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jueves, 29 de octubre de 2015

"LA FUNCIÓN" - Unitario - (By Mary Buhler)

"LA FUNCIÓN" - UNITARIO






Dedicado a Guillermina J. Belardi Trotta Standke (con mucho amor).
***

Ese día se levantan tarde y deciden desayunar directamente en el estudio. Mientras Guillermo pone a calentar el agua para los mates, Pedro escucha pacientemente a Cuca que le lee su versión del oráculo moderno, el horóscopo de la última página del diario.
-PISCIS… Amor: La clave del éxito en la convivencia está en la tolerancia por parte de ambos en la pareja. No hay recetas mágicas. Riqueza: Sientes que tu trabajo no te satisface, ya no te provoca el mismo placer que antes. Es hora de buscar nuevos horizontes.
-Mmm en eso la pifió. Seguí Cuca…
-Bienestar: Para estar bien contigo mismo, es necesario recorrer un camino interior donde puedes encontrar cosas buenas y malas. Conócete a ti mismo. Sorpresa: Descubres que tu pareja guarda secretos en su pasado.
-Ambiguo pero bueno, zafa… y vos, Guille querés saber qué te depara el destino hoy? –le pregunta en tono de burla anticipando que lo mandará a freír churros.
Guille se detiene con el termo bajo un brazo y el mate en la otra mano.
-Traé los bizcochitos, cielo… a ver Cuqui, ¿cuál es mi pronóstico de hoy?
-No, no es el pronóstico es el horóscopo… -Guille se ríe con ternura-. A ver, vos sos Cáncer… Amor: Alguien muy cercano te está seduciendo. Te llama la atención la idea de una aventura, pero tú estás en pareja. Piensa antes de hacer algo.
Pedro se detiene en el umbral y se da vuelta a mirarlo con expresión interrogante. Guillermo alza las cejas y se disculpa. –Yo no lo escribí, amorcito, no te enojes. Dale, tía, que tengo que hacer.
-Bueno... –prosigue Cuca con parsimonia-.  Riqueza: No te guíes por los consejos de los demás, toma las decisiones en base a tu experiencia, tu instinto y tus convicciones. Bienestar: Estás pasando por una situación de stress que puede afectar tu salud, busca opciones de entretenimiento para salir de la rutina. Una cena, una película u obra de teatro pueden obrar milagros en tu ánimo. Sorpresa: Alguien que hace años que no ves regresa a tu vida.
Guille ceba el primer mate y hace un gesto de disgusto. –Ay, quema como la mierda… a ver, alcanzame los bizcochitos. Viste, Pedro… es una boludez eso del horóscopo, lo que hoy te lo ponen a vos, mañana a mí, pasado a Cuca, se van alternando para que no sea tan evidente que es pura charlatanería… es un aleatorio. Seguro que lo tienen programado en la computadora.
-No sé mi amor… por ahí la pegan en algo, pero tenés razón, es puro bla bla.
-Sin ir más lejos, a vos te salió que estás descontento con tu trabajo y a mí que alguien que hace años que no veo, regresa… ésto es imposible que te lo pueda anticipar un horóscopo… mandan cualquiera.
-En dos cosas acertaron… que estaría bueno que hagas algo especial para salir del stress de la rutina y en que… guardás secretos en tu pasado… -dice mirándolo con los ojitos entornados.
-Si, tenés razón, voy a ver qué puedo organizar para distraernos… -y mientras mordisquea un bizcochito teclea muy concentrado en la computadora.
-No te hagás el boludo, contestame.
-¿Qué, amorcito? –le dice haciéndose, obviamente, el boludo.
-Qué secreto de tu pasado guardás. Hablá antes que empiece a pensar que  me escondés algo...
-Mi amor… yo escondo muchas cosas, tené cuidado –le dice alzando las cejas y apuntándole con el dedo.
-Evasor…
-Tontín! –y ahí los dos aflojan y largan la carcajada.
