
Una mañana complicada en el estudio. Idas y venidas. Guillermo estaba en una audiencia
complicada en tribunales y Pedro estaba preparando la estrategia de un caso que
tenían en común, para revisarla cuando volviera.
Minutos antes del mediodía suena el timbre… Pedro va a
abrir…se encuentra con un joven de menos de 30 años, apuesto, con una sonrisa dulce
y tierna mirada, que le dirige la palabra…
-¡Buenos
días!
-Si. ¡Buenos
días! ¿Qué necesita?
-¿Guillermo
Graziani se encuentra?
-No. El
doctor no se encuentra. Está en tribunales. ¿Quién lo busca?
-¿Y a qué
hora puedo encontrarlo?
-Desconozco
el horario de su regreso. ¿Quién es Ud.? – Visiblemente incómodo - ¿y para que
lo necesita?
-Necesito
hablar con él y ¿Ud. es?
Pedro a esa
altura ya estaba prendiendo su segundo cigarrillo, con la cara desencajada por
los celos, que irremediablemente no podía dominar…
-Yo soy su p…-
y se queda con la palabra atragantada porque en ése momento Guillermo va
entrando al estudio…y saluda al desconocido…-
-Eh Gerardo!
¿Cómo estás? ¿Qué haces por acá?
- ¡Hola
Guille! ¿Cómo estás? Y bueno, el otro día me dijiste, que cuando quisiera
pasara por tú estudio, y acá estoy
(entre contestación y contestación, abrazo con beso incluido)… le estaba preguntando acá al Sr. a qué hora
te podía encontrar…y parece que estoy de suerte porque llegaste justo. Vine a
invitarte a almorzar. ¿Podés?
Guillermo
mira a Pedro y disfruta internamente el momento, en que su Cielito está
transfigurado…y para intentar apaciguar un poquito las aguas…hace las
presentaciones de rigor…
-El Sr. es
el Dr. Pedro Beggio, mi socio. Pedro, el es Gerardo, mi compañero en la obra.
Pedro que
apenas puede oír lo que Guillermo le dice, hace una leve inclinación de cabeza,
con toda la cara de disgusto que puede demostrar…
-Guillermo
no puede salir a almorzar…tenemos que terminar la estrategia… (Con la mirada
fija y amenazadora sobre su amor)
-Uy…perdonáme, debí llamar antes de venir…
-No. Todo
bien, no te preocupes. Si no te molesta podemos almorzar acá, tenemos que preparar
la estrategia, por eso no puedo salir, pero tengo una hora, si te parece
podemos pedir comida acá.
Pedro, lo
mira incrédulo, incapaz de articular la más mínima palabra, de la bronca e
impotencia, que está apoderándose de él.
-Por mí está
más que bien, quiero hacerte un par de preguntas y que acordemos un par de
cosas, no te voy a robar más de una hora…te lo prometo.
-Guillermo
podemos hablar, por favor –le dice Pedro asesinándolo con la mirada – te espero
en el despacho.
-Sí. Mirá
Gerardo podés ubicarte por allá - señalando el patio – Dame unos minutos
necesito arreglar unos asuntos.
- Si no hay
problema. Te espero.
Guillermo se
dirige al despacho, avecinando la tormenta huracanada que le espera detrás de
las puertas. Toma aire antes de entrar…cómo queriendo tomar coraje, gira el
picaporte…
-¡¿Quién
carajo es?! ¡¿Qué carajo hace acá?! Ni se te vaya a ocurrir almorzar acá con
él, porque no te imaginás de lo que soy capaz. –le grita Pedro, enceguecido por
los celos – y encima ahora ¿soy tú “socio”?
-¿Estás
celoso mi amorcito? –Le dice Graziani, en tonito burlesco intentando detener el
tifón–
- ¡No seas
pelotudo Graziani!
- Sos tan lindo cuando te ponés celoso.
-¡Basta
Guillermo! ¡Lo sacás ya de acá!
- ¿Querés
que me vaya a almorzar con él a un restaurant? Me voy eh, ¡no me tientes!
Además ya te dije quién es, es mi compañero de obra. No entiendo porque ésta
reacción.
-A mi me
importa un carajo si es el mismísimo rey de Inglaterra. Vos de acá no te movés,
porque tenemos que terminar la estrategia del caso.
- Es lo que
le dije Pedro. Por eso vamos a comer acá.
-No te vas a
mover del despacho Guillermo. Va a esperar toda la hora ahí, ese pelotudo, para
que aprenda. – y enfila hacia la puerta, girando la llave y echándola a su
bolsillo.
-¿Pedro te
volviste loco? Dejáme salir, que tengo que hablar con él.
- Te dije
que de acá no te ibas a mover Graziani. Dejálo que espere. En algún momento se
va a cansar de esperar y se va a ir.
