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domingo, 11 de diciembre de 2016

"MEDIANOCHE" - Cap. 10 - (By Guillermina Pedris)








MEDIANOCHE
(Libro de anclaje: “Medianoche” – Claudia Gray)

PARTE I -  “EL ENCUENTRO”

CAPÍTULO 10

No solo mis padres habían quedado paralizados, Gaby y Beto mantenían la vista fija sobre Guillermo sin poder disimular su desconcierto.
_ Por favor, siéntense. _ Mis padres tomaron asiento en silencio, se los veía confundidos.  Noté su nerviosismo y le respondí de la misma manera que él lo había hecho conmigo la noche anterior. Tomé su mano tratando de infundirle serenidad. Un gesto que él agradeció presionando mi pequeña mano con la suya.
_ Bueno Guillermo, acá estamos. Te escuchamos. _ Mi padre se mostraba amable e intentaba que la ansiedad no lo traicionara, pero aun habiendo bebido mi vaso de sangre podía escuchar el tamborileo de su pie contra el suelo. Mi madre, como de costumbre, actuó mucho más natural.
_ Veo que no te resulta fácil hablar de eso que querés contarnos Guillermo, pero sea lo que sea, a mi me basta con el simple hecho que hayas decidido hacerlo. Si es difícil hablar, es porque se trata de algo importante, y esa dificultad con la que te estás enfrentado hace que te respete mucho más. ¿Te traigo un poco más de café, corazón? _ Ella era la dulzura personificada cuando se trataba de contener a alguien.
_ No, gracias Celia. Así estoy bien.
_ Hablá tranquilo amor, no hay nada de malo en lo que vas a contarles.
Mi padre volvió a mirarme seriamente, algo me decía que en las últimas horas estaba perdiendo la paciencia conmigo.   _ O sea que vos lo sabés…
Asentí lentamente mientras trataba de desaparecer detrás del hombro de Guillermo que estaba sentado, para mi suerte, en medio de los dos.
_ Lo supo hace solo unos minutos atrás Adrián, no te enojes con él. Prácticamente, acaba de enterarse.
_ ¡Ustedes dos me están poniendo muy nervioso! ¡Acá pasan muchas cosas que no entiendo y que necesito entender! Ya y ahora, por favor.  
_ Adrián, _ Guillermo habló muy bajo _ en primer lugar, y para que no te enojes con tu hijo, anoche nos dimos cuenta que desde que Pedro me mordió la noche del Baile, podemos escuchar nuestros pensamientos. Por eso él lo sabe, solo por eso. En realidad  nunca lo hablamos, solo pudo leer mi mente cuando decidí contarlo.
_ ¿Han desarrollado dotes telepáticas? _ preguntó mi madre con una sonrisa que hacía evidente su felicidad. _ ¡Chicos…! ¡Eso es porque están enamorados! ¡Qué lindo lo que les pasa! 
Mi padre la miró molesto. No podía comprender como a ella le resultaba más importante nuestro amor que el secreto que Guillermo aun no había confesado. Hasta que él, tomado coraje, lo dejó salir. 
_ Vine a Medianoche enviado por la Orden a la que pertenezco, soy parte de los Cazadores de Vampiros. _ El semblante de mi padre se endureció a punto de igualarse a las fatídicas efigies de las gárgolas, ahora cubiertas de escarcha y nevisca gracias al clima de otoño. Sin embargo mi madre, no modificó en absoluto su actitud. Seguía estando tranquila. _ Antes que nada, necesito que me escuchen hasta el final.
_ Dalo por hecho, Guillermo. Podés confiar en nosotros. _ Mi madre, mi santa madre, siempre apropiada y oportuna.
_ Franco no es el único vampiro en Medianoche que no se ha sumado al pacto, hay muchos más, aunque hasta ahora no se hayan delatado como él lo hizo. Nuestra Orden se dedica a atrapar solo a los vampiros que no se hayan unido al pacto de terminar con los sacrificios humanos, con los demás, como en el caso de ustedes, no hay nada que objetar. Es por eso que estoy acá.
Esta vez mi madre dejó de sonreír. _ Agradezco y valoro tu sinceridad Guillermo, pero ¿cómo sigue esto entonces? ¿A qué Orden vas a responder? ¿Cómo sigue tu lealtad y  hacia quien?
Presioné su mano con tanta fuerza que temí hacerle daño, pero ella era fuerte como él y pudo soportar mi temor, mi incertidumbre y ese vacío que acababa de provocarse en mi estómago. ¿Qué sería de mí si tenía que elegir? 
_ Celia, las dos órdenes tienen el mismo objetivo, impedir que se asesinen seres humanos. Si ustedes me dan su apoyo puedo hablar con mi madre quien en este momento lidera nuestra congregación y fusionarlas. Si vamos detrás de lo mismo, cuantos más seamos, mejor. Bueno, eso creo. De todas maneras, como ya les dije, no tienen de que preocuparse. Nuestra cofradía no se entromete con la nueva estirpe de vampiros, solo con los otros, con los asesinos como Franco, pero si sienten que ya no pueden confíar en mí, voy a dar un paso al costado, y si es necesario voy a abandonar Medianoche hoy mismo. No puedo obligarlos a creer en mí. _ Por un momento sentí que me iba de cara contra el suelo. Si él se iba de Medianoche, mi vida acababa de tener sentido. No podía soportar la idea de perderlo.
