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domingo, 10 de mayo de 2015

"CONFRONTACIÓN" - Cap. 11 - (By Mary Buhler)

CONFRONTACIÓN - CAPÍTULO 11



El hombre sentado a su izquierda le hace un gesto señalando el pan que Guillermo no tocó. 
-Sí, hombre coma, no hay problema -se lo alcanza y continúa mirando fijo el plato que apenas ha probado.
-Gracias.
Esa simple palabra consigue que levante la vista del plato y lo mire. Es recién ahí cuando nota lo cuidadas que están sus manos, la pulcritud de su ropa.  Incluso el modo ceremonioso con que agarra los cubiertos.  “Puto, seguro”, arriesga.  Al segundo se reprocha haberle colgado un cartelito tan rápido.  De todas formas, qué importancia tiene. 
Agradece en esos cuatro días que lleva a la sombra no haber tenido problemas con nadie.  Los compañeros de celda casi ni le hablan, por sus actitudes intuye que son tipos con educación al igual que el que tiene ahora sentado al lado.  Tal vez no sea tan  así como lo pintan, piensa.  Quiere convencerse que es una leyenda urbana lo de las violaciones y los códigos de bajos fondos que se asocian a ese mundo. Aunque por su experiencia profesional sabe que no es así.  Simplemente tuvo suerte, alguien con criterio o un resto de piedad lo asignó a un pabellón acorde a su perfil.  Ruega que continúe la buena racha.
El preso junto a él termina su comida, se levanta y se va.  Se maldice no haber intentado un mínimo diálogo. Intuye que terminará conversando con las paredes si no se decide a socializar.  Cuando entra a su celda, uno de los compañeros duerme y el otro no está.
Apenas se quita la remera y comienza a desabrochar el pantalón, un crujido le advierte que el tipo despertó.  Gira la cabeza y lo mira.  Lo ve incorporarse en la cama y sentarse con la espalda apoyada en la pared.
-Vos sos abogado, no? -le pregunta mientras enciende un cigarrillo.
Guillermo evalúa en su cabeza la consecuencia de decir la verdad o mentir.  Se arriesga.
-Sí, lo soy.  ¿Es un problema eso? -se sienta en la cama sin haberse quitado el pantalón.  De pronto ya no se encuentra cómodo, este tipo nunca le había dirigido la palabra, no sabe qué es lo que busca.
-Depende. Acá los abogados no son bien vistos, en general. Metieron a muchos en esta cloaca.  Pero no te preocupes conmigo. Te lo pregunto por simple curiosidad. Hoy lo escuché por ahí, y quería sacarme la duda.
Guillermo se queda observándolo.  Nota por primera vez lo bien que se expresa. Y el acento inconfundible de la gente con dinero.  Estafador, tal vez.  Pero mejor preguntar.
-Y vos… de qué te recibiste? Porque se nota que tenés educación. 
-Me recibí de pelotudo.  Por éso estoy acá.
Guillermo sonríe.  El hombre también.  Nota que al hacerlo se le forman dos hoyuelos, y esa visión no hace más que traerle un recuerdo que lo apuñala.  Baja la vista y trata de espantar la angustia.  Sabe que esa noche ya no lo podrá conseguir.
-Confié y me cagaron.  Así de simple.  ¿Y vos? Tenés que haberte mandado una bien grande para terminar aquí siendo abogado.
-Sí… algo así.  Pero no me quedaba otra.  Disculpame, no tengo ganas de hablar de ésto.  Todavía no puedo ni hacerme a la  idea que estoy en este lugar.
-No importa, se nota que no sos mal tipo.  Después de un tiempo uno agudiza el olfato. Es una suerte que te hayan puesto con nosotros, o al menos conmigo.  El otro… bueno, ése no es tan digno de confianza.
-¿Cuánto hace que estás acá?
-Ya van a hacer tres años.  Pero no me falta mucho. Si mi abogado no me verseó, en unos meses estoy afuera.
-Me alegro por vos.  Yo, si no salgo pronto, vine para quedarme -acomoda la almohada y se recuesta en ella. Su compañero lo mira tras el humo del cigarrillo.
-No te ofendas, -le dice- pero algo me dice que sos gay.
Guillermo se queda de piedra.  “¿Tanto se me nota?”. 
-¿Y éso… también sería un problema? -le retruca empezando a sentirme molesto.
-Para nada.  Yo también lo soy.
-Bueno, mejor así -sonríe y hace un gesto de disculpa-. No me malinterpretes, lo que quiero decir es que si algo no quiero es tener problemas por mi orientación sexual.  Ese es un tema privado.  Lo que me intriga es… ¿cómo carajo te diste cuenta?
El hombre larga una carcajada. 
-Lo que te dije, olfato.  Somos de la misma especie.  Lo que sí te aconsejo es que tengas cuidado con nuestro compañero de celda.  Es homofóbico, aunque no lo diga.  Yo con él me hago el macho, le hablo de minas. Te convendría hacer lo mismo.
Apenas termina de decirlo, se abre la puerta y entra el que faltaba.  Sin mirarlos ni dirigirles la palabra se quita la ropa y se acuesta, se gira contra la pared y a los pocos minutos comienza a roncar.
Al día siguiente por la tarde nota que algo se agita en el aire del pabellón.  Pregunta a Leonardo, su compañero.
-¿Qué pasa que hay tanto movimiento?
