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domingo, 3 de mayo de 2015

"CONFRONTACIÓN" - Cap. 10 - (By Mary Buhler)

CONFRONTACIÓN - CAPÍTULO 10




Guillermo termina de vestirse y levanta las bandejas del desayuno. Pedro busca una camisa en el placard. -No, qué hacés? No vas hoy al estudio. Quiero que te repongas completamente. 
-Pero sí estoy bien, mi amor… Ya casi no me duele nada.
-Aún no es conveniente, no quiero que te levantes.  Al mediodía Valeria te va a traer comida.
-¿Y qué se supone que voy a hacer todo el día en la cama?
-Descansar -se acerca y le da un beso en la boca-.  Más tarde te llamo.  Ahí te dejé unos libros, leé.  Y extrañame…
-Como si hiciera falta que lo digas.  Ya te extraño y no te fuiste todavía.
En el estudio intenta llenarse de trabajo más de la cuenta, no quiere pensar.  No le contó a nadie lo que pasó y Matías no se atrevió a preguntar nada. Al mediodía Gabriela y Marcos se asoman a la puerta del despacho. Lo miran de una forma extraña.
-¿Qué pasa? -les pregunta.
-Guillermo… -Marcos carraspea y mira a Gaby-.  Eh… recién estaba hablando con un cliente y me dijo que… que salió en el noticiero que encontraron muerto a Miguel.
Los mira alternativamente sin pronunciar palabra.  Su cara no revela asombro, sino más bien cansancio.  Gabriela cierra la puerta.  No esperaban esa reacción tan carente de emociones.  Como si la noticia no lo tomara de sorpresa o no le causara efecto alguno.  Guillermo baja la vista y piensa en algo para decir.  No entiende por qué le cuesta tanto mentir.  -Bueno… lo siento por él.
-Es comprensible que no sientas pena… no se merecía otra cosa -lo alienta Gabriela.
Marcos huele algo raro.  -Vos no sabías nada, ¿no?
-Por supuesto que no.  ¿Y qué más te dijo tu cliente? ¿Cómo murió?
-Parece que de un balazo en la cabeza.  Se había escapado de la cárcel,  dicen que pudo haber sido un ajuste de cuentas.  Estaba enterrado… junto con otros dos tipos.
-Ah… supongo que tengo que ocuparme de los trámites ya que soy su único familiar…
-Dejá, Guillermo, le voy a decir a Beto que se encargue -lo ataja Gabriela.
-Bueno. Gaby, Cuca se tomó la mañana para ir al médico. Decile a Beto que la vaya a buscar, quiero darle yo la noticia.
-Ya le digo. Pobrecita…
-Sí, desgraciadamente lo quería mucho. Vamos a tener que contenerla -se coloca nuevamente los anteojos y sigue leyendo el documento que lo tenía ocupado. Marcos y Gabriela se miran con extrañeza.  Finalmente y ante el silencio de Guillermo se van sin agregar más nada. Apenas salen del despacho arroja los anteojos sobre el escritorio y se estira en el sillón.  Comienza a dolerle la cabeza.  Repasa lo que hicieron, paso por paso.  Cree no haber dejado cabos sueltos, pero eso es algo que piensan todos los asesinos.  Asesino.  Que palabra siniestra.  Golpean la puerta.
-Adelante -dice mientras ruega interiormente que no venga nadie a darle las condolencias.  Matías entra y cierra. Se sienta frente a él y se queda mirándolo. Guillermo no da señales de estar interesado en lo que haya venido a decirle. Subraya el escrito y toma un sorbo de café. El silencio se alarga y se torna incómodo. Matías se cruza de brazos y se pregunta cuánto tiempo más lo va a seguir ignorando. Guillermo levanta la vista y lo mira sobre el borde de los anteojos.
-¿Viniste para quedarte callado? ¿Qué pasa, qué es lo que me querés decir?
El joven abogado se remueve incómodo en el asiento. Guillermo es un rey intimidando, pero la curiosidad y la preocupación han ido creciendo con el correr de la mañana y ya no soporta seguir callando.
 -Guillermo, no quiero ser indiscreto ni meterme en lo que no corresponde, pero esta noticia… me hace pensar cosas.  ¿Seguro que no lo sabías?
Guillermo lo mira con recelo. -Y si no fuera así, qué…?
-Podés confiar en mí.  Estoy preocupado por vos.  Cualquier ayuda que necesites…
-Si necesito ayuda te la voy a pedir, Matías. Gracias por tu confianza.  Pero no quiero hablar.  Estoy pasando por algo muy difícil. Lo único que me puede servir ahora es trabajar y no pensar más.
-Por eso mismo, tal vez te haga bien hablar.  Sé que lo que haya pasado, no fue tu culpa. Miguel Angel se la buscó.
-Qué parte de “no quiero hablar” no entendiste… Matías, seguí con tus cosas -Matías baja la vista y él se da cuenta inmediatamente que fue demasiado brusco-.  Disculpame, pero no puedo, no me sale hablar de esto. Es muy duro lo que viví, necesito despejar mi cabeza de toda esa pesadilla o me voy a volver loco.
La puerta del despacho se abre de golpe.  Beto tiene la cara desencajada.
-Guille… te busca la policía.  Dicen que tenés que ir a la comisaría a declarar.
Guillermo se tapa la cara con las manos.  Matías se levanta y rápidamente da la vuelta al escritorio. Le apoya la mano en el hombro.  -A partir de ahora, yo soy tu abogado.
Pedro baja del auto de Beto y se abalanza sobre Matías que fuma un cigarrillo en la puerta de la comisaría.
-¿Qué pasó, dónde está!
-Pedro… no tengo buenas noticias.  Le tomaron declaración indagatoria y… quedó imputado.
-¿Qué?  ¿Cómo puede ser?
