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martes, 3 de noviembre de 2015

"P & G - LA MERCERÍA" - Cap. 38 - (By Guillermina Pedris)

"P & G - LA MERCERÍA" - CAPÍTULO 38

 



Era la primera vez en la corta historia de su triste vida que paseaba en un auto rodeado de gente que no paraba un minuto de hablarle, de intentar abrazarlo con un afecto tan sincero que podía percibir a la perfección y de besarle los cachetes.
Con los ojitos muy abiertos, su mirada parecía estar absolutamente capturada por el tránsito, el movimiento de la ciudad y ese paisaje que era un verdadero estreno… Pero de tanto en tanto, volvía la vista hacia ellos. Sus ojitos saltaban de Laura a Pedro y de Pedro a Guillermo que viajaba en el asiento delantero, al lado del conductor, pero que no paraba de darse vuelta para mirarlo.
Desde el principio había tenido un filing muy especial con Guillermo, cada vez que sus ojos cristalinos se topaban con esos ojos profundos se detenía sobre ellos como indagando. Guillermo seguía hablándole como lo había hecho la primera vez, sin detenerse a pensar si entendía su lenguaje o no, le hablaba como si en lugar de ser un bebé de once meses fuera el mismísimo Fabián, le hablaba como había aprendido a hablarle a un hijo. Con seguridad, sinceridad y confianza.  
Tal vez fue por eso que se desprendió de los brazos de Laura y buscó en él, una vez más, esa seguridad que le infundía con el tono de su voz. Estiró los bracitos dejando en claro que quería ir con Guillermo, se sentó sobre él, apoyó la cabecita sobre su pecho y se dedicó placenteramente a seguir disfrutando del paseo. Miraba por la ventanilla del coche dejándose abrazar por ese hombre que, definitivamente, acababa de elegir.
Guillermo respiraba con serenidad, henchido de satisfacción. Lo rodeaba con sus brazos y le contaba cosas que él no entendía mientras besaba sus motitas oscuras. El peso de su cuerpito sobre su pecho le iba dando la seguridad de que la misión no iba a fracasar. Descansaba entregado, respiraba con serenidad y miraba el paisaje extasiado.
_ Che… ¿No les parece que deberíamos alquilar una trafic mientras estemos acá? Si cada vez que nos movemos tenemos que tomar dos taxis, la diferencia en costos no va a ser demasiada y de paso nos movemos todos juntos, a Kendy le va a hacer bien ver la manada reunida. ¿Qué opinan?
_ ¡Si! Me parece una idea excelente… No solo vamos a viajar todos juntos, sino que ya no vamos a tener que estar esperando que nos consigan dos coches que nos pasen a buscar al mismo tiempo. Además podríamos pasear por la ciudad con Kendy y conocer algunos lugares antes de irnos.
Un extraño silencio que provenía de la parte trasera del taxi lo hizo girar para mirarlo. Pedro tenía el ceño fruncido y se había puesto los lentes de sol escondiendo su mirada.
Solo se animó a preguntar por arribita, esa actitud de Pedro era un cartel luminoso que decía “quilombo en puerta” _ ¿Todo bien Beggio?
Lo miró por detrás de los lentes y aunque no pudo ver sus pupilas, el mensaje de su gesto le llegó perfecto. _Todo bien Graziani.
Iba a tener que esperar a estar a solas con él para saber por dónde venía esa desarmonía, pero algo intuía. _ Kendy… _Él tan solo tiró la cabecita hacia atrás y lo miró mientras seguía apoyado sobre su pecho. _ ¿No tenés pensado regalarle unos mimos a papi?
