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domingo, 24 de mayo de 2015

"CONFRONTACIÓN" - Cap. 13 - (By Mary Buhler)

CONFRONTACIÓN - CAPÍTULO 13




Esa mañana le trajo una noticia impresionante, pero con el correr de las horas el entusiasmo fue decayendo.  ¿Qué importa que la mafia que los quería muertos haya caído? Por más que sus brazos no puedan alcanzarlos ya, la única realidad es que Guillermo está preso por matar y que levantar esa acusación contra él va a ser casi imposible.  Les queda la esperanza de una absolución, en el mejor de los casos, pero la distancia que los separa de ese momento no podría ser menor a un año y medio, tal vez dos… De sólo pensar en éso el mundo se oscurece, todo pierde el sentido.  Lo que le dijo a Guillermo es el único camino posible.  Si ve asomar la posibilidad de que lo envíen a juicio, no le quedará más remedio que presentarse a declarar y contar su versión.  Una que lo involucre como coautor y lo envíe junto a él. Ya elaboró en su cabeza algunas ideas, pequeños esbozos que conviven junto a las estrategias que viene pensando para sacarlo de allí.  Lo peor no es elaborarlas, sino hacerlas a prueba de misiles porque Guillermo ya le anunció que derribaría cualquier intento de incriminación conjunta.
Está juntando los papeles para irse al juzgado cuando la puerta del despacho se abre de par en par.  Entra Matías sonriente.  Demasiado sonriente, advierte extrañado.  
-Sorpresa, Beggio…
Guillermo se asoma a la puerta. Pedro se queda inmóvil, imposibilitado de reaccionar.   El abogado corre a abrazarlo al notar lo paralizado que se encuentra.
-Se terminó, Pedro, se terminó la pesadilla... -lo aprieta tan fuerte que le hace doler las costillas, pero no le importa.
-Qué… ¿cómo que se terminó? ¿Qué pasó, mi amor?
-El juez que lleva el caso… me liberó.  Estoy libre de sospecha.  Desestimó la imputación, concluyó que fue un ajuste de cuentas, que Miguel fue asesinado por la mafia que lo había ayudado a salir de la cárcel. Que los colombianos se pelearon entre ellos y que alguno debió escapar. 
-Pero… no entiendo nada, Guille.  ¿Ayer te acusaban y hoy te exhoneran?  Es de locos…
-No, Pedro, -interviene Matías- no fue tan milagroso. Guillermo tuvo mucha suerte esta vez, el juez fue compasivo con él.   Hay que agradecer la ayudita extra que tuvimos.
Pedro lo mira a Guillermo, no comprende.  Él le sonríe.
-Tengo que agradecer a quien menos hubiera imaginado, Pedro… alguien con quien ya quedé a mano.
-¿De quién estás hablando?
-El juez Torres escuchó a una persona que le pidió por mí.  Alguien que, por lo visto, es muy importante para él… alguien muy cercano.
-No lo alargues, Guille, ¿de quien hablás?
-¿Te suena el nombre de José Miller?
Pedro se queda unos segundos sin poder comprender. Hasta que finalmente se hace la luz en su cabeza.   -¿El juez y Miller…?
Matías se ríe y agrega. -Viste, Pedro… será muy inflexible, muy recto, pero también tiene su corazoncito el señor Juez.  Y por suerte, resultó influenciable.
Pedro se siente tan aturdido por la maravilla de la noticia que apenas logra creer que lo que están viviendo sea cierto, lo ve a Guillermo allí, a su lado y no puede evitar que un estremecimiento lo recorra de punta a punta. Teme hacerse ilusiones una vez más, confiar en que la suerte haya decidido quedarse de su lado. No sería la primera ni la segunda ocasión en que la escena se transforma en escenografía y lo que parecía real en sólo un decorado. Hace un esfuerzo por no largar el llanto, ese que viene conteniendo desde que Guillermo fue arrestado.
-Ey, chiquito, no pongas esa cara… -le dice mientras le acaricia el borde del mentón-. No te estamos exagerando, estoy acá, no ves? Todo es real, la pesadilla terminó. Para siempre.
Pedro asiente y le sonríe para demostrarle que confía y cree. Ya habrá tiempo de que realmente éso suceda.  A veces, para ser feliz también hay que ir despacio, con cautela. El corazón herido repetidamente tarda en arrojar su coraza.
Guillermo  se sienta en su sillón y busca su teléfono para hacer una llamada.
-Tengo que agradecerle el favor a José. Él habló con Matías y le explicó todo.  Dijo que también nos había mandado un mail… ¿lo recibiste? Uno que cuenta que la familia mafiosa de los sicarios cayó presa. 
-Ah, fue él, sí lo leí. Entonces ya sabés todo… Me parece perfecto, mi amor  -lo mira a Matías-. Vamos afuera, dejémoslo solo para que hable tranquilo. 
Guillermo le guiña el ojo. Pedro le devuelve el gesto y sale con Matías.
