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jueves, 10 de marzo de 2016

"VÍCTIMAS 2" - Cap. 10 - (By Sil Barby)

"VÍCTIMAS 2" - CAPÍTULO 10







-Tranquila, mi amor, tranquila- Ángeles levantó su vista y lo miró a los ojos. Rafael se quedó petrificado ante sus propias palabras, sin pestañear, durante algunos segundos que parecieron infinitos. Luego se levantó y habló nervioso -Te voy a preparar un café, ¿o querés algo fuerte?, yo creo que me voy a servir un whisky, o capaz uno de esos tragos multicolores que nunca me hiciste probar.- Se desplazaba nervioso, de un lugar a otro de la cocina sin poder hallar un vaso, ni la bebida ni nada. Detuvo de repente sus movimientos de espaldas a ella que lo observaba en un silencio más incómodo aún. Apoyó los puños cerrados sobre la mesada y bajó la cabeza tomando aire. Sentía su rostro tornarse de varios colores y la presión arterial en un súbito descenso, ¿qué había hecho?. Cerró sus ojos, y de pronto sintió la mano de Ángeles que se apoyaba en su hombro. Se sobresaltó al notar la leve caricia que ella imprimía en su brazo y se mantuvo quieto, sin levantar la vista, por unos instantes. Ella lo giró y posó su mano en la mejilla, se miraron y le sonrió.
-Ángeles yo...
-Shhhhh...-posando el dedo índice en sus labios.
Percibía cómo su cuerpo temblaba frente a Rafael. Tenía la mirada más profunda y penetrante que ella había visto alguna vez, en su vida. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué nunca se había detenido a verlo siquiera? Recorrió su rostro con las pupilas y se detuvo en sus labios, se acercó unos centímetros sin llegar a tocarlos y se quedó estática a una pequeña distancia que Rafael acortó al instante.
Rozó apenas el labio superior de la mujer que se sintió desvanecer. El leve contacto le dejó sabor a poco, y tomando coraje, le devolvió un pequeño beso, sin retirar sus ojos de la boca de Rafael. El la tomó del cuello con ambas manos y con dulzura y delicadeza volvió a posar sus labios en ella profundizando en el beso. La sintió estremecer y la tomó con un brazo de la cintura llevándola contra su pecho, mientras con la otra seguía tomándola de la nuca y acariciando su rostro. Como jamás antes le había pasado ella se rindió a sus caricias. El beso siguió y ninguno quería soltar la boca del otro. Rafael no podía creer haber probado la miel de sus labios al fin y ella no entendía qué pasaba, pero lo estaba disfrutando ¡y cuánto!
Abandonó el beso y abrió los ojos sonriendo mientras ella mantenía los suyos cerrados.
-Ángeles- susurró recostando su frente contra la de ella. En ese instante lo miró con un leve temblor en sus pupilas y unas lágrimas se deslizaron por su rostro.-¿Estás bien?
Ella sonrió apenas -Estoy bien.


La bronca y los celos lo tomaron de improvisto. A través del vidrio de la ventana del patio miraba la situación como un espectador al que no le agrada la escena que los protagonistas le están regalando. Sintió el odio crecer y tomar cada célula de su cuerpo cuál veneno que invade y arrasa con todo lo bueno que podía quedar en él. Ahora si, su odio se empezaría a desplegar, ella lo traicionó, y de la peor manera, con él, con el que se decía su amigo. Con toda la furia que lo tenía preso tomó una piedra y alejándose por la parte trasera la lanzó contra el vidrio causando un estrepitoso ruido.

Ángeles y Rafael aún conmocionados por los sentimientos que los embargaban se miraban con dulzura. La tomó de la mano y la llevó hacia el sillón sentándose a su lado.
Intentaba iniciar una charla que ya no podía postergarse, cuando se sobresaltaron por el estruendo que provenía de aquella ventana. Rafael reaccionó instintivo y cubrió con sus brazos a Ángeles.