Mi madre lo observó por unos instantes, estaba escrutándolo, pero casi inmediatamente puso su mano sobre la mesa, la palma abierta sobre la madera maciza. _ Yo te doy mi voto de confianza, Guillermo.  Creo en vos, y si tu orden tiene tus preceptos tan sublimes, no tengo objeciones para unirme a ella. _ Después nos miró a todos. _ Ahora les toca decidir a ustedes_. Dijo dirigiéndose a todo el grupo, mientras mantenía su mano firme y convencida sobre la mesa. 
Fui el primero de los que restaba en poner mi mano sobre la suya. _ Voto a favor. _ Detrás de la mía y casi al mismo tiempo, cayó con todo su peso la mano de Beto. _ Ya somos tres. Guillermo, confío absolutamente en vos. _ Sin que pasara un minuto de reloj, la mano de Gabriela se apoyó contra la de Beto. _ Yo también confío en vos Guille. No te vayas de Medianoche, por favor, no nos abandones.
Los segundos que pasaron sin la mano de mi padre sobre las nuestras, fueron interminables. Mi madre esta vez no lo presionó. Lo dejó a su libre albedrío para que su razón tuviera una batalla justa en contra de sus miedos. Finalmente, mi padre miró a Guillermo a los ojos. _ Si me defraudas, te mato. Te juro que te mato.
_ Voy a hacer lo que sea necesario para no defraudarte Adrián, pero si por esas cosas de la vida llego a hacerlo, te suplico que no lo dudes. Ese día, matame sin piedad, porque defraudarte a vos sería lo mismo que defraudar a Pedro, a quien amo con toda mi alma, y lo peor que me podría pasar si eso sucediera, sería seguir con vida.
Tal declaración de amor fue suficiente para que tanto Gaby como mi madre volvieran a sonreír, y mi padre, después de haberlo analizado concienzudamente, dejara caer su mano sobre las nuestras. Me sentí renacer, la Nueva Orden estaba consolidada, y ya sin secretos.
Después de contemplar unos segundos a mi padre con admiración, mi madre puso sobre la mesa un pequeño cofre de madera muy antigua. _ Con Adrián hemos deliberado mucho antes de poner en sus manos algo que es sagrado para nuestra estirpe, pero sobre todo para nuestra familia. Esto que van a ver, perteneció antiguamente a vampiros que no lo merecían. En sus manos, era un aval para el mal y sus diabólicas intenciones. A decir verdad, nos costó muchos años recuperarlo, arrancarlo de sus manos y mantenerlo oculto, pero la causa lo amerita. Es por eso, que al igual que Guillermo acaba de hacerlo, les vamos a confiar nuestro secreto. _ Sin hacerse esperar lo extrajo de un tradicional y envejecido envoltorio. De solo verlo, sentí que las plantas de los pies se me arqueaban en señal de repulsión. Era una especie de collar, un colgante de metal que exponía en su vértice una pequeña y horripilante gárgola. Desvié mi vista.
_ ¡Odio las gárgolas!
_ A esta la vas a adorar hijo. Es un “amuleto de poder” que permite la localización exacta de quien lo está usando, entre otras cosas... Mientras se lleve este amuleto, basta con tocarlo… no me refiero a rozarlo con las puntas de los dedos para asegurarte su presencia, sino a encerrarlo en tu mano con verdadera intención e invocar el “Hechizo de la Gárgola” para que en segundos logremos la ubicación exacta de quien lo está usando. Es la única ventaja que podemos darle a Beto y a Guillermo cuando les toque custodiar durante la noche el tejado de Gaby.  Si les toca enfrentarse con Franco, llevan las de perder. Es por eso que pensamos que sea quien sea que esté de guardia debe llevarlo puesto. De esa manera, si Franco ataca, seremos todos contra él. 
_Celia, explicales la otra parte, por favor. Es imprescindible que sean conscientes del riesgo al que esto no expone.
_ Si, por supuesto amor. _ Tomó aire antes de seguir hablando _ Deben ser muy cuidadosos con esto, si Franco o alguno de los vampiros que no se sumaron al pacto lo tomara en su poder, estamos liquidados. Todos. Nos localizarían en cualquier lugar que intentáramos protegernos, nada podría salvarnos.
Gaby saltó de la silla, se puso de pie y fue muy terminante. _ No voy a permitir que se expongan de esa manera por mí. No podría llevar en mi consciencia que algo les pasara por tratar de protegerme, prefiero dormir con la señora Bethany el resto de mis días en Medianoche.
_Gaby, _ le explicó mi padre _ el objetivo de este amuleto no sos vos, es Franco. Es por él que vamos a correr este riesgo. Supongamos que pasaras el resto de tus días en la Academia durmiendo en el sarcófago de la señora Bethany, ¿crees que eso haría desistir a Franco de elegir otra víctima para asegurarse la vida eterna? No linda, no es solo por vos que vamos a correr este riesgo, es por la vida. El denominador común de esta Nueva Orden es salvar vidas humanas, y eso es lo que vamos a hacer. 
Gaby volvió la vista a nosotros, ahora más aterrada que  conmovida _ ¿Eso significa que vengo a ser algo así como un señuelo para atrapar a Franco?
_ Es un poco de cada cosa Gaby, no te elegimos como señuelo, Franco te eligió, y nosotros vamos a aprovechar esta circunstancia para que lo expulsen de Medianoche.
El cabello rojizo, el flequillo cubriendo su frente y la coleta de cola de caballo balanceándose de lado a lado por su nerviosismo, la mostraban tan frágil como era. _ No voy a poder dormir nunca más. 