_No lo induzcas a hacer lo que no quiere, eso te lo prohíbo de hoy en adelante. Se siente cómodo con vos, no lo presiones, permitile la libertad de elegir. _ El tono de su voz fue tan firme que Laura, que viajaba a su lado, eligió sumergir la nariz por la ventanilla y Guillermo decidió esperar en silencio. Todo se iba a dar a su tiempo, pero esos celos que leyó entre líneas le impidieron seguir disfrutando del viaje como venía haciéndolo.
Descendieron en pleno centro y apenas bajaron del taxi, Guillermo pasó a Kendy de sus brazos a los de Pedro. _ Vaya con papi, que papá está cansado. ¡Pesás como un torito vos, atorrante! _ No opuso resistencia a los brazos de Pedro, pero sus ojos seguían fijos en Guillermo y sonrió ante esa expresión que desconocía pero le sonó simpática.
Buscaron un lugar donde almorzar. Hacía rato que había pasado el mediodía y estaban muertos de hambre. La nodriza les había explicado que Kendy ya podía comer prácticamente lo mismo que comieran ellos, salvo las consabidas excepciones. Nada de picantes ni cosas que el sentido común les dijera que un bebé no podía comer.
Entraron a un restaurante para turistas y al verlos con un niño pequeño, enseguida les ofrecieron una sillita alta. Lo sentaron entre los dos. Mientras Tino traducía en la medida que podía lo que decía el menú que estaba en varios idiomas, Kendy que ya empezaba a entrar en confianza, como todo chico, pretendía pararse sobre la sillita. Pedro intentaba detenerlo con palabras dulces explicándole que se podía hacer daño, Laura también trataba de ayudar. Guillermo se abstuvo de intervenir, Pedro tenía que lograr su vínculo con Kendy, pero en un momento el pendejo se puso ingobernable. La timidez con la que había comenzado la relación con ellos se había esfumado y comenzaba a comportarse de forma saludable y natural, o sea, haciendo lio.
Joaquín trató de disuadirlo de su emprendimiento ofreciéndole algo parecido a una galletita que les habían acercado a modo de entrada mientras ellos decidían que ordenar, pero él la ignoró por completo, la idea de treparse a la silla era mucho más interesante.
_¡Pero miren a este como se desinhibió y que rápido! ¡Lo que va a ser cuando empiece a caminar! Chicos, lo van a tener que llevar atado… _ Laura le hablaba serenamente tratando de lograr que se quedara quieto, Tino y el Osi intentaban llamar su atención ofreciéndole llaveros u otros objetos que él nunca había visto, pero todo era inútil. Realmente estaba muy inquieto y tenía a cinco de los seis integrantes del grupo pendientes de que no se cayera de la silla, hasta que finalmente, y después de ver los esfuerzos inútiles de todos, apareció Guillermo Graziani.
_¡Basta! _ Lo sentó en la silla con un movimiento similar a una toma de judo y con la voz calma pero con esa autoridad que lo hacía sobresalir del cosmos le ordenó. _ Ahora te sentás y te quedás quieto porque vamos a comer. Y vas a comer, y no vas a hacer un solo berrinche porque sino papá se va a enojar. ¿Estamos? Dale… Quedate sentado ahí, cuando terminemos de almorzar vamos a seguir paseando, pero ahora te quedás piola. _ Kendy lo miraba a los ojos quietito en su sillita. _ ¡No…! ¡Olvidate…!  Conmigo no pierdas el tiempo mirándome con esos ojitos. Todo bien, papi… _señalando a Pedro, y Kendy miró a Pedro que le guiñó un ojo _ y papá,_ señalándose a si mismo_ se van a romper el alma para que seas feliz, pero estás en un mundo donde hay reglas que están hechas y vas a tener que aprender a respetarlas, y algún día vas a comprender que esto también es amor. Mucho amor, amor del bueno. Así que ahora te quedás quietito y te dejás de joder, porque si nosotros nos quedamos sin comer, vos te quedás sin paseo. ¿Estamos?
