
Matías caminaba las calles aturdido. No podía convencerse aún del engaño. ¿Cómo se había dejado manipular y usar de esa manera? Se sentía un imbécil y tenía razón, se había comportado como uno. Su gran obsesión por Pedro lo llevaba siempre al extremo de su idiotez, se castigaba ¿¡Cómo un hombre podía caer tan bajo?! ¿Qué estaba pensando? ¿Acaso no sabía que no podía reemplazar a alguien por otro...sólo por su parecido físico?
Se atravesó por su mente la figura de Pedro. Además de las cualidades que saltaban a la vista, Pedro era dueño de una firmeza y una convicción en sus valores que no era común encontrar, y él intentó hallar en una semejanza, pura y exclusivamente física, aquello que sólo formaba parte de la esencia de su persona. Pedro era Pedro. ¡Qué estupidez había cometido! Lo peor de todo es que aún no lograba convencerse... ¡Cómo lo había enredado!
Repasaba en su mente cada momento y llegó a la terrible conclusión que fue él mismo que se metió solito en la boca del lobo. El Pibe no había puesto casi NADA de su parte, a excepción de un poco de tiempo y de esa sonrisa que derretía hasta los glaciares. Eso era lo más triste de todo, que el mérito era pura y exclusivamente suyo.
Luego de caer en cuenta del engaño, Matías había intentado hacer algo para compensar su gravísimo error. Pidió la unificación de las causas, y realizó un par de llamadas apresurando el resultado de las pericias pendientes. Y después le llevó el resto de la tarde terminar de aceptar lo que para ese momento era una obviedad. Agustín lo había engañado... descaradamente.
Regresó a su casa después de caminar calles y calles, casi no pudo cenar y a punto estaba de acostarse cuando sonó el teléfono de su domicilio.
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Rafael apuró el viaje lo más que pudo. No veía la hora de llegar de una vez y fundirse a ella en un abrazo apretado. Después de aquella confesión, la adrenalina lo sobrepasaba... lo estaba logrando... aún no podía dimensionar la emoción que lo embargaba, es que nunca pensó que lograría conquistar su corazón tan rápido, y simplemente siendo él mismo, sin esfuerzos, siendo pura y exclusivamente Rafael.
Aumentó la velocidad al entrar en la autopista, activó el manos libres e hizo la llamada sin respuesta. Se sonrió pensando que debía de estar entretenida en la cocina y aceleró aún más el vehículo.
Ya estaban dando las diez de la noche cuando llegó. Aparcó en la puerta de la casa de Ángeles y bajó corriendo, hizo sonar el timbre, sólo para anunciar su llegada y luego utilizó la llave que guardaba en su bolsillo. La casa de Ángeles estaba a oscuras y su corazón se detuvo por unos segundos.
-Ángeles?- dijo en voz alta -Hola!! Preciosa! Dónde estás??- Encendió las luces y se dirigió a la cocina. No había indicios que estuviera cocinando, incluso el ambiente estaba frío y todas las ventanas permanecían cerradas cómo si ella no hubiese llegado a casa en todo el día. Comenzó a subir la preocupación en su interior, una pequeña molestia que intentó acallar. Atravesó el pasillo y abrió la puerta de su dormitorio. Todo se encontraba en las condiciones que lo dejaron en la mañana. Tomó su celular y marcó su número, sin respuesta. El miedo lo inundó. Llamó a su negocio dónde le informaron que desde el medio día no habían tenido novedades de ella. Volvió a hacer la llamada a su teléfono personal y al no recibir respuesta llamó a la casa de Diego.
-Lucía, mi amor cómo estás?
-Rafa! Hola, que sorpresa escucharte...
-Si… disculpame la hora pero estoy un poco preocupado, estoy buscando a Ángeles, quedamos en vernos esta noche y no está en su casa, ni contesta el celular, vos... sabés algo?
-Estuvo toda la tarde acá, conmigo, pero tipo ocho y media me dijo que volvía a su casa porque había quedado con vos en cenar y quería pasar por el supermercado... A esta hora debería estar ahí...
-Si, lo mismo pienso yo... Decime Lucía, Diego está en casa?- No terminó de decir eso que Diego estaba al teléfono.
-Rafael, cómo estás? ¿Pasó algo?
-Estoy preocupado por tu mamá Diego, ojalá esto sea una falsa alarma pero honestamente no creo...
Luego de contarle a Diego la situación volvió a marcar su número... nada. Cortó el teléfono y con las manos temblando y un nudo en la garganta llamó a Guillermo.
-¡Valmora! ¡Qué sorpresa! Estaba por llamarte! Tenemos novedades...
-Lamentablemente yo también...
Veinte minutos más tarde Guillermo y Pedro llegaron a la casa de Ángeles para acompañar a Rafael. Diego y su mujer ya se encontraban ahí y ni bien Guille entró Rafael se levantó.
-Guille, pudiste averiguar algo?
-Llamé al fiscal, está en camino, quedate tranquilo.
-Ojalá pudiera Guille.
Pedro se acercó y abrazó a su amigo. -Vení Rafa, vamos a preparar café, esto va para largo.
Entretanto, Graziani hablaba con Lucia que fue la última persona que la vio ese día.
-Lucía no?- Ella asintió con los ojos enormes llenos de miedo y preocupación-recordás si te dijo para dónde iba? Si venía directo, si tenía planeado pasar por otro lado?
Lucía negó con la cabeza -Ella me dijo que se venía para su casa pero que antes pasaba por el supermercado- las lágrimas rodaron por su rostro -Me dijo que quería preparar un cena especial para ella y Rafael- Diego clavó su mirada en ella y se levantó dirigiéndose a la cocina.
-Pedro, si la pierdo... yo, no sé que voy a hacer, hablé con ella hace poco más de una hora, me contó que estaba en camino, que iba a preparar una cena para nosotros- se le entrecortó la voz de la emoción -Me dijo que estaba enamorada de mi- con lágrimas en los ojos se tiró sobre el hombro de Pedro, que lo abrazó y lo contuvo mientras Diego se quedó en la puerta escuchando con asombro.
-Rafa, qué está pasando, me parece a mi o yo me perdí de algo?
Rafael lo miró, se corrió las lágrimas con el dorso de la mano y procedió a contarle todo, con lujo de detalles, desde la sutil persecución que ella experimentaba hacía tiempo hasta el comienzo de su relación. Recién en ese momento Diego terminaba de entender la desesperación de Rafael y se acercó más a él.
-Siento mucho que te enteres de esta manera, Diego...
-Pero no entiendo... ¿La seguían y no me dijo nada?
-Ella no quería preocuparte- Diego tomó aire entrecortado y él trató de contenerlo, luego tomándolo de los hombros y mirándolo a los ojos le dijo-Creemos que la tiene Agustín.
-Agustín?- los ojos de Diego se llenaron de furia- Ese hijo de puta no se cansa de arruinarle la vida?
-Tranquilo Diego... tranquilo- dijo Pedro y en ese instante el sonido del timbre los sobresaltó.
Pedro se dirigió a abrir la puerta seguido por ellos y se encontró con la triste figura de Matías del otro lado.
-Buenas noches Pedro- pasándole la mano.
Sin emitir sonido Pedro lo dejó entrar y Matías recorrió uno a uno los rostros desesperados de todos.
-¿Hace cuánto que desapareció?
-El último en hablar con ella fui yo... hace alrededor de dos horas- dijo Rafael poniéndose al frente.
-Guillermo?!- Dijo el fiscal en tono de advertencia -¿Podemos hablar en privado?
En silencio Guille se dirigió a la cocina, atrás lo siguió Matías, y Pedro. El fiscal hizo un gesto de descontento por la presencia de Pedro a lo que él respondió -Ni se te ocurra que me voy a mover de acá Matías, no confío en vos.
Matías bajó la mirada y asintió -Está bien, me lo merezco. Pero Graziani... me llamás desesperado por la desaparición de una persona que hace dos horas no la encuentran... ¿Vos me estás tomando el pelo?- era evidente que el fiscal no dimensionaba la peligrosidad de Larralde.
Guille tomó aire profundo -Matías... no podemos esperar veinticuatro horas, esa mujer está en peligro! Yo sé que vos no terminás de entenderlo, pero es que ese hombre es capaz de cualquier cosa y además está obsesionado con ella- Matías lo miró fijo en silencio -Lo que no entiendo es cómo mierda se enteró que estábamos a punto de agarrarlo, no puede ser casualidad... que yo reciba ese video, vos mandes a unificar las causas y hoy desaparezca Ángeles. Acá hay gato encerrado... De alguna manera se enteró, o hay un buchón o el tipo es vidente- Matías miraba el piso en silencio con un gesto extraño y Guillermo lo miró con asombro -Matías... vos sabés algo que no me estás diciendo...?
-Yo? no...Yo...-tomó aire entrecortado, lo retuvo por unos segundos y luego lo soltó en un suspiro prolongado.
-No me pongas nervioso, querido, hablá de una vez!
Matías lo miró y comenzó el relato. Les contó todo lo que había ocurrido, desde el primer acercamiento de Agustín, hasta ese sábado por la mañana. Incluyendo la hipótesis de porqué Larralde se había ido de su casa de esa manera.
Mientras contaba lo sucedido Guillermo lo miraba azorado, incrédulo, sin entender bien lo que estaba tratando de decir y la vista de Pedro iba de uno a otro deliberadamente, cómo a la espera de su reacción ante lo que Matías venía dando a entender.
Cuando hubo terminado de contar todo, Guillermo, que mantenía su mirada fija en el fiscal sin emitir sonido, tomó aire con un poco de dificultad y su rostro se fue desfigurando. Pedro levantó la mano de repente, cómo queriendo poner un freno a la furia que vio en sus ojos y dijo -Mi amor tranquilo, por favor, no pierdas los estribos- Todo pasó a gran velocidad, Guillermo se puso de pié y tomó a Matías de la solapa de su impecable traje gris, lo levantó en el aire y lo golpeó contra la pared hablándole a toda voz y a centímetros de su cara.
-¡Sos un pelotudo Matías! ¡¡¡Que pelotudo que sos!!! ¡No sé si matarte o tenerte lástima! ¡¿Te das cuenta que me cagaste la investigación y todo por una calentura!? ¡Te voy a cagar a palos, Matías!- mientras las lágrimas rodaban por el rostro del fiscal que, en silencio, solo atinaba a bajar la vista.
Pedro intentaba tranquilizar a Guillermo -Mi amor, por favor, soltalo, no te olvides que es un fiscal de la Nación.
-Era! un fiscal, Pedro... era! ¿Vos te das cuenta lo que "te" hiciste Matías...? Te voy a hundir... Te lo juro, te voy a hundir tan profundo que no te van a dar un caso más en tu vida!- Olazábal lloraba casi desconsoladamente, todo por lo que había luchado en su vida se desmoronaba. No dudaba que se lo merecía, sabía que lo que había hecho no tenía nombre y eso era lo que más lamentaba.
-Guillermo basta! Soltalo! No es momento para echar culpas, hay que hacer algo para encontrar a Ángeles y tal vez Matías nos puede ayudar- En ese momento largó el saco y lo miró con desprecio. Pedro se interpuso entre ellos separándolos con las manos y miró a Matías con seriedad -¿Estás dispuesto a ayudarnos?- Él asintió mientras Guillermo giró su cuerpo intentando no tirarse encima y llenarle la cara de dedos. Se tomó la cabeza con ambas manos e intentó concentrarse para tratar de armar en su mente una estrategia para encontrar a Larralde. Caminó de un lado a otro con las manos en la cara, cómo buscando una salida que no veía que existiera. Pedro intentaba pensar de la misma manera cuando Matías tomó la palabra.
-¿Por qué no allanamos la vivienda de Larralde?, pensaba pedir eso mañana pero dadas las circunstancias lo voy a firmar ahora, y vos Guille, llamá a Beto, hoy está de guardia, pedile que investigue todas las propiedades que están a su nombre, no creo que la tenga en su casa- Guille lo miró y mordiéndose el labio inferior, soltó una risa burlona mientras Matías bajaba la cabeza avergonzado.
-Es lo mínimo que podés hacer Matías! Tocá todos tus contactos, llamá al servicio de inteligencia o al mismísimo ministro de seguridad, pero solucioname esto... por ahí tenemos suerte y lo agarramos en su casa.
-El Pibe está desaparecido, eso te lo confirmo yo. Intento comunicarme con él desde el sábado y sospecho que me robó el celular- La mirada de Graziani, cortaba el aire, y negando con la cabeza dijo- Si a esa chica le pasa algo te juro que no te va a alcanzar la vida para arrepentirte, así que empezá a rezar.
-Basta Guillermo!-dijo Pedro -Dale Matías, movete! en estas circunstancias unos minutos pueden costar caro.
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Ángeles abrió los ojos sobresaltada, con la idea de que una espantosa pesadilla estaba acechándola. Alrededor la oscuridad. Giró la cabeza tratando caer a la realidad. No, eso no era una pesadilla y ella estaba en un lugar extraño, a oscuras. Tenía los brazos atados atrás y estaba sobre un pequeño sofá, una tela gruesa cubría su boca.
Su respiración comenzó a alterarse, el lugar además de oscuro era frío, cerrado y húmedo, casi hermético. Intentó focalizarse en un punto y acompasar sus latidos. El llanto inundó su garganta.
Una vez que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad del lugar, con cuidado intentó moverse para poder ver la pequeña habitación. Agudizó sus sentidos, trató de percibir los olores y los sonidos. A lo lejos se oía un apenas perceptible, pero constante murmullo. Alguien estaba hablando en alguna habitación contigua. Era la voz de Agustín. Tomó aire y volvió a hacer silencio.
Entretanto Agustín tenía una pelea con sus fantasmas.
-La tenés que matar Pibe, nos va a hacer mierda a todos- le decía Lucio.
-Calláte! Ni lo insinúes! No le vamos a tocar un pelo, ella no nos va a hacer daño... Ella me ama...
-Sos tan boludo Pibe...! Ella no te ama, nunca lo hizo... Se fue con Rafael. Como siempre, te ganó la partida y vos sos apenas una sombra de él!-hablaba Julito Castro.
-Basta! Bastaaaa!-Agustín estaba tirado en el piso con las manos tomándose la cabeza aturdido.
Un estrepitoso sonido proveniente de la habitación lindera lo sacó de la ensoñación. Se puso de pié y abrió la puerta que mantenía con llave.
-Nooo mi amor! Te vas a lastimar- se acercó a ella que estaba tendida en el suelo -Vení que te ayudo, tenés que portarte bien, no quiero inmovilizarte más- La tomó en los brazos y volvió a tenderla sobre el sillón. Acto seguido le besó la mejilla y volvió a salir.
Ángeles se sentía llena de terror. Debía pensar. ¿Cómo escapar de ahí? Se detuvo por un momento a observar a su alrededor. El lugar era una gran sala, oscura, gélida, las paredes pintadas en un negro descascarado, del techo caían pedazos de cielorraso y se podía observar por partes una armazón de metal, parecía una estructura firme, pero no común. ¿Dónde estaba?
En una banqueta más alejada divisó su sobretodo, se puso de pié con dificultad y a los saltos llegó hasta él, de espalda, intentó tantear por si su celular se encontraba aún en el bolsillo. ¡Qué ilusa! Se olvidó que Larralde no era ningún boludo! Y ella lo sabía bien. Se tiró nuevamente en el sofá.
En su mente se presentó la imagen de Diego, su pequeño gran hombre! tantos años desaprovechados, tan pocos momentos compartidos, desde que le dijo la verdad no se habían separado más, y ella, intentando borrar la ausencia de veinte años se había convertido en su apoyo incondicional. Diego se había transformado en un gran adulto, responsable, decidido, íntegro, y estaba con la mujer que amaba, estudiando la carrera que lo apasionaba, viviendo la vida que había elegido... No se había podido despedir de él, la angustia creció de repente... Los ojos se llenaron de lágrimas.
Su pequeña Luna, al menos había podido verla, le había regalado toda una tarde de risas y atención. Qué triste perderse su crecimiento también. Y Rafael... ya se habría percatado de su ausencia... Recordó esa necesidad de confesarle a la distancia sus sentimientos... ¿Será cierto que uno sin querer se despide de las personas que ama? Mi amor...
Evocando los rostros de sus seres más amados, y cobijada bajo su sobretodo, se rindió al sueño.
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El martes amanecía en la jefatura y nadie había descansado. Durante la madrugada allanaron la casa de Agustín, obviamente no lo hallaron y por la manera en que encontraron todo, la ausencia sería larga. Los placares desordenados, casi sin ropa, cosas tiradas por el piso, la caja fuerte abierta con algunos papeles desparramados que tomaron para estudiar. Pero nada que dijera dónde se hallaba el habitante de ese departamento, por lo que regresaron con el ánimo por el suelo.
Beto había averiguado las propiedades que tenía a su nombre y para su sorpresa solo tenía dos. El departamento en Capital, y su casa de Ingeniero Márquez, así que hacia allí apuntaron la investigación. Guillermo no se encontraba para nada entusiasmado pero no tenían muchos lugares para empezar y conservaba la esperanza que, aunque sea, hallaran algo que los llevara a atraparlo.
-Pedro!
-Hola mi amor! ¿Cómo va todo? ¿Alguna novedad?
-Seguimos trabajando... Decile a Rafael...
-Espera… Que te pongo en alta voz
-Escuchame Rafa... necesito que me contactes con gente de Ingeniero Márquez, en lo posible gente de tu confianza, estamos organizando un operativo para viajar, y toda ayuda va a ser poca, creemos que puede tenerla por esos lugares.
-Dale Guillermo contá con eso, ahora me comunico y después voy, nos vemos allá.
El mega operativo se organizó y en menos de una hora Guillermo, Matías y los mejores agentes emprendían viaje.
Entretanto Pedro y Rafael, ingresaban al viejo e histórico edificio de la municipalidad de Ingeniero Márquez. Toda la muni se vio revolucionada por la presencia del ex intendente Valmora. La primera que casi cae desmayada al verlo fue Pelusa.
-Ayyy mi amor!! ¿Cómo estás? Tanto tiempo, me tenés abandonada-le dijo colgándose de su cuello.
Luego de abrazarla con tanto amor que no le cabía en el cuerpo, Rafael pidió hablar con la nueva intendente del municipio.
Laura Galeno, ex concejal por la oposición, y ex pareja de Agustín Larralde, ahora ocupaba el sillón que meses atrás había dejado vacío Rafael. De un primer momento le ofreció no solo apoyo de la policía local sino también, la sala de reuniones para trabajar con el grupo especial que estaba en camino y toda la ayuda que ella, siendo vieja conocida del Pibe podía ofrecer.
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-Buenos días mi amor! Mirá el desayuno que te preparé- dijo Agustín entrando a la sala donde tenía cautiva a la mujer.
Ángeles estaba despierta pero prefirió fingir que no lo estaba, solo bastó que él se acercara e intentara una caricia en su rostro para que ella sobresaltada por el roce, abra sus sorprendidos y asustados ojos. Lo observó en silencio con los ojos temblando mientras Agustín quitaba el paño que cubría su boca
-Mi amor... No me mires así, vení sentate, tenés que alimentarte, ponerte fuerte para que podamos huir juntos- Usaba un tono dulce y complaciente y ella pensaba que unos meses atrás hubiese caído rendida ante la ternura de ese hombre. ¡Cómo la había engañado!
Sin emitir palabra se sentó y clavó sus pupilas en él. -¿Qué querés Agustín? ¿Para qué hacés todo esto?
-Cómo para qué, linda. Porque te amo, y quiero que pasemos el resto de nuestra vida juntos. Yo sé que no te es fácil perdonarme, pero por eso estamos acá, dónde todo empezó. Tenemos que hacer las paces con el pasado para poder vivir el presente y mirar hacia el futuro- Ella lo observaba incrédula. - Acá,- mirando a su alrededor -es dónde te conocí, dónde te vi por primera vez y me enamoré perdidamente de vos. Aún hoy me acuerdo de aquel día.
Ella vio todo su entorno, Agustín estaba jodidamente loco. Ella no recordaba haber estado nunca en ese lugar.
-Esa noche, cuando nos conocimos, no me registraste.- Hizo una sonrisa irónica -Estabas demasiado "embelesada" por Patita y sus ricos y codiciosos amigos- Las lágrimas comenzaron a deslizarse por las mejillas de la mujer. ¿Hablaba de aquella noche? Él acercó su dedo e intentó correrlas mientras la miraba con ternura -Shhhhh preciosa, no llores... Shhhhh, es por Diego no? No te preocupes, una vez que estemos organizados e instalados lo llamamos y los llevamos con nosotros, por fin vamos a poder armar la familia que tanto deseamos, juntos mi amor.
Ella seguía mirándolo sin entender. -¿Vos crees que después de saber lo que me hiciste yo me voy a ir con vos? ¿Qué tenés en la cabeza? Me parece que tanto alcohol y tantas drogas te quemaron las neuronas Agustín, nunca...¡NUNCA! voy a estar con vos por decisión propia, podés tenerme atada, encerrada, incomunicada el tiempo que quieras, yo no te voy a perdonar. Es más…- le dijo poniéndose de pié y provocándolo con el cuerpo - acá me tenés, podés volver a violarme las veces que quieras, eso va a ser lo único que vas a obtener de mi.
El rostro de Larralde trocó de repente y los rasgos se volvieron duros. Levantó una mano y la golpeó en una de sus mejillas dando vuelta su cara y tumbándola al suelo por la fuerza. La observó por unos instantes mientras ella se reponía del golpe, un hilo de sangre se deslizaba por la comisura de sus labios. Luego aflojó su semblante, nuevamente sacó un pañuelo y secándole la sangre le dijo -Eso lo decís ahora mi amor, pero estoy seguro que podemos lograrlo.- Cómo metido en una burbuja Agustín le sonreía - Ahora basta de charla! Dale! Desayuná, te traje café bien caliente, está muy frío acá.
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En la sala de reuniones de la municipalidad, todos intentaban encontrar un lugar en el que pudiera Agustín tener a Ángeles. Tenían sobre la mesa un mapa de la pequeña localidad y revisaban incansablemente sobre él. Ya habían allanado su casa, interrogaron a cuanta persona pudiera conocerlo, revisaron la capilla y hasta la casa aquella que Lessin compartía con Ángeles, pero no habían tenido resultados positivos.
Rafael se encontraba sentado, con la mirada perdida, invadido por una sensación de desazón que casi no lo dejaba respirar. La desesperanza comenzaba a aumentar y la angustia era tan grande que no podía pensar.
Pedro lo contenía incansable, mientras Guillermo daba vueltas y vueltas buscando en su mente ideas para hallar a Ángeles, pero la realidad era que estaban trabajando sin ninguna base donde apoyarse, a excepción de su propia intuición.
Graziani se perdió por unos momentos en el rostro de Rafael, no hubo necesidad de preguntarle, sabía perfectamente lo que estaba sintiendo, conocía los estados por los que pasaba en carne propia, y se le cerró el pecho al rememorar aquellos momentos en que su amor estaba en manos de aquel despiadado asesino. De repente se puso de pié y se dirigió hacia la puerta de la oficina mirando a Pedro y haciéndole un gesto... Como si estuvieran en sintonía, Pedro se puso de pié y se marchó tras él.
Salieron de la municipalidad y caminaron por el parque que se desplegaba frente al edificio. Guillermo apoyaba una mano en su hombro y Pedro caminaba con sus manos en los bolsillos.
-Mi amor, Rafa no da más. Tengo miedo por él y la verdad que por ella también.
-Lo sé Pedro, lo sé... Te juro que estamos haciendo todo lo humanamente posible. Acompañalo, contenelo, sé... perfectamente las cosas que pasan por su cabeza en este momento, tratá de no dejarlo solo- Por un momento se hizo un silencio entre ellos.
-Guille... nunca hablamos de cómo te sentiste mientras estaba secuestrado...
-Mmmm... No... No es algo que quisiera recordar.
-¿Vos sabés que las cosas que no se hablan, que no se dicen, tarde o temprano explotan por algún lado no?
-Mi amor... yo estoy bien, si te deja más tranquilo solo voy a decirte que estuve a punto de cometer una locura.
Pedro abrió grandes sus ojos marrones -Tranquilo? No...Tranquilo no me deja ¿Cómo es eso? y ¿cómo es que nunca me lo confesaste?
-Fue sólo un momento, me sentí como en caída libre y en lugar de aferrarme a cualquier cosa que pudiera encontrar me dejé caer... Por suerte para mi, un amigo de esos que casi no existen me tomó de la mano y me sostuvo en mi caída, me levantó y me hizo dar cuenta que valía la pena el intento...-giró su rostro para mirarlo con dulzura -Y menos mal que lo hizo... mirá si no, de lo que me estaría perdiendo- se detuvo y le hizo una leve caricia en la frente. Pedro cerró sus ojos disfrutando el roce y al abrirlos se fundió en ese choque de miradas. Luego lo atrajo hacia a él y lo abrazó, y mientras acariciaba su espalda le dijo -Por eso te digo, mi amor, acompañá a Rafael porque en estos momentos el debe sentirse morir.
Pedro se soltó del abrazo y lo miró a los ojos -Por supuesto que lo voy a acompañar, eso no me lo tenés ni que decir, pero toda esta situación, el hecho de estar viviendo todo esto, desde el otro lado, reavivó en mi cierta sensación de tristeza, como un vacío muy grande, una angustia, no se...-le dio un pequeño beso en la comisura de sus labios -Imaginarte a vos en esa situación y además con toda la responsabilidad en tus manos...-negó con la cabeza -Lamento que hayas tenido que pasar por eso solo... Te amo y te admiro, no se si yo hubiera podido...
Se abrazaron con fuerza y luego Guille se soltó y volvió a tomarlo del hombro para seguir con el paseo.
-Pedro, necesito tu ayuda, vos tenés experiencia con estas cuestiones... mierda! Tenés en máster en sicología forense... pensá... ¿dónde la puede tener?
-Es que me faltan datos, no me termino de hacer un perfil sicológico de Larralde- hizo silencio por un momento -Igual mi amor, vos sabés que los lugares en los que están buscando son demasiado obvios no?
-Y si, pero por algún lado había que empezar...
-Se me ocurre que tal vez si hablo con algunos de sus conocidos y repaso mis sesiones con Ángeles puede surgir algo.
-¿Vos podrías intentarlo?
-Obvio que si mi amor... Dale, volvamos!
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De regreso en la comisaría, ingresaron a la oficina que se les había habilitado para trabajar y grande fue la sorpresa cuando encontraron al personal guardando todo y casi listos para emprender la vuelta a Buenos Aires.
-¿Qué significa esto? Inquirió en tono autoritario.
-No se comisario, el fiscal dio la orden de que guardemos todo, que esto era una pérdida de tiempo.
-¡Matías!-miró a su alrededor- ¿Dónde está?
-En el despacho de la Intendente.- Se encaminó con prisa y dando dos golpes en la puerta ingresó a la oficina.
-¡Escuchame tarado! ¿No habíamos quedado que las ordenes acá las daba yo?- Lo increpó.
-Eh eh eh Graziani, calmate, estás frente a una dama, que además ocupa un cargo importante, no seas mal educado. Tomé esa decisión porque la verdad es que no tenemos ningún motivo para permanecer en este lugar. Lo más probable es que el Pibe esté muy lejos. No va a venir justo acá.
-Justamente le estaba diciendo...- tomó la palabra Galeno -que no se apuraran. No existe un lugar que el Pibe maneje mejor que éste, si lo conozco un poco, Agustín tiene a la chica acá.
En ese momento ingresó al despacho Rafael y a los gritos agarró a Matías del cuello de su camisa -¡Escuchame pelotudo! ¡Qué estás haciendo!
-¡Por favor! ¡¿Podemos tranquilizarnos un poco!?- dijo Pedro en voz alta -Rafa acompañame, tengo una idea y necesito tu ayuda- Rafael soltó al fiscal y mirándolo de manera amenazante salió detrás de su amigo.
-Vamos, Rafa... necesito que me cuentes todo lo que sabés de Agustín, por lo que se, no existe nadie que lo conozca mejor que vos.
-No se Pedro, eso era lo que yo creía, pero el Pibe Larralde que yo conocí no hubiera matado ni una mosca.
-Vení, acompañame al auto que busco mi maletín.
De regreso al edificio, Rafael pidió a Pelusa un lugar para trabajar tranquilos y ella los llevó al que había sido el despacho de Larralde y que se encontraba sin uso.
Se sentaron en el escritorio y Pedro abrió su maletín para buscar su mp4, al hacerlo lo primero que encontró fue aquella grabación de la entrevista que Diego, buscando el pasado de Agustín, hizo al médico que lo había tratado en la clínica de rehabilitación y que él nunca terminó de escuchar.
-¡Genial! ¡Lo traje! Vení Rafa, vamos a oír esto- y entonces encendió el reproductor.
-Mirá... cuando se produce un hecho de violencia, sea física o mental, podemos analizarlo desde dos ángulos, las víctimas y los victimarios... Victimarios pueden ser muchos, pero las víctimas son infinitas... Tenés la persona que sufre la agresión, su familia, sus amigos... La comunidad... O sea, víctimas podemos ser todos, incluido el victimario. Si yo pongo una bomba debajo de esta mesa el victimario soy yo... pero explotamos los dos...
-Cuál fue la tragedia detrás de Larralde?
-Fue un caso de abuso sexual, hace más de veinte años.
-Abusaron de Larralde?
-No… No, la bomba la puso él, pero también le explotó. Yo del caso no te puedo decir demasiado, sólo que eran dos chicas.
-¿Se acuerda el nombre de alguna de ellas? ¿Alguien con quien pueda hablar?
-No... No, te repito yo del caso no sé demasiado. A Agustín le costaba mucho hablar de esto conmigo. Lo único que sé es que él estaba con sus amigos...
-¿Qué amigos? ¿Valmora?
-No, no, yo no sé. Lo que sé es que sus amigos encontraron a estas dos chicas y las llevaron hasta el río, y después lo presionaron a Agustín para que se sume... para que abuse de ellas.|
-Nadie te puede obligar a hacer algo que no querés.
-Es un poco más complejo que eso... Lo que sí sé, es lo que esa bomba le hizo a Agustín, el alcoholismo, la cocaína, son puertas que no abre cualquiera.
-¿Se hizo adicto por la violación?
-Se hizo adicto por sus amigos, por el odio y el resentimiento que le generaron, por haberlo llevado a un punto del cual no podía volver, vos pensá que estamos hablando de un chico de quince años...
-Un chico de quince años que creció y hoy puede ser presidente...
-Mirá, no creo que te sirva de consuelo pero no hay mucha impunidad en la vida de un adicto.
Apagó el aparato y clavó su mirada en Rafael -¿Qué pensás?
-Pienso que cuando regresé de mi viaje, enseguida noté el cambio en Agustín, lo que dice el médico es cierto, hubo un antes y un después en su vida a partir de ese hecho, que hasta hace poco yo desconocía...
-Es decir que para Larralde esa violación fue cómo una bisagra. Seguramente ese es el momento dónde su personalidad hace un quiebre y se disocia. Sumado al abuso de drogas, esto dio origen a una doble personalidad. Por un lado aquella que todos conocían y que resultaba tan cautivante, el bueno, el carismático y la otra, la que es capaz de todo con tal de cumplir con sus objetivos.
-Mirá Pedro, todo bien. Pero esto, es decir, entender sobre la personalidad de Agustín en qué nos puede ayudar a encontrar a Ángeles...?
-Es lo que trato de pensar Rafa dame un minuto... No sé, probablemente con este secuestro él intenta recuperar parte de su pasado, tal vez, en su delirio él cree que lograr el perdón de Ángeles lo ayude a reconciliarse con él mismo... ¿Vos sabés en qué lugar ocurrió la violación?
-Por lo que me contó Ángeles fue en el río, saliendo del boliche al que solíamos ir de pendejos...-Se hizo un silencio entre ellos y de pronto, como si estuvieran conectados entre si, se miraron fijamente y ambos dijeron a la vez.
-¡¡¡El Oro del Rin!!!
------------------------- Continuará-------------------- ------
HAY MI AMOR QUE HERMOSO DESCRIBIS.....YO PUEDO VIVIRLO...PUEDO VERLO A TODOS....SENTIRLOS Y SOBRE TODO AMARLOS.....QUE FICS TAN ORIGINAL.TAN BELLAMENTE ESCRITA.....LLENA DE TERNURA Y DE SUSPENSO.....SOS UNA MARAVILLA.....LEERTE ES UNA DELICIA....ESE PEDRO Y ESE GUILLE TAN AFERRADOS EL UNO AL OTRO....ESE POBRE TARADO DE MATIAS .....ESE VALMORA SUFRIENDO ESE HDP ÍN. HACIENDO DE LAS SUYAS...TODO UNA MARAVILLA ....TE AMO HIJA Y NO DEJES DE Escribir......beso......
ResponderEliminarhola Abu! que alegría me das... la parte criminal/policial me encanta escribirla pero me llena de inseguridad/ansiedad asi que celebro que te haya gustado!! besos y gracias por la compañía
EliminarQue decir... Estoy fascinada con este policial. Como manejás el suspenso es una maravilla, y los tiempos también. En cada momento están pasando cosas de alto impacto, el capítulo tiene ritmo, cohesión y coherencia. Sil, te estás convirtiendo en una nueva Agatha Cristie! Indudablemente, el policial es lo tuyo. La parte pericial es impecable, irreprochable.
ResponderEliminarLeer es lo mismo que ver, la historia te atrapa en el primer renglón y te la devorás mientras vas viendo y escuchando todo.
Ahora, que locura que ese perverso halla encontrado la manera de secuestrar a Ángeles! ¡Ay Matías - diría Guillermo- no se si matarte o tenerte lástima! ¿Cómo pudiste caer en semejante trampa?
Genial la simbiosis que se crea entre Pedro y Rafael para llegar juntos a la conclusión de donde puede tener Agustín secuestrada a Ángeles. Que Dios y tus musas los iluminen para que lleguen a tiempo. Sedienta de la continuación te dejo los aplausos mas fuertes Sil! Maravilloso capítulo! Gracias por este regalito que alegra el domingo... ¡Besossss!
que lindo comentario San! gracias por siempre animarme a seguir...a pesar de mis ataques de inseguridad jeje...ya a esta altura no debería pasarme pero me pasa...:( cómo siempre se agradece el espacio...las devoluciones y los aplausos...no se si da para tanto pero GRACIAS! besos
EliminarAme y voy a amar siempre Víctimas, silbarby sin palabras te aplaudo besitos An:
ResponderEliminarGracias An!!! que lindo que te guste muchas gracias por decirmelo...por leer y por comentar...
EliminarNo me imaginaba que Agustín la tuviera cautiva en El Oro del Rin... Estoy fascinada con esa descripción enferma y disociada de su personalidad... Ese por un lado tratarla amorosamente y por otro bajarla de un sopapo... Y ni que hablar del diálogo con los fantasmas... Muy muy logrado.
ResponderEliminarMatías pobrecito, ya perdió toda autoridad y respeto, tener que soportar que Guille le diga "tarado" al fiscal de la nación delante de la intendente... Qué bajo cayó (y yo me siento un cachitin responsable, jajaja) pero es verdad... Cómo pudo pensar que porque se le parecía, Agustín tenía los atributos de Pedro? Pedro es Pedro eternamente y Matías, lo lamentamos, pero para vos está vedado...
Me emocionó mucho ese diálogo entre nuestros amores a la orilla del río, esa confesión por parte de Guille de lo que intentó hacer con su vida cuando Pedro estaba secuestrado...
Esta historia es un lujo, supongo que ya en el próximo cae Agustín y rescatan a Angeles... Así que lo espero muy ansiosa!!!
Beso enorme querida Sil!!!
hola Guille!!! GRACIAS por seguir acompañandome siempre como toda una mosquetera!!! Yo creo que Agustín tiene un severo trastorno de personalidad...estuve leyendo mucho para poder escribir...esos dialogos con los fantasmas típicos de los últimos capítulos de Entre Caníbales no podían faltar...y muestran muy bien el estado en el que se encontraba este hombre que parecía todo un Señor y resultó un loco de atar! #tenombroresponsable de la situacion de miercoles que vive MAtias! totalmente Fiore! jajaja el próximo es el anteúltimo!!! GRACIAS!!! te quiero mujercita!
EliminarEl momento tan esperado llegó y la verdad que me asombró la actitud de Agustin, no me imaginaba que estaba tan desquiciado! Yo que Ángeles, le sigo la corriente... A los locos no hay que contradecirlos, cuando lo enfrentó pensé que la mataba a golpes! Justamente la salvó la locura del tipo... Me dio pena Matias, lo siento porque no es malo, es boludo simplemente. Y Valmora también me da pena, pero estoy segura que todo va a salir bien... Qué pluma impresionante Sil, es perfecta la forma de narrar y el ambiente que creaste. Un beso enorme y a esperar lo que sigue que cada vez es más atrapante! Mary
ResponderEliminarHola MAry! seeeeeeee Agustín esta toalmente chiflado! para el manicomio directo, Angeles no va a seguirle la corriente, el odio y el rechazo es tan grande que no puede controlarlo...no le sale..obvio que todo sale bien! se los prometí... a estas alturas Rafael y Angeles son cómo mis hijitos adoptivos y no voy a dejarlos sin su merecido final feliz...de "ELLOS" que decirte...aún no se que fin les espera...pero seguro que será lleno de amor como siempre...GRACIAS Mary por toooooooodo! te quiero!!!
EliminarHermoso capítulo
ResponderEliminarGracias Val!!!!
EliminarGenial Sil! Me encanta esta historia. Pobre Matias, me da cosita ;) no tiene suerte en el amor ;) Me gusta mucho es relacion de Guille y Pedro, tan amorosa, tan madura y apasionada. Antes del final, please, regalanos uno de esos encuentros ;) Hay que aprovechar ese hermoso modo de narrar que tenes. Gracias Sil por escribir y compartir. Besos Romina
ResponderEliminarhola Romi!! siempre presente! Gracias por tus lindos comentarios! no se aun cual es el final...voy capitulo a capitulo pero seguro....te prometo que va a ser feliz y tal vez si las musas hablan tendran un encuentro para la historia...cuando todo esto se calme porque no da para que Angeles esté secuestrada y ellos anden haciendo de las suyas! jajajajja Gracias de nuevo!
EliminarMe gustó pero me quedé con ganas de ellos!
ResponderEliminarHola! si...te entiendo! a mi también me pasa...pero la historia requiere que para estas alturas la parte policial adquiera protagonismo...peeeero, cuando todo esto pase seguro tendran su momento!! Gracias por leer!
EliminarComo me gusta como escribís!! Ágata Christie es un poroto al lado tuyo!!!la verdad que nunca imaginé esta locura en Agustín!!!Me gusta esta mezcla de personajes,.me gusta la naturalidad de la relación entre ellos, como se complementan,ya como una pareja afianzada y que se conocen y respetan los espacios.…te felicito, es una muy buena novela policial,.besos y gracias. Pilar
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
Eliminarwow wow wow...que lindo comentario! que bueno que te haya gustado! yo amo el genero policial y si hay una historia de amor atras...mejor y si ellos son los protagonistas mucho mejor aun...por eso amo escribir víctimas!Gracias por leer y por tus halagos!! se vienen los ultimos!
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