-Tarde de visitas.  Así que preparate, seguro que alguien te vino a ver.
Se queda pensativo y admirado de haber perdido tanto la noción del tiempo.  “Entonces es sábado”… No quiere imaginar que Pedro pueda estar ahí, esperándolo en el salón de visitas. Prefiere no preparar su corazón para un encuentro que tal vez no ocurra.  Sería una desilusión irremontable.   Ello no impide que se acerque al espejito que cuelga en la pared y trate de arreglarse un poco.  Lo impresiona la palidez de su rostro, la tristeza de su mirada. “¿Y ahora cómo mierda hago para fingir?”
Cuando abren la celda, le pregunta al guardiacárcel con timidez. 
-¿A mí me vino a ver alguien?
-A la entrada del pabellón de visitas pregunte al otro celador.
Camina con lentitud, teme llegar y no encontrar lo que tanto ansía ver.  Va a preguntar cuando, a través de la reja, lo ve levantarse de la silla en que está sentado mientras se apoya en el bastón.  Tiene puesto un suéter, de lejos parece aún más joven. Sus ojos se encuentran y no se despegan ni un segundo mientras camina hasta él. Se detiene apenas a un metro y deja que sus miradas pregunten y respondan por sí mismas.  Que entablen un diálogo silencioso donde no haga falta nada más. Pedro intenta reprimir la humedad que empieza a sentir en los ojos.  Guillermo se fuerza a que la voz no se le quiebre cuando le pregunta:  
-¿Cómo estás?
-¿No vas a darme un abrazo, al menos?
Echa un vistazo fugaz alrededor.  Todos están en lo suyo, ocupados en sus visitas. Da dos pasos y lo abraza.  Pedro quiere demorar ese contacto, enlazarlo y no dejarlo ir.  Guillermo aspira el intenso perfume de su piel y cree que se va desmayar. No es hasta ese momento en que cae en la cuenta de lo imposible que es la vida sin él.  Lo terrible que va a ser seguir viviendo si no lo tiene cerca.  Tiene que hacer fuerza para liberarse de ese abrazo, Pedro lo mantiene apretado tan fuerte que casi no lo deja respirar.  Separarse les hace sentir un desgarramiento que es algo más que espiritual, duele como si les estuvieran cortando un brazo. Pedro lo toma de la mano y lo hace sentar junto a él.  Mira su cara triste, sus ojos opacos.  Las arrugas de su camisa, la forma en que evita mirarlo.  Estar lejos era un calvario, pero verlo así lo destroza.
-No voy a permitir que sigas en este lugar.  Estamos dedicados a full, todos, no vamos a parar hasta sacarte, Guille… lo sabés, no? 
Aún lo tiene tomado de la mano.  Guillermo sigue con la vista en el piso.  No quiere seguir mirándolo, teniendo que sufrir la tortura de ver la persona que ama a su lado, y no poder hacer más que eso.  Mirarlo.
-Hey, amor… -le dice bajito-.  No te caigas o yo me caigo con vos.  Necesitamos estar fuertes. 
Levanta la vista despacio, sigue el curso de su mano apretando la suya, sube por el brazo, se detiene en su cara.  Su expresión dolida y preocupada, sus ojos húmedos.  “No voy a poder, no tengo fuerzas para ésto”. 
-No quiero que vengas más, Pedro.  Por favor, no puedo verte, no quiero que me veas.  Esto es un suplicio, no puedo…
-No me lo pidas, Guille.  No voy a hacerte caso.  Aunque me muera, aunque no puedas, voy a seguir viniendo cada día que me dejen hacerlo.  Tu cárcel no es diferente a la mía.  El aire fuera de aquí no tiene oxígeno, tu dolor es igual al mío.  Estamos juntos en todo, mi amor.
-Pero no debo permitir ésto… no hay derecho, no podés estar sufriendo la culpa que me pertenece sólo a mí.  Maté a mi hermano, vos no tenés nada que ver.
-Lo hiciste para salvarme, amor, ¿qué decís?  Y no sólo éso, también vas a cargar con la muerte de esos dos malvivientes? Iban a matarnos a los dos, y encima no los liquidaste vos.
-No importa, yo contraté a… ese hombre para que me ayudara. Es toda mi responsabilidad, nadie más tiene que pagar.  No supe manejar la locura de mi hermano, no lo creí capaz de tanto.  Es mi culpa.
-Pero si Correa declara…
-Shh!  ¡No lo nombres acá, por favor!  Ni loco vayas a meterlo en ésto.  Le prometí que no iba a caer preso.
-Pero él es un testigo, el único que tenemos, el que puede apoyar nuestra declaración.
-Éso no se negocia… ¿Vos no habrás declarado, no? -le pregunta con creciente miedo.
-No, quedate tranquilo.  Aún no.
Lo mira serio tratando de indagar en sus ojos, de ver las intenciones que Pedro no le está expresando.
-Y no lo vas a hacer, yo no voy a permitir que cometas esa estupidez.
-No podés impedir nada, Guille.  Pero tranquilizate, por favor.  Todavía no definimos la línea de defensa.  El lunes vamos a reunirnos con Malvarez, Juan y nuestro estudio.  Todos juntos para decidir la mejor estrategia.
-Decime, Pedro.  ¿Cómo se les pudo ocurrir contratar a ese hijo de puta?
-Pero… me dijeron que es uno de los mejores penalistas del país… y encima es amigo de Marcos, él me pidió que lo llamáramos. 
Guillermo mueve la cabeza, en reprobación. 