Golpean la puerta del despacho. Pedro se levanta a abrir, seguramente debe ser el cliente que esperan para media hora después que se adelantó. Abre y la vista sigue de largo, no hay nadie allí. Alguien carraspea y entonces baja la mirada en un ángulo de 45º y lo  vé. En un primer momento se siente tentando a largar la risa, pero se contiene por educación, lógicamente. Le mira las orejas buscando encontrar las terminaciones en punta de los hobbits pero aparentemente las tiene redondas, como todo el mundo. El hombrecito le pregunta con una vocecita aflautada y vacilante.
-¿Se encuentra el doctor Graziani?
Pedro se hace un lado y deja que Guillermo conteste por él.
-Pero hombre, pase, adelante… -se levanta y le da la mano a través del escritorio.
-Acá le traigo, doctor, como le prometí. No es un palco porque ya están todos ocupados con los abonos pero la ubicación es inmejorable. Décima fila, al medio. Es para esta noche, espero que la pueda aprovechar porque no se repite muy seguido. Es una función especial.
Guillermo mira el papel que le da el hombrecito y acto seguido le toma las manos, agradeciéndole calurosamente. Le promete que al día siguiente pasará a abonarle las entradas. Cuando vuelven a quedarse solos, se sienta y comienza a tipear en la computadora.
-A ver… Enrico Tornatore… pero mirá vos… es una eminencia, el tipo.
-No me contaste que habías reservado boletos para la Ópera…
-No, es que este hombre tiene un hermano que trabaja de ordenanza en el Colón y yo hace un tiempo le comenté, al pasar, que me gustaría mucho ir a una función. Mirá que justo… me aparece eso de que tengo que salir, en el horóscopo, y viene este hombre con dos boletos… las casualidades existen, no?
-Le veo cara conocida.
-Es el canillita del kiosko de Tribunales.
-Ah…  Y decime, a esa función, no hay que ir de gala, no?
-Por supuesto que sí, mi vida. Es una función especial, el maestro Tornatore culmina en nuestro país la gira internacional que lo llevó por Asia, Europa, América y que conmemora sus cincuenta años de director de orquestas como la Sinfónica de Boston y la Opera Garnier de París, -lee en Wikipedia-. Lo acompaña… -busca en las entradas- la Orquesta Filármonica de Viena… la puta. Leí en una noticia que vienen diplomáticos de países vecinos, es muy importante este tipo. Qué suerte que tuvimos, Pedro.  
-Pero justo hoy que tenemos una reunión a las cinco… te parece que llegamos?
De más está decir que el resto de la jornada se conecta al 220 y despacha todo como un verdadero correcaminos, mientras consulta en internet de reojo cosas que Pedro sospecha que tienen que ver con la función de la noche.  A las seis y media de la tarde, terminan y parten velozmente a casita para aprontar la ropa que usarán. Pedro elige en cinco segundos, traje gris topo, camisa y moño negro, pero Guille se demora más de media hora en decidirse por uno. Saca los mejores y los apoya sobre la cama. Los mira con ojo crítico, se los prueba, ensaya distintas combinaciones. Putea cuando tiene que descartar alguno, ya sea por un hilito salido o un botón perdido. Finalmente el elegido es uno negro que va a usar con camisa blanca y corbata negra. Austero y elegante.
-¿Cómo me queda, me ves bien? –le consulta a Pedro no muy convencido.
-Estás divino mi amor… Y yo, como estoy? –le pregunta dando una vueltita seductora.
-Ay, cielito… estás más rico que un sacramento relleno con dulce de membrillo… te comería de un bocado –dice con los ojos encendidos.
Pedro se pavonea encantado, sabe que Guille ya está empezando a calcular las horas que faltan para regresar y quitarle esa camisa con los dientes. No hay maestro ni filarmónica que puedan distraerlo de su perdición. Para su sorpresa, Guillermo agrega: -Pero nos espera algo más importante, amorcito mío. La función del Año… no perdamos tiempo, vayamos ya!