-¿Qué decís
Pedro? ¿Te estás escuchando querido? Esto que estás haciendo es de gente
psicótica. Dejáme salir, porque voy a llamar a Beto para que tire la puerta
abajo, si es necesario.
-Llamálo. –Le
retruca Pedro-
Guillermo lo
mira, y toma el celular de su bolsillo haciendo el intento de marcar, intento
porque Pedro se lo arrebata de las manos.
-Intentá
llamar ahora -lo desafía en modo ganador Pedro.
- No seas
insolente. Dame el teléfono ya. No me hagas perder la paciencia Pedro o…
- ¿O qué?
¿Qué me vas a hacer? Estoy muy interesado en saber que sos capaz de hacerme.
Guillermo lo
mira a los ojos, primero con impaciencia, pero después de ver el rostro de
Pedro, se le ilumina el suyo, y le responde, de manera pícara – te voy a llevar
al rincón, si no me dejás salir. ¿Qué te parece? Y no te voy a soltar más.
Y Pedro lo
mira sorprendido, y con su faz iluminada y llena de felicidad le responde –
Doctor, me encanta que se comporte de manera “normal”.
Ambos
encuentran sus miradas, sus corazones emparejan sus latidos y sus almas, en
conjunción con su mente, viajan a los recuerdos… y empiezan a reír…y a besarse
tiernamente al principio, apasionadamente después.
-Cielito, ya
no te voy a llevar al rincón, pero en un rato no te vas a salvar.
Pedro lo
mira haciendo puchero…
-¡Dale
amorcito! Que quiero que vayamos a hablar con Gerardo.
Y la cara de
Pedro se transforma nuevamente.
-No te voy a
abrir nada. Te vas a quedar acá porque tenés que cumplir tu palabra, de
comportarte de manera normal.
-Mi amor,
escuchaste lo que dije “VAMOS” a ir, no dije “VOY” a ir.
-¿Qué vas a
hacer Graziani? No vayas a intentar sacarme del medio porque te saco del brazo
del patio y no vas a hacer ninguna obra.
-¡Basta!
¿Decime que te hizo?
-Aparecer,
¿te parece poco? Que tenga que compartirte con él, entre las horas de ensayo,
el tiempo de la obra. Ya suficiente me saca a mí, de vos, cómo para seguir
teniéndolo acá, robándose las horas que me corresponden a mí, por derecho.
-Precioso,
él no te roba nada mío. Porque no tiene nada mío. Si yo soy entero tuyo.
-Entonces
sacálo de acá. Porque tú lugar de trabajo con él, es en el teatro, no acá.
-Abrí, que
vamos a ir a almorzar con él, dale.
-¡Qué! ¿Y
qué le vas a decir? “mi socio” tiene que presenciar esto porque está celoso.
-Mmm…podría
ser…pero si querés ver que le voy a decir abrí y vamos.
Pedro abre,
muy en contra de su voluntad. Guillermo lo agarra de la mano para llevarlo al
patio, se resiste un poco, entonces lo gira, lo lleva un momento al despacho,
nuevamente, y empieza a besarlo. Le toma la cara y hace que fije su mirada en
sus ojos – escucháme bien lo que te voy a decir, prestá atención. Éste cuerpo
que tenés delante tuyo, con su respectivo corazón y alma, te pertenece entero a
vos. Qué le hiciste a éste viejo boludo, que tenés enfrente, que te ama con
locura, no tengo idea. Sólo sé que te ama más que a su propia vida, que podés
hacer y deshacer a tú antojo sobre él, porque él no tiene independencia, no es
capaz de pensar por sí mismo cuando te tiene delante. Así que no podés sentir
celos de nadie. ¿Entendiste mi amorcito?- y nuevamente los besos, para intentar
calmar a la fiera, hasta que lo ve relajarse un poco y sonreír. –Así me gusta,
sin berrinches. –Guiñándole el ojo-
Lo toma de la
mano y lo lleva hacia el patio.
-Gerardo
disculpáme la tardanza, tenía que arreglar unos temas. Te quiero re presentar a
alguien que recién te presenté incorrectamente. Y que va a almorzar con
nosotros porque también quiere conocerte.
-¿Re
presentarme? No entiendo.
-Si. Ahora
paso a explicarte. No te preocupes. –Toma a Pedro de la mano y lo coloca a su
lado – recién te presenté al Dr. Pedro Beggio.
-Si. Recién
me lo dijiste. Tu socio.
-Exactamente.
Pero me faltó decirte algo. Él, además de mi socio en el estudio, es mi “socio”
en la vida, es mi compañero, es el amor de mi vida. Pedro es mi pareja.
