
Llovía apasionadamente en esa mañana de sábado, y Matías amanecía en una especie de nebulosa que no terminaba de soltarlo. Apretó fuerte los ojos y suavemente se dispuso a abrirlos con lentitud. La luz que se filtraba entre las cortinas blancas lo encegueció. Notó un leve movimiento a su lado y eso fue suficiente para que la ficha le cayera y los recuerdos de la noche anterior uno a uno y cómo flashes se presentaran en su mente. Jamás había tenido un encuentro sexual como el de esa noche. Había tomado mucho, pero toda la resaca que tenía en este amanecer bien valía la pena después de los momentos que Agustín le regaló. Se puso de costado, acodándose y lo observó por unos minutos sonriendo. El Pibe, cómo solían llamar sus amigos de la infancia a Larralde, pernoctaba desparramado a su lado, los rasgos distendidos, laxos, totalmente despreocupado, tranquilo. Dibujó su rostro adormilado, estiró su brazo y con el dorso del dedo acarició el contorno de su cara. Soltó una sonrisa cuando notó una leve mueca en los labios de Agustín. Luego se puso de pié, se tambaleó tan fuerte que casi se cae, hizo equilibrio y se dirigió lento hacia la cocina dónde, luego de tomarse un analgésico, encendió la cafetera y la tostadora. Los que inventaron esos dos artefactos se merecían el premio mayor, mas en una mañana como aquella.
Agustín abrió los ojos sobresaltado, mirando hacia cada rincón de la habitación. ¿Dónde se encontraba? Se sintió confundido por algunos segundos hasta que finalmente recordó lo que había ocurrido.
"Terminaron de cenar entre risas y charlas interesantes. Habían tomado bastante y Matías era un hombre divertido, inteligente, estaba convencido, que si no estuviera en la posición en la que se encontraba podrían haber sido grandes amigos. Tenían gustos similares y hasta se sintió comprendido en muchos aspectos por él. Pero no podía desviarse de su objetivo, y en más de una ocasión se perdió de la charla pensando en cómo haría para concretar lo que Matías esperaba y ansiaba.
-Disculpame, me voy al baño-levantándose de la silla.
-Eu! Agustín! te sentís bien?-lo miró con incertidumbre-es la cuarta vez en una hora que vas al baño. Te pasa algo?
-No...No pasa nada-tomó aire en profundidad- Disculpame, es que estoy algo nervioso-soltó una sonrisa tímida y bajó la vista. Al levantarla se encontró con los ojos sonrientes de Matías clavados en él.
-Vení-lo tomó de la mano y lo acercó a él. -Tranquilo- le hizo una suave caricia en el rostro y tomando la botella de whisky y un vaso con hielo lo llevó a la habitación.
Luego de cargar una medida de la bebida en el vaso, apoyó ambos sobre la mesita de luz, se acercó a su cara y lo besó con un leve roce.
Él cerró los ojos, con las piernas y las manos temblando y lo recibió expectante. Matías volvió a tomar su boca, esta vez profundizando en el beso y Agustín respondió de manera tímida. No había resultado tan desagradable, y ante la fricción de sus labios, su mente viajó a la imagen de Ángeles, la extrañaba...¡cómo la extrañaba!. Se soltó con cuidado, bebió un trago de la bebida blanca y luego dirigió su mirada a Matías. Comenzaba a sentirse algo exaltado e inundado por un torrente de sensaciones desconocidas para él-Creo que tomé demasiado...-le dijo, mientras Matías comenzó a recorrer su cuello con tiernos y húmedos besos. Tomó aire cerrando los ojos y ayudado por el efecto de las drogas, y por la sensibilidad que le proporcionaban las caricias que recibía, se sumergió en una especie de trance. Ante él se presentaron los recuerdos de las noches que vivió con ella, cuando lo amaba, cuando no sabía ni se imaginaba que él había sido uno de sus agresores. Levantó sus brazos, lentamente y sin abrir los ojos, lo tomó de la nuca y comenzó a besarlo frenéticamente.
Evocando su tacto, rememorando la pasión, haciendo alusión a su piel, Agustín dio rienda suelta a sus instintos y se puso al mando tomándolo con fuerza de los brazos. Matías intentó suavizar el embate, pero saqueado por sus propios sentimientos y por el erotismo que ese hombre le generaba, se dejó llevar.
El delirio se apoderó de Larralde y de repente, se encontró a orillas de un río. La brisa de la rivera lo estremeció y sintió un escalofrío invadir su cuerpo. Las voces, conocidas, resonaron en su mente cómo ecos lejanos...
-Dale Agustín, te toca a vos ahora..
-No yo no...Yo no quiero...
-Cómo que no...daaaale!
-Qué? Agustín estás bien?-Matías se detuvo al instante, intentando que El Pibe reaccione, sin embargo él volvió a besarlo, esta vez, con más ímpetu.
-Dale Pibe! Dale que te dejé ésta lista para vos eh?...
Sin contestar y absolutamente metido en la reminiscencia de lo ocurrido veinte años atrás Agustín lo tomó del cabello, mordiendo su cuello, luego lo giró de manera brusca y lo tiró a la cama. Se apoyó sobre él con desesperación. Sosteniendo sus manos contra el colchón, inmovilizándolo, friccionó su cuerpo contra él con nerviosismo. Matías desbordaba pasión, le parecía muy sensual sentir la impaciencia de Agustín por poseerlo, y mientras le bajaba el pantalón junto con el bóxer, emitió un gemido de gozo. Los músculos de Larralde se tensionaron, su cuerpo respondió al recuerdo y con una mezcla de excitación y miedo lo penetró fulminante, sometiéndolo, esclavizándolo. Matías emitió un grito, mezcla de dolor y placer, mientras él continuaba con estocadas fuertes entrando en él una y otra vez, y en su delirio balbuceaba el nombre de Ángeles"
-Hola...-dijo sin mirarlo a la cara.
-Hooola, cómo estás?-Matías estaba terminando de preparar el desayuno cuando lo miró sonriente.
-Necesito café negro, urgente!
-Si, yo igual, es que tomamos mucho! Vení sentate-corrió la silla y le hizo seña.
Luego sirvió las dos tazas, llevó las tostadas a la mesa y se sentó a su lado. Lo observó por unos instantes con cara pícara, pero Agustín parecía estar metido en un letargo, no reaccionaba ni le mostraba sus ojos.
-Te sentís bien mi amor?-Agustín levantó rápidamente la vista ante la expresión y quedó mirándolo fijo-Ey!! no me vas a contestar? te sentís bien?
-Si...si, estoy bien.
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Pedro notó que Guillermo lo tocaba, delicado, suave. Un leve roce en el hombro y en el brazo, cómo cerciorándose que estaba ahí. Sintió sus labios acercándose y un apenas perceptible beso en el cuello, luego percibió que se levantaba, en la oscuridad de la habitación y se dirigía sigiloso al baño.
Permaneció acostado en la misma posición, despierto pero con los ojos cerrados, y escuchó el sonido de la cañería al abrirse la ducha, y del agua salpicando las paredes y el piso del baño.
Consideró la posibilidad de levantarse, preparar un nutritivo desayuno para empezar ese día después de la agitada noche de amor que ambos vivieron, pero se sentía tan deliciosamente reconfortante quedarse bajo las sábanas, escuchando el agua escurrirse en el baño, que no resistió y se acurrucó más bajo el calor de esa cama. El sonido cesó y se sonrió. Seguramente ahora se iba a afeitar, se cepillaría los dientes con la toalla enrollada a la cintura y el cabello aún goteando agua sobre su torso desnudo. El sólo imaginarlo así una corriente eléctrica lo recorrió de repente y volvió a sonreír.
Guille volvió a ingresar al dormitorio, se vistió en penumbras, discretamente, se acercó a él y le regaló un beso en la frente, luego se puso de pie y salió. Pedro pensó en decirle algo, pero las palabras estropearían ese bello momento así que esperó que saliera hacia la cocina.
Miró el reloj de la mesa de noche, apenas eran las ocho y media de la mañana, ¿qué hacía levantado a esa hora un día sábado? Cuando comenzó a percibir el aroma del café recién preparado y de las tostadas ya no pudo resistirse y se levantó.
Se acercó en silencio y entonces lo observó. Se había afeitado cómo él imaginó y vestía sport, con un jean ajustado azul oscuro y una campera de algodón en tonos celestes, muy moderno, se sonrió embelesado.
-Se puede saber que hace mi amor a estas horas levantado?-Guillermo se sonrió y le regaló un gesto de ternura.
-Perdón Cielito, te desperté?
-Mmmmm, solo porque me abandonaste en esa cama y extrañaba tu calor-rodeó el desayunador y se colgó de su cuello, besándolo con devoción.
-No podía dormir más, no dejo de pensar en el caso-suspiró hondo- Necesito adelantar algo o me voy a volver loco.
Pedro se sonrió y le regaló una caricia. -Tranquilo mi amor, tranquilo. Primero vamos a desayunar y después me contás cómo sigue todo a ver si entre los dos surge alguna idea.
Desayunaban pensativos, mientras Guille servía el café, Pedro untaba generosamente unas tostadas con dulce de durazno casero que Clara le había preparado en su última visita. -Estoy extrañando a mis viejos, cuando todo esto termine podemos tomarnos unos días allá en La Plata, qué me decís?
-Te lo prometo, pero antes...
-Si amor, ya lo sé, por eso te digo... cuando todo esto termine.
El sonido del timbre irrumpió en el lugar. Se miraron extrañados -Demasiado temprano para recibir visitas, vos estas esperando a alguien?-dijo Pedro levantándose para abrir la puerta.
El mensajero esperaba paciente con un sobre marrón en sus manos y él sintió un estremecimiento al recordar la última vez que recibió algo parecido. Palideció de repente y Guillermo se acercó.
-Que es Cielito?-con los ojos temblorosos, levantó sus hombros y le entregó el sobre.-Y esto?
Abrió con minucioso cuidado y sacó un disco, lo colocó en silencio en el reproductor y lo encendió. Ambos miraban expectantes cuando apareció la imagen de Agustín Larralde y otro hombre, hablando. Parecían tener una discusión, Larralde sacó un arma y le apuntó. El otro hombre, que para ese momento Guille se imaginaba que se trataba del ex juez metió la mano en el interior de su morral y Agustín le disparó a quemarropa. Parecía que Lessin le seguía hablando, aún herido, hasta que cayó derrumbado al piso, en ese instante se iluminó la sala y se llenó de gente. Se lo veía a Rafael, Ángeles y varios policías. Así finalizaba la reproducción. Guille miró a Pedro que no cabía en él. Observaba la pantalla sorprendido y horrorizado.
-¿Ese es Larralde?- interrogando con la mirada- ¡¡Mi Dios!! De verdad que se me parece... bastante- al notar que Guillermo no emitía sonido lo miró -¿Qué vas a hacer con esto?
-No sé... supongo que vamos a pedir que se unifiquen las causas, eso cuando nuestro fiscal deje de volar por la estratósfera y aterrice en el caso. Aún no pidió el cambio de carátula. ¿Te das cuenta que lo mató a sangre fría? Acá se corrobora todo lo que me contaron Ángeles y Rafael. Además se ven las manos vacías de Lessin, en ningún momento lo amenazó con un arma, ni hubo forcejeo.
-Aparte, fue premeditado, se ve claro cuando Larralde hizo que el guardia se vaya.
El celular de Guillermo inició el ringtone y ellos se sobresaltaron. En la pantalla parpadeaba el nombre de Juan. -Si Juancito, decime.- Escuchó atentamente y luego colgó. -Los resultados de ADN de las colillas de cigarrillos que encontré en lo de Ángeles dieron resultados positivos. Larralde es quien está acosándola.
-Hay que llamarla y ponerla al tanto.
-Creo que eso ella lo tiene más que claro. Lo que hay que lograr ahora es que nos crean y manden custodia para ella, y para Rafa también. Se está precipitando todo, pero corremos con la ventaja que Larralde no tiene idea de que existe esa grabación. Voy a llamar a Matías.
El celular de Matías se encontraba apagado así que decidió llamar a su teléfono fijo. Se cansó de escuchar el tono y cuando saltó el contestador decidió dejarle un mensaje.
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Luego de desayunar, Agustín y Matías discutían sobre qué hacer para pasar ese día.
-Te parece que salgamos a dar unas vueltas en coche? O podríamos ir a un shopping o al cine...
-Me parece cualquier cosa mientras sea estar con vos -Contestó Matías mientras miraba el celular que le avisaba del ingreso de un mensaje de texto.
-Ah no, pero si estás conmigo estás conmigo, dame ese teléfono...
-Pará Agustín! por favor, que era un mensaje de mi mamá!-le dijo sonriendo-le contesto y te prometo que lo apago, sino se pone insoportable.
-Lo apagás y me lo das a mí, yo estoy a cargo ahora.
-No… si ya me di cuenta que te gusta ponerte a cargo!-le dijo sonriendo, mientras Agustín bajó la cabeza con pudor.
Paseaban en el vehículo por la ciudad agarrotada de autos, la fina lluvia caía sobre el vidrio y el leve movimiento del limpiaparabrisas parecía querer hipnotizarlo. Se sobresaltó al escuchar la pregunta.
-Contame, cuál es tu mayor sueño...?
-Mi mayor sueño?-se sonrió- El que tienen casi todos los políticos jóvenes, llegar a la presidencia, cambiar el país... ser parte de la historia... eso...
-Wow... no es mucho?
-Soy ambicioso.
-Bueno... por lo poco que sé estuviste a punto de lograrlo. Las encuestas eran contundentes. Tenés carisma...
-Si, pero me lo robaron. Me tendieron una trampa.
-¿Quienes? ¿Y por qué? Agustín, contame...
-Valmora, por celos... él estaba acabado y no soportó mi rápido ascenso.
-¿No era tu amigo?
-Yo pensaba que si. Pero la verdad es que siempre sintió celos de mi... Yo tenía todo lo que él quería...-hizo una extraña mueca y luego lo miró-pero ahora contame de vos...
-¿Yo? la verdad que siempre quise ser fiscal, amo mi trabajo aunque últimamente esté algo enemistado con la profesión...bah! para ser justo, con este caso en particular.
-Con el de Carballo?
-Si, ese...por suerte cuento con un equipo que resultó bastante eficiente, y creo que de esta semana no pasa que surjan resultados positivos.
-Si...? Tan rápido?
Matías sonrió -No sabés lo que es Graziani cuando se le mete algo en la cabeza, es un verdadero sabueso. Y tiene olfato, encontró en el departamento del fiscal varios indicios, cosas que pasaron por alto los investigadores anteriores, y no dudamos, esos rastros nos llevarán al culpable. Solo esperamos los resultados de las pericias.
-Indicios? Qué indicios?- preguntó con una sonrisa nerviosa.
-Huellas, ADN... Un objeto que creemos pertenece al asesino.
-Mmmm, que interesante...
-Es fascinante!-clavó su mirada en la de él y le sonrió. -¿Volvemos? Así almorzamos... No sé que tenés planeado para el fin de semana.
-Pensé que estar con vos era el plan...
Matías se sentía embelesado, absolutamente atrapado en una especie de dulce encantamiento. Para nada se percataba del tedio con el que su acompañante lo miraba, ni de la insistencia en hablar de la investigación, mucho menos del temor que surgió en su rostro mientras se enteraba de las novedades del caso. Sólo podía ver el objeto de su deseo frente a él y deleitarse en su compañía, sus ojos y su cuerpo.
Arribaron al departamento pasadas la una del medio día.
-Mientras preparo el almuerzo podés poner algo de música y abrir algo para tomar...
Agustín se dirigió hacia el living y notó el parpadear de una pequeña luz roja en el teléfono inalámbrico. Puso música y cerciorándose de que no lo escuchara apretó el pequeño botón. Inmediatamente se escuchó la voz de Graziani.
"...Matías, disculpame que te moleste en sábado, pero me llegó un video de la muerte de Lessin. Larralde miente, y si miente en una cosa, estoy seguro que miente en más... llamame lo antes posible para ver cómo seguimos con esto..."
La sangre se agolpó en las venas, el miedo comenzó a subir por el pecho y le produjo un espasmo, necesitaba tiempo y ya no lo tenía, si Matías descubría que mintió respecto a la muerte del viejo dejaría de confiar en él...debía actuar rápido, tendría que tocar a sus contactos para que lo sacaran del entuerto, ya suficiente se había arriesgado él con Carballo y ahora no tenía manera de zafar de la situación. Luego de borrar el mensaje, tomó su celular y encerrándose en el baño hizo una llamada.
Al salir, Matías lo esperaba en la mesa con el almuerzo dispuesto.
-Disculpame Matías pero me acaban de llamar tengo una emergencia, me tengo que ir.
-¿Pero qué pasó? ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Te acompaño?
-No! Disculpame pero es una asunto muy grave y es privado, me tengo que ir y solo!-le temblaba la voz y sus manos de manera exagerada.
-Bueno está bien, pero...llamame!-Se acercó y le dio un beso en la boca, luego lo observó retirarse apresurado.
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Entretanto Rafael y Ángeles vivían una luna de miel anticipada, no lograban separarse por un minuto. Ángeles había preparado una enorme fuente de pochoclos dulces y recostados uno al lado del otro en el sillón disfrutaban de una película de acción.
-No puedo estar viendo esto! no querés que cambiemos a una comedia romántica?
Ángeles lo miró y sonrió burlona -No me digas que te da impresión...
-Algo- contestó cerrando los ojos ante la avalancha de tiros y muertes que la pantalla le regalaba
-Me matás Rafa! Sos tan... dulce- tendió su mano y le acarició el rostro y ante el contacto él abrió sus ojos y la miró sonriente -¡Te quiero!
Él se dejó invadir por la emoción. -Yo también te quiero linda... aunque tengas cero romanticismo y te gusten estas películas llenas de sangre-le hizo un guiño y ella soltó una carcajada.
-Te prometo que la próxima la elegís vos- Se abrazaron recostados en el sofá y así pasaron el fin de semana, disfrutándose, regalándose mimos, conociéndose en ese novedoso vínculo que intentaban mantener.
El domingo llegó a su fin y Rafael no quería pero debía atender unos asuntos de las empresas que su padre le había heredado. Para eso debía viajar a Ingeniero Márquez.
-Mi amor, ¿por qué no llamamos a Guille y le pedimos que mande a alguien que se quede con vos mañana, así yo viajo tranquilo?
-¿Para qué? Rafa, ¿vos no volvés a la noche?
-Si todo anda bien si...
-Y bueno, yo voy a retomar mi trabajo, el negocio no funciona si el dueño se borra cómo yo lo hice, y además necesito despejar mi cabeza, hacer algo. Voy a estar todo el día acompañada, te lo prometo y a la noche cuando regrese a casa vos ya vas a estar acá.
Rafael la abrazó -No me convence mucho.
-Por favor, relajá un poco, no soy una desvalida, no te olvides que me enfrenté a varios. Quedate tranquilo, no tengo miedo... de verdad.-En el fondo Ángeles no veía la hora que el encuentro con Agustín ocurriera de una vez por todas pero tenía claro que no debía estar sola con él. De cualquier manera se sentía valiente y en el fondo consideraba que ese hombre era un absoluto cobarde.
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Agustín salió a tropezones de la casa de Matías. Apenas podía respirar, la charla con aquella persona que debía ayudarlo no había resultado como él lo esperaba.
-Escuchame boludo! Me estás dando demasiado trabajo! ¿Me querés decir para qué te mandaste solo con lo de Carballo?
-Ustedes no hacían nada y él estaba muy cerca de mi...
-Mirá Larralde, ahora tu situación es peor. La corona me pidió que te mantenga lejos de los problemas pero ya no puedo hacer nada. No hay manera de que salgas ileso... Hasta ahora venía todo controlado pero mi contacto me acaba de informar que mañana, a lo sumo pasado, sale todo a la luz. Te soltamos la mano Agustín.
-¡Ustedes no pueden hacerme eso! No te lo voy a permitir! Los voy a hundir!!!
-Mirá pendejo... agradecé que te regalamos unos cuantos meses de libertad! Pero milagros no hacemos... si vos te mandas solo...bueno ahora arreglátelas solo, chau Pibe...-y cortó la comunicación. Agustín miró su celular y con la cara tensionada y la voz llena de bronca soltó -No me digas Pibe...
No le había quedado más remedio que huir de la casa de Matías e intentar ganar un poco de tiempo. Pasó por su departamento y luego de recoger lo indispensable y todo el dinero de la caja fuerte, salió y se dirigió a un hotel de mala muerte ocultándose allí. Necesitaba acallar su mente, hilar los pensamientos e intentar armar un plan.
Y allí pasó el fin de semana, encerrado en esa habitación, rodeado de sus fantasmas, asustado, con la botella de whisky y el polvo mágico cómo su única compañía.
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El lunes amanecía y Matías se sentía algo inquieto, no había recibido noticias de Agustín después que se fue de su casa ese mediodía de sábado. Algo perturbador comenzaba a rondar por su mente. No lograba entender qué habría pasado que, el dueño de sus sueños, se había retirado de esa manera.
Ese sábado por la tarde, después de buscar incansablemente su celular para intentar ubicarlo recordó al pasar que la última vez que lo vio fue esa mañana y en sus manos. Eso lo inquietaba aún más. Intentó sacar de su mente los malos pensamientos, y se dedicó, lo que restaba del fin de semana, a visitar a su madre. De regreso el domingo por la noche, revisó el buzón de voz de su teléfono fijo con la esperanza de encontrar algún mensaje del Pibe...pero nada.
Desayunó preso de la incertidumbre y muy temprano se dirigió a la jefatura para adelantar trabajo y esperar que esos resultados llegaran de una vez.
En la brigada solo estaba el oficial a cargo de la guardia que le informó la falta de novedades y apresurado se dirigió a su escritorio.
A medida que las horas transcurrían la jefatura se iba poblando de agentes. Cada uno se dirigía a la máquina de café y luego se sentaba a trascurrir la rutina del lugar.
Tomó el teléfono y marcó por enésima vez el celular de Agustín, sin respuesta, y luego marcó su propio celular. La voz de la computadora le avisa el número se encuentra apagado o fuera del área de cobertura.
La voz de Guillermo se coló por sus sentidos y levantó la vista. El comisario ingresaba a gran velocidad y con cara de pocos amigos.
-Al fin te encuentro Matías!!! te estuve llamando todo el fin de semana!!
-Si Graziani, disculpame es que perdí mi celular. Pero por qué tanta urgencia...
-No escuchaste mi mensaje?
-¿Mensaje? no...yo no...qué mensaje?
-El sábado tuve novedades y como no tenías el celular prendido te dejé un mensaje de voz en el teléfono fijo de tu casa- Matías abrió sus ojos, estaba seguro que había revisado su contestador y no había ningún mensaje en él. Restando importancia al hecho preguntó -¡Contame! ¿Qué pasó?
Lo llevó a su oficina y antes de poner el disco en el reproductor, le relató la historia que Ángeles y Rafael le habían contado y también le informó que de manera no formal él estaba ayudando a la mujer porque Larralde la acosaba, y también le comentó los resultados de ADN. No podía ser real, Matías sintió una punzada en el pecho de dolor.
-¡Dejate de hinchar Graziani! Me venís a decir que el tipo es un violador... un enfermo que además la está siguiendo, que la acosa y que, para colmo de males vos, estás llevando una investigación paralela a mis espaldas? ¿Y yo tengo que creerte?
-Lo siento Matías, siento no haber confiado en vos.
-Y cómo sabés que lo que ellos dicen es cierto!?-se negaba a creerlo, él no pudo ser tan imbécil.
Guille no contestó con palabras, simplemente encendió el reproductor y le mostró el video. Matías quedó atontado, anonadado al ver el rostro del hombre que lo había hecho tan feliz en el cuerpo de un asesino sin ningún escrúpulo. El aire comenzó a faltarle y palideció de repente.
-Matías, estás bien? ¿Te traigo agua?
Las fichas una a una empezaron a caer. Rememoró los acontecimientos, desde el primer momento, el acercamiento de Agustín en aquel boliche, los mensajes de whatsapp, aquel desayuno, las preguntas sobre el caso...La puta madre pensó. Recordó el estado de nervios que tenía esa noche y cómo lo había tomado por la espalda. Si bien él consintió ese momento, se le revolvió el estómago al recordar la manera en que lo abordó y ese constante balbuceo que no llegaba a entender, era probable que... no, no puede se... sintió el descenso abrupto de su presión arterial. El pecho parecía a punto de explotar...Siguió evocando y en su mente se presentó aquella charla en el automóvil...el regreso a casa y su abrupta desaparición. Poco le costó hacerse en la cabeza una hipótesis de lo que probablemente había sucedido. Él no era un estúpido, enseguida asoció y todo parecía coincidir. Larralde lo había manipulado! a tal punto que inconscientemente intentaba convencerse que no podía ser cierto. Tenía que haber otra explicación. ¡Pero él era un tipo inteligente! Su mente era un torbellino de contradicciones, por momentos no quería creer y buscaba explicaciones absurdas, pero pronto eran refutadas una a una por su propia racionalidad. Los ojos se inundaron de lágrimas y Guillermo lo notó.
-Matías, estás pálido, te puedo ayudar?
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Luego de la muerte de Lessin, Ángeles había heredado el negocio que tenían juntos. Aquel "Empanadas Ariana" que había sido sólo una excusa y una fachada para pergeñar una inteligente y necesitada venganza.
En principio se sintió perdida, y a punto estuvo de vender todo, pero cuando logró superar el impacto de la muerte de su socio y al ver que su hijo, con su nueva familia, se mudaba a Capital para terminar los estudios y recibirse de periodista, dio un giro a su vida, nuevamente y reabrió el pequeño emprendimiento en un barrio tranquilo de Capital, cercano obviamente a donde Diego se había instalado.
Había empezado sola con la ayuda de su nuera y su hijo, pero pronto tuvo que contratar a varios empleados. Tarea en la que había sido asesorada por Rafael en una de las tantas visitas semanales que le hacía.
Esa mañana de lunes en la que se sentía peligrosamente feliz, se dirigió al local tan pronto despidió a Rafael entre besos, abrazos y promesas de volver a verse por la noche.
El día transcurría entre tomar pedidos, organizar la cocina y a los empleados, llamar a proveedores y abastecer el negocio con todo lo necesario para el funcionamiento de la semana que iniciaba.
En esas tareas se encontraba cuando recibió un llamado a su celular.
-Hola Rafa...!-con la sonrisa dibujada en su rostro.
-Hola preciosa! cómo estás?
-Bien! Intentando organizar esto! que es un descontrol... viste lo que dicen... cuando el gato está ausente...
-Los ratones se divierten...-le dijo sonriendo
-Exacto! contame, vos? A qué hora estarías en casa?
-Calculo que tipo nueve estoy llegando, me esperás con algo rico?
-¡Por supuesto! Ahora me tengo que ir a atender a unos proveedores! Te espero en casa! Un beso.-Colgó y siguió con sus tareas.
Luego de dejar todo organizado para la noche, almorzó con sus empleados y se dirigió a casa de su hijo. Disfrutó de una tarde en compañía de su nuera Lucía y su nietita Luna.
-Ángeles... estás cambiada, pasa algo que no sé? -Bajó la mirada con un poco de pudor -Dale! No seas así! Contame ¿Qué está pasando?-la miró sonriente y Lucía se emocionó...-Estás..Con alguien?
-Si...pero shhhh aun no se si da para contárselo a mi hijo. No se cómo lo va a tomar.
-No te preocupes! Con lo celoso que es Diego seguro que mal....pero contame dónde lo conociste!! Dame detalles!
-Es... Rafael-los ojos de Lucía se abrieron cómo dos platos.
-Rafael? El Rafael que yo conozco? Valmora? El ex intendente? Amigo de mi viejo?
-Si nena! Basta... es él!-la emoción inundó los ojos de su nuera-Por favor Lucia te lo ruego, no digas nada a nadie. Esto es muy reciente y no sé en qué terminará- ella asintió con lágrimas en los ojos y Ángeles prosiguió- Ahora me voy a ir, porque quiero preparar una cena especial para esta noche.
-Me pone muy feliz, Rafael es cómo un tío para mi...y estuvo tan cerca tuyo en todo este tiempo! Me alegro sinceramente.
-Lo sé, Lucia Gracias!
Luego de despedirse de su nuera y de llenar de besos el pequeño y precioso rostro de Luna, tomó el trayecto habitual para regresar a su casa. Ya era la noche y después de detenerse en el supermercado continuó su camino. Mientras caminaba pensativa sintió tantos deseos de verlo que se emocionó. Eso no podía ser otra cosa... se estaba enamorando de Rafael... y sus ojos se llenaron de lágrimas. Notó su celular vibrar en el bolsillo del sobretodo y se detuvo, apoyó las bolsas en la vereda y lo sacó. Era él.
-Hola! -dijo con dulzura.
-Estoy viajando aún...me voy a demorar un ratito más si? No cenes sin mí.
-Obvio! yo te espero quedate tranquilo! Rafa...tengo algo que decirte...
-Si, te escucho...
-Creo que... me estoy enamorando.
-Y de quién si se puede saber...?
Ella se sonrió -¡De vos tonto! De quién mas va a ser- el silencio del otro lado la inquietó -Rafa...estás?
-Por supuesto que estoy acá. Me... dejás sin palabras, vos sabés lo que siento por vos. Te agradezco que me lo digas, me dan más ganas de llegar por fin y que me lo repitas mirándome a los ojos.
-Si, lo sé... pero no quería dejar pasar este momento sin que lo supieras...te espero!-Colgó y se sonrió. Luego tomó las bolsas y realizó algunos pasos más. Observó a su alrededor y notó que estaba caminando en esa calle oscura, prácticamente sola por lo que aceleró los pasos. Empezó a sentirse intranquila, sintió su piel erizada y un escozor creciente en su interior. Giró la cabeza hacia atrás y escudriñó el tramo que había realizado. Nadie merodeaba por ahí. Siguió el trayecto a paso rápido. Deseaba llegar a su casa lo antes posible, tal vez lo mejor era tomar un taxi, pero parecía no venir ninguno desocupado en ese horario así que siguió caminando. Intentó sacar de su mente los malos pensamientos. Debía ser el cansancio, desde que estaba con Rafael, prácticamente no dormían, sonrió al recordar lo infatigable que resultaba ese hombre, y, para completar, ese día había retomado el trabajo, era obvio que el cuerpo comenzaba a pasarle factura. Tenía que ponerle un límite y esa misma noche se lo haría saber. Se sonrió ante la expresión que imaginó en él cuando le pidiera que le diera un poco de respiro.
Cuando estaba por doblar la esquina un escalofrío en la columna la hizo voltearse y mirar atrás. Se le hizo un nudo en la garganta. A unos metros de su espalda una silueta oscura caminaba a paso firme.
Reconoció su contorno, y el modo en que caminaba. Podía reconocer ese andar entre mil hombres. Era él. Agustín, y la estaba siguiendo. Muchas veces sintió esa sensación de ser acosada por alguien, que ella suponía era él. Pero ésta era la primera vez que se hacía ver.
Mientras intentaba apurar el paso sentía la adrenalina bombear en su cuerpo. Aguzó sus oídos e intentó oír el sonido de sus pisadas, pero lo único que lograba escuchar eran los latidos de su propio corazón retumbándole en el pecho. Las palmas de las manos sudando, el tórax subiendo y bajando irregular, la respiración descontrolada, las náuseas en su garganta.
Cuando por fin logró oír los pasos cerca de ella giró su cabeza y lo vio atrás suyo. El rostro de Agustín que tanto había amado, en el que se había deleitado incontables veces, se veía empañado por la furia. Si, estaba definitivamente enojado.
Toda la determinación y el convencimiento de que podía enfrentarlo, se desvanecieron apenas pudo ver en ese pequeño movimiento la cara de Agustín. Él la aterrorizaba cómo nadie. Comenzó una carrera en dirección a su casa, y mientras lo hacía rogaba que alguien apareciera en la calle, pero estaba sola. Ahí no había nadie.
Sintió de repente las manos de Agustín tomándola por la espalda y tapándole la boca. Las bolsas del supermercado cayeron al piso y ella intentó zafarse de los brazos que la inmovilizaban.
-Shh shh shh... tranquila amorcito. No quiero lastimarte... te lo juro. Con cuidado voy a sacarte la mano de la boca para que hablemos, pero comportate....si?- ella asintió.
Con rudeza la llevó al jardín de una vieja casa deshabitada y la apoyó contra la pared, clavo sus ojos en ella -Portate bien... repitió- y acto seguido quitó la mano. Sintió su respiración a centímetros de su boca y el olor a tabaco mezclado con alcohol invadió sus orificios nasales. Las lágrimas se deslizaron por sus mejillas y notó cómo sus ojos temblaban fijos en ella.
-No llores... shhhhh. Ahora vos y yo nos vamos a ir juntos lejos... muy lejos, yo sé que vos me amas, sólo que no podés perdonarme, pero yo te voy a ayudar, vamos a lograrlo juntos, y vamos a ser muy felices... ya vas a ver- Se refregó por su cuerpo y deslizó la lengua en su cuello. Ángeles sintió repugnancia al percibir su saliva depositándose en su piel, su cuerpo no paraba de temblar, y al notar que aflojó la fuerza de sus brazos dobló la rodilla y le dio un golpe en la entrepierna. Agustín soltó un rugido y se dobló de dolor mientras ella intentó zafarse y salir a correr. Pero sus manos la alcanzaron, la tomó del cabello y la tiró al piso boca abajo, apoyándole la rodilla en su espalda.
-Hija de putaaa- le susurró en el oído -sabés que me calentás más cuando te escapás de mi.
Ángeles jadeaba de terror, intentaba gritar pero las cuerdas vocales parecían estar paralizadas y sin querer revivió en su mente aquel espantoso momento que había marcado su vida.
-Si te portás bien te juro que no te voy a lastimar.- Sacó de su bolsillo un arma y la apuntó a la cara -¿Te vas a portar bien? -Sofocada por el miedo apenas pudo asentir con un movimiento de cabeza. La tomó del brazo y la levantó, disimulando con su sobretodo, la apuntó y tomándola de los hombros la llevó tres cuadras caminando hasta llegar a un vehículo que ella estaba segura, no era el que solía usar El Pibe. Cerciorándose que nadie estuviera mirando, la obligó a meterse en el baúl del viejo coche y arrancó velozmente.
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alucinante buenísima muchas gracias mara rosas
ResponderEliminarGracias a vos Mara!!!
EliminarWooooow wooooow wooooow!!! Capítulo de aquellos!!! Quedé muy angustiada con ese final... La pobre Angeles víctima, haciendo honor al título de esta historia, de ese loco... Me pregunto cómo saldrá de ésta... Tendrá que intervenir nuestro amado Comisario? Podrá hacer algo Rafael? Ayudará el desilusionado corazón roto de Matías? Qué balde de agua congelada le acaba de caer encima al fiscal enamorado... Se vino a enterar de la peor manera que su noche de amor fue sólo una burbuja de jabón pinchada en el aire... Hasta se quedó sin celular :-( Pero debo decir que amé cómo nos contaste el encuentro íntimo entre Matías y Agustín... Y el pobre ya lo llamó "mi amor"!!! Qué triste... Pero quizás esto le haga pasat de una buena vez y para siempre la obsesión con Pedro y con todos los tipos parecidos a Pedro... Bueno, qué más decirte? Una genialidad el desarrollo de la historia... Me quedo a la expectativa! Clap, clap, clap! Aplausos de pie!
ResponderEliminarUn beso enorrrrrme!
Gracias Fiore!!! Seguramente Angeles saldrá de ésta con un poco la ayuda de todos lo que nombraste....pero aun no esta escrito así que no puedo adelantar nada...veremos...fue duro lo de MAtias...pero más duro va a ser enfrentar las consecuencias de eso!!! Se vienen los ultimos!! Gracias amiguita por estar siempre siempre y apoyarme tanto!!!
EliminarDecime Sil que Guille y Pedro se enteran que Matías se acostó con Larralde y le tiran de las orejas... Por favorrrrrr :-P Me siento en primera fila a ver ese espectáculo!!!
ResponderEliminarOtra cosa: me morí de amor con la escena en que Guille tantea a ver si Pedro está a su lado en la cama y le da ese besito imperceptible... Y después todo lo que se imagina Pedro que Guille está haciendo en el baño y cuando vuelve y le da el beso en la frente... Es tan hermoso verlos tan enamorados! En cambio, revivi con Pedro la angustia de los sobres sospechosos... Menos mal que ahora es diferente!
OBVIOOOO que tanto Guille cómo Pedro se enteran ....jijijiji creo que despues de esto Matias no va a querer ni estar a doscientos metros de Pedro ni de nadie que se le parezca...y ellos...que puedo decirte...creo que despues de varios capítulos apasionados un rato de ternura me pareció lindo!!! Fiore! sos muy genia!!! te quiero
EliminarAhhhhh! Y qué fotaza!!! Lo que es Guilleeeeeeeeee, Dios mío!!! Y la cara de Matías, juajuajua!!!
ResponderEliminarohhhhh ahora entiendo la cantidad de comentarios!!! jajajjaa te quieeroooooooooo
EliminarHay Dios y ahora!!!!
ResponderEliminarVale! ahora veremos cómo salen de ésto...seguramente con la ayuda de nuestros héroes salen todos ilesos!!! Gracias por estar y comentar siempre!
EliminarQue alegria!!! otro capitulo de victimas. Me encanta esta historia Sil. Es atrapante y me gusta la trama. Ahora si se armo el lio ;) No te demores mucho en el proximo. Besos Romina
ResponderEliminarRomi! que bueno que te guste!!!! se vienen los útlimos y prometo intentar no demorar tanto! pero a veces no depende solo de mi....son ellos que se olvidan de contarme!!! Gracias por todo!!!
EliminarQue desilucion espantosa la de Matias cuando se dio cuenta de como habia sido usado por Agustin!!!! La vetdad que me dio un poco de lastima!!!! Alucinante la relacion de Pedro y Guillermo, ese amor no se puede creer !!!Veremos que pasa con el secuestro de Angeles pero gracias a Dios ellos van a poder encararlo juntos!!! Como siempre digo duo romance y policial es atrapante!!! Gracias...Pilar
ResponderEliminarPilar!! tenés razón! horrible desilusión...y bueno...eso le pasa por obsesivo! jaja veremos como salen de esto...Gracias por estar!! beso!
Eliminar¡Ay mujer! ¡Que capitulazo! ¡Que bien narrado! La historia cada día más atrapante...
ResponderEliminar¡Que tristeza me dio Matías! Esa decepción, su inteligencia que le permite al minuto darse cuenta que fue usado. Pobre, nadie se merece algo así.
Agustín, lo mas perverso que existe en la Tierra. Y que peligroso se va a poner ahora que se sabe acorralado.
El amor de Guillermo y Pedro, un encanto! Me hizo volar esa imagen de Pedro acurrucado entre las sábanas, escuchando el ruido de la ducha en el baño, imaginándolo todo y sonriendo... ¡Precioso!
Y el final... Bueno, me quedé asustada, preocupada por Ángeles. ¡Pobrecita! Que horror! Espero que nuestro amado comisario pueda hacer algo por ella...
Sil, impecable lo tuyo. Cada capítulo te superás a vos misma. ¡Aplausos de pie amiga!
Ay San! Gracias! que bueno que les gustó.. te dije por privado que este capítulo me tenía con muchas dudas....es que en esta segunda parte no me esta resultando fácil la parte policial y de suspenso...pero el tiempo ya había llegado y había que hacerlo! Gracias por tu apoyo!!por el espacio y se vienen los últimos capítulos!!! Besos!
EliminarMas guille y pedro! Mas pasión! ❤
ResponderEliminarMe encantó este capítulo! Top five de mis favoritos de V2! Tiene absolutamente de todo... no le faltó nada! Primero, ese fiscal que andaba en la estratósfera hasta que las imágenes del video se encargaron de bajarlo a la tierra, me dio tanta pena... antes me caía mal su obsesión enfermiza por Pedro, pero ahora me compadecí de él porque apenas llegó a disfrutar de esa noche con Agustín y ya se le pinchó el globo estrepitosamente... no le duró nada la felicidad pobre infeliz... ojalá Guillermo no limpie el piso con su cara, porque me imagino que se viene flor de quilombo cuando se entere. Después Angeles, que se manda a declararle su amor a Valmora por teléfono justo antes que el loco se decida a ir por ella, y por supuesto, nuestros amorcitos tan hermosos y enamorados como siempre, disfrutando su mutuo amor en medio de las vicisitudes de un caso que los ha involucrado en forma tan personal. Todo ha sido un lujo de leer, una novela apasionante que nunca se sabe cómo va a continuar... espero que nos deleites prontito con lo que sigue, quiero ver caer a ese psicópata de Larralde, y que todo concluya con mucho amor... no me quiero adelantar, pero sé que nos vas a regalar un final feliz, como se merecen los cuatro. Te mando un super besote Sil, gracias!!!
ResponderEliminarP/D: Por favor, no seas muy dura con Matías que ya está pagando su obsesión con creces! No te da pena con esa carita que pone? jajajaja carita de yo no fui... pobrecitoooo
Mary
jajajaja Mary!! me hiciste reir! justo vos pidiéndome piedad por Matias! si...convengamos que el facherito no era del grupo que había que vengarse! al pobre en el fondo lo queremos...quedate tranquila que después de que Guille lo sacuda un poco se termina su sufrimiento!!! Nuestros bombones cómo en la mayor parte de Víctimas 2 están enamorados más que nunca y el vínculo se solidifica cada vez más... Y llegamos al tramo final! Gracias por tu apoyo y compañía de siempre!! te quiero amiguita!!!
EliminarPara cuando la continuación?? Me gusta mucho víctimas
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