-Alguien lo delató.  Dijo que Miguel había ido a encontrarse con él.  Creo que es un juez que está preso.  Parece que el tipo se quiso cubrir… llegó a un acuerdo, habló y mandó al frente a gente de la penitenciaría para lograr que lo saquen de ahí.  Dijo que Miguel había pagado por salir de la cárcel.  Dieron con el galpón donde estuvo, encontraron los cadáveres y un bolso con pertenencias de Guillermo.  Su computadora… Pedro… no pude hablar todavía con él, sólo estuve mientras declaraba.  ¿Vos me podés decir qué mierda pasó?
-¡Dios mío… qué vamos a hacer! -Pedro apoya la espalda contra la pared-. Debimos haber llamado a la policía de entrada.  Ahora lo van a acusar de matarlos a los tres. No es justo, no podemos permitirlo.
-¿Me podés explicar detalladamente lo que pasó?  -Matías le aprieta el brazo-. Y no me mientas, por favor.
Mientras Pedro hace su relato en el interior del auto, Matías toma notas manuscritas y Beto maldice por lo bajo. Por momentos los abogados le piden que se calle y hace el intento de obedecer, pero la bronca que siente termina venciéndolo. -La puta madre que lo parió… yo tendría que haberlo chumbado hace rato.  Es mi culpa, no lo supe cuidar.
Pedro le aprieta el hombro. -Basta, Beto, cortala con la cantinela, no sirve de nada lamentarse. Guille necesita que tengamos la mente fría para evaluar la mejor estrategia. 
Matías suspira y lamenta tener que decir lo que va a decir, pero no puede omitir la verdad.
-Pedro, se mandaron una gran cagada, sabés, no? Va a ser casi imposible que salgan bien librados de ésta, y en cuanto a la estrategia… no se me ocurre ninguna eficaz al ciento por ciento. De esta batalla no se van sin heridas de guerra.
-Ya sé… pero no teníamos cabeza para elaborar un plan perfecto.  Ya te quisiera ver en algo así. 
Un policía se acerca a avisarle a Matías que ya puede ir a hablar con el comisario.  Sale a los pocos minutos y le avisa a Pedro que le permitieron pasar a verlo. Solo tiene un momento mientras esperan la orden del juez para trasladarlo.
Al llegar a la celda se queda parado junto a la reja intentando convencerse que es real lo que les está pasando, que esa imagen que tiene frente a los ojos no es producto de un sueño indeseable.  Guillermo está sentado sobre la cucheta y lo mira desde allí, sin levantarse.  Lo ve muy cansado. O triste. Seguramente, ambas cosas.
-Guille… te vamos a sacar de acá… por favor, no te caigas mi amor. 
-Nunca vamos a poder estar juntos de verdad. Estoy perdido, Pedro.  Miguel me está cagando desde el más allá.  No puedo contra él.
Pedro pasa su mano por entre las rejas.  -Guille… vení.  No me prives de tu contacto…
-No, andate, no quiero que reparen en vos.  Tengo miedo que te involucren.  Vos no tenés la culpa de nada.   Yo soy el que tengo que afrontar todo el peso.  Miguel era mi hermano.
-Guille, no seas así.  ¿No te das cuenta como estoy?  Lo único que quiero es estar con vos.
-Andá, andá con Matías… tal vez puedan hacer algo.  Pero no vuelvas a este lugar.  Yo no quiero -Guillermo baja la cabeza y se la toma con las manos. A la distancia que los separa, es imposible que Pedro vea cómo le tiemblan.  Lo que no se le escapó es la angustia en su mirada y el tono  de derrota en la voz.
El guardia le dice a Pedro que tiene que retirarse.  Desliza un “mañana venimos, mi amor” que no recibe respuesta. Mientras se aleja, se da vuelta dos veces a mirarlo.  En ningún momento Guillermo levanta la cabeza.
Pedro remueve cielo y tierra consultando los mejores profesionales de la rama penalista.  En repetidas ocasiones, el nombre de Santiago Malvarez surge y se posiciona como la mejor alternativa.  Convoca una reunión en el estudio, discuten y presentan distintos cursos de acción.  Después de un largo debate, votan para decidir su contratación.
-Bueno, chicos, levanten la mano los que están de acuerdo con que lo llamemos -dice Pedro.
Marcos y Matías dan su aprobación.  Beto lo piensa un poco más y finalmente también vota a favor.  Gabriela se arriesga a lanzar una objeción. 
-Yo no estoy segura de que Guillermo tenga que ponerse en manos de ese veleta.  Marcos, vos sos su amigo y entiendo que por eso lo propongas, pero vos Beto… y vos Matías… no pueden pensar que un corrupto como ése es la solución. No sabemos qué intereses juegan en esta historia.  Está metida la policía, los guardiacárceles, hasta un juez presidiario que no sé de dónde mierda salió.  Guille está hundido en un pozo de alacranes, su vida corre peligro, ¿no se dan cuenta? -lo mira a Pedro con angustia-.  ¿Y si alguien le paga a Malvarez para que lo hunda más? No conocemos toda la oscuridad que rodea al plan de Miguel.  El está muerto, por suerte, pero quién puede poner las manos en el fuego que todo terminó?  El mismo Moravia había lanzado un misil que siguió su camino después de su muerte. ¿Y si con Miguel Angel ocurre lo mismo?
