
MEDIANOCHE
(Libro de anclaje: “Medianoche” – Claudia Gray)
PARTE I - “EL ENCUENTRO”
CAPÍTULO 6
Enormes cajas comenzaron a llegar a Medianoche. Todas llevaban impresas elegantes etiquetas de tiendas caras. Algunas provenían de Nueva York, otras de París, la de Marcial venía de Milán. El papel crujió al sacar el traje para el baile de otoño, lo observó extasiado y lo arrimó a su cuerpo _ ¡Lo adoro!
_ Vas a estar muy elegante_. Dije a modo de cumplido, mi mente estaba mucho más allá del baile de otoño.
Marcial me miró escéptico. _ ¡No puedo creer que te muestres tan apático con el evento más importante del año Pedro! Vas a ver que te vas a llevar una sorpresa muy agradable, ya no se celebran bailes como este, es mágico Pedro, de verdad_. Se le iluminó el rostro de solo pensar y deseé con el alma poder compartir su emoción, pero los días que habían transcurrido desde la charla con Balthazar, la pelea en los prados y el primer beso con Guillermo se volvieron confusos y me lanzaron a un torbellino de emociones. Por un momento estaba con mi madre en Riverton buscando un traje que me quedara a medida y al siguiente, volvía a echar tanto de menos a Guillermo que apenas si podía respirar.
Balthazar me sonrió para darme ánimo en una de las clases de la señora Bethany, y de solo pensar lo buena persona que era me llenó de culpa porque por un momento creí estar dándole falsas esperanzas. Aunque él nunca lo había hecho muy explícito, estaba convencido que esperaba de mí algo más profundo de lo que sentía por él.
Por las noches y bajo el refugio de las gruesas mantas, imaginaba a Guillermo dentro de mi cama, sujetándome la cara con sus manos fuertes y besándome. A veces mis fantasías iban mucho más allá, mi mente divagaba en un mar de ilusiones y no conseguía dormir hasta muy tarde. Nunca antes había besado a nadie y el recuerdo de esos besos me hacía revolver inquieto bajo las sábanas. Debo admitir que mi cuerpo se comportaba de manera más experimentada que yo. Se me aceleraba el corazón, notaba mis mejillas encendidas y hubo noches en las que no pude conciliar el sueño.
Iba a asistir al baile, de alguna manera, acompañado por el chico más guapo de la escuela y aunque solo fuéramos como amigos, quería disfrutarlo. Pero por mucho que lo deseara, la realidad me decía que ese baile no me alegraría la vida. Sin embargo todo cambió cuando me puse el traje para la noche del baile. Al principio me costó creer que quien se reflejara en el espejo fuera yo. El negro azulado de la tela contrastaba a la perfección con mi piel blanca y la hacía parecer más suave. No era un chico de portada de revista como Marcial o Camila, pero no estaba nada mal. Hasta mi compañero de cuarto pareció sorprenderse cuando me vio.
_ ¿Qué tal? _ le pregunté sonriente.
_ Mejor imposible _susurró mirándome otra vez como aquel sábado en el que me preparaba para ir a Riverton. _ Estás deslumbrante Pedro.
_ Gracias. _ Hice una pausa. _ Marcial, ¿me volverías a ayudar?
_ Si… pero ¿en qué?
_ Con el cabello.
Se sonrió. _ Por supuesto _. Por segunda vez quedé impresionado, no entendía como podía hacerlo, pero con solo pasar una mano por mi cabello lo dejó con el mismo efecto que la vez anterior. _ Listo.
_ ¡Gracias! _ dije mirándome al espejo con una amplia sonrisa.
_ Pedro…
_ ¿Sí? ¿Qué?
Marcial por primera vez parecía preocupado por alguien que no fuera él. _No les des falsas esperanzas a Balthazar, no solo es el chico más lindo de la escuela sino el más cortés y educado. Creo que es lo que todo alumno de Medianoche podría pedir, pero vos estás hasta las manos con Guillermo y Balthazar está hasta las manos con vos. En verdad nunca voy a poder comprender como preferís un tipo tan frío y áspero como Guillermo a la excelencia personificada de Balthazar, pero ya se la respuesta. “Esas razones del corazón que la razón no comprende”. Solo no lo lastimes.
_No lo voy a hacer, Marcial.
Temí que mis padres quisieran ir conmigo, pero para mí alivio no lo sugirieron. Bajé los escalones a toda prisa alegrándome de tener unos minutos a solas camino al baile. De abajo llegaba el rumor de la gente, risas y el suave compás de la música. Acababa de descender el último escalón de piedra y apenas pisar el gran vestíbulo, cuando Balthazar se volvió como si hubiera olido mi presencia. Al ver el modo en el que había clavado su mirada en mi, comprendí que Marcial tenía toda la razón del mundo
_Pedro… Estás deslumbrante _dijo acercándose.
_Quien lo dice. Parecés un modelo. _Balthazar llevaba un esmoquin clásico que le sentaba como los dioses, pero por muy guapo que estuviera, no pude evitar echar un vistazo al gran salón buscando a Guillermo. El vestíbulo estaba adornado con enramadas de hiedra y lo habían iluminado con altos candelabros que reflejaban una luz tenue y sugestiva, al puro estilo Medianoche. La banda de música estaba sobre una pequeña plataforma en uno de los rincones y sus miembros estaban vestidos con esmóquines incluso más formales que el de Balthazar. En ese momento interpretaban un vals, había muchas parejas en la pista de baile, perfectamente alineadas, representando la escena de un cuadro del siglo XIX. Muchos de los nuevos miraban como se divertían los otros apoyados contra las paredes.
_ ¿Sabés bailar el vals?
_ Si. Bueno, más o menos. Mis padres me han enseñado algo, pero no te preocupes por eso, no tengo deseos de bailar.
_ Yo tampoco. Vamos a tomar algo. _ Caminamos por fuera de la rueda de baile y fuimos por un poco de ponche.
