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lunes, 7 de septiembre de 2015

" "P & G" - LA MERCERÍA" - Cap. 31 - (By Guillermina Pedris)

" "P & G" - LA MERCERÍA" - CAPÍTULO 31







Pedro lo observaba sin que él cayera en cuenta de ese detalle y la escena lo enterneció tanto que hasta se le cruzó por la cabeza dar macha atrás con ese plan. Guillermo con una libretita en mano, revisaba la heladera y las alacenas e iba anotando prolijamente lo que Anita tenía que comprar.  Cuando creyó tener la lista completa, tomó su teléfono e hizo la primera llamada.
_Si, Anita. Disculpe que la moleste en el fin de semana, solo quería preguntarle si el chico que se ocupa de cortar el césped y de el jardín va a venir el lunes, así le dejo el dinero para que usted pueda pagarle. _Pausa.  Guillermo escucha atentamente. _ ¡Ah! Bien… Entonces la semana que viene le dejo el dinero. _Nueva pausa._ No, no pasa nada Anita, no se preocupe. Es que Pedro va a estar muy ocupado y entonces lo voy a ayudar con estas cosas… Usted cualquier cosa que necesite hable conmigo. Gracias por la preocupación. _Otra pausa y Guillermo que ya empieza a revolear los ojos. _ Buen fin de semana para usted también Anita. Nos vemos. _ Y corta resoplando como un rinoceronte.  
_¡Pedro! ¡Pedro vení, por favor!
Hace su aparición como si hubiese estado ajeno a todo lo que observó escondido. _ ¿Qué pasa amor?
_Orientame un poco con el tema de los carnets de vacunación. ¿Por dónde empiezo a buscar información?
_Ni idea, el que sabe es Robertino, amor. Preguntale a él.
Lo mira con odio, con resentimiento… Hasta que el índice de Pedro se alza y lo señala.
 _No quiero escuchar una sola queja Graziani. Y menos un reproche. Además vos lo elegiste como padrino de nuestro hijo, así que llamalo, y de paso empezá a llevarte mejor con él.
Segunda llamada y con cara de culo como pocas veces vista. Apenas pasaron tres segundos para que se escuchara del otro lado esa voz imperfecta que tanto lo irritaba.
_¿Guillermo Graziani llamándome a mi? ¿Le pasó algo a Peter o es una broma de la vida?
Tomó aire y tuvo que pensar mucho en la carita de Kendy para poder continuar.
_ Robertino… Qué raro hablás, pero… en fin… No es por eso por lo que te llamo. Es que Pedro va a estar muy ocupado y quiero darle una mano en todo este trámite de la adopción de Kendy.
Robertino sintió que una extraña emoción le corría por el cuerpo. Carraspeó un poquito pero todo esfuerzo fue inútil, no pudo mejorar su voz. _ ¡Ay que tierno! Yo sabía que no me equivocaba cuando suponía que dentro tuyo y debajo de esa capa de hostilidad, vive un Guillermo diferente. ¿A ver? ¿En qué te puedo ayudar fiera?
“Fiera”… ¡No! Así no se podía ni siquiera empezar. Tuvo que hacer algo de respiración diafragmática para enviarle a su cerebro señales tranquilizantes y recordar cuanto amaba a Pedro y lo que urgente que era rescatar a Kendy de tanta soledad para seguir adelante con la charla. Como pudo se calmó. Algo…
_Como te dije, Pedro va a estar muy ocupado. Así que yo me voy a hacer cargo de los trámites de la adopción… Y la verdad es que no se por donde comenzar._ “Bueno Guillermo”, pensó. “Lo más rápido que puedas y sin respirar,  como cuando eras chico y te obligaban a tragar ese jarabe para la tos con gusto a veneno para ratas” _  Quería saber si podías darme una mano con el tema, Pedro me dijo que el que más sabe de esto sos vos.
Robertino dio gracias al cielo de que el Osi no estuviera cerca porque lo que le provocó la idea de hacer “algo”, lo que fuera, junto a Guillermo lo hizo ruborizar. Él amaba a su Osi, y respetaba mucho a Pedro, pero tenía esa personalidad tan histérica, que le hacía acariciar lo imposible… Jugar el juego de la seducción. Sentirse deseado aunque jamás se atreviera a concretar. Pero para él la vida era así, un despliegue continuo de hormonas, y Guillermo Graziani era el sonido de esa flauta que lo hacía erguirse ondulante como una serpiente hipnotizada, justamente por ser poseedor de esa capacidad de seducir sin desearlo.  Tragó todo lo que se le atoró en la garganta y respondió queriendo sonar de forma natural.
_ Encantado. _Trataba de impostar un poco la voz. _En todo lo que pueda ayudarte contá conmigo.
Guillermo apoyó el celular sobre su pecho, tomó aire, en un gesto de saturación se restregó las cejas y volvió a llevar el celular a su oído justo para escuchar… _¡Hola! ¡Hola! ¿Guille, estas ahí?
_Si… Acá estoy. Bueno, tenemos que empezar con los carnets de vacunación. ¿Vos tenés idea de donde se aplican las vacunas y todo eso?
_ Te cuento…  Lo que les van a dar es una especie de librito necesario para acreditar las vacunas obligatorias que exige el país al que vayan a viajar,  y una vez que se las hayan puesto,  debe estar firmado por un médico y sellado por el centro de vacunación. _ La cara de Guillermo era de naranja amarga. ¡Cuánto le costaba escucharlo hablar! _ Guille, si vos querés yo me hago un pique y te explico donde tenés que ir por ese tema y de paso podemos conectarnos con el internado donde está Kendy para ver cómo va el tema de los papeles… No sé si Pedro te dijo que de eso se ocupan ellos.
