
Pedro yacía arriba de la cama, sentado con las piernas cruzadas, la notebook sobre su falda y un pen drive que momentos antes había sacado de la caja fuerte.
Guillermo estaba parado y caminaba sin cesar de un lado para otro de la habitación como un león enjaulado. Le parecía que en cualquier momento iba a escupir el corazón por la boca de tan atolondrado que lo sentía. No tenía miedo, no, tenía pavor de lo que podía ver y su actitud estaba en neto contraste con la pose relajada que mostraba Pedro.
-Podes calmarte?
-No. No puedo. No estoy acostumbrado a estas cosas a las que me arrastras. Como el jueguito telefónico ese que me hiciste practicar. Pedro, yo tengo una cierta edad y...
-Amor! - lo corta- Somos nosotros. No pasa nada. Vos sabes lo que somos, lo que hacemos y como nos amamos. Además, no te hagas el estrecho que bien que te gustó esa llamada. Y por si no te quedó claro todavía, yo soy la aventura que llegó para ayudarte a continuar en tu camino. Vení -lo llama con la mano- Sentate acá conmigo.
Guillermo obedece. Pedro le pasa la notebook y le da play. Pero Guillermo había cerrado los ojos, los mantenía apretados y no tenía intenciones de abrirlos hasta que empezó a escuchar algo y se tensó aún más.
-Ayyyyyy! La puta madre! No me digas que también tiene sonido.
-Claro, mi vida. Qué videos serían si fueran mudos? No es una película de Chaplin. Esperá que te pongo los auriculares así los escuchas con Dolby Digital Plus Surround High Definition Sound.
-Vos estás loco, chiquitin – pero ya estaba rendido, mirando y escuchando. Y, a pesar del pudor que le generaba, no podía evitar los efectos que todo eso causaba sobre su anatomía. Una batalla se había desatado en su interior, una disputa entre la incomodidad y el placer. Volvió a cerrar los ojos, y las imágenes se le reproducían en sus retinas, mientras su cuerpo se enfebrecía. Por un momento su parte racional afloró
-Pedro, me muero de vergüenza.
-Por qué? - lo abraza por detrás y le habla al oído- Es un acto de amor, de nuestro amor, que es el más puro y limpio. Nosotros nos amamos, Guille. Profundamente nos amamos y así lo expresamos. No es algo sucio. Es la expresión de dos personas enamoradas. Sucio es lo que hacías con los otros. Bebías del agua contaminada y te quemaba la cabeza.
Guillermo lo mira con dulzura y le acaricia la mejilla
-Ya sé, mi amor que tenes razón, pero tiemblo de sólo pensar que alguien pueda ver esto, que es algo tan nuestro. Precisamente, no quiero que lo manchen.
-No te preocupes. Están guardados en la caja fuerte, a la que sólo nosotros dos tenemos acceso, en estos pen drives. No están en ningún dispositivo que nadie pueda hackear – con una sonrisa pícara y destellando fuego de los ojos, agrega – Es el tesoro más grande que tenemos en la caja fuerte. Mirá, este es uno de mis preferidos – continua, señalando en el menú de la pantalla, un ítem que se titulaba “partida de ajedrez”.
Guillermo estaba sumamente intrigado.
-Te acordás cuando te regalé ese hermoso juego de ajedrez que tenemos, el que compré en Bahia?
-Cómo olvidarlo...
-Y te acordás de la partida inaugural? Lo que acordamos como prenda para el perdedor?
-De eso menos me podría olvidar...
Con un suspiro en su oído, que hizo estragos en Guillermo le dice
-No estabas muy inspirado ese día en el juego, fue fácil ganarte.
-A lo mejor es lo que quería...
-Bueno, la cuestión es que está todo acá inmortalizado. Partida y... la prenda que cumpliste con devoción.
-No... No lo puedo creer... Cómo hiciste todo esto sin que me diera cuenta?
-Viste qué linda sorpresa?
Mientras le pasaba el video, y arrodillado detrás de él en la cama, deslizó sus manos por la camisa de Guillermo y comenzó a desprenderla y a darle suaves y tortuosos masajes con la yema de los dedos sobre el pecho, al mismo tiempo que le respiraba agitado en el oído y le mordía el cuello.