-Gaby, es distinto… -la interrumpe Pedro-. Los sicarios también murieron.  Los penitenciarios implicados, separados del cargo y a disposición de la justicia.  Y la policía… ¿Qué interés puede tener en perjudicar más a Guillermo? No logro verlo. Están hasta las manos pero da igual que él se quede a la sombra o salga exonerado.  Si Santiago es el mejor en lo suyo, tenemos que recurrir a él.  No demos más vueltas, cada día en ese lugar es un suplicio para él y para nosotros.  Además… no sé si te enteraste que pidió expresamente que yo no vaya a verlo. No sé hasta cuándo vamos a poder soportar tanta tensión. Necesitamos recurrir a lo que sea.
Gabriela asiente y todos bajan la vista. Finalmente deciden contratarlo. No tienen muchas razones para desconfiar, y sí mucho para perder si no intentan hacer uso de la mejor artillería.
Se recuesta de cara a la pared.  Sucios grafitis compiten con oscuras manchas de humedad.  El colchón es apenas un miserable despojo de goma espuma forrado con una tela que hace tiempo perdió sus batallas.  Cierra los ojos y enlentece la profundidad de su respiración, pero el olor persiste y la claridad que se cuela desde el pasillo no lo deja relajar. Conversaciones en susurros, algún insulto, toses, risas, y la extraña letanía de algún rezo desquiciado.  Está solo, la noche recién comienza y no quiere pensar en el día de mañana. Se cubre con la manta que alguien dejó a los pies de la cama.  No entiende la ausencia de una miserable almohada, se quita  el saco, lo dobla y apoya la cabeza en él.
En el transcurso de la noche, nubes se amotinan y descargan su furia sobre el techo del penal.  Más tarde, al borde del amanecer, la paz reina nuevamente, el silencio permanece suspendido en el aire de los pabellones y por un rato nadie podría identificar  la naturaleza de ese lugar.  Podría ser una cárcel, un hospital, un convento, una tienda de campaña.
Lo despierta el ruido de la llave en la cerradura y el seco tono del guardia que le ordena que se levante.  Se sienta, se frota los ojos y apenas comienza a deslizar los dedos por el saco para desdoblarlo una mano lo aferra y lo tira para arriba.  Dos hombres lo escoltan por un pasillo angosto, mira de reojo hacia las celdas donde los ocupantes ya están levantándose.  El agrio sudor de sus cuerpos se cuela entre las rejas y le provoca un espasmo de angustia. “Nunca podré acostumbrarme” piensa, y es verdad.  Ningún abogado contempla la posibilidad de terminar sus días en la cárcel.  Ningún hombre decente imagina que ese pueda convertirse en su lugar. 
Tiene que esperar sentado en una salita agobiante hasta que la puerta se abre y un hombre de traje ingresa y se sienta frente a él.  Apoya una carpeta sobre la mesa y se queda observándolo.  -No parece contento de verme, Dr. Graziani.
Guillermo reprime un gesto de fastidio.  Lejos de guardarle rencor, simplemente siente una incómoda molestia.  Su rostro quedó fijado en su mente como el del bastardo que se dio vuelta y se puso del lado de una asesina para eximirla de la cárcel.  No importa demasiado que las cosas no fueran como él creía, que Camila no hubiera asesinado a Pedro y que ese abogado simplemente se hubiera confabulado con Miller para intentar salvar a una inocente.  Se ganó su antipatía y verlo sólo le trae recuerdos de aquel dolor.
-Santiago Malvarez, no puedo mentirle diciendo que me alegro de verlo.  Pero menos me alegro de estar aquí.  ¿Quién lo contrató?
El abogado carraspea y desvía la vista hacia los papeles que tiene sobre la mesa. -Es evidente, su pareja, Dr. Graziani. ¿Quién más?
-¿Cómo se atreve… qué le da derecho a tratarme con semejante sorna? Yo no quiero que usted me represente.  Váyase de acá.
Malvarez suspira y se queda mirando el techo.
-No puedo creer que el Dr. Beggio haya pensado en usted.  Tiene que haber sido mal aconsejado.
-Mire, doctor… sus modales y su trato injusto a mí no me interesan -le contesta sin despegar la vista del techo-. Hagamos corta la incomodidad, firme los papeles y me voy.
Guillermo se levanta y se apoya sobre la mesa.  La indignación le quiebra la voz.
-No voy a firmar nada, váyase por donde vino.  Dígale a “mi pareja” que envíe otro abogado, que no quiero ineptos como usted.
Malvarez baja la vista y le clava una mirada indiferente, no parece haber acusado recibo del agravio.
-Pero Graziani,… recapacite, hombre.  Me guarda rencor por algo que no hice.  Usted no puede poner en tela de juicio mis aptitudes profesionales. Soy uno de los mejores penalistas del país… quiere salir de esta pocilga o prefiere quedarse a vivir para siempre acá?
El tono calmado de su voz sólo consigue enfurecerlo más.  Odia cuando está enojado y le hablan con lentitud, como si se tratara de un desquiciado.
-Su cara no me gusta, Malvarez.  Ya demasiado tengo con vérselas a todos estos delincuentes de mierda, la suya no es mucho mejor. Quiero otro abogado, quiero que me respete y se respete, yéndose.
-Marcos y el Dr. Beggio me advirtieron que no estaría de acuerdo, así que no intente hacerme desistir.  Tengo órdenes expresas de no irme sin hacerlo firmar. Soy la única oportunidad que tiene de salir de aquí en el menor tiempo posible.