El resto de la tarde se declara un paréntesis laboral en el estudio. Se cancelan las entrevistas y organizan una mateada en el patio. La alegría y el alivio ha devuelto a los semblantes de todos el brillo perdido, se permiten bromear, intentan ir borrando a fuerza de chistes y risas la amargura que esas dos semanas les dejó grabadas en el alma.  Cuca no se despega un momento de Guillermo, lo abraza, lo besa y le repite todo el tiempo lo desesperada que vivió esos días. Él le pide que afloje o lo va a asfixiar. Pareciera que todos los fantasmas del pasado, incluído el de Miguel, se hubieran alejado para siempre.
-Guillermo, con todo este quilombo tuvimos que demorar las refacciones del estudio. ¿Lo llamo al albañil para que empiece, entonces? -pregunta Marcos mientras le pasa el mate a Gabriela.
Pedro contesta por él. -No, ese hombre no puede estar en dos lados al mismo tiempo. Primero tiene un trabajo que hacer en otro lugar… -lo mira de reojo a Guille y los dos se sonríen cómplices.
-Ah, bueno… prioridades son prioridades -concluye Marcos.
-Y si, corta la bocha -dice Beto y ahí todos se ríen. Hasta Matías, que viene haciendo un esfuerzo sobrehumano por asimilar que cualquier intento de alzarse en armas contra Pedro es una batalla perdida de antemano.
Cuando baja el sol, el estudio queda vacío. Pedro entra al despacho a  recoger los papeles del caso y se queda mirándolos asombrado. Recuerda las veces en que lo enfureció pensar en la forma en que se resuelven en ocasiones los juicios, los culpables que quedan libres por influencias de poder, dinero, o relaciones. Presiente que es la primera y única vez en la vida que ese tipo de influencia se ha vuelto amigable ante sus ojos. A ella le deben la libertad de Guillermo y la posibilidad de haber salido indemnes de toda esa locura.  El viejo adagio tan discutido que el fin justifica los medios puede tener aplicación válida. A la mierda con las disquisiciones morales o filosóficas, lo único que importa es que se hizo la justicia que Pedro quería. Guillermo libre, todo lo demás sobra. Rompe los papeles con inmenso placer, los tira al tacho y apaga las luces del estudio.
Busca a Guillermo para decirle que es hora de irse pero no lo ve.  Sale al patio y lo encuentra acariciando algo que sostiene entre las manos.  Algo que observa con pena.
-¿Qué es eso, amor?
-Pobrecita… una golondrina.  Está sana, sin embargo…
-Si estuviera bien no la podrías haber agarrado.  Fijate bien.
-Ya lo hice, no le pasa nada físico.  Está triste.
-¿Ah, si? ¿Te lo contó?
-Lo veo en sus ojitos…
-¿Y por qué puede ser?  ¿Habrá perdido su pasaje a California?
-No seas malo, no te burles. Sabés… las golondrinas son de esa clase de animales que cuando pierden a su pareja, se dejan morir casi con certeza.  No lo pueden soportar.
Pedro se acerca a mirarla.  Le acaricia la cabecita.
-¿Y no se puede hacer nada?
-No.  Hay que dejarla tranquila.  Y que se cumpla su destino.
Guillermo la deposita con suavidad en la maceta donde la encontró.  Se quedan observándola en silencio, entristecidos.
-A mí me pasaría lo mismo que a ella -reflexiona Pedro.
Guillermo lo mira y baja los ojos.  -Y a mí….
Esa noche el teléfono no para de sonar. Entre los efusivos saludos que recibe todo el tiempo y los saltos de Lautaro que parece haber extrañado demasiado a su abuelo, comer se transforma en una misión imposible. Todo es resuelto por obra de Pedro, que harto de interrupciones le hace un ademán señalando la hora en el reloj y le quita el celular de la mano.
-Hora de dedicarnos a nosotros -le dice, y no puede retrucarle porque él también está cansado y con ansias de zambullirse en la cama de una buena vez. Sobre todo, de zambullirse con él.
Pedro lo ayuda cortándole la comida como hizo alguna vez en el pasado. La mano le duele un poco aún y el vendaje seguirá allí por unos días más. Fabián descorcha una botella y propone un brindis. Cansada de intentar en vano calmar los ánimos exaltados de su hijo, Valeria decide llevarlo a dormir. Mientras esperan que regrese, Guillermo aprovecha para contarles acerca de esos interminables y oscuros días que pasó en prisión.  Parece mentira que ciertas cosas vistas a la distancia se empequeñezcan de tal manera que de ser una tragedia pasen a ser una simple anécdota que pueda ser contada entre copas de vino y alguna que otra risa. Aunque esa distancia no sean más que horas, la oscuridad de la cárcel contrasta de tal forma con la luminosidad de esta vida en familia que ese tiempo adquiere otra dimensión. Le cuesta creer que apenas esa mañana recibió de boca de Matías la noticia de su liberación.
-Bueno, parece que Vale va a tardar un poquito en dormir al enano. ¿Qué tal si vamos brindando? -propone Fabián.
Guillermo se pone de pie y levanta su copa. El acto de brindar para él siempre es un hecho importante que amerita cierto ceremonial. Pedro y Fabián lo imitan. Inspira hondo y mira alternativamente a los dos.