-Nos cagó cuando lo contratamos para hundir a Camila.  Nos cobró un fangote y se puso de acuerdo con José para sacarla.  Y me importa una mierda que fuera inocente, lo que tendría que haber hecho es venir y decirme lo que estaba pasando. Pero no, se guardó la plata, se calló la boca y yo seguí sufriendo como un boludo, soportando un juicio terrible, cuando él lo pudo haber evitado.
-Sí, ya sé… Pero lo mierda de persona que sea no quita lo buen abogado que es.  Y acá lo importante es que te saque, no me interesa cómo, Guille.  Que te saque ya.
-Decime una cosa, Pedro… ponete una mano en el corazón.  No me mientas.  Lo ven difícil, no?
-Es difícil pero no imposible.  Ya vas a ver… no sufras, mi vida.  Son unos días de mierda, sólo eso. 
Se quedan un rato en silencio, mirándose.  El dolor comienza a aflojar, los ojos se relajan  y se acunan, encontrándose en el medio de ese puente que construyen sobre la realidad caótica de sus vidas. Un puente que se sostiene a duras penas con la fuerza que les queda.
Cuando el horario de visita termina, un nuevo abrazo, largo, tembloroso. Un suspiro mutuo, un beso delicado en la mejilla y la promesa de que no pasará mucho tiempo hasta volver a verse.  Guillermo camina hasta su celda, no vuelve la vista atrás.  Pedro inspira profundo y se obliga a abandonar ese lugar terrible, el sitio donde está lo que más ama en la vida.  Al irse, siente que una parte de su alma se le quedó perdida allí.
-Pedro, una mujer quiere hablar con vos -le avisa Gaby asomándose al despacho.
-Hum… estamos por empezar la reunión con Malvarez.  Dale una cita para mañana.
Juan mira la hora.  -Falta más de media hora, Pedro.  Atendela, yo lo espero a Santiago en la sala de reuniones.
Pedro hace un gesto de asentimiento, se acomoda la corbata y abre el nuevo portátil.  Apenas se queda solo, una mujer de unos cuarenta años se asoma y lo saluda.
-Adelante, señora, pase -se levanta y le da la mano por encima del escritorio-.  ¿En qué la puedo servir?
Ella sonríe tímidamente. -Doctor Beggio, usted no me recuerda… es lógico.  La única vez que me vió fue en circunstancias terribles. Yo soy la viuda de Bernardo Maidana.
Pedro se queda parado mientras su cerebro busca ubicarse.  Aunque suene terrible, después de todo ese tiempo había olvidado a ese pobre hombre.  Y no, definitivamente no recuerda a su esposa.
-Si… perdóneme.  Es que aquel día… no tenía cabeza para nada, usted comprenderá.
-No hay problema, doctor.  Fue una suerte, un milagro que el doctor Guillermo se salvara.  Gracias a Dios que no murió como mi pobre marido.
-Si, lo siento muchísimo… sé que Guillermo se ha estado ocupando de ustedes desde entonces. 
-Yo estoy muy agradecida, no tenía la obligación. Pero son muchas las necesidades con tres hijos y un trabajo que no alcanza. Gracias a él pudimos salir de esa islita y alquilar en la ciudad.  Estamos bien.
-Me alegro.  ¿Qué es lo que la trae, entonces?
-Algo… delicado, doctor.  Algo que tiene que ver con Pedrito.
-¿Qué pasa con él? ¿Está enfermo?
-No exactamente.  Mire, yo debí venir hace rato, pero… bueno, pensé que lo que tenía era algo relacionado con lo que nos pasó.  Algún trauma.  No sé, cosas de chicos.  Pedrito es muy sensible.
-Sin duda, y muy inteligente.  ¿Qué tiene? -le pregunta preocupado.
-El empezó con pesadillas.  Repetitivas, feas.  Decía que alguien lo perseguía.  Dormía mal, tenía miedo hasta de día. Un día noté que ya ni siquiera comía… lo llevé al médico, me derivó al psicólogo. Lo empecé a llevar, pero no mejoró en nada. Hace unos días fui a consultar con un neurólogo. Le hicieron estudios pero no salió nada malo. Al principio los sueños eran feos, pero últimamente empeoraron.
-¿Empeorar? Cómo es éso…
-Es que ya no sólo es el sueño en sí, cuando se despierta… sigue sintiendo esa presencia, como si alguien estuviera allí, en el cuarto.  Es terrible.
-Aterrador, diría.  Continúe, por favor.
-Dice que ese hombre, lo va a matar a él y a…
La mujer baja la vista. Hace fuerza para continuar.
-Que los va a matar a usted y a Graziani.
Pedro siente correr un escalofrío por la espalda.  Se le seca la boca. 
-Disculpeme, ¿quiere tomar algo?
La mujer levanta la vista y asiente.  Pedro va hasta la cocina y trae dos tazas con café.  Le empieza a doler la cabeza. La observa mientras remueve el azúcar y casi sin darse cuenta, abre un documento nuevo de Word al que nombra “Pedro Maidana”, sin duda un vicio profesional. Manías de abogado puntilloso, porque esta entrevista es algo personal y no cabe tomar notas. La mujer bebe despacio y deja la taza sobre el escritorio.  Se siente un poco más repuesta.
-Perdoneme, doctor, por no haber venido antes… pero yo no creía que fuera algo real.  No hasta ahora.
-¿Real? Pedrito sufrió mucho, primero con lo de su papá, después la impresión de encontrar a Guillermo moribundo. Sin duda que a su edad esas cosas alteran.  Pero real… no puede ser.