Doblegando su desprecio, aceptó de mala gana pero sonando de forma exactamente opuesta. _Te lo agradecería mucho Robertino.
_¡Genial! ¡Me tiene fascinado esta idea de ayudarlos a adoptar ese niño! ¿A qué hora querés que vaya?
Guillermo tenía un debate con su consciencia. Por más esfuerzo que hiciera, no se lo bancaba, pero le quedaba muy clara la buena intención y la energía que el diseñador le ponía a esa causa que no era suya. Así que suavizó el tono. _ ¿En eso de las cinco te parece bien?
_Me parece. A las cinco estoy ahí… Ah Guille! ¿Te molesta si voy con el Osi? Los fines de semana nos gusta estar juntos…
Eso si que era un alivio, el Osi le cayó bien desde esa primera vez que lo conoció en aquel famoso desfile. _ Por supuesto que no… ¿Cómo me vas a preguntar eso? Carlos es siempre bienvenido. “Y además, eso te garantiza tener la cabeza pegada al cuello por un día más” pensó, pero obviamente no lo dijo.
_ ¿Ves? ¿Ves que sos un bombón escocés?  Frío por fuera, pero con un corazón de dulce de leche.  A las cinco nos vemos Fiera…
Hacía su mayor esfuerzo para que se le pasara el enojo, la chiche y el berrinche… Se llamaba solito a una reflexión. “Es un histérico, un insoportable, un pelotudo…  Pero es talentoso, bien predispuesto a ayudar, y en el fondo un buen tipo, por algo lo elegí yo mismo como padrino de mi hijo.”
_¡Dale pibe! A las cinco nos encontramos en casa. _ Hizo una pausa. _ Y gracias por todo Tino.
Del otro lado del teléfono, Robertino sintió que con esa última frase el culo se le volvía de mercurio, más pesado que el plomo, y se fue deslizando lentamente contra el piso sin poder evitarlo. _Dale… a las cinco nos vemos. _ Y cortó.
Llegaron puntuales con facturas de manteca y una rosca de grasa y chicharrón… Pedro bajaba las escaleras cuando Guillermo ya había abierto la puerta y los estaba haciendo pasar. Al verlo acercarse a saludar lo miró fulminante. Se había tuneado un poquito y eso puso a Guillermo en ese estado de ánimo recurrente en él.  Quedó como campo minado, un paso equivocado y estallaba la bomba…  Le descollaban las nalgas debajo de un jean azul Gabucci, chupín, gastado, de corte bajo y semirecto,  y una remera De los Cojones de la línea  “Darth Vader”, ese personaje antagonista y principal de la trilogía cinematográfica de Star Wars. Se estaba haciendo el lindo. Lo irritaba que se vistiera así sabiendo que iba a ir Robertino que siempre estaba alzado, pero ya lo iba a tener a solas, pendejo provocador…!
De acuerdo a lo que había pactado con Guillermo y en ese nuevo rol que ocupaba en la vida de los dos, Pedro los hizo pasar al interior de la casa, les pidió que se sintieran como en la suya, se mostró como el buen anfitrión que era, y les preguntó que querían tomar. Preparó el equipo del mate a pedido de los invitados, y mientras Guillermo y Robertino se plantaban delante de la computadora, él y el Osi charlaban animadamente tirados sobre los sillones de la sala de estar.
Desde esa corta distancia, lo miraba una vez más, como con bronca y dudando. Le costaba concentrarse.  Había algo extraño en Pedro.
Mientras el que hacía todo el trabajo era el diseñador, porque él era un perfecto inútil, de a ratos prestaba atención a lo que iba logrando Robertino quien más solícito que nunca le iba anotando todos los datos relevantes como direcciones, teléfonos y entidades a las que se debía dirigir… Y por momentos volvía la vista a Pedro. Algo le decía que estaba teniendo una reincidencia femínea… Esa ropa, ese cabello húmedo y despeinado, pero cuando se acercó con un mate y la bandeja de facturas hacia ellos lo pudo confirmar.
Si, era predecible.  La idea de sentirse la “señora” de la casa que solo cocina, conduce un deportivo y se dedica a incursionar en las voluptuosas sensualidades de Eros, sumado a la idea de tener un hijo, era de suponer que iban a dejar salir esa parte de él. Sus pestañeas estaban un poco mas arqueadas  y más oscuras que de costumbre y debajo de la línea de sus ojos, una sombra sutil enmarcaba sus rasgos… “Tendría que haber imaginado que esto iba a pasar, se volvió a pintar los ojos. Y ahora no solo delineador, rimmel también. Va incursionando… Lo vamos a tener que hablar. Si esto llega al rubor, a la sombra o al lápiz labial no me va gustar. Me voy a sentir como Ugo Tognazzi en La Jaula de las Locas.”
 Pero no estaba lindo, estaba hermosísimo, maravilloso, perfecto. Tan perfecto que al verlo irse deseó poder deshacerse de Tino y del Osi para poder atraparlo en un rincón y tenerlo solo para él, pero la reunión recién empezaba, tendría que juntar paciencia.