-Tal vez resulte obvio lo que voy a decir… pero quiero expresarlo, de todas formas. Brindo por el amor de ustedes, mi familia, porque es lo único que me sostuvo en este tiempo. Gracias…
-Y yo, -continúa Pedro- brindo por los días que vendrán, que seguramente serán los mejores.
Fabián choca su copa con ellos. -Lamento no ser original, yo también brindo por nuestra familia… Y coincido con vos Pedro. Lo mejor está por venir.  Nos lo merecemos, no?
Apenas termina de decirlo, da un par de pasos decididos y abraza a su padre.
-Te quiero, papá. Y quiero que seas feliz cada día a partir de ahora.
Guillermo intenta en vano ocultar la emoción. Fabián se da vuelta y sorpresivamente se acerca a Pedro y lo abraza.
-Y vos también Pedro, sé feliz y cuidá a mi papá…
Un simple gesto que lo resume todo. Y que despierta en los tres emociones tan profundas que llorar es inevitable y a la vez, inmensamente sanador. Lágrimas que borran la insensatez de todo aquello que hoy queda definitivamente atrás y olvidado. No hace falta pedir perdón u ofrecer recompensas. Porque el amor habla en las miradas y calienta el corazón como sólo él sabe hacerlo. Y todo está dicho sin haber sido pronunciado.
Beben y disfrutan la maravilla de una noche perfecta. Una noche que encierra en sí misma la calma de la tempestad apaciguada, el consuelo de la compañía más amada y la promesa de un mañana soñado. Pasado, presente y futuro conjugados a fuerza de lágrimas y sufrimientos, de esperanzas y anhelos que por fin se hacen realidad. No podía dejar de pasar.
Guillermo se pasa el paquete de una mano a la otra. Lo pone nervioso ese bochinche de perros babeando tras la reja. Pedro vuelve a tocar el timbre y los canes se enojan más todavía.  -¿Pero no les avisaste que veníamos?
-Tranquilo Guille, ya nos van a atender.
Apenas termina de decirlo, la puerta principal se abre y un niño se asoma. La carita de alegría que pone basta para que Guillermo se olvide de la espera, de los perros y hasta del paquete que le pesa en el brazo. El chico corre, echa a los perros con un grito certero de “a la cucha” y abre la reja. Un segundo después se cuelga del cuello de Guille mientras pega saltitos y lo obliga a pasarle el paquete a Pedro antes que el regalo caiga y se destroce.
-¡Guille, Guille! -grita emocionado-. ¡Yo sabía que te iban a soltar…!
Gira la cara y lo mira a Pedro con asombro. Pedro se encoge de hombros.
-Pará chiquitín, dejá de saltar o te vas a dislocar las rodillas… ¿Quien te contó que estuve preso?
El chico se detiene y esboza una sonrisa pícara.
-Nadie.
-¿Lo viste en la tele? 
-No hace falta que nadie me diga ni que lo vea en la tele. Yo lo siento, Guillermo -dice con arrogancia y se toca el pecho-. Lo siento acá.
Guille y Pedro se quedan en silencio mirándolo. El niño no se percata de la extrañeza o no le importa, señala el paquete que sostiene Pedro. 
-¿Y éso qué es? ¿Es para mí?
-Esto es un regalo para un chico que conozco pero si no recibo el mismo abrazo que Guille, el paquete se vuelve conmigo.
-¡Perdón! -le dice con sentimiento y lo abraza fuerte. Tan fuerte que no sabe si lo que sintió crujir fueron sus huesos o la caja que contiene el regalo.
-¡Los quiero… a  los dos! -dice impunemente, se da vuelta y corre hacia la casa-. ¡Vengan, mi mami preparó una torta!
Se miran unos segundos antes de entrar.  Ambos tienen un nudo en la garganta y  el mismo pensamiento cruza sus cabezas.  Ese niño se ha hecho querer de una manera fulminante y se está poniendo difícil no verlo más seguido. Tendrán que remediar ese error.
En el patio trasero, hay una mesa puesta con un mantel de hule y llena de platos con comida. Sobre sus cabezas flamean varios globos atados a un hilo que cruza el sitio de lado a lado. La tarde es fresca y el sol parece insuficiente para calentar ese pequeño rinconcito que eligieron para festejar.  Pedrito vigila que prueben un poco de cada cosa mientras la mamá les sirve jugo en vasos altos de plástico.
-Hummm ésta es la torta más rica que probé en un cumpleaños, señora… la felicito -desliza Pedro mientras se limpia el borde de la boca con una servilleta de papel.
-Gracias -le dice un poco ruborizada-. Mi hijo se lo merece.
Pedrito se acerca y la abraza por la cintura. Ella le devuelve el gesto besándole la cabeza.
-Opino lo mismo  -comenta Guillermo-. Que está riquísima y que su hijito se lo merece.
-¿Y tus compañeritos ya se fueron? -le pregunta Pedro.
-Si, porque vinieron temprano… estuvimos horas jugando a la Play.
-Uh… vos y yo tenemos un asunto pendiente… dijiste que me ibas a dar clases.
-Si. A los dos, y a los dos les voy a ganar.
Todos se ríen. Guillermo señala la notebook que está sobre la mesa.
-¿Y a ésa la sabés usar? Porque si no el que va a tener que tomar clases, sos vos.
-Por supuesto que sé. En el cole tengo computación y siempre me saco diez.