-Usted no me está entendiendo, doctor.  Cuando mi hijo empezó con las pesadillas, yo no asocié lo que le pasaba con ustedes.  Él me contaba de un hombre de barba, de ojos claros, con cara de loco.  Yo no conocía el rostro del hermano de Graziani.  Hace una semana lo ví en las noticias de la tele. Pedrito también lo vió. Y empezó a llorar desesperado.  Me dijo que ese era el hombre de sus pesadillas.  El hombre que había aparecido muerto en un lugar en la provincia, enterrado con otros delincuentes. Y después, cuando me enteré que su hermano, Guillermo Graziani, había sido detenido por su muerte… ahí sentí que tenía que hacer algo, que hablar con usted. Además, mi hijo está muy obsesionado, no para de pedirme que le avise. Por éso vine.
-Siento mucho lo que está sufriendo su hijito… es tan pequeño.  Es indudable que necesita ayuda profesional, le prometo que voy a ocuparme personalmente de buscar el mejor psicólogo de la ciudad.  Vamos a sacarlo de ésto.
-No, doctor.  No vine para éso.  El psicólogo que lo atiende es muy bueno. Yo… no sé cómo decirle… Mire, Pedro es chico, aún no cumple los once, pero no está delirando, o sufriendo un trauma.  Mi hijo no imagina nada.  Yo lo sé.
Pedro intuye que no va a poder convencerla tan fácilmente.  La mujer está muy impresionada y tiene razón en estarlo.  Pero él no tiene tiempo para dedicarle ahora.
-¿Qué le parece si nos encontramos otro día, voy a hacerme un hueco para ir hasta su casa, de paso lo veo a Pedrito, le parece bien el jueves?
La mujer traga saliva y le dice que sí.  Después que se va, se queda pensativo, con los brazos detrás de la nuca, mirando el techo.  Le dejó una impresión muy honda ese encuentro.  Lo que más le duele es la angustia del pequeño.  No tiene dudas que debe ir a verlo.
Apenas toman la avenida de las Naciones Unidas una multitud de recuerdos lo asalta y le provoca un vértigo en el estómago.  Hubiera preferido no tener que volver a pasar nunca más por allí.  El río y su costanera, el Puerto de Frutos, el hotel Intercontinental.  Imágenes de un pasado que ya sepultó y que regresan contra su voluntad.  Cuando llegan a la casa le pide a Beto que lo espere en el auto, intuye que lo que tiene que hablar con el niño y su mamá es mejor que sea en privado o corre peligro de que se cierren y no le digan más nada.  Apenas toca el timbre comienza una sinfonía de ladridos que lo aturde.  La puerta de entrada se abre y dos perros se abalanzan hacia la reja.  Retrocede unos pasos instintivamente.  No son perros de raza, pero definitivamente intimidan con su porte y su mal recibimiento.
-¡Kratos, Dexter, adentro! -grita un niño desde la puerta.  Los perros obedecen luego de que el chico sale y los empuja hacia la casa.  Se gira y le abre la reja. Pedro sonríe, “le puso el nombre de su héroe asesino al perro… mejor no le pregunto el otro nombre por quién es”.   El chico tarda un par de segundos en reconocerlo.  Al hacerlo, pega un salto y lo abraza.  Pedro le acaricia el pelo, admira cuánto creció en ese año y medio que no lo ve.
-Tocayo… ¡Qué grande estás!
-¡Sí, ya me falta poco para alcanzarlo!
-No te agrandes Chacarita, para éso todavía tenés que tomar mucha sopa.
Mira el bastón en el que se apoya Pedro. -¿Qué le pasó?
-Me accidenté, pero ya estoy bien.
La madre aparece en la puerta y les pide que entren. Se acomodan en una salita pequeña, Pedro en una silla y Pedrito y su mamá en un sillón.
-Disculpe el desorden, doctor. Es que trabajo afuera todo el día y mis hijos son muy revoltosos…
-Descuide, es entendible.  Pero vos, Pedro, tendrías que empezar a ayudar a tu mami. ¿No te parece?
-¿Por qué yo? Tengo dos hermanos mayores, y no hacen nada.  Que empiecen por ayudar ellos.
La madre lo reprende.  -Pedrito, no seas irrespetuoso con el doctor.  ¿Qué te parece si le hacés caso y te vas a ordenar un poco tu cuarto?
El niño hace un gesto de fastidio.  Se levanta y se acerca a Pedro.
-No se vaya sin verme.  Quiero mostrarle el juego que me compraron…
Pedro le sonríe. -Por supuesto, hablo con tu mamá y estoy con vos.
El niño desaparece en su dormitorio y cierra la puerta.
-Este chico se está poniendo difícil como los hermanos.  ¿Pero cómo hago para manejarlo si no estoy nunca?  
-No se preocupe, es un buen chico, lo que pasa es que es muy inteligente y eso es un poco complicado… pero es algo positivo.
-Doctor, me alegro que haya podido venir.  Es muy importante lo que tengo que decirle.
-Bueno, señora, como no, acá estoy para escucharla.  Hable con confianza.
-El otro día le conté los sueños de Pedro.  Bueno, me faltó hablarle de otra cosa. Algo que me tiene preocupada.  Yo estuve sacando cuentas… los sueños empezaron hace cosa de un mes y medio.  Y se detuvieron justo el día que mataron a ese Mendoza. 
