
En un momento las luces de BABYLON dejaron de
centellar, ahora solo una luz muy tenue rodeaba la pista. Guillermo trató de
acercarse un paso más a ese animalito difícil de atrapar, pero cada vez que lo
hacía él se alejaba un paso... Era un juego de seducción, los dos lo
sabían muy bien, uno era cazador nato y el otro una presa muy traviesa.
- Hey… es un tema lento, ¿no sería
bueno que estuviéramos más cerca?
- Si, ya sé que es un tema lento,
pero así estamos bien. ¿No te parece?
Su mirada se perdía en las otras
parejas que bailaban en la pista, si a eso se podía llamar bailar... Sin
ninguna vergüenza se besaban y recorrían con sus manos sus cuerpos hasta llegar
a sus propios miembros. Algunos, faltos de remeras, dejaban que sus compañeros de
baile lamieran con sus lenguas su cuello... Un escalofrió recorrió su cuerpo y
un sonrojo cubrió su rostro.
Si se lo hubiesen contado nunca lo
hubiese creído pero... ¿Por qué siempre hay un pero? El hombre que tenía en
frente suyo se había puesto de todos los colores de solo ver dos tipos
tocarse y hasta creyó ver que temblaba.
Antes de que se le escapara corriendo
ese querubín, decidió tomar cartas en el asunto.
-Hey… mírame. Bailás conmigo, por lo
menos dame la mano, parezco un boludo jajaja!
- Uy perdóname, es que esto es nuevo
para mí.
Sin dejarlo hablar más se acercó, le
tomó la mano y lo atrajo hacia él... Al
sentir esa otra mano firme y fría sintió su corazón palpitar a mil por hora, Guillermo
aprovechaba ese instante.
-Mirame solo a mí, mirá mis ojos, los
demás no existen. Somos solo la música vos y yo... No existe nada más.
Había caído en un hechizo del que no
podía salir, sus ojos lo trasportaban a un lugar seguro. Se creyó morir cuando
vio acercarse su boca a la suya, y ese beso que llegó con una fuerza inmensa,
que lo obligó a abrir su boca para dejar entrar una lengua ansiosa que empezó a
hurgar y buscar guerra a su propia lengua. No supo en qué momento las manos de
ese hombre se metieron bajo su remera acariciando sus hombros y su espalda...
Sacó su lengua de su boca solo para
darle una orden mirándolo fijo a los ojos.
- Tócame. Necesito que me toques.
Sus oídos no podían creer lo que
escuchaba, pero como un autómata siguió sus órdenes. Con delicadeza recorrió su
cuerpo mientras esas otras manos no se cansaban de tocarlo.
Era un querubín, no podía creer que
lo tratara tan dulcemente. Se dijo a sí mismo que se tenía que calmar, que ese
bomboncito tenía que ser comido despacio, lentamente, aunque su cuerpo no
pensaba lo mismo. Su entrepierna ya hacía notar con que ganas lo hubiese hecho
suyo ahí mismo. Una voz lo sacó de su pensamiento.
- La música…
- ¿Qué decís?
- La música cambió…
Se acercó a su oído.
- No me importa, yo estoy bien así.
- Dale soltame, tengo sed.
De mala gana lo soltó, lo tomó de la
mano y se dirigieron hacia el bar.
La persona que los observaba desde la
parte VIP del local no perdía la fe de ganar su apuesta. Ya mañana, cuando
volviera ver a Guillermo, se daría cuenta si el pibe había podido traspasar la
barrera de su corazón.
Todavía tenía grabado en su mente el
día que lo conoció, muchos años atrás. En la facultad, entre debajo de miles de
libros se encontraba un Graziani que cursaba su primer año de derecho y que al
reclamarle un libro que necesitaba le sonrió con esa sonrisa tan cristalina y
sincera que hoy en día no se parecía en nada a esa cínica que lo acompañaba
desde hacía mucho tiempo.
Siempre se preguntó que mierda le
había pasado, que cambio tan grande lo volvió un hombre sin sentimientos, sin
escrúpulos, carente de todo amor. Solo se le iluminaba la cara al hablar de su
hijo, pero después volvía a ser el mismo de todos los días.
Y pensar que el amor que sentía por
él seguía intacto como el primer día, y él no lo veía. Cuantas veces sufrió en
silencio ese amor, como por amor fue capaz de aceptar ser su mejor amigo, su
confidente.
Vivió sus tristezas pero también sus
alegrías. El nacimiento de su hijo, su casamiento por obligación hacia la
sociedad, sus caídas económicas, pero cuando llegaron sus deslices más
seguidos, sus desapariciones de la escribanía por varias horas sin que nadie
supiera donde estaba, decidió enfrentarlo.
-¿Donde carajo te metés cuando
desaparecés? Acá tenés clientes por atender.
-¿Vos quien mierda te crees que sos
para hablarme así? Ni a mi mujer le doy explicaciones.
-A mi no me importa lo que le digas a
ella, acá tenés compromisos laborales o te olvidaste. Tus bajos instintos
solucionalos fuera del horario de escribanía
- ¡Jajaja! ¡Lo que me faltaba
escuchar! Te recuerdo que soy el dueño.
-Y yo que soy tu socio, y aunque no
lo quieras ver, te amo y me gustaría que tuviéramos una oportunidad juntos. ¿Por
qué no te das una oportunidad Guillermo? Vivamos juntos, probemos, tenemos
puntos en común… Dale che!
- Mirá, sabés que te tengo un gran aprecio,
que valoro nuestra amistad, pero no siento nada por vos ni por nadie. Al único
que puedo darle amor es a mi hijo, lo demás es solo sexo y siempre va a ser así,
eso nunca va cambiar.
Con el tiempo se acostumbró a ese Graziani,
pero siguió amándolo en silencio, y aunque vivió varios romances siempre tuvo
la oculta esperanza que Guillermo algún día cayera a sus pies.
Hoy, al verlo en brazos de su nueva
conquista, hubiese vendido su alma al diablo por estar en su lugar.
No quería dejar de besarlo, de
tocarlo, necesitaba estar encima suyo, que no mirara a nadie, solo a él.
- ¿Me podés dejar beber? Dale,
soltame. ¿No tenés calor?
- Bueno, bebé tranquilo. Si que hace
calor, pero en mi entrepierna más.
Tomó su mano y la depositó en su
miembro.
- ¡Pará! ¿Estás loco? ¿Qué te pasa?
¡Nos pueden ver! La tenés re dura…
-¡Jajaja! ¿Y vos te crees que alguien
se asustaría de vernos? Si a nadie le interesa lo que hacen los demás. Vos me
la pusiste así.
Se acercó a su oído.
- ¿No te gustaría chupármela con esos
labios carnosos?
No sabía que responder, ese hombre era
un completo desconocido para él, ni siquiera su nombre sabía.
- Enloqueciste. No sabés mi nombre,
ni mi edad y querés que te chupe el…
Del pudor ni lo podía nombrar... Se
sonrió, su querubín no lo podía nombrar.
- Che, se llama pene, miembro, pito…
O si querés llámalo pajarito, o como vos quieras.
De solo escucharlo hablar tan sucio
recordó su sueño y sintió su garganta seca, necesitaba tomar algo rápidamente.
- ¿Me servís otro jugo?
- Como no señor. ¿Usted desea algo?
- Si, pero cámbiame el jugo por una
cerveza bien helada. Ahhhh…!_
Algo se puso alerta en su
inconsciente.
- Escuchame, mucho tu nombre no me
interesa, ¿pero vos no serás menor de edad, no?
Su risa se hizo sentir...
- ¡Jajaja! No te preocupes, soy mayor.
¿Cuántos crees que tengo?
- La verdad es que no se qué edad
tienen los querubines…
- ¡Jajaja! Vos para mi pisás los 60.
- ¡Que la boca se te haga un lado,
pendejo del orto!
- ¡Jajaja!
Y se volvieron a besar con intensidad,
con un deseo infinito.
- Dale, tomá esa cerveza y vamos a
bailar, viejito…
Lo acercó a su cuerpo con
desesperación.
- Claro que vamos a ir a bailar,
pero más tarde, vos y este viejito van a coger hasta el amanecer. ¿Entendiste?
- Si, te entendí.
Lo dijo con miedo, no estaba
acostumbrado al avance. Siempre él tomó las riendas con las mujeres, que un
hombre lo apurara tan descaradamente le parecía ilógico. Pero por alguna razón
le gustaba que fuera así.
La música del lugar era variada,
había de todo. Podías escuchar en toda la noche desde los GUNS N ROSES con un
clásico, como NOVEMBER RAIN y hasta lo último de RICKY MARTIN y
su “mordidita”. Los lentos daban el
lugar para el roce de sus cuerpos, cada vez que eso pasaba Guillermo gemía de
placer de solo verlo, se movía al ritmo de la música y su cuerpo se
amoldaba mas al suyo.
Ni cuenta se daba en su ingenuidad lo
que provocaba en él. En un momento, cuando sin querer apoyó sus nalgas en el
miembro de Guillermo, este creyó morir. Lo abrazó por la cintura y le susurró
al oído.
- Si me seguís provocando te juro que
te cojo acá de parado pendejo.
Lo sintió, y como no sentirlo. Eso
mas sus palabras en el oído lo excitaron, no se imaginó nunca lo que podía
provocar en ese hombre y lo que ese hombre provocaba en él.
- ¡Uy perdoná…! No me di cuenta.
Puso una mirada de niño travieso, como
al ser descubierto en falta. Guillermo al verlo, solo lo acercó a él y lo
volvió a besar con desesperación.
- Vamos a otro lugar. Quiero besarte
todo el cuerpo. Vamos… Si, por favor…
- ¿A donde me vas a llevar? ¿A tu
casa?
- No. Acá mismo. Dale, vamos.
Los privados de BABYLON eran un tema
aparte. Nadie en su imaginación pensaría que al entrar ahí se encontraría con
un mundo paralelo. No se podía negar que el lugar era amplio y bastante oscuro,
las pocas luces que ahí se encontraban solo iluminaban los corredores para no
caerse. Contaba con aire acondicionado, pero aun así podías sentir el olor a
cigarrillos de marihuana en el aire, aunque eso era lo de menos. Lo que dejó a
Pedro petrificado fue que podías verlos, a todos, teniendo sexo.
- No te asustes. Esa es la del
perrito, aquella de mas allá la profunda. Mirá, en el fondo están haciendo la
X. ¡Uyyy! ¡Mirá como se la chupa ese pibe! ¡Qué HDP!
Lo que vio lo asustó un poco y
retrocedió buscando la salida. Guillermo al darse cuenta, lo siguió y lo tomó
del brazo en la puerta.
- ¿Qué te pasó?
- Perdona… No puedo. Ese lugar no es
para mí, mejor me voy.
- Pará, tranquilízate… Hablemos.
- Yo ahí no vuelvo. Vos me atraés,
pero esto no es para mí.
- Vení conmigo.
-¿A dónde me llevás ahora?
- Tenemos que hablar.
Subieron al piso superior por el
ascensor. Una amplia sala con sillones, un mini bar y varias pantallas era lo
que se veía en el lugar. Guillermo se acercó al bar mientras Pedro observaba
por el ventanal como abajo bailaban en las pistas.
- Sentate. ¿Querés tomar algo?
- Bueno… Un jugo. ¿Me pueden ver los
de abajo?
- No. Asomate tranquilo.
Se acercó con las bebidas y las puso
sobre la mesa ratona.
- Aproxímate.
Se sentó al frente de él, tomó un
poco de jugo y al dejar el vaso lo miró fijo.
- Bueno, ahora que estás más sereno
te pido disculpas. No tendría que haberte llevado ahí abajo, no era el lugar
para tu primera vez.
Se puso colorado.
- ¿Lo sabías?
- Claro… Todo te delata. Sos hermoso
y terriblemente ingenuo.
- ¿Quien sos? ¿Por qué podés estar
acá arriba?
- Bueno… Muchas preguntas. Yo cuido
los intereses del dueño cuando el no está, y con esas pantallas se controla que
no haya problemas graves. Escúchame bien, los que van a los privados están de
acuerdo, saben a lo que van y a qué atenerse. La verdad quiero estar con vos,
si querés vamos a otro lado y te pido disculpas de nuevo.
Creer o no creer en sus palabras no
era el problema, el problema en ese momento era que él no le podía decir que no
a nada...
CONTINUARÁ
Señora, estoy particularmente asombrada de su osadía y la verdad es que la aplaudo. Me gusta mucho esta nueva historia, es diferente, atrevida, muy erótica y no resulta para nada agresiva. Usted ha encontrado un delicado equilibrio que nos permite volar en lo mas alto de la imaginación sin resultar grosera en absoluto. Nada fácil escribir lo que usted escribe... Anonadada, sorprendida y definitivamente cautivada por su ficción, no solo la aplaudo sino que le ruego que la continúe tal como la viene llevando. A mi entender, es excelente. ¡Gracias!
ResponderEliminarUuuuuffffff porfi con el calor que hace Madame no incinera ......Aplaudo de pie ......muy atrevida y muy erótica pero le digo un secreto y que nadie se entere :ME GUSTA.....ME PARECE GENIAL.....(Abuela verde).....jajajajajajajajajajaj Gracias nosotros los amamos asi......UN DIEZ.........Mi único deseo es que no sufran y que todo termine bien.....
ResponderEliminarUff la verdad muy bueno, lo disfrute pero aun así Pedro no te dejes usar, hacete valer y demostrale a guille que no sos del montón, espero con ansias hasta el próximo nomas, muy bueno madame
ResponderEliminarQ hermoso cap lleno de calor y me quede con ganas de más
ResponderEliminarEeeppppaaa!!!! Muy buena. Diferente. Divertida. Y subida de tono. ;) Esperando la continuacion. Besos Romina
ResponderEliminarYa desde la foto,quedè atrapada,x favor,ese baile lento fue tremendo!! "Mirame solo a mí,mirá mis ojos,los demás no existen.Somos solo la música vos y yo.No existe nada más."
ResponderEliminarMe fascina esta historia pero sobre todo,la manera d contarla,si bièn,los personajes son los mismos,me copa q los hagas volar y q explores sus conflictos sin temores.
Un relato directo,sin vueltas y con escenas y un vocabulario sùper sensuales pero en ningùn momento chocantes.Un mix justo d erotismo,sensualidad,una pizca d humor y ese mundo medio laberintico d Babylon q es alucinante...q pasarà afuera? La construcciòn d Guille es impecable,muy seductor y a la vez divertido,todo un imàn para Pedro!cuando se entere q es el dueño,esto explota! jaja PD.-
"el problema en ese momento era que él no le podía decir que no a nada..."
Por favor!! Leer esto con 30 grados de temperatura es una tortura !! Ya llegue a 36 grados sin moverme!!!! Es lo mas erotico y sensual...estoy alucinando...porque no tengo la menor idea a donde vas a llevar a estos dos...ojala que Pedro no se deje usar...pero me da que Guillermo no va a querer perder y lo va a dejar ir despues de estar con el... necesito ya la continuacion....Besos Pilar
ResponderEliminarMadame, mucho erotismo, Guillermo destila sensualidad por todos lados y Pedro asustado y atraído cada vez más por ese hombre que le cambiará la vida a partir de esa noche. Me encanta esta historia, muy bien contada sin caer en la vulgaridad. Mis felicitaciones!
ResponderEliminarseñora muy buena mara rosas
ResponderEliminarMADAME BUTTERFLY.ME PARECE UN POCO MUCHO, AL MENOS PARA MI.
ResponderEliminarBABYLON ESTA QUE ARDE,UFFFFF ¡QUE CALOR!
TODOS SABEMOS QUE PEDRO ES PEDRO, ASÍ QUE QUE CHIQUITÍN PARALE EL CARRO A ESTE GRAZIANI QUE SE CREE QUE SOS DEL MONTÓN, QUE PUEDE USARTE A GUSTO Y PLACER.ESTA APUESTA TE VA A SALIR DEMACIADO CARA.
APOSTANDO A LA NOCHE MAS BELLA.MONICA DE LANUS.
epaaaaaa que paso se desato la hoguera miramela a madame B jajajajaj me muero tremendo giro en la historia romantica ...las pasiones por delante el lado de B del cuento honestamente me gusta y me intriga si empezamos asi como seguimos y como terminamos j?????? le pongo todas las ficha mme la re banco bien ahi a la espera....majo
ResponderEliminarMadame! lo suyo no tiene limites! que osado este Guillermo! y Que ingenuidad tan grande este Pedro! dos polos opuestos que inevitablemente se atraen! le digo....impresionante lo sensual de este relato...espero lo que se viene! ahhh!! necesito saber su nombre! una escritora tan pero tan genial es una picardia que se escude en un seudónimo...vamos!! animese!!! un beso
ResponderEliminarEsperando noticias aplausos ��
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