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domingo, 6 de diciembre de 2015

"NARCOS" - Cap. 2 - (By Guillermina Pedris)

"NARCOS" - CAPÍTULO 2






No era un mal tipo Franco. Era valiente y cumplidor, pero con ese defecto que terminó costándole la vida. Una boca demasiado floja y esa necesidad de vivir hilándole finito a la mala suerte.
Franco Nazarre se gastaba el dinero en lujos y era generoso con los amigos.  Él y Guillermo Graziani, - más conocido como “El Rey”- nacido en Buenos Aires, hijo de padre italiano y madre mexicana,  habían amanecido muchas veces en alguna de esas reuniones secretas donde lo que sobra es música, alcohol, mujeres y otras yerbas. Incluso en un tiempo fueron bien “brothers”, como dicen los sinaloenses.
Franco había empezado su negocio pasando hierba oculta en su automóvil a Estados Unidos, pero era ambicioso y se había emperrado en eso de volar. Se pagó sus clases de aviación civil, obtuvo su permiso para volar y se convirtió en el mejor piloto para aterrizajes o despegues clandestinos en las pistas de la sierra o para vuelos a baja altura, eludiendo los radares que controlaban las rutas aéreas.
Con la ayuda de El Rey había comprado su primera Cessna que se había convertido en una prolongación de sus manos, aterrizaba en cualquier sitio y a cualquier hora, eso le dio fama y mucho dinero.  Comenzaron a llamarlo El maestro de la pista corta y nunca le faltó trabajo. Pero tanto Sinaloa como todo México en el submundo del narcotráfico era insalubre y él lo sabía.
Guillermo Graziani, El Rey, era un “chaka” veterano de la sierra. El hijo único de un narco que andaba en autos de lujo y con joyas caras. Dueño de modales finos pero con mucho agarre, duro y pensante.
En esa época en la que fueron tan íntimos, tan brothers, El Rey controlaba una compañía de aviación y bajo su cobertura Franco había hecho muchos vuelos clandestinos llegando a transportar trescientos kilos de marihuana antes de llegar a formar parte de los grandes negocios de la época dorada.
La época dorada fue la unión de las fuerzas. Muchas de las misiones que Franco llevó a cabo en esos tiempos consistían en actuar como señuelo de los radares terrestres o de los aviones atiborrados de tecnología. Ganó una verdadera fortuna jugándose la vida con esos vuelos al límite, tanto de noche como de día. Maniobras extrañas, aterrizajes y despegues en lugares inverosímiles, con el único objetivo de desviar la atención de aquellos a quienes no se podía sobornar, de los Boeings comprados en régimen de cooperativa por los traficantes para poder transportar en un solo vuelo hasta doce toneladas de mercancía.
Los grupos mexicanos comenzaban a independizarse de los proveedores de Cali y Medellín, comercializando ellos la droga que antes solo transportaban. Después de muchos y sangrientos ajustes de cuentas para estabilizar el mercado y la competencia, y de muchos amaneceres con muertos propios y ajenos, los paquetes “marcados” comenzaron a cruzar el río y el ambiente se aproximó a la calma.
Fue en esa época cuando Guillermo Graziani, -que hasta entonces había sido el patrón de Franco- más inteligente que su padre, comenzó a dedicarse a la política y a la industria. Tenía “lana” para tres reencarnaciones y llegó a convertirse en un magnate. Había alcanzado un lugar prominente y respetado, y amasó otra fortuna por su habilidad para los negocios. Despilfarraba dinero para satisfacer sus gustos y en obras benéficas que impulsaban su carrera política.
Con los negocios legales a la vista, la coca y la compañía de aviación que controlaba estaban de más. Por eso decidió venderla y así fue como Franco cambió de “chaka”. El Rey hizo hasta lo imposible por llevárselo con él, pero él deseaba continuar volando para ganar más dinero. Ahí empezaron a torcerse las cosas.  
Con la ayuda de un primo suyo, policía, que le suministraba cocaína decomisada por judiciales que normalmente agarraban veinte y declaraban cinco, Franco empezó a meter mercancía suya entre la ajena aprovechando los viajes para negocios propios y eso estaba mal.
Pero lo peor era que Franco no era un tipo discreto sino un pendejo que se jactaba de lo hecho y de lo por hacer, así fue como poquito a poquito, los rumores fueron llegando a su nuevo patrón. Ya demasiado con que cobrara una fortuna por su trabajo y las reglas eran las reglas. Hacer transas privadas a espaldas de los patrones era la forma más eficaz de meterse en un problema.  Cuando se vive torcido, hay que trabajar derecho.
Por otro lado, su primo no era mucho mejor en el arte de disimular, le gustaban demasiado los autos de lujo, la buena vida y vivir en una casa ostentosa. Se habían juntado el hambre y las ganas de comer, y alguien decidió cortarle las alas a los dos y para siempre. Su primo había amanecido con el cuerpo atravesado por treinta y seis proyectiles en el baúl de su coche de alta gama.
Ese mismo día, Franco había volado solo trasportando una encomienda. La pista tenía trescientos metros y la sobrevoló sin ver nada sospechoso. Comenzaba a dejar caer la nave a tierra cuando vio dos tocas, dos camiones de carga, gente que no debía estar ahí y tiró de la palanca.
Empezaron a dispararle cargadores enteros y ese plomo fue todo un impedimento para una maniobra tan jugada. Supo lo que iba a pasar. La carita de su hermano se cruzó por su mente en ese último instante y mientras rogaba al cielo que recordara todo lo que habían hablado por si esto que estaba pasando, llegaba a pasar, actuara según lo planeado. Se encomendó al santo que lo miraba desde el tablero y estrelló la Cessna contra la ladera de una sierra a cien metros de altura.
Cuando llegaron todavía estaba vivo entre los restos retorcidos de la cabina. Tenía la cara ensangrentada, la mandíbula atravesada por un balazo y algunos huesos astillados asomando de sus extremidades. Sabían muy bien lo que se les había ordenado, pero un “compa” es un “compa”, aunque el patrón piense que ha portado mal.  Uno de ellos se apiadó de él y en lugar de prolongar su agonía todo el tiempo que fuera posible, como el patrón había indicado, apoyó su arma sobre su sien y con los ojos cerrados disparó metiéndole un plomazo que terminó con su vida y su padecimiento.
Sacaron la droga de la Cessna y como en las películas, la rociaron con suficiente combustible y la prendieron fuego.  Ese fue el final de la vida de Franco Nazarre y el principio de la nueva vida de Pedro Beggio.

