
Dedicado a Majo Comellas con mucho cariño
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Pedro mira la hora y larga una maldición. Las cinco de la tarde. El almuerzo con sus ex compañeros de estudios se estiró hasta el infinito y si bien tenía en mente largar temprano, las insistencias para que se quedara un ratito más lo terminaron demorando. Éso y el vinito espectacular que acompañaba la parrillada. Ya se imagina a Guillermo con un humor de los mil demonios. Dijo que no lo podía acompañar porque tenía una entrevista con unos empresarios importantes por la tarde en el estudio, pero sabía que era sólo una excusa para no tener que verle la cara a sus ex compañeros de facultad. Guillermo le rehúye a las amistades de Pedro como Drácula a los ajos. Lo despidió ese mediodía con una mirada muy expresiva. “Divertite” le dijo con la voz. “Ojito con ponerte en pedo” le dijeron sus ojos. Acordarse de éso y ponerse la mano y soplar para verificar el aliento es una sola cosa. “La puta madre, se me nota a una cuadra”. “Y bueno, -termina pensando-, quién no toma un poco en un almuerzo de despedida del año?” Y que se ponga contento que es la primera vez en años que se decide a aceptar una invitación para que no lo borren definitivamente de la faz de la Tierra... Quince años de egresados de la facultad no se cumplen todos los días.
Apenas llega al estudio Cuca lo detiene avisándole que Guillermo está ocupado atendiendo unos clientes y que pidió privacidad. Le da un beso y se cuelga la cartera. -Yo ahora me voy a comprar unas cositas al súper… acabo de hacer café, corazón… servite uno mientras esperás que Guille termine.
Va hasta la cocina y después de pensarlo mejor decide no tomar un café porque Cuca los prepara tan lavados que parecen el agua que queda en el balde después de enjuagar el trapo de piso. Se agacha y busca en la alacena inferior, sabe que allí suele guardar las cajitas de té y mate cocido. Revuelve un poco y da por fin con la cajita roja del té de frutilla. No es que le guste, pero es el único que encuentra. Cuando lo va a abrir para sacar el saquito se da cuenta que no es una caja de té. Abre los ojos asombrado. Tampoco es roja, sino rosa. Y el nombre definitivamente no se corresponde con ningún té que conozca, salvo que sea uno afrodisíaco. “Sexitive Chocolate Body Paint”. Encima tiene un extraño dibujo de unas plumas en la tapa. Busca por donde abrirlo pero está envuelto en un celofán, es indudable que aún no ha sido usado. Mira por sobre el hombro y constata que nadie lo está viendo, saca un cuchillo bien afilado del cajón y lo desliza por el borde de una de las solapas. Quita el celofán con cuidado para que no se rompa, abre la caja y extrae el frasco de su interior. Pegado al frasco viene una pluma negra. “¿Qué carajo es ésto?... Parece material para brujerías”. Desenrosca la tapa despacio, y se acerca el frasco abierto a la nariz. Percibe un ligero aroma a chocolate y frutos rojos. Pasa suavemente un dedo sobre la untuosa y brillante crema de su interior. Con la punta de la lengua lo prueba, primero con miedo y cautela, pero al notar el sabor se lo zampa de un bocado. “Mmmm riquísimo…!” Va a sacar otro poco cuando lo sobresalta una voz a sus espaldas.
-Qué se supone que hacés, Pedro… -Gaby lo mira con el ceño fruncido desde la puerta-. ¿No habrás sido capaz de comerte el Nutella que me regaló Beto, no?
-Nada que ver, -dice Pedro sonriente y escondiendo el frasco detrás de la espalda-. Es un… una… un frasco de mostaza de Dijon que me regalaron. Pero me parece que está medio rancia.
-Ay qué asco… y la probaste así, qué estómago tenés.
-No, sí, es un asco, la voy a tener que tirar –abre la puertita y la tira al tacho de basura-. La gente regala cada porquerías…
-Y, si… tené cuidado con lo que aceptás de los clientes. Puede estar envenenado, hay mucho loco suelto...
Pedro traga saliva. Pero no por miedo a que lo que probó tenga veneno, sino pensando en el bolonqui que se va a armar cuando el dueño de ese frasco se dé cuenta que se lo birlaron. Apenas Gaby desaparece, revuelve en el tacho buscándolo. Tiene que sacar dos cáscaras de banana podridas, un pebete lleno de hormigas, y algo indescifrable con olor a queso hasta dar con él.
-Buácala -dice mientras se lava las manos y el misterioso pote-. ¿Pero quién mierda será el dueño de esta sustancia?... No tiene que exprimirse mucho la cabeza para decidir que el candidato ideal es Marcos. Marcos, con sus interminables affaires, sus aventuras extramatrimoniales y ese gusto por las cosas exóticas y prohibidas. Seguro que fue él. Parece que lo hubiera invocado porque apenas lo piensa y ya lo tiene ahí en la cocina.
-¿Qué es éso? –dice tratando de espiar lo que Pedro oculta entre sus manos.
-Dale, hacete el boludo… vos sabés bien que es ésto.
-No, no sé. ¿Qué es, el famoso Nutella de Gaby? Che, si me convidás un poquito no te delato…
-No, pajero, es un frasco de pintura comestible.
-¿Qué, vas a hacer una tortita? -se ríe Marcos.
-Pero… no es tuyo ésto?
-No, es la primera vez que lo veo. A ver, mostrámelo… se ve lindo. ¿Dónde lo encontraste?
Pedro se pasa un buen rato pensando y pensando y no puede terminar de convencerse que Beto o Cuca hayan comprado algo así. Beto por puritano (supone que antes de tocarle una teta a Gaby le pide permiso) y Cuca por… por señora grande. Y además, con quién lo usaría? Mejor ni se trae esa imagen mental a la cabeza. Y con respecto a Gabriela… bueno, estaba preocupada por su Nutella, así que descarta que tuviera otro frasco allí escondido. Llega a la conclusión que el audaz tiene que ser ese puercoespín de Matías. Matías, el eterno seductor, el babosón arrastrado, el cara de boludo de secundario que se cree mil. ¿Pero… por qué lo guardaría ahí? A los dos segundos de preguntárselo, le viene la mortal revelación. Su cerebro inicia un alocado rally de supuestos y conclusiones. “Seguramente Matías escuchó la conversación que tuve con Guillermo el otro día, donde hablábamos de ese viaje que yo iba a hacer a Coronel Pringles por el caso de un cliente. Claaaaarooo, ahora entiendo. El muy degenerado pervertido y chota triste se compró una pintura sexual para usar con Guillermo cuando yo me fuera… por eso la guardó ahí escondidita… Dios, qué desastre estuvo a punto de ocurrir… seguro que si no encontraba ese artilugio del demonio por casualidad, al día siguiente el violador ese lo agarraba a Guille y se lo comía con la crema body paint entre dos pancitos… No, eso es pensar mal de mi amor… Guillermo no sería capaz de cagarme así. Salvo que el hijo de puta de Matías lo tomara desprevenido, le echara unas gotas de algún anestésico en la bebida, y ahí aprovechara para saciar sus bajos instintos…”. Vé la escena con lujo de detalles… Guille desmayado sobre el sofá, el delincuente de Matías arrancándole la ropa con los dientes mientras lo unta con la pintura y se dispone a cenarlo. Vé como le cae la baba que gotea en un fino chorro sobre el torso desnudo de Guillermo… Vé sus colmillos de vampiro relucir con la pintura comestible, mientras se pasa la lengua por sus labios de sátiro…
Alguien le sacude el brazo. -¡Pedro, Pedro…! Qué te pasa, chabón, te sentís bien?
Casi se sienten chirriar los músculos de su tenso cuello cuando lo gira para enfrentarse a su enemigo. Matías hace un paso para atrás. Los ojos de Pedro no parecen de un ser de este mundo. Despiden fuego. Su boca tiembla, la piel tiene un extraño tono ceniza… parece un zombie que quedó a la intemperie mucho tiempo y sin el placer de escuchar a Alejandro Sanz.
-Te voy a mataaaaaarrrrr –aúlla mientras alarga sus manos hacia el cuello de Matías.
Es inútil querer escapar, apenas da unos pasos cuando Pedro le pega tremenda zancada y lo hace caer al piso. No contento con eso, se tira encima de él y le muerde el cuello. La comparación con el zombie fue insuficiente. Ahora siente que es un pitbull que contrajo una rabia fulminante.
-Aaaaarrrrggggg….
-¡¡¡¡Socorro!!!
En menos de un minuto, están rodeados por un círculo de curiosos que se quedan parados, viendo la escenita. Sólo les falta el pochoclo, nadie se molesta en intervenir.
La puerta del estudio se abre y Guillermo corre hacia ellos. Lo caza a Pedro de los pelos y lo saca de su presa. Matías llora a moco tendido. Ahí por lo menos Gabriela se da cuenta que tiene que hacer algo y se agacha a mirarle la nuca.
-No es nada Matu, quedate tranquilo… sólo te dejó un chuponcito….
Guillermo arrastra a Pedro a los empujones hasta el despacho, pasan por al lado de dos azorados clientes que se han quedado paralizados como si les hubieran inyectado un kilo de toxina botulínica en el cerebro, y se encierra en la oficina con él.
Pedro se desploma en el sillón con la mirada vidriosa. Guillermo agarra una jarra con un poco de agua que está en el escritorio y en vez de tirársela a Pedro, que es lo que desearía, se la vuelca sobre su propia cabeza. El frío del agua le hace salir vapor de los poros. Sin duda lo necesitaba, el termostato parecía que le iba a estallar. Deja pasar unos minutos hasta que se le bajen las revoluciones. Pedro continúa inmóvil. Si se murió no se nota porque aún permanece derecho, los ojos cerrados y la boca entreabierta. Mira mejor y ve que tiene algo entre los labios, se acerca y tironea de la cosa que sobresale. Es un jirón de la camisa de Matías.
Ahí Pedro lo mira. Lo mira y parece reaccionar por fin.
-Guille… Guille qué pasó… lo último que recuerdo es… que sonó el despertador y lo apagué… y después te levantaste y yo me dije… cinco minutos más…
-Pedro… yo no sé ni cómo nombrar lo que acaba de ocurrir. Es la vergüenza más espantosa que viví en mi vida. No sé cómo se vuelve de algo así. No entiendo cómo fuiste capaz… no te reconozco.
-Pero yo… no hice nada, te digo que me quedé unos minutos y seguramente me dormí y…
-¡Pedro, basta! ¡No te hagas el amnésico! ¡Decime qué mierda tomaste en esa despedida del orto de la que venís! ¿Te drogaron? Decime que fue eso, porque si me doy cuenta que te bajaste cuatro litros de cerveza te mato… me prometiste que no ibas a tomar!
-No, mi amor… no fui a ningun lugar… Recién me levanto…
-¡La puta madre, Pedro! Me voy a divorciar antes de haberme casado! Sos un boludo, te pusiste en pedo y te brotó el Anibal Lecter y casi despanzurrás a Matías en medio de toda la gente del estudio, y de unos clientes muy importantes que ya deben estar en Alaska por miedo a que ahora les toque a ellos! ¡Te voy a matar, Pedro!
Pedro se toma la cabeza con las manos. Le duele horrores y trata de recordar, pero algo, una misteriosa niebla lo envuelve… un misericordioso olvido porque si lo que le cuenta Guillermo es cierto no quiere entender que se convirtió en un monstruo caníbal. ¿Y encima con Matías? Si le da asco…
Golpean la puerta. Guillermo abre con bronca y se encuentra con Marcos que le alcanza algo, vacilante y con un poco de temor. Baja la vista y lo que vé en sus manos le provoca un espasmo cerebral. La caja. La bendita caja de la pinturita comestible que escondió en la alacena. “¿Qué mierda hace toda desarmada y en poder de Marcos?”
-Perdón, pero me parece que esta porquería fue la que causó el ataque, Guille… Debe tener alguna droga, Gaby lo vió a Pedro un rato antes comiendo de acá… Mandala a un laboratorio porque para mí alguien los quiso cagar.
Guillermo la agarra como si se tratara de una rata muerta y la deposita sobre el escritorio.
-Andá, andá Marquitos… váyanse todos. Hoy acá no se trabaja más. Decile a Matías que se haga ver la mordida que por ahí necesita una antitetánica y que vuelva cuando quiera al estudio. Si quiere, que se tome unos días, le pago las vacaciones. Vayan.
Marcos sale y cierra la puerta. Guille se deja caer en su sillón, abrumado. Pedro mira el frasco y acto seguido siente cómo se abre la niebla en su cabeza. La película se rebobina y comienza a andar, recuerda todo. El hallazgo de la pintura, las averiguaciones, Matías.
-¿Se murió, Guille? ¿Matías se murió?
-¿Qué decís, pelotudo… quién te pensás que sos… el hombre lobo americano? Le dejaste la camisa rota y una mordida de chihuahua en el cuello… Pero a mí me destruiste, de este bochorno yo no vuelvo.
-Pero mi amor… la culpa fue mía… me hice la película mal, imaginé cosas terribles… bueno, tanto mi culpa no fue, el resbaloso ése fue el verdadero culpable. Él y sus planes de violación. Pero ya pasó, hay que mirar para adelante… con un poco de suerte le brota la dignidad que no tiene y renuncia. Y listo.
-¿Y listo? ¿Y listo decís, pedazo de inimputable? Vos no te das cuenta de cómo quedé expuesto yo también… como me dejaste en evidencia, tarado!
-¡Si vos no hiciste nada! Tenés el beneficio de la duda, Guille… todavía no había pasado nada, todavía no te había anestesiado el puto ése…
-¿Qué decís, te sigue el efecto todavía…? ¡No te das cuenta que ahora todo el mundo se va a poner a sacar conclusiones y se van a dar cuenta que ese pote de mierda lo compré yo!
Pedro lo mira incrédulo. Se tapa la boca con la mano para no gritar, pero la indignación que le brota es demasiado fuerte.
-¡Entonces el pervertido cabrón corneador sos vos! ¡Vos estabas preparando una sesión de body paint con el eunuco ése! ¡Ahora el que se va soy yo! –se levanta de la silla de un salto-. ¡ÉSTO se termina acá!
-Pará Pedro, no delires… -le dice haciéndole un gesto con la mano para que se siente-. Esa pintura pedorra la compré en Mercado libre, estaba buscando pintura para la mancha de humedad que salió en el baño y encontré esa oferta… me pareció divertido, me imaginé que podríamos usarla el fin de semana cuando volvieras del campo…
Pedro se queda mirándolo sin poder convencerse. Todavía le duele el orgullo y también los dientes.
-¿Me lo jurás… me jurás que era para usar conmigo? –pucherea.
-Y si, boludín… vení, vení que ya no aguanto un minuto más estar peleado con vos.
Pedro corre y se le sienta sobre las piernas. Guille le acaricia la cara y le limpia una manchita de pintura que le quedó en el borde de la boca. ¿O será sangre? Mejor ni pensar.
-Me parece que me quebré un diente, mi amor… ese pendejo forro tiene el cuero duro.
-Ay, pobrecito mi chiquitín… a ver, mostrame la boquita…
Pedro abre la boca y Guille se la tapa con un beso. El sillón cruje, y comienza a chirriar cada vez más fuerte. Todos afuera se dan cuenta que los gritos belicosos mutaron a otra cosa bien distinta. Deciden irse a casita ahí mismo y dejar que el universo conspire.
Pedro corre a cerrar la puerta con llave. Guillermo despeja el escritorio y se sienta en el borde con el frasco de pintura en la mano. Lo mira con cara pícara, como retándolo a ver si se anima o no. Pedro, por toda respuesta, le quita la corbata con rápidos movimientos y lo despoja en segundos de la camisa. Demás está decir que el resto de las prendas de uno y otro lado siguen el mismo camino. Guille hace un gesto de cosquillas cuando Pedro desliza sus dedos con pintura sobre la piel de su pecho. –Cerrá los ojos –le dice el chiquitín lindo.
Obedece y sofoca una risita. –Si sabía que te gustaba la onda dominante conseguía vendas para los ojos y unas esposas…
-Eso lo dejamos para la próxima… -le contesta mientras sigue embadurnándolo con la crema. Un momento después, lo empuja sobre el escritorio y comienza a degustar la crema con movimientos deliberadamente lentos y torturantes.
-Tené cuidado, no manches el escritorio… -le pide con un hilo de voz.
Pedro no le contesta, está tan enfrascado en su tarea que sólo puede pensar lo rico que es Guillermo untado como una tostada. Ya empieza a elaborar en su mente con la poca lucidez que le queda, una lista de cosas con las que le gustaría probar ese pancito. Se toma su tiempo para saciar sus ímpetus golosos y luego le pasa la posta a Guillermo.
-¿Y tengo que comerlo? –le pregunta mientras se lleva el pote de crema a la nariz y hace un gesto de asco.
Pedro le quita el frasco de las manos y procede a untarse debajo del ombligo mientras lo mira con una sonrisita provocativa. Desliza el dedo hacia abajo y se detiene para preguntarle. –¿Sigo?
Guillermo se zambulle en ese río sinuoso de crema con sabor a chocolate y frutos rojos y sigue obediente el caminito que su pareja le trazó. Las delicias gustativas ceden paso a las táctiles y se pierden en una desenfrenada sesión de amor sobre el escritorio.
Un rato después, se miran uno al otro y estallan en carcajadas. Pedro abre despacito la puerta y espía para ver si quedó alguien, la oscuridad del estudio le confirma que están completamente solos. Se meten a la ducha y esperan a que salga calentita el agua para quitar bien los restos de crema que les quedaron.
-A ver Guille, alcanzame el jabón aquel, el exfoliante…
-¿Éste, amorcito? Esperá… ya te lo paso.
-Ahhhh qué placentero… -dice mientras Guillermo le refriega el pecho y hace un gesto de extrañeza.
-Pedro… no sale… ni aunque venga la Mole Moli a refregarlo sale este menjunje.
-Cómo no va a salir… a ver, dejame probar a mí –le saca el jabón y la esponja de las manos y comienza a restregar el pecho de Guillermo.
-¡La puta que lo parió… de qué está hecha esta pintura comestible? Cuanto más refriego menos sale… es resbalosa… y encima la piel está quedando como… descascarada.
-¿Qué decís! –grita Guillermo y corre a mirarse en el espejo. En efecto, las partes en que la pintura osó desprenderse, se aprecia una piel rara, enrojecida. Parece que le vomitó Alien el octavo pasajero, o que se quedó dormido al sol del mediodía en pleno verano. Ni con un camión de Caladryl arreglan ese desastre.
Pedro cae en la cuenta de hasta dónde tiene enchastrado él con la maldita pintura, baja la vista con miedo hacia su pubis y lanza una exclamación. Guillermo sigue la dirección de su mirada y se tapa la boca con espanto.
-Pedro… me está por dar algo…!
-Tranquilo, amor, tranquilo… pensá algo lindo… -le contesta intentando no caer en la desesperación él también.
-Ay, me siento mal –le dice apretándose las mejillas con las manos.
-Tranquilizate o te va a dar algo…
-¡Tengo esa porquería hasta en el cuello! ¡No me puedo poner bufanda en verano, Pedro!
-No te preocupes, en unos días se va todo, mi amor… agradezcamos que no nos untamos la cara…
-La cara no…, pero mirate los dedos!
Pedro levanta las manos y las da vuelta para observar las yemas de sus dedos. Los tiene como si los hubiera apoyado en una plancha lista para cocinar churrascos.
-Ay Pedro… lo siento tanto amorcito! ¡Les vamos a meter una demanda a estos hijos de puta! ¡No pueden vender algo así! ¡Y encima lo comimos!
Pedro lo tranquiliza con una sonrisa. -No exageres, no nos vamos a morir. Es una pequeña reacción alérgica nada más. Nos tomamos un par de días para relajarnos y esperar que se vaya, te parece? ¿Qué tal una escapada a la casita del Delta?
-Y bueno… -dice Guillermo mirándose de reojo en el espejo-, ahí por lo menos no vive nadie en cinco cuadras a la redonda… podemos ir disfrazados de Batman y Robin que nadie se va a dar cuenta…
-Ay cómo me calentás… ¿tenés idea dónde podemos encargar los disfraces?
FIN
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Ayyyyyyyyyy Nooooooooooooo Maribu!!! que hermoso volver a leerte!...se extraña la exquisita pluma de mi bruja preferida aunque estos ataques de comediante me matan Mary! sos una genia!...lei chota triste y escupi todo el teclado de la compu! no podés! pobre MAtias! casi lo dejan hecho vampiro y todo por la prodigiosa imaginación de Pedro Ay Chica! que genial tu humor! me encanta! y luego imaginarlos con la reacción en todos lados! pero principalmente ahí! en "ese" lugar de Pedro! me morí! Gracias...gracias...gracias...te quiero!!!
ResponderEliminarme encantó, no podía parar de reirme. tenés una veta cómica muy pero muy desarrollada, Felicitaciones!!!
ResponderEliminarQue genia Mary....realmente me descompuse de risa........imaginé y vi todo, lo que se dice todo......A Pedro levantar temperatura, a matias, paaaabre, en el suelo mordido ......y un pedazo de su camisa en la boca de cielito me pudo......y "chita triste" directamente me morí....... sos realmente maravillosa para lo policial y para la comedia...... 10....10....10....como dice Mara.....Te amo Mary ...hoy hiciste que trocara mi mal del sauce en algo de risa......GRACIAS.....Gracias.......agregar algo???? no si es una delicia como los "tratas"..... ellos son ellos y nuestros.......Beso y abrazo.....TKM chiquita........
ResponderEliminarOhhhh Mary!!!! Debo decir que vi esa foto y me pregunté qué carajo sería y hacia dónde se dispararía esta historia... Una foto muy sugestiva...
ResponderEliminarAyyyy las suposiciones de Pedro! Siempre tan mal pensado del pobre Matías!! Violador!!! Así que se transformó en un zombie, mordedor y rabioso... Qué peligro!!! La imagen del girón de camisa de Matías entre sus dientes es muy fuerte!!
Pero... Qué le metan ya una demanda a la empresa que comercializa ese producto... Y que se presenten como prueba, jajajajajaja!!! Pobetitos!!! Menos mal que encontraron la manera de compensarse en la casita del Delta vestidos de Batman y Robin!!! Genial Mary, genial!!! Cómo se disfrutan estos unitarios!!! Hasta largue la carcajada con la "corrección" de Beto que no le toca una teta a Gaby sin pedir permiso!
Gracias por tanto!!!
Muy pero muy buena!!! Escribís tan bien que no querés llegar a la palabra fin!! Me encantan los unitarios porque aunque pase de todo siempre sabes que todo va a salir bien!! Nunca pense que Beto era tan correcto!!! Y la descripción de la pelea entre Matias y Pedro y los pensamientos de este ..me morí de risa..como siempre genia total!!! Pilar
ResponderEliminarFELICITACIONES MARY ME ENCANTO MARA ROSAS
ResponderEliminar¡Maribú!... ¡Qué difícil resulta a veces llegar acá! La vida y sus circunstancias... Pero ya que me tomé veinticuatro horas para comentar como me gusta hacerlo, me voy a tomar todo el tiempo del mundo para analizar esta fic "descomunal", tan sorprendente, que anoche no podía parar de reír mientras la leía.
ResponderEliminarYa que Guillermo le haya permitido a Pedro ir solo a un almuerzo con los ex compañeros de la facultad, es todo un logro que conociéndolos bien, se sabe que va a traer consecuencias graves. "Lo despidió ese mediodía con una mirada muy expresiva. “Divertite” le dijo con la voz. “Ojito con ponerte en pedo” le dijeron sus ojos" ... ¡Mmmm!
Pedro revolviendo las alacenas del estudio buscando un té y encontrar esto... "el nombre definitivamente no se corresponde con ningún té que conozca, salvo que sea uno afrodisíaco. “Sexitive Chocolate Body Paint”. Se viene la tormenta de Santa Rosa!
"Llega a la conclusión que el audaz tiene que ser ese puercoespín de Matías." Ya vamos en camino a la Guerra de los 100 años...
"Casi se sienten chirriar los músculos de su tenso cuello cuando lo gira para enfrentarse a su enemigo. Matías hace un paso para atrás. Los ojos de Pedro no parecen de un ser de este mundo. Despiden fuego. Su boca tiembla, la piel tiene un extraño tono ceniza… parece un zombie que quedó a la intemperie mucho tiempo y sin el placer de escuchar a Alejandro Sanz." ¡Jajajaja! ¡¡¡Genia!!! me mata está metáfora!
Pedro tirándose encima de él y mordiéndole el cuello al "bolas tristes" _ ¡balcón para eso, por favor!_ como "un pitbull que contrajo una rabia fulminante" Es increíble... Lo vi, te juro que lo vi!
Guillermo arrastrando a Pedro hasta el despacho y ... "Si se murió no se nota porque aún permanece derecho, los ojos cerrados y la boca entreabierta. Mira mejor y ve que tiene algo entre los labios, se acerca y tironea de la cosa que sobresale. Es un jirón de la camisa de Matías" ¡Jajajaja! No podés! Tenía en la boca un jirón de la camisa del bolas tristes! Me morí! Por DIOS! Que cabeza mujer...
La amnesia de Pedro y su reacción... "-¿Se murió, Guille? ¿Matías se murió?
-¿Qué decís, pelotudo… quién te pensás que sos… el hombre lobo americano? Le dejaste la camisa rota y una mordida de chihuahua en el cuello…" ¡Naaaaaaa! ¡Jajaja! El hombre lobo americano y mordida de chihuahua fue mortal!
Pedro puchereando cuando se entera que la pintura la compró Guillermo pero que era para usarla con él, es una imagen que me va a acompañar el resto de mi vida. Tanto como verlos untándosela mutuamente, estallando en carcajadas y confirmando que están solos en el estudio... La ducha calentita y el jabón exfoliante que pese a sus expectativas no borran las huellas de esa pintura comestible y muy "sensitive" de la piel y los obliga a una escapadita al Delta disfrazados de Batman y Robin, fue el mejor final y algo que jamás hubiese imaginado.
Mujer... si se te ocurre dejar de escribir, voy a cortar la ruta quemando gomas de borrar... porque el piquete sería literario.
¡Todos los aplausos todos! Y por favor, no nos dejes sin tu pluma mágica! Abrazo inmenso y Guilledrista! ¡¡¡Besos!!!
Matías, el eterno seductor, el babosón arrastrado, el cara de boludo de secundario que se cree mil.
ResponderEliminarVoy a comenzar por aca por el solo leer esta frase me saco el tremendo mal humor que acarreaba mi alma en pena ,pobre Matias le hice una transferencia del mal momento que vivi ayer pobre flaco que culpa tendra pero bueno era eso o salir a patear tachos de basura de aca al Perito Moreno.
Te aviso ojos que me voy PONER LA MAR DE CURSI Y MAS MELOSA QUE EL FRASCO DE NUTELLA DE LA PERSONAJE DE GABY.....tu dedicatoria no podia llegar en mejor momento amiga ayer como te conte vivi una situacion fea e injusta pero me la tuve que tragar sin chistar y tu fantastica ficcion alejo la bronca y me hizo recontra re sonar de risa(por no ser mas elocuente vos me entendes)la sola vision de PEDRO MORDIENDO A MATIAS VALIO TODO ,se me saltaron las lagrimas y mas alla de que a mi amado PEDRITO LE SOBREVINO UNOS DE SUS COMUNES Y GENIALES ATAQUES DE CELOS...me encanto que le de a Matias la que se merece hace un buen rato jajajaja.Yo se que debo y no tengo derecho a reclamarle nada a nadie pero como se extrañan tus historias MERYB LA SADIC WITCH ES IRREEMPLAZABLE...todas son geniales en lo suyo pero cuando vos no estas se nota y mucho asique colorada de verguenza y debiendo lo repito espero que sigas escribiendo para la gran cantidad de fans de disfrutamos enormemente de tu talento...Nos hace falta mucho de estos momentos y cuando llegan se nos vuela la cabeza y somos como el perro cebado que quiere mas y mas .....
Ya se me estoy poniendo mayor pedigueña y ansiosa y bueh ...privilegios de la edad jajaja. Y COMO DECIA EL GRAN TATO PAPAS FRITAS Y GOOD SHOW Y ETERNAS FICCIONES DE MISS MERY B!!!!!!
MUCHAS GRACIAS GENIA,,, DE CORAZON!!!!!
PS.si no se le pasa la alergia deciles q me acerco a su casa yo tengo un par de brebajes magicos y unas terapias alternativas que los dejo impecables en un rato ajajajaja...............majo
Hermoso!!
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