"NARCOS" - CAPÍTULO 4
Libro de aclaje: "La Reina del Sur" - Arturo Pérez-Reverte

Era la noche más nefasta de los últimos tiempos en todo Culiacán y en Sinaloa también. A poco de sucedido se había corrido la voz que su propia gente había mochado para siempre las alas del maestro de la pista corta y que se venía un reguero de sangre.
No sabía quién, pero alguien había sacado de México a la mujer y a los hijos del Chino. Las cosas empezaban a querer cambiar, ya no todos estaban de acuerdo en esos crímenes ejemplares. Pero una cosa era una mujer y tres niños, y otra un hombre que además, les había inmolado el verdugo destinado a su ejecución.
_Esperá Pedro… No te vayas. _ Le había dicho aquella noche en medio de la misma penumbra en la que se habían conocido, ese espacio oscuro que anteponía la entrada a la capilla.
Detuvo sus pasos y giró para verlo. _Diga, pero rápido. No tengo mucho tiempo.
Se acercó a él con la agenda aun entre sus manos. _ La única salida es la de ellos, tenés que irte del país.
Le sonrió con cinismo. _Gracias… Pero no vine a pedirle consejos, sino ayuda. Y ya que me la ha negado, al menos permítame escapar con lo único que el pendejo de mi hermano me dejó. Documentos falsos, algunos dólares y un arma que, al menos, me enseñó a usar. Váyase tranquilo a su vida segura, no se preocupe, algo se me va a ocurrir._ Dio la vuelta y empezó a caminar con los ojos hinchados de haber llorado tanto y la mano atenta para sacar el arma en cuanto fuera necesario. Para usarla según la situación le advirtiera, contra el que se acercara o contra él mismo. No dejaría que lo atraparan con vida.
Verlo caminar con ese orgullo lo llenó de una mezcla de admiración y bronca. “Hermano de ese pinche cabrón tenías que ser…”
Los años transcurridos habían refinado su aspecto y sus modales; pero debajo de los trajes hechos a medida, de las corbatas que se hacía traer de Europa y de las camisas que costaban cientos de dólares, seguía existiendo y latiendo el mismo campesino de la sierra sinaloense.
Su mirada, a veces impasible, a veces desconfiada, en el fondo seguía siendo la mirada de un hombre que más que calle tiene mundo. Lo siguió con pasos enérgicos mientras los dos guaruras iban tras él, lo alcanzó y lo tomó de un brazo.
_Vamos… Te venís conmigo.
_¿A dónde?
_A mi casa. Pero eso si, en el viaje dejame planear a mí como manejo esto y dame tu palabra que vas a hacer todo lo que te diga. ¡Dame tu palabra que vas a hacer todo lo que te diga!
El frío que le congelaba el alma se empezó a templar. _Delo por hecho.
_Te voy a confinar, no vas a poder hablar ni con tu sombra, vas a hacer todo lo que yo te diga. ¿Estamos?
Lo miró a los ojos y asintió agradecido. _Estamos…
El viaje fue silencioso y tenso. Una pesada carga de preocupación. Era más que evidente que estaba intranquilo. Había tomado una decisión que ponía en riesgo la vida segura y tranquila que tanto le había costado.
Pedro trataba de no mirarlo, pero sentía que sus ojos por primera vez serenos en ese día que marcaría para siempre el resto de sus días, querían ir sobre él.
Lo había sentido nombrar tantas veces como había descorchado una botella de champagne francés, había escuchado de su historia, de su renombre, de esa estirpe que, a pesar del forcejeo, había terminado dándole la ayuda que esperaba, pero nunca antes había visto su cara. Lo imaginaba más viejo, tal vez feo, con cara de narco. Pero ahora estaba seguro que parte de lo que se decía sobre él no podía ser cierto, ese hombre no podía haber mandado a asesinar a medio Culiacán.