La primera nevada de otoño fue intensa. Medianoche se cubrió de nieve durante la madrugada, pero a la mañana siguiente el sol se encargó de derretirla convirtiéndola en charcos de hielo y volviendo sus aceras resbaladizas. Apenas llegado el lunes, todos debimos retomar nuestras actividades, pero nunca dejamos a Gaby sola, bajo ningún punto de vista.
El otoño siempre me había resultado triste, las pendientes tenían una apariencia desdibujada y sombría. Los árboles sin hojas me resultaban lúgubres y toda Medianoche,  para mi gusto, tenía un aspecto nefasto. 
Al otro lado de la ventana de mi dormitorio en la torre, gotas de agua helada cubrían las alas de la gárgola.
Marcial, al igual que Camila y su corte de admiradores, se veían esqueléticos. No solo se habían puesto a dieta para estar impecables para el Baile de Otoño, sino que también se habían ocultado del sol. A su criterio, cuanto más vampíricos estaban, más apuestos se veían. Pero yo no opinaba lo mismo.
Había tenido que soportar durante horas a Marcial contemplándose delante del espejo, y esa mañana volvía a hacerlo.
_ ¡Me siento genial desde el día del Baile! Valió la pena pasar unas semanas a la sombra y sin comer. _ En ese momento giró y me miró _ Algún día vas a descubrir el valor del sacrificio Pedro_ ¿Para qué molestarme en responderle? Estaba tan lejos de mi realidad como yo de la suya, con que nos lleváramos bien, me alcanzaba. _ Aunque claro, _ y revoleó los ojos con complicidad _ teniendo al profesor Graziani comiendo de tu mano, no hace falta esforzarse en ninguna otra cosa, salvo que siga siendo así. ¿Verdad? _ Entonces me eché a reír. Era imposible tratar de ocultar mi amor por Guillermo.
Estuvimos riendo un buen rato y charlando sobre los pocos temas que compartíamos, me alegraba que nos lleváramos tan bien, porque más allá del problema de Gaby, de la Nueva Orden y de todo lo que no podía contarle, se acercaban los exámenes, que no se iban a hacer solos, y necesitaba que el mínimo estrés posible se sumara a mi vida.

