecado, como
si tuvieran que pagar un precio demasiado alto por amarse, pero el verlo lo
había inyectado de energías para seguir, ¡cuánto lo necesitaba! ¡Cuánto lo
amaba aún! ¿Quién sería ese joven que lo acompañaba? Un nuevo socio tal vez?
Una punzada le encogió el corazón. Los celos, como siempre volvían a colarse en
su mente. Seguramente ese hombre estaba ocupando su lugar en el estudio, en su
vida. Absorto en los recuerdos de ese hombre no oye entrar a su amigo.
-Pedro! No sabía que estabas, como te fué en el juicio?
-Hola! Gustavo bien,¡muy bien!
-Genial! viste!?-con un saludo cómplice- necesitabas desenchufar un
poco! el viernes te desapareciste! y te vi muy bien acompañado- observándolo
con una sonrisa entre sobradora y curiosa.
-Basta! te dije que no me interesa conocer a nadie. Y Terminé la noche
sólo si eso es lo que estas preguntando sin palabras.
-Bueno!!! que aburrido por Dios! sin embargo te ví bastante
entusiasmado.
-Mmmmm, puede ser, pero a la hora de tomar una decisión no pude.
Además, hoy lo volví a ver.
-A Guillermo? dónde!?
- En tribunales, estaba en una audiencia y sin saberlo me asomé y lo
ví.
-Bueno, era de esperarse. En algún momento tenía que pasar. Pero
contame, que pasó, como fué?
-Qué querés que te cuente!? que casi me demayo al verlo, al escuchar
su voz?. No sé cómo voy a hacer para olvidarme de él-las lágrimas pujaban por
salir y entonces reaccionó.-pero bueno! la vida sigue...
-A mi no te me hagas el superado Pedro! ¡Somos amigos! ¡es que,
verdaderamente no te entiendo! parece que estuvieras obsesionado con no ser
feliz. ¿Hay necesidad? ¿te parece que eso es vivir? Mirá, vos sabes que a mí no
me va eso de estar en pareja, y el tema del amor y la familia no es mi fuerte,
pero porque a mí, por ahora, no es lo que me interesa! pero vos! nunca vas a
poder ser feliz lejos de él, entonces explicame!, ¿porqué te empeñas en
sacrificar tu vida?
- Qué es lo que no comprendés?! Aún no termino de superar lo de
Camila, la culpa todavía me da vueltas, aunque trate de convencerme que no es así,
en el fondo algo me dice que yo podría haber hecho algo más, por otro lado
Gustavo seamos honestos, él tiene un hijo grande, que lo comprende, que lo
acepta, ya gritó su verdad, transitó el camino, yo recién empiezo a hacerme
cargo de esto que me pasa, y encima está Renzo, cuando él crezca, con qué cara
le cuento que dejé a su mamá por un hombre? que ese hombre es Guillermo y que
por eso su madre enloqueció y terminó, bueno como ya sabemos.- A estas alturas
Pedro había levantado el tono de su voz y el caudal de lágrimas retenidas se
había soltado-¿Te parece fácil? No te atrevas a juzgarme Gustavo, no sin antes ponerte un poquito en mis
zapatos. ¡ah! y me faltaba el último detalle! El bendito Juez! que amenazó con
arruinarme la vida! y arruinársela a cada persona que tenga alrededor, para
hacerme sentir la soledad en la que , según él sumergí a su hija. ¿A vos qué te
parece?
-Bueno Pedro, tranquilo, te pido perdón, ¡es que te veo tan triste!
que me duele, de verdad, ya no se cómo ayudarte. Quiero que vuelvas a ser el
mismo hombre que conocí. Ese que no se achicaba ante nada, y te veo ahi,
paralizado! me da impotencia!
-Está bien Gustavo. No te preocupes, esto va a pasar, esto tiene que
pasar.
La charla se ve interrumpida por el sonido del teléfono de Gustavo.
-Es un cliente, tengo que atender.
-Tranquilo, no te preocupes.
Mientras su socio se retiraba atendiendo el llamado, se quedó
estático, pensando en sus palabras. ¿Por qué todo era tan difícil? Tratando de
apaciguar su angustia se adentró en el trabajo, para amortiguar sus sentimientos
y llenar su mente, para no dejar espacio a que los recuerdos regresen y lo
hundan en el intenso dolor de no tenerlo.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
Lleva dando vueltas hace más de dos horas en su departamento, elabora
conjeturas, analiza hipótesis, trata de hallar el camino que lo lleve hacia él,
no pudo haber sido producto de su imaginación su presencia en aquel sitio,
¿pero qué hacia Pedro allí? La única opción posible es que esté trabajando de
nuevo acá. ¿Habrá regresado definitivamente? Desecha la idea de plano, si fuera
así lo hubiese buscado, hubiera tratado de tomar contacto de alguna forma con
él, pero la relación terminó tan abruptamente, fue tan tenaz Pedro en su decisión
de separarse, tal vez no desee verlo.
Ideas, certezas, mecanismo de
defensas que intenta instalar en su ser para sobrellevar la situación, lo
cierto es que verlo después de éstos meses de ausencia provocó en él un
renacer, un despertar nuevamente en los brazos de ese amor esquivo, no se
conforma con las dudas, está dispuesto a accionar, toma un par de carpetas de
las varias que tiene apiladas en su mesa de luz, y bajando rápido las
escaleras, llama un taxi desde su celular.
El viaje se le hace por demás incómodo, la charla intrascendente del
chofer, la radio a todo volumen en el coche, y su ansiedad le juegan una mala
pasada, los latidos se aceleran y las sienes le laten por demás, no puede pasar
de nuevo, no va a permitir éste juego de Pedro, él lo va a encontrar, removerá
todo tribunales, deambulará por todos los rincones si es necesario.
Con la excusa de solicitar unos expedientes se dirige a una de las
oficinas de personal, más de treinta años lleva transitando esas oficinas,
haciendo despliegue de toda su seducción innata, se aproxima a Lucia, una dama
de aproximadamente 50 y tantos años, siempre ha estado deslumbrada por
Guillermo, y aunque había oído ciertos rumores acerca de su vida íntima, ésta
jamás le había quitado los ojos de encima…
-Buenos días doctor ¡qué raro usted por acá!
