
Arriba, Pedro se había quedado dormido esperándolo. Abajo, después que Guillermo le había cambiado los pañales, Kendy se había activado. No lo dejaba ir. Hacía todo tipo de payasadas y pasaba de sus brazos a los de Fabián a cada instante sin decidir dónde o con quien quería estar.
Si Guillermo intentaba llevárselo con él, le tiraba los brazos a Fabián haciendo pucheros, pero cuando su padre amagaba con subir la escalera, se largaba a llorar. Así los tuvo hasta que Guillermo se cansó.
_¡Bueno, basta Kendy! ¡Te venís arriba conmigo o te quedás acá con tu hermano! Hacé lo que quieras, pero todos amontonados alrededor tuyo por simple capricho, ni se te ocurra. Yo me voy, ¿venís conmigo? _ Le tiró los brazos pero él se negó con el gesto y se abrazó a Fabián. _Listo, ya elegiste. _ Lo señaló amenazante. _ ¡Mas te vale que no te escuche llorar!
Lo miraba fijo a los ojos. Si llegaba a comprender el discurso nunca lo sabría, pero que el mensaje lo entendió quedó más claro que el agua. Se tranquilizó y se quedó con su hermano sin hacer berrinches.
Guillermo trepó la escalera a toda marcha, pero en el fondo sabía que era en vano. Cuando llegó a la habitación matrimonial Pedro dormía profundamente, se consoló con recostarse a su lado, abrazarse a su cuerpo desnudo y al menos, resetear el cuerpo antes que sonara el despertador. Miró la hora en su celular. El tiempo que quedaba no era mucho pero al menos le serviría para afrontar la noche de asadito y festejo que le esperaba.
Soñó con el orfanato, con esas mellizas tan idénticas salvo por el color de su piel y el de sus cabellos y con las tantas adolescentes que vivían en el hogar. Algunas aun embarazadas, otras ya habiendo dado a luz con sus bebitos entre sus brazos. Cuando la alarma sonó se despertó alterado. Había dormido mal.
_Pedro… _Pero Pedro estaba a años luz de poder escucharlo. El simple hecho de volver a dormir en su cama después de tantos días lo había hecho desvanecerse sobre el sommier. _¡Pedro…!_ Lo sacudió un poquito.
Lo miró con esos ojitos llenos de sueño, el cabello húmedo y revuelto, su cuerpo aún perfumado por la ducha. _¡Que!
_No te enojes mi amor. Es hora de levantarnos, tenemos gente a cenar esta noche y un par de hijos que nos esperan abajo.
Pedro estaba en coma. _ ¿Qué hora es? ¿Qué día es? ¿A dónde tenemos que ir? ¿Es una audiencia o un caso en el estudio?
Se tentó. La risa lo sacudía, Pedro lo intentaba pero no lograba bajar a la Tierra. _ Nada de eso cielito. _ Lo abrazó contra su pecho. _Tenemos una cena en casa con amigos. Por la llegada de Kendy… ¿Te acordás?
Poco a poco la realidad fue alcanzándolo. _ Si, ya me ubiqué. ¿Hay que bajar ya? ¿En este momento?
_Parece que si, pero dejame averiguar. _ Llamó a Fabián. _ Hijo, ¿cómo está todo allá abajo?
_El loquito duerme… ¡Si lo vieras! Está despatarrado en mi cama…
Se emocionó un poquito al escuchar esas palabras. _ ¿La seguís sintiendo tu cama?
_¡Obvio que si! Siempre va a ser mi cama. Y esta casa siempre va a ser mi casa. Y vos siempre vas a ser mi viejo. Que haya decidido vivir solo y tener mi propio departamento, no implica que haya abdicado a lo que siempre va a ser mío… ¿O acaso para vos las cosas cambiaron?
_¡Qué decís Fabián! ¿Qué te lleva a hacer esa pregunta hijo?
Lo escuchó algo melancólico. _De alguna manera las cosas cambiaron viejo. Vos ya formaste otra familia con Pedro, y ahora, hasta tienen un hijo…
_¿Otra familia? Pará. Pará... Esto no se habla por teléfono, ya bajo hijo.
Se vestía con lo que encontraba.
_¿Qué pasa? _Pedro lo miraba desde la cama sin lograr hacerle entender a su cuerpo que la siesta había terminado. Estaba más cansado que cuando se había dormido.
_Me parece que alguien está celoso… O algo parecido.
_¿Fabi?
_ Si…
_Entonces bajemos los dos.
_No, mejor no. Kendy está dormido. Dejame arreglar esto a solas con mi hijo, creo que mano a mano se va a desahogar mejor.
_Bueno, pero llevate el celular y cualquier cosa me llamás.
_Dale.
Bajó abrochándose los pantalones. Se sentía tan nervioso como aquella noche de lluvia en la que mucho tiempo atrás, Pedro había llamado a su puerta a las cinco de la mañana. Pero al llegar a la planta baja algo dejó sus supuestos por el piso.
Kendy estaba listo para partir junto a su hermano en un cochecito Kinderland de color azul, ruedas anchas - muy útiles para prevenir inclinaciones - y cinto de seguridad de tres puntos que se colocan alrededor de la cintura y entre las piernas.
_¿Qué es esto? ¿Qué hacen ustedes dos? Me dijiste que Kendy dormía… ¿Y este cochecito?
A Fabián la sonrisa le daba vuelta por la cara. _¡Sorpresa! Viejo… ¡Vení! Acercate. Te hice comer eso de los celos para que bajaras. Este es mi regalo… ¿Te gusta? _Balanceaba suavemente el cochecito mientras Kendy entrecerraba los ojos. Estaba que se caía de sueño, pero la ansiedad de tantas cosas nuevas no lo dejaba dormir.
Guillermo miraba el cochecito conmovido. _¡Hijo!_ Se acercó al él y lo apretó con fuerza en un abrazo. _¡Es precioso! ¡Gracias Fabi! Pero esto debe costar una fortuna… Yo te voy a ayudar a pagarlo.
_¡Ni se te ocurra! Este es mi regalo para mi hermanito y lo voy a pagar yo. Ustedes no pensaron en esto porque siempre andan en auto. Pero yo tengo pensado disfrutar de mi hermanito, y como todavía no tengo auto, le regalé un cochecito para que podamos pasear juntos. Así de paso practico, viejo. No sea que un día “forrito” se encabrone y…
_¡Dejá de joder con esas bromas de mal gusto!
La carcajada de Fabián contagió a Kendy que también empezó a reír. _ Mejorate viejo, hasta él se ríe y vos te ponés como loco. ¡Qué mal te pone la idea de ser abuelo, Graziani! Bueno, nosotros nos vamos al súper, llamé al estudio y vienen todos. Hago las compras y las hago traer a domicilio, vos relájate, del asadito de esta noche me ocupo yo… _ Apoyó una mano sobre el hombro de su padre y bajó el tono de su voz. _ Vos mejor dedicate a Pedro, hoy cuando abrí la puerta los vi a punto de agarrarse de los pelos. Que me haga el boludo no significa que lo sea. Nosotros nos vamos de compras, vos aprovechá el tiempo antes que la casa se llene de gente. _Volvió el sonido de su voz al timbre habitual. _ ¡Chauuuu! ¡Kendy, saludá a papá!
Ni pelota le dio, se fue loco de alegría con su hermano en ese cochecito confortable.
Trepó las escaleras una vez más, pero esta vez no lo encontró durmiendo sino esperándolo despierto, desnudo entre las sábanas.
_¿Qué onda?
Guille se quitó la ropa y se metió en la cama junto a él.
_Guillermo te hice una pregunta… ¿Qué pasó con Fabián?_ Pero Guillermo estaba en alfa. Estarían solos por un largo rato y el solo hecho de percibir el aroma de su desnudez desataba la pasión contenida, interrumpida y obstaculizada de tantos días.
_Nada… Lo de los celos era mentira, me hizo bajar para que viera el regalito que tenía escondido para Kendy… Ahora se fueron de compras juntos. Estamos solos. _ Lo encerraba entre sus brazos, rozaba un hombro con sus dientes, buscó su boca y se perdió en un beso que Pedro interrumpió a pocos segundos de comenzar.
_Pará, quiero saber que pasó. ¿Qué regalito?
Se puso algo nervioso._ Pedro, tal vez no te diste cuenta, pero estamos solos por primera vez después de tantos días… ¿No podés dejar tus preguntas para otro momento?
Las posibilidades de convivir en paz y armonía siempre terminaban dando resultados negativos. _¿Pero vos que te crees que soy yo? ¿Charly? ¿Un instrumento de tu placer? Te vas diciéndome que Fabián estaba en una crisis de celos, no me dejás bajar, me quedo acá comiéndome la cabeza sin saber lo que está pasando abajo y después subís y querés coger como si no hubiese pasado nada… ¡Al menos explicame que pasó! No soy tu muñequito, sabés?
Lo miró serio y ya lejos de querer acercarse a él, tomó distancia. Lo amonestó mientras lo señalaba con su índice. _Una vez más… Solo una vez más en la que te refieras a lo que siento por vos de esa manera tan descortés y tan desagradable, y vas a tener que ir caminando a Luján para que te vuelva a tocar un pelo. No quería “coger”… ¡Ordinario! Necesitaba hacer el amor con vos. Han pasado muchos días… Pero olvidate, ya no tengo ganas de nada. Mejor voy bajando, hay mucho que hacer. Viene toda la gente del estudio.
Pedro intentó tomarlo de un brazo, pero el sacudón con el que se desprendió de su contacto lo hizo tomar conciencia de lo enojado que estaba. _ ¡No me toques!
_¡Perdoname amor! No quise ofenderte, solo quería que me contaras que había pasado… ¡Guille!
_Para que tomarme el trabajo de contarte, si ya llegaste a tus propias conclusiones… “Muñequito” Sos un desconsiderado Pedro. _ Se sentó sobre el borde para dejar la cama cuando la mano de Pedro lo detuvo una vez más.
_No te vayas…
Ni se detuvo a mirarlo. _Soltame Pedro.
Se arrodilló sobre la cama y lo abrazó por la espalda. _No… No te voy a soltar. Perdoname amor…_ Besaba su nuca, le revolvía el cabello y comenzó a bajar lento por su espalda.
Para ser indiferente a eso, Guillermo tendría que volver a nacer. Cerró los ojos y poco a poco se olvidó por completo de la furia que le había hecho sentir minutos antes.
_Ya te dije, Pedro. Fabi no estaba celoso, el muy cabrón me hizo pensar eso porque me conoce y sabía que iba a bajar como un rayo. Pero solo quería mostrarme el regalito que tenía escondido para Kendy… _ Pedro no paraba de besar su espalda en absoluto silencio mientras recorría su pecho y su vientre con las manos sedientas de él.
_¿Y cuál era el regalito? _ La voz apenas si se escuchaba, salía desde el poco espacio que Pedro dejaba entre su boca y esa piel.
Guillermo aun sentado sobre el borde de la cama tiró la cabeza hacia atrás, absolutamente entregado. Si algo había aprendido era la inutilidad de pelear con Pedro, siempre terminaba ganándole.
_Un cochecito. Es azul, precioso… Cuando lo veas te morís. Creo que dentro de las normas Iram en cochecitos, es lo mejor que hay. También era mentira que Kendy estaba dormido, se iban los dos de compras para la cena. ¡Qué hijo de puta este Fabián! Me hizo entrar como un caballo…
En un cambio radical, Pedro se soltó de su espalda y apoyó su cabeza sobre sus piernas con una sonrisa magnética. _No tengo idea de cómo es el cochecito, pero estoy convencido que si algo se destaca dentro de las normas Iram, es el papá… Dame un beso, y perdóname por lo que te dije.
Así empezaron una nueva batalla en el domo del amor. Guillermo se tiró sobre su cuerpo, se revolcaban en la cama llenándose de besos que sabían a disculpa y a reconciliación. Las manos sinuosas, los músculos turgentes, la sangre rebotando en las arterias, el deseo magullando la piel.
Se mordían, se abrazaban, se besaban… Otra vez las mentes en blanco y otra vez muy agarraditos el uno del otro, cuando el celular de Guillermo empezó a sonar.
Siguió la ruta que había comenzado ignorando el llamado, pero Pedro no lo pudo ignorar. _Atendé Guille…
_No… _ Seguía besándolo y extinguiéndose sobre él.
_Amor, al menos fijate quien es. ¿Si es Fabi? Es la primera vez que sale a la calle con un bebé y un cochecito… Al menos fijate amor.
Con todo el odio del mundo se despegó de su cuerpo, se puso los lentes y miró el celular. Dudó. ¿Pero como darle vuelta la cara justamente a Laura? La atendió. _Laurita…
_Guille… Ya le di a mi cuerpo los quince minutos que necesita para reponerse, así que estoy pila. ¿Te parece que vaya a darles una mano con la cena? Si me decís que si, en una hora más o menos estoy allá. Además… ¡Extraño mucho a Kendy!
Había que aceptarlo… Algo estaba conspirando en su contra. Algún día volvería a hacer el amor con Pedro… _ Por supuesto Laura. Venite ya, te esperamos.
Pedro que había escuchado toda la charla se quedó de costado mirándolo en silencio como uniéndose a su desazón. _Amor…
_Fue tu idea que atendiera… Cero reproches.
_¿Y cuanto va a tardar?
_Dijo una hora, más o menos…
_¡Ah bueno! Es bastante generosa… Prima mía tenía que ser. _ Pedro se levantó y cerró con llave la puerta de la habitación. Paseó su humanidad desnuda por delante de los ojos de Guillermo que estaba a punto de explotar, le clavó la alarma al celular y se tiró como tirolesa sobre su cuerpo. _Si en una hora no sos capaz de haceme tuyo, mañana te presento la demanda de divorcio._ La sonrisa le abarcaba el rostro.
Lo abarajó apoyado sobre el respaldo de la cama y con el deseo a flor de piel. _ Si en una hora no consigo recordarte que te trajo a mi cama y a mi vida, te hago entrega de todas mis matrículas Beggio. _Rodó con él entre sus brazos hasta tenerlo aprisionado debajo de su cuerpo. _Si yo fuera vos, me pondría el cinturón de seguridad… Vas volar Pedro, te lo prometo.
Que voló, no quedó duda. Contó hasta que fue posible, después renunció. Cada estallido enmudecido sobre la almohada o sobre su piel lo dejaron exhausto, sin fuerza, jadeante y extenuado.
A Guillermo no le había ido mejor. Ya se acercaba la hora de convertirse en anfitriones presentando su hijo en sociedad, pero el cuerpo le pasaba factura. Estaba aniquilado. Feliz, pero agotado. Se reían mientras retozaban en la intimidad de su cuarto.
_Por un momento sentí que no íbamos a hacer el amor nunca más cielito. _Pedro descansaba sobre su pecho mientras llenaba de caricias su cuerpo, muy acaramelado.
_No va a ser fácil, Guille. Pero tampoco tan difícil, hay que armarse de paciencia y buscar el momento.
_Pedro… _ Besó sus cabellos enredados. _ Amor… Odio decir esto, pero si mis cálculos no fallan Laura debe estar por llegar.
El gestito de Pedro levantando los hombros le causó gracia, pero sus palabras le gustaron más. _Por mí, ahora puede llegar hasta el cuerpo de bomberos… Ya tuve mi dosis de vos, el antídoto para todos mis males. _ No paraba de besarlo.
_Pedro, si seguís haciendo eso, va a haber dos fiestas… Una abajo sin nosotros y otra acá arriba.
Se rió. _ ¡Pero qué buena idea!
_Pedro, no me tientes…
Se volvieron a duchar y se vistieron para la ocasión.
Fabián ya había regresado con Kendy que se había hecho una buena siestita durante el paseo. Dada la ausencia de sus padres y el silencio reinante, decidido a no importunar pasara lo que pasara en la planta alta, le dio de comer un postrecito que le había comprado por el camino y se lo llevó en el cochecito hasta el parrillero donde comenzó a disponer de lo necesario para encender el fuego.
_ Esto no pasa muchas veces Kendy, pero a veces pasa. _ Él lo escuchaba como si comprendiera. _ A veces se olvidan que el mundo sigue girando… Se pierden es ese amor que se tienen y nos dejan a todos afuera. No de ortivas… Vos sos muy chiquito, pero cuando la gente se enamora se pone así de tonta. _Le señaló la parte superior de la casa. _ Como esos dos… Vergüenza te va a dar cuando arranquen con las escenas de celos, pero sabelo… Si hay dos personas en el mundo que conocen el amor, son justamente, esos dos. Eso hermanito, te lo dejo firmado y sellado. _Escuchó el timbre y acarreando el cochecito, fue a ver quién era.
_¡Laura! Menos mal que llegaste… Tengo que preparar la parrilla para hacer el asado y estoy solo con Kendy…
Laura dejó la artillería de bebidas que traía sobre la mesa y revoleó su cartera sobre una silla. _¿Cómo que solo? ¿Y los dos flamantes padres donde están?
_Arriba, vistiéndose… _Le dijo protegiendo su intimidad, pero en cuanto Laura de distrajo con Kendy, llamó a su padre para avisarle que la primera invitada acababa de llegar.
Arriba se desarrollaba la batalla de la ropa y accesorios. Mientras Guillermo revolvía su guardarropa, Pedro eligió a sus espaldas uno de los tantos diseños que Robertino había confeccionado para el desfile. Pero no fue uno cualquiera, fue el mismo con el que había cerrado el evento. Se vestía a espaldas de Guillermo, que también estaba en su mundo, con esa sonrisa impertinente y sabiendo lo que iba a provocar en él.
Guillermo por su parte, al verlo ensimismado en elegir el vestuario, se había dado el gusto de tunearse sin que él se percatara de lo que estaba pasando. Se había vestido de negro, onda casual, informal y definitivamente infartante. El objetivo era verse sofisticado, no lúgubre, por eso se aseguró de mezclar telas y texturas. El jean Ona Saez de gabardina, entre achupinado y recto, sumado a esa camisita vaquera en denim suave de algodón lavado, con bolsillos superiores, solapa, canesú en pico y corte entallado, lo hacían ver elegante y distendido. Estaba como pollo para el horno. Para comérselo con papas y no dejar ni los huesos.
Cuando se encontraron frente a frente, los músculos faciales de los dos se negaron a responder. El corazón de Guillermo volvió a dar tres saltos mortales en su pecho, como aquella noche del desfile.
Pedro estaba vestido de blanco, haciendo un encastre perfecto de luces y sombras con su vestimenta negra de principio a fin. Su cuerpo magnífico envuelto en esa ropa que le sentaba de maravillas y con ese aire ingenuo en la mirada. Ante sus ojos volvió a aparecer ese serafín que esconde bajo su vestuario un designio sagrado. Se detuvo a observarlo y recordó como aquella noche, el público enloquecido se había puesto de pie para aplaudirlo, los flashes disparándose desde todos los ángulos y su aura angelical.
_Pedro, estás precioso…
Pedro lo chequeó de arriba abajo conteniendo la respiración. Su indumentaria era perfecta. _ Y vos tan masculino que me estoy arrepintiendo de haberme vestido…
_No me provoques Pedro… _ En ese mismo instante el timbre se escuchó por toda la casa. _Mejor bajemos amor… _Se quedó colgado mirándolo. No era de extrañar que Guillermo desfalleciera al verlo con ese diseño exclusivo, pero él con tan solo un chupín negro y una camisa del mismo color lo había desestabilizado. Lo siguió escaleras abajo sin dejar de vallar cada espacio de ese cuerpo perfecto con su mirada. “¡Qué bueno que está!
CONTINUARÁ
Hermoso mis amores!!!!
ResponderEliminar¡Gracias Valeria! Esta vez me demoré en llegar, pero al fin pude lograrlo para decirles cuanto disfruto compartir esta Mercería con ustedes.. ¡Besossss!
EliminarQUE hermoso martes!!! ;) !!!!! Al fin...solos... y concretando ;) Me encantan esas "peleítas" que no duran mas de 1 minuto y que el enojo se olvida tan fácil como con un simple beso ;) #EnamoradaTotal Genial la actitud de Fabian, con su hermano y con ellos. Leer Mercería es como una montaña rusa, pasas de capítulo en capítulo esperando SIEMPRE desesperadamente el próximo, ..... la decisión de adoptar, el viaje, el encuentro con el bebe, la llegada a casa, "su" encuentro después de tantos días, ahora el asado todos juntos ... AMO AMO AMO Mercería!. Mirá Sandra, creo que nunca te lo dije, pero AMO Mercería! (ah, esperá, creo que lo hice recién y mil millones de veces mas, no? Perdón, no ando bien de la memoria ;) Besos hermosa! y Muchas gracias! Romina
ResponderEliminar¡Gracias Romi! Me encanta que sientas La Mercería como una montaña rusa, que la disfrutes y la esperes. ¡Siii! ¡Al fin se les dio a los muchachos! Era hora pobrecitos! Jajaja! Ahora veremos como sigue la vida con un nuevo hijo... ¡¡¡Besos Romi!!!
Eliminarfelicitaciones mi punta je es un 9 era hora que pasara algo ya parecían monjes temí por mi salud mental y la de ellos mara rosas
ResponderEliminar¡Pero mirá quien habla! Jajaja! Y sabés bien porque te lo dijo, chanta!! jajaja! Gracias por el 9 y besos Mara!!!!
EliminarGracias por seguir escribiendo La Mercería!!! Ya paso tanto tiempo desde que empezó este blogs que siempre tengo miedo que las escritoras se terminen cansando!!!! Pero gracias a Dios parece que no!!!Alegran mi día!!!! Entre tantas pálidas leer esto es una caricia para el alma!!!! Besos.Pilar
ResponderEliminar¡Gracias Pilar! A veces soy yo la que tiene miedo de cansarlas con esta Mercería, pero te prometo que mientras eso no pase, lo otro tampoco pasará. Mientra haya aunque sea una sola lectora que la siga esperando no me voy a cansar de escribirla. ¡Besossssss!
EliminarPara empezar, me reí mucho con tus aprensiones acerca de la foto, desde ya te digo que mientras pongas a esos dos y con esas fachas, es cien por cien seguro que no van a notar ni aunque haya un elefante en el medio de la foto, así que tranquila! Disfrutá relajada que para hacer las fotos no hace falta ser experta, solo ponerle un poco de corazón… Y con respecto a la Mercería, qué decir que no te haya dicho mil veces… tiene esa frescura y esa gracia que no sé cómo pero has logrado mantener a lo largo de más de cuarenta capítulos, cosa que para mí constituye un verdadero record Guinnes, muestra indudable de un talento especial y bastante poco frecuente… Como dijo Pilar, las escritoras se terminan cansando a veces, pero vos no y le ponés mucha pila, por algo fundaste este blog y se nota que significa mucho para vos, pasás muchas cosas malas por alto y sin embargo seguís luchando por su supervivencia.
ResponderEliminarCon respecto al capítulo de hoy, me encanta esa indecisión de Kendy que no sabe con quién ir, creo que se siente tan feliz con todos que no quiere perderse a nadie… así que Guille, no te enojes con él pobrecito, es un mundo nuevo y demasiado rápido se adaptó a tanto cambio. Creo que va a tener que entender también que lo sexual ya no va a ser como antes, y menos cuando Kendy crezca y camine, así que sería bueno que Graziani se haga a la idea y que ponga como ya lo dije antes a Charly en un lugar bien seguro! Como dice el refrán, al que quiere celeste que le cueste, si querías un hijo, hacete cargo que viene con muchas cláusulas este contrato… Un beso grande Sandra!♥♥♥
¡Jajaja! Me maté de risa con tu consejo de buscarle un lugar bien, pero bien seguro a Charly y ese final, digno de vos Mary. "Si querías un hijo, hacete cargo que vienen con muchas cláusulas en el contrato" ¡Jajaja! Muy Buhleriano!!!
