Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 20 de noviembre de 2016

"MEDIANOCHE" - Cap. 7 - (By Guillermina Pedris)







MEDIANOCHE
(Libro de anclaje: “Medianoche” – Claudia Gray)

PARTE I -  “EL ENCUENTRO”

CAPÍTULO 7

_ ¿Qué hice? _ dije tomándome la cara con las manos. No podía parar de llorar. Mi madre me pasó un brazo por los hombros y dejé que me guiara a la cochera, donde mi padre junto a la señora Bethany habían llevado a Guillermo que seguía inconsciente. _ Mamá, ¿qué hice?
_Tranquilo Pedro, Guillermo está vivo. _ Nunca me había hablado con tanta dulzura. _ Se va a poner bien.
_ ¿Estás segura?
_ Completamente. _ Caminaba a su lado tropezándome con todo, temblaba de pies a cabeza y apenas si podía mantenerme erguido. Estaba desesperado y apoyé mi cabeza en su hombro buscando consuelo, ella me acarició el cabello. 
_ Hijo, ¿querés subir a tu habitación?
Negué con la cabeza. _No, quiero estar con Guillermo. _ Ella tomó aire para contradecirme, pero antes de hablar supo que sería inútil discutir en ese momento. 
_Está bien. Vamos allá, pero ni siquiera se va a dar cuenta que estás ahí.
_No importa. Necesito verlo_. Me volví a desplomar entre sus brazos_¿Cómo pude traicionarlo así? ¡Soy un monstruo!
_No sos ningún monstruo, sos un vampiro. Como tu padre, como yo, como la señora Bethany y la mayoría de tus compañeros. Pedro, ya habíamos hablado de esto.
_Si, lo sé. Pero nunca imaginé que de verdad me pasaría. Estaba convencido que mi naturaleza no iba a alterar mi vida, que iba a ser fuerte, que nunca iba a sentir la necesidad de morder a alguien. ¡Y justo a Guillermo!
_ Justo a Guillermo… _ me sonrió con complicidad. _ Por eso no pudiste contenerte, porque justamente se trataba de Guillermo. Pedro, soy tu madre, nadie te conoce como yo. Guillermo te gusta, no hay forma en que puedas disimular la atracción que te produce, al menos no para mí. Al verlos juntos en Riverton, comprobé lo que venía sospechando… Estás enamorado por primera vez.
La miré primero con asombro y después con cierto pudor.  _ ¿Entonces no te importa que sea… un chico?
_ ¡Pedro! Los vampiros no hacemos diferencia en esas cosas, da lo mismo que sea un chico a que hubiera sido una chica. Nuestra vida es muy larga y eso tiene una ventaja, nos da sabiduría para comprender y desechar la mayoría de los prejuicios humanos. 
_ ¿Y papá también lo sabe? _ pregunté cada vez más pálido.
_ ¡Obvio que si! Es tu padre y te conoce casi tanto como yo.
_ ¿Y qué piensa?
Mi madre se permitió reír. _ Parecés mas asustado de que tu padre sepa que estás enamorado de Guillermo que de haberlo mordido. La verdad es que empiezo a alegrarme que hayas cruzado esa línea, por lo visto estabas empezando a impregnarte de los mismos prejuicios que tiene algunos humanos.
_ ¿Por qué los llamás “humanos”? ¿Acaso nosotros no lo somos?
_ Los llamo así para diferenciarlos de nosotros, pero por supuesto que somos humanos, diferentes a los comunes, pero pertenecemos a esa especie. También tenemos alma, sentimientos, debilidades y cometemos errores. _ Hizo una pausa, y conociéndola, eso significaba que iba a abordar un tema espinoso. _Y también morimos si no decidimos ser asesinos.
_ Me perdí
_ Ya lo hablaremos en otro momento. Ahora vamos a ver a Guillermo, ¿sí?_.
Asentí y seguí caminando a su lado.

Al entrar a la cochera sentí un escalofrío. Las paredes estaban cubiertas de paneles de madera entintados en color negro y repletas de fotografías en sepia encuadradas en marcos viejos. Luego recordé que la señora Bethany vivía ahí, ese era su propio sarcófago y lo había decorado como lo que era.
Estaba tan conmocionado que ni tuve en cuenta su presencia, pero cuando quise entrar al dormitorio para ver a Guillermo, mi madre me detuvo.
_ Primero andá a lavarte la cara.
Tembloroso y torpe me dirigí hacia el baño. En cuanto me miré al espejo, comprendí. Tenía los labios manchados con la sangre de Guillermo y algunas gotas habían salpicado mis mejillas. Abrí el grifo desesperado por borrar las huellas de lo que acababa de hacer, el agua fría comenzó a correr entre mis dedos, pero algo me hipnotizó y me quedé mirando la sangre con detenimiento. Tenía los labios rojos e hinchados de habernos besado tanto. Traté de sostener mi mirada en el espejo, pero me costó reconocerme. Pasé la punta de mi lengua lentamente por el contorno de mis labios y volví a sentir el sabor exquisito de la sangre de Guillermo. Fue como volver a tenerlo entre mis brazos. Volví a sentirlo cerca, mis sentidos se agudizaron, pude escuchar sus débiles latidos del otro lado de la pared y su aroma volvió a inundarme, haciéndome estremecer. “Entonces, a esto se referían mis padres.”
Muchas veces intentaron explicarme que algún día la sangre sería algo más que solo sangre, algo diferente a la que traían de la tienda del carnicero para beber todas las mañanas. Hoy debo admitir, que para un niño puede llegar a ser un hecho traumático ver a sus padres bebiendo sangre, pero yo había crecido viéndolos hacerlo, y por ese motivo, nunca me pareció demasiado extraño. Convengamos en que no tenía unos padres muy convencionales y sus excentricidades habían dejado de sorprenderme desde hacía muchos años. Es más, con el paso de los días fue algo común y corriente verlos sorber ese líquido espeso de color rojo cada mañana, lo había visto desde que tuve uso de razón y ya me resultaba natural. 
Cuando era muy niño, me decían que era jugo de remolachas. Muchas veces insistí en querer probarlo, pero siempre fueron muy específicos en su negativa. _ Todavía no, sos muy chiquito para tomar esto, cuando crezcas y si descubrís que te gusta, vas a poder hacerlo.
¡Qué sabios eran mis padres! Toda la información fue llegando de a poco y en su justo momento. Juro que nunca tuve miedo, ni siquiera cuando, ya siendo algo más grande intuí la verdad. 
Un día - ya había cumplido trece años – los increpé durante el desayuno.
_ Eso que toman no es jugo de remolachas. _ Dije muy seguro. Tan seguro que se miraron el uno al otro sin saber quién iba a seguir mí planteo ni de qué manera hacerlo.
_ ¿Y por qué estás tan seguro que no es jugo de remolachas? _ Me había preguntado mi madre con los ojos brillando de picardía y la sonrisa dulce entre sus labios.
_ Porque las remolachas no se compran en la tienda del carnicero.
_ Observador… _ había murmurado mi padre.
_ Muy… _ le respondió mi madre por lo bajo, pero no tan bajo como para que yo no pudiera oírla.
_ ¿Por qué toman sangre? _ pregunté finalmente y con absoluta naturalidad.
Mi padre había carraspeado sin saber que decir, pero mi madre - indudablemente - ya estaba preparada para ese momento.
_ En primer lugar, porque nos gusta. Nos alimenta. Nos hace sentir bien.
_ ¿Entonces por qué no me dan a mí? _ había preguntado con los ojos desorbitados. Esa vez los dos echaron a reír.
_ Porque todavía no te hace falta. Sos muy chico. Por ahora te alcanza con el vaso de leche que mami te prepara todas las mañanas.
_ ¡Pero la quiero probar! _ Había insistido. _ Dame un poquito _ había estirado mi mano para tomar el vaso de mi padre quien rápidamente lo sostuvo fuera de mi alcance.
_ No Pedro… cada cosa a su tiempo. Por ahora vos seguí con tu vaso de leche, hay tiempo para todo.
Me replegué, pero la duda ya estaba latente y no los iba a dejar en paz con facilidad, supe por la expresión en sus rostros que ya lo sabían. _ Y… ¿eso es algo que se puede contar?
_ ¡No! _ respondieron al unísono. Listo, si era un secreto, era importante. Y lo mejor, yo ya lo había descubierto. No iba a decir una sola palabra a nadie, pero no los iba a dejar en paz hasta que me dijeran todo lo que quería saber. Un adolescente puede llegar a ser un incordio si se lo propone.
Dediqué gran parte de mi tiempo libre para aguijonear tanto a uno como al otro. Me convertí en un suplicio tironeando de sus ropas y pidiendo explicaciones. Me daba cuenta que a veces se sentían tentados de contarme la verdad por cómo se me miraban, pero desistían inmediatamente. De todas formas, si existía una persona en el mundo capaz de inducir a mi madre a hacer algo que no quisiera, ese era yo. Su príncipe. Su primogénito e, indudablemente, el ser que más amaba en la tierra. 
Una noche en la que papá se había retrasado, supe que era mi oportunidad. Ella había puesto esa música tan exquisita que solía escucharse en casa y se veía feliz mientras preparaba la cena. Estaba hermosa, como siempre. Recién ahora puedo comprender porque mi padre no puedo ni puede quitarle las manos de encima a toda hora. Está enamorado de ella como yo de Guillermo. Aquella noche renuncié a mi encierro típico de adolescente y fui hasta la cocina, dispuesto a librar una nueva batalla. 
_ Mami… ¿puedo hacerte una pregunta?
Al principio se sorprendió de verme ahí, desde que había cumplido trece años me pasaba horas encerrado en mi habitación, pero algo me dijo que me había atrapado al vuelo. Si quería información, iba a tener que ser muy astuto para conseguirla. 
_ Por supuesto hijo… ¿Qué querés saber?
_ ¿Toda la gente toma sangre?
Ella siguió con la cena como si yo le hubiese preguntado la hora. Pero pude darme cuenta que sus músculos se tensaron. _ No.
_ ¿Y por que vos y papá si lo hacen?
Me dijo mucho menos de lo que necesitaba saber. Dijo poco, pero a su estilo, mientras seguía preparando la cena. _ A ver… dejame ver cómo te lo explico, hijo. No toda la gente toma la misma medicina, eso lo sabés ¿no?
_ Si _ ya estaba fascinado.
_ Y que hay gente que come carne y otros que no, porque son vegetarianos.
_ Ajá _ Asentí.
_ Bueno, más o menos, se trata de lo mismo. El que tiene una enfermedad toma la medicina acorde a su enfermedad, el que tiene gustos diferentes elige lo que va a comer y lo que no… 
_ Si, te escucho.
_Bueno… lo nuestro es una combinación de esas dos cosas. Pedro, las personas no somos iguales. Pero si vas a abordar este tema, es necesario que nunca olvides que el ser humano, hijo, se diferencia en un orden lineal. 
_ ¿Y eso que significa?
_ Que los gustos o necesidades que tengamos no nos hacen ni mejores ni peores, nadie es más ni mejor que el otro. Solo somos diferentes… Tu padre, yo, y algunas personas más nos sentimos mejor si bebemos sangre. Pero ¿podrías imaginarte a un vegetariano frente a un vaso de sangre?
_ ¡Ajjj! ¡No! ¡Qué asco! Seguramente vomitaría.
_ ¡Exacto! Es por eso que no lo contamos. Beber sangre nos hace sentir fuertes, sanos, con energía para ir a trabajar, para limpiar la casa, para preparar la cena… es algo así como una medicina. Pero como no es algo “convencional” preferimos no contarlo. La gente podría pensar cosas que no son y eso nos traería problemas. Pedro, tu padre y yo somos docentes, no quiero imaginar a cientos de padres en estado de pánico pensando que vamos a devorarnos a sus hijos. Por eso es mejor que nadie lo sepa. 
_ Si entiendo _  pero en realidad entendía bastante poco. _ ¿Y se puede beber sangre de personas?
Nunca había visto ese rictus en su rostro, de no conocerla como la conocía, hubiese disparado a encerrarme en mi habitación. _ No. _ me respondió terminante. _ Eso no estaría bien _. Mientras hablaba su rostro comenzó a apaciguarse lentamente, hasta volver a ser el dulce rostro de mi madre. _ No hijo, no está bien lastimar a las personas. La sangre que bebemos es de animales que ya están muertos. Yo se que todavía sos demasiado chico para comprender algunas cosas, pero esto que voy a decirte, estoy segura que lo vas a comprender. No es lo mismo beber sangre que asesinar.
Vaya que lo había entendido, la forma en la que me había mirado cuando dijo esa frase me había paralizado. Sabía que había más secretos, pero algo dentro de mí me dijo que no era el momento propicio para seguir sondeando. 

Nunca había logrado terminar de entender a que se refería hasta esa noche. Volver a sentir el sabor de la sangre de Guillermo fue tan impactante como el primer beso. Recordarlo totalmente confiado y recostándose para que pudiera besarlo me generó tanta culpa que me hizo volver a la realidad. Me mojé la cara y también la nuca. Tuve que respirar profundo varias veces antes de salir del baño.
La cama de la señora Bethany era un armatoste de madera negra tallada, en el medio estaba Guillermo, todavía inconsciente y tan blanco como las vendas que le envolvían el cuello. Al menos respiraba. 
_ ¿Está bien? _ Pregunté tímidamente
_ Si, está bien. La cantidad que bebiste no alcanzaría a matarlo. Gracias a Dios, te asustaste a tiempo_. Mi padre me miró por primera vez. Me mortificaba la posibilidad de tener que enfrentarme a su desaprobación, y ni hablar de que seguro ya sabía que me había llevado a morder a Guillermo, pero para mi sorpresa estaba tranquilo, incluso cariñoso. _Tranquilo hijo, todo va a estar bien.
_ ¿Por qué se desmayó? _ pregunté inocentemente.
Mis padres se miraron y se sonrieron _ Es el efecto que tiene en ellos el mordisco _ respondió mi madre. _ Y es muy probable que no recuerde con exactitud lo que pasó cuando despierte, por eso vamos a inventar todos juntos una historia y eso es lo que le vas a decir cuando te pregunte que pasó_. Mi padre y la señora Bethany, asintieron en silencio.
No era lo que yo llamaría, el momento preciso para mostrar oposición, pero no iba a mentirle a Guillermo. Lo mejor por el momento era demostrar colaboración, pero cuando ellos no pudieran oírme, le iba a decir a Guillermo toda la verdad, aunque eso significara perderlo. Sabía que me iba a odiar por el resto de su vida, pero no podía traicionarlo más. _ De acuerdo_. Mentí. _ ¿Pero y que va a pasar con Camila y el chico que estaba con ella? _ pregunté preocupado. 
_ De la señorita Moravia y de su acompañante, ya me he ocupado yo. _ Respondió con severidad la señora Bethany. _ Pueden estar seguros que no dirán una sola palabra, a nadie. Nadie volverá a mencionar este hecho. ¿Estamos todos de acuerdo? _ Hizo una pausa y dirigió su mirada hacia mí. _ ¿Lo comprende señor Beggio?
_ Si, por supuesto. Tenemos que mentir… lo entiendo.
_ Qué pena que no lo haya entendido antes _ dijo con brusquedad cruzando los brazos. _ Sabía que podíamos llegar a tener problemas cuando aceptamos alumnos humanos en Medianoche, por eso tomamos todos los recaudos posibles. Interminables charlas con los alumnos mayores, controlar los pasillos, prohibir el acceso a ciertas áreas… y todo para qué. Jamás me lo hubiese esperado de usted señor Beggio _. 
Mis padres, quienes estaban sentados uno a cada lado de la cama, se pusieron de pie. Al principio pensé que se trataba de una muestra de respeto hacia su superiora, pero entonces mi padre dio un paso al frente para defenderme. 
_ Ya sabe que es la primera vez que Pedro prueba sangre fresca, y que lo que hizo forma parte de sus instintos primitivos. No lo mortifique con ese tipo de comentarios, lo que pasó no fue algo que su raciocinio pudiera controlar. No estaba preparado para eso. No lo pudo evitar, simplemente pasó.
La señora Bethany frunció los labios y me dedicó una sonrisa desagradable y tensa mientras se dirigía a mí. _ Va a ser mejor que aprenda a controlar sus impulsos de ahora en más joven Beggio. No quiero más incidentes de este tipo. La Academia Medianoche ha sido uno de los santuarios más importantes para los nuestros por más de dos siglos, donde los que tienen una apariencia lo bastante juvenil para pasar como alumnos pueden venir a instruirse de los cambios del mundo para convivir en sociedad sin levantar sospechas. Este es un lugar de aprendizaje, un lugar seguro, donde los humanos que están del otro lado de los muros o dentro de ellos, estén a salvo.  Si nuestros alumnos pierden el control y empiezan a matar, este santuario se vendría abajo y eso terminaría doscientos años de tradición. Señor Beggio, llevo más de dos siglos protegiendo esta escuela, y no voy a permitir que ni usted, ni nadie, altere este equilibrio. ¿Me ha comprendido?
_ Si señora _ susurré avergonzado. _ No volverá a suceder, se lo prometo.
_ Eso es lo que dice ahora,_ volvió a mirar a Guillermo _ ¿pero qué sucederá cuando vuelvan a encontrarse? Tal vez debería despedir al señor Graziani de la escuela, por su propio bien.
_ ¡No! ¡Por favor, no lo haga! Eso si levantaría sospechas. Le doy mi palabra que voy a saber controlarme.
Me observó de arriba a abajo _ Está bien, voy a darle una segunda oportunidad. Ni se le ocurra desperdiciarla señor Beggio. _ En ese momento se volvió a mis padres _ ¿Acaso no le han explicado a este chico que hemos dejado de consumir sangre humana desde hace mas de cien años? No lo están criando bien, y si siguen consintiéndolo, este muchacho va a traer problemas.  Es bastante insubordinado pese a su apariencia de jovencito inexperto y cálido. ¡Quién lo hubiese dicho! Del que menos lo esperaba… _ Después de semejante discurso, salió de la habitación con la cabeza erguida para regresar al baile. Era extraño pensar que había gente bailando y divirtiéndose a pocos metros de nosotros.
_ Celia, llevá a Pedro a nuestro departamento.
_ No quiero irme ahora, quiero estar acá cuando Guillermo despierte.
_ No va a despertar hasta que empiece a amanecer y de nada sirve que te quedes toda la noche en vela a su lado. Yo no voy a moverme de acá, voy a cuidarlo hasta que me asegure que esté completamente bien. Descansá un rato en tu antigua habitación y apenas abra los ojos, voy a mandar a buscarte.  Es un hecho que la señora Bethany va a volver y no es buena idea que te vea acá. Va a encontrar algún nuevo reproche para hacerte. Va a ser una noche larga Pedro, andá a descansar un rato. Creeme que te hace falta hijo, te ves muy pálido.
_ Está bien… pero solo hasta que empiece a amanecer.
_ Adrián, _intervino mi madre oportuna como siempre  _ antes de regresar con Pedro a nuestro departamento, tenemos que hablar de esto.
_ ¿De esto? ¿De qué?
Lo miró seriamente _ Tenemos que hablar en el pasillo _
_ Ahh… si. _ Mi padre lo entendió al mismo tiempo que yo, mi madre buscaba una excusa para dejarme a solas con Guillermo.
En cuanto salieron del cuarto me senté en el borde de la cama mirándolo con desolación. Un intenso caudal de lágrimas volvió a bañarme el rostro. Acaricié su mano, estaba helado. A pesar de la palidez y de ese vendaje en el cuello que me llenaba de culpa, seguía estando asombrosamente atractivo.
_ Nunca vas a poder perdonarme, lo sé. Yo tampoco voy a poder hacerlo. ¡Cuánto lamento haberte hecho daño, mi amor! ¡Cuánto lo siento! _ Me recosté a su lado lentamente, procurando no molestarlo. Intentando darle algo de calor, me abracé a él. _ Sé que te perdí. Acabo de perderte para siempre, porque sin importar el relato que ellos inventen, yo voy a decirte la verdad. No voy a volver a traicionarte. _ Besé sus labios a modo de despedida, pero pese a lo intenso del momento y la emoción que me embargaba, no volví a sentir esa sed salvaje que me había llevado a morderlo, sino un sentimiento de pertenencia eterna. Sabía que él me iba a dejar, pero que yo nunca en mi vida, podría desprenderme de él. 
Apoyé mi cara contra su pecho y lloré. Mi amado Guillermo, el que siempre estaba intentando protegerme del peligro, jamás había sospechado que el  mayor peligro era yo.

Aquella misma noche, en mi antigua habitación y acompañado por mi madre, contemplé en silencio el traje que tanto nos había costado elegir manchado de sangre y volví a sentirme un monstruo. _ ¡Cuánto lamento todo esto mamá! 
Ella se sentó en la cama, a mi lado, y comenzó a acariciar mi cabello como lo hacía cuando era un niño. _ Tenés que calmarte hijo, mañana vas a ver las cosas de otra manera. Con tu padre hemos acordado que vamos a decirle a Guillermo que un animal salvaje lo mordió, atacándolo por la espalda. Seguro estaban besándose cuando lo mordiste, así que debió tener los ojos cerrados. No va a ser difícil que se crea esa historia.
_ ¿Y si despierta siendo vampiro?
Ella me sonrió con ternura. _ Eso no va a pasar. Solo se convierten en vampiros cuando los has mordido tres veces, y aun así, supuestamente el último mordido debería ser letal.
_ ¿Cómo que supuestamente?
_ Algunos llegan a convertirse en vampiros aunque el tercer mordido no los haya matado, o sea, desangrado. Pero son casos especiales. En general deben morir desangrados para renacer siendo vampiros. 
_ ¡Mamá! ¡Eso es horrible!
_ ¡Por supuesto que es horrible! Por eso, como dijo la señora Bethany, hace cientos de años que se hizo un pacto con la Orden.
_ ¿Orden? ¿Qué Orden? Nunca me hablaron de eso.
_ Lo sé, es que nunca imaginamos que ibas a ir a pasos tan agigantados_. Hizo una pausa antes de seguir hablando. _ Hace cientos de años, en tiempos en los que Medianoche ya funcionaba como escuela de vampiros, descendientes directos de vampiros que lograron vencer sus instintos, casi te diría, los precursores de nuestra forma de llevar nuestras vidas hoy en día, sin asesinar, indignados con sus antepasados por sobrevivir a costa de vidas humanas, descubrieron que también podían lograrlo bebiendo sangre de animales. Ese fue el momento de la historia donde las aguas se separaron. Formaron la orden de Cazadores de Vampiros, atrapando y dando muerte a los vampiros que no se sumaran al pacto de sobrevivir sin asesinar.   
Me senté en la cama. _ Eso fue lo que intentaste explicarme aquella noche, cuando tenía trece años.
_Exactamente. Íbamos despacio con la información, porque eras solo un niño.  
_Entonces papá y vos, toman todas las mañanas un vaso de sangre para sobrevivir sin matar a los otros humanos.
_Hijo, sería incapaz de matar una persona. Y lo mismo puedo decir de tu padre. Somos como vos, hijos de vampiros, y pasamos por lo mismo que vos acabás de pasar. Alguna vez sentimos la necesidad de morder, pero solo eso, morder. Ese fue el momento donde prácticamente detuvimos nuestro envejecimiento, donde marcamos un antes y un después, pero a partir de ese momento, se volvió indispensable beber sangre. Eso es lo que acaba de pasar en tu vida. La mordida inicial detiene, de alguna manera, tu crecimiento. Si decidís beber sangre, vas a envejecer, pero lento… muy lento. Aunque no creo que puedas liberarte de eso, es lo único que calma la sed, aplaca la exageración de los sentidos y nos mantiene con fuerza. Y como te dije aquella noche, si te sumas al pacto de no matar, de no alimentarte de sangre humana, algún día también vas a morir. Lo único que le garantiza a un vampiro la vida eterna, es la sangre humana. Pero eso ya no está bien visto. Esta nueva generación se ha sumado al pacto con la Orden y sobrevivimos bebiendo sangre de animales. De esa manera vivimos muchos años más que los otros humanos, y también un día vamos a morir.
Era demasiado para una sola noche, bajé la cabeza confundido. Mi madre me tomó por el mentón para volver mi cara hacia la suya. Cuando levanté la vista vi que la gárgola se sonreía, como una entremetida, escuchando conversaciones ajenas. Mi madre me hablaba de nuestra naturaleza con la misma naturalidad que me había enseñado a lavarme los dientes antes de ir a dormir. Según ella, la mayoría de los vampiros ya no mataban, pero todavía no me sentía cómodo con mi nueva realidad. 
_ Tratá de dormir Pedro, mañana temprano vas a volver a ver a Guillermo, le vas a decir lo mismo que todos, y acá no ha pasado nada. Lo único que se ha modificado es que Marcial ya no va a tener que esconderse para beber su vaso de sangre en las mañanas, lo harán juntos, dadas las circunstancias habrá que ponerlo en conocimiento, pero bajo el mismo apercibimiento que Camila y su novio de turno. Ni una palabra a nadie. _ Me besó en la frente _ Tratá de descansar, acá estás a salvo. Voy con tu padre unos minutos y regreso lo antes posible.

Apenas comenzó a amanecer, noté la diferencia incluso antes de abrir los ojos. Mis sentidos se habían agudizado. Sentía la trama de la tela de las sábanas sobre mi piel, sonidos procedentes de lugares lejanos, pisadas en los pasillos y hasta un grifo goteando en alguna parte… Estaba seguro que si prestaba más atención hasta podría contar las hojas que se desprendían de los árboles. Cuando abrí los ojos, la luz del amanecer fue cegadora. Menuda complicación esto de ser vampiro. Tenía que entrecerrar los ojos para que la luz del amanecer no me encandilara. Estaba solo. Intenté llevarme a la boca algunos copos de avena que siempre me habían gustado tanto, pero ahora tenían un sabor muy fuerte, como si pudiera sentir la raíz, el tallo y también la tierra. En cambio, el vaso de sangre que mi madre me había dejado junto al microondas con una nota que decía “solo entíbialo”, no solo calmó los excesos de mis sentidos, sino que me permitió volver a ser el Pedro de todos los días anteriores a esa noche nefasta. Me vestí rápidamente y bajé a toda velocidad. Quería ver a Guillermo, al menos, por última vez. Gracias a Dios, Marcial no había regresado a nuestra habitación y eso sí que era un alivio. No quería dar ningún tipo de explicaciones, al menos, no por ahora. 
Cuando bajé la escalera, me di cuenta que mis sentidos habían vuelto por completo a la normalidad. Me sentí aliviado, el ruido que provenía de todas partes y la claridad habían estado a punto de hacerme perder los estribos. Sin embargo, me sentí vacío. Lo que hasta la noche anterior había sido para mí un mundo normal, ahora parecía extrañamente silencioso y lejano. Lo único que me importaba era ver a Guillermo. No podía imaginarme el horror que sentiría al despertarse en ese sarcófago oscuro y escuchando la mentira que mis padres habían inventado para él.
Ahí andaba, sumergido en mis pensamientos cuando recordé las palabras de mi madre y todo mi cuerpo se tensó. Si era verdad que probablemente no recordara nada, ¿también olvidaría nuestros besos? Prefería que me odiara por el resto de su vida a que me olvidara, apuré el paso. Tenía que llegar a la cochera cuanto antes, solo yo podía decirle la verdad y enfrentarme con lo que había hecho.
Crucé los jardines y no me sorprendió ver a algunos alumnos jugado rugby tan temprano en uno de los extremos más alejados, casi todos eran vampiros, un poco de sangre y volvías a estar como nuevo. Los que tenían por costumbre ignorarme volvieron a hacerlo, los que ya empezaban a considerarme parte de medianoche, me saludaron desde lejos. Todo estaba igual que ayer, era evidente que Camila no había abierto la boca.
Me encontré con ella mientras caminaba por el prado y con solo mirarnos supimos que era el momento de retomar nuestra charla.
_ ¿Vas para la cochera?
_ Sí, tengo que verlo.
Metió las manos en los bolsillos de su campera y caminó conmigo. _ Pedro, tenés que estar tranquilo. Lo que pasó ya pasó.  Ahora solo te falta aprender a controlar tus impulsos, hace décadas que dejamos de beber sangre humana. Y con eso vino el cambio, ni los vampiros se salvan de la mutación genética. Podemos pasear a la luz del sol, comemos y bebemos como los demás humanos, y tampoco es cierto que no moriremos. Como supongo que ya te habrán explicado, nuestros antepasados no morían porque bebían sangre humana, mataban para sobrevivir. Pero hace muchos años se hizo un pacto…
_Si, mi madre ya me puso al tanto de eso. Un pacto con los Cazadores de Vampiros.
_Exacto. Si no matamos humanos, ellos no intentarán cazarnos. Lamentablemente, debo advertirte que es un pacto que no todos respetan, Pedro. Todavía existen vampiros con deseos de ser inmortales y siguen asesinado. Lo único que nos garantiza una vida eterna es la sangre humana, hoy en día lo único que bebemos es sangre de animales para mitigar la sed, el cansancio, el instinto. Aunque lleve años, también envejecemos y algún día moriremos, como los demás humanos, y no es mala idea, te aseguro que no tiene nada de divertido vivir para siempre.
_ Si, ya me ha explicado mi madre que nunca había dejado de crecer porque jamás había mordido a nadie, pero que acabo de detener mi crecimiento.
_ Así es, tal cual. Si seguís bebiendo sangre humana, siempre vas a tener dieciocho años. Si te sumás al pacto, vas a tener el mismo destino que nosotros. Vivir tres veces más y también morir algún día. Pero es grato saber que esto algún día va a terminar. Todo cansa, Pedro… incluso cuando en un principio parezca incomparablemente hermoso.  Ahora andá a ver a Guillermo, y no te preocupes, la primera vez es incontrolable, pero después todo se va encausando. Estás atento, alerta, y eso te permite controlar tus instintos.
Había detenido sus pasos, seguramente creyó que nuestra charla había terminado y que lo único que yo necesitaba ahora era ver a Guillermo.  Me detuve junto a ella solo unos segundos.
_ Camila…
_ ¿Sí?
_ Gracias por todo…
Me palmeó el hombro amistosamente y tratando de darme ánimo para lo que tenía que enfrentar._ Te juro que al principio no te podía ni ver, pensé que siempre ibas a ser ese nenito sobreprotegido que nunca iba a hacer el cambio, y sí que me sorprendiste Pedro. Bienvenido a nuestro mundo y suerte_. Me regaló una sonrisa sincera y giró para marcharse.
_Camila… _ se volvió hacia mí  _ para lo que me necesites, podés contar conmigo. Lo que sea, cuando sea… Te debo una.
Volvió a sonreírme levantando el pulgar. _ Gracias, pero no me debés nada. Pertenecemos a la misma manada. Suerte con lo tuyo amigo.
En ese momento supuse que el hecho de que ella estuviera loca por Balthazar, Balthazar loco por mí, pero yo loco por Guillermo, era lo que había provocado semejante milagro. Camila Moravia se había convertido en mi amiga y en mi cómplice. No estaba nada mal. 
Después de eso, respiré hondo. No quería retrasar un minuto más lo que tenía que enfrentar.  Atravecé lo que quedaba del prado y llegué a la cochera con el corazón hecho un nudo. El frío del picaporte me hizo saber, como una premonición,  que iba a entrar a despedirme de Guillermo para siempre. Para mi suerte, mi madre estaba ahí.
_ ¡Hijo! _ corrió a abrazarme. _ Guillermo acaba de despertar, tu padre está con él explicándole lo que acordamos. Se fuerte, y tratá de sacarte ese gesto de culpa de la cara si querés que te crea. _ Me resultó extraño que ella, justamente ella y conociéndome tanto, no supusiera que iba a faltar al pacto de silencio y que iba a decirle la verdad.
_ Decile a papá que salga. No quiero que él esté presente cuando lo vuelva a ver.
_ ¡Adrián! _ gritó mi madre. _ ¿Podés venir amor? _ Después me guiñó un ojo y me deseó suerte igual que lo había hecho Camila. Indudablemente el universo femenino se mostraba encantado con nuestro amor. 

Ingresé a la habitación abochornado y muerto de miedo. Él levantó la mano al verme. Corrí a sentarme a su lado. _ ¡Guillermo! _ Su gesto no hizo más que llenarme de culpa y angustia. Me condujo hasta su pecho y me abrazó con tanta ternura que hubiese deseado salir corriendo, pero él no se lo merecía, así que iba a tener que hacerme cargo. _ ¿Estás bien? _ pregunté elevando mis ojos hacia los suyos. ¡Cuánto me costó sostener su mirada!
_ Si, ya estoy bien.
Me incorporé sobre mi talle. No podía seguir aceptando sus caricias después de lo que le había hecho. _ ¿Te dijeron lo que pasó? _ pregunté con la boca seca.
_ Si, ya me lo contaron todo. Supuestamente un animal salvaje me mordió por la espalda mientras estábamos besándonos.
Giré sobre mí para asegurarme que estuviéramos solos y cerré los ojos para no ver su reacción. Sabía que toda la magia se terminaría en ese instante, que nunca más iba a sentir sus caricias en mi piel, que nunca más iba a sentir el sabor de sus besos, que lo había perdido para siempre. Pero nada de eso era más importante que decile la verdad. _ Es mentira. Todo lo que te contaron es una mentira planeada por mis padres y apoyada por la señora Bethany. Fui yo quien te mordió. Yo lo hice _. Las lágrimas volvieron a bañar mi rostro abundantemente.
Se sonrió de manera extraña _ Ya lo sé. Recuerdo todo perfectamente, Pedro.
No pude discernir si eso que acababa de decir era bueno o malo. Tampoco quise seguir mirándolo, no era tan valiente. _ Sé que te perdí, que nunca más vas a volver a confiar en mí, pero prefiero que me odies a volver a traicionarte. ¡Lo siento tanto mi amor! Nunca pensé que eso iba a pasar, juro que ni siquiera lo premedité. Crecí pensando que era diferente, que siempre iba a poder controlar mi naturaleza, pero como ves, estaba equivocado. No quise engañarte ni mentirte, nunca te lo dije porque ni yo mismo me lo había creído, pero esto es lo que soy. Un vampiro.
Como toda respuesta él tomó mi barbilla con las terminales de sus dedos y me obligó a mirarlo. _ Ya lo sabía mi amor. Siempre lo supe. Pero nada va a cambiar el amor que siento por vos. No llores más, nada va a separarnos. Te amo Pedro. 
Me atrajo hacia él y volvió a besarme como la noche anterior, seguro, sincero y profundamente enamorado.