-Precioso, yo ahora tendré el corazón sano, pero vos me vas a matar de todos modos... Yo esto no lo voy a poder resistir.
Pedro, lejos de amilanarse ante esas palabras, redobló la apuesta, bajó aún más las manos, desprendió el cinto y las escabulló por dentro del pantalón.
Guillermo pegó un grito y tiró la notebook al piso, se dio vuelta, lo tiró sobre la cama y lo atrapó entre sus brazos
-Haceme tuyo – le guiñó un ojo Pedro.
Pero en ese momento recordó en la situación que estaban y toda la líbido que venía acumulando, le bajó de un saque.
-Ay, Pedro... No sé... No me atrevo.
-Te vas a tener que atrever, porque vos a mí, así, no me tenes nueve meses.
Guillermo se tira sobre la cama, boca arriba, y entrelaza su mano con la de Pedro. Por un rato se quedan ambos mirando el techo.
-Es que... Tengo miedo de hacer algo de lo que me tenga que arrepentir el resto de mi vida.
-No va a pasar nada, Guille.
-Y si le hago mal a nuestro bebé? O te hago mal a vos? Si los lastimo?
-No nos vas a a hacer mal a ninguno de los dos. Al contrario... Él o ella – señalandose el vientre – va a estar feliz de que a su papi le des una alegría.
-Pedro... Yo nunca tuve relaciones con una persona embarazada. Comprendeme.
-Claro, porque cuando tu mujer estaba esperando a Fabian, vos, en vez de estar con ella, te lo garchabas a Juan – le dice en tono indignado – Es eso lo que queres para nosotros?
-No empieces de nuevo. Sabes bien que no es eso lo que quiero. Yo sólo quiero estar con vos, sólo te deseo a vos, cachorrito.
-Aunque después tenga una panza enorme? Me vas a seguir deseando?
-Sí.
-Lo decis por compromiso. Te voy a parecer horrible.
-No lo digo por compromiso. Vos no sabes lo que yo puedo sentir respecto a eso. Pero acabo de enterarme. Esto – señalándose el corazón – está sintiendo mucho y esto – señalándose la cabeza – tiene que pensar y tiene que traducir. Dame tiempo.
-Guille, necesito sentirte. Ahora.
Guillermo lo mira
-Y cómo se supone que lo tenemos que hacer?
-Como siempre.
Guillermo estalló en una carcajada
-Como siempre? Hay mil maneras distintas que es “como siempre” - encomillando en el aire.
-Bueno, vamos por lo más tradicional de todo. El misionero.
Dos horas más tarde, Pedro temblaba de pasión bajo Guillermo y éste no se decidía a emprender su tarea.
-Me parece que es mejor que te ponga otra almohada – dice mientras toma la otra almohada de la cama y la coloca bajo Pedro.
-Te deseo mucho, mi amor – Pedro se abraza con desesperación al cuerpo de Guillermo y no lo quiere soltar.
Pero en medio de los besos frenéticos y sin piedad que se dan, Guillermo continúa con sus preocupaciones y aprensiones.
-Mmmmm, no queres un cojín en tu cintura?
Pedro revolea los ojos con fastidio
-No, Guille. Es otro tipo de cojín lo que quiero.
Guillermo lo mira por un momento sin entender y cuando al fin capta el significado de sus palabras, abre los ojos grandes
-Pero qué guarango resultó en la intimidad, dotttor! - y se ponen a reír.
-Dale Guille! Entrá en acción de una buena vez!
Le hizo el amor con tanta delicadeza y suavidad como ni siquiera había tenido cuando se quedó con su virginidad.
-Estás bien? - aún jadeando.
-Ahora sí puedo decir que estoy bien. Te amo, Guille.
-Yo te amo más, cielito – le besa la panza – los amo. Ahhhhh! - exclamación de satisfacción -Extrañaba tanto visitar mi lugarcito en el universo – desparramado y abrazado al cuerpo de Pedro.
De golpe, se incorpora y se levanta con intenciones de abandonar la habitación. Pedro lo detiene tomándolo de la muñeca.
-Adónde vas? No me dejes solo.
Guillerrmo le besa la frente
-Voy a la cocina a buscar agua, amorcito. Con tanto ejercicio te vas a deshidratar.