-Si usted es mi única posibilidad prefiero pudrirme en esta cueva.
Malvarez sonríe y se queda callado. 
-¿Qué le causa gracia…? ¿Ver a un abogado con la ropa desastrosa, ahogado en los vapores de una cárcel mugrienta, rogándole, exigiéndole que tenga un resto de piedad y se vaya por donde vino?
-Yo no lo escuché rogar, Graziani.  Todavía no.
-Usted es un pedante, y por si fuera poco, necio.  No voy a consentir que sea mi abogado. No después de haberme sacado toda la plata que me sacó para perpetuar un engaño bestial. 
-Lamento informarle que nuevamente he sido contratado por su estudio, que no voy a irme y que podemos pasar el resto del día viéndonos la cara.  Yo no estoy apurado, y usted?
La bronca que siente compite con el asombro.  ¿Cómo ha sido capaz Pedro de contratar a este individuo? ¿Dónde están los demás, su propio equipo, sus socios, en este momento de incertidumbre? Tiene uno de los mejores estudios del gran Buenos Aires y se han tomado el atributo de contratar a un abogado corrupto y carísimo para que lo defienda. Quisiera poder conseguir un teléfono para llamarlos y decirles lo estúpidos que son.
Después de un rato se sienta, Malvarez lo observa de reojo mientras hojea unos papeles.
-Dígame una cosa, pero dígame la verdad.  ¿Cuánta plata le pagó el fiscal para que me traicionara?
-¿Qué importancia tiene ahora ese tema? Deje el pasado atrás, no vale la pena.
Se queda pensativo.  Una imagen de Camila le viene a la cabeza.  Ella tras las rejas, llorando mientras le suplicaba que no la abandonara.  “Qué loco todo, Dios… por cuántas cosas hemos pasado”.  Mira a Malvarez y siente que ése tipo es sólo un mal trago más que tendrá que tomar.   Quizá no es tan descabellado después de todo que él lo represente.  Sabe que con sus artimañas ha logrado sacar de la cárcel a gente más enfangada que él.  Tendrá que tragarse el orgullo, que olvidar por un rato lo mal que le cae, asirse de esa tabla que le han tirado para no hundirse en la cárcel para siempre. Aunque la tabla huela a podrido.
Tiene que autoconvencerse un poco más, repetirse que el fin justifica los medios.  Al promediar la mañana, su orgullo cedió y firma el consentimiento para que lo represente.  Por la tarde lo trasladan a otro pabellón, le asignan una cama en una celda con otros dos y le proveen de la ropa que le trajo Malvarez.  La vida en ese mundo aparte ha comenzado.  Una parte suya desea con desesperación que todo se solucione pronto, que la pesadilla termine y pueda retomar la existencia normal que perdió.  Otra parte, un poco menos esperanzada, un poco más oscura, intuye que no habrá más opción que resignarse a ver diluir su vida allí.  Esa parte surge de la corteza racional de su cerebro, de su experiencia como abogado y de la seguridad que su hermano no desapareció tras ese disparo y que desde algún lugar en el infierno, vigila que su odisea no termine.
Los siguientes días se suceden como una procesión de horas prescindibles, Pedro mete mano en la mayor cantidad posible de casos, se obliga a no dejar huecos libres, a no tener espacio para pensar.  Al cuarto día de la aprehensión de Guillermo, la cercanía del fin de semana abre la niebla de su cabeza y le trae la visión de su amor, solo y perdido, abandonado en  una celda inmunda y sin el consuelo de su compañía.
Hace una pausa y sale al patio.  Ve las plantas, sus plantas, y el corazón se le encoge.  El alma no se queda atrás.  Llena una botella con agua, empieza a regarlas, el olor de la tierra mojada despierta sus propias lágrimas. Mira la botella y recuerda sus propias palabras, “te voy a comprar una regadera”.  Apenas puede terminar su labor, tiene la vista nublada, el pecho es un nudo de dolor.  Se sienta en un banco y se cubre la cara con las manos.  Afloja los músculos tensos y deja que los sollozos sigan su curso.  Una mano se apoya en su hombro.  Levanta la vista y se encuentra con  Matías que lo mira atento, comprensivo. 
-Estoy seguro que todo va a salir bien, Pedro. Ya viste que Malvarez tomó las riendas y Guillermo lo aceptó.  Es cuestión de tiempo que todo se arregle. Y si tenemos suerte, no será mucho.
No le contesta, en ese momento no puede pensar, no logra creer. Solo tiene una cosa en mente, un propósito.   Si Guillermo no sale de la cárcel, si todas las artimañas y las tretas de ese abogado no resultan, él también irá preso. Bastará con confesar su participación, su presencia en esa estancia.  Contará su propia versión, se echará toda la culpa, mentirá si es necesario.  Guillermo es todo lo que tiene, lo único que le asigna valor a su vida.  Una vida que pudo terminar si él no hubiera intervenido arriesgando la suya. No le importa más nada, saberlo en ese infierno lo sumerge en la agonía más grande que haya padecido.  Si se van a hundir para siempre lo harán juntos.  Ese pensamiento le trae la calma.  Por primera vez en muchos días, su corazón se permite un pequeño descanso.  El amor también se manifiesta y se reconforta en los renunciamientos, en las decisiones que implican los más grandes sacrificios.