-Buenos días, Lucia! siempre tan buena moza usted!
-Ay doctor, no me diga eso que me avergüenza, usted es tan gentil!
-Faltaba más, usted lo amerita!
La mujer desbordaba de emoción, se ruborizó completamente, lo cierto
que nunca lo tuvo así tan próximo al doctor, es de verdad guapísimo, y huele
tremendamente rico!
Guillermo plenamente satisfecho con el efecto deseado aprovecha la
ocasión…
-Bueno Lucia eran estos expedientes los que necesitaba devolver, es
usted tan amable, de verdad le agradezco su atención-le toma las manos y se las
acaricia sutilmente, percibe el leve temblor
que acompaña la sonrisa de la buena mujer, se siente por un pequeñísimo
instante un miserable, pero por Pedro y obtener datos suyos, cualquier método
es válido.
-Necesito pedirle un pequeño favor antes de retirarme si es posible ,
por supuesto!
-Dígame doctor ¿qué necesita? si está a mi alcance con gusto lo ayudo!
-Estoy intentando ubicar a un ex socio mío, el doctor Pedro Beggio,
ayer lo cruce en uno de los pasillos, y supongo debe estar en un caso, ¿usted
podría informarme si hoy tiene fijada alguna audiencia?
-Ayy doctor, esos datos no sé si los debo brindar.
-Por favor, tómelo como un favor personal- aproximándose más aún,
esbozando una media sonrisa.
-Está bien doctor, con esa sonrisa quién se puede negar, aguárdeme
unos instantes!
A los pocos minutos, Lucia regresó con un papel entre sus manos, que
envuelve con delicadeza entre las manos de Guillermo- está usted de suerte, el
doctor Beggio tiene audiencia en una hora, aquí tiene los datos precisos.
El corazón de Guillermo parecía a punto de salírsele del pecho, ¡Pedro
estaba de regreso! , visiblemente estremecido, besando las manos de la mujer en
señal de agradecimiento, parte del lugar, en búsqueda de la sala de audiencia
pautada.
Luego de transitar varios pasillos, y saludar cortésmente con un solo
movimiento de cabeza, a infinidad de colegas, llega a la sala, cumpliendo su
presentimiento, Pedro ya se hallaba presente, conocía de su responsabilidad en
los casos, tenía por costumbre arribar siempre una hora antes por lo menos para
chequear su trabajo, absolutamente concentrado en su tarea, leyendo el
expediente, tomando notas, no se percató de su presencia, Guillermo lo observa
alucinado, perdido en su figura, conmocionado a tal punto de no poder contener
las lágrimas que se escurrían sin piedad, y es en ese momento que Pedro atraído
por la fuerza de sus pensamientos, levanta el rostro y lo divisa. Sus corazones
dejan de latir, se pierden uno en los ojos del otro, el ritmo cardíaco se incrementa,
el sudor se cuela entre las manos, y por ese breve instante vuelven a ser uno,
porque el amor siempre está ahí rondándolos, aunque ellos por ratos se empeñen
en esquivarlo.
Pedro no logra salir del estupor en que se halla inmerso, lo que menos
esperaba es verlo a Guillermo allí parado, observándolo, atina a reunir los
papeles bruscamente, y sólo logra que terminen desparramados por el suelo, se
putea mentalmente, no puede ser tan susceptible a su presencia, está quedando
como un adolescente inexperto ante la vista de Guillermo, pero ¿cómo mostrarse
indiferente ante el hombre de su vida, si sólo respirar el mismo aire lo
impregna de todo tipo de sensaciones? Siente su cuerpo temblar sin cesar y el
punto cúlmine para desatar ese torbellino en que se transmuta su ser, es oír
esa voz potente, arrolladora, que le ofrece ayuda.
-Pedro, ¡permitíme que te ayude, por favor!
Y uno a uno con paciencia
infinita, y consciente del estado de turbación de su precioso, Guillermo reúne
cada folio esparcido, los coloca dentro de la carpeta, y Pedro extraviado en
esas manos, fuertes que tantas caricias le obsequiaron, no logra emitir sonido,
y es él quién inicia conversación.
-El mundo es un pañuelo Pedro ¿has visto? ¡Mirá dónde nos venimos a
reencontrar! ¿Estás en un caso complejo?
Procura sumergirse en sus ojos
pero el muchacho insiste en evitarlo, se sabe de antemano derrocado ante ellos,
intuye que no hay vuelta atrás si se pierde en ellos nuevamente, su voluntad
flaquea deliberadamente pero una señal de alerta se enciende, le recuerda esa
presencia nefasta, levanta la vista y
recorre cada rincón del lugar en busca de ese hombre que acompañaba a Guillermo
el otro día, sus eternos celos y las dudas resurgen con fuerza, y contraataca,
herido, en lo más profundo imaginándolo entre otros brazos.
¡No es de tu incumbencia en qué estoy trabajando Guillermo! Si no te
diste cuenta estoy a minutos de comenzar la audiencia, así que por favor te
pido me dejes a solas, necesito ordenar esto!
Guillermo no puede creer lo que escucha, ¿por qué tanta indiferencia
en sus palabras, acaso no siente lo mismo que él, ese amor que desborda?
-Pedro, ¿Qué te pasa? “soy yo, Guillermo” ¿Acaso merezco ese trato de
tu parte, ya te olvidaste de lo que vivimos juntos?
-No es momento ni lugar para éste tipo de planteos Graziani ¡Aparte
seguro te están esperando afuera no lo hagas esperar más!
-¿Qué, de qué carajos me estás hablando? No te comprendo!