-Si, bueno, puede ser casualidad. 
-No sé… Cosa de tres o cuatro días después, justo un par de días antes de ir a su oficina… sucedió algo más  -baja la voz, no quiere que su hijo escuche-. Pedrito tuvo una visión, no estaba dormido.  Mis hijos y él estaban mirando la tele, de pronto se levantó, fue hasta la ventana y empezó a decir cosas raras.  Mis hijos me contaron que era como si estuviera hablando con alguien, él hablaba y se quedaba como escuchando.  Se asustaron mucho.
-Y después, qué pasó?
-Después de un par de minutos, se volvió a sentar.  Estaba muy alterado, repetía “el cuchillo, tiene un cuchillo…”
Pedro se queda pensativo. -Seguramente se refería a lo que pasó con mi ex mujer y Guillermo.
-No, doctor, él hablaba de un hombre… que un hombre malo lo iba a matar al doctor Graziani.
Pedro se queda analizando el alcance de toda esta maraña. Los sueños, la visión, una nueva amenaza. El niño sufre algún desorden psiquiátrico, no puede ser otra cosa.  Triste y lamentable, pero sólo éso.
-¿Tiene algo más para contarme?
-No.  Pero necesitaba decírselo, porque si al doctor Guillermo le llega a pasar algo yo me voy a sentir muy culpable si no hablé. Otra cosa que no le dije… en diciembre del año pasado, Pedrito andaba muy nervioso.  Me pedía constantemente por el doctor, que lo quería ver, pero yo pensé que era porque lo extrañaba. Lo llamé al estudio y él vino a visitarnos.  Me trajo regalos para mis hijos… Pedrito se puso loco de alegría, pero esa visita no lo tranquilizó.  Siguió raro.  A los poquitos días me llamó la abogada, Gabriela, para contarme que el doctor había sufrido un infarto y que no me preocupara porque tenía instrucciones de seguir mandándonos la mensualidad. No le quise contar nada a mi hijo, para no ponerlo peor.  Pero me dí cuenta que entre ellos había una conexión especial, porque con el correr de los días se tranquilizó.  Entonces me enteré que se había recuperado del infarto. Pero después de un mes, mes y medio, otra vez las pesadillas.  Las que le conté. Como si estuviera presintiendo alguna nueva desgracia…  Por eso quería que usted lo supiera.
-Quédese tranquila, creo que todo lo malo ya sucedió.  Hay que confiar en que ahora las cosas mejoren.
-Ojalá…  Ah, por favor, no le diga nada a Pedrito sobre lo de la cárcel, no se enteró.
-Gracias, por mí no lo va a saber. 
Golpea la puerta del dormitorio y el niño le dice que pase.  Lo encuentra entusiasmado sentado en el piso frente al televisor jugando a la PlayStation. 
-¡Mire, doctor, está buenísimo este juego! Ya casi llego al final.
Pedro se sienta a su lado.  -¿Cómo se llama?
-God of War.  ¿Pero no lo conoce? Me lo regalaron ustedes para la Navidad junto con la Play…. 
La Navidad, aquella visita que les hizo.  En aquél tiempo horrible que Pedro estaba en Bahía pensando que todo había terminado entre ellos.  Sin embargo Guillermo tuvo el gesto de llevarle ese regalo en nombre de los dos. Siente que nunca termina de conocer al hombre que ama. Que siempre algo nuevo lo enamora más.
-¿Me dejás jugar un poco?
El niño le pasa el control.  Pedro intenta, intenta, y fracasa estrepitosamente una y otra vez.  El chico se enoja. -¡Pero no le pone voluntad! Mire, combine estas teclas así cambia de arma. ¡Cuidado, atrás, gire a Kratos!
Pedro lo mira un segundo de reojo y se sonríe. “Misterio develado”.  No hay duda, lo suyo son los tipos que matan. Se pregunta cómo un chico tan dulce puede tener semejantes héroes.
-Así no… con el cuadradito también, le dije.
Pedro se sonroja avergonzado. Ni el profesional más avezado se puede sentir seguro frente a un chiquillo así. Además, él no es de la generación de estos juegos, lo suyo eran los flippers.
-Yo ya lo hice como cinco veces.  Éste es el 3.  Para mi cumple Guillermo me prometió el Ghost of Sparta y si paso de grado, el Ascencion que es el último. 
Pedro le pasa de nuevo el joystick.   -¿Qué te parece si vengo otro día y me enseñás? Ahora no puedo quedarme más, pero te prometo que voy a tomar clases con vos.
-¿En serio? -el niño lo mira esperanzado-.  ¿Y Guillermo también va a venir?
-Todavía no… más adelante, sí.  Te lo prometo.
-Mi mamá le contó, no?  Por eso vino a vernos.
-Si, tocayo, no te preocupes, todo se va a arreglar.
El chico le apoya una mano en el brazo.  -No eran sueños, no estoy loco.  Ese hombre los persigue.  El que mató a mi papá.  Me lo dijo él.  Que no va a descansar hasta conseguirlo, que se va a vengar.
Pedro traga saliva y ensaya una sonrisa, pero apenas logra una mueca.  Antes de levantarse, le da un beso en la frente. 
-Seguí con tu juego, campeón.  Y no te preocupes, todo ésto va a pasar.
Cuando sale de la casa, piensa en esa última frase.  Maldita frase.  Siempre creen que va a pasar, pero todo continúa igual.  Sus vidas, y las de que los rodean.  Es una pesadilla eterna.