Camina entre hojas secas, sus pasos levantan pequeños remolinos, entremezclan las rojas de los robles con las amarillas de los fresnos, va dejando un rastro de desorden que delata su paso.  La luz de un sol cansado cae despacio tras la hilera de sauces, se apoya sobre un horizonte imperceptible y de pronto desaparece. La oscuridad devora las últimas pinceladas del atardecer, una fría humedad se levanta desde la ribera y se va esparciendo sobre la tierra hasta llegar a sus pies.  Apura el ritmo, divisa una luz de mercurio a pocos metros perdida entre la frondosa vegetación.  En su mano derecha, una pequeña gomera oscila y dibuja círculos en el aire.  En la izquierda, los nudillos apretados encerrando una piedra.
En la placidez de su marcha, la voz le llega sin aviso, lo deja paralizado como si lo hubiera tocado un rayo.  Clavado al suelo, helado.  La luz de la lámpara callejera se apaga como mancillada por el golpe de una piedra.  Esa familiar sensación de escalofrío que ya conoce tan bien vuelve a hacer presa de él.  “Te alcancé, Pedro…”,  y como regalo añadido, la risa demencial.
El médico retira los electrodos.  Limpia su frente con una gasa, le dedica una sonrisa de aprobación.  -Bien hecho, mi amigo.
La mujer que espera de pie a sus espaldas no puede contener la impaciencia. 
-¿Cómo está, doctor?
El hombre le contesta sin mirarla mientras se sienta a escribir en una planilla.
-En dos días tiene que pasar a buscar el informe.
Ella titubea, mira con el corazón encogido al niño que aún sigue sentado sobre la camilla.
-¿Es grave? ¿No me puede adelantar?
Acostumbrado a ese tipo de ansiedades, el médico le hace un gesto de negación y le sonríe.
-Quédese tranquila.  Los niños son muy sensibles, su hijo pasó por mucho estrés. A veces las consecuencias no son inmediatas.  En dos días lo habla con el neurólogo que lo está atendiendo, no se preocupe antes de tiempo.
Sale del consultorio con un nudo de angustia en el estómago, intenta mantener contenido el temor que viene sintiendo porque no quiere perjudicarlo más.   
-Mami, ¿puedo comer un helado?
Ello lo mira enternecida y le dedica una amplia sonrisa. -Por supuesto, mi amor. ¿De limón y dulce de leche?
-¡Sí! -le contesta entusiasmado.
Caminan unas cuadras y llegan a la costanera sobre el río. Una lancha pasa frente a ellos y remueve las aguas pardas.  El niño siente que  no puede seguir callando lo que viene guardándose desde que salieron de la clínica. Le hace picar la garganta.
 -Mami…
-Si, mi amor? -contesta sin apartar la vista de las aguas. Ella también parece perdida en sus propias preocupaciones.
-Esos estudios que me hicieron… ¿Son porque estoy loco?
La mujer traga saliva y se obliga a infundirle seguridad a su voz. -Estás loco si pensás que podés estar loco. Sos el chico más cuerdo e inteligente que conozco.
-Pero el doctor dijo que mis síntomas eran de… cómo se dice esa enfermedad… es…esqui… no me sale! Ah, si, esquirsofenia.
-No, mi vida, no se dice así, pero no importa porque vos no tenés eso. Hablemos de cosas más agradables. Contame cómo te fue hoy en el cole.
Hace un gesto de “otra vez con lo mismo” y tira una piedrita al agua que saca de un bolsillo intentando hacer sapito.  La piedra se hunde y resopla con fastidio.
-Mejor vayamos a la heladería, má. No querrás que te hable de nuevo sobre el bullyng.
La madre piensa que no sabe decir la palabra esquizofrenia pero esa otra palabra extranjera la pronuncia a la perfección. Qué tiempos más extraños se están viviendo. Lo toma de la mano para cruzar la calle y el niño se obliga a no decir nada, ya claudicó en eso de hacerle entender que no es más un chico que deba ir de la mano de su mamá por la calle.  Es un caso perdido.
No tuvo suerte con la pregunta que le hizo, hasta él siendo niño se da cuenta cuando alguien esquiva una respuesta. Lejos de amilanarse ante el fracaso, ensaya una nueva estrategia.
-Y entonces si no estoy loco… ¿lo vas a llamar a Guillermo para contarle lo que estuve soñando? ¿Le vas a decir que tenga cuidado con
-Basta, hijo -lo interrumpe fastidiada-. El doctor no puede perder el tiempo con tonterías como esas. ¿O querés que se canse y no nos hable más? Ya lo hice venir la otra vez, no abusemos de su bondad.
El chico hace un gesto de desaliento, baja la vista y sigue  caminando sin volver a emitir una palabra. Digan lo que digan, enfermo o no, él sabe muy bien que sus sueños no son tonterías. Ha visto mucha televisión y entiende el fenómeno al que llaman “premoniciones”. Seguramente cuando pase algo su madre se arrepentirá de no haberle hecho caso. Lástima que ya será tarde.  En lo que resta de camino a la heladería, sigue pensando que no puede darse por vencido. Si no fuera por él, Guillermo hoy estaría muerto, y siente, sabe, que un nuevo peligro lo está acechando. Esta vez tampoco tirará los guantes.
La madre tiene que repetirle la pregunta porque se ha quedado ensimismado.
-¿Un cucurucho o un vasito?
Levanta la vista y cae en la cuenta. -¿Y no pueden ser los dos?
Solo por hoy Pedrito tiene la suerte de poder comerse ambos.

