
Desde el faro se podía ver y presenciar la fuerza de las olas chocando contra las rocas, era algo que causaba adrenalina y miedo a la vez... Pero la inmensidad del mar que rodeaba toda la isla lo dejó sin palabras... La lluvia y el viento no cesaban y golpeaban los grandes ventanales del faro. Llegar hasta ahí arriba fue toda una odisea, la escalera caracol no terminaba mas... Pero el sacrificio lo valió, nunca imaginó encontrarse con semejante paisaje... Eran ellos dos, Dios, el mar… Y la nada misma
- Ojo vos, no salgas afuera, mirá que el viento es fuerte y te caerías al vacío... Mejor dicho al agua.
- ¿Nunca te sentiste solo en este confín del mundo?
- No. La soledad y yo siempre nos llevamos bien, es un poco difícil de explicar. ¿Por qué no preparás café mientras revisó todo?
- Bueno, por lo que veo pasás más tiempo acá que en el refugio.
Al mirar a su alrededor se podía observar que había una pequeña cocina, frazadas, una mesa con mapas cartográficos y una radio de transmisión.
Lo miró fijo - Este faro es mi refugio... El faro es mi verdadero hogar.
- Ojo vos, no salgas afuera, mirá que el viento es fuerte y te caerías al vacío... Mejor dicho al agua.
- ¿Nunca te sentiste solo en este confín del mundo?
- No. La soledad y yo siempre nos llevamos bien, es un poco difícil de explicar. ¿Por qué no preparás café mientras revisó todo?
- Bueno, por lo que veo pasás más tiempo acá que en el refugio.
Al mirar a su alrededor se podía observar que había una pequeña cocina, frazadas, una mesa con mapas cartográficos y una radio de transmisión.
Lo miró fijo - Este faro es mi refugio... El faro es mi verdadero hogar.
La forma de hablar del faro lo asustaba un poco, mientras preparaba el café lo observó detenidamente. Era un hombre de aproximadamente cincuenta años, y su rostro reflejaba los rastros de la experiencia vivida. Pero sus ojos tenían una gran tristeza, si tuvo mujer o una familia, de eso nunca habló. Casado no era, se dio cuenta porque no llevaba alianza.
Algo le causó mucha gracia, que siendo guarda costa le sobresalieran unos rollitos de mas en la panza, como si tuviera salvavidas propio.
- ¿Y vos de que te reís...?
- No, pensaba que para ir al baño tendría que bajar corriendo la escalera y creo que ni así llegaría.
-Bueno, por lo menos uno de los dos se divierte con lo que pasa.
- ¡Eh! ¡Vos nunca te divertís con nada! Y ya sé que estamos en una situación complicada, pero la tempestad ya calmará. O no.
- Perdón, no te quise hablar así, lo que espero es que nadie esté en el mar con este temporal.
Afuera, el mar embravecido era amo y señor de la situación...
Por lo que le contó, el faro poseía un generador electrógeno y cada dos meses venían fareros a revisarlo. Gracias a Dios el faro había sido construido con fuertes columnas y aunque ya llevaba muchos años en pie, nunca tubo rajaduras...
- ¿Qué te parece si esta noche nos quedamos acá, no es tan cómodo como la casa pero frío no pasaremos, me gustaría que veas algo.
- Bueno, pero que me vas a mostrar?
- No seas ansioso, acá tenemos para comer y cartas... De cocinar te salvás, pero de lavar los platos no.... Jajaja!
- Bueno… ¿Sabés? Me gusta verte así...
- ¿Cómo…?
- Contento.
- Gracias. Quiero arreglar un poco lo mal que te contesté hace un rato, soy un poco rompe pelotas.
- ¡Uy! ¿Te creíste que no me había dado cuenta? Jajaja!
Las risas de los dos eran más fuertes que los ruidos de la propia naturaleza, el viento y las olas celosos de no ser el centro de atención se sintieron ofendidos.
.............................. ..........................
La noche llegaría a cubrirlo todo y la lluvia no había cesado, parecía haberse intensificado mas y en esa honda oscuridad del afuera, la única luz visible era la del faro, solo ella no permitía llenar de oscuridad el cielo...
- Vení, acercate y abrigate que vamos a salir afuera, te voy atar a esta soga por seguridad
- Bueno… ¿Pero estás seguro de atarme? ¿Es necesario...?