Cuando bajan del remise, se quedan anonadados ante la larga cola de gente que espera para entrar. A Pedro lo apabulla tanto despliegue de oro y alhajas, se siente transportado a otra ciudad, a otro país… es como si hubieran aterrizado en París o Londres, no parecen estar pisando el mismo suelo que hace cinco minutos. Caminando hacia la cola, Guillermo está tan entusiasmado que se le adelanta unos pasos, Pedro más rezagado escucha al pasar algo que lo hace dar vuelta repentinamente. Las últimas palabras que alcanzó a oír son “cara de culo”, y no es que se sienta inclinado a darse vuelta por identificarse con semejante epíteto pero le llama la atención el tono burlón y la voz gangosa del que lo dice. No ve a nadie que sea candidato de haber lanzado el insulto, solo más gente elegante bajando de autos y algún que otro abridor de puertas que hace su rutina de trabajo.  Seguramente le habrá parecido.
Guillermo ya alcanzó su lugar en la cola y le hace señas que se apure. Está eufórico y eso que todavía ni entraron.  -¡Mirá, con tantos años que tengo y nunca vine a una función! Esto es histórico, Pedro… y nada menos que con el maestro Tornatore y la Filarmónica de Viena… un lujazo! Bien vale las diez lucas que nos gastamos.
-¿Queeeeé…! ¡No me digas que pagaste éso por un par de entradas… te volviste loco? ¡Con esa guita nos íbamos una semana a la costa!
Guillermo abre los ojos al tope, indignado. –¿Y vas a comparar semejante evento con una semana de tortura física y mental en la playa, Pedro? ¡Qué herejía!
-Aflojá, Guille… que tan mal no la pasaste cuando nos fuimos a San Bernardo, eh…? Bien que te revolcabas feliz en la arena aquel día, cuando nos quedamos solos… otra que “La laguna azul” fue…
-Shhhh callate, desbocado… y mejor no me hagas acordar. Quisiera saber quién fue el hijo de puta que nos afanó la ropa que dejamos en la playa. No puedo ni pensar en que nos hayan sacado fotos cuando salimos por fin del agua…
-Si es así, todavía se deben estar riendo… mirá que tratar de taparte las bolingas con un caracol de mar… solo a vos se te ocurre.
-Pedro, nunca más, ¿me oís? Nunca más piso una playa. Ni en ésta ni en las siguientes cinco vidas. Salvo que en alguna nazca medusa, conmigo no cuenten.
La cola, por suerte, avanza rapidísimo. Una señorita muy elegante los acompaña hasta su asiento. Fila diez, al centro, ofrece una vista privilegiada no solo del escenario sino también de todo el teatro, palcos incluídos. Pedro se maravilla de la majestuosidad del lugar. Empieza a parecerle que no fue tanto el gasto, después de todo. Es un momento mágico y tal vez no se vuelva a repetir. Guillermo observa a su alrededor fascinado, no deja de moverse inquieto y de mirar la hora todo el tiempo, ansioso porque empiece la función.
-¿Te conté que se gastaron como cien millones de dólares en restaurar todo el teatro? Hay visitas guiadas todos los días, podríamos venir, no?
-Claro, Guille.
-Mirá lo que es esta cúpula… sabés, las pinturas que estamos viendo no son las originales, estas fueron encargadas al maestro Soldi en la década del sesenta… no es una maravilla? El escenario tiene un disco giratorio que puede accionarse eléctricamente y cambiar las escenas con rapidez… Y el foso de la orquesta… -ahí Pedro desconecta el audífono cerebral y se limita a quedar en piloto automático. Guille se pasó media tarde fisgoneando en internet averiguando cosas del teatro, del  maestro Tornatore, de la orquesta filarmónica y hasta de la vida de cada tipo que compuso las obras que van a interpretar. Es un bolazo descomunal. No ve la hora que empiecen así se calla. Hasta tanto no llega ni su amor por el arte musical ni su aguante por las pasiones de Guillermo. En un momento dado, o bien advirtió sus bostezos o él mismo se aburrió y cambia de ocupación. Empieza a observar a su alrededor, buscando gente conocida. Y en eso demuestra más pasión que con la instrucción que le estuvo dando un rato antes.