Digan lo que digan, el dinero sucio quita el hambre lo mismo que el limpio y además proporciona lujo, música, vino y diversión. Pero hay reglas.  Uno no las elige, las encuentra hechas. Todo es cuestión de reputación y de respeto. Si aflojás o sangrás, los demás se te vienen encima. Meterse en donde Franco se había metido era lo mismo que hacer un pacto con la muerte, unos años como un señor y luego morir, con suerte, con mucha suerte, rápido y en paz.
Pocos narcos se jubilan, la salida más natural es el panteón o la cárcel, salvo los muy suertudos o los muy inteligentes como Guillermo Graziani, que ahora andaba en la política y seguía vivo, según decían, después de haber comprado a medio Sinaloa y de haber mandado a matar a la otra mitad.
Cuando se vive al filo de la navaja, uno no puede permitirse olvidar las reglas, esas reglas que sentenciaron a Franco. No era un mal tipo, solo bocón y ambicioso, en cuanto a su hermano, inocente o no, las reglas también lo incluían al él.
Santa virgen. Santo Dios. Santo Patrón. ” Rezaba escondido e inmóvil en la pequeña capilla en sombras. Solo lo acompañaba el miedo, la luz frágil de un farol encendido y las tenues luces de algunas velitas que se iban apagando en el altar. Intentaba rezar, pero no podía. “Santa Virgen, Santo Dios, Santo Patrón.” Repetía para sus adentros mientras pensaba en cómo iba a salir de todo esto y si iba a poder salir.
Treinta minutos, le había dicho El Rey. No quería intentar ver la hora en su celular para no hacer evidente su presencia hasta ahora oculta en la capilla. Veía sombras por todas partes, enemigos sin rostro que lo acechaban desde todos los ángulos que tenía la tierra.
No tenía idea del tiempo transcurrido, salió de la capilla y se apoyó contra un tapial, con la brasa del cigarrillo oculta en el hueco de su mano esperó intranquilo. Ese rezo inútil que nunca terminaba. “Santa Virgen. Santo Dios, santo Patrón”.  Había empezado la oración cientos de veces sin poder continuarla más que hasta ahí.
Cuando lo había llamado, El Rey había intentado tranquilizarlo.  Sabía de su existencia, Franco siempre le hablaba de él, de su hermano menor, de la misma manera en la que tanto le había hablado a Pedro de él, pero nunca se habían visto.
Si algo le había quedado en claro a Guillermo Graziani era que el  hermano de Franco nada tenía que ver con ese hábitat de ellos dos, por eso nunca lo había visto. Franco nunca lo había mezclado en ese submundo en el que él vivía, y por eso había decidido ayudarlo. A su manera, como las reglas se lo permitieran, pero tratar de ayudarlo. Si había un ser inocente en este ajuste de cuentas era Pedro.
Cuando El Rey escuchó su voz, sintió que el mundo se detenía.
Cuando Pedro lo escuchó a él, algo similar a lo que había sentido cuando tocó la agenda de cuero que tenía entre tantas cosas su número de teléfono, le había vuelto a recorrer el cuerpo.