- Si, por supuesto...
El espectáculo era imponente, los truenos en contraste con la luz del faro jugaban en el cielo una competencia para ver quien iluminaba más y agradeció haber aceptado atarse, sino la fuerza del viento lo hubiese hecho volar como un débil barrilete.
- ¿Y? ¿Qué te parece…?
- Maravilloso...
Sentados, mientras tomaban los dos una taza de café, cada uno se perdía en sus propios pensamientos.
“¿Qué significa “maravilloso”?”
“¿Por qué los recuerdos no vuelven? ¿Quién soy?”
El amanecer llegó y con él, otro día lluvioso y frío.
- Hola. Bajo, uso el baño y preparo el desayuno.
- Bueno.
Los días siguieron pasando y la monotonía lo tenía de bastante mal humor. No podía ayudar en casi nada, pasaba sus días leyendo libros de la pequeña biblioteca o durmiendo, las charlas con él se habían vuelto bastante espaciosas ya que él ansiaba estar el mayor tiempo posible en el faro y recordó la discusión de la noche anterior.
- ¡Uy! Se me hizo tarde… No, es que estuve ajustando unas cosas… ¿Ya comiste? ¿Querés hacer algo?
- Si comí. No se para que bajaste, si allá te sentís más cómodo.
- ¡Bueno che! Tampoco contestes así... Hubieses subido.
- ¿Para qué? Si no me dejás hacer nada. Contestame una cosa… ¿Qué te pasa con el faro?
- ¿Qué me va a pasar? Es mi trabajo, yo salvo vidas… ¿O no te acordás de eso?
- Anda a cagar… Me voy a dormir... Buenas noches.
.............................. ............
Desde ese momento fue como si él hubiese puesto una pared entre ellos, o mejor dicho, al faro mismo.
Algo le causó mucha gracia, que siendo guarda costa le sobresalieran unos rollitos de mas en la panza, como si tuviera salvavidas propio.
- ¿Y vos de que te reís...?
- No, pensaba que para ir al baño tendría que bajar corriendo la escalera y creo que ni así llegaría.
-Bueno, por lo menos uno de los dos se divierte con lo que pasa.
- ¡Eh! ¡Vos nunca te divertís con nada! Y ya sé que estamos en una situación complicada, pero la tempestad ya calmará. O no.
- Perdón, no te quise hablar así, lo que espero es que nadie esté en el mar con este temporal.
Afuera, el mar embravecido era amo y señor de la situación...
Por lo que le contó, el faro poseía un generador electrógeno y cada dos meses venían fareros a revisarlo. Gracias a Dios el faro había sido construido con fuertes columnas y aunque ya llevaba muchos años en pie, nunca tubo rajaduras...
- ¿Qué te parece si esta noche nos quedamos acá, no es tan cómodo como la casa pero frío no pasaremos, me gustaría que veas algo.
- Bueno, pero que me vas a mostrar?
- No seas ansioso, acá tenemos para comer y cartas... De cocinar te salvás, pero de lavar los platos no.... Jajaja!
- Bueno… ¿Sabés? Me gusta verte así...
- ¿Cómo…?
- Contento.
- Gracias. Quiero arreglar un poco lo mal que te contesté hace un rato, soy un poco rompe pelotas.
- ¡Uy! ¿Te creíste que no me había dado cuenta? Jajaja!
Las risas de los dos eran más fuertes que los ruidos de la propia naturaleza, el viento y las olas celosos de no ser el centro de atención se sintieron ofendidos.
..............................
La noche llegaría a cubrirlo todo y la lluvia no había cesado, parecía haberse intensificado mas y en esa honda oscuridad del afuera, la única luz visible era la del faro, solo ella no permitía llenar de oscuridad el cielo...
- Vení, acercate y abrigate que vamos a salir afuera, te voy atar a esta soga por seguridad
- Bueno… ¿Pero estás seguro de atarme? ¿Es necesario...?
- Si, por supuesto...
El espectáculo era imponente, los truenos en contraste con la luz del faro jugaban en el cielo una competencia para ver quien iluminaba más y agradeció haber aceptado atarse, sino la fuerza del viento lo hubiese hecho volar como un débil barrilete.
- ¿Y? ¿Qué te parece…?
- Maravilloso...
Sentados, mientras tomaban los dos una taza de café, cada uno se perdía en sus propios pensamientos.