_ Perdoname Guille, ¿pero vos crees que él puede entender esa disertación?
_Decime vos Robertino si la entendió o no. _Kendy se había quedado quieto en la sillita y comenzaba a chupar la galletita que le había ofrecido Joaquín minutos antes. _Los chicos son chicos, no boludos. El secreto no es que le decís, sino como se los decís. A los chicos hay que darle mucho cariño, pero lo límites son parte de ese cariño. Si lo dejás que haga lo que quiera, terminás criando un monstruito.
Cuando trajeron la comida, Pedro se sentía inseguro. _ Guille, dale vos de comer, yo no tengo idea de cómo se hace.
_ ¿Y vos te pensás que yo tenía idea de cómo darle de comer a Fabián cuando Silvina nos dejó? No Pedro, estaba más en pelotas que vos. Pero fui aprendiendo. Hacé lo mismo, usá el sentido común, calculá el tamaño según lo que ves, él mismo te va a ir guiando. Eso si, dale todo desmenuzado, todo bien picadito, ya te vas a dar cuenta…
_No, mejor dale vos de comer. Tenés mas cancha en esto, yo no me animo.
_¿Pedro? ¿Vos te crees que una madre primeriza sabe cómo manejar un parto? No, obvio que no. La mina hace lo que puede, abre las piernas y puja para poder verle la carita a su hijo. Y la primera vez que se lo prende a la teta, tampoco tiene idea de lo que está haciendo, la guía el instinto. Dejate llevar… ¿Querías ser padre? Bueno, ahora hacelo. Dejate llevar…
_¡Pero dame una idea!
Guillermo separó en hilos un pedacito de carne y después lo cruzó con el cuchillo convirtiéndolo en migajas, lo mezcló con otro pedacito de algo parecido a una batata, previo pisarlo hasta hacerlo puré,  y lo acercó a su boca. El niño abrió la boca más por instinto que por hambre, lo saboreó y en segundos su gesto pidió más. Guillermo le dio el segundo bocado de comida pero inmediatamente dejó todo en manos de Pedro. _ Listo, ahora seguí vos.
No comió demasiado, pero Pedro había recuperado la sonrisa mientras lo alimentaba, a pesar de ver como Kendy buscaba a Guillermo.
Todo marchaba sobre rieles hasta que empezó a llorisquear _ ¿Y ahora por qué llora? _Preguntó Pedro desconcertado.
_Porque le falta la mamadera. _ Guillermo no quería intervenir en todas, pero al fin de cuentas, el único que tenía idea de cómo manejar la situación era él, ninguno de los demás había pasado por esa experiencia. Solo él sabía lo que significaba haber criado un hijo. _ Es muy chiquito. Come algo de comida pero su vínculo principal es con la leche, más exactamente con la mamadera, con la succión. A esta edad todavía tendría que estar tomando la teta… Pobrecito, mi vida. _ Tanto su mirada como su voz se llenaron de tristeza.­_ Que manera tan dura de empezar a transitar el misterioso camino de la vida.  Además ya debe tener sueño. A ver Laura, pasame el bolso, por favor. _Extrajo del bolso de Kendy la mamadera lista que le había dado la nodriza en un estuche térmico, la próxima tendrían que prepararla ellos bajo las indicaciones recibidas, el mayor cuidado que debían tener era con el agua. _Pedro, sacalo de la silla.  