La pequeña capilla estaba en sombras. Solo la luz de ese farolito relucía sobre el pórtico y por las ventanas se filtraba la luz de las velas que languidecían en el altar.
Pedro llevaba mucho tiempo inmóvil en la oscuridad, oculto junto a una tapia afuera de la capilla. Ya no intentaba rezar, eran muchas las sombras que se cruzaban por su mente. Media hora le había dicho, pero no tenia reloj y le era imposible calcular el tiempo transcurrido.
La capilla del santo Malverde le traía recuerdos vinculados a su hermano. Tal vez fue por eso que cuando El Rey accedió por teléfono a la cita, él pronunció ese nombre casi sin pensarlo.  En aquella llamada no le había dado mucho detalle de lo ocurrido, solo le dijo que estaba huyendo y que Franco le había dicho que se pusiera en contacto con él. Y ahí fue cuando El Rey se dio cuenta que las cosas estaban mal o peor.
_ Quedate tranquilo. _ Le había dicho. _ Ocultate y esperame. No te muevas.
La agenda de cuero marrón le quemaba en las manos y esperaba inquieto en la oscuridad, a solo unos metros de la capilla. “Solo de él podrías fiarte si algo así pasara.” Le había asegurado Franco. “Es un hombre cabal. Un caballero y un buen chaka.”
La capilla era un lugar tranquilo, por eso lo había citado ahí.
Luchó con la tentación de encender otro cigarrillo. Su maravillosa vida se había despedazado en minutos y no alcanzaba a dimensionar el riesgo. En ese momento, para él todo era señal de peligro y una llama en medio de tanta oscuridad, le sugería demasiado riesgo. Miró por la ventana las velas a punto de extinguirse en el altar y lo sintió como un presagio.  
“Santo Patrón”, la frase volvió a colarse por su mente. No sabía en quien confiar, se sentía demasiado solo y definitivamente vulnerable.
El Santo Malverde había sido un simple mortal, un bandido que según decían, le robaba a los ricos para repartir entre los pobres. Una noche de tantas, en medio de un atraco, las balas de la poli lo habían pasado a mejor vida. El Gobierno había ordenado que no se le diera sepultura al cuerpo como escarmiento, pero la gente que pasaba iba poniendo piedras. De a una para no caer en un incumplimiento que les costaría la vida. Una sola cada vez, hasta que así, poco a poco, se le dio cristiana sepultura. Después se construyó la capilla y todo lo que vino fue imposible de parar. Entre la raza pesada de Culiacán y todo Sinaloa, Malverde era más poderoso que el mismo Diosito, y aunque los curas y la autoridad eclesiástica nunca lo reconocieron como Santo, el pueblo lo canonizó por cuenta propia.
La capilla estaba llena de placas de agradecimiento, por un parto feliz, por una buena pesca; fotos y estampas de todo tipo.  Pero por sobre todas las cosas, el Santo Malverde era considerado el Patrón de de los narcos que acudían a él para encomendarse ante un nuevo trabajo o dar las gracias por haber vuelto y dejaban donativos y placas, grabadas o escritas a mano, después de cada retorno feliz o de cada entrega provechosa.
Él mismo le había comprado al santero una imagen de Malverde enmarcada en cuero con una oración escrita con faltas de ortografía. “Dios vendiga mi camino y permita mi regreso”. Franco consideraba esa ideología como una superstición idiota y ridícula, pero el día que él se la regaló no se burló ni mucho menos, la agradeció en silencio y la puso en el tablero de la Cessna. Esa fue la imagen que lo acompañó en su final.