-Bueno, entonces me alegro porque vas a poder aprovecharla antes de lo que pensaba. Ah… ¿Sabés usar el e-mail?
Pedrito frunce las cejas. -Eh… no mucho. Pero tengo Facebook. En la compu que uso con mis hermanos, abrí una cuenta.
-Bárbaro campeón -acota Pedro-. Yo también tengo Facebook, así que vamos a poder comunicarnos.
-Bueno, después le mando una solicitud de amistad.
-Pará, si vamos a ser amigos en Facebook, tenés que tratarme de vos.  ¿A Guille lo tratás de vos y a mí de usted?  Me estoy empezando a poner muy celoso.
Pedrito se ríe y encoge los hombros.  -Es que Guillermo es como… como mi papá. Y yo a mi papi no lo trataba de usted. Pero le prometo… ¡Te prometo que te digo de vos a partir de ahora!
Todos se ríen, Guillermo lo mira con ternura infinita y se maldice por dentro una vez más, no debió dejar pasar tanto tiempo sin ver a este niño. No basta con la mensualidad, la casa, y los llamados. Pedrito necesita también su amor, y él está dispuesto a prodigárselo con todo el exceso posible a partir de ahora.  En un momento que el niño se va a la cocina a buscar más bebida, aprovecha para interpelar a la mamá.
-¿Seguro no volvieron las pesadillas?
-Por suerte no, doctor.  Gracias a Dios parece que todo eso terminó.
-Debe ser por el atrapasueños -le dice Pedro con una sonrisa. Apenas entraron a la casa Pedrito les mostró el extraño artefacto con plumas colgando sobre la cabecera de la cama. “Regalo de la doctora Soria”, les aclaró la madre.
-Vos reíte, pero a mucha gente le resulta -le contesta Guillermo-.  Puede ser sugestión. Si mal no recuerdo, fueron los pueblos originarios de Norteamérica los que los fabricaban para espantar pesadillas. Y yo respeto mucho esas culturas aborígenes, tienen una sabiduría que a nosotros nos cuesta entender, pero no significa que no sea válida.
-Es verdad, Guille. No me estaba burlando, no te pongas a la defensiva.
-Yo no creo mucho en esas cosas -acota la mujer-, pero mal no pueden hacer. Y queda muy bonito como decoración.
Pedrito regresa con una jarra de jugo llena y les ofrece servirles helado.
-¡Pará tocayo que no se termina el mundo mañana! -todos festejan con carcajadas.
-¿Vienen conmigo entonces? ¡Quiero estrenar el juego nuevo!
El resto de la tarde se dedica a mostrarles su destreza como “gamer”, y los deja anodados con esos pases dignos de un prestigitador con que se maneja. Imposible descifrar como lo hace, y más imposible aún pensar en competir con él.  Tarda menos de media hora en llegar casi a la mitad del juego nuevo que le trajeron. Pero él los tranquiliza contándoles que lo va a jugar muchas veces, que no tiraron la plata.  Guillermo esboza un torpe intento de participar pero a los pocos minutos renuncia totalmente desmoralizado.  Nunca a Kratos lo mataron tan rápido. Mientras Pedro y el niño se retan a una competencia, se distrae leyendo los títulos de una colección de libros nuevos sobre la biblioteca.
-¿Cuántos de estos leíste? -le pregunta.
-Mmmm creo que dos… o tres -contesta sin desviar la vista del juego y con voz vacilante.
Se da vuelta a mirarlo y se sonríe, el muy pícaro lo está verseando olímpicamente. No cree que tenga mucho tiempo para lecturas entre el colegio y la Play.
-La próxima vez que venga quiero que me cuentes cuáles te gustaron más y por qué.
-Está bien Guillermo… -dice resignado. No hay caso, con los adultos siempre hay que hacer concesiones, piensa. Mira de reojo la hilera de libros y calcula mentalmente cuánto le puede llevar leerse algunos. Tendrá que hacerse un lugarcito a la noche, cuando se va a acostar.
Ya tarde se despiden con un interminable abrazo en la puerta de calle. La mamá no cesa de agradecerles los regalos y ellos la comida tan rica con que los convidó. Por un momento alguna lagrimita amenaza con hacer de las suyas en todos ellos, pero la tranquilidad de saber que se volverán a ver pronto la hace desistir.  Mientras esperan la llegada del remis, Pedrito no deja de mirarlos con un interés especial, le brillan los ojitos y se nota que está conteniendo algo que quiere decir y no se atreve.
-¿Todo bien, campeón? -le pregunta Pedro. A él menos que a nadie se le ha escapado esa necesidad de expresar algo y el temor de hacerlo que demuestra el niño.
-Si… pero… -contesta con vacilación-, yo quería saber si ustedes… ya se casaron, o todavía no?
La madre abre los ojos como platos y Guillermo traga saliva. Pedro lo mira de reojo y se compadece de él. Se hace un silencio que no es incómodo, sino letal. Como ninguno de ellos se atreve a abrir la boca, o mejor dicho a cerrarla porque de la impresión se han quedado boquiabiertos, el niño vuelve a la carga.
-Bueno, si no lo hicieron espero que me inviten cuando lo hagan.
-Hijo mío, esa lengua es tu perdición… -logra articular la mamá con un hilo de voz-. Algún día aprenderá a pensar antes de hablar, disculpen.
-Descuide, -le contesta Pedro con una gran sonrisa- está bueno que sea espontáneo.
Guillermo no ha recuperado el habla. Se siente completamente nockeado, peor que un rato antes con la bendita Play. “Este chico no tiene once, tiene cuarenta y cinco” piensa al borde del soponcio.  Se da cuenta que su silencio puede incomodarlo, así que en vistas de eso y de no querer terminar pareciendo un dinosaurio, respira hondo y se anima a contestarle, mientras hace un rápido gesto circular que los involucra a Pedro y a él.
-¿Y ésto, también lo sentiste ahí? -y señala el pecho del niño.  Pedrito le sonríe cómplice.
-¡También!
Un momento después llega el auto, Pedrito los saluda y no los pierde de vista mientras el taxi se aleja. Ellos le devuelven el saludo con la mano y lo ven entrar a la casa con los mismos saltitos con que unas horas antes los recibió. Pedro toma la mano de Guillermo y le dice complacido. -Qué lindo amiguito nos trajo la vida, no?
-Si, mucho más que un amiguito creo… Pedrito es un ángel y nosotros siempre vamos a cuidar de él. Se lo debemos a su papá.
Ya en casa, se preparan para acostarse. Guille es el primero en hacerlo, se coloca el piyama de las noches “sin postre” mientras Pedro lo observa atentamente sentado en el borde de la cama.
-¿Qué pasa, cielito, no tenés sueño? Yo estoy muerto, el día fue tan largo…
-Me quedé pensando, solamente. Viéndolo a Pedrito… me vinieron muchas cosas a la mente.
-¿Qué? No entiendo.
Pedro se sonríe un poco avergonzado y se arrepiente del comentario. Hace un gesto de negación y se quita la camisa.
-No, ahora no me dejes así. ¿Qué pensaste?
Se gira y lo mira tratando de dilucidar si es momento propicio para semejante revelación. A veces Guillermo tiene un ánimo que mejor ni hablar. Esta noche lo nota relajado y predispuesto, se ve que la visita a Pedrito lo puso de muy buen humor.
-Yo… estuve pensando que… sería lindo, no sé… tal vez, algún día…
-¡Eh, cuántas vueltas, qué pasa, Pedro! Andá al grano.
Lo mira fijo y sonríe un poco sonrojado.
-Que me gustaría, me haría feliz… tener un hijo, con vos.
Guillermo se queda petrificado. Seguramente en algún momento se quedó dormido y ésto es un sueño, no cabe otra explicación. Pero no hace falta que se pellizque porque Pedro le toma la mano y el contacto le desmiente ese pensamiento. Todo es real, el calor de su piel y el temblor que empieza a recorrerlo a él.
-¿Cómo dijiste…, un  hijo? Pero yo… yo estoy grande para esas cosas, amorcito. ¡Ves, yo sabía, yo te lo dije en Brasil! ¡Que algún día te iba a picar el bichito!
-No, mi amor, no se trata de una necesidad biológica… no entendés. Yo no quiero tener un hijo. Yo quiero un hijo con vos.
Esas palabras lo derriban, derriten cada músculo de su cara y le hacen latir fuerte el corazón.  Es tan inesperado lo que acaba de oír, tan increíble y milagroso que algo así le esté pasando que cualquiera con dos dedos de frente se negaría a creerlo. Cuando ya su existencia parecía no esconder sorpresas agradables, cuando soñar semejaba una utopía, apareció Pedro y volteó todas las fichas del tablero. Y ahora ésto. Este mágico y sorpresivo deseo expresado por la persona que estuvo esperando toda la vida.  No hay remilgos posibles, no puede ensayar una pose de defensa. El Graziani duro y realista se desarma. Y todos sus miedos se esfuman como por arte de magia.
-¿Lo decís convencido… estás seguro, completamente?
-Tan seguro estoy como que hace un tiempo usted me propuso casamiento, y me obsequió un anillo que está esperando su turno de ser usado.
Ahora Pedro se recuesta a su lado, le transmite con una simple mirada la verdad de las palabras que acaba de expresarle. Pasa la mano por el borde de su rostro y un par de lágrimas caen sobre sus dedos. Guillermo advierte la humedad que lo delata y cierra los ojos, pero ya es tarde, no hay compuertas que puedan frenar la emoción que está sintiendo.
 -Te amo, Pedro. Y que sea lo que Dios quiera, lo que vos quieras. Estoy entregado.
Pedro lo besa y se impregna de ese sabor salado y dulce que ostenta su boca, lo abraza fuerte y acto seguido se sube encima suyo. Guillermo abre los ojos y lo observa en silencio, le duele el alma ante tanta belleza descarada. 
-Así es mi amor, que sea lo que Dios quiera… -murmura Pedro y comienza a desabrochar lentamente los botones del piyama.
En el resto de la noche, sus cuerpos se dicen todas las cosas que sólo son factibles de ser dichas sin palabras. Así, con caricias y besos y lágrimas. Con las armas que ese Dios al que entregan su destino quizás ideó el amor, muchos milenios atrás. Ellos reinventan ese amor y saben que lo seguirán haciendo cada día, por el resto de sus vidas.

CONTINUARÁ
***

17 comentarios:

  1. Te felicito! El final d este cap.es digno d una "escena" cmo diría el genial Julio Chávez.Muy interesante cmo retomás el deseo d Pedro x formar una flia,era algo q en algún momento iba a resurgir pero d una manera diferente: un hijo sólo c Guille,un hijo sólo c él...se nota q captaste a la perfección la personalidad y estructura d los personajes,t felicito nuevamente.En muy pocas líneas lográs transmitir su vínculo d una manera suprema,casi casi real... PD

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    1. Gracias, me alegra que hayas vuelto a comentar porque pensé que tal vez habías abandonado la historia, es un placer que te guste y un honor tu comentario ya que muchas veces uno duda si estará o no siendo fiel a la psicología de los personajes originales, un beso grande

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    2. Lei la historia completa,pero viajando bastante,asi q me era un poco difìcil comentar.Me encanctò el trìptico q armaste,x ir casi desmenuzando el "alma" d c/a uno,frente a tantos conflictos y situaciones adversas...son las historias q + me atrapan.A mi entender,los personajes originales estàn planteados d una manera excelente,c una estructura increible,muy fuerte en su concepciòn y ademàs, tuvieron una interpretaciòn extraordinaria x parte d los actores...t felicito xq en tu relato los hiciste "volar" + allà d cualquier fanatismo,logrando mantener ese adn intacto y cmo alguna vez t comentè: escribiendo c libertad.Voy a leer el final pensando en lo q vos misma escribiste: "que se cumpla su destino..." PD

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  2. re contra felicitaciones no puedo creer cada vez mejor tu escritura , ya todo fue dicho te superas en cada capítulo mara rosas

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    1. Mara un placer que te guste, de verdad gracias, un beso enorme!

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  3. y ...bueno...aplausos de pie sirven para disculparme por mis dudas??? Este capitulo es digno de una genial escritora...es como que todos los personajes encajan perfectamente el lugar correcto...como podes de golpe revertir lo que parecia imposible??? Lo disfrute de la primera a la ultima palabra.....Un abrazo Pilar

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    1. No necesitás disculparte Pilar, y muchas gracias por estar siempre al pie del cañón comentando, eso es un honor y un alivio para nosotras que publicamos con tantas dudas y temores, no sabés la alegría que provoca la compañía fiel de lectoras como vos! Un beso enorme!!!

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  4. Ahora si sos mi MARY .....no te enojes,yo soy así y sabes estoy llorando pero de felicidad....Yo te felicito porque realmente escribís maravillosamente y no creo que nadie se ofenda si digo que sos la mejor ESCRITORA del Blog. pero yo solo se lo que me duele el alma cuando ellos sufren o les pasa algo,pero hoy te digo GRACIAS porque hoy fueron felices sin ningún prejuicio ni temor....te amo MARY y perdón.....Mil perdones.....vos sabes que te amo y compartimos la misma locura......Esto me basta:"En el resto de la noche, sus cuerpos se dicen todas las cosas que sólo son factibles de ser dichas sin palabras. Así, con caricias y besos y lágrimas. Con las armas que ese Dios al que entregan su destino quizás ideó el amor, muchos milenios atrás. Ellos reinventan ese amor y saben que lo seguirán haciendo cada día, por el resto de sus vidas".GRACIAS.....Beso y abrazo.....

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    1. Ay Mirta... qué te puedo decir? La verdad me hubiera encantado que siguieras toda la historia, pero nadie está obligado, esto es por puro placer, si no no sirve... Gracias, un beso...

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  5. Por Diosssss Mary!!!
    Por fin se hizo JUSTICIA... Esta vez ciertas "influencias" estuvieron del lado correcto...
    Impresionante todo lo de "Pedrito Paranormal"... Es adorable!! Esa conexión que ha logrado con ellos, sobre todo con Guille... Mmmmmm, ya me estás dando unas ideas terribles, juaaaajuaaaaa... Vos me haces funcionar el matete a full...
    Y respecto de "Yo no quiero tener un hijo. Yo quiero un hijo con vos."... No voy a decir más que: JA-JA-JA (cada JA pausado)... O sí... "Será varón, será mujer, lo que Dios quiera como la primera vez a de venir con la ilusion de ser el niño que soñamos con amor." ;-)
    Ahora con: "-Te amo, Pedro. Y que sea lo que Dios quiera, lo que vos quieras. Estoy entregado." Me caí sobre el teclado, al piso, me derretí como hielo al fuego, me explotó el corazón de tanta dulzuraaaaa!!! Nena!!! Vos me vas a matar con frases como esas en boca de Graziani!!!
    Besoooooo amiguita linda!!!
    PS: No sabía que existía eso llamado "Atrapasueños", qué bárbaroooooo!!! Quiero uno, así no sueño con ya sabes quién...

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    1. Gracias Guille, en esta parte se hizo justicia y también se "redimieron" algunos personajes cuestionables, tipo el fiscal y alguien que aparecerá en el próximo... (Hasta Fabián y Matías terminaron haciendo buena letra), al fin de cuentas soy una tía buena, jajaja... Si, lo del hijo me reía anticipadamente, sabía que te iba a hacer pensar, vino muy premonitorio ese deseo... me va a gustar mucho ver a Pedrito en tu fic! Adoro a ese pendejo... además de piola es valiente así que hasta podría enfrentarse a los ets malos o Erminia sin vacilar! Si, lo del atrapasueños sería una buena idea para ahuyentar sueños tan espantosos, comprate uno jajaja Un beso grande y gracias por acompañarme todos estos meses!

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  6. Querida Mary...Recién resucito después de un día agotador como el de ayer y lo primero que hago es releer el capitulo y contarte que tu escritura me mata...si ellos sufren y vos me lo contás muero de dolor pero si están felices me encuentro en el limbo de felicidad...en este capitulo me encantaron algunas comparaciones, cositas, detalles que llamaron mucho mi atención... que paso a contarte...."No sería la primera ni la segunda ocasión en que la escena se transforma en escenografía y lo que parecía real en sólo un decorado"..."Sabés… las golondrinas son de esa clase de animales que cuando pierden a su pareja, se dejan morir casi con certeza. No lo pueden soportar, A mí me pasaría lo mismo que a ella -reflexiona Pedro. Guillermo lo mira y baja los ojos. -Y a mí…"...."Pasado, presente y futuro conjugados a fuerza de lágrimas y sufrimientos, de esperanzas y anhelos que por fin se hacen realidad. No podía dejar de pasar"..."Esas palabras lo derriban, derriten cada músculo de su cara y le hacen latir fuerte el corazón"...y bueno..lo ultimo ese final!! de excelencia! .."en el resto de la noche, sus cuerpos se dicen todas las cosas que sólo son factibles de ser dichas sin palabras. Así, con caricias y besos y lágrimas. Con las armas que ese Dios al que entregan su destino quizás ideó el amor, muchos milenios atrás. Ellos reinventan ese amor y saben que lo seguirán haciendo cada día, por el resto de sus vidas." Mary, ese final impresionante, sin palabras, me encantó, la presencia de PEdrito es tan asertada! y la confesión de Pedro...impecable y tan dulce! ahhhh volví a respirar!! Gracias por esto! Silvana

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    1. Sil querida, me hace feliz que pequeñas y sencillas frases salidas desde lo profundo del alma sean bien recibidas, es un honor. Y me alegra que les haya gustado la participación de Pedrito, fue un gustito que me quise dar porque lo extrañaba mucho desde la primera parte, necesitaba traerlo con alguna excusa. Y fue algo que detonó el deseo de Pedro, así que estuvo bien, pero no sabía si les iba a interesar y es una alegría que sí les haya gustado. Lo de la golondrina, por ejemplo, me surgió porque yo tambien encontré una de ellas en mi patio y como en esa época andaba muy interesada en conocer de la vida de esos animalitos me informé en internet, ahí decidí que era una parábola que podía aplicarse muy bien al amor de Guille y Pedro, ellos sin duda morirían de pena sin el otro... Te espero para un final sencillo, que promete más de lo que muestra pero que ojalá te guste... un beso gigante amiga!

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  7. Ayyyy Mary. Me dejas sin palabras. Tratato de buscar algo que no te haya dicho ya, pero es imposible. Cada capitulo es excelente. Me encanta la historia. Tu forma de contarla, los detalles, los sentimientos, etc, etc, etc. Ya te dije que no estoy triste de que termine, ya te "picara el bichito" y nos regalaras otra historia. Por ahora, esperare al prox. domingo (mas entera que otras veces ;) Besos Romina

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    1. Gracias por tu compañía amorosa Romina, como ya te dije yo también, has sido muy importante para mí, y sin duda en algún momento me tiene que picar el bichito, no sé bien todavía la magnitud de la picadura pero serás una de las primeras en saberlo! Un beso enorme, gracias Romi!

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  8. Mary... ¿Sabés que anoche soñé con tu fic ?y hasta soñé que te había dejado un comentario... Algo que hoy pude comprobar, fue tan solo parte de mi sueño. ¡Cómo habré sufrido en silencio que este capítulo relajante y esperanzador hizo que soltara toda la angustia en un sueño! Que increíble lo que hace la mente, se escuda, se protege, se defiende... Por eso, esta vez y mas convencida que nunca vuelvo a decirte que tenés un don. Nunca dejes de escribir.
    Respecto de la fic, me sumo al comentario de Guille B. ¡por fin una vez el universo conspiró a favor de ellos! Ese momento en el que Pedro se devanaba la cabeza pensando como iba a desvincular a Guillermo del asesinato de Miguel, cuando estaba viendo solo nubes y sombras.. y aparece Guillermo en la puerta del despacho, me largué a llorar como una tonta! ¡Bien Miller! ¡Sacaste un conejito de la galera y es lo menos que podías hacer por ellos después de la que te mandaste! Y ahora.. ¿Un hijo?.. Que belleza de proyecto! Ojalá podamos ver ( leer) a ese Grazianito . Beggio!
    ¡¡¡Gracias Mary por todo lo que le has dado a este espacio y a nosotras que te seguimos domingo tras domingo, sin especular a donde nos vayas a llevar!!! Aplausos de pie mujer!

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    1. Y yo anoche soñé con J... jajaja no viene al caso, pero me hiciste acordar! Qué sueñazo por Dios! Por qué me habré despertado, debí morir en ese momento! Bueno, ahora hablando con seriedad, viste cómo me gusta arreglar los entuertos jodidos que me mando? No me digas que no soy un amorrrrr, qué bruja ni bruja si siempre termino mordiendo el polvo y arreglando todo... Gracias a vos Sandra por tu apoyo incondicional... eso es algo que no voy a olvidarme jamás! Nos vemos el prox. domingo, voy a comprarme un champagne para festejar la palabrita fin... como mi admirada escritora estrella y editora. Un beso grandote!

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