Pedro lo sacó de la silla, lo recostó sobre él e intentó darle la mamadera. Al principio se prendió al biberón, pero al rato empezó a llorisquear, Guillermo se dio cuenta enseguida de lo que estaba haciendo mal.
_Pedro, está chupando aire, por eso llora. Tenés que fijarte que el nivel de la leche…
La bronca le explotó de las entrañas. _Tomá, hacelo vos… Se ve que como padre soy un perfecto inútil._ Y le pasó el nene y la mamadera.
_¡Uy che! ¡Qué belicoso sos! Mirá como te ponés… _Pero Kendy ya venía por el aire, él y la mamadera. Guillermo los abarajó a ambos y trató de calmarlo._  Pedro, date tiempo…
Explotaba de celos al ver esa imagen, se miraban enamorados. Guillermo le daba la mamadera y Kendy no le quitaba los ojos de encima, lo miraba entregado y mientras tomaba la leche se tocaba las orejas. El final de la mamadera y sus ojos cerrados llegaron casi juntos, se había quedado dormido.
Para no despertarlo Guillermo decidió terminar de almorzar con Kendy dormido sobre su falda. Pedro tenía otra vez ese rictus en el rostro que comenzaba a inquietar a Guillermo. Le cortaba la comida para que él pudiera comer con una sola mano, pero estaba simpatía cero.
Apenas si pasó unos bocados, en primer lugar porque la comida le resultaba asquerosa, en segundo lugar, porque le resultaba inconcebible que Pedro estuviera celoso. Ya iba a ver que se le ocurría.
_Pedro, ¿tenés que ir al baño?
_¿Por qué me preguntás eso? ¿Acaso ahora pensás que no puedo controlar esfínteres? _Laura, Joaquín, Tino y el Osi percatándose de las hostilidades, empezaron a hablar entre ellos como comiendo bichitos. _Te aclaro que tu nuevo hijo es el que tenés entre los brazos, yo soy lo suficientemente grande como para saber cuando quiero ir al baño.
_No… ¡Pelotudo! Te pregunto porque yo si tengo que ir al baño, y si vos estabas con las mismas necesidades fisiológicas que yo, te iba a decir que fueras vos primero, así después te quedabas con Kendy mientras yo iba a desagotar… ¡Porque me estoy meando!
Pedro se dio cuenta que estaba haciendo una escena y cambió de actitud. _Disculpame… Está bien, báncame que voy al baño y vuelvo enseguida.
En el baño no pudo sostener su mirada en el espejo, mala señal. Sabía que se estaba comportando como un pelotudo, tal como Guillermo lo había definido, pero era más fuerte que él.
Tenía tanta necesidad de Kendy que no podía disimular que estaba muerto de celos ante esa preferencia que el bebé manifestaba por Guillermo. 
“¿Qué te pasa Beggio? Vos no sos así y menos con Guille. ¿Por qué estos celos que te cambian el humor y te hacen quedar como un idiota?” Parecía estar teniendo una charla entre él y su consciencia que le respondía de manera exacta. “¡Es que…! Esta fue mi idea, mi emprendimiento, nos pasamos horas con Tino frente a la computadora para lograr este sueño y ahora… ¡Ahora Kendy se muere de amor por él y a mi prácticamente me ningunea! No me pasa pelota, está embobado con Guillermo, está estampillado a él. ¡Claro…! Me olvidaba del gran detalle… El señor es dueño de un don sobrenatural que le fue concedido por quien sabe que dioses extraños, esa capacidad de seducir y de ponernos celosos a todos…” Se lavó la cara enérgicamente y volvió a intentarlo. Trató de sostener su mirada en el espejo, esta vez lo logró.