En un arrebato, se le acerca peligrosamente al rostro y le suelta:
-¡ Te vi Guillermo, con ese tipo aquí en la otra Sala, ayer
precisamente, así que no intentes disimularlo, yo los vi, “ese” te abrazaba muy
afectuosamente y vos, le respondías! ¡Qué fácil me reemplazaste y tenés el tupé
de reclamarme mi trato! No tenés cara…
A punto de derrumbarse el oficial de turno lo rescata, anunciando que
se ubiquen en sus lugares que el juez estaba a punto de ingresar, Pedro le
dirige una mirada de total desprecio.
Guillermo toma su abrigo, confundido, aturdido por esas palabras,
abandona el sitio, siente que las fuerzas lo abandonan.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
La segunda jornada de juicio no se desarrolló como esperaba, el
encuentro con Guillermo lo dejó vulnerable, con los nervios de punta, y en un
estado de desmedida ansiedad que no le permitían concentrarse. Se defendió como
pudo y frente a los reclamos de su cliente solo atinó a tratar de
tranquilizarlo diciendo que todo era parte de su estrategia.
Llegó al estudio superado por la rabia. Entró casi sin saludar, se
dirigió a su despacho golpeando la puerta y apoyándose en el escritorio repasó
lo ocurrido. Otra vez se había dejado ganar por los celos, esos sentimientos
que tanto daño le hacían y que solo había conocido cuando Guillermo entró en su
vida. ¿Por qué no pudo controlarse? Él lo mantenía alejado y estaba
absolutamente convencido que era lo mejor. Pero no soportaba siquiera la idea
que alguien estuviera cerca de él. ¡Pelotudo! doblemente pelotudo! Esto no
podía seguir así.
Gustavo lo había observado entrar, y después de darle un momento para
tranquilizarse, se acercó al despacho para tratar de dar algo de contención a
ese amigo que notaba desbordado.
-Permiso Pedro puedo pasar?
-Si Gustavo, adelante.
-¿Qué pasó? me podés contar?
Tratando de serenarse, Pedro intentó relatar lo acontecido esa mañana
en Tribunales.
-¡Pero! ¡No podés!, disculpáme que te diga Pedro, pero vos no tenés
ningún derecho a hacerle eso! ¿Vos dimensionás lo que acabás de hacer? Yo en su
lugar lo mínimo que hago es darte una buena piña ahí delante de todos. ¡Sos un
histérico! peor que un mina!
-Basta, por favor Gustavo, ya bastante mal me siento como para que
encima vos me hagas sentir peor!
-¡Sentite peor! Si, ¡porque te lo merecés! A ver si paramos un poco
con la pelotudez porque esto va a terminar mal. ¡Dejáte de hinchar ! Sos un
hombre grande!
-Tenés razón, te juro que lo sé pero no lo pude controlar.
El sonido del teléfono cortó abruptamente la charla y Pedró se apuró a
atender la llamada.
-Estudio buenos días! - su gesto transmutó inmediatamente y el rostro
adquirió un color pálido de repente.- Si soy yo, ¿quién habla?- sabía bien
quién era, había escuchado esa voz hablarle al oído casi toda una noche.
-¡Ignacio! si... cómo estás.
-Ah bueeeeeno!! Listo!! Me fuiiiii!!!- y su amigo abandonó el lugar
para darle intimidad.
-Si si, bien- sorprendido- ¿Cómo averiguaste mi número?
-Cuando uno está verdaderamente interesado sabe cómo hacerlo y por
dónde buscar.
Pedro se quedó en silencio. Sin saber que decir.
-¡Ehhh... tranquilo! Tan perdido no estabas!!! ¿Acaso no recordás? ¡Vos
me contaste que trabajabas en ese estudio, y yo solo busqué en la guía!
Pedro se aflojó. “Es solo una llamada... calmáte”, se dijo a sí mismo.
-Creo que nos debemos una charla si te parece.
Duda, la verdad es que se comportó como un niño asustado huyendo de
él, si bien no tenía porque dar explicaciones, el muchacho le caía bien y
además, por lo visto, no se rendía fácilmente así que decidió darle la
oportunidad de retirarse ahora, antes que sus miedos y confusiones terminen por
lastimarlo.
-En este momento estoy bastante atareado con un juicio que comenzó
ayer, pero si querés mañana al medio día frente a tribunales comemos algo y
charlamos te parece?
-Claro que me parece ! -y cortó sonriente, victorioso, todo en Pedro
le gustaba, incluso esa ambigüedad que mostraba, parecía seguro pero estaba
lleno de dudas, era más grande, maduro, pero a la vez gozaba de una inocencia
que lo hacía por demás atractivo, congeniaban en muchas cosas, era tierno,
sensible, dulce, hermoso... Si!!! Indiscutiblemente cautivante y dueño de una
sensualidad encantadora, sin embargo parecía no ser consciente de ello. Una verdadera
especie en extinción. Definitivamente lo tenía prendado. No se le iba a
escapar, al menos no tan fácil.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Totalmente concentrado en como se había llevado a cabo la sesión,
Pedro salía ojeando papeles de tribunales y, dirigiéndose al auto que estaba en
el estacionamiento, llamó a su casa para ver cómo estaba Renzo.
-Marta buenos días. Cómo está todo por ahí?
-Buen día Señor. Bien muy bien, Renzo ya terminó de almorzar y se está
por dormir una linda siesta.
-Ah muy bien, yo me dirijo al estudio en este momento cualquier cosa
me llama.
-Si, claro señor como no.
A punto de salir con el coche recuerda su cita. Por poco lo deja
plantado. ¡Pobre pibe! piensa. Parecía algo negado a tener ese encuentro, esa
noche lo habían asaltado las pesadillas, nuevamente. En ellas Guillermo se
presentaba frente a él y a manera de reclamo lo observaba, con dolor. Era solo
eso, sus ojos profundos que con tristeza se posaban en su rostro. Recordando
esos sueños encendió un cigarrillo y se quedó por largo rato pensando en qué
hacer. “Es sólo un almuerzo”, piensa, “un momento para explicarle cuál es mi
situación y porqué reaccioné así el viernes”. Así que guardando en su maletín
los papeles, bajó del auto para llegar al lugar donde habían quedado en
encontrarse.