Los ojos se le llenaron de lágrimas, pero algo las detuvo. Unos faros iluminaron la capilla con dos ráfagas largas antes de apagarse. Apuntó con el arma hacia el coche, la misma arma con la que le había despedazado la cara al Gato, un pinche mercenario. Esa era una noche para matar o morir. Tenía miedo, claro que tenía miedo, mucho miedo, pero eso no le impedía calcular los pro y los contra, ni evaluar las apariencias bajo las cuales el peligro se podía presentar.
Hacía apenas horas que había logrado escapar a su sentencia de muerte y menos horas aun, de ese instante de lucidez en el cual había asesinado al sicario que tenía a cargo su ejecución. Había pagado su cuota de horror, de desconcierto, ahora todos los recursos de su instinto estaban destinados a mantenerlo con vida.
Con el pulso firme, seguía apuntando en la oscuridad a esos movimientos y sonidos extraños e indescifrables que se acercaban a él. No le temblaba el pulso. Con su mano izquierda sobre la muñeca derecha para que el disparo no se le fuera por encima del objetivo y afirmándose, esperó. Alerta como un animal salvaje, oliendo el aire, defendiendo su vida.  Esa era su última oportunidad y lo sabía.
Que su corazón latiera sereno, que la sangre circulara tranquila por sus arterias, y que sus sentidos se mantuvieran alertas, era la diferencia entre estar vivo o tirado y muerto en el piso. Eso si tenía la suerte que no lo atraparan con vida.
El dedo en el gatillo, el aliento retenido, atento a cualquier indicio que le dijera que algo estaba mal para disparar.  Sintió los golpes de las puertas del auto al cerrarse y contuvo la respiración. Fueron tres.
En esos días de gloria y mientras vivió en una nube, Franco le había enseñado a disparar. Al principio se había resistido, pero después le gustó ver que tenía buena puntería. “Tenés que saber disparar manito. Mientras yo tenga vida, siempre voy a protegerte, pero nadie se queda para siempre.
“¡Maldito! ¡Franco, maldito seas! Sabías lo que iba a pasar y no pensaste en nada más que en tu pinche ambición… Sabías a lo que me exponías y no me dijiste nada, tan solo me contaste un cuento, ni siquiera me dejaste elegir”.
Vio las tres siluetas masculinas de pie junto al coche de alta gama apenas iluminadas a contraluz por las luces de la calle. Tenía que elegir.  Tras dudar un instante apuntó hacia la más segura de las tres.
_Pedro… _Reconoció su voz. De inmediato e inesperadamente se volvió frágil. Quiso entender porque, pero no pudo. Como tampoco había podido comprender porque cuando sus dedos rozaron la agenda de cuero marrón en la que estaba su número de teléfono, su cuerpo había sentido ese escalofrío. Necesitaba que esa voz lo protegiera o lo matara de una vez. Bajó el arma. Las luces lejanas de la calle le desgarraban los ojos hastiados de llorar, algo se sacudió dentro de él y sintió que las lágrimas volvían a enturbiarle la vista.  Todo se volvió confuso, esa mezcla de reflejos líquidos y sombras entorpecieron su visión.
_Pedro… Soy yo. _Algo en él se quebró. No podía ver sus rasgos, a contraluz lo único que podía percibir claramente era su voz. El Rey supuso que estaba apuntándole, era imposible saber en medio de tanta oscuridad y tanto nerviosismo, que él ya había bajado el arma con solo escucharlo._ Hablemos tranquilos.