CONTINUARÁ

21 comentarios:

  1. Ayyyy Mary!!!!! QUIERO MASSS!!!!! Como te digo? Me encanta esta historia. Hermosamente escrita y tan descriptiva, los sentimientos, los lugares. Me mata la intriga!!!! Besos Romina

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    1. Romina querida, qué va a ser de mí sin tus ansiedades? Ya me estoy lamentando... te juro que me preocupa cómo voy a llenar ese vacio! Por lo menos seguí mandandome los adorables kitten... por fis :`(

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  2. Ohhhhhhhhhhh Dios!!!! Qué preocupada me dejó Pedrito Maidana!!! Yo que Cielito le hago caso!!! No me quiero ni imaginar si... ayyyyyyyy noooooooooo!!! Alguien lo quiere matar a Guille en la cárcel? ANGUSTIA!!!!!
    Ese malparido ni muerto los puede dejar en paz? Me parece que van a tener que llamar a una medium que lo mande de cabeza al infierno para que se deje de joderrrrrrrr!!!!
    Ayyyy mi vida Guille!!! Que está que no quiere pero quiere que su amorcito lo visite en la cárcel... me mata de ternura!!!
    Será que Pedro va a hacer algo con lo que le dijo su pequeño tocayo? Mmmmmmm, qué ansias!!!
    Beso gigante amiga!

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    1. La idea de la medium no estaría de más, o tal vez pueden jugar a la ouija pero corren peligro que los persiga dentro del cuerpo de un gatito negro jajajaja, es verdad, tus suposiciones vienen bien encaminadas en cuanto a ejecutor pero no en el motivo... la razón es otra. Lo bueno es que como soy muyyyy generosa no las voy a dejar esperando más, se viene un capítulo donde se precipita todo. Y no sé, en cuanto al niño, me parece que como pasa siempre con esas cosas "paranormales", no tendrá mucho eco... somos muy escépticos los seres humanos... ni aunque nos estacione un ovni en la cabeza nos terminamos de convencer que es real, que no lo sabemos todo. (Viste, siempre saco el tema, yo también tengo mis obsesiones, jaja). Gracias Guille por tantoooo, un beso enorme...