Al entrar lo vió sentado en una mesa doble, pensó en salir corriendo,
era definitivamente atractivo y muy joven.
Lanzando el aire retenido en un suspiro se acercó a él.
-Pedro! Levantándose para saludarlo con un abrazo se encontró con su
fría mano que lo invitaba a un saludo más formal.
-Hola, cómo estás
Sonriendo - yo bien, pero a vos?... te noto algo incómodo.- Directo,
sin vueltas.
-Mmm puede ser, si la verdad que si. Mirá Ignacio la verdad que yo...
-Pedimos un vino?- interrumpiéndolo descaradamente.
Pedro sonrió. -¿Cabernet?
-Por supuesto! Cabernet.
Lentamente se fue aflojando, y mientras almorzaban se encontró
relatando a ese joven algunos aspectos de su vida. Sin tomar confianza aún para
introducirse de lleno a lo que quería dejarle en claro. Que estaba absoluta e
irremediablemente enamorado de un hombre al que mantenía lejos porque
consideraba que sólo podía traerle tristeza y dolor.
Llevaban un buen rato charlando, de una manera amena, distendida, el
chico tenía una frescura y un humor contagioso y Pedro no podía dejar de sonreír
ante sus graciosas ocurrencias. En eso estaba cuando de repente sintió la
presencia de alguien a su lado y una oleada del intenso perfume conocido
invadió su espacio. Giró a su costado y se encontró con la mirada incrédula de
Guillermo, que, consternado y desbordado por la rabia lo observaba con un dejo
de desilusión. La sonrisa se borró inmediatamente.
-¡Hola Pedro! ¿sorprendido?-con una mueca irónica- ¿yo? ¡ni te cuento!
Pero que mal educado!- Mirando a Ignacio se presentó- Disculpáme soy Guillermo
ex "socio" de Pedro - haciendo énfasis en esa palabra.
-Hola, encantado, soy Ignacio, un amigo. - Sin entender realmente lo
que estaba pasando.
Enmudecido por la sorpresa y la situación Pedro observaba a ambos sin
poder detenerse en los ojos de ninguno de los dos. Ni siquiera pudo deslizar un
saludo, tenía la garganta seca, cerrada y los ojos comenzaban a llenarse de
lágrimas.
-Quiere acompañarnos?- soltó frente al silencio de ambos.
-No, por favor te agradezco. Me están esperando.-Volvió a sonreír,
mirándolo a los ojos. -Bueno, no los molesto más, que disfruten su almuerzo.
Hasta luego.- Guillermo se retiró cabizbajo, invadido por una ola de tristeza y
celos que no lograba controlar.
Ignacio no se perdía detalle del gesto de Pedro en su cara,
desfigurada, ante la presencia de ese hombre y encerrado en un mutismo
definitivamente incómodo.
De golpe, Pedro reaccionó y dejando sentado a Ignacio solo en el lugar
salió en su búsqueda.
-¡Guille! ¡No te vayas! ¿Podemos dialogar?
-¿Dialogar? querés ¿DIALOGAR? ¡para qué!? Pedro, está clarísimo que lo
último que vos querés es dialogar conmigo. Regresá con tu "amigo" a
la mesa.
-Pará Guille por favor! tenés que escucharme. Ignacio ni siquiera
llega a ser un amigo es alguien que apenas conozco.
-¡Y a mí que mierda me importa quién es! no me interesa! podría ser el
mismísimo Papa Francisco que no se me mueve ni un pelo de los pocos que me
quedan en la cabeza! Hace tu vida Pedro! Me cansaste!
-Pero no es asi, amor...yo...
-¿Amor?-con una risa burlona- ¿Amor? ¡¡Naaa Pedro!! No podés! Vos
sos... sabés que? -tratando de evitar que el llanto rompa esa barrera que le impuso,
tomó aire en un suspiro entrecortado- Yo… te amé sin reparos, me entregué a vos
como nunca en mi putísima... ¡escucháme bien! en mi putísima vida lo hice con
nadie!!! Te dí mi corazón, me abrí a vos
de una manera que, honestamente para mi forma de ser resulta imposible. ¿A vos
te parece que me merezco esto? si tu intención era sacarme del medio solo
tenías que decirlo, no hacerme ese teatrito del culposo para hacerme sentir un
pelotudo! y después salir corriendo frente al primer bulto que se te aparezca!
-No te voy a permitir que me ofendas con tus palabras!
-Ahh perdóon, disculpe... el señor! Cierto que es muy sensible !! Claro!
porque lo que te atrajo de él seguramente fueron sus ojos claros y su sonrisa
encantadora!! Dejáme.. De.. Joder.
Y sin dejarlo hablar se tomó el primer taxi que pasó por el lugar no
sin antes de subir dejarle una última mirada cargada de una profunda decepción.
Con el rostro superado por la ira, Pedro regresó a la mesa,
desencajado, explotando de bronca, se sentó ante la mirada llena de
interrogantes de su acompañante que no emitía sonido, absolutamente extrañado
de semejante escena.
-Te pido mil disculpas Ignacio, esto era lo que te quería explicar. Yo
tengo la vida bastante complicada, no estoy ni un poquito preparado ahora para conocer
a nadie mucho menos para empezar una relación.
-Te entiendo Pedro, perdón si te resulté un poco avasallante. Soy
bastante insistente y realmente me gustás.
-Bueno por eso, te pido que me des espacio, realmente en este momento
no me interesa.
-Pero porqué no probamos, no sé podríamos conocernos, salir... como
amigos.
-¡No quiero! Ignacio, no me interesa. Perdonáme, no me vuelvas a
llamar, no tengo en este momento cabeza para esto. -Y dejando el dinero sobre
la mesa se retiró del lugar.