CONTINUARÁ 

26 comentarios:

  1. ME ENCANTA ESTA NUEVA HISTORIA DE ELLOS DOS..GRACIAS!!

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    1. ¡Gracias a vos Adriana! Espero que te siga gustando.. Es una historia diferente.

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  2. Realmente una maravilla.......Aplausos......Y ya los amo.......Gracias ......Me impresiona....Tan distinta a todas.....Te amo...

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    1. Gracias Mirtuchi.. Si, es una historia diferente. No tiene la prosa poética de Teatro ni los gags de La Mercería... Es un policial que se va ajustando a lo que el género obliga. Solo deseo que te siga cautivando.. ¡Abrazo por siempre Guilledrista mujer! Y que este universo paralelo no se termine nunca. ¡Besossss!

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  3. Aaayyyy Por Dios! Que manera de dejarnos!!! Genial esta historia. Me encanta. Como la relatas, los datos, las descripciones, los sentimientos....Ya quiero "ver" ese encuentro cara a cara!!! Espectacular la foto!!!! Me fascina esta historia Sandra! Muy muy muy buena. Besos Romina

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    1. Gracias Romi.. Era necesario explicar un pasado que llevó tanto a Pedro como a Franco y también a El Rey a este presente donde el mundo maravilloso en el que vivían se ha transformado en un infierno. A partir del próximo capítulo, el presente los obligará a tomar las decisiones exactas para vivir o morir.. Te espero "en casa" como siempre.. ¡Abrazo inmenso y Guilledrista! ¡Besos Romi!

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  4. Completamente enamorada de esta historia... Ese final en el que ya están frente a frente, aunque todavía no se hayan visto... No sé cómo voy a pasar toda la semana esperando...
    Qué terrible la historia del "santo" Malverde... Siempre me impresionó como se pueden "encomendar" a alguien para llevar a cabo acciones delictivas... Es todo muy interesante!!!
    Grande Sandri!!!!
    Beso extra mega gigante!!!

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    1. ¡Gracias Tocaya! Era necesario detallar un pasado que los dejó a Franco, a Pedro y al mismo Rey en estas coordenadas. Pero ya se encontraron y de acá en adelante, las cosas se van a poner complicadas. Proteger a Pedro es lo mismo que hacer un pacto con la muerte... Vamos a tener que esperar hasta el próximo domingo para saber que piensa hacer el Rey... ¡Abrazo inmenso Guille! Y gracias por la compañía... ¡Besossss!

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  5. BUENA ESPERO MUCHO MAS MI PUNTA JE ES UN 8 MARA ROSAS

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    1. ¡Gracias Mara! Gracias por estar acá, la compañía es algo que se agradece "profundamente" como dice el Maestro. ¡Besossss!

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    1. ¡Gracias Vale! Solo espero, sueño y deseo que esta historia te siga gustando. Ya veremos. ¡Un abrazote y a ver cuando nos vemos chica! ¡Besossss!

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  7. Muy buena historia!! Me gusto mucho como la vas explicando y ya mostrando ese algo que no pueden evitar sentir!!! Santa Virgen Santo Patrón Santo Dios y después El Rey!!! Muero por el encuentro!!! Un beso Pilar

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    1. ¡Gracias Pilar! Comprendo la ansiedad de las lectoras de que se vean cara a cara, pero era imprescindible detallar ese pasado que los deja parados donde están. Gracias por entender... Hay algo que está escrito y ninguno de los dos podrá deshacerse de ese designio. Santa Virgen, Santo Dios, Santo Patrón... La vida de Pedro ya no es la que tenía, algo va a pasar. ¡Mil gracias mujer por acompañarme en esta nueva locura! Un abrazo inmenso... Nos vemos el próximo domingo. ¡Besosssss!

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  8. Me encanto quiero la continuación por favor, t felicito

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    1. ¡Gracias! ¡Muchas gracias! El próximo domingo continuamos.. ¡Besos!