CONTINUARÁ

***

16 comentarios:

  1. Ayyyy. Maryyyyy!!! Que nerviossss! Pobre Guile, mi amor. Me recontra intriga como continua. Te lo dije no? Como SIEMPRE impecable relato. Besos Romina

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    1. Noo no me lo dijiste! Decimelo de nuevo, me hace bien, jajaja Romina gracias por seguir la historia, no sabés lo bien que me hace saber que cuento con ello, te mando un beso enormeeee, ;)

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  2. ay Mary... era obvio que lo que pasó no iba a quedar sin consecuencias! pero que injusto! ...otra vez separados...otra vez tristes...no tienen paz...pobres mis amores...ahhhh hoy tengo un dia nubladito, será por eso que me duele mas? #confio, obvio que confio y espero ...Debo decirte, no se si ya lo hice pero admiro tu capacidad para complicar las cosas, tu imaginacion es sin limites a la hora de meterlos en el infierno, sin embargo admiro mucho mas la manera en que resolves las cosas, me parece impecable cómo lo haces parecer tan real...mi eterna admiracion a tu escritura tanto como a tu imaginacion...impresionante! gracias por esto!!! Mary Buhler mi agradecimiento siempre! un beso enorme!!! ni hablar que espero la continuacion!!! Silvana

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    1. Gracias Sil, la verdad yo a veces me pregunto cómo he logrado salir de semejantes marañas, algunas en las que me metí sin saber para dónde iban y a pesar de eso algún ángel me ayudó a encontrar la salida... no sé si me saldría una vez más, la verdad, a veces la inspiración es inexplicable y así como viene, se va... Yo pienso que han sido ellos, mi gran fuente de inspiración y los que motivaron tanta cosa, ha sido algo inédito en mi vida y en la vida de la mayoría de nosotras... gracias por seguir apoyandome, un beso grande amiga!!!