Totalmente desbordado por la embarazosa situación que le había tocado
vivir regresó al estudio y en silencio se encerró en su despacho. Se sirvió un
whisky y sin pensarlo se lo bebió de un trago tratando de procesar las palabras
que Graziani le había escupido en su cara, malinterpretó todo, él era consciente
que la ocasión podía resultar confusa, pero honestamente no esperaba
encontrárselo ni tampoco una reacción así, como si lo hubiese encontrando en
una actitud sospechosa, solo estaba compartiendo un almuerzo con alguien. No
era para tanto... y después de todo tal vez era lo mejor, desilusionarlo de una
vez para siempre y que se alejara, que lo dejara en paz. Bueno paz no era la
palabra, en verdad lo último que sentía alejado de él era paz. Pero al menos
así le resultaría más fácil cumplir con el propósito de mantenerlo a cierta
distancia, fuera de su sistema, de su vida.
Bajó del taxi unas cuadras después de haber dejado a Pedro ahí en la
puerta de ese bar, necesitaba caminar para recomponerse de tan penoso episodio.
Estaba enojado, con Pedro, con la situación pero fundamentalmente con él mismo,
nuevamente se expuso. El, Graziani, el gran simulador, hasta podía dar clases
de como mentir y ocultar, ni hablar de evadir, y más cuando de sentimientos se
trata, sin embargo frente a él todo esfuerzo por ocultarlos era en vano, siempre quedaban al descubierto. Celos, miedo a
perderlo, bronca, amor, todo estaba a flor de piel. ¿Y ahora? ¿Qué haría? Este
era el fin a sus esperanzas, él lo había olvidado, porque el tal Ignacio no era
un amigo, él tenía experiencia, sabía mirar a través de las personas y ese
muchacho estaba visiblemente interesado en él. Y Pedro? parecía feliz en su
compañía. Tal vez esto era lo mejor.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
-Si señor, confirmado, Beggio está de vuelta en el país y tal cual
usted sospechó, no tardó mucho en contactarse con Graziani.
-¡Que los parió, yo sabía que este par de putos, no iban a tardar
mucho en reunirse, avanzá ya mismo con lo pautado! Y te advierto que si esto
llega a salir mal, vos vas a quedar implicado directamente, así que extremá las
precauciones! ¡Esto no va a quedar así Beggio, juro que me las vas pagar, te
voy a dar donde más te duele!- sentenciaba Moravia, en uno de sus ataques de ira,
del otro lado del teléfono, a miles de kilómetros de Buenos Aires.
Guillermo luego de esa discusión con Pedro decidió tomarse el resto
del día libre, no tenía ánimos de fingir interés por su trabajo ni mucho menos
tolerar las intromisiones de nadie, ya bastante había tenido con las preguntas
de Cuca esa mañana, antes de ir a Tribunales, pues se sentía devastado, hastiado,
sólo quería algo de silencio y paz para poner orden a sus sentimientos, una
ducha tibia en el calor de su hogar, le vendría perfecta para intentar
despejarse, supone, sin embargo al colocarse bajo el agua en su cuerpo renacen
la impotencia, la rabia y ese profundo
dolor que lo aqueja, las lágrimas van confundiéndose implacables con
cada estremecimiento de su rostro, apenas se sostiene a la par de esos azulejos
blancos, definitivamente no puede continuar así, debe tomar una decisión, en
ocasiones amar significa soltar, desprenderse, dar libertad, para lograr
continuar…
Cuca tenía por delante una jornada por demás complicada, Beto y Gabriela,
trabajando en un caso, buscando pruebas no entiende bien de qué. Marcos
encerrado en el despacho con un cliente importantísimo, así que tenía prohibido
interrumpir, Solange, vaya a saber dónde estará, esa nena, Dios mío!! Sonríe con ternura y su sobrino preferido, hoy
no vendrá, ¿qué le estará pasando a ese chico? Se lo oía tan triste, así que
estaba cubierta de trabajo, atendiendo llamados, tomando notas de los mensajes,
ordenando el sin fin de papeles que rodeaban los escritorios, concentrada en sus pensamientos, no oyó el retumbar de
unos pasos vacilantes que se aproximaban.
-Hola , doña!
-Ay Dios mío! ¡qué susto ! ¿De dónde saliste vos, quién te dejó
entrar?
El hombre de mediana edad, provisto de atuendo sencillo y aspecto
asustadizo, con voz apenas perceptible responde.
-Perdone, doña no la quería asustar, la puerta estaba entreabierta y
me animé a pasar, ando buscando al doctor, vió?
- ¿Qué doctor? acá hay varios – la desconfianza inicial de Cuca iba
cediendo ante ese aspecto temeroso… le infundía cierta compasión-¿tenés algún
problema grave? tenés una carita…
-Estoy buscando al dueño, necesito entregarle un sobre, me manda el
señor Materazzi, ¡ es urgente!
-Ahh vos buscas al doctor Graziani, pero él no viene hoy, estamos
fritos!, pero dejámelo a mí, querido!
-No, no puedo doñita, en persona se lo tengo que dar.
-Bueno, nene, entonces vas a tener que venir otro día!- ya la
paciencia de Cuca llegaba a su fin, con el sonido de fondo del teléfono sin
cesar.
-Le puedo pedir un último favor y me voy!
-Bueno , dale , ¡rapidito, que estoy sola y me estoy volviendo loca !
-Sólo un vaso de agua, nada más!
-Ahh! si querido, esperame un momento acá.
Presurosa Cuca se dirige a la cocina, busca una botella de agua, vuelve
sobre sus pasos y le envuelve delicadamente un sandwhich en una bolsa, segura
que no lo rechazaría, sonríe complacida.
-Nene, te preparé esto también para que te lleves, no te ofendas, eh? -
Lo busca con la mirada y no lo encuentra- ¡qué raro! ¿ y ahora dónde se metió?-
El grito de Marcos, llamándola, la quita de la escena.
Gabriela, Beto y Marcos trabajaban sin pausa, el día había sido por
demás agobiante, las últimas luces daban paso a la noche fresca, Matías , en la
sala de reuniones, dando fin a un caso, el cansancio hacia mella en todos, ya a
punto de dar término a la jornada, varios policías ingresan violentamente al
estudio, acompañados por el fiscal de turno que era nada menos que Miguel Ángel
Mendoza, el medio hermano de Graziani, quién triunfante ingresa con una orden
de allanamiento en sus manos,
-¿Dónde está mi hermanito? A ver que dé la cara! Hay una denuncia acá.