Parados lado a lado, mirábamos juntos como retozaban los demás, la realidad hacía efectivo mi presagio. Éramos dos fracasados que compartían sus desventuras juntos, hasta que la vi. _ Alerta, Camila viene para acá. _Le dije por lo bajo
_ ¡Ay si! ¡Es verdad! Pedro, te juro que si no te respetara tanto te pediría que me beses, así sale corriendo en lugar de acercase.
Fue tan gracioso como lo dijo, que por poco logra que el ponche que tenía en la boca saliera disparado por mis fosas nasales. Nos miramos con complicidad y comenzamos a reír a carcajadas, sin sospechar que alguien más estaba observando la escena y con los dientes apretados.
_ Buenas noches guapos _ Dijo clavando sus ojos primero en Balthazar, pero segundos después estaba mirándome de pies a cabeza. _Quien lo hubiese dicho, Beggio. Cuando llegaste no eras más que una ardilla y mirate ahora, parece que el aire de Medianoche te sienta muy bien. _ Mientras me hablaba se balanceaba de manera sugerente. No voy a negar que fuera hermosa, pero estaba mucho más lejos de atraer mi atención que la señora Bethany. Además, todavía no le había perdonado el acontecimiento sucedido en los prados.
_ No es el aire de Medianoche lo que me sienta bien Camila, sino que hacía tanto que no me cruzaba con vos, que el simple hecho de prescindir de tu espantosa presencia me hizo florecer_. Vi los hombros de Balthazar sacudiéndose en silencio para no desatar una pelotera. Se mordía los labios una vez más, intentando no reírse.
Camila me miró con los ojos echando chispas, supuse que de no haber sido tan íntimo mi comentario ya estaríamos en una revuelta. Pero la conocía, no iba a arruinar su gran momento. Decidió ignorar mis palabras pero me hizo un gesto que delató su sentencia. Iba a tener que cuidarme de ella.
_ ¡Vaya, vaya! Cómo se te subieron los airecitos, Beggio. ¿A que se deberá esa seguridad con la que, es obvio, no llegaste acá? ¿A qué papi y mami son profesores o a que ligaste con un profesor?
Una vez más, ese no se qué, que había despertado en mí Medianoche, se hizo presente. _ Camila, hasta ahora no ligué con nadie, pero si te hace feliz pensar así, adelante. Tenés mi consentimiento. Ocupá tu lamentable paso por la vida pensando lo que quieras.
Indudablemente, Balthazar se dio cuenta que el tono de la conversación se ponía peligroso para ambos y decidió intervenir. _Ya, basta los dos. Camila, volvé con tus amigos, ¿si? Por favor… Pedro, _ ahora se dirigía a mí_ vayamos a caminar un rato por ahí.
Camila estaba furiosa y todo lo malo que había en ella salió a la luz a través de sus ojos. Antes que nos marcháramos me lanzó una amenaza en cubierto. _ Va a llegar el día en el que deseés besar el suelo que yo piso Beggio. Te lo juro.
_¡Basta Camila, por favor! _ susurró Balthazar entre dientes. _Pedro, vamos de una vez.
Mientras Balthazar comenzaba a arrastrarme tirando de mi brazo, tuve tiempo de devolverle las atenciones. _ El único suelo que voy a besar, es por donde arrastren tu cadáver, sos un monstruo Camila.
Nunca en mi vida había visto a una persona tan enojada. Su piel se volvió de un blanco sobrenatural, sus ojos tomaron una tonalidad extraña y sus labios enrojecieron como si estuvieran a punto de sangrar. Balthazar dejó de reír y esta vez sí que lo vi serio. Muy serio. _ ¡Camila, calmate ya! _ Puso una mano en su hombro _ Camila, mirame. _Pero ella no me quitaba los ojos de encima. _ ¡Camila mirame! _volvió a ordenarle Balthazar en voz baja pero con mucha autoridad. Esa vez ella desvió sus ojos de mí hacia él e intentó obedecerle. Su transformación dio un paso atrás, pero él no le quitó la mano del hombro hasta que no se cercioró que todo hubiese vuelto a la normalidad.
_ Ya estoy bien Balthazar, gracias.
_ Disfrutá el baile, es lo que esperaste todos estos meses. Voy a pasear un rato con Pedro y después vengo a buscarte para bailar. ¿De acuerdo?
Eso pareció gustarle. _ De acuerdo, pero te voy a estar esperando.
_ No te voy a fallar_. Para ese momento Balthazar ya me había arrastrado varios metros interponiendo su inmensa anatomía entre Camila y yo. Como poniéndome a resguardo. _ En un rato vuelvo, andá a divertirte. _ Pero en ese momento ella ya había regresado su mirada a mí, y a pesar que su rostro había recuperado la armonía, había algo en el aire que pronosticaba una amenaza de la que me iba a tener que cuidar.
_ Salgamos de acá_. Dijo secamente Balthazar cuando estuvimos a cierta distancia y ella ya no podía oírnos. Fuimos por un poco mas de ponche y entonces se dedicó a hablarme en serio. _Pedro, más allá de las diferencias que tengas con Camila, no es una buena idea desafiarla abiertamente como lo hiciste. Sé que es tu primera vez en todo, pero no deberías dejarte llevar por tus impulsos.
_No le tengo miedo a Camila
Esta vez no me hablaba con cortesía, sino con desesperación. _ ¡Pedro, no se trata de Camila! Ellos nunca son uno, son un clan. Atacás a uno y se te van a venir encima todos, y no solo a vos…
_ ¿Qué me querés decir?
_ Lo que estás pensando. No estás solo en Medianoche, están tus padres, Gabriela, Beto… y también Guillermo. No te exponés solo, los estás exponiendo a todos. ¿Acaso todavía no te diste cuenta que los grupos están definitivamente puntualizados? Pedro, madurá! En Medianoche no hay grises, es blanco o es negro. ¿Por qué pensás que la señora Bethany nunca supo que Franco golpeó a Guillermo en los prados? Porque él si sabe bien cómo funcionan los códigos en la Academia. Si lo delataba, te exponía a vos a la represaría, o a Gaby, o a Beto… o a tus padres. Pedro, si querés sobrevivir, actuá con sabiduría. Aprendé a odiarlos en silencio, al menos hasta que suceda algo que verdaderamente te obligue a tomar partido, pero no te busques enemigos peligrosos inútilmente. Y creeme que si son peligrosos.