El primero en montar guardia sobre el tejado de Gaby fue mi padre, pero la noche había transcurrido sin tropiezos de ningún tipo. La segunda fue mi madre y con la misma suerte.
Me volqué por completo a estudiar para los exámenes, y no solo por la dureza con la que se veían venir, sino porque eso me servía de distracción para no pensar en lo que enfrentábamos cada día, cada noche y a cada instante. Obligar a Gaby a repasar conmigo constantemente la ayudó a dejar de pensar un poco en lo que había sucedido en el bosque y en lo que podía pasar en Medianoche. Debo admitir que fue de mucha ayuda que la señora Bethany amonestara a Franco, lo cual significaba que él pasara buena parte de su tiempo libre limpiando los pasillos y mirándonos con odio cada vez que se le presentaba la ocasión.
_ Cuanta aprensión me provoca este tipo _ dijo Guillermo un día al pasar a su lado _ creo que en cuanto pueda, va volver y con un odio hasta ahora desconocido.

Mi madre mostró una veta sádica inesperada en su examen, de no haber sido por ese pequeño balanceo sobre los talones, nunca habríamos imaginado a donde iba a apuntar en sus preguntas. Vi que a Balthazar le estaba yendo bien, escribía a toda velocidad. En un momento levantó la vista y me regaló un giño de agradecimiento, por dentro rogué que me fuera al menos la mitad de bien que a él.
A pesar del esfuerzo por mantener a Gaby ocupada en pasar los exámenes, la angustia no la abandonaba. El acoso de Franco había multiplicado los miedos innatos en ella. Las oscuras ojeras debajo de sus ojos revelaban que no podía conciliar el sueño a pesar de saber que cada noche había un miembro de la Nueva Orden sobre su tejado.
Tanto Beto como Guillermo habían cumplido con su custodia después de mis padres, por estar pasando por los exámenes, me habían dejado para el final de la lista. Pero esa noche me tocaba a mí. Le había pedido a mi madre un vaso extra de sangre, pero me lo había negado rotundamente.
_ Ni lo sueñes, no tenés que estar satisfecho y tranquilo, con los sentidos calmados, sino todo lo contrario. Tenés que este hambriento y desesperado para que al menor indicio lo puedas detectar. _ Entonces le pedí permiso para estar un rato a solas con Guillermo antes de volver a mi habitación, esperar el toque de queda, y salir a hurtadillas sin que Marcial me descubriera a cumplir con mi deber. Gracias a Dios, no pudo negarse.
Inteligente y mágica, como de costumbre, invitó a Gabriela y a Beto a cenar a nuestro antiguo departamento y puso en mis manos el motivo exacto para que me encontrara con Guillermo.
_ Pedro, necesito que le lleves este sobre a Guillermo. Decile que se lo acerque a la señora Bethany a primera hora. ¿Es mucho pedir, mi cielo? _ Mi padre, que por algo llevaba con vida tantos años, la miró con suspicacia. _ Son los resultados de los exámenes, así que ni se te ocurra abrirlo. Solo vas, se lo entregás y después te vas derecho a tu habitación. _ Ese guiño tan veloz y cómplice que solo yo pude ver, hizo que la amara más que nunca. _ ¿Se puede saber por qué me mirás así Adrián? La señora Bethany me pidió que le enviara los resultados lo antes posible y no puedo hacerlo si debo preparar la cena para nuestros invitados.
_ ¿Y entonces, por qué no le pedís a Pedro que se lo entregue a la señora Bethany en lugar de a Guillermo?
_ Porque va a tener que cruzar el prado y la señora Bethany ha prohibido terminantemente que los alumnos deambulen solos de noche afuera de la academia. Para llegar a la torre de Guillermo, no tiene que salir al exterior. _ Dio por terminado el  tema con él y volvió a dirigirse a mí. Por más que quisiera evitarlo, la preocupación se hacía evidente en sus ojos. _ Pedro…
_ Si mamá, te lo prometo. Voy a tener mucho cuidado.
Hubiese deseado estar un rato más con ellos, pero tenía que marcharme. La fragilidad y el temor en su mirada comenzaban a volverme débil. Me esperaba una larga noche y tenía que ser fuerte.  Los besé a ambos y salí corriendo hacia la torre donde estaba la habitación de Guillermo, él me daría la paz y las fuerzas que en ese momento me faltaban.
Mis manos estaban tan frías que había dejado de sentir el contacto con el sobre, por eso me aseguraba a cada instante de tenerlo entre mis manos como si llevara conmigo información codificada, claro que en ningún momento se me ocurrió que podría estar llevando algo que jamás se hubiese cruzado por mi mente.
Golpeé su puerta con el corazón dando saltos mortales en mi pecho. Cuando abrió, su semblante cambió rápidamente. Pasó de un momento al otro de una seriedad sombría a la más hermosa de las sonrisas. _ ¡Pedro! ¿Qué estás haciendo acá? 
_ Mi madre me pidió que te trajera esto. _ dije entregándole el sobre cerrado. _ Creo que son los resultados de los exámenes, es para que se lo entregues a la señora Bethany mañana a primera hora. 
Tomó el sobre con una mano y con la otra tiró de mí hacia adentro del cuarto. Inmediatamente cerró la puerta y se aseguró a de dar una vuelta de llave. Estábamos a solas y en su habitación. 
_ Tu padre me cae de diez Pedro, pero tu madre… ¡Esa mujer es definitivamente valiosa y adorable! Mandarte con este sobre, a esta hora, y habiendo invitado a Beto a cenar su casa… ¿Qué le dijiste?
_  Le pedí estar a solas con vos antes de tomar la guardia de esta noche.
Tiró la envoltura de papel sobre la cama de Beto y me tomó por la cintura acercándome a él. _ ¿Tenés miedo mi amor? _ me preguntó mientras con ternura quitaba el cabello de mi frente
_ Estoy muerto de miedo, pero no por mí, sino por Gaby y por el resto de la Orden. ¿Qué va a pasar si fallo? No voy a llevar el muleto, me siento demasiado inseguro para hacerlo, no puedo soportar la presión de fracasar y que caiga en las manos de Franco. 
_ Ya lo enfrentaste una vez y saliste airoso. Tanto tus padres como Beto y yo hemos hecho guardia noche trasnoche y nada pasó. ¿Qué es lo que te hace pensar que hoy puede ser diferente?
_ Presiento que esta noche va a atacar. Lo vi en sus ojos hoy por la tarde cuando Gaby y yo nos cruzamos accidentalmente con él en la biblioteca. Que lo hayan puesto a limpiar los pasillos a la vista de todos ha herido su orgullo al extremo, y estoy convencido que hoy va a intentar recuperar algo de él. No me preguntes como lo sé, solo sé que eso es lo que va a pasar esta noche. Por eso le pedí a mi madre que me permitiera verte una vez más. _ Lo miré a los ojos y el terrible temor de que esa fuera la última vez, hizo crecer en mí la fuerza del deseo. El ansia de posesión que me asaltaba cada día con más fuerza cuando estaba conmigo.  “Mío _ pensé _. Quiero que seas mío para siempre.” Muchas veces había dado por hecho que era el corazón el que hablaba de esa manera, pero otras tuve miedo que fuera otra cosa la que me hacía sentir eso. Tal vez, esa necesidad de reclamar la posesión de alguien formara parte de ser un vampiro y era por eso que se volviera más fuerte y poderoso que cualquier deseo humano. Era evidente que Franco no albergaba hacia Gaby los mismos sentimientos que yo tenía por Guillermo, pero si solo sentía por ella una pequeña parte del derecho de posesión que yo sentía por Guillermo…. Era imposible que fuera a dejarla en paz. 
No necesitaba preguntar para saber que había escuchado cada temor, las confesiones de mi alma que moría de amor por él, y mis conclusiones nefastas.
Me sujetó por la concavidad donde mi cuello se unía a mi nuca, me atrajo hacia su cuerpo y me besó con desesperación. _ No voy a dejar que te haga daño. Ni a vos ni a nadie, sería capaz de matarlo con mis propias manos y sin remordimiento. 
_ No quiero que hagas eso, no te ensucies las manos por una rata como Franco, ya vamos a encontrar la forma de alejarlo de nuestras vidas. No te conviertas en un asesino como él mi amor, busquemos juntos el camino para alejarlo de nuestras vidas para siempre.
_ Pedro, no soy un asesino y estoy muy lejos de serlo, pero Franco es un ángel caído, alguien que hubiese tenido una vida larga y plena si ese instinto vanidoso de obtener la vida eterna no lo hubiese trastornado. Se ha vuelto voraz, está enceguecido, ya no puede razonar. Se ha convertido en un verdadero demonio, y como juramos en la casa de tus padres, si de verdad insiste en poner en riesgo la vida de un inocente, te juro que no me va a temblar el pulso en el momento de desterrarlo para siempre_. Me abracé a él y rogué al cielo que eso nunca pasara, pero muy dentro mío también sabía que si Franco llegaba a amenazar una vez más la vida de un ser inocente, tampoco a mí me temblaría el pulso para acabar con él.

Lo que más deseaba esa noche era seguir abrazado a su cuerpo, su aroma indescriptible, mezcla exacta de miedo, bosque y nevisca, lo volvían irresistible, pero tenía que cumplir con mi misión. Sucumbí una vez más en sus labios que sabían a tierra húmeda, a césped recién cortado, a las flores abriéndose en plena primavera y al suave aroma que emanan los leños encendidos en las chimeneas en las noches de invierno, mitigando el frío.  Lo besé con la misma pasión que provoca el miedo y después me separé de él como quien abandona el nido que lo ha mantenido creciendo en silencio, como quien abandona el oasis para seguir atravesando el desierto. Me separé de él dejando jirones de mi piel sobre la suya. El dolor de soltarlo me quemó la carne y se caló en mis huesos. Bajé la vista porque si seguía mirándolo, no lograría irme. Susurré un “hasta mañana” y sin esperar la respuesta salí corriendo de su habitación.