Pedro bebía de la botellita de agua mineral Perrier que le había traído Guillermo y éste lo miraba embelesado.
Deja la botella en la mesa de luz y se le trepa, hurgando por cada rincón de su cuerpo.
-Qué haces, corazón?
-Guilleeeeee, quiero más – muy meloso - Necesito comer por todos los días que estuve inapetente.
-Pedro – tratando de contenerlo.
-No vas a dejar que me desnutra, no? Y menos en mi estado.
-Despacio, cielito. Con calma. Cuidemos este milagro que tenemos.
-Sólo necesito que me toques, me beses y me acaricies.
Después de una nueva sesión de amor, Pedro se estaba durmiendo acurrucado entre los brazos de Guillermo cuando empieza a notar una serie de movimientos extraños.
Con un sueño que le volteaba los párpados, trataba de hacer foco en la figura de Guillermo que iba y venía por el cuarto.
-Qué haces, Guille?
A pesar de que era una noche de primavera avanzada, la temperatura era casi invernal. El viento soplaba impiadoso y golpeaba las ramas de los sauces y las ventanas. El cielo empezó a tronar y en poco tiempo, fuera se había desatado un aguacero. Guillermo revolvía en el vestidor.
-Hace frío, Pedro. Y hay tormenta. Te tenes que abrigar, ni sueñes que vas a dormir desnudo.
Trajo un pijama de tela polar y se lo colocó. Buscó una nueva frazada y la estiró sobre la cama. Y subió la calefacción.
-Listo. Así está mejor.
-Guille, me estoy cocinando. Esto es un baño sauna.
-Te parece que exageré?
Pedro asintió
-Bajá la calefacción por favor o voy a terminar como un pollo rostizado.
-Bueno.
Pedro se durmió enseguida. El embarazo, el amor y tantas emociones juntas, lo llevaron a conciliar un sueño profundo que ni siquiera fue interrumpido por los fuertes truenos. En cambio, Guillermo tenía los ojos abiertos como dos faroles. No podía dejar de contemplarlo y de pensar en la intensidad de ese día que definitivamente le había cambiado la vida para siempre.
Recordó la charla que habían tenido sobre los sueños laborales de Pedro y decidió que tenía que hacer algo respecto a eso. Que se hubieran enamorado y vivieran ese amor tan fuerte e intenso, no podía ser obstáculo para que Pedro, al menos, probara que se sentía trabajar en ese campo que lo apasionaba tanto. Pero ya tendría tiempo de pensar en eso cuando naciera el bebé. Ahora debía concentrase en ver crecer esa panza y mimarlo mucho. Y la emoción lo embargó.
Afuera la naturaleza era inclemente. Instintivamente tomó un block de notas que tenía en el cajón de la mesa de luz y escribió unas palabras que le brotaron del corazón.
“Pienso que cada día es como una pesca milagrosa
y que es hermoso pescar suspendidos sobre una mullida nube rosa
yo como un caballero y vos como un esposo
mientras fuera de la ventana se levanta en vuelo solamente el polvo
hay aire de tempestad.
Será que nosotros dos somos de otro lejanísimo planeta
pero el mundo desde aquí parece solamente un pasadizo secreto.
Todos quieren todo para después darse cuenta que es nada
nosotros no haremos como la otra gente.
Estos son y serán para siempre
los mejores años de nuestra vida.
Abrazame fuerte que ninguna noche es infinita
los mejores años de nuestra vida.
Pienso que es estupendo permanecer en la oscuridad abrazados y callados
como púgiles después de un encuentro,
como los últimos sobrevivientes.
Tal vez un día descubriremos que no nos perdimos nunca
y que toda esa tristeza en realidad no existió nunca.
Los mejores años de nuestra vida
abrazame fuerte que ninguna noche es infinita
los mejores años de nuestra vida.” *
Guillermo se despierta sobresaltado en las horas profundas de la noche. Estira el brazo buscando la calidez del cuerpo de Pedro, pero se da cuenta que está solo en la cama. Se levanta, lo busca en el baño. No está. Baja a la cocina. Tampoco está. Finalmente lo encuentra en el escritorio, muy ensimismado en su notebook y rodeado de expedientes.
-Chiquitín, qué haces acá a esta hora? Por qué no estás en la cama conmigo durmiendo?