“¿Qué significa “maravilloso”?”
“¿Por qué los recuerdos no vuelven? ¿Quién soy?”
El amanecer llegó y con él, otro día lluvioso y frío.
- Hola. Bajo, uso el baño y preparo el desayuno.
- Bueno.
Los días siguieron pasando y la monotonía lo tenía de bastante mal humor. No podía ayudar en casi nada, pasaba sus días leyendo libros de la pequeña biblioteca o durmiendo, las charlas con él se habían vuelto bastante espaciosas ya que él ansiaba estar el mayor tiempo posible en el faro y recordó la discusión de la noche anterior.
- ¡Uy! Se me hizo tarde… No, es que estuve ajustando unas cosas… ¿Ya comiste? ¿Querés hacer algo?
- Si comí. No se para que bajaste, si allá te sentís más cómodo.
- ¡Bueno che! Tampoco contestes así... Hubieses subido.
- ¿Para qué? Si no me dejás hacer nada. Contestame una cosa… ¿Qué te pasa con el faro?
- ¿Qué me va a pasar? Es mi trabajo, yo salvo vidas… ¿O no te acordás de eso?
- Anda a cagar… Me voy a dormir... Buenas noches.
..............................
Desde ese momento fue como si él hubiese puesto una pared entre ellos, o mejor dicho, al faro mismo.
Continuará.
Mmmm que complicadito Madame Buterfly, que difícil lo veo......esto va a ser todo un desafío para Ud. que escribe y para mi que no soporto que sufran.....Digame Madame como nos llevaremos Ud. y yo????????.......Guillermo un duro de aquellos....por lo menos eso demuestra y Pedro no se queda atrás......me gusta la trama....me gusta la Fics......mucho me gusta,mucho....pero,siempre la abuela tiene un pero, que no sufran mucho por favor!!!!! Espero develar en el final su identidad......beso...
ResponderEliminarME ENCANTO!!
ResponderEliminarMe gusto pero podría ser mas larga tu ficción mara rosas
ResponderEliminar¡Ay por Dios! Estoy atrapada con esta historia y muuy intrigada! ¿¿¿Que lo une a Guillermo tanto con el Faro??? ¿Que misterio esconde esta extraña relación entre el y ese espejo de luz que ilumina a los navegantes noche tras noche? Por otro lado ese naufrago rescatado no parece tener demasiada necesidad ni de saber quien es, ni a donde pertenecía, y mucho menos de volver a ese lugar. Parece estar muy a gusto ahí, con Guillermo y en el refugio.. ¡Ay señora del misterio! ¿Que secretos se esconden detrás de estos días de tempestad que los obligan a estar juntos? Espero y con muchas ansias el próximo capítulo!
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con Mara, quiero capítulos más largos! Preciosa tu forma de describir el ambiente, aún no han picado ninguno de los dos pero se me hace que no faltará mucho... ese ambiente seguramente hará despertar algo en ellos, espero que sea así y no sigan peleando y se terminen empujando de cabeza desde la punta del faro, jajaja! Por favor no desaprovechen semejante clima! Besos!
ResponderEliminarMas largo por favor!!!!!!!!!!!!!!!! Para mi Guillermo se esta aislando porque empieza a sentir algo por Pedro y no se lo quiere permitir....y Pedro lo veo mas afectado por la actitud de Guille que por no saber quien es y si alguien lo espera creyendolo muerto....pero ese Faro va a ser testigo de grandes cosas!!!!!!!!! Necesitamos capitulo doble!!!!!!!!!!!! Un beso Pilar
ResponderEliminarme encanta esta historia diferente de verdad tiene mucha onda miss butterfly y ya me atrapo...espero muy ansiosamente el proximo capitulo y si todas piden mas largo yo tambiennnnnn espero que Pedro y guillermo tengan mucho romance y esos encuentros a los que nos tienen acostumbradas graciaas de verdad por escribir para nosotras......majo
ResponderEliminarQue buen capítulo!
ResponderEliminarQue buen capítulo!
ResponderEliminarMadamme...ya que no quiere entregarnos su nombre, al menos podemos pedirle qeu alargue un poco su narración! es muy atrapante, el ambiente del faro, la tormenta que no para, este muchachito que no sabe quien es y ese hombre que está obsesionado por ese faro, intrigante y muy lindo! me encanta! Gracias Sil
ResponderEliminar