Cuando me fui rasgó el sobre, extrajo su contenido y se sonrió.
Mientras bajaba la escalera, sentimientos encontrados se atropellaron en mi mente. Sentía el temor de mis padres, el miedo de Gaby, el amor de Guillermo, y la sed de Franco. Nunca creí que fuera capaz de odiar, pero en ese momento lo odié con intensidad, de no ser por su morbosa obsesión, ninguno de nosotros estaría pasando por esto. “Esta noche vas a venir, pero no voy a dejar que Guillermo te mate, ese es un gusto que me quiero dar, maldito malnacido”  Y corrí a mi cuarto. 
Qué acertada estuvo mi madre al haberme negado ese vaso de sangre, estaba hambriento, furioso, y con todos los sentidos en alerta. Solo pensar en Franco hacía despuntar mis incisivos, tenía que calmarme si no quería llamar la atención de Marcial, que seguramente, ya estaba en nuestra habitación.
No pude pasar un solo bocado, solo podía pensar en el vaso de sangre que bebería al amanecer. Traté de distraerme leyendo, tumbado en mi cama y esperando que Marcial se quedara dormido, hasta que lo hizo. 
Esa misma noche, poco después del toque de queda, me levanté silencioso. Me puse los tejanos, guantes, las zapatillas deportivas, mi jersey de abrigo y una gorra negra en la cabeza.  Noté el aire helado cuando me subí a la repisa de la ventana, pero sin dudarlo, salté sobre la rama del árbol. En cuanto recuperé el equilibrio, estiré los brazos hacia las ramas superiores y fui apoyando los pies en el tronco. Al cabo de unos minutos, había llegado al tejado de la parte más baja del edificio. Unos metros más allá, la torre donde dormía Gaby junto a las otras chicas, se alzaba hacia el cielo nocturno, y entre las dos, el tejado del edificio principal.
No se trataba de una superficie plana, sino de una extensión de varios metros, en pendiente, desnivelada y resbaladiza.  Apreté los dientes y gateé sobre ella procurando moverme en el más absoluto silencio. A pesar de sentir como repiqueteaban las palabras de Guillermo en mi mente, tratando de convencerme que esa noche sería igual a las anteriores, estaba muerto de miedo. Algo me decía que esta noche no iba a ser igual, pero si me tocaba enfrentarlo tenía que estar calmado para actuar con sensatez. Franco me llevaba años de vida y de experiencia, la única ventaja con la que contaba era el Amuleto de la Gárgola, que finalmente había decidido llevar conmigo y la férrea decisión de proteger la vida de Gaby, así que procuré olvidar mis temores y seguí a delante.
Al llegar del otro lado, intenté visualizar la disposición de las habitaciones, concentrándome en ubicar el dormitorio de Gabriela. No me hacía falta confirmar mediante el tacto la presencia del amuleto, lo llevaba debajo de la ropa y el frio del metal contra mi pecho me aseguraba que seguía estando ahí. En cuanto estuve seguro de haber localizado el dormitorio de Gaby, eché a andar. Por fortuna no había hielo, eso evitó de resbalara mientras iba de teja en teja. Agudicé el oído durante todo el camino atento a cualquier sonido, una pisada, una palabra, incluso una respiración. La conciencia de un posible peligro había despertado mis instintos más oscuros y me había afinado los sentidos. 
Ya estaba de pie ante la ventana de Gaby y preparado para todo, cuando oí un chirrido que recorrió el tejado. Un sonido prolongado, evidentemente intencional y  con la parsimonia de quien se siente seguro que ganará la batalla. Pude olerlo, su aroma repugnante volvió a revolverme el estómago, Franco estaba ahí. Busqué entre mi ropa torpemente tratando de encontrar el amuleto, pero cuando su cuerpo cayó sorpresivamente sobre el tejado, el instinto de supervivencia hizo que detuviera su búsqueda y me pusiera en posición de ataque. Él se enderezó a una velocidad espeluznante y arqueó su cuerpo hacia mí de manera amenazante.
_Beggio... Beggio… Llevo cuatro noches esperándote para poder terminar con lo que empezó en Riverton. Ya no la quiero solo a ella, _ dijo señalando la ventana de Gaby _ ahora los quiero a los dos. ¿Para qué enfrentarme con mami y papi, o cualquiera de los otros dos patéticos mortales, cuando era a vos a quien quería encontrar acá?_ Sentí el inconfundible ardor en las encías y pesé mi lengua por el borde de mis dientes, la protuberancia de mis colmillos crecía a toda velocidad. Estaba respondiendo como lo que era, un verdadero vampiro. Volví a intentar hacer contacto con el amuleto, pero la forma extraña en la que revolvía mi ropa llamó su atención. _ ¿Qué tenés ahí? _ Me preguntó volviéndose más peligroso que antes.  Sus ojos se encendieron de codicia y maldad. 
_ Alergia a las ratas, infeliz. _ Rió con cinismo y pude ver que sus colmillos estaban tan expuestos como los míos. Volvíamos a enfrentarnos y no tenía modo de pedir ayuda. Él sospechaba que llevaba algo escondido entre mi ropa y no iba a exponerme a que lo encontrara, tuve que volver a desistir.
_ Franco, si no te vas ya, esto va a terminar mal.
Me miró desafiante _ ¿Y quién lo dice? ¿El niñito de mami y papi que apenas si empieza a recorrer este camino y encima tan mal alimentado? Sangre animal… ¿dónde se ha visto eso? ¡Ustedes son una vergüenza para nuestra estirpe! ¡No deberían llamarse vampiros! Son poco menos que un chupacabras…
_ Prefiero ser un chupacabras y hasta morir, antes de convertirme en un asesino, feo, repugnante y mal oliente como vos. ¿Sabés por qué te encontré en el bosque? ¿Sabés como puedo darme cuenta cuando estás cerca? Porque tu olor es tan nauseabundo que me revuelve el estómago, hasta las ratas se suicidarían al sentirte cerca, o simplemente morirían de asco.
Esta vez me lanzó la mirada más indignada y furiosa desde que nos habíamos visto por primera vez. _ ¡Te voy a matar maldito traidor a tu sangre! ¡A vos, a tu amiguita, a tus padres y también a tu amorcito! 
La rabia que se despertó en mi ahogó todos los miedos y rugí con todas mis fuerzas, aun sabiendo que eso podía despertar tanto a Gaby como a Sonia, pero cuando se reacciona como un vampiro, ya no hay vuelta atrás. Me encorvé hacia él dispuesto a todo, pero su reacción no se hizo esperar. Lanzó un bramido gutural y se abalanzó hacia a mí.