-Mirá, -le dice tocándole el brazo- allá adelante en el palco, esa no es Mirtha? Y la que está sentada al lado me parece que es Susana…
-¿Qué Mirtha? ¿Qué Susana? Ah, sí, me parece que sí…
Al minuto… -Y aquél, el de la primera fila, no es  el coso éste, el del gobierno, cómo se llama…
-¿Cuál? ¿El pelado que no vino de traje? Si, me parece que es el que decís… -no tiene idea a quién se refiere pero no le importa un carajo. Ya es la octava persona que le pregunta si será o no.
La suave música de fondo se detiene justo al mismo tiempo que Guillermo enmudece. Parece que le hubieran estado poniendo la cortina musical a él. Se gira a mirarlo y descubre que está pálido, blanco como una criollita que se desarmó en la leche. Intrigado, sigue el curso de su mirada absorta y da con un palco. Sí, Guillermo se ha quedado inmóvil, mudo y enfermo mirando un palco.
-¿Qué pasa, amor… a quién viste ahora?
-No… yo… no te puedo creer… maldito mundo pequeño…
-¿Qué, algún cliente coñazo? No te preocupes, enseguida apagan las luces y no lo ves más.
-Pedro… -dice apretándole el brazo- mirá allá… en el palco más bajo, el que le sigue al de Mirtha… el tipo ese con el gato al lado… el gordo de barba. ¿Lo ves?
Mira y reconoce el tipo que le está marcando. Es un individuo bastante llamativo, no solo él sino también la vedetonga que lo acompaña, una mina enfundada en un estridente vestido rojo y pieles que no se ven nada sintéticas.
-Sí, el que se parece a Pavarotti… Pavarotti antes de hacer dieta –agrega un poco sorprendido de las proporciones del pobre hombre.
-Ése, el gordo choricero ése… el que ocupa como tres asientos… lo conozco, Pedro… por desgracia lo conozco.
Pedro se da cuenta que Guille está profundamente conmovido pero no entiende por qué. Si no fuera por el lugar, pensaría que se trata de algún ex convicto que mandó a la sombra, o algún tipo que lo estafó. O tal vez algún corrupto de esos que pululan por la vereda de la “ley”. Todo puede ser, todo menos lo que escucha a continuación.
-Es un ex compañero de colegio, de la primaria… no lo veo desde hace… cuarenta años… y justo me lo tengo que encontrar acá. Uy… tenía razón el horóscopo de Cuca… una persona que hace años que no veo… es él!  Es creer o reventar.
-¿Un compañero? ¿Y por eso te hacés tanto problema? Relajá, amor, no puede ser tan grave.
-¿No puede ser tan grave? No tenés idea lo que estás diciendo, Pedro… mi vida fue una pesadilla por culpa de ese gordo. Ya me había olvidado… uia… me siento un poco mareado…
Pedro lo mira preocupado. Alarga la mano y trata de aflojarle el nudo de la corbata para que respire mejor, no le gusta nada esa reacción que está teniendo. Qué exagerado, piensa. Guillermo le quita la mano.
-El gordo Secondi… la puta madre que lo re mil parió. Me olvidé que existían personas como él en este mundo. Cuarenta años… y miralo. Desde primero de secundaria que no lo veo… repitió como tres veces y después abandonó. El muy desgraciado a pesar de todo, progresó… era una bestia ignorante, no sabía ni escribir bien la palabra bien. Le preguntabas cuál era la capital de Uruguay y te contestaba Uruguayana. Vivía morfando y burlándose de todo el mundo… de todos. Y si le contestabas, si te defendías insultándolo se iba lloriqueando y diciendo  “¡Qué le pasa a este loco!”, como si él no hubiera largado el primer insulto…
-¿De vos también se burlaba?