Ya habían pasado un par de horas, Robertino le dejó escritas todas las instrucciones para comenzar con los trámites, se comunicó con el orfanato y confirmó que todo iba sobre rieles, pero pese a estar muy interesado en el trámite de la adopción, Guillermo no podía quitar sus ojos de la figura de Pedro. “Mal que me pese, debo admitir que tan mala idea no fue. Desde que implementamos el cambio de roles ya no cocino, no lavo platos, no hemos vuelto a discutir y Pedro está tan feliz y relajado que su “otra parte” del trato la cumple cada día mejor.” Una sonrisa de placer se dibujó en sus labios, y Robertino que estaba a su lado, creyó que era para él y se ruborizó.
_¡Ay Fiera! ¡Qué placer me da poder ayudarlos con esto! Y además… esa sonrisa que me acabás de regalar vale todo el esfuerzo del mundo…
Cayó a tierra de un hondazo. Su mirada saltó de Pedro a Robertino en un relampaguear de ojos. Lo miró con lástima… “¡Ay Robertino! ¡Qué pelotudo sos! En eso no tenés competencia…  Deberías estar en los Guiness… Porque intentar buscarte en el Registro Nacional de Pelotudos es una pérdida de tiempo, sos el mejor, pero no figurás por pelotudo… Si alguna vez en la vida me sonrío así por vos, me hago sacrificar”. Respiró profundo y le habló con la escasa simpatía que le salía en ese momento.
_El agradecido soy yo, gracias por tanta ayuda. _En el fondo, pero muy en el fondo, había momentos donde ese ser extraño podía llegar a conmoverlo. “No se puede ser un boludo a pedal por elección, algo debió pasarte taradito… Algún trauma de la niñez quizás… El bullying en la escuela tal vez. O alguien, distraídamente, te apagó el horno antes de tiempo. No sos mal tipo, pero te faltan minutos de cocción…  Pero bueno, voy a tratar de ejercitar la paciencia. Todo lo que sea por Pedro, por Kendy y por esta familia que soñamos. _ Yo el lunes empiezo con las vacunas, y si te parece, a la tarde te llegás al estudio y vemos como están las cosas en el orfanato.
Tino se sintió tan importante que su rubor se intensificó. _ Si, claro… El lunes por la tarde voy y vemos juntos como sigue todo. _ Apagaron la computadora y Pedro viendo que habían terminado, hizo una pregunta que le iba a costar una respuesta bastante intensa…
_¿Se quedan a cenar?
Robertino saltó como eyectado de la silla _ ¡Seee! ¿Si Osi? ¿Nos quedamos a cenar con nuestros amigos?
Carlos, el Osi, tan diferente a su pareja, tan centrado y con ese sentido de ubicación que Robertino no tenía, antes de aceptar se aseguró de que la propuesta no fuera un cumplido sino una verdadera necesidad antes de decir que si.  Con solo dos palabras Pedro fue tan convincente que aceptaron, se quedaban a cenar…  Guillermo sin que nadie pudiera verlo, mordía las cortinas de la cocina por no gritar… “¿Por qué no me pregunta antes? ¿Por qué no consulta? Se corta solo… ¡Yo no quería que se quedaran a cenar! Pedro… Esta me la voy a cobrar y esta misma noche… Esperá que se vayan y vas a ver donde te entran todas mis quejas…” Recobró la compostura, se acercó al grupo, le dio un abrazo sincero y sentido al Osi, ese tipo le caía bien de verdad… Su estado de irritabilidad comenzó a bajar. 
Pedro empezó a cocinar y Tino lo ayudaba en lo que podía.  Guillermo y el Osi charlaban sentados en la mesa de la cocina. Ya habían destapado un “Tempranillo”  que compartían entre los cuatro y esa picadita que no podía faltar. Ese vino de cuerpo medio elaborado de una variedad de uvas que le daban  una característica muy especial, casi como fragmentado entre los Pinot Noir y los Syrah, comenzaban a hacerlos transitar por el camino de la camaradería.              
Su aroma destacaba las notas frutales y permitía detectar ligeramente fragancia de especias, cuero, tabaco y alcohol.  La suavidad de su textura persistía en los paladares de los cuatro y les iba soltando la lengua. Lo que para Guillermo en un principio había sido una mala idea, comenzaba a ser una fiesta de esa pocas que le gustaban. Se sentía a salvo en la intimidad de su hogar junto a Pedro y a dos personas que le inspiraban confianza.  En realidad a Tino lo tenía en capilla, pero Carlos era un tipo con el que daba gusto compartir una cena. Le costaba horrores comprender que hacía un hombre tan hecho y derecho, tan sabio, tan pensante, al lado de Robertino. Pero bajo los efectos del vino recordó una frase: “El corazón tiene razones que la razón no comprende”. Algo de especial debía tener esa mandrágora para que el Osi estuviera con él.  Tal vez fuera una especie de “belladona” que produce un fruto de efecto narcótico que estimula el deseo sexual por su alto valor afrodisíaco, si no era algo así, no le encontraría explicación.
Sintiéndose muy a gusto con la compañía se atrevió a hablar. _Pedro… ¿Me parece a mi o a vos se te olvidó comentarle algo a tu amigo?
Pedro se sonrió, dejó de hacer lo que estaba haciendo y se acercó a Robertino… _Tino, Guille y yo queríamos pedirte algo…  ¿Aceptarías ser el padrino de Kendy?
Robertino alcanzó a mirarlo por última vez antes de comenzar a desintegrarse como un muñeco de cera frente al fuego y con los ojos ya cerrados… Lo tuvieron que sostener entre los tres para que no se diera la cabeza contra el piso.
CONTINUARÁ. 