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Dormían abrazados, enredados, entrelazados entre sí. Rendidos al sueño pero totalmente conscientes de la presencia del otro, a tal punto que cuando uno se movía, el otro lo seguía sincronizadamente.
El ringtone del celular de Guillermo irrumpió en la habitación.
Se incorporó en la cama para atender y Pedro se sobresaltó.

-Hola...-dijo con la voz ronca.
-Guillermo, soy Rafael, perdón la hora.
-Rafa pasó algo?

Entretanto Pedro lo observaba intrigado. Y le hacía señas para saber qué pasaba.

-Listo Rafa esperame que ya voy para allá.-cortó el teléfono y miró a Pedro.

-Era Rafael, alguien se metió en el patio de Ángeles. Y no solo a observar.
-¿Él estaba con ella? -Guille asintió- ¿Vio quién era?
-No alcanzó a verlo...voy a ir a su casa
-¡Vamos! Te acompaño.
-Seguro amor?-posó sus ojos en él.
-Obvio mi amor! Vamos...

Llegaron a la casa y tocaron el timbre. La puerta se abrió y se encontraron a Ángeles descansando en el sillón.
Mientras Guillermo revisaba el patio trasero de la propiedad, Pedro tenía una charla con Rafa.
-Que pasó Rafa, contame.
-Cuando llegué, la encontré temblando de miedo,  no sabés cómo estaba. Había escuchado ruidos en el patio y luego vio una sombra moviéndose en esa misma ventana. Me quedé a acompañarla y estábamos charlando...-con una sonrisa casi imperceptible se sonrojó recordando el momento.
-Qué?! Qué pasa!-sin entender la expresión de Rafael.
-Nada, eso... estábamos charlando y de golpe, el estruendo, los vidrios por el piso... el miedo... no sabía qué hacer, traté de calmarla, le di un tranquilizante de esos que toma a veces y se durmió, después los llame.
-Pero vos no te acercaste?
-No, ella no me lo permitió. Estaba aterrada, me decía que era Agustín y que me iba a matar. Luego cuando se durmió me acerqué al patio pero ya no había nadie.
-Pero Rafael yo no creo que te haga algo a vos, a la que está acosando es a ella. ¿Por qué Ángeles tiene ese temor?
-Es que… cuando pasó eso... ella y yo...
-¿Qué?-le hizo una seña-¿Qué Rafa? no entiendo...
-Nos habíamos besado...
Pedro abrió grande los ojos, y sin poder creerlo sonrió. -¡Ahh bueno!
-Si, y creo que Ángeles tiene razón, el que estaba en el patio es Agustín, seguro nos vio y por eso reaccionó de esa manera.
-Y si pero...-la charla se vio interrumpida por Guillermo que ingresaba.
-Bueno,- tomó aire en profundidad -no encontré nada pero sería bueno revisar en la mañana. Faltan apenas un par de horas para que amanezca, si estás de acuerdo Rafael, nos podemos quedar, así ni bien comienza a aclarar revisamos todo nuevamente- miró a ambos -¿Qué les pasa a ustedes?
-Nada...nada, que va a pasar?
-Preparo café- dijo dirigiéndose a la cocina. Guille lo vio retirarse y miró a Pedro inquisidor.
-Nada amor...nada.


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Ángeles abrió sus ojos lento, en una nube de confusión.
Ese maldito tranquilizante la dejaba peor que pasar la noche en vela paralizada por el miedo.
Miró el reloj, las seis. Intentó registrar el entorno, recordar de alguna manera donde estaba y cuales habían sido los acontecimientos. Como una ráfaga los recuerdos la abordaron. Los ruidos, la sombra, Rafael... Instintivamente llevó los dedos a sus labios, y los rozó apenas, una sensación de calor subió por su cuerpo y lo recordó todo. Miró a su alrededor, estaba en su habitación, no sabía exactamente cómo había llegado hasta ahí, lo último que recordaba era el estruendo, los vidrios y la tibieza de los brazos fuertes envolviendo su cuerpo. Se levantó sigilosa, a lo lejos se escuchaba un murmullo de voces provenientes del comedor, se aproximó y vio cómo charlaban en voz baja. Aguzó sus oídos.
-¿Qué me está pasando Pedro? ¡Parezco un pelotudo! Y yo no llegué hasta acá por pelotudo!-Ángeles rió al escucharlo. Rafael y esas expresiones tan propias de él que siempre le sacaban una sonrisa.
-¿En serio me lo preguntás? Qué te va a pasar Rafael! Estás enamorado!
-¡Es que no lo puedo creer! ¡Es Ángeles! ¿Entendés que no es cualquier mujer?- tomándose la cabeza -vos te das cuenta lo que es esto?- Ella se puso seria y se acercó más para no perderse la charla -Enamorarme de la mujer a la que mis mejores amigos ultrajaron, a la que le arruinaron la vida, y cómo si esto fuera poco uno de ellos enloquecido por ella. Esto no va a terminar bien Pedro. No sé si tiene algún futuro.- Ángeles sintió una leve brisa que la estremeció, no quiso seguir escuchando y se alejó acercándose a la ventana donde observó a Guillermo realizar las pericias en el patio. Bajó la cabeza y un halo de tristeza la cubrió. ¿Cuánto más tenía que soportar? ¿Cuanto sufrimiento le seguirían causando aquellos cuatro hombres aún hoy, después de veinte años?

-Amigo! no des tantas vueltas. Uno no elige de quien se enamora. Además, por algo suceden las cosas -Rafa lo miró intrigado -¿Acaso vos no estuviste siempre solucionando las cagadas de tus amigos?- el asintió -bueno, por ahí esta sea la última que tengas que enfrentar,  y de paso, tal vez, te trae la felicidad que tanto anhelas. -Rafael se sonrió, por momentos Pedro parecía un niño, celoso, absorbente y hasta caprichoso, y en otros, cómo ahora, era tan adulto, tan sensible y tenía las palabras justas que el necesitaba escuchar. -En serio Rafa, ya es hora de que los dos saquen algo positivo de todo esto. ¿O lo que a vos te jode es que ella haya sido violada?-lo miró incrédulo.
-¿Vos estás loco? ¿Cómo crees que me puede joder eso? No me conocés?
En ese momento se abrió la puerta de la habitación.
-Buenos días Pedro.- La voz de Ángeles sorprendió a ambos y se acercó a darle un beso.
Rafael se perdió en su rostro. Sin poder quitar los ojos de ella se levantó, puso sus manos en los bolsillos y acercándose preguntó -¿Estás bien?
Ángeles lo miró indiferente -¡Perfecta!- y dirigiéndose a Pedro le dijo-¿Encontró algo Guille?
-Aún no termina, está en el patio- y para allá se dirigió.
Rafael quedó prendado de su presencia, la siguió con la vista y algo confundido por su actitud miró a Pedro y sonrió.

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-¿Y amor?  ¿Encontraste algo más?
-No nada, quien quiera que sea, es lo suficientemente inteligente para no dejar rastros, así que estoy seguro que esta piedra- mostrando la bolsita- no dejará nada tampoco.
-Es Agustín...
-Puede ser...- se detuvo y lo miró -Que seguridad Pedrito!!... sabés algo que yo no?

Pedro le contó lo que Rafael le había confesado y Guillermo se sintió nervioso. Recordó su encuentro con Larralde y la angustia lo inundó. Ya casi había olvidado aquel parecido con "su" Pedro. No entendía que le pasaba pero la intranquilidad lo acechaba. El tal Agustín parecía siniestro, y lo más grave era que estaba cubierto en una piel de cordero, pero esas cosas no se le pasaban a él. No era tan fácil engañarlo. 

-Mirá amorcito, me preocupa un poco todo esto. Si realmente las cosas son como vos decís, ese tipo está loco y en este momento la vida de Ángeles y Rafael corren peligro. Tengo que apresurar la investigación y tratar de meterlo preso antes que lastime a alguien  más.
-Tranquilo mi amor, ya vas a encontrar la manera.- Apoyó su mano en la rodilla de Guillermo y le regaló una sonrisa para el infarto que desarmó toda la tensión Graziani. Se aflojó un poco y le dijo.
-Con esto que pasó le vamos a tomar la denuncia formal. Ya no hay excusas para no hacerlo. ¿Vienen atrás?-mirando por el retrovisor.                                                                 
-Si allá vienen. Che...
-Qué?
-Tenemos una charla pendiente vos y yo. Anoche terminamos agotados pero necesito saber que te pasaba que estabas tan raro. Es algo conmigo?
Sonrió y dijo -Noo... amorcito, está todo bien...-regalándole una tierna caricia en el rostro -no te preocupes...


Mientras tanto en el vehículo que los seguía el silencio se hacía ensordecedor y sin aguantarlo más Rafael lo rompió.

-Cuando terminemos con la denuncia, podríamos ir a tomar un café y así tenemos la charla que nos quedó pendiente anoche.
Sin mirarlo respondió -No puedo, tengo terapia.
-Bueno te acompaño y lo hacemos después...
-No es necesario que me acompañes, ni tampoco que tengamos esa charla.
-¿Me podés decir qué te pasa Ángeles? Desde que te despertaste sos otra persona, sabés perfectamente que tenemos que hablar, ¿estás evitándome?-
Recién en ese momento ella giró la cara y lo miró. Le regaló una sonrisa fingida -Fue solo un beso, nada más, no es para tanto no? Tampoco nos juramos amor eterno ni mucho menos, no le demos más trascendencia de la que tiene.-Y volvió a mirar hacia la ventanilla.
Rafael sintió como se estrujaba su estómago. No, no podía haber sido solo eso. El no se equivocaba con esas cosas, la sintió estremecerse en sus brazos, sintió el calor de su cuerpo aumentar al entrar en contacto con su piel. No era producto ni de su imaginación ni de la situación que ella atravesaba. Haciendo una maniobra brusca estacionó el automóvil al costado de la calle.
-¿Qué hacés? Tenemos que ir a....-Rafael atrapó sus labios interrumpiendo su discurso. La sintió vibrar y con fuerza la tomó de los brazos y la acercó a él apretándola contra su cuerpo.
-No me hagas esto Ángeles- le dijo apenas soltando sus labios mientras abría los ojos y notaba cómo se llenaban de lágrimas los ojos pardos.
-Yo?...vos! no me hagas esto! No existe nada que complique más las cosas que esto. Me vas a lastimar. Esto no puede ser, nunca va a funcionar.
-¿Pero porqué decís eso?
-Porque soy realista. Son demasiadas cosas. Está Agustín...y además yo no quiero perder tu amistad, te necesito cerca- Rafael se llenó de ternura y le hizo una leve caricia en el rostro.
-No... Ángeles, no nos vamos a perder... te lo prometo. Pero no me esquives, y tampoco niegues lo que nos está pasando. Por favor, hablemos.-Ella tomó aire entrecortadamente.
-Está bien pero primero solucionemos lo de la denuncia por favor.

Llegaron a la seccional donde le correspondía hacer la exposición, ya eran pasadas las siete de la mañana. Mientras caminaban hacia el interior el teléfono de Guillermo sonó insistente. Les hizo seña que continuaran y atendió.
-Beto...
-Guiye! Dónde estás? No nos encontrábamos a esta hora?
-Si Betito perdón, se me complicó...llamame en cinco y vemos que hacemos.
-Dale!
Cortó el teléfono, tomó aire profundo, ingresó a la comisaría y llamó a Pedro aparte.
-Cielito... me tengo que ir, tenía que encontrarme con Beto por un tema y me está esperando. Ya estoy llegando tarde.
-Bueno vamos! yo te llevo...
-No! No es necesario, quedé con él que me busca en un ratito.
-¿Estás seguro amor?, no me molesta ir con vos.
-Pedro, por favor te lo pido! Tengo muchas cosas que hacer, después hablamos si?
-¡Bueno Graziani! ¡Perdón por molestarlo!- y con  gesto ofendido giró su cuerpo y se dirigió a donde Rafael se encontraba con Ángeles brindando declaración.
Guille intentó detenerlo cuando el celular volvió a sonar.
-Beto!
-Y? Guiye? que hacemos?
-Nos encontramos en Carlos Calvo y Bolívar, en veinte minutos.-Colgó, miró hacia adentro y chocó la mirada con Pedro que estaba sentado en la recepción. Inclinó su cabeza con un gesto de ternura y le guiñó un ojo haciéndolo sonreír. Miró a ambos lados y luego le tiró un beso y se fue.
Pedro sonrió moviendo su cabeza de un lado al otro. Era un cabrón pero no lograba conservar el enojo ante los gestos de ese hombre que lo enamoraba cada vez más.


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Luego de exponer todo lo ocurrido, no solo aquella noche, sino lo que viene pasando desde hace semanas, Ángeles, Rafael y Pedro se sentaron en el bar frente a la comisaría. Guille había telefoneado al comisario a quien, por supuesto, conocía y éste había designado a uno de sus mejores oficiales para que se hiciera cargo de tomar la denuncia y para que evaluara cual era la mejor estrategia a seguir.
Los tres bebían el café extraviados en sus pensamientos.
-Rafa...contame un poco la historia del Pibe, cómo lo conociste...? ¿Tiene familia?-Ángeles lo miró y Rafael hizo un gesto de negación.
-No, no tiene a nadie. Agustín era hijo de una mujer que militaba en el partido con mi padre. Eran muy amigos. Murió cuando Agustín tenía doce años.
-Se crió con el padre?
-No, nadie nunca supo quién era su padre. Se crió con una tía. Mi viejo la ayudó económica y moralmente todo lo que pudo. El pibe era un buen chico. Y éramos amigos de pendejos. Después que  murió su mamá se hizo un chico retraído, solitario y el único amigo que conservó fui yo. Cuando me fui al exterior a concluir mis estudios, quedó solo y fue ahí donde se acercó al resto de mis amigos- En ese momento hizo una pausa y miró a Ángeles que mantenía la vista fija en el café.
-Y?
-Y nada, estuve mucho tiempo afuera, bueno vos lo sabés- Rafael seguía hablando sin quitar sus ojos de ella- Tiempo después recibí una llamada de mi viejo, contándome que mis amigos, en una noche de fiesta se habían mandado un cagadón y que  estaba intentando ayudarlos, nunca quiso contarme qué habían hecho y yo estaba tan en la mía, que nunca pregunté mucho.
-Y cuando regresaste?
-Cuando regresé mi viejo estaba muerto Pedro. Ellos se transformaron  en mi gran apoyo. Nos aferramos tanto que parecíamos hermanos. Lo que ellos habían hecho fue un tema sin cabida entre nosotros, jamás lo hablamos. Sí, noté el rotundo cambio en Agustín. Y por supuesto me dediqué a auxiliarlo.
-Y él?
-y él, bueno... él se dedicó a arruinarse la vida de todas las maneras posibles. Los otros tres no entendían mi empecinamiento en ayudarlo, pero no podía dejar que se siguiera destruyendo y lo convencí para internarse en una clínica de rehabilitación para drogas y alcohol. Lo ayudé en los estudios y el resto lo conocen.
-Ángeles estás bien?- dijo Pedro apoyándole la mano en la muñeca. La mujer estaba pálida, escuchar a Rafael contar con tanta liviandad, cómo vivió  lo que para ella había sido su peor pesadilla fue un poco shockeante. Sin contestar palabra se levantó de la silla y salió corriendo.
Rafael se puso de pié con la intención de seguirla pero Pedro lo tomó del brazo- Dejala sola Rafa.

Corrió a gran velocidad tratando de poner distancia con ellos. Sin poder fijar su pensamiento en nada. Los recuerdos de lo vivido y el rencor acumulado se agudizaron mientras escuchaba a Rafael hablar de sus amigos como si fuesen los damnificados cuando en realidad las únicas víctimas habían sido ella y Daniela. Con todo el... ¿cariño?... que le tenía a Rafael, nunca había logrado entender cómo él tenía unos amigos tan perversos. No se salvaba ninguno a excepción de Pedro.
Se sentó en una plaza, las primeras luces del amanecer aparecían tímidas en esa cálida mañana de primavera. Cerró sus ojos y expuso su cara al sol, le gustaba repetir ese ritual, incluso lo había compartido con Agustín cuando aún él parecía ser de los buenos... Se dejó bañar por los rayos que se fortalecían a medida que los minutos transcurrían y luego decidió. Una vez más se demostró a ella misma que podía seguir adelante. Se puso de pié y emprendió el camino hacia el consultorio de Pedro.


Entretanto Beto esperaba a Guillermo en aquella esquina sin bajar del automóvil. Con los sentidos en alerta recorría con la vista la calle y la entrada al bar El Federal. Los pocos minutos que había estado ahí, se dedicó a observar cada movimiento, cada persona que ingresaba o salía de ahí fue material de estudio. No parecía haber nada raro, y entonces vio a su jefe caminar desde la vereda contigua a paso firme.
Intentó tomar aire y le dijo -Buen día Beto- él respondió con un movimiento de cabeza y le abrió la puerta del vehículo.
-Bueno... acá estamos. Aún faltan quince minutos para la cita. Ahora vos te vas a bajar y te vas a instalar en una mesa cercana a la puerta. Más cerca del horario entro yo. Te mantenés quieto mientras no surja nada raro. ¿Escuchaste bien? No intervengas a no ser que yo te habilite. Si me ves salir con esa persona, esperás un rato sin perdernos de vista y luego nos seguís.
-Ahí va- dijo asintiendo con la cabeza.
-Traes tu arma?
-Obvio Guiye!
-Bueno, ahora andá.

Lo observó atento mientras recorría la distancia que los separaba de la puerta de aquella casona antigua, devenida a bar. Por unos minutos se detuvo en los detalles del lugar. En la entrada, custodiada por un gran buzón rojo del correo Argentino, de esos que ya no quedan, se levanta la enorme puerta con barandas cromadas.  El toldo verde oscuro cubre parte de ella y encima se puede ver la marquesina, donde se lee "Bar El Federal". Se sobresaltó al darse cuenta que se acercaba la hora y lenta y tranquilamente descendió del vehículo e ingresó al bar.
Hizo una seña con la cabeza a Beto y se sentó en una mesa cercana a la puerta, pidió un café negro y aguardó.
Los minutos transcurrieron, cada tanto miraba de reojos a su compañero que no sacaba la vista de encima suyo.
Estaba llamando al mozo para irse cuando vio ingresar a un sujeto de unos setenta años, de boina, que lo vio a los ojos y se dirigió directo hacia la silla que se encontraba frente suyo.
-Buen día Comisario.- y le estiró la mano a manera de saludo.
Guille se puso de pié y respondió al saludo.
-Veo que no vino solo- y con la cabeza señaló a Beto que intentaba no mirar hacia donde ellos estaban -No se preocupe, me lo imaginaba.
-Vamos al grano. ¿Quién es usted? y ¿qué es lo que tiene para mí?
-Epaaaaaa Graziani...tranquilo!!! Sabía que la paciencia no es una cualidad suya, pero al menos invíteme a un café.
Guillermo hizo una seña al mozo y volvió a mirarlo lleno de interrogantes.
-Y, hágame el favor, dígale a Marini que se acerque. No da que estemos ocupando dos mesas al vicio....-y le guiñó un ojo.
Luego de llamar a Beto, lo volvió a mirar y le dijo -Bueno dejemos de dar vueltas y dígame quién es usted y qué es lo que sabe sobre el caso?
-Llámeme Pampeano...-sonrió de manera burlona y al ver en la cara de Guillermo que estaba a punto de perder la paciencia prosiguió- soy ex agente del servicio de inteligencia. Amigo de Lessin y de Ariana también...o de Ángeles cómo la conoce usted. Yo fui quien lo ayudó en toda esa trampa que le tendió a Agustín.
-Usted estaba ahí?
-Si, yo estaba ahí, yo fui quien cortó la luz momentos antes que Agustín sacara el arma para matarlo. El sabía que si Ángeles veía que lo estaba apuntando no iba a permitir que eso suceda, por eso cortamos la luz y cuando se escuchó el disparo ya no se podía hacer nada. Él...estaba muerto.
Guillermo lo escuchaba impávido. No podía creer que ese hombre se hubiese prácticamente inmolado por meter preso a Agustín.
-Pero había necesidad de hacerse matar?
-Mi amigo, comisario, era un juez. Y por eso intentó hacer justicia. La violación de las chicas seguida de la muerte de Daniela merecían ser cerradas. Francisco... Lessin, era un loco hijo de puta, pero adoraba a Ángeles... El urdió todo el plan para vengarse de los amigos de Rafael. Es más, en el camino, también cometió actos fuera de la ley, así que decidió que él también debía pagar... con su muerte. De esa manera mataba dos pájaros de un tiro, pagaba sus crímenes y mandaba al único que quedaba vivo a la cárcel. Venganza finalizada.
Graziani seguía sin poder creer -Bueno y que tiene para  mí.
-El día que el fiscal se "suicidó", teníamos planeado encontrarnos.
-Usted era la cita que tenía pactada?
-Correcto! yo era esa cita. Cuando Lessin me contó su plan, no pude evitar hacer de las mías. ¡Gajes del oficio!-dijo sonriendo- y puse mis propias cámaras en el lugar. Tengo una grabación que prueba que Lessin no atacó a Agustín y que lo mató a sangre fría.
-Y dónde está esa copia!! Porque no me llamó antes?
-Primero tuve que investigarlo Graziani. Acá hay mucha gente que parece lo que no es. Y yo no podía confiar en usted sin saber quién es realmente.
-Pero si me llamó es por algo...
-Lo llamé porque más allá de la grabación hay que armar un plan. Larralde es inteligente y cuenta con el apoyo de gente muy poderosa. Hay que encontrar una manera  que caiga sin  tener posibilidades de zafar nuevamente.
-Me imagino que ya tiene una idea de cómo hacerlo.
-La tengo pero lo necesito...


-------------------Continuará-------------------------------

16 comentarios:

  1. Ayyy que nervios!!!! Muy buena la historia. Muy interesante y atrapante. Me encanta ese modo entre Guille y Pedro. Super dulce y amoroso. Siempre un poquito veteado por los celos pero siempre con buen final ;) Esperando el proximo. Gracias Sil por escribir y compartir. Besos Romina

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    1. Gracias Romi! que bueno que te gusta..te agradezco el apoyo siempre! un beso y hasta la próxima publicación!!!

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  2. ¡Aplausos de pie Sil! ¡Que capitulazo! No faltó nada... Un sentimiento que se modifica entre Ángeles y ese "amigo" que va dejando de serlo a partir un "mi amor" y de un beso tan apasionado.
    Un loco psicópata escondido entre las sombras, acechando y ahora mas peligroso que nunca, carcomido por los celos...
    Gente desconocida - hasta ahora - que se suma a la investigación.
    Un amor que se sobrepone a los momentos no tan buenos y un amor, que tal vez, empujado por esos momentos "no tan buenos" se anima a crecer...
    ¡Ayyy que nervios! - como dice Romi- ¿Cómo hago para esperar el próximo capítulo?
    Gracias Sil por regalarnos esta historia tan perfectamente relatada! Un abrazo inmenso y Guilledrista mujer!

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    1. Gracias a vos Sandri! por seguir llevando a adelante este espacio donde podemos expresarnos, donde nos sentimos cómo en casa...gracias! beso y abrazo!!

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  3. Respuestas
    1. Gracias Valeria! por leer siempre y dejar tu comentario! me alegro que te haya gustado!

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  4. Que bello Silvana.........Realmente no le faltó nada.....Nuestros amores bien afianzados......mucha intriga......una investigación.....me gusta, realmente me encanta.........Una maravilla.....exquisita......Quiero el próximo....Beso y abrazo.... te amo......

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  5. felicitaciones sil hermosa historia te aplaudo de pie mara rosas

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    1. Que bueno que te gustó Mara! gracias por leer y comentar!

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  6. Me encanta!!! Me encanta!!! Esta relación de ellos mezclada con un policial muy bien escrito me apasiona... Porque no es tan fácil saber cómo lo vas a resolver... Atrapante!! Besos Pilar

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    1. Pilar!!!! Gracias por estar siempre!!! se vienen los ultimos!!!

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  7. Bueno Sil, más vale tarde que nunca, aquí llegué! Por un lado, qué bueno que finalmente pasó algo entre Angeles y Rafael,caí redonda sobre el teclado con las palabras iniciales de este capítulo, pero ese echarse para atrás de la chica, me preocupa... Le habrá caído mal la conversación que escuchó entre su enamorado y Pedro? Ayyyy! Esperemos que se anime, a pesar de su pesada historia que la retiene... Otra gran preocupación es que Agustín haya visto lo que vio... Si ya estaba loquito antes, no me quiero imaginar ahora!
    Gran y bella sorpresa fue la aparición de ese entrañable personaje que es "El Pampeano"! Qué dupla fenomenal pueden llegar a formar con nuestro Guille, para alquilar todos los balcones, todos =P
    Está preciosa la historia, me encanta el entrelazamiento de los personajes, todo en su justa medida!
    Beso enorme!

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    1. Guille querida!!! cuando re lei el capitulo antes de mandarlo recien ahi me percaté de esas primeras palabras....es que las tengo tan grabadas que me salio como algo natural...estuve a punto de cambiarlas pero desistí...si salió asi por algo sera....El Pampeano tenia que aparecer! a mi me encantó ese personaje! estaba muy bien pensado y muy bien interpretado!! Se vienen los ultimos capitulos! Gracias por estar presente siempre...sabes que tu compañia es muy importante para mi!!! Besos!!

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  8. Ay Sil... que semana complicadita! Pero al final pude entrar y leerte, la verdad tuve que releerlo porque la primera vez lo hice con un solo ojo y después no estaba segura de qué había pasado, jajaja pero ya lo leí con menos sueño y entendí todo! Qué pena que cuando por fin se da lo de Angeles y Valmora tenga que enturbiarse todo con conversaciones oidas a medias y malos entendidos, no es justo porque se nota cuánto la quiere ese hombre, ojalá no se enfríe lo que se cocinó a fuego lento. Quiero que ese jodido de Agustín meta la pata ya para que lo agarren, es un enfermo total, no le basta lo que hizo en el pasado que viene a portarse como un adolescente celoso tirando piedras a la ventana! No vi la novela así que no se quien es el Pampeano, pero qué bueno que haya grabado lo que pasó con Lessin y que con eso puedan por fin inculpar a Agustín... todo se ve un poco desencadenante, no será que se va terminando no? hay olorcito a final, espero que la cosa se complique un toque así no termina... pero a la vez quiero que lo agarren, o sea, gataflorismo a full. Vos sabés muy bien como tejer las historias así que confío que esto no se termine pronto... te mando un beso enorme y espero prontito la continuación! Mary :)

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    1. Mary!!! siiii todo está desencadenandose...ya se vienen los ultimos capítulos!!! veremos cómo hacen para atrapar al malo esta vez....falta solo una ultima jugada de Agustín y luego el desenlace!!! Gracias por llegar!!!! besos!

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