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  9. LO PRIMERO ES LO PRIMERO,LA FOTO DE MI AMORRRR PARA EL INFARTO, ESOS OJOS COLOR MIEL,ESA MIRADA QUE ME DERRITE, COSITA PRECIOSA,PRECIOSA, INFINITAMENTE PRECIOSA.
    AHORA SI, DEBO RECONOCER QUE EL GENERO POLICIAL NO ES DE MIS PREFERIDOS,(EL POLICIAL NEGRO) Y MUCHO MENOS SI EL NARCOTRAFICO ES EL EJE DE LA HISTORIA ,NADA QUE TENGA QUE VER CON ESE MUNDO ME INTERESA,Y QUE GRAZIANI FORME PARTE DE ESE MUNDO MUCHO MENOS.
    PEDRIS, SOS MALA,NO PUDISTE HABER ELEGIDO UN DESTINO MAS DULCE,TIERNO, MENOS VIOLENTO,CRUEL,DESPIADADO,MISERABLE.
    EL PASADO DE PEDRO,PERDONADO.PEDRO ES PEDRO. A VOS GRAZIANI, NO SE, VAS A TENER QUE CONVENCERME , PERSUADIRME PARA QUE TE QUIERA UN POQUITO, NO ME GUSTA PARA NADA TU PRESENTE Y TU PASADO, SIN PALABRAS. NI SE TE OCURRA HACER SUFRIR A CIELITO, VOS SERAS EL "REY" PERO, EL CHIQUITÍN ES UN PRÍNCIPE,BUENO YA TE VAS A DAR CUENTA...

    "_Pedro… Soy yo. _Algo en él se quebró. No podía ver sus rasgos, a contraluz lo único que podía percibir claramente era su voz. El Rey supuso que estaba apuntándole, era imposible saber en medio de tanta oscuridad y tanto nerviosismo, que él ya había bajado el arma con solo escucharlo._ Hablemos tranquilos."

    SABIA QUE ME IBAS A HACER ENOJAR, UN INFARTO ME VA PROVOCAR ESTA HISTORIA.AHORA A ESPERAR...Y SI SOY AGUANTADORA QUIERO VER QUE PASA...

    ESE ENCUENTRO, PARA ALQUILAR TODOS LOS BALCONES TODOS.ALGO ME DICE QUE VIENTOS HURACANADOS SE ACERCAN.

    SANTA VIRGEN SANTO PATRÓN SANTO DIOS, TE PIDO, TENE EN CUENTA QUE QUE HAY ALMAS GEMELAS QUE..."MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"

    P/D:"Pocos narcos se jubilan, la salida más natural es el panteón o la cárcel, salvo los muy suertudos o los muy inteligentes como Guillermo Graziani, que ahora andaba en la política y seguía vivo, según decían, después de haber comprado a medio Sinaloa y de haber mandado a matar a la otra mitad.
    "SEGUN DECIAN" BUENO, TAL VEZ ESE " REY" NO RESULTE TAN DESPIADADO,Y MEREZCA SU NOCHE MAS BELLA.MONICA DE LANUS.




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    1. Naaaa! No creas todo lo que te dicen acerca de El Rey Mónica... No todo es lo que parece. Date una oportunidad y vas a ver como las cosas cambian, no en el próximo capítulo, tal vez en los que siguen, pero vas a ver que linda historia van a armar juntos. No te lo podés perder, pese a todo lo que van a tener que afrontar "juntos", mirarán al cielo y el deseo se hará realidad... "Contigo la noche mas bella" Confiá en mi. Sabés que los amo. Nunca destrozaría a estos personajes que ya son parte de mi vida. Confiá en mi. ¡Besossssssssssssssss!

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  10. ayyyyyyyyy mi Dios bendito!!!! debo decirte Guillermina Pedris...."QUE...DIFICIL...FUÉ...LLEGAR...HASTA...ACA" literalmente amiga...estoy teniendo unos dias de locura pero sabés que estoy siempre siempre! que genia! pusiste las dos fotos!!! jajajaja te quiero Sandris!!! Bueno que me produjo este capítulo, ademas de un ataque de ansiedad porque no llegaba a leerlo?? me apasionó, al fin llegó el encuentro! y qué bien contado San! por favor! esas descripciones mortales! esa espera de Pedro sin poder terminar la oración pero repitiendo la letanía, muerto de miedo...me posesioné tanto que rezaba con el! y el encuentro...la voz que terminó de derribar las defensas de Pedro y ese Rey que ya detuvo el mundo cuando lo escuchó a él que bella historia nos estas regalando...Coincido con Mónica que el mundo del narcotráfico no es de mi interes en lo absoluto...pero estoy segura....segurisima que de tu pluma este Graziani nos va a enamorar tanto cómo siempre y vivirá con Pedro una historia de amor tan apasionante que hará temblar hasta el hielo los glaciares.... se viene fuerte pero siempre en el fondo son ellos! ALUCINADA...así estoy!! te quiero y esperando al proximo!!!!!