Por lo visto la experiencia no siempre alcanzaba para ganar una batalla, no sé si fue la desesperación por salvar las vidas de las personas que más amaba, o la furia que sentía, pero logré esquivarlo con facilidad. Pasó de largo y de no haber sido por la gárgola de piedra de la que se sostuvo en el último instante, hubiese caído al vacío. No podía perder esa oportunidad, como si me desplazara por el aire una vez más, lo ataqué por la espalda. Apenas comenzaba a recuperar el equilibrio, por lo tanto no pudo defenderse de mi ataque como lo hubiese deseado. Su cuerpo había quedado aprisionado por el mío contra la efigie de la gárgola, lo tenía de espaldas. Enredé sus piernas con una de las mías para impedirle el envión que seguramente me azotaría contra la pared de piedra, con un brazo traté de inmovilizarlo y pasé el otro por su cuello. Gruñía desesperado y esa misma desesperación le quitaba fuerza. De no ser por lo hambriento que estaba, tal vez él hubiese logrado desprenderse de mí, pero yo ya no podía pensar. Estábamos cuerpo a cuerpo en una batalla que le costaría la vida a alguno de los dos. Con las fuerzas que me quedaban trabé su mentón con mi antebrazo, lo levanté dejando su cuello al descubierto, y lo mordí. 
El muy malnacido logró interponer su mano entre mis colmillos y su cuello, pero no pudo impedir que mis colmillos se clavaran en ella. Lanzó un grito de dolor y la sangre empezó a verter a bocanadas.  
_ ¡Basta! _ gritaba enloquecido de dolor _ ¡Basta, Pedro! Soltame y me voy. _ Sus piernas comenzaron a temblar hasta que cayó de rodillas. _ ¡Basta, por favor! _ Si hubiese podido pensar, debería haber imaginado que semejante griterío iba a despertar a Medianoche, pero mi razón estaba muy lejos de ese lugar, de ese momento y de las consecuencias que eso podía traer. No sentía placer al morderlo, era una experiencia totalmente opuesta a lo que había sentido al morder a Guillermo, pero no lograba soltarlo. Me daba lo mismo desangrarlo que dejarlo vivir, ya no podía pensar.
La sangre de un vampiro no sabe como las de los seres humanos. No sabe bien, no sacia, ni siquiera alimenta. Es información pura. La sangre de un vampiro revela lo que siente en ese instante hasta el punto de recibir en la mente las mismas imágenes que se cruzan por su mente. La sangre de Franco sabía a resentimiento, a rabia, a un ansia desmedida de segar vidas humanas. Una imagen titiló en mi mente y se fue haciendo cada vez más nítida a cada segundo que pasaba, mientras Franco se revolcaba de dolor. La imagen de Gabriela como él quería verla, con el cuello abierto. Hundí mis colmillos con más rencor y él volvió a gritar. 
_ ¡Basta Pedro, soltalo! _ Esta vez no era su voz la que me pedía que me detuviera, era la única voz que podía detenerme esa noche, antes que terminara con su vida. _ ¡Ya, basta! _ Poco a poco salí del trance en el que estaba, la voz de Guillermo estaba logrando que volviera a mis cabales. Tironeó de mí levemente, y recién entonces pude desenterrar mis colmillos de la mano de Franco, que quedó revolcándose en el piso, casi exhausto. _ Ya está, bien hecho Pedro. Bien hecho. _ Inmediatamente se dirigió  a Franco y lo obligó a ponerse de pie. _ No me importa cuánto te duela, andate de acá ya mismo, antes de que me tiente de terminar con lo que Pedro empezó. _ Lo sacudió obligándolo a incorporarse. _ Franco… Te juro que si volvés a intentarlo, te mato. _ Inmediatamente lo empujó a abandonar el tejado.
_ ¡No se van a salir con la suya siempre, algún día los voy a encontrar desprevenidos y voy a terminar con todos ustedes, malditos traidores!
Esta vez Guillermo fue contundente, no podía morderlo porque no era un vampiro, pero reaccionó como reacciona un simple mortal, le apostó un golpe en el rostro que lo hizo perder estabilidad y rodó por la pendiente. No llegó a caer al vacío, la irregularidad de las tejas lo ayudaron a sostenerse. Se puso de pie, pero antes de marcharse, lo miró desafiante. _ Esto no termina acá.
Estuve seguro que de no verme hecho un ovillo sobre el piso del tejado, Guillermo hubiese corrido detrás de él, pero desde que había tomado conciencia que él estaba ahí, no podía quitar mis manos de mi rostro. Aun tenía los colmillos extendidos y el rostro bañado en sangre. No quería que me viera así.
Se arrodilló junto a mí y comenzó a acariciarme. _ Pedro… mirame. _ Me negué con un gesto, mi cara seguía enterrada en mis manos.  Fue tan tierno al hablarme _ Amor, necesito que me mires. ¿Estás bien? ¿Te hizo daño? ¿Estás herido? _ Volví a negar sin mostrarle mi rostro.
_ Estoy bien
_ Usá el amuleto, llamá a la orden.
Con el rostro escondido entre mis piernas encogidas, busqué debajo de mi ropa, lo tomé entre mis manos y conjuré el “hechizo de la gárgola” _ Ya lo hice. _ Y volví a cubrirme.
_ ¿Por qué no querés mirarme?
_ Porque no quiero que me veas así
_ ¿Así como?
_ Así… _ descubrí mi rostro ante él y lo miré directo a los ojos.  Los colmillos desplegados y la cara bañada en sangre. _ ¿Ves? ¡Soy un monstruo! _ Y volví a bajar la vista.
Suspiró con delicadeza y me tomó cándidamente el rostro por el mentón, obligándome a mirarlo. _ No sos ningún monstruo mi amor, solo sos un vampiro. Así te conocí, así te elegí y así te amo. _ Sus ojos estaban llenos de amor. 
_ Un vayas a besar esta sangre Guillermo, te aseguro que no sería nada grato.
_ Está bien_.  Se sentó a mi lado, me besó en la frente, apoyó mi cabeza contra su pecho, extrajo un pañuelo de su bolsillo y comenzó a limpiar la sangre que inundaba mi rostro.
_ ¿Por qué viniste?
Se sonrió. _ Tu madre me lo pidió.
_ ¿Mi madre? _ Pero las corridas no nos dejaron seguir hablando
_ Ahí vienen, no menciones lo de tu madre, cuando estemos solos te lo explico. Ahora descansá, hiciste un buen trabajo esta noche. _ Me acunó entre sus brazos mientras besaba el nacimiento de mis cabellos. _ Cuanto te amo Pedro… 
Entonces cerré los ojos, y me permití descansar sobre su pecho. Estaba cansado, agotado y todavía sentía algo de miedo, pero en ese instante comprendí que había nacido para encontrarlo, y que sería capaz de morir con él con tal de no apartarme nunca de su lado. 
Las corridas se volvían a cada instante más cercanas, pero me permití disfrutar de esos minutos abrazado a él, había vencido a la muerte y ahora estaba seguro que por este amor podría con todo. Los latidos de su corazón me trajeron la calma, los incisivos retrocedieron, me sentí en paz. La noche ya no me parecía tan fría, ni la gárgola tan desagradable. Me había ayudado mucho en esa noche. Abrí los ojos y, abrazado a él, contemplé la Academia desde la altura. Sería un necedad seguir insistiendo en que ese lugar era un espanto, Medianoche era lo mejor que me había pasado en la vida.
Entonces miré al cielo y pedí un deseo. “Contigo, la noche más bella.”
Quedaba mucho camino por recorrer. Volví a cerrar los ojos, y descansando entre sus brazos, me permití soñar con un mañana.
_ Te amo… _ alcancé a susurrar, y pude escucharlo sonreír mientras sus brazos me encerraban una vez más.

