Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

martes, 16 de febrero de 2016

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - Epílogo - (Parte I) - (By Madame Butterfly)

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - EPÍLOGO - PARTE I






Los meses pasan y con ellos las estaciones del año. De la tormenta que los unió ya no quedan rastros, solo muy de vez en cuando una cálida lluvia les avisa de la llegada de un verano prometedor, a todo sol, a todo amor.... 
El faro ya no es el mismo, brilla de día con luz propia  y de noche brilla más que nunca con el amor de sus habitantes, ellos viven un eterno enamoramiento, nada los puede sacar de ese estado. ¿Nada?

Corría por el sendero hacia el faro, le habían avisado que una embarcación había anclado en la entrada. Le sorprendió que él no le haya avisado nada, pero más lo enojó que todavía no hubiera sido requerida su presencia. Al subir los últimos tramos de la escalera escuchó voces, una le era muy conocida pero la otra no....

- Ah mire, ahí llega el doctor, señor....

Cuando Guillermo le decía doctor podían ser por dos razones, o estaba enojado con él o había extraños, o sea, nada de bonito, amorcito y todos los diminutivos impuestos por ellos.

- Buen día, soy el doctor Pedro Beggio, un gusto. -Le ofreció la mano mientras que con la mirada interrogaba a Guillermo.
- El coronel viene a ver su  trabajo doctor.
- Un gusto doctor, le comentaba a Graziani el excelente trabajo que hace en este lugar, apartado de todos, en este confín del mundo
- Si, pero lo hago con inmensa vocación y aunque no lo crea no estamos tan apartados del mundo, contamos con alta tecnología y cubrimos varias islas que cuentan con una vasta población 
- No lo pongo en duda Pedro, ¿lo puedo llamar así no?
- Claro que si, llámeme por mi nombre.
- Bueno, que les parece si nos tomamos algo y hablamos tranquilos
- Me parece bien a mí, y a usted Pedro?
Los miró a los dos, y con no muy buena cara, aseguró.
- Si me disculpa será más tarde, mis pacientes me esperan señor

Hizo la clásica venia y desapareció.

- Parece que el doctor tiene su carácter
- Y si… pero dígame la verdad señor, ¿para que esta acá? A mi no me avisaron nada de esta visita.
- No se preocupe, no es nada malo, solo puro protocolo, o mejor una visita para ver su trabajo, el de él y el suyo. Ahora dígame Graziani, ¿a dónde me puedo acomodar? 
-Lo acompaño al refugio, allí hay habitaciones. 
-No me gustaría molestar, en cualquier lugar me acomodo. 
-No va ser ninguna molestia, ahí solo vive el doctor. 
-¿Y usted?
- Yo acá, en el faro. 

Después de dejar acomodada a la visita en el refugio se dirigió caminando por el sendero hacia el puesto sanitario, al preguntar por Pedro le dijeron que se encontraba en uno de los consultorios. Al entrar allí lo encontró sentado, tenía en su mano un cigarrillo.

- ¿No te dije que no me gusta que fumes? No lees el cartel…
- No estoy para tus bromas Graziani, no quiero a ese tipo acá, que se vaya ya. 
- Mi amor, ¿cómo lo voy a echar si  es nuestro superior? 
- ¿Que vino hacer? ¿Cómo no se nos avisó? 
-¡Ay chiquito…! muchas preguntas. Si te hubieses quedado capaz que nos las respondía.
- Ahora la culpa la tengo yo que ese tipo este acá, ¿dónde va dormir?

Como decírselo sin que se armara la cuarta guerra mundial....

- Mi amor lo acomodé en el refugio... Al lado de tu cuarto....
- ¿Qué cuarto? si yo duermo en el sillón....

Las palabras quedaron suspendidas de su boca y una bronca tremenda nacía desde sus propias entrañas.

-Ni lo pienses Graziani, yo no dejo el sofá del faro y vos tampoco dormís fuera de él
- ¡Jajaja! ¡Mi amor…! si lo que menos hacemos es dormir, mi cielo.

Empezó a besar sus labios de a poco para apagar esa furia que vio nacer 
- No me vas a convencer, y déjame solo que tengo que trabajar.
- Escúchame Pedro, es solo hasta que se vaya, y no quiero berrinches ni caras, sino voy a tomar medidas serias 
- ¿De qué mierda hablas?
-¡Ehhh… esa boca! Parala ahí, órdenes te voy a dar, a vos te falta disciplina chiquito…
- Andá cagar Guillermo… Que, ¿a Toto también le vas a restringir la entrada al faro?  
- No, a él no, solo al dueño. 

Se fue, era imposible seguir hablando con él en esos términos, cuando estaba nublado no había palabras ni besos que lo sacaran de ese estado, ya demasiado tenía con él mismo que de solo pensar que por varios días no lo tendría tan cerca como él quisiera, le nació un nudo en la garganta y una bronca inmensa...

“Y se fue, me dejó así el muy traidor. Reglas a mi… si cree que voy a dormir lejos de él está muy equivocado... Todavía no se imagina con quien está viviendo” (Y se sonrió para si)

La tarde caía en el faro, Guillermo había llevado a recorrer la isla a la visita pero no se arriesgó a llevarlo al puesto sanitario, no quería un nuevo altercado con Pedro y menos adelante de extraños. Mandó a avisarle por otro que la comida se serviría a las nueve y que su presencia era obligatoria.

“Lo que faltaba” (pensó para si) “No me viene a buscar como todos los días y me manda órdenes… por supuesto que voy a ir y se te van a quitar las ganas de darme órdenes”

- Lo felicito Graziani, han hecho un trabajo impecable acá, y espero conocer mañana el puesto sanitario. 
- Por supuesto, no creo que el doctor tenga problemas. 
- ¿De qué problemas hablan?

Anonadados, atónitos, estupefactos, sin habla quedaron al verlo entrar de remera sin hombros, con unos pantalones cortos ceñidos al cuerpo y con su pelo mojado después de un baño. Todavía las gotas caían de sus cabellos y su piel ya mostraba un bronceado muy particular. 
- Disculpen, es que con el calor de todo el día necesitaba estar más de entrecasa. ¿No le molesta señor?  Si usted quiere voy y me cambio.
- No hay problema por mi, si a Graziani no le molesta… Tiene razón Pedro, no podemos andar todo el día de uniforme y menos usted. 
- ¿Y yo por qué señor?
- Y Pedro, usted es un caso inusual. Estudió y se recibió fuera del círculo y antes de continuar su profesión en tierra firme se largó a la aventura y se enlistó.
- No fue una aventura, señor. Yo creo que es una forma de agradecer lo que se hizo por mi
- Si, lo vi en su expediente, y que suerte que tuvo que volviera al mismo lugar.  Podría haber sido ubicado en otro lugar, ¿no?
- Si me permite, yo creo señor que el doctor tomó una sabia decisión, este lugar necesitaba de un medico y los hechos están a la vista,  y el destino jugó a favor de que viniera a `parar acá.
- Así parece, ¿no? Bueno… le comentaba a Graziani que me gustaría conocer el puesto sanitario y recorrer las islas.
- Por mi está bien, mañana me acompaña al puesto y Graziani lo hará visitar las islas.
- Excelente. ¿Comemos?

La comida transcurrió tranquila, sin ningún sobresalto, todo onda, amor y paz... Pedro estaba irreconocible, se comportaba como todo un niño bien. Ni una cara, ni un berrinche, o era sinónimo de tormenta segura o su amor entendió la orden demasiado bien... Para su sorpresa, cuando pidió permiso para retirarse por cansancio y  lo saludó con la venia y no le hizo ninguna seña, quedó perplejo pero también asustado....
Ya habían pasado varias horas de la cena, el reloj marcaba las dos de la mañana y no podía dormirse. El sofá no le atraía, le faltaba algo o mejor dicho alguien.... Varias veces miró por la ventana hacia al faro, pero ya lo tenía decidido, él quería que cumpliera órdenes, él lo haría. Se quedaría acostadito en su cuarto y desde mañana lo trataría a “ley seca”, o sea, que no bebería ni una gota de su cuerpo ni de sus labios. “Órdenes a mí, justo a mi…” 

El recorrido por el puesto sanitario le llevó casi toda la mañana y no tuvo la oportunidad de verlo ni en el desayuno ya que lo hizo solo en el refugio. Ahora, sentado en el consultorio, contestaba las preguntas de su superior.

- Ha hecho un excelente trabajo en este lugar Pedro, impresionante y usted solo.
- No señor, yo solo no, tuve mucha ayuda de Guillermo, de los isleños y de prefectura.
- Claro Pedro, eso no se duda, pero usted es joven, algún día querrá formar una familia y no creo que una mujer se acostumbre a esta soledad
- ¿Qué me está proponiendo? Hable más claro.
-  Por supuesto, tengo en las manos la posibilidad de su traslado a tierra firme, puedo hacerlo 

Sus palabras le cayeron como balde agua fría....

- Y el faro se quedaría sin  medico... -  (abandonar a Guillermo) pensó para si
-No Pedro, alguien vendría a ocupar su lugar, su esfuerzo sería recompensado. ¿Quiere pensarlo? Tiene tiempo hasta que me vaya. 
- No tengo nada que pensar, señor. Me quedo. Yo elegí esto, este es mi lugar, soy parte del faro. Somos uno, señor. 
- Pedro, piénselo en frío.
- Señor, ¿puedo hacer una pregunta? 
- Si claro… 
- ¿A Graziani le ofreció irse? 
- Hablando en confianza… no,  porque aunque la isla estuviera por hundirse él se quedaría anclado en este lugar. 

Pensar… ¿Qué iba a pensar si este era su lugar? Si mil veces le preguntaran, mil veces respondería lo mismo: que no....  Que Guillermo y el faro eran su hogar.
Su amor seguía enojado… Algo tenía que hacer, ni a desayunar con él vino, tenía que ir a hablar con él cuando volviera de la isla
Lo buscó al mediodía por todo el faro pero no lo encontró, necesitaba abrazarlo, besarlo... pero se enteró que había salido a recorrer las islas con la visita y que hasta la tarde no volvería. Volvió al trabajo,  no tenía ganas de comer nada y ya planeaba en su cabecita loca hablar con Alfredo, nadie lo iba sacar del faro y menos de al lado de Guillermo 

Visitar las islas y ser bien recibido por todos era algo a lo que Guillermo estaba acostumbrado, pero que le pregunten por el doctor, como estaba, por qué no vino,  para eso si que no estaba preparado.... Pedro, siempre Pedro y su imagen apareció ante él, seductor, enojado, travieso. Pedro, suyo, eternamente suyo, necesitaba verlo, besarlo, hacerle el amor....

- La verdad que me voy bastante impresionado, nunca imaginé que fueran tan queridos usted y el doctor, el trabajo que han hecho merece mis felicitaciones 
- Gracias señor cumplimos nuestro deber....
- Le ofrecí a Pedro volver a tierra firme Graziani, es joven para quedarse acá, en algún momento querrá formar una familia… ¿qué piensa?
Un balde de agua fría fueron sus palabras, por eso no desayunó con él... Estaba pensando irse, dejarlo…
- Y si señor, es joven, tiene toda una vida por delante
Tenía que respirar, remontar la conversación, no demostrar dolor. 
- Señor, supongo que vendrá otro médico en su lugar.
- ¿No me va a preguntar que me contestó? 
- No me atrevería, señor. 
- Bueno, igual se lo digo, primero me preguntó si usted se iba y segundo dijo que no, que era parte del faro, que este era su lugar
- Si, el faro causa ese mal señor, los lugareños del delta lo llaman el mal sauce, acá lo llamamos el mal del faro. 

Lo vio de lejos, su silueta se distinguía en el muelle...

- Hola.  ¿Cómo les fue en las islas? ¿Alguna novedad?
- No, todo muy bien, muchas personas preguntaron por usted, es muy querido Pedro, por estos lugares 

Guillermo no hablaba, ni con la voz ni la mirada....

- Se agradece señor, descansen un rato, ya dentro de poco comemos, hoy cocino yo… En el refugio.

El superior no lo entendió pero fue una clara observación para Guillermo. TU FARO, MI REFUGIO.  Cuando había enojos por resolver todo se dividía como en un divorcio, lo tuyo, lo mío....

- Maravillosa comida señores, les digo que me voy bastante complacido de lo que he visto, mi informe a los superiores va ser halagador.
- ¿Cómo? ¿Se va ya, señor?
- Claro Guillermo, ya no tengo tanta edad para andar navegando, mi cuerpo se acostumbró al cómodo sillón de mi escritorio, ya avisé y mañana me vienen a buscar.

Los dos se miraron pero no dijeron nada. Guillermo se excusó y se retiró al faro muy enojado, Pedro en toda la noche lo trató como un compañero, un igual, ni un gesto, ni un roce, ni una sonrisa con hoyuelos...
Todo mal... Lo vio irse como perro apaleado....
“Bien merecido te lo tenés, no me buscaste, me das solo órdenes y hasta Toto prefirió quedarse conmigo” 

Lo despidieron en un amanecer claro, le desearon buen viaje todos los presentes  y cuando se acercó a saludar a Pedro le dijo
- Muchacho ¿está seguro de esto? 
- Si señor, estoy seguro de esto.

La nave se alejó de la costa, y cada uno volvió a sus obligaciones. La mañana transcurrió tranquila y al llegar el mediodía lo vio parado frente al puesto sanitario

- Hola, vamos a almorzar juntos
- Señor… ¿es una orden?  
- No Pedro, es un pedido… ¿si? Tenemos que hablar 

No terminaron de cerrar la puerta del faro que Guillermo se abalanzó hacia él buscando sus labios que al principio se volvieron reticentes 
- Dale Pedro, sacame el castigo 
- Ahora me suplicás, después de los días de mierda que pasé 
- Bueno… no fueron tantos, che… 
- Mirá, vos y tus órdenes, estás en ley seca Guillermo… empezá a sumar porque ni yo ni Toto volvemos
- No me hables de ese traidor con cuatro patas… ¿Ley seca? 
- No vas a tomar mi boca ni mi cuerpo Graziani, ¿comemos? 
- Dale, comamos… ley seca 

La nave navegaba por las aguas tranquila  del Atlántico......

- Señor, su comunicación con la base está en línea 
- Gracias, que no se me moleste 
- Che, a que se debe tu llamado
- Tenías razón Alfredo, son los dos tal para cual, quieren disimular lo inevitable, decí que vos ya me habías puesto al tanto de la situación 
- Te lo dije Ricardo, pero vos lo tenías que ver por tus propios ojos, en el faro se trabaja muy bien y a la vez esconde sus secretos muy bien
- Aunque te digo, que el pibe tiene su carácter y por supuesto tenés mi apoyo con mi voto 
- Gracias hermano y  te espero para tomar algo cuando llegues


Mientras en tierra firme Alfredo planeaba los últimos toques a su plan.... En el faro Guillermo se la veía de todos colores con su amor y Toto.

CONTINUARÁ....

10 comentarios:

  1. Bello.....sublime....magnífico......maravilloso......Esos dos me dan vuelta Madame......y Ud. lo hace como si fuera una maga......10....10....10.como dice la querida amiga Mara........Me encantó......Hasta el traidor de cuatro patas lo dejó solo jajajajajajaj........Que tramaran los jefes????? UUUmmmmm que bueno lo que falta....Gracias Madame......Alguna vez sabremos quien sos......Beso....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. gracias señora Mirta no me gusta las notas pero en su caso se agradece y espero que me siga acompañando en BABYLON tenga me fe no todo es tan malo un beso madame butterfly

      Eliminar
  2. ¡Feliz, feliz y muy feliz de haber tenido noticias de este par que se perdió en un faro! ¡Y de Toto! Que bella histora, picante como es su estilo madame y juguetona... "Pedro, sacame el castigo" "La ley seca me mató! Y ese traidor de cuatro patas... morí! Llévelos prontito al sofá del faro Madame! ¡Felicitaciones!

    ResponderEliminar
  3. Cuando vi el título morí de amor!!!! Es tan linda esta historia!! No se que sorpresa les estaran preparando pero debe ser algo bueno!!! Felicitaciones y gracias por este mimo!!! Pilar

    ResponderEliminar
  4. Muy buena historia, la felicito Madame y espero sigan en el faro! Mary B: -)

    ResponderEliminar
  5. Ohhhh! No me esperaba este "regreso"... Qué grata sorpresa! Esperando por ver qué se traen entre manos los superiores que parecen muy copados...
    Beso!

    ResponderEliminar
  6. muy bueno señora mara rosas

    ResponderEliminar
  7. ¡QUE LINDA SORPRESA! MADAME BUTTERFLY, TODAS LAS GRACIAS TODAS.
    LA FOTOGRAFÍA ,MAS QUE SUGERENTE,TRANSMITE ROMANTICISMO, Y EL MAS BONITO AMOR.
    ESAS PELEITAS, ME MATAN DE TERNURA,SUPONGO MADAME QUE USTED SABRÁ COMO SOLUCIONARLAS, CON SU ESTILO FRESCO Y AUDAZ.
    ¿QUE ESTARÁ PLANEANDO ALFREDO? USTED SEÑORA ESCRITORA ES UN PELIGRO.
    MAS QUE FELIZ POR ESTA CONTINUACIÓN.
    YO SABIA QUE ESE FARO SERIA TESTIGO DE LAS NOCHES MAS BELLAS.NO PODÍA NO PASAR.
    " MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA" MONICA DE LANUS.

    ResponderEliminar
  8. Que bueno Madame! volver a saber de ellos es una caricia para el alma! me encantó...las peleas entre ellos siempre son lo mejor! esperando el próximo!!!

    ResponderEliminar