Mirándo sus ojos en el reflejo vio pasar en su iris cristalino la película de todo lo que esa historia de amor les había costado a los dos y por partes iguales.  De cómo la habían tenido que pelear, los dos… y de la misma manera. Enfrentándose a la familia, a los prejuicios de un mundo que los consideraba dos bichos raros por estar enamorados. Los días difíciles, la casa de Laura, los encuentros por las noches y a escondidas. De cómo lo había contenido cuando estuvo prófugo de la justicia y como no había bajado los brazos hasta aquella noche en la cual, logrado el objetivo, habían celebrado su libertad con aquel asadito en el estudio… No podía ser tan infantil. Guillermo se había ganado la confianza de Kendy por esa naturalidad con la que lo trataba, en lugar de ponerse celoso tenía que aprender de él. Y si se daba más maña que él para manejarlo, era porque ya había pasado por eso. Cuando Silvina los abandonó y se encontró solo de la noche a la mañana con un hijo tan chiquito… “Beggio, es hora que dejes de lado tus caprichos infantiles que ponen mal a todos y comiences a hacer tu propio camino para ganarte la adopción de Kendy.” Recordó ese abrazo que se habían dado en plena calle borrando todos los malos recuerdos, y tomó una decisión.
Cuando salió del baño, ya era otro. Llegó a la mesa con la sonrisa renovada.
 _Bueno papá, vaya a hacer pis, no sea cosa que nos bautice el niño sin ceremonia. Pasámelo. _Lo tomó en sus brazos estrenando la confianza en sí mismo, el niño llorisqueó un poco al sentir interrumpido su sueño, pero esta vez fue la voz de Pedro la que le habló con familiaridad.
_ ¡Shhh! Tranquilo… No hay nada que temer, estás con papi. _ El tono fue tan seguro que al instante volvió a dormirse. Respiraba profundamente y una manito se aferró a la camisa de Pedro.
Cuando Guillermo volvió del baño lo vio con Kendy  dormido en sus brazos, la mirada relajada y charlando descontracturado con el resto del grupo. Se sentó a su lado y lo besó en la sien. Estaba feliz.
_Guille, me parece que se nos escapó un detalle. ¿No tendríamos que haberle cambiado el pañal antes que se durmiera?
_¡Ah…! ¡Bien ahí Beggio! Si, se me escapó ese detalle…  Tendríamos que haberle cambiado el pañal, pero ahora ya está dormido… ¿Qué hacemos?
_Dejémoslo que duerma, si se pasa volvemos al hotel, lo bañamos y le cambiamos la ropita. ¿Con que sentido despertarlo ahora? Mirá como duerme…
La carita morena de Kendy rendida sobre el pecho de Pedro superó todos los miedos que sintió ante cada vacuna, ante ese pensamiento que lo había perseguido por días… Él tan grande y con un hijo tan chiquito. Pero el amor que sentía por Pedro lo había ayudado a vencer cada prejuicio y no solo en esta oportunidad. El amor que sentía por Pedro lo había ayudado a saltar cada barrera que intentara separarlos y ahora, a un solo paso de concretar el sueño tan soñado, los ojos se le llenaron de lágrimas… _Pedro… ¿Vos crees que él nos va a adoptar?
Lo miró a los ojos. Esas miradas entre ellos que acarician más que mil caricias. _No me cabe la menor duda amor. Dame un beso, y perdóname…
Le pasó la mano por el rostro y capturando su mentón, dejó un beso cargado de amor sobre sus labios. _No me pidas perdón, Pedro. No hay nada que perdonar.

