Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

jueves, 25 de agosto de 2016

"DONDE LOS SUEÑOS NUNCA TERMINAN" - 2da. Parte - Cap. 2 (By Daniela Maurice)

"DONDE LOS SUEÑOS NUNCA TERMINAN" - PARTE II - CAPÍTULO 2





                                            Fines de Julio de 2013

La habitación era fría, capaz de helar cada centímetro de sus huesos  cada vez que Mary entraba allí con un frasco de  pastillapara la paciente.
Caminó a pasos lentos, tratando de contener la calma. Se sentía desfallecer  y sus piernas temblaban por el temor a no saber con que se encontraría ese día. La paciente era difícil  y se le hacía imposible  tratarla. Mucho más cuando las crisis se apoderaban de ella y la transformaban en una bestia capaz de arrasar con quien se atreviera a acercarse.
Esta vez traía el desayuno, como siempre, junto al medicamento.
Esta vez no sería un problema de temer. Camila estaba acuclillada sobre la cama y aferrada a su almohada como si ese fuera el único bálsamo que ella encontraba para refugiarse de la tristeza  que le provocaba el encierro.
A ese tiempo había enfermado. El reclusorio impuesto por Orestes y la falta de comunicación que exigió a la clínica, fue alterando de a poco su mente y su capacidad emocional. Estaba muy lejos de caer en la demencia,  pero la situación la desbordaba. Su padre la visitaba a intervalos y había prohibido terminantemente que Nancy la visitara; Moravia consideraba que no era buena influencia para su hija y había llegado la hora de que se apartara de Camila.
Pedro había intentado varias veces poder verla para hablar con ella. Necesitaba explicarle que su intención no había sido lastimarla y aunque la decisión que había tomado,  imaginaba que la habría devastado, había sido lo mejor para los dos, antes que tomar una decisión que después hubieran terminado por arrepentirse.
Pero había sido inútil, por más influencias que había tratado de tocar, Moravia fue tajante y, con poder suficiente, había logrado que la clínica acatara su determinación al pie de la letra.
Nancy, por su parte, prefirió resignarse pero no dejaba de dolerle y preocuparle la situación de su mejor amiga. No se atrevía a acercarse, ni pensarlo. La aterraba la presencia de Orestes y no quería arriesgar a su hijo ante el temor que hablara con un juez de menores y se lo quitara, argumentando cualquier mentira. Nadie sería capaz de dudar de un prestigioso juez de la Nación  al lado de una madre de dudoso prontuario moral, era lo que ella daba por hecho.
_ Señorita_ la llamó para captar su atención. _Tiene que tomar algo. Lleva dos días así.
_ No, no quiero tomar nada _ le respondió incorporándose en la cama.
Tenía el rostro pálido y bien dejaba ver las ojeras marcadas debajo de la línea de sus ojos.
_¿Sabe si mi papá vino estos días y preguntó por mi? _ le inquirió más dispuesta de ánimo, o al menos era lo que trataba de hacer.
_ No, el señor Moravia solamente viene para hablar con el médico y acordar lo que usted debe tomar por su salud.
_ No me importa eso _ manifestó irritada. _Llámelo. Dígale que quiero hablar con él.
_  Su padre pidió explícitamente que no quiere que usted reciba visitas. No hasta que se recupere.
_ Pedí por él _ le espetó, subiendo el tono de su voz.
_ Está bien _ respondió la enfermera, cediendo. _Voy a ver qué puedo hacer señorita pero no le prometo nada. Su padre aclaró que con sus ocupaciones se le iba a hacer imposible venir a verla.
_ Él siempre está ocupado _le contestó dejando ver un gesto melancólico en sus ojos. _ Si no es un caso, es cualquier pavada para que lo llaman_ siguió, mientras hacía jugar sus dedos con la sábana.
_ Lo siento.
_ No lo sienta, necesito hablar con él. Dígale que es importante. Por favor _ insistió.

Llevó sus dedos sobre su pelo mientras besaba sus ojos para intentar despertarlo, pero le fue imposible. La preocupación de varios días atrás le había quitado el sueño y ahora que la calma había vuelto, lo único que deseaba era quedarse en los brazos de Morfeo. Al menos era lo que Guillermo creía.
_ Es inútil,  es imposible con vos Pedro. Tenemos un montón de trabajo en el estudio _ continuó espetándole, mientras se colocaba los zapatos _ y el señor se propone pasar todo el día en la cama.
No esperaba una respuesta cuando sintió que sus manos se abrazaron a su cintura. Acercó sus labios a su oído y comenzó a besarlo con su lengua.
Bajó su boca hasta su hombro, dejando que de a poco su perfume se humedeciera en sus labios. La voluntad de su amante se deshacía.  
_ Sácate esa camisa _ Le susurró en un dejo  bajo.
_ No Pedro _ lo apartó, reaccionando.
La ventana permanecía cerrada y apenas una luz tenue iluminaba la habitación. No dejó de besarlo y sintiendo que sus labios viajaban hacia a su cuello, arrastró su mano hacia la luz, a la vez que sus besos se acompasaban a la respiración sofocada de Guille.
Abandonó  las sabanas y se colocó sobre sus piernas. Lo había hecho  con un aire de seguridad y desplegando tanta sensualidad sobre su cuerpo que alcanzó a excitarlo en ese momento y casi provoca una erección en él.
Se aunaban con mucha ternura, con la misma intensidad que sus ojos se encontraban. Se besaban a ritmos pausados.
Sin dejar de besarlo, Pedro lo recostó en la cama. Quería hacerle saber que él tenía el control de la situación. Sin soltarlo, dejó que de a poco lo despojara de su ropa. Podía sentir su respiración jadeante cuando le susurró a sus labios:
_ ¿Sabés que la tuve a Camila un día así? - Le confesó en un dejo de dulzuraDeseaba provocar sus  celos y sabía cómo hacerlo.
_ Nunca más la nombres _  Le pidió, mientras jugaba con sus dedos  en su boca.
Pedro no le respondió  y tomó sus dedos, enjugándolos con sus labios. Apartó sus manos a cada lado de la cama, aun esperaba su “respuesta”, había conseguido que sus celos lo dominaran.
Lo tomó con pasional violencia entre sus manos, dejando que su  cuerpo desnudo quedara debajo del suyo.
_ ¿Era esto lo que querías? _ le inquirió en su rostro, haciendo que sin darse cuenta sintiera el peso de su miembro.
Se le hacía imposible responderle. Su acción le quitaba la respiración y sentía que toda su piel se erizaba, acompasada a los latidos que aceleraban su sexo.
_ Ya me tuviste demasiado tiempo en abstinencia, mi amor.
Guille comprendió su respuesta para dejar que el amor después hiciera de ellos, lo que quisiera.

Se habían hecho las diez de la mañana. Esta vez evitó despertarlo y se aprestó a cambiarse rápido, antes que sus deseos fueran más fuertes que él y lo hiciera quedarse en sus brazos todo el día. Prefirió quedarse en la habitación, sentado junto a la mesa que estaba a unos pasos de la cama. Cuando Pedro despertó, lo encontró leyendo, atentamente, un informe que Marcos le había entregado el día anterior.
_ Guille _ lo llamó en un dejo de molestia. _Pensé que hoy no íbamos a ir al estudio _ le contestó, incorporándose en la cama
_ Yo no te dije que no íbamos a ir. En todo caso fuiste vos el que me hizo perder toda la mañana.
Una respuesta como esa podría haberlo hecho enfadar, pero lo conocía lo suficiente para saber que sus palabras no pasaban de un berrinche en él que intentaba disfrazar lo que de verdad sentía. Si Pedro no lo hacía, él no se hubiera atrevido  a retenerlo en la cama. Hubiera ido molesto al estudio  y hubiese sido uno de esos días que no querría que nadie se acercase a él.
Pedro no contestó y se aprestó a vestirse. Tomó solo una camisa que dejaba siempre sobre una silla y se colocó el bóxer para acercarse sin que él se diera cuenta. Su intención era clara y Guillermo con su respuesta se la había servido en bandeja.
Aparto el documento que Guille tenía en sus manos y se sentó a horcajadas sobre sus piernas. Ahí estaba su estrategia. Si pensaba pasar todo el día en el estudio estaba equivocado. Tendría que esperar hasta el lunes. Los días que quedaran lo quería solo para él.
_ ¿Que se supone que estás haciendo? - Le inquirió, mientras él jugaba con su camisa.
_ Nada _ le respondió con simpleza, acercando su rostro. _Solo que te recuerdo que yo no trabajo los viernes.
Guillermo le devolvió un gesto de desconcierto.
_ Escúchame chiquito _ le aclaró, apartando su mano. _Vos me dijiste eso porque querías estar todo el santo día con tu novia y después no te podía sacar del estudio.
_ Eso ya fue y Camila hace mucho tiempo que ya dejó de ser mi novia. _Le tomó su mano y se la llevó a sus labios.  _ Ahora estoy con vos _ le siguió diciendo y dejó que sus dedos viajaran un poco más hacia abajo. Guillermo no intentó detenerlo. Al contrario, le gustaba que lo llevara hasta el límite de sus deseos y los rompiera.
_ Pedro ahora no _ le apartó su mano una vez más. Ya sentía que sus latidos se aceleraban y la situación lo estaba excitando.
_ ¿Por qué hacés esto? _ le cuestionó, llevando sus manos a su cintura.
_ Porque quiero que te quedes acá conmigo.
_ ¿De verdad querés que me quede acá? - le replicó, subiendo su mano sobre su camisa
_ Quiero _ le respondió en un dejo ahogado. Sentía que sus dedos avanzaban más hacia arriba. Se miraban en complicidad y se comprendían él uno al otro que solo querían permanecer allí juntos.
Guillermo rozó sus labios y se abrazaron con la ternura que solo él uno al otro sabían darse.
_ ¿Qué le vas a decir  a Marcos? - preguntó en un dejo de simpleza
_ Nada amorcito _ le contestó acariciando su rostro.  _Solo que los viernes se olvide que voy a estar. Van a tener que arreglarse solos, porque yo _ le terminó de decir, ciñendo su cuerpo un poco más al suyo _ me voy a ocupar de mi caso más importante, que sos vos.
_ ¿Qué caso?
_ Hacerte feliz. Hacer como si el tiempo pasara solo para amarte como vos y yo imaginamos siempre.
Lo bajó de encima suyo, aunque Pedro no estaba dispuesto a ceder.
_ Amor, ¿a vos no te molesta que haga el desayuno así vestido solo con la camisa y el bóxer?
Esta vez no entraría a su juego. Solo dibujó en sus labios un “no me provoques”. A lo que él le respondió con una traviesa sonrisa.
_ Mirá _  suspiró _ la otra vez hiciste lo mismo. Te quedaste así vestido con la intención de provocarme.
_ Pero mi amor es lo que siento.
_ Lo que siento… Anda a preparar el desayuno si querés, mi amor.
Decidió cambiarse y se fue hacia la cocina. Aun seguía sin saber cómo podía prepararse un desayuno. Imaginaba mil cosas. Lo que no imaginó en ese momento era que las imágenes de aquel sueño que había tenido el día anterior lo asaltarían en ese momento.
Sintió pánico, el solo pensar que Camila podía ser capaz de atentar contra su vida o incluso la de Guillermo.
Su temor se disipo en un segundo cuando sintió que la presencia de su amor lo tomaba por la espalda.
_ ¿Por qué te vestiste? _ le susurró al oído _ si me gustaba como estabas.
Pedro se dio vuelta y le dijo
_ ¿Vos siempre igual? _ le inquirió en una sonrisa tierna. _ Me hacés frustrar cuando en realidad te gusta lo que hago.
_ No dejes nunca de hacerlo ­_ Le quitó su camisa y sin darse cuenta dejaron que el tiempo muriera en el amor que se entregaban.

CONTINUARÁ

7 comentarios:

  1. Perfecto te aplaudo señorita, excelente!!!

    ResponderEliminar
  2. Ohhhhh! Qué lindo capítulo, tan dulce, tierno y hot a la vez!! Por fín le dan a los viernes la mejor utilidad!!! Felicitaciones Dani!!

    ResponderEliminar
  3. Dani, como me está gustando esta segunda parte! Camiluchi encerrada es una tranquilidad pare el alma y ellos en pleno romance es una delicia. Como dice Fiore... ¡Por fin le dan a los viernes la mejor utilidad! Hermosa historia Dani! Abrazote Guilledrista y por favor pronto la continuación! ¡Besossss!

    ResponderEliminar