-¿De mí, preguntás? De mí peor que de nadie… me tenía de punto el reverendo guanaco. Ahora hablan del bullying como si fuera algo de este siglo… ya en los setenta el gordo Secondi me hizo conocer lo que significa esa palabra… se ve que a la noche, se dormía pensando qué nuevo apodo ponerme… todos los días inventaba uno distinto. Cuatro ojos, olfa, granuja, pelapapas, “Desgraziani”, cara de bragueta, putoski,  linterna…
-¿LINTERNA?
-Si, porque siempre le meten las pilas por atrás…
Pedro abre los ojos azorado. –¿Ya eras puto de chico, vos?
-No Pedrito… pero se ve que el gordo Secondi, además de sorete era adivino. ¿Te das cuenta por qué me pongo mal? Vengo a pasar la mejor noche con vos, y me lo tengo que encontrar a él… esto es ser yeta, no hay caso.
-Qué yeta, qué decís… simple y sencillo, no mires más para allá. Fijá la vista hacia adelante, al escenario.
Comienzan a sentir el aprontar de los instrumentos detrás del telón. El flujo de gente es cada vez más escaso. Las luces van bajando de a poco, ya se nota la inminencia del comienzo de la función.
-Tenés razón, no puedo permitir que este gordo salame después de cuarenta años me siga torturando. Si no lo miro, no está. Ya pasó –dice y le sonríe con una amplia sonrisa llena de buenas intenciones. Pedro le corresponde con otra igual. A los quince segundos, lo escucha suspirar amargamente.
-¿Y sabés que es lo peor? Que mi viejo me decía… quedate tranquilo, Guillermo, los brutos como ese no llegan ni a la puerta en la vida… se quedan en el camino. Vos vas a ser un profesional, te va a ir bien, vas a tener plata… y el boludo ése ni a lustrabotas va a a llegar. Pobre viejo… cómo se equivocó, miralo a este desgraciado… sentado en el mejor palco, con un traje imitación Armani y un gato siliconado al lado que demuestra la tremenda cuenta bancaria que debe tener. A veces hay excepciones… qué injusticia.
-Mi amor, olvidate… pensá en nosotros, en esta bella gala…
-¿Y sabés que me revienta más? Que seguro, si lo encaro, el muy sorete ni se acuerda de mí… porque estos tipos no tienen memoria ni consciencia, no registran lo que hacen.
-Guille, pensá en la guita que gastaste…
-Tenés razón. A la mierda el gordo puto ese, se acabó –rebusca en los bolsillos y saca nuevamente el programa. Lee durante unos minutos y luego alza la vista y vuelve a suspirar.
-Lo único que falta es que me lo cruce a la salida. Te juro que si me lo encuentro…
-¡Ni se te ocurra! ¡Llegás a hacer un escándalo y conmigo no cuentes más! Tranquilizate o me levanto y me voy.
Se ve que alza la voz al decir eso porque la gente que los rodea por delante y a los costados se da vuelta a mirarlos.
-Sh, Pedro, no te alteres… no es para tanto. Estoy haciendo catarsis, nada más. Mirá que lindo… ya corren el telón.
El público disfruta en silencio la exquisita interpretación de Fausto en manos de la orquesta de Viena y la majestuosa dirección del maestro Tornatore. Al finalizar el primer acto, el aplauso es atronador.  Guillermo aplaude con poco entusiasmo, Pedro lo mira de reojo y advierte que no mira hacia el escenario sino a un costado. Al palco con el gordo Secondi.
-Pedro, aprovecho el intervalo para ir un momento al baño. ¿Me acompañás?
