Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

jueves, 16 de junio de 2016

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - Cap 7 - Parte 3 (By Daniela Maurice)

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - CAPÍTULO 7 (PARTE 3)








                              
                            Imposible evitarte
                                   
Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio. 
...Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío”.
 
                         Me tienes en tus manos  

                                   Jaime Sabines

En los días que transcurrieron, Pedro tomó en sus manos la administración de la hacienda que Sebastián le había entregado por manos de Matías. No avanzó más porque lo creía pronto. En realidad,  en un momento, le pareció excelente la idea para disimular su nueva identidad y llevar su plan de venganza. Imaginaba infiltrarse entre círculos que Miguel frecuentaba y sabía que en cuanto a Mendoza -al conocerlo- no le hubiera sido para nada difícil ganar rápidamente su confianza. Más cuando se trataba de un joven abogado con una gran fortuna en sus manos y un cargo importante que pronto ocuparía. A Miguel le gustaba el dinero. Quizás más que su desquiciada obsesión por hacerle la vida imposible a Guillermo.
El hecho era que a eso Beggio no iba a renunciar. No iba a ocupar su mente en vengarse, pero si en atraparlo y hacerlo caer en su trampa. Como una araña que teje hasta atrapar a su presa. Solo así podría hacer justicia y que Miguel pagara la condena por sus crímenes.

Guille lo llamó el viernes de esa semana y lo citó -sin que Pedro pusiera una excusa de por medio- en el parque que estaba a una cuadra de donde él vivía.
Mientras unos niños rompían el silencio que rodeaba el lugar, una señora lo observaba sentada en un banco frente a donde él estaba. Le parecía extraña su presencia. Había algo en ella que  se volvía familiar para él. No era su insistencia en mirarlo sino una esencia que parecía emerger de esa mujer misteriosa y  que le traía armonía y un calorcito maternal que hacía mucho tiempo no sentía. Su presencia lo hacía sentir un niño y le regresaba recuerdos que creía ya guardados en una parte de su memoria.
Llevaba un vestido de tela desgastada y un pañuelo celeste atado detrás de su cabeza, del cual asomaban tímidamente unos bucles de color ceniza.
Apenas podía ver su rostro. Solo eran sus ojos y su mirada que le significaba inconfundible. Levantaba la vista y volvía a cubrirse en las sombras de su rostro cada vez que él intentaba mirarla.

Le parecía o se le había antojado que sus ojos eran celestes. Que sus pupilas eran pequeñas. Su mirada era angelical y los rasgos en su rostro se dibujaban perfectamente armoniosos. ¿Era posible que la hubiera visto de esa manera?
De repente al mirarla, notaba que solo había sido un sueño de su imaginación. Que esa mujer no era ese ángel que acababa de ver. Sus rasgos no eran tersos y suaves sino más bien curtidos  como líneas onduladas que caían hacia abajo de unos pómulos levantados.
Saberse equivocado le produjo angustia en su corazón, vacío en su estómago y un frío que hacía sentir su alma totalmente desnuda, como si nada pudiera darle consuelo en ese momento. Reconocía esa sensación devastadora. La había sentido antes. Solos dos seres en su vida habían sido capaces de clavar ese puñal y haber hecho sangrar esa herida tan profunda en su alma.
Habían atravesado su vida, y así como él  había llegado tanto a una como a la otra, ellas habían llegado a él y se habían ido las dos sin previo aviso.
Intentó descubrir quién era esa mujer mientras las risas de los niños que corrían entre los árboles se confundían con una familiar melodía. Se dejó ver una vez más con sus manos juntas y una sonrisa en sus labios que iluminó en ese instante eterno su mirada. Sus ojos se empequeñecieron cuando las palabras en la melodía acabaron y la reconoció: Una canción del Nano Serrat.
Un hombre de edad avanzada le sonrío al pasar, teniendo una radio en sus manos. Era su canción,pensó. Cuando lo arropaba en sus brazos para que él se durmiera. La figura del hombre se detuvo delante de él y luego se fue.

Señora... Intentó detenerla pero fue inútil. Ella se había ido. Desapareció ante sus ojos sin que él se hubiera dado cuenta. ¿Para qué buscarla? Ya no cabía importancia. Menos cuando lo veía venir a él a lo lejos.
No le dio tiempo para acercarse. Lo aferró a sus brazos como si sintiera que él fuera abandonarlo. Pedro sentía que cada fibra de su cuerpo temblaba al tenerlo tan cerca  y se volvió como un niño indefenso ante el hombre que amaba.
_ Mi amor _ le expresó casi inaudible sin dejar de apartarlo de sus brazos. _¿Qué pasó?
_ No importa _ repuso alejándose de él. Aun se sentía consternado por la situación de hacía un momento _ Me confundí con una persona _  continuó, luego  hizo una pausa _ Me trajo recuerdos_ prosiguió,  sentándose en banco
al mismo tiempo que Pedro lo hacía.
_ ¿Puedo saber quién es? _le inquirió nuevamente en un dejo de celos.
_  No, no es nada de lo que pensás. ¿Creíste que confundí a otra persona con Pedro? _ le inquirió un segundo después.
_ No _ le dijo tomando aire. _ No sé lo que pensé.
_ Si te causa inseguridad el recuerdo de él aun en mi vida,  puedo esperar.
_No,  ya te dije que no me molesta. Respeto el recuerdo que él... ocupa en tu vida.
_ A pesar de lo que te acabo de decir, esto es extraño. No es que pensara que no podía volver a enamorarme como te dije hace unos días. Me resulta incomprensible, que si los dos sufrimos una pérdida tan grande podamos sentir este sentimiento de nuevo.
_ ¿A qué te réferis? _ le preguntó frunciendo el ceño.
_ Sabía que esto podía pasarme de nuevo. Que podía volver a sentir amor por alguien, pero yo no deseaba realmente esto. Cuando todos a tu alrededor te presionan para que intentes una nueva relación, me hace pensar que no pueden entender el dolor que uno siente. Piensan que podés despertar un día y hacer como si nada hubiera pasado, pero el recuerdo está ahí.
_ Yo no pienso que haya que borrar a las personas que se amó. No entiendo, ¿por qué me decís todo esto?
_ Porque vos si entendés _ le expresó _  Me dijiste que amaste a alguien quen también murió. Vos sabés lo que es sentir este vacío _ le dijo, haciendo ademan. _No importa a donde vayas. Él no está y nada tiene sentido.
Su primera respuesta lo dejó en seco. No sabía dónde posicionarse en la situación que él mismo se había enredado con una mentira y  que le parecía absurda, pero necesaria. Quería medir el mismo dolor que sentían sin quedar
al descubierto.
La figura de esa mujer le había removido a Guille todo el dolor y los recuerdos por los que había pasado.
_ ¿Crees que dos personas que están vivas y, que por alguna circunstancia se separan, la pérdida es la misma? ¿Como si uno de los dos estuviera muerto? _ le inquirió Pedro.
_ Me acribillaste a preguntas _ le respondió, sonriendo. _No lo sé. Por lo menos están vivos, pero ese no es nuestro caso.
Le tomó su mano con la más absoluta dulzura para decirle:
_ Yo quiero que sepas que él siempre va ser alguien importante que tuve en mi vida. Lo que siento por él aún está intacto.
_ Yo no quiero que dejes de amarlo. Yo tampoco puedo dejar de sentir lo que siento  _ hizo una pausa _por la persona que amé.
_ Por eso te  lo dije _ le respondió, quitando su mano. _Lo que siento por vos es profundo y me revitaliza en todas las formas. No sé cuanto dure esto que nos pasa pero tengo la certeza que es un milagro.
_ Yo no te dije que te olvides de él.
_ No podría tampoco y no quiero obligarte a vos que lo hagas con el hombre que amaste. Estoy convencido que Pedro hizo que te encontrara como la persona que vos amaste hizo que me conocieras.
_ Pensé que eras un hombre terrenal _ le respondió en un acto de evadir sus palabras.
_ Lo fui. Ahora me replanteo muchas cosas. No sé si todo es así como lo vemos. Aunque Pedro no esté, a veces siento como si él estuviera todo el tiempo conmigo. Hace un momento, me pasó algo muy extraño que no alcanzo a explicarme pero no importa.
Hizo una pausa y luego le dijo:
_ Me ibas a decir lo que pensaste
Pedro no tardó en dar su respuesta. Que quería vivir ese amor sin temer ni importarle las consecuencias. Estaba dispuesto a vivir ese amor lejos de los miedos que lo habían frenado en el pasado.
_ Quiero que estemos juntos. Quiero vivir esto que nos está pasando a los dos.
_ Mi amor _ le respondió Guille en un dejo de dulzura y lo besó despacio.
Fue solo un instante que abrazó su boca a sus labios para sellar su promesa de amor.

Y fue así. No hubo momento en que se separaran. Cuando no estaban juntos se llamaban. Eso no lo había hecho a Pedro olvidar la promesa que había dado a Sebastián. Cuando Gaby lo había puesto al tanto del caso de Diego Sambrano, decidió tomarlo en sus manos.
Durante esos días se instaló en la finca para estudiar los detalles del caso de cerca y al mismo tiempo era su lugar secreto para encontrarse con él.
Guillermo lo había creído conveniente para  que guardaran su relación hasta que pudiera hablar con Miller. Pedro lo aceptó, la presencia de ese hombre aun le causaba muchas inseguridades pero tampoco deseaba que nadie terminara lastimado con toda esta historia.
Que se encontraran allí no era un problema para ellos. Los hacía libres de tener que fingir para  los demás. Mucho más frente a Gaby que siempre estaba cerca de ellos cuando revisaban él caso de Diego. No porque su socia presentara un peligro, pero  Guillermo sabía que en muchas ocasiones había abogado por José. Lo que menos deseaba era oír sermones de lo que estuviera haciendo con su vida mientras Miller se encontraba lejos.
Allí  no tenían ataduras. Eran ellos mismos y podían amarse sin que nadie pudiera impedírselo. No avanzaban más allá de un juego de caricias. Permanecían horas aunados él uno al otro besándose a la luz de fuego.
Pedro se apartó de él recostándose de costado. La luz remarcaba destellos en su rostro que alcanzaban a divisar su mirada.
_ ¿Cuánto crees que pueda durar esto?
_ ¿Por qué me lo preguntás?
_ Por José te lo digo.
_ No pensé que me ibas a preguntar por él. Por un momento al besarnos te sentí muy cerca, como si pudiéramos conectarnos.
_ Yo también te sentí así pero no quiero vayamos más lejos. No hasta que no hables con... ese hombre.
_ Ese hombre. ¿Te pone celoso? _ le inquirió sonriendo.
_ Para mí es un desconocido. Para vos significa alguien
_ Alguien que me ayudó en un momento que yo lo necesitaba. Me dio su apoyo antes y después de lo que pasó con Pedro. Ya te dije, tengo una relación formal con él por agradecimiento. Siento un cariño profundo por él. Solo eso.
_ A veces si siento celos, pero mi miedo más grande es que te arrepientas y no hables con él.
_ Voy hacerlo. Se suponía que le  iba a llevar poco tiempo allá en San Luis, pero no voy, ni quiero, medir mis tiempos y mis decisiones esté o no este él acá en Buenos Aires. Soy dueño de mis propios actos y no tengo por qué darle explicaciones a nadie.
_ ¿Entonces? _ le inquirió enlazando sus manos con las suyas.
_ Que hasta ahora nos estuvimos encontrando acá y me gusta esta privacidad, pero no quiero seguir escondiéndome.
_ Pensé que no había problema con tus amigos ni con tu hijo.
_ Mi hijo no es un problema. Apenas lo veo. Si no está en la facultad vive en su cuarto intentando hablar con la chica que fue su novia. Por los demás no es nada. Mi socia, Gabriela, si es un tema. Ella lo aprecia mucho a José. Es la que más me insistió que le diera una oportunidad.
_ ¿Temés decepcionarla?
_ No, pero en el fondo me importa lo que los demás piensen, no quiero seguir viviendo de las miradas ajenas. No quiero que nos escondamos como si estuviéramos haciendo algo malo.
_ La gente no lo piensa así. Si nos vieran juntos como pareja nos pensarían como si estuviéramos cometiendo un crimen.
_ Ya no me importa tanto.
_ Con Pedro no fuiste así.
_ Con Pedro fue diferente. Las circunstancias no estaban a nuestro favor. Con vos es parecido, pero no quiero actuar de la misma forma. No quiero cometer los mismos errores.
No dejó que Pedro pudiera decir nada. Lo tomó en sus brazos para llevarlo debajo de su cuerpo y besarlo después con urgencia. Los labios de él cedían sin prisa y sus lenguas se encontraban en una danza de desenfreno y lujuria.
Se apartó de él y quedaron suspendidos en la mirada del otro.
_ ¿Qué pasa? _ le inquirió Pedro con la respiración sofocada _¿Por qué paraste?
_ No podía dejar de pensar en lo que me dijiste hace un momento.
_ Pensaste que era Pedro y no yo el que te hizo ese reproche.
_ Pienso que tenías razón cuando me lo dijiste. En parte siento mucha culpa.
A veces siento que no actúe lo suficiente, como nuestro amor lo merecía. Cuando me di cuenta, fue tarde.
_ No te sientas culpable. Si yo _ le expresó tomando sus manos _  te dijera que Pedro está ahora en tus brazos ¿qué me dirías?
_ Eso no es posible. ¿Pretendés hacerte pasar por él, por tu parecido físico, para que me sienta mejor?
_ Sí lo es. Si es posible. Si me hicieras el amor te darías cuenta.
_ Es lo que más deseo, pero no porque te parezcas a él.
_ Tócame _ le suplicó. Llevó su mano a su cuerpo. Él no ponía resistencia. Se dejó llevar. Pedro acercó sus labios y lo besó. Dejó que sus dedos se adentraran a zonas jamás exploradas.  La respiración de los dos se acompasaba y su corazones latían con fuerza. Guillermo lo detuvo y se abrazó a sus latidos. Quería entender que no era un sueño. Que él estaba allí y que no era una cruel burla del destino.
Pedro se llenaba de él mientras sentía que sus dedos se enredaban en su camisa. Besó su piel y su aroma se esparcía sobre sus labios. No podía ser. Era su perfume. El mismo néctar que aun sentía permanecer en su ropa. La misma que Guillermo guardaba celosamente entre sus cosas y que solo esa noche lo había sentido. Que le había sabido a miel en su boca y que con solo recordarlo bastaba para quemar sus labios.
_ ¿Sabés en lo que pensaba _ incorporándose apenas _ mientras te besaba?
_ ¿Qué?
_ En que entiendo tu reproche. Me gusta eso,  que te pongas a favor de Pedro. Me hace sentir que puedo estar en una relación sin ninguna presión de por medio por mi pasado.
_ Conmigo podés estar seguro mi amor _ le aseguró aferrándose a él.
_ ¿Te puedo preguntar algo? _ le dijo Guille
_ Pregúntame lo quieras.
_ ¿Tenés algo que hacer mañana  a la noche?
_ No. No por ahora.
_ Quiero llevarte a un lugar especial.
_¿De verdad?
_ De verdad, mi amor.
_ Está bien. Acepto que me lleves a donde vos quieras.

Al día siguiente lo llevó hasta él restaurante que Gaby le había recomendado, el mismo en el que Anto había encontrado a Paz. El mismo en que marcaron sus destinos para siempre.
_ ¿Por qué me trajiste acá?
_ Mi socia, la que conociste el otro día, me lo recomendó. Vine hace unos días con ella y me gustó. Me pareció que era un lugar tranquilo para que tuviéramos un momento juntos pero sin tener que escondernos de nadie.
Paz regresaba del jardín contiguo a la entrada de donde los dos se encontraban. Ese día tenía más trabajo de lo habitual y contaba con pocos compañeros en su trabajo para atender a los clientes.
Como maître de Le Meurice, su jefe ponía sobre ella toda la responsabilidad del restaurante. Iba y venía de una bandeja a otra y no daba más.
Pedro la observó cuando venía de la entrada del jardín y le hizo seña para que se acercara. Se acercó predispuesta,con la amabilidad que siempre mostraba a sus clientes.
Les entregó la carta sin omitir palabra. Sin la presentación que se requería por la profesión que tenía en su honor.
Cuando estaba cerca de las personas, Paz no mostraba más sociabilidad que debía hacer como maître. Sentía desconfianza hacia las personas, sin embargo, al ver a Guillermo le hizo sentir confianza. Creía haberlo visto antes.
_ Disculpe ¿Lo vi antes acá en el restaurante?
_  Puede ser. Vine el otro día con mi socia.
_ Sí, lo recuerdo. Ella fue encantadora y muy amable. La mayoría de los clientes no se muestran así.
_ No es mi caso.
_ Disculpe, me distraje. Tengo mucho trabajo que hacer.
Se excusó, no sin antes darle sus saludo a  Gaby. Que absurda  ironía; Paz estaba tan lejos de saber que la joven que unos días había conocido era la futura esposa del hombre que comenzaba a sentir un amor tan profundo como inexplicable.
_ ¿Vas  a pedir vos? _ le preguntó Pedro una vez solos.
_ No hacelo vos, yo pago.
_ Preferiría que pagáramos los dos.
_ No, yo te invité, es lo que corresponde.

Hablaron durante horas pero en ningún momento Guillermo había logrado descubrir algo sobre su vida. Le parecía extraño al mismo tiempo. Él que siempre había ocultado su vida bajo siete llaves.
En parte su teoría era cierta. No siempre las personas podían obrar éticamente al saber sobre alguien; pero él lo que menos quería era lastimarlo. Le importaba de verdad Julián.
_ Hasta ahora te hablé de mi vida y no suelo hacerlo con nadie.
_Yo no tengo nada para decir de mí. Lo que soy ya lo sabes. Que soy el sobrino de Santiago y que viví mucho tiempo afuera. _ Hizo una pausa ante lo que estaba por decirle _ y que amé a alguien como vos amaste.
Sus últimas palabras las expresó en un dejo de dudas. Aun se sentía inseguro sobre los sentimientos de Guille. Aun la sombra de ese hombre la sentía sobre los dos.
_ Por tu acento me pregunto si sos de otro país.
_ Si _ respondió en un manojo de nervios _ Nací en Chile, mi padre era de
allí _prosiguió_ pero viví muchos años... en New York. Fue cuando lo conocí
a Octavio.
_ El amigo de Pedro… de la facultad. Pareciera que todo te llevara a él irremediablemente
_ Es solo una casualidad Guillermo
_  ¿Que te parezcas a él?
_  ¿Dudás de lo que estoy diciendo?
_  Noo! Solo que me parece ilógico tantas coincidencias juntas. No tiene importancia. Desde que Pedro se fue tengo la cabeza en cualquier lado menos acá en la tierra. Discúlpame, no tendría que haberte hablado de él.
_ Yo te dije que no me molesta que menciones a Pedro. Él formó parte de tu vida.
_ A mí tampoco me molestaría que me hablaras de ese hombre que amaste. Es más, nunca lo mencionás, como si no tuviera un nombre.
_ No quiero hablar de él _ le respondió ocultándole su mirada.  _Prefiero no mencionarlo porque me lastima. Quiero dejar atrás mi pasado.

Pedro comenzaba a tropezarse con sus propias mentiras. Se daba cuenta que no podía continuar con ello. Aunque sus últimas palabras habían sido dichas con la verdad, debía encontrar el momento para hablar con él.

Norah Jones se oía a lo lejos. Su tan suave y perfecta voz le rezaba… My heart is drenched in wine, But you'll be on my mind. Forever. Y se dejó llevar. Por un momento, sintió que su melodía aliviaba el peso de sus temores si se atreviera a decir su verdad.
El armonioso hilo de su voz lo toma y sin decirse nada rozaron sus manos. Se aúnan y se acarician una a una para hacer el amor entregándose a la extraña danza que juegan sus dedos.

Sunrise Sunrise Looks like morning in your eyes Cuz the afternoon's already come and gone

Sunrise le acaricia el alma,  y  sus miradas se encuentran, y  la melodía le sabe a esperanza… Surprise Surprise Never something I could hide When I see we made it through another day…
...And now the night will throw its cover down on me again And if I'm right It's the only way to bring me back...
Su voz se detiene y los regresa a la realidad.
_  ¿Hermosa voz, no te parece? _ le inquirió Pedro. Trato de oírse casual. Aun se sentía embelesado por el momento.
_ No le tomé atención. Nunca imaginé un restaurante que pusiera música. ¿A quién se le puede ocurrir semejante cosa? No le encuentro el sentido.
Norah Jones _ le respondió él. Apenas había oído lo que le decía
_ ¿Qué?
_ La voz que escuchaste, lo decía acá en la carta.
_ No entiendo. Sinceramente es incomprensible. ¿Decime qué persona va
   a prestar atención a la música que ponen mientras uno come?
_ ¿Siempre sos así, inconforme con todo? _ le dijo, sonriendo.
_ ¿Te parezco aburrido?
_ No, al contrario, me gusta que seas así. Me parece... diferente.
_ ¿Diferente en qué?

_ Que sos diferente a los demás. La mayoría de las personas tienen el mismo criterio para todo. ¿Por eso me trajiste acá? Porque es un lugar especial.

_ Si sabía que pasaban música ni te lo hubiera mencionado. Gabriela tiene un gran poder de convencimiento hacia a mí. Tarde o temprano me termina persuadiendo para que haga lo que ella cree que es lo mejor para mí.

_ No creo que sea así. Pienso que como amiga es la persona más dulce que puede uno conocer.

_ En realidad fue su novio, Antonio, que la trajo acá y le gustó este restaurante.

Paz había alcanzado a oír su nombre. ¿Podría tratarse del mismo hombre? Ese hombre que todas las noches le quitaba el sueño. Que se había adueñado de todos sus pensamientos.
¿Su novio había dicho? De repente las palabras de Guillermo comenzaron a producirle una sensación extraña que la molestaba y  un sin fin de voces se agolpaban en su mente.
Sin darse cuenta, sus pies se enredaron cayendo hacia atrás con la bandeja.
La comida se brincó hacia arriba cuando un hombre le espetó.

_ Pero… ¡No puede tener más cuidado! Mire como me manchó el saco.
_ Disculpe, no se que me pasó.
_ Mire_  le dijo y acto seguido dejó la cuenta sobre la mesa _Acá le dejo la cuenta y su propina. No vuelvo más a este restaurante.
_ ¡Pues no vuelva! ¡Quien lo necesita!
_ ¿Estás bien? - Le preguntó Pedro al acercarse a ella.
_ Si estoy bien, no se preocupe.
Le extendió su mano para ayudarla a levantarse.
_  ¿De verdad estás bien? te veo muy pálida
_ No, estoy bien señor. Fue un momento de distracción. Me mareé pensando en cualquier cosa.
_ No dejes que te afecte lo que te dijo ese tipo.
_ Sabe que señor _le respondió ella _ si ese cliente me quiere denunciar que lo haga. Que me  enrostre una carta documento y que se de el gusto. Con permiso. _ Se excusó para irse a la cocina.
_ Bueno _ dijo, volviendo a su mesa_ me acabo de encontrar con una alter ego tuyo
_ ¿Cómo sabés que soy así?
_ Ya me lo demostraste.
_ Páseme su teléfono que cuando tenga tiempo nos fundamos un club de fans

_ Deberíamos irnos ya _ le dijo Pedro unos segundos después. Por como se había puesto el clima sabía que no era bueno para su recuperación exponerse al frío que se avecinaba de golpe y, más, si tomaba en cuenta que se había ido de Chile y de la casa de Sebastián cuando aún no estaba en condiciones de hacerlo.
_  ¿Es por tu salud? _ acertó al inquirir
_ Si y creo que estaríamos más cómodos si estuviéramos en mi casa.

Guillermo cedió sin problema y pidió la cuenta.
A la sensación de felicidad que los dos sentían esa noche, Paz arrastraba el efecto contrario en su alma. Sentía que su vida comenzaba a pender de un hilo. Una angustia acuciaba en su interior como si su corazón intentara hablarle y  como si una sombra de dudas se cerniera sobre el amor que comenzaba a experimentar por ese joven que apenas conocía. Aunque no era nada suyo necesitaba aclarar sus sentimientos con Antonio, saber quien realmente era y quitar la duda que la estaba mortificando.

CONTINUARÁ

9 comentarios:

  1. Dani de mi corazón, no es novedad que estoy fascinada con esta historia. ¡Adoro escuchar a Guillermo hablando de Pedro con tanto amor!Pero no puedo dejar de pensar... ¿Cómo reaccionará cuando se entere que Julián es Pedro? Ayyyyy! Tiemblo de solo pensarlo. Espero ansiosa la continuación. ¡Besosssss!

    ResponderEliminar
  2. Este capítulo me encantó... qué lindo que iniciaron esos encuentros... los dos solos viviendo lo que sienten.... Guillermo diciendo no querer cometer de nuevo los mismos errores...julian diciendo que Pedro está en sus brazos...por momentos parece estar a punto de cantarle la verdad y desp retrocede...me pregunto que le pasará a Guille cuando se entere....a veces me da ganas de gritarle"despabilate Amor" jaja Dani espero el proximo...

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Muy lindo,hermoso pero te mata la abstinencia de esperar tanto para leer

    ResponderEliminar
  5. Hermosoooooo! Guille, por Dios, ya tiene que comprender que es Pedro... Se lo está diciendo, se lo está gritando!!!
    Y quién es esa misteriosa mujer del inicio? Me llamó mucho la atención esa parte...
    Esperando la continuación de esta apasionante historia!

    ResponderEliminar
  6. aun no puedo develar quien es esa mujer, es un ser misterioso y místico. es una muy cercana a Guille y no esta en la tierra por nada. Va jugar un papel importante.

    ResponderEliminar
  7. gracias por leerla y sus comentarios chicas , ¡¡ las quiero !!!

    ResponderEliminar
  8. Buenisimoooooo mara rosas

    ResponderEliminar
  9. Bueno, ahora con lo que me contestaste Dani, más intrigada quedo todavía!!!

    ResponderEliminar