Una siesta paseando con Kendy dormido y separados en dos taxis no era algo precisamente atrapante, por lo tanto decidieron volver al hotel y descansar un poco. De paso alquilarían la trafic esa misma tarde para toda la semana que iban a pasar en África.
Guillermo abrió la puerta para que Pedro pudiera entrar con Kendy que seguía dormido entre sus brazos.
_Guille, yo de esto no se mucho, pero este pañal pesa como plomo. Ayudame, vamos a cambiarlo.
Guillermo trató de hacer memoria de cuando le cambiaba los pañales a Fabián y a su manera le fue enseñando a Pedro.
_Primero va el cambiador._ Y lo puso sobre la cama mientras Pedro lo acostaba suavemente. _Listo, ahora hay que empezar por la ropa. Despacito, que no se asuste. _ Era un hecho que se iba a despertar, pero apenas abrió los ojos, mientras Guillermo se ocupaba de cambiarle el pañal, Pedro se recostó sobre la cama junto a él y notó que Kendy ya comenzaba a mirarlo como un ser que le pertenecía.
_Hola mi amor… Papá te está cambiando el pañal y papi te acompaña, para que no tengas miedo. ¿Sabés una cosa Kendy? Papi te va a contar un cuento, un cuento muy bonito que tuvo un final feliz… _ Guillermo se ocupaba del oleo calcáreo, del talco, del pañal seco y de ponerle un poquito de ese cautivante perfume para bebé que estaba en el bolso, pero escuchaba atentamente lo que Pedro le contaba a Kendy.  
_¿Sabés amor? Ni papá, ni papi, pensaron alguna vez que esta historia tendría un final tan feliz, pero está pasando… _ Le acarició el rostro y lo besó en el frente. Para su sorpresa, él estiró su manito morena y mirándolo fijo a los ojos, le tocó los labios con curiosidad, como explorando ese lugar de donde provenía una voz tan acogedora.  Pedro dejó mil besos en sus dedos y en la palma de esa manito, preguntándose como de algo tan pequeño podía brotar tanto amor. _ Primero soñamos con una vida juntos, porque papá y papi, se aman. Después soñamos con que esta sociedad en la que vivimos nos dejara hacerlo._ Kendy lo escuchaba con los ojitos atrapados en los suyos. _ Y cuando finalmente, tanto papá como papi, tomaron consciencia que no podían vivir el uno sin el otro, se casaron y empezaron una nueva vida. _ Para ese entonces, Kendy muy conectado con Pedro, rozaba su cara con su manito y jugueteaba con su cabello. 
Guillermo que ya había terminado de cambiar a Kendy, lo escuchaba fascinado. Guardó el cambiador y todas las cositas que eran de él en el bolso y se recostó al otro lado del niño.
Con los ojos llenos de lágrimas, Pedro siguió hablando.  _Pero un día, papá y papi, se dieron cuenta que la casa era muy grande, que estaba demasiado vacía… Que a pesar de ser muy bonita, le faltaba una sonrisa, un alma que viniera a llenar esos espacios vacíos. No sé porque fuiste vos, eso nunca lo sabremos,  pero ahora es evidente que tenías que ser vos… Solo vos y nadie más que vos. Por eso pasamos por el carnet completo de vacunación, por eso escogimos un grupo de amigos insuperables y cruzamos el cielo, para llevarte con nosotros a casa, para que nos adoptes como padres y construyamos nuestra propia familia.  Si vos sos feliz con eso, nosotros ya habremos saldado las cuentas con la vida. No podemos prometerte un colchón de rosas, pero si podemos prometerte que cada día te vamos a abrazar tan fuerte, que este comienzo tan difícil de tu vida se va a borrar de tu memoria para siempre.
Guillermo se secó las lágrimas contra la manga de su camisa y los dos cruzaron sus brazos por encima de ese cuerpito que descansaba relajado sobre la cama. Kendy, sintiéndose abarcado y seguro entre dos cuerpos que emanaban un amor del que hasta ahora había sido privado, comenzó a pestañear lentamente, hasta que se quedó dormido. Y ellos dos también.
Todo parecía indicar que su hijo los estaba eligiendo y que la vida comenzaba a tener un nuevo sentido para los tres.