13 comentarios:

  1. Noooooooooooo! Amo , recontra amo...adoro La Merceria!!!!! No me voy a detener en ninguna frase porque todas fueron perfectas!!!!!! Cuando creo que no te podes superar lo haces y con creces!!!!!! Mori con Robertino!!!!!!!!!!!!!!!! Mori con todos!!!! Gracias por seguir escribiendo.....Pilar

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    1. ¡Gracias Pilar! Que lindas palabras... Para mi es un recreo escribir La Merce, es algo que disfruto. Me sana, me aleja de las circunstancias difíciles.. Un bálsamo. Por eso disfruto tanto compartirla con ustedes.. ¡Gracias Pilar!

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  2. No podes....no podes hacerle eso a mi Guiie......jajajajaja me mataste de risa.....no me acordaba que era lunes!!!! noooo, no podes ser tan HDP........ que genial!!!! sos increíble, fuera de serie.....es indudable que naciste para escribir comedia....eso te lo afirmo y te lo firmo...... Me matan los "pensamientos de Guillermo" y Robertino me puede.... "Robertino dio gracias al cielo de que el Osi no estuviera cerca porque lo que le provocó la idea de hacer “algo”, lo que fuera, junto a Guillermo lo hizo ruborizar. Él amaba a su Osi, y respetaba mucho a Pedro, pero tenía esa personalidad tan histérica, que le hacía acariciar lo imposible… Jugar el juego de la seducción. Sentirse deseado aunque jamás se atreviera a concretar. Pero para él la vida era así, un despliegue continuo de hormonas, y Guillermo Graziani era el sonido de esa flauta que lo hacía erguirse ondulante como una serpiente hipnotizada, justamente por ser poseedor de esa capacidad de seducir sin desearlo. Tragó todo lo que se le atoró en la garganta y respondió queriendo sonar de forma natural". Esto y la descripción que Guille hace de su Pedro me hipnotizaron...... Digna para que Barone la lleve a la pantalla........sos algo fuera de serie......Te amo mujer.....Así de simple: ME GUSTA MUCHO LA MERCERÍA......