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  3. Estoy empezando a pensar que esta fic de debería haber llamado "campo minado" ¿Nunca algo les va a salir bien? Otra vez separados, otra vez sufriendo... Que nadie se me cruce esta noche o van a sentir la furia que sentí cuando Pedro se fue de la cárcel y Guille ni levantó la mirada para verlo. Quisiera agarrar todo a patadas! Ay Mary, si esto no describe tu talento, nada puede hacerlo. Solo vos podés llevarme a este estado de enojo y desesperación! ¿Por qué? ¿Por qué la vida se ha ensañado así con ellos? No lo entiendo, estoy furiosa jajajajaja! Me estoy transformando en "La Naranja Mecánica" lentamente. Me duele el estómago! Te voy a escribir una fic, tan pero tan romántica que voy a hacer que vomites Nutela! esa va a ser mi venganza... Y lo peor es que la espero.. esto es grave. Me estoy convirtiendo en una masoquista! Mary.. ¡piedad! Piedad... Te lo ruego!
    Mujer, cuanto talento! ¡Felicitaciones!

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    1. Jaajajaja campo minado no pega con los otros títulos, podría haberle puesto Destrucción que es más acorde, no te parece? Porque la verdad siempre los estoy destruyendo, y sí, lo admito... me gusta, me atrae la complicación y los problemas tanto como en la vida real los detesto! Es una compensación, uy que buen titulo para otra parte jajaja sigue el parámetro... no, no te asustes acá se terminó esta era "ción". Puf, lo de la fic acaramelada y romántica por favor te pido que no, o en vez de llamarte Guillermina Pedris te voy a decir Guillermina Tellado, ok? No me hagas convertir en la rotisera envenenadora. Un beso grande y gracias por tu eterno apoyo Sandri!!!!!

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    2. Hoy me desperté pensando en Confrontación.. ¿Será que me tiene atrapada? jajaja! Anoche leía y estaba como loca enjaulada! Jajajaja! Nunca dejes de escribir mujer... Nunca! Un abrazo Guilledrista. Admiro tu talento.

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  4. Cuando me calme,voy a volver por acá! Nena que bestia sos para escribir! Aplausos de pie! Genia!!!!!

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  5. Pero por favor!!! A vos te parece terminar el fin de semana largo de esta manera!!!!!!!!!!!! Pero ...por favor como podes lograr este desastre total!!! La cucaracha de Malvarez...y Pedrito aparecienjdo nuevamente...y de quien hay que cuidarse??? ya se que son demasiadas preguntas pero te juro que no me lo vi venir tan fuerte...confio en el preso que lo ayudo antes y por supuesto en vos ....EXTRAORDINARIO CAPITULO!!! IMPRESIONANTE!!!! Ahora me voy a tomar un te de tilo para calmarme.... Recontrafelicitaciones....pero afloja por favor!!!! Besos Pilar

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    1. ¡Pilar! Y bueno, se veía venir, no quedaba otra, o el pobre Guille iba a estar el resto de su vida con ese horrible secreto dentro suyo, no te parece? A veces es mejor que las cosas salgan a la luz... aunque traigan consecuencias. Espero que me tengas paciencia ya falta poco, el final se acerca, y todas las fichas van a caer en su lugar... ésto era algo muy necesario, un remedio amargo que tenían que tomar... Te agradezco infinitamente tus mimos, te espero el domingo si Dios quiere! Besos!!!

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  6. Ayyyy Dios!!! (Esta expresión ya es un clásico cuando te leo Mary de mi corazón)... Pobrecito mi Guille en la que cayó... No sé cómo lo vas a resolver para que quede libre de culpa y cargo porque está hasta las manos... Y ya sabemos como funciona la justicia por estos pagos... Los inocentes adentro y los culpables absueltos =S
    Y mi Pedro... Noooooooooooooo, querer pudrirse en la cárcel junto a su amor!!! Ayyyyyyy lo que son estos dos!!! Cada día más loca me tienen...
    Confesión inconfesable: en este capi me dio simpatía Matías... Bueno, me parece que hasta él se compadeció de lo que está sufriendo su archienemigo Pedro..
    Y Pedro Junior? Ayyyyy mi vida! Lo quieren declarar ezquizofrénico? Noooooooo!!! Es seguro que en todo tiene razón.
    Mary, vos sos una reina de la escritura! Es todo tannnnn atrapante y das algunas imágenes descriptivas de la naturaleza que son una delicia leerlas!
    Lo que sí te voy a pedir es que me expliques qué papel jugaba el tal Malvarez en la TV porque para esa época ya no la miraba y me quedó un gran ? de por qué Guillermo no lo puede ni ver y por qué es tan mal tipo.
    Beso mi bella Mary!

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    1. Primero, gracias por el cariño y la compañía Guille, no sabés lo feliz que me hacen... Con respecto a lo que decís de la justicia, totalmente de acuerdo con vos... pero el problema es que Guillermo es culpable, él mató y de eso no hay ninguna duda. No voy a adelantar nada, pero la mano viene muy complicada. Será que como culpable que es, saldrá absuelto...? (digo, siguiendo el razonamiento de tus palabras) Jajaja, te dejo con la intriga. Ya veremos qué le depara el destino. El tema de Malvarez, uf... cómo lo odié a ese personaje... una nueva estocada que nos mandó la señora guionista, seguramente para agradecernos a los que todavía mirábamos ese desastre que aún estuvieramos allí (obvio, dicho con ironía), no sabés, lo contrató Guillermo para que le dieran a Camila lo que se merecía y el muy hijo de puta no va y la ayuda para que le den la menor cantidad de años posible, haciendo que se hiciera la loca... no recuerdo si fue por influencia de Miguel, pero el tipo se dio vuelta y en vez de hundirla la ayudó. Una rata inmunda, y yo aproveché para usarlo en la historia porque me venía barbaro, aquí es el fiscal Miller quien sabiendo la inocencia de Camila le paga para que la absuelvan o le den menos tiempo. Aún hoy, no entiendo eso de la novela... cómo pudieron darle solo ocho años a esa zorra, ni ella lo podía creer (el personaje), una burla fue, un nuevo cachetazo si hacía falta más. Como diría Erminia, vine a hacer justicia, a sanar heridas, Guille!!! Jajajajajajajaja no me mates, esto no lo descifra nadie salvo nosotras, por suerte y si vas presa yo como Cielito, te acompaño!!! Gracias amiga por estar, te quiero mucho!

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    2. Mary, Mary! Sí, ya sé que Guille mató, pero lo hizo en defensa propia (o en defensa de Cielito, lo que es lo mismo), por lo tanto no es pasible de pena... o sea, ES INOCENTE. Y por eso me preocupa esta "justicia". Pero también puede ser como decis vos, y (ojalá!) por eso quede libre de culpa y cargo... Yo, como siempre, entregada en tus manos (y a tu pluma).
      Gracias por aclararme lo de Malvarez, veo que en tu fic viene como anillísimo al dedo, porque si Camila (más allá de lo que es) era inocente, o sea no lo había matado a Pedro, pues claro que en realidad los años que le dieron eran demasiados.
      Que no entendes "eso" de la novela... Jajaja, hay un millón de cosas que son inentendibles, si las escribió con el cerebro remojado en alcohol etílico... Solo que en vez de venirle ideas divertidas como a mí, se le daba por cagarse en los televidentes... En fin, la cosa ya iba en picada y caída libre hasta estrolarse contra el suelo...
      Yo por suerte decidí apagar el televisor el 31 de octubre porque no iba a permitir que me forrearan así.
      Jajaja! Gracias por acompañarme a la cárcel, sos un angel =P
      Beso!
      PS: En cualquier momento instalo un pasacalles enfrente de Polka que diga "Gracias Suar y Aguirre por permitirme conocer personitas tan copadas" porque más allá de todo, si no se hubiera producido "el hecho", nunca hubiera llegado hasta acá... Por lo que, todo al final por algo pasa... Me quedé colgada de la palabra "sincro destino", jajaja ;-)

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  7. Por eso sos mi maestra tu maldad supera todo los limites bravo mara rosas

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  8. Gracias Mara es un honor pero sabés que no es así, vos tenés tu propia maldad, un beso!!!

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  9. mERYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY ESTA FIC OTRA QUE RAMBO NO PARAN DE TENER QUILOMBOS POBRES YA BASTA POBRES CHICOS NI GARCH DOS DIAS SEGUIDOS LOS DEJAN JAJAJAJA ,QUE KARMA DE VERDAD Y APOYO A LA SRTA GUILLERMINA ES UN AUTENTICO CAMPO MINADO Y RECONTRACOMPLICADO....PLIS AMIGA VOS SABES QUE TE ADORO PERO ESTO ES UN SUPLICIOOOOOOOOOOO ENTRE PEDRO QUE NO SE PUEDE RECUPERAR DE UN SACUDOS QUE LO APALEAN DE NUEVO Y EL POBRE GUILLE QUE ESTA AL SALTO POR UN DISPARO CON SU POBRE CUORE NO SE COMO LLEGAMOS AL PROXIMO CAP.....YO DE VERDAD TE ADMIRO ENORMEMENTE Y LA PROXIMA VEZ QUE NOS JUNTEMOS A TOMAR ESE RIQUISIMO HELADO DE LA OTRA VEZ YO QUIERO COMER DE TU CUCHARA A VER SI ME CONTAGIO ALGO DE TU INCREIBLE DUCTILIDAD CAPACIDAD GENIALIDAD Y DEMAS DADSSSSS SOS UNA SHEGUA MALVADA PERO NO PUEDO DEJAR DE QUERERTE CADA DIA MAS Y MUCHO MAS!!!!!!!! SOS INCREIBLEEEEEEEEEEEEEEEEE .......majo

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