-¡Dejate de joder! ¿Qué es esto , Miguel Ángel? Seguro una tramoya de
las tuyas
-No querido, Marcos, como te dije hay una denuncia! Yo sólo cumplo con
mi deber, como fiscal de la nación!
-A ver trae eso para acá! - Y le arranca el papel de sus manos, y
procede a leer- ¡La puta madre! Llamá ya a Guillermo, Beto!!
Entre tanto los oficiales, procedían al decomiso de varias cajas con
expedientes, celulares, y netbooks, revisaban cada rincón del estudio, ante el
llanto de Cuca, y los nervios de Gabriela, sólo Beto y Matías se mantenían en
aparente calma, Marcos vociferaba todo tipo de improperios y amenazaba con
iniciar juicio a todo aquel que se le cruzara.
-¡Exijo pasar, soy el dueño del estudio, por favor, oficial, sea
razonable! Mi gente está ahí dentro, necesito saber que está ocurriendo!
Miguel Ángel oye la conversación y no quiere negarse la oportunidad de
humillar más aún a Guillermo. -Hermanito!! Llegaste al fin querido, mirá lo que
te estabas perdiendo!
-¡Andate a la puta que te parió, Miguel! Seguro vos estás detrás de
esto!
-No, estás muy equivocado fue una denuncia anónima, hacéte cargo
querido, en éste lugar pasan cosas raras! Yo siempre lo dije!
-¡Boludo eso es lo que sos! Corréte de mi camino ya! Marcos ¿qué
mierda es esto, qué pasó?
-Ni una puta idea, Guillermo , estamos cagados hasta las patas.
-Guille, tranquilo aquí no van a encontrar nada turbio –acota Matías,
y levemente le roza el brazo, en señal de apoyo.
Los minutos se suceden sin hallar aparentemente nada sospechoso,
cuando estaban a punto de retirarse, uno de los oficiales se aproxima con un
bolsa entre sus manos, Guillermo palidece de repente, no puedo estar pasando
esto!!
-¡Ah bueno hermanito, si que no te tenía en éstas! ¿Ahora te dedicas
al narcotráfico también? Oficiales, procedan , llevensélos a todos!!
-No, pará, pará, no metas a mi gente en esto Miguel, lleváme a mí!!
-¿Ah te gusta jugar al héroe ahora? Su sonrisa sarcástica se transmuta
en un total desprecio.
Guillermo es trasladado a la dependencia para formalizar declaración.
¿Cuánto más puede soportar?
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Pedro regresó a su hogar, ese almuerzo lo había dejado aturdido, las
palabras de Guille rondaban su mente y no lograba sacar de sus recuerdos el
rostro cargado de tristeza y desilusión de su amor. Lo había perdido para
siempre y lejos de acallarse, la congoja aumentaba de un instante para el otro.
¿Realmente estaba dispuesto a dejarlo ir así?, ¡cómo le dolía! ahora, el que no
podía perdonarse era él. Lo había herido de todas las maneras en que alguien
puede lastimar a otro. Primero alejándolo de su lado, luego maltratándolo con
su desprecio esa mañana en tribunales y hoy, siendo desleal, así se sentía,
desleal. ¿Porqué aceptó ese almuerzo, si a él no le interesa nada de nadie que
no sea Guillermo.?
Concentrado en sus reflexiones, no escucha unos sutiles pasos que se
acercan tras él.
Abrazándolo con fuerza Renzo se adosaba a sus piernas gritando
-Papiiiiiiiiiiiiii.
-Hola mi amor!! que lindo saludo! cuanta felicidad!!!
-Si pa, estoy muy feliz que vengas temprano. Podemos jugar un rato?
-Claro, mi amor. Dame un minuto y estoy con vos.
El niño llenaba cada espacio vacío, cada momento en el que parecía
flaquear, él le regalaba motivos y fuerzas para seguir. Era el único que
evitaba que se adentre en ese estado de angustia que poco a poco carcomía su
alma y devastaba su corazón.
La mañana llegó y lo encontró sumido en un profundo sueño, le costaba
despertar después de haber pasado la noche embotado en lágrimas. Apenas pudo
abrir sus ojos cuando sonó el despertador. Esa mañana venía tranquila, el
juicio había sido postergado para la semana próxima. Aún así, debía llegar al
estudio, tenía pautada una reunión con un futuro cliente dueño de una empresa
que requería asesoramiento y que Gustavo le había derivado debido a su
experiencia en derecho corporativo.
Renzo ya estaba listo para dirigirse al jardín, así que luego que
saliera con Marta se preparó el desayuno.
El sonido del televisor contrarrestaba el silencio reinante. Pedro
miraba mientras arremetía al café con medialunas. De pronto quedó atónito. Una
fotografía de Guillermo aparecía en un recuadro mientras el periodista exponía
la información. Desesperado aumentó el volumen del aparato.
-Repetimos, un importante operativo llevado a cabo en las últimas
horas del día de ayer dió como resultado la detención del prestigioso abogado Guillermo
Graziani, en cuyo estudio jurídico se habrían encontrado más de medio kilogramo
de cocaína. El doctor, quién fuera detenido anoche frente al resto del staff de
abogados que dirige, se encuentra en este momento incomunicado y a disposición
de la justicia. Ampliaremos.
Cómo impulsado por un resorte, Pedro corrió hacia la habitación y
rápidamente se vistió formal. Luego de hacer varias llamadas tocando a algunos
de sus contactos tomó las llaves del auto y a toda marcha se dirigió al lugar
donde tenían a Guillermo.
Entró corriendo, y enseguida divisó la presencia de Gaby sentada en
una silla de la sala de espera, acompañada de Beto.
-Gaby, Beto!!!!
-Pedro! cómo estás? que hacés acá? Gabriela tenía los ojos abnegados
en llanto y Beto la abrazaba tratando de dar consuelo.
-Me acabo de enterar, que pasó?