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    1. Me olvidé de decirte ... me emociona y me entusiasma muchisimo ser la vestuarista de NARCOS...GRACIAS!!! de todo corazón es un honor para mi!!

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    2. ¡Sil! Gracias por tus hermosas palabras, por esas fotos que, como habrás visto, no pude dejar ninguna en el olvido y por este empuje en este nuevo género que estoy estrenando. El mundo del narcotráfico, tampoco es de mi interés, pero el libro de anclaje que estoy usando "La Reina del Sur" es tan intenso que me llevó a ellos y de pronto pensé que era un excelente marco para escribir una historia diferente. Me atrapó el suspenso y ese lenguaje tan particular... Obvio que el desarrollo de esta historia no va a tener nada que ver con la otra, tomé la original para iniciar el vuelo, ahora esta tomará su propio camino. Un camino que espero disfruten al menos algo de lo que yo estoy disfrutando al escribirla. Que decirte corazón, crear ficción es una pasión que me llena y me salva. ¡Abrazo inmenso amiga! Vamos a ver que pasa entre ellos el próximo domingo... ¡Besosss Sil! La gran vestuarista de Narcos... ¡¡¡Gracias!!!

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  11. La verdad para ser sincera yo tampoco soy afecta al tema narcos y nunca se me hubiera ocurrido meterlos en semejante lío, pero aún antes de que empezaras a publicar estuve segurísima que me iba a atrapar, viniendo de tu mano. Y no me equivoqué, todo lo que tocás se convierte en oro, sos capaz de transformar un tema oscuro y difícil en algo deslumbrante. Siento que entre aquel inolvidable capitán John y su naúfrago Dan hay una cierta similitud con este Guillermo, capo narco devenido en político y el prófugo del cartel de la droga Pedro. Y así como aquellos construyeron una preciosa historia de amor estos también lo harán, no ya a bordo de un barco pirata sino en las turbulentas aguas del mundo del narcotráfico… menuda tarea darles vida y atrapar con semejante historia, sólo vos creo que podrías salir airosa de semejante reto y lo has logrado con éxito, así que felicitaciones, todos los aplausos para tu maravillosa historia! Un beso enorme señora Pedris!

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  12. Que hermosas palabras Mary... De verdad, me tocaste el alma. Gracias por confiar en mi pluma en medio de un tema que de lindo no tiene nada, salvo la presencia de ellos dos.
    Cuando trajiste a la memoria a Dan y a John, sentí una nostalgia infinita y me dieron muchas, pero muchas ganas de continuar esa historia... Tal vez, algún día sepamos que pasó con ellos. Por ahora espero de verdad "salir airosa" de esta historia en la que me metí y no decepcionarlas. ¡Gracias por tanto! Una abrazo inmenso Mary.. ¡Besossss!

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  13. Cuando yo pienso creo y medito que vos ya no podes escribir mejor ,que no podes plasmar tremendos sentimientos que no podes atraparme de esta manera inaudita que no podes dejarme boqueando y pidiendo mas que no me vas a hacer temblar de emociion cuando te leo ....VOS VENIS Y ME RECONTRA CAGAS LA TEORIA jajajaja asi no diria mi amiga Mirta asi no che... superas todas mi expecativas miss guille sos de otra dimension decirte que me encanta me sabe a poco asi que no te digo nada pero vos ya sabes verdad!!!tu amiga tambien sabes quien.muacks abrazo eterno mj

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    1. ¡Mi Majito! recién veo este comentario tuyo tan especial, tan reconfortante. Sabía que me estaba jugando la cabeza metiéndome en semejante trasfondo, pero me la tenía que jugar. ¡Gracias por tan tan tan hermosas palabras flaca! Te quiero horrores...

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