EliminarGracias por tan lindas palabras, es verdad que a veces hay que pasar muchas cosas por alto para que este espacio siga existiendo, pero lo hago con el mismo sentimiento con el que lo he creado. Un universo paralelo y Guilledrista donde la ficción nos siga acompañando y ellos dos nunca dejen de existir. ¡Gracias bruja! ¡Besosssss!
ayyy Sandri Sandri....leer la Merce el martes fue un baño de inmersión....así de relajante y descontracturante...debo agradecerte porque esa noche fue estremadamente triste para mi y leerte me devolvió un poco de alegría.... Esta llegada me encantó...Fabian un genio!!! que bueno que aca podamos darle un comportamiento como corresponde....me encantó! cero celos...cero drama! excelente!!! Kendy indeciso! mi vidaaaaa no sabe para donde correr! demasiado amor todo junto desorienta a cualquiera! que bello!!! y el reencuentro con la alcoba después de tantos dias estuvo genial..peleita incluida!!! este Pedro! mirá que decirle...no soy tu muñequito!!! o Charly fue un poco fuerte ..pobre Graziani cheeeee!!! jajaja me muero que lindos que son hasta para pelearse...y desp la reconciliación! ayyy que capacidad para hacerme imaginarlos tan nítidamente!!! Gracias Sandri! GRACIAS GUILLERMINA PEDRIS por esta Merceria te quiero!!!
ResponderEliminarQue reconfortante es lo que decís Sil, que lo poco o mucho, bueno o mas o menos que uno pueda crear sirva para arrancar una sonrisa en un día triste, es la mayor recompensa que puedo tener. No hace falta aclarar que, sinceramente amo y disfruto escribir La Mercería... Pero leer esto me llena el alma. ¡¡¡Gracias Silvana!!! Un abrazo inmenso. ¡Besosss!
EliminarLo que me he reído con "vos te crees que yo soy Charly" y la posterior ofensa de Guille, no tiene nombre!!!
ResponderEliminarQué hermoso Fabian con su hermanito, es todo tan delicioso...
Ahora esperando ese asadito de bienvenida a Kendy...
Genia Sandri!!!
Beso grande!!!
Y sip... Ya tenían que volver a ser ellos, Guille. Peleándose por lo que sea para reconciliarse como corresponde. Como dice Mary, quiero saber donde van a esconder a Charly cuando Kendy empiece a caminar y a abrir todas las puertas de la casa! Jajaja! ¡Gracias Guille! ¡¡¡Besossss!!!
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarQue decir.....solo GRACIAS....es un regalo para mi alma atormentada.....te amo...
ResponderEliminarSabes....vos describis y YO los VEO......y eso me endulza el alama.......Te amo....
Eliminar¡Gracias a vos Mirtuchi! Es un honor leer esto.. "vos escribís y yo los veo... y eso endulza el alma" ¡¡¡Gracias!!!
EliminarADORO A ESTE GRAZIANI,SUS DIALOGOS CON KENDY, PARA ALQUILAR TODOS LOS BALCONES TODOS.
ResponderEliminarDEFINITIVAMENTE "LA MERCERÍA" ACARICIA MI ALMA.GRACIAS POR TANTO.
P/D: EL DE BLANCO, UN CHIQUITÍN LINDO,MUY,MUY.EL DE NEGRO, ME LO LLEVO Y NO LO DEVUELVO NUNCA MAS, CARTA DOCUMENTO, HÁGANME JUICIO.
MONICA DE LANUS.
¡Jajaja! Seee Mónica, te vamos a perseguir, te vamos a hacer juicio, pero creeme que te vamos a entender. ¡Ese hombre está para meterlo en la cartera y salir corriendo! ¡Jajaja!
EliminarGracias por estar siempre, siempre, siempre y con la mejor onda. ¡Un abrazo inmenso! ¡Besossss!