Va a decirle que no tiene necesidad cuando por el rabillo del ojo ve levantarse al doble de  Pavarotti y dirigirse a la puerta del palco. Cambia automáticamente de respuesta.
-¡Te acompaño!
Todo marcha sobre rieles hasta que saliendo del baño, sucede lo que tanto temía. Se cruzan al gordo que se había demorado en el hall hablando con unas personas.  Guillermo se le va al humo como una mosca a la miel. O mejor dicho, como una mosca a un sorete. El gordo Secondi lo ve venir y abre los ojos horrorizado. Se vé que, o Guillermo es muy expresivo, o sigue siendo adivino el gordo. Pedro manotea para detenerlo pero apenas alcanza a pellizcarle la tela del traje. Se le escapa por un pelito, y es algo que lamentará por mucho tiempo.
-Ah, pero qué pequeño es este mundo… cómo andás, pedazo de hijo de puta! Tantos años sin verte… se ve que te fue muy bien en la vida… te morfaste todo, gordo! ¿Cómo hiciste tanta guita? ¿Laburaste en Hollywood de papá de la ballena Willy… o trabajás de catador de mortadelas en la fábrica Palladini?
El tipo se queda más frío que un iceberg. Lo que Guillermo no sabe es que justamente él, en ese momento, es una especie de Titanic que enfila directamente hacia un bloque de hielo que lo va a hundir en el mar de la ignominia. Sigue con los insultos y Pedro descubre que su amor tiene un ilimitado catálogo de improperios, no entiende cómo puede inventar tantas aberraciones.
-¿Te acordás cuando te cagaste encima, gordo tetón? Le pedías a la profesora de Historia que te dejara ir al baño y no te dejaba… al final, cuando sonó el timbre y enfilaste para el baño ya era tarde! La baranda que quedó en el aula no la podían sacar ni tirando una bomba atómica… tuvimos que tomar la clase el resto de la semana en el aula de música… Y la vez que te pusieron las amonestaciones… -ríe desaforado- la paja que te habías hecho con la profesora suplente… te pescó el preceptor y casi te hace echar del colegio!
El silencio que los rodea es sobrenatural.  La gente los mira alternativamente a Guillermo y al gordo, como en un juego de tenis, esperando ver donde cae la pelota. El pseudo Pavarotti continúa inmóvil y un río de sudor corre por los costados de su cara. Pedro ruega que no se caiga redondo allí o el cráter que va a dejar insumirá otros miles más en refacciones.
-Pero sabés qué, gordo forro, todo se paga en esta vida… sabés lo que es el karmaaa? –le dice apuntándole con el dedo-, es lo que te va a venir a cobrar todo lo que hiciste, porque algún día, todo se paga! Por ejemplo, el yiro ese que llevás pegado al brazo –el yiro está detrás del gordo, mirando la escena con cara de espanto-. Ese esperpento te va a dejar más seco que una galleta marinera, te va a dejar en bolas sin un peso, y encima con más cuernos que una manada de rinocerontes, y ahí, ahí el universo se va a cobrar todo lo que me hiciste, gordo pajero!
Acto seguido comienza a reír histérico y Pedro ya no sabe si tomarlo de un brazo y escapar del teatro lo más lejos que les den las piernas, o rendirse y caer al piso chupándose el pulgar.
La yirola comienza a llorar a los gritos, y un guardia se acerca a preguntar qué mierda está pasando. Sólo que lo hace con elegancia. -¿Algún inconveniente, señores?
Pavarotti, extrañamente, apunta con la mano hacia Guillermo y le dice al guardia. -Questo bastardo insulta me brutto!  Mi ha insultato… E la mia povera signora!
-¡Qué decís, pedazo de gordo salame? ¡No sabés ni hablar castellano y te hacés el europeo! ¡Andá a cagar!
Y ahí es cuando en un arranque de locura psicópata, pero por sobre todas las cosas, temeraria, se arroja contra el iceberg que lo va a mandar al fondo del océano.
-¡Sorete!
-¡Mascalzone!
La contienda termina en menos de un minuto. Afortunadamente, porque si los dejaban cinco segundos más Guillermo salía en camilla rumbo al hospital… o la morgue. Un grupo de guardias lo separa del grandote y lo arrastran de ahí con rumbo desconocido. Pedro mira como se lo llevan y no sabe, una vez más, si sentir pena por él o salir rajando, tomarse un remis y dejar que se vuelva solo como David Banner en el Increíble Hulk, de castigo. Solo y con el voleo en el orto que seguramente le van a pegar para que aprenda.
Tiene que presenciar cómo todo un séquito de empleados y gente engalanada rodea a Secondi intentando calmarlo. El muy cabrón sigue lamentándose en italiano, haciéndose el ofendido.
Casi se cae desmayado cuando escucha a sus espaldas. –Dios mio, qué problema… ¿y si ahora nos declaran la guerra por atentar contra el Embajador?
-¿Embajador… de qué? –pregunta Pedro metiéndose en la conversación.
-Es el señor Embajador de Italia… el doctor Giovanni Espínola dal Ponte, conde de Venecia. Y ex cantante lírico. Invitado especialmente para la función, junto con su esposa, la actriz dramática Claudia Lorenzato… la actriz que acaba de ganar un Globo de Oro… –le informa un tembloroso empleado.
Más títulos y honores no pueden tener los muy desgraciados. Pedro comienza a silbar bajito mientras enfila hacia la puerta. Con un poco de suerte nadie se avivó que venía con él, con el loco que atentó contra el señor embajador y su señora esposa. Sale a la calle, se sube el cuello del saco y espera apoyado sobre una columna, a varios metros… en algún momento tendrá que salir Guillermo… más pronto que tarde, piensa acertadamente.  Allí viene, con las manos en los bolsillos del pantalón, un evidente chichón en la frente que seguramente se ganó cuando chocó contra el iceberg, y mirando hacia el piso,  muerto de vergüenza.  Apenas lo alcanza a Pedro y sin detenerse le dice: “Busquemos un taxi ya”. Están haciendo señas a los autos que pasan cuando a sus espaldas una voz gangosa y burlona larga un… -“¡Qué hacés, “LINTERNA”, yo sabía que un olfa como vos iba a llegar alto”!
Se dan vuelta al unísono y ven a un flaco panza caída que recibe un billete de dos pesos de una viejita por ayudarla a subir a un taxi.
-¡Secondi! –exclaman los dos a la vez.
-¡Qué pequeño es el mundo, no, Desgraziani? –y corre a abrir la puerta de un taxi para que suban.

FIN
***


7 comentarios:

  1. Te amo Mary.....sos increíble, maravillosa.......tu comedia es muy, muy buena.....Estoy feliz de que ellos esten asi de juntos y su vida cotidiana sea tan hermosa.....jajajajajajajajajaja Haces descripciones tan bellas de sus momentos, que se me eriza la piel....... Ellos son lo máximo y vos los pintas de cuerpo entero como yo los amo, como todas los amamos.Gracias hermosa.......Siempre brillas.......Beso y abrazo........

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  2. Que lindo Mary volver a leer-te ;) Pobre Guille! , mi amooooor!!!! lo tenes de papelón en papelón. Ese " uia… me siento un poco mareado…" chiquiiiito! Haberse gastado toda esa plata y pasar esa noche.... Ese horóscopo "predictivo" :( Otro que el de Antonio ;) "Linterna", por favor! me mate de risa! Prontito, otro por favor!!!! (vos sabes que no puedo dejar de pedírtelo). Besos Romina PD: Gracias Sandra por publicar en estos días atareados ;)

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  3. Linterna ..y por que?? Ya eras puto de chico?? ? Los diálogos son geniales... Muy bueno y divertido,.. Justo lo que necesitaba !!! Besos Pilar

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  4. Ayyyy Mary, Mary!! Sos tremenda!!!
    Ante todo, muchísimas gracias por la dedicatoria!!!
    Este Guille... Pobre Pedro!!! Lo que tiene que presenciar!!! Te digo? Este papelón fue peor, pero mucho peor que el de Marcial... Porque aquél fue entre cuatro paredes y sólo dirigido al primo de Cielito... Pero este... Es un papelón público!!! Podría haber terminado en los medios: "PRESTIGIOSO ABOGADO PENALISTA A LAS PIÑAS E INSULTOS CON SU EMINENCIA EL EXCELENTISIMO EMBAJADOR DE ITALIA Y SU SEÑORA ESPOSA (A LA QUE TRATÓ DE GATO BARATO) EN LA FUNCION DEL AÑO DEL TEATRO COLON" Ohhhhhh, digamos que la sacó barata... Nunca me imaginé que la tan ansiada función iba a terminar de manera tan bochornosa! Después de haber dejado un fangote de guita en las entradas...
    El apodo "linterna"... Jajaja! Paaaaaabre! Pero lo que le sacó a relucir Guille, de la popó que inutilizó el aula una semana... Y la manuela con la profesora es peorrrrrr, jajaja! Ni hablar de las "profesiones" que le adjudicó, en Hollywood, y en Paladini... También... Cómo podía estar tan seguro que era el gordo Secondi después de tantos años!! Qué manera de arruinarse semejante evento!!!
    Genial, genial, genial!!!
    Y ya te dije que quiero detalles de las vacaciones en San Bernardo... Este Guille, con Pedro se anima a cualquier cosa, hasta hacer la "laguna azul"... Ahí ya no le resulta tan aburrida y odiosa la playa... Se divierte mucho más que el perro, jajaja!
    Te mando un beso enorme!!!

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  5. Ayyy Mary de mi vidaaaaaaaaa juaaaaaaaaa me mató este unitario...en primer lugar ese horoscopo predictivo en alusión a aquella escena tan recordada...bueno que escena de ellos no recordamos!...ahora, mirá que gastarse esa enooorme cantidad de dinero en dos entradas para terminar asi! es para matarlo! Cielito #tecompadezco....algunas "perlitas imperdibles".... estás más rico que un sacramento relleno con dulce de membrillo...mirá que tratar de taparte las bolingas con un caracol de mar… solo a vos se te ocurre.... naaaaa imaginarme LA escena de la Laguna Azul y despues a Guille tapandose las bolingas me mueeeeero! .....Pedro desconectando el audífono cerebral y quedando en piloto automático! pobre Guille mi vida hablando solo! y lo que siguió...y ese desenlace ...Cuatro ojos, olfa, granuja, pelapapas, “Desgraziani”, cara de bragueta, putoski, linterna…
    -¿LINTERNA?
    -Si, porque siempre le meten las pilas por atrás…
    Pedro abre los ojos azorado. –¿Ya eras puto de chico, vos?
    -No Pedrito… pero se ve que el gordo Secondi, además de sorete era adivino....
    Hay Mary B. no paré de reir, y cuanta falta nos hace reirnos un poco....coincido con Guille que su tocayo la sacó bastante barata! no dejes de mandar estos unitarios!!! son un bálsamo para el alma Guilledra herida!!! un beso enooorme te quiero

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  6. MARYYYYYY, FELIZ DE VOLVER LEERTE, A DISFRUTAR DE TUS AMOROSAS HISTORIAS.
    SOS INCREÍBLE, EL HORÓSCOPO LO MAS, GUILLE TAN GUILLE Y CIELITO QUE DECIR.PEDRO ES PEDRO.
    APLAUDO ESTE UNITARIO Y DE MAS ESTA DECIR QUE QUIERO MASSSSS.
    GRACIAS POR TANTO, LO TUYO SIEMPRE ES UNA CARICIA AL ALMA.
    "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"MONICA DE LANUS

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