Él, lejos de querer mirarlo, posaba sus ojos en la inmensidad de la noche a través del cristal pensando y repensando en cómo iba a seguir este camino que había elegido. Tendría que usar sus contactos con mucha habilidad, se había metido en un brete de los buenos. Sabía muy bien quién era el nuevo chaka de Franco, el que lo había mandado a bajar y que en esos mismos momentos, debía estar fuera de sus cabales por dar con el pinche hermanito que le había bajado un guacamayo.
No quería mirarlo, se negaba a hacerlo, porque haberlo mirado a los ojos fue lo que desencadenó la situación.
Esos ojos diferentes, ese brillo de inocencia, esa mezcla de miedo e integridad fueron los promotores de que después de mucho deliberar con su consciencia, hubiera decidido ayudarlo. No iba a dejarlo a merced de esa sed de venganza, pero tenía que pensar mucho y rápido. Lo escuchaba respirar a su lado, solo respirar. Se mantenía en silencio, silencio de agradecimiento, silencio de esperanza, silencio… Tan solo silencio. Se dejaba llevar, estaba confiándole su vida y eso lo ponía aun más nervioso. “Franco… Maldito pinche cabrón… Si te hubieses quedado conmigo trabajando por derecha aun estarías vivo. O si al menos hubieses cerrado la boca…”
Al llegar a la mansión, Pedro apenas pudo creer lo que estaba viendo. Era mucho más soberbia y encumbrada de lo que había creído. Pasaron el vallado de seguridad y los recibió un palacete con aspecto lujoso y zonas de recreo. Un edificio aislado, con jardín propio y grandes comodidades que mostraban no solo la riqueza de su propietario, sino también su condición social.
Al descender del coche, lo tomó de un brazo y lo condujo al interior.
_Acá todo se ve, todo se sabe, y hasta que yo no sepa cómo voy a zanjar el asunto, hacete amigo de esta casa, porque te juro por esa luna que quiebra el cielo, que si me desobedecés, si hacés un solo movimiento sin mi autorización, si ponés un pie fuera de esta casa sin mi consentimiento, no volvés a entrar nunca más y esa vez sí que me va a importar una chingada verga que te encuentren los coyotes. ¿Entendiste?
Pedro asintió en silencio. Solo en ese momento pudo discernir en el fardo que lo había metido.
El Rey mandó llamar a todo el personal de servicio que trabajaba en la casa y a toda la gente de seguridad que se jugaba la vida protegiendo la suya. Cuando todos estuvieron presentes y rodeándolos en círculo, hizo una pregunta en un tono que los intimidó.
Tomando a Pedro de un brazo lo expuso ante ellos. _Quiero saber si alguien lo ve. ¿Alguien lo ve?_ Silencio. _¡No es una pregunta retórica! Quiero respuestas… Díganme. ¿Alguien lo ve?_ Los confundía, no sabían que responder y los estaba poniendo nerviosos. _ La respuesta que quiero escuchar es “no”. Nadie vio a este chavito, nadie sabe que está acá, nunca cruzó la puerta de entrada y jamás llegó conmigo a esta casa. ¿Quedó claro?
Un murmullo de asentimiento y temor llegó hasta él.
_ Perfecto, creo que ya nos entendimos… Una palabra, una sola palabra y sus vidas, las de las personas que quieren, la vida que a veces mejor y a veces peor creen estar teniendo, se va a convertir en un infierno. Si sale de esta casa que este hombre está acá, vayan despidiéndose del mundo. Y no van a ser mis manos las que lo hagan, sino las de un chaka que no conoce la piedad ni el perdón. Orestes Moravia…_ Los hombres palidecieron y las mujeres se persignaron. _Prepárenle la habitación que está en suite con la mía. No quiero riesgos… Consíganle ropa para que pueda cambiarse y de hoy en adelante, lo atienden pero no lo ven. ¿Quedó claro? Un solo error y se nos va la vida a todos.
Un nuevo asentimiento silencioso le dejó la sensación que el mensaje había sido comprendido.
