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martes, 22 de marzo de 2016

"NARCOS" - Cap. 11 - (By Guillermina Pedris)

"NARCOS" - CAPÍTULO 11

Libro de anclaje: "La Reina del Sur" de Arturo Pérez - Reverte




Estados Unidos - Miami - Estado de Florida. Lunes 29 de septiembre, 2014.

El interior del Consulado General de México en Miami era blanco y frío como un hospital, y la reunión que se llevaba a cabo en las primeras horas de la tarde le dejó la misma sensación que una cirugía profiláctica y reconstructiva. Algo inevitable. El mal menor.
Un hombre de traje gris y camisa blanca lo ponía al tanto de su situación.

_El gobierno de los Estados Unidos, especialmente la Drug Enforcement Administration conocida por sus siglas como la DEA, está siguiendo muy de cerca las actividades del narcotráfico dentro de su país y eso incluye a Orestes Moravia, - hizo una pausa para tomar aire y aflojó su corbata con un gesto de incomodidad -  por lo tanto, ha creado una formación de alto rango que actúa investigando su pasado y que reunirá las pruebas necesarias para acabar con sus actividades ilegales hasta llegar a un proceso judicial que lo barra del todo.  Se ha unido a los carteles de Colombia y eso enturbia las aguas mucho más. En vista de todo esto, las autoridades correspondientes están dispuestas a llegar a un pacto con usted. Un acuerdo satisfactorio para todos.  Cooperación a cambio de impunidad.
El Rey lo observaba suspicaz.
_¿Qué clase de cooperación?
_Usted también tiene sus cuentas personales…  Nunca acepta pagos en droga, solo dinero. Es tan solo un operador de transporte, ni propietario ni distribuidor. Tan solo el operador de transporte más grande de los últimos tiempos, y el más inteligente, pero eso nos deja un margen de maniobra razonable.
_Hable claro.
_Se les ofrece la posibilidad de volver a México o de establecerse discretamente donde sea.  Un compromiso con el ministerio de Justicia de paralizar todos los procedimientos e investigaciones en curso sobre usted.  Sería un borrón y cuenta nueva. Declaren y salen del país como testigos protegidos. Inmunidad absoluta.
Declarar contra Orestes Moravia no era chicharrón de vizcacha. Era tirarse encima un enemigo poderoso. Él no temía por su vida, sino por la de Pedro. No soportaba la idea. No podía siquiera pensarlo.
_ ¿Puedo salir un momento? Necesito tomar aire antes de responder.
_Por supuesto. El balcón es lo suficientemente amplio. Tómese el tiempo que necesite.
No miró a nadie. Atravesó la sala, salió al aire libre y apoyó sus brazos, el peso de su cuerpo y la carga que llevaba en la conciencia sobre la baranda de hierro.
Sus pasos sonaron a su espalda. Sin volverse esperó a que se acodara junto a él
_¿Qué pensás hacer? _Lo escuchaba pensativo y callado. Pedro, apoyado a su lado, oía su respiración.
_Ya es hora de arreglar cuentas pendientes, pero…
Otro silencio.
_Vos sabés lo que hay que hacer, Guillermo. ¡Hagámoslo de una chingada vez!
_¡Claro que se lo que hay que hacer! Pero me late que esto puede estar cabrón. _El tono era dolido de veras, se quedaron los dos mirándose por largo rato. _Lo que me preocupa no es mi suerte, lo que me hace dudar es que pueden torcernos a los dos… Y bien gacho.
Pedro estuvo callado otro rato. Unos de esos silencios que son el balance de la vida. Desvió su vista al azar y luego volvió a mirarlo…_ Igual da morirse en un sitio que en el otro.  Y a veces, esta bueno que uno elija, si es que puede.
_Pedro…
_Yo te sigo donde vayas y hasta donde llegues.
No hicieron falta más palabras. La decisión estaba tomada.
Firmaron los papeles y dejaron el consulado rodeados de militares. Él, Pedro y el Pote que no se les despagaba ni a sol ni a sombra.

Llovía y la casa parecía encerrada en una burbuja de tristeza. En los cristales de las ventanas las gotas de lluvia se deshacían en largos regueros que ondulaban el paisaje que se veía a través de ellas. Todo era un panorama difuso. El Rey permanecía junto a la ventana a pesar de las recomendaciones del Pote.
_Señor, usted no ha venido a dar oportunidades, aléjese de la ventana. _Con esa mirada de guerrero frío y eficiente repitió lo que más de una vez le había dicho. _Cada ventana es una oportunidad para un francotirador, señor. Por favor.
La casa donde los habían alojado había sido incautada por el gobierno a un Narco que cumplía su condena en prisión.
Sabía que era peligroso, pero desde la ventana de la planta alta podía ver un poco del jardín y la piscina vacía. Más allá uno de los uniformados que se encargaban de la custodia, abultado por el chaleco antibalas y un arma de guerra entre sus manos.  Bastante más lejos, tras la verja, se distinguía una camioneta militar y las siluetas que montaban guardia con equipo de combate.
Ese era el acuerdo al que habían llegado horas atrás, desde que un vuelo especial directo desde México los había traído a Miami.

Se había descartado todo personal que no fuera estrictamente militar para el operativo de seguridad. Algunas fuerzas fueron dejadas de lado por ser muy fáciles de infiltrar, otras por tener antecedentes de haber hecho trabajos sucios para el narcotráfico, y otras por ser permeables a un fajo de dólares. Pero el grupo de elite asignado a la misión de mantenerlos con vida estaba probado - según decían- en integridad y eficacia. Los militares no eran tan incorruptibles, pero su disciplina y organización, los hacían más caros. Más difíciles de comprar.
_Debería apartarse de ahí patrón… por las corrientes de aire.
_Chale Pote, no mames…
_¿Qué gana con rifársela así?
Pedro estaba solo a metros sentado sobre un sillón. ­_Me parece que el Pote fue más que claro. Guillermo, salí de ahí.
_El joven tiene razón, señor.

Había sido algo muy parecido a un sueño extraño. La firma de esos documentos privados con garantías de ambas partes en presencia del embajador de México en Miami y altos funcionarios… Estaba preocupado.
Ya había quemado las naves y no había  vuelta atrás. Solo quedaba declarar y definir un nuevo destino, una nueva vida. Olvidar al Rey del Sur y toda su leyenda.
La cara inescrutable del Pote cada vez que se cruzaban sus miradas mientras firmaba ese papeleo, le había dejado un agujero en el estómago.
Cuando dejaron el consulado le dijo a solas. _Lo van a querer matar todo el tiempo patrón, a usted, a su hombre y a mí. Así que procure ponerse a salvo.

Y después, si es que había un después, tenían cinco años para establecerse donde quisieran. Con nueva identidad los dos, incluidos documentos y pasaporte americano con visa disponible para moverse por el mundo.

A pesar de todo siguió viendo caer la lluvia tras los cristales.
_Basta Guillermo, salí de ahí
_Señor escúchelo…
Pero él no podía despegarse de los recuerdos. El momento de la llegada abordando a pie de escalerilla y el convoy de militares que aguardaban en la pista.
La camioneta donde los trasladaron con el Pote siempre a su lado, era blindada y con cristales ahumados. En ella iban solo ellos tres y el chofer que llevaba una radio encendida en frecuencia policial.
Los rodeaban móviles militares que hacían relucir sus luces rojas y azules, hombres con cascos de combate y armados hasta los dientes. Ametralladoras montadas apuntando a todas partes y el bramido de las sirenas. ¡Chale, quien hubiera pensado que todo iba a pasar de esta manera!

Así recorrieron un largo bulevar hasta que doblaron a la derecha y se toparon con un malecón y una autopista se seis carriles que bordeaba la costa. Recorrieron algunos kilómetros en silencio. Durante todo el trayecto el Pote y él cruzaron sus miradas varias veces.  
Al final Guillermo preguntó. _ ¿Qué tenés en la cabeza Pote?
El gatillero tardó un poco en responder, mirando por la ventanilla. _Pos nada patrón. _ Pero lo dijo raro. Sin entonaciones, inexpresivo. Era muy obvio que se estaba callando algo.
No los habían dejado portar armas durante el traslado, pero estaba arreglado que se las devolverían cuando llegaran  a la casa y les proveerían algunas mas para su protección personal, además de los tantos militares que custodiarían el jardín, los que estarían rodeando el perímetro de la finca y los que vigilarían la calle.
_Pote, decime que estás pensando.
Pero él seguía sentado muy formal con las manos cruzadas sobre su barriga. _No, yo mejor no opino. Usted decide y yo lo sigo patrón.
Algo de lo que el Pote pensaba no lo dejaba tranquilo, el Pote estaba oliendo mierda.

Se apartó de la ventana y fue hasta la mesa en busca de un cigarrillo.  La mesa estaba más armada que la guardia externa, y ellos también.
El Pote le estaba enseñando a Pedro como usar una pistola con la que no estaba familiarizado.
_Las tiene que saber manejar a todas joven, si acá se viene el degüello habrá que defenderse con lo que haya a mano.
_¡Pote y la chingada madre! ¡Quiero saber lo que estás pensando desde que llegamos!
Dejó de hacer lo que estaba haciendo y lo miró fijo a los ojos.
_¿De endeveritas quiere saber lo que pienso patrón? Pos, pienso que acá hay gente interesada en que usted y el muchacho declaren, y así poder meter a Moravia en el tacho de una vez… Pero también que abundan otros con otras intenciones. Con mano izquierda, patrón.
_Vos pensás que nos van a vender.
_No patrón, yo pienso que ya los han vendido._ Con un gesto de aflicción dejó salir lo que venía callando. _Acá hay gente buena, pero también hay otros que va a provechar esta situación para hacer tronar sus propios chicharrones. No van a venir ni hoy ni mañana, saben que estamos a la expectativa, van a esperar que nos relajemos. Que pensemos que estamos a salvo. Aunque no creo que tarden mucho más que eso. ¿Cuándo declaran?
_El miércoles.
_Hoy es lunes… creo que me equivoqué. Traten de descansar esta noche, yo me voy a quedar despierto vigilando, porque creo que la noche de mañana no va a ser una noche para disfrutar.
Pedro se puso de pie. _Entonces es el momento de abrir una botella de tequila. Y no te vayas Potekin… Vamos a pistear la noche. Tomate unos tragos con nosotros y escuchemos algunos corridos.
_Pos, ¿y de donde los vamos a sacar?
_Yo traje. _ Pedro revolvió su morral y extrajo una pequeña pila de CDs.
El Rey, ese Rey que en menos de cuarenta y ocho horas dejaría de serlo, lo observó confundido. _ ¿Y esto que significa? A vos nunca te gustaron los corridos, Pedro…
_Tampoco me gustaban los hombres… Hay cosas que cambian. Esta sí que puede ser la última noche, bebamos todo el tequila que podamos, fumando y escuchando corridos… Ese es el recuerdo que quiero llevarme si mañana me toca morir.
_Pedro, mil veces te pedí que no menciones esa frase.

Ya no le estaba prestando atención, estaba ocupado en poner en funcionamiento un equipo de audio rebuscado.
No tuvo que pensar, sabía bien que corrido quería escuchar.
La voz de Abigail comenzó a extenderse por la habitación… "Tu boca es mi única ley, tu boca de saliva y miel…” Mientras canturreaba buscó tres vasos y abrió una botella de tequila. “Se de esperar cada noche, oír acercarse tus pasos. Se de arrimarme a tu sombra, se de morirme esperando.”
Puso los vasos sobre la mesa, pegados a las armas. Una imagen que ya era parte de cada noche. Así habían sido sus últimos días. Noches de tabaco, armas y alcohol.  Destapó la botella sin dejar de cantar bajito. “Se que siempre tengo frío y se me secan los labios, se que me duele la piel de no tocarla tus manos”
Sirvió abundante cantidad de tequila en cada vaso. _Vengan los dos… vamos a brindar por esta noche, y también por la de mañana. Quiero emborracharme por última vez.
_Joven, está bien que tome un poco, pero por las dudas, no se emborrache quiere?
_Tranquilo Pote, no se va a emborrachar. No se como hace, pero por mas tequila que tome siempre tiene la guardia alta y los sentidos alertas.
Pedro se sonrió, sabía muy bien porque lo decía.
Se acercaron, tomaron un vaso cada uno y con ese corrido de fondo, los chocaron en el aire. “Yo necesito tenerte, yo sin tu amor no soy nada.” Cantaba con desenfado Abigail.
El corrido era una declaración de amor, pero el Pote iba a seguir ciego, sordo y mudo como su Rey le había enseñado.
_Si hubiese podido elegir a quien querría tener a mi lado en estos momentos, sin duda serían ustedes dos. Mi hombre y un nuevo amigo. Salud a los dos y larga vida.
_Dios te escuche, Pedro.
_Salud _ dijo el Pote y los tres al mismo tiempo vaciaron los vasos hasta ver el fondo.
Pedro tomó la botella y los volvió a llenar. El clima de la casa comenzaba a cambiar, la tristeza parecía haber escapado escaleras abajo. El tequila y el dulce cantar de Abigail estaban ahuyentando los fantasmas del temor a lo desconocido.
_Para mí este es el último, joven. Tengo que cuidarlos.
_Basta de “joven” o “señor” Potekin… Soy Pedro, solo Pedro.
_Como usted mande… Pedro
Con el vaso en una mano y los ojos brillosos se lo dijo sin vueltas. _ ¿Sabés una cosa Pote? Yo pensaba que te caía mal.
El Potekin sonrió. _Usted nunca me cayó mal Pedro. Tal vez mi preocupación lo confundió. Es que el Pote sabe todo… Y el Pote sabía que esto iba a pasar. - Esta vez dirigió su mirada hacia Guillermo - Todo lo que sea importante para El Rey, es importante para mí.           
Otra vez y sin ponerse de acuerdo, los tres volvieron a vaciar los vasos. Después de todo no era  tan gacho eso de rozarle las alas a la muerte, los hacía sentir más vivos que nunca.
“Quiero tu pecho de almohada, quiero enredarme en tu pelo. Quiero lamer tus heridas, quiero escuchar tus silencios” Lo miró a los ojos y lo besó en  la distancia.
Pedro llenó los vasos por tercera vez.
_Último en serio, Pedro.
_Último entonces, Pote… No quiero que te maten por mi culpa.

El Pote bebió el último trago y se alejó discretamente para dejarlos solos.  Liquidaron lo que quedaba en la botella de tequila, escuchando corridos y fumando.
Se miraban a los ojos buscando algo a lo que no podían darle nombre, uno frente al otro mientras hablaban bajito de cosas triviales, hasta que Pedro decidió abordar el tema.
_¿A dónde te vas a ir si salimos de esta con vida?
Lo miró a los ojos. _ ¿A dónde me voy a ir? Me parece que la pregunta está mal formulada.
Era lo que quería escuchar. Se levantó de su asiento y le robó un beso de los labios. _Te amo. _Le susurró bien bajito y volvió a su sillón. _Bueno, ¿a dónde nos vamos a ir?
_Eso suena mejor. No se, creo que la mejor opción no es Buenos Aires.  Van a imaginar que estamos ahí, pero en medio de un destierro impuesto por la situación, es la única oportunidad de no quedar tan a la deriva.
_Si, yo pienso lo mismo. Nací en Buenos Aires. Mi pasado está allá, como el tuyo.
_¿Nos jugamos por esa?
_Si vos estás conmigo, nos jugamos por lo que venga.
_¿Entonces ese es nuestro nuevo destino?
_Amén, y que Dios nos ayude.
_Vamos a tratar de dormir… Mañana va a ser el martes más imprevisible de nuestras vidas y hay que cubrirlo al Pote por la mañana, él también necesita descansar.

Rumor de agua tras la mampara. Vapor. Una ducha caliente era lo mejor para relajar el cuerpo después de esa jornada tan difícil.
El agua tibia recorría todo su cuerpo mientras él con los ojos cerrados no dejaba de pensar. Le preocupaba la gente que vivía en la mansión y también Pedro.
Sintió la mampara deslizarse y se puso en posición de alerta, hasta que lo vio. Absolutamente desnudo y bello como un ángel cruzó el pilar y se metió bajo la lluvia junto a él.
Lo recibió con una sonrisa. Le hacía mucha falta su presencia. Era la última noche real,  lo que vendría solo Dios lo sabía.

Se abrazó a él y lo besó en los labios.
_¿Te molesta que haya irrumpido sin pedirte permiso?  No quiero que sientas que te invado, pero te necesitaba…
_ Ni modo, no sos esa clase de chaval. Sos dulcecito y tierno. Requetelindo, suave.  Nada de  vos me molesta. A vos se te tiene como a un rey o no se te tiene. No hacés más que escribir y besarme, pero ¿para que más…? Si ya hay quien haga todo lo otro. Seguí besándome, me hace bien. _Se bañaron en espuma y jugaron un largo rato bajo la lluvia sin parar de besarse y sonreír.

Quedaban algunas horas de oscuridad antes que la mañana de ese martes maldito llegara. Enredados entre las sábanas, volvieron a hacer el amor como la noche anterior.
Pedro tenía los ojos cerrados. No podía pensar, solo sentir mientras lo escuchaba susurrar a su oído frases que lo quemaban por dentro y apresuraban el espasmo de la culminación. _Te gusta esto mi vida. Te gusta esto que te hago y como te lo hago. Vení acá, hasta mi boca, así… Bien tiernecito… Agarrate de mí y no dejes que me vaya. _Hablaba casi sin pensar lo que decía, enloquecido de deseo y preso de la desesperación. _ Si mañana algo sale mal… Si mañana algo me separa de tus brazos, cuando yo no esté quiero que me recuerdes y añores esto, que sepas que nadie volverá a hacértelo nunca como yo te lo hice.
De solo pensarlo se sintió tan solo que hubiese deseado empezar a llorar y no detenerse hasta haber secado su alma.

Qué extraña y a la vez que familiar le quedaba esa palabra. Soledad.  
Cuando lo conoció estaba tan solo que si él no hubiese decidido protegerlo, sin duda hubiese usado el arma que portaba para terminar con su vida deshecha. Pero él lo había rescatado de ese infierno, lo había defendido del peligro que lo perseguía acogiéndolo en su casa, y sin que él pudiera darse cuenta, sin que pudiera evitarlo, también lo había enamorado. Por eso no quería pensar que después de haberlo tenido, los dados del destino estuvieran marcados para que ahora tuviera que perderlo.
Si alguna vez ese hombre le faltara y la vida le permitía el privilegio de olvidar, lo último que olvidaría, sería esa boca. Sus ojos en puntas de almendra, su mentón fuerte y esas manos tiernas e impulsivas que lo envolvían llevándolo al extremo del placer mientras se apoderaba de su cuerpo, entregado y desnudo.

Lo sintió arder entre sus brazos y el movimiento de su cuerpo transformarse en una mezcla rabiosa e irracional que amenazaba con desmembrarse dentro suyo.
El miedo de perderlo se le pegaba a la piel como el hollín de las velas encendidas y se abrazaba a él con ansiedad, hasta que sus oscilaciones varoniles, imponentes y salvajes lo sacudieron desplazando de su pensamiento todo miedo, toda sombra, toda incertidumbre desde ese momento en adelante.
Desplazó todo, absolutamente todo, hasta quedar solo él.
Sintió una ola violenta nacer en sus entrañas y se dejó mecer en ese mar gigantesco y formidable, volvió a sonreír sin pensar en la muerte ni en lo que ese martes traería con él. Se elevó por encima de la tormenta que había cruzado su mente unos instantes atrás y estalló como una detonación mientras su cuerpo se arqueaba. Lo sintió caer sobre él desfallecido y ahogando el grito contra su boca que también dejó un grito de placer dentro de la suya.

El martes amaneció nublado pero sin lluvia. Los últimos momentos de un Rey que pronto tendría que olvidar que lo había sido, le hicieron abrir los ojos. Pedro estaba abrazado a él, usando su cuerpo de almohada, como había cantado Abigail.

Aquella mañana Guillermo mandó al pote a descansar y ocupó su lugar vigilando las ventanas. Pedro luchaba por entender el funcionamiento de una de las armas que le habían dado, mientras él volvía a pensar en el acuerdo que había firmado.
Solo Moravia. Ni un nombre más. Nada. Solo él. Lo haría por él, por Pedro y por la memoria de Franco. Una venganza limitada y personal, el resto tan solo tendría que observar el espectáculo. Ni el Batman ni los demás chakas serían tocados. Eso estaría mal visto en Sinaloa, lo otro era algo habitual. Un ajuste de cuentas mano a mano que aumentaba las posibilidades de supervivencia. Al fin y al cabo, en el tiburoneo del comercio y la narcopolítica sinaloense, él había sido un aliado. Un líder nato. Moravia un competidor, un enemigo. A muchos les iba a ir de perlas  que alguien lo sacara de escena.

El Pote durmió algunas horas, pero apenas pasado el mediodía volvió a sumarse a ellos y pasó parte de la tarde enseñándole a Pedro como usar un arma que él no conocía, como desmontarla y luego volver a montarla con los ojos cerrados.
_Si vienen de noche y a usted se le embala la escuadra patroncito, lo mejor es que pueda arreglárselas sin encender la luz.
Después fue hasta el pasillo y Pedro lo escuchó hablar con uno de los militares que estaban en la casa. Seis adentro, diez en el jardín y como treinta en el perímetro exterior, relevándose cada doce horas.
Luego volvió donde estaban. _Todo está en orden. _ Dijo exhalando el humo de su cigarrillo.
Había aparecido otra vez por la puerta, con ese aspecto de oso torpe, tranquilo en apariencia como de costumbre, pero con los párpados entornados.
_Tu mirada suspicaz no deja de medirle el agua a los tamales, Pote. ¿Cuánto crees que valdremos?
_A mi me bajan gratis, pero ustedes se han convertido en un bocado grande patrón, nadie andaría en esta quema por menos de un madral de lo que sea.
_¿Serán los de adentro? ¿Los escoltas? ¿O crees que vendrá de afuera?
El Pote resopló arrugando el bigote y la frente. _ Me late que de afuera, el coronel se me hace mero mero… buena sangre,  pero a la escolta le tengo mis resabios. ¡Ya que estaría requetebueno que vinieran de una chingada vez y pelarnos!
Guillermo comprendía al gatillero, la espera siempre resulta peor que la bronca, por más pesada que esta venga.
El Pote miró a Pedro _ Cuando vengan, usted no se me agüite Pedro, sabe disparar y tiene buena puntería. Bájelos sin remordimientos.
_Me cuestan un chingo, Pote.
El Pote miró al Rey y sin hablar, le dejó en claro la admiración que el chaval le provocaba. Levantó una ceja y se peinó el bigote.
_Mejor así, patroncito. Mejor así…

La noche se acercaba y tomaron todas las medidas preventivas. Seguía lloviendo. Guillermo apoyó la frente contra la ventana empañada del segundo piso, el vaho húmedo le refrescaba la piel. La vida y la muerte ya estaban sobre el paño. Una ruleta rusa que no avisaría a quien le tocaba morir. Sería el destino y solo el destino. Ya no había vuelta atrás.
Las luces del jardín hacían brillar las ráfagas de agua transformándolas en millares de gotas que se precipitaban a contraluz entre las ramas de los árboles o quedando suspendidas en el extremo de las hojas.
Sostenía un cigarrillo entre sus manos, la botella de tequila en la mesa junto a tres vasos y un cenicero repleto. Las armas, los cargadores, y el equipo de audio dejando escapar un corrido mas. De esos lentones y calientes. Javier Rosas cantaba “Antes que el tiempo pase”

“Y vámonos de aquí antes que el tiempo pase, vámonos sin nada, vamos sin equipaje. Sígueme hasta donde voy y vámonos de aquí, no queda mucho tiempo, no hay nada que pensar porque esto es lo que sientes y lo que siento.”

Pasaron un poco más de una hora los tres bebiendo tequila y escuchando corridos… Tito y su torbellino cantaban “Tu y yo”…

No saben mi amor, que somos tu y yo, la pareja más bella y prefecta haciendo el amor”

Pedro bebió la media copa que le quedaba y volvió a llenarla antes de acercarse a él y a la ventana. Se mojó los labios con un sorbo de tequila mientras se apoyaba sobre su hombro. 
El Pote ingresó a la habitación en mangas de camisa y con el revólver en mano. Serio. Mortal. El sudor le pegaba la camisa al cuerpo. _Se han ido todos, patrón. ­
Giró despacio y sintiendo mucho frío. _Como que todos.
El Pote lo miró casi con reproche. ­ _Pos, pa´que pregunta si lo sabe, todos significa todos, menos usted, Pedro y yo. La casa está vacía.
El Rey leyó el resto en sus ojos de norteño suspicaz. Para detectar problemas, el Pote no necesitaba radar.
Miró a Pedro con intensidad, las cartas estaban sobre el paño y era un hecho que no sabía si lo volvería a ver.
_ ¿Cuándo fue el relevo Pote?
_ Hace quince minutos patrón. Vino un grupo nuevo y se fueron los otros.
_ ¿Cuántos?
_ Los de siempre patrón. Los seis feos en la casa y diez en el jardín.
_ ¿Y la radio?
_ Muda señor. Si quiere puedo ir a hablar con los de la calle.
_ Olvidate de ellos, están demasiado lejos. ­
El Rey sacudió la cabeza y fue hasta la mesa. Tomó un arma y se echó tres cargadores en los bolsillos. Acerrojó la pistola. Un plomo en la recámara y varios más en el cargador, se la calzó en la cintura.
_Espere patrón. Voy a echar un lente.
_No, Pote. No salgas de acá. _ Se acercó a la ventana y se asomó con cuidado a observar el jardín.  Todo parecía en orden hasta que vio dos bultos negros moviéndose entre los macizos de flores.
Se volvió hacia ellos blanco como una hoja de papel. _Pedro, buscá tus armas, el morral y volvé conmigo.  - Lo miró extrañándolo-  _Pote, apagá la luz.

Lo último que vio fue la llama de sus ojos suplicándole que no lo abandonara. Lo primero que escuchó fue la ráfaga inconfundible de las ametralladoras en la planta baja.
_Guillermo…
_Acá estoy amor. Acá estoy… No tengas miedo Pedro, donde sea, donde Dios lo disponga vamos a estar juntos, nunca voy a separarme de vos.

Los Falcons alcanzaron a cantar sus últimos acordes antes que el Pote desconectara el equipo de audio. “No te olvidaré.” Parecía una broma del destino…

Como olvidarte si te traigo en la mente a todas horas.
Como olvidarte si contigo pasé tiempos felices.
Como olvidarte… No lo se y por favor no me lo pidas, pues no quiero borrar nada de lo que me diste.
Me diste amor en el calor de tu sonrisa, me diste paz con tu mirar y tu ternura.
Me diste fe cuando en verdad falta me hacía.
No me pidas ahora que te olvide igual que una simple aventura, porque no te olvidaré.
Tu amor lo llevo ya muy dentro de mi ser.
Si contigo aprendí cosas hermosas, como olvidarte…
Sería renunciar a tanto bueno que me diste…
No me pidas ahora que te olvide, porque no te olvidaré.
Tu amor lo llevo muy adentro de mi ser y no te olvidaré”

El eco de las ametralladoras resonaba a cada segundo un poco más cercano. Sintió su mano presionando la suya.
Había llegado la hora de matar o morir. 

CONTINUARÁ… 

21 comentarios:

  1. YA NOS CAYO EL CHAHUISTLE.............. ESTA CABRON NARCOS GUEY
    LA NETA EN CRISTIANO FELICITACIONES QUE BUENOS TEMAS MI NOTA EXCELENTE MARA ROSAS

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    1. ¡Gracias Mara! Si.... Está bien cabrón este Narcos. Me alegro que te haya gustado la musicalización. ¡Besos y nuevamente gracias!

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  2. LPMQTP Sandra (te lo digo con TODO el amor del mundo). Como se te ocurre dejarme asi???!!! Te juro que lo vivo a flor de piel. No se te ocurra pasarte ni un día de la semana para publicar el proximo. No creo soportar mas que eso. HERMOSO! Tan bien escrito, tan pero tan lindo. Es muy romantico y atrapante. Me encanta. Gracias Sandra por tus historias. Un verdadero placer leerlas. Besos Romina

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    1. Perdon el exabrupto, sabes que es con el mayor de mis respetos. Fue plenamente viseral. A flor de piel. Sabes lo que te admiro y te quiero. Besos Romina

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    2. No te disculpes por el exhabrupto Romi... Tu puteada me hizo reír horrores porque está hecha con esa ansiedad que te caracteriza y como tantas veces te dije, tu ansiedad hace mucho bien. Si, confieso que fue un final algo "cabrón" pero la neta que no podía cambiarlo. Un abrazo enorme y gracias gracias y mil gracias por todo lo que das. ¡Besos Romina!

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  3. Muero,mori...Narcos me esta matando de amor y de ansiedad...tan bien escrito, tan romantico pero a la vez tan ellos..Este Rey me puede...estoy tan enamorada de ellos que paso por alto el peligro en que estan metidos....porque sus dialogos, sus pensamientos y sus miradas me desconcentran...Pote con una fidelidad total...o sea me encanta la presentacion de los personajes....Como podes escribir asi???Es increible....te creo absolutamente todo..un abrazo Pilar

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    1. Gracias Pilar, y perdón por mi demora en agradecer esta conexión con la fic.
      Juro que voy muriendo de amor junto con ustedes, paso a paso, es inevitable enamorarse de los personajes que una ha creado... Y ahora, viendo que se aproxima un final,me abraza la nostalgia. Se que voy a extrañarlos, que formaron parte de mi vida y que jamás los voy a olvidar. Por ellos, por mi y por ustedes, te prometo un final acorde a tanto amor. ¡Un abrazo inmenso Pilar! Y Gracias!!!!

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  4. Acá estamos, cada vez con más ganas de formar el fans club del gordito bigotudo... Lo qué resultó!Toda una revelación el Pote! Me encanta! Cuánto amor y suspenso en este capi! Y el final... OMG! Infartante! No puedo más de los nervios!
    Me quedo esperando el desenlace de esta historia maravillosa...
    #LosAmo
    Beso enorme!

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    1. ¡Ay tocaya! Tocaya... ¡Que personaje resultó el gordito bigotudo! Un tipazo de ley. Te confieso que el Fans Club ya existe, porque he recibido muchos MP pidiéndome que le salve la vida al Potekin...
      Como le dije a Pilar, confieso abiertamente que me enamoré de Narcos, y ya percibiendo el final me invade una profunda nostalgia. Gracias amiga por haberme acompañado en esta nueva historia. ¡Un abrazote por siempre Guilledrista!

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  5. Ahh! Me olvidaba! Está para hacer una gigantografia y colgarla frente a la cama, para despertar con esa imagen, la foto de ellos con revolver en mano!

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    1. ¡Seee! Gigantografía a full... ¡Que lindos están en esa foto! La mano mágica de Sil Barby!

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  6. Uhhh buenísimo me encanta la verdad te pasaste Sandra.. Gracias por este cap de narcos que sin dudas es de mis preferencias, te aplaudo de pie y espero el próximo M.

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    1. Gracias M... ¡Gracias! Como siempre digo, es un placer escribirla y todo un honor compartirla con ustedes. ¡Un abrazo inmenso!

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  7. Pasa que es tan poco lo que tengo para decir.......y no porque sea poco lo que me pasa cuando leo esta Fics...... Justamente es porque es TANTO que no lo puedo expresar con palabras....solo me sale GRACIAS.....Gracias por tu pluma.....por tu sensibilidad, por tu magia....por ese DON tan hermoso que Dios te regaló y por el que doy gracias a Dios todos los días...y gracias por dejarte querer por esta ABUELA LOCA que a tu lado es feliz y ya te extraño......TACTMAYMC.........

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    1. ¡Gracias a vos mujer por acompañarme siempre, siempre, siempre, hasta en mis mas insólitas ocurrencias! Te quiero tanto Mirtuchi... ¡Un abrazo muy grande y Guilledrista!

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  8. Ay San!! cada vez me cuesta mas llegar!!! pero aca estoy...igual, cómo te imaginarás! leí esta belleza de capítulo cómo seis veces...si si si...seis! me encanta cómo estás llevando esto, me fascina el amor entre ellos y la decisión de ir con y contra todo mientras se sepan juntos! ese momento íntimo dónde Guille le dice al oido esas palabras ahhhhh me hicieron delirar mal mal..."frases que lo quemaban por dentro y apresuraban el espasmo de la culminación. _Te gusta esto mi vida. Te gusta esto que te hago y como te lo hago. Vení acá, hasta mi boca, así… Bien tiernecito… Agarrate de mí y no dejes que me vaya. _Hablaba casi sin pensar lo que decía, enloquecido de deseo y preso de la desesperación. _ Si mañana algo sale mal… Si mañana algo me separa de tus brazos, cuando yo no esté quiero que me recuerdes y añores esto, que sepas que nadie volverá a hacértelo nunca como yo te lo hice..."Por Dios mujer! me queres matar! que hermoso...que belleza ese momento! bueno y la presencia del Pote! al fin le ponemos cara! justito cómo me lo imaginaba! ahora eso si te digo...ese final me dejó temblando...pero cómo conozco el paño, confío....claro que confío en vos y en que sabrás salvarmelos a los dos...no....mejor dicho a los tres! Gracias Sandri por esta hermosa historia!!!!

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    1. ¡Esa es mi polla! La que no necesita pedirme que salve a nadie porque sabe con esa exactitud de quien conoce mi estilo que jamás lastimaría a alguno de mis personajes y mucho menos a quienes leen.
      ¡Gracias por tanto Sil! Se lo que te cuesta llegar acá, se el amor que le ponés a cada foto... El cincuenta por ciento del capítulo es tu foto. Cada vez mas exactas y precisas. Gracias por tu tiempo y por tu esfuerzo amiga. ¡Un abrazo inmenso Sil!

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  9. ADORABLE,ENCANTADOR CAPITULO,GRACIAS POR TANTO.
    "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA",MONICA DE LANUS.

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    1. ¡GRACIAS MÓNICA DE LANUS! INFINITAMENTE GRACIAS MUJER! UN ABRAZO INMENSO... "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO, CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA" ¡BESOSSSS!

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  10. Guau q capítulo X favor!!! Ya quiero saber como sigue

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    1. ¡Gracias Valeria! ¡Gracias amiga! Ya falta poco.. para la continuación y para el final. ¡Besosssss!

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