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    1. Te puedo asegurar que ""los vi a los cuatro""...... te amo...

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    2. ¡Ay Mirta! "Boca de ángel" ver esto en la pantalla sería algo así como el sueño del pibe. Muchas votaron por Diego Ramos en el papel de Robertino jajaja! Los pensamientos de Guillermo son tan ácidos que me rio sola cuando los escribo, Pero no soy yo, es él.. Eso que los personajes cobran vida y hablan por si mismos es verdad. ¡Gracias Mirtuchi! Y mandale una copia a Berone jajajaja!

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  3. No solo Tino merecería estar en el Guinness vos también porque no se puede meter tantas frases ocurrentes así como así en un solo capítulo! Juro que me dio pena el pobre Robertino, pensando que Guille es un bombón escocés, que le dedica una sonrisa melosa a él... cayendosele el culo de mercurio al piso... ruborizandose al imaginar haciendo algo con él... y así todo el tiempo con tanta buena onda mientras Guille no paraba de pensar cosas tremendas de él... bueno, al menos acepta que es un buen tipo... pero sigue teniendo esa mirada tan intolerante con él que no puede menos que darme mucha pena. Espero que algún día pueda llegar a quererlo un poquito... jajaja hoy me puse del lado del pobre Robertino... qué personaje eh!!! Se hace querer con todos sus defectos, y a pesar que la intolerancia de Guille me hace matar de risa también me da pena! Que si le hicieron bullying, que si se cocinó de menos, jajajaja poooobreeee no es para tanto Guille aflojá por favor!!! Sandra, genia total del humor y la ocurrencia, Mercería for ever and ever!!! (Te lo pido en todos los idiomas del mundo) Besos nena, gracias! ♥♥♥

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    1. ¡Gracias Mary! Últimamente tengo la sensación que escribir La Mercería cuando mas rayada estoy, es la mejor idea que tuve, porque se ve que me desahogo poniendo toda mi ironía en boca de Guillermo. ¡Seee pobre Robertino! Guillermo admite que es un buen tipo, pero no puede con esa inercia de menospreciarlo.. Es como que va viene, hace un intento por quererlo un poco, pero Robertino tiene una habilidad para sacarlo de las casillas nunca vista.. Así que tal vez de a poco lo vaya aceptando, pero que deje de pensar esas cosas o de tanto en tanto hacerlas audibles, ya lo creo un imposible. Gracias por esas palabras tan lindas... eso de los Guinness... Eso si que ayuda a poder continuar. ¡Abrazo Guilledrista Mary!

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  4. aaayyyy Sandra, solo vos podes ponerle tanta ternura y amor a una historia como esta. Adoro a este Guille!, puedo visualizarlo en cada situación que lo pones ;) y Pedro, un toquesito femíneo, me mata! Hermosa historia!. Muy divertida. Me encanta! Me encanta! Me encanta! Cada lunes, me parece taaaaannnnn corta. Me quedaría horas leyendo. GRACIAS Sandra! Besos Romina

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    1. ¡Romi de mi corazón! Yo soy la que te agradece que cada lunes me mandes ese mensajito tan alentador y reconfortante preguntando si hay Mercería. Me conmueve que las esperes con tantas ganas. Me ayuda a seguir, ilumina mis musas... Me alegra el alma. ¡Gracias Romina!

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  5. Y llegó el día en que Guille y Tino tuvieron que estar juntitos! Pero el menú que llevó la visita de light no tiene nada: facturas de manteca y rosca de grasa y chicharrón? Ohhhhhh, me parece que así le va a resultar todavía más difícil a Guille digerir a Tino, jajajaja! Qué iluso el diseñador, pensar que Guillermo le pueda dedicar un gesto o una palabra amorosa... Pero, en medio de todo, parece que la van llevando bastante bien...
    Esperemos que puedan cumplimentar con todos los trámites...
    Hermosas las fotos que elegiste, son dos bombones irresistibles!
    Beso grande tocaya!

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    1. Gracias Tocaya! Veo un gran intento en Guillermo de llevarse mejor con Robertino, pero creo que no va a haber caso.. Cuanto mucho, pueden llegar a mantener la paz verbal, pero interiormente. creo que Guillermo no va a parar jamás de emitir esos pensamientos acerca de Robertino. ¡Que le vamos a hacer! Le tiene alergia... jajaja! Pero debo admitir que eso me divierte, y mucho! Gracias Guille!

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