CONTINUARÁ.

15 comentarios:

  1. Ayyyy Por favor Sandra!!!!!! Que Hermosura!!!!! No podés escribir tan lindoY tan desbordante de amor!!!! Esa firmeza tan llena de amor de Guille, Esos celos tan de Pedro y después tomar confianza y hacerse cargo con toda esa dulzura qué él da. Simplemente perfecto No te puedo decir otra cosa "Ahora lo difícil va ser entrar ahí y hacer que no me pasa nada" ;) Es decir esperar toda una semana para la continuación ;) Un millón de gracias Por escribir algo tan hermoso!!!!! Y hacer sentir tan feliz mi a corazón!!!!! Besos Romina

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    1. Gracias Romi, por esperar ansiosa cada capítulo, por haberme bancado la semana pasada sin publicación a causa de la mudanza y por ese empuje que no parás de darme cada día Desde una computadora prestada, un abrazote Guilledrista. ( Guillermina Pedris)

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  2. Que ternura todo pero todo..Guillermo con esa seguridad matadora y los celos de Pedro..es tan lindo que se me pianto un lagrimón!!! No puedo creer que puedas escribir esta hermosura de capítulo!!!! La leo y la vuelvo a leer!!! Besos. Pilar

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    1. Gracias Pilar! Creo que esa seguridad de Guillermo deslumbró a Kendy y puso a Pedro celoso una vez más, pero así son ellos... y así es ese amor que sienten el uno por el otro. Ahora veremos como sigue esta nueva familia... Un abrazo inmenso mujer - (Guillermina Pedris)

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  3. Respuestas
    1. ¡Graciasss Vale! ¡Muchas ggracias! Un beso enorme... (Guillermina Pedris)

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Que lindo capítulo Sandra... eres una genia de la pluma... me encanta verlos así... con celos... miedos... pero el amor de ellos siempre se impone. Gracias por tu arte... Besos!!

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    1. Gracias Susana.... Yo también amo verlos así, cada día mas enamorados y comenzando una nueva familia junto a Kendy. Abrazote Guilledrista! ( Guillermina Pedris)

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  6. SEÑORA PEDRIS LO SUYO ES UN DESCARO, UN DERROCHE DESPIADADO DE TERNURA, UNA DICHA EMBRIAGADORA.
    SU PLUMA PRODUCE UN DESEQUILIBRIO EMOCIONAL, UNA DULCE ADICCIÓN.
    EXQUISITO CAPITULO, KENDY NOS ENAMORO,NOS CONQUISTO,NOS EMPAPO, DEL MAS PURO AMOR.
    PEDRO ES PEDRO. GUILLE UN CANTO A LA VIDA, A LA ESPERANZA, ÚNICO.
    TODAS LAS GRACIAS TODAS.
    TODOS LOS BALCONES TODOS RENDIDOS A SUS PIES.

    "ES UN ACTO DE FE EL AMOR"

    "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO, CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"MONICA DE LANUS

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  7. Ay Sandra querida! que capitulazoooo! espectacular como siempre....o para ser mas justa...muchisimo mejor que siempre! se ve que tu alma ya llegó a destino porque este capitulo esta para chuparse los dedos!. Me encantoooooo!!! Me encanta cómo escribis esa seguridad de Guillermo, propia del que ya pasó por la situacion de ser padre y en contracara esa inseguridad de Cielito....tan de los padres primerizos....pero cómo el amor desmedido que siente uno por el otro supera hasta los sentimientos mas negativos. Lloré al leer al Chiquitin narrar esa bella historia de ellos! lloré al imaginarme esa escna tanto! que preciositud Sandra!!! Guille desborda de una dulzura tal que me quita el sueño....y Pedro ..bueno Pedro es Pedro que otra cosa mas decir! #losamoooooooo....Gracias por Kendy.....gracias por estas situaciones cargadas de amor...gracias por la Merce! GRACIAS por seguir escribiendolos y por el sacrificio que hacés para publicar....te quiero San! sos una idola!

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  8. Hay Sandra que belleza.......Yo leo La Mecería y mi alma desborda de felicidad, de amor, de ternura.Sos increíble.Este Capi dice tanto, tanto.Y me hace tanto, tanto bien. Amo con toda mi alma a ese Guiie tan seguro, tan tierno, amando hasta lo indecible a su cielito.....Amo a ese Pedro que desborda belleza, ternura, dulzura y celos....ya amo a Kendy, el les va cambiar la vida y como eso va a ser para alquilar balcones quiero estar ahí......."Todo parecía indicar que su hijo los estaba eligiendo y que la vida comenzaba a tener un nuevo sentido para los tres."
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  9. señora sandra mi puntaje es un 8 le agradezco que deje de lado sus amoríos y se preocupe por el blog mara rosas

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  10. Hermosísimo capitulo, los celos de Pedro una ternura, y sí, Guillermo pone celoso a todo el mundo, jaja, pero Cielito encontró su camino... qué hermosos son... Kendy, un terroncito de azúcar como todo bebé, abierto a recibir ese amor que nunca conoció. Es una caricia al alma cada palabra, sos una brujita buena con todas las letras! Gracias, cuanta falta hace... un beso grande grande!

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