-Estoy trabajando en “el caso”, Guille. Con todo lo que pasó, me atrasé y tengo cosas muy importantes por resolver.
A Guillermo lo partió al medio ver esa carita de angustia que tenía Pedro. Se puso detrás de él, comenzó a masajearle los hombros y le besaba la cabeza.
-Noooo. No te podes poner a trabajar a esta hora. Tenes que descansar. Cielito, si no queres seguir, te salis. En tu estado no te podes estresar. Ahora tenemos otra prioridad. Lo más importante de nuestra vida.
Guillermo pudo sentir el sollozo en el cuerpo de Pedro. Se sentó a su lado, tomó su cara entre sus manos y lo empezó a besar.
-Yo sé cuanto laburaste en este caso y estoy profundamente orgulloso de vos. No te pongas mal, mi amor. Si vos estás de acuerdo, yo te ayudo en esta última etapa.
-Harías eso por mí?
Guillermo le sonríe
-Por supuesto. Qué no haría yo por vos? Hacemos así, entro a trabajar en “el caso”, pero los créditos son tuyos.
Pedro lo abraza fuerte
-Gracias, Guille.
-No hay nada que me tengas que agradecer. Dale, volvamos a la cama que aún es noche. Ya tendremos tiempo para seguir con esto.
Le apagó la notebook y se lo llevó de la mano al dormitorio.
Esa mañana era 10 de diciembre. Dos días antes Pedro había renunciado a armar el árbol de Navidad porque no se sentía bien y aún pesaba sobre él, el sentirse solo ante el acontecimiento de su vida.
Pero ahora se sentía bien, pleno, feliz y protegido por el amor del padre del hijo que llevaba en sus entrañas.
Cuando Guillermo se despertó, nuevamente se encontró solo en su cuarto. Bajó y lo encontró acarreando un conjunto de cajas con los adornos.
-Qué estás haciendo? Vos solito trajiste esas cajas de la baulera? Te volviste loco? No podes hacer esfuerzo!
-Uy, Guille. No pasa nada. Quiero armar el árbol. Siempre me dejas solo con este tema. Me gustaría que este año me ayudaras, que empieces a practicar. Porque vas a ser padre de un bebé y quiero que en el futuro lo armes con nosotros.
-Sí, sí, te voy a ayudar. Te prometo que en un par de navidades me disfrazo de Papá Noel y para el 6 de enero de un Rey Mago, hasta traigo un camello de carne y hueso. Pero dejá todo eso.
-Hay que entrar el pino del parque.
-No me digas que se te cruzó por la cabeza la remota idea de remolcar vos el pino!! Lo voy a llamar a Beto para que nos dé una mano.
-Le vas a contar?
-Vos crees que Gabriela no abrió ya su bocota?
-No sé. Yo le pedí que no se lo dijera a nadie.
-Cielito, vamos a tener que hablar con nuestro círculo íntimo. Más temprano que tarde. La panza te va a empezar a crecer y ellos tienen derecho a saber, a saber de nuestra felicidad. Y me parece perfecto empezar por hablar con Beto. Vos sabes como es él y es seguro que ya algo raro intuye.
-Sí, está bien. Llamalo entonces.
-Betito
-Guiye, no vienen hoy al estudio?
-No. No vamos.
.Pedro? Cómo está?
-Bien. En realidad, tenemos una hermosa noticia para contarles. Podes venirte ahora?
-Claro, Guiye. Ya salgo para allá.
-Pasá por la panadería y traé facturas que desayunamos los tres juntos.
-Y que traiga pan dulce que tengo un antojo! - grita Pedro.
-Lo escuchaste Beto?
-Sí. Guiye. Yo llevo, no se preocupen.
-Con frutas abrillantadas!
Al rato, Guillermo, Beto y Eros estaban sentados a la mesa, mientras Pedro se entretenía con su juguete express, preparando los espumosos cappuccinos.
-Y qué tienen para contarme? – dijo Beto mientras le entraba a un pan de leche con crema pastelera.
-Seguro Gaby no te contó nada? - preguntó Guillermo.
-Qué debería haberme contado? Ustedes tienen secretitos con la Gaby?
Entre los dos y como les fue naciendo le contaron cómo estaban las cosas. A Beto no se lo vio sorprendido. Estaba acostumbrado a que cualquier cosa pudiera volverse real. Pero sí se puso muy feliz por lo que les estaba pasando a sus amigos y porque Pedro no estaba gravemente enfermo como suponían.
-Para lo que necesiten, acá estoy.
-Gracias Beto. No digas nada. Ya vamos a hablar nosotros con el resto de los integrantes del estudio.
Después de ayudarlos con el árbol y abrazándolo a Guillermo en la puerta al despedirse le dijo
-Te lo dije Guiye que el pibe no te estaba corneando. Y que vos le podías dar un hijo.
-Qué haría sin tu apoyo, Betito.
Pedro seguía atareado con el árbol
-No! - gritó Guillermo – No te subas a la escalera – al ver que Pedro quería colocar la estrella que corona la punta del árbol.
-Son dos escalones nada más.
-No importa, a ver si te caes. Dejame a mí.
Al ratito
-No! - volvió a gritar Guillermo – No te agaches – al ver que Pedro quería enchufar las luces – Y menos vas a tener contacto con una boca de electricidad, hay peligro de electrocución.
-Tenemos disyuntor.
-No importa. Dejame a mí.
Pedro suspiró resignado. Sabía que le esperaban meses muy lindos pero muy difíciles.
Y se hizo la hora de partir a la primera visita con la obstetra.
-Vos estás seguro que podes manejar? Te sentís bien? Sino lo vuelvo a llamar a Beto.
-No, Guille. Yo puedo. Estoy bien. No estoy enfermo.
-Dónde queda el consultorio?
-Tiene uno aquí cerca, pero hoy nos va a atender en el otro que es en la zona de Congreso.
-Qué???! Justo hoy 10 de diciembre que es el traspaso tenemos que ir al centro? Decime que es una broma!
-No, no es broma. Justo por eso nos citó hoy allí. Porque están todos en otra y casi no tiene pacientes.
Guillermo se golpea la frente con la palma de la mano
-Entonces salgamos ya porque no llegamos ni para año nuevo.
Bocinazos. Congestionamiento. El tráfico es un embudo. Imposibe cruzar Avenida de Mayo. Los granaderos a caballo pasan rasantes frente al Sonic.
Después de muchas peripecias, de mucho padecer y armados de infinita paciencia, al fin llegan al consultorio. Tocan el timbre y esperan. Al lado de la puerta una placa de bronce reza “Dra. Mary Buhler – Médica Obstetra”. La secretaria los hace pasar con una amplia sonrisa. No hay más pacientes, por suerte, piensan, en la sala de espera. Minutos después la doctora los recibe saludándolos con tres besos, al estilo frances.
-Bienvenidos Pedro y Guillermo. Estoy tan feliz de recibirlos! Vengan. Pedro, recostate en la camilla. Antes que nada voy a hacerte una ecografía. Vamos a verificar que todo esté como lo previsto en nuestro plan.
Desparramó gel sobre el abdomen de Pedro e hizo presión con la sonsa ecográfica Las imágenes se formaron en la pantalla y Mary sonrió satisfecha. Guillermo y Pedro miraban atentamente hacia el monitor sin poder decodificar que era lo que se veía.
-Felicitaciones papis! Ellos están creciendo perfectamente.
-Ellos? - levantó las cejas interrogativamente Guillermo.
-Sí, chicos. Están esperando mellizos.
CONTINUARÁ
* I Migliori Anni della Nostra Vita – Renato Zero
¡Ay mujer...! Estoy enloquecida, fascinada y sedienta de seguir leyendo esta historia tan distinta, tan particular en todos los sentidos... Mientras te escribo, de fondo está sonando ese tema precioso que elegiste para esta fic y tengo la piel erizada. Entre esa música, la letra -esas palabras plasmadas por Guillermo en un papel después de hacer el amor con Pedro y viéndolo dormir a su lado- y todo lo que acabo de leer, apenas si puedo contener las ganas de tomar envión, mandarme un salto con garrocha e intentar meterme adentro de esta pantallita para ver si puedo encontrar un minuto, aunque sea un minuto mas de ellos. ¡Cuanto quisiera estar ahí! Lo vi todo, lo viví, lo sentí.. ¡Gracias Fiore! ¡Gracias Guillermina! ¡Gracias Tocaya!
ResponderEliminarHoy miro al cielo y pido dos deseos: contigo la noche mas bella y la continuación de OVNIs.
¡Aplauso cerrado y lleno de emoción! ¡Felicitaciones mujer!
bueno se hizo esperar pero llego felicitaciones guillermina muy emocionada por esos bebes mi punta je un super 8 mara rosas
ResponderEliminarFiore de mi corazón, cómo se hace esperar esta historia... qué sufrimiento la espera entre capítulo y capítulo! Por queeeeé? No tardes en el siguiente por favor! Me morí con cada ocurrencia, lo del ajedrez, jajaja qué atorrante Pedro! Cómo va a filmar éso? Para mí que puso la camarita entre las plantitas de la ventana, esas que después se secaron, que seguramente fue porque la camara se sobrecalentó con semejantes imágenes y achicharró las plantitas de Guille! Me encantó el cojín... como siempre, Guille obsesionado con las precauciones y Pedro pensando chanchadas, jajaja Qué decirte con respecto a lo de la obstetra, cuando leí el nombre casi me atraganto con los maníes que estaba comiendo, a pesar que venías diciendome hace rato verlo escrito me emocionó y me hizo reír muchísimo! Sólo espero que esa doctora se porte bien y a ver si le saca esos miedos a Guille... que como terminó justo ahí no sabemos si sobrevivió a la noticia de que van a ser...dos! No sé si con ésto se va a seguir arriesgando a posturas misioneras jajjaja pobrecito! Muero de intriga por saber cómo sigue todo... nos hacés un regalito de año nuevo y mandás el siguiente a la brevedad? Mirá que ya se me acabó el repertorio de amenazas y súplicas jajja me parece que no hacen mucho efecto! Te adoro Guille! Gracias por esta historia, por tu amistad, por todooooo!!! Ovnis es muy muy especial para mí... ♥♥
ResponderEliminarah...! quedó genial la frase... tan oportuna! "Esto – señalándose el corazón – está sintiendo mucho y esto – señalándose la cabeza – tiene que pensar y tiene que traducir. Dame tiempo." Aplausos, muak!!!!
Eliminarayyyy Fiore....al fin!!!! Hermosa historia! No nos hagas esperar tanto para el próximo!Besos Romina
ResponderEliminarQue decir que no se haya dicho!!!! Que esta historia que empezo entre risas y ocurrencias disparatadas se ha transformado en una adiccion???? Que muero de amor por ellos???que Guillermo me lo comeria entre dos pancitos??? Que me hace bien???Bueno..todo eso y mucho mas querria decirte....Te felicito y siempre digo lo mismo..gracias por seguir escribiendo Pilar
ResponderEliminarHay amiguita que genial!!!!! Ovnis es LA FICS......es única, maravillosa, llena de ternura, amor, pasión y de belleza.....Realmente sos única .....nunca voy a saber como se te ocurrió , pero te digo: GRACIAS......Yo los veo, los toco, hago el amor con ellos, lloro, me río....hago todo con ellos.....""Pedro bebía de la botellita de agua mineral Perrier que le había traído Guillermo y éste lo miraba embelesado.
ResponderEliminarDeja la botella en la mesa de luz y se le trepa, hurgando por cada rincón de su cuerpo.
-Qué haces, corazón?
-Guilleeeeee, quiero más – muy meloso - Necesito comer por todos los días que estuve inapetente.
-Pedro – tratando de contenerlo.
-No vas a dejar que me desnutra, no? Y menos en mi estado.
-Despacio, cielito. Con calma. Cuidemos este milagro que tenemos.
-Sólo necesito que me toques, me beses y me acaricies.""Con esto ya estoy satisfecha.....Los amo profundamente.....Te amo hija.....Nos vemos pronto.....
TODAS LAS GRACIAS TODAS,POR ESTE MILAGRO.EL AMOR ES UN ACTO DE FE.
ResponderEliminarMONICA DE LANUS
Ayyyyy Nena! al fin puedo comentarte! que belleza de capítulo! no se que decirte porque tu historia me tiene tan tan atrapada! y yo se que vos lo sabés! perdón por los pedidos....perdon por mi insitencia...y por las amenazas!! realmente valió la pena la espera! cómo siempre! Gracias gracias! Gracias!!!!! te adoro!!!
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