_Está bien. ¿Y que se supone ahora que tengo que hacer?
_Cuando termines tu ponche, vamos a ir a sacar a bailar a Camila y a alguna de sus estúpidas amigas como señal de paz.
_Ni loco…
_Si lo vas a hacer, por el bien de todos. Solo un rato, te prometo rescatarte lo antes posible y después podemos a salir a caminar solos por ahí.
Refunfuñé en silencio, eso hizo sonreír a Balthazar. _ Veo que comprendiste, así que vamos_. Me condujo al centro del salón donde las luces de los candelabros brillaban con más fuerza. _ Allá están, debería dejarte elegir con quien vas a bailar, pero te recomiendo que sea Camila, sería una manera inteligente de sacarte de encima un enemigo que no te conviene sin hacer demasiado esfuerzo.
_ Creo que prefiero que me maten
Una vez más Balthazar no pudo reprimir la carcajada ante otra de mis salidas. _ Sos tan ocurrente que siempre me hacés reír, Pedro. Bueno… ¿Vamos? Solo unos minutos para apaciguar la convivencia.
Juro que para hacerlo tuve que pensar en la gente que amaba. En Gaby, que en ese momento bailaba con Beto con una sonrisa despreocupada, en mis padres que pude divisar al otro lado del vestíbulo, pero sobre todo en Guillermo a quien no había logrado ver desde que el baile había comenzado.
A medida que nos íbamos acercando al grupo, la mirada incrédula de Camila se intensificó, Marcial se sonrió, y a Sonia, sirviente incondicional de Camila, casi se le salen los ojos de la cara al ver a Balthazar acercarse a ella.
_ Camila… _ dije al estar a su lado _Lamento haber sido tan grosero. ¿Aceptarías bailar conmigo a modo de disculpa por mi comportamiento?
Al principio se mostró desconfiada, aprensiva, suspicaz. Pero luego de estudiar mi rostro que permanecía inmutable, aceptó.
Con todo el disgusto del mundo, la tomé por la cintura y comenzamos a bailar. De pronto descubrí que no solo sabía los pasos, sino que hasta lograba hacerlo con gracia. Todas las parejas bailaban con excelente sincronización. Las mujeres se movían en el ángulo correcto y en el momento justo, las faldas de los vestidos giraban entre nosotros creando remolinos de colores, mientras todos seguíamos el ritmo al compás de la música.
_Camila, de verdad siento haber sido tan incorrecto. _ Advertí en sus ojos que el hecho de que la hubiera invitado a bailar, le había hecho desechar - al menos por el momento- la idea de asesinarme, si pudiera hacerlo.
_Todo bien Pedro. _ Ya no me llamaba por mi apellido, estaba ganando terreno.
_ De verdad, fue muy descortés de mi parte la forma en la que te hablé. Lo siento. _ De un tiempo a esta parte, había aprendido a ser un gran simulador._ Es que siempre estoy nervioso, todo es nuevo para mí. Casi no tengo amigos en este lugar y extraño mucho mi casa, el lugar donde vivía y la escuela a la que fui toda mi vida.
Volvió a girar en perfecta coincidencia con las demás chicas, y cuando estuvo otra vez de frente a mi me dijo. _ Sé que no es fácil, todo pasamos alguna vez por eso. Por lo tanto, acepto tu disculpa. Empecemos de nuevo Pedro. ¿Te parece?
_Me parece… _ susurré mientras volvía a hacerla girar rodeando con mi mano su cintura, al igual que todos los chicos. _ Empecemos de nuevo. _ Acababa de deshacerme de un peligroso enemigo.
Para mi suerte la banda se detuvo. La señora Bethany había tomado posesión del micrófono y estaba a punto de dar uno de sus tantos y retorcidos mensajes. Balthazar vino en mi auxilio.
_ Disculpen chicas, ni Pedro ni yo tenemos ganas de escuchar esto que se viene. ¿Nos vemos en un rato?
Esa caballerosidad suprema de la que era dueño lo hacía siempre todo más fácil. Ellas sonrieron divertidas y nos permitieron marcharnos sin rencores.
_ Huyamos de este lugar, te lo suplico_. Le dije apenas comenzó a escucharse la repugnante voz de la señora Bethany.
_ Ya… Ya nos estamos yendo Pedro. Lo hiciste más que bien, te merecés un respiro. Vayamos a caminar un poco por ahí. _ Abandonamos el baile, el vestíbulo y fuimos a caminar por el prado.
Me sentía a gusto con Balthazar y me halagaba su cálida admiración. Siempre me había negado a creer que algún día encajaría en el mundo de Medianoche, pero mientras bailaba con Camila, luciéndome al igual que los otros chicos de la Academia, el camino pareció abrirse ante mí, se volvió ancho, hondo y tentador, hasta que su voz resonó en mi interior sacándome del trance… “No quería quedarme a ver como caías en las garras de esa gente, un chico tan dulce como vos.” La voz de Guillermo había sonado en mi mente con tanta claridad como si acabara de haber susurrado esas palabras a mi oído.
Balthazar me pasó un brazo por los hombros. _ ¿Estás bien?
_Si, no pasa nada _ mentí. De pronto comprendí lo que había sucedido, estuve a solo un paso de sentirme tentado a formar parte de Medianoche, un lugar donde los fuertes se aprovechan de los débiles, donde los “legítimos” miran a los otros por encima del hombro, y donde el esnobismo es más importante que la amistad. Pensé en Gabriela y en Beto. En mis padres. Pero recordar a Guillermo me había devuelto la razón. Lo extrañaba tanto que casi me dejé vencer por mis más bajos instintos, para no pensar en cuanta falta me hacía.