CONTINUARÁ

22 comentarios:

  1. Y claro que contigo la noche mas bella esta parejita ya me tiene enamorada
    ¿ espero que congreten pronto guillermina pedris ? PORQUE VAN APARECER VAMPIROS POR TU CASA Y NO CON BUENAS INTENCIONES MARA ROSAS

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    1. Como ya te dije... van a tener que esperar un poquito más para que concreten, pero creeme que vale la pena esperar. ¡Gracias Mara! Un abrazo de este lado del río.. y si aparecen los vampiros por casa, quien te dice me den letra para Medianoche... ¡Besossss!

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  2. Me encanta como avanza la historia pero me voy a atrever a pedirte mas accion entre ellos... mucho beso, mucho beso pero hasta ahi llegamos. Van a tener que encontrar algun escondite xq si los pescan, se le arma!
    Gracias guillermina pedris!
    Besos de un anonimo!

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    1. ¡Jajaja! Siii!!! Van a tener que buscarle la vuelta si quieren ir más allá... es verdad,si los encuentran se les arma, pero ya se las van a ingeniar. No vamos a quedarnos en tantos besos, palabra de Guillermina Pedris.
      ¡Gracias a vos anónimo! ¡Besossss!

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  3. Cada vez mas interesante...Me encanta!! gracias

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    1. ¡Gracias Adriana! Un honor que te guste tanto. Espero que con el paso de los capítulos te siga pareciendo igual de interesante. ¡Besosss!

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  4. Me encantan como todas quieren MAS! Ayyyyy que idea fija ;) Seeeeee....yo tmb quiero mas ;) (ooopppsss! me salio la loca) Me encanta la historia Sandra! Se me hace TAAAAAANNNN larga la semana esperando! Pero cuando llega la disfruto a pleno. Gracias San por escribir!!!! y compartir!!! Besos Romina
    PD: Obvio que la leí ayer, justo justo cuando la publicaste (entre y no estaba, hice reload y ahi estaba), pero estaba demasiada complicada para comentar. Jamás me perdería un segundo ;)

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    1. Estoy viendo como tod@s piden más, y vamos a tener que hacer algo con eso... Ya le van a encontrar la vuelta, aguanten solo un poquito más. Medianoche es muy estricta con sus reglas, pero hasta al cazador mas entrenado se le escapa la liebre! Aguanten que ya se viene... ¡Gracias totales Romina! ¡Besos y un abrazote Guilledrista amiga!

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  5. Mmmmmm... No sé tocaya como vas a salir del entuerto en que te meten tus lectoras porque todas piden acción pero la "acción" está prohibida en Medianoche :-P
    Qué pena que Guillermo no lo dejó terminar a Pedro con el asquete de Franco... Me parece que para ése la única salida posible es la muerte, es demasiado basura y no los va a dejar en paz...
    Siempre me llena de ternura que Guille lo vea a Pedro con los colmillos desplegados!
    Bueno, vamos a ver cómo sigue esto...
    Beso grande!

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    1. Ante todo... gracias! Gracias infinitas "mosquetera" por estar acá. Valoro mucho que no me hayas dejado sola en esta historia un poco diferente, encontrar tus comentarios, saber que estás ahí. Me hace bien.
      Si, soy consciente que estoy escribiendo una recreación de personajes, pero juro que vengo haciendo todo lo posible por marcar una diferencia entre ellos y ese libro de anclaje. A veces me sale mejor, otras no tanto... No me siento mal porque lo dije desde el primer capítulo, se que no es lo mismo que haber escrito Teatro donde no hubo ninguna idea anterior que precediera a ese día en el cual la historia entera se presentó en mi mente, pero voy a hacer lo que sea - siempre en el buen camino, siempre con la sinceridad como estandarte - por salvar este espacio que no es mío, sino nuestro. Así que gracias totales por acompañarme en esta nueva aventura Guille.
      En cuanto al entuerto en el que me he metido, para ser sincera, cuando tipeaba Teatro, hubo días en los que no sabía para donde ir. Largas caminatas con el grabador de voz en mano, intentando lograr un bosquejo de como seguiría la historia. Por eso creo que si en ese momento lo logré, esta vez, también pueda tener la misma suerte. La ficción todo lo puede, la ficción salva.
      Te confieso que tuve muchas ganas de dejar que Pedro terminara con Franco de una buena vez, pero vos y yo - que hemos leído la historia original- sabemos a quien le cabe ese privilegio.
      En cuanto a la ternura que le provoca a Guillermo la naturaleza de Pedro, era "un gusto que me quise dar". Lucas casi se muere cuando supo que Bianca era una vampiro, y quise ir por otro camino... aceptar todo lo que venga de la persona de la que nos enamoramos, sin prejuicios, sin ataduras, sin temores. Crucemos los dedos corazón para que ese camino que escogí, sea la felicidad de tod@s.
      Nuevamente gracias,Guille! Un abrazote fuerte en la distancia. Te quiero mucho, linda!

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  6. Que vuelvan mary buller y sil barby! Tengo miedo que este espacio desaparezco. No quiero! Hay que mantenerlos vivos siempre!!
    No dejen de escribir, por favor!
    Gracias

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    1. ¡Ojalá vuelvan! Ya mismo les paso tu comentario. Gracias anónimo, muchas veces me asalta el mismo temor, y tampoco quiero que eso pase.

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  7. Guau, que bello capítulo por favor!! Increíble todo lo que paso, me quede sin palabras

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    1. ¡Gracias Vale! Realmente amiga, y como siempre, super generosa conmigo. ¡Un abrazote enorme mujer!

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  8. Hola guillermina! Quiero felictarte, me gusta mucho tu ficcion pero un poco de celos o peleitas entre ellos no estaria mal. No como para dejarnos sufriendo sino como condimento!
    Mi humilde deseo!!

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    1. ¡Jajaja! Que divina adicción han creado los celos y las peleitas no? Bueno, ya va a haber algo de eso, lo que pasa por ahora es que están en pleno idilio, pero no te olvides que existe Balthazar... Mmmm... Quien te dice que... ¡Gracias por la sugerencia! Obvio que la voy a tener en cuenta, acá la opinión del público siempre cuenta. Besosssss!!!

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    2. Permiso vengo a dejar mi huellita :P ... La verdad me encanto el enfrentamiento entre pedro y Franco sin dudas te aplaudo jeje!! seguí así Sandra sos una genia te mando mi saludos por acá!! Y te mando un abrazo 😉 asíq bueno seguiré mi camino >,> jaja saludos

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    3. ¡Gracias Martín! ¡Sos un dulce y espero que esta historia te siga gustando! Abrazote inmenso lindo!

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  9. "Entonces miré al cielo y pedí un deseo. “Contigo, la noche más bella.”
    SIEMPRE LA NOCHE MAS BELLA,SIEMPRE.
    TODA LA TERNURA TODA,DE UN GUILLE ABSOLUTAMENTE ENCANTADOR,ACEPTANDO A UN PEDRO ESPECIAL,PURO AMOR.
    ADORO ESOS MOMENTOS CARGADOS DE BESOS.
    LA FELICITO SEÑORA POR ESTA HISTORIA,DIFERENTE.SU PLUMA ES MILAGROSA.

    "Suspiró con delicadeza y me tomó cándidamente el rostro por el mentón, obligándome a mirarlo. _ No sos ningún monstruo mi amor, solo sos un vampiro. Así te conocí, así te elegí y así te amo. _ Sus ojos estaban llenos de amor."LINDO,PRECIOSO,PERFECTO.

    GRACIAS POR TANTO.

    "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"MONICA DE LANUS.

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    1. Una vez mas, muchas pero muchísimas gracias Señora de Lanus. Sus palabras siempre le dan cuerda a mis musas. Algunos me piden celos, pequeñas peleitas, pero no se si voy a poder encontrar eso en esta historia. Es toda una historia de amor y solo amor, y cada vez que empiezo a tipear el capítulo lo único que siento brotar de mi pluma es el romanticismo y la poesía entre ellos dos. Espero, ruego, deseo, que esta historia los siga atrapando.
      ¡Gracias y un abrazote inmenso mujer!

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  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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