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  3. Sigo pensando que lo tuyo sobrepasa la maldad pero que genia sos mara rosas

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    1. Y por casa cómo andamos... esos planetas ya se están convirtiendo en un iceberg espacial, querida... cuando te decidas a hacerlos chocar se van a romper en millones de hielitos, aflojá con la espera! Gracias x leerme, besoooossss

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  4. ayyyy Mary!!! que capitulo mas atrapante, a ver... por donde empezar, primero la foto!! que belleza, la cara de tristeza de Guille, impresiona, es la cara que me imagino de él encerrado en ese lugar. la descripcion de los sentimientos cuando ve y esta con Cielito me hicieron un agujerito en el corazón! mi amor! me mata como sufre por su amor! y Pedro dispuesto a todo para sacarlo...una belleza....ahora a ver....por ultimo...Miguel esta muerto y enterrado no?? no va a regresar del mismisimo infierno para joder no?? pliiiiis dime que no! pero no entiendo por donde viene el peligro....se que el hecho de estar adentro de la carcel de por si es peligroso, pero Mendoza desde el mas alla no puede hacer aliados....porque Pedrito insiste en que es Mendoza......ayyyy Dios quiero que llegue el proximo yaaaaaaaaaaa!!! Gracias por tan bello capitulo Mary querida!!! beso enorme! Silvana

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    1. Mendoza no puede hacer aliados pero... el inmundo asquete de juez preso ¿sí? Ya fue él quien lo mandó en cana a Guille... ¿Será que quiere vengar la muerte de la lacra?

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    2. Sil, yo la verdad no sé si Miguelito puede hacerles daño, para mí que ya no tiene muchos medios pobrecito, se debe estar rostizando el culo en el infierno, lo que Pedrito tuvo fueron sueños premonitorios en su momento, y ahora... bueno, ahora sueña con otra amenaza, pero no tiene que ver con Michael, ese ya fue... sin embargo hay otros que siguen vivos tal como dijo Guillermina, gente que aún puede joder. Gracias por lo de "bello capítulo", últimamente dudo mucho que sean bellos, pero bue... ya vendrá algo mejorcito, tal vez... como te adelanté, con música brasileña... beso gigante amiga!!!

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  5. Leyendo los comentarios anteriores no puedo asegurar " que me encanta la historia" pero si que me tiene atrapada sin remedio...Guillermo en la carcel me esta matando de angustia...y Pedro que no termina de creerle a Pedrito...se murio realmente Miguel??? Quien los odia tanto para querer verlos sufrir asi??? Son tantas las preguntas!!!! y las respuestas vienen en cuentagotas...pero sigo firme al pie del cañon acompañandote en esta historia apasionante...Abrazo Pilar

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    1. Jajajaja si, Pilar, te entiendo perfectamente... yo tampoco releyéndolos los veo muy encantadores... bastante tenebrosos son. Me pegaría un sopapo a mí misma, pero bueno,... lo hecho hecho está. Ya falta muy poquito! Se viene un capitulo fuerte y donde pasa de todo, preparate... espero que aunque no te guste, te siga atrapando! Beso enorme!!!!!

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  6. hOLA mERY QUERIDISIMA AMIGAAA .......ESTO YA ES UN CUERSO DE SUPERVIVENCIA CON VOS CHICA MI VIEJO CORAZON NO DA MAS E VERLOSSUFRIR PERO SABES QUE ???POR OTRO LADO ME VOVLI ADICTA A TI ME GUSTA ME ENCANTA COMO LLEVAS LA HISTORIA NADIE COMO TU CHIQUITA BONITA...TENES UNA CPACIDAD CASI MOLECULAR DE GENERAR EN MI SENTIMIENTOS QUE SALTANDEL MAS PURO Y FRENETICO AMOR HASTA EL DOLOR MAS VISCERAL CON RESPECTO A ESTA HISTORIA ...TENGO UNA BATIDO DE FRUTAS EN LA CABEZA QUE YA NOSE QUE PENSAR POR ESO ME RELAJO ME DEJO LLEVAR POR VOS COMO LA BUENA MAREA Y ME SIENTO A DISFRUTARTE Y QUE SEA LO Q LA INCREIBLE DINAMICA BESTIAL ASOMBROSA Y DESAFORADAMENTE CAPAZ DE MERY BUHLER QUIERA... YO COMO SIEMPRE DIRE AMEN POR A VOS NO HAY QUE DISCUTIRTE A VOS HAY QUE ADMIRARTE Y AGRADECERTE TAMAÑA GENEROSIDAD TAMAÑA HISTORIA ....BESOS ME VOY FELIZ A DORMIR PORQUE CONFIO EN TU CORAZON AMIGA TE KIERO HASTA EL CIELO .....majo

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    1. Majo, debería copiar todos tus comentarios, y hacer un libro para guardar en mi mesita de luz y releerlos todas las noches, sobre todo las noches de bajón y más que nada aquellas donde me siento un fracaso literario, que son muchas, tus palabras son adrenalina pura, me hacen reír y me levantan todos los ánimos caídos... Gracias, gracias...!!! Para mí ha sido un gran placer compartir ésto que alguna vez escribí con tanta pasión, con tantísimo amor... porque esos son los ingredientes con los que me senté a divagar en ellos... es una suerte que les haya gustado, que me hayan sintonizado a lo largo de la historia y soportado tantos reveses. Un beso grande Majito!!!