El aire helado me hizo temblar, Balthazar me miró preocupado. _ Pedro, si no te sentís bien podemos volver adentro, y no te preocupes, ya no hace falta que vuelvas a bailar con Camila_. Era todo un caballero, en esos momentos deseé que hubiera puesto los ojos en otra persona, en alguien que supiera valorarlo de verdad.
Las estrellas titilaban en el cielo, era una noche despejada, perfecta para observar el firmamento. Deseé subir a mi habitación para volver a soñar con Guillermo, y alejarme de una buena vez de todo lo que me rodeaba. A nuestras espaldas se escuchaba la música del baile y el eco de las risas.
_ Bueno, seamos sinceros Pedro. ¿Quién es? _ preguntó Balthazar.
_ ¿Quién es qué?
_ El chico del que estás enamorado_. Sonrió con tristeza.
_ ¿De qué hablás? _ Me sentí avergonzado al haber sido descubierto.
_ No me tomes por idiota, Pedro. Tengo suficiente experiencia como para saber que estás pensando en alguien que no soy yo.
_ Lo siento… _ contesté abochornado. _ No quise hacerte daño.
_ Podré soportarlo_. Era tan gentil que casi me odiaba por no poder corresponderlo. _ Ante todo, somos amigos Pedro, ¿no? Y eso implica que quiero que seas feliz. Preferiría que lo hubieras sido conmigo, pero…
_ Balthazar…
_ No hace falta que expliques nada, Pedro.
_ No quiero explicar nada, solo decirte que sos una persona magnífica, que deberías ser vos quien ocupara mis pensamientos…
_ Pedro, no hay “deberías” que valgan cuando se trata de amor. Creeme. _ La camisa blanca de su esmoquin refulgía a la luz de la luna. Nunca había estado más guapo que en ese momento, justo en plena retirada. _ ¿Se trata de Guillermo, no?
Al principio vacilé, pero enseguida comprendí que quería compartirlo con él. Nuestra amistad se había hecho muy estrecha a lo largo de esas últimas semanas en las que apenas nos habíamos separado. Balthazar siempre estaba dispuesto a escucharme, y a pesar de que yo era más joven que él, y más mimado, siempre tomaba en serio mis opiniones. En realidad, lo que él pensara, siempre era importante para mí. _ Si… se trata de Guillermo.
No pareció muy complacido, aunque claro, ¿de qué iba a alegrarse cuando acababa de decirle que me gustaba otro hombre? _Yo sé lo que ves en él. Es más grande, experimentado, y muy atractivo.
_ Si, obvio que es todo eso, pero a veces siento que es el único que me entiende.
_ Yo también podría hacerlo, o al menos intentarlo. _ Balthazar bajó la mirada y pude intuir que a pesar de la entereza que mostraba, la charla no le estaba resultando cómoda. _Y con esto se acabaron las súplicas, lo prometo.
_ Balthazar, vos encajás acá, pero no te imaginás lo que sentimos los que no somos parte de esto.
_ Podrías encajar si quisieras
_ ¡Pero no quiero!
Él enarcó una ceja. _ Entonces, tarde o temprano, vas a estar en problemas.
_ Puede ser, pero si es lo que me toca vivir, voy a tener que aprender cómo enfrentarlo. Balthazar, vos has estado en muchas partes, has visto el mundo. No creo que puedas imaginarte lo grande que es este lugar para mí, lo que me intimida. Si bajo la guardia, podría caer en la trampa de dejar que Medianoche decida quién soy, que soy, y eso es lo que no quiero. Eso es lo que comparto con Guillermo.
Balthazar meditó unos segundos y finalmente asintió. Sabía que no lo había convencido, pero al menos me había escuchado. _ Guillermo no es una mala persona, _ admitió _ al menos por lo que se. Lo he visto salir en defensa de alumnos a quienes estaban molestando, y por las cosas que dice en clase, parece inteligente. Pero tiene un carácter explosivo, siempre está con la guardia alta. Entiendo que Medianoche pueda poner a la defensiva a alguien como él, pero a veces es tan…
_ Impredecible _dije_. Si, lo sé.
_ Bueno… veo que nada va a hacerte cambiar de opinión, así que vivilo. Disfrutalo. Pero andá con cuidado, y si te hace daño, dejalo cuanto antes._Me miró ladeando una sonrisa _ Y ahí te atrapo al vuelo.
Apoyé mi mano en su hombro. _Gracias.
Como toda respuesta me besó en la frente. Estábamos muy cerca y no pude dimensionar si era el aire helado de la noche o su presencia tan masculina lo que me hizo tiritar. _ ¿Listo para volver a entrar?_ me preguntó.
_Un minuto más, me gusta estar acá afuera. Además esta noche se ven las estrellas.
_ Cuanto te gusta la astronomía. _ Yo asentí alzando la vista al cielo _ ¿Aquella es Orión, verdad? _ me preguntó. Era muy probable que la astronomía no le interesara en absoluto, pero tal vez sería más cómodo si teníamos algo de qué hablar que no fuera su desengaño amoroso. Sabía cómo se sentía.
_ ¡Muy bien! Si, esa es Orión. ¿Y sabés el nombre de aquella otra?
_ ¿Cuál de todas?
_ Aquella… Agachate un poco_. Se inclinó sobre mí que estaba parado delante de él y sentí la firmeza de su pecho contra mi espalda. Guié uno de sus brazos hacia arriba para indicarle la estrella con su propio dedo. _ ¿La ves ahora?
Balthazar sonrió. _ Creo que sí.
_ Pedro… _ dijo alguien detrás de nosotros. Balthazar y yo giramos en seco. Había reconocido su voz de inmediato, pero al principio me negué a dar crédito a mis oídos. Tal vez las ganas de que fuera cierto me estaban jugando una mala pasada, pero no. Ahí, en medio de la noche, estaba Guillermo enfundado en su uniforme. Echaba fuego por los ojos, pero no me miraba a mí, únicamente a Balthazar.
_ Guillermo, que sorpresa. ¿Qué estás haciendo acá? _Pregunté en un hilo de voz.
_ Asegurarme que estés bien.
A Balthazar no le gustó mucho oír eso. Se enderezó cuan alto era. _ Pedro está completamente a salvo, siempre va a ser así mientras esté conmigo.
_ Es tarde, de noche, y lo trajiste justo a este lugar… y a solas.
_ ¿Qué te pasa Guillermo? Pedro vino acá por su propia voluntad_. Balthazar respiró profundo, intentando no perder los estribos. _ Pero si preferís ser vos el acompañante de Pedro, adelante. No tengo objeciones.
Guillermo se quedó perplejo, esperaba un desafío no una rendición.
_ Balthazar, voy a volver al baile con vos_. Era un gran tipo, y al menos le debía esa atención. Pero él sacudió la cabeza. _ No hace falta Pedro, quedate con Guillermo. Él sabrá cuidarte.
_ Gracias… por todo _ le dije aturdido y avergonzado.
_ Si me necesitás, llamame_. Me dijo Balthazar con los ojos clavados en Guillermo, después de eso, se alejó caminando solo en dirección a la escuela.
_ Esta escena fue absolutamente innecesaria _ murmuré en cuanto Balthazar desapareció de vista.
_ ¡Se estaba abalanzando sobre vos!
_ ¡No! ¡Solo le estaba señalando las estrellas! _Me froté los brazos intentando volver a entrar en calor. _ ¿Qué pensaste? ¿Qué iba a besarme?
_ No.
_ Mentiroso…
_ ¡Está bien! Si, pensé que iba a besarte, lo admito, y no iba a quedarme parado como un estúpido mientras el tío más guapo de la escuela te abordaba. Lo único en lo que pude pensar fue en apartarlo de vos. _De pronto se dio cuenta que estaba pálido y tiritando. _ Pedro… ¡estás temblando de frío!_. Se quitó la capa del uniforme y me cubrió con ella. No fue un gesto elegante como lo hubiese sido viniendo de Balthazar, pero a él se lo habrían dictado los buenos modales, en cambio era obvio que a Guillermo lo había empujado la desesperación de hacer algo que me demostrara que podía cuidar de mi.
Acepté la capa, dejé que me cubriera con ella. El forro todavía conservaba el calor de su cuerpo. _Gracias.
_ Me alegra que te abrigue, pero es una pena que tape ese traje. _Me miró de arriba abajo y una sonrisa asomó en la comisura de sus labios sugerentes. Ya no quedaba en ellos ninguna huella de la revuelta en los prados.
_ ¿Podés dejar de jugar conmigo? De pronto estás muy cerca diciéndome cosas que me ilusionan y de pronto desaparecés en las sombras de Medianoche, dejándome solo. _ Aunque una parte de mi deseaba que Guillermo jamás dejara de coquetear conmigo, sabía que debíamos tener esa conversación. _Tenemos que hablar, todo, de una buena vez. Ya no podemos retrasar un día más esta charla.
_ De acuerdo, Pedro. Hablemos_. Evidentemente, después de esas palabras ninguno de los dos supo bien como seguir. Eché a andar y Guillermo me siguió. A cierta distancia de nosotros oímos el crujido de unas hojas acompañado de risitas reprimidas. Por lo visto había más parejas que habían decidido perderse en la oscuridad de Medianoche, y por los ruidos que hacían, indudablemente la estaban pasando mejor que nosotros
Guillermo se abría paso a través del manto de ramas que proporcionaban los árboles de los prados. Yo iba detrás de él, caminaba automáticamente, sin ilusiones, sin demasiadas esperanzas, pero lo seguía mansamente como quien espera despertar de una vez o dormirse para siempre. A pocos metros nos refugiamos debajo de un manzano, el aroma dulzón de las frutas empalagaba el aire. Yo no podía parar de temblar
_ Pedro, hace mucho frío. _ Me dio la mano y el corazón empezó a latirme con fuerza. _ Volvamos a la escuela. Ya hablaremos.
_ No. No quiero volver todavía. _ Era demasiado perfecto estar ahí, a solas y con él.
_ Estás muerto de frío.
_ No tanto. Tu capa es muy calentita. Esperá un rato _ supliqué, cobijándome contra su cuerpo. _ Nos vamos a mantener bien si estamos uno junto al otro.
_ Pedro… ¿Qué voy a hacer con vos? _. Me rodeó con sus brazos y con ese único gesto desaparecieron todas las dudas que habían estado acosándome las últimas semanas. Había creído ser feliz en el baile, pero solo por haberme dejado llevar por un torbellino. Ahora era diferente. Sabía dónde estaba, con quién estaba, quien era, y me sentía en paz conmigo. No tuve miedo a nada y pude ser yo mismo sin inhibiciones. Cerré los ojos y froté mi nariz contra su cuello. Guillermo se estremeció. _ Sabés que solo quiero cuidarte. ¿Sí?_. Sentí sus labios rozando mi frente _ Solo quiero que estés a salvo.
_ No necesito que me protejas de ningún peligro Guillermo _ Lo abracé por la cintura y me apreté a él con fuerza. _ Lo que necesito es que me protejas de la soledad. Quedate a mi lado, es todo lo que necesito.
Se echó a reír. Una risa extraña y algo triste. _ Necesitás que alguien cuide de vos, que se asegure que estés a salvo… y yo quiero ser ese alguien.
Levanté la cabeza, estábamos tan cerca que mis pestañeas rozaron su mentón y sentí el calor que desprendían nuestros cuerpos en el escaso espacio que separaba nuestras bocas. _Guillermo, solo te necesito a vos_ dije juntando valor
Él me acarició la mejilla y rozó sus labios con los míos. Ese contacto me cortó la respiración, estaba con Guillermo y era todo lo que necesitaba. Lo besé y supe que tantas noches soñando despierto con su cuerpo no me habían engañado. Sabía cómo besarlo, como tocarlo. Lo recorrí con un conocimiento que llevaba escondido en alguna parte de mí, esperando la chispa que lo encendiera. Él me apretó contra su pecho con tanta fuerza que apenas pude respirar.
Fue un beso profundo y lento. Mil veces distinto al roce de labios que tuvimos la noche de la pelea, era perfecto en todas sus facetas.
La capa se deslizó de mis hombros, pero ya no sentía frío. Guillermo escurrió sus manos por mi espalda, por debajo de mi camisa. Sentir sus manos en mis omóplatos, sus dedos recorriendo mi columna, su piel contra mi piel, fue más fuerte de lo que había imaginado tantas noches en la soledad de mi cuarto. Dejé caer la cabeza hacia atrás, suspirando de placer. Los labios de Guillermo pasaron de mi boca a mis mejillas y se deslizaron hasta mi cuello, donde se detuvieron jugueteando.
_ Pedro, deberíamos parar
_ No… no quiero
_ No deberíamos dejarnos llevar.
_ No quiero que te detengas_. Le tomé la cara con las manos y besé su frente, su cabello. Cuando nuestros labios volvieron a encontrarse, el beso fue diferente, intenso, casi desesperado. Nuestras respiraciones se habían acelerado al punto de impedirnos hablar. Ya no existía nada en el mundo que no fuera él y esa voz en mi interior que me decía una y otra vez que él era mío, mío y solamente mío.
Sus dedos desabrocharon algunos botones de mi camisa dejando mi hombro al descubierto. Dibujó con su pulgar una línea entre mi oreja y mi hombro y deseé que finalmente me tocara como hacía tanto tiempo necesitaba que lo hiciera. Era imposible pensar racionalmente teniéndolo ahí entre mis brazos. De hecho, no conseguía pensar. En ese momento solo existía su cuerpo, el mío y lo que mis sentidos me exigían.
“Debo detenerme” me dije, pero Guillermo y yo ya habíamos ido demasiado lejos. Ya era imposible detenerme o detenerlo. Lo necesitaba por completo. Ardía interiormente y eseno se qué, que había despertado en Medianoche dentro de mí, se había vuelto irracional.
Volví a sujetar su rostro con mis manos y posé mis labios nuevamente contra los suyos que se abrieron como la rosa de mis sueños, cuando a punto de morir, se aferró a aquella planta nodriza y bebió su savia hasta renacer. Deslicé mis labios por su mentón masculino y enérgico, hundí mi nariz en su cuello para emborracharme de su aroma, pero al ver el pulso de las venas latiendo debajo de su piel, no pude reprimir mi sed.
Lo mordí en el cuello y lo oí gritar de dolor, desconcertado, pero cuando la sangre salió disparada hacia mi lengua y su espeso e incomparable sabor se propagó en mi interior, fue lo mismo que un incendio. Ardiente, incontrolable, mortífero, pero extremadamente bello.
Al tragar, el sabor de la sangre de Guillermo en mi boca fue lo más dulce que hubiese probado en mi vida. No intentó separarse de mí, ya estaba debilitado. Cuando empezó a desplomarse, lo sujeté entre mis brazos para seguir bebiendo su sangre con avidez y tuve la sensación de estar bebiendo su alma junto con su sangre, nunca habíamos estado tan unidos como en ese momento. Era mío, mío, solo mío.
Cuando sentí su peso muerto, supe que se había desmayado. Dejé de beber su sangre inmediatamente, pero darme cuenta de su estado, fue un jarro de agua helada que me sacó del trance de golpe. Respiré jadeante y apoyé su cuerpo contra el piso, cayó lánguido e inconsciente.
En su cuello se veía el corte profundo de mis dientes y un hilo de sangre corría desde la herida hasta el piso húmedo del prado.
_ ¡Auxilio! _ grité desesperado. _ ¡Por favor, que alguien nos ayude! _Había vuelto a la normalidad y eso me dejaba saber que casi había matado a Guillermo, que mis padres se pondrían furiosos y ni hablar de enfrentar la situación con la señora Bethany, pero lo único que me importaba era salvar a Guillermo. _ ¡Socorro! _ volví a gritar con tanta fuerza que me dolió la garganta. Aun tenía los labios pegajosos y calientes por la sangre de Guillermo. _ ¡Por favor!
_ ¿Se puede saber qué te pasa? _ Camila había salido de entre unos arbustos visiblemente molesta. Llevaba el vestido arrugado y su pareja la seguía detrás. Por lo visto había interrumpido algo importante. Su ceño fruncido y enojado se distendió cuando me observó con detenimiento. _Un momento… Eso que tenés en la boca… ¿Es sangre?
Estaba desesperado. _Guillermo… _ tenía tanto miedo que lo que menos me importaba era que ella viera mi boca bañada en sangre. _ Por favor, ¡necesito que ayuden a Guillermo!
Camila tiró hacia atrás su largo cabello rubio y se acercó a Guillermo, lo encontró tendido en el piso, inconsciente y con el cuello abierto.
_ ¡Dios mío! _dijo en un hilo de voz. _ ¡Hay que hacer algo rápido o se va a morir!
_ Voy por ayuda _ dijo el chico que era su pareja de turno.
_ Buscá solo a los padres de Pedro y a la señora Bethany, ni una palabra a nadie más. Yo voy a tratar de detener el sangrado hasta que lleguen. ¡Apurate! _ Desgarró su vestido de encaje traído de París y presionó la herida para apurar la coagulación.
Yo estaba pálido por el miedo, aterrado por Guillermo y perturbado por lo que acaba de descubrir. Camila no dejaba de presionar su herida y de tanto en tanto despegaba la tela de su piel para observar si la hemorragia se detenía, mientras con la mano libre revisaba los signos vitales de Guillermo.
_Tranquilo Pedro, no se va a morir. Esto ya está parando de sangrar y sus signos vitales están estables. ¡Pero vaya! ¡Qué sed acumulada querido! Me alegro de no estar en tus planes…
En medio de mi tormento me alegraba profundamente haber escuchado los consejos de Balthazar y haber invitado a Camila a bailar aquella noche tan nefasta.
_ No sé qué me pasó _ dije consternado
_ Pasó lo tarde o temprano iba a pasar. Ya era hora de que crecieras y te convirtieras en un vampiro, como lo que sos, como lo que siempre fuiste, como la mayoría de nosotros_. Ya se escuchaban las corridas en dirección a nosotros. _Ahí vienen a ayudarnos, quedate tranquilo Pedro. Apenas pueda te busco y seguimos charlando, tenés mucho que saber_. Me sonrió a su manera, tratando de darme aliento, sin embargo me entristeció no ver sentimientos humanos en esa sonrisa.
Continuará
Ayyyyyyyyyyyyyy!!!! Por FAVOR Sandra!!!! Pobre mi Guille!!!! tan muerto de amor y ..... (que miedito Pedro)... Te juro que no me lo esperaba!!! Cuando me dijiste tipo agarrate para el final, pense "wow!! noche apasionada ;) sisisi" y así empezó! hermoso cuando se quedaron solos y a los besos! y despues :0 ... casi me muero, Guille desmayado: mi amooooorrrr pobrecito. Sorry, pero NECESITO YA (por si no quedó claro YA YA YA), la continuación. Sé que es un abuso, pero PLEASE!!!! no nos dejes una semana sin la continuación. POR FAVOR antes ;) Besos Romina PD: Sos una genia!!!! Me encanta!!!
ResponderEliminarRomi de mi corazón si me conocés, sabés que en mis manos no hay nada que temer. No te preocupes que tanto uno como el otro siempre van a estar bien y sobre todo... ¡Juntos! Eso no los va a separar porque nada los puede separar. Ellos sabrán como llevar adelante esta situación. Te prometo una historia de amor para no olvidar... confiá en mi. ¡Besossss!
EliminarMe encantó que belleza de capítulo! !! Quiero saber como sigue por favor, no me podes dejar así
ResponderEliminarVale, amiga mía, te prometo escribir a todo vapor para que el próximo domingo sepan que produjo esto en ellos. Solo una cosa... jamás las lastimaría, esto es una historia de amor! ¡Gracias mi reina!
EliminarAntes que nada quiero decir que mi comentario es puramente consteuctivo y sin animo de ofender ni faltar el respeto a nadie. La verdad es que no sigo ninguna historia de vampiros y me puse mal cuando lei que pedro es uno. Pense que su amor hacia guille era real y puro y solo queria su sangre? Me pone triste. Quisiera respuestas en el proximo capitulo y espero que sea rapido porque no veo la hora de ver que le paso al pobre y enamorado guille ��
ResponderEliminarBesos de un anonimo
¡Corazón! Todo comentario es bienvenido... pero quiero hacerte llegar mi tranquilidad. Esta es una historia de amor y solo amor. Dame tiempo y vas a ver como los dos, aunque la vida los haya puesto a cada uno del otro lado del camino, van a poder sortear las distancias para mantenerse juntos y eternamente enamorados. ¡Dame tiempo y vas a ver que hermosa historia de amor hay entre ellos dos! Jamás escribiría algo que l@s vuelva a lastimar. ¿Me das un voto de confianza? Prometo devolverte mucha felicidad. Palabra de Guillermina Pedris.
EliminarGracias x tomar a bien mi comentario. Me tomó de sorpresa. Pensé que iban a ser ellos contra todos. Igual re apuesto a tu pluma y te estoy muy agradecida x mantenerlos vivos! Ahora me siento culpable por mi comentario anterior :(
Eliminar¡Hola! ¡No, por favor! No te sientas culpable, es más... me gusta que así sea, que se pueda comentar en libertad. Por lo menos en mis ficciones, le ruego que comenten lo que realmente les pasa. Además, mirale el lado positivo. De no haber existido esa comunicación, tal vez, ibas a deja de leerla por temor a sufrir, y eso ¡nunca! va a pasar.
Eliminar¡Ahhh! Otra cosa, ese momento del que vos hablás también va a llegar. Ya los vas a ver unidos luchando por una misma causa y enfrentándose al mundo juntos, siempre juntos. ¡Besos y mil gracias!
que decir de este capitulo.....no salgo de mi asombro, no sé, no me lo esperaba. Tomó un giro que francamente no me gusta. Desde el comienzo supe que se trataba de una historia de vampiros pero no creí que uno de los dos iba a serlo, y mucho menos Pedro. me imaginé una historia de amor pura y tierna pero ahora todo se dió vuelta y ya no sé que puede pasar. Coincido con el comentario anterior que espero lo consideres una critica constructiva pero ya el componente vampírico le ha quitado la pureza y amor verdadero que suelen tener las historias que aquí se publican. Ojalá todo dé un giro inesperado y se encauce hacia lo que más nos gusta que son las historias de amor entre dos personajes que dejaron huella. Espero que el hecho de expresar lo que siento no haya molestado a nadie.
ResponderEliminarSusana... como acabo de responder al comentario anterior, no se asusten. Nunca escribiría algo que l@s vuelva a lastimar. Esta generación de vampiros es diferente, dame un voto de confianza y vas a leer una gran historia de amor. Te lo prometo.
EliminarLejos y muy lejos de molestarme,te agradezco la sinceridad. Eso es lo que me permite decirte que esto no es lo que parece, que el amor que hay entre ellos va a superar todas las dificultades... No te lo pierdas. Es una historia de amor y solo amor con todas las letras. Nadie va a sufrir y ellos siempre podrán mirar al cielo y pedir un deseo: Contigo, la noche mas bella.
Palabra de honor que es una historia preciosa. Confiá en mi pluma, no te vas a arrepentir. ¡Besossss y gracias! Todo comentario en bienvenido, pero no los dejes solos... Te van a sorprender.
PEDRIS,PEDRIS PEDRIS. CONFUSIÓN, IMPRESIÓN, ESAS PALABRAS PODRÍAN DESCRIBIR LA SENSACIÓN QUE ME PRODUJO ESTE CAPITULO.
ResponderEliminarASOMBRADA CON ESTE FINAL.PEDRO SIN LUGAR A DUDAS TODO UN VAMPIRO.
DESCONCERTADA CON LO QUE VENDRÁ. CONFÍO EN SU PLUMA.
"Guillermo, solo te necesito a vos"ESTA FRASE ME HIZO,IRREMEDIABLEMENTE, ACORDAR A "PORQUE VOS SOS LO ÚNICO PARA MI,LO ÚNICO EN MI VIDA"
MIEDITO ME DA ESTE PEDRO,AHORA NO ESTOY TAN SEGURA DE QUERER QUE SEA UN VAMPIRO.GUILLE HACE ALGO POR FAVOR.
" Pedro… ¿Qué voy a hacer con vos?" ME MATO DE AMOR.
ESPERO TRANQUILA,LA NOCHE MAS BELLA.
"MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"MONICA DE LANUS.
¡INMENSAMENTE GRACIAS SEÑORA DE LANUS!
EliminarHAY MUCHA GENTE ASUSTADA POR ESTA "CONTINGENCIA" PERO NO HAY NADA QUE TEMER, SI ME CONOCEN SABEN QUE JAMAS ESCRIBIRÍA ALGO QUE VOLVIERA A LASTIMARL@S. ES UNA HERMOSA HISTORIA DE AMOR, AUNQUE POR AHORA SE VEAN COMO PARADOS EN CAMINOS DIFERENTES, EL AMOR SIEMPRE SERÁ MAS FUERTE.
ESTA GENERACIÓN DE VAMPIROS ES DIFERENTE, SI ME DAN UN PEQUEÑO VOTO DE CONFIANZA, VAN A LEER UNA GRAN HISTORIA DE AMOR. ¡OJALÁ EL MIEDO NO PERMITA QUE SE LA PIERDAN! CHICAS Y CHICOS... JAMÁS LOS LASTIMARÍA. ¡CREAN EN MI! ES UNA PROMESA GUILLEDRISTA... NO HAY NADA QUE TEMER.
ELLOS PODRÁN MIRAR AL CIELO Y PEDIR UN DESEO, CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA.
¡UN ABRAZO INMENSO!
Y ahora ????? Guillermo lo tendra que cazar que quilombo mara rosas
ResponderEliminarNo mujer, definitivamente no... El amor siempre es más fuerte y ellos dos van a descubrir la forma de estar juntos. No hay nada porque preocuparse. Esta es una verdadera historia de amor. ¡Gracias Mara!
EliminarLa verdad que es muy bueno el cap gracias señorita!! Yo espero el siguiente que seguramente lo voy a disfrutar como el resto que he leído hasta ahora , abrazo Sandra :-) 1
ResponderEliminaruffff! Al fin una tregua... ¡Gracias Martín por confiar en mi! Hasta ahora solo leo temores, y acá no hay nada que temer. Es una hermosa historia de amor, ya van a ver lo que pueden llegar a ser estos dos juntos a pesar de su naturaleza tan opuesta. El amor siempre es mas fuerte. Necesito un voto de confianza... no se van a arrepentir. Palabra de Guillermina Pedris. ¡Gracias lindo!
Eliminar"Lo que tarde o temprano iba a suceder"
ResponderEliminarpara mi,esa frase es el Leitmotiv de esta historia,què entrega extraordinaria!te aplaudo porque todo el encuentro de Pedro y Guille fue como una especie de danza fabulosa, llena de amor,erotismo y una pasiòn arrolladora,tan bièn escrita,tan bièn contada a travès de los ojos y los sentimientos de Pedro,muy bello.
Pedro descubrièndose,una vez màs,a travès de Guillermo y la confirmaciòn de este amor eterno...
"tuve la sensación de estar bebiendo su alma junto con su sangre,nunca habíamos estado tan unidos como en ese momento. Era mío, mío,solo mío."
"el sabor de la sangre de Guillermo en mi boca fue lo más dulce que hubiese probado en mi vida."
"como la rosa de mis sueños, cuando a punto de morir, se aferró a aquella planta nodriza y bebió su savia hasta renacer"
Guille estuvo a punto de morderlo tambièn?o lo convirtiò Pedro? ahhh amo que sean vampiros!! P.D
Me encantaba cuando habia una publicacion cada dia! Que paso con las escritoras a las que tanto extraño y tanto nos dieron? VUELVAN NO LOS DEJEN MORIR :(
ResponderEliminar¡Wawww! ¡Que hermoso comentario P.D! ¡Gracias infinitas!
ResponderEliminarMe encantó tu "leitmotiv" porque esa escena es la frase madre de esta fic. "Lo que tarde o temprano iba a suceder"
Pedro acaba de cruzar una línea, pero eso lejos de separarlos - como él supone - los va a unir mucho más.
¡Cómo sabés leer entre lineas! ¡Genial lo tuyo! "Como la rosa de mis sueños, cuando a punto de morir, se aferró a aquella planta nodriza y bebió su savia hasta renacer" ¡Perfecto! Ya captaste la esencia de esta fic... ¡Felicitaciones! ¡Me siento tan feliz con este comentario! Todavía no sabemos si Guillermo se va a convertir en vampiro, pero puedo asegurarte que vivirán una historia inolvidable.
Por otro lado, yo también extraño esos tiempos donde publicábamos todas las noches! Ojalá las escritoras se despierten y vuelvan a escribir... Las extraño mucho a todas.
Gracias y un abrazo Guilledrista!
Me encanto el capitulo pero no me gusta que pedro este tan cetca de balthazar y que lo compare con guillermo, por ejemplo lo de la capa... guille es guille y lo va a cuidar, proteger y amar mas que nadie. Fuera balthazar! Igual espero q hayan celos y reconciliaciones!
ResponderEliminarGracias x esta fic tan diferente!
¡Mi vida! Balthazar puede estar una eternidad besando el suelo que Pedro pisa, pero para Pedro solo existe Guillermo, y para Guillermo solo existe Pedro. Acá no hay nada que temer, a ellos no los separa nadie. Ni Balthazar, ni esa naturaleza diferente, ni las contingencias a las que deban enfrentarse, nada... Palabra de Guillermina Pedris que esta es una verdadera historia de amor. ¡Graciassss y besossss!
Eliminar