Gerardo lo
mira con una sonrisa sincera – ¡¡Mirá vos qué bueno!! – Extendiéndole la mano a
Pedro – está mejor aún porque no le tengo que decir doctor ¿no? Mucho gusto
Pedro. Mi nombre es Gerardo y soy el compañero de elenco en la obra que va a
hacer Guillermo.
Pedro un
poco sorprendido, pero más enamorado de Guille después de semejante
presentación, le responde: ¡Hola Gerardo! –aceptando la mano -
-¿Todo bien?
– indaga Gerardo.
-Si. Todo
espectacular – responde Guille.
-Bueno y no
quieren que vayamos a un restaurante. Digo para que despejen un poco la mente.
Charlamos unos minutos y los dejo rápidamente para que vengan a terminar su
trabajo. ¿Qué les parece?
Guille
interroga a Pedro con la mirada, parece haber dejado de erupcionar el volcán. Y
Pedro contesta - Si amor. Vamos un
ratito y volvemos –
-Vamos –
responde Guillermo haciéndole un guiño de ojos a su amorcito.
El almuerzo
transcurre entre anécdotas de juicios ganados y perdidos, mezcladas con
detalles de su historia de amor y los arreglos para la nueva obra.
Se despiden
alegremente, no sin antes acordar un
almuerzo o cena en los próximos días para extender la charla.
-¡¡Viste
amorcito!! Tus celos no tienen justificativo…Gerardo es mi compañero de la
obra. ¡Es un buen tipo!
-Así parece.
Ésta vez te tengo que dar la razón
Graziani.
-Siempre la
tengo Dr. Beggio!
-No te
agrandés Guillermo.
-¡Yo soy
agrandado por naturaleza chiquito! Y vos sos celoso por elección.
-¿Te parece
que no me sobran los motivos? Siempre hay alguien rondándote, abogados,
actores, fiscales y mejor no sigo…
-Y yo qué
culpa tengo de ser tan lindo – le responde Guille, haciéndose el interesante-
-¿Tan lindo?
Estás pasable nada más Graziani. – con sonrisa picarona –
-Los otros
abogados, Fiscales y actores parecen no opinar lo mismo…pensándolo bien, me
parece que voy a ir a ésa entrega de premios a la me enviaron la invitación… Vos
no vas a poder ir cielito ¿no?
Pedro a esa
altura traía desfigurada su cara… y en plena calle, lo toma del brazo y lo acorrala
contra el primer árbol que encuentra… -¿A qué fiesta pensás ir solo?
-¡Pedro!
¿Qué hacés? ¡¡Te volviste loco!! Estamos
en el medio de la calle.
-¡¡Vos me
estás provocando mi amor!! – y sin más preámbulo empieza a besarlo
apasionadamente.
Y Guillermo
absolutamente indefenso ante esos arrebatos de celos le responde – voy a ir a
ésa fiesta a ver si para alguien soy lindo y no solamente pasable y obviamente
vos no podés ir.
A lo que
Pedro simplemente responde aprisionando su cuerpo aun mas contra el árbol y
haciendo más intensas sus caricias y sus besos
- Sino dejas de provocarme acá mismo, a mitad de la calle, en plena luz
del día, ¡te hago el amor!
-Pedro, ¿qué
decís? Ni se te vaya a ocurrir, ¡porque
te mato!
-¡No me
obligues a hacerlo entonces!
-¿Acaso me
ves apuntarte con un arma la cabeza para que lo hagas?
-No. Pero
con lo que me estás diciendo es como si lo hicieras. Te voy advirtiendo que no
vas a ir a ningún lado.
-¿Desde
cuándo vos manejás mi agenda querido?
-¡Desde que
estamos juntos Graziani! Además en ese tipo de fiestas hay ¡mil pelotudos al
salto! Para ver que pescan…
-¿Qué me
estás queriendo decir pescado o presa fácil?
-No. En vos
confío. En los que no confío son en esos “colegas” tuyos.
-No me vengas
con frases hechas Pedro.
-NO son
frases hechas. Es la verdad.
-¿Alguna vez
te dije que sos mucho más lindo cuando se te transforma esa cara hermosa por
los celos?
-¡Yo no soy
celoso Guillermo!
-¿Ah no? ¿Y
con qué adjetivo tendría que describir la escena que acabo de presenciar?
-Yo
solamente cuido lo que es de mi propiedad. ¡No sé de qué hablás!
-¿Tú
propiedad? ¿En qué momento me escrituraste que no me enteré? Quiero ver la
escritura traslativa del dominio.- le dice un Guillermo burlándose –
-En un mes y
medio, exactamente voy a poder mostrarte el documento.
-Que yo sepa
en 45 días me voy a casar, no voy a escriturarme a tú nombre.
-Es más o
menos lo mismo Graziani.
-Me hubieras
avisado antes. De esa forma no sacaba turno para el civil.
Pedro lo
mira entre serio y enojado. –Todavía estás a tiempo. Aún no firmaste nada. Todavía podés zafar.- y lo
suelta y empieza a caminar sin esperarlo.-
Y Guille
sale disparado a su encuentro, -¡Pará cielito! - intentando detenerlo,
tomándolo del brazo.
- ¡Soltáme!
– le dice un Pedro enfurecido -
-¡Era un chiste mi amor! – Intentando ponerse
delante – mierda que estamos susceptibles ¿no?
Y antes de
que Pedro atine a reprocharle o a contestarle algo, le toma la cara y le
estampa un beso, largo, apasionado, dejándolo sin aire. Y el enojo desaparece,
y Pedro devuelve el beso con mayor intensidad.
Entonces
Guille le dice – ¿Querés que vamos a la casa celosín? Tengo que cumplir lo que
te prometí en el estudio.
Y Pedro por
toda respuesta, le da otro beso, más largo que el anterior, que le hace perder
el sentido a Guillermo.
-Encima,
tengo que arreglarme para la fiesta – en tono de broma.
-Andáte y
vas a ver como soy capaz de volver al gimnasio y buscar a Diego.-Le responde
Pedro picarón.
-Conmigo eso
no tiene efecto chiquito. Yo no soy celoso. Yo no comulgo con los celos. Pero
al primero que se te acerque, lo mato.
-¿Seguro que
no sos celoso?
-¿Sabías que
te amo Pedro Beggio?
-Si. Pero me
encanta cuando me lo repetís. Yo también te amo mi amor.
-¡Taxi! …Vamos
a casa. ¡Ya vas a ver lo que es un comportamiento normal vos!
-Vamos a ver
qué tal re definís el concepto particular de “comportarse de manera normal”.
FIN.
Hay Maby que chispa hermosa!!!!! Escribís muy bello....me matan esos celos.......y Gera ,mi amor tan chiquito y tan hermoso si el supiera que anda en una Fics....jajajaj Gracias......te amo....
ResponderEliminarMirta.. ¿te imaginás la cara de Gerardo si supiera que es parte de este blog? Jajaja! Chiquito lindo!
EliminarJajaja! Si los celos, por lo general me pierden, estos celos me mataron! Pedro celoso de Gerardo! Naaaa! Tal como dice Guillermo, que bonito se pone cuando se enoja... ¡Maby cuanto se extrañaba tu chispa en este blog! Espero que sigas escribiendo, y sobre todo.. "esa" historia que nos dejó a todas embobadas. Una de las chicas me dijo: " No tendría que volver a leerla para saber que pasó, la recuerdo frase por frase".. ¿Que te parece? Eso si es llegar al público! Gracias Maby!!!! Un abrazote Guilledrista!
ResponderEliminarPrecioso!
ResponderEliminarLindisima..encantadora...buena mezcla de personajes...de las que lees con una sonrisa desde el principio hasta el final....un abeazo Pilar
ResponderEliminarQue hermoso capítulo Maby, esa introducción de Gerardo me fascinó, no sabía que Graziani estaba interesado en hacer teatro!!! Y Pedro con esos celos incontenibles que lo hacen actuar tan desesperado y salvaje, pero que ayudan a que Guillermo no se descarrile. El rincón, como adore ese rincón, llevalos mas seguido por favor!!! Impecable como nos transportas con cada unitario!!!
ResponderEliminarSon divinos juntos...me encantan!!Gracias
ResponderEliminarAyyyy por favor!!! Qué delicia!!! Qué espectáculo!!! Pedro lo "escrituró" a Guille... Me encanta este estilo!!! Para leerlo con una gran sonrisa!!!
ResponderEliminarMIS AMORESSSS, PEDRITO CELOSO, UNA CAPITULO APARTE, TAN TIERNO, DULCE, PASIONAL,CHIQUITIN LINDO, LINDO, MUY MUY.
ResponderEliminar-¿Tú propiedad? ¿En qué momento me escrituraste que no me enteré? Quiero ver la escritura traslativa del dominio.- le dice un Guillermo burlándose – AUTENTICO GRAZIANI, ETERNO, SOBERANO. LINDO.
GERARDO, BOMBONAZO PERO PEDRO ES PEDRO.
ME ENCANTO ESTE UNITARIO, YO COMO SIEMPRE ESPERO MASSSS.
GRACIAS POR TANTO.MONICA DE LANUS
Me encanta como escribis MABYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY plis no vuelvas a desaparecer porque nos hace tannnnnn bien leerte de verdad son fluida y romantica y super agradable alucino leerte gracias por estos unitarios maravillosos .....MAJO
ResponderEliminar