No terminó de formular la pregunta cuando vió a Matías que se
aproximaba con varias carpetas en las manos.
-Listo Gaby, ya tengo todo- y mirando a Pedro con cierto recelo-
¿Vamos?
-Matías, te presento a Pedro, nuestro ex socio- y observando a Pedro-
Matías nos acompaña en el estudio desde hace algunos meses.
Le acercó la mano haciendo una mueca extraña, y Pedro respondió con
una sonrisa falsa.
-Gaby! necesito tener unas palabras con vos, a solas.- Dijo Pedro y ante
la expresión desconforme del otro abogado, se hicieron a un lado.
Con la desesperación dibujada en el rostro y las lágrimas que
comenzaban a surcar sus mejillas se acercó a ella y tomándola tiernamente de un
brazo le dijo-Por favor Gaby! necesito verlo... necesito estar con él. Ahora!
Por favor! -Casi rogándole con la voz y los ojos.
La jóven dudó, miró hacia donde estaba Matías que impaciente se
quejaba con Beto de la pérdida de tiempo. Lo miró a los ojos y con una caricia
sobre el rostro le sonrió y sin decir palabra se sacó el pase de abogada y lo
colgó del cuello de Pedro.
-Andá.
-Gracias Gaby- y besándole las manos partió rápidamente, ante la
mirada atónita del otro abogado.
Se adentró en los pasillos que conducían a la celda donde se
encontraba Guille. Apenas entrar en ellos un leve estremecimiento surcó su
cuerpo, estaba acostumbrado al olor a humedad que emanaban de esas oscuras
paredes, sin embargo, el pensar que su amor había pasado la noche allí, le
revolvió el estómago, y un fuerte dolor de cabeza se instaló implacable. Trató
de recomponerse antes de transitar el último pasillo. Respiró profundo, tomando
fuerzas e ingresó sigilosamente. Ni bien comenzó a transitar los últimos pasos
que los distanciaban, percibió el aroma amaderado que tanto amaba. Se acercó y
quedó mirándolo en silencio.
Guillermo se encontraba
recostado en el catre, boca arriba, con los brazos bajo su cabeza, con su
mirada extraviada en el techo, tratando de hilvanar lo que había ocurrido, y
planificando la manera de salir airoso de semejante lío. Pedro lo observaba en
silencio, tenía la corbata floja y la camisa desabrochada y pensó que si no
fuese por el lugar en que se encontraba se veía tan sensual, desalineado,
cansado, pero encantador! y sonrió frente a esos pensamientos. Extrañaba tanto
esos brazos fuertes que lo contenían rodeándolo, quebrando todas sus barreras y
temores. Se lo veía agotado, triste, unas pronunciadas ojeras denotaban que no
había pegado un ojo en toda la noche. Un leve movimiento alertó a Guille de su
presencia.
-¡Pedro!! ¿que hacés acá?
-¡Hola mi.. Guille! me enteré lo que había pasado y le pedí a Gaby que
me deje entrar a verte.-Una lágrima se escapó por su rostro.
-No te preocupes, estoy bien,- arrimandose a la reja de la celda
ensayó una caricia sobre su frente que bajó hacia su mejilla, y Pedro respondió
cerrando sus ojos, tratando de contener el temblor de su cuerpo frente a ese
contacto por tanto tiempo añorado.
Es indiscutible que el amor los sigue guiando, amparando, ambos
sienten que ese reencuentro por mas difíciles que sean las circunstancias, los
revive, los rescata de esa ausencia que duele en el alma, el amor sobrevive,
aun allí en ese espacio, donde las ilusiones parecieran una utopía.
-----------------------------Continuara---------------------------------------------------------------------
Ne costó horrores pero lo leí.....como me cuesta verlos así,alejados ,pelear....no,no es para mi....ya no se si voy a poder seguir leyendo las Fics....cada vez me duelen más....me duele el pecho....Ya no estoy en condiciones,son una tortura para mi......yo las amo niñas y Uds. son geniales pero mi corazón ya no lo soporta más...perdón.....Las amo.....Mirta.
ResponderEliminar¡Vamos Mirta! Vos sabés como son las chicas.. Te presentan obstáculos, pero jamás te dejan sin un final feliz. Animate! Todo va a estar bien.. " No se goza tan bien de lo gozado, sino después de haber padecido" ¡Te amamos!
EliminarAbu hermosa!!! No nos abandones por favor estas son tormentas pasajeras!!! Todo va a estar bien, te amamos!!!! Marian
EliminarLa verdad que si el amor es un acto de fe felicitaciones amo los celos de los dos y espero que vuelva la pasión mara rosas
ResponderEliminarHola Mara!! Muchas gracias x siempre acompañarnos!!! Esos celos son tremendos!!! Pero el amor siempre es mucho más fuerte!! �� marian!!
EliminarEscriben hermoso, cada día más, se complementan tan bien! La verdad me tiene mal este Pedrito tan cabezón, para qué insiste si no puede vivir sin Guille, me revienta ese moscardón de Ignacio que lo persigue que siga su ruta que acá el asiento ya está ocupado! Pobre Guille qué chocante verlo así, después del corte de rostro de Pedro, nooooo me dio pena, bronca, de todo... Encima para qué se preocupó por lo que le pudieran hacer si a Guille ya lo cagaron igual, con él o sin él, y ahora Pedro que va a hacer? No me digan que sigue en sus trece! Este cielito viene más nublado que ninguno me parece...! Ojalá recapacite, Guille lo necesita a su lado... felicitaciones la verdad asombrada de esta dupla que no se nota que es dupla, y no les voy a preguntar como a Majo qué parte escribe cada una, jajja pero me re intriga porque no se nota el cambio de pluma, son unas capas, no dejen de escribir! Besos inmensos a las dos!!!
ResponderEliminarPobres nuestros amores Estan sufriendo a mares, pero ya pasará, el amor resiste!!!! Sólo es cuestión de tener fe y paciencia, Guille esta vez se llevo lo peorcito, pero ahí llegó su Pedro para rescatarlo!! Gracias x tu comentario Mary, que bueno que no se note quien escribe!! Eso es top secret !! Besos!!!!Marian
EliminarT-E-R-R-I-B-L-E capítulo pero con un final muy esperanzador, a pesar de las circunstancias!!! Al final el HDP de Moravia los quiere hundir pero sólo va a lograr que se unan.
