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sábado, 25 de junio de 2016

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - "La noche no tan de bodas" - Parte 4 - El final (By Madame Butterfly)

"DOS Y UN MISMO DESTINO" - "La noche no tan de bodas" - Parte 4 - El final






No había caso, Pedro no entendió razones. Su bronca y celos eran tan grandes que no quiso ver la parte buena que traería la decisión tomada por Guillermo... Solo pensaba en ese intruso que vendría a ocupar un espacio en el faro y en la discusión terrible que tuvo con su esposo... Tenía decidido pasar lo que quedaba de la madrugada en el refugio, pero algo que dijo Guillermo lo retuvo en el faro...
- Pedro… amor, no escapes al problema, resolvámoslo juntos. ¿Te parece? Quedate, tranquilízate y hablemos.
- ¿Tranquilízate me decís? Vos tomás decisiones a mis espaldas, sin mi. ¡Claro que me voy a quedar! pero te aclaro, bien lejos de vos… y si es posible, no me hables!

Buen caso que le hizo… Prefería quedarse callado antes que tenerlo lejos de él, nunca se imaginó a su precioso en ese estado, todo en él era pura furia y en verdad tenía algo de razón… tendría que haberle consultado.
Ahora está en el medio de una tormenta que el mismo provocó... Su amorcito podía ser todo un huracán en sus brazos, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? También una tempestad enojado y ahora Guillermo sabía lo que era navegar en las temibles aguas de Pedro enojado...
En señal de protesta después de bañarse se acostó en el sofá, y Toto fiel a Pedro, se acurrucó a sus pies.
Guillermo al ver la ocurrencia del perro se conmovió inmensamente y anhelaba estar al lado de sus dos grandes amores, pero sabía  que el enojo de Pedro no le daría chances de eso...
El amanecer llegó al faro con un sol que daba sus primeras señales de vida y con dos hombres que casi no habían dormido en la cálida madrugada... Lo escuchó andar de un lado a otro  y sintió su mano al rozar su pelo. Aunque se hizo el dormido sabía que él se dio cuenta que no era así, fácil hubiese sido deponer armas y entregarse a sus caricias, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? De solo pensar en ese otro que llegaría al faro, sus celos y la rabia ganaron la partida...
Guillermo preparó el desayuno para los tres, sabía muy bien que su cielito casi ni durmió, como él, y sabía también que no daría el brazo a torcer tan fácilmente, seguía enojado. Para limar asperezas se quedó callado hasta que lo vio salir del baño
- Buen día… ¿O tampoco el saludo me vas a dar? 
- Buen día Graziani
- ¿Cómo? ¿Ahora soy Graziani? Qué… ¿este va ser nuestro trato de ahora en más?
- ¿Te recuerdo quien toma decisiones acá sin consultar? 
- Tenés razón, te pido disculpas. Fui un boludo al no consultarte... No puedo cambiar lo hecho... Solo recordá lo mucho que te amo. Si…
- Desayunemos Guillermo, tengo que ir al puesto sanitario. 
No dudaba de su amor y dentro de su cabeza, los celos y la razón, entablaban su propia lucha.
Lo dejó ir. Nada mas podía hacer por ahora, Pedro seguía nublado, era mejor darle espacio, tiempo…  Y para colmo su relevo llegaba a la tarde... ¿¡Qué más podía pedir en ese momento!?

En toda la mañana no supo nada de él, seguro que estaba ansioso por la llegada del nuevo, por eso no se preocupó por  él... Tan irritado estaba que decidió salir a caminar. Sus pasos lo llevaron a la playa donde se sacó los zapatos y caminó por la arena mientras sus ojos observaban un mar inmenso y en calma. ¿Por qué se le hacía tan difícil perdonar a Guillermo? ¿Por qué se sentía como dejado de lado cuando no era así? Preguntas que no tenían respuesta en su cabeza y los temibles celos a ese intruso, sin conocerlo todavía...

Cuando preguntó por Pedro y le avisaron que no se encontraba ahí, su primer presentimiento fue que lo había dejado… pero se tranquilizó al ver a Toto acostado en su alfombra. Pedro no se iría sin él. Tanto miedo tenía a perderlo que su cuerpo empezó a temblar,  necesitaba verlo ya.  Aunque se enojara lo iba a buscar.

Tan extasiado estaba contemplando ese inmenso mar y el vuelo de las aves que no se dio cuenta que había alguien más, hasta que sus brazos rodearon su cintura.....
- ¿Cómo me encontraste? Soltarme. 
Sus manos trataron de soltarse, aunque una parte de él ansiaba esos brazos alrededor suyo.
- Seguí tus huellas. No te trates de soltar Pedro, pese a que estés enojado déjame abrazarte, tuve un miedo terrible de perderte. Así y todo, una parte mía sabía que no te habías ido.- Se dio vuelta mientras se mantenía atrapado en sus brazos y lo miró a los ojos.
- ¿Y cómo sabía esa parte tuya que no me había ido?
- Porque tu gran amor está durmiendo en la alfombra del faro y a él no lo abandonarías.
No había dudas… Solo él con las justas palabras podía hacerlo sonreír.
- ¡Ah… mira qué bien! ¿Eso es lo que pensás de mi? Estás muy equivocado. Yo no tengo un gran amor... tengo dos grandes amores. Mejor dicho… tres. 
La ilusión de Guillermo se vino al piso al escuchar el número tres y ya lo estaba por soltar en un ataque de celos y bronca, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Pedro no lo dejó.
- ¿Qué pasó Graziani? ¿Te picaron los celos...? ¿Viste que feo es? ¡Jajaja! 
- No juegues con fuego Pedro… ¿Quiénes son esos tres amores que decís tener?
- ¡Tonto! Primero vos, segundo Toto, y tercero el faro. Nuestro hogar Guillermo.
Guillermo emocionado se acercó para besarlo, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? Pedro le alejó la boca 
- Ni lo pienses Guillermo, sigo enojado. No tenías que tomar decisiones solo... No te voy a negar que te amo...
Solo le interesó escuchar la última parte y sin  esperar a que Pedro terminara de hablar, lo acerco a él y sin más, lo besó con inmensa pasión. Sus labios finos hurgaban en esos labios gruesos. Sus lenguas al encontrarse después de tanto tiempo reiniciaron un juego ya conocido. 
Pedro volvió a sentirse en las nubes. No trató de alejarse, al contrario, redobló la apuesta. Se abrazó a su cuello, amoldó su cuerpo a ese otro cuerpo, sus bocas ansiosas y sedientas de besos no dados se entregaron a lo que mejor sabían hacer... Devorarse.
Guillermo al sentir a su esposo tan apasionado solo pensaba en hacerlo suyo. Una de sus manos empezó a recorrer su espalda y aunque hacía mucho calor pudo percibir el temblor de su cuerpo. Sabía que ese era el momento justo para tirar abajo todas las barricadas impuestas por Pedro...
Todo su cuerpo se estremeció al sentir su mano recorrer su espalda, una oleada de placer lo cubrió por completo, mas ese beso voraz que le quitaba ya el poco aire que le quedaba en los pulmones.  Tenía muy bien claro lo que necesitaba en ese momento y a quien necesitaba, pero!!! ¿Por qué siempre hay un pero? No se lo había a hacer nada fácil.
- Guille paremos, mirá dónde estamos y es pleno día.

Con cara de asombro lo miró a los ojos y después a su alrededor
- Pedro… ¿vos viste bien dónde estamos? ¡Ni un alma hay por acá! Y otra cosa más importante todavía, aunque nos vieran no importaría, nosotros somos una pareja. Te recuerdo que nos casamos hace poco...  
- Tenés toda la razón pero....
No lo dejó terminar de hablar. Volvió a atrapar su boca en un beso voraz, quería que su cuerpos hablaran, sentirlo, escucharlo gemir pidiéndole mas... Aunque como todo animalito retrocedió unos pasos, no pudo escapar. Guillermo no lo dejó, solo consiguió  trastabillar y caer en la arena riendo con Guillermo arriba de él.
- Pedro, te golpeaste?
-¡Jajaja! No mi amor, pero me parece que alguien va tener que hacer ejercicio y dieta. ¡Jajaja!
- ¡Que boludo sos! ¡Jajaja!
Se volvieron a besar con ansias y sus manos empezaron a recorrer sus cuerpos, pero esta vez, sacándose los obstáculos de encima. 
- Te necesito Pedro, levantame la veda.
Mientras mordía sus labios y su mano se escabullía en su entrepierna
- ¡Guillermo no hagas trampa! Yo también te necesito amor.

Lo que para Guillermo fueron palabras mágicas en ese momento, una invitación para comer del fruto prohibido, para Pedro fue la posibilidad de escapar... Tan confiado estaba Guillermo que no se imaginó lo que se venía.
Pedro, aprovechando la mansedumbre de su esposo y en un acto de pura maldad, tomó con sus manos arena mojada, la esparció por el rostro de Guillermo y lo empujó, escapando de abajo suyo.
- ¿Que pensabas amor? ¿Qué te la iba a hacer fácil? Yo soy un animalito difícil de atrapar… ¡Jajaja!
- ¡Pedro! ¡Cuando te agarre me las vas a pagar! 

Jugaron en la arena y en el agua como dos chicos mientras que el sol acariciaba sus cuerpos cubiertos solo por sus pantalones y aunque trató varias veces de atraparlo, siempre se escapaba unos pasos mirándolo travieso a sus ojos y seguía provocándolo. Sabía muy bien que lo que más le subía la adrenalina a Guillermo era verlo pasar su lengua por sus propios labios, con aire de maldad y haciéndose el desentendido, lo hizo varias veces más.
- ¿Y Graziani? ¿Te das por vencido? ¡Jajaja!
- Pedro, ¿a vos te parece que me puedo dar por vencido? Mirá como estoy, tengo arena por tu culpa hasta en el trasero. ¡Jajaja! Y sabés muy bien lo que me provoca eso… lo que hacés ahora mismo.
- ¿Yo amor? ¿Qué hago? ¿Si no hice nada?  A ver… mostrame lo sucio que estás, quiero verlo.
Lo atrapó con sus brazos, pero sabía muy bien que no era así.
- Vos te acercaste para dejarte atrapar, cielito.
- ¿A vos que te parece, mi vida?
Besó sus labios y le susurró al oído 
- Te necesito adentro mío Guille.
Al escuchar esas palabras Guillermo lo recostó en la tibia arena mientras sus labios volvían a entregarse en un beso voraz. Mutuamente recorrieron en un loco frenesí cada parte de sus cuerpos, cada roce de sus manos era un latente gemido que escapaba de sus bocas, los ojos mostraban en uno un brillo lujurioso, mientras que en el otro… una tremenda picardía 
No había duda que las palabras dichas en el momento correcto despertaban los ratones de su esposo. Tan entregados estaban a sus juegos que no les importó ni el donde ni el tiempo, solo dos cosas podían escuchar sus oídos, el ruido de las olas al tocar la arena y sus propios gemidos. 
Osado como buen amante, se brindó por entero a excitar a su amor. Ya sabía muy bien que partes de su cuerpo tocar y los resultados estaban a la vista, mientras una de sus manos abarcó  su miembro y acopló más su cuerpo al suyo... Pedro gimió de placer mientras perdía la cordura entre sus brazos. 
-¡Te amo! ¡Te amo Guille, pero…!
- Yo mas cielito… ¿pero que, Pedro?
- Amor, ¿acá...?
Guillermo miró para todos lados
- Dale, animalito pudoroso… vamos hasta aquella duna alta. ¡Y ojito con escaparte Pedro!
- ¡Jajaja! Amor, lo que menos quiero es eso. ¿No ves como estoy?

Abrazados y descalzos se acoplaron de nuevo dejándose llevar por sus instintos entre risas mutuas, mordidas y besos. Sus manos se volvieron a recorrer, era tan fuerte lo que sentían el uno por el otro que hasta el mismo faro tembló al sentir su entrega. Guillermo lo penetró con urgencia mientras besaba su cuello y susurraba a sus oídos palabras de amor… Pedro creyó morir con cada embestida recibida, el éxtasis llegó para los dos entre gemidos y besos.
- ¡Guaaaa Graziani! ¡Qué pasión contenida amor! ¡Jajaja!
- Calentura querido… ¿Cuanto hace que me tenías a veda? 
Pedro se levantó de la arena completamente desnudo.
- ¿A dónde vas amor? 
- No voy amor, vamos querrás decir. Dale, levántate, vamos al agua. 
- ¡Ni loco! ¡Vení! ¿Qué hacés?
- Me llevo tu bóxer, si lo querés vení a buscarlo 
Guillermo lo quiso atrapar, pero Pedro ya corría desnudo por la arena hacia el agua. 
No le quedaba otra, tendría que ir ya desnudo, a rescatar su ropa interior…

Volvieron por el sendero hacia el faro abrazados, robándose mutuos besos, no lo quería dejar ir pero tendría que dejarlo.
- Dale Guille soltame, tengo que ir al puesto sanitario
- Pedro, te dejo ir con la condición que no te enojes amor
- ¿Y ahora que pasa Guillermo? Hablá.
Respiró hondo, era preferible una escena ahora y no adelante de extraños
- Mi vida, a media tarde llega el reemplazo
- Ah… era eso 
- Pedro, ¡te amo! No peleemos, ¡por favor! Es tan bonito lo que vivimos hace instantes… 
Le tapó la boca con sus dedos.
- ¡Shhh! Tranquilo amor, prometo portarme bien… ¡Pero vos ojo con mirar de mas! 
- Solo tengo ojos para vos, mi ángel guardián.
Se besaron y antes de caer en tentación, se soltaron. 
- Amor, mirá que me debés la noche de bodas
- ¡Jajaja! Guille… ¿y esto que fue? 
- ¿Esto? ¿Lo nuestro? Lo que pasó fue un aperitivo 
- ¡Jajaja! ¿Puedo ir a mi puesto señor?
- Vaya doctor, vaya… ¡Jajaja!

Todo retomaba su curso en la isla, el amor flotaba en el aire... Guillermo observaba desde lo alto del faro toda la isla mientras en silencio agradecía a Dios por darle la oportunidad de volver amar, a la tormenta que trajo a sus costas a un náufrago sin memoria y al destino por acomodar todas las piezas en su lugar.
Sentado llenando unas planillas, una fuerza superior lo hizo levantarse y acercarse a la ventana. Aunque no lo podía distinguir desde tan lejos, sabía muy bien que Guille estaba vigilando todo desde lo alto del faro. 
Solo inhaló el aire y en un suspiro místico pronunció una frase.
- Te siento…
Sus palabras llegaron volando al faro, Guillermo sintió un temblor en  su cuerpo y los ecos de su voz… y solo sonrió

La tarde llegaría y con ella una embarcación. Los dos esperaban en el muelle, uno con cara de pocos amigos y el otro con una sonrisa mal intencionada hacia su cónyuge, pero nada era de temer. Desde la embarcación bajó una pareja y para alegría de Toto, una perrita de su mismo tamaño 
- Señor, buenas tardes, soy su relevo Andrés Aguirre y mi esposa, la doctora Laura de Aguirre. Ah, señor, y esa de ahí es Luna, nuestra mascota.
Pedro ante la presentación de Aguirre tomó la palabra 
- Bienvenidos al faro, que bueno tenerlos acá. Yo soy el doctor Pedro Beggio y él es mi esposo, Guillermo Graziani, guardián del faro.
- Si, lo sabemos doctor. En confianza le cuento que Alfredo nos contó de su historia y del encanto del faro 
- Que bueno, Laura… ¿Te puedo llamar así?
- Claro Pedro!
Guillermo no prestaba atención a lo que hablaban, su mirada seguía a un futuro problema. Toto ya había entablado amistad con Luna, y eso para él, era señal de mal presagio.

- Amor te hablan, contestá
- Disculpen, me perdí en algo. ¿Qué decían?
- Les comentaba que se van a instalar en el refugio y que mañana Laura va conmigo al puesto sanitario mientras vos te ponés de acuerdo con Andrés en todo. 
- Claro, por supuesto. 

Después de la cena de bienvenida y cuando lo nuevos integrantes se despidieron, Pedro sirvió una copa para él y otra para Guillermo 
- Bueno Graziani, ahora estamos solos. ¿Qué te pasa?
- Pedro, ¿Toto está castrado?
- ¿Que decís? ¡Ni en pedo! Él es todo un machito.  
- Por estar castrado no deja de ser un macho, Pedro.
- Ya veo por donde va tu pregunta… y ya te lo vas sacando de la cabeza, porque esno. 
- ¡Pero Pedro…! ¡Dentro de poco la isla nos va quedar chica de tantos que vamos a ser!
- ¡Jajaja! Amor, Toto necesita una novia, ser feliz como vos y yo. 
- ¡Ser feliz! Te aclaro que tu hijo, es la primera noche y ya se fugó. 
- ¡Jajaja! Es sensato como el padre, sabe que sus padres necesitan una noche a solas amor. ¡jajaja!
- Vos reíte, ya me imagino la isla llenas de Totos  y Lunas corriendo de un lado a otro.
- Guillermo, ¿me podés besar y dejar de rezongar? 
- ¡Para…! Una cosa más… ¡Por Dios! ¡Qué horrible apellido que tienen…! “Aguirre” ¡Ay…! De solo pronunciarlo me da escalofrío.
- ¡Jajaja! ¡Te amo Graziani rezongón!
- Te amo cielito
*** FIN***

El faro es nuestro hogar, nuestro destino, y cuando la nostalgia por ellos nos pegue fuerte... los que tengan la posibilidad acérquense a la costanera en noches sin neblina, podrán ver a los lejos una luz alumbrando el camino. Y los que no tienen esa dicha, no se aflijan, porque siempre habrá un faro como guía en sus vidas.  
Gracias a todas 
                                                    Madame Butterfly

11 comentarios:

  1. GENIA.....GENIA.......GENIA.....ME CAUTIVO......ME MARAVILLÓ......QUE PENA NO CONOCERLA MADAME......LA VERDAD SU PLUMA HACE QUE SEA HERMOSO LEER ESTE BLOGS......BESO .....

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  2. Sin palabras... Precioso final de "Dos y un mismo destino". Fascinada con esta parejita del Faro, enamorada de la historia... ¡Cuanto los voy a extrañar!
    De rodillas ante este Pedro que a pesar del enojo finalmente afloja y cede, ante este Guillermo que sabe que el enojo de Pedro tiene fundamento, pero que lo va a buscar para lograr esa reconciliación que... ¡Madre mía! incendió el médano!
    Gracias Madame por su tiempo, su esfuerzo y sus ganas de soñar defendiendo esta trinchera Guilledrista.
    No cabía otro final para tanto amor. Un hermoso regalo que sana nuestras almas. "Contigo la noche mas bella"
    ¡Gracias! Y ojalá las musas no la dejen en paz... ¡Besosss!

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  3. Ah! Me olvide de dos cosas... ¡Mortal que los Aguirre hayan llegado con Luna! Guillermo pensando en castrar a Toto! Pero ese hombre está loco! Por solo pensarlo Pedro casi lo castra a él :-) Y otra cosa... ¿Justo ese apellido tenían que tener? Coincido con Guillermo, de solo pronunciarlo da escozor! ¡Jajaja!

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  4. Perfecto final para esta fic que realmente a sido apasionante!!!Todo lo que termina es lindo y a la vez te deja un sabor nostálgico!Que gran verdad...que horrible apellido es Agirre.,trae malos recuerdos...bueno..una más que terminó y ya espero otra!!! Un beso y gracias. Pilar

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  5. TODAS LAS GRACIAS TODAS Y TODOS LOS APLAUSOS TODOS.
    VOY A EXTRAÑAR A TOTO. SEÑORA BUTTERFLY,SUS HISTORIAS NOS EMOCIONAN Y NOS SANAN EL ALMA.SUS FIC,YA SON UN CLÁSICO.
    EL FARO Y EL MAR SEGUIRÁN SIENDO TESTIGOS DEL MAS PURO AMOR.NO PODÍA NO PASAR.

    "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"MONICA DE LANUS.

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  6. Me encantó esta fic, siempre me atrajeron los faros, son tan románticos...un lugar perfecto para ellos. Felicitaciones! Ojalá nos regale otra historia tan bella y tierna como ésta. Mary

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  7. Hermoso final!! El detalle de la noviecita para Toto es lo más!! Qué lindo ver en lo que se convirtió la vida diaria en ese faro después de la gran tormenta... Felicitaciones!!

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  8. Y babylon?? Extraño esa fic!! ��

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  9. Madame! uff que dificil fue llegar hasta acá! tuve que volver a leer el capítulo para poder comentar pero tuve unos dias complicaditos! Me encantó! un broche de oro para una de las mas romanticas y bellas historias escritas sobre ellos! Ojala prontito las musas nos hagan el regalo de una nueva historia! Gracias!!!!

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