CONTINUARÁ 

17 comentarios:

  1. Debo confesar que estoy impresionada y aunque se muy bien que tenes un libro de cabecera NO HAY DUDA QUE TU TALENTO SALTA A LA VISTA mara rosas

    ResponderEliminar
  2. Me encantó Sandra. Guille la tenia re-clara desde el principio....mi amor....se la re-banco por amor. Cuantos secretos revelados. Ahora hay que ver como sigue. Espero el proximo :) Juro que tranquila y entera ;) Besos Romina

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias Romina! Recrear esta historia de Claudia Gray me hace inmensamente feliz, me acompaña todas las noches en mi soledad... y compartirla con ustedes es realmente maravilloso. ¡Besos mi vida!

      Eliminar
  3. Que hermoso capítulo, morí de amor por estos dos hombres a los que amo profundamente.Sandra como contas cada tramo de este capítulo es increíble!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Vale de mi corazón, muchas gracias! Hay muchas partes en las que la autora del libro original me da una mano impresionante, pero hay otras que aparecen solas... Recrear personajes implica hacerlos cobrar vida en otra perspectiva. Me alegra el alma que te haya gustado tanto. ¡Besos y abrazos muy grandes!

      Eliminar
  4. Me gustó tanto que me dejó con gusto a poco. Quería más de ellos.
    Me parece como que desde que empezó no tuvieron tantos momentos juntos... Espero que se ponga más fogosa la historia y puedan demostrarse el amor que sienten el uno x el otro.
    Ojala puedas publicar más seguido porque termino de leer y me agarra un vacio de pensar que falta 1 semana para leerte de nuevo :(
    Espero puedas seguir inspirandote y regarnos mas, mas y mas de ellos!!
    Gracias x tomarte el tiempo de escribir y alegrarnos, en serio que lo valoro mucho!!
    Besos de un anonimo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias Anónimo! Que hermosas palabras! Y no te imaginás cuanto me gustaría tener mas tiempo para poder publicar más seguido. En cuanto a los momentos fogosos, paciencia... ¿si? Todo llega. ¡Gracisssss!

      Eliminar
  5. "Como toda respuesta él tomó mi barbilla con las terminales de sus dedos y me obligó a mirarlo. _ Ya lo sabía mi amor. Siempre lo supe. Pero nada va a cambiar el amor que siento por vos. No llores más, nada va a separarnos. Te amo Pedro.


    ME MATAN DE AMOR. PEDRIS SU RECREACIÓN, SIMPLEMENTE MARAVILLOSA.
    PEDRO,UN VAMPIRO,DETUVO SU CRECIMIENTO,ENVEJECERÁ LENTO,VIVIRÁ MUCHO MAS QUE CUALQUIER HUMANO...MIEDITO ME DA.Y GUILLE.TODO ME HACE PENSAR EN UNA POSIBILIDAD,POR AHORA.

    "Me atrajo hacia él y volvió a besarme como la noche anterior, seguro, sincero y profundamente enamorado". "YO SE AMAR PROFUNDAMENTE,YO A PEDRO LO AMO ASÍ"

    "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"MONICA DE LANUS.



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tan hermosas palabras Señora de Lanús, y por traer el recuerdo de ese momento de a tira...
      Respecto de sus miedos, no hay de que preocuparse. En mis manos ellos siempre podrán mirar al cielo y pedir un deseo, contigo la noche más bella.
      ¡Gracias mujer! ¡Abrazos y besossss!

      Eliminar
  6. Te aplaudo ;) jajaj soy de los que me gusta mucho el drama pero te luciste Sandra te mando un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias Martín! ¡Abrazote inmenso y un beso para vos corazón!

      Eliminar
  7. "No lo pudo evitar,simplemente pasó""algún día la sangre sería algo más que solo sangre"
    "Pasé la punta de mi lengua lentamente por el contorno de mis labios y volví a sentir el sabor exquisito de la sangre de Guillermo.Fue como volver a tenerlo entre mis brazos. Volví a sentirlo cerca, mis sentidos se agudizaron, pude escuchar sus débiles latidos del otro lado de la pared y su aroma volvió a inundarme,haciéndome estremecer."“Entonces, a esto se referían mis padres.”

    ahh què cap impactante!què gran historia,increible el despertar de Pedro,una especie de tormenta interna de miedo a perder,amor,confusiòny ese sentimiento de pertenencia total hacia Guille,ya estàn unidos...realmente fascinante este relato en 3º persona.Atrapante la explicaciòn de su madre acerca de su naturaleza(no sos un monstruo,sos un vampiro) y de los limites de la sangre.La estaca que clavaste en relaciòn al tiempo,el amor eterno y la muerte es filosa ehh!la encrucijada de este gran amor serà para alquilar balcones...siento màs que nunca que van a tener que elegir,muero por saber màs de este amor.

    "Si seguís bebiendo sangre humana,siempre vas a tener dieciocho años.Si te sumás al pacto, vas a tener el mismo destino que nosotros. Pero es grato saber que esto algún día va a terminar.Todo cansa,Pedro… incluso cuando en un principio parezca incomparablemente hermoso."
    Te felicito! P.D



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Perdòn,quise poner 1°persona.P.D

      Eliminar
    2. ¡Que preciosa devolución P.D.! ¡Muy pero muy agradecida! Muy buena tu percepción, tal vez algún día tengan que elegir... Esta generación de vampiros es cándida, _ bueno, al menos la mayoría_ ya no son asesinos, solo vampiros. Tal como le dijo su madre a Pedro, " no sos un monstruo, sos un vampiro".
      Son muchos los secretos que guarda Medianoche, y que se van a ir develando poco a poco... Te espero para seguir compartiendo esta hermosa locura.
      ¡Abrzo inmenso y gracias por todo!

      Eliminar