ResponderEliminarEn esta fic sí que sufre Guille y mucho, demasiado, mi vida!!!!! A mí me acusan de "pedrista", pero eso no es cierto!!! Yo soy objetiva y te digo Pedro: TE ESTABAS YENDO AL CARAJO MAL MAL MAL MAL. Puede ser que ahora hayas logrado recapacitar.
Sufrí mucho con este capítulo BUAAAAAAA! Pero al menos el final me dejó mas tranquila =D
Beso grande chicas!
Pedro esta testarudo, Guille, pero va a reflexionar en algún momento.. Ya vendrán tiempos mejores!! Gracias x comentar, beso grande!! Marian
EliminarSil & Marian.. ¡Qué hermoso capítulo! Lleno de todo, discusiones, celos, debates con la conciencia.. Peligro, miedo y amor.. Imposible saber como hace Pedro para luchar con ese amor que es lo único que le moviliza la sangre.. ¿Hasta cuando podrá aguantar?
ResponderEliminarLa descripción de la cárcel, un punto y aparte: "Se adentró en los pasillos que conducían a la celda donde se encontraba Guille. Apenas entrar en ellos un leve estremecimiento surcó su cuerpo, estaba acostumbrado al olor a humedad que emanaban de esas oscuras paredes, sin embargo, el pensar que su amor había pasado la noche allí, le revolvió el estómago, y un fuerte dolor de cabeza se instaló implacable. Trató de recomponerse antes de transitar el último pasillo. Respiró profundo, tomando fuerzas e ingresó sigilosamente. Ni bien comenzó a transitar los últimos pasos que los distanciaban, percibió el aroma amaderado que tanto amaba. Se acercó y quedó mirándolo en silencio." ¡Chicas cada vez lo hacen mejor! Imposible saber cuando escribe una y cuando la otra.. ¡Dupla perfecta! El final me deja una esperanza.. Espero, ruego y suplico, no estar equivocada. Quiero verlos juntos! Niñas... ¡recontra felicitaciones y un abrazo eternamente Guilledrista!
Muchas gracias!! Sandra siempre tan generosa con tus comentarios!!! Ese final trae esperanza, no te equivocas , pero no adelanto nada más!! Beso gigante marian!!
EliminarChicas que capítulo!!!! Triste y lleno de AMOR, Espero q Guille acepte q lo defienda solo Pedro xq es muy doloroso verlos enojados. Ellos se necesitan para poder respirar. LOS AMO Y LOS EXTRAÑO UN MONTÓN!!!!!
ResponderEliminarVale un cap bastante duro para ambos, se aman y se necesitan tanto que el solo suponer perderse pierden la noción del daño que pueden hacerse con las palabras, y ahi los celos le pegan una mala jugada, esperemos a ver que pasa con Guille preso! Besotes !!
EliminarQue capitulo por favor!!!!! Impresionante!!!! Basta Pedro de masoquearte...lo que paso paso y ya no podes volver atras!!!! Es verdad ...quizas no te comportaste muy bien con Camila pero no soluciona el hecho de que ustedes dos sean tan infelices!!!! Ay Pedro hacele caso a tu amigo ...el tren para una sola vez en la estacion y si no te subis perdiste!!!!! Pero el final dejo una puerta abierta y espero que el tren este de paro y se quede clavado ahi!!!!! Son genias totales !!!! un gran abrazo y gracias por "ES UN ACTO DE FE EL AMOR" 100 % 100 de acuerdo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Pilar
ResponderEliminarGracias Pilar por estar presente capitulo a capitulo, es cierto que este Pedro anda un poco perdido, ya volverá al camino! Un abrazo y gracias por comentar! Silvana
EliminarMuy buen cap!! hacès incapiè en algo q la tira tambièn hacia: la indecisiòn constante de Pedro,esa conducta de negar y negar todo el tiempo lo que le ocurria,lo que verdaderamente queria,nunca decidirse...cmo se dice "no come ni deja comer".-
ResponderEliminarA mi me pareciò interesante cmo se tratò esa falta de no poder dar un corte por lo sano ante una situaciòn "x",G si logrò en la tira divorciarse y aceptarse...en el caso de Pedro,se perdiò tanto en ese mar de dudas : "nadando entre 2 orillas" que terminò llevando a su pareja casi hasta la locura y a èl muerto.
No se tu nombre pero gracias por leer y comentar!!! esperamos que nos sigas en el proximo!!! abrazo Silvana
EliminarPRECIOSO, PRECIOSO, CAPITULO.¡Pedro!! ¿que hacés acá?
ResponderEliminar"-¡Hola mi.. Guille! me enteré lo que había pasado y le pedí a Gaby que me deje entrar a verte.-Una lágrima se escapó por su rostro.
-No te preocupes, estoy bien,- arrimandose a la reja de la celda ensayó una caricia sobre su frente que bajó hacia su mejilla, y Pedro respondió cerrando sus ojos, tratando de contener el temblor de su cuerpo frente a ese contacto por tanto tiempo añorado." Y TODA LA ESPERANZA EN ELLOS...
ESTO VA A PASAR, CUESTIÓN DE FE, CUESTIÓN DE INFINITO AMOR.
CIELITO, AFLOJA, PERDETE EN ESOS OJOS, PROFUNDAMENTE ENAMORADOS, DERRETITE EN GUILLE.
¿ QUE PASARA CON GRAZIANI? ESPERO ENTERA, NO TAN TRANQUILA.
CHICAS CADA CAPITULO SUPERA AL ANTERIOR. ACERTADA DUPLA.
"-Si señor, confirmado, Beggio está de vuelta en el país y tal cual usted sospechó, no tardó mucho en contactarse con Graziani." MIEDITO ME DIO.
PLACER LEER ESTA FIC. MONICA DE LANUS