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  7. Las cosas tenebrosas, si bien llevadas, pueden resultar muy encantadoras... Yo sí estoy "encantada" con esta historia... Mary, vos me tocaste con tu varita mágica, y así quedé...
    PS: No me olvido que Cielito tenía que armar el libreto en portugues para Guille... Esperemos! En tiempos mejores se pueda concretar =P

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    1. libreto portugués en 3,2,1.... (si te digo que forma parte del final?)

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  8. ¡Al fin llegué! "Que difícil es llegar acá" y justo esa frase me remonta a esos momentos... El Delta y todo lo que pasó ahí. Te juro que esta vez estoy desconcertada. No se que pensar.. Ese extraño don que se ha despertado en Pedrito Maidana después de haber presenciado hechos tan miserables que hasta terminaron con la vida de su padre. ¡Ay por Dios mujer! ¿Que estás haciendo con nosotras? Mirta me pregunta a veces, ¿hoy lo puedo leer?... Y que contestarle, si yo misma leyendo siento como se me abre el pecho de tristeza!
    ¿Quién quiere matar a Guillermo? Acaso Miguel no se va a terminar de morir nunca? Mejor me tomo una dosis doble de alprazolam y duermo hasta el próximo domingo! No se me ocurre nada mejor... Que manera de sufrir! Esa escena en la cárcel.. ahogué mi teclado en lágrimas!
    Punto y aparte, como de costumbre, tu talento es cada vez mas asombroso.
    Un abrazo inmenso y Guilledrista!

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  9. BUENO, LO PRIMERO ES LO PRIMERO, ANTE TODO USTED SE MERECE UN COMENTARIO EN TODOS LOS CAPÍTULOS DE ESTA MARAVILLOSA HISTORIA, NOVELA, PERO ESTOY TAPADA DE TRABAJO, Y COMO SABRÁ SOY PROFE Y MI ÁREA LA LENGUA Y LA LITERATURA ME ESTA ANIQUILANDO DULCEMENTE, PARA COLMO TOME HORAS A LA NOCHE. ASÍ QUE CUANDO PUEDO HAGO UN LUGARCITO PARA DECIRLE QUE LEO Y SIGO AL PIE DEL CAÑÓN ESTA SOBERBIA HISTORIA, IMPECABLEMENTE ESCRITA, QUE ME DEJA SIN ALIENTO,DESCONCERTADA, ATURDIDA,PERO CON MUCHAS, PERO MUCHAS GANAS DE MAS,
    DEFINITIVAMENTE LO SUYO ES LA ESCRITURA, UN DON QUE POCOS POSEEN.
    ¡ QUE MANERA DE SUFRIR! MI GUILLE, MI DULCE AMOR EN PELIGROOO,.
    ¡QUE LINDO QUE ESCRIBÍS! ¡QUE LINDO QUE ESCRIBÍS! CON CUANTO SENTIMIENTO, AMOR ENTREGA, DEDICACIÓN. GENIA ABSOLUTA.
    SI SUPIERAN LO DIFÍCIL QUE ES NARRAR UNA HISTORIA , QUE EL LECTOR SE EMOCIONE, SUFRA, LLORE, ODIE, TIEMBLE, SIENTA UN COSQUILLEO EN EL ESTOMAGO, QUIERA TENER ENTRE SUS MANOS AL NARRADOR, ESCRITOR Y CON LAS MANOS EN EL CUELLO DECIRLE¿POR QUE ME HACES ESTOOOO? MARAVILLOSO.
    DERROCHE DE TALENTO TENES MARY. NO QUIERO QUE ESTO SE TERMINE.
    BUENO, ESPERO TRANQUILA, ENTERA, LA NOCHE MAS BELLA.

    "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"
    SIEMPRE ACOMPAÑANDO, MONICA DE LANUS.

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    1. Ay Moni, cuánto te extraño cuando no asomás por acá, pero ya sabía que andás con mucho trabajo. Gracias por dedicarme tu tiempo, y gracias por tanto elogio exagerado pero que me llena el corazón... ya casi termina este calvario, solo dos capítulos restan... y precisamente termina en una noche. No sé si será o no la más bella, no creo, pero es un final que promete que esa noche algún día llegará. Gracias y un beso enorme, Moni!

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  10. Por empezar, Mirta no puede leer más nada que yo escriba, está en capilla! No quiere la mancha, que se quede sin el traje, ya le dije. Y no te puedo contestar quién lo quiere boletear, eso es spoiler, pero quien tiene esas horribles intenciones no anda muy lejos... todo se sabrá el domingo, ya en esta recta final. Gracias Sandri por el apoyo en todo este tiempo, ya te lo dije muchas veces pero lo voy a seguir repitiendo porque ha sido muy valioso para mí... un beso enorme!

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