_Ahora andá a darte una ducha Pedro, yo voy a hacer lo mismo. Después vamos a comer algo… Tenemos mucho que hablar vos y yo. Y dame el arma._Lo vio titubear._ No chavito. En casa si, armado no. Dame el arma. _La sacó de su cintura y se la entregó de mala gana. Le disgustaba que lo llamara chavito. No era ningún crio. _Ahora si. Andá a bañarte y volvé más relajado, tenemos que hablar.
Pasada más de una hora, Pedro apareció con el cabello húmedo y ropa limpia. Sobre la mesa baja había una botella de tequila, quesadillas hechas con maíz y queso fundido, fajitas rellenas de salmón y burritos calientes. Unas tortillas de harina con carne de res cocida y deshebrada, cebolla, crema, tomate y ají.
Estaba de pie junto a una de las ventanas con el vaso de tequila entre las manos. Lo miró como si lo viera por primera vez. _ Parecés otra persona, vení, sentate y comé algo. ¿Tomas tequila o preferís cerveza?
_Cerveza… _Dijo bajito.
Guillermo Graziani se rió con todas sus ganas._ Acabás de meterme un pincho en el cuello, estoy en una bronca que va a hacer correr sangre y te hacés el tímido.
Le dolió. Algo le dolió muy adentro, tal vez más que la muerte de Franco y su propia sentencia. Estaba por sentarse, pero se detuvo en el aire y se paró frente a él. _Devolveme el arma._ Era la primera vez que lo tuteaba.
El Rey lo escudriñó de arriba abajo mientras bebía su tequila y eso lo enfureció aun más. _ ¿Qué decís? ¿Qué te pasa?
_Me pasa que no voy a pagar con dignidad tu protección. Si te metí en un problema que va a hacer correr sangre, no era mi intención. Y no me hago el tímido. Hace apenas horas que perdí a mi hermano, ni siquiera sé donde está su cuerpo, no pude llorarlo ni darle cristiana sepultura. Acabo de matar a un hombre por primera vez en mi vida, tengo a los coyotes detrás mío y una sentencia de muerte escrita y firmada por ese que nombraste esta noche… ¿Cómo dijiste que se llama? ¿Aquiles Moravia?
_Orestes…
Estaba fuera de sí. _Bueno, prefiero morir en manos de Orestes Moravia o como la puta verga se llame, a lamerte el culo por unos días más de vida. Devolveme al arma que me voy.
Bebió un corto sorbo, aun de pie, sin dejar de observarlo. _Sentate ahí. Vos no vas a ninguna parte.
_¡Me voy a donde se me de la chingada y perra gana! Si te pedí ayuda, me arrepiento. Dame mi arma y decime por donde salir.
Sus movimientos seguían siendo tranquilos y seguros, como si cada gesto estuviera encadenando al siguiente de forma natural, descartando cualquier improvisación. _Vos no te vas a ningún lado.
Permanecia de pie, enfrentándolo. _Nadie decide por mí, creo que eso debió quedarte en claro.
Se miraron cara a cara. Uno desafiante, el otro más conciliador.
Alzó una mano en señal de disculpa. _Perdoname Pedro, no debí hablarte así. Estoy preocupado. Muy preocupado. Y no por mí, sino por todos. Además en este ambiente no es algo común la dignidad y ese respeto que tenés por vos mismo. Acá cada uno se juega la vida y después la suplica, es que por momentos me olvido que vos no pertenecés a esta jerga. Perdoname… Ya comienzo a creer que de verdad sabías poco o nada de los negocios de tu hermano. Quedate, al menos quedate por esta noche, hablemos tranquilos._ Un respeto superior al que había sentido en su momento por el maestro de la pista corta y que no era poco, esa noche de septiembre se impuso por primera vez.
A salvo en esa fortaleza, pudo detenerse a recorrer sus rasgos. El güey -usando en sus pensamientos el término con simpatía y familiaridad - no solo era muy bonito, sino dueño de una dignidad que hubiese sido la envidia de su hermano y de muchos en toda Sinaloa. Un tío listo y encima bien puesto.
_Sentate y charlemos tranquilos, por favor. _ Pedro aceptó la tregua y se acomodó en el sillón. El Rey no le pidió a nadie que le trajera una cerveza, fue él mismo por media docena de botellitas de la mejor cerveza y después de destapar una de ellas y ofrecérsela a Pedro como gesto de disculpa, puso las demás en una nevera bajita y calibrada para obtener la mejor temperatura. _Comé algo, no comiste nada desde hace muchas horas y el alcohol te va a marear._ Le dio una palmadita en la espalda y se sentó frente a él en uno de esos sillones proporcionados para el descanso y el placer.
Estuvieron callados y sin mirarse por varios minutos. Pedro tomaba su cerveza de manera cauta y silenciosa, El Rey bajaba rápidamente la botella de tequila. Pedro ni atinaba a tocar la comida, necesitaba desesperadamente encender un cigarrillo.
Poco a poco, el alcohol comenzó a desatarles la lengua.
_Contame de nuevo todos los detalles.
_Ya le dije todo.
_Contámelo de nuevo.
_¿Para qué?
_Para poder leer entre líneas. Para descubrir lo que está escondido. Para saber cómo protegerte y protegernos. Contame todo una vez más. Y comé. No estás comiendo nada.
Apenas si pudo pasar un par de bocados, en cambio la cerveza sí que le sabía a gloria y hacía su efecto. Después del día que había tenido era como poder apoyar la cruz que cargaba sobre sus hombros contra una pared y poder descansar. No sentía hambre, solo una sed intensa y profunda que amenazaba con no saciarse nunca y muchas ganas de fumar.
_¿Le molesta si enciendo un cigarrillo?_ Había dejado de tutearlo.
_No. Me molesta que no hables. Le estamos tocando el chichi a la mala suerte y si no me ayudás nos van a dar el palo en cualquier momento.
Encendió un cigarrillo, El Rey fue por otra cerveza, se sirvió más tequila y encendió un habano. _Pedro, se cómo te sentís, pero la neta… Si no me ayudás nos van a trincar a todos.
_Está bien. _Volvió a relatar lo mismo que le había confiado en la capilla de Malverde, pero con más detalles. Preciso. Exacto. Cuando llegó al encuentro con el Gato en “la segura” y de la forma en la que sucedió, El Rey lo interrumpió.
_O sea que a pesar de las muchas horas que estuviste escondido en ese refugio subterráneo, llegaron a “la segura” cuando vos estabas ahí. _Volvió a chasquear la lengua, el mismo gesto que Pedro había conocido en la capilla. Una muletilla que usaba cuando la vida jalaba las cuerdas para chingarla nomás. _¿Te das cuenta porque necesitaba que me lo contaras de nuevo?
_No.
_Te estuvieron esperando, Pedro. No te bajaron de un balazo en plena calle para que los guiaras a esa casa. ¿Y sabés que buscaban? Esto. _Le dijo señalándole la agenda. _No necesitan ni el pinche dinero que tu hermano se ganó jugándose la vida, ni ninguna otra cosa que estuviera ahí. Necesitaban esto. Y de paso pasarte a degüello como escarmiento._ Miraba la agenda cerrada con curiosidad. Acariciaba su lomo tapizado en cuero y seguía pensando. De la nada volvió a mirarlo y la profundidad de esos ojos le provocó un nuevo escalofrío. _Pedro, tu hermano te dejó esta agenda como seguro de vida por dos motivos. Para que no te mataran y para decirme algo que no podía decirme antes de morir.
_¿Algo como qué? _ La adrenalina estaba barriendo su cansancio, el alcohol y el estrés de un día al borde de la muerte.
El Rey pitaba su habano ensimismado sin dejar de acariciar el cuero marrón que recubría la agenda, estaba ocupado en sus propios pensamientos.
_Todavía no puedo decirte que, voy a tener que mirarla con detenimiento. Pero conociendo a Franco, estoy seguro que acá hay un mensaje para mí. _ Volvió a servirse más tequila y siguió pitando su habano. Pedro podría haber jurado que sus ojos se volvieron húmedos. _Franco, pinche cabrón… _ Murmuró acunado por la nostalgia. Segundos después, volvió a hundir sus ojos en él. _ ¿Te das cuenta ahora porque llegaron por el frente y haciendo tanto ruido?
_No…
_Para que pudieras escapar. No te mataron porque no quisieron. Si hubiesen querido matarte en ese momento lo hubiesen hecho, silenciosos y precisos, pero te necesitaban con vida hasta hallar esto._ Levantando la agenda. _Después… Después era obvio que te iban a matar. _Hizo una pausa, sorbió un largo trago de tequila y lo volvió a mirar. Un dejo de admiración se filtró por su mirada ahora más relajada por el efecto del alcohol. _Volvé a contarme que pasó cuando reconociste al Gato estando adentro de “la segura”_ Se levantó para acercarle la tercera cerveza de la noche.
_Ya se lo conté.
_Contámelo de nuevo. _Esta vez Pedro vio una mueca similar a una sonrisa en su perfil. Como si se estuviera preparando para disfrutarlo.
_Cuando dejé la casa en la que vivíamos, me llevé un arma. Pero en la caja de seguridad de “la segunda” encontré un arma de guerra y municiones. Soy bueno disparando, por eso guardé la que traía en mi bolsa y me calcé esa en la cintura. La otra es buena, pero con esa no se puede fallar. _Para esa altura El Rey volvía a estar sentado frente a él, y a su parecer, disfrutando el relato.
_Seguí. Dale, seguí.
_Estaba por marcharme cuando escuché el sonido de la puerta abrirse. Lo reconocí enseguida. Franco lo detestaba, me había mostrado algunas fotos suyas y hablaba pestes de él.
_Ese hijo de la chingada madre era el mismo diablo.
_Franco pensaba lo mismo. Por eso, cuando me dijo que me iba a morir como la rata nauseabunda de mi hermano, ya no pude pensar. Saqué el arma y le disparé. Era él o yo.
El Rey no le sacaba los ojos de encima. Que tío raro. Por un lado pura fragilidad y por el otro, había logrado lo que él muchas veces deseó hacer. Liquidar al Gato. No pudo evitar la carcajada.
_¿De qué te reís?_ El efecto del alcohol lo llevaba a volver a tutearlo.
_¡Te deben estar buscando con microscopio! Vos no tenés idea de lo que hiciste esta noche, pero le acabás de cumplir el sueño a muchos sinaloenses. Mataste al Gato… ¡Cuánto te deben estar odiando!
_Entonces te debo la vida.
Lo miró sentenciándolo. _Me debés un arma. La que está en tu morral.
_Te la doy cuando quieras._ Estaba demasiado cansado, ya no iba a discutir nada. Para bien o para mal, estaba en sus manos. Las únicas manos dispuestas a mancharse con sangre para salvarle la vida.
Lo miró pensativo. Si se hubiese negado hubiese mandado en ese mismo momento a sus guaruras a buscarla, pero ante esa pasividad respondió.
_ Dejátela por las dudas. Pero ojo con lo que hacés. Voy a confiar en vos, algo me dice que yo también te debo mi vida.
Así transcurrió la noche, la primera noche de tabaco y alcohol que compartirían mirándose a los ojos y comenzando a confiar el uno en el otro.
CONTINUARÁ.
UNA OBRA DE ARTE DELICIOSA Y MAGNIFICA!! ME ENCANTA!! GRACIAS!!
ResponderEliminar¡GRACIAS! ¡MUCHAS GRACIAS ADRIANA! ¡BESOS!
EliminarSandra: Primero la foto, ya te pone en sintonía, muy buena! Muy LINDOS! Me encanta esta historia! Uno pareciendo frágil y siendo duro y el otro pareciendo duro y siendo "un dulce de leche!" (siempre mi Guille ;). Me gusta mucho las personalidades de ambos y como actúan. La historia y el escenario. El lenguaje me derrite ;) Ellos, en tus manos, son perfectos! Precioso como escribís. Todas las semanas ese "continuará" es como una cachetada, porque llego leyendo embobada y de repente me lo encuentro y..... "Zas!" y ahí viene el "nooooooo!!!!....quiero mas" igual que siempre ;) Gracias Sandra!!!!! Besos Romina
ResponderEliminarahhhh....Me gustó eso de ...."Prepárenle la habitación que está en suite con la mía...." #Esperanzador;) #CalentandoMotores;) .... ayyyy.... #LaMinaConLaIdeaFija;) ....#YaSinArreglo;)
Eliminar¡Gracias Romi! La verdad es que las fotos se eligen con bastante anticipación y tratando de hacerle justicia a cada capítulo. El trabajo final es obra de Sil Barby que se encarga de hacer esa puesta en escena que resulta, dentro de lo que podemos, un buen anticipo del capítulo que van a leer.
EliminarMe encantó este análisis que haces respecto de sus personalidades. El que parece más frágil tiene casi escondida una fortaleza impresionante, y El Rey, ese hombre que ya es mito y leyenda en Sinaloa, está mostrando un lado muy tierno debajo de una capa de caramelo duro.
El escenario y el lenguaje, desde mi punto de vista, son lo que le dan a esta historia ese toque único. Bien podría haberse desarrollado en Argentina, pero no tendría el mismo carisma.
"Prepárenle la habitación que está en suite con la mía" ¡Jajaja! Es que el chico está en peligro y hay que cuidarlo de cerca... ¡Jajaja!
Muy lindo comentario, Romina. Gracias una vez más por estár siempre presente. ¡Un abrazo gigante y Guilledrista! ¡Besosss!
Asi transcurrio la primera de noche de tabaco y alchol que compartirian mirandose a los ojos....que bueno que esta Narcos!!! Dando el tiempo para atraparte de tal manera que cuando aparece el famoso continuara te quedas con ganas de gritar "no puede ser" "no me dejen asi"... Felicitaciones...realmente fascinante los dos personajes...un beso Pilar
ResponderEliminar¡Gracias Pilar! Si, acá todo va sucediendo lentamente...Como buscando el equilibrio entre el desarrollo de la historia y entre lo que va pasando dentro de cada uno de ellos. Creo que la atracción ya es un hecho, son dos personalidades tan diferentes que provocan una admiración mutua... Ya veremos como siguen esas noches de tabaco y alcohol. ¡Un abrazo inmenso mujer! ¡Graciassss!
EliminarMuy muy enamorada de esta historia!!! Capítulo derretidor: Pedro se mudó a la gran mansión de El Rey!!! Realmente esa mirada de la que trata de huir lo está poniendo en extremo peligro a Graziani... Y como dice Romina, es espectacular el lenguaje que usan... También debo decir que me quedé detenida en "preparenle la habitación que está en suite con la mía" #TodasConLaIdeaFija :-P
ResponderEliminarBeso enormisimo!
¡Ay tocaya... tocaya! ¡En que lío se está metiendo El Rey por haber mirado esos ojos! Pero no se puede evitar al destino, lo que está escrito es ineludible y a mi me parece que acá pasa algo de eso.
Eliminar"Prepárenle la habitación que está en suite con la mía" ¡cómo les picó esa frase!¡Jajaja! Todas, absolutamente todas, y me incluyo, con la idea fija. ¡jajaja!
¡Gracias Guille! ¡Abrazote inmenso y Guilledrista! ¡Besossss!
Me mata cómo se calaron el uno al otro, Pedro pensando que lo imaginaba más viejo, más feo, con cara de narco juaaaaaa! Y el Rey pensando lo bonito que es su protegido... che, que alguien les avise que están al horno! De esto no hay vuelta atrás, si en medio de todo este quilombo se fijan en eso díganle adiós a heterolandia chicos! Me encanta como la contas a esta historia, está tan bien ambientada y narrada que uno se mete de cabeza y se cree todo, hasta algo tan extraño como oir a Guille hablando con ese dialecto mexicano que solo tu excelencia puede volver tan creíble. Me saco el sombrero ante semejante prodigio! Un beso enorme! Mary B.
ResponderEliminarQue honor semejantes palabras viniendo de una pluma nacida para este género... ¡Gracias Mary!
EliminarLo que me reí con tu "díganle adiós a heterolandia chicos" no lo puedo explicar... Mis vecinos deben estar pensando que estoy viendo algua tira cómica. ¡Me mataste con eso! ¡Jajaja!
Como les decía a la chicas, creo que un alto porcentaje de la magia que puede llegar a tener esta historia se basa justamente en el lenguaje tan diferente y la ambientación. Si, es verdad que resulta extraño escuchar a Guillermo hablar en ese dialecto mexicano, por eso sentí muchos nervios al publicar los primeros capítulos, la verdad no sabía si les iba a gustar o no. Ahora ya respiro un poco mas tranquila. ¡Gracias por tan lindas palabras bruja! Y Dios quiera las siga atrapando. ¡Un abrazo inmenso y Guilledrista!
VAMOS POR DE APOCO
ResponderEliminar"Vamos… Te venís conmigo.
_¿A dónde?
_A mi casa." BUENO, BUENO,UN PUNTITO A TU FAVOR "REY"
"Pero ahora estaba seguro que parte de lo que se decía sobre él no podía ser cierto, ese hombre no podía haber mandado a asesinar a medio Culiacán." PEDRO ES PEDRO, IGUAL NO TE CONFÍES CIELITO, A VECES SE DUERME CON EL ENEMIGO.
"Esos ojos diferentes, ese brillo de inocencia, esa mezcla de miedo e integridad fueron los promotores de que después de mucho deliberar con su consciencia" LO QUE TE ESPERA DUEÑO DE SINALOA, CULIACAN Y DEMÁS YERBAS." "Soy esa fiebre de tu ser
que te domina sin querer."
"porque te juro por esa luna que quiebra el cielo,..." AYYY MI REY VAS A JURAR POR ESA LUNA Y POR ESE CIELO,VAS A DESEAR LA ...POR AHORA NO."Soy ese vicio de tu piel
que ya no puedes desprender."
"Prepárenle la habitación que está en suite con la mía. No quiero riesgos…" PARA ALQUILAR TODOS LOS BALCONES TODOS."Soy el pecado que te dió nueva ilusión en el amor"
" Así transcurrió la noche, la primera noche de tabaco y alcohol que compartirían mirándose a los ojos"."Soy la aventura que llegó
para ayudarte a continuar en tu camino".
LAS CARTAS ESTÁN SOBRE LA MESA, ESPERO REY QUE SEPAS JUGAR, NI SE TE OCURRA USAR DE COMODÍN A CIELITO.
DE MAS ESTA DECIR QUE LO SUYO PEDRIS SIGUE SIENDO SOBERBIO,TODAS LAS FELICITACIONES TODAS.
P/D. 1"...seguía existiendo y latiendo el mismo campesino de la sierra sinaloense..."NO SE, SORPRENDEMEEEEE, "REY"
P/D.2 ESO DE CHAVITO, NO ME GUSTA, LO PODES LLAMAR DE OTRA MANERA,HAY OTRA FORMA QUE TAMBIÉN TERMINA EN ITO, MUERO POR ESCUCHARLA DE TUS LABIOS, DUEÑO DE SINALOA.
"Ningún hombre lo amó.
A nadie reveló su pasión y los juegos,
el deseo clandestino.
No hubo cartas de amor,
no hubo día del orgullo.
No le devolverán los veranos perdidos.
Y Cernuda lo ve suspirar, triste, desde el Parnaso.
San Sebastián asaetado reza por tus pecados,
llora por ti, no olvida
al que sufre en silencio
a su oveja perdida.
MIRAN..."MONICA DE LANUS.
"
¡AY SEÑORA..! ¡ME HA DEJADO SIN PALABRAS! VEO QUE LE TIENE MUCHA DESCONFIANZA A ESTE REY, Y TIENE SUS MOTIVOS. POR ESO MAS QUE AGRADECIDA EN QUE SIGA CONFIANDO DOMINGO TRAS DOMINGO EN QUE ALGO BUENO PUEDE SUCEDER Y NO ABANDONE EL BARCO.
EliminarCADA UNA DE TUS FRASES CON SU RESPECTIVA REFLEXIÓN, SON PARA ENMARCAR MÓNICA... MUY, PERO MUY HERMOSO. PERO ESE FINAL FUE UN DISPARO AL CORAZÓN... ¡QUE BELLEZA VOLVER A LEER ESAS PALABRAS Y RECORDAR ESE TEMA QUE TANTO DOLIÓ Y TANTO SIGUE DOLIENDO! SE ME LLENARON LOS OJOS DE LÁGRIMAS.
VOS TRANQUILA, ESPERAME SERENA Y CONFIADA.. TE LLEVO A BUEN PUERTO. PALABRA DE GUILLERMINA PEDRIS.
¡ABRAZO INMENSO MUJER! Y GRACIAS POR TANTO. ¡BESOSSS!
bueno voy a poner esta nota después de dialogar con la escritora varias horas y ya que desea mi mal mi nota es un 7
ResponderEliminarDONDE ESTA ESA ENTREGA QUE PROMETISTE
DONDE ESTA ESE BESO DE PIEL Y TODAS ESAS COSAS CHANCHAS ....
DESPUÉS DE ESTE DESCARGO ME SIENTO MAS TRANQUILA mara rosas
¡JAJAJA! VOS NO TENÉS ARREGLO MARA.. GRACIAS POR TU NOTA, PERO TE RECUERDO QUE NUNCA PROMETÍ NADA DE NADA. NI SIQUIERA LA VESTUARISTA SABE QUE ESTÁ PASANDO O QUE VA A PASAR, NUNCA TE PROMETÍ NADA, PERO TE VOY A VISANDO QUE SI QUERÉS VER FUEGOS ARTIFICIALES APROVECHES QUE SE ACERCAN LAS FIESTAS... PORQUE LO QUE ES POR ACÁ, FALTA MUCHO, MUCHO PERO MUCHO... Y SI LOS HAY. ¡BESOSSSS!
EliminarExcelente que puedo decir!!!
ResponderEliminar¡Gracia Valeria! De verdad muchas gracias por acompañarme en cada capítulo, en cada publicación. ¡Un abrazo inmenso mujer!
Eliminarbueno Pedris!!! cómo me lo imaginaba esta historia se esta llevando todos los laureles! es impecable tu manera de contarla...y esta tan tan tan bien escrita que me los estoy empezando a imaginar aun en este ambiente tan raro y tan diferente a todos los otros en el que los hemos leido...GRANDIOSA, IMPECABLE, IMPRESIONANTE...GRACIAS !!!
ResponderEliminar¡Gracias Sil! Me estoy jugando la cabeza con Narcos, espero no desilusionarlas. Un abrazo inmenso mujer y demás está decirte que caigo de rodillas antes esas fotos que creas semana tras semana. ¡Besos Sil!
ResponderEliminarHola hace mucho que no andaba x estos lugares, justo me puse leer, y vi esta publicación de narcos. Me gustó mucho como hasta ahora avanza la historia sin dudas me atrapó, firme ak esperando la continuación, bueno t mando un abrazo
ResponderEliminar¡Que linda sorpresa! ¡Gracias Martín! Besossss!!!
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar