
MEDIANOCHE
(Libro de anclaje: “Medianoche” – Claudia Gray)
PARTE I - “EL ENCUENTRO”
CAPÍTULO 5
Cuando llegó la noche del sábado, me vestí con la ropa con la que más cómodo me sentía. Marcial había insistido en que buscara en su guardarropa lo que me gustara, pero esa noche quería ser auténticamente yo. Mis tejanos, mi jersey negro y mi campera de abrigo eran más que suficiente para ir al cine o recorrer las aburridas calles de Riverton.
_ ¿De verdad no van a ir? _ Le pregunté mientras dejaba caer sobre mí unas gotas de perfume.
_ No, Franco va a dar otra fiesta junto al lago. _ Marcial se encogió de hombros. Todavía no había empezado a cambiarse, señal que la fiesta no iba a comenzar hasta avanzada la noche. _ La mayoría de los profesores van a estar en Riverton como acompañantes y eso nos asegura una noche de primera acá.
_Me cuesta imaginar que en este lugar tan nefasto existan las noches de primera.
_¡Pedro! ¡Ni que nos tuvieran encerrados en jaulas! _ Evidentemente, teníamos percepciones bastante deferentes acerca de Medianoche. _ A ver… esperá. Dejame ayudarte_. No sé como lo hizo, pero pasó sus manos por mi cabello y logró un efecto hipnotizante. Unos cuantos mechones se soltaron y me cayeron sobre la cara. Desenfadado, pero con estilo, como siempre había querido llevarlo.
_¡Pedro! ¡Ni que nos tuvieran encerrados en jaulas! _ Evidentemente, teníamos percepciones bastante deferentes acerca de Medianoche. _ A ver… esperá. Dejame ayudarte_. No sé como lo hizo, pero pasó sus manos por mi cabello y logró un efecto hipnotizante. Unos cuantos mechones se soltaron y me cayeron sobre la cara. Desenfadado, pero con estilo, como siempre había querido llevarlo.
Al ver la transformación en el espejo, pensé que lo había hecho por arte de magia. _ ¿Cómo lo hiciste?
_Ya vas a aprender, date tiempo. _ Sonrió satisfecho. Había puesto algo de música y me miró raro. _ Tenés un cabello precioso, ¿sabías? Tendrías que sacar mayor provecho de tus encantos naturales.
Casi no presté atención a sus palabras, le sonreí a mi reflejo pensando que esa noche Guillermo y yo íbamos a estar juntos. _ ¿Entonces estoy bien?
_Estás perfecto… _ No, eso no era un cumplido. Lo estaba diciendo con una sinceridad que me hizo ruborizar, eso sin contar que para él el sentido de perfección significaba mucho más que para mí, y si Marcial consideraba que estaba guapo, tal vez Guillermo también lo haría. _ Y ya, andate de una vez, antes que trate de convencerte para que te quedes.
Guillermo se hallaba entre la multitud de estudiantes poniendo orden cuando llegué. Lo saludé con un gesto de cabeza, intentando no perder el contacto visual mientras nos abríamos paso entre los alumnos que esperaban apretujados poder subir al autobús. “Estás estupendo” leí en sus ojos apenas estuvimos frente a frente. _ Al fin llegaste_ tradujo él en su dialecto coloquial.
Yo entré en la primera tanda mientras Guillermo seguía organizando el ascenso pegado a la puerta del ómnibus. Al menos podía verlo sonreír desde la ventanilla.
_De lujo_ Beto se echó a reír y se dejó caer en el asiento libre que había a mi lado. Algo debió delatar mi expresión porque me dio un codazo amistoso _No te preocupes, solo le estoy guardando el asiento a Guille.
_Gracias.
De no haber sido por ese detalle, no podríamos haber viajado juntos. Beto le cedió el asiento a Guillermo cuando por fin consiguió llegar hasta nosotros. Estábamos rodeados de chicos y chicas que no dejaban de reír, hablar y gritar, aliviados de poder salir de las claustrofóbicas propiedades de la escuela. Gaby estaba unas filas más adelante y charlaba animadamente con su compañera de cuarto. Sentí que había aplacado sus temores, al menos por el momento. Algunos me lanzaron miraditas sorprendidas y no demasiado amistosas, por lo visto, seguía siendo sospechoso de formar parte de los “legítimos”.
Beto se apoyó en el asiento de adelante y dedicó una parte del viaje a hablar con nosotros. El tono burlón con el que Guillermo se dirigía a Beto sin dejar de sonreírle, hacía evidente el profundo afecto que sentía por su compañero de habitación. Beto era justo lo contrario al típico alumno de Medianoche y confirmé que a mí también me caía de dioses.
_¿Y qué vas a hacer mientras nosotros estemos en el cine?
_Explorar, dar unas vueltas, sentir la tierra bajo mis pies. _En ese momento enarcó las cejas. _Tal vez conocer una chica… _ Los dos reímos al mismo tiempo. Beto era un ser muy especial, inspiraba cariño y hasta algo de ternura.
Guillermo y yo no estuvimos verdaderamente solos hasta que nos encontramos a una sola cuadra del cine, paseando por la calle principal de Riverton. Sonreímos encantados cuando vimos lo que anunciaba la cartelera.
“Sospecha”, una película dirigida por Alfred Hitchcock y con Cary Grant.
Había más alumnos pululando por el vestíbulo, algo que seguramente se debía a los pocos entretenimientos que ofrecía Riverton, sin embargo a nosotros nos interesaba de verdad. Estábamos felices, hasta que comprobamos quienes eran los profesores que estaban de acompañantes en el cine. Si, mis padres.
Mi cara debió evidenciar mi disgusto porque mi madre se apresuró a decir.
_ Creeme, Pedro. Estamos tan sorprendidos como vos_ Para colmo de males mi padre le había pasado el brazo por los hombros como si se tratara de su cita y no de la nuestra. _Estábamos convencidos que ibas a preferir un bar y por eso elegimos el cine. Pedro lo siento…
_No se preocupen, no pasa nada _ mentí. En realidad sí que era preocupante tener que pasar mi primera cita con mis padres.
De pronto, mi madre dejó de hablame a mí para dirigirse a Guillermo. _Guillermo, es una tranquilidad que Pedro te haya elegido como compañero para pasear por Riverton.
_Para mí es un honor, Celia _. Respondió formalmente.
_Ya les dije que no tienen por qué preocuparse, resulta que tanto a Guillermo como a mí nos gustan las películas antiguas, así que… No pasa nada, ¿no?
_No, por supuesto que no pasa nada. _ Dijo Guillermo, pero estaba seguro que estaba, incluso, más disgustado que yo.
_Nosotros vamos a estar en la platea, que es donde van a estar todos los alumnos. Ustedes vayan donde quieran. Si estás con Guillermo, Pedro, no necesitás supervisión. Estás con un profesor.
_Gracias por la confianza _ Dijo Guillermo muy serio. _Prometo cuidarlo.
Mis padres rieron y yo me dejé arropar por una cálida oleada de alivio, Guillermo les gustaba y tal vez lo invitaran a comer algún domingo. Ya nos estaba viendo juntos a todas horas y en todas partes, pero Guillermo no parecía tan convencido como yo. Tenía una mirada cautelosa al entrar al cine, pero supuse que se trataba de la típica reacción de un muchacho ante los padres de su pareja.
Escogimos las butacas que quedaban debajo de la platea, donde era imposible que mis padres pudieran vernos. Guillermo y yo nos sentamos muy juntos, con el cuerpo medio inclinado hacia el otro, nuestros hombros y rodillas se rozaban.
_Nunca había hecho esto _dijo.
_¿Nunca habías ido a un cine antiguo? _ pregunté, con la sonrisa de lado a lado.
Me miró con los ojos entrecerrados y me hizo temblar de pies a cabeza. _No te hagas el gracioso._ A pesar de su agresividad innata, a veces podía resultar tímido cuando estaba conmigo. _Nunca había llegado a… salir con un chico.
_¿Y con una chica?
_ Menos
_¿Entonces también es tu primera cita?
Bajó la vista y enredó su pulgar entre mis dedos. _ Algo por el estilo. _ Sin mirarme siguió hablando muy bajo. _ Pedro, nunca me había sentido así con nadie.
En ese momento las luces del cine empezaron a bajar de intensidad, y menos mal, porque el clima entre nosotros se estaba poniendo más de verano que de otoño.
Estaba disfrutando la película, pero nada podía compararse a estar tan cerca de Guillermo. Era increíble lo mucho que podíamos decirnos sin abrir la boca, solo necesitábamos una mirada de soslayo o el modo natural en que nuestras manos se entrelazaron en la oscuridad. Él enredó sus dedos con los míos, acarició la palma de mi mano con su pulgar dibujando circulitos, y si solo eso fue razón suficiente para que se me desbocara el corazón, ¿qué debía de sentirse entre sus brazos?
Cuando se encendieron las luces me dijo. _Vamos a otro sitio, ¿si? Todavía falta un buen rato para que tengamos que volver al autobús. _ Echó un vistazo hacia arriba y adiviné que le resultaba muy agradable la idea de alejarse de mis padres.
_Vamos.
Paseamos por la pequeña calle principal de Riverton, donde daba la impresión de que no había tienda o restaurante que no estuviera tomado por asalto por los estudiantes de Medianoche. Guillermo y yo pasamos por delante en silencio, seguíamos buscando lo que realmente necesitábamos: un lugar para estar solos.
La idea de que Guillermo quisiera un poco de intimidad para ambos me emocionó e intimidó a la vez. La noche refrescaba y las hojas otoñales no dejaban de susurrar entre los árboles mientras paseábamos lanzándonos miradas disimuladas, sin prácticamente, intercambiar palabra. Por fin, al doblar una esquina encontramos una vieja pizzería que estaba casi vacía. Pedimos una pizza solo de queso, una cerveza y nos fuimos a un compartimento. Nos sentamos uno frente al otro. De fondo se escuchaba un tema de Elton John.
_Me encantan estos sitios solitarios _ Comentó Guillermo bebiendo un trago de cerveza.
_A mi también. _La cerveza sabía espectacular a pesar del frio de la noche de otoño, pero beberla mirando esos ojos la convertía en un elixir.
_No debería extrañarme escuchar eso, sos capaz hasta de meterte en problemas por estar solo.
_Ya te prometí no volver a hacerlo.
_Es verdad, y hasta ahora cumpliste. Pero es cierto que adoro la pizza con cerveza en estas pizzerías antiguas y con esa música de fondo_. ¿Cómo confesarle que si me lo hubiese pedido, hubiese sido capaz de comer berenjenas en la luna? _ Es que acá podés relajarte y ser vos mismo.
Guillermo sonrió, estaba tan relajado que parecía estar a kilómetros de ahí.
Estábamos prácticamente solos en la pizzería, solo había otra mesa ocupada por cuatro tipos que parecían haber estado trabajando en una obra. Tenían las camisetas cubiertas de polvo y varias jarras de cerveza vacías testimoniaban que ya estaban borrachos. Se reían muy alto de sus propios chistes, pero me daba lo mismo. De hecho, eso me servía de excusa para inclinarme sobre la mesa y estar un poco más cerca de Guillermo, quién también aprovechó la excusa. Se reclinó sobre la mesa, me tomó la mano con fuerza y me miró a los ojos fijamente. Llevaba toda la noche deseando que me mirara de esa manera. _ Sos tan joven que a veces siento miedo, Pedro.
_ ¿Miedo de qué?
_ No tenés ni idea de lo peligroso que es el mundo en realidad. _ Siempre que él me hablaba así, como si fuera mucho mayor de lo que realmente era, intentando enseñarme y protegerme, me hacía sentir resguardado y feliz.
Terminamos la pizza y la cerveza, y salimos del bar. Guillermo caminaba a mi lado en silencio. Un silencio que decía más que mil palabras. Cuando doblamos una esquina me tomó la mano y caminamos así por largo rato, cobijados por la oscuridad y sin decirnos nada, tal vez porque ya estaba todo dicho.
Cuando llegamos al autobús este ya estaba rodeado por los estudiantes que se amontonaban a su alrededor, la mayoría de ellos con bolsas de compras y refrescos en las manos. Guillermo se sentó a mi lado, albergábamos la esperanza de seguir hablando, pero fue imposible. Estábamos rodeados de alumnos y encima Beto, que ocupaba el asiento de adelante, se pasó todo el viaje arrodillado sobre él para poder hablar con nosotros. Estaba tan feliz que no paró de hablar hasta que llegamos a Medianoche.
No pudimos despedirnos como deseábamos hacerlo, yo era un alumno que debía dirigirse hacia su torre y él un profesor obligado a cerciorarse que cada alumno volviera a su habitación, pero antes de marcharme lo miré. Lo miré como se mira un sueño durante mucho tiempo anhelado, y entre chicos y chicas alborotados, nuestras miradas se encontraron. _Hasta mañana Guillermo.
_Hasta mañana Pedro. _ Y juro que nunca hubiese pensado que se podía besar con los ojos.
Aquella noche, debajo del cobertor y abrazado a mi almohada, sentí por primera vez, como mi cuerpo lo extrañaba.
La noche del domingo me sentí algo nervioso antes de ir a cenar con mis padres.
_ ¿Cómo estás Pedro?_ me preguntó mi madre con ternura mientras me observaba revolviendo el plato. No había dormido bien, apenas si había probado unos bocados y lo único que quería era volver a esconderme dentro de mi cama para soñar con él. Por primera vez, no tenía ganas de hablar de mis temas personales con ellos. No solo estaba creciendo, sino que Guillermo y mis padres eran colegas. Además, esta vez, quería conservar esta experiencia solo para mí.
_Estoy bien_. Mis padres intercambiaron una mirada. Sabían que estaba ocultando algo, pero no me presionaron.
Las hojas habían acabado de cambiar de color y los bosques distantes ya no eran verdes, sino rojizos y dorados. Hasta el momento en que tuvimos que separarnos no había tomado conciencia de lo realmente importante que era Guillermo para mí.
La clase de Teoría y Análisis Literario, era la única que compartíamos. Una hora de tortura diaria. Lo sentía tan cerca de mí como se siente el calor que desprende el fuego de una hoguera en una habitación vacía, sin embargo, no me dirigí a él en ningún momento y él hizo lo mismo, respetando el silencio y la complicidad de ese vínculo que ya nos unía.
Me resultaba imposible imaginar que estaba pensando, la lógica decía que no iba a ser fácil estar juntos, pero a esta altura, la lógica me importaba bien poco. Lo echaba de menos a todas horas y a cada instante solo deseaba estar con él. A veces me preguntaba si él sentiría lo mismo, pero solo me bastaba ver sus ojos buscándome mientras los alumnos, distraídos, se dedicaban a las actividades de la clase, para saber que estaba en el camino correcto. Él me necesitaba tanto como yo a él. Bastaba que ellos bajaran la cabeza para sumergirse en los dificultosos ejercicios de analizar los textos que imponía el plan de estudios, para que sus ojos, como palomas al acecho, se incrustaran en mí. Debo confesar que respirar se volvía dificultoso, me era imposible hacer los ejercicios en clase, y por lo general me iba con una montaña de deberes que, seguramente, Gaby me ayudaría a resolver. Ella se había convertido en una buena compañera de estudios y pasábamos muchas horas juntos en la biblioteca.
_Te vi en Riverton _ dejó salir por fin. _ Pasaste toda la noche con Guillermo.
La miré fingiendo asombrarme ante sus palabras. _No pasé la noche con Guillermo._ Respondí tratando de controlar mi pulso que amenazaba con delatarme. De solo pensar en haber pasado realmente la noche con Guillermo me hacía viajar demasiado lejos y volví a ruborizarme. _ Solo fuimos al cine y a comer una pizza por ahí.
Por primera vez los ojos de Gaby habían abandonado el miedo y la preocupación para brillar con picardía. _ Te ruborizaste Pedro.
_Gabriela…
_¡Está bien! No tenés porque esconder tus sentimientos conmigo, somos amigos. ¿O no?
_¡Claro que somos amigos!
_¿Entonces? Dale, contame… ¿Están noviando?
_¿Noviando? ¡Gaby! ¡Solo fuimos a ver una película juntos!
_Pedro, vi como se miran. ¿Por qué te escondés de mí?
_No me escondo de vos, solo que por ahora no pasó nada. Así que no hay nada que contar
_Pero te gusta…
Solté un suspiro dándome por vencido. _ Está bien, si, me gusta. Y también creo que yo le gusto a él.
Gaby aplaudió en silencio y sonrió feliz. _¡Me encanta! ¡Me encanta! ¡Hacen una pareja preciosa! Ojalá se les dé Pedro, Guillermo es una buena persona, una de las mejores que hay en esta academia, y me siento mucho más segura desde que le contaste lo que pasaba sobre mi tejado. No sé si ha hecho algo, pero hace algunas noches que ya no lo escucho ahí.
_No me habías dicho nada. Con razón te cambió tanto la carita.
_No tuve oportunidad, pero continuamente lo veo a Guillermo cerca de mí y con una actitud tan protectora que me da la sensación de estar dejándole un mensaje en cubierto a quien fuera que se pasara las noches sobre mi habitación. Ha dejado de hacerlo.
_Esa sí que es una buena noticia.
_Si, vaya que lo es! Pero Pedro, igual cuidate. Es bastante más grande que vos… andá despacio. ¿Sí?
_No creo que debas preocuparte por eso. Es indiscutible que el que maneja los tiempos de esta relación es él, y por lo visto piensa igual que vos. Estuvo a esto de besarme un par de veces, pero siempre se detuvo y se marchó sin hacerlo.
Gaby sonrió satisfecha. _ Eso habla muy bien de él, te quiere bien Pedro. Eso sí, cuando pase quiero que vengas corriendo a contármelo. ¡Por favor, prometelo! ¡Qué emocionante estar de novio con un profesor! ¡Ojalá me pasara!
_¡Shhhh! ¡Bajá la voz! Y no estamos de novios… solo intercambiando momentos juntos.
Gaby se tapó la boca para no dejar salir una carcajada en plena biblioteca. _Intercambiando momentos juntos…_ murmuró y volvió a inclinarse sobre el libro dejándome en paz.
Cuando terminamos de estudiar bajé al vestíbulo y vi a Guillermo en el mismo momento que él me vio a mí. Estaba rodeado de estudiantes, la luz tamizada por los cristales lo bañaba con los colores del otoño y pensé que nunca había estado tan hermoso. Cuando nuestras miradas se encontraron, me guiñó un ojo y el momento se incendió ante su belleza. Pero segundos después, había desaparecido entre la marea de uniformes. Se había vuelto una persona invisible más en medianoche. Era consciente que todo lo que hacía era para cuidarme, pero lo extrañaba al punto que la carne me dolía al recordarlo.
Caminando cabizbajo por los pasillos de Medianoche me encontré con Beto. Por primera vez iba vestido de manera casi formal. Casi, porque las botas rojas deportivas que llevaba en los pies definitivamente no formaban parte del uniforme.
_Pedro… _su voz atrajo mi atención.
_Hola Beto, que placer verte
_¿Qué te pasa que andás así
_Nada…
_¿Nada y Guillermo tienen el mismo significado?
_Puede ser… Me lastima como se aleja de mí en el colegio, pero se supone que todo lo hace mejor que yo, así que mejor me voy a mi torre. Es donde menos duele su ausencia.
_Guillermo, acabo de ver a Pedro. Tiene un bajón de los buenos y algo me dice que el responsable sos vos.
_¿Acaso te mandó a defender su causa? _Tenía la voz tan carrasposa que a Beto no le fue difícil darse cuenta cuanto le dolía lo que acababa de escuchar.
_No me envió él, no le va. No le pega. Solo vine a contártelo porque no sé a qué viene tanto drama.
_Es que no hay ningún drama Beto.
_Yo creo que sí, pero veo que no vas a soltar prenda. ¡Qué chasco!
Se puso furioso. _ ¡Por lo visto ninguno de los dos entiende nada! Beto, lo estoy protegiendo. Hay secretos en Medianoche que no van a tardar en salir a la luz. Alguien está detrás de Gabriela, me paso las noches en vela vigilando su tejado, y también el de Pedro. ¿Qué te imaginas que pasaría si alguno de estos monstruos a punto de despertar supiera lo que él significa para mí? Me inmovilizarían, ante el temor que fueran contra él, lograrían que me replegara. Por eso nadie tiene que saberlo.
_En eso estamos de acuerdo, pero si no querés lastimarlo o perderlo, explicáselo así como me lo explicaste a mí. De otra manera se te viene encima un problema. Solo voy a aclararte una cosa, si llega a haber divorcio van a tener mi custodia compartida y con amplios derechos de visitas.
_ ¿Divorcio? _ Guillermo estalló en carcajadas. _Solo a vos se te ocurriría llamar divorcio a que Pedro no comprenda por qué no me acerco demasiado a él en público. No pasa nada Beto, voy a buscar la oportunidad de hablar con Pedro y sé que lo va a entender.
_Excelente. Los bichos raros debemos mantenernos unidos en este lugar.
_¿Me estás llamando bicho raro?
_Es el mejor honor que puedo concederte. Aunque este lugar es la capital de lo raro. Apenas si puedo entender todo lo que me contaste…
_Beto… no digas una sola palabra. Las paredes de Medianoche escuchan de verdad.
_Si, ya me di cuenta.
Si bien Medianoche nunca me había gustado, el poco tiempo pasado con Guillermo lo había hecho todo mas fácil y llevadero, pero después de aquel sábado en Riverton casi no habíamos hablado y muy a mi pesar, volví a sentirme solo. Mi sensación de desamparo resaltaba con mayor nitidez, y soportar la hostilidad y la intimidación constante de los “legítimos” se había vuelto a hacer muy duro.
El cambio de estación tampoco ayudaba, el estilo gótico del edificio se había cubierto de hiedra y anochecía cada día más temprano. Medianoche parecía más aislada que nunca. La temperatura seguía bajando, un frío de ultratumba se colaba por las aulas y los dormitorios, y la escarcha se adhería a los cristales como queriendo entrar. La hojas otoñales eran desprendidas de los árboles por el viento gélido y dejaban las ramas desnudas que se alzaban desvestidas hacia un cielo siempre gris.
Balthazar me había invitado a estudiar con él y aquella mañana compartíamos la mesa en la biblioteca.
_ Ya falta poco para el Baile de Otoño_. Dijo como un niño que espera la Navidad.
_ Da la sensación que estuvieras esperándolo ansioso.
_Lo estoy. Es un baile extraordinario y es la primera vez que voy a formar parte de él. Pedro, no puedo creer que no te movilice en absoluto el evento más importante del año dentro de la academia.
_Nada que tenga que ver con este lugar me moviliza, no al menos en el sentido que lo estás sugiriendo.
_ Me apena mucho escucharte hablar así, me gustaría que la pasaras mejor acá.
_Somos dos, sin contar a mis padres, pero no puedo darles el gusto. Este lugar me estresa.
_¿Ya invitaste a alguna chica al baile?
De no conocerlo tan bien hubiese pensado que me estaba tomando el pelo. _Si, a Camila. Ni te cuento, casi se desmaya de alegría. Hasta me confesó lo feliz que estaba por haberte ganado de mano.
Esta vez Balthazar no pudo contenerse, su carcajada estalló quebrando el silencio formal de la biblioteca. Unos chistidos lapidarios que vinieron de todos los rincones lo hicieron callar. _Lo siento_ dijo en voz alta, disculpándose. En eso si que se diferenciaba del resto, era por excelencia el alumno más correcto y educado de Medianoche.
_Bueno… _ esta vez se aseguró de no sobrepasar los decibeles. _Pensé que tal vez podrías haber invitado a Gaby, son muy buenos amigos.
Me sonreí con picardía recordando lo que me había costado que Beto se animara a invitarla al baile, y el tiempo invertido hablando con ella para que abandonara sus temores y dijera que sí. _Gaby ya tiene compañero para el baile.
_¿Y con quién vas a ir?
_Solo. ¿Y vos? ¿No pensaste en invitar a Camila?
Me miró fijamente. _ Sí, claro. Tanto como vos en invitar a la señora Bethany_. Esta vez fui yo el que tuvo que contener la risa para no volver a ser reprendidos. _ También voy a ir solo_. Hizo una pausa que se me volvió muy larga. _Tal vez podemos vernos por ahí y pasar un rato juntos, compartiendo nuestras soledades.
Pensar en pasar un tiempo con Balthazar no me disgustaba, pero me hacía sentir que estaba traicionando a Guillermo. Aunque el modo en que había vuelto a casi ignorarme, mitigó la culpa. _Si, porque no. Tomaremos un poco de ponche y mientras miramos como los otros se divierten, nos sentiremos un par de fracasados, pero al menos juntos.
Me sonrió y ese hoyuelo en la barbilla se hizo más profundo. _No es un mal plan. Acepto.
Recogimos los libros y abandonamos la biblioteca. Balthazar caminaba a mi lado midiendo sus pasos para que yo no me quedara atrás. A veces me sorprendía lo grande que era. Alto, fornido y de construcción fuerte. _Pedro, sé que no pensamos igual, pero yo adoro ser parte de Medianoche. Acá siento que puedo llegar a comprender el mundo y a manejarme en él sin problemas.
_Bueno, al menos uno de los dos es feliz.
_Espero que ambos lo seamos. Vos te merecés ser feliz Pedro. _ Tenía sus ojos negros clavados en mí y sentí un hormigueo en el estómago. Parecía estar a punto de decir algo más cuando apareció Marcial.
_¡Pedro! ¡Por fin te encuentro! Necesito tu ayuda con Tecnología Moderna, no entiendo nada. ¡Perdón por robártelo Balthazar! _ le dijo mientras me arrastraba con él. Le dije adiós con la mano a Balthazar, quien parecía más divertido que molesto.
_Marcial, estábamos hablando…
_Ya me di cuenta, y si te interesa mi opinión, creo que es el alumno más atractivo de la escuela. No es que sea mi tipo, ¿pero viste esa espalda? ¿Y esos ojos oscuros? ¡Y está que se muere por vos!
_Solo somos amigos _ protesté
_Solo amigos… ya. _ Dijo Marcial con ojos traviesos. _Me pregunto si Camila estaría de acuerdo.
Levanté las manos para dar por terminada esa conversación antes que se pusiera más incómoda de lo que ya era. _No le digas nada a Camila de eso. No quiero problemas.
Marcial enarcó las cejas. _ ¿Que no le hable de qué? Creí que me habías dicho que son solo amigos.
_¡Marcial ya basta!
Él se encogió de hombros. _Como digas. Pero yo estaría encantado de haber atraído la atención de un tipo como Balthazar.
Para ser sincero, me halagaba gustarle a Balthazar. No solo era guapísimo, sino también amable, inteligente y con un sentido del humor muy fino. Le caía bien a todo el mundo. Incluso Gaby que detestaba a todos los alumnos “legítimos” lo saludaba por los pasillos y él siempre respondía su saludo. No era ni un pedante, ni se comportaba de manera fría y distante con las nuevas admisiones. Era todo lo que se podía pedir, pero no era Guillermo que seguía doliéndome como las espinas de la rosa de mis sueños que surcaban mi piel desgarrándome hasta hacerme sangrar.
Había decidido pasar un rato con Gaby, ya estaba oscuro y estábamos en su habitación charlando y comiendo cuando escuchamos los gritos que venían desde el prado. _ ¿Qué es eso? _Preguntó Gaby, temerosa.
Me puse de pie para mirar por la ventana. Un tumulto de alumnos en corro y en el medio Guillermo y Franco. _ ¡Están peleando! ¡Bajemos ya!
Tomé mi bolso con los libros, pero Gaby me agarró por la manga del jersey apenas llegando a la puerta. _ No te metas en problemas Pedro
Tenía razón, pero la razón no entraba en mi consciencia en ese momento. _Si Guillermo está en problemas, ya estoy en un problema Gabriela. Quedate si querés, pero no voy a dejarlo solo_. A pesar de su temor y su advertencia, bajó a toda carrera junto conmigo hacia el lugar de donde provenían los gritos.
_¡Acabá con él Franco!_ oí rugir a Camila, como si lo estuviera disfrutando.
_¡Basta! ¡Basta! _ resonó la voz de Beto. _ ¡Es un profesor! ¡Franco sabés que no podés golpear a un profesor!
Pero Franco estaba enceguecido, llegamos justo a tiempo para ver cómo le echaba un puñetazo en la cara a Guillermo. Los alumnos prototípicos de Medianoche rieron y Camila aplaudió.
Guillermo se aproximó a él con los puños cerrados. _ ¡No Guillermo! ¡No lo toques! _ El grito oportuno de Beto lo detuvo justo a tiempo. Se detuvo pero lo miró sentenciante. _La próxima vez que te vea por acá, te aseguro que no va a terminar igual.
Guillermo tenía los labios manchados con sangre. Un detalle que para mí no pasaba de ser la consecuencia de una pelea, pero evidentemente para la comitiva de Franco, no era una nimiedad. Un silencio extraño se instaló entre nosotros, como si de repente todo fuera mucho más serio de lo que parecía. Franco vio sus nudillos manchados con la sangre de Guillermo y sin poder contenerse se lamió con desesperación. Sus ojos cambiaron de color, casi podría jurar que se volvieron rojizos. No fue miedo lo que sentí, sino un deseo de venganza que nunca había experimentado. Un hilo de sangre corría por la barbilla de Guillermo, el silencio comenzó a transformarse en delgados gemidos y suspiros etéreos que brotaban de manera automática e instintiva del grupo de estudiantes.
_¡Basta! ¡Esta pela se terminó! _ El grito de Beto los volvió a la realidad y volvieron a ser los alumnos de medianoche. _ ¡Largo! ¡Fuera todo el mundo!_. El grupo comenzó a retroceder, salvo Franco que seguía lamiéndose la mano con gula y voracidad mirando a Guillermo como quien mira el plato más ostentoso. _Franco… _ Beto se aproximó a él sin miedo y con una seguridad que me asombró. _ ¿Sabés lo que hacen las pirañas cuando una de ellas, aunque forme parte del cardumen, empieza a sangrar? La devoran. Así que mejor andate, porque lejos de tenerte miedo me muero de ganas por saber cómo reaccionarían tus amigos si empezaras a chorrear sangre, y eso me sale muy bien_. A Camila no le pasó de largo esa advertencia y comenzó a tironear de Franco hasta que logró llevárselo. Cada tanto se daba vuelta mirando a Guillermo. La guerra estaba declarada.
Beto se acercó a Guillermo _ No es muy profundo_ dijo examinando el corte. Yo no sabía que decir ni que hacer. Estaba muy claro que algo extraño había pasado, y que Beto sabía mucho más que yo.
_¿Estás bien? _le pregunté al fin.
_Si, no pasa nada. _ Pero no apartaba sus ojos del punto por donde ellos habían desaparecido. _ Beto, por favor, acompañá a Gaby a su habitación. Yo voy a acompañar a Pedro y después nos vemos en el dormitorio.
_Mejor esperame al pie de la torre de los chicos y vamos juntos.
_De acuerdo. _Me resultó extraño que Guillermo siempre tan rebelde y solitario aceptara esa sugerencia. _Nos vemos ahí.
Caminamos juntos y apenas nos separamos de ellos comencé a preguntar. _¿Guillermo que está pasando?
_ Lo que tarde o temprano iba a suceder. Pedro, no me preguntes lo que no puedo contarte, al menos no por ahora. Pero es imprescindible que Beto, Gaby y vos se mantengan lo más unidos posible. _ Pegados a la puerta de mi habitación volví a ver en sus ojos los mismos ojos que había visto en Riverton. Él volvía a estar ahí y la soledad volvía a desaparecer. Pasó su mano por mi cabello y me habló con una calma que me llenó de tristeza. _ No puedo invitarte a ir conmigo al Baile de Otoño, porque soy un profesor. No está permitido, pero necesito que sepas que si pudiera, claro que lo haría_. Me sentí atraído por esos labios hinchados por el golpe y aun con restos de sangre. _ Además, esa noche voy a estar trabajando, ya sabés, cuidando que nadie se meta en problemas, pero tenés que prometerme algo.
_Lo que sea.
Entrelazó sus manos con las mías y me miró _ Necesito que te cuides. Que no te apartes de Gaby y de Beto, que no te aísles. Sé que esa noche te vas a sentir más solo que nunca, pero cuando eso pase, pensá en mí. Yo voy a estar pensando en vos, toda la noche mi amor, te lo juro. Pedro, prométeme que no te vas a poner en riesgo. Prometelo. No siempre va a ser así, si vos me prometes que te vas a cuidar yo te prometo que pronto, pronto, vamos a poder estar juntos. Pero antes hay mucho que desenmascarar en Medianoche. ¿Tenemos un pacto?
Me había dicho “mi amor” y con eso me bastaba para esperarlo hasta el próximo equinoccio. _Claro que si, tenemos un pacto mi amor. Voy a esperarte lo que sea necesario.
Volvió a acariciar mi rostro. _ Buen chico.
Esta vez no pude resistirme. Sus labios lastimados eran un llamado que algo dentro de mi no podía dejar de escuchar. Me acerqué lentamente, dándole la oportunidad de huir si así lo deseaba, pero como no lo hizo pude cumplir mi cometido.
Con los ojos abiertos rocé sus labios cortados con los míos, y no sé si fue su aroma a madera recién talada, su aliento salvaje y febril o ese sabor delicado y exquisito de su sangre, pero algo se desbocó dentro de mí. De mil ganas habría transformado ese roce de labios en una inmolación. Lo hubiese devorado a besos ahí mismo, pero algo me detuvo. Me separé de él con una punzada de suplicio en el corazón, pero sabía que estaba haciendo lo correcto.
_Hasta mañana mi amor_. Le dije a modo de despedida.
Parecía haber caído bajo el efecto de un embrujo. Me miraba fascinado y con los labios entreabiertos.
_Hasta mañana mi amor_. Me dijo devolviéndome el beso con una pasión que complementaba la ternura que mi beso había dejado. Esta vez cerré los ojos con fuerza, y la imagen de mi rosa, se pareció ante mí mientras sus labios se enredaban con los míos.
Mantuve los ojos apretados para no verlo partir, sabía que se iba esperando más de mí, pero eso era todo lo que esa noche podía dar, por el bien de los dos.
CONTINUARÁ.
AHHH!! Gracias, gracias por esta historia que trae a mis recuerdos momentos maravillosos de cuando noche a noche los veía juntos en "esa ficción"que me capturo tanto, mejor dicho nos capturo tanto y por siempre...Espero ansiosa la próxima..
ResponderEliminar¡Gracias Adriana! Espero que la trama te siga trayendo recuerdos de aquella fic como bien decís, nos atrapó a todas. ¡besossssss!
EliminarNo puedo comparar TEATRO con MEDIANOCHE porque no podria aunque queda claro que escribiendolo voz que mas se puede pedir que otro exito mara rosas
ResponderEliminarQue hermosas palabras... ¡Gracias Mara!
Eliminarme encantó.....mucho misterio y ese amor puro y tierno que hay entre ellos. espero ansiosa el momento en que puedan estar a solas y vivir plenamente su amor. felicitaciones!!!
ResponderEliminar¡Gracias Susana! Medianoche desborda de misterios que iremos descubriendo capítulo tras capítulo... mil gracias por acompañarme en este nuevo viaje.¡Besosss!
Eliminar"De mil ganas habría transformado ese roce de labios en una inmolación." POR FAVOR Sandra!!!!, QUERES MATARME? Una hermosura. Al fin llegó el beso ;) (nos deleitamos con tus palabras y esa forma poética y romántica de tu escritura, pero finalmente siempre sale a relucir esas ganas locas de besos y siempre algo "mas" entre ellos ;) ) GRACIAS Sandra por esta historia!!!! La espero muy ansiosa. PLEASE que no tarde el proximo!!! Que suspenso! Ojo ese Balthazar :( lejos de Pedro!!! ;) Besos Romina
ResponderEliminarY al fin llegaron los primeros besos Romi... Si, con cuanta alegría los descubrimos.Nada como el primer beso, ¿verdad? Y respecto a Balthazar... está más que claro que le echó el ojo a Pedro, pero Pedro no tiene ojos mas que para su Guille. ¡Gracias por tan bonitas palabras y por acompañarme siempre, siempre, siempre en mis aventuras Guilledristas! ¡Besos Romi!
EliminarMe parece a mí o se develo' quién es el que tiene sed de sangre de los dos?
ResponderEliminarTerrible la escena de Franco lamiendose el puño y el corito de gemidos ante la sangre... Che... Qué peligroso ese lugar para lastimarse... Lo que no entiendo mucho es, estos vampiros además de alimentarae de sangre, comen comida normal? Porque le dan a las hamburguesas y a las pizzas... Y también andan a la luz del sol, son medio "raritos"... En fin... Ya veremos...
Besos!
PS: Guillermo nunca estuvo con nadie antes de Pedro???? Impactante!
Tocaya... Tocaya... Creo que es ese misterio ya ha sido casi develado, aunque hay una sorpresa más escondida entre las lineas de esta historia de amor.
EliminarEn cuanto a los vampiros de Medianoche, si... comen comida normal, también beben, y andan al sol sin problemas. Es una nueva generación de vampiros, ya vas a ver de que se trata.
¡Gracias por tu compañía Guille! ¡Mil gracias! Te extrañaba. ¡Besossss!
Te aplaudo señorita muy bueno!! Gracias por el cap te Dejo mis saludos por acá!! besos Sandra
ResponderEliminar¡Gracias Martín! Espero que la historia te siga gustando. ¡Besosssss a vos lindo!
EliminarQ hermoso capítulo por favor, quiero seguir leyendo X favor!!!
ResponderEliminar¡Gracias Valeria! Me emociona tu ansiedad... Un abrazote inmenso y nuevamente gracias por acompañarme en esta nueva aventura. ¡Besossss!
Eliminar"Con los ojos abiertos rocé sus labios cortados con los míos, y no sé si fue su aroma a madera recién talada, su aliento salvaje y febril o ese sabor delicado y exquisito de su sangre, pero algo se desbocó dentro de mí. De mil ganas habría transformado ese roce de labios en una inmolación. Lo hubiese devorado a besos ahí mismo, pero algo me detuvo. Me separé de él con una punzada de suplicio en el corazón, pero sabía que estaba haciendo lo correcto".
ResponderEliminarPERFECTO,MAGISTRAL,ABSOLUTAMENTE EMBRIAGADOR.
PEDRO DE UNA TERNURA DEMOLEDORA,NOS VA A DERRETIR.
MUERTA DE AMOR CON ESTA HISTORIA,PEDRIS.
QUIERO BESOS,PERO MUCHOS.TODOS LOS BESOS TODOS.
"Él enredó sus dedos con los míos, acarició la palma de mi mano con su pulgar dibujando circulitos, y si solo eso fue razón suficiente para que se me desbocara el corazón, ¿qué debía de sentirse entre sus brazos?" NOS VAS A MATAR PEDRISSS,ASI NO LLEGAMOS A LA NOCHE MAS BELLA.
GRACIAS POR TANTO.ANSIOSA POR LO QUE VENDRÁ.
"MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"MONICA DE LANUS.
MI TAN QUERIDA COLEGA EN EL AMOR POR LAS LETRAS, SI EN ESTE CAPÍTULO TE PARECIÓ QUE NO LLEGÁBAMOS A LA NOCHE MAS BELLA, OJO CON EL PRÓXIMO. A NO ASUSTARSE... ESTAMOS TRATANDO CON VAMPIROS, PERO TRANQUILA... "MEDIANOCHE" ES UNA HISTORIA DE AMOR, Y SOLO AMOR DONDE SIEMPRE PODRÁN MIRAR AL CIELO Y PEDIR UN DESEO... "CONTIGO LA NOCHE MÁS BELLA" ¡GRACIAS MÓNICA DE LANÚS!
Eliminar"Lo que tarde o temprano iba a suceder"
ResponderEliminar"Sus labios lastimados eran un llamado quealgo dentro de mi no podía dejar de escuchar"
"ese sabor delicado y exquisito de su sangre,pero algo se desbocó dentro de mí.Lo hubiese devorado a besos ahí mismo, pero algo me detuvo. Me separé de él con una punzada de suplicio en el corazón, pero sabía que estaba haciendo lo correcto."
Què cap genial!en tus historias siempre hay que leer entre lineas y volar..tremendo còmo se devela ese grupo de ojos rojizos,los misterios empiezan a develarse,no?Pedro atraido x la sangre de Guillermo, excelente còmo describiste esos feels,esa incertidumbre y casi sorpresa que le produjo ese deseo casi animal y desconocido,casi miedo.Me encanta,es comoque tengo la sensaciòn que alguno de los dos va a tener que elegir...o tal vez los dos. Brindo por tu don,tener la capacidad de hacer volar a un lector es un regalo,es la oportunidad de imaginar. De la misma manera que recordaste a A.Sànz al responderme anteriormente,los lectores recordamos escenas que nos han impactado...nunca dejes de escribir,como vos decis: es tu idioma. P.D
TIBIO, TIBIO, MUY TIBIO... UNO DE LOS DOS VA A TENER QUE ELEGIR, O TAL VEZ LOS DOS. ¡QUE BIEN LEES ENTRE LÍNEAS!
EliminarA NO ASUSTARSE CON EL PRÓXIMO CAPÍTULO, ESTAMOS TRATANDO CON VAMPIROS DE UNA NUEVA GENERACIÓN, PERO VAMPIROS AL FIN. SI BIEN NO HAY NADA QUE TEMER, PUEDE RESULTAR IMPRESIONABLE. LOS SECRETOS DE MEDIANOCHE SE REVELAN Y YA NO HABRÁ NADA QUE ESCONDER ENTRE ELLOS DOS.
¡GRACIAS POR TAN HERMOSA DEVOLUCIÓN P.D! Y ESPERO QUE ESTA HISTORIA TE